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Full text of "QUASTEN Patrología III"

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INSTITUTO PATRISTICO AUGUSTINIANUM 




rtm iotrca DR AUTORES CRISTIANOS 



BIBLIOTECA 

[)E 

AUTORES CRISTIANOS 

Declarada de interés nacional 
422 

KSI'A COLECCIÓN SE PUBLICA BAJO LOS AUSPICIOS Y ALLA 
DIRECCIÓN DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA 

l.\ COMISIÓN DE DIGFK POVIIFKH\ ÜVIVER- 
SIDM) EÑC\RG\D\ DE L\ IN\lLDI\r\ REL \- 
t'ION CON L\ B\C ESr\ IMLGRM)\ EN EL 
AÑO 1981 POR LOS SEÑORES SlGl'IENIES 

PRESIDENTE: 
Emmo. y Rvdino. Sr. Dr. VICENTE ENRIQUE 
Y TARANCÓN, Cardenal Arzobispo de Madrid-Alcalá y Gran 
Canciller de la Universidad Pontificia 

VICEPRESIDENTE: limo. Sr. Dr. JUAN LUIS ACEBAL 
LUJÁN, Rector Magnífico. 

VOCALES: Dr. ALFONSO ORTEGA CARMONA, Vicerrector Aca- 
démico; Dr. RICARDO BLÁZQUEz, Decano de la Facul- 
tad de Derecho Canónico; Dr. MANUEL C APELO MARTÍNEZ, 
Decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Soáología; Dr. 
SATURNINO ALVAREZ TURIENZO, Decano de la Facultad de Fi- 
losofía; Dr. JOSÉ Oroz Reta, Decano de la Facultad de Filología 
Bíblica Trilingüe; Dr. JUAN ANTONIO CABEZAS SAN DO VAL, 
Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación; Dr. GE- 
RARDO PASTOR RAMOS, Decano de la Facultad de Psicología; 
Dr. ROMÁN SÁNCHEZ CHAMOSO, Secretario General de la Uni- 
versidad Pontificia. 

SECRETARIO: Director del Departamento de Publicaciones. 

LA EDITORIAL CATOLICA, S. A. — Apartado 466 



MADRID • MCMLXXXI 



Patrología 

m 

La edad de oro de la literatura 
patrística latina 

POR PROFESORES DEL INSTITUTO PATR1ST1CO AUGUST1N1ANUM, 
DE ROMA, BAJO LA DIRECCION DE 

ANGELO DI BERARDINO 

PRESENTACION DE 

JOHANNES QUASTEN 



BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS 

MADRID • MCMLXXXI 



I itulo de la edición original PATROLOGIA Marietti 
Fditon Ltd 1978 Casale-Roma-Tonno (Italia) 



La traducción ha sido realizada directamente del italiano 
por J M GuiRAU 



<o de la edición italiana Manetti Editon Ltd 1978 Italia 

o de la edición española Biblioteca de Autores Cristianos, de La Editorial 

Católica S A Madrid 1981 Mateo Inurria, 15 Madrid (16) 

Deposito Legal M 13 923 1981 

ISBN 84 220 0419 4 obra completa 

ISBN 84 220 0997 8 tomo 3 

Impreso en España Pnnted m Spain 



INDICE GENERAL 



Pags 



Presentación, de Johannes Quasten xiu 

Advertencia a la edición española xiv 

Siglas xv 

CAPITULO I — El nuevo rumbo del siglo IV, por A 

Hamman 3 

El Occidente cristiano 3 

Unidad y romanidad 8 

La Iglesia y el Imperio en Occidente 10 

Cultura clasica y cultura cristiana 17 

Vida de la comunidad cristiana 24 

El monarca occidental 30 

CAPITULO II — Hilario de Poitiers y la crisis amana en 

Occidente Polemistas y herejes, por M Simonetti 38 

I Hilario de Poitiers y la crisis amana en Occidente 38 
Introducción 38 
Hilario 42 

I Obras doctrinales 46 

II Obras históricas 52 

III Obras exegeticas 56 

IV Himnos 61 
V Obras perdidas y espurias 63 

VI La teología de Hilario f 63 

II Escritores antiarrianos 71 
Osio 71 
Eusebio de Vercelli 73 
Lucífero y los luciferianos 76 
Mano Victorino 81 

1 Obras teológicas 82 

2 Obras exegeticas 86 

3 Doctrina teológica 88 
Potamio de Lisboa 94 
Febadio de Agen 97 
Gregorio de Elvira 99 
Faustino 104 
Altercatio Heracham cum Germinio 106 



VIII 



Indice general 



Pags 



II l Literatura amana 10g 

1 Wullili y ti arnanismo en Ihna 111 

2 M.ixiinnio 113 
} Obras c xigi titas 117 
\ Obi is (loe irmales 122 
A p¿ mi k c I m ratura gótica 131 

IV llm/H v ¡xihmiMaí del stglo iv 131 

I itt ruiui 1 donatista 132 

I nonio I37 

( )pi,iio d< Milt vi 141 

A non di Vt ioiih 146 

I ilaslno dt Itu si i!i 150 

( 1 iuiIcih H) de Hrc si id I53 

I* 11 Mtio ilc H.iut lona 15(3 

l'nsiihano y los prise iliunistas I59 

CAPI UH O III Ambrosio ele Milán, Ambrosiaster y Ni- 

cetas, |ioi M (1 Mará 16(3 

Ambrosio vU MtUn 16<S 

1 Vida 166 

2 Obras 176 
A) Obras exige titas 176 
H) Obras 11101 ales y astenias 192 
( ) ( )bras dogmáticas 196 
O) Dist 111 sos, tanas, himnos 202 

Ambrosiastcr 211 

1 Obras 214 

2 Obras ele uitentii ul.ul dudosa 216 
} Doctrina 218 

Nieetas de Rcmesiana 223 

Obras 224 

CAPITULO IV — Las traducciones Jerónimo y Rufino, por 

J Gnbomont 228 

Las traducciones 228 

1 Las traducciones de la Biblia 231 

2 Los apócrifos 236 

3 La exegesis 237 

4 La hagiografía 239 

5 La literatura monástica 241 

6 Cañones y documentos eclesiásticos 243 

7 Pastoral 243 

8 Platonismo y alta cultura 245 

9 El fenómeno en su conjunto 247 



Indice general 



IX 
Pags 



Jerónimo 249 

I Vida 249 

II Obras 257 

A) Traducciones bíblicas 259 

B) Traducciones de instrumentos de trabajo 266 

C) Traducciones de Orígenes y de Didimo 269 

D) Traducciones de compilaciones polémicas 271 

E) Pachomiana 271 

F) Comentarios bíblicos 272 

G) Homilías 277 

H) Los santos ermitaños 278 

I) Obras polémicas 279 
J) Epistolario 283 

III Cultura y teología 284 
Felipe el Presbítero 290 
Rufino el Siró 291 
Rufino de Aquileya 291 

Obras 293 

CAPITULO V — La poesía cristiana, por A di Berardino 301 

Los orígenes de la poesía cristiana 301 

Comodiano 306 

Juvenco 314 

Centones 318 

Dámaso 323, 

Ausomo 330 

Prudencio 333 

Obras 335 

Paulino de Ñola 351 

Obras 354 

Apéndice 363 

Claudiano 364 

Licencio 367 

Endelequio 369 

Cipriano poeta 370 

Espes 376 

Aquiles 377 

Claudio Mano Victono 378 

Seduho 381 

Orencio 387 

Agrestio 390 

Paulino de Pella 391 

Merobaudes 393 

Poemas anónimos 396 

1 Laudes Domini 396 

2 Carmen contra paganos 397 



hiJne ^oii mi 



Pags 



S I parama Pauhni 398 

1 < urnitn dt providentia 400 

"> IV hgno trucis 402 

(> Psalmus responsorius 403 



\l>ll 1110 VI— San Agustín, por A Trape 




1 Vid 




406 


1 


Fuentes 


406 


2 


Narración 


410 


1 1 La persona 


41 S 


III Obras 


420 


1 


Fuentes 


420 


2 


Libros 


422 




1 ) Autobiográficos 


422 




2) Filosóficos 


422 




3) Apologéticos 


429 




4) Dogmáticos 






5) Morales y pastorales 


447 




6) Monásticos 


ááA 




7) Exegeticos 


447 




8) Polémicos 


452 


3 


Cartas 


470 


4 


Tratados 


472 


5 


Obras dudosas 


478 


6 


Obras no autenticas 


479 


IV Doctrina 


481 


1 


Razón y fe 


481 


2 


Filosofía 


484 


3 


Teología 


507 


4 


Doctrina espiritual 


542 



CAPITULO VH — La controversia pelagiana Adversarios y 

discípulos de San Agustín, por V Grossi 554 

Introducción 554 

I Adversarios de Agustín 554 

Pelagio 557 

1 Vida 557 

2 Escritos 560 

1 Obras exegeticas 563 

2 Obras teológicas 565 

3 Obras ascetico-morales 569 

3 Doctrina pelagiana 570 
1 Antes del 41 1 De induratione cordis Pha- 

raonis 570 



Indice general 



Pags 



2 El pelagianismo en los años 411-418 571 

3 Fl pelagianismo después del 418 578 
Celestio 582 
Juliano de Eclana 584 

1 Obras 585 

2 Doctrina 

586 

3 Obras atribuidas a Juliano 590 
Amano 590 

II Dtsctpulos de Agustín 591 

(Paulo) Orosio 591 

Mario Mercator 597 

Quodvultdeus 600 

CAPITULO VIII — Escritores de las Gallas y de la Penínsu- 
la Ibérica, por A Hamman 604 

I Escritores de las Gaitas 604 

Euquerio de Lyon 605 

Eutropio 609 

Evagno 6 1 1 

Flavinius Dynamius 612 

Hilario de Arles 612 

Honorato de Arles 614 

Juan Casiano 615 

León de Bourges 629 

Leporio 630 

Lupo de Troyes 631 

Museo de Marsella 632 

Polemio Silvio 633 

Prospero de Aquitania 633 

Rustico 642 

Salomo de Ginebra 642 

Salviano de Marsella 644 

Sulpicio Severo 654 

Valeriano de Cimiez 661 

Vicente de Lenns 662 

Obras 663 

Doctrina y cultura del «Commonitonum» 666 

Vicente de Lenns y la historia 667 

Vicente, sacerdote en las Gallas 669 

Victorio de Aquitania 669 

Victncio de Rouen 670 

Apéndice Itineranum Burdigalense Sortes Sangallenses 671 

II Escritores de la Península Ibérica 672 
Avito de Braga 673 
Baquiano 674 



xn Indice general 



Pags 



Calcidius 677 

Consencio 677 

Etena (Egeria) 678 

Olimpio 682 

Pastor 682 

Severo ilc M¡ mi >i ■ i 683 

Si.iKiio 685 

'lonbio 686 

ViiWiirtüo de C.hI.iIioi ra 686 

(,AI'I I III 0 I V — liscritorts de Italia hasta San León Mag- 
no, poi It Siiultr 688 
I 1'unlam ile Italia (s IV-V) 688 
himno Materno 688 
Aponio 691 
Aiiiobm ti Joven 693 
hniim.u iano de Aquileya 696 
( loniauo de Aquileya 697 
Máximo de Tunn 699 

Anónimos 704 

II Romanos Pontífices de Struio a León Magno 705 

Introducción 705 

Las cartas de los Papas antes de Sincio 707 

Sincio 708 

Anastasio 710 

Inocencio 1 710 

Zosimo 714 

Bonifacio 7 1 5 

Celestino I 716 

Sixto III 718 

León Magno 719 

1 Vida y personalidad 719 

2 Obras 726 

3 Doctrina 732 

1 Características principales de la teología de 
León Magno 732 

2 El fundamento cristologico 735 

3 La presencia de Cristo en la comunidad cris- 
tiana 738 

4 La presencia de Cristo en la iglesia de Roma 740 

Indices 

I Referencias bíblicas 749 

II Autores modernos 752 

III Indice analítico 777 



PRESENTACION 




L presente volumen es continuación de mi Patrología 
publicada también en italiano * 



La edad de oro de la literatura latina cristiana es tan am- 
plia, que un solo autor no es capaz de abarcarla toda, actual- 
mente, para citar un ejemplo, la bibliografía sobre San Agustín 
ocupa libros enteros Por otra parte, mi prolongada enfermedad 
me ha impedido completar mi obra 

Por todo ello, manifestó mi agradecimiento a este grupo de 
ocho profesores del Instituto Patrístico Augustimanum, de Roma, 
por haber asumido la tarea de componer esta obra, que es la 
continuación, para la parte latina, de mi libro La edad de oro 
de la literatura patrística griega 

JOHANNES QUASTEN 
* Y español ed preparada por 1 Onatibia BAC 206 y 207 



ADVERTENCIA A LA EDICION 
ESPAÑOLA 



TIL presente tolnmtn ohului al propósito de prestar un servi- 
/> no a lo\ numtro\o\ lectores de la conocida Patrología de 
Johannef Qna\ttn, o/ ritiéndoles la exposición de la literatura 
imtiana latina disde el concilio de Nicea al de Calcedonia, que 
i om l'lete il ¡dan que J Quasten había logrado realizar, con 
mano maestra, para los siglos anteriores y para la literatura 
grnga de este período Se juzgó necesaria la colaboración de va- 
rios autores, todos ellos profesores del Instituto Patrístico Augus- 
tinianum, de Roma, con el fin de acelerar la realización de la 
obra y garantizar, al mismo tiempo, la seriedad y solidez de la 
exposición, que quedaba de esta suerte confiada a la reconocida 
competencia de cada uno di ellos en un sector leí amplísimo 
horizonte de la literatura latina cristiana de este período 

La distribución de la materia entre los colaboradores, que 
gozaban de amplia libertad de elaboración, limitada sólo por la 
común referencia al modelo de la obra de J Quasten, procuró 
conjugar dos exigencias, por una parte, ofrecer una exposición 
amplia y orgánica de las principales figuras y factores que do- 
minan la literatura y la historia cristiana de este período, por 
otra parte, no sacrificar las figuras menores o menos conocidas 
al objetivo anterior De ahí el doble criterio, histórico y geográ- 
fico, seguido en la organización del volumen 

ha traducción española, que ha sido revisada por los colabo- 
radores, ha permitido controlar, corregir donde era preciso y 
completar las indicaciones bibliográficas, suplir algunas omi- 
siones de la edición italiana y añadir otras noticias sobre auto- 
res de la península Ibérica Son, pues, nuevos los parágrafos 
dedicados a Felipe presbítero, Flavinius Dynamius, Polemio 
Silvio, Avito de Braga, Baquiano, Calcidius, Consencto, 
Olimpio, Pastor, Severo, Siagrio, Toribio, Valeriano de Calaho- 
rra y Fortunaciano y Cromacio de Aquileya. 



Angelo Di Berardino 



SIGLAS 



AAB Abhandlungen (Academia de Berlín Phil hist 

Klasse) 

AAM Abhandlungen (Academia de Munchen Phil -hist 

Klasse) 

AAST Attt della Accademia delle scienze di Tormo 

AAWW Anzeiger der Akademie der Wissenschaften (Wien 

Phil hist Klasse) 
AB Analecta Bollandtana (Bruxelles) 

AC F J DOLGER, Antike und Christentum (Munster 

i W 1929-1950) 
AC1 Antiqutte classtque (Louvain) 

ACO Acta Concihorum Oecumenicorum, ed E Schwartz 

(Berlín 1914ss) 

ACW Ancient Christtan Wnters, ed J Quasten y 

EJC Plumpe (Westminster [Md] y London) 
AER American Ecclesiastical Review (Washington D C ) 

AGP Archtv fur Geschichte der Philosophie (Berlín) 

AGWG Abhandlungen der Gesellschaft der Wissenschaften 

(Gottingen) 

AHD Archives d'htstotre doctrínale et litteratre du Moyen 

Age (París) 

AlPh Annuaire de l'lnstttut de phdologie et d'htstotre 

orientales et slaves (Paris-Bruxelles) 
AJA American Journal of Archaeology (Princeton) 

AJPh American Journal of Phdology (Baltimore) 

AKK Archtv fur kathohsches Kirchenrecht (Mainz) 

AL Acta lingüistica (K^benhavn) 

ALG Sankt Augusttnus, Lehrer der Gnade (Wurzburg 

1955ss) (trad al de las obras antipelagianas de 
San Agustín) 

ALLG Archtv fur latetnische Lextcographte und Gramma- 

tik (Leipzig) 

ALMA Archivum latinitatts medti aevt Bulletin Du Can- 

ge (Pans-Bruxelles) 
ALW Archtv fur Liturgiewtssenschaft (Regensburg) 

ANF Ante-Ntcene Fathers (Buffalo-New York) 

Ang Angelicum (Roma) 

ANL Ante-Ntcene Chrtsttan Ltbrary (Edinburgh) 

Ant Antonianum (Roma) 

AnThA Annee theologique augusttnienne (París) 



XVI 

APF 

APh 

AR 

ARW 

ASS 

AST 

AT 

ATG 

AThR 

Aug 

AugL 

AugMag 

AugS 
AurAug 



BA 

BAB 

BAC 

BAGB 

BALAC 

BAPC 

BBR 

BEHE 

Bess 

BFC 

BHL 

Bibl 
BICS 

BiNJ 



BiZ 
BJ 

BJR 

BKV 

BLE 

BM 

BNJ 



Siglas 

Archtv fur Papyrusforschung (Leipzig). 

Archives de phtlosophte (París) 

Archivum romanicum (Firenze) 

Arcbiv fur Reltgionstutssenschaft (Berlín-Leipzig) 

Acta sanctorum de la Société des Bollandtstes (An- 

rwerp-Bruxelles) 

Analecta Sacra Tarraconensia (Barcelona) 

Annee théologtque (París) 

Archivo Teológico Granadino (Granada) 

Anghcan Theological Revtew (New York) 

Augustinianum (Roma) 

Augustiniana (Louvain) 

Augustinus Magister Congres International au- 
gustinien, París 21-24 sept 1954 (París 1955) 
Augusttnian Studtes (Villanova) 
Aurelias Augustinus Die Festschrift der Gorres- 
Gesellschaft zum 1500 Todestage des hl Augusti- 
nus (Koln 1930) 



Btbltotheque augusttntenne Oeuvres de saint Augus- 
ttn (París) 

Bullettn de la Classe de lettres de lAcadémte Royale 
de Belgique (Bruxelles) 
Biblioteca de Autores Cristianos (Madrid) 
Bullettn de l'Assoctation G Bud'e (París) 
Bullettn d'ancienne littérature et d'archéologie chre- 
tienne (París) 

Bullettn of the Polish Academy (Krakow) 
Bullettn de l'lnstitut htstorique Belge de Rome 
Bullettn de l'Ecole des hautes etudes (París) 
Bessarione (Roma) 

Bollettino di filología classica (Tormo) 
Bibliotheca hagiographica latina antiquae et mediae 
aetatts Edd Socn Bollandiani (Bruxelles) 
Bíblica (Roma) 

Bullettn of the Institute of Classical Studies of the 
University of hondón 

Bijdragen van de phtlosophische en theologische Fa- 
cultetten der Nederlandsche Jezuiten (Roermond- 
Maastncht) 

Biblische Zeitschnft (Paderborn-Freiburg) 
Burstans Jahresbericht uber die Fortschntte der 
klassische Altertumswtssenschaft (Leipzig) 
Bullettn of the John Rylands Library (Manchester) 
Bibliothek der Kirchenvater (Kempten-Munchen) 
Bullettn de littérature ecclésiastique (Toulouse) 
Benediktinische Monatschrift (Beuron) 
Byzantinisch-Neugriechische Jahrbucher (Athen) 



Siglas xvii 

BTAM Bullettn de théologte ancienne et m'edt'evale (Louvain) 

Byz Byzantion (Bruxelles) 

BZ Byzantinische Zeitschnft (Munchen) 

CBQ Cathohc Biblical Quarterly (Washington D C ) 

CC Civilta cattolica (Roma) 

CCL Corpus chrtsttanorum, series latina (Turnhout) 

CD La Ciudad de Dios (El Escorial) 

CH Church History (Chicago) 

ChQ The Church Quarterly Revtew (London) 

CHR The Cathohc Histórica! Revtew (Washington D C ) 

CIL Corpus inscrtptionum lattnarum (Berlín 1863ss) 

CP Corona Patrum (Tormo) 

CPh Classical Phtlology (Chicago) 

CPG M GEERARD, Clavis Patrum Graecorum (Turn- 

hout 1974ss) 

CPL E DEKKERS, Clavis Patrum Latmorum [SE 3] 

(Brugge 1961) 
CPS Corona Patrum Salestana (Tormo) 

CPT Cambridge Patristic Text (Cambridge) 

CQ Classical Quarterly (London-Oxford) 

CRI Comptes-rendus de l'Académie des Inscrtpttons et 

Belles Lettres (París) 
CSCO Corpus senptorum chrtsttanorum orientaltum 

(Louvain) 

CSEL Corpus senptorum ecclesiasticorum latmorum 

(Wien) 

CT Codex Theodostanus 

CTh Colkctanea theologica (Lwow) 

DAL Dtctionnaire d'archéologte chréttenne et de hturgte 

(París) 

DCB Smith-Wace, A Dtctionary of Chnsttan Btography 

(1877-1887) 

DHEE Diccionario de historia eclesiástica de España 

(Madrid) 

DHG Dictionnatre d'histoire et de géographie ecclésiastique 

(París) 

Did Didaskaleion (Tormo) 

DLZ Deutsche Literaturzeitung (Leipzig) 

DR Downside Revtew, Downside Abbey (Bath) 

DS H Denzinger- A Schonmetzer, Enchindion 

symbolorum (Barcelona 1965) 
DSp Dictionnatre de spintualit'e ascétique et mystique 

(París) 

DT Divus Thomas (Freiburg i d Schweiz) 

DTC Dicttonnatre de théologte catholique (París) 

DTP Divus Thomas (Piacenza) 



XVIII Siglas 

EB Fttudim Bíblicos (Madrid) 

EC / m " lopedia Cattoltca (Roma) 

EC1 / iludios Clasicos (Madrid) 

FF / ¡ludios Eclesiásticos (Madrid) 

FI* hphemendes Itturgicae (Roma) 

l M Estudios Marianos (Madrid) 

I < ) Echos d'Orient (París) 

los Eos Commentaru Societatis phtlologicae Polonorum 

(Lwow) 

I i Eludes (París) 

I iHyz Eludes Byzantines (París) 

I i( Etudes classiques (Namur) 

i | L Ephemerides theologicae Lovanienses (Louvain) 

I x p Expositor (London) 

Ixpt The Expoutory Times (Edinburgh) 

FC Fatherí of the Church (Washington D C ) 

FF Forschungen und Forschritte (Berlín) 

FKDG Forschungen zur Kirchen- und Dogmengeschichte 

(Gottingen) 

FLDG Forschungen zur christhchen Literatur- und Dog- 

mengeschtchte (Paderborn) 
Folia Folia Studtes in the Christian Perpetuation of the 

Classics (New York) 
FP Flortlegtum Patristicum (Bonn) 

FS Franctscan Studtes (St Bonaventure N Y ) 

GCS Die grtechischen chnstlichen Schriftsteller (Leipzig- 

Berlin) 

GGA Gotttngtsche Gelehrte Anzeigen (Gottingen) 

Gno Gnomon (Berlín) 

Greg Gregorianum (Roma) 

GTT Gereformeerd theologisch tudschrift (Aalten) 

Hermanthena Hermán thena A Senes of Papers on Literature, Scien- 
ce and Philosophy (Dublin London) 

Hermes Hermes Zeitschnft fur klassische Philologu 

(Berlín) 

HispS Híspanla Sacra (Madrid) 

HJ The Hibbert Journal (London) 

HJ Historisches Jahrbuch der Gorres-Gesellschaft 

(Koln) 

HSCP Harvard Studtes m Classual Philology (Cambridge 

Mass ) 

HThR Harvard Theologtcal Revtew (Cambridge, Mass ) 



Siglas 



XIX 



IFR The Irish Ecclesiastical Record (Dublin) 

ILS H DESSAU, Inscripttones latinae selectae (Berlín 

1892ss) 

ILCV E DlEHL, Inscriptiones latmae christianae v éteres 

(Berlín 1925ss) 
1TQ The Irish Theologtcal Quarterly (Dubhn) 

JAC Jahrbuch fur Antike und Christentum (Muns- 

ter i W ) 

)BL Journal of Biblical Literature (New Haven) 

)DA1 Jahrbuch des Deutschen archaologischen Instituís 

(Berlín) 

JEH Journal of Ecclesiastical History (London) 

JL Jahrbuch fur Liturgiewissenschaft (Munster i W ) 

JLH Jahrbuch fur Liturgie und Hymnologie (Kassel) 

JR Journal of Religión (Chicago) 

JRS Journal of Román Studtes (London) 

JThS Journal of Theologtcal Studtes (Oxford) 

KGA Ktrchengeschichthche Abhandlungen (Breslau) 

KT Kletne Texte fur Vorlesungen und Ubungen (Berlín) 

Latomus Latomus Revue des etudes latines (Bruxelles) 

LCC Library of Christtan Classics (London Philadel- 

phia) 

LCL Loeb Classical Library (London-New York) 

LJ Liturgisches Jahrbuch (Munster i W ) 

LNPF A Select Library of the Nicene and Post Nicene Fa- 

thers of the Christian Church ed Ph Schaff y 

H Wace (Buffalo New York) 
LQF Ltturgiegeschichtltche Quellen und Forschungen 

(Munster i W ) 
LThK Lexikon fur Theologie und Kirche ( 2 Freiburg) 

LThPh Laval tbeologique et phüosophtque (Quebec) 

LZ Liturgische Zeitschnft (Regensburg) 

LZB Literarisches Zentralblatt (Leipzig) 

MAH Melanges darcheologie et d'histoire (Roma París) 

Mansi J D MANSI, Sacrorum Conciliorum nova et am- 

plissima collectio (Firenze 1759-1827) 
MBTh Munsterische Beitrage zur Theologie (Muns- 

ter i W ) 

MD La Maison Dieu (París) 

MDAI Mitteilungen des Deutschen Archaologischen Insti- 

tuís Romische Abtetlung (Heidelberg) 



XXII 

RHPR 

RHR 
RII 

Rl M 
RI'ARA 

Kl'h 

Rg 

HQH 

RR 

RS( I 

RSFR 

RSH 

RSLR 

RSPT 

RSR 

RStR 

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SKGG 

SM 

SP 

SPM 

SPMed 

SSR 

ST 



Siglas 

Revue d'htstotre et de philosophie religieuse (Stras- 
bourg) 

Reiue d'htstotre des reltgions (París) 

Rendtcontt dell'lstttuto Lombardo dt setenze e lettere 

(Milano) 

Revue hturgique et monasttque (Maredsous) 
Rendtcontt della P Accademta Romana dt archeologta 
(Roma) 

Revue de phtlologte (París) 
Romtsche Quartalschrtft (Freiburg i Br ) 
Revue des questtons hts tonques (París) 
Ruerche reltgiose (Roma) 

Rtvtsta di storta della Chtesa tn Italia (Roma) 

Rivtsta dt studt filosofía e reltgtost (Roma) 

Revue de synthese htstortque (París) 

Rivtsta dt storta e letteratura religiosa (Firenze) 

Revue des setences phtlosophtques et theologtques 

(París) 

Recberches de saence reltgteuse (París) 
Rtcerche di storta religiosa (Roma) 
Revue thomtste (París) 

Recherches de theologte anctenne et medtevale 
(Louvain) 

Revue de theologte et de phtlosophie (Lausanne) 
Revue de l'Untverstte d'Ottawa 



Studta Anselmtana (Roma) 
Sttzungsbertchte (Academia de Berlín) 
Sttzungsberichte (Academia de Heidelberg) 
Sttzungsbertchte (Academia de Munchen) 
Sttzungsbertchte der Preusstschen Akademte der 
Wtssenschaften zu Berlín 
Sttzungsbertchte (Academie de Wien) 
Scuola cattolica (Milano) 

Studtes in Chrtstian Anttquittes (Washington) 

Sources chrettennes (París) 

Scholasttk (Freiburg i Br ) 

Sacrts erudtrt (Brugge) 

Studt itahant di filología classtca (Firenze) 

Speculum Journal of Medieval Studtes (Cambridge, 

Mass ) 

Schrtften der Kontgsberger Gelehrtengesellschaft 

Studta monástica (Montserrat) 

Studta patrística (Berlín) 

Stromata patrística et mediaevalta (Utrecht) 

Studta patrística Medtolanensia (Milano) 

Studt stortco-religtosi (Roma) 

Studt e tes ti (Citta del Vaticano) 



Siglas xxm 

STh Studta theologica (Lund) 

StP Studta Patavina (Padova) 

ThBl Theologtsche Blatter (Leipzig) 

ThGl Theologte und Glaube (Paderborn) 

ThJ Theologtsche Jahrbucher (Leipzig) 

ThLB T heologtsches Ltteraturblatt (Leipzig) 

ThLZ Theologtsche Ltteraturzettung (Leipzig) 

ThQ Theologtsche Quartalschrtft (Tubingen) 

ThR Theologtsche Rundschau (Tubingen) 

ThRv Theologtsche Revue (Munster i W ) 

ThStKr Theologtsche Studten und Krtttken (Gotha) 

ThZ Theologtsche Zettschrtft (Basel) 

TJHC Theology Journal of Historie Chrtsttanity (London) 

TP Transad tons and Proceedtngs ofthe American Phtlo- 

logtcal Assoctatton (Lancaster, Pa ) 

TPL Textus patrtstut et liturgia (Regensburg) 

TS Theological Studtes (Baltimore) 

TSt . Texts and Studtes (Cambridge) 

TThZ Trterer theologtsche Zettschrtft (Trier) 

TU Texte und Untersuchungen (Leipzig- Berlín) 

UTQ Untverstty of Toronto Quarterly (Toronto) 

VC Vigiltae christtanae (Amsterdam) 

VD Verbum Domini (Roma) 

VetChr Velera chrtstianorum (Barí) 

VS La vte sptrituelle (París) 

VT B FlSCHER, Verzeichnts der Stgelfur Ktrchenschrtft- 

steller [Vetus latina I] (Freiburg i Br 2 1963) 

WSt W tener Studten (Wien) 

ZAM Zettschrtft fur Askese und Mysttk (Innsbruck- 

Munchen) 

ZAW Zettschrtft fur dte alttestamentltche Wissenschaft 

(Berlín) 

ZDMG Zettschrtft der Deutschen Morgenlandtschen Gesell- 

schaft (Leipzig) 

ZDPV Zettschrtft des Deutschen Palasttnavereins 

(Leipzig) 

ZKG Zettschrtft fur Ktrchengeschichte 

ZkTh Zettschrtft fur katholtsche Theologte (Innsbruck) 



xxiv Siglas 

ZMR Zeitschrt für Missions- und Religionswissenschaft 

(Münster i. W.). 
ZNW Zeitschrift für die neutestamentlkhe Wissenschaft 

und die Kunde der alteren Kirche (Berlín). 
ZRG Zeitschrift für Religions- und Geistesgeschichte 

(Marburg). 

ZST Zeitschrift für systematische Theologie (Gütersloh). 

ZTK Zeitschrift für Theologie und Kirche (Tubingen). 



LA EDAD DE ORO DE LA LITERATURA 
PATRISTICA LATINA 



Capítulo i 



EL NUEVO RUMBO DEL SIGLO IV. 
MARCO POLITICO, GEOGRAFICO, 
SOCIAL, ECLESIAL Y DOCTRINAL 

Por Adalbert Hamman 



El Occidente cristiano 

El cristianismo, nacido en Oriente, se difunde, ante 
todo, en el ámbito del Imperio romano, cuyas fronteras 
apenas supera. Partiendo de Jerusalén, el mensaje evangé- 
lico recorre, en sentido inverso, el itinerario de las legio- 
nes y echa raíces en Roma, para irradiar desde aquí, sobre 
el Occidente y el mundo entero, h Buena Nueva. 

Al principio, la Iglesia es tratada como una extraña, e 
incluso perseguida. El siglo IV se inaugura con la persecu- 
ción de Diocleciano, una de las más sanguinarias, y se clau- 
sura con la legislación de Teodosio, que desplaza la reli- 
gión romana en favor de la cristiana. La reconciliación y 
luego la alianza entre los dos poderes dominan toda la his- 
toria de los siglos IV y V; quedan así uno y otro compro- 
metidos en un destino común, y de forma aún más clara en 
Occidente. 

Los acontecimientos políticos de los años 325 al 451 
constituyen la trama de fondo del desarrollo de una Iglesia 
que poco a poco va adquiriendo rango oficial. La victoria 
del puente Milvio confiere a Constantino el dominio de 
Occidente. Doce años más tarde, el 324, con la victoria de 
Adrianópolis, asienta su señorío sobre Oriente y Occiden- 
te, y la fundación de Constantinopla, puente y bisagra en- 
tre los dos mundos, simboliza y consagra su unidad. 

Unidad ficticia y efímera, desgarrada ya a la muerte de 
Constantino por la repartición del Imperio entre sus tres 
hijos, restablecida luego por Constancio y más tarde por 
Juliano el Apóstata. El primero, protector del arrianismo, 
atenta contra la unidad de la Iglesia, mientras el segundo, 
en un intento desesperado, trata de restablecer el paga- 



4 



El nuein rumbo del siglo IV 



nismo declinante Pocos anos mas tarde, Teodosio confiere 
,i la religión cristiana, «dada a los romanos por el apóstol 
Pedro», el rango di icligión del Estado y proscribe el culto 

pagano 

Desde la abdicación de Diocleciano a la muerte de 
Teodosio, el Imperio permaneció unido, bajo la autoridad 
de un misino soberano, sólo veintidós años y algunos me- 
ses. C un los hijos de Teodosio, las dos partes del Imperio 
se sepaian y se enemistan La unidad será restablecida, sólo 
• le forma provisoria y por cuatro meses, el año 423 

hl destino común de Oriente y Occidente fue frágil y 
precario, pues bajo él latían antagonismos demasiado pro- 
fundos para que pudiera ser duradero En un principio sir- 
vió a la expansión de la Iglesia y a su penetración en Occi- 
dente, luego, la dislocación de las dos mitades del universo 
cristiano durante el siglo IV, y, sobre todo, durante el si- 
glo V, afectará profundamente a la Unam sanctam Oriente 
y Occidente se diferencian y se diversifican, y ello justifica 
el estudio por separado de los escritores griegos y latinos 
en dos diversos volúmenes de la PATROLOGIA 

En general, los Padres latinos se muestran más sensi- 
bles a la simbiosis entre Iglesia y Estado que los griegos 
En Jerónimo y Agustín, la caída de Roma asume propor- 
ciones apocalípticas, mas uno y otro no son, ni con mucho, 
toda la Iglesia, e incluso el mismo Agustín, aunque las dos 
ciudades aparezcan mezcladas a sus ojos, en las mismas 
desventuras de Roma percibe que son fundamentalmente 
independientes 

La paz inaugurada por Constantino permite a la Iglesia 
no sólo abandonar la clandestinidad, sino, además, dar 
forma a su organización y jerarquía, dedicarse a la educa- 
ción del pueblo cristiano, siempre más numeroso y menos 
homogéneo, formular y profundizar el patrimonio de la fe, 
instaurar la vida monástica con formas diversas, supeditar a 
Occidente una versión más fiel de la Biblia y tomar con- 
ciencia de su identidad y autonomía 

Todas estas ventajas pueden inducir a error Los favo- 
res del emperador no siempre eran desinteresados, su mu- 
nificencia comportaba el peligro de transformar a Cristo en 
imperator, y los privilegios y exenciones, que comprome- 
tían a la Iglesia con un Estado totalitario, podían aislarla de 
su grey, oprimida por el sistema fiscal En corresponden- 
cia, el poder espiritual se veía forzado a acomodarse a la 



El Occidente cristiano 



5 



legislación romana y a orientar su disciplina en beneficio 
del Estado 

Los mismos jefes de la Iglesia, como Silvestre, Osio, 
Atanasio o Donato, en vez de tutelar la autonomía de am- 
bos poderes, solicitaban o toleraban las intervenciones del 
emperador Los recursos al brazo secular de un Fírmico 
Materno nos aturden por su intolerancia Las víctimas de 
las intervenciones del poder secular no por eso ponen en 
entredicho el principio de la intromisión del Estado Se 
crea una confusión enojosa, de la que ambos poderes su- 
frirán las consecuencias La Iglesia se encamina hacia una 
prueba aún más terrible que las persecuciones la protec- 
ción, a menudo gravosa, del Estado, y tanto la crisis dona- 
tista como la historia del arrianismo permiten comprobar 
la exactitud de esta constatación Los donatistas, arrollados 
por sus turbas, recurren a las autoridades romanas en 
busca de seguridad o de arbitraje entre los dos candidatos, 
y las intromisiones del Estado se sucederán a lo largo de 
todo el cisma africano 

El 405, el emperador Honorio emana edictos que 
proscriben la secta donatista y decreta penas o conmina el 
exilio a los recalcitrantes Agustín, partidario en otro 
tiempo de la tolerancia, se acomoda a la intervención di- 
recta del Estado, cuya eficacia fue incontestable, aunque 
no lo fuera igualmente el principio que la justificaba 

El arrianismo penetra en Occidente sólo gracias a la 
protección del emperador Si Constancio no hubiera inter- 
venido, el conflicto, con toda probabilidad, no habría su- 
perado los confines de Oriente Hilario, figura de primer 
plano en la controversia, confiesa no haber oído hablar 
nunca de la fe nicena antes de su exilio (De syn 91) En un 
panfleto, este intrépido defensor de la ortodoxia no se li- 
mita a censurar las fechorías de los arríanos y la complici- 
dad del emperador, sino que denuncia, además, la intole- 
rable intromisión del Estado en los asuntos de la Iglesia 

«Tú asignas las sedes episcopales a tus partidarios y 
sustituyes buenos obispos con malos pastores Encarcelas a 
los sacerdotes, utilizas tus ejércitos para amilanar a la Igle- 
sia, convocas concilios y fuerzas a la impiedad a los obispos 
occidentales reunidos en Rímini, tras haberlos atemorizado 
con amenazas, debilitado con el hambre, aniquilado con el 
frío y desorientado con mentiras» (C. Const 7 PL 
10,584) 

Y era verdad Ya el concilio de Sárdica (343), por ín- 



6 



Fl nueio rumbo del uglo IV 



flujo de Osio de Córdoba, había formulado el principio de 
la no injerencia del emperador en los asuntos eclesiásticos, 
y la fuerte personalidad de Ambrosio, reciente aún la de- 
rrota del arrianismo, impone al emperador el respeto del 
mismo principio Imperator intra Ecclestam non supra Eccle- 
siam est (Ep 21,36 PL 16,1061) 

Cuando Teodosio llega a Milán, el obispo le niega el 
acceso al coro y lo acomoda en la nave del templo con los 
fieles, según refiere Teodoreto El episodio, legendario o 
auténtico, permite, en todo caso, medir el progresivo ale- 
jamiento de Occidente, en el orden político, de la tradi- 
ción bi/antina, frente a la que va ratificando su emancipa- 
ción Ambrosio orienta sus esfuerzos a proteger a la Iglesia 
de toda injerencia indiscreta del Estado y a imponer al po- 
der civil el respeto de la ley moral, mas busca, asimismo, 
entablar una estrecha colaboración entre ambos poderes 
Rattone peuatt, el princeps debe observar la moral cristiana, 
y, rattone peccati, Ambrosio impondrá a Teodosio la peni- 
tencia publica tras la matanza de Tesalónica 

San Agustín establece con más rigor que ningún otro 
Padre la distinción entre las dos ciudades Su ideal es un 
Estado cristiano, en el que la verdadera fe reine en la tran- 
quilidad del orden, prenda de la felicidad de todos Los 
acontecimientos le harán ver que este ideal trasciende los 
reinos y las ciudades terrestres 

La Iglesia intensifica su expansión y su progreso en Oc- 
cidente durante los siglos IV y V El área cultural se am- 
plía, crece en profundidad y en variedad La diferencia en- 
tre el siglo III y los siguientes es sorprendente 

El norte de Africa, latino en su expresión cristiana 
desde el 180, despliega todo su esplendor en la figura in- 
comparable del Obispo de Hipona La invasión de los ván- 
dalos provoca el repliegue de los cristianos hacia el conti- 
nente europeo, el monje Donato se establece en Arcavica 
(Cuenca) con sus monjes y su biblioteca (ILDEFONSO, De 
vms til 4 PL 96,200), los obispos africanos, obligados a 
huir, se refugian en Cerdeña y Nápoles, poniendo a salvo 
los archivos de sus iglesias y los manuscritos de Agustín 

La iglesia de Roma se latiniza durante el siglo IV Italia 
se impone con figuras como Ambrosio, sin olvidar a Euse- 
bio de Vercelli, Lucífero de Caghan, Zenón de Verona, 
Filastrio de Brescia, Rufino de Aquileya y Juliano de 
Eclana, y, en la generación siguiente, Máximo de Turín y 
Pedro Crisólogo de Rávena 



El Oatdente cristiano 



7 



Las Galias hacen también su aparición en las letras cris- 
tianas La oscura ciudad de Poitiers desempeña una fun- 
ción de primer orden en la controversia amana gracias a su 
obispo Hilario En el siglo V, las Gallas cristianas destacan 
por sus creaciones literarias entre todas las antiguas pro- 
vincias del Imperio teología y comentarios bíblicos, pro- 
ducción homilética, litúrgica y hagiográfica, poesía e histo- 
ria, con escritores de valor como Próspero, Juan Casiano, 
Salviano y Vicente de Lérins, y una pléyade de poetas 
Paulino, que se establece en Ñola, Ausomo, Claudio Ma- 
no Victono, Paulino de Pella y Orencio Esta floración 
continúa aun después del concilio de Calcedonia con 
Fausto de Riez, Paulino de Périgueux, Sidonio Apolinar y 
Elpidio Rústico 

La Provenza se convierte en centro de enorme vitali- 
dad gracias a sus fundaciones monásticas, su metrópolis, 
Arles, sus concilios y personajes de primer orden, como 
Juan Casiano e Hilario de Arles Lanza incluso una cabeza 
ile puente en la Helvetta con Salomo, obispo de Gi- 
nebra 

La península Ibérica entra en escena y se organiza Las 
sedes episcopales crecen en número y se convocan conci- 
lios El célebre concilio de Elvira se reúne a principios del 
siglo IV No escasean los escritores, como Osio de Cór- 
doba, Potamio de Lisboa, Gregorio de Elvira, Paciano de 
Barcelona, Orosio y Avito de Braga, y también Prisciliano, 
seglar austero, luego disidente, y dos auténticos poetas, 
Juvenco y Prudencio 

Jerónimo es de origen dálmata, como su discípulo Fe- 
lipe y el obispo Lorenzo el Melifluo, Nicetas de Reme- 
siana nace en la Dacia mediterránea Los dos corifeos del 
arnanismo, célebres en demasía, Ursacio y Valente, pro- 
vienen de esas regiones danubianas, ensamblaje de 
Oriente y Occidente y, desde el siglo IV, región predilecta 
de comunidades cristianas heterodoxas Avanzadillas for- 
madas por prisioneros de la Capadocia y de fe amana pe- 
netran en las filas de los godos Wulfila, en cierto modo 
primado de la Gothta, se encarga de su evangehzación y, 
ton buen manejo del griego y del latín, traduce la Biblia a 
la lengua de sus compatriotas, inventando su escritura y 
alfabeto, empresa de enorme alcance profético y misionero 
que emancipa al cristianismo de la dependencia de la cul- 
tura griega y latina Hay aún que añadir lo que se ha sal- 
vado de las obras de dos obispos arríanos Paladio de Ra- 



8 



El nuevo rumbo del siglo IV 



tiaria, en la Dacia, y Maximino, que se medirá en público 
debate con Agustín (PLS 1,691-728) Mas no existe pro- 
porción alguna entre la evangelización en el interior del 
Imperio y las avanzadillas más allá de sus fronteras (Arme- 
nia, Persia y Etiopía) 

Unidad y romanidad 

En los primeros siglos, el cristianismo echa raíces, y se 
mueve en los confines de la unidad política, económica y 
cultural del Imperio, y en la cultura y lengua griegas en- 
cuentra un factor de expresión, de unidad y de expansión 
Los principales teólogos de Occidente, como Hilario, Am- 
brosio y Jerónimo, pertenecen a una élite de espíritus que 
maniobran sin dificultad en la cultura griega Elegido 
obispo sin esperarlo, Ambrosio aprende su teología en los 
maestros griegos, como Orígenes y Didimo el Ciego Je- 
rónimo y Rufino importarán en Occidente la exégesis y la 
teología griegas 

Es un proceso que se verifica en una sola dirección, 
pues en Oriente no se advierte igual curiosidad por los 
productos occidentales, incluso cristianos La corte impe- 
rial se establece en Constantinopla, pero, en vez de im- 
plantar el latín, se hace griega Se traducen al griego sólo 
los documentos oficiales o los libros de hagiografía, y el 
mismo Agustín tendrá escasa resonancia en Oriente 

Hasta el siglo IV, la lengua de la liturgia y del pensa- 
miento en Roma es el griego Es la lengua de los filósofos 
y de la cultura, de los mercaderes y de los esclavos que 
vienen de Oriente Entre los siglos III y IV se constata una 
fractura, y el latín comienza a abrirse camino en la liturgia 
y en la pastoral Aunque los epitafios de los papas se escri- 
ben aún en griego hasta Gayo (t 296), las dos lenguas han 
podido coexistir por algún tiempo El papa Julio escribe 
aún en griego dos cartas a Atanasio (JAFFE, 341 y 343) El 
uso del latín en la liturgia parece ser un hecho consumado en 
tiempos de Dámaso, mas no sin contrastes, como documenta 
el Ambrosiáster. El Oriente sigue siendo cuna y matriz del 
pensamiento y de la espiritualidad que fecunda al Occidente 
Jerónimo se establece allí para realizar su obra exegética, mas 
no se llega a entablar un intercambio Rufino traduce a 
Orígenes, Egena, como tantos otros, viene en peregrinación 
para beber en las fuentes, Juan Casiano adquiere aquí su 



Unidad y romanidad 



9 



formación monástica La Vita Antonti se convierte en el 
tademecum de la vida espiritual en Occidente y ejerce su 
influjo en la conversión de Agustín 

La latinización de la Iglesia de Roma crea obstáculos a 
su entendimiento con Oriente No es fácil entenderse 
cuando se hablan lenguas distintas Basilio se queja ya de 
las intervenciones intempestivas de la autoridad romana y 
de la escasa atención que el papa acuerda a sus informacio- 
nes (Ep 239 y 214) Dámaso está mal informado de los 
acontecimientos de Siria y Asia Menor En el siglo IV, los 
obstáculos, no son todavía insuperables, pero crecerán en el 
siglo siguiente 

El 430, el papa Celestino I responde a Nestono, y se 
excusa del retraso alegando la dificultad de encontrar un 
clérigo capaz de traducir el texto griego (JAFFE, 374), sín- 
toma de la brusca decadencia acarreada por las invasiones de 
los barbaros y, no menos, de los orígenes modestos de la 
clase clerical Los obispos de Oriente y Occidente no logran 
ya entenderse en las reuniones conciliares, y ello no facilita la 
solución de las controversias doctrinales El vocabulario tri- 
nitario y cnstológico, formulado en latín, no siempre coin- 
cide con el griego Por todo ello, el movimiento teológico de 
Oriente no se sigue con facilidad en Occidente, donde las 
doctrinas agustinianas detendrán el monopolio La latiniza- 
ción acentúa, por otro lado, la importancia de las sedes 
patriarcales de Oriente 

Los acontecimientos políticos, la lengua y el vocabula- 
rio, las diversas tradiciones intelectuales y teológicas, en- 
sanchan el foso entre Oriente y Occidente Sin la intromi- 
sión imperial, los occidentales acaso no hubieran conocido 
el arnanismo, otro tanto cabe decir de las controversias 
origenista, cristológicas y trinitarias Durante el siglo IV, y 
sobre todo en el V, Oriente y Occidente cultivan intereses 
diferentes, cada cual elabora sus propias crisis, sus propias 
herejías, en estrecha relación con sus preocupaciones par- 
ticulares El priscilianismo, el donatismo y el pelagianismo 
son productos típicamente occidentales por los que en 
Oriente nadie se apasiona Jerónimo, aunque resida en Be- 
lén, no logrará movilizar a los orientales contra Celestio y 
Juliano de Eclana, y el obispo de Jerusalén se limitará a 
deferirlos al tribunal del patriarca de Roma 

Hilario y Ambrosio elaboran una exégesis y una teolo- 
gía que se nutren de la linfa griega, emparentadas con Orí- 
genes, Atanasio y los Padres Capadocios, mas no así San 



Patrología 3 



2 



10 



El nuevo rumbo del siglo IV 



Agustín, a quien no resulta fácil la lengua griega. Basta 
comparar el De Spiritu sancto, de Ambrosio, con el De 
Trinitate, de Agustín, para comprobar que el Obispo de 
Hipona elabora ya una doctrina trinitaria de genuino cuño 
occidental, que se distancia de la tradición griega. El Occi- 
dente se compendia y alcanza su cénit en San Agustín y 
por obra suya, y luego no producirá más que imitaciones o 
repeticiones suyas. El Doctor de Hipona dominará la es- 
cena occidental, hasta el punto de desplazar a Tertuliano e 
Hilario de Poitiers. 

Desde finales del siglo IV, y sobre todo en el V, la his- 
toria de Occidente discurre por cauces paralelos, pero aje- 
nos a los de la historia de Oriente, y la Unam sanctam se 
resquebraja. Los dos bloques del mundo antiguo viven a la 
sazón en climas de pensamiento y de preocupaciones teo- 
lógicas diversos y se sienten cada vez más ajenos uno al 
otro. Ambrosio mantiene aún correspondencia con Basilio, 
mas no habrá ya ningún corresponsal oriental en el epistola- 
rio de Agustín. En el siglo V, la osmosis entre la teología de 
Oriente y Occidente toca a su fin. Focio conoce sólo una obra 
de Agustín traducida al griego, y, por su parte, los latinos 
leen la producción griega sólo en traducciones. 



La Iglesia y el Imperio en Occidente 

La separación se acentúa aún más con las grandes inva- 
siones germánicas, asiáticas y eslavas. La Iliria, baluarte de 
la romanidad y escenario de tantos concilios del siglo IV, 
se desmorona. La línea de demarcación de ambos bloques 
cede el 380 ante el ímpetu de los invasores. Mientras el 
Oriente, en cierta medida, logra salir indemne, el Occiden- 
te, más vulnerable por la decadencia de sus estructuras, es 
la presa preferida de los invasores. El ejército es romano 
sólo de nombre: las tropas están en su mayoría integradas 
por contingentes de bárbaros que defienden el Imperio 
contra otros bárbaros, y la corrupción y la venalidad circu- 
lan libremente por todos los estamentos de la jerarquía. El 
índice de natalidad es trágicamente negativo y la pobreza 
es endémica. 

El cuadro político y económico muestra el agotamiento 
que paraliza al Occidente, mal defendido e inerme ante las 
oleadas de las invasiones de los bárbaros, cuyas hordas se 



La Iglesia y el Imperio en Occidente 



11 



suceden a lo largo de todo el siglo V: vándalos, visigodos, 
irancos, alamanes y burgundios irrumpen en Occidente. 
«Las Galias todas arden como una antorcha», escribirá un 
contemporáneo (ORENCIO, Comm. 2,184). 

Los visigodos saquean Roma el 410. Lo que parece ser 
el fin del mundo, no pasa de ser el fin de un mundo, el fin 
de una conquista. San Agustín meditará sobre este aconte- 
cimiento en la Ciudad de Dios. Los vándalos atraviesan la 
península Ibérica, se establecen en el Africa proconsular y 
asedian Hipona, donde Agustín agoniza. El último empe- 
rador de Occidente, Rómulo Augústulo, será depuesto el 
•176. 

La mayor parte de los invasores, visigodos y vándalos, 
son arríanos. Nadie se pregunta por qué. Superada la des- 
orientación inicial al verse atacada por la espalda por los 
godos de Wulfila, la Iglesia de Occidente, vinculada a la 
romanidad, más devota de la acción que de la especula- 
ción, descubre en la evangelización una nueva senda y una 
renovada expansión. 

La mayor parte de los escritores cristianos occidentales 
de esta época creen firmemente en la perennidad de la 
Ciudad Eterna y celebran la Romanía, palabra que compa- 
rece en Orosio en el momento en que la civilización romana 
se sentía amenazada por todos los flancos. La gente de 
provincias, como Jerónimo y Agustín, Orosio de España y, 
con mayor razón, el romano Ambrosio, se sienten deslum- 
hrados por el prestigio de Roma. El Obispo de Milán ad- 
mira y celebra el Imperio, que ha alejado las guerras, ha 
reunido los pueblos y ha favorecido la evangelización. La 
función providencial de Roma en la obra de difusión del 
Hvangelio es motivo conductor de toda la apologética del 
siglo IV y resuena aún en León Magno. 

Ambrosio no puede ni siquiera imaginar que Roma 
pueda caer, incluso cuando la tempestad amenaza ya en el 
horizonte. Su identificación de los godos con Gog adolece 
de una cierta miopía; no favorece la reintegración de los 
arríanos en la oikumene. Prudencio propina otra dosis y se 
enfrenta al pesimismo de Símaco. No era fácil para nadie 
disociar los destinos hermanados de la Iglesia y del Im- 
perio. 

La victoria de Alarico el 410 adquiere proporciones 
apocalípticas. Quid salvum est si Roma perit? Roma, la ma- 
dre de toda la civilización, la creadora del derecho, la se- 
ñora de los pueblos, yace herida y profanada. Todos los ' 



12 



El nuevo rumbo del uglo IV 



enamorados de la Urbe sufren una psicosis de fin del 
mundo 

Jerónimo, conocida la noticia de la caída de Roma, in- 
terrumpe su comentario de Ezequiel «Mi voz es débil, los 
sollozos ahogan las palabras Roma, la ciudad que había 
conquistado el mundo, ha sido conquistada» 

La catástrofe que Jerónimo lamenta no es sólo el des- 
moronamiento del mundo romano, sino la victoria de los 
bárbaros, que serán en adelante los nuevos señores 

Cristianos y paganos se interpelan y se acusan mutua- 
mente Agustín refiere lo que se murmuraba en Africa 
¿De qué ha servido a la Ciudad albergar el cuerpo de Pa- 
blo, el cuerpo de Lorenzo, los restos de tantos mártires' 
¿Qué ha sido de las memoriae apostolorum? (Serm 296,6 PL 
38,1355) El acontecimiento nos ha deparado, sin em- 
bargo, una de las obras más prestigiosas de Agustín, la que 
la posteridad copiará con mayor fervor, y que no dejará de 
comentar, sobre todo, en los momentos trágicos 

Más grave que la estrechez de miras políticas de Pru- 
dencio, que celebra «el mundo devuelto a la unidad de la 
paz romana», y no percibe el clamor de los invasores, es el 
desprecio que nutre por los bárbaros «Más distan de los 
romanos — sostiene — que los cuadrúpedos de los bípe- 
dos» Orosio, que admira no menos la Romanía, se mues- 
tra menos severo con los bárbaros, que, en su opinión, son 
susceptibles de mejora Aún más, cree llegada la ocasión 
propicia para su evangelización 

Un siglo después, Sidonio Apolinar, obispo de Cler- 
mont-Ferrand, en una provincia que ha pasado ya a los vi- 
sigodos, incapaz de leer en los acontecimientos, persiste en 
cantar las alabanzas de la Roma eterna y se muestra alér- 
gico a los burgundios, a los que reprocha su olor a ajos 
Para todos estos nostálgicos, «el hedor que despiden los 
bárbaros es el hedor mismo del infierno» 

No todos los escritores cristianos comparten el mismo 
parecer Ya los oráculos sibilinos y Tertuliano habían ma- 
nifestado sus reservas Testigo de las invasiones, Arnobio 
el Joven no cree en la perennidad de Roma Virulento y 
lúcido, Salviano de Marsella se distancia del Imperio y cree 
llegada la hora de la purificación Convencido de que 
Roma no monopoliza los desvelos divinos, sostiene que la 
llegada de los bárbaros es provindencial para la historia de 
la salvación 

Durante el siglo V se asiste a un cambio de rumbo la 



La Iglesia y el Imperto en Occidente 



13 



evolución de los acontecimientos induce a disociar la Igle- 
sia de la Romanía, a romper la solidaridad con un Imperio 
,i la deriva y a orientarse hacia los nuevos horizontes que 
Lis invasiones abren a la misión evangehzadora de la 
Iglesia 

La situación económica y social dependía, en gran 
parte, de las evoluciones de la historia política del Imperio 
lomano Las conquistas y su misma mole han devorado los 
recursos del Estado, que yace ahora empobrecido demo- 
gráfica y económicamente La regresión económica, que se 
advierte ya en los siglos II y III, empeora en los siglos IV 
y V y oprime de forma agobiadora a la clase obrera, urbana 
y agraria En vez de buscarle remedio, la autoridad política 
exacerba el sistema fiscal, que atenaza, sobre todo, a los 
más débiles Los escritos de Salviano de Marsella, las cartas 
y sermones de los Padres latinos y de los Padres Capado- 
cios, permiten apreciar el espesor de la crisis económica y 
social Las descripciones de Ambrosio se asemejan, de 
forma sorprendente, a las de Basilio o Juan Cnsóstomo 
En Antioquía como en Milán, las mismas causas producen 
efectos idénticos Habría que tener en cuenta también los 
matices, pues Africa no son las Gallas, mas los Padres son, 
ante todo, moralistas y no pretenden confeccionar análisis 
de economía política 

Se crean fortunas que disponen de propiedades agra- 
rias inmensas Recuérdese el caso de los circuncehones de 
Africa Los darissimt residen en sus latifundios para sus- 
traerse a compromisos dispendiosos, se construyen vilke, 
en las que reina un lujo insolente y ofensivo para la mise- 
ria Los mosaicos de las ricas mansiones de la península 
Ibérica, de Sicilia, Africa y Aquitania son aún hoy buena 
prueba de ello Ambrosio y Juan Cnsóstomo no se cansan 
de denunciar y criticar la injusta distribución de las rique- 
zas, que el Creador dio para bien de todos 

Según Salviano, la recaudación de impuestos procede de 
forma arbitraria. Los altos funcionarios — y con mayor ra- 
zón los grandes terratenientes — se aprovechan de su posi- 
ción para corromper a los agentes del fisco y no pagar im- 
puestos Son, pues, los pobres los que deben pagar Si los 
curiales y los senadores obtienen del emperador exencio- 
nes fiscales, los ricos se las reparten y se olvidan de los 
pobres (De gub V 34). nada nuevo bajo el sol 

Si los grandes propietarios diesen, al menos, prueba de 
humanitas tratando de atenuar los desniveles de la sitúa- 



14 



El nuevo rumbo del siglo IV 



ción En cambio, se muestran a menudo ávidos e inhuma- 
nos y se arrogan el derecho de juzgar, castigar o encarcelar 
a sus colonos, que no pueden pagar las rentas 

La administración se sirve de grupos reunidos en colle- 
gia, obreros al servicio del Estado, empleados del fisco o 
de la acuñación de moneda, mineros Cada obrero, mar- 
cado por sus orígenes, permanece confinado en su oficio 
de forma hereditaria La población, sin recursos, mal pa- 
gada y peor alojada, sucumbe bajo el peso de los impues- 
tos Los funcionarios tienen, al menos, la posibilidad de 
resarcirse en los actos administrativos y recabar alguna ga- 
nancia de la sportula 

También el terrateniente utiliza colonos, vinculados 
indisolublemente a la gleba de forma hereditaria y de la 
que nunca podrán liberarse No está permitido vender la 
tierra sin los colonos, ni los colonos sin la tierra La condi- 
ción del colono es intermedia entre la del hombre libre y 
la del esclavo y no tiene acceso a cargos públicos 

Salviano distingue dos clases de colonos La primera 
esta integrada por los que han perdido su haber para pagar 
los impuestos atrasados, y, carentes de recursos y expulsa- 
dos de su tierra, se refugian en la propiedad del vecino y 
se convierten en aparceros de los ricos Desde ese mo- 
mento quedan vinculados a esa propiedad, que no podrán 
ya abandonar por haber erfajenado su libertad 

Otros afrontan situaciones menos desesperadas, para 
evitar verse un día forzados al expropio, se refugian bajo la 
protección de los potenttores, pierden la sola propiedad de 
sus bienes, mas conservan el usufructo, no tienen ya que 
pagar el impuesto sobre la tierra, en cambio, deben pagar 
al propietario una renta, y al Estado el impuesto de capita- 
ción (De gub V 38-39) De una forma u otra, se llega al 
mismo resultado la absorción de las pequeñas propiedades 
por las grandes Los hijos de estos colonos se convierten, 
en consecuencia, en siervos sujetos al régimen de corvée 
(íbid , 45) Así se van poniendo las premisas del feuda- 
lismo medieval El impuesto del chrysargyron, ordenado 
por Constantino, que se paga cada cinco años, es una es- 
pada de Damocles, para hacerle frente, los tenutores recu- 
rren al usurero, que presta el dinero con intereses invero- 
símiles Todos los escritores de esta época, cristianos o no, 
condenan unánimemente este cáncer social de la usura 
Una especulación sin escrúpulos se aprovecha de los años 
de escasez y de la falta de bienes de consumo 



La lejesta y el Imperto en Occidente 



15 



Los esclavos, en fin, cuyo número decrece, son cosas, 
res No tienen derechos Su situación varía según sus capa- 
cidades, su origen o el carácter del amo Pueden acumular 
un pecuhum para comprarse la libertad La Iglesia no con- 
dena la institución, pero se preocupa de mejorar su condi- 
ción, de promover, sobre todo en el siglo V, su manumi- 
sión y de hacer respetar su dignidad humana Los Padres 
están demasiado impregnados del espíritu de la antigüedad 
como para condenar una institución universal en su época 

A fines del siglo IV, obreros y agricultores se refugian 
en los bosques o eligen el exilio para escapar a su destino y 
a los agentes del fisco Los explotados invocan la llegada de 
los bárbaros, y los condenados ad metalla se suman a los 
invasores, como en su tiempo los bagaudas Nada tienen 
que perder Algunos de condición humilde buscan su 
promoción social abrazando el estado eclesiástico Valenti- 
niano I, el 365, lo prohibe a los panaderos (CT 14,3,11), y 
en el 446, Valentiniano III expulsará de las filas del clero 
a todos los obreros no diáconos 

En el norte de Africa, los insurrectos por motivos so- 
ciales, los esclavos, los obreros por temporadas, se suman 
al cisma donatista Es difícil negar que el éxito duradero de 
la secta no se deba achacar, en parte, a la explotación del 
malestar social y al reclutamiento de adeptos entre la po- 
blación indígena no romanizada, que se siente extraña a 
una iglesia local demasiado vinculada a la romanidad, hasta 
el punto de perecer con ella La situación social del Impe- 
rio, que provoca, además, la rebelión de los indígenas afri- 
canos y galos, favorece el despertar de nacionalismos y el 
levantamiento contra la dominación romana 

El evangelio de las bienaventuranzas inspira a ricos 
propietarios como Paulino, dueño de una entera provincia, 
la decisión de desprenderse de sus bienes para distribuirlos 
a los pobres Ejemplo notable, porque no común Ausonio 
mismo, menos sensible al ideal evangélico, no lo com- 
prende El hidalgo Prudencio vive modestamente de la 
renta de sus campos y no desdeña cultivarlos con sus 
manos 

En sus sermones y escritos, los Padres latinos, al igual 
que los orientales, condenan, ante todo, la distribución in- 
justa de los bienes, causada por la avaricia de los hombres 
La pobreza es un insulto a la munificencia del Creador, 
sostiene Ambrosio La propiedad es legítima, pero es parte 
de la condición nacida del pecado El tratado De Nabuthe 



16 



El nuevo rumbo del siglo IV 



demuestra una valentía no común El trabajo del hombre 
vale más que las posesiones inmuebles, a menudo mal ad- 
quiridas Todos condenan el lujo y la usura, la avaricia y el 
apego a los bienes terrenos Lo superfluo debe servir para 
asegurar lo necesario a los que viven en la miseria 

La Iglesia se esfuerza por buscar remedios a la situación 
social de la época A las declaraciones demagógicas pre- 
fiere la acción, la educación de las conciencias, para provo- 
car una evolución favorable de situaciones intolerables Ya 
había tenido obispos de Roma que eran esclavos, ahora 
recluta sus ministros, en número creciente, entre las clases 
modestas, cuidando, sin embargo, de no dar entrada a los 
que sólo pretenden escapar de su condición social. Las 
comunidades disponen de rentas, no todas de igual ley La 
liberalidad del Estado se exhibe en construcciones espec- 
taculares y en exenciones de toda suerte, con peligro de ale- 
jar al clero de su grey o de comprometerlo ante el pueblo 
cristiano La Iglesia hereda bienes de sus fieles, que, acaso 
con mejor acuerdo, hubieran debido, en vida, distribuirlos 
entre los menesterosos 

Los Padres y los concilios repiten que las donaciones 
hechas a la Iglesia, restado lo necesario para el sustento 
de sus ministros, son propiedad de los pobres Non sunt illa 
riostra, sed pauperum, dice Agustín (Ep 185,35 PL 33,809) 
Las propiedades de la Iglesia, que tienden a crecer, pro- 
vocan las críticas de paganos como Amiano Marcelino, 
y también de obispos, como Lucífero de Caghan, y de 
sacerdotes, como Faustino y Marcelino, que propugnan 
la vuelta a la pobreza (Coll. Avellana 3) 

En realidad, el peso social de la comunidad recae sobre 
las espaldas del obispo, y es una tarea agotadora Agustín 
se queja de tener que ocuparse de la gestión de una ha- 
cienda (ln lo 6,25) El patrimonio de la Iglesia crece, sus 
necesidades aumentan y se diversifican Ante las carencias 
del poder civil, el obispo debe ocuparse de la ciudad, de- 
fender los intereses de los ciudadanos, intervenir ante la 
justicia secular, mitigar el rigor de la ley, mejorar la condi- 
ción de los presos e impetrar la reducción o el aplaza- 
miento de los impuestos Todos los Padres hablan de esta 
función de moderator, comparable al ombudsman sueco. La. 
tuitio que ejercen no se limita a la población cristiana. Esta 
posición social continuará creciendo en la época de las itu 
vasiones Frente a fuerzas diversas, incoherentes y contra, 
dictorias, la jerarquía con sus estructuras representa el or. 



Cultura clasica y cultura cristiana 



17 



den y la continuidad, asistida además por el derecho de 
hablar en nombre de Dios 

La crisis económica y la situación social de Occidente, 
amén de las continuas oleadas de invasores, imponen a los 
obispos la tarea de organizar los socorros, distribuir el 
trigo, acoger a los refugiados, velar por la ciudad como un 
centinela, tratar con los invasores, e incluso, a veces, orga- 
nizar la defensa, permanecer, como «padre del pueblo», 
en medio de su grey, como el Obispo de Hipona durante 
el asedio de la ciudad, rescatar, como Severino, el apóstol 
del Nórico, a sus compatriotas, apresados por los rugos y 
los alamanes El 449, León I decide no asistir al concilio 
de Efeso, que se inaugura el 1 ° de agosto, porque Roma 
está amenazada (JAFFE, 425) 

Cultura clásica y cultura cristiana 

Durante el siglo IV sobreviven aún las estructuras clási- 
cas de la educación Los cristianos frecuentan los profeso- 
res paganos y encomiendan sus hijos a) grammaticus, que 
se atiene todavía al programa clásico Los rétores que pa- 
san al cristianismo se adaptan a un público heterogéneo, 
como hace, v gr , Ausonio, cuyas obras han hecho, a veces, 
dudar de su fe cristiana 

La mitología y el ideal humanístico de las obras paganas 
comienzan a plantear problemas y a herir la sensibilidad 
cristiana ¿No será perjudicial y deletérea esa educación 
clásica' ¿Es posible disociar cultura y paganismo, hasta 
ahora hermanados' ¿Cómo admirar la hermosura de las 
diosas sin que se turben los sentidos o se rinda homenaje a 
la religión pagana' 

¿Por qué, escribe Magnus, empañar el brillo de la Igle- 
sia con las infamias paganas' Estas objeciones venían no 
sólo de los simphciores, sino de los intelectuales converti- 
dos al cristianismo Un concilio, aunque local, celebrado 
en Cartago el 398, en tiempos de San Agustín, llegará a 
prohibir formalmente a los fieles, y también a los obispos, 
la lectura de los libros paganos, prohibición que no habrá 
sido, sin duda, muy respetada, pero que será acogida por el 
Decreto de Graciano. Esta postura, llevada a su extremo, 
amenaza con poner en entredicho la herencia literaria y 
destruir las obras clásicas, como los cruzados harán con los 
templos griegos. La mayoría dará pruebas de moderación. 



18 



El nuevo rumbo del siglo IV 



Los Padres latinos se muestran, en todo caso, más comedi- 
dos que los Padres Capadocios Ninguno profesa el radica- 
lismo de Orígenes o de Cipriano 

Gregorio Nacianceno, que mantenía excelentes rela- 
ciones con muchos rétores, teje el elogio de la cultura y de 
la elocuencia clasicas Basilio aconseja a los jóvenes a gus- 
tar la miel y dejar la hiél E Hilario, que viene de la filoso- 
fía, le será fiel Ambrosio y Jerónimo, educados por maes- 
tros paganos, ceden mas fácilmente a la seducción de la 
cultura profana El De offiais, del Obispo de Milán, de- 
nuncia ya en el título el influjo de Cicerón, y Jerónimo se 
halla de tal forma impregnado de la literatura latina, que 
Magnus le reprochará la abundancia de citas profanas 
(Ep 70) Agustín y Paulino se muestran mas moderados 
Los Padres establecen, como línea de demarcación, una 
distinción fundamental Las disciplinas intelectuales, como 
la gramática, la retórica y la dialéctica, afinan el ingenio, 
facilitan el estudio de la Escritura y sirven para dar expre- 
sión a la fe No así los temas y concepciones que profesan 
una moral o un politeísmo condenados por el Evangelio 
Se plantea así un problema de adaptación y discriminación 
c Cómo afrontarlo > ¿A que escuela habrá que pedir tal 
formación'' En Occidente no hay escuelas para los que de- 
sean conocer más a fondo su fe, y la Iglesia misma no ha 
pensado aún en poner en pie sistema alguno de formación 
para los clérigos a su servicio Respecto de Oriente, las 
iglesias de Occidente han quedado rezagadas Algunos la- 
tinos de paso por Constantinopla se sorprenden al oír que 
en Nisibis existían «escuelas regularmente instituidas, 
donde se enseñaba la Sagrada Escritura según un programa 
establecido, como se hacía en el Imperio romano con las 
disciplinas profanas, la gramática y la retorica» El Occi- 
dente percibe poco a poco su retraso 

Los clérigos latinos aprenden su oficio ejercitándose en 
la lectura del texto sagrado, en el canto de himnos y sal- 
mos, en la iniciación practica a la liturgia y gracias a los 
contactos con los sacerdotes y obispos, prácticos ya del 
oficio El clero de Hipona es más afortunado Ambrosio 
aprende lo esencial con el sacerdote Simpliciano, pero en 
lo demás deberá, como dice él mismo, «enseñar antes de 
aprender» (De off I 1,4) 

Quien desea adentrarse por la exégesis o la teología, 
sea seglar o clérigo, debe hacerlo por su cuenta y nesgo y 
en la medida de sus posibilidades No encontrará ni escue- 



Cultura clasica y cultura cristiana 



19 



las ni profesores Jerónimo debe su formación a las leccio- 
nes de sus maestros de Oriente, pero Hilario, en Occiden- 
te, no dispondrá de iguales medios 

La formación de los Padres latinos se fragua al margen 
de escuelas y directrices eclesiásticas, ello, sin duda, ha fa- 
vorecido su libertad de pensamiento y expresión, sostenida 
por una sólida formación clasica Pero no todos los obispos 
se llamaban Hilario, Ambrosio o Agustín A medida que 
las sedes episcopales crecen en número y sus titulares pro- 
ceden de clases más modestas, se acusa mayormente el 
bajo nivel cultural Agustín, que lo ha podido constatar en 
los sínodos africanos, lo lamenta en su De catecbizandis ru- 
dtbus 

Ya en el siglo IV, y sobre todo en el V, la Iglesia em- 
pieza a organizar comunidades que aseguren la formación 
de sus futuros ministros en Vercelli, quizá en Tours, cier- 
tamente en Hipona, donde Agustín funda un monasterium 
deruorum, e invita al episcopado africano a seguir su ejem- 
plo Otros Padres se suman Hilario de Arles, Próculo de 
Marsella y Pedro Cnsólogo de Ravena 

Un acontecimiento externo a la vida de la Iglesia ace- 
lera el proceso El 17 de junio del 362, Juliano prohibe a 
los cristianos, con un edicto, la enseñanza de las letras paga- 
nas El emperador no quiere que enseñen «aquello en lo 
que no creen» Este primer atentado contra la libertad de 
enseñanza impresiona profundamente a los mismos paga- 
nos, como Amiano Marcelino La medida adoptada por Ju- 
liano, aunque de breve vigencia, ejerció un influjo dura- 
dero gracias a ella se adquiere conciencia del significado mo- 
ral de las obras paganas y se concibe el proyecto, en la 
ultima parte del siglo IV, de una enseñanza y una cultura 
de cuño cristiano 

El historiador Sócrates refiere que, como consecuencia 
del edicto de Juliano, los dos Apolinar, padre e hijo, uno 
gramático y el otro obispo de Laodicea, compusieron, el 
primero, una gramática «en armonía con la fe cristiana», y 
el segundo, diálogos platónicos sobre «los evangelios y las 
doctrinas de los apóstoles» Siguiendo este ejemplo, los 
poetas latinos publican paráfrasis del Antiguo y del Nuevo 
Testamento, que quedan, sin embargo, muy por debajo 
del lirismo divino de la poesía bíblica 

Las obras de Juvenco y el Heptateucus de Cipriano 
muestran mas buena voluntad que inspiración Son empre- 
sas laboriosas, de las que ni la fe ni la poesía sacan prove- 



20 El nueio rumbo del siglo IV 

cho alguno, en definitiva, son más apologética que lírica 
La poesía latina se muestra, en cambio, original en los 
himnos litúrgicos y en un género menor, como los epitafios 
de Dámaso Nadie pone en duda la genuina inspiración de 
Prudencio, que pretende con su obra fundir las dos cultu- 
ras, y poco le faltó para lograrlo 

Para la mayor parte de los Padres latinos, escribir es 
una obligación, no una diversión, una misión que cumplir, 
no una justa literaria Es su alma y no su arte la que se abre 
camino, y su fe la que habla Su propósito era convencer, 
no deleitar, y sus obras, prolongación del ministerio de la 
palabra, y por ello parte de su misión episcopal 

Y es preciso reconocer que este deber ha costado a 
Agustín no sólo el sacrificio de su otium, sino, además, la 
renuncia a la expresión y al lenguaje refinado, la renuncia a 
la pirotecnia del rétor, con el riesgo de dejar indiferente a 
su auditorio de Hipona Bien es verdad que se desquita 
cuando le toca hablar en Cartago, entonces lima la forma y 
trata de satisfacer el gusto refinado de su auditorio 

Todos los Padres latinos saben utilizar y exhibir su cul- 
tura clásica Hilario arriba a la fe navegando por la filoso- 
fía Ya cristiano, echa mano de la retórica de Quintiliano 
para defender la religión cristiana En él es normal sacar 
partido de su bagaje de lecturas profanas para instruir al 
pueblo Ambrosio no escribe como habla, y de ahí se ex- 
plica, sin duda, la diferencia entre el De sacramentes y el De 
mystems En el De offictis mintstrorum, el Obispo de Milán, 
fiel en esto a la tradición de los primeros siglos cristianos, 
saca partido de todo lo que la moral estoica le brinda de 
aprovechable, sin oscurecer, en modo alguno, la originali- 
dad del cristianismo 

La literatura cristiana de la edad de oro de la patrística 
manifiesta el mismo influjo en todos los campos en la 
exégesis, en la teología, en las artes, en la apologética o en 
la poesía En ningún campo se advierte solución alguna de 
continuidad con la civilización antigua, que contribuye a 
forjar la cultura cristiana El cristianismo poseía enorme 
vitalidad, y los hombres de iglesia, una fe lo bastante ro- 
busta e iluminada para poder seguir el consejo de Basilio 
atesorar la miel y descartar la hiél 

Sería preciso matizar el cuadro Ningún Padre latino 
profesa el candor paradisíaco de un Gregorio Nacianceno, 
en Hilario o Ambrosio no hay huellas de un conflicto pro- 
fundo, cosa que no cabe decir de Jerónimo y Agustín, que 



Cultura dastm y cultura cristiana 



21 



dan muestras de un cierto malestar que convendría exa- 
mina más de cerca 

El problema de la cultura en los Padres, en Paulino, 
Jerónimo o Agustín, es inseparable de su peculiar aventura 
espiritual Los más grandes entre los Padres, tanto griegos 
tomo latinos, son convertidos Para Hilario, Jerónimo o 
Agustín, la conversión suponía una elección y una 
renuncia Recibían de la Iglesia un libro, la Biblia, que les 
iransmitía la palabra de Dios 

La conversión del espíritu y del corazón era, asimismo, 
una conversión a la verdad, al culto y a la cultura bíblica, 
tjue les descubría lo que no habían sido capaces de ofrecer- 
les ni Virgilio ni Cicerón, a saber, una dimensión y una 
visión nueva, diversa, del mundo Toda conversión era 
también el descubrimiento de la Biblia 

La fe de Hilario brota del estudio de la Escritura, que 
se convierte en el libro de su vida Los sermones de Ambro- 
sio suministran a Agustín el gusto por el texto sagrado, punto 
de engarce de su conversión 

Los latinos cultos, nutridos de Cicerón y Virgilio, se 
sienten al principio disgustados por la pobreza literaria 
y la tosquedad de la forma Es la experiencia de Arnobio y 
1-actancio, de Jerónimo y Agustín Y ello es más comprensi- 
ble si se tiene en cuenta que las traducciones latinas de la 
Biblia anteriores a Jerónimo, nacidas del pueblo, eran obra 
de traductores de mediocre pericia La misma experiencia se 
tepetirá en el Renacimiento, cuando la cultura clásica co- 
brará de nuevo auge 

La correspondencia inventada en el siglo IV entre Sé- 
neca y San Pablo pretendía, a su modo, dar ejemplo y de- 
mostrar que el filósofo pagano había logrado adentrarse 
hasta la esencia, mas alia de las formas Era el homenaje de un 
icpresentante de la cultura profana a las letras cristianas 

Paulino elige entre la Biblia y Cicerón, y en la primera 
ncuentra su indispensable nutrimento Jerónimo es me- 
ios decidido la Biblia irrita su espíritu, pero colma su co- 
a/on, y se siente dividido entre el culto de la forma y la 
osea palabra del Dios vivo El mismo escenifica el drama 
|ue lo atormenta, una vez más, después de huir al de- 
serto Una voz le pregunta qué es, y responde que es cns- 

i. ino «No — replica la voz — , tú eres ciceroniano» Y el 
tebraísta impenitente permanecerá fiel hasta el fin a los 

ii. iestros de Roma que lo habían educado También Am- 
>rosio, sobre todo en su ética cristiana, es tributario de 



22 



El nuevo rumbo del siglo IV 



Cicerón Para el cristiano culto de la época, la cultura cris- 
tiana consistía en el dominio de la Biblia, como el literato 
dominaba su Homero o su Virgilio La erudición bíblica es 
una de las notas mas destacadas de casi todos los escritores 
latinos, que conocían de memoria incontables versículos y 
pasajes, que afloran espontáneamente a su espíritu cuando 
hablan o escribí n 

A fucr/a de leer y encomendar a la memoria los textos 
sagrados, los Padres adquieren un extraordinario virtuo- 
sismo en c I manejo de las citas, ensartándolas como perlas 
de un collar, hasta el punto de que ciertos textos de Jeró- 
nimo, de Paulino o de Agustín no son más que centones 
I ubi ii os La sutura es tan imperceptible, que resulta a veces 
imposible discernir la modulación, y el pueblo mismo, para 
entrenarse, embarcado en el juego, en Hipona como en 
Antioquía, completa la cita comenzada por el orador 

No es, pues, de extrañar que muchos seglares se ocu- 
pen de exégesis o de teología en los siglos iv y V Baste 
mencionar a Lactancio, Fírmico Materno, Victorino y Ti- 
conio, Mario Mercator y Próspero de Aquitania Agustín 
dedicó su De doctrina chrtstiana a clérigos y seglares, trazán- 
doles un programa que era fruto de su experiencia personal 
Para el cristiano, toda ciencia y toda cultura estriba en 
la Biblia El estudio de la Biblia constituye el objeto pro- 
pio de esta cultura, concepción que se mantendrá hasta la 
Edad Media, cuando Abelardo presenta aún su quehacer 
teológico como una «introducción a la Sagrada Escritura» 

Cuando Agustín, ordenado sacerdote, pedía un plazo 
de tiempo ad cognoscendas divinas scrtpturas, se proponía 
asimilar la Biblia, con asidua lectura, desde el Génesis al 
Apocalipsis Las citas bíblicas, escasas hasta entonces en 
sus escritos, se multiplicarán en seguida, engarzadas con 
arte consumada en el texto El códice Lagarde 34, de la 
Universidad de Gottingen, como refiere H J Vogels, 
cuenta hasta 13 276 citas del Antiguo y 29 450 del Nuevo 
Testamento en las obras de Agustín (cf AurAug, p413) 
Según Hilario de Poitiers, la fe debe poner de relieve 
la pedagogía de Dios en la historia de la humanidad Para 
descubrir las leyes de esta pedagogía, que gobierna las di- 
versas etapas de la salvación, es indispensable una prolon- 
gada familiaridad con los libros de uno y otro Testamento, 
cuyos acontecimientos y protagonistas nos descubren los 
designios divinos 

El Antiguo Testamento conserva todo su valor y sirve 



Cultura clasica y cultura cristiana 



23 



d( sostén a la alegoría y a la tipología El Nuevo Testa- 
mento es estudiado en relación con el Antiguo La elección 
de las lecturas litúrgicas ayuda a establecer el paralelismo, 
l'ste procedimiento presenta el inconveniente de restrin- 
gir, en cierto modo, la ley del progreso y descuidar las 
diversas fases del desarrollo. Los Padres poseen el sentido 
ile la historia, no siempre el sentido histórico, de ahí se 
ixphca su comprensión algo intemporal de la Palabra de 
Dios, que no siempre respeta la perspectiva histórica 
Abrahán no es Moisés Lo que de esta suerte pierden en 
Icitio humana, lo ganan en lectio divina 

Cristo es la clave de toda la Escritura y el vínculo entre 
los dos Testamentos Este cnstocentrismo gobierna el mé- 
todo hermenéutico de los Padres Cristo es el centro de 
u)hesión de la Escritura, cuya trama se organiza en torno a 
l'l Las diversas partes convergen en la única revelación del 
Verbo encarnado, aunque con ello pierdan algo de su es- 
pesor temporal «Lee los libros de los profetas — escribe 
Agustín — , y, si en ellos no hallas a Cristo, te resultarán 
insípidos e insensatos, más, si descubres a Cristo, la pala- 
bra te será sabrosa y embriagadora» Un lo 9,3) Y será 
Agustín quien dictará la célebre frase ln vetere novum latet 
¡i in novo vetus patet (Quaest. m Hept 2,73) 

El alcance universal de la encarnación, que abraza ju- 
díos y gentiles, estriba, según Hilario, en la realidad física 
de Cristo, la cual, si de un lado excluye todo platonismo, 
por otro exige la inclusión de toda la humanidad en la hu- 
manidad de Cristo Sólo Cristo permite superar la corteza 
y penetrar hasta el núcleo, leer el Espíritu en la letra, en la 
que se esconde y de la que emerge por la fe 

Lo dicho conviene de modo particular al Salterio, co- 
mentado por Hilario, Ambrosio, Jerónimo y Agustín. El 
Salterio, libro al que Cristo se refirió en su diálogo con los 
discípulos de Emaús, es el libro de su oración, de su mi- 
sión y de su oblación, y en él, por tanto, el Pueblo de Dios 
imede encontrar a Cristo y a su Iglesia 

Es una tipología común a todos los Padres griegos y 
latinos, Jerónimo incluido, y, aunque pueda parecemos 
sorprendente, constituía para los antiguos, en sentir de 
H Smith, el único método verdaderamente científico Vanos 
( studios de estos últimos años han contribuido a com- 
prenderla mejor, mas, por no ser la tipología la clave de 
iodo, hay que reconocer que la historia de la exégesis pa- 
mstica está aún por escribir. 



24 



El nuevo rumbo del siglo IV 



En todo caso, es evidente que los Padres latinos y grie- 
gos proceden en dirección opuesta a la de los modernos. 
Aquéllos parten de la percepción de la fe, y por ello pres- 
cinden a veces del contenido literal y semántico y conce- 
den menos importancia al esfuerzo exegético. Para ellos, la 
Escritura no es un libro muerto, sino una realidad viva, 
testigo de una historia vivida. Como escribe Claudel, el 
texto respira. La Palabra de Dios, «la palabra viva y eficaz, 
logra su cumplimiento real y su pleno significado sólo con 
la transformación que induce en quien la recibe». 

Habría además que matizar la posición propia de cada 
Padre. Agustín no es Jerónimo e incluso entre los mismos 
latinos existe una cierta tensión entre exégesis y teología. 
Jerónimo, al principio admirador de Orígenes, recurre al 
texto original griego o hebreo, y es un verdadero precursor. 
Podría comparársele el misterioso autor que llamamos Am- 
brosiáster. 

Mas, una vez satisfechas las exigencias del sentido lite- 
ral o, como diría Agustín, del sentido histórico, el Obispo 
de Hipona se lanza con todo su ser en la interpretación 
alegórica o mística del texto, en la que también es incom- 
parable, buscando misterios incluso donde el texto está 
claramente corrompido o mal traducido. La exégesis de los 
Padres tiene sus límites y no responde a los criterios de 
hoy. No se debe, pues, juzgar a los Padres por ciertas ex- 
travagancias alegóricas o por ciertas aplicaciones forzadas; 
sería confundir el tejido con los ribetes y arrojar al niño 
con el agua del baño. La interpretación de los Padres lati- 
nos, muy parecida a la de Orígenes y a la escuela de Ale- 
jandría, está convencida de que el Espíritu mora en la Pa- 
labra como en la Iglesia. El progreso de la exégesis acerca 
la copa a nuestros labios, y la fe de los Padres nos permite 
gustar la sobria ebrietas. 

La vida de la comunidad cristiana 

Con la paz religiosa, la Iglesia de Occidente perfeccio- 
na su organización, multiplica sus diócesis y parroquias, se 
difunde y se estructura sin detrimento de su unidad. «Si la 
fe es una — proclama un concilio romano bajo la presiden- 
cia de Dámaso — , una sola debe ser la tradición. Si la tradi- 
ción es una, una sola debe ser la disciplina de la Iglesia» 
(can. 5). 



La vida de la comunidad cristiana 



¿-> 



El concilio de Nicea había decretado el nombramiento 
de un solo obispo en cada civitas. Las diócesis se multipli- 
can en España y en las Galias a lo largo del siglo IV. En las 
Galias, las sedes episcopales doblan su número, sin coinci- 
dir siempre con las civitates; en tiempos de San Agustín, en 
Africa son unas 400 (es el número, en su opinión, de las 
donatistas). A finales del siglo se ha alcanzado un número 
tan elevado, que se procede a agruparlas en metrópolis. 
Hilario de Arles se emplea en ello, y se convierte en el 
líder del episcopado galo. 

Constantino y Teodosio procuran armonizar las estruc- 
tura de la Iglesia con la del Estado. Por desgracia, el mo- 
delo en que la Iglesia debía inspirarse es inestable. La pro- 
vincia, que es la estructura más sólida, transportada a la 
organización eclesiástica, constituye la metrópoli. La pre- 
sencia del papado impide en Occidente el desarrollo de 
grandes sedes al estilo oriental, con la sola excepción 
de Cartago, que goza de un prestigio indiscutible. 

Es preciso tener en cuenta, a partir del siglo IV, la im- 
portancia que asumen los concilios en Africa, España y las 
Galias. Los obispos se reúnen, toman acuerdos, dan leyes y 
establecen las normas de la disciplina y de la vida litúrgica. 
Este tipo de organización colegial sirve a la Iglesia de ba- 
luarte contra las invasiones de los bárbaros y constituye un 
elemento esencial de la vida eclesial de los siglos IV y v. 

Los siglos IV y V hacen época y marcan un progreso en 
la historia del papado. El poder romano robustece su auto- 
ridad y su superioridad sobre las asambleas conciliares, 
reivindica sus prerrogativas frente a Constantinopla y el 
Oriente, y tutela por algún tiempo aún la unidad de la 
Iglesia. 

Roma, sin rival en Occidente, ejerce su autoridad en 
las controversias donatista y pelagiana, refuerza su juris- 
dicción en materia disciplinar, multiplicando sus interven- 
ciones a pesar de las resistencias africanas. A partir del si- 
glo V toma las riendas de la acción misionera: Celestino I 
envía a Germán de Auxerre a Inglaterra para oponerse al 
pelagianismo, y dos años después dará a Irlanda su primer 
obispo (a.431). 

Los Padres, por lo regular jefes de una comunidad, 
son, ante todo, pastores, y, como responsables de una por- 
ción del Pueblo de Dios, se sienten en el deber de velar 
por la fe y la disciplina, por su progreso y su ortodoxia. 



i^, «»rci/ jumi/o aei siglo IV 

Esta es la actividad esencial a que consagraron sus vidas 
personajes como Ambrosio o Agustín 

La Iglesia y las iglesias son comunidades de fe que tie- 
nen por fundamento a Cristo resucitado, al que, como 
Pueblo de Dios, dan culto en espíritu y verdad La vida de 
la Iglesia se organiza en torno a la eucaristía Si la Iglesia, 
y, ante todo, su obispo, celebra la eucaristía, la eucaristía 
construye la Iglesia ¿Cómo vivir — exclamaban los márti- 
res de Africa — sin reunimos para celebrar la eucaristía' 1 
Las domus ecclesiae son desplazadas por espaciosas basílicas 
La palabra iglesia (= asamblea) se emplea también para 
designar el lugar de reunión En Occidente como en 
Oriente «se levantan desde los cimientos iglesias de gran 
amplitud» (HE, VIII 1,5) La más grande de Africa, Da- 
mous el Kanta, en Cartago, mide 65 metros de longitud 
Las dimensiones dependen del numero de fieles de la loca- 
lidad Las iglesias constantinianas adaptan la arquitectura 
de las basílicas romanas a las necesidades del culto cris- 
tiano El obispo preside desde su trono, en el ábside, y 
desde allí se dirige a la asamblea 

La arquitectura trata de encontrar volúmenes, formas y 
símbolos para construir los bautisterios y los martyria, edi- 
ficados sobre las tumbas de los mártires o para albergar sus 
reliquias Frescos y mosaicos narran, para delicia de los 
ojos y alimento de la fe, una biblia en imágenes, una catc- 
quesis figurativa 

La victoria de la ortodoxia repercute en la iconografía, 
que procura dar expresión a un lenguaje teológico El pro- 
greso del cristianismo se advierte, asimismo, en la creación 
estética y en el arte triunfal, que exalta al Pantocrator 

Cuando el Occidente se libera de la tutela griega, surge 
la necesidad de encontrar fórmulas litúrgicas propias, que 
asumen formas diversas, dentro de la unidad lingüística la- 
tina, según las regiones el norte de Africa, Roma, Milán, 
las Galias, etc Es difícil establecer en Occidente una clasi- 
ficación análoga a la adoptada para Oriente Se puede dis- 
tinguir, a lo mas, un rito romano, expresión de la impor- 
tancia de la Sede Apostólica, y ritos no romanos, de los 
cuales ya están constituidos algunos, como el galo y el visi- 
godo, otros, en cambio, aún en gestación, como el de Mi- 
lán y el norte de Italia 

Los siglos IV y V son la edad de oro no sólo de la pa- 
trística, sino también de la liturgia Los Padres son los li- 
turgos de esta época, y con su genio fecundan las liturgias 



La vida de la comunidad cristiana 



27 



de Occidente La patrística y la liturgia se dan cita en los 
mismos textos y en los mismos escritores, y entre am- 
bas vige un sistema de vasos comunicantes 

A la libertad de improvisar y componer sustituyen re- 
glas y textos que pretenden poner fin a la época «de los 
charlatanes e incompetentes», como dice Agustín Al dos- 
sier de libros litúrgicos cabe añadir los manuscritos bíblicos 
empleados en el culto, y que desde este período contienen 
indicios de uso litúrgico A finales del siglo IV o principios 
del v existen en el norte de Africa libelh missarum 

Genadio, por otro lado, refiere que Voconio de Caste- 
llum, Museo de Marsella, Claudiano Mamerto en Vienne, 
Pnscihano y Paulino de Ñola fueron autores de textos li- 
túrgicos, y habla, asimismo, de Itbelh missarum, sacramento- 
rum líber, homihanos y leccionarios de que se ha perdido 
toda huella De toda esta literatura nos ha llegado el canon 
romano que se lee en el De sacramentis y en el Líber ordt- 
num visigodo, en uso en España desde el siglo v 

Los siglos IV y V, en Occidente como en Oriente, son 
la edad de oro de las catequesis bautismales y mistagógicas 
No hay Padre que no haya aportado algo a esta literatura 
Ambrosio y Agustín, Pedro Crisólogo y León Magno, sin 
olvidar escritores más modestos, como Cromacio, Zenón, 
Gaudencio, Nicetas y Máximo de Turín 

Colecciones litúrgicas posteriores, los llamados homi- 
hanos, nos han salvado o restituido gran numero de ser- 
mones, han enriquecido el patrimonio de Agustín y nos 
transmiten homilías de autores desconocidos A ellos se 
debe uno de los descubrimientos más sensacionales de es- 
tos últimos decenios el comentario de San Mateo, obra de 
Cromacio de Aquileya, conservado a trozos en los homilía- 
nos como lecturas patrísticas 

La predicación es parte integrante de la liturgia, y es 
una de las tareas fundamentales del obispo Ambrosio pre- 
dica en Milán todos los domingos y fiestas y todos los días 
de cuaresma, lo mismo se observa en Cartago o Hipona 
En Roma, en cambio, los obispos parecen haber descui- 
dado algo el ministerio de la Palabra, con la excepción de 
Libeno, León Magno es el primero que cuenta con un cor- 
pus de 96 sermones para las fiestas y tiempos litúrgicos 
Esta literatura homilética es esencialmente bíblica y 
vinculada al texto leído en la liturgia Los Padres latinos 
dan la impresión de comentar menos que los griegos el 
Antiguo Testamento, si se exceptúan el Génesis y el Salte- 



El nueio rumbo del siglo IV 



rio Este merece la consideración de todos, ya que es el 
manual de la oración de la Iglesia y del itinerario hacia 
Dios Ambrosio nos ha dejado semblanzas de personajes 
del Antiguo Testamento, escritas después de ser predi- 
cadas 

Se conservan unos 3 000 sermones de los años 325 al 
451, la mitad obra de Juan Cnsóstomo y Agustín Sin con- 
tar los anónimos, de muchos Padres conocemos sólo un 
sermón u homilía. Este patrimonio, sobre todo africano, 
reunido en colecciones, enriquecido y ampliado, desem- 
peñará una función muy importante gracias a dos centros 
de difusión Ñapóles y Arles Agustín retiene el primer 
puesto Por lo general, la predicación es fruto de la impro- 
visación, parte del texto leído en la asamblea, y es recogida 
de la viva voz del predicador por taquígrafos tanto en Mi- 
lán como en Hipona A veces comenta los sucesos del día, 
alude a una festividad pagana, o a un escándalo, o a la 
amenaza de los bárbaros, y en Hipona al cisma donatista 

Los expedientes retóricos empleados por los latinos 
— con menor afición que los griegos — proceden del reper- 
torio de la cultura clásica. La mayor parte de los Padres se 
muestra más preocupada de la elocuencia genuina, al servi- 
cio del Pueblo de Dios, que se rebaja el nivel de la gente 
común y de su lengua, y menos de los refinamientos del 
literato de oficio La sencillez de la forma no comporta un 
empobrecimiento de la doctrina Agustín expone a su 
grey, gente del puerto, la generación del Verbo y las pro- 
cesiones trinitarias, y la introduce, con las Enarrationes tn 
psalmos y con el comentario de San Juan, en el jardín ce- 
rrado de su experiencia espiritual 

Pasado el período heroico de las persecuciones, la pre- 
dicación se propone sacudir la indolencia de un ambiente 
que sigue siendo pagano y denunciar la complicidad no 
confesada de los cristianos con un pasado no totalmente 
olvidado Agustín se pronuncia, sobre todo, contra los es- 
pectáculos, contra los juegos circenses y el teatro, «última 
liturgia que atrae a la multitud», cuya violencia e inmorali- 
dad constituían una provocación permanente Los concilios 
africanos lo prohiben, mas, al parecer, en vano 

La Iglesia se esfuerza por desplazar las fiestas paganas 
con fiestas cristianas El domingo, día de la resurrección, es 
jornada de fiesta y asueto ya desde Constantino El sanc- 
tum triduum es la preparación de la Pascua, jornada de 



ha vida de la comunidad cristiana 



29 



lirsta, que se prolonga aún quince días, en que los tribuna- 
l< s no ejercen 

Un período de cuarenta días sirve de preparación al 
bautismo, de reconciliación para los penitentes animosos, 
de ejercicios espirituales para todos Los tres últimos días 
i ran los más solemnes En la noche del sábado al domingo 
st ilumina toda la ciudad, los cirios alumbran las calles por 
las que los fieles, antorcha en mano, se dirigen a la asam- 
blea litúrgica Los cristianos escuchan con gran compostura 
las elevadas paginas de la Biblia Los catecúmenos escu- 
i lian, por última vez, las etapas principales de la historia de 
la salvación, historia del Pueblo de Dios, que es desde 
.iliora también su historia Al fin de la vigilia, el obispo, 
i odeado de sus ministros, pronuncia la homilía (Cuántas 
veces Ambrosio y Agustín habrán conmovido a su audito- 
no con uno de estos discursos, que también nosotros te- 
nemos la dicha de leer' Agustín, como Juan Crisóstomo en 
Antioquia, recordaba aquella noche de Pascua en que reci- 
bió en Milán el sacramento de la vida nueva 

La Pascua era la fiesta de la fe cristiana En otros casos, 
( 1 Occidente, en vez de combatir las fiestas paganas, dio 
prueba de adaptación y flexibilidad tratando de cristianizar- 
las, y así, el Natalis sohs tnvicti, préstamo de Oriente a 
Roma desde el 274 y celebrado con gran pompa en todo el 
Imperio durante el siglo IV, se convierte para los cristia- 
nos en la fiesta de Navidad, y los Padres se complacen en 
presentar a Cristo como luz verdadera del mundo sol tus- 
litiae 

El pueblo cristiano, amante de una religión concreta 
que le hable al corazón, en tiempos de paz incrementa el 
tulto de los mártires La celebración, antes clandestina, es 
ahora pública y solemne, y atrae a la multitud Aniversa- 
rios, invenciones o traslaciones, todas son ocasiones bue- 
nas de fiesta y de predicación para los pastores — como 
hacen Ambrosio y, sobre todo, Agustín — , de refrigerium, 
una comida con libaciones y de danzas para el pueblo, que 
vuelve así a respirar casi el ambiente de las fiestas paganas 
1 1 paganismo es la hierba mala que brota sin cesar apenas 
la Iglesia atenúa por un momento la vigilancia 

El culto de los mártires ha nacido del culto de los 
muertos, pero también de la memoria de Cristo mártir 
Los cristianos, como los paganos, visitan las tumbas y con- 
suman allí una comida, el refrigenum, costumbre que fá- 
cilmente degenera La Iglesia, sobre todo en Roma, pro- 



ti nuevo rumbo del siglo IV 



cura darle una finalidad social a beneficio de los pobres La 
generosidad de Pamaquio fue célebre En Milán, Ambro- 
sio prohibe el refrigerium, y Mónica, la madre de Agustín, 
que lo ignora, es advertida por el guardián En Africa se 
tolera, pero, al crecer los abusos, la Iglesia se ve en la ne- 
cesidad de proscribirlos en el sínodo de Hipona Agustín, 
decidido a hacer respetar la decisión sinodal, encontrará 
resistencias Los concilios de las Gahas los prohibirán va- 
nas veces durante los siglos IV y V y es prueba de lo inve- 
terado de la costumbre en el alma popular 

En el siglo IV toma incremento otro tipo de piedad, a 
menudo emparentada con el culto de los mártires y luego 
con el de los santos las peregrinaciones Ademas de los 
Santos Lugares, ya mencionados, Roma, con las tumbas de 
Pedro y Pablo, atrae los peregrinos y luego las multitudes 
La abundancia de reliquias le confiere el rango de ciudad 
santa, y trata, a su modo, de equiparse poco a poco para 
acogerlos Ambrosio describe una celebración en la Basí- 
lica Apostolorum, construida en la vía Appia, sobre una me- 
moria más antigua, por Constantino o Constancio «Masas 
apretadas recorren las calles de una ciudad tan grande Se 
diría que por ellas avanza el mundo entero» 

Roma no es un caso único En Ñola se dan cita los devo- 
tos del mártir Félix, Cartago celebra con orgullo la memoria 
de San Cipriano, Zaragoza, la de su diácono Vicente, Tours, 
la de uno de los santos más populares de las Gahas, San 
Martín, que no fue mártir El hallazgo de los cuerpos de 
Gervasio y Protasio el 385, en Milán, es motivo de grandes 
celebraciones Paulino y Agustín emplean su genio tam- 
bién en la exaltación de los santos y de los mártires 

La liturgia inspira la composición de himnos, que son 
una de las creaciones más originales de la época Hilario, 
entusiasmado por lo que ha visto en Oriente, compone 
poemas litúrgicos, que hacen de él «un auténtico poeta». 
Ambrosio introduce en la liturgia el canto alternado de 
salmos e himnos, y compuso algunos que se difundieron 
rápidamente por todo Occidente La obra poética de Pru- 
dencio de Calahorra penetra en el ámbito de la asamblea y 
enriquece la liturgia latina 

El monacato occidental 

La vida monástica de Occidente, menos espectacular y 
más esporádica que la de Oriente, cumple una función de 



El monacato occidental 



Di 



pnmer orden en la vida religiosa de los siglos IV y V, en 
i spera de poder rendir, a no tardar, servicios excepciona- 
les a la cultura El influjo y la inspiración orientales son 
innegables, hasta el punto de inducir a algunos occidenta- 
les a establecerse en Belén o Jerusalén, no obstante, 
Roma, el norte de Africa, las Gahas, España y Bretaña sa- 
ben imprimir un estilo propio a la vida cenobítica, consa- 
grada a la oración, a la lectio divina, al trabajo y a las prácti- 
cas ascéticas 

Los primeros monjes que vio el Occidente fueron los 
i ompañeros de Atanasio durante su exilio Su presencia en 
Roma, según refiere Jerónimo, dio origen a «todos esos 
numerosos monasterios de vírgenes y a esa multitud incon- 
table de monjes» que se veían por doquier en la Urbs y en 
sus alrededores (Ep 127,8) El monasterio de Santa Inés 
lúe fundado, quizás, a mediados del siglo IV, Sixto III 
lunda una comunidad de monjes en San Sebastián ad cata- 
i timbas 

En Milán, a las puertas de la ciudad, había un monaste- 
rio de hombres bajo la dirección de Ambrosio Por el 
mismo tiempo, Cromacio es el alma de un círculo monás- 
tico en Aquileya Hay noticias de un monasterio de mon- 
jas en Bolonia y otro en Verona 

En el norte de Africa se multiplican los monasterios 
durante el siglo IV, y se convierten en viveros de obispos 
Agustín funda una comunidad de clérigos que viven en ré- 
gimen de pobreza común Sus directrices se pueden leer 
en los sermones 355 y 356 y en el De opere monachorum 
\jos monasterios africanos sirven de refugio durante la in- 
vasión de los vándalos 

En las Gahas del siglo IV, los ascetas tienden, al princi- 
pio, a la perfección viviendo en el mundo sin reglas esta- 
blecidas, buscando a Dios cada cual por sí mismo y según 
su temperamento Hay ascetas de ambos sexos, vírgenes, 
viudas, sobre todo en Tours y Rouen La soledad no es 
extrema, el régimen alimenticio, apropiado al clima, el 
primado corresponde a la oración más que al trabajo, a la 
actividad apostólica más que a la beneficencia San Martín 
es el prototipo de este monacato Juan Casiano, el último 
de los Padres latinos familiarizado con la lengua y la cul- 
tura griegas, por su origen, formación y prolongadas estan- 
cias en Jerusalén y Egipto con los Padres del desierto sirve 
ile anillo de conjunción entre Oriente y Occidente, y le- 
gará a las Gahas su experiencia del monacato oriental 



32 



El nuevo rumbo del siglo IV 



En el siglo IV, Marsella y Lérins son centros activos de 
vida monástica y semilleros de grandes obispos Honorato, 
Vicente, Euqueno e Hilario no ignoran ni combaten la cul- 
tura clasica que los ha formado, sino que la cultivan y la 
acrecientan, disponiendo, sin duda, de una rica biblioteca, 
y la irradian por toda la Provenza y las Gahas 

La península Ibérica conoce la vida monástica desde el 
siglo IV, como lo prueba el concilio de Zaragoza del 380 y 
una carta de Siricio a Himeno Por la misma época apro- 
ximadamente, Baquiano es el precursor de los monjes iti- 
nerantes 

Mientras los ricos aspiran a una vida sobria y austera, 
los pobres se las ingenian para esquivar los muñera fiscales 
y económicos, unos y otros son tenidos por desertores 
Los esclavos que quieren abrazar el monacato deben con- 
tar con el beneplácito de su dueño Y no es raro que escla- 
vos huidos y colonos ortgtnarit sean acogidos en los mo- 
nasterios y se hagan monjes 

No es fácil exagerar la importancia y la función de las 
vírgenes y de las viudas, que renuncian a las segundas nup- 
cias para consagrarse a la vida espiritual y llevar vida reti- 
rada Todos los Padres se ocupan de ellas Escritos, cartas y 
tratados a ellas destinados ocupan un lugar importante en 
la literatura de la época Ambrosio es su maestro indiscuti- 
ble Se le atribuye una carta ad vtrgtnem lapsam, que es, sin 
duda, obra de Nicetas (PLS III 199) 

Sin abrazar formas tan radicales, hay también cristianos 
ricos o acomodados, como Ausonio, Paulino y Prudencio, 
que llevan en sus posesiones vida semirreclusa Este otium 
rusticum, homenaje a valores de otro tiempo, se concilla 
con una vida confortable que no implica grandes renun- 
cias Paulino renunciará después a sus posesiones en Aqui- 
tania, mas lo que se reserva le permitirá mantener a sus 
siervos y discípulos en Ñola, construir una basílica sun- 
tuosa y distribuir limosnas hasta el fin de sus días 

La Iglesia del bajo Imperio incrementa la evangehza- 
ción en extensión y profundidad El progreso se realiza en 
dos direcciones penetración más profunda en la clase ele- 
vada y acción misionera en los ambientes rurales La no- 
bleza senatorial y la población vinculada a la tierra eran las 
categorías que hasta el momento habían opuesto mayor re- 
sistencia al Evangelio 

La aristocracia romana seguía siendo el baluarte de las 



El monacato ocudental 



33 



tradiciones y del paganismo La conversión de personajes 
iomo Mano Victorino, de la élite cultural, y de Ambrosio 
y su familia, miembros del patriciado romano, son prueba 
de un cambio que el austero Jerónimo propaga entre la 
aristocracia Prudencio, dando la lista de las familias roma- 
nas ya cristianas, escribe «Mirad la asamblea de los ancia- 
nos Catones, que visten la blanca indumentaria de los cate- 
cúmenos y deponen las insignias del pontificado» No falta 
retorica en este poeta cristiano, al menos por lo que se 
refiere a Roma El movimiento de conversión en los am- 
bientes aristocráticos en torno a San Martín se intensifica a 
lo largo del siglo IV, baste citar a Paulino de Aquitania, 
1 uquerio, Honorato y Salviano de Marsella 

En Occidente, el cristianismo es, por mucho tiempo, 
una religión urbana que apenas roza, hasta el siglo IV, los 
ambientes agrarios, agrupados en vici y vtllae El hombre 
del campo ha sido siempre poco amigo de costumbres y 
i itos nuevos Algunas resistencias, sobre todo en Africa, se 
i (infundían con el malestar social Las relaciones entre se- 
nores, incluso cristianos, y sus subordinados no solían dis- 
( urnr por cauces espirituales 

En el siglo IV se emprende una campaña misionera 
Ambrosio, en los alrededores de Milán, y Agustín, en los 
de Hipona, establecen polos de evangehzación orientados 
hacia las zonas rurales El Obispo de Hipona se dio cuenta 
al punto de la necesidad de disponer de sacerdotes que 
hablasen púnico San Martín es el primer misionero de los 
i ampesinos de las Gahas, y Gregorio de Tours citará cinco 
parroquias creadas por él Por Paulino de Ñola conocemos 
< I nombre de un discreto número de parroquias rurales de 
las Gahas del siglo V, en un tiempo en que parroquia y dió- 
cesis eran aun sinónimos Por la misma época, Italia y el 
norte de Africa emprenden campañas afines 

La tarea misionera que urge realizar en el siglo V es la 
t vangehzación de los godos y de los bárbaros Al concilio 
de Nicea asiste ya un cierto Teófilo, obispo de la Gothta, 
donde el cristianismo había penetrado por obra de cristia- 
nos apresados en Capadocia en el siglo III Wulfila des- 
c icnde de ellos por parte de madre Forzados por Constan- 
i ío, estos godos pasan al amanismo Con la emigración de 
t sta población bárbara, el arrianismo de las provincias da- 
nubianas inunda el Occidente Los visigodos contagian su 
arnanismo a los ostrogodos, a los gépidas y a los vándalos, 
luego, a rugios, alamanes y longobardos Frente a tales ín- 



34 



El nuevo rumbo del siglo IV 



vasiones, la Iglesia, cogida de sorpresa, adopta una tímida 
contraofensiva 

Orosio descubre en las invasiones bárbaras una pro- 
mesa de evangelización Sevenno emprende una misión en 
el Nórico y en la Dacia La labor de Juan Crisóstomo, de 
Teótimo de Tomi, de Nicetas de Remesiana y de sus ému- 
los anónimos «entre los invasores de las provincias danu- 
bianas no fueron inútiles» La aversión de los últimos ro- 
manos y de toda la Romanía contra los bárbaros sofoca este 
esfuerzo, y habrá que esperar hasta el siglo VI para ver una 
acción de conjunto encaminada a la reintegración de los 
godos en la unidad católica 

El cisma y la herejía amenazan a la Iglesia desde den- 
tro El Occidente no conoce ni la efervescencia teológica, 
ni las grandes controversias trinitarias y cristológicas de 
Oriente El arrianismo, contra el que Hilario emplea su 
ingenio, fue siempre un producto exótico, y las escaramu- 
zas de Ambrosio con los arríanos de Milán se desarrollan 
más en el campo político que en el doctrinal Un asceta 
español, Prisciliano, dará nombre a la primera controversia 
occidental 

El nombre de Agustín es inseparable de las grandes 
controversias doctrinales de Occidente el donatismo y el 
pelagianismo El primero es un producto exclusivamente 
africano, no así el segundo Es significativo que el primer 
gran debate doctrinal de Occidente tenga por tema no el 
misterio trinitario, como en Oriente, sino el problema de 
la libertad y de la gracia Aunque confinado en el mundo 
latino, el pelagianismo arraiga profundamente en Occiden- 
te a principios del siglo v El Obispo de Hipona debe me- 
dirse con adversarios más temibles que un Fausto de Mi- 
levi o un Cresconio Pelagio y Juliano de Eclana, dialécti- 
cos consumados, lo ponen en aprieto, y lo fuerzan a perfi- 
lar su pensamiento y a matizar sus argumentos Agustín 
saldrá de la polémica convertido en el gran Doctor de la 
Gracia 

La controversia no es sólo cosa de clérigos, seglares la- 
tinos, como en Oriente, se apasionan Mano Mercator, 
Próspero de Aquitania, Hilario de Marsella y el conde Va- 
lerio, de la corte de Rávena, se interesan por el debate y 
mantienen correspondencia con Agustín 

La primera controversia latina en sentido estricto de- 
muestra, asimismo, la autonomía que el Occidente está co- 
brando respecto de Oriente, autonomía que favorecerá la 



El monacato occidental 



35 



lormación de una teología propia que dominará sin rivales 
V creará complejos en la psique latina 

La teología, obviamente, no es sólo controversia, ésta 
no es más que el revés del tejido La teología de los Padres 
si abre camino, sobre todo, en la exégesis theologia — dirá 
I homassin hablando de los Padres — boc est Scripturarum 
nudttatio La revelación es el objeto específico de la teolo- 
gía Cultivar la teología significa ponerse a la escucha de la 
Palabra de Dios, acogerla con la fe de la Iglesia y vivirla en 
lomunión de vida con ella San Agustín escribe Intellige, 
ii t credas, verbum meum, crede, ut tntelhgas, Verbum Det 
tSirm 43,9 PL 38,358) No hay definición más concisa de 
la ciencia y de la sabiduría, que son la misión del teólogo 

Las épocas de crisis provocan obras polémicas «Pérfi- 
dos herejes — exclama San Hilario — , que nos obligan a 
poner las manos sobre el arca de la alianza» Calmada la 
tempestad, es hora de sacar las conclusiones, y se empren- 
den obras monumentales como los dos tratados De Trini- 
tiite y De ctvttate Dei Cuando los Padres abandonan la con- 
troversia para elaborar una teología — hecho excepcional e 
inédito — , el monumento que erigen es una explotación 
sistemática de la Biblia 

La historia demuestra que las obras polémicas enveje- 
cen rápidamente y de mala manera en sus argumentos e 
incluso en su significado Para comprobarlo basta examinar 
someramente la tradición manuscrita 6 manuscritos del 
Contra Adtmantum, pero 233 del De Trinitate, 368 de las 
hnarrattones y 394 del De ctvttate Det La pluma se mueve 
por donde el corazón la guía 

A lo largo de su historia, la Iglesia ha vuelto sin cesar a 
los Padres, atraída por su significado existencial En los 
Padres, la teología, lejos de reducirse a una dtsputatto, es 
una verdad viva, una conquista existencial La inteligencia 
de la fe responde al problema global del hombre, que en él 
se halla comprometido con todo su ser Agustín se opone a 
Pelagio en nombre de su experiencia espiritual Su teolo- 
gía de la gracia es la historia de su vida 

Los frutos del esfuerzo y del trabajo no maduran sin la 
sabiduría, que tiene a Dios por principio y objeto y que es 
expresión de una experiencia orando, et quaerendo et bene 
ttvendo, dirá Agustín Es significativo, pero no sorpren- 
dente, que los comentarios del Salterio que nos han legado 
Hilario, Ambrosio, Jerónimo y Agustín nos descubran 
huellas de su paso por la senda que los ha conducido hacia 



36 



El nueio rumbo del stglo IV 



Dios, mientras que los tratados De Trmitate de Hilario y 
Agustín culminan en una oración contemplativa 

Orientación bibliográfica Véanse, ante todo, los manuales de 
historia de la Iglesia, y en especial A FLICHE V MARTIN, Storta 
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El monacato occidental 



37 



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\ttal Pagantsm (London-Dublin 1976) 



Capítulo II 



HILARIO DE POITIERS Y LA CRISIS 
ARRIANA EN OCCIDENTE. 
POLEMISTAS Y HEREJES 

Por Manlio Simonetti 
(Bibliografía de Sever Voicu y Angelo di Berardino) 

I. Hilario de Poitiers y la crisis arriaría 
en Occidente 

Introducción 

La Iglesia de Occidente empezó a ocuparse activa- 
mente de la controversia arriana sólo tras la muerte de 
Constantino (337). La división del Imperio entre Cons- 
tante (Occidente) y Constancio (Oriente) facilitó a Julio, 
obispo de Roma, y a los obispos occidentales la seguridad 
y libertad de movimientos necesarias para apoyar a los de- 
fensores del credo niceno en Oriente, acosados y hostiga- 
dos de varias maneras por sus adversarios, encabezados 
por Eusebio de Nicomedia, el protector de Arrio, y res- 
paldados abiertamente por el emperador Constancio. 

Para entender correctamente la situación de la Iglesia 
de Oriente es preciso tener presente la oposición de gran 
parte del episcopado oriental contra la profesión de fe im- 
puesta en Nicea el año 325, texto de inspiración anti- 
arriana, pero formulado en términos no exentos de resabios 
monarquianos, y por ello expuesto a dejar insatisfechos y 
perplejos a muchos representantes del episcopado oriental 
ciertamente no arríanos, pero no menos enemigos de las 
posiciones monarquianas. Eusebio de Cesárea y Eusebio 
de Nicomedia aprovecharon este estado de ánimo para 
emprender una campaña con el fin de aislar y poner en 
entredicho a los más decididos sostenedores orientales de 
la fe nicena y suscitar un vasto movimiento de opinión, un 
verdadero frente de oposición antinicena, que reunió ele- 
mentos de las más variadas tendencias doctrinales, desde 
los arríanos moderados a los ortodoxos de tradición ale- 



Introducción 



39 



¡andrina, que consideraban la fórmula nicena demasiado 
expuesta al monarquianismo. Los principales defensores 
de la fórmula nicena, Eustacio de Antioquía, Asclepio de 
Gaza, Marcelo de Ancira y Atanasio de Alejandría, encau- 
sados uno tras otro por motivos diversos, fueron depues- 
tos y exiliados. Autorizados a volver a sus sedes tras la 
muerte de Constantino, se vieron de nuevo obligados a 
huir, y no pocos de ellos, como Atanasio y Marcelo, busca- 
ron refugio en Roma. 

La Iglesia de Occidente, encabezada por Julio de 
Roma, se puso inmediatamente de parte de estos exiliados, 
tachando, sin más, de arríanos a sus adversarios. La actitud 
ile los occidentales se explica tanto por la presencia activa 
de los exiliados, que simplificaban la complicada trama de 
los debates de Oriente identificando, sin más, arríanos y 
antinicenos, como por la menor susceptiblidad que el Oc- 
cidente mostraba ante la doctrina monarquiana, de suerte 
que las posturas monarquianas de un Marcelo de Ancira 
no provocaban aquí el escándalo que habían desencadena- 
do en Oriente. El conflicto no tardó en precipitar en una 
serie de enfrentamientos, que culminaron en el fracaso del 
concilio ecuménico de Sárdica (343), convocado por los 
emperadores, y en la escisión de la cristiandad en dos blo- 
ques contrapuestos. El acuerdo al que se llegó en el 346, 
gracias al cual Atanasio obtuvo autorización para volver a 
Alejandría, dejaba intactos los términos de la controversia 
tanto en su vertiente política como doctrinal. 

La situación religiosa cambió profundamente cuando, 
tras la muerte violenta de Constante (350), Constancio, al 
fin de una difícil campaña militar, logró adueñarse también 
del Occidente, convirtiéndose en único emperador. Cons- 
tancio se preocupó inmediatamente de hacer efectiva, 
también en el campo religioso, la reunificación de las dos 
partes del Imperio, alcanzada ya en el campo político, y en 
este empeño favoreció a los antinicenos, que eran la fac- 
ción dominante en Oriente. En un principio, el espisco- 
pado occidental fue instado con fuerza, sobre todo en los 
concilios de Arlés (353) y Milán (355), a prestar su adhe- 
sión a la condenación que el ya lejano concilio de Tiro del 
S^5 había emanado en Oriente contra Atanasio. Mientras 
el obispo de Alejandría era, una vez más, alejado de su 
sede y encontraba refugio entre los monjes del desierto 
egipcio, los obispos occidentales, con pocas excepciones, 
cedieron y suscribieron la condenación. Los pocos que 



40 ' Hilario de Poitiers y la iritis amana 

no cedieron fueron depuestos y exiliados a Oriente (Eusebio 
de Vercelli, Lucífero de Caglian, Hilario de Poitiers y po- 
cos mas) Posteriormente, un pequeño concilio de obispos 
de acentuada filiación filoarriana reunido en Sirmio el 357, 
sin llegar a proponer la doctrina amana en términos radica- 
les, emanó una profesión de fe de signo netamente antini- 
ceno (prohibición de usar el término homooustos = con- 
sustancial, nota distintiva del credo niceno) y condescen- 
diente con posiciones moderadamente amanas La publi- 
cación del documento provocó reacciones en Occidente y 
en Oriente, aquí, una vasta concentración de obispos, so- 
bre todo asiáticos, contrarios tanto al amanismo como a la 
fórmula nicena, emprendió una campaña en pro de la im- 
plantación de una fórmula que declaraba al Hijo no ho- 
mooustos, sino homoioustos del Padre, es decir, no de la 
misma sustancia (término que en su acepción monar- 
quiana podía identificar al Hijo con el Padre en sentido 
unipersonal), sino de sustancia semejante Esta es la pos- 
tura que asumirá durante bastantes años en Oriente la 
oposición antiarriana 

Se asiste entonces a una convulsa sucesión de acciones 
y reacciones, en un primer momento, Basilio de Ancira, 
corifeo de los homeoustanos (así llamaban los occidentales a 
los fautores del homoioustos), con el apoyo de Constancio, 
logró hacer triunfar su tesis en el concilio de Sirmio del 
358, mas sus adversarios no tardaron en organizarse, abo- 
gando por la fórmula que declaraba al Hijo semejante, sin 
más aclaraciones, al Padre según las Escrituras (homoios, 
por lo que damos el nombre de homeos a los fautores de 
esta fórmula) La nueva fórmula, impuesta en el compro- 
miso de Sirmio firmado el 22 de mayo del 359, salió triun- 
fante del concilio de Rímini del 359 y fue confirmada en el 
concilio de Constantinopla del 360 La mayor parte de los 
400 obispos congregados en Rimini eran netamente anti- 
arnanos, pero la minoría filoarnana, contando con el mani- 
fiesto apoyo de Constancio, logró imponer la voluntad del 
emperador 

La muerte de Constancio (361) y la subida al poder de 
Juliano el Apóstata, con su estudiada neutralidad frente a 
la controversia, permitieron a las mayorías antiarrianas, de 
fe homousiana en Occidente y de fe homeousiana en 
Oriente, reorganizar sus filas En Oriente continuaron los 
conflictos, y se complicaron aún más por motivos doctrina- 
les y personales, provocando una situación confusa que 



Introducción 



41 



consintió a la minoría amana moderada obtener ventaja, 
sobre todo gracias al apoyo del emperador Valente (364- 
}78), en perjuicio tanto de los arríanos radicales, activos 
de nuevo a la sazón, como de la mayoría antiarnana, que 
había logrado con fatiga el acercamiento recíproco de ho- 
mousianos y homeousianos Mas con la subida al poder de 
Teodosio (379), celoso defensor de la fe nicena, la fortuna 
del arnanismo, sea moderado como radical, declinó rápi- 
damente, y su derrota quedó sancionada en el concilio de 
Constantinopla del 381, que significo, asimismo, el triunfo 
de la orientación doctrinal de los Padres Capadocios Basi- 
lio de Cesárea, Gregorio Nacianceno y Gregorio de Nisa 

En Occidente, por el contrario, la mayoría homousiana, 
mas compacta, se impuso rápidamente, guiada primero por 
Hilario y luego por Ambrosio, con la activa participación 
ile Liberio y Dámaso, obispos de Roma El arnanismo so- 
brevivió en pocas sedes aisladas, entre ellas Milán, y sobre 
todo en Ihna y Panonia, donde había conquistado posicio- 
nes de cierta consideración Aquí resistieron tenazmente 
algunos círculos, sostenidos, directa o indirectamente, por 
la presencia, entre las tropas auxiliares del ejército, de un 
cierto contingente de origen godo que había abrazado el 
cristianismo amano, predicado por el godo amano Wul- 
fila Estos grupos arríanos aseguraron la continuidad de la 
herejía en Occidente hasta las grandes invasiones de los 
germanos, que, en gran parte cristianos de fe amana, aca- 
rrean la presencia nueva, pero diversa, del arrianismo en 
muchas regiones de Occidente 

En este contexto se encuadra la producción literaria an- 
tiarnana y amana Por el momento será suficiente señalar 
que, en general, el estudio seno y atento de los términos 
teológicos de la controversia empieza en Occidente, sobre 
todo en las Gahas y en España, sólo a partir del 350, 
cuando Constancio trató de implantar una forma de larvado 
arnanismo en esta parte del Imperio Entre el 356 y el 360 
isistimos a una verdadera floración de la literatura doc- 
trinal, con grandes figuras, como Hilario y Mario Victo- 
rino, y, en su órbita, personajes menores, pero no ínsigni- 
licatnes, como Febadio de Agen, Potamio de Lisboa y 
Gregorio de Elvira Hacia el 380 se impone Ambrosio, sin 
olvidar a Faustino La literatura amana recobra vida aún 
mas tarde por obra de escritores de procedencia incierta, 
godos o latinos, pero todos, sin duda, bajo la influencia de 
Wulfila, directa o indirectamente 



/' itrologia 3 



HILARIO 



Todo lo que sabemos de Hilario, obispo de Poitiers, se 
refiere a la controversia amana y lo aprendemos en sus 
obras, en las que también Jerónimo, que pudo utilizar es- 
critos hoy perdidos, leyó las noticias que consigna en De 
vir. ill 100 Se calcula que naciera a principios del siglo IV 
y que ocupara la sede de Poitiers hacia el 350 Que nacie- 
ra de familia pagana y que abrazara el cristianismo disgus- 
tado de la perspectiva de una vida entregada a los placeres y 
de las contradicciones de los filósofos, e iluminado por la 
lectura de la Biblia, son noticias que se suelen deducir de 
algunos pasajes de sus escritos, sobre todo del prologo delDí 
Trinitate, pero no pasan de ser tópicos, carentes de valor 
autobiográfico 

Lo encontramos por primera vez el 356 en el concilio 
de Béziers, convocado poco después del de Milán del 355, 
en el que los obispos occidentales cedieron a la presión de 
Constancio y de los corifeos arríanos de Occidente y fir- 
maron la condenación de Atanasio Hilario se había sepa- 
rado de la comunión de tales cabecillas, entre los que des- 
tacaba, en las Galias, Saturnino de Arles, y fue por ello 
encausado en Béziers junto con Rodanio de Tolosa, y al 
persistir en su actitud antiarriana fue depuesto y exiliado a 
Frigia Los años de exilio en Oriente fueron decisivos para 
la formación cultural y doctrinal de Hilario Aquí pudo 
conocer las obras de escritores cristianos de lengua griega, 
en especial las de Orígenes, que ejercieron en él profunda 
influencia, disipando los últimos resabios materialistas que 
había contraído en Tertuliano y conviniéndolo al esplritua- 
lismo platónico En su formación teológica, Hilario, antes 
del exilio, y por explícita confesión suya, adolecía de es- 
casa familiaridad con la complejidad de la controversia 
amana En Frigia mantuvo contactos con los homeousia- 
nos, netamente prevalentes en Asia Menor, y, gracias a es- 
tos contactos, Hilario logró conocer a fondo la controver- 
sia amana, y en particular se convenció 1) de que el co- 
rrecto planteamiento del problema en sentido ortodoxo 
exigía mantener las distancias no sólo respecto del arna- 
nismo, sino también del peligro opuesto, es decir, del mo- 
narquianismo sabehano, del que el Occidente escasamente 
se apercibía, 2) de que la teología nicena, atrincherada en 
el homoousion, no era la sola alternativa válida que podían 
oponer los ortodoxos a los arríanos, habida cuenta, sobre 



Hilario 



43 



todo, de la sospecha de sabelianismo que suscitaba el vo- 
cablo en Oriente, por lo que la solución homeousiana en 
su conjunto se presentaba aceptable Estos dos principios 
fundamentales, prácticamente nuevos para los occidenta- 
les, gobiernan las obras que Hilario compuso en el exilio 
el De Trtnitate y el De synodis 

Hilario intervino en el concilio de Seleucia con el 
grupo homeousiano (septiembre del 359) Su presencia 
sorprende por su condición de obispo depuesto y exiliado, 
Sulpicio Severo (Chron II 42) refiere que los funcionarios 
encargados de la convocación de los obispos de Asia Me- 
nor, a falta de instrucciones precisas sobre el caso de Hila- 
rio, lo incluyeron en la convocatoria general En todo caso, 
es cierto, y otras noticias lo confirman, que Hilario du- 
rante el exilio gozó de libertad de movimientos, negada, 
en cambio, a otros occidentales que compartían su misma 
suerte, como Eusebio de Vercelh y Lucífero de Caglian 
Clausurado el concilio, representantes homeousianos y 
arríanos marcharon a Constantinopla para comunicar a 
Constancio los resultados, también Hilario viajó a Constan- 
tinopla, y aquí a fines de año le llegó la noticia de la clau- 
dicación, ante las presiones del emperador, de los obispos 
occidentales reunidos en Rímini y de la aceptación de la 
homónima fórmula, que se podía calificar de filoarriana. 
Turbado por noticia tan inesperada como catastrófica, Hi- 
lario pidió a Constancio licencia para sostener una discu- 
sión pública con Saturnino de Arles, llegado a Constanti- 
nopla procedente de Rímini, mas no consta que su peti- 
ción fuese aceptada En cambio, poco después le fue con- 
cedido volver a su patria sin tener que prestar adhesión a 
la fórmula de fe filoarnana Según Sulpicio Severo (Chron 
il 45), esta licencia, que no incluía la reintegración en su 
sede episcopal, obedecía a que Hilario tenía fama de sem- 
brar discordias y perturbar el Oriente 

Cuando Hilario volvió a las Gallas, esta región había 
pasado bajo Juliano el Apóstata, cuya neutralidad frente a 
la controversia amana favorecía el recobro de los anti- 
.irrianos, que eran allí, sin duda, los más fuertes Hilario fue 
acogido triunfalmente, y fue el alma de un concilio cele- 
brado en París el año 361, en el que logró que prevaleciera 
una línea moderada en el orden doctrinal y disciplinar se 
adoptó una postura dogmática compatible tanto con la 
orientación homousiana como homeousiana y se resolvió 
tondenar sólo a los cabecillas del arrianismo occidental, 



44 



Hilario de Poitiers y la trias amana 



mostrando, en cambio, comprensión e indulgencia con los 
no pocos obispos que en Rímini o en otros lugares habían 
sido forzados a prestar su adhesión a la herejía De este 
modo, las Gallas se vieron pronto libres de los restos del 
arrianismo y se dio a los obispos de otras regiones un 
ejemplo de equilibrio y moderación que se impuso rápi- 
damente por doquier 

Encontramos todavía a Hilario el 364 en Milán, junto a 
Eusebio de Vercelli, intentando alejar al obispo amano 
Auxencio de la importante sede milanesa, que ocupaba 
desde el 355, mas no logró su intento, y recibió orden de 
regresar a su sede Nada mas sabemos de Hilario, que, 
según Jerónimo, falleció el año 367 (Chron , s a ) 

La actividad literaria de Hilario abarca obras doctrina- 
les en apoyo de la acción política y obras exegéticas, no 
desdeñando ejercitarse en la poesía Gran parte de su pro- 
ducción ha llegado hasta nosotros 



Ediciones PL 9-10, PLS I 241 286, A Zingerle CSEL 22 
(1891), A L Feder CSEL 65 (1916) 

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18(1970)251 275, J Doignon, H de P avant l'exil (París 1971), 
A Penamaria de Llano, Ftde< en H de P Miscelánea Comillas 
29(1971)5-102, Id, La saltación por la fe en H de P (Palencia 
1972-1973), J M McDermott, H of P The Infinite N ature of 
God VC 27(1973) 172-202, I OpelT, H von P ais Polemtker 
VC 27(1973)203 217, A Penamaria de Llano, Libertad, mentó 
y gracia en la sotertologia de H de P ¿Precursor de Pelagio o Agus- 
tín', REAug 20(1974)234-250, J W Jacobs, The Western Roots 
of the Chnstology of St H of P A Herttage of Textual Interpreta- 
tion SP xm [TU 116] (Berlín 1975) p 198-203, A Penamaria 
de LLANO, H de P una fe episcopal en el siglo ¡v EE 51(1976) 
223-240, L Cignelli, L'esegesi di Gioianni 14,28 nella Gallia del 
\ecolo ¡V Studn biblia Franciscani líber annuus 24(1974)329-358, 
1 DOIGNON, Ordre du monde, connaissance de Dieu et ignorance de 
\oi chez Htlaire de Poitiers RSPT 60(1976)565-578, Id , Christ ou 
otnt'' Un vocable btbltque applique par H de P a l'eveque Rhodanius 
de Toulouse RHE 72(1977)317 326, Id, Une addition ephemere 
au texte de l'Oratson dominicale chez plusiers Peres lattns BLE 
78(1977)161-180, B DE GAIFFIER, Saint H , patrón du royaume 
des Francs AB 95(197^)24 



46 



Hilario de Pottiers y la irists amana 



I. Obras doctrinales 
1. «De Trinitate» 

La principal de las obras doctrinales de Hilario es el De 
Trinitate, en 12 libros. No sabemos si el título, que figura 
a partir de Casiodoro (Inst.l 16) y Venancio Fortunato 
(Vita Hil.14) y en los manuscritos más tardíos, sea origi- 
nal. Jerónimo (De vir. til. 100) lo llama Adversas Arríanos 
libri, otros lo titulan De fide, y en los manuscritos más an- 
tiguos figura sin título. La obra fue compuesta durante los 
años de exilio, como se deduce de una alusión clara 
en X 4. En atención a lo ingente de la obra y la intensa 
actividad desarrollada por su autor en Oriente, se ha sos- 
pechado que Hilario la empezase a escribir en Occidente 
antes del exilio; mas Hilario expone claramente desde el 
principio su postura doctrinal, equidistante entre los 
opuestos excesos arriano y sabeliano, y tal postura no le 
pudo ser inspirada por ninguna fuente occidental antes de 
su encuentro con los homeousianos durante su forzada es- 
tancia en Frigia. La obra fue concluida antes de su vuelta 
del exilio, como resulta de los capítulos finales del li- 
bro XII (c. 5 5-56), que son una especie de apéndice añadido 
al libro XII, sin nexo alguno con el argumento que trata en 
precedencia, para confutar errores sobre el Espíritu Santo; 
estos capítulos documentan las primeras escaramuzas de la 
controversia sobre el Espíritu Santo, que empieza a agi- 
tarse en Oriente hacia el 360; ahora bien, sólo en Oriente 
pudo Hilario tener noticia de esta nueva cuestión, que lle- 
garía a conocimiento de los occidentales con muchos años 
de retraso. 

El libro I es de carácter introductivo; tras un prólogo, 
en el que el autor trata, en términos generales, de la in- 
comprensibilidad del misterio divino y alude a su itinera- 
rium ad Deum, sigue un sumario ordenado y detallado del 
resto de la obra libro por libro. El tratado propiamente 
dicho comprende los libros II-XII y se divide en tres par- 
tes. La primera (libros II-III) es una exposición de con- 
junto de la materia objeto entonces de controversia, es de- 
cir, la relación entre el Padre y el Hijo y la condición di- 
vina de éste. En el libro II define la posición católica por 
oposición a las diversas herejías, y defiende la realidad y 
eternidad de la generación divina del Hijo con alguna 
perspectiva de carácter propiamente trinitario, es decir, 



Hilario 



47 



con la inclusión del Espíritu Santo. Sigue el libro III, dedi- 
cado, sobre todo, a la confutación de los argumentos arria- 
nos en pro de la inferioridad del Hijo respecto del Padre, 
que se concluye con una larga disquisición acerca de la in- 
suficiencia y petulancia de la sabiduría humana. 

La segunda parte comprende los libros IV- VII, y su 
conexión con la primera es puramente exterior y superfi- 
cial. Recordadas las tesis arrianas, Hilario reproduce por 
entero, en traducción latina, la profesión de fe que Arrio 
en su día envió a Alejandro de Alejandría, y que era un 
documento fundamental de la secta, y pasa a continuación 
a confutar el documento, citando la primera frase. La refu- 
tación de la segunda espera al lector sólo al principio del 
libro V. En realidad, Hilario se sirve del texto arriano 
como apoyo externo para desarrollar una amplia argumen- 
tación personal articulada en cuatro puntos. En el primero 
(libro IV), con amplia documentación, recabada, sobre 
todo, del Génesis (teofanías) y también de los libros profé- 
ticos, Hilario demuestra que el Antiguo Testamento cono- 
cía ya la presencia del Hijo, como Dios, junto al Padre. En 
el segundo punto (libro V), volviendo sobre los mismos 
textos del Antiguo Testamento, pero desde un punto de 
vista diverso, Hilario demuestra que el Hijo es Dios y 
verdadero Dios como el Padre, pero no es un segundo 
Dios. El tercer punto (libro VI a partir del c.22) afronta el 
mismo problema, examinado esta vez a la luz de la revela- 
ción del Nuevo Testamento: Cristo es verdadero Hijo de 
Dios. Con el cuarco punto (libro VII), Hilario concluye su 
argumentación, demostrando, a base de textos del Nuevo 
Testamento, que Cristo es verdadero Dios como el Padre 
y es un solo Dios con él. 

En esta argumentación tan bien articulada, los c. 1-23 
del libro VI constituyen una especie de excursus: Hilario 
reproduce, por segunda vez, y por entero, el texto de 
Arrio a Alejandro, adjuntando una refutación concisa y 
completa. Hilario no explica los motivos que le han indu- 
cido a repetir por segunda vez el texto de Arrio, aun a 
costa de introducir un vistoso factor de desorden y tras- 
torno en la rigurosa estructura de los libros IV-VII. 

La tercera parte del De Trinitate abraza los libros 
VIII-XII, cuyo argumento Hilario enuncia al principio del 
libro VIII: tras exponer en los libros IV-VII quae pia sunt, 
es decir, la doctrina católica, Hilario se propone ahora re- 
futar quae impia sunt, es decir, los principales argumentos 



Hilario de Pottiers y la irisis amana 



aducidos por los arríanos. En consecuencia, el libro VIII, 
volviendo a la materia tratada al fin del libro VII, es decir, 
la unidad del Padre y del Hijo, impugna en este punto la 
doctrina arriana, que consideraba esa unión meramente 
moral. Los libros IX, X y XI están dedicados a la refuta- 
ción sistemática de los argumentos arríanos para demostrar 
la inferioridad del Hijo respecto del Padre; en el libro IX, 
Hilario examina algunos textos evangélicos en los que 
Cristo habla, o parece hablar, de sí como inferior al Padre, 
y los explica apelando a la oeconomia de la encarnación. El 
libro X trata de la pasión y muerte de Cristo, que los 
arríanos aducían como prueba del carácter imperfecto de 
su divinidad, sospecha que Hilario disipa distinguiendo la 
divinidad impasible de la humanidad que a sí ha unido. El 
libro XI extiende análoga interpretación a la subiectio de 
Cristo resucitado al Padre (1 Cor 15,26). El libro XII, en 
fin, trata de Prov 8,22, texto clave de la doctrina arriana, 
que Hilario interpreta en medio de largas consideracio- 
nes sobre el tiempo y la eternidad. El libro termina con el 
apéndice de los c.55-56, sobre el Espíritu Santo, de que 
antes hablamos. 

De la sumaria exposición que precede, se echa de ver 
que la estructura del De Trinitate claudica en más de un 
punto. Se añada que la disquisición que cierra el libro III 
parece más la conclusión de una obra completa que la de 
un solo libro, y, sobre todo, que manuscritos dignos de 
crédito hacen referencia en V 3 y VI 4 a los libros IV y V 
actuales como I y II de la obra. Concluimos, pues, que los 
libros II y III del De Trinitate fueron compuestos por Hi- 
lario en los primeros tiempos de su exilio como una obra 
aparte; luego, los libros IV y V actuales como I y II de una 
obra nueva y diversa. Más tarde, Hilario unió las dos 
obras, y, dado que en IX 10 se refiere a un argumento 
tratado en el libro I, cabe concluir que la fusión de las dos 
obras se realizó en un momento, que no es posible deter- 
minar, entre la redacción del libro VI y la del X. Comple- 
tada la obra en su conjunto, Hilario añadió al prólogo ori- 
ginal (I 1-19) el amplio sumario que comprende la parte 
final del libro l. 

En la composición de tan vasta obra, Hilario se ha ser- 
vido de algunas fuentes; Novaciano está presente en mu- 
chos de los argumentos aducidos en los libros IV y V a 
propósito de las teofanías del Antiguo Testamento, y tam- 
bién en otros pasajes. Es también manifiesto que Hilario 



Hilarit 



49 



conoce bien el Adversus Praxean, de Tertuliano. Hemos 
puesto de relieve más arriba la influencia de los homeou- 
sianos, perceptible no sólo en la preocupación antisabe- 
liana que atraviesa de un extremo a otro la obra, sino, 
además, en diversos puntos particulares, que cabe cotejar 
puntualmente con la documentación homeousiana que nos 
lia llegado; sirva de ejemplo la evidente tendencia a evitar 
c-I uso de imágenes, incluso tradicionales, al hablar de la 
divinidad. Mas es preciso añadir que Hilario ha utilizado 
sus fuentes con extrema libertad; algunas de ellas, como 
Novaciano, son a menudo reelaboradas radicalmente; res- 
pecto de los homeousianos, Hilario, asistido por el patri- 
monio teológico de Occidente, atesoró las indicaciones 
que le proporcionaban para elaborar una doctrina com- 
pleta de la relación Padre-Hijo mucho más equilibrada y 
orgánica que la profesada por aquéllos. En cambio, no pa- 
rece que Hilario se haya servido directamente de Atanasio, 
de cuya concepción trinitaria se aleja no poco. 

El De Trinitate, como exposición genial y acabada del 
tema, y también por la mole material del escrito, consti- 
luyó una auténtica novedad en el campo de la literatura" 
teológica de lengua latina, y ejerció por ello profunda in- 
fluencia tanto en los escritores antiarrianos contemporá- 
neos e inmediatamente sucesivos como en los siglos poste- 
riores, y de ello es prueba el elevado número de manuscri- 
tos que nos han conservado la obra. 

Edición: PL 10,9-472; P. Smulders, CCL 62 (1979). 

Traducciones: Alemana: A. ANTWEILER, Zwólf Biicber über die 
Dreinigkeil (München 1933-34). — Francesa: A. BLAISE, S. Hilaire. 
-De Trinitate» et ouvrages exégétiques (Namur 1964) (selección). — 
Inglesa: W. Sanday, LNPF, 2nd series, IX (1898) 40-233; 
S. McKENNA, The Trinity: FC 25 (1954).— Italiana: G. Tezzo, 
llario. La Trinita (Tormo 1971). 

Estudios: A. BECK, Die Trinitátslehre des hl, H. von P. (Mainz 
1903); P. SMULDERS, La doctrine trinitaire de s. H. de P. (Roma 
1944); ID., Remarks on the Manuscript Tradition ofthe «De Trini- 
late» of s. H. of P.: SP III [TU 78] (Berlín 1961), p. 129-138; 
I.. J. Daly, A IVth-cent. Textbook on the Trinity: AER 142 (1960) 
10-21; J. DoiGNON, Lactance contre Sallaste dans le prologue du 
«De Trinitate» de s. H.P: RELA 38(1960)116-121; P. LÓFFLER, 
Pie Trinitátslehre des Bischofs H. zwischen Ost und West, Diss. 
(Bonn 1958) (cf. ZKG 71[1960]26-36); M. SlMONETTl, llario e. 



50 



Hilario de Poitiers y la irisis amana 



Novaziano, en Studi A Schiaffini (= RCCM 7[1965]) p 1034- 
1047, ID , Note sulla struttura e la cronología del «De Trimtate» 
dtl dtP Studi Urbinati 39(1965)274-300, J Moingt, La theo- 
logie trmitatre de s H , en Hilaire et wn temps (París 1969) p 159- 
173, P SMULDERS, Ensebe d'Emese comme source du «De Trimtate» 
d'H de P ibid , p 175-212, W G RUSCH, Some Observattons on 
H of P Christological Language in «De Trimtate» SP XII [TU 
115] (Berlín 1975) p 261-264, C B Kaiser, The Development of 
Johannine Motifs in Hilary's Doctrine of the Trinity Scottish 
Journal ofTheology 29(1976)237-247, L F Ladaria, El Espíritu 
Santo en San H de P (Madrid 1977), L LoNGOBARDO, Ricerche 
sul linguaggio teológico di I di P La terminología negativa della 
trascendenza divina, Diss Jstituto Patnstico Augustinianum 
(Roma 1979) 



2 «De synodts» 

En los primeros meses del 359, mientras todavía her- 
vían los preparativos de los próximos concilios de Rímini y 
Seleucia, a cuyos resultados todas las partes en conflicto 
reconocían importancia decisiva, Hilario, aunque atareado 
con la redacción del De Trimtate, compuso su obra De sy- 
nodts Por ese tiempo abrigaba ya la convicción de que la 
actitud de los occidentales, que tachaban, sin más, de 
arríanos a todos los que no aceptaban el homoouston niceno, 
era demasiado expeditiva e inadecuada como principio 
inspirador de una política antiarriana verdaderamente efi- 
caz El encuentro con los homeousianos le había revelado 
que muchos orientales eran, a la vez, antiarrianos y antini- 
cenos, pues advertían en el homoouston el peligro del sabe- 
hanismo Sin duda, a Hilario no escapaba la diferencia en- 
tre afirmar que Cristo es de la misma substancia (homo- 
ouston) del Padre y considerar a Cristo semejante al Padre 
según la substancia (homotoustos), pero por encima de las 
divergencias, entre los fautores de una y otra fórmula ad- 
vertía convergencias fundamentales en la oposición de am- 
bos a las principales tesis amanas. Por otra parte, Hilario 
era, asimismo, del parecer que sólo el acuerdo entre los 
antiarrianos de Oriente y Occidente lograría encauzar la 
lucha contra los arríanos hacia una conclusión favorable 
Por todo ello, y para contribuir al acercamiento de las dos 
partes en la inminencia de los concilios, Hilario compuso 
el De synodts, dirigiéndose a los obispos de las Gahas y 
regiones cercanas, pero en la última parte tratando de ha- 



Htlano 



51 



cerse entender, sobre todo, por los obispos de Oriente 
La obra está dividida en dos partes, la primera 
(c.1-65), con ocasión de la fórmula sirmiense del 357, 
Hilario somete a examen las diversas profesiones de fe 
publicadas por los orientales desde el 341 al 357, y que 
los occidentales rechazaban en bloque por amanas Hila- 
rio, en cambio, considera amana sólo la más extremista, 
la blasphemta Strmiensts del 357, de las otras propone una 
interpretación muy benévola sacando partido de la estu- 
diada vaguedad de las fórmulas sobre los puntos cruciales 
de la controversia y aduciendo la condenación, a menudo 
en ellas repetida, de las tesis del arnanismo radical, Hi- 
lario trata de demostrar su ortodoxia, incluso medida con 
los postulados teológicos vigentes en Occidente En la se- 
gunda parte (c 66-92) compara homooustos y homotoustos, y 
entiende el concepto de semejante según la substancia como 
equivalente a igual según la substancia No ignorando las 
críticas que de bandos diversos llovían sobre una y otra 
formula, Hilario muestra con habilidad que una y otra eran 
susceptibles de interpretaciones ortodoxas y heterodoxas, 
de suerte que en definitiva valían lo mismo, con tal que 
fuesen entendidas correctamente No tenía, pues, razón 
de ser una separación basada exclusivamente en la distin- 
ción entre los dos términos 

No es difícil denunciar arbitrios e interpretaciones for- 
jadas, sobre todo en la primera parte de la obra, donde 
Hilario trata de colocar en la misma línea la orientación de 
la doctrina trinitaria de las diversas fórmulas orientales, 
que gira principalmente en torno a la distinción de las hi- 
póstasis (= personas) divinas, y la orientación preponde- 
rante en Occidente, que ponía en primer plano la unidad 
de la substancia divina Mas no hay que olvidar que el De 
lynodts fue escrito para favorecer la unión de los antiama- 
nos de Oriente y de Occidente, prescindiendo por el mo- 
mento de las divergencias que los dividían, de ahí se ex- 
plica que Hilario haya insistido en todo aquello que podía 
acortar las distancias entre las dos facciones y haya tratado 
de quitar importancia a los puntos de desacuerdo Obra de 
inteligencia y penetración no común, el De synodts mués-* 
tra, por vez primera en un occidental, un conocimientó 
cabal de la compleja realidad religiosa de Oriente,^ un 
ejemplo que no tuvo seguidores , »> 

Una obra de este talante no podía resultar del agrldo 
ile los extremistas, sobre todo de Occidente, entre losNquae,, 



52 



Hilario (k Poitiers y la crisis arriaría 



se contaba Lucífero de Cagliari, que no ahorró críticas a la 
obra de su colega. El De synodis, en la forma que nos ha 
llegado, contiene un breve apéndice, en el que Hilario se 
defiende de las acusaciones de Lucífero. Escrito tras el de- 
sastroso epílogo del concilio de Rímini, Hilario hace algu- 
nas concesiones a su interlocutor y admite que su defensa 
del homoiousion obedecía, sobre todo, a razones tácticas, 
mas no retracta la ecuación propuesta entre homoiousion y 
homoousion. 

Edición: PL 10,471-546. 

Traducción: Inglesa: W. SANDAY: LNPF, 2nd series, IX 
(1898) 4-29. 

Estudios: P. COURCELLE, Fragments non identifiés de Fleury-sur- 
Loire: RELA 32(1954)92-97; P. Galtier, S. H. trait d'union 
entre l'Occident et l'Orient: X Greg 40(1959)609-623. 



II. Obras históricas 

1. «Líber ad Constantium» 

Con el nombre de Liber I ad Constantium se ha desig- 
nado por mucho tiempo el conjunto de dos escritos que 
con toda probabilidad formaban parte de la colección co- 
nocida con el nombre de Fragmenta histórica (cf. infra). El 
primer texto es la carta enviada por los obispos occidenta- 
les, reunidos en el concilio de Sárdica (343), al emperador 
Constancio rogándole pusiese fin a las persecuciones de 
que eran objeto los fautores del credo niceno. La segunda 
parte del Liber es un texto narrativo de Hilario que expone 
las irregularidades cometidas en la manera de proceder del 
concilio de Milán del 355 contra Atanasio y Eusebio de 
Vercelli. Fue escrito en el 356, poco después de los acon- 
tecimientos que narra, y, por tanto, antes del exilio. 

2. «Liber II ad Constantium» 

El llamado Liber II ad Constantium se remonta, en 
cambio, al 359. Hilario, que se había trasladado a Constan- 
tinopla una vez terminado el concilio de Sárdica, eleva a 
Constancio una súplica con el objeto de obtener autoriza- 



Hilario 



53 



ción para mantener una discusión pública con Saturnino de 
Arlés, que se encontraba a la sazón en la capital y que 
había sido el principal responsable de la condenación ema- 
nada contra Hilario en el concilio de Béziers. La súplica 
contiene también la invitación a no seguir la nueva fórmula 
de fe publicada en Rímini y a volver a la fe del bautismo 
consagrada por el concilio de Nicea. 

3. «Liber contra Constantium» 

Obviamente, la petición de Hilario no fue tenida en 
cuenta. No abrigando ya duda alguna sobre la fides ariana 
del emperador e irritado por los sucesos de Rímini (359) y 
Constantinopla (360), Hilario consignó por escrito con 
toda claridad y detalle lo que pensaba de Constancio en un 
libelo denominado Liber contra Constantium. En una viru- 
lenta invectiva, el emperador es comparado con los más 
nefastos emperadores perseguidores del cristianismo: Ne- 
rón, Decio, Maximino, a los que aún supera en malicia, 
pues no se declara abiertamente enemigo, como aquéllos 
hicieron, sino que con engaños y halagos prefiere subyugar 
en vez de irrogar público castigo. Las acusaciones de rigor 
contra los arríanos son documentadas con particulares im- 
portantes sobre el concilio de Seleucia, que Hilario había 
presenciado. Jerónimo (De vir. ill. 100) sostiene que Hila- 
rio escribió el libelo después de la muerte de Constancio, 
mas del texto mismo se deduce que Hilario escribe cuando 
se encontraba aún en el exilio. Cabe pensar que Hilario lo 
hiciera público más tarde, después de regresar a su patria, 
pero aún en vida de Constancio; mas no se excluye la po- 
sibilidad de que lo haya dado a conocer cuando todavía 
residía en Oriente; a este propósito se recuerde el episodio 
paralelo de los libelos de Lucífero contra Constancio. 

4. «Contra Auxentium» 

El Contra Auxentium es del 364. Hilario lo compuso 
tras el estéril intento, por él emprendido con la ayuda de 
Eusebio de Vercelli, de alejar de la importante sede epis- 
copal de Milán al arriano Auxencio, que la ocupaba desde 
el 355. El breve escrito, dirigido como una carta circular a 
los obispos católicos y a sus fieles, refiere rápidamente lo 



54 



Hilario de Pottiers y la crisis amana 



que había sucedido en Milán, donde se habían reunido 
unos diez obispos católicos y habían presentado al empe- 
rador una denuncia contra Auxencio; éste, convocado por 
el magistrado, propuso y suscribió una profesión de fe 
substancialmente católica, pero luego escribió por su 
cuenta al emperador Valentiniano presentando su versión 
de los hechos y adjuntando una profesión de fe calcada en 
la fórmula de Rímini. El emperador, que se había pro- 
puesto mantenerse neutral frente a las controversias reli- 
giosas, no vio en las denuncias formuladas contra Auxen- 
cio razón alguna válida para intervenir, y por ello ordenó 
a los obispos católicos, reunidos en Milán, que volviesen a 
sus sedes. Hilario insiste en el doble juego puesto en obra 
por Auxencio, y a este fin adjunta la carta de Auxencio 
a Valentiniano. 



5. «Fragmenta histórica» 

En 1598, N. Le Fevre publicó de un manuscrito de 
París dos series de documentos sobre la controversia 
arriana en Occidente, completados en varios puntos por 
consideraciones más o menos amplias, que servían de co- 
mentario. El editor no se atuvo al orden en que figuraban 
los documentos; P. Coustant introdujo más tarde otras al- 
teraciones, y editó de nuevo esta documentación en 1693 
(= PL 9) con el título de Fragmenta de una obra histórica 
de Hilario sobre el concilio de Rímini. Desde entonces se 
conoce la obra con el título de Fragmenta histórica. Todo el 
material fue sometido a nuevo examen, a principios de si- 
glo, por A. L. Feder, que lo editó luego utilizando nuevos 
manuscritos. Feder creyó oportuno ordenar los documen- 
tos más en conformidad con la tradición manuscrita (di- 
fiere, pues, del orden propuesto por Coustant), y prefirió 
titular el conjunto, de forma bastante anodina, Collectanea 
antiariana Parisina. 

La paternidad hilariana de la colección, confortada por 
el testimonio de la tradición manuscrita para la segunda 
serie, nunca ha sido puesta seriamente en duda, mas no 
hay que olvidar que a menudo en colecciones de esta ín- 
dole encuentran alojamiento documentos de otra proce- 
dencia. Acerca del origen de la colección caben dos posibi- 
lidades: o se trata de material recogido y en parte comen- 
tado por Hijario en vista de una obra que no fue escrita, o 



Hilario 



55 



de una colección de documentos sacados de una obra de 
Hilario más extensa. Feder, aceptando y completando hi- 
pótesis diversas, sobre todo de Wilmart, se inclina por la 
segunda de las soluciones apuntadas. 

Feder distingue en el material tres secciones: la pri- 
mera, después del proemio, comprende varios documentos 
sobre el concilio de Sárdica (343) y los acontecimientos de 
los años siguientes, con amplio comentario de Hilario 
(fragm. B I.II- A IV). Esta sección, a la que pertenecía 
también el llamado Liber I ad Constantium (cf. supra), fue 
preparada por Hilario el año 356, en el intervalo entre el 
concilio de Béziers y su marcha para el exilio. La segunda 
sección comprende documentos, con notas de comentario, 
relativos al concilio de Rímini y varias cartas del papa Libe- 
rio (fragm. B III. VII .VIII; A VI.VII.VIII.IX). La tercera 
sección comprende cartas y documentos posteriores al 
359, unos sobre la actitud a tomar frente a los firmatarios 
de la fórmula de Rímini, y otros sobre las diferencias sur- 
gidas entre Germinio, Valente y Ursacio (fragm. B 
IV.V.VI; A I.II. III). Relacionando este material con el Li- 
ber adversum Valentem et Ursacium, historiam Ariminensis et 
Seleuciensis synodi continens, que menciona Jerónimo (De 
vir. til. 100), Feder supone que Hilario, en circunstancias 
diversas, compuso tres libros contra los dos obispos arria- 
nos, y que de estos libros extrajo los documentos de la 
primera, segunda y tercera serie un compilador anónimo 
que trabaja antes del 403, pues Sulpicio Severo, que re- 
dacta su Chronkon en torno a esa fecha, se sirve en él de la 
colección de documentos. 

La reconstrucción propuesta por Feder es hoy común- 
mente aceptada por la crítica, aunque en algunos puntos 
no sea del todo convincente. Ante todo, es preciso tener 
en cuenta que Hilario no pudo recoger todos y cada uno 
de los documentos que la colección hoy comprende. El 
fragm. A II, la carta de Eusebio de Vercelli a Gregorio de 
Elvira, es una falsificación de los luciferianos (cf. infra, 
Eusebio; Lucífero y los luciferianos); los documentos sobre 
Germinio, Valente y Ursacio (fragm. A III; B V.VI), que 
son de los últimos meses del 366, difícilmente pudieron 
llegar a manos de Hilario, que muere el 367, dada la dis- 
tancia que separa las Galias de la Iliria. En todo caso, es 
bien patente la importancia decisiva de la colección para el 
conocimiento de la controversia arriana; gracias a ella se 
han conservado valiosos documentos que de otra suerte 



56 



Hilario de Poitiers y la irisis amana 



ignoraríamos, y valgan de ejemplo, además de los docu- 
mentos sobre Germinio y sus compañeros, ya menciona- 
dos, las cartas en que Libeno, exiliado , acepta suscribir la 
condenación de Atanasio, cartas cuya autenticidad, por 
largo tiempo debatida, no cabe hoy poner en duda En ge- 
neral, se puede, pues, afirmar que los Fragmenta histórica 
constituyen hoy la documentación fundamental para el co- 
nocimiento de la controversia amana en Occidente desde 
el año 343 al 366 

Ediciones PL 10,553-572 (Líber U ad Const ), 571-606 (Líber 
I ad Const ), 605-618 (C Aux ), 627-724 (Frag htst ), cf PLS I 
281-285, A L Feder CSEL 65 (1916) 195-205 (Líber 11 ad 
Const), 39-193 (Frag hist ) 

Estudios A WlLMART, «L'«Ad Constanttum líber primus» de 
s H de P et les fragments histortques RB 24(1907)149-179 291- 
317, A L Feder, Studien zu H von P Die sogenannten «Frag- 
menta histórica» und der sogenannte «Líber 1 ad Constanttum» 
[SAW 162,4] (Wien 1910), Y M Duval, Une traduction latine 
medite du Symbole de Nicee et une condamnation d'Arius a Rimini 
Nouveau fragment historique d'H ou piices des actes du Concile? 
RB 82(1972)7-25, J DoiGNON, L'«Elogium» d'Athanase dans les 
fragments de l'«0pus historicum» d'H de P anterieurs a l'exil, en 
Polittque et theologte chez Athanase dAlexandrie (París 1974) p 337- 
348, H CROUZEL, Un «resistan!» toulousain a la politique pro- 
anenne de l'empereur Constance II l'eveque Rhodanius BLE 
77(1976)173-190, R KLEIN, Constanttus 11 und dte christliche 
Kirche (Darmstadt 1977), W TlETZE, Lucifer von Calaris und die 
Kirchenpolitik des Constantius II Zum Konflikt zwischen Kaiser 
Constanttus II und der nikaisch-orthodoxen Oppositton, Diss (Tu- 
bingen 1976) 

III Obras exegeticas 

Nos han llegado tres obras de Hilario sobre la Biblia 
el Comentario de Mateo, el Comentario de los Salmos y el tra- 
tado De mystems Por el arcaísmo en algunos puntos de 
doctrina y por ciertos residuos de materialismo en su con- 
cepción antropológica, el Comentario de Mateo es manifies- 
tamente obra compuesta antes del exilio (356). Las otras 
dos, que revelan el influjo profundo, sobre todo el Comen- 
tario de los Salmos, de la lectura de Orígenes, fueron com- 
puestas a la vuelta del exilio. No es posible fecharlas con 
más precisión. 



Hilario 



57 



Estudios M SlMONETTl, L'esegest tlariana di Col 1,15a 
VetChr 2(1965)165-182, G T Armstrong, The Génesis Theo- 
phantes of H of P SP X [TU 107] (Berlín 1970) p 203-207, 
Ch K.ANNENGIESSER, L'exégese d'H , en Hilaire et son temps (París 
1969) P 127-142, A Penamaria de Llano, Exegests alegórica y 
dignificado de «fides» en S H de P Miscelánea Comillas 30 
(1972)65-91, J DoiGNON, Les implications theologiques d'une 
variante du texte latín de 1 Corinthiens 15,25 chez H de P Aug 
19(1979)245-257 

1 El «Comentario de Mateo» 

El Comentario de Mateo es una obra más bien breve que 
expone, bien con notas reducidas, bien con una exposición 
más amplia, los principales episodios del evangelio de Ma- 
teo Al igual que las otras dos obras exegéticas de Hilario, 
la obra sobre Mateo es un opus continuum, proyectada por 
su autor de forma unitaria, no presenta indicio alguno de 
proceder directamente de un grupo de homilías Dado que 
Hilario, por su condición de obispo, ejerció, sin duda, un 
ministerio de predicación, cabe suponer un cierto nexo en- 
tre esta actividad y las obras exegéticas, pero, aun admi- 
tiendo que Hilario haya tomado ocasión de aquélla, la obra 
de reelaboración ha sido radical y muy otra de la revisión 
superficial que Ambrosio operaba en sus homilías en vista 
de la publicación 

Hilario cultiva un tipo de interpretación que, por en- 
cima del sentido literal, descubre un sentido más profundo 
gracias a la alegoría typica ratio, interior significantia, etc 
Los dos sentidos se superponen en virtud de una relación de 
semejanza, de suerte que el sentido literal sugiere, sin for- 
zar el texto, el sentido espiritual, y éste, a su vez, se sobre- 
pone al literal sin sofocarlo No faltan ejemplos de inter- 
pretación sólo literal del texto evangélico (el tributo al cé- 
sar, gran parte del relato de la pasión, etc ), mas, en gene- 
ral, el comentario de Hilario se propone, ante todo, poner 
en evidencia el significado espiritual del evangelio. A este 
fin, Hilario recurre a expedientes convencionales (v.gr., a 
la atribución de sentido alegórico a los números, a los ani- 
males), sin insistir, por otro lado, a diferencia de la moda 
alejandrina, en la etimología de los nombres hebreos. En- 
tre los símbolos de otro orden más convencionales, cabe 
citar la barca, siempre símbolo de la Iglesia (8,1, 13,1), y el 
desierto, que simboliza la ausencia de la gracia divina (2,2, 
11,4). 



38 



Hilario de Pottiers y la crisis amana 



Mas, por encima de estos procedimientos comunes, 
Hilario trata de enunciar, y de forma más bien orgánica y 
homogénea, el sentido espiritual del evangelio de Mateo, 
interpretando los hechos y dichos del Salvador a la luz de 
las consecuencias que de ellos promanaron, y, por tanto, 
descubriendo en ellos la prefiguración de la hostilidad de 
los hebreos contra la Iglesia, la abolición de la antigua eco- 
nomía y la predicación del mensaje de salvación a los gen- 
ules Son, sin duda, temas ya presentes en el evangelio, 
mas Hilario los pone de relieve de forma sistemática, in- 
cluso donde el texto evangélico no los sugiere, v gr la 
matanza de los Inocentes ordenada por Herodes es sím- 
bolo de la hostilidad de los judíos contra Cristo y la Iglesia 
(1,6), la candela bajo el celemín (Mt 5,15) prefigura el ex- 
clusivismo de la sinagoga (4,13) y el episodio de la madre y 
fratres de Jesús (Mt 12,46ss), la incapacidad del pueblo 
para acercarse a Cristo (12,24) Por otro lado, los episo- 
dios de curaciones son a menudo interpretados como pre- 
figuraciones de la vocación de los gentiles, v gr. el puer del 
tribunas (7,3-4, interpretando Mt 8,5ss), el paralítico (8,5, 
sobre Mt 9,2) y la hija de la cananea (15,12, sobre Mt 
15,22ss) 

Ediciones PL 9,917-1076 (ed COUSTANT y Maffei), A L 
Feder, CSEL 65 (1916) 232 (fragmentos), J Doignon SCh 
254 258 (1978 1979) (con trad franc ) 

Estudios A CASAMASSA, Note sul «Comentarius in Mat- 
thaeum» di S I di P , en Scritti patristici I [Lateranum 2 1] (Roma 
1955) p 208-214, M SlMONETTl, Note sul commento a Matteo di 
1 diP VetChr 1(1964)35-64, W WliXE, Studien zum Matthaus- 
kommentar des H von P (Hamburg 1969), J Doignon, L'argu- 
mentatio d'H de P dans l'exemplum de la tentation de Jesús (In 
Mattbaeum 3,1-5) VC 29(1975)296,308, ID , Citations singulieres 
et lecons rares du texte latín de l'Evangile de Matthieu dans l'«ln 
Matthaeum» d'H de P BLE 76(1975)187-196 



2 El «Comentario de los Salmos» 

Jerónimo en De vtr til 100 refiere que Hilario scrtpsit 
et in Psalmos Commentartos, primum videhcet et secundum, et 
a LI usque ad LXIl, et a CXVHl usque ad extremum, m quo 
opere imttatus est Ongenem, nonnulla etiam de suo addidtt La 
obra que nos ha llegado es más amplia de lo que Jerónimo 



Hilario 



59 



refiere, pues poseemos además el comentario de los sal- 
mos 9, 13, 14, 63-69 y 91 Referencias a otros puntos de la 
obra demuestran que ésta era todavía más extensa, es obvio, 
pues, que su misma extensión ha impedido su conservación 
integral y ha provocado su división en vanos bloques 

No es posible comprobar, con cotejo sistemático de 
ambas obras, lo que Jerónimo refiere acerca de la depen- 
dencia de Hilario del comentario ongeniano, pues de éste 
conocemos solo fragmentos, y no siempre de segura auten- 
ticidad Es posible, sin embargo, un cotejo parcial, sobre 
todo con el prologo y el comentario de los dos primeros 
salmos, pues el material origeniano conservado en esta 
parte es de cierta extensión La comparación confirma la 
noticia de Jerónimo Hilario ha tomado mucho de Oríge- 
nes, a veces, a la letra, mas a menudo, el sentido citas de 
la Escritura, paráfrasis, imágenes, ejemplos y objeciones 
como recurso para ofrecer una explicación cabal del texto 
De Orígenes ha sacado todo lo que Hilario sabe decir 
acerca de las cuestiones introductorias y generales tratadas 
en el prólogo acerca del canon del Antiguo Testamento, la 
explicación de la fórmula in fmem, la división de los Sal- 
mos en cinco libros, la identificación del autor del salmo a 
base del nombre que figura en la tnscriptio, la atribución de 
los anónimos al autor del último salmo no anónimo que los 
precede, la tradición que atribuye a Esdras el mérito de 
haber reunido los Salmos en un volumen Obviamente, 
de Orígenes proceden también los principios hermenéuticos 
la oscuridad del texto es disipada mediante el recurso a la 
alegoría, la cual permite entender los Salmos como prefi- 
guración de la vida terrena de Cristo desde su nacimiento 
hasta su resurrección y glorificación De Orígenes pro- 
viene, en fin, la imagen que cierra el prólogo el libro de 
los Salmos es semejante a una ciudad grande y hermosa 
con muchas casas, cada casa tiene su propia llave, que se 
hallan mezcladas en un montón, con mayor o menor es- 
fuerzo, según las capacidades del intérprete, es preciso dar 
con la llave que abra cada casa, es decir, la clave, que cam- 
bia de salmo a salmo, que permite interpretar cada uno 
correctamente 

Jerónimo afirma que Hilario añadió algunas cosas de su 
haber a lo que de Orígenes había tomado Muchas de estas 
contribuciones se dejan identificar con facilidad (v gr , las 
discusiones sobre la traducción latina del texto de los Sal- 
mos, sentencias de argumento trinitario, que reflejan los 



60 



Hilario de Poitietí y la crisis amana 



resultados de la controversia amana) Por las razones di- 
chas, no es posible hacer un balance detallado, mas de la 
lectura continua de la obra en su totalidad no se escapa a 
la sensación de encontrarnos en una atmósfera típicamente 
origeniana, prueba de que Hilario se ha mantenido, en ge- 
neral, muv cerca del modelo 

Ediciones Cf CPL 438, PL 9,221-908, PLS I 241-246, 
A ZiNGERLE, CSEL 22 (1891), A WiLMART, he dernter Tractatus 
de S H sur les Psaumes RB 43(1931)277-28 3 

Traducción Inglesa W SANDAY LNPF, 2nd senes, IX (1898) 
236-248 (solo Ps 1, 54 y 130) 

Estudios A CASAMASSA, Appunti per lo studio det «Tractatus 
super psalmos» di S l , en Miscellanea Miller (Roma 1951) p 231- 
238, A GARIGLIO, // commento al salmo 118 tn S Ambrogm e 
S I Atn Acc Se di Tormo 91(1956-57)356-370, E Goffinet, 
Kritisch-filologtsch element tn de Psalmencommentaar tan de H H 
van P RBPh 38(1960)30-44, Id , L'utilisatton d'Origene dans le 
commentatre des Psaumes de s H de P (Louvain 1965), N J Gas 
TAIDí, Hilario de Pottters, exegeta del Salterio Un estudio de su exe- 
gests en los «Comentarios sobre los Salmos» (París 1969), F X 
MURPHY, An Approacb to the Moral Theology of St H of P SP 
VIII [TU 93] (Berlín 1966) p 436-441, G Lutz, Das Psalmen- 
verstandnis des H von P , Diss (Tner 1969), L F Ladaria, Juan 
7,18 en H de P Un análisis de Tr Ps 64,13-16 EE 52 (1977) 
123-128 



3 El «De mystertts» 

El De mystertts, que figura en la lista de obras del De 
vtr til 100, de Jerónimo, fue publicado por vez primera 
en 1887, por G B Gamurnni, que lo encontró en un ma- 
nuscrito de Arezzo En el prólogo, conservado incompleto, 
Hilario sostiene que la Esentura toda, discursos y narra- 
ciones, habla de la encarnación de Cristo Este criterio 
hermenéutico debe gobernar la interpretación del Antiguo 
Testamento Cristo está prefigurado en el sueño de Adán, 
en el diluvio de Noé, en la bendición de Melquisedec, en 
la justificación de Abrahán, en el nacimiento de Isaac, en 
la servidumbre de Jacob, los hechos que narra la Biblia son 
reales, mas Dios realiza su obra mediante el hombre, de 
suerte que la acción humana es imitación de la obra divina, 
es decir, que Dios quiso que esos hechos acaeciesen, sobre 



Hilario 



61 



todo, para prefigurar y simbolizar la realidad futura de la 
encarnación (c 32) 

Siguen, pues, algunos episodios del Antiguo Testa- 
mento con la relativa interpretación cnstológica, elegidos 
en función del principio hermenéutico enunciado Adán y 
Eva, símbolos de Cristo y de la Iglesia, Caín y Abel, que 
prefigura la pasión de Cristo, y así hasta Josué, símbolo 
de Cristo, y Rahab, figura de la Iglesia Muchas de las tipo- 
logías propuestas por Hilario en el De mystertts son tradi- 
cionales, pero no faltan rasgos que parecen originales, 
v gr la interpretación de Eva como prefiguración de la 
resurrección de la carne, fundándose en la relación entre la 
costilla de Adán, que sirve para formar a Eva, y la visión 
del campo lleno de huesos de Ez 37,4 (c 5) 

La técnica alegórica aquí empleada, a saber, el recurso a 
un texto emparentado sólo externamente por algún detalle 
(en el caso citado, los huesos) con el texto en cuestión, es 
típica de Orígenes, cuya influencia es manifiesta en otros 
procedimientos hermenéuticos adoptados por Hilario, 
como el recurso a la etimología de los nombres hebreos al 
servicio de la interpretación alegórica 

Ediciones Cf CPL 427, PLS I 246-270, A L Feder, CSEL 65 
1916) 1-38, J P Brisson [SCh 19bis] (París 2 1967) (con trad 
franc ) 

Estudios P J G GUSSEN, H de P «Tractatus mystenorum» 
1,15-19 VC 10(1956)14-24, K Gamber, Der «Líber mysteno- 
rum» des H von P SP V [TU 80] (Berlín 1962) p 40-49, M G 
BONANNO Degani, A proposito di un passo di S I («Tract myst » 
I5=p84,4 Brisson). RSLR 1(1965)258-259 



IV Himnos 

Hilario es el primer escritor cristiano de Occidente de 
cuya actividad como autor de himnos tengamos noticias 
Jerónimo (De vtr til 100) le atribuye un líber hymnorum y 
el concilio IV de Toledo aprueba el canto de himnos 
que se atengan al modelo de los de Hilario y Ambrosio 
Del líber nos han llegado, aunque bastante incompletos, 
tres himnos que se leen en el mismo manuscrito que ha 
conservado el De mystertts El primero, Ante saecula qut 
manes, es un himno abecedario del que poseemos las 19 
primeras estrofas, de cuatro esticos, dos versos gliconeos y 



62 



Hilario de Pottiers y la irisis amana 



dos asclepiadeos alternados, con vanas licencias métricas y 
prosódicas El himno es de tema trinitario y expone, sobre 
todo, las relaciones de Cristo con el Padre También el 
segundo es abecedario, con estrofas de dos senarios yam 
bicos y una cierta libertad prosódica Perdidas las cinco 
primeras, comienza hoy con la estrofa de la letra F Fefelht 
saevam Habla un personaje femenino, probablemente el al- 
ma renacida a la vida cristiana en el bautismo, que canta la 
victoria de Cristo sobre la muerte y espera resucitar para 
la vida eterna Del tercer himno, Adae carnis, no abeceda- 
rio, compuesto en estrofas de tres esticos, de versos septe- 
narios trocaicos, no exentos de ciertas licencias prosódicas, 
quedan las diez primeras estrofas (la decima incompleta) 
Trata de las tentaciones de Jesús, de las que empieza a 
hablar en la estrofa decima, tras haber empleado las nueve 
primeras en la descripción del dominio del demonio en el 
mundo 

Una tradición manustnta completamente diversa atri- 
buye a Hilario un largo himno de versos septenarios tro 
caicos, dispuestos en estrofas de dos esticos, Hymnum di- 
cat, que canta la obra redentora de Cristo, y en especial la 
pasión La autenticidad hilanana es objeto de pareceres 
encontrados, pero no merece ser tenida en cuenta por 
fundados motivos de estilo y métrica 

La actividad himnografica de Hilario se encuadra tam- 
bién en el marco de la controversia arnana Durante su 
exilio en Oriente conoció los himnos compuestos por he- 
rejes y ortodoxos para difundir sus doctrinas y combatir las 
adversarias Concibió, pues, el proyecto de servirse de este 
medio de propaganda a su vuelta a Occidente, donde se 
usaban solo himnos de inspiración bíblica, no es, pues, ca- 
sual el tenor marcadamente doctrinal de los tres himnos 
que conocemos, sobre todo del primero La forma es 
enormemente rebuscada, hasta hacerlos complicados y os- 
curos, en obsequio a los cañones en boga en la poesía pa- 
gana del tiempo, y ello se echa mayormente de ver si se 
compara con la estudiada sencillez de los himnos ambro- 
sianos No sorprende, pues, que la iniciativa de Hilario no 
fuese coronada plenamente con el éxito Jerónimo co- 
menta a este proposito (PL 26,380) Hilarius in hymnorum 
carmine Gallos indóciles vocat 

Ediciones PLS I 271 281 A L FEDER, CSEL 65 (1915) 207 
223, V BUZNA, De hymnis sancti H episcopi Pictaviensts (Coloc 



Hilario 



63 



zae 1911), N MYERS, The Hymns of S H of P in the Codex 
Aretinus (Philadelphia 1928) (con trad ing ) A S WALPOLE, 
Early Latín Hymns (Cambridge 1922) p 5 15 

Estudios M PELLEGR1NO, La poesía de Sant'I de P VC 
1(1947)201-226, M SlMONETTI, Studi sull innologia popolare cris- 
tiana dei primi secoli AttiAcc Lincei Memonecl se mor st ñl, sene 
8,4 (Roma 1952) p 34 1 485, J W HALPORN, Metrical Problems in 
theFirstArezzoHymno/H o/P Traditio 19(1963)460 466, G DEL 
TON, S H pnmus ex latinis chnstiams scriptortbus hymnographus 
Latinitas 16(1968)86 95 M J RONDEAU, L amereplan scripturaire 
dH Hymne2 13-14 RSR 57(1969)438-450 K SMOLAK, Unent- 
deckte Lukrezspuren WSt NF 7( 1973)2 16 239, J Fontaine, L'ap- 
port de la tradttion poetique romaine a la formation de l bymnodie latine 
cbretienne RELA 52(1974)3 18 355 



V Obras perdidas \ espurias 

Se han perdido dos obras de Hilario mencionadas por 
Jerónimo (De vir til 100) el Líber ad praefectum Sallustium 
swe contra Dtoscorum y los Tractatus in lob, obra exegetica 
basada en el comentario a Job de Orígenes, de estos Trac- 
tatus han sobrevivido solo pocos fragmentos, citados por 
otros autores No son, ciertamente, obra de Hilario una 
carta Ad Abram filiam y dos himnos que figuran con su 
nombre 

Ediciones PL 10 549 552 (Ad Abram) 879 884 (De dedic 
eccl) PLS, I 285-286 A L Feder, CSEL 65 (1916) 227 251, 
F BLATT Un nouveau texte d une apologie anonyme chretienne en 
Dragma M P Nilsson (Lund 1939) p 67-95 

Estudios J DoiGNON, Une comptlation de textes dH de P 
presentee par le pape Celestin l a un conale romain en 430 en 
Oikoumene (Catania 1964) p 477-497, ID , Hypothese sur le contenu 
du «Contra Dtoscorum» d'H de P SP VII [TU 92] (Berlín 1966) 
170-177 Y M DUVAL La «manoeuvre frauduleuse» de Rimini 
A la recherche du «Líber adversus Ursacium et Valentem» dH en 
Hilaire et son temps (París 1969) p 51-103 G FOLLIET, Le frag- 
ment d'H «Quas lob hileras » Son interpretation d'apres H Pe- 
lage et Augustin ibid , p 149 158 



VI LA TEOLOGIA DE HILARIO 

Contemporáneo de Atanasio y de Mano Victorino y, 
como ellos, militante del partido niceno, Hilario elaboro 



64 



Hilario de Poitiers y la iriíit amana 



una teología trinitaria original que nada debe al uno o al 
otro Sus parámetros esenciales son la total adherencia al 
dato bíblico, en comparación con la escasa consideración 
que le merecen las implicaciones de orden filosófico, la 
orientación tradicional, enraizada en la tensión natura 
{\uh\tantia)-persona, que le viene de Tertuliano y Nova- 
<. laño, y la fina sensibilidad antisabeliana, y no menos an- 
tiarnana, que le procuró su encuentro con los homeou- 
sianos 

Hilario utiliza, como es obvio, los temas tradicionales 
de Cristo logos, sabiduría y potencia de Dios (Trin VII 
11 27, IX 12, etc ), cuidando de dejar bien en claro la 
subsistencia de la palabra divina en sentido antimonar- 
quiano (II 15, VII 11, Syn 46) Destaca también el tema 
de la imagen Cristo es imagen viva y verdadera (VII 37), 
no circunscrita, incorpórea e invisible (VII 48 49), de Dios 
en cuanto primogénito de la creación (Col 1,15), es decir, 
que revela el Padre obrando la creación (VIII 49-5 1 ) Poco 
frecuente el tema de Cristo luz (VII 27), fundamental en 
Atanasio Por lo demás, Hilario manifiesta vanas veces sus 
reservas contra el uso de imágenes sensibles para ilustrar 
de algún modo el misterio de la vida divina (IV 2, VI 9, 
VII 28) las imágenes tradicionales de la raíz y la planta, 
del manantial y el arroyo, del fuego y el calor, son descar- 
tadas por Hilario como inadecuadas para expresar la rela- 
ción de unidad y distinción entre el Padre y el Hijo, pues 
pueden sugerir la idea de una extensio del Padre en el Hijo 
(= Fotino) (IX 37) 

Hilario, como los homeousianos, insiste de manera es- 
pecial en los nombres de Padre e Hijo, y en la noción de 
Hijo hace confluir las de logos, sabiduría, imagen, etc 
(VII 11 37, III 23) Convencido, como tantos otros con- 
temporáneos, de que el nombre de un objeto revele su 
naturaleza, Hilario estima que los nombres de Padre e 
Hijo son, de suyo, suficientes para mostrar la naturaleza de 
las personas divinas, fundándose en la fórmula bautismal y 
en la solemne declaración de Mt 3,17 Hic est films meus 
(II 3 5 6 8, VI 23) 

La teología trinitaria de Hilario se asienta sobre una 
base bíblica de dimensiones inusitadas, para rebatir la 
afirmación arnana de la divinidad exclusiva del Padre, Hi- 
lario construye en Trin IV-V una compleja demostración 
sostenida por numerosos pasajes del Antiguo Testamento, 
en los que la unidad de la naturaleza y la distinción de las 



Hilario 



65 



personas comparacen una y otra vez sin anularse Así, 
p ej , en los relatos bíblicos de la creación del mundo y del 
hombre, Hilario descubre la acción del Logos, que pone 
por obra la voluntad del Padre Las fórmulas Dios dijo-Dios 
hizo, que se alternan a lo largo del relato, ponen a salvo 
tanto la distinción del Hijo (el Dios que hace) respecto del 
Padre (el Dios que dice) como su naturaleza y virtud divi- 
nas Los plurales faciamus, nostram, de Gén 1,26 excluyen 
que Dios pueda ser considerado solitarius, es decir, uni- 
personal, a la manera de Sabeho, mas el hecho que una 
sola sea la imagen del Padre y del Hijo (imaginem, no ima- 
gines) revelaz« utroque laproprietas umus naturae (IV 16-18, 
V 5) Tratando de las apariciones de Dios a los patriarcas 
(teofanías), Hilario defiende resueltamente tanto el carác- 
ter genuinamente divino, no angélico, del Logos, que se 
muestra a Abrahán, Jacob, etc , como la distinción del Pa- 
dre y del Hijo (IV 23 24 25, V 11 20) A pesar de que el 
discurso sobre las teofanías conserve todavía un cierto ma- 
tiz subordinante por su concepción del Logos como Dios 
que se revela a los hombres, Hilario fija con resolución los 
conceptos de fondo recurriendo a vanos textos proféticos 
que se prestaban con facilidad a destacar la distinción entre 
Dios (Padre) y Dios (Hijo), como Bar 3,36, Is 45,14, 
43,10, Os 1,7 IV 35-40, V 39 

En los libros VI y VII, Hilario prosigue su demostra- 
ción de la unidad y distinción entre el Padre y el Hijo 
recurriendo a numerosos pasajes del Nuevo Testamento 
En esta parte, Hilario trata a fondo la cuestión fundamen- 
tal de la generación del Hijo no de la nada o de una mate- 
ria preexistente, como si su origen se debiera a un acto 
creador (VI 13, VII 14, XII 36ss), ni de una naturaleza 
diversa, sino precisamente del Padre (VII 27.31.39) Ge- 
neración, pues, inefable, sin analogía posible con la gene- 
ración de los seres vivos, sin pasión, ni emisión, ni esci- 
sión, ni división (VI 35, VII 14 27 28 36, V 37, VIII 56) 
El Padre ha dado de sí todo al Hijo sin perder nada de su 
ser, pues no interviene protensio ni transfusio en virtud de 
la unidad de naturaleza in utroque' a vívente vivus, a vero 
verus, a perfecto perfectus (VII 41 39, II 20, IX 31). No pre- 
cisa aclaración que Hilario distinga netamente entre noso- 
tros, hijos de Dios por adopción, y el único verdadero 
Hijo por naturaleza (III 11 22, IV 33, XII 13) 

Hilario aclara, y en términos muy explícitos, que la ge- 
neración no comporta en el Hijo posterioridad cronológica 



66 



Hilario de Poitiers y la crisis amana 



respecto al Padre el Hijo es eterno, siempre Hijo, pues ha 
nacido de una generación intemporal, incomprensible para 
nosotros (III 3, X 7, XII 15), que, sumergidos en el 
tiempo, no somos capaces de concebir y definir lo intem- 
poral y eterno sin recurrir a categorías necesariamente 
temporales (XII 26 27 37 38) El Hijo es natus, no coeptus, 
es decir, engendrado ab aeterno, de suerte que no cabe de- 
cir de él que existía o que no existía antes de nacer (VII 
14, XII 31) Para demostrar la coeternidad del Hijo con el 
Padre, Hilario aduce los argumentos tradicionales, basados 
en la reciprocidad de las nociones de padre e hijo (XII 
21 2}), en la imposibilidad de concebir un Dios sin su lo- 
gos (VII 11) y en la contraposición entre erat en Jn 1,1 y 
jeat en Gén 1,1 (II 13-15) Hilario excluye que en la 
eternidad de Dios pueda darse un antes y un después con 
respecto al Hijo (XII 25) 

La naturaleza divina del Hijo non degenerat per nattvtta- 
tem (VII 22), de ahí que el Hijo posea todas las perfeccio- 
nes del Padre posee la divinidad corporaltter (Col 2,9), non 
ex parte sed tota, ñeque portio est sed plenitudo (VIII 56 54), 
pues dedit pater omma et acceptt filius omma (IX 3 1, VI 26, 
hablando de Jn 16,15 y Mt 11,27) res, potestas, virtus, no- 
men En cuanto forma et tmago del Padre, del Padre tiene 
todo (XII 24) y es perfectamente igual a él por operatto, 
vtrtus, honor, potestas, gloria, vita (VII 20, VIII 12, IX 23, 
IV 6, V 7, IX 39, II 11) 

Hilario concede especial atención a la refutación de los 
argumentos propuestos por los arríanos para demostrar la 
inferioridad del Hijo respecto del Padre, y a ella dedica los 
últimos cuatro libros del De Trinitate Los textos evangéli- 
cos que hablan de la inferioridad y pasibilidad de Cristo, 
en los que insistían los arríanos, son referidos a su huma- 
nidad, mas con procedimiento menos superficial y gené- 
rico que Atanasio la ignorancia de Jesús (Mt 24,36) es 
explicada per dispensationem, es decir, obedece a la adapta- 
ción del Hijo a las limitaciones de la naturaleza humana 
(IX 63 66 75), la pasibihdad es obviamente propia de la 
humanidad, pero con la aclaración de que Cristo padecía no 
sólo con el cuerpo, sino también con el alma (X 14 15 19), 
la subiectio (1 Cor 15,24-28) obedeció a la exinamtio del 
hijo al asumir la forma serví (Flp 2,7), en estrecha relación 
con su glorificación y su reino eterno qua homo y como 
representante de la humanidad toda, polemizando con 
Arrio y también con Marcelo de Ancira (XI 21ss) En este 



Hilario 



67 



marco, Hilario propone su teoría sobre el cuerpo humano 
de Cristo, cuerpo real, pero celestial, carente de imperfec- 
ciones, capaz de sentir la fuerza de la pasión, pero no el 
dolor, es decir, una concepción no exenta de un cierto 
sesgo doceta (X 18 23) 

Hilario, para expresar, a la vez, la unidad y distinción 
del Padre y del Hijo, recurre, sobre todo, a la oposición 
natura-persona La unidad de naturaleza se recaba, como 
vimos más arriba, del nombre deus, que la Escritura atri- 
buye, indistintamente, al Padre y al Hijo (V 8 20, VII 13) 
Hilario habla, con terminología vanada, de natura indiffe- 
rens, indiscreta (VII 8, VIII 51), tndtsstmtlts (Syn 42), de 
aequalitas naturae, unitas naturahs, natura non dividua (IX 
53, VII 5, IX 69) Habla también de una, indifferens sub- 
stantia, unitas substantiae (IV 42, VI 10, 5>» 69), de indif- 
ferens genus (VII 27), de una essentia (Syn 42 69) Los cua- 
tro términos son propuestos como idénticos en Syn 12 En 
cuanto a la correspondencia semántica entre hypostasis y 
substantia, que tantas confusiones procuraba a los latinos, 
Hilario comprendió que los orientales entendían hypostasis 
en el sentido que los occidentales daban no a substantia, 
sino a persona (Syn 32) 

Siguiendo a Tertuliano y Novaciano, Hilario no ad- 
vierte en el término persona la insuficiencia, que, en cam- 
bio, Mano Victorino en él descubría, para caracterizar la 
distinción de las personas en el ámbito de la unidad de 
naturaleza, Hilario habla de la discretio personarum, y la 
contrapone precisamente a la unidad de naturaleza (IV 
24 42, V 10, VII 40, etc ) Estima oportuno aclarar, con- 
tra los arríanos, que la distinción de personas no comporta 
separación entre el Padre y el Hijo (III 14, V 11, VIII 38) 
Como fundamento de la distinción, Hilario apunta al 
modo diverso en que ambos intervienen en la misma obra, 
el Padre, como causa eficiente, el Hijo, como causa ins- 
trumental (IV 16), mas en el interior del mundo divino no 
advierte, al igual que Atanasio, otra distinción que la rela- 
ción de origen, en virtud de la cual uno engendra y el otro 
es engendrado (VII 20, Syn Al) La relación de genera- 
ción, que a la vez une y distingue entre sí al Padre y al 
Hijo, manifiesta precisamente la unidad de la naturaleza 
divina y la distinción de las dos personas (VI 19, VII 
21 27 31, IX 27 36 57). 

Al impugnar la interpretación amana de Jn 10,30, ego 
et pater unum sumus, como expresión de una unidad de 



68 



llil mu de Poitiers y la íyisis amana 



voluntades y no de naturaleza y al contraponer a esta uni- 
dad de naturaleza nuestra unidad en Cristo (voluntaria) 
(VIH 7-12), Hilario toma precauciones para no prestar el 
Manco al peligro sabeliano, y a este fin hace suya la inter- 
pretación de Jn 10,30 propuesta por Tertuliano y Nova- 
ciano el Padre y el Hijo son unum (= una naturaleza), no 
unus (= una persona), en virtud del nacimiento y de la ge- 
neración, pues «sumus» non patitur singularem (es decir, 
una sola persona) y «unum» naturam non dtscernit in genere, 
de suerte que ñeque unum diversitatis est (contra los arría- 
nos) ñeque sumus unius est (contra los sabehanos VII 5 31, 

VIII 4) Siendo uno con el Padre, el Hijo, verus deus, no es 
un segundo Dios y no suprime la monarquía divina (II 11, 
III 4, IV 15 33) Dios es uno solo, porque existe un solo 
principio divino, y la divinidad del hijo procede del Padre 
(IV 15) El Hijo es un solo Dios con el Padre en virtud de 
la unidad de natura, aunque distinto en la persona pater et 
filius non persona sed natura unus et verus deus (V 10, VII 

32, Syn 69) 

En síntesis, para enunciar el misterio de la unidad y 
distinción en Dios, Hilario, como Mario Victorino, multi- 
plica las fórmulas ex deo deus, unus ex uno, ex uno tn unum, 
alter ab altero et uterque unum (III 4, V 37, VII 32, VIII 
52), unus deus uterque (IV 33, V 10) En VIII 36, Hilario 
especifica que Dios es unus, no solus, apelativo que reserva 
al Dios unipersonal de Sabelio, al que define también 
como sohtartus, in solitudtne (III 1, IV 17 18.20, VIII 36, 

IX 36) Otro de los expedientes preferidos por Hilario 
para distinguir su concepción de la unidad divina de la he- 
rejía de Sabelio es la contraposición umtas-umo, en la que 
unto define la indistinta unidad personal del Padre y del 
Hijo (haerests umonis Syn 26) (VII 8, VIII 38) Dios es 
uno solo no per unionem (V 2), a la unidad de naturaleza se 
contrapone lasohtudo unionis (VIII 28), la generación dis- 
tingue la unttas de la unto (VII 5 21) La aequahtas entre 
Padre e Hijo, que presupone la distinción de ambos, es 
incompatible con la unto, y no tolera nec solitudinem (contra 
Sabelio), nec diversitatem (contra Arrio VII 15) Dios es 
unus uterque en la proprtetas de las personas, no en la unto, 
en relación de perfecta reciprocidad (XI 1) 

De lo que hemos expuesto hasta aquí resulta evidente 
la orientación homousiana de la teología de Hilario, que se 
funda en el tema de la unidad de naturaleza del Padre y del 
Hijo (= unidad de substancia), mas no es menos evidente 



Hilario 



69 



que Hilario, a diferencia de Atanasio, Mano Victorino y 
Gregorio de Elvira, no muestra simpatía por el término 
homoousios, ausente casi del De Trini tate. La apertura hacia 
los homeousianos y su aguda sensibilidad antisabeliana lo 
ponían en guardia contra los equívocos interpretativos a 
que se prestaba el término Conoce las críticas que el vo- 
cablo suscita en las diversas facciones (IV 4, Syn 68), y en 
el De synodts aclara su sentido y sus límites con el fin de 
excluir la interpretación sabeliana (c69 71), mas su de- 
fensa es menos intransigente que la de Atanasio y Mano 
Victorino, pues reconoce que el vocablo no es bíblico, que 
se presta efectivamente a equívocos, y precisa por ello de 
una previa aclaración para ser aceptable (c 67 69 71) 
Frente al homoiousion, la actitud de Hilario en el De synodts 
es parecida, se muestra bien informado de la objeción que 
le oponía la facción anomea y la homousiana, las cuales 
hacían valer la imposibilidad de admitir en Dios una rela- 
ción de semejanza, es decir, de orden accidental, mas no le 
atribuye mayor importancia, como tampoco insiste en la 
procedencia no bíblica del vocablo (c 67 81) Se muestra, 
en cambio, más preocupado del equívoco a que puede dar 
lugar la relación de semejanza la leche de oveja es seme- 
jante a la leche de vaca, pero no es idéntica, mientras que 
la verdadera semejanza no puede nacer más que de la 
igualdad de naturaleza (no de persona) sólo el oro es se- 
mejante al oro (c 67 71 72ss 76 89) 

El concepto de homoousion, de suyo genérico (pues to- 
dos los individuos de la misma especie participan de la 
misma substancia), adquiere en Hilario, como en Atanasio, 
su significado pleno a la luz de la relación de total compe- 
netración que une entre sí, mantenida la distinción perso- 
nal, al Padre y al Hijo, según el testimonio de Jn 10,30, 
14,9-10 En cuanto seres espirituales, pueden coexistir el 
uno en el otro per naturae unitatem, per virtutis potestatem, 
per honorts aequahtatem, per nattvitatis generationem (IX 5 1 , 
V 39 57) en Dios, «2^2/ differt esse et inesse, de suerte que 
el ser del Hijo consiste precisamente en su ser-en-el-Pa- 
dre, y viceversa (VII 41, III 23) 

Hilario habla vanas veces del Espíritu Santo, pero 
nunca lo incluye en la problemática de las relaciones ínter- 
trinitanas, manteniéndose de este modo dentro de los con- 
fines de la controversia, que versaba entonces sólo en 
torno a la relación de las dos primeras personas divinas 
Distingue bien entre espíritu, entendido como substancia 



70 



Hilario de Poiliert y la irisis amana 



divina en general, y Espíritu Santo, que es usus, donum, 
munus de Dios a los hombres en orden a su santificación. 
El Espíritu Santo tn Christo est y omne ómnibus patet unum, 
dado ad agnttionem eius quae indulta est veritatis (II 1. 
29.51.32.35; VII 34; X 5). En su larga presentación del 
Espíritu en De Trin. VIII 21ss como don, virtus operativa 
conjunta de Dios y de Cristo para poner de manifiesto 
también de esta suerte su unidad, Hilario lo define tam- 
bién res de la naturaleza del Padre y del Hijo, virtus una 
operante en Dios y en Cristo (VIII 23.25.26.31.39). En 
este contexto, hablando de Jn 16,15 (el Espíritu recibe de 
Cristo) y 15,26 (el Espíritu Santo procede del Padre), Hi- 
lario parece identificar accipere y procederé, el origen del Es- 
píritu Santo y su missio en el mundo por obra del Hijo, 
colocando, por tanto, su origen en la única naturaleza del 
Padre y del Hijo, y anticipando de esta manera la doctrina 
agustiniana de la doble procesión del Espíritu Santo. Es 
preciso advertir que en Hilario, no obstante, el Espíritu 
Santo, que procedit y accipit, no aparece como persona di- 
vina, sino sólo como don, res de la naturaleza divina. Tertu- 
liano ya había conferido al Espíritu Santo el nombre de 
persona, por lo que el silencio de Hilario en este punto es 
significativo. 

En los últimos capítulos de su obra (XII 55-56), Hila- 
rio vuelve sobre el tema en una especie de apéndice, moti- 
vado por la necesidad de tomar posición de algún modo 
ante las afirmaciones acerca de la naturaleza del Espíritu 
Santo que empezaban a circular en Oriente hacia el 360. 
Hilario sostiene que el Espíritu Santo no puede ser ni en- 
gendrado por el Padre, como el Hijo, ni creado como las 
creaturas; pero ni aun en este contexto le otorga el nom- 
bre de persona, sino que lo define aún res del Padre, que de 
él procede a través del Hijo. Si se tiene en cuenta que ni 
siquiera Febadio muestra dificultad alguna, siguiendo a 
Tertuliano, en llamar persona al Espíritu Santo como al Pa- 
dre y al Hijo, el silencio de Hilario al respecto no puede 
ser casual; cabe pensar que Hilario haya vinculado el con- 
cepto de persona divina con el de generación, del que se 
vale como elemento, a la vez, de unión y de distinción 
entre el Padre y el Hijo, hasta el punto de no poder ya 
hablar de persona a propósito del Espíritu Santo. Las defi- 
niciones trinitarias de Hilario — v.gr., la referida en II 1, 
citada por Agustín (De Trin. VI, 10,1 1): infinitas in aeterno, 
species in imagine, usus in muñere — deben, pues, ser enten- 



dí 



71 



didas habida cuenta de esta no perfecta alineación del Espí- 
ritu Santo con el Padre y el Hijo en la articulación de la 
realidad divina. 

A pesar de este y de otros límites, la síntesis trinitaria 
de Hilario se impuso en Occidente, en su tiempo y en el 
sucesivo, como una empresa nunca antes intentada ni si- 
quiera en Oriente, a saber, afrontar de forma global toda la 
gama de problemas en debate con sumisión al dato bíblico 
y a la tradición y sin descuidar obviamente ninguno de Jos 
argumentos arrianos. Hilario no se arredra ante los puntos 
más espinosos, ni ante aquellos en los que la posición cató- 
lica era más débil, y ofrece, en todo caso, una explicación 
coherente con los principios supremos que inspiran su 
obra. Por esta razón, los polemistas antiarrianos de lengua 
latina, contemporáneos o posteriores, recurrirán, a me- 
nudo, a la obra de Hilario como a un texto fundamental y 
completo del que tomar, según las circunstancias, este o 
aquel elemento útil a la controversia, que tendía por cos- 
tumbre a fraccionarse en muchas cuestiones particulares. 



II. Escritores antiarrianos 

OSIO 

Osio, nacido hacia el 256, era ya obispo de Córdoba 
cuando por el año 300 confesó su fe durante la persecu- 
ción de Diocleciano. Amigo de Constantino, recibió del 
emperador la misión de poner paz en la controversia 
arriana (hacia el 324), y en virtud de este encargo oficial 
influyó notablemente en la celebración del concilio de Ni- 
cea (325) y en las decisiones que allí fueron adoptadas. A 
la muerte de Constantino, cuando la Iglesia de Occidente 
se alió, en defensa de la doctrina de Nicea, con los nicenos 
de Oriente y en contra de las iglesias orientales, dominadas 
por los eusebianos (arrianos moderados), Osio desempeñó 
un papel de primer orden en el concilio de Sárdica (343)- 
Cuando Constancio, dueño de todo el Imperio y sostene- 
dor de los arrianos moderados, doblegó también las igle- 
sias de Occidente a su voluntad, Osio se negó a firmar la 
condenación de Atanasio. Mas al año siguiente, más que 
centenario, cedió a las presiones y firmó la segunda 
fórmula de Sirmio, muy condescendiente con las posiciones 



72 



Hilario de Poitiers y la mtti amana 



filoarnanas Poco después murió La claudicación de Osio, 
debida, sin duda, al peso de la edad, no fue dramatizada por 
Atanasio, pero provoco reacciones violentísimas en los an- 
tiarrianos de Occidente, como Hilario, Febadio, y, sobre 
todo, los luciferianos de España 

Su actividad literaria cede en importancia a su actividad 
política, al parecer, de su predicación no fue puesto nada 
por escrito, Isidoro de Sevilla menciona dos obras suyas 
hoy perdidas el De laude virgtnitatts y el De tnterpretattone 
vestium sacerdotahum (De vtr til 5) En substancia, de Osio 
nos quedan, pues, algunos cánones aprobados en el conci- 
lio de Sárdica del 343 (publicados por TURNER, Ecclesiae 
Ocadentahs monumenta luru anttquissima I 2) y dos cartas 
La primera fue escrita por Osio y Protógenes de Sárdica 
para informar a Julio, obispo de Roma, de algunas decisio- 
nes adoptadas por el concilio de Sardica La segunda, mu- 
cho mas importante, conservada por Atanasio (Htst arian 
44), fue enviada por Osio el 356 al emperador Constancio, 
que exigía del anciano obispo que firmase la condenación 
de Atanasio En esta carta, y por primera vez desde el 
principio de la política de colaboración entre el Imperio y 
la Iglesia inaugurada el 3 1 3 por Constantino, un represen- 
tante de la jerarquía eclesiástica sostiene la oportunidad de 
que el emperador se abstenga de inmiscuirse en cuestiones 
internas de las iglesias, como era la controversia amana, 
invocando Mt 22,21, Osio sostiene la separación de los 
dos poderes Por esta razón, la carta de Osio es un docu- 
mento de singular importancia en la historia de la Iglesia 

Ediciones Cf CPL 537-540, PL 8,1317-1328, 10,557-564 
632-848, PLS I 184-196, A Feder, CSEL 65 (1916) 103-126 
181-184, C H TuRNER, Ecckstae Occtdentalts monumenta turis an- 
tiquissima I I,n,3 (Oxford 1930) p 452-544 644-653 

Estudios F LOOFS, Hosius (oder Osius) von Corduba RE VIII 
(1900)376-382, C H TuRNER, Ossius (Hosius) of Corduba JThS 
12(1910-11)275-277, S Cunill, Osius, bisbe de Córdoba AST 
2(1925)285-289, S SUREDA Blanes, La cuestión de Osio de Cór- 
doba y de Liberto, obispo de Roma (Madrid 1928), U MoRICCA, 
S torta della letteratura latina cristiana II- 1, p 158 (bibl ) p 192- 
201, R SERRATOSA, Osio de Córdoba y Tajón de Zaragoza, precurso- 
res de la escolástica Estudios 7(Madnd 1951)85-89, Id , Algo mas 
sobre Osio de Córdoba íbid 1 3( 1957)65-84, V C DE CLERCQ, Ossius 
of Córdoba A Contnbution to the History of the Constantinian 
Period (Washington 1954), H Kraft, 'Guooucuo- ZKG 61 



Ensebio de Vene/li 



73 



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Ossius of Córdoba and the Origins of Priscillianism SP I [TU 63] 
(Berlín 1957) p 601-606, Id , Prosopograpby of Ossius (Hosius) of 
Córdoba Folia 11(1975)251-264 (= J M F MAR1QUE, Leaders 
of Iberean Christiamty 50-650 A D [Jamaica Plain Mass 1962] 
p 127-140), U Domínguez del Val, La bibliografía de los últi- 
mos tiempos sobre Osio de Córdoba CD 171(1958)485-489, Id , 
Osio de Córdoba RET 18(1958)141-156 261 281, H Chadwick, 
Ossius of Córdoba and the Presidency of the Council of Antioch JThS 
9(1958)292-304, B LLORCA, El problema de la caída de Osio de 
Córdoba EE 33(1959)39-56, M AubiNEAU, La vie grecque de 
«saint» Ossius de Cordue AB 78(1960)356-361, V C DE 
Clercq LThK VII ( 2 1962)1269-1270, G Langgartner, Das 
Aufkommen des okumenischen Konzilsgedanken Ossius von Córdoba 
ais Ratgeber Constantins MTZ 14(1965)111-126, GSM 
Walker, Ossius and the Nicene Faith SP IX [TU 94] (Berlín 
1966) p 316-320, K M Girardet, Kaiser Konstantius 11 ais 
«episcopus episcoporum» und das Herrscherbüd des ktrchhchen 
Wtderstandes (Ossius von Corduba und Lucifer von Calaris) Histo- 
na 26(1977)95-128 



EUSEBIO DE VERCELLI 

Eusebio, originario de Cerdeña, lector de la iglesia de 
Roma y primer obispo de Vercelli, fue uno de los prota- 
gonistas de la controversia amana desde el 355 al 364 
Depuesto en el concilio de Milán del 355 por negarse a 
firmar la condenación de Atanasio, fue mandado en exilio 
d Escitópolis (Palestina) y luego a la Tebaida de Egipto 
Libre en el 362 al subir al trono Juliano, Eusebio tomó 
parte en el concilio de Alejandría del 362, y poco después, 
encontrándose en Antioquia, desaprobó la postura de su 
amigo Lucífero de Caglian, que exacerbaba los contrastes 
entre los antiarrianos de esa ciudad De vuelta a su patria, 
se entrevistó en Sirmio (Panonia) con Germinio, impor- 
tante exponente del arrianismo moderado El 364 lo en- 
contramos con Hilario en Milán, tratando, sin lograrlo, de 
alejar de la sede milanesa al obispo amano Auxencio De- 
bió de fallecer hacia el 370 

Su actividad política fue, al parecer, más importante y 
significativa que su obra literaria Se ha perdido la traduc- 
ción del comentario de los Salmos de Eusebio de Cesárea, 
de la que habla Jerónimo (De vtr til 96), y de él nos han 
llegado con su nombre tres cartas, dos en una Vita antigua 



/' ¡trilogía 3 



74 



Htlano de Poitiers y la iriíif amana 



no muy atendible, y la tercera, en los Fragmenta histórica, 
de Hilario (1 1,5 - A 11 1-2 de Feder) Se ha pensado que 
a Eusebio se deba el celebre Codex Vercellensis de la versión 
latina prejeronimiana de los evangelios La primera carta 
licitamente auténtica es una de las que se cruzaron entre 
vanas partes en torno a la celebración del concilio de Mi- 
lán Eusebio, que no quería participar, pues preveía, sin 
duda, la presión a que el emperador sometería los Padres 
conciliares, responde afirmativamente a la invitación explí- 
cita del emperador y anuncia su llegada La segunda carta 
fue enviada secretamente por Eusebio a sus fieles de Ver- 
celli desde Escitópolis, donde era virtualmente prisionero 
de Patrófilo, obispo filoarnano de la localidad, Eusebio 
habla de los malos tratos que reciben tanto él como los 
sacerdotes y diáconos que le habían seguido en el exilio 
En esta carta transcribe la nota que Eusebio había mandado 
a Patrófilo para comunicarle su firme decisión de iniciar 
una huelga de hambre si se persistía en impedirle entrevis- 
tarse con los fieles que deseaban hablarle La autenticidad 
de esta carta a los fieles de Vercelli es segura No cabe 
decir lo mismo de la tercera, conservada en los Fragmenta 
histórica, en ella, Eusebio felicita a Gregorio de Elvira por 
haber resistido a las insistencias de Osio y no haber que- 
rido entrar en comunión con los obispos filoarrianos Esta 
carta concede demasiado a las acusaciones fantásticas que 
los luciferianos difundieron contra Osio en el Libellus pre- 
cum, y por ello es indicado descartarla como una falsifica- 
ción de los mismos lucifenanos (cf infra, Lucífero y los luci- 
ferianos) 

En estos últimos años se ha tratado de enriquecer el 
escaso patrimonio literario de Eusebio atribuyéndole los 
libros I-VIII de la colección de escritos pseudoatanasia- 
nos conocida como el De Trinitate, de la que trata 
J. Quasten (Patrología II p 36) Completamos lo que 
en este lugar se dice haciendo presente que la atribu- 
ción de la obra pseudoatanasiana a Eusebio de Vercelh, 
propuesta hace vanos decenios por dom Monn en 
base al testimonio aislado de un manuscrito vaticano de 
poco crédito y más tarde retirada por el mismo dom Mo- 
nn, la ha hecho suya V Bulhart, que ha publicado la 
edición crítica de tal colección bajo el nombre de Eusebio 
de Vercelh en el CCL 9, y, siguiendo a Schepens, pone su 
redacción entre el 345 y 347 Si se aceptan la atribución y, 
sobre todo, la fecha propuesta por Bulhart, se impone al- 



Euseho de Vercelh 



75 



terar profundamente el panorama de la literatura doctrinal 
de la controversia amana, pues el De Trmitate pseudoata- 
nasiano propone una doctrina trinitaria que ha alcanzado 
un estadio de evolución mucho más avanzado del que en- 
contramos a mediados del siglo IV incluso en Hilario y 
Atanasio, una doctrina trinitaria que se adelanta a los resul- 
tados decisivos de la teología de los Padres Capadocios y 
hace suyas las soluciones que acerca de las relaciones entre 
el Hijo y el Espíritu Santo fueron propuestas primero en 
Oriente entre el 360 y el 370, y luego en Occidente por 
Ambrosio y otros Mas precisamente porque el De Trini- 
tate refleja, sin asomo de duda, la situación de la teología 
trinitaria entre el 380 y los primeros años del siglo V, no 
cabe remontarlo a la fecha que quiere Bulhart, ni atribuirlo 
a Eusebio, por no hablar de la más que precaria base codi- 
cológica sobre la que se pretende erigir tal atribución Es- 
tudios más recientes han comprobado la hipótesis, pro- 
puesta vanas veces de vanas formas y con alterna fortuna, 
que coloca la redacción de la obra en España entre el 380 y 
el 400, y, con bastante probabilidad, en los círculos lucife- 
nanos 

Ediciones Cf CPL 105, PL 12,959-968, 62,237-286 (cf PLS 
I 305-307 1741-1742), V Bulhart CCL 9 (1957)1-205 451- 
479 (cf B Fischer VT p 260) 

Estudios A E BURN, On Eusebius of Vercelh JThS 1(1899) 
592-599, C H Turner, On Eusebius of Vercelh íbid , 126-128, 
A Julicher, Eusebias, Bischof von Vercelh PWK 6(1907)1441- 
1443, P Godet DTC V( 1913)1 553-1554, P Schepens, Pour 
l'histoire du Symbole «Quicumque» RHE 32(1936)548-569, Id, 
L'Ambrosiaster et S Eusebe de Verceil RSR 37(1950)295-299, 
V C de Clercq DHG XV( 1963) 1477- 1483, E Crovella 
Bibhotheca Sanctorum V( 1964)263-270, M SiMONETTi, Studi 
tul «De trinitate» pseudoatanasiano ND 3(1949)57-72, E CRO 
VELLA, S Eusebio di Vercelh Saggio di biografía critica (Vercelli 
1961), M SlMONETTI, A proposito dt una recente edizione del 
1 10-12 del «De Tnnitate» dello Pseudo-Atanasio RCCM 3(1961) 
108-113, Id , Qualche osservazione sul «De Tnnitate» attnbutto a 
Eusebio di Vercelh RCCM 5( 1963)386-393, M Capellino, Storia 
di S Eusebia di Vercelh e sptrttuahta del suo cenobio nella Chiesa del 
IV secólo (Roma 1971), L DATTRINO, // «De Tnnitate» pseudo- 
atanasiano (Roma 1976), J T LlENHARD, Patristic Sermons on 
Eusebius of Vercelh and thetr Relatton to his Monasttcism RB 
87(1977)164-172 



LUCIFERO Y LOS LUCIFERIANOS 



De Lucífero, obispo de Caglian, conocemos solo su 
participación en la controversia amana Que fuese de ori- 
gen africano es una hipótesis propuesta en edad reciente, 
sin apoyo alguno documental Encontramos a Lucífero el 
355 como representante de Liberio, obispo de Roma, en el 
concilio de Milán, que debía examinar de nuevo el caso de 
Atanasio, perseguido por los arríanos, apoyados por el 
emperador Constancio Con esta ocasión escribió a Euse- 
bio de Vercelli una carta, que se conserva, £n la que le 
ruega que tome parte en el concilio Lucífero fue uno de 
los contadísimos obispos presentes en Milán que no se do- 
blego a la voluntad del emperador y se negó a firmar la 
condenación de Atanasio Fue, pues, depuesto y exiliado, 
primero en Germanicia de Siria, luego en Eleuterópohs de 
Palestina y al fin en la Tebaida de Egipto, donde se encon- 
traba cuando Juliano con un edicto del 362 autorizo la 
vuelta de todos los exiliados por Constancio Mientras Eu- 
sebio de Vercelli, compañero de exilio, llegaba a Alejan- 
dría para presenciar el concilio convocado por Atanasio, 
Lucífero prefino trasladarse a Antioquía, donde la comu- 
nidad antiarnana se encontraba dividida en dos facciones 
adversas entre sí En vez de procurar la reconciliación, Lu- 
cífero apoyó enérgicamente a la menor de las dos facciones 
que reunía a los sostenedores intransigentes del credo ni- 
ceno, contra la facción mayontana, que apoyaba a Melecio, 
un antiarnano moderado, no se logro con ello más que 
recrudecer un cisma, el cisma de Antioquía, que habría de 
interponerse luego como obstáculo insuperable en los in- 
tentos de reunir en un único frente a los antiarrianos de 
Oriente y de Occidente Irritado porque Eusebio, llegado 
a Antioquía, no aprobó su postura y estimando excesiva- 
mente blandas las medidas adoptadas por el concilio de 
Alejandría con los obispos que se habían comprometido 
en otro tiempo con el arrianismo y querían volver a la fe 
nicena, Lucífero abandonó el campo y volvió a Occidente 
Según el Ltbellus precum, pasó por Nápoles y Roma De el 
no volvemos a tener noticias Jerónimo refiere que falleció 
siendo emperador Valentiniano (364-375) 

Durante los años de su exilio (355-361), Lucífero diri- 
gió al emperador Constancio cinco virulentos opúsculos, 
en el De non conveniendo cum haerettcis, Lucífero impugna la 
afirmación del emperador, que hacía pasar por enemigos 



Lucífero y los lucifertanos 



11 



de la unidad cristiana a cuantos se habían negado a firmar 
la condenación de Atanasio, y sostiene, en cambio, con vi- 
gor que a ningún católico es permitido tener algo que ver 
con los herejes, equiparados, sin más, a los paganos idóla- 
tras, y entre los que cuenta apertis verbis al emperador 
Constancio, protector de los arríanos El De regibus aposta- 
ttcis rebate la afirmación de Constancio, que había aducido 
la prosperidad de su reinado como sanción de su acertada 
política proarriana, que obviamente encontraba el favor de 
Dios Lucífero contesta que Dios nunca niega al pecador 
tiempo y ocasión de arrepentirse, y por ello el castigo de 
un monarca impío puede ser aplazado durante mucho 
tiempo En sus dos libros Pro sancto Athanasio, el más ex- 
tenso y seno de sus escritos, Lucífero ataca al emperador 
por las irregularidades que se habían cometido en el conci- 
lio de Milán, que había condenado a Atanasio sin haberlo 
escuchado personalmente En este escrito, Lucífero facilita 
algunas noticias sobre la celebración de ese concilio 

De unas cartas que se cruzaron entre Lucífero y Flo- 
rcncio, magtJUr effiaorxm de Ja corte imperial, sabemos 
que Lucífero se había preocupado de hacer llegar a manos 
del emperador un códice con los cinco opúsculos escritos 
contra él, y que el emperador, sorprendido, sin duda, de la 
virulencia de las acusaciones que se le imputaban, quiso 
apurar si Lucífero había, en efecto, enviado tales escritos, 
lo cual su autor puntualmente confirma Sabedor luego de 
que el emperador se había quejado de los insultos que le 
había dirigido, le propina otra dosis en el De non parcendo 
in Deum delinquentibui, en el que sostiene que su actitud 
ofensiva es la única que cabe adoptar ante quien favorece 
la herejía En el Moriendum esse pro Dei Filio, acaso decep- 
cionado porque Constancio se mostraba más tolerante de 
lo que suponía y no tomaba medida alguna contra él, Lucí- 
fero se declara dispuesto, con decisión irrevocable, a no 
retroceder ni ante la muerte en su defensa de la fe nicena, 
baluarte contra la herejía amana 

En sus cinco panfletos, Lucífero se atiene a un mismo 
clisé sencillísimo, a saber, el recurso constante y sistemá- 
tico a la Sagrada Escritura como único elemento de prueba 
y sostén de las tesis defendidas en cada uno de ellos En el 
De non conveniendo cum haereticts empieza citando las medi- 
das decretadas por Moisés en diversas ocasiones contra los 
israelitas, reos de no evitar a los pueblos vecinos, recorre 
luego por orden los libros de Josué, Reyes y Salmos, reco- 



78 



Hilario ili Pailnn y la crisis amana 



giendo de ellos lo que hace a su tesis, y termina con pasa- 
jes del Nuevo 'I estamento En el De regibus apostadas, si- 
guiendo el mismo criterio, recuerda, entre otros, el caso 
de Saúl, Salomón y Roboam para probar que no siempre 
Dios castiga sin demora a los reyes pecadores Estos dos 
tratados son de menor volumen que los otros tres, en los 
que el método no cambia, pero es aplicado con más dili- 
gencia y con mayor abundamiento de pruebas En el Pro 
sancto Athanasio y en el De non parcendo tn Deum delmquen- 
ttbus, Lucífero recoge sus pruebas primero del Antiguo y 
luego del Nuevo Testamento, mientras que en el Monen- 
dum esse pro Det Fi/io, de tono menos virulento, la docu- 
mentación es exclusivamente neotestamentana 

El recurso a la Sagrada Escritura en apoyo de sus tesis 
no es, para Lucífero, un mero expediente polémico, en sus 
páginas, vehementes y encendidas, se advierte, por el con- 
trario, la convicción de estar reviviendo en su época la si- 
tuación descrita en los libros bíblicos, Lucífero se siente 
inspirado en sus amenazas e invectivas, no menos que 
Moisés y Elias, al ver que en Constancio recobran vida 
Roboam, Acab y tantos otros reyes depravados del Anti- 
guo Testamento De un carácter tan vehemente como el 
suyo cabía esperar cualquier sacrificio en defensa de la fe 
nicena, no, en cambio, un examen ponderado y atento de 
los complejos ingredientes de la controversia amana 
Cuando fue enviado al exilio, y a diferencia de Hilario, 
Lucífero no pensó en aprovechar el contacto con los cen- 
tros principales del debate para comprender mejor sus 
términos, sino que exarcebó aún más su actitud, contando, 
sin más, por arríanos radicales a cualquier adversario de la 
ortodoxia de signo niceno Aún más, no ahorró críticas, y 
violentas, a la actitud conciliadora y clarividente de Hila- 
rio, que con su De synodts trataba de aminorar los contras- 
tes entre los antiarnanos de Oriente (no nicenos) y los an- 
tiarnanos de Occidente (nicenos) con el propósito de or- 
ganizar un frente común contra los amaños (cf supra, Hi- 
lario). Hemos hablado más arriba de la actuación de Lucí- 
fero en Antioquía Hay que reconocer que, en conjunto, 
su actuación hizo más mal que bien a la causa de la orto- 
doxia nicena 

Lucífero, que no se preocupó de apurar mejor los ex- 
tremos políticos del debate, tampoco se cuidó del aspecto 
doctrinal En sus escritos recurren expresiones que mues- 
tran su total adhesión al credo niceno y su fe en la divini- 



Lucifero y los luaferianos 



79 



dad de la Trinidad, mas se trata de expresiones esterotipa- 
das, repetidas una y otra vez, pero nunca objeto de refle- 
xión personal La obra de Lucífero puede interesar al lin- 
güista, por el gran número de vulgarismos que en ella ha 
esparcido, o al biblista en busca de citas bíblicas latinas 
prejeronimianas, que son abundantes, mas el estudioso de 
historia de la teología no hallará nada de verdadero interés 

Según atestigua el Libellus precum (cf infra, Faustino), 
en Roma se llamaban lucifenanos hacia el 380 algunos ce- 
losos partidarios de la ortodoxia nicena que habían des- 
aprobado las blandas medidas adoptadas por el concilio de 
Alejandría del 362, y confirmadas luego por vanos conci- 
lios, con los obispos que habían firmado la fórmula filo- 
arriana de Rímini (359) y ahora querían volver a la confe- 
sión de la fe nicena Los luciferianos se negaron por ello a 
entrar en comunión con el obispo de Roma, Dámaso, que 
los hostigó sin reparo Comunidades análogas se formaron 
en varias ciudades de España, Italia y Alemania, y también 
en Oriente, que trataron de organizarse en un frente co- 
mún Estos son los hechos que los historiadores modernos 
reúnen bajo la denominación común de cisma lucifenano, 
mas por el momento, en base a lo que hoy de ello se sabe, 
no es posible decidir si Lucífero de Caglian fue verdade- 
ramente el iniciador de ese movimiento o figuro solo 
como el tipo ideal en el que los cismáticos se inspiraban en 
obsequio a su notoria intransigencia 

El cisma luciferiano nos ocupa aquí sólo por haber sido 
ocasión de una cierta actividad literaria por parte de algu- 
nos de sus representantes, entre los que destacan Gregorio 
de Elvira y Faustino, de los que trataremos aparte en las 
paginas que siguen Será suficiente recordar que algunos 
circuios lucifenanos, probablemente de España, pusieron 
en circulación algunos escritos bajo falso nombre Ya ha- 
blamos de la carta de Eusebio de Vercelli a Gregorio de 
Elvira al tratar del primero, añádanse dos cartas de Atana- 
sio a Lucífero, conocidas solo en versión latina, en tas que 
Atanasio tributa grandes alabanzas a la actitud antiarnana 
del obispo de Caghari Con toda probabilidad, los libros 
X-XI de la colección pseudoatanasiana De Trinttate son 
también obra de lucifenanos, y acaso al mismo círculo 
quepa atribuir el bloque homogéneo formado por los li- 
bros I-VIII de la misma colección (cf supra, Eusebio de Ver- 
tellt) 

Ediciones Cf CPL 112-118, PL 13,767 1049 (cf PLS I 351- 



80 



Hilario de Poitiers y la crisis amana 



352), W Hartei CSKL 14 (1886), G F. DiERCKS CCL 8 
(1978), G CFRrrri, Lucífero, vescovo dt Caglian, e ti suo «Monen- 
dum este pro Dei Filio» (Pisa 1940), A SABA, Fides sancti Luctfen 
eptuopi tri un códice antichisstmo della Biblioteca Ambrostana, en 
Sludt P Ubaldi (Milano 1937), p. 109-1 16 

Estudios: E Amann DTC IX (1926)1032-1044, M M ToD 
Dt Bibhotheca sanctorum VIII(1967)272-274, J Liebaert Ca- 
tholicisme VII( 1 97 5 ) 1 2 50- 12 5 1 , G. Kruger, Lucifer, Btschof von 
Calaris und das Schtsma der Lucifertaner (Leipzig 1886) (= Hil- 
desheim 1969), L SALTET, Fraudes Itttéraires des schtsmattques 
Luctfénens aux lV e et V í siecles: BLE 7(1906)300-326, A MERK, 
Lucifer ton Calaris und seine Vorlagen tn den Schrtft «Monendum 
esse pro Dei Filio». TQ 94(1912)1-32, F Piva, Lucífero di Cagha- 
ri contra l'tmperatore Costanzo (Trento 1928), G P THORNEIX, 
Studia Luciferiana (Uppsala 1934), P M MARCELLO, La postzione 
di Lucífero di Caghan nelle lotte anttartane del IV secólo (Nuoro 
1940), B FisCHER, Zur Textuberlteferung des Lucifer von Cagliari, 
en Festgabe G Leyh (Lepizig 1950) p 49-50, A Aixgeier, Der 
Text einiger klemer Propheten bei Lucifer von Calaris, en Miscellanea 
Miller (Roma 1951) p 286-300, C ZEDDA, La dotrina trinitaria 
di Lucífero di Cagliari (Roma 1950) [= DTP 52(1949)276-329], 
S PllJA, // valore del códice Genovefiano 1351 nella tradizione ma- 
noscritta delle opere di Lucífero di Cagliari: Annali della Fac Lettere 
di Caghan 28(1960)475-498, P Juvanon DU Vachat, Recher 
ches sur le schisme de Lucifer de Cagliari, Diss. (París 1961), 
F. FLAMMINI, Osservaziont critiche sul «De non conveniendo cum hae- 
rettcts» di L. di C: RCCM 4(1962)304-334, M. SiMONtTTi, Ap- 
punti per una storta dello sctsma Luciferiano, en Atti del convegno di 
studi rehgiosi sardi (Padova 1963) p.67-81, M M ToDDE, Peccato 
e prassi penitenziale secondo Lucífero di Cagliari (Vicenza 1965), 
G CASTEIXI, Lucífero da Caghan e ti suo atteggiamento di fronte 
alia cultura classica; Rivista degh studi classici 16(1968)219-223, 
Y M DuVAL, S. Jérome devant le bapteme des héréttques D'autres 
sources de l'«Altercatio luciferiani et orthodoxi»: REAug 14(1968) 
145-180, G CASTEIXI, Studio sulla lingua e lo stile di Lucífero da 
Cagharr AAST 105(1971)123-247, I OPELT, Formen der Polemik 
bei Lucifer von Calarts: VC 26(1972)200-226, A FlGUS, L'enigma 
dt Lucífero di Caghan A ricordo del XVI centenario della morte 
(Cagliari 1973), G. F DiERCKS, Les formes verbales pénpbrastiques 
dans les oeuvres de L de C , en Corona grattarum... E Dekkers I 
(Bruges 1975) p. 139-150 W TlETZE, Lucifer von Calaris und dte 
Kirchenpohtik des Constantius II, Diss. (Hamburg 1976), K M. 
GlRARDET, Kaiser Konstantius II ais «episcopus episcoporum» und 
das Herrscherbild des kirchhchen Wtderstandes: Historia 26(1977) 
95-128. 



MARIO VICTORINO 



Lo que de Mario Victorino cuentan Jerónimo (sobre 
todo en De vir. til. 101) y Agustín (Conf. VII 2,3-4), se 
refiere a la última parte de su vida. Dado que su conver- 
sión al cristianismo tn extrema senectute se suele colocar en 
torno al 355, se calcula que nació entre el 280 y el 285. 
Africano de nacimiento, Victorino fue maestro de retórica, 
y se estableció en Roma hacia el 350, alcanzando fama tan 
celebrada, que le valió una estatua en el Foro (JERÓNIMO, 
Chron. [s.a.] 354). Mas de forma inesperada, el rétor, ya de 
edad avanzada, tras haber practicado y defendido la reli- 
gión pagana y haber sido iniciado en los cultos mistéricos, 
se convirtió al cristianismo. No tenemos noticias acerca de 
los motivos que lo impulsaron a dar este paso. Agustín 
relata sólo lo que sabía de Simpliciano, que había sido 
amigo de Mario Victorino, y contaba que, siendo aún pa- 
gano, leía las Sagradas Escrituras, aunque no se sabe con 
qué intención, si para combatirlas o por interés personal. 
Mario Victorino estaba familiarizado con la filosofía neo- 
platónica, y quizá esta orientación cultural favoreció su 
acercamiento a las escrituras cristianas. En todo caso, 
consta que la conversión de un personaje de su categoría 
causó profunda impresión. 

Apenas convertido, Mario Victorino abrazó la causa 
antiarriana, contribuyendo con una serie de escritos que 
no parece hayan ejercido particular influjo en el curso de 
la controversia. El año 362, Juliano promulgó el conocido 
decreto, que, aunque de forma indirecta, prohibía a los 
maestros cristianos el ejercicio de su profesión. Mario Vic- 
torino, indignado, abandonó la cátedra, y desde este mo- 
mento no se sabe nada más de él. Por Agustín sabemos 
que en el 386 hacía ya algún tiempo que había fallecido. 

La abundante producción literaria de Mario Victorino 
se divide claramente en dos categorías; la primera com- 
prende una serie de tratados de argumento gramatical y 
filosófico, como comentarios a obras de Cicerón y Aristó- 
teles y traducciones de obras de Aristóteles, Porfirio y 
acaso de Plotino. Es su obra anterior a la conversión al 
cristianismo, y por ello baste aquí haberla mencionado. 

La segunda categoría comprende las obras compuestas 
por el rétor ya cristiano, y en todo correspondientes a su 
nueva condición. Las dividimos, a su vez, en dos secciones: 
una de carácter doctrinal; la otra, del género exegético. 



82 



Hilario de Poitiers y la crisis amana 



Ediciones: Cf. CPL 94-100; PL 8,993-1310; A. LOCHER, Teub- 
ner 245-246 (Leipzig 1972-1976). 

Estudios: E. BENZ, Manus Victorinus und die Entwicklung der 
abendlandischen Willensmetaphysik (Stungart 1932); D. RoSATO, 
La dottrina trinitaria di Mario Vittorino africano (Napoli 1942); 
M. SlMONETTl, La processione del/o Spirito Santo nei Padri latint: 
Maia 7(1955)308-324, P. HADOT, Un vocabulatre ratsonné de 
Manus Victorinus Afer: SP I [TU 63] (Berlín 1957) p. 195-208, 
J. VERGARA, La teología del Espíritu Santo en Mano Victorino (Mé- 
xico 1959) (= Ecclesiastica Xaveriana 6[ 1956]35-125), W M. 
HAGAN, Tbe Incarnatton according to Marius Vtctonnus (Woods- 
tock 1960), A. VACCARI, Le citaziom del Vecchio Testamento presso 
Mario Vittorino: Bibl 42(1961)459-464, A. DEMPF, Der Platonts- 
mus des Eusebius, Victonnui und Pseudo-Dtonysius (Munchen 

1962) , J CHATIIXON, Théologte et philosophie dans l'oeuvre de Marius 
Victorinus, en Saint Thomas d'Aquin aujourd'hut (Bruges-Pans 

1963) p.241-248; M. T. Clark, Tbe Earliest Philosophy of tbe 
Living God Marius Vtctonnus: Proc of the Amer. Cath. Philoso- 
phical Soc. 41(1967)87-94; P. HADOT, Porphyre et Vtctonnus 
(París 1968), Ch. KANNENGIESSER y G. Madec, A propos de la 
these de P. Hadot sur Porphyre et Vtctonnus: REAug 16(1970)159- 
178; P. HADOT, Manus Vtctonnus. Recherches sur sa vte et ses 
oeuvres (París 1971) (bibl.), J. A JUNGMANN, Manus Viktonnus 
in der karoltngtschen Gebetsliteratur und tm rómiscben Dreifaltig- 
keitsoffizium, en Kyriakon. Festscbrtft J. Quasten (Munster 1970) 
II p.691-697; M. T. CLARK, The Neoplatonism of Marius Vtcton- 
nus: SP XI [TU 108] (Berlín 1972) p. 13-19; A. Ziegenaus, Die 
trinitarische Auspragung der gbltlichen Seinsfülle nacb Marius Vik- 
tonnus (Munchen 1972), M. SlMONETTl, All'origine della formula 
teológica una essenza-tre ipostasi: Aug 14(1974)173-175, M T. 
Clark, The Psychology of Marius Vtctonnus: AugS 5(1974)149- 
166, P. CoURCELLE, Grégotre le Grand devant les conversions de 
Manus Vtctonnus, Augustin et Paulin de Nole. Latomus 36(1977) 
942-950. 



1. Obras teológicas 

El primer grupo comprende obras de argumento anti- 
arriano, cuya secuencia cronológica y lógica no es siempre 
fácil de establecer, a causa también de un cierto desorden 
en la tradición manuscrita. Las enumeramos en su orden 
cronológico más probable, reconstruido, en parte, a base 
de las citas que de sí hace su autor en los diversos escritos 
y siguiendo los recientes estudios de P. Hadot; 



Mario Victorino 



83 



1) Candidi Arriani ad Marium Vtctorinum rhetorem de 
generatione divina; 

2) Marii Victorini rhetoris ad Candidum Arrianum; 

3) Candidi Arriani epístola ad Marium Victorinum rhe- 
torem; 

4) Adversas Amum liber primus (pars prima: c.1-47). 
Líber primus de Trinitate; 

5) Adversus Arrium liber primus (pars altera: c. 48-64). 
Quod trinitas homoousios sit; 

6) Adversus Arrium liber secundus. Et graece et latine de 
homoousio contra haereticos; 

7) Adversus Arrium liber tertius. De homoousio; 

8) Adversus Arrium liber quartus. De homoousio; 

9) De homoousio recipiendo; 

10) Hymnus primus; 

11) Hymnus secundus; 

12) Hymnus tertius. 

Para comprender la razón de ser de esta avalancha 
de escritos téngase en cuenta que los n.1-4 son el dossier de 
una suerte de correspondencia cruzada entre un arriano 
de nombre Cándido y Mario Victorino. En el n.l, el arriano 
expone la herejía que profesa en una versión de marcada 
orientación filosófica. En el n.2, Mario Victorino le res- 
ponde poniéndose en el mismo plano filosófico. En el n.3, 
a fin de acallar la profesión católica de Victorino, que pro- 
clama a Cristo engendrado, no creado por Dios, Cándido 
cede la palabra a los corifeos del arrianismo, y transcribe, 
en traducción latina, dos documentos fundamentales del 
arrianismo de primera hora: la carta de Arrio a Eusebio de 
Nicomedia y la carta de Eusebio de Nicomedia a Paulino 
de Tiro, textos que presentan el arrianismo en su versión 
más radical. La respuesta de Mario Victorino (n.4) tiene en 
cuenta esta presentación de la doctrina arriana, pero no 
ignora la nueva situación político-religiosa en gestación en 
torno al 358. Es el momento del efímero triunfo de Basilio 
de Ancira, corifeo homeousiano, que en el concilio de 
Sirmio del 358 logró hacer triunfar la doctrina homeou- 
siana. Mario Victorino tuvo probablemente noticia de esta 
doctrina gracias a la confutación detallada que Liberio, 
obispo de Roma, vuelto a su sede procedente de Rímini, 
compiló, reprobando el planteamiento filosófico, que in- 



84 



Hilario de Poitiers y la trias amana 



troducía en la divinidad una categoría accidental como la 

semejanza. 

La neta fractura que en el orden formal divide las dos 
partes del libro I Adversus Arrium señala el comienzo de 
una nueva etapa de la actividad antiarriana de Mario Victo- 
rino, totalmente desligado en adelante de su relación con 
Cándido. A este propósito conviene notar que siempre 
adquiere nuevos adeptos entre los estudiosos la opinión 
que hace de este arriano fantasma, amigo de Victorino, del 
que nada más sabemos, y que habla, por estilo e ideas, 
como Victorino lo haría, no más que una ficción literaria 
del rétor, el cual, avezado al ejercicio escolar de entablar 
discusiones in utramque partem, se procuró un interlocutor 
arriano fingido para presentar, tanto el arrianismo como la 
doctrina trinitaria católica, con un mismo entramado filo- 
sófico-platónico, y sobre esta base poner en evidencia la 
superioridad de la segunda sobre el primero. Mas las sor- 
presas que en el plano político y doctrinal se sucedieron 
sin tregua en los agitados años 357 al 359, con el predo- 
minio primero arriano, luego homeousiano y, en fin, ho- 
rneo (arríanos moderados), aconsejaron a Victorino aban- 
donar la ficción literaria para atenerse con mayor rigor a la 
inestable realidad del momento. 

En este plan, la segunda parte del libro I Adversus 
Arrium (n.5) responde a las cuestiones suscitadas por los 
homeousianos, defendiendo el homoousios contra ellos y 
demostrando que las fórmulas deum de deo, lumen de lumine, 
contenidas en la fórmula sirmiense filoarriana del 357 su- 
ponían, en rigor de términos, el homoousios. Los sucesos del 
359, fórmula de compromiso redactada en Sirmio el 22 de 
mayo del 359, y fórmula de Rímini, de finales del mismo 
año, condicionan la composición del libro II Adversus 
Arrium (n.6), que defiende el homoousios niceno, pero 
adopta una postura más equilibrada frente a Basilio de An- 
cira, relegado ese mismo año a un segundo plano tras los 
sucesos que habían provocado la emergencia de la facción 
hornea. Los libros III y IV Adversus Arrium (n.7-8) vuelven 
sobre el homoousios con variaciones que hacen progresar el 
tema, mas ya sin una relación concreta con la situación, 
que de hecho se había estancado después del 359- El breve 
tratado conocido con el título De homoousio recipiendo 
ofrece, en síntesis, temas ya tratados en el libro II Adversus 
Arrium. La relación de estas obras de Mario Victorino 
(n. 1-9) con los sucesos de los años 358 y 359 permite es- 



Mario Victorino 



85 



tablecer una cronología aproximada en este orden: n.1-4, 
de los años 358-359; n.5, del 360; n.6-9, de los años 
361-363. 

Los tres himnos, colocados en la tradición manuscrita 
después de los tratados en prosa, pero quizá compuestos 
hacia el 358 ó 359, son de carácter doctrinal y proponen, 
en síntesis, los grandes temas elaborados en los tratados. 
Su estructura rítmica es bastante fluctuante; en algunos 
versos, sobre todo al final de ellos, cabe descubrir pies cré- 
ticos y yámbicos, pero no es posible establecer una catalo- 
gación global de las poesías según las normas de la métrica 
tradicional. El primer himno (Adesto) consta de 78 versos, 
que no se dejan agrupar en estrofas homogéneas; trata del 
misterio de la relación entre el Padre y el Hijo, presentada 
en forma densa y concisa. El segundo himno, de 62 versos, 
se distribuye en estrofas de tres versos, separadas por el 
estribillo Miserere Domine, miserere Christe, que es también 
el verso inicial. Menos doctrinal que el precedente, más 
personal, el himno expresa el ansia de su autor por libe- 
rarse del mundo y unirse a Cristo. El tercer himno, Deus, 
Dominus, el más extenso de los tres (285 versos), se divide 
en estrofas, separadas por el estribillo 0 beata Trinitas; 
pero las estrofas, que al principio comprenden cada una 
tres versos de una sola palabra, que se refiere, respectiva- 
mente, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, se amplían 
gradualmente y pierden a veces la perfecta simetría; no 
pierden, en todo caso, la función que el autor desde el 
principio les asigna, a saber, la presentación del misterio 
trinitario con fórmulas concisas, lapidarias, que enuncian 
las propiedades de las tres personas divinas y sus mutuas 
relaciones. No hay que decir que el himno, aun con tenor 
tan conciso, no abandona la orientación doctrinal de los 
tratados con su marcado acento neoplatónico; léase, v.gr., 
la definición lapidaria de las tres personas en los v. 7 1-7 3: 
Status, Progressio, Regressus. No obstante esta facies de ras- 
gos doctrinales y filosóficos tan marcados, el himno ofrece 
cadencias solemnes, hieráticas, y a veces un ritmo tan bien 
escandido, que logra no sólo hacerse entender por la inte- 
ligencia, sino también hablar a la sensibilidad del lector. 

Ediciones: PL 8,999-1146; P. HENRY y P. HADOT; SCh 68.69 
(1960) (con trad. frac); Id.: CSEL 83 (1971); A. LocHER, Teub- 
ner 246 (Leipzig 1976). 

Traducción: Alemana: P. HADOT-U. BRENKE, Christlicher Pía- 



86 



Hilario de Poitiers y la irists arriaría 



tonismus. Die theologischen Schriften des M. V. (Zurich 1967). 

Estudios: P. Frassinetti, Le «Confessioni» agostiniane e un 
inno di Mario Vittorino: GIF 2(1949)50-59; P. Hadot, De kctis 
non lecía componen (M. Víctor., «Adv. Ar.» 11 7): SP I [TU 63] 
(Berlín 1957) p.209-220; Id., Les hymnes de Victorinus et les hym- 
nes «Adesto» et «Miserere» d'Akuin: AHD 35(1960)7-16; M. Si- 
MONETTI, Nota sull'ariano Candido: Orpheus 10(1963)151-157 
[= Oikoumene (Catania 1964) p.39-45]; P. Nautin, Candidus 
l'arien, en Mélanges H. de Lubai (París 1964)1 p. 309-320. 

2. Obras exegéticas 

A partir del 362, Mario Victorino orienta su interés 
hacia la exégesis compilando una serie de comentarios de 
las cartas de San Pablo; de ellos nos han llegado tres, y no 
completos: a Efesios, Gálatas y Filipenses; mas por alusio- 
nes contenidas en éstos cabe concluir que compuso tam- 
bién comentarios de Romanos y 1 y 2 a los Corintios. Ma- 
rio Victorino es el primer escritor cristiano de lengua la- 
tina que compuso comentarios de las cartas de San Pablo, 
y en esta labor no recurrió a comentarios griegos — v.gr.: 
los de Orígenes — , sino que compiló una obra personal. Y 
es de advertir a este propósito, y más en general, que Ma- 
rio Victorino no muestra poseer un conocimiento notable 
de la literatura cristiana latina, y en especial griega ante- 
rior. El lector de sus obras cristianas recibe, además, la im- 
presión de que su conocimiento del Antiguo Testamento 
fuese, más bien, sumario. En conclusión, Mario Victorino, 
pasado al cristianismo, se instala en su nueva condición de 
vida con el patrimonio cultural y técnico, gramatical y filo- 
sófico que había acumulado en el paganismo, y sobre esta 
formación cultural asienta su actividad literaria de asunto 
cristiano. 

En los comentarios de las cartas paulinas, aunque se 
eche de ver varias veces su postura filosófica neoplatónica, 
habla, ante todo, el gramático, el maestro, acostumbrado a 
explicar a sus discípulos las obras dé Cicerón y Virgilio. El 
comentario empieza con una breve introducción en que 
Mario Victorino expone la razón que movió a Pablo a es- 
cribir la carta en cuestión y adelanta en síntesis el conte- 
nido (falta la introducción del comentario a Filipenses, que 
nos ha llegado incompleto al principio). Sigue luego el 
comentario sistemático, que parte de una seria lectura crí- 
tica del texto, en la que Victorino recurre a más de un 



Mario Victorino 



87 



ejemplar latino, y en ocasiones consulta también el original 
griego, y se mueve a nivel estrictamente literal. Incluso 
donde Pablo se sirve de la alegoría — v.gr.: Gál 4,22ss — , 
el exegeta expone la alegoría brevemente, pero nunca se 
permite las amplificaciones, tan del gusto de los intérpre- 
tes de la tradición alejandrina. En esta adhesión a la letra 
cabe identificar el aspecto más característico de los comen- 
tarios paulinos de Mario Victorino y su diferencia más acu- 
sada respecto de la tradición exegética griega, dominada 
hasta el momento por la escuela de Alejandría, y por ello 
encauzada en un tipo de interpretación muy devota de la 
alegoría. Mas este aislamiento respecto de la tradición 
debe ser interpretado también como abandono consciente 
de un tipo de interpretación que podía parecer arbitrario y 
exagerado a quien había explicado los clásicos paganos por 
muchos años ateniéndose a las normas usuales, que impo- 
nían una interpretación de signo preferentemente literal. 
En un contexto más amplio, Mario Victorino debe ser en- 
cuadrado en un movimiento de reacción contra la exégesis 
alejandrina, que se hace sentir en varios sectores a fines 
del siglo IV y principios del V: Ambrostáster y Pelagio, por 
citar sólo nombres latinos, interpretan a Pablo en sentido 
literal. 

La experiencia escolar de Mario Victorino se echa de 
ver también en la manera de exponer, sencilla y llana si se 
compara con la forma retorcida y oscura de sus tratados 
doctrinales, en los que prevalece la aportación filosófica; 
para facilitar la comprensión del sentido global del texto 
que se examina, el autor se preocupa de exponer de ante- 
mano el sentido de conjunto, que es luego perfilado y pro- 
fundizado con la explicación de los detalles. Cuando el 
texto paulino le ofrece ocasión propicia, Mario Victorino 
no desdeña las ampliaciones doctrinales, que se mantienen 
en perfecta línea con la original orientación teológica de 
los tratados; se lea, v.gr., el comentario a Flp 2,6ss (PL 
8,1207ss). 

De esta manera, y guiado por el sumario adelantado en 
las introducciones, Mario Victorino sigue con acierto el 
desarrollo del pensamiento de Pablo en sus cartas. El co- 
mentario de Gálatas se centra en la polémica de Pablo con- 
tra las observancias judaicas de carácter legal, acentuando a 
veces el tono, hasta el punto de dar en afirmaciones insos- 
tenibles para la tradición cristiana. De hecho, Mario Victo- 
rino, que aun pagano no debió de nutrir profundas simpa- 



88 



Hilario de Poitiers y la crisis arriaría 



tías por la religión judía, no estimó necesario modificar 
substancialmente su actitud por el hecho de abrazar el cris- 
tianismo. Hemos ya mencionado su escasa familiaridad con 
el Antiguo Testamento, es decir, con el libro que consti- 
tuía la base judía de la religión cristiana. Cabe así explicar 
cómo Victorino haya podido llegar a sostener que el Dios 
Padre de Cristo longe separatus est a deo ludaeorum (PL 
8,1247D), afirmación de sabor gnóstico, inaceptable para 
cualquier cristiano ortodoxo. Por otra parte, se ha querido 
descubrir en las introducciones de los comentarios de Vic- 
torino huellas de los prólogos marcionitas a las cartas de 
Pablo. 

Fiel, como siempre, al texto paulino, Mario Victorino 
destaca notablemente el tema de la justificación por la fe, 
considerada como don de la gracia divina. La depreciación 
de las buenas obras, cuyo recuerdo podría crear la ilusión 
de méritos inexistentes, obedece a una interpretación pla- 
tonizante de la oposición paulina entre fe y obras, enten- 
dida como oposición entre actividad intelectual, contem- 
plativa, y actividad práctica. Para la salvación, Mario Victo- 
rino insiste en la necesidad de conocer el misterio, de que 
habla Pablo, sobre todo, en Efesios; mas ese misterio, que 
para Pablo es el designio salvífíco de Dios sobre el mundo, 
que culmina en la obra redentora de Cristo, para Mario 
Victorino, que no se ha desprendido aún del contexto de 
la controversia arriana, es, ante todo, el misterio de la ge- 
neración del Hijo, por parte del Padre, y de la creación del 
mundo, por obra de Cristo (PL 8,1265ss). 

Ediciones: PL 8,1145-1294; A. LoCHER, Teubner 245 (Leip- 
zig 1972). 

Estudios: A. SOUTER, The Earliest Latin Commentaries on tbe 
Epistles o/St. Paul (Oxford 1927) p.8-38; A. LoCHER, Formen der 
Textbehandlung im Kommentar des M. V. zum Galaterbrief, en Sil- 
vete... E. Zinn (Tübingen 1970) p. 137-143; K. T. Scháfer, M. V. 
und die antimarchionitischen Prologe zu den Paulus Briefen: RB 80 
(1970)7-16; W. K. WlSCHMEYER, Bemerkungen zu den Paulusbrief- 
kommentaren des C. M. V.: ZNW 63(1972)108-120; sobre la ed. 
de A. Locher cf. P. HADOT: Latomus 35(1976)133-142 y F. Gori: 
RFIC 104(1976)149-162. 

3. Doctrina teológica 

Si en los comentarios de las cartas de Pablo reconoce- 
mos, ante todo, al Mario Victorino gramático, en los trata- 



Mario Victorino 



89 



dos teológicos sobresale el filósofo platónico. Nadie ignora 
que a partir del siglo II, y, sobre todo, con Orígenes y su 
escuela, el influjo de la filosofía platónica en la elaboración 
de la doctrina trinitaria cristiana fue en constante aumento, 
configurándose orgánicamente en conformidad con una lí- 
nea rectora bastante continua. Mario Victorino, en cambio, 
se introduce en esta línea de forma muy personal. Su afi- 
liación platónica la debe directamente a los textos de Por- 
firio y a la literatura platonizante de los Oracula chaldaica y 
similares, no al platonismo de la tradición alejandrina cris- 
tiana. De ahí viene a la luz una síntesis doctrinal muy fiel a 
estas fuentes paganas y totalmente original en el ambiente 
cristiano; por otra parte, la necesidad de introducir estos 
motivos platónicos en la trama de los artículos del credo 
niceno exigió operar en aquéllos una acomodación y rein- 
terpretación radical, que constituyen la profunda, originali- 
dad de este pensador, destinado a permanecer en total ais- 
lamiento en la tradición cristiana, mas no por ello menos 
digno de consideración. 

El punto de partida de la reflexión trinitaria de Mario 
Victorino se lo proporciona la tradición platónica pagana y 
cristiana: el concepto de la absoluta transcendencia de 
Dios. Dios es el uno anterior a cualquier especificación o 
categoría, no excluida la categoría del ser (= substancia); 
es uno, pero no entidad numérica (Adv. Arr. I 49; III 1; 
IV 19). Considerada desde este punto de vista, la relación 
Padre-Hijo aparece como la autodelimitación del Padre in- 
finito: el Hijo es el Padre que se circunscribe, es la autode- 
limitación del Padre; éste es capacidad de pensar que se 
exterioriza y se delimita como pensamiento (Adv. Arr. V I 
31; IV 37). Por su parte, el Padre no es una entidad abs- 
tracta, pues de él proceden todas las cosas; es no-ser, no 
por privación, sino por transcendencia (Adv. Arr. IV 23); 
transciende el ser, mas no por eso carece de ser: es sub- 
stantia ante substantiam (Adv. Arr. II 1). Examinada desde 
este nuevo punto de vista, la relación Padre-Hijo se define 
como determinación y especificación de la substancia di- 
vina: Padre-Hijo = ser en potencia-ser en acto; el Padre es 
esse, el Hijo es sic esse (Adv. Arr. I 29)- 

Mario Victorino adopta el esquema tradicional, que 
hace del Hijo la palabra activa y creadora del Padre, y pre- 
senta la relación Padre-Hijo como esse-moveri, agere, operari; 
o substantia-operatio, actio, motus (Adv. Arr. I 4.42; II 3); el 
Hijo es el ser en acción del Padre, que es ser replegado en 



90 



Hilario de Poitiers y la trisis arriaría 



sí mismo (Adv. Arr. I 19; III 7). Y en tal relación, como 
platónico, Mario Victorino advierte un residuo de subor- 
dinacianismo: no sólo porque el Padre es causa del Hijo, 
sino porque la condición de reposo es sine molestia; mien- 
tras que en el movimiento existe molestia, en el agere existe 
passio (Adv. Arr. I 3.13; IV 31.32). Por otra parte, la pre- 
sentación del Hijo como acto creador de Dios orientado 
hacia abajo, hacia el exterior, permite a Victorino unificar 
admirablemente creación y redención como los dos mo- 
mentos en que Cristo comunica la vida al mundo, primero 
creándolo, luego redimiéndolo. 

La acción por la que el Padre pasa del reposo al movi- 
miento es la generación: el Hijo es verdadero Hijo, real, 
distinto de los hijos de adopción, y en su realidad inteligi- 
ble, de los hijos de naturaleza animada (Adv. Arr. I 14.15). 
Como voluntas Patris, el Hijo es alter respecto al Padre 
(Adv. Arr. 131). Mas, siendo la generación el acto por el 
que Dios pasa del reposo (Padre) al movimiento (Hijo), 
ésa es, en realidad, autogeneración, es voluntad que se en- 
gendra de sí misma, pero sin escisión, de suerte que el 
Hijo, aunque prodiens del Padre, permanece siempre en el 
Padre (Adv. Arr. III 17; I 31.2.5.26). El paso del reposo al 
movimiento debe ser entendido como sucesión puramente 
lógica, no cronológica (Adv. Arr. I 31), pues el ser está 
dotado de un movimiento interior (Adv. Arr. IV 8). 

De esta manera, Mario Victorino puede predicar, 
igualmente del Padre y del Hijo, cualquier definición o 
propiedad, siempre con la única fundamental salvedad, a 
saber, que todo lo que se diga del Padre, se entienda re- 
plegado hacia el interior de Dios, mientras que lo que se 
predica del Hijo, se entienda vuelto hacia el exterior, en 
función de la creación; movimiento interior, pues, y mo- 
vimiento hacia fuera, vida oculta y vida manifiesta, pensa- 
miento en reposo y pensamiento en acción (Adv. Arr. I 
31.32.42.52). Victorino deduce de este compacto razona- 
miento, contra los arríanos, la perfecta igualdad entre el 
Padre y el Hijo (Adv. Arr. IV 29), reafirmada por el cons- 
tante uso de homoousion: una substancia, una potencia, una 
divinidad (Adv. Arr. I 15.32). Ambos poseen en común 
toda atribución o propiedad en relación de compenetra- 
ción y reciprocidad: Uterque in utroque (Adv. Arr. I 15.32). 
Dentro de esta completa identidad, la distinción, la alteri- 
dad del Padre y del Hijo, se obtiene en base al concepto 
de predominio, corriente en el platonismo contemporá- 



Marto Vtclonno 



91 



neo, en virtud del cual las diversas individualidades del 
mundo inteligible, que existen unas en otras, se diferen- 
cian entre sí por el predominio de un aspecto, por la mo- 
dalidad propia, según la cual una es las otras (Hadot). De 
ahí que, siendo ambos Padre e Hijo, esse y motus, potentia y 
actio, substantia y vita, el Padre es más (magis) esse, potentia, 
substantia, y el Hijo más motus actio, vita (Adv. Arr. I 
20.33; II 3; III 11). De ahí cabe concluir, en defensa del 
homoousion, acusado de sabelianismo, que el Padre y el 
Hijo son idem, no ipse, pues la identidad no excluye la alte- 
ridad (Adv. Arr. I 54; IV 30). 

Mario Victorino, solo entre los teólogos de su tiempo 
y antes de que surgiese la controversia sobre el Espíritu 
Santo, introduce perfectamente la tercera persona en la ar- 
ticulación del ser y de la vida divinas según una concepción 
rigurosamente trinitaria de Dios. Y ello lo debe a la articu- 
lación que ha conferido al concepto de motus estimulado, 
una vez más, por el influjo de ideas platónicas. Dada la 
tensión Padre-Hijo = esse-motus, el motus, a su vez, se ar- 
ticula en dos dimensiones: Cristo = vivere, vita; Espíritu 
Santo = intellegere, sapientia (Adv. Arr. I 12.32; III 8-9). 
Desenvolviéndose, como la línea del punto, en la obra de 
creación e iluminación del universo, el motus (= el Hijo) 
es primero vida, cuando crea y da vida al mundo; luego es 
inteligencia, sabiduría, cuando lo ilumina y lo hace volver a 
Dios (Adv. Arr. I 26; IV 7). La acción de la vida (= Cristo) 
se ha manifestado en la encarnación; en cambio, la sabidu- 
ría (= Espíritu Santo) actúa en la intimidad de los corazo- 
nes; por ello, Mario Victorino habla de Christus in aperto, 
manifestus, y del spiritus occultus (Adv. Arr. I 13; III 14). El 
Hijo (= motus) se despliega como Espíritu Santo sólo 
después que Cristo ha concluido su obra con la ascensión; 
por tanto, mientras Cristo procede del Padre, el Espíritu 
Santo procede de Cristo por una relación análoga (Adv. 
Arr. I 13) (ingenitus, unigenitus, genito genitus: Hymn. I 
75); es decir, en el movimiento que engendra al Hijo es 
engendrado también, implícitamente, el Espíritu Santo, 
que es uno de sus dos componentes. Y, en virtud de la 
relación de reciprocidad y compenetración, vige entre 
ellos la misma tensión de identidad y alteridad que hemos 
ya notado entre el Padre y el Hijo: alter alter = idem (Adv. 
Arr. IV 17.18.33),. 

El desdoblamiento del motus en vita e intellegentia es, 
para Mario Victorino, como un alejarse del Padre para 



92 



ItiL/rio Je Pottieri y la irisa amana 



crear el mundo y volver luego al Padre con el mundo, es 
decir, como un proceso de descenso y ascensión (descensio 
vita, ascensio sapientia: Adv. Arr. I 51; status progressio re- 
gressio: Hymn. 3,71-73), en el que el Espíritu Santo cumple 
la función de volver a reunir al Hijo con el Padre: patris et 
filii copula (Hymn. 1,4). Es interesante observar que, apli- 
cando una categoría de tipo pitagórico muy activa en 
el gnosticismo, Mario Victorino concibe el movimiento de 
descenso (vita) como el acto fecundo por el que Dios se 
difunde fuera de sí, y el movimiento de ascensión, como el 
repliegue de Dios en sí mismo; es decir, como vertiente 
femenina y masculina de un Logos de traza andrógina 
(Adv. Arr. 151). 

La Trinidad de Mario Victorino se caracteriza, pues, 
por su disposición en dos diadas; la primera está integrada 
por el Padre y el Hijo; el Hijo, a su vez, se desdobla en la 
diada Cristo-Espíritu Santo. La unidad, puesta en marcado 
relieve a ambos niveles, compendia in unum toda la Trini- 
dad (Adv. Arr. III 4.8; IV 21). Para tutelar la distinción al 
interior de la Trinidad, Victorino descarta, por escrúpulo 
antisabeliano, el término persona, por escasa capacidad de 
individualizar (Adv. Arr. I 11.41), y prefiere el más gené- 
rico potentia: Dios es tripotens (Adv. Arr. I 50.52; III 17; 
IV 21). 

De la polivalencia del nombre de Hijo = Cristo 
y = Cristo + Espíritu Santo, se sigue que Mario Victorino 
trata del problema de la unidad de Dios tanto con referen- 
cia al Padre y al Hijo como en términos más propiamente 
trinitarios; de esta forma, Victorino viene a ser el primer 
teólogo que haya proclamado al Espíritu Santo homoousios 
del Padre y del Hijo; y el término es entendido, aplicado a 
la Trinidad toda o a la relación Padre-Hijo, en el sentido 
de verdadera y estricta identidad, de suerte que los tres 
nombres son sinónimos (Adv. Arr. I 54). Dentro de esta 
identidad, cada uno de los tres posee potentiam suam 
(= personalidad, individualidad), y por ello es otro res- 
pecto de los otros, en virtud del acto específico inherente 
a la potentia (concepto de predominio). Los tres son vox; 
pero el Padre es vox in silentio, el Hijo es vox, el Espíritu 
Santo es vox vocis (Adv. Arr. I 13.59)- 

Hemos expuesto hasta aquí las líneas principales de la 
doctrina trinitaria de Mario Victorino, presentándolas en 
su dinámica interna, condicionada profundamente por pa- 
rámetros platónicos. Mas no se crea que, como oposición 



Mano Victorino 



93 



de principio a los arrianos, sea un discurso abstracto; en 
realidad, Victorino ha tenido en cuenta, como hemos he- 
cho notar, la compleja situación de los años 357 al 359, y 
en función de ella ha desarrollado su pensamiento, siem- 
pre sólidamente anclado en el texto bíblico, con ,1a salve- 
dad de su escasa familiaridad con el Antiguo Testamento. 
Defiende el homoousion contra todos sus adversarios, com- 
batiendo la interpretación sabeliana mediante la distinción 
entre unidad de substancia y pluralidad de existentiae 
(= personas), que procede de la diversidad de operationes 
(Adv. Arr. I 18.41). Mas con homeos y homeousianos, no 
obstante su actitud polémica, se muestra dispuesto a discu- 
tir, pues consideran a Cristo engendrado por el Padre; se 
niega, en cambio, a discutir con quienes admiten en Cristo 
un comienzo temporal, y en esta categoría, con los arrianos 
de estrecha observancia, incluye también a Fotino y a Mar- 
celo (Adv. Arr. II 2). En Mario Victorino, la refutación de 
las tesis arrianas no procede con el detalle de Atanasio e 
Hilario, sino, más bien, de forma global y sin detenerse en 
los argumentos particulares que deducían de la Escritura. 
Análogamente, Victorino aduce a menudo la Escritura en 
apoyo de su argumentación de forma bastante genérica y 
no restringida a un testimonio; gran parte del libro I Adver- 
sus Arrium (c.3-28) se reduce a una lectura cursiva de Juan, 
sinópticos y Pablo en sentido antiarriano. Muy visible es su 
preferencia por el evangelio de San Juan, que alega con 
citas bastante extensas; en Victorino, con más claridad que 
en ningún otro autor, se advierte la importancia del IV 
Evangelio como fundamento de la teología trinitaria anti- 
arriana. 

En el contexto de la polémica antiarriana, Mario Victo- 
rino comparece en una situación de total aislamiento, esca- 
samente vinculado a la tradición precedente y sin influjo 
perceptible en los años inmediatamente sucesivos. Sólo en 
San Agustín encontramos una utilización inteligente, pero 
periférica, de la reflexión trinitaria del rétor cristiano (no 
obstante el escaso favor que le deparó la fortuna, los ma- 
nuscritos de sus tratados teológicos atribuyen igualmente a 
Mario Victorino tres obras, ciertamente no suyas, de difícil 
colocación en el tiempo y en el espacio: el De verbis scrip- 
turae: factum est vespere et mane dies unus, el Líber ad lusti- 
num Manicbaeum y el De physicis). Para explicar la redu- 
cida resonancia que encontró la reflexión teológica de Ma- 
rio Victorino, cabe alegar la difícil comprensión de sus 



94 



Hilario de Po/ticrs y La iritis arriana 



obras antiarrianas, escritas en una forma excesivamente 
técnica, en un estilo poco perspicuo y con abundancia de 
términos griegos (valde obscuros los califica Jerónimo: De 
vtr. ill. 101), y, no menos, la novedad de la presentación 
doctrinal en comparación con elaboraciones más firme- 
mente ancladas en la tradición, como las de Hilario y Am- 
brosio. 



POTAMIO DE LISBOA 

Obispo de Lisboa hacia el 350, Potamio, según refieren 
Febadio (C. Ar. 5), Hilario (Syn. 3.11) y otros, se pasó 
clamorosamente al frente arriano en torno al 357: praemio 
fundí fiscalis, según puntualiza una fuente abiertamente 
hostil (Lib. prec. 32; CCL 69,368). Jugó un importante pa- 
pel en favor de la fórmula sirmiense del 357 y tomó parte 
en el concilio de Rímini del 359 con los obispos fautores 
del arrianismo moderado. Después de esta fecha, nada se- 
guro se sabe de él. 

No disponemos tampoco de información fehaciente 
acerca de la extensión y carácter de su producción literaria; 
con su nombre nos han llegado cuatro escritos; dos homi- 
léticos: el De Lázaro y el De martyrio Esaiae prophetae, y 
dos de índole doctrinal: la Epistula ad Athanasium y l a 
Epistula de substantia. No obstante las dudas que hasta 
hace poco se abrigaban acerca de la autenticidad e integri- 
dad de la carta a Atanasio, hoy se puede decir que los cri- 
terios internos, sobre todo de orden estilístico, abogan por 
la autenticidad de los cuatro escritos. Hay aún que añadir 
un fragmento de una carta de Atanasio, conservado por 
Alcuino (PL 101,113), en que el obispo de Alejandría 
acusa a Potamio de llamar a Cristo creatura, como sostenía 
Arrio. 

Este texto atanasiano y el fragmento citado por Feba- 
dio, de tenor arriano, pertenecen a los años 357 al 359, en 
que Potamio pasó al arrianismo. No es fácil determinar la 
cronología de la Epistula ad Athanasium y de la Epistula de 
substantia, que son explícitamente antiarrianas. Algunos 
estudiosos proponen la cronología que obviamente parece 
sugerir el repentino viraje de Potamio el año 357, y colo- 
can los dos escritos en los años precedentes, teniéndolos 
por testimonio de la actividad doctrinal de Potamio antes 
de su alistamiento en las filas arrianas. Mas es de notar que 



Potamio de Lisboa 



95 



la inscriptio de la carta a Atanasio hace mención explícita 
del concilio de Rímini (359) y que algunos temas tratados 
en ésta y en la Epistula de substantia parecen claramente 
obedecer al propósito de confutar la fórmula sirmiense del 
357, que, como sabemos, fue aprobada y firmada por Po- 
tamio. En consideración de estos elementos, es preferible 
pensar que Potamio en un primer momento se puso de 
parte de los arríanos, que contaban con el apoyo patente 
del emperador Constancio (357); pero que más tarde, 
cuando hacia el 360 cobró fuerza en Occidente la reacción 
antiarriana, Potamio decidió volver a la ortodoxia, al igual 
que casi todos los obispos que de una u otra forma se ha- 
bían comprometido con el arrianismo en Occidente. Los 
dos escritos habrían sido compilados precisamente para 
sancionar este nuevo viraje del desenvuelto obispo de 
Lisboa. 

El De Lázaro y el De martyrio Esaiae prophetae, a los que 
es imposible asignar fecha, son dos breves escritos de ca- 
rácter homilético sobre el conocido episodio evangélico y 
sobre el presunto martirio del profeta Isaías. El autor no se 
interesa en la interpretación propiamente dicha de los dos 
textos, bien en sentido literal o alegórico; su exposición es 
puramente descriptiva y no tiene otro objetivo que propo- 
ner, de la forma más eficaz a la atención del lector, los dos 
episodios. Nota común a ambos textos es la tendencia a 
forzar al máximo el tono, superando los dictados del buen 
gusto con marcada complacencia en los detalles más maca- 
bros o repelentes (el hedor que emanaba del cadáver de 
Lázaro, el cuerpo de Isaías descuartizado con la sierra), y 
siempre deleitándose con los colores fuertes (las quejas de 
las hermanas de Lázaro, el llanto de Jesús); un estilo, en 
fin, barroco en demasía, «españolesco» ante litteram, y que 
es de notar como destacada característica del autor. 

Aunque en quehacer muy diverso, el mismo estilo, 
siempre amigo del efectismo más exterior, se echa de ver 
en las dos cartas de argumento doctrinal, que dijimos de 
tono antiarriano para distinguirlas del fragmento conser- 
vado por Febadio. La Epistula ad Athanasium, al ensalzar la 
inquebrantable fidelidad de Atanasio a la fe nicena, se 
pronuncia sobre algunos puntos debatidos en los años 357 
al 359 acerca de la doctrina trinitaria. Los mismos temas, 
pero tratados con más detalle, vuelven en la Epistula de 
substantia, que constituye un intento no mediocre de arro- 
jar luz sobre el concepto de substancia en relación con la 



96 



Hilario de Poitiers y la crisis amana 



divinidad. Entendiendo por substancia (c.3) aquello por lo 
que una cosa es lo que es, concibe la unidad de substancia 
de la Trinidad divina de forma genérica, como el substrato 
común a las tres personas, así como todo lo que se hace 
con el trigo o con la lana es trigo y lana. Mas por encima 
de esta genérica semejanza, y, sobre todo, cuando trata de 
la unidad de operación de la Trinidad, Potamio llega a 
afirmar la identidad absoluta de las personas del Padre y 
del Hijo y su compenetración recíproca y total (el 8. 19). 

Lo más notable de este escrito es, sin duda, la parte 
conclusiva, a partir del c.22; en ella, Potamio, alegando 
Gén 1,26 (el hombre hecho a imagen de Dios), se esfuerza 
por descubrir la imagen del Dios uno y trino; no en el 
hombre interior, como hará Agustín, sino en los rasgos ex- 
teriores del rostro. Un intento semejante, pero muy dis- 
creto, se lee en los tratados antiarrianos de Mario Victo- 
rino, que son del mismo tiempo; Potamio, en cambio, ce- 
diendo a su proverbial mal gusto, se prodiga en una serie 
de variaciones, sin duda originales, con el objeto de poner 
de manifiesto la tensión entre unidad y pluralidad presen- 
tes en los ojos, en las orejas, en las mejillas y en los brazos 
del hombre. Su exposición se centra, sobre todo, en la re- 
lación Padre-Hijo, tema principal de los debates de los 
años 355 al 360 (los ojos son dos, pero la capacidad visiva 
es una); mas de alguna forma tiende a extenderse también 
al Espíritu Santo, sugiriendo una visión global de la Trini- 
dad, característica del pensamiento occidental de estos 
años, a diferencia del oriental, que se centraba, más bien, 
en la distinción de las personas divinas. 

Ediciones: Cf. CPL 541-545; PL 8,1409-1418 (cf. 11,251- 
254), PLS I 202-216, A. WlLMART, La lettre de Potamius a saint 
Athanase: RB 30(1913)257-285, Id., Le «De Lázaro» de Potamius: 
JThS 19(1918)289-304, A. C. Vega, Opuscula omnia Potamu 
episcopi Olistponensis (El Escorial 1934). 

Estudios: Bibl. U. DOMÍNGUEZ DEL Val, en Repertorio de his- 
toria de las ciencias eclesiásticas en España (Salamanca 1967) I 
p.5-6; E. Hennecke, Potamius: RE XV(1904)579-580, J. A. 
Ferreira, A queda de Potamio... na heresia anana: Memorias 
Acad. cieñe, de Lisboa, cías, dé letras, III, 1938 (1940) 117-127; 
J. Madoz, Potamio de Lisboa: RET 7(1947)79-109, A. DE J. DA 
COSTA, Subsidios bibliográficos para una Patrología portuguesa: 
Theologica l(Braga 1954)67-85.211-240; U. Domínguez del 
Val, Potamio de Lisboa. Su ortodoxia y doctrina sobre la consubstan- 



Febadio de Agen 



97 



cialidad del Hijo: CD 172(1959)237-259, A. MONTES MoREIRA, 
Potamio e as origens do Cristianismo en Lisboa: Itineranum 10 
(1964)378-381, ID., O «De Lázaro» de Potamio de Lisboa- Itinera- 
num 11(1965)19-53, ID., Dois textos mariológicos de Potamio de 
Lisboa: Itineranum 13(1967)457-464 [= Textus mariologici 
Potamii Olistponensis, en De primordns cultus Martani III (Roma 
1970) p.205-211]; ID., Potamius de Lisbonne et la controverse arien- 
ne (Louvain 1969); Id., Le retour de Potamius de Lisbonne a l'ortho- 
doxie ntc'eenne: Didaskalia 5(1975)303-354; M. SlMONETTI, La 
cnsi anana e l'intzio della nflessione teológica in Spagna, en Híspa- 
nla Romana. Colloquio.. Accad. dei Lincei (Roma 1974) 
p.127-147. 



FEBADIO DE AGEN 

Obispo de Agen, en las Galias, Febadio, junto con Ser- 
vacio de Tongres, fue la figura más representativa del nu- 
trido grupo de obispos galos presentes en el concilio de 
Rímini (359). Este grupo se distinguió por su irreductible 
oposición a los arríanos, siendo Febadio el último en capi- 
tular en Rímini ante las instancias de los delegados impe- 
riales y firmando la fórmula filoarriana de Rímini sólo tras 
haber logrado que se pusieran por escrito algunas aclara- 
ciones que, a su entender, atenuaban el acento arriano del 
documento. Tras estos sucesos, Febadio desaparece de 
nuestras fuentes, y sólo por Jerónimo (De vir. ¿II. 108) sa- 
bemos que era muy anciano el 392. Cabe suponer que 
tomó parte en la ofensiva antiarriana desencadenada por 
Hilario en las Galias a partir del 361. 

Jerónimo (ibid.) habla de varios escritos breves de Fe- 
badio (que confiesa no haber leído) y menciona explícita- 
mente sólo un Contra Arríanos, que es, asimismo, el único 
escrito de Febadio que ha llegado a nuestras manos. Es un 
tratado breve en el que Febadio refuta, de forma bastante 
sistemática, la fórmula sirmiense filoarriana del 357, y fue 
escrito, por tanto, a fines de ese año o principios del si- 
guiente. Es evidente el influjo del Adversus Praxean, de 
Tertuliano, citado a la letra varias veces; mas a este propó- 
sito es preciso advertir que Tertuliano en su escrito com- 
batía la doctrina monarquiana de Praxeas, que es lo más 
opuesto al subordinacianismo radical de los arríanos; que 
Febadio, impedido, por su ignorancia del griego, de ser- 
virse de los escritos antiarrianos de Atanasio y otros, hubo 
de recurrir, en busca de material de argumento trinitario, 



98 



Hilario de Poitiers y la irius amana 



al libro de Tertuliano, y, en fin, que para sacarle partido se 
vio obligado a cambiar radicalmente su orientación maes- 
tra, haciendo virar en sentido antiarriano lo que era polé- 
mica antimonarquiana Todo ello prueba en Febadio un 
dominio notable de los términos de la enmarañada contro- 
versia y la capacidad de comprender dichos términos, si no 
de forma original, al menos de manera que respondía a las 
necesidades del momento 

El breve tratado de Febadio documenta el nuevo sem- 
blante que la doctrina trinitaria antiarriana, en apoyo del 
símbolo niceno, iba adquiriendo en Occidente en los años 
355 al 360 Febadio, como Potamio, conoce y utiliza la 
terminología de Tertuliano substantta, para indicar la na- 
turaleza divina común, y persona, para indicar la individua- 
lidad del Padre y del Hijo, a los que en ocasiones se suma 
el Espíritu Santo Como era la práctica en Occidente, el 
peso de la argumentación recae, ante todo, en la afirma- 
ción de la unidad de la substancia divina, participada por 
las tres personas, mas destaca, asimismo, la distinción de 
las personas en sentido antisabehano, aunque no con tanto 
vigor como Hilario, cosa en todo caso poco común en Oc- 
cidente por esos años 

Particular mención merece la actitud de Febadio ante la 
fórmula del 357, que, aunque en el fondo filoarriana, tra- 
taba de presentarse como fórmula de compromiso, digna 
de común aceptación Para Febadio es sólo una fórmula 
mendaz que pretende propinar, sin darlo a entender, el 
genuino arrianismo radical A este fin obedece, en sentir 
de Febadio, la prohibición, impuesta en la fórmula, de ser- 
virse del término homoousios (consubstancial), distintivo de 
la teología nicena, en consecuencia, Febadio, aun evitando 
el vocablo objeto de disputa, insiste de manera especial en 
el concepto de substancia (ousia) divina, el único capaz, a 
su entender, de demostrar la pertenencia del Hijo a la rea- 
lidad del Padre, y, por tanto, su divinidad plena, negada 
por los adversarios 

Ediciones y estudios Cf CPL 473, PL 20,1 1-30 (cf PLS I 785), 
V C de Clercq DHG XVI (1967) 785-790, A Wilmart, La 
tradition des opuscules dogmatiques de Foebadius Gregorius llltbertta- 
nus, Faustinus [SAW 159,1] (Wien 1908), J Draseke, Die 
Schrift des Bischofs Phobadius von Agennum «Gegen die Arianer» 
eingelettet und uberstzt (Wandsbeck 1910), A DURENGUES, Le 
libre de S Febade contre les Artens (Agen 1927), P P GLASER, 
Phoebadius von Agen (Augsburg 1979) 



GREGORIO DE ELVIRA 



Cuando la controversia amana, entre el 357 y el 359, 
alcanzo su máxima intensidad, Gregorio hacía poco que 
ocupaba la sede episcopal de Elvira, en la provincia Bética 
de España Jerónimo, en su Chrontcon (s a 387), refiere 
que Gregorio nunca se doblegó a la Artanae pravttati, lo 
cual significaría para algunos autores modernos que Gre- 
gorio no consintió en firmar la fórmula amana del concilio 
de Rímini Mas de otra fuente sabemos que todos los 400 
obispos occidentales presentes en Rímini el 359 fueron 
forzados por todos los medios a suscribir la fórmula, de ahí 
que sea preferible pensar que Gregorio, ausente del conci- 
lio, se negó luego a firmar la fórmula En todo caso, no 
consta que sufriera represalia alguna por esa actitud intran- 
sigente Más tarde, por los años 380 al 385, lo encontra- 
mos en Occidente, en calidad de mentor de los cismáticos 
llamados lucifenanos (cf supra, Lucífero y los luaferianos) 
Jerónimo dice (De vir til 105) que era de edad avanzada 
el año 392, mas hay razón para suponer que alcanzo a vivir 
los primeros años del siglo V 

A principios de siglo, de la actividad literaria de Gre- 
gorio se conocía tan sólo lo poco que refiere Jerónimo 
(íbid ), a saber, que había compuesto algunos tractatus (es 
decir, homilías), mediocrt sermone et de ftde elegantem hbrum 
Mas una sene de acertadas atribuciones, mérito en especial 
de dom Morin y dom Wilmart, a las que se añaden descu- 
brimientos de manuscritos en bibliotecas españolas por 
obra, sobre todo, de A C Vega, han permitido recuperar 
para Gregorio, con absoluta certeza, un conjunto de obras, 
que lo han convertido en el autor español mas importante 
y mejor conocido antes de Isidoro de Sevilla 

Los Tractatus de hbris sanctarum scripturarum, publica- 
dos por vez primera en 1900, fueron atribuidos a Orígenes 
con el título de Tractatus Origenis por el testimonio de un 
manuscrito Más tarde se advirtió que tal atribución era 
imposible, y se propuso el nombre de Gregorio alegando 
las afinidades de lengua y estilo con el De fide y los Tracta- 
tus in Cántica canticorum, que por el mismo tiempo eran 
adjudicados a Gregorio de Elvira La atribución fue con- 
firmada por el descubrimiento de un testimonio medieval 
publicado por A C Vega Es una colección de 20 homilías 
bastante extensas y de tema bíblico, 19 ilustran, recu- 
rriendo a la alegoría, pasajes y episodios del Antiguo Tes- 



100 



Hilario de Poitters y la irisu amana 



tamento, dispuestos por orden desde el Génesis a Zaca- 
rías. La última, sobre Act 2,1-2, trata de la acción del Espí- 
ritu Santo. El tract.3 coincide a la letra en varios pasajes 
con la traducción rufiniana de Orígenes (Hom. Gen. 7,2-3), 
y la comparación entre ambos textos hace pensar que Gre- 
gorio dependa de Rufino. Si se acepta esta dependencia, 
dado que Rufino tradujo la obra hacia el 403, la obra de 
Gregorio se coloca poco después, cuando su autor habría 
superado los setenta y cinco años. 

El Tractatm de arca Noe, que la tradición manuscrita 
atribuye también a Orígenes, expone por algunas páginas 
el episodio del arca, con interpretación alegórica de la 
misma, figura de la Iglesia, y de Noé, figura de Cristo. Los 
Tractatus in Cántica canticorum, en cinco breves libros, in- 
terpretan el Cantar de los Cantares hasta 3,4 según el mó- 
dulo alegórico tradicional, que identifica los esposos re- 
gios, protagonistas del libro, con Cristo y la Iglesia. Otros 
textos aún más breves, de carácter exegético e interpreta- 
ción alegórica, son la Expositio de psalmo 95 y los Fragmenta 
tractatus in Gen 3,22 et 15,9-11. 

De tema doctrinal y no exegético es el De fide. Grego- 
rio publicó una primera redacción, anónima, de esta obra 
el 360 para refutar la fórmula filoarriana aprobada por el 
concilio de Rímini y reafirmar la validez de la teología ni- 
cena, centrada en el homoousios, como expresión de la con- 
substancialidad del Hijo con el Padre y de su perfecta di- 
vinidad. El escrito conoció un cierto éxito en los ambientes 
católicos, pero provocó, asimismo, reacciones negativas, 
pues algunos pasajes daban la impresión de sostener el 
punto de vista monarquiano (sabeliano). De ahí que Gre- 
gorio publicara poco después (hacia el 363 ó 364) una se- 
gunda redacción de la obra, esta vez con su nombre, pues 
había ya muerto el emperador filoarriano Constancio, pre- 
cedida de un largo proemio, en que se defiende de las acu- 
saciones y por el que conocemos esta historia; además 
aprovechó la ocasión para mejorar algunos pasajes de la 
primera redacción que se prestaban a ser mal entendidos. 
Las dos redacciones de la obra han llegado hasta nosotros 
por vías diversas; la primera, bajo el nombre de Ambrosio, 
y la segunda, con el de Gregorio Nacianceno. En la época 
moderna, y a partir del siglo XVII, se empezó a publicar 
las dos redacciones fundidas en una, y, reconocida la in- 
consistencia de la atribución a Ambrosio o a Gregorio, se 
propusieron, entre otros, los nombres de Febadio y Gre- 



Gregorio de Elvira 



101 



gorio de Elvira. El primero fue preferido hasta principios 
de siglo; mas, a medida que veían la luz las otras obras de 
Gregorio ya mencionadas, el nombre del obispo de Elvira 
se impuso definitivamente, y su atribución se puede consi- 
derar absolutamente cierta. 

La reciente edición de Gregorio, publicada en CCL 69 
junto con las obras mencionadas hasta ahora que figuran 
como auténticas, contiene otra categoría de dubia et spuria. 
De éstas consideramos obra cierta de Gregorio, por las 
claras afinidades de lengua con las primeras, los extensos 
fragmentos De Salomone, interpretación alegórica de Prov 
30,19, conservados bajo el nombre de Ambrosio, y dos 
breves Fragmenta expositionis in Ecclesiasten (3,2 y 3,6). 
Permanece incierta la atribución a Gregorio del De diversis 
generibus ieprarum, interpretación alegórica de las prescrip- 
ciones del Levítico sobre las impurezas contraídas por le- 
pra. Recientemente se ha propuesto el nombre de Grego- 
rio como autor de una profesión de fe conocida en varias 
redacciones y con títulos diversos: Libellus fidei, Fides ca- 
tholica, Fides Romanorum. Las coincidencias entre este es- 
crito y los otros de Gregorio son demasiado genéricas para 
que la atribución se imponga. En todo caso, es de notar que 
la concepción del Espíritu Santo profesada por la Fides 
catholica refleja una evolución más avanzada que la alcan- 
zada por el De fide y, por otro lado, un interés por la cor- 
poreidad real y no aparente de la humanidad de Cristo que 
nos orienta hacia la polémica antipriscilianista. Si es obra 
de Gregorio, habría que colocarla mucho después del De 
fide, es decir, no antes del 380. 

Lo que conocemos de Gregorio, en consonancia con lo 
que Jerónimo refiere, revela en el autor un interés preva- 
lente por la labor exegética, aplicada, ante todo, al Antiguo 
Testamento. Otros obispos contemporáneos (como Zenón 
de Verona) dieron también su preferencia al Antiguo Tes- 
tamento, y este dato — de hecho, a primera vista, sorpren- 
dente — acaso se explique por la necesidad de dar a cono- 
cer mejor esta parte de la Biblia, ignorada o mal conocida 
por el pueblo, ya que, incluso escritores como Lactancio y 
Mario Victorino, muestran conocerla muy someramente. 
No hay que olvidar tampoco la urgencia de la polémica 
antimaniquea, que debía defender la canonicidad del Anti- 
guo Testamento, negada por los maniqueos. A este fin, la 
orientación de la exégesis de Gregorio se atiene a las líneas 
tradicionales fijadas al tiempo de la polémica antignóstica, 



102 



Hilario de Poitiers y la crisis arriaría 



afín por tantos motivos a la polémica antimaniquea; tam- 
bién Gregorio interpreta, pues, el Antiguo Testamento de 
forma, ante todo, alegórica, con recursos a la tipología, 
buscando en las figuras y episodios del Antiguo Testa- 
mento anticipaciones y prefiguraciones de personajes y 
hechos del Nuevo. 

En la trama de esta lectura tradicional, Gregorio sabe 
introducirse de forma personal, lo cual demuestra, por su 
parte, estudio y reflexión constante sobre el argumento. 
En el Antiguo Testamento distingue triplicem significan- 
tiam (Tract. script. 5,1), id est prophetiae, historiae et figurae; 
y, de ellas, la profecía consiste in praescientia futurorum; la 
historia (es decir, la interpretación literal), in relatione ges- 
torum, y la figura (es decir, la interpretación tipológica), in 
similitudine rerum; se prescinde de los textos que poseen 
sólo un valor parenético o de edificación. A veces, Grego- 
rio considera suficiente la interpretación literal, como al 
tratar de la visión de los huesos de Ez 37,1-4; pero por lo 
general, para poner de relieve el sentido cristológico del 
Antiguo Testamento, que descubre la figura de Cristo en 
José, en la visión de Abrahán en Mambre, en el vas fictile 
de 2 Reyes 2,20-22 y en otros mil lugares, Gregorio pre- 
fiere la alegoría tipológica. Gracias a ella, y asistido por el 
mismo Espíritu que inspiró a los hagiógrafos, Gregorio 
saca a la luz el sentido espiritual de la Escritura, oculto 
bajo el velo de la letra, que escapa, a menudo, a los simpli- 
ciores (Tract. 8,1; 11,2; 16,8-9; 17,3; 19,12). Estas y otras 
consideraciones de carácter metodológico (v.gr. : el defectus 
litterae en Tract. 3,20) traen a la memoria los principios de 
interpretación de Orígenes, que Gregorio, aunque ya an- 
ciano, pudo haber conocido gracias a las traducciones de 
Jerónimo y Rufino. Motivos origenianos resuenan también 
en el comentario al Cantar, sin que por ello se olviden las 
enormes diferencias que lo separan de la interpretación del 
escritor alejandrino; v.gr.: las pieles de Salomón y las tien- 
das de Cedar (Cant 1,5) son entendidas por Gregorio en 
sentido peyorativo en razón del color negro, que, en cam- 
bio, para Orígenes, en ese mismo texto, era indicio de va- 
loración positiva. En general, cabe afirmar que Gregorio 
en el Cantar prefiere la tipología tradicional, que identifica 
al esposo con Cristo, y a la esposa con la Iglesia, sin huella 
alguna de la variación típicamente origeniana, que identi- 
fica la esposa con el alma. En la exégesis de Gregorio se 
advierten influencias diversas, como la alejandrina, ya 



Gregorio de Elvira 



103 



mencionada, y también la asiática, que se echa de ver en 
algunos puntos que recuerdan a Ireneo (Tract. 9,12); mas 
una y otra fueron asimiladas de forma personal. 

Si se prescinde de algunas consideraciones contenidas 
en las obras exegéticas, la teología de Gregorio hay que 
buscarla en su De fide, compuesto para confutar la fórmula 
de Rímini del 359, mas teniendo presente, asimismo, la 
fórmula sirmiense del 357 y los resultados de debates sos- 
tenidos con exponentes filoarrianos. Gregorio centra su in- 
terés en la defensa del término homoousios, convencido, no 
menos que Febadio, de que, si se elimina esta palabra, se 
dará rienda suelta al arrianismo. Su defensa es de tipo tra- 
dicional, basada en la utilización de Tertuliano, Novaciano, 
Febadio y del Hilario antes del exilio. No olvida (c.7) el 
peligro del monarquianismo sabeliano, de signo contrario 
al arriano; mas su preocupación principal es, con todo, el 
arrianismo; por ello, Gregorio insiste mucho más en de- 
mostrar la unidad de substancia del Hijo con el Padre y su 
perfecta divinidad que en distinguirlo de éste, a pesar de 
utilizar, como Febadio y Lucífero, el término persona, to- 
mado de Tertuliano. Esta orientación y algunas expresio- 
nes de sabor arcaico contenidas en la primera redacción 
provocaron las críticas de que hablamos y movieron a su 
autor a revisar la obra. Respecto de la primera, la segunda 
redacción se muestra más equilibrada en la tutela, a la vez, 
de la unidad de naturaleza y de la distinción de las perso- 
nas del Padre y del Hijo, más correcta en la terminología y 
menos avara de fórmulas trinitarias, ausentes de la primera 
redacción, que abrazan en la realidad divina también al Es- 
píritu Santo. 

Gregorio de Elvira es una buena prueba tanto de la 
urgencia, sentida con la crisis arriana incluso en una zona 
periférica como España, de ponerse al día en las cuestiones 
doctrinales de argumento trinitario, como de las dificulta- 
des que en este menester encontraban los teólogos poco 
familiarizados con el griego y alejados de los centros más 
activos de la cultura cristiana. 

Ediciones: Cf. CPL 545-557; PL 17,549-568 (= 20,31-50; 
62,449-463); PLS I 352-527 (cf. 1743-1746); A. C. Vega: Es- 
paña Sagrada 55 (Madrid 1957); V. BULHART y J. FraiponT: 
CCL 69(1967)1-283; M. SlMONETTi, Gregorio di Elvira. La fede 
(Torino 1975) (con trad. it.). 

Estudios: J. Collantes Lozano: DSp 6(1967)923-927 (bibl.); 



104 



Hilario de Pottiers y la crisis amana 



P BATIFFOLy A WlLMART, Tnzctaíax Ongems de Ubris SS Scriptura- 
rum (París 1900), G MORIN, Autour des «Tractatus Ongems» 
RB 19(1902)225-245, J HAUSSLEITER, Noiatians Predtgt uber die 
Kundschafter m direkter U berlieferung und in einer Bearbettung des 
Casarius von Arles NKZ 13(1902)119-143, A Wilmart, Les 
«Tractatus» sur le Cantique attribues a Gregotre d'Elvire BLE 
7(1906)233-299, ID , La tradition des opuscules dogmattques de Foe- 
badtus, Gregorius llliberitarus, Faustinus [SAW 159,1] (Wien 
1908), ID, Un manuscrit du Faux Ortgene espagnol sur l'arche de 
Noe RB 29(1912)274-293, H KOCH, Zu Gregors von Ehtra 
Schrifttum und Quellen ZKG 51(1932)238 272, F REGINA, // 
«De fide» di Gregorio di Elvira (Napoli 1942), A C VEGA, Una 
gran figura literaria del siglo IV Gregorio de Elvira CD 156(1944) 
205-258, Id , Dos nuevos tratados de Gregorio de Elvtra íbicl , 
515 553, J COLLANTES LOZANO, San Gregorio de Elvira Estudio 
sobre su eclesiologia (Granada 1954), T AYUSO MARAZUELA, El 
Salterio de Gregorio de Elvira y la «Vetus Latina» hispana Brbl 
40(1959)135-159, L Galmes, La fe según Gregorio de Elvira Teo 
logia espiritual 3(1959)275 283, M SlMONETTl, Alcune osservazio- 
ni a proposito di una professione di fede attribuita a Gregorio dt 
Elvira RCCM 2(1960)307-325, V BULHART, Die Konjuktionen 
que und qui m den «Tractatus Origents», SE 11(1960)5-11, ID , 
Ignis sapiens SE 13(1962)60-61 (Tract 17,32 y M Fehx), F J 
BuCKLEY, Chrtst and Church accordtng to Gregory of Elvira (Roma 
1964), E MAZORRA, Correcciones inéditas de A Julicher a la edición 
principe de los Tractatus Origems EE 41(1966)219 232, Id , La 
carta de Eusebio de Vercelh a Gregorio de Elvira y los cronicones 
EE 42(1967)241-250, ID , El patrimonio literario de Gregorio de 
Elvtra íbid , 387-397, C VONA, Gregorio di Elvira l «Tractatus 
de libris sacrarum scripturarum» Eonti e sopravvivenza medievale 
(Roma 1970), U DOMINGUEZ DEL Val, Herencia literaria de 
Gregorio de Elvira Helmantica 24(1973)281-357, M SlMO 
NETTI, La doppia redazione del «De fide» di Gregorio di Elvira, en 
Forma futuri Studi M Pellegrino (Tormo 1975) p 1022-1040 



F A U STINO 

Lo poco que se sabe de Faustino hay que buscarlo en 
sus escritos, como ya hubo de hacer Genadio (De vir til 
16) Hacia el 380, en Roma era sacerdote de la secta cis- 
mática de los lucifenanos y mantuvo alguna relación con 
Flacila, mujer del emperador Teodosio, a cuyas instancias, 
y por ello antes del 386, en que muere el emperador, 
Faustino escribió un De Trtnitate, que nos ha llegado junto 
con otros dos escritos suyos En síntesis, Faustino expone 
primero la posición arnana, después añade una exposición 



Faustino 



105 



de conjunto de la doctrina católica, y desciende luego a 
cuestiones particulares para dilucidar algunos puntos noda- 
les de la controversia (el Hijo no ha sido creado, sino que 
es verdadero Hijo y verdadero Dios, la inmutabilidad del 
Hijo, sobre todo en relación con la encarnación) y textos 
bíblicos muy debatidos por ambas partes (J n 14,28, Act 
2,36, Prov 8,22) La obra termina con una exposición 
breve, pero completa, sobre el Espíritu Santo 

La obra no destaca por su originalidad, Faustino se ha 
inspirado en Gregorio de Elvira, que era entonces en Oc- 
cidente el líder indiscutible de todos los luciferianos, y en 
Hilario No parece muy subsidiario de Ambrosio y otros 
En el ámbito de estas fuentes, Faustino se mueve con 
competencia y desenvoltura a pesar del riguroso tecni- 
cismo del asunto, y es nota común de gran parte de la 
literatura menor tanto amana como antiarriana, y ello de- 
muestra el alto nivel medio alcanzado por ambas partes 
Comparado con el De ftde, de Gregorio, y el De Trimtate 
de Hilario, la obra de Faustino, escrita veinte años des- 
pués, demuestra un sentido teológico más despierto en las 
cuestiones que la última parte de la controversia había he- 
cho progresar, y en especial en la doctrina del Espíritu 
Santo 

Junto a ésta, que es la obra más sena de Faustino bajo 
el aspecto doctrinal, hay que poner una breve profesión de 
fe enviada al emperador Teodosio De ella se deduce que 
los adversarios de los lucifenanos acusaban a Faustino de 
profesar doctrinas sabelianas y apolinanstas En base a los 
datos a nuestra disposición, no es fácil comprender los mo- 
tivos de la segunda acusación, pues Faustino en el De Trt- 
nitate afirma sin ambages (c 33) que el Logos al encarnarse 
tomó una naturaleza humana completa de cuerpo y alma 
La acusación de sabelianismo procedía de la firme oposi- 
ción de los lucifenanos a la doctnan católica de los orienta- 
les, que desde Basilio distinguían una ousia divina y tres 
hypostasets, oposición que se explica porque a los luciferia- 
nos escapaba que hypostasts era entendido en el sentido del 
latino persona 

En el 384, con un sacerdote luciferiano llamado Marce- 
lino, y del que nada más sabemos, Faustino elevó a Teodo- 
sio una petición bastante extensa De confessione verae fidei 
it ostentatione sacrae communtonts et persecuttone adversanttum 
uritati, llamada comúnmente Ltbellus precum Faustino pe- 
dia al emperador la cesación de las persecuciones de que 



V itrologta 3 



5 



106 



Hilario de Poitters y la crisis amana 



eran objeto los luciferianos por parte de los adversarios de 
la fe católica en vanas regiones orientales y occidentales 
del Imperio Este escrito es de fundamental importancia 
para conocer el cisma lucifenano, ya que, aunque sin or- 
den, facilita información acerca de las comunidades lucife- 
rianas de Oriente — Egipto y Palestina sobre todo — y de 
Occidente, en especial, de Italia, España y Alemania No 
faltan elementos claramente legendarios al tratar de suce- 
sos acaecidos veinte o más años atrás (v gr en sus despia- 
dados ataques contra el anciano Osio de Córdoba, reo de 
haber claudicado el 357, o cuando postula contactos per- 
sonales entre Lucífero de Caglian y Gregorio de Elvira), 
mas, cuando informa sobre la situación actual de los cismá- 
ticos, las noticias parecen dignas de crédito El escrito do- 
cumenta la rígida intransigencia de estos cismáticos, que 
no quisieron saber nada de los obispos que, tras haberse 
comprometido de una u otra forma con el arrianismo, vol- 
vieron a la ortodoxia nicena La petición lleva anejo un 
rescripto del emperador que acuerda libertad de culto a 
cuantos estén en comunión con Gregorio de Elvira en Oc- 
cidente y con Heráchdes de Oxirinco en Oriente, y ordena 
que no sean en adelante molestados por sus adversarios 

Ediciones Cf CPL 119 120 1571, PL 13,37 108 (cf PLS 
I 307-308), K KUNSTLE, Eine Bibliotbek derSymbole (Mainz 1900) 
148 149, A Hahn, Bibhothek der Symbole (Breslau 3 1897) 
n 202 P 277s, O Gunther CSEL 35,1 (1895) p lviu-lx 5-44, 
M Simonetti CCL 69(1967)287 392 410-437 

Estudios G Bareille DTC V(1913)2105-2507 (cf DHG 
XVI 738), A WlLMART, La Iradition des opuscules dogmatiques de 
Foebadius, Gregorius llliberitanus, Faustinus [SAW 159,1] (Wien 
1908), M Simonetti, Note su Faustino SE 14(1963)50-98 



«Altercatio Heracliani laici cum Germinio 
episcopo slrmiensi» 

Este breve texto, descubierto y publicado por C Cas- 
pan en 1883, es uno de los documentos más curiosos que 
conocemos sobre la controversia amana Conserva las ac- 
tas de una discusión pública celebrada en Sirmio el 13 de 
enero del 366 entre Germinio, obispo del lugar y repre- 
sentante acreditado de los arríanos moderados, y Hera- 



Faustmo 



107 



chano, un seglar, por lo demás desconocido, que sufría 
cautividad, junto con otros compañeros, por hacer propa- 
ganda de la fe nicena Tras unos compases iniciales con 
Heracliano, que no cede ante Germinio y es hecho blanco 
de violenta agresión, Germinio accede a altercare con él 

La discusión se puede dividir en cuatro partes En la 
primera, Heracliano y Germinio discuten sobre la divini- 
dad del Espíritu Santo y su igualdad con el Padre y el Hijo, 
que Germinio niega, sin lograr imponerse a Heracliano 
En la segunda parte, el sacerdote Teodoro trata, sin lo- 
grarlo, de confundir a Heracliano con el conocido texto 
evangélico que habla de la ignorancia del Hijo (Me 13,32, 
Mt 24,36). En la tercera, Heracliano responde a un cierto 
Agripino de nuevo sobre la inferioridad del Hijo y la con- 
dición de creatura del Espíritu Santo. Al fin toma de nuevo 
la palabra Germinio para negar, una vez más la divinidad 
del Espíritu Santo, mas Herachano rebate sus argumentos 
y confirma su afirmación de la unidad de las tres personas 
divinas con una profesión de fe tomada casi a la letra del 
Apologeticum, de Tertuliano (21,12-14) La discusión, a este 
punto, se anima Germinio acusa a Herachano de herejía, 
y la multitud, que le es en su mayor parte contraria, enfu- 
recida, pide que Herachano y sus compañeros sean condu- 
cidos ante el consularts y condenados a muerte, porque se- 
ditionem feterunt et de uno populo dúos feierunt Germinio, 
ton sabio consejo, no consiente que se llegue a tal ex- 
tremo, los prisioneros son obligados a humillarse sub ma- 
ntbus de Germinio y puestos en libertad 

Este texto es importante, porque nos presenta con 
todo realismo un episodio de la controversia amana que 
documenta la pasión con que se conducía el debate por 
parte de las diversas facciones opuestas El texto da la im- 
presión de haber sido retocado por una pluma católica que 
ha acentuado el arnanismo de Germinio más de lo debido 
y ha exaltado la figura de Herachano, en contraste con sus 
ineptos y violentos adversarios Mas, a pesar de estos reto- 
ques, el texto abunda en detalles valiosos dignos de todo 
crédito, como la conclusión que revela la sabia moderación 
del obispo filoarnano Los argumentos que las partes se 
entrecruzan son, en substancia, los mismos que leemos en 
los escritos de los teólogos de una y otra parte, aunque 
propuestos en forma abreviada y aproximada La alegación 
del texto de Tertuliano, más que superado en el estadio en 
que se mueve la polémica, documenta la persistencia de 



108 



Hilario de Poitiers y la irists amana 



rasgos arcaizantes en ciertos ambientes latinos, mal pertre- 
chados desde el punto de vista cultural 

Ediciones y estudios Cf CPL 687, PLS I 327 345 350, C Cas 
PARI, Ktrchenbtstorische Anekdota I (Chnstiania 1883) p 133-147, 
M SlMONETTl, Osservaziont sull '«Altercatto Heracliani cum Germi- 
nto» VC 21(1967)39-58 



III. Literatura arriaría 

El arrianismo tardó en abrirse camino en Occidente Si 
se exceptúan los dos obispos ílincos, Valente de Mursa y 
Ursacio de Singidunum (Belgrado), que comparecen por 
vez primera de parte de Arrio en el concilio de Tiro del 
335, que condenó a Atanasio, hasta después del 350 no 
encontramos señales claras de la presencia del arrianismo 
Cuando Constancio, de tendencia abiertamente ñloarnana, 
muerto Constante, quedó como único emperador, la pro- 
paganda amana logró obtener algunos éxitos en Occiden- 
te, en particular en Ilina, pero también en las Galias, en 
España y en otras regiones Mas de la actividad literaria de 
los arríanos de Occidente antes del 380 nos ha llegado 
poco, y, aun contando con que algo se haya perdido, la 
impresión de conjunto es que esta primera fase de la acti- 
vidad amana en Occidente no contó con una producción 
literaria consistente Disponemos sólo de algunas cartas y 
documentos sinodales 

Entre los hoy conocidos, el documento amano más an- 
tiguo en latín es la extensa fórmula de fe publicada el 357 
en Sirmio por obra de Valente, Ursacio y Germinio, el 
nuevo obispo de la localidad, elegido en lugar de Fotino, 
depuesto el 351, y fiel colaborador de los dos obispos ilía- 
cos Evitando el extremismo del amanismo más radical, 
repudiado por entonces incluso por los mismos arríanos, la 
fórmula de Sirmio concede mucho al verdadero arrianismo 
por la orientación claramente subordinacianista que im- 
prime a la relación entre el Padre y el Hijo La prohibición 
de usar el término homoousios, santo y seña del credo ni- 
ceno, revela a las claras el objetivo de esta fórmula, que 
pretendió seriamente desplazar para siempre la fórmula ni- 
cena del 325 Mucho más breve es la fórmula de Rímini 
(359), que la minoría constituida por los obispos filoarria- 
nos, acaudillada por los tres ya mencionados y respaldada 



Literatura amana 



109 



enérgicamente por el emperador, logró imponer a la ma- 
yoría de los obispos occidentales, antiarrianos y filonice- 
nos, demasiado mal organizada para poder oponer resis- 
tencia a las instancias del emperador La postura que la 
fórmula profesa es más moderada que la del 357, el tono, 
ambiguo, elegido adrede para consentir que cada cual, y no 
menos los arríanos, la interpretaran según sus propias con- 
vicciones El Hijo es declarado sólo semejante al Padre 
según las Escrituras 

El 364, como ya se ha dicho, Hilario de Poitiers y Eu- 
sebio de Vercelli se trasladaron a Milán para tratar de de- 
rrocar de esa importante sede al obispo amano Auxencio, 
elegido el 355 en lugar de Dionisio, depuesto y exiliado 
por su fidelidad a Atanasio y a la fe nicena El emperador 
Valentiniano I, que regía la parte occidental del Imperio, 
se había propuesto por entonces no intervenir en las cues- 
tiones religiosas, procurando sólo que no perturbasen el 
orden público A él apeló Auxencio con una carta que nos 
ha conservado en apéndice el Contra Auxentium, de Hila- 
no Auxencio se queja de las maniobras de Hilario contra 
su persona y declara su irrevocable adhesión a la fórmula 
de Rímini, que los arríanos siempre consideraron la profe- 
sión de fe oficial 

Los Fragmenta histórica, de Hilario (fragm 13-15 = 
A 3, B 5-6 de Feder) contienen tres documentos, que cabe 
fechar, probablemente, en los años 365 ó 366 El primero 
es una profesión de fe de Germinio en la que el obispo, 
que hemos visto por esos mismos años medirse pública- 
mente con Herachano, toma distancias de la ambigüedad 
neutral de la fórmula de Rímini y adopta expresiones de la 
fórmula de compromiso del 22 de mayo del 359, que defi- 
nía al Hijo semejante al Padre en todo Aunque esta pos- 
tura no podía pasar por adhesión de Germinio al partido 
de los católicos nicenos, representaba, no obstante, un 
neto alejamiento de las posiciones amanas, atrincheradas 
en torno a la fórmula de Rímini Por tal razón, Valente, 
Ursacio y otros obispos ilíricos, alarmados por el viraje 
realizado por su influyente colega, convocaron en Singidu- 
num un reducido concilio y enviaron a Germinio una carta 
oficial, fechada el 18 de diciembre del 366, instándole a 
declarar abiertamente que semejante según las Escrituras 
lo entendía absolute, sin otra especificación, y no en el sen- 
tido de semejante en todo o semejante en la substancia 
No sabemos si Germinio respondió a esta invitación ni 



110 



Hilario de Poitiers y la crisis amana 



cómo lo hizo Poseemos, en cambio, una amplia exposi- 
ción de Germinio, enviada a Paladio de Ratiaria, otro repre- 
sentante amano de la Iliria, y a otros siete obispos, en la 
que aclara su postura doctrinal en sentido netamente anti- 
arnano Para Germinio, la semejanza entre el Padre y el 
Hijo es total, excepta innativitate, es decir, con la sola ex- 
cepción de que el Padre engendra y el Hijo es engen- 
drado Aclara también que, según él, la generación divina 
es una generación real, en virtud de la cual el Hijo entra 
en posesión de todas las prerrogativas del Padre El texto 
evita proclamar al Hijo homoousios del Padre, mas por su 
contenido es perfectamente ortodoxo Así se consuma el 
alejamiento progresivo de Germinio de la fórmula del 
357, en cuya composición él mismo había intervenido No 
es posible saber si este viraje de Germinio haya sido fruto 
de sincera convicción o solo un estudiado acomodamiento 
a los reveses, siempre más graves, que el arnanismo sufría 
en Oriente y en Occidente 

Una incertidumbre análoga caracteriza, en cierto 
modo, todo intento de enjuiciar esta documentación 
amana Ya hemos observado que ni siquiera la fórmula del 
357 puede ser considerada expresión del arrianismo radi- 
cal, es decir, del arrianismo profesado por Arrio al princi- 
pio de su carrera y, alrededor del 355 en adelante, por los 
corifeos del arrianismo oriental, Aecio y Eunomio Mas 
moderada todavía es la fórmula de Rímini, que adopta una 
postura rigurosamente centrista, entre los extremos de la 
posición homousiana y homeousiana, de un lado, y el 
arnanismo radical, del otro Cabe, pues, preguntarse si es- 
tas fórmulas, sobre todo la del 357, más amplia y elabo- 
rada, representaban lo que Valente, Ursacio y sus otros 
colaboradores pensaban de hecho o si eran solamente un 
cómodo expediente para encubrir un arrianismo radical, 
un arnanismo como el de Aecio y Eunomio 

No disponemos de elementos de juicio para resolver la 
cuestión en uno u otro sentido, y tanto menos si se tiene 
en cuenta que los obispos arríanos de que venimos ha- 
blando parecen haber sido, ante todo, políticos, y no 
consta que alguna vez se hayan preocupado de someter a 
elaboración doctrinal personal los términos de la cuestión 
en debate En Fragm htst 10,2-3 (= B 8,2,1-2 de Feder), 
Hilario refiere que, cuando llegó a Constantinopla la comi- 
sión encargada de comunicar a Constancio los resultados 
definitivos del concilio de Rímini, circulaba un Líber de 



Literatura amana 



111 



Valente y Ursacio con afirmaciones claramente amanas, 
del que ambos negaban ser autores No tenemos más noti- 
cias de este texto, y, por tanto, la incertidumbre a que an- 
tes nos referíamos permanece 

Ediciones (CPL 685-686) Para Germinio, A L Feder CSEL 
65 (1916) 47-48 160-164 

Estudios Para la bibliografía, amen de los estudios particulares 
que citaremos en cada apartado, véase J QUASTEN, Patrología II, 
sobre todo los c 1, 3 Y 4, y añádanse A MARTINEZ SIERRA, 
La prueba escriturtsttca de los arríanos según Hilario de Pottiers Mis- 
celánea Comillas 41(1964)293-377, M Simonetti, Studi 
Mill'arianesimo (Roma 1965), Id , Ananesimo latino Studi me- 
cí icvali, ser 3 a 8(1967)663-744, M Meslin, Les Ariens d'Occident 
(París 1967) (rec M Simonetti RSLR 4[ 19681563-571 ), Y M 
Duval, Sur l'ananame des Ariens d'Occident MSR 26(1969) 
145-153, P Nautin RHR 177(1970)70-89, L J van der Lof, 
7 raditio tm arianischen Streit Nederl theol tijschrift 24(1970) 
121-429, M SIMONETTI, La tradizione nella controiersia anana 
Aug 12(1972)37-50, E Boularand, L'heresie d'Artus et la fot de 
Nicee (París 1972), H Silvestre, A propos d'une recente edition de 
la «Damnatto Ara» de Rimini RHE 68(1973)102-104, M Simo 
NFTTI, La cattedra di Pietro durante la controversia anana Archeo- 
logia classica 25-26(1973-1974)676-687, Id, La crtst anana del 
IV secólo (Roma 1975) 



1 WULF1LA Y EL ARRIANISMO EN ¡LIRIA 

Hacia el 380, el amanismo no contaba en Occidente 
más que con escasos grupos, concentrados, sobre todo, en 
I liria, que llevaban una vida precaria, hostigados por los 
católicos, ahora triunfantes, y perseguidos por varios edic- 
tos imperiales Cuando su extinción parecía inexorable, re- 
cibieron un apoyo inesperado de los soldados godos que, 
siempre en número creciente, militaban en las filas del 
ejército romano, muchos de ellos eran cristianos, conver- 
tidos del paganismo tradicional de su raza gracias a la obra 
tenaz y valiente de Wulfila, un godo ya cristiano hacía 
tiempo y acaso de nacimiento, pues descendía de una fami- 
lia capadocia que los godos habían apresado en una de sus 
incursiones Wulfila, elegido obispo el 341, cuando con- 
taba sólo treinta años, por obra de Eusebio de Nicomedia, 
era cristiano de confesión amana, a la que fue tenazmente 
fiel, y a este cristianismo amano empezó a convertir a sus 



112 



Hilario de Poitiers y la crisis amana 



compatriotas, no obstante las dificultades, con éxito siem- 
pre creciente 

Apoyados por estos soldados godos, que, por su condi- 
ción privilegiada, nada tenían que temer de las disposicio- 
nes antiarnanas de Teodosio y demás emperadores roma- 
nos, los grupos arríanos de Occidente garantizaron la so- 
brevivencia de la herejía hasta el tiempo de las invasiones 
germánicas A pesar de su reducido número, eran grupos 
belicosos, dispuestos a profesar abiertamente y propagar 
activamente su fe amana A fines del IV y principios del 
siglo V son, además, autores de una rica producción litera- 
ria, que, a pesar de su clara filiación amana, ha llegado en 
buena medida hasta nosotros por diversos caminos Aun- 
que diversas entre sí por la forma, todas estas obras pre- 
sentan una misma orientación doctrinal, bien trabada y 
uniforme hasta en los detalles, de suerte que cabe postular 
en su origen una matriz común Más difícil es dar con sus 
autores, ya que, con pocas excepciones, esta literatura ha 
llegado a nosotros sin nombre de autor o con uno falso 

Conocemos, por otra parte, algunos de los líderes de 
este tardío arrianismo occidental, como Paladio de Ratia- 
ria, condenado con Secundiano de Singidunum en el conci- 
lio de Aquileya del 381, Auxencio de Dorostorum, discípulo 
de Wulfila, distinto del obispo amano homónimo que ocupó 
la sede de Milán en la generación anterior, Maximino, que 
veremos disputar con Ambrosio y Agustín, el único del 
que es posible reconstruir su personalidad literaria gracias 
a una serie de escritos o ciertamente suyos o a él adjudica- 
bles con amplio margen de probabilidad Mas quedan aún 
numerosos escritos sin autor, y ello explica fácilmente la 
tentación de la crítica moderna de asignarlos a uno u otro 
de los personajes enumerados En los últimos años, 
M Meslin ha emprendido esta operación en grande escala, 
por una parte, atribuye a Maximino más obras de las que el 
parecer casi unánime de los autores le asigna, por otro, ha 
adjudicado o vuelto a adjudicar a Paladio de Ratiana dos 
obras fundamentales, de las que más adelante hablaremos 
Como resultado de todas estas atribuciones, Meshn ha he- 
cho de Maximino el discípulo de Paladio, y éste, del que 
conocemos sólo pocas páginas, conservadas en una obra de 
Maximino, se convierte en el verdadero teórico del arria- 
nismo occidental, y, por consiguiente, Wulfila, conside- 
rado comúnmente el verdadero maestro de estos arríanos 
de Occidente, se ve relegado a una posición prácticamente 



Literatura amana 



113 



sin importancia La tesis de Meslin ha sido ya refutada va- 
rias veces y no puede ser aceptada, por lo que Wulfila si- 
gue siendo el maestro e inspirador, de forma mas o menos 
directa, de todos los escritos arríanos que sobresalen por 
rigor doctrinal entre los que conocemos 

De Wulfila, que sabía expresarse también en latín, nada 
nos ha llegado en esta lengua, si se prescinde de una breve 
profesión de fe que se dice pronunció antes de morir Mas 
la llamada Epístola de fide, vita et obitu Ulfilae, de que ha- 
blaremos más adelante, nos informa, en términos dignos 
de crédito, de su postura doctrinal, y gracias a ella es posi- 
ble disipar la incertidumbre que se advierte en algunos his- 
toriadores modernos acerca de la precisa colocación de 
este personaje en el complejo horizonte de las doctrinas 
amanas Por haber firmado el 360 en Constantinopla 
una fórmula de fe que en Oriente era el equivalente de la 
fórmula occidental de Rímini, ha sido confinado en las filas 
del arnanismo moderado, otros autores, en cambio, lo tie- 
nen por amano radical, y otros todavía por un amano sui 
generts, q u e no cabe encuadrar en una categoría precisa 
Mas del examen de los elementos doctrinales a él asigna- 
bles o documentados en las obras de sus discípulos, 
emerge una doctrina muy homogénea, como ya apunta- 
mos, y definida sin ambages en el sentido del amanismo 
radical, todos sus elementos característicos tienen su co- 
rrespondiente exacto en Eunomio, el heresiarca vanas ve- 
ces condenado, de cuyo patronazgo estos arríanos se diso- 
cian sólo por oportunismo 

Dividimos esta literatura amana, por razones prácticas, 
en tres categorías, a) obras de Maximino, b) obras exegéti- 
cas, c) obras doctrinales 

Ediciones Cf CPL 689 692, PLS I 691-728, F Kauffmann, 
Ahí der Schule des Wulfila Auxentt Dorostorensis «Eptstula de fide 
uta et obitu Wulfilae» (Strassburg 1899) 

Estudios A Lippold PWK XVI1( 2 1961)512-531, J Zei 
1 1 1 R, Les origines chretiennes dans les provinces danubiennes de l'Em- 
f>ire romain (París 1918), M SlMONETTI, L'artanesimo di Ulfila 
Komanobarbarica 1(1976)297-323 

2 Maximino 

Maximino es el único escritor amano latino del que 
poseemos alguna obra y al que pueden ser atribuidas otras 
con bastante probabilidad. De su vida conocemos sólo lo 



Hilario di i'oiliers y la irists amana 



que cabe deducir de sus escritos, y no es mucho. Nace 
hacia el 360-365, pues en el 397 ya había compuesto su 
Dissertatio contra Ambrostum y, por otra parte, afirma ser 
unos años más joven que Agustín Su estrecha relación con 
los obispos arríanos Paladio y Secundiano, condenados el 
381 en Aquileya, parece sugerir su origen ilínco, y acaso 
en Iliria se encontrara la comunidad amana de la que es- 
tuvo al frente, como se deduce claramente de las homilías 
El 427 lo encontramos con las tropas bárbaras al servicio 
de Roma destacadas en Africa a las órdenes del comes Si- 
giswulf para domar la rebelión de Bonifacio Este detalle 
parece dar a entender que era godo, pero Agustín y Posi- 
dio, que narran el hecho, no lo califican de tal, y el despre- 
cio que en sus escritos reserva a los barbaros hace pensar a 
Meshn que fuese de origen romano El único episodio de 
su vida que conocemos con detalle fue la discusión pública 
que sostuvo el 427 ó 428 en Hipona con Agustín acerca 
de la doctrina trinitaria Después de este episodio no sa- 
bemos de él nada más, pues no cabe identificarlo con el 
jefe arnano homónimo que actuaba en Sicilia hacia el 440 
(HlDAClO, Chron 120) 

Dissertatio Maxtmini contra Ambrostum (= DM) es el tí- 
tulo que se ha dado a una obra heterogénea conservada en 
el manuscrito Parts 8907 En ella distinguimos varias par- 
tes primero, copia de las actas del concilio de Aquileya del 
381, apostilladas en varios puntos por notas polémicas de 
Maximino, que, entre otras cosas, recurre a textos de Ci- 
priano En la segunda parte aduce varios documentos 
arríanos la llamada Epistula de ftde, vita et obitu Ulfilae, de 
que hablaremos más adelante, y una larga disertación de 
Paladio de Ratiana, que polemiza enérgicamente contra el 
concilio de Aquileya, que lo había condenado, y, sobre 
todo, contra Ambrosio, que en ese concilio había sido el 
acusador implacable del obispo arnano Estas páginas de 
Paladio son muy importantes desde el punto de vista doc- 
trinal La obra termina con la noticia de un recurso de 
Wulfila, Paladio y Secundiano ante el emperador Teodosio 
contra las deliberaciones del concilio, recurso que no sur- 
tió efecto Esta última parte fue añadida a la obra original 
bastante más tarde, en cambio, la disertación de Paladio 
contra Ambrosio debió de haber sido escrita poco después 
de la celebración del concilio, por tanto, hacia el 382, la 
obra de compilación de Maximino es anterior al 397, pro- 
bablemente, de 395. 



Literatura amana 



115 



Ya dijimos que Maximino el 427 ó 428 sostuvo en Hi- 
pona una discusión pública con Agustín sobre diversos ar- 
gumentos concernientes a la controversia amana la lla- 
mada Collatio Augusttni cum Maximino Arrianorum episcopo 
(= CM) La discusión, que conocemos por la fiel transcrip- 
ción de los notara, se puede dividir en tres partes, en la 
primera vemos a Maximino acosado inmediatamente con 
uran energía por Agustín, que trata de sorprenderlo en 
contradicción (c 1-10), en la segunda, Maximino logra libe- 
rarse del asedio solicitando algunas aclaraciones, que per- 
miten a Agustín exponer una sene de argumentos anti- 
amanos tradicionales (c 1 1-14), la tercera es un largo solo 
Je Maximino, que expone con todo detalle la doctrina 
amana, alargando su discurso adrede, hasta el punto de 
dejar a Agustín sólo un breve margen de réplica (c 15-26) 
Agustín entonces exige que conste en las actas su inten- 
ción de responder por escrito a los argumentos exhibidos 
por su contrincante, y Maximino se compromete a respon- 
der, a su vez, a la réplica de Agustín (la respuesta de Agus- 
tín está en los dos libros Contra Maxtminum, que transmi- 
ten aneja la Collatio No consta que Maximino haya repli- 
cado) 

El texto reviste particular importancia, desde el punto 
de vista histórico, por el realismo y dramatismo del debate 
que documenta, y desde el punto de vista doctrinal, por 
contener, en las intervenciones de Maximino, una exposi- 
c ion detallada de la doctrina amana En algunos puntos, la 
exposición resulta algo confusa debido a la sucesión de 
|ireguntas y respuestas, a veces es desordenada o no se 
atiene a un orden riguroso (algunas observaciones de Ma- 
ximino acaso obedezcan a la necesidad de improvisar ar- 
gumentos que oponer a su aguerrido contrincante), mas, 
en su conjunto, la exposición concuerda fielmente con lo 
que leemos en otras fuentes y por su extensión aporta luz 
sobre varios puntos 

El corpus de las obras de Maximino se ha enriquecido 
notablemente desde que dom Capelle le asignó la casi tota- 
lidad de los escritos conservados en el viejo códice Vero- 
nensis LI, que hasta entonces habían sido atribuidos a Má- 
ximo de Turín Se trata de un nutrido grupo de escritos de 
i arácter homilético de argumento y estilo muy vanados, gran 
parte de ellos presentan rasgos evidentes, y en ocasiones 
c videntísimos, de arrianismo En 1922, dom Capelle pro- 
puso su atribución a Maximino en atención a la estrecha 



116 



Hilario de Poitters y la trisis arriaría 



afinidad que presentaban con la Dissertatio y \&Collatio. La 
atribución fue confirmada por una anotación de Scipione 
Maffei, que catalogó este manuscrito en 1742 con el nom- 
bre de Maximino; es obvio que pudo leer aún en el códice 
el nombre del escritor arriano, que hoy ya no figura. Da- 
mos una breve descripción de los textos. 

Tres Tractatus de una cierta extensión están dirigidos, 
respectivamente contra haereticos, contra Iudaeos y contra pa- 
ganos. Los herejes del primero son los católicos, cuya doc- 
trina de la igualdad de las personas divinas combate con 
argumentos arríanos tradicionales; los otros dos son homi- 
lías de tono apologético que proponen los temas tradicio- 
nales en la polémica contra los judíos y los gentiles; a los 
primeros reprocha las observancias rituales y el no haber 
reconocido la mesianidad y divinidad de Cristo; a los otros, 
el fatalismo astrológico y la concepción politeísta de la di- 
vinidad, prueba de la ignorancia del Dios verdadero. Nota 
común de estas dos homilías es la abundancia de citas de 
autores cristianos precedentes, con destacada preferencia 
por Cipriano, que figura con obras auténticas o falsamente 
a él atribuidas, y las Recognitiones pseudoclementinas, cita- 
das en la traducción latina de Rufino, que es del 406, y, 
por tanto, terminus post quem de la composición de las ho- 
milías. 

El segundo grupo, muy homogéneo, comprende 
quince homilías predicadas por Maximino en festividades 
importantes (Epifanía, Pascua, Ascensión) o en la conme- 
moración de mártires muy ilustres; es de notar la con- 
memoración de Cipriano junto a Pedro, Pablo y Esteban. 
Son textos por lo regular breves, en los que la conmemora- 
ción de la festividad es ocasión de consideraciones morales y 
parenéticas. No faltan en este grupo de homilías huellas de 
arrianismo, mas son raras y marcadas de paso, sin clara inten- 
ción polémica. 

El tercer grupo comprende 24 breves Expositiones de 
capitulis Evangeliorum, a los que Bruni, su primer editor 
(1784), añadió un fragmento De nominibus apostolorum. 
Son explicaciones de pasajes de los evangelios, sin orden 
aparente; a veces breves, otras más extensas, hasta formar 
una breve homilía. Con toda evidencia, se trata de una pe- 
queña colección, sacada de un material más rico, para uso 
litúrgico. En la explicación de los textos evangélicos, 
Maximino no ignora la interpretación alegórica (los dos 
hermanos de Le 15,12 representan a los judíos y a los 



Literatura arriaría 



117 



gentiles, el borrico de Mt 21,7 es símbolo de los gentiles); 
mas la usa con parsimonia, prefiriendo deducir de la lectu- 
ra del texto evangélico, ante todo, enseñanzas morales, 
basadas en el sentido literal. 

Meslin, como se dijo, ha intentado ampliar aún más, y 
no poco, la herencia literaria de Maximino, asignándole 
dos obras exegéticas arrianas sin indicación de autor: el 
Opus imperfectum in Matthaeum y un Commentarius in lob, a 
las que cabría añadir aún la traducción latina abreviada del 
Comentario de Mateo de Orígenes, realizada efectivamente 
con un estilo que se asemeja mucho a la prosa del Opus 
imperfectum in Matthaeum. Mas es difícil, por no decir im- 
posible, atribuir al mismo autor dos obras exegéticas tan 
dispares y en uno y otro caso faltan razones de peso en 
favor de la atribución a Maximino. 

Ediciones (CPL 692-701.705): PL 57,781-806.829-832; PLS 
1 691-763 (cf. 1751-1752); F. KAUFFMANN, Aus der Schule des 
Wulfila (Strassburg 1899); A. SPAGNOLO y C. H. Turner, An 
Arian Sermón from a Ms. in the Chapter Library of Verona: JThS 
13(1912)19-28; Id., An Ancient Homiliary l-Ill: JThS 16(1915) 
161-176.314-322; 17(1916)225-235; C. H. Turner, On Ms. 
Veron. LI (49) of the Work of Maxim[in]us: JThS 24(1923)71-79; 
B. CAPEELE, La liste des apotres dans un sermón de Maximin: RB 
38(1926)5-15; ID., Les homélies «de lectionibus evangeliorum» de 
Maximin VArien: RB 40(1928)49-86. 

Estudios: L. SALTET, Un texte nouveau. La «Dissertatio Maximi- 
ni contra Ambrosium»: BLE 2(1900) 118-129; J. ZEILLER, Les 
origines ebrétiennes dans les provinces danubiennes de l'Empire romain 
(Paris 1918); É. Amann: DTC X (1928)466-472; B. Capelle, 
Un homéliaire de l'éveque arien Maximin: RB 34(1922)81-108.224- 
233; J. M. Hanssens, Massimino il Visigoto: SC 102(1974)475- 
514. 

3. Obras exegéticas 

Bajo esta denominación incluimos tres obras cierta- 
mente arrianas, del género exegético, a las que no es fácil 
encontrar autor: el Opus imperfectum in Matthaeum y el 
Commentarius in lob, de que hemos hablado a propósito de 
Maximino, y el Tractatus in Lucam. 

El Opus imperfectum in Matthaeum (= OIM) es el co- 
mentario latino de Mateo más extenso que la antigüedad 
nos haya legado. El comentario no ha llegado completo, 



118 Hilario de Poitiers y la crisis amana 

pues termina en el c.25 de Mateo y presenta algunas lagu- 
nas. La tradición manuscrita es muy complicada; ningún 
manuscrito la ha transmitido por entero y algunas seccio- 
nes se leen sólo en manuscritos más bien recientes (si- 
glos XIV y XV). Esta circunstancia y la presencia en el ma- 
terial legado como parte del Opus, de textos de Jerónimo, 
Cromacio y León Magno han hecho pensar que todos los 
complementos introducidos en la obra por los manuscritos 
más recientes son añadidos posteriores, sacados de fuentes 
diversas para suplir de algún modo lo que faltaba en la 
obra, que se poseía incompleta. Mas, si bien es verdad que 
en la tradición manuscrita se han insinuado fragmentos de 
otras obras, no es menos cierto que la obra en su conjunto 
se presenta como un todo uniforme, tanto por la presencia 
de algunos temas que la recorren de un extremo a otro 
(v.gr.: el tema de la persecución) como por la profesión de 
arrianismo que contradistingue la obra, y que no es menos 
evidente en las secciones más recientes. 

Acerca de éstas es preciso tener en cuenta que el Opus 
no tardó en pasar por obra de San Juan Crisóstomo, y 
como tal la leyó y la admiró con entusiasmo toda la Edad 
Media. Dada esta difusión, los pasajes de tono arriano, no 
muchos por su número, pero importantes, no tardaron en 
ser individuados y corregidos de alguna forma tanto en los 
manuscritos recientes como en las ediciones impresas. Por 
esta razón, la mejor edición hoy disponible, que es la de 
Montfaucon, reeditada en PG 56, es prácticamente inser- 
vible en los pasajes en que aflora el arrianismo de su autor. 
Tampoco es cierta la lengua original del escrito; la presen- 
cia de muchos grecismos había hecho pensar en una tra- 
ducción del griego hasta que se descubrió que el autor ha- 
bía utilizado el Comentario de Mateo de Jerónimo, pues no 
era fácil admitir que un autor griego hubiera recurrido a 
una obra latina. Mas la posibilidad de que se trate de tex- 
tos interpolados en un segundo momento ha eliminado la 
dificultad, y, recientemente, P. Nautin ha vuelto a asig- 
narle un origen griego, proponiendo como autor al sacer- 
dote arriano Teodosio, que trabajaba en Constantinopla en 
los primeros decenios del siglo V. El reciente descubrimiento 
de un breve fragmento griego del Opus parece haber resuelto 
de forma decisiva el problema. Mas, habida cuenta de la 
compleja situación de la tradición manuscrita, antes de pro- 
nunciarse sobre ésta y sobre las demás cuestiones a que 
hemos aludido es aconsejable esperar la edición crítica, en la 



Literatura amana 



119 



que desde hace tiempo se trabaja. Entretanto conviene men- 
cionar la edición reciente, obra de R. Etaix, de seis nuevos 
fragmentos de la obra, desconocidos hasta ahora y bastante 
extensos en conjunto. 

La obra es un amplio comentario de Mateo en el que 
prevalece la alegoría, cultivada con criterios que recuerdan 
muy de cerca los de Orígenes: interpretación simbólica de 
números, animales y plantas; atención a la etimología, ver- 
dadera o presunta, de los nombres hebreos al servicio de la 
alegoría; contraposición entre sentido literal y alegórico, 
como entre carne y espíritu. Con este sagaz método her- 
menéutico se ha logrado una interpretación riquísima de 
temas y motivos, muchos sugestivos, que concede a veces 
espacio a temas doctrinales, pero que, por lo general, pre- 
fiere los de marcado tono existencial: el hombre y su lucha 
entre el bien y el mal; entre el diablo, que ha subyugado su 
carne, y Dios, que socorre con su gracia al alma, libre en 
sus decisiones, pero inestable e incapaz de alcanzar su sal- 
vación sin la ayuda divina. 

El Opus ofrece también particular interés a nivel pasto- 
ral: es obra del responsable de una pequeña comunidad 
arriana, acosada sin tregua por los católicos entonces do- 
minantes, que ve día a día menguar sus filas, ya de por sí 
poco prietas. El autor recurre al ideal evangélico para in- 
fundir ánimos y confirmar en la fides arriana a su pequeña 
grey; de ahí la insistencia continua en los temas de la ten- 
tación y de la persecución que son el tremendo crisol en 
que han de ser probados los mejores. En tal clima es más 
que obvia la insistencia en el juicio final, que sancionará la 
derrota definitiva de los poderosos perseguidores y el 
triunfo de los oprimidos. Encuentra espacio en este con- 
texto el tema del anticristo y de sus huestes, que no son 
otras que la Iglesia católica, como el comienzo de la última 
era no es otro que el reino de Constantino y Teodosio, los 
dos emperadores que persiguieron a los arríanos. 

Con el nombre de Anonymus in lob designamos un co- 
mentario de Job que en tres libros comenta el texto desde 
el principio hasta 3,19. Su lengua original es el latín y nos 
lia llegado bajo el nombre de Orígenes; no se debe, pues, 
confundir con otro comentario de Job, en parte inédito, 
que conocemos en su original griego, y atribuido también 
falsamente a Orígenes. La afiliación arriana del comentario 
se aprecia sólo en pocos pasajes de carácter doctrinal, en 
algunos de forma evidente (las tres hordas que despojan a 



120 



Hilario de Poitiers y la trisis amana 



Job en 1,17 son símbolo de la trinidad consubstancial de 
los católicos: 428). El autor anónimo recurre con parsimo- 
nia a la alegoría, y la más notable hace de Job una figura de 
Cristo paciente. Prefiere la interpretación literal, que le 
ofrece ocasión de explicarse con amplitud y detalle sobre 
asuntos morales (v.gr.: sobre la fe, la concordia, el matri- 
monio, etc.). Los ejemplos están tomados en su mayoría 
de otros pasajes del Antiguo Testamento; el tono de la 
obra es, en general, grave; a menudo, enfático, como con- 
viene a su marcada intención moralizadora y didáctica. 

El autor anónimo ha elegido a Job paciente como sím- 
bolo de la pasión de Cristo, y ello es buena muestra de la 
orientación optimista que imprime a la interpretación del 
personaje, y que hace extensiva a los hijos; el motivo con- 
ductor no es, pues, Job, que se reconoce pecador, sino, más 
bien, un Job presentado con ropaje bastante estoico, como 
prototipo del sabio, del varón inocente probado por la ten- 
tación. El dramático problema planteado por este libro bí- 
blico, es decir, el problema del sufrimiento que Dios envía 
sobre el justo, no es afrontado por el comentarista, que 
hace recaer sobre el diablo toda la responsabilidad de las 
calamidades que afligen a Job. 

Un palimpsesto procedente de Bobbio y hoy en la Bi- 
blioteca Ambrosiana (C 73) contiene fragmentos de un 
comentario del evangelio de Lucas, el llamado Tractatus in 
Lucae Evangelium, publicado por A. Mai en 1828. Son 
fragmentos, a veces bastante extensos, que comentan unos 
cuarenta versículos de los c. 1.4.5 y 6 del evangelio de Lu- 
cas. Los pasajes de carácter doctrinal son pocos y margina- 
les, pero bastan para calificar a su autor de arriano. Nada 
se sabe de él, y el único dato cronológico, y muy genérico, 
se recaba de la cita de un pasaje de la traducción latina del 
De bello iudaico, de Flavio Josefo, que se suele datar en 
torno al 370. Por lo general, el comentario es atribuido al 
período de mayor florecimiento de la literatura arriana la- 
tina, es decir, de finales del IV a principios del siglo v. 

Del comentario nos ha llegado sólo una pequeña parte, 
y ésta, además, en fragmentos; de ahí que no sea fácil ha- 
cerse una idea exacta de los criterios exegéticos que guían 
a su autor en la interpretación del texto de Lucas. No hay 
duda que conoce el método alegórico, y sabe usarlo como 
la mejor tradición enseña (v.gr.: las dos barcas de Le 5,2, 
símbolo de las iglesias: 337); mas el uso de la alegoría no 
es, ciertamente, la tónica dominante de los fragmentos 



Literatura amana 



121 



conservados, antes bien cede su puesto a una exégesis que 
se propone, ante todo, enseñar y reformar las costumbres. 
En un autor que parece bastante bien pertrechado cultu- 
ralmente, sorprende la etimología que propone de Gene- 
saret (337), que saca partido no del hebreo, como era lo 
corriente, sino de la asonancia con el griego gennao. La obra 
se presenta muy cuidada en la forma; varias veces echa 
mano de comparaciones (330.336.341.342), procedi- 
miento no habitual en obras exegéticas. Este particular 
tiene un paralelo en la tendencia análoga del Opus imperfec- 
tum in Matthaeum, y es posible establecer otras coinciden- 
cias entre las dos obras, aunque el Opus parece dar mayor 
espacio a la alegoría y ser más rico en doctrina teológica. 
En todo caso, convendría examinar más de cerca las afini- 
dades entre los dos escritos. 

Muchos autores insisten todavía en buscar el origen de 
la doctrina de Arrio en la tendencia a interpretar literal- 
mente, más bien que alegóricamente, la Sagrada Escritura. 
Esta hipótesis carece de razones válidas. Si nos limitamos a 
la literatura exegética arriana en latín, hemos podido notar 
que las diversas obras no se atienen a criterios exegéticos 
uniformes. A la preferencia por la alegoría de una obra 
como el Opus imperfectum in Matthaeum, se contrapone la 
escasa atención que le presta el Anonymus in Iob. Hemos 
visto a Maximino echar mano de la alegoría o de la inter- 
pretación literal, según su conveniencia. No sería correcto 
como método dirimir la cuestión en los orígenes del mo- 
vimiento en base a los elementos que supedita esta litera- 
tura arriana tardía; por ello quede sólo constancia de que 
los textos arríanos en latín que han sobrevivido no se atie- 
nen a un criterio homogéneo de interpretación bíblica, 
sino que ofrecen la misma variedad de criterios que go- 
bierna la literatura católica del tiempo. 

Opus tmp. in Matthaeum: Ediciones (CPG II 4569 y CPL 707): 
PG 56,611-948; R. Étaix, Fragments inédits de /'«Opus imper- 
fectum in Matthaeum»: RB 84(1974)271-300. 

Estudios: H. J. Sieben: DSp VIII (1972)362-369; F. Kauff- 
MANN, Zur Textgeschichte des «Opus imperfectum in Matthaeum» 
(Kiel 1909); G. MORIN, Quelques aperqus nouveaux sur l'«0pus im- 
perfectum in Matthaeum»: RB 37(1925)239-262; J. P. BOUHOT, 
Remarques sur l'histoire du texte de l'«0pus imperfectum in Mat- 
thaeum»: VC 24(1970)197-209; M. Simonetti, Note sull'«0pus 
imperfectum in Matthaeum»: Studi medievali 10(1969) [= A G. 



122 



Hilario de Poitiers y la crisis arriana 



Ermini I (Spoleto 1970) p. 1 1 7-200] ; Id., Per una retta valutazione 
dell'«0pus imperfectum in Matthaeum»: VetChr 8(1971)87-97; 
P. Nautin, L'«0pus imperfectum in Matthaeum» et les ariens de 
Constantinople: RHE 67(1972)381-408.745-766; A. Stuiber,£/« 
gnechtscher Textzeuge für das «Opas imperfectum in Matthaeum»: 
VC 27(1973)146-147; M. Simonetti, Su due passi dell'«0pus im- 
perfectum in Matthaeum» pubblicati di recente: Aug 15(1975)423- 
428; R. GlROD, La traduction latine anonyme du «Commentaire sur 
Matthieu», en Origeniana (Barí 1975) p. 125-138. 

Anonymus in lob: Edición: PG 17,371-522. 

Tractatus in Lucam: Ediciones (CPL 704): A. Mai, Scriptorum 
veterum nova collectio III 2(Roma 1828) p. 191-297- PLS I 
327-344. 

Estudios: M. MESLIN, Les Ariens d'Occident (París 1967) 
p.221-226.135-149 (cf. M. Simonetti: RSLR 4[1968]563-571; 
P. Nautin: RHR 177fl970]70-89). 



4. Obras doctrinales 

En este apartado presentamos tres textos arríanos muy 
importantes: 

1) La llamada Epistula de fide, vita et obitu Ulfilae 
(= U), un texto de notables dimensiones que Maximino ha 
incluido íntegro en su Dissertatio contra Ambrosium, El 
autor se declara (PLS 1,705) discípulo de Wulfila, de quien 
ha aprendido las sacras /¿iteras; se suele identificar a este 
discípulo con Auxencio de Durostorum; mas su nombre, 
que se lee al principio de la epístola, ha sido completado 
por Kauffmann, su primer editor, pues en este punto el 
manuscrito de París se ha conservado en muy mal estado. 
A pesar de esta incertidumbre, el texto es de indudable 
valor por la documentación que facilita en la primera parte 
acerca de la doctrina de Wulfila, y en la segunda, sobre su 
actividad como jefe de los godos cristianizados. Con toda 
probabilidad fue redactado pocos años después de la 
muerte de Wulfila (383). El texto termina con una breve 
profesión de fe que Wulfila dictó poco antes de morir 
como testamento espiritual; esta profesión de fe, en su 
brevedad, propone una versión radical del arrianismo, que 
subordina con toda claridad el Hijo al Padre y hace del 
Espíritu Santo una creatura. Con esta profesión concuerda 
perfectamente la exposición doctrinal, más amplia, de 
la epístola, que por ello nos permite conocer, sin duda, la 
postura teológica del gran líder del arrianismo occidental. 



Literatura arriana 



123 



2) Sermo Arrianorum (= SA) es el texto de autor des- 
conocido que fue enviado en torno al 418 a San Agustín 
para que lo confutase, y contra el que al punto compuso su 
Contra sermonem Arrianorum; por suerte, algunos manuscri- 
tos de la obra agustiniana contienen también el Sermo al 
principio. Es un escrito breve que no es improbable pensar 
que circulase entre los godos arrianos que penetraron en 
Italia con Alarico y Ataúlfo; no presenta las características 
de un verdadero sermón, sino que, más bien, parece una 
exposición completa de la doctrina arriana en forma es- 
quemática y compacta, que confiere al texto el aspecto de 
un verdadero catecismo. Su valor estriba precisamente en 
ser una exposición completa que recoge ordenadamente 
los argumentos arrianos; el Sermo ofrece de este modo la 
trama, en función de la cual cabe organizar los numerosos 
puntos particulares que se leen en otras obras arrianas, más 
prolijas, pero también más desordenadas. 

3) Fragmenta arriana (= FA) son 21 fragmentos pu- 
blicados por A. Mai en 1828 de un palimpsesto proce- 
dente de Bobbio y conservado hoy, parte, en la Biblioteca 
Vaticana y, parte, en la Ambrosiana. Los dos últimos son 
del apócrifo Ascensio Isaiae, mientras que los 19 primeros 
son, con seguridad, de tono e inspiración arriana. Muy se- 
mejantes entre sí por tenor y estilo, de suerte que apuntan 
todos a un mismo autor, no parecen proceder de la misma 
obra, sino de varias de carácter homilético, dogmático o 
polémico. El fragm.17 contiene una extensa profesión de 
fe; en otros se leen citas de los arrianos de primera hora, 
como Atanasio de Anazarba y Teógnides de Nicea, y de 
antiarrianos, como Hilario, Febadio y Ambrosio; los pri- 
meros, como es obvio, con asentimiento; los segundos, en 
cambio, para ser refutados. El autor se muestra varias ve- 
ces en polémica con los macedonianos, de los que el 
fragm.9 menciona uno de los corifeos, llamado Sozifanes 
(así leía A. Mai; el texto hoy no es ya legible), por lo de- 
más, desconocido (no convence la identificación de Meslin 
con Sofronio de Pompeyópolis, uno de los jefes homeou- 
sianos del concilio de Seleucia del 359). También el autor 
de estos fragmentos es desconocido; se han propuesto va- 
rios nombres, como Wulfila, Auxencio, Paladio y Maxi- 
mino, pero sin aducir argumentos de valor. Y lo mismo 
hay que decir de la atribución a Paladio propuesta de 
nuevo por Meslin, que, una vez más sin fundada razón, 
sostiene que el Sermo Arrianorum sea un extracto de las 



124 



Hilario de Poitiers y la crisis arriaría 



obras de Paladio. De su autor sólo cabe decir que es 
obispo arriano de una comunidad en la que el arrianismo 
pierde terreno; entre otras razones, por la hostilidad de los 
poderes públicos, lo que haría pensar, como datación, en 
los últimos años del siglo IV o primeros del siglo V; la 
estrecha afinidad con Wulfila y su escuela orienta hacia 
la región del Danubio. 

Ediciones y estudios: Epistula... Ulfilae. cf. supra, p.113: PL 
42,677-684 (Sermo Arrianorum: CPL 701); B. CAPELLE, Un homé- 
tiaire de l'éveque arien Maximin: RB 34(1922)108; A. Mai, Scrip- 
torum veterum nova collectio III 2(Roma 1828) p.208-237 y PL 
13,593-628 (Fragmenta arriana: CPL 705); M. Meslin, Les 
Ariens d'Occident (Paris 1967) p. 11 3-1 34. 

Con estos textos, con la Dissertatio contra Ambrosium y 
la Collatio con Agustín de Maximino y con la ayuda de las 
obras exegéticas, sobre todo del Opus imperfectum in Mat- 
thaeum, es posible trazzi una exposición completa de la 
doctrina arriana profesada en los círculos occidentales de 
los que tales escritos proceden. 

Punto de partida de la doctrina de Wulfila y de su es- 
cuela, que en esto siguen a Arrio y Eunomio, es el princi- 
pio de la absoluta transcendencia de Dios Padre no sólo 
respecto del universo creado, sino también respecto de las 
otras personas divinas, que la tradición colocaba junto a él 
en la profesión de fe: el Padre es el solo Dios verdadero, 
Dios y Padre de todo, porque omnium auctor (FA 4,604' 
15; U 707), y Dios también del Hijo (SA 25). Por consi- 
guiente, resulta inaceptable la afirmación católica que pro- 
clama Padre, Hijo y Espíritu Santo unus deus (CM 13; DM 
697). El Padre es único, por ser el solo no engendrado: 
sine principio y ante principium, entendiendo principium no 
sólo en sentido cronológico (el Padre es sempiterno, sin 
principio ni fin), sino, además, en sentido ontológico; es 
causa sui y causa del ser de todo, incluido el Hijo; es el 
unus auctor (CM 5; FA 4,604). 

La absoluta transcendencia y unicidad del Padre es 
puesta en evidencia añadiendo el adjetivo solus a toda pre- 
dicación que de él se haga: es el solus sapiens, solus invisibi- 
l's, etc.; no en el sentido que nadie más que él, es decir, ni 
siquiera el Hijo, sea sabio o invisible, sino en el sentido 
que ni siquiera el Hijo lo es como lo es el Padre, pues sólo 
en el Padre subsisten todas las perfecciones sin principio 



Literatura arriana 



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cronológico ni ontológico, mientras que todos los otros se- 
res, en mayor o menor medida, de él las obtienen (CM 
15,13.14.23)- En fuerza de esta transcendencia que lo dis- 
tingue, el Padre no puede entrar en contacto con la crea- 
ción; no se rebaja ad humana contagia (FA 4,603), sino que 
obra siempre por mediación del Hijo. 

Respecto del Hijo, estos arríanos de última hora no 
tienen dificultad, como tampoco la tenían los primeros, en 
llamarlo Hijo de Dios, genitus, unigenitus, para destacar su 
unicidad respecto de la creación; el Hijo es unus unigenitus 
apud ingenitum (Maxim., Serm. 2,737); su relación con el 
Padre es la generación; ni olvidan destacar su trascendencia 
respecto al universo creado (U 707). Su generación es cosa 
diversa de la creación; es una generación voluntaria que no 
induce modificación alguna en la substancia del Padre (SA 2; 
U 703). 

Mas a esta serie de afirmaciones de cuño tradicional, 
los arríanos añaden otra que distingue y define el Hijo 
como dotado no sólo de persona, sino también de natu- 
raleza y substancia propia: el Padre y el Hijo son 
singularis e incomparabilis precisamente porque cada uno 
de ellos es una realidad única y singular por substan- 
cia, naturaleza y género (OIM 829b; SA 31; FA 1,596 
bc.598b; 4,602). Y para negar la procedencia del Hijo 
de la substancia del Padre, como profesan los cató- 
licos, los arríanos la imaginan de tipo carnal y animal; 
indigna, por tanto, de ser transferida al mundo divino 
(OIM 889b). Esta preocupación por distinguir uno 
del otro, al Padre y al Hijo, en cuanto a substancia y 
naturaleza, autoriza a poner en duda que hayan en ver- 
dad concebido la generación divina de que hablan como 
una generación real; de hecho llaman también al Hijo cons- 
tituís, creatus, factus (SA 2; U 703; FA 4,604). Siguiendo 
en esto a Arrio, interpretan Prov 8,22-25, donde la sabi- 
durdía divina (= el Hijo) se dice primero creada y luego en- 
gendrada por Dios, en el sentido que en Dios engendrar es 
sólo sinónimo de crear (U 703; FA 15; 17,623), y por ello 
el Padre es llamado creator, factor del Hijo (U 704). Por 
otra parte, el proceso de creación, en virtud del cual el 
Hijo procede del Padre, es único y distinto de aquel por 
el que de Dios proceden todos los otros seres, pues sólo el 
Hijo es creado directamente por la voluntad de Dios, 
mientras que los demás seres son creados directamente 
por el Hijo por voluntad del Padre (U 704). Por esta ra- 



126 



Hilario de Pottters y la crisis amana 



zón, el Hijo es, a la vez, primogénito y unigénito (SA 1), y 
queda a salvo su unicidad y distinción del resto de la crea- 
ción: es unus ab uno (CM 15,13). 

Mas si el Hijo no procede de la substancia del Padre, 
¿de qué principio ha sido creado? Como es sabido, Arrio al 
principio dijo claramente que había sido creado de la nada; 
pero luego, ante el escándalo de una afirmación tan contra- 
ria a la tradición, evitó pronunciarse sobre este punto. Y 
así, todos los arríanos que vinieron después y Wulfila y los 
suyos prefirieron silenciar la cuestión, con la excepción es- 
porádica (CM 15,13) de apelarse a la voluntad y potencia 
del Padre casi como a fuente (= materia) de la que el Hijo 
procede. Si en este punto se sienten poco seguros, se 
muestran, en cambio, categóricos al negar la coeternidad 
del Padre y del Hijo; afirman que el Padre ha engendra- 
do-creado el Hijo ante saecula y antes de toda otra creatura 
(CM 15,5; FA 17,623), mas sólo en el sentido de engen- 
drado-creado antes del tiempo, es decir, del mundo. El 
Hijo, según ellos, no es sine initio, aunque, en cambio, es 
sine fine (FA 4,604; OIM 856A), y, en consecuencia, no 
puede ser proclamado consempiternus y coeternus del Padre 
(DM 711). 

El Padre es, pues, el arché, el principium ontológico y 
cronológico del Hijo; los arríanos construyen sobre esta 
convicción el radical subordinacianismo que los distingue. 
Alegando el IV Evangelio, insisten en que el Hijo obtiene 
del Padre el ser, la vida, el conocimiento, el poder; es de- 
cir, todo lo que es y posee (FA 1,598AB; 6,609; 
4,602.604; DM 702), y en los textos de San Juan (5,19.30) 
que hablan de la perfecta sumisión del Hijo a la voluntad 
del Padre descubren no la concordia de voluntad y acción 
entre ambos, sino la incapacidad y la imposibilidad del 
Hijo de obrar si no es por orden y voluntad del Padre, 
conservando el lenguaje de Juan, mas falseando totalmente 
su espíritu (SA 4.20; FA 3.4,603). La omnipotencia del 
Hijo es, por tanto, relativa (DM 724) y es totalmente sub- 
ditus, subiectus al Padre y su minister (FA 1,596C.598A; U 
707; SA 15.17). 

Para los arríanos, la encarnación del Hijo es una nueva 
razón para demostrar su radical inferioridad, pues por ella 
se hace visible y capaz de padecer y morir (DM 718; FA 
4,603). Los arríanos distinguen en Cristo la naturaleza hu- 
mana de la naturaleza divina y declaran abiertamente que 
el Hijo se hizo visible y capaz de padecer no en su natura- 



Ltteratura amana 



127 



leza divina; mas el solo hecho de encarnarse, y entrar así 
en contacto con el mundo, es indicio de su inferioridad 
respecto al Padre, que es absolutamente transcendente 
(CM 13; 15,26; FA 13; SA 7). Aunque sólo de forma indi- 
recta, el Logos divino passus est... iniuriam en razón de su 
carne, capaz de padecer y morir (SA 13). 

En fuerza de todos estos argumentos, los arrianos pro- 
fesan un subordinacianismo del Hijo respecto del Padre 
mucho más radical del que se encuentra en teólogos de los 
siglos I y 11, niegan resueltamente la doctrina católica de la 
igualdad de las personas divinas y, en definitiva, alejan al 
Hijo de la realidad del Padre, y lo acercan, aunque no lo 
incluyan en él, al mundo creado (SA 32; FA 4,602). 

Separado y relegado sin remedio lejos del Padre en el 
orden de la naturaleza y la substancia, el Hijo queda a él 
vinculado sólo en el orden moral. Los arrianos de la es- 
cuela de Wulfila aceptan sin dificultad la fórmula rimi- 
nense que declaraba al Hijo semejante al Padre según las 
Escrituras (CM 15,15); mas se trata, según ellos, de una 
semejanza exterior, semejanza en el querer y en el obrar 
(SA 32; DM 711), y las pocas alusiones al tema prueban la 
escasa consideración que les merecía ese concepto, funda- 
mental para los católicos. 

La condición de neta inferioridad a que Cristo es así 
relegado no es óbice para que los mismos arrianos sigan 
proclamándolo no sólo Hijo, como hemos visto, sino tam- 
bién Dios; mas cuando así lo definen, dan al mismo tiempo 
a entender su inferioridad respecto del Padre, y, en todo 
caso, prefieren acompañar el título con algún apelativo, 
tomo Deus Verbum, Deus unigenitus, etc. (SA 1; FA 
4,605 A; CM 15,8). Es Dios, es magnus quidem Deus, non 
turnen primus (OIM 874); es secundus Deus (U 703). 

Su actividad es esencialmente obra de mediación; por 
ella, el Padre se relaciona con el mundo creado. Tal activi- 
dad empezó con la creación: el Hijo fue engendrado-crea- 
do por el Padre precisamente para que creara el mundo 
(SA 3; FA 15,620A), y su condición de creador es garantía 
de su divinidad: es Deus, en cuanto creator, y es el único ser 
que posee en común con el Padre esta prerrogativa (FA 3). 
Una vez creado el mundo, el Hijo lo gobierna, y de ahí su 
dominio completo sobre toda la creación, de la que es rex 
y dominus (FA 1,598A; U 707); dominio sin ocaso, que 
alcanzará su perfección al fin del mundo (SA 34). En vir- 
tud de tales prerrogativas, el Hijo es objeto de adoración 



128 



Hilario de Poitiers y la crisis arriaría 



por parte de las creaturas (SA 27; CM 15,2) y por su triple 
condición de rex propheta sacerdos (OIM 613A.629B) es la 
única vía por la que el hombre y la creación entera pueden 
entrar en contacto con Dios (SA 33; FA 5; CM 12,4.19). 

Para los arríanos como para los católicos, la encarna- 
ción es la obra cumbre de la actividad de Cristo en el 
mundo. Si distinguimos, por comodidad de exposición, el 
fin de la encarnación del Logos del modo como se obró, 
cabe decir, sin asomo de duda, que en el primer punto la 
postura arriana coincide en substancia con la de sus adver- 
sarios: Cristo descendió a la tierra para redimir al hombre 
pecador, que la transgresión de Adán había arrojado en 
poder del diablo y a la muerte. Se sometió, como hom- 
bre, al pecado y a la muerte para convertir al hombre en 
Hijo de Dios (MAXIM., Síra. 3,738; 15,761; FA 10,614). 
En todo caso, nótese que, en consonancia con la orienta- 
ción fundamental de la doctrina arriana, la obra redentora 
de Cristo es tratada con un sesgo claramente subordinante. 

Acerca del modo de la encarnación, los arríanos de 
lengua latina no nutren dudas acerca de la concepción mi- 
lagrosa de Cristo en el seno de la Virgen y subrayan el 
carácter único de su generación tanto divina como hu- 
mana: Deus sirte matre, homo sitie patre (MAXIM., 
Serm. 1,732). La unión con el hombre no acarrea alteración 
alguna a la naturaleza divina del Logos; coexistiendo en 
una única persona (OIM 635A) con la humanidad, la divi- 
nidad superó indemne la muerte (FA 13), aunque en ella 
repercutió, de forma indirecta, la humillación de la cruz 
(DM 718; SA 7.13). Para entender bien esta última afir- 
mación conviene recordar que los arrianos, desde el prin- 
cipio, hicieron suya la concepción cristológica del tipo lo- 
gos-carne, profesada en Oriente ya a mediados del siglo III, 
según la cual el Logos asumió un cuerpo humano, pero no 
el alma, cuyas funciones él suplía. En su primera fase, la 
controversia no concedió particular atención a este tema, 
pero más tarde la concepción cristológica aludida fue es- 
grimida enérgicamente por uno de los protagonistas de la 
lucha antiarriana, Apolinar de Laodicea, lo que motivó una 
nueva polémica, que interfirió variamente con la contro- 
versia arriana. 

Los textos, más bien tardíos, que nos ocupan reflejan 
esta nueva fase del debate; no faltan textos que niegan ex- 
plícitamente que Cristo asumiese, con el cuerpo, también 
un alma humana (FA 13,617; OIM 853C.859C). Este 



Literatura arriana 



129 



punto de la controversia, en perfecta consonancia con la 
doctrina de Apolinar, destaca, sobre todo, en el Opus im- 
herfectum in Matthaeum. Apolinar sostenía que, si se admi- 
tía que el Hijo hubiese unido a sí una humanidad com- 
pleta, es decir, dotada de alma, y, por tanto, autosuficiente, 
la unión de esta humanidad con la naturaleza divina no 
podría ser más que exterior: en la cruz, la divinidad habría 
permanecido completamente ajena a los sufrimientos de su 
humanidad, y, por tanto, Dios habría intervenido en la re- 
dención sólo de forma muy indirecta. En cambio, la unión 
del Logos divino con un cuerpo humano, incapaz de obrar 
por sí mismo, garantizaba el carácter intrínseco de la unión 
entre la humanidad y la divinidad, y, por tanto, la partici- 
pación directa de la divinidad en la obra de la redención. A 
la luz de estas consideraciones debe entenderse lo que el 
OIM afirma varias veces (653B.777B.889BC), a saber, 
que los católicos, que sostenían que el Hijo se había unido 
a una humanidad completa, eran reos de sostener que la 
redención se realizó por obra de un purus homo, sin parti- 
cipación de la divinidad, lo cual, para el autor del OIM 
como para toda la tradición, era totalmente inaceptable. 

Acerca del Espíritu Santo, los arrianos de lengua latina 
se pronuncian exactamente como Eunomio: alegando tex- 
tos del Nuevo Testamento, según los cuales todo ha sido 
creado por el Padre por medio del Hijo (Jn 1,3; 1 Cor 
8,6), sostienen que el Espíritu Santo es la primera y la más 
excelsa de las obras creadas por el Hijo por voluntad del 
Padre (U 704; SA 10.26). Hemos visto que también Cristo 
era una creatura para los arrianos, mas dotada del doble 
privilegio de haber sido creado directamente por el Padre 
y de ser, a su vez, creador por voluntad del Padre. El Espí- 
ritu Santo, en cambio, carece de ambos privilegios: creado 
por el Hijo, como las demás creaturas, el Espíritu Santo ni 
crea ni gobierna el universo (U 705; FA 14; 15,620ss), y, 
en consecuencia, el Espíritu Santo, a diferencia del Hijo, 
no puede ser considerado deus ni dominus, ni puede ser 
tampoco objeto de adoración (FA 3; 14; U 707). 

Es, pues, evidente que, para los arrianos, el Espíritu 
Santo no pertenece al ámbito de la realidad divina, sino 
que es parte del universo creado, es decir, parte del con- 
junto de seres creados por el Hijo por voluntad del Padre. 
Por otra parte, la tradición colocaba sin falta al Espíritu 
Santo junto al Padre y al Hijo en la fórmula del bautismo y 
en la profesión de fe, y por ello, en obsequio a la tradición, 



130 



Hilario de Poitters y la crisis amana 



los arríanos hablan también sin falta del Espíritu en rela- 
ción con las otras personas, pero sólo para destacar su ra- 
dical inferioridad respecto del Padre y del Hijo (SA 31, U 
704, FA 14) Así como el Hijo es el mtmster por medio del 
cual el Padre obra en el mundo, así también el Espíritu 
Santo es el mtmster del que se sirve el Hijo para poner por 
obra la voluntad del Padre (SA 13 14 18 20 22, FA 2, 14, 
15) Pero su acción no posee la misma extensión que la 
acción de Cristo el Espíritu Santo no es ubique diffusus, 
sino que obra en el ámbito de la Iglesia como virtus que 
ilumina y santifica (CM 15,22, FA 3,601) En este ámbito 
más restringido, el Espíritu actúa como segundo mediador 
después de Cristo y ante Cristo, mas éste solo intercede 
ante el Padre (FA 14,619B) 

Sobre la Trinidad considerada en su conjunto, es decir, 
sobre el conjunto de relaciones que unen entre sí y carac- 
terizan en respecto recíproco a las personas divinas, los 
arríanos se muestran más propensos a combatir la doctrina 
católica que a proponer la propia A los católicos acusan, 
sobre todo, de confundir las tres personas divinas, por 
considerarlas iguales en substancia y dignidad, y, por tanto, 
de profesar la herejía de Sabelio, para los arríanos, la distin- 
ción entre las personas que los católicos confesaban en la 
Trinidad era ficticia e insuficiente, pues no comprendía 
también distinción en cuanto a substancia, naturaleza y 
dignidad (DM 702 713 716 724, U 704, OIM 807B) Por 
otra parte, de la misma doctrina católica sobre la perfecta 
igualdad de las tres personas divinas, los arríanos deducen 
también el reato perfectamente opuesto al precedente, es 
decir, la acusación no ya de sabelianismo, sino de tnteísmo 
(DM 724) 

Por su parte, los arríanos, al igual que Eunomio, usan 
el término trinitas con bastante parsimonia (FA 2) Y, de 
hecho, de su insistencia en la distinción en tres personas y 
además en tres substancias (SA 27) y de su negación de la 
igualdad de las personas, para disponerlas, en cambio, en 
un orden jerárquico riguroso, resultaba una Trinidad dis- 
puesta no horizontalmente, como la Trinidad católica, ba- 
sada en la igualdad de las personas, sino en sentido verti- 
cal, fundada en la inferioridad de la tercera persona res- 
pecto de la segunda y de ésta respecto de la primera 

Una concepción similar tenía analogías en la tradición 
(v gr. en Tertuliano y Orígenes), pero estos autores confe- 
saban la plena divinidad de las tres personas y su neta se- 



Here/es y polemistas del siglo IV 



131 



paracion del universo creado En cambio, los arríanos pro- 
fesaban una Trinidad no sólo escalonada, sino además he- 
terogénea en sus tres miembros, que son distintos entre sí 
en dignidad, substancia y naturaleza, y si el Hijo, aunque 
de forma radicalmente devaluada, participa, en algún 
modo, de la divinidad del Padre, no asi el Espíritu Santo, 
que es, en cambio, parte de la creación En consecuencia, 
los arríanos no podían hablar de la Trinidad como Dios, y 
de hecho nunca lo hicieron Para ellos, la Trinidad es sólo 
un concepto heredado de la tradición, pero carente de 
todo contenido real De ahí que de ella traten casi exclusi- 
vamente en función de la polémica, es decir, para negar la 
doctrina profesada por sus adversarios 

Literatura gótica 

Los pocos documentos que poseemos de la literatura 
gótica están relacionados, de forma más o menos inme- 
diata, con la actividad misionera y literaria de Wulfila 
Comprenden, ante todo, algunos manuscritos con una tra- 
ducción parcial del Nuevo Testamento (evangelios, cartas 
de Pablo menos Hebreos) Los textos de otro género son 
poca cosa algunas glosas y documentos, que son interesan- 
tes desde el punto de vista lingüístico, restos de un comen- 
tario a San Juan y el comienzo de un calendario (S J V ) 

Ediciones E DlETRICH, Die Brucbstucke des Skeireins (Strass- 
burg 1903), E A KOCK, Dte Skeireins Texl nebst Ubersetzung 
(Lund 1913) (con trad al ), W STRElTBERG, Dte gothtsche Btbel I 
(Heidelberg 2 1919) 

Estudios A WlLMART, Les evangtles gothtques RBibl 36 (1927) 
46-61, E A Thompson, Early Vistgothic Chrtstianity Latomus 
21(1962) 505-519, ID , The Visigoths in tbe Time of Ulfila (Ox- 
ford 1966), F HAFFNER, Fragment der Ulfilas-Bibel in Speyer 
Pfalzer Heimat (Marz 1971)1-5, P SCARD1GLI, Die Goten 
Sprache und Kultur (Munchen 1973), E A E EbbinGHAUS, 
The First Entry of the Gothic Calendar JThS 27(1976) 140-145 



IV. Herejes y polemistas del siglo IV 

La controversia amana absorbió en gran parte la aten- 
ción de los escritores cristianos latinos de la segunda mitad 
del siglo IV, mas no faltaron otros movimientos heréticos 



132 



Hilario de Poitiers y la crisis arriana 



o cismáticos que dieron asimismo origen a una literatura 
de tono más o menos polémico, de la que en seguida trata- 
remos. Conviene advertir que los autores reunidos en este 
apartado son muy diversos por intereses y carácter y al- 
guno ha sido incluido exclusivamente por razones de orga- 
nización de la materia. 



LITERATURA DONATISTA 

El cisma donatista se fragua sin clamores ocasionado 
por las polémicas internas que la persecución de Diocle- 
ciano y Galerio había provocado en las iglesias de Africa. 
En esa persecución como en las precedentes, el heroísmo, 
a veces fanático, de algunos se alternaba con la actitud me- 
drosa de los más, que o habían claudicado ante la violencia 
del perseguidor o de alguna forma se habían comprome- 
tido con él. Muchos miembros de la jerarquía pertenecían 
a esta categoría, ya que, doblegándose al primer edicto an- 
ticristiano, habían consignado los libros sagrados y otros 
objetos de culto; de ahí que se les llamara traditores. El 
obispo de Cartago, Mensurio, sin llegar a tal extremo, no 
había aprobado durante la persecución la actitud fanática 
de los intransigentes, que fácilmente podía exasperar a las 
autoridades romanas. Había encontrado por ello dificulta- 
des en Cartago, mientras que otras diferencias lo habían 
enemistado con una parte del episcopado de Numidia. 
Cuando Mensurio falleció en el 311, tres obispos se apre- 
suraron a elegirle como sucesor al diácono Ceciliano, tam- 
bién de tendencia moderada. Mas esta elección no fue del 
agrado de los extremistas, que se lanzaron contra Ceciliano 
azuzados por Lucila, una rica matrona cuyas prácticas su- 
persticiosas había censurado Ceciliano. Contra la validez 
de la consagración se objetaba la ausencia de los obis- 
pos de Numidia, invitados por tradición a la elección del 
obispo de Cartago, y la presencia entre los consagrantes de 
Félix de Aptungi, que era traditor. Se reunieron, pues, en 
Cartago 70 obispos de Numidia y declararon nula la elec- 
ción de Ceciliano, y el 312 eligieron en su lugar a Mayo- 
rino, un lector protegido de Lucila, la cual en esta ocasión 
distribuyó entre los electores cuantiosas sumas. Mayorino 
falleció pronto, y le sucedió Donato, que sería el hábil or- 
ganizador de su facción. 

Ante la división de la iglesia de Africa en dos partidos, 



Literatura donatista 



133 



los donatistas el 313 tomaron la iniciativa y decidieron re- 
currir a Constantino, solicitando el arbitrio de los obispos 
de las Galias para subsanar la división. Constantino acce- 
dió, y en octubre del 313 se dieron cita en Roma tres 
obispos de las Galias y algunos de Italia, bajo la presiden- 
cia del obispo de Roma, Milcíades. Su decisión fue favora- 
ble a Ceciliano. Los donatistas apelaron a la autoridad de 
un concilio que se reunió en Arlés el 314, mientras se apu- 
raba en Africa con diligente investigación la inocencia de 
Félix del reato de traditio. El concilio de Arlés decidió 
también en favor de Ceciliano, mas tampoco esta vez ce- 
dieron los donatistas. El 316, Constantino se decidió por 
primera vez a emplear la fuerza contra ellos, y envió sus 
jefes al exilio; mas, no obstante la violencia de los solda- 
dos, los donatistas persistieron en el cisma, y, al fin, Cons- 
tantino promulgó el 321 un edicto de tolerancia que auto- 
rizaba la vuelta de los exiliados. 

La tenaz resistencia de los donatistas en defensa de su 
causa no se explica sólo con el fanatismo de ciertos círcu- 
los cristianos de Africa, ni con las dotes de organizador de 
Donato, que no tardó en convertirse en jefe carismático 
del grupo; es preciso tener, además, en cuenta que el fer- 
vor donatista se nutría, en buena parte, del resentimiento 
antirromano, muy difundido en Africa entre la población 
más menesterosa, oprimida por los excesos del fiscalismo 
romano y reducida a la más agobiante miseria. Para esta 
población, el Imperio romano era un instrumento del dia- 
blo, una fuerza resueltamente anticristiana, por lo que mu- 
chos en Africa desaprobaban el modo como Constantino 
había encauzado la relación entre la Iglesia y el Imperio. 
Las diferencias surgidas entre Ceciliano y Mayorino fueron 
la chispa que provocó este incendio antirromano; en 
abierta oposición a la iglesia de Ceciliano, que colaboraba 
con el odiado opresor, los donatistas estaban convencidos 
de constituir la verdadera Iglesia, la Iglesia perfecta de los 
pobres y los mártires; de ahí su actitud intransigente y la 
violencia de su acción contra los fieles de la Iglesia cató- 
lica. 

Durante un largo período, los donatistas gozaron de 
amplia libertad de acción en Africa y Numidia, y de ella 
supo sacar provecho Donato para organizar su iglesia y 
acosar la católica, incapaz de oponerse con eficacia a los 
cismáticos. El 347, Constante interviene con el envío de 
dos altos funcionarios, Macario y Paulo, encargados de po- 



134 



Hilan» de Poitiers y la irías amana 



ner fin al conflicto Donato y los suyos se negaron abier- 
tamente a colaborar con la autoridad romana, no acep- 
tando su interferencia en los asuntos de la Iglesia Macano 
recurrió a la fuerza, y, en medio de toda suerte de violen- 
cias, las comunidades donatistas fueron dispersadas, y sus 
jefes, con Donato, exiliados Mas Juliano autoriza en el 
362 la vuelta de los exiliados, y los donatistas no tardan en 
reorganizarse bajo la hábil dirección de Parmeniano, suce- 
sor de Donato, y, una vez más, la Iglesia católica se ve 
acosada y trata afanosamente de defenderse, a pesar de las 
divisiones que se habían creado en el frente adversario 

Los católicos lograron oponer una cierta reacción y ob- 
tener algún éxito sólo a finales del siglo IV, con Aurelio de 
Cartago y Agustín de Hipona, mas el triunfo sobre sus ad- 
versarios no fue posible sin el apoyo del poder imperial 
Inducido por el concilio de los obispos católicos celebrado 
en Cartago el 404, Honorio promulgó al año siguiente un 
edicto contra los cismáticos El 4 1 1 se celebró en Cartago 
una solemne conferencia con la participación de los jefes 
de ambas partes, de la que salió vencida la donatista Si- 
guió en el 412 otro edicto mas drástico de Honorio, que 
condujo a la eliminación de los donatistas como fuerza or- 
ganizada y operante, mas el antmus antirromano que nutria 
el fervor de sus miembros fue aún más exacerbado A los 
pocos años, la invasión de los vándalos plantearía a las igle- 
sias de Africa nuevos y más urgentes problemas 

Los donatistas escribieron bastante, sin gran variedad 
de argumentos ni riqueza de doctrina, para defender y 
propagar su concepción de la iglesia verdadera y perfecta, 
si se exceptúan pocos textos hagiográficos, toda esta litera- 
tura pereció con la supresión de la secta, mas de ella algo 
conocemos gracias a las réplicas de los católicos, sobre 
todo de Agustín y Optato, a las que se suman las noticias 
de Jerónimo sobre Donato (De vtr til 93) y de Genadio 
sobre Viteho y Macrobio (De vtr til 4 y 5). Los autores de 
los que poseemos información más abundante son Donato, 
Parmeniano, Petiliano y Cresconio. 

Hacia el 336, Donato compuso una Eptstula de bapttsmo 
con el fin de demostrar que los fieles de la Iglesia católica, 
por carecer de la gracia divina, no podían ser considerados 
cristianos, y que, por tanto, el bautismo que conferían ca- 
recía de valor Si un católico pasaba a los donatistas, debía 
ser bautizado de nuevo Esta tesis se convertiría en el ar- 
tículo fundamental de la doctrina y de la praxis donatista 



Literatura donattsta 



135 



Donato compuso también una obra de argumento trinita- 
rio, titulada por Jerónimo De Sptrttu sancto y por Agustín 
De Trtnttate, el cual, además, refiere que en ella Donato 
profesaba una concepción subordinante de la Trinidad afín 
a la doctrina amana Por lo demás, sabemos, que, con oca- 
sión del concilio de Sárdica del 343, arríanos y donatistas 
intentaron llegar a un acuerdo, mas sin lograr resultado 
Alguno efectivo 

Parmeniano, español o galo de origen, fue el jefe de 
los donatistas desde el 362 Hábil y moderado, rigió con 
acierto la iglesia donatista hasta su muerte, acaecida hacia 
el 39 1 Compuso Salmos para uso litúrgico, como medio de 
propaganda, y un tratado en cinco libros contra los católi- 
cos (hacia el 362), cuyo contenido conocemos de forma 
sumaria por la refutación de Optato En el libro I, Parme- 
niano exponía la doctrina donatista sobre el bautismo, en 
el II enumeraba las notas de la verdadera Iglesia y trataba 
de replicar a la dificultad de la limitación de la iglesia dona- 
tista a Africa alegando la presencia de una pequeña comu- 
nidad donatista en Roma, en el III, Parmeniano acusaba a 
los católicos de ser los responsables del cisma y de la inje- 
rencia del poder político, en el IV describía los sufrimien- 
tos de los donatistas y las persecuciones de que eran ob- 
jeto, y en el V interpretaba los anatemas del Antiguo Tes- 
tamento de oleo et sacrificio peccatorts, aplicándolos a los sa- 
cramentos administrados en la Iglesia católica Parmeniano 
escribió también una carta a Ticonio (hacia el 378), un do- 
natista disidente del que hablaremos mas adelante 
(cf p 137), de su contenido informa Agustín en su réplica 
Contra epistulam Parmeniant Parmeniano reprocha a Tico- 
nio su incoherencia, pues no aceptaba los puntos funda- 
mentales del credo donatista y tampoco se decidía a pasar a 
la Iglesia católica Contra el argumento de Ticonio, que 
invocaba la universalidad como nota distintiva de la Iglesia 
verdadera, Parmeniano responde que la verdadera Iglesia 
es la donatista, en virtud de las persecuciones que sufre 
por parte del poder político (= Iglesia de los mártires) No 
falta en la carta la exposición de la doctrina sobre el bau- 
tismo, que ya conocemos. 

Petiliano de Constantina fue el adelantado del dona- 
usmo en los últimos años del siglo IV y primeros del V. 

|ugó un papel de primer plano en la conferencia de Car- 
i.igo del 411 Su Eptstula ad presby 'teros et diáconos (hacia el 

KM) sometía a examen todas las cuestiones que separaban 



136 



Hilario de Poitiers y la crisis amana 



a católicos y donatistas, y al bautismo en especial dedicó su 
De único haptismo (hacia el 410) La Epistula fue confutada 
con todo detalle por Agustín en los libros I y II Contra 
htteras Petiltam, éste replicó con una Eptstula ad Augusti- 
num, que éste impugnó en el libro III Contra htteras Pett- 
Uant En defensa de Petihano intervino entonces un cierto 
Cresconio, al que Agustín replicó con sus cuatro libros 
Contra Cresconwm En su obra, Cresconio trataba del bau- 
tismo, de las responsabilidades del origen del cisma y de 
las persecuciones Los mismos argumentos trató un cierto 
Fulgencio en una carta que conocemos sólo por la réplica 
pseudoagustiniana del Contra Fulgenttum 

Los donatistas, cantores del martirio, cultivaron tam- 
bién la hagiografía Mencionamos las Acta de Saturnino, 
Dativo y Félix, mártires bajo Diocleciano por haberse ne- 
gado a consignar los libros sagrados, las Acta de Márculo y 
las Acta de Maximiano e Isaac, víctimas de la represión 
antidonatista bajo Constante Las visiones que alientan a 
los prisioneros recuerdan la passio de Cipriano en la ver- 
sión de Poncio y la Passio Perpetuae, las amplificaciones de 
carácter retórico y el tono general de la narración acercan 
esta literatura a las llamadas pasiones épicas y no a la senci- 
llez de las actas históricas En las actas de Saturnino figura 
un apéndice que denuncia en tono polémico la actitud de 
Mensuno y Ceciliano, hostil a los confessores durante la per- 
secución de Diocleciano 

Ediciones K ZiWSA CSEL 26 (1893) (Optato), cf PLS I 
183-190, Conlatioanni 411, ed S Lancel CCL 149A (1974), ID 
SCh 104 105 (1972) (con trad franc ) 

Estudios J Ferron, Donat DHG XIV(1960)649-650, T 
SAGI-BUNIC, Controversia de bapttsmate ínter Parmenianum et 
S Optatum Milevitanum Laurentianum 3(1962)167-209, E DlN 
kler, Parmenianus PWK 36-3(1949)1549-1553, ID, Petihanus 
íbid , 37(1937)1 132-1 136, J M DEL Estal, Testimonio positivo de 
Petiliano sobre la inexistencia de monacato en Africa antes de San 
Agustín Studia Monástica 3(1961)123-136, B QuiNOT, C Late- 
ras Petiltani III 40,48 et le monachisme en Afrtque REAug 13 
(1967)15-24, cf también mfra, Optato, Agustín 

Hagiografía Ediciones (CPL 719-721 2055) PL 8,689-715 y 
P FRANCHI De' Cavalieri, Note hagiografuhe 8 [ST 65] (Roma 
1935) 3-71 (Saturnino y Dativo, cf BHL 7492), PL 8,760-766 
(Marculo, cf BHL 5271), PL 8,767-774 (Isaac y Maximino, 
cf BHL 4473 4474), PL 8,752-758 (Donato y Advocara, 
cf BHL 2303b) 



Ticonio 



137 



Estudios sobre el donatismo Cf infra, Optato y Agustín, P 
MoNCEAUX, Histoire litteraire de lAfrique chretienne IV- VII (Pa- 
rís 1912-1923), G Bareille DTC IV(1939)1701-1728 (cf 
DHG XIV [ 1960]654-655), J P Brisson, Autonomisme et chris- 
tianisme dans lAfrique romaine de Septtme Severe a l'invasion van- 
dale (París 1958) (rec A PlNCHERLE, Note sul donatismo SMSR 
33[ 1962] 1 55-169), B BALDWIN, Peasant Revolt in Africa tn the 
Late Román Empire Notthingham Medieval Studies 6(1961)3-11, 
E L GRASMUCK, Coercitto Staat und Kirche im Donatistenstrett 
(Bonn 1964), E TENGSTROM, Donatts ten und Katholtken Soziale, 
wirtschaftlicbe und politische Aspekte etner nord-afrikantschen Ktr- 
cbenspaltung (Stockholm 1964) (rec P A FEVR1ER RSLR 
2[ 1966] 228-240), S LANCEL, Onginalité de la province ecclestastt- 
que de Byzacene aux IV e et V siecles Cahiers de Tumsie 12 
(1964)139-154, W H C FREND, Martyrdom and Persecution in 
the Early Cburch A Study of a Conflict from the Maccabees to 
Donatas (Oxford 1965) (rec GAIFFIER AB 85[ 1967] 52 1-523), 
S LANCEL, Aux origines du Donattsme et du mouvement des circon- 
tellions Cahier de Tumsie 15(1967)183-188, S GHERRO, Stato e 
Chiesa di fronte alia controversia donattsta nei prtmi anm dell'eta 
¡ostantiniana Studia et documenta histonae et íuns 36(1970) 
59-409, W H C FREND, The Donattst Church A Movement of 
Prolest in Román North Africa (Oxford 1952, 2 197V) (rec Gaif- 
iier AB 75[1957]236-238, Drewery JEH 23[ 1972] 25 1-266), 
R B Eno, Some Nuances tn the Ecclesiology of the Donattsts 
REAug 18(1972)46-50, M Overbeck, Agustín und die Ctrcum- 
ullionen setner Zeit Chiron 3(1973)457-463, W H C FREND, 
Heresy and Schism as Social and National Movement, en D BAKER 
(td ) y Schism, Heresy and Religious Protest (Cambridge 1972) p 37- 
56, D RAYNAL, Cuite des martyrs et propagande donatiste a Uppe- 
na Cahiers de Tumsie 2 1 ( 197 3)33-72, K M Girardet, Kaiser- 
Kíncht und Bischofsgericht (Bonn 1975), J S ALEXANDER, A note 
<»i the Identity of the «Man of God» of 1 Kings XIII in Gesta Coll 
(arthag 3 358 JThS 28(1977)109-112, W H C Frend y 
K CLANCY, When did the Donattst Schtsm begin? íbid , 104-109 



T I C O N I 0 

Ticomo, que hemos visto antes ser el blanco de un ata- 
que de Parmeniano, ocupa en las filas donatistas una posi- 
c ion singular por su vasta cultura, en especial bíblica, y por 
l.i moderación e independencia de juicio, ajenas al fana- 
nsmo típico de los cismáticos, hasta el punto de acabar por 
inmper con ellos Su actividad se coloca entre el 370 y el 
>9() Ticonio supo detectar con agudeza los puntos débiles 
dt la doctrina donatista sobre la Iglesia y el bautismo, y no 



6 



138 



Hilario de Poitiers y la iruis amana 



los ocultó en sus escritos Por este motivo fue atacado por 
Parmeniano y hacia el 380 fue condenado por un concilio 
donatista. No se creyó por ello en el deber de pasar a la 
Iglesia católica, que seguía siendo, en su opinión, una Igle- 
sia de traditores, obró, pues, por su cuenta, dedicándose a 
sus estudios preferidos Agustín tuvo en gran estima a este 
singular personaje, y de él proceden, así como de Genadio 
(De vir til 18), muchas noticias acerca de Ticonio 

Se han perdido las dos obras que provocaron su cho- 
que con los donatistas, a saber, el De bello intestino y las 
Exposittones diversarum causarum, escritas entre el 370 y el 
375 No son obras independientes, pues la primera ex- 
pone las tesis del autor y la segunda procede a su defensa 
Ticonio establecía en ellas la universalidad como nota 
constitutiva de la Iglesia verdadera y denunciaba por in- 
fundada la presunción donatista de constituir la iglesia de 
los perfectos, haciendo notar que, aun dentro de la comu- 
nidad cismática, seguía habiendo buenos y malos En po- 
lémica también con los donatistas, Ticonio sostenía, no 
menos que Optato, que la eficacia del bautismo no podía 
depender de la dignidad moral del sacerdote que lo admi- 
nistraba 

De Ticonio se conserva entero el Líber regularum o Lí- 
ber de septem reguhs, compuesto hacia el 392, que es, en 
cuanto nos es dado saber, el primer manual de hermenéu- 
tica bíblica escrito en Occidente, muy apreciado por Agus- 
tín, que refiere con detalle su contenido en los últimos 
capítulos del libro III de su De doctrina cbristiana No es 
una exposición orgánica o sistemática de los criterios de 
interpretación de la Biblia, sino una serie de reglas cuya 
aplicación permitía interpretar alegóricamente algunos pa- 
sajes de la Biblia de difícil o poco clara inteligencia, de 
suerte que también de ellos pudiera el lector aprovecharse 
para su instrucción y edificación La enunciación de cada 
una de las siete reglas es luego declarada y explicada ale- 
gando una nutrida sene de citas bíblicas, no siempre pers- 
picuas, no faltan divagaciones, que oscurecen aún más el 
trazado de la exposición He aquí los puntos principales 

La primera regla, De Domino et corpore eius, sostiene que 
la Biblia, cuando habla de Cristo, no lo separa de su 
cuerpo que es la Iglesia, y por ello pasa a hablar de uno u 
otra sin distinción La piedra desprendida del monte que 
aniquila los reinos del mundo, según Daniel (2,34), es fi- 
gura de Cristo, pero, cuando la piedra se convierte en un 



Ticonio 



139 



monte, no es ya, en rigor, símbolo de Cristo, sino de su 
Iglesia La segunda regla, De Domtm corpore bipertito, de- 
clara, con clara intención antidonatista, que la Escritura 
habla de la Iglesia como de un cuerpo que consta de dos 
partes, una formada por los buenos, la otra por los malos, 
por ello, la esposa de Cant 1,4 dice «Soy morena, pero 
hermosa», y Pablo en Rom 11,28 habla, a la vez, de tni- 
iii ni y dtlecti La tercera regla, De promissis et lege, pretende 
esclarecer, sobre todo, los textos paulinos de Romanos y 
Cjalatas, que se pronuncian ora en favor, ora en contra de 
la ley mosaica Ticonio disipa la aparente contradicción a 
la luz- del progreso, que de la antigua economía, basada en la 
ley, conduce a la nueva, fundada en la fe, y recordando la 
lunción propedéutica de la ley (Gál 3,24) En un contexto 
que es antignóstico y antimaniqueo, el autor insiste en el 
valor del libre albedrío, factor decisivo, junto con la gracia, 
de la salvación individual, y, una vez más contra los dona- 
ustas, vuelve sobre el tema de la Iglesia, compuesta de 
buenos y malos (como Esaú y Jacob, que luchan en el vien- 
tre de su madre) La cuarta regla, De specie et genere, sos- 
nene, alegando, sobre todo, textos proféticos, que la Escri- 
tura, a veces, toma la especie por el género, es decir, la 
parte por el todo, y viceversa También aquí la preocupa- 
ción de Ticonio es eclesiológica y de signo antidonatista. 
Sostiene, en efecto, que las diversas ciudades y naciones 
mencionadas en el Antiguo Testamento son figuras de la 
Iglesia, a veces, de la Iglesia entera (= el todo), a veces, sólo 
de la porción buena o mala (= la parte) Con esta oscilación 
del género a la especie y viceversa, Ticonio explica, entre 
otros, el episodio de Jonás en Nínive (c 3) La quinta regla, 
De temporibus, propone resolver, con auxilio de la sinécdo- 
que (la parte por el todo, y viceversa), algunas aparentes 
contradicciones de la Escritura en los cálculos cronológi- 
cos Ad virtiendo que en tales cálculos la Escritura puede, a 
veces, tomar la parte por el todo, y viceversa, se resuelve, 
p ej , la contradicción entre Gén 15,13 (los hebreos serán 
oprimidos en Egipto por 400 años) y Ex 12,40 (los he- 
breos permanecieron en Egipto 400 años), contradicción 
que obedece a que no fueron oprimidos durante todos los 
100 años, sino sólo después de la muerte de José La sexta 
regla, De recapitulatione, declara que, a veces, la Escritura 
concentra en un momento significativo lo que en verdad 
nene una validez cronológica más amplia los avisos de 
Mt 24,15-18 y Le 17,30 deben ser observados siempre y no 



140 



Hilario de Poitiers y la irisn amana 



sólo en la parusía. La séptima regla, De diabolo et corpore 
eius, es la réplica exacta de la primera; cuando la Escritura 
habla del diablo, no lo distingue de su cuerpo, que son las 
personas a él sujetas; v.gr.: cuando Isaías habla de la caída 
de Lucifer (19,12ss) lo que luego se dice de todos los reyes 
y pueblos, hay que entenderlo referido a su cuerpo, no al 
diablo mismo. 

Antes del Líber regularum. Ticonio había compuesto un 
comentario del Apocalipsis, del que nos han llegado sólo, en 
un ms. de Turín procedente de Bobbio, numerosos frag- 
mentos sobre los c.2.3. 7. 8.9.10.11. 12. Esta obra de Tico- 
nio fue muy estimada en los siglos V al VII y fue utilÍ2ada 
por otros exegetas; la comparación de los comentarios del 
Apocalipsis de Beda, Primasio y, sobre todo, Beato de 
Liébana (siglo VII) pueden ampliar notablemente nuestro 
conocimiento del comentario de Ticonio, mas los fragmen- 
tos de Turín son suficientes para hacernos una idea precisa 
de las características generales de la obra. 

Predomina en ella la interpretación alegórica, y Ticonio 
recurre a sus reglas (v.gr.: para la regla cuarta, género y 
especie, cf. 2,21-23; 12,1). El comentario tiende a inter- 
pretar en sentido espiritual determinados particulares del 
texto (v.gr.: los ídolos y la fornicación de 2,20, los cata- 
clismos y catástrofes de 11,6.13; 12,4); a veces, detalles 
escatológicos son actualizados y aplicados a la vida de la 
Iglesia (v.gr.: 7,17). El tema que más interesa a Ticonio es 
la relación entre Cristo y la Iglesia; ésta, en consonancia 
con la orientación general del pensamiento de Ticonio, 
comparece bajo las figuras más variadas (v.gr.: los ángeles 
de 2,19; 8,2.6; 10,10; 11,18, la nueva Jerusalén de 3,12, el 
altar de 8,3, los ancianos de 9,7, los candelabros de 11,4, 
la mujer vestida de sol en 12,1 [Cristo es el sol; los após- 
toles, la corona de doce estrellas; los herejes, la luna bajo 
los pies de la mujer, y Cristo encarnado, su hijo]). En esta 
obra no falta la polémica contra el particularismo de los 
donatistas, qui angustam nituntur faceré ecclesiam det, que, 
en cambio, está esparcida por todo el mundo (3,9-10.12); 
dos pueblos coexisten en ella, los buenos y los malos, pars 
dei quae luci est comparata, et pars diaboli tenebrarum obscun- 
tatibus circumsepta (8,12). 

Ediciones: Cf. CPL 709-710; PL 18,15-66; PLS I 621-652; 
F. C. Burkitt, The Book of Rules ofTyconius (Cambridge 1894); 
F. Lo BUE-G. C. WlIXIS, The Turin Fragments ofTyconius' Com- 



Optato de Milevi 



141 



mentara on Revelation (Cambridge 1963) (rec. G. BONNER: JThS 
16[ 1965] 199-204). 

Estudios: E. Dinkler: PWK 2 6,1(1936)849-856; T. Hahn, 
Tyconius-Studien. Ein Beitrag zur Kirchen- und Dogmengeschichte 
des 4Jahrhunderts (Leipzig 1900) (reed. Aalen 1970); H. A. San- 
DERS, Beati in Apocalypsim libri XII (Romae 1930); K. FORSTER, 
Die ekklesiologische Bedeutung des Corpus-Begriffes im Liber Regu- 
larum des Tyconius: MTZ 7(1956)173-183; J. Ratzinger, Beo- 
bachtungen zum Kirchenbegriff des Tyconius im «Liber regularum»: 
REAug 2(1956)173-187; L. VAN DER Lof, Warum wurde Tyconius 
nicht katholisch?: ZNW 57(1966)260-283; A. Pincherle, Nuovi 
[rammenti di Ticonio: RSLR 5(1969)756-757; G. Bonner, To- 
wards a Text ofTyconius: SP X [TU 107](Berlin 1970) p.9-13; 
P. CAZIER, Le «Livre de regles» de Tyconius. Sa transmission du «De 
doctrina christiana» aux «Sentences» d'Isidore de Séville: REAug 
19(1973)241-261; E. ROMERO POSE, Ticonio y el sermón «in 
natali sanctorum innocentium»: Greg 60(1979)513-544; ID., Et 
caelum ecclesia et térra ecclesia. Ex'egesis ticoniana de Apocalipsis 4,1: 
Aug 19(1979)469-486; A. PINCHERLE, Alia ricerca di Ticonio: 
SSR 2(1978)357-365. 



OPTATO DE MILEVI 

La Iglesia católica de Africa y Numidia, desprovista de 
una dirección enérgica antes de Aurelio y Agustín, a duras 
penas y con poco éxito trató de oponerse a la presión des- 
bordante de los donatistas y su eficaz proselitismo. En el 
campo literario, antes de la avalancha de las obras antido- 
natistas de Agustín, hoy, y ya en la antigüedad, se conocía 
sólo una obra católica contra los donatistas: la de Optato 
de Milevi. De su autor sólo sabemos que era obispo de 
Milevi (Numidia), y también Jerónimo tenía sólo noticia 
de los libros Adversas Donatianae partís calumniam, escritos 
en tiempos de Valentiniano y Valente (De vir. ¿II. 110). 
Como se ve, Jerónimo no refiere el título exacto, como 
tampoco lo dan los códices, que escriben sólo líber I, 
II, etc., de Optato de Milevi. El título adversus Parmenia- 
num de las ediciones modernas no es, pues, original y ha 
sido elegido en vista del contenido, que efectivamente es 
una refutación de la obra anticatólica del obispo donatista. 

La obra de Optato, como se conserva en los manuscri- 
tos, está dividida en siete libros, más un apéndice de do- 
cumentos sobre la controversia donatista. Jerónimo, en 



142 



Hilario de Poitiers y la irisis amana 



cambio (1 c ), habla de seis libros, y el mismo Optato en 
I 7, al proponer el plan de su obra, enumera sólo seis pun- 
tos, que corresponden exactamente con el contenido de 
los seis primeros libros Por ello no ha faltado quien ha 
considerado no auténtico y añadido el libro VII Mas tam- 
bién éste es de Optato, que lo añadió, como se lee al prin- 
cipio, más tarde para perfilar mejor su posición antidona- 
tista Por indicios que ofrecen algunos manuscritos, cabe 
pensar que Optato revisó con esta ocasión los primeros 
seis libros, introduciendo algunas mejoras y añadiendo al- 
guna cosa (v gr parte del c 8 del libro III) Con toda pro- 
babilidad, también entonces añadió el apéndice de docu- 
mentos, las dudas contra la autenticidad de algunos de 
ellos no tienen fundamento. Por lo que Jerónimo refiere y 
de algunos indicios internos, la primera redacción de la 
obra se remontaría a los años 370-3 74 La mención de Siricio 
como obispo de Roma (II 3) es una aclaración añadida en 
la segunda redacción, pues Sincio fue elegido papa el 385 
La segunda redacción sería, pues, de los años 385 al 390 

La obra, como dijimos, es una refutación sistemática 
del escrito filodonatista de Parmeniano Optato enumera 
en síntesis, al principio, los cinco puntos fundamentales 
tratados por Parmeniano y los seis que él mismo tratará en 
su respuesta Pero antes de pasar a la exposición ordenada 
y sistemática de los seis temas, Optato reprocha a Parme- 
niano que por querer exaltar el bautismo haya llegado a 
afirmar que la carne de Cristo fue purificada de sus sordes 
en el bautismo del Jordán, hablando de la condenación que 
Parmeniano había repetido contra herejías de tiempos pa- 
sados (Marción, Praxeas, Sabelio, Valentino, etc ), Optato 
expone un punto fundamental de su pensamiento, a saber, 
la distinción entre herejes y cismáticos, éstos, reos sólo de 
rebelarse contra la disciplina de la Iglesia, los primeros, 
culpables de errores de doctrina, por lo que justamente 
son rebautizados Acabado el proemio, Optato pasa al 
primer punto de su exposición, que versa sobre el pro- 
blema de los tradttores, la chispa que había provocado la 
crisis donatista Para refutar a Parmeniano, que había sos- 
tenido la invalidez de la elección episcopal de Ceciliano, 
Optato narra la historia del comienzo del cisma hasta el 
concilio de Roma, presidido por Milcíades, poniendo de 
relieve, como era de esperar, la responsabilidad de los do- 
natistas, insiste, sobre todo, en una circunstancia denun- 
ciada por el diácono Nundiniano, a saber, que algunos 



Optato de Milevt 



143 



obispos de Numidia que habían acusado a Félix de Ap- 
tungi de traditor, eran ellos mismos tradttores, y en fe de 
ello aduce el primer texto del apéndice documental 

El segundo libro responde a la afirmación de Parme- 
niano, según la cual la iglesia donatista era la verdadera 
Iglesia católica, en cuanto provista de todas las notas re- 
queridas Optato denuncia la farisaica presunción de los 
donatistas alegando una constatación fundamental que la 
iglesia donatista está confinada en un rincón del mundo, 
mientras la Iglesia católica de Africa se mantiene en comu- 
nión con todas las demás iglesias, exalta a continuación con 
vigor la unidad de la Iglesia y el primado de la Iglesia ro- 
mana, citando la lista de sus obispos, y refiere con sorna el 
intento donatista de establecerse en Roma. Parmeniano 
había escrito que no merecía llamarse iglesia la que se nu- 
tre de la sangre (de los donatistas), provocado por tal afir- 
mación, Optato responde describiendo con detalle las vio- 
lencias perpetradas por los donatistas contra el clero y los 
seglares católicos En el libro tercero, Optato examina la 
acusación que se hacía a los católicos de haber solicitado la 
intervención de la milicia romana contra los donatistas, 
trata de minimizar tal intervención, de la que, no obstante, 
en el c 7 sostiene, al menos de forma indirecta, la legitimi- 
dad alegando episodios del Antiguo Testamento, recuerda, 
una vez más, las violencias de los donatistas y condena su 
fanática fidelidad a Donato, niega que se pueda tener por 
mártires a los donatistas víctimas de la represión romana, 
pues mártires son sólo las víctimas de las persecuciones de 
los paganos, los donatistas, en cambio, qmcquid potuerunt 
pati, si occidi malum est, malí sui ipsius sunt causa (c 6) En 
este contexto, Optato afronta el punto neurálgico de la 
controversia donatista, a saber, la actitud de católicos y 
donatistas frente al Imperio romano, mas lo hace procu- 
rando hacer resaltar, no obstante las divergencias, la subs- 
tancial coincidencia de ambas partes en una fe común (c 9) 
Optato profesa lealtad total al Imperio, desde que los em- 
peradores son cristianos, la identificación de la cristiandad 
con el Imperio es, según él, un hecho consumado (non 
enim respublica est tn ecclesia sed ecclesia in república, escribe 
en el c 3), y por ello juzga imperdonable la hostilidad de 
Donato contra Constante, cathohcus tmperator Con esta 
mentalidad, Optato no parece la persona indicada para pe- 
netrar en el meollo de los motivos socio-económicos que 
inspiraban el repudio donatista del Imperio y de la política 



144 



Hilario de Poitiers y la crisis arriaría 



de connivencia con la Iglesia, y por ello no logró com- 
prender su razón de ser. 

En el libro IV, el más breve de todos, Optato examina 
las razones de los donatistas para negar validez a la unción 
y a la eucaristía oficiadas por los sacerdotes católicos, que 
los cismáticos tenían por pecadores. Denunciando, una vez 
más, el radicalismo de los donatistas, que exasperaban una 
controversia que de suyo no afectaba a los puntos funda- 
mentales de la fe, Optato pone en evidencia la presunción 
de los adversarios al juzgar pecadores a los católicos y re- 
futa los argumentos bíblicos, en realidad bastante genéri- 
cos, que los donatistas aducían en apoyo de su reprobación 
de los sacramentos administrados por los católicos. El li- 
bro V continúa y amplía el tema del IV, esta vez referido al 
punto doctrinal más importante que dividía a los dos ban- 
dos, es decir, la decisión donatista de considerar inválido el 
bautismo administrado por un sacerdote católico por ser 
pecador, y, por tanto, de administrar de nuevo el bautismo 
a los católicos que pasaban a las filas donatistas. En pro de 
esta praxis, los donatistas invocaban el patrocinio de Ci- 
priano, que no había tenido por válido el bautismo admi- 
nistrado por los herejes. Optato observa que el bautismo 
administrado por los herejes, que alteran la profesión de 
fe, no es válido, pero entre los donatistas y los católicos 
una est ecclesiastica conversatio (c. 1 ), y, por tanto, es válido 
el bautismo administrado por unos y por otros. En el bau- 
tismo cabe distinguir tres elementos (species): prima in Tri- 
nitate, secunda in creciente, tertia in operante; de ellos sólo 
los dos primeros son indispensables, a saber, la fórmula 
bautismal correcta, como compendio de la regla de la fe, y 
la fe del candidato; no así el tercero, es decir, la santidad 
del ministro: operarii mutari possunt, sacramenta mutart non 
possunt (c.4). Hacer depender la validez del bautismo de la 
santidad del ministro equivale a admitir que la voluntad 
del hombre pueda poner obstáculos a la voluntad salvífica 
de Dios, que se concretiza precisamente en la gracia del 
bautismo. Dios mismo, no el ministro, es quien infunde en 
el bautizado el espíritu divino. En Optato se encuentra ya 
más que bosquejada la doctrina agustiniana sobre la efica- 
cia de los sacramentos ex opere operato y no ex opere ope- 
rantis. 

El libro VI ilustra los excesos cometidos por los dona- 
tistas, que para proclamar su convicción de la invalidez de 
los sacramentos y ordenaciones católicas llegaban al ex- 



Optato de Milevi 



145 



tremo de destruir los altares y cálices de las iglesias católi- 
cas, lavar y sembrar de sal las mismas iglesias para purifi- 
carlas y mudar a las vírgenes los ceñidores de lana. En el 
libro VII, añadido, como se dijo, más tarde, Optato re- 
cuerda, una vez más, las intemperancias de los donatistas y 
aprueba la obra de Macario, el legado de Constante, que 
había mandado la milicia romana contra los donatistas. En 
este libro, que es de tono aún más conciliador que los pre- 
cedentes, Optato se opone a la tesis donatista sobre la 
Iglesia que alberga sólo a los perfectos; la Iglesia, que es 
una, extendida por todo el mundo (romano), es semejante 
al campo cultivado de la parábola de Mt 13,24ss: et in uno 
agro nascuntur diversa semina, sicut in ecclesia non est similis 
turba animarum (c.2). La separación del grano y de la ci- 
zaña tendrá lugar sólo el día del juicio por intervención de 
Dios mismo. 

En más de una ocasión hemos notado el tono mode- 
rado y la actitud conciliadora de Optato, notas que distin- 
guen su obra de otras del mismo género literario, por lo 
regular mucho más agresivas y violentas. Optato, en 
efecto, procura quitar importancia a los motivos de con- 
flicto entre católicos y donatistas, a los que presenta como 
extremistas radicales que exageran por fanatismo ese con- 
flicto. A este fin pone al descubierto con acierto el fari- 
seísmo, a la vez orgulloso e ingenuo, de quien se ufanaba 
de pertenecer a la Iglesia de los perfectos y echa abajo sin 
dificultad, a veces con blanda ironía, los endebles argu- 
mentos que sostenían tal presunción. Mas en realidad el 
donatismo se nutría, ante todo, de fanatismo religioso y de 
odio antirromano, y, junto a éstos, el pertrecho doctrinal 
significaba muy poco. De ahí que sea legítimo preguntarse 
qué eficacia y validez pudo tener entre los donatistas esta 
obra que nos parece tan mesurada y bien trabada. Su razón 
de ser estriba, ante todo, en la urgencia de dar respuesta 
católica a la obra de Parmeniano para hacer ver a los inde- 
cisos y tibios de ambos bandos la inconsistencia de los ar- 
gumentos filodonatistas en ella recogidos. 

Los antiguos no conocían de Optato más que esta obra 
antidonatista que hemos presentado. Modernamente le 
fueron adjudicados unos sermones de la enorme congerie 
de los pseudoagustinianos, mas la atribución está lejos de 
ser segura; uno trata de la Pascua, otro de la Epifanía. Más 
segura pareció la atribución de un sermón sobre los Santos 
Inocentes que figura con el nombre de Optato de Milevi 



146 



Hilario de Poitters y la crisis amana 



en un manuscrito Algunos detalles del texto (actualidad 
de las persecuciones, alejamiento del mundo) apuntan a 
una procedencia donatista Se ha propuesto el nombre de 
Optato de Thamugadi, uno de los jefes cismáticos 

Ediciones (CPL 244-249) PL 11,883-1104, PLS I 287-302, 
K ZlWSA CSEL 26 (1893), A WlLMART, Un sermón de saint 
Optat pour la fete de Noel RevSR 2(1922)271-302 

Traducción Inglesa O R VASSAIX-PHILLIPS (London 1917) 

Estudios B Capelle, Optat et Maxtmtn RB 35(1923)24-26, 
A PlNCHERLE, Un sermone donatista attributto a S Ottalo di Mtle- 
n Bilychnis 22( 1923)1 34ss, Id , Due postille sul donatismo RR 
18(1947)160-164, T Sagi-Bunic, Controiersia de baptismate 
ínter Parmenianum et S Optatum Milentanum Laurentianum 
3(1962)167-209, Y M Duval, Quelques emprunts de saint León 
a saint Augusttn MSR 15(1958)85-94 (91s), S Blomgren, Eme 
Echtheitsfrage bei Optatus ton Mtleve (Stockholm 1959), Id , Spi- 
cilegium Optatianum Eranos 58(1960)132-141, A C de Vefr, 
A propos cié l'authenticite du livre Vil d'Optat de Mtleve REAug 
7(1961)389-391, H J DlESNER, Volk und Volksaufstande bei 
Optatus ton Mtleie, en Ktrche und Staat tm spatromischen Retch 
(Berlín 1963), H SILVESTRE, Trois sermons a retirer definitivement 
de l'herttage d'Optat de Mtleve Proceedings of the African Classical 
Associanon 7(1964)61-62, V Saxer, Un sermón medieval sur la 
Madeleine Reprtse d'une homehe antique pour Paques attribuable a 
Optat de Mtleve C+ 392) RB 80(1970)17-50, A Golda, Les mots 
«fides» et «fidelis» chez Optat de Miteie Rocznik teol -kanoniczne 
19(1972)172-180 (en polaco, con resumen en francés), L Malu 
NOWICZOWNA, Signification du mot «sacramentum» chez Optat de 
Mtleve ibid, 163-171 (id ), R B Eno, T be Work of Optatus as 
a Turning Point in the African Ecclesiology The Thomist 37 ( 1973) 
668-685, E NASH, Convenerunt in domum Faustae ¡n Laterano 
S Optati Milevitant l 23 RQ 71(1976)1-21 



ZENON DE VERONA 

En una carta escrita hacia el 380 (I 5,1), Ambrosio re- 
cuerda, como obispo de Verona fallecido poco antes, a 
Zenón, que la tradición coloca en octavo lugar en la suce- 
sión de obispos de esa sede Nada dicen de él Jerónimo y 
los demás biógrafos antiguos, mas algunos manuscritos le 
atribuyen 92 homilías, que por argumentos internos resul- 
tan, de hecho, ser obra de un mismo autor que escribe 
después del 360, pues utiliza el comentario de los Salmos de 



Zenon de Verona 



147 



Hilario No hay razón para no aceptar la atribución de los 
manuscritos, y, en efecto, nadie hoy pone en duda que 
Zenon sea el autor de esas homilías 

La colección nos ha llegado repartida en dos libros de- 
siguales, el primero de 62 y el segundo de 30 homilías En 
conjunto sólo unas 30 parecen ser completas o, al menos, 
desarrolladas de forma orgánica, la mayoría son esbozos, 
resúmenes o fragmentos, a veces repetidos Por ello, es 
evidente que la edición de estas homilías no es obra de 
Zenón, sino de algún compilador que reunió el material 
que pudo encontrar, probablemente, después de la muerte 
del obispo De indicios que ofrecen los manuscritos, se 
deduce que la colección fue compilada en Verona y para 
uso litúrgico El silencio de las fuentes acerca de la activi- 
dad literaria de Zenón se explica con facilidad por la difu- 
sión sólo local de las homilías, acaso cuando había transcu- 
rrido ya algún tiempo de la muerte de su autor La calidad 
notable de algunas de las más extensas, incluso en el as- 
pecto formal, autoriza a pensar que, al menos, éstas fueron 
revisadas por su autor después de ser pronunciadas 

Alegando las reminiscencias de autores africanos, como 
Tertuliano y Lactancio, en vanas paginas de Zenon, y la 
presencia de una homilía en honor de San Arcadio, un 
mártir poco conocido de Mauritania, se ha convertido en 
opinión común la procedencia africana de Zenón Mas el 
primer argumento carece de valor, y el segundo, mas signi- 
ficativo, no basta para establecer la patria del obispo de 
Verona 

Los temas tratados en las homilías son muy vanados, 
como era de esperar, la mayor parte son de argumento 
exegético, algunos tratan del bautismo, y de la Pascua, 
otras, temas morales, como de conttnentia, de avantia, de 
pudiatia, de timore, de pattentta, etc En estas últimas se 
advierte la tendencia a recurrir a ejemplos, casi siempre 
del Antiguo Testamento, para animar e ilustrar la exposi- 
ción José y Susana son ejemplos de pureza (I 1), Daniel, 
Joñas y Pedro son ejemplos de temor de Dios (II 2) El 
tenor de la exposición, como aparece en los textos comple- 
tos, es grave, la forma, cuidada, con empleo, a veces, de 
cláusulas rítmicas En Zenon no se advierte, pues, necesi- 
dad u ocasión alguna de acomodar su forma de hablar a la 
capacidad de un auditorio de escasa preparación 

La mayor parte de las homilías bíblicas se refieren al 
Antiguo Testamento episodios (los sueños de Jacob. I 37) 



J48 Hilario de Poitiers y la crisis amana 

y personajes (Job: 115; Abrahán: I 43; Jonás: I 34). La 
singular predilección por esta parte de la Biblia, ya men- 
cionada, destaca también en textos de otro género (v.gr.: 
en I 36,7-8); como modelos de fe, sólo Pedro representa al 
Nuevo Testamento, mientras que el Antiguo figura con 
Henoc, Noé, Abrahán, Isaac, Jacob, José, Moisés, Josué, et- 
cétera. Predilección especial concede Zenón al libro de Da- 
niel, sobre todo a los episodios de los tres jóvenes y de 
Susana. Esta preferencia por el Antiguo Testamento va pa- 
reja con una habitual postura antijudía (I 18. 51. 61, etc.), 
que tiene ocasión de mostrarse, sobre todo, al hablar de la 
Pascua. La única homilía, entre los textos completos o casi 
completos, dedicada al Nuevo Testamento — la II 1, sobre 
1 Cor 15,24 — aborda un texto debatido en la controversia 
arriana, y adopta en todo la forma de una exposición doc- 
trinal. 

La evidente preferencia de Zenón por episodios y per- 
sonajes del Antiguo Testamento discurre por las cauces de 
la tradición, que interpretaba el Antiguo Testamento en 
clave prevalente, por no decir exclusivamente, cristológica, 
en esta dirección procede la exégesis de las homilías mejor 
conservadas, en las que diversos personajes del Antiguo 
Testamento comparecen como prefiguraciones de Cristo. 
Se trata, por lo general, de motivos tradicionales; v.gr.: Jo- 
nás (I 34), Jacob (I 37), el patriarca Judá en el episodio de 
Tamar (I 13), la parábola del buen samaritano, con Adán 
en el papel del hombre despojado y maltratado, y Cristo 
en el del buen samaritano, explicación que extiende al caso 
de Job (I 15), variante menos común en esta tradición exe- 
gética. Si en las homilías la interpretación de conjunto es, 
en gran parte, tradicional, no cabe decir lo mismo de mu- 
chas anotaciones de detalle, que revelan un exegeta atento 
a los matices más ligeros del texto bíblico que interpreta. 
Zenón se ha ocupado varias veces de Gén 1,26-27 (crea- 
ción del hombre a imagen de Dios), texto de notable rele- 
vancia doctrinal, elaborando una antropología dualista que 
descubre la imagen divina en el elemento espiritual del 
hombre. 

Pocas de las homilías completas abordan temas for- 
malmente teológicos (I 2, sobre la resurrección; II 5, sobre 
1 Cor 15,24, con interpretación antiarriana); son frecuen- 
tes, en cambio, las alusiones breves, esparcidas por todas 
las homilías, que revelan, no obstante algún resabio de 
milenarismo (I 2), que su autor estaba bastante al corriente 



Zenón de Verana 149 

de las cuestiones más debatidas en su tiempo, en especial 
la cuestión trinitaria y cristológica. Acerca de la primera, y 
en polémica contra los arríanos, Zenón expone con preci- 
sión la doctrina de la igualdad y coeternidad de las perso- 
nas en la única naturaleza divina, y cita los pasajes bíblicos 
que sugieren la inferioridad de Cristo, explicándolos en 
función de su humanidad, sin detrimento de su divinidad 
por la que es igual al Padre (II 5). Dirige su atención, so- 
bre todo, a la relación Padre-Hijo; pero no faltan fórmulas 
trinitarias que incluyen al Espíritu Santo en la divinidad 
(I 7.17.45; II 5). Digna de mención la imagen final de I 7, 
que asemeja el Padre y el Hijo a dos mares, distintos entre 
sí sui proprietate, locis vocabulisque (= personas divinas), 
pero en los que la misma agua (= una sola naturaleza di- 
vina) pasa de uno a otro, para significar la compenetración 
vigente entre las dos personas. 

Acerca de la cristología, Zenón no parece preocupado 
por la cuestión apolinarista, que no tuvo gran resonancia 
en Occidente, y presta, en cambio, su atención al peligro 
fotiniano, cuyo centro de irradiación, la Panonia, no estaba 
lejos del norte de Italia. Contra estos herejes proclama, en 
varios fragmentos de su homilía sobre el nacimiento de 
Cristo (I 54; II 8,12), la doble generación de Cristo: del Pa- 
dre qua deus, de María qua homo. En I 3.19 aparece el 
tema, no común, de Cristo que penetra en María por el 
oído, es decir, por medio de la palabra del ángel de la 
anunciación. 

La homilía I 39, sobre el mártir Arcadio, es un texto 
sin paralelo en la colección, que en ningún otro lugar habla 
de mártires. Es de notar por el carácter, en buena parte 
legendario, de la descripción de la pasión del mártir, del 
que se deduce que ya hacia el 360 la tradición genuina 
sobre los mártires comenzaba a corromperse, para ceder el 
paso a las exageraciones legendarias no históricas, comunes 
a tantas actas de mártires llegadas a nuestras manos. 

Ediciones: Cf. CPL 208; PL 1 1,253-528; B. Lófstedt: CCL 22 
(1971), con amplia introducción (rec. ÓNNERFORS: Gnomon 
■16[1974]369-373). 

Traducciones: Alemanas: A. BlGELMAlR, Des hl. Bischofs Zeno 
ron Verona Traktate [BKV 2 10] (München 1934); Th. MlCHELS, 
Des hl. Zeno von Verona osterliche Ansprachen (Berlin 1927). — Ita- 
liana: G. EDERLE, San Zeno. Sermones I-IV (Verona 1955-1960); 
sobre las traducciones cf. B. LOFSTEDT: CCL 22 p.55*-59*. 



150 



Hilario de Pottiers y la trisis amana 



Estudios J B C Giullari, S Zenonts eptscopi Ver sermones 
(Verona 2 1900) (texto con comentario y notas), A BlGELMAlR, 
Zeno von Verona (Munster 1904), H jANUEL, Commentationes pht- 
lologtcae in Zenonem Veronensem (Regensburg 1905-1906), F C 
ARNOLD, Zeno, Bischof ion Verona RE XXI (1908) 657-663, 
K ZlWSA, Zur stiltsttschen Wurdigung des Zeno Veronensis, en 
Festgabe zum 100 jahr Jubtlaum des Schottengymnastums (Wien 
1907) p 372ss, E LOFSTEDT, Patrtstische Beitrage Franos 10 
(1910)6-29, M STEPANICH, The Christology of Zeno of Verona 
(Washington 1948), R ROSINI, // primato di Cristo secondo S Ze- 
no, vescovo dt Verona StP 10(1963)3-36, O PERLER, Dte Taufsym- 
bolik der vter Jahreszeiten im Baptisterium bei Keltbia, en Mullas 
Festschrift Th Klauser (Munster 1964) p 282-290, F E VOKES, 
Zeno of Verona, Apuletus and Africa SP VIII [TU 93] (Berlín 
1966) p 130-134, Y M DUVAL, Les sources grecques de l'exégese 
de Joñas chez Zénon de Verane VC 20(1966)98-1 15, G DE A POLI, 
L'tniziazione cristiana nei «Sermoni» di S Zeno di Verona Rivista 
litúrgica 54(1967)407-417, J DoiGNON, Refrigerium et catechese 
a Verane, en Hommages a M Renard (Bruxelles 1969) II p 220 
239, B LOFSTEDT, Zur Sprache des Zeno Veronensis Acta classica 
12(1969)87-102, G B Pighi, Sanctt Zenonts Veronensts ep histó- 
rica popularisque persona Latinitas 20(1972)12 1-134, L Palanca, 
The Prose Rythm and Gorgianic Figures in the Sermons of Si Zeno 
of Verona, Diss Cath Univ America (Washington 1970), W 
WlSTRAND, Textkritisches zu Zeno Veronensts, en Classica et Me- 
diaevaha F Blatt (Copenhague 1973) p 22 3-238, K Wegenast, 
Zenon PWK 11-19(1972)147-149, W Hubner, Das Horoskop der 
Chrtsten (Zeno 1, 38 L) VC 29(1975)120-137, G P Marchi, 
A Orlandi, M Brenzoni, // culto di san Zeno nel Veronese (Ve- 
rona 1972), G PHIUPPART, La fite de S Zénon de Verane le 8 
décembre AB 92(1974)347-348, B Lofstfdt y D W Packard, 
A Concórdame to the «Sermons» of Bishop Zeno von Verona (New 
York 1975), Studi Zenontani in occasione del XVI centenario della 
marte di san Zeno (Verona 1976) 



FILASTRIO DE BRESCIA 

La proliferación de herejías que caracteriza el siglo IV, 
con el arnanismo en sus vanas modalidades, el apolina- 
rismo, el pnscilianismo y otras más, hizo sentir la necesi- 
dad de poner un cierto orden en ellas y examinar una a 
una todas estas sectas junto con las que las habían prece- 
dido, tarea que en este tiempo asumen Epifanio, el mismo 
Agustín y Filastno, como antes, en la segunda mitad del 
siglo II y principios del III, otra época marcada por la 
abundancia de herejías, habían hecho Justino, Ireneo, Hi- 



Filastrio de Bresaa 



151 



pólito y el Pseudo-Tertuliano con sus escritos heresioló- 
gicos 

De Filastno no habla Jerónimo en su De vtrts tllustrt- 
bus, y de él sabemos los datos, muy genéricos, que cabe 
deducir de un sermón que le dedicó Gaudencio, su suce- 
sor en la cátedra de Brescia, que lo presenta como un pre- 
dicador y polemista itinerante, siempre dispuesto, en 
Roma o en otros lugares, a discutir con paganos, judíos y 
herejes Su actividad discurre en la segunda mitad del si- 
glo IV En Milán se opuso, sin éxito, a Auxencio, y fue por 
ello apaleado Como obispo de Brescia figura entre los 
firmantes de las decisiones del concilio de Aquileya del 
381, que depuso a los obispos arríanos Paladio de Ratiaria 
y Secundiano de Singidunum De él conocemos un Dtver- 
sarum haereseon líber, que Agustín describe brevemente en 
Ep 222, comparando las 156 herejías descritas por Filas- 
tno con las 80 descritas por Epifanio, y haciendo notar no 
la menor información de Epifanio, sino el diverso con- 
cepto de herejía profesado por uno y otro, en realidad, 
concepto difícil de determinar De los dos, Agustín pre- 
fiere, sin duda, a Epifanio, y se nota que Filastno no le 
merece gran consideración 

En la descripción de la obra de Filastrio, Agustín dis- 
tingue dos categorías 28 herejías surgidas entre los judíos 
antes de la encarnación de Cristo y 128 que pertenecen a 
los tiempos cristianos La distinción en dos partes es con- 
firmada por la tradición manuscrita, un manuscrito de Le- 
ningrado de la obra de Filastno comprende sólo las 128 
herejías del segundo grupo Entre las fuentes utilizadas por 
Filastno, Lipsius propuso incluir también el Syntagma de 
Hipólito, mas prevalece la opinión que Filastno solo se 
sirvió, ante todo, de Epifanio, y mucho menos de Ireneo 
Posterior, pues, a Epifanio, la obra de Filastno fue com- 
puesta, probablemente, entre el 380 y el 390 De los cálcu- 
los que Filastrio hace en los c 106 y 112, Marx deduce 
que la obra conoció una segunda redacción en el 430, mas 
es preferible pensar que Filastrio erró en sus cálculos 

En un breve proemio, Filastno da a conocer su propó- 
sito de tratar de las herejías y errores que proliferaron 
desde la creación del mundo entre los judíos y luego en la 
era cristiana Siguiendo a Epifanio e Hipólito, Filastno 
erige la doctrina cristiana, de forma ahistónca y atemporal, 
en parámetro absoluto de la verdad, mas, a diferencia de* 
sus modelos, se limita al ambiente judío, y no incluyeren- 



152 Hilario de Poitien y la crisis amana 

tre las herejías a las escuelas filosóficas griegas, aunque el 
juicio que la literatura y la cultura pagana, en general, le 
merecen son del todo negativos Ya hemos notado en Fi- 
lastno el crecido número de herejías judías En general, 
los heresiólogos de la antigüedad tienden a acrecentar, con 
expedientes más o menos artificiosos, el número de las he- 
rejías, con el fin evidente de organizar mejor los detalles y 
de poner en más marcado relieve el peligro que consti- 
tuían para la fe, preocupación que en Epifanio es ya obse- 
sión Filastno se adentra aún más por este camino, y en el 
innegable contento que muestra por enumerar herejías sin 
cuento no parece estar ausente el gusto por exhibir su 
erudición En esta inflación de herejías se comporta de 
modo arbitrario, elevando al rango de herejes auténticos, 
con su correspondiente etiqueta (Musuntae, Troglodytae, 
Puteoritae), a simples protagonistas de episodios del Anti- 
guo Testamento Desde el número 80 aproximadamente, 
casi todas las llamadas herejías no son otra cosa que propo- 
siciones de carácter doctrinal o disciplinar que Filastno 
considera erróneas, pero que no consta que hayan dado 
origen a verdaderas facciones heréticas o cismáticas A este 
propósito conviene advertir que Filastrio ignora en abso- 
luto la distinción entre herejía y cisma, distinción que, por 
citar un ejemplo, su contemporáneo Optato establece con 
todo rigor Su nivel de información es, sin duda, modesto, 
toma de Ireneo y, sobre todo, de Epifanio, pero de forma 
superficial, condensando los datos de sus fuentes en anota- 
ciones breves y aun brevísimas, que ofrecen de cada here- 
jía una presentación sólo genérica Ni mejora la situación 
al tratar de herejías contemporáneas, para las que Filastno 
podía disponer de documentación abundante y de primera 
mano Como es obvio, no faltan errores y confusiones 
(v gr en la herejía 90, donde se afirma que Mehcio fue 
partidario de Arrio, cuando en realidad Arrio fue, en un 
primer tiempo, partidario de Melicio) Al tratar de la here- 
jía amana (66), atribuye al heresiarca conceptos que no 
databan de los orígenes de la controversia, sino que fueron 
corrientes sólo en torno al 360 Si tenemos en cuenta la 
actividad antiarnana de Filastno, esta carencia de informa- 
ción no puede dejar de sorprender, y, en todo caso, no 
depone en favor de la preparación doctrinal y heresiológica 
de nuestro autor En resumen, el lector moderno no puede 
menos de hacer suyo el parecer poco halagador de Agustín 
sobre Filastrio. 



\ 



Gaudentto de Bresaa 



153 



Ediciones Cf CPL 121-121a, PL 12,1111-1302, F Marx 
CSEL 38 (1898), F HtYLEN CCL 9(1957)207-324 481-584 (ín- 
dices) 

Estudios P C JlJRENT, Etude grammaticak sur le latín de S 
Filastrius (Erlangen 1904) (= Romanische Forschungen 19[1906] 
130-320), F MARX, Uber die Trierer Handschrift des Füastrius 
Zur Erganzung der Wiener Ausgabe Benchte uber di Verhand 
d k sachs Gesel d Wiss zu Leipzig, phil -hist Kla 56(1904) 
43-105, R Schmid, Phtlaster RE XV (1904)294-295, A Engel 
BRECHT, Uber eine bisher verschollene Handschrtft des Eilastnus 
SAW 146,8(1903)46-54, G FiCKER, Pbilastrius RGG IV(1913) 
1492-1493, J WlTTlG, Filastnus, Gaudentius und Ambrosiaster, 
en Ambrosiaster-Studten (Breslau 1909) p 3-56, F CECCOPIERI, 
L'uso di «quod, quia, quomam» inFilastrio BFC 10(1923)48-51, 
Th Stangl, Zu Pbilastrius c 1 09,2 PhW 32( 191 5)862-863, H 
KOCH, Philastrius PWK 38(1938)2 125-2 13 1 , G Bardy, Le «De 
haeresibus» (de San Agustín) et ses sources MSCA II 397-416, 
M J RONDEAU, Les polemiques d'Hippolyte de Rome et de Filustre 
de Bresaa concernant le psautter RHR 171 (1967)1-51 

GAUDENCIO DE BRESCIA 

Lo poco que sabemos de Gaudencio lo debemos a sus 
propios escritos (Serm. 16 y 21) Cuando falleció, poco 
después del 390, el obispo de Brescia Filastno, Gauden- 
cio, que había sido discípulo suyo, se encontraba en 
Oriente, y allí le llegó la noticia de su designación como 
sucesor de su maestro El mismo refiere que intentó al 
principio declinar la designación, pero terminó por acep- 
tarla movido por las instancias de Ambrosio y de otros 
obispos El 405, por encargo de Honorio, viajó con otros 
dos obispos italianos a Constantinopla para solicitar de Ar- 
cadio un nuevo examen del caso de Juan Cnsóstomo, que 
había sido depuesto y exiliado Al igual que sus dos com- 
pañeros, Gaudencio fue mal acogido, incluso encarcelado, 
y devuelto a su sede en una nave ruinosa a punto de zozo- 
brar El 410, Rufino le dedicó la traducción latina de las 
Recogmtiones pseudoclementinas 

Tuvo fama de buen predicador, mas sólo a la casua- 
lidad debemos la conservación de una parte de su predica- 
ción Como se lee en el proemio que las precede, un fun- 
cionario de alto rango de Valentiniano II llamado Bené- 
volo no pudo asistir, por encontrarse enfermo, a una sene 
de sermones que Gaudencio había pronunciado durante la 



154 Hilario de Pottiers y la crisis amana 

semana de Pascua, las pidió a Gaudencio, que las pvtso por 
escrito, añadiendo otras cinco de tema bíblico La crítica 
moderna, con argumentos internos de valor, ha añadido a 
este bloque homogéneo otros seis sermones 

Las diez homilías pascuales versan casi todas sobre los 
pasajes del Exodo que se leían en la liturgia, las homilías 8 
y 9, en cambio, sobre el episodio de las bodas de Caná En 
perfecta consonancia con la celebración litúrgica en que 
fueron pronunciadas, las homilías sobre el Exodo se atie- 
nen a la tradicional lectura tipológica de este libro bíblico, 
que desde los orígenes de la exégesis cristiana había sido 
interpretado como prefiguración del misterio pascual y de 
los ritos anejos la salida de Egipto y el viaje por el de- 
sierto son símbolo de la liberación de los cristianos, que 
por el sacrifico de Cristo se ven libres del poder del Fa- 
raón (= el diablo) y de la esclavitud de Egipto (= la 
muerte) En este contexto tipológico y sacramental, Cristo 
es el cordero pascual que libra del pecado y alimenta mís- 
ticamente con su carne a los cristianos, que en él resucitan 
por medio del bautismo Los primogénitos de los egipcios 
exterminados por el ángel simbolizan los demonios, venci- 
dos por Cristo, los panes ázimos deben significar la ino- 
cencia, entendida, ante todo, en sentido doctrinal, es decir, 
como incontaminación de la herejía A este propósito, no 
faltan en las homilías sobre el Exodo pasajes polémicos, 
sobre todo contra marcionitas y maniqueos, que negaban 
que el Dios sumo fuese autor del Antiguo Testamento Las 
dos homilías sobre las bodas de Caná defienden el matri- 
monio contra los maniqueos y ensalzan la virginidad de 
María De notar es la actitud de Gaudencio contraria al pro- 
ceder de ciertos padres que consagraban sus hijos aún en 
tierna edad a la vida de virginidad, la cual, aunque consti- 
tuía el ideal de perfección, no debía ser abrazada por im- 
posición 

De las cinco homilías añadidas por Gaudencio a las 
pascuales, cuatro explican textos del Evangelio y una cele- 
bra las gestas de los Macabeos, la serie es de tema vanado, 
presentado con buen dominio de la materia, como al pro- 
poner a los cristianos, como ejemplos de fe y fortaleza, a 
los Macabeos, o al tratar de Jn 14,26 (Serm 14) en el breve 
tratado de Spiritu sancto que ofrece a su auditorio, y en el 
que se muestra en perfecta consonancia con la teología ca- 
tólica de la época, confesando la plena divinidad de la ter- 
cera persona de la Trinidad En el serm 13, sobre la Navi- 



\ Gaudenao de Bresna 155 

dad, el predicador sale en defensa de los pobres contra la 
avidez de los ricos 

Las seis homilías que la critica moderna ha restituido a 
Gaudencio son de argumento muy variado, la 16 (de ordi- 
natmne sui) ofrece los datos autobiográficos que ya hemos 
referido, la 17 trata de la dedicación de una basílica, la 18 
(ad Serminium) interpreta la difícil parábola evangélica del 
administrador infiel, que representa, según Gaudencio, al 
diablo, que, aun después de la venida de Cristo, trata de 
hacer daño a los cristianos, la 19 (ad Paulum diaconum) está 
dedicada a Jn 14,28 «el Padre es mayor que yo», locus 
classicus de la controversia amana, que Gaudencio explica 
en conformidad con la interpretación mas común sobre 
todo en Occidente, refiriendo la inferioridad a Cristo qua 
homo, la homilía 20 es un breve panegírico de Pedro y Pa- 
blo, la 21 (de vita et obitu beati Ftlastm) suministra los po- 
cos datos que poseemos acerca de Filastno y alguna noticia 
más sobre el mismo Gaudencio La autenticidad de esta 
ultima homilía ha sido puesta en duda por Marx, editor de 
Filastrio, pero sin fundadas razones 

Sin ser original en ningún campo, Gaudencio sabe des- 
envolverse bien en cualquiera que trata en la exégesis, en 
la exposición de la doctrina trinitaria contra los arríanos o 
en digresiones de carácter disciplinar y parenético La forma 
es sencilla, clara y correcta, y es prueba de la excelente 
preparación escolástica de su autor En conjunto, Gauden- 
ao muestra poseer todas las dotes que entonces se reque- 
rían de un obispo que quisiera estar verdaderamente a la 
altura de sus deberes, que no eran sólo pastorales, sino 
también políticos y de representación preparación litera- 
ria, competencia no superficial en el campo de la exégesis 
y de la teología y capacidad de despertar en sus fieles un 
serio empeño en el campo de la disciplina y la moral 

Ediciones Cf CPL 139-14}, PL 20,827-1006, A Gluck 
CSEL 68 (1936) (rec Hauler AAWW 73[1936]51-55 y 
Souter JThS 38[1937]270-272) 

Traducción Italiana G M MARIOTT1, Le opere di S Gauden- 
zio tescovo di Brescia, tradotte in esatta, se non elegante, versione 
italiana (Breno 1913) 

Estudios J WlTTIG, Filastrius, Gaudenttus und Ambrosias ter, 
en Ambrosiaster-Studien (Breslau 1909) p 1-56, K ChR Knap 
PE, Ist die 21 Rede des hl Gaudenttus («Oratto B Gaudentu ep 



156 Hilario de Pottters y la irisa amana 



de uta et obitu B Filastru») echt^ Zugleich ein Beilrag zur Lati- 
rntat des Gaudentius, Progr (Osnabruck 1908), A JULICHER 
PWK VII-L (1910)859-861, A L'Huillier, Che cosa sapptamo noi 
della liturgia di Brescia al lempo di S Gaudenzio 7 Bnxia sacra 
2(1911)291-294, G GAGGIA, Sulle opere e sulla dottnna di S 
Gaudenzio ibid , 282-290, C R NoRCOCK, Si Gaudentius of 
Bresaa and the Tome of St Leo JThS 1 5( 19 13-14)59^-596 (= S 
Gaudenzio di Bresaa e il tomo di S Leone Magno Bnxia sacra 
6[1915]91ss), H A BlRCH, A Comparison of the Styles oj Gauden- 
tius of Bresaa, the «De sacramentis» {ascnbed to St Ambrose) and 
the «Didascalia apostolorum» or «Fragmenta Veronensia» Risca 
(Monmouch 1924), P NAUTIN, Hippolyte, Contre les heresies (París 
1949) (influjo de Hipólito) y cf ID , Une homelie inspiree du traite 
sur la Paque d'Hippolyte [SCh 27] (París 1950) índice, F Triso 
OLIO, Gaudenzio da Brescia scnttore [Biblioteca della Rivista di 
studi classici] (Tormo 1960), A BRONTESI, Ricerche su Gaudenzio 
da Brescia Memone stonche delia diócesi di Brescia 29(1962) 
139-143, Id Bibhotheca sanccorum VI (1.965)47-54, L Boeh 
rer, Gaudentius of Bmaa Sermons and Letters Diss Cath Umv 
America (Washington 1965), P VlARD DSp VI (1967)139-143, 
M BETTELLI BERGAMASCHI, Bresaa e Milano alia fine del IV secólo, 
en Ambrosiu! episcopus (Milano 19""6) II p 243-283 



PACIANO DE BARCELONA 

Las pocas nocicias que tenemos de Paciario las propor- 
ciona Jerónimo (De vtr til 106), que fue amigo de su hijo 
Diestro, prefecto del pretorio Paciano fue obispo de Bar- 
celona y muñó, ya en edad avanzada, reinando Teodosio, 
pero antes del 392, en que Jerónimo compuso su De vms 
tllustribus 

Jerónimo refiere que Paciano compuso vanos opuscula, 
y, entre otros, Cervus (o Cervulus) et Contra Novattanos El 
Cervus, que se ha perdido, lo escribió para alejar a sus fie- 
les de las fiestas paganas que se celebraban por Año 
Nuevo Paciano mismo refiere al principio de su Paraene- 
sts, que describió las fiestas de forma tan lograda, que su 
libro sirvió más para exhortar que para desaconsejar la par- 
ticipación en ellas De Paciano poseemos varios escritos de 
género diverso, pero unidos entre sí por el tema común, 
que es la cuestión penitencial 

Por su importancia destacan tres cartas que Paciano 
envío a un novaciano de nombre Simproniano En la pri- 
mera, a la multitud de las herejías designadas por el nom- 
bre de sus fundadores (apolinanstas, marcionitas, nova- 



Pactano de Barcelona 



157 



cíanos), Paciano opone la unidad de la Iglesia católica En 
esta ocasión, Paciano dicta su célebre frase Christianus 
mthi nomen est, latholicus vero cognomen, y explica el sentido 
del adjetivo «católico» catbohcus, ubi unum, vel, ut doctores 
putant, oboedientia omnium nuncupatur , mandatorum sctltcet 
Dei La alusión a la variedad de nombres de los herejes y 
las consideraciones que adjuntaba acerca del excesivo rigo- 
rismo de los novacianos, no fueron del agrado de Simpro- 
niano, lo deducimos de la segunda carta de Paciano, en la 
que aclara que denuncia a los novacianos no en razón del 
nombre, sino de la doctrina Particular importancia reviste 
la tercera carta, que, en su brevedad, constituye un verda- 
dero tratado antinovaciano, en el que Paciano cita y refuta 
por orden algunas tesis fundamentales de los novacianos 
contenidas en un texto que el amigo le había proporcio- 
nado 

Del conjunto de datos precisos referentes a esta doc- 
trina herética, se obtiene una descripción exhaustiva, cen- 
trada en la tesis fundamental, según la cual la Iglesia, en 
cuanto cuerpo de Cristo, debe ser absolutamente pura de 
toda mancha y arruga, y por ello no puede albergar en su 
seno a los pecadores De ahí que no exista otra forma de 
penitencia que la del bautismo y se excluya toda suerte 
de penitencia posbautismal si Dios hubiera concedido al 
hombre la posibilidad de arrepentirse vanas veces, no ha- 
bría hecho más que darle licencia de pecar Paciano cita, 
además, algunos textos del Nuevo Testamento en que los 
novacianos apoyaban su rígida postura Mt 18,15, Jn 15,1, 
1 Cor 5,3-5 

La refutación de Paciano es minuciosa y se extiende a 
diversos argumentos, recuerda el origen del cisma, si- 
guiendo las noticias contenidas en el epistolario de Ci- 
priano y hace notar que Novaciano, antes de separarse de 
la Iglesia católica, había aprobado la concesión del perdón 
a los lapsi, que empezó a negar sólo después de consumar 
el cisma, y, sobre todo, que su ordenación episcopal fue 
inválida Mas el peso de la argumentación de Paciano re- 
cae, ante todo, en los numerosos pasajes del Nuevo Tes- 
tamento que, en oposición a los pocos aducidos por los 
novacianos, conceden el perdón al pecador arrepentido, 
del que no se quiere la muerte, sino que se convierta y 
viva Los mismos apostóles, con las debilidades que les fue- 
ron perdonadas, atestiguan la postura comprensiva de la 
Iglesia primitiva Al rigor despiadado de los novacianos, 



158 Hilario de Poitiev j irists amana j 

Paciano opone una concepción más comprensiva y equili- 
brada del hombre, presa fácil del pecado por su debilidad, 
mas capaz de enmendarse y volver a la Iglesia gracias a la 
penitencia 

En una Iglesia cuyos miembros crecían en numero y 
más fácilmente incurrían en pecado, la praxis penitencial 
era un ingrediente esencial de la vida de la comunidad 
Convencido de su necesidad, Paciano compone su Paraene- 
sis ad paenitentiam, que toca tres temas las diversas espe- 
cies de pecado, los pecadores que, sin arrepentirse en pú- 
blico, siguen tomando parte de forma sacrilega en la vida 
de la comunidad, in compectu homtnum ttmidtssmt, ante 
deum vero tmpudentisstmi, y los pecadores que reconocen su 
pecado, pero se niegan a hacer penitencia La obra de Pa- 
ciano detecta con acierto la principal dificultad que alejaba 
de la practica de la penitencia posbautismal muchos cris- 
tianos se retraían de afrontar la penitencia pública, bien por 
los sacrificios que imponía, bien por la poco halagadora no- 
toriedad que confería al pecador público Por ello, Paciano 
exhorta a vencer la timidez y el respeto humano, recor- 
dando, entre otras cosas, queapud inferos exomologesis non est 

El sermón de Paciano sobre el bautismo expone la 
condición del hombre después del pecado de Adán y el 
sacrificio de Cristo, que ha rescatado al hombre de la es- 
clavitud del demonio y lo ha regenerado para la vida 
nueva La ablución del bautismo y la unción que le sigue, 
purificando de los pecados e infundiendo el don del Espí- 
ritu, constituyen el medio de que el hombre dispone para 
tener parte en la redención que Cristo ha obrado Temas, 
pues, de pragmática, que Paciano sabe exponer con singu- 
lar eficacia, dando con ello pruebas de una excelente for- 
mación escolar 

Dom Monn atribuyó a Paciano el Líber ad lustinum 
Manichaeum, que los manuscritos adjudican a Mano Victo- 
rino, pero que, ciertamente, no es de este autor, y el De 
simihtudtne carnis peccati, publicado en 191 3 Monn aduce 
argumentos de lengua y estilo que no han obtenido el 
asentimiento unánime de los autores El De similitudine ha 
sido después atribuido a Eutropio 

Ediciones Cf CPL 561-563, PL 13, 1051-1094, L Rubio Fer- 
nandez, San Pactano Obras (Barcelona 1958) (con trad esp ) 

Estudios A GRUBFR, Studien zu Pactanus von Barcelona (Mun- 
chen 1901), R Kauer, Studien zu Pactanus (Wien 1902), J M 



Prisciltano y los prisaliamstas 



159 



DALMAU, La doctrina del pecat original en Sant Pacta AST 4 
(1928) 203-210, J Villar, Les cttations bibltques de Sant Pacta 
Estudis Umversitans Catalans 1 7 ( 1932)1-49, C McAuliffe, The 
Mind of Saint Pactanus on the Efftcacy of the Episcopal Absolutton 
tn the Early Church TS 6(1945)51-61, S GONZALEZ, La peniten- 
íta en la primttna Iglesia española (Salamanca 1950) p 7 3-79, M 
MARTINEZ, San Pactano, obispo de Barcelona Helmantica 3(1952) 
221-238, P A SULLIVAN, St Pactan, Btshop of Barcelona Folia 
4(1950)43-44, L Rubio, El texto de San Pactano Ementa 25 
(1957)327-368, U Domínguez del Val, Doctrina eclestológtca 
de San Pactano de Barcelona HJ 77(1958)83-90, Id , La teología de 
San Pactano de Barcelona CD 171(1958)5-28, U DOMINGUEZ 
DEL Val, Pactano de Barcelona escritor, teólogo y exegeta Salman- 
ticense 9(1962)53-85, A Anclada, «Chrtsttano mtht nomen est, 
catholtco tero cognomen» a la luz de la doctrina gramatical Ementa 
32(1964)253-266, ID, La fuente del catálogo herestológtco de Pa- 
ctano Ementa 33(1965)321-346, ID , La tradición manuscrita de 
Pactano de Barcelona Ementa 35(1967)13 7 -161, A MARTINEZ 
Sierra, Teología penitencial de San Pactano de Barcelona Misce- 
lánea Comillas 47-48(1967)75-94, Id , San Pactano, teólogo del 
pecado original íbid , 49(1968)279-284, A ANGLADA, Le corrutte- 
le del membro Aquarum tn penttis tgntbus fuertt alia luce della me- 
táfora della febbre (Pactano, «Paen » 11,5) VetChr 14(1977) 
253-272 



PRISCIL1AN0 Y LOS PR1SCIL1ANISTAS 

A falta de noticias precisas, solo cabe fechar de forma 
vaga el nacimiento del español Prisciliano hacia la mitad 
del siglo IV, y el comienzo de su actividad, hacia el 370 o 
el 375 Sulpicio Severo, cuyo Chron II 46-51 es la fuente 
principal para conocer la trágica carrera de Prisciliano, lo 
presenta como varón de noble condición, culto, elocuente 
y de dotes no comunes, frugal y desinteresado, mas lo 
acusa de haber introducido en España la herejía gnóstica y 
de haber practicado artes mágicas Priscihano predicó, sin 
duda, una ascética bastante rigurosa Su predicación tuvo 
una resonancia inmediata, al parecer, comenzando por el 
sur de España, y, como observa Sulpicio, de modo especial 
entre las mujeres, y añade que a Priscihano, que era seglar, 
se unieron dos obispos Instancio y Salviano Contra él se 
alzaron y lo persiguieron con implacable tenacidad otros 
dos obispos Hidacio de Mérida e Itacio de Ossonoba (hoy 
Algarve) Un concilio celebrado en Zaragoza a fines del 
380 condenó las ideas que Prisciliano y sus adeptos difun- 



160 Hilario de Poitiers y la crisis amana 



dían, pero sin tomar medidas disciplinares contra las per- 
sonas Entonces, Instancio y Salviano, para conferir san- 
ción favorable y mayor autoridad a la obra de Prisciliano, 
lo consagraron obispo de Avila Por su parte, Hidacio e 
Itacio obtuvieron del emperador Graciano un decreto de 
exilio contra los maniqueos en general, etiqueta que no era 
difícil adjudicar a Priscihano y seguidores Estos huyeron a 
Aquitania, donde se les unió Eucrocia, una mujer de la 
nobleza, y de allí a Italia con el fin de obtener el apoyo de 
Ambrosio y Dámaso, cosa que no lograron Mejor acogida 
recibieron de algunos altos funcionarios, que obtuvieron la 
revocación del decreto de exilio, que consintió a Pnsciliano 
e Instancio volver a España Salviano había muerto en 
Italia 

Itacio no se dio por vencido Tras vanos intentos esté- 
riles, denuncio a Prisciliano y los suyos ante Máximo, el 
usurpador, que se había instalado en Tréveris después del 
asesinato de Graciano Máximo, que buscaba por todos los 
medios consolidar su precaria situación, pensó que intervi- 
niendo en la controversia podría acrecentar su ascendiente 
ante la jerarquía católica, y, en consecuencia, transmitió la 
causa de Pnscihano e Instancio a un concilio que se cele- 
bró en Burdeos el 384 Instancio fue privado de su digni- 
dad episcopal Pnscihano se negó a asistir y apeló directa- 
mente al emperador También Hidacio e I tacto viajaron a 
Trévens y procuraron por todos los medios alcanzar la 
condenación de Pnscihano y sus secuaces, sólo más tarde, 
cuando empezó a cobrar consistencia la posibilidad de que 
se decretase la pena capital, abandonaron el campo, de- 
jando la defensa de la causa al prefecto Evodio Por parte 
católica se elevaron instancias para impedir la pena de 
muerte, y en ello se distinguió Martín de Tours, que se 
trasladó a Trévens con este fin Mas cuando éste marchó 
pudieron mas ante Máximo los enemigos más implacables 
de Pnscihano, que con algunos de sus seguidores fue con- 
denado como reo de inmoralidad y magia Pnscihano, Eu- 
crocia y otros fueron decapitados, Instancio con otros, en- 
viados al exilio Era la primera vez que se irrogaba la pena 
de muerte a algunos cristianos por reato de herejía, y ello 
produjo enorme consternación también entre los católicos, 
de la que se hizo intérprete Ambrosio, no obstante ha- 
berse negado en su tiempo a recibir a Pnscihano La reac- 
ción se volvió contra los acusadores de Pnscihano Itacio 
fue depuesto, e Hidacio evitó igual suerte dimitiendo es- 



Prisahano y los pnscihanistas 



161 



pontáneamente Sulpicio refiere que la condenación no lo- 
gro poner fin al movimiento pnscihanista, que perduró 
aun por vanos años en España y en el sur de las Gahas 

Jerónimo (De vtr til 121), que no parece muy conven- 
cido de que Pnscihano fuese gnóstico, como querían sus 
acusadores, refiere que escribió multa opuscula, de quibus 
ad nos ahqua pervenerunt Mas hasta finales del siglo pasado 
solo se conocían de la literatura pnscihanista los cánones 
paulinos, de que mas adelante hablaremos, de suerte que 
todos los intentos de definir mejor la doctrina de Pnsci- 
hano tenían que basarse exclusivamente en la exposición 
sumaria, amén de confusa y vaga, que de ella hacían los 
antipnscihanas y en las denuncias formuladas por la je- 
rarquía contra los herejes (concilio I de Toledo, del 400) 
Estos documentos acusan a los pnscihanistas de profesar 
doctrinas gnosticas y encratitas (distinción entre el Dios 
del Antiguo y el Dios del Nuevo Testamento, naturaleza 
divina del alma, realidad aparente de la humanidad de 
Cristo, condenación del matrimonio y de todo lo que es 
material en sentido lato, practica de la magia y de la astro- 
logia) y de profesar el monarquianismo, es decir, de no 
distinguir entre sí a las personas de la Trinidad Mas ya 
Dollinger había propuesto restituir a Pnscihano once tex- 
tos anónimos, hasta entonces inéditos, de un antiguo ma- 
nuscrito de Wurzburg La propuesta de Dolhnger fue aco- 
gida por Schepss, que editó los textos en 1889 La edición 
decepciono a cuantos de ella esperaban una documenta- 
ción decisiva sobre el carácter de la herejía pnscihanista, 
pues el contenido de los textos, a excepción de algunos 
detalles, se atenía a la mas rigurosa ortodoxia De ahí que 
Ch Babut sostuviese poco después que Pnscihano fue en 
substancia ortodoxo y que su rigorismo ascético, alimen- 
tado por un libre fervor profético, le acarreo el odio y la 
persecución de los obispos que habían cedido a los ali- 
cientes de la vida mundana 

La tesis de Babut es demasiado radical y superficial 
para que convenza, es, en efecto, evidente que el dossier de 
escritos pnscihanistas obedece, ante todo, a una estrategia 
defensiva contra las acusaciones de que eran objeto Pnsci- 
hano y los suyos, y por ello evita adrede los argumentos y 
temas típicos del movimiento El Líber apologettcus, que 
abre la colección, podría ser un documento presentado por 
parte pnscihanista al concilio de Burdeos, y, dado que 
Pnscihano no asistió, y sí, en cambio, Instancio, que en él 



162 



Hilario de Poitiers y la crisis amana 



habló, dom Morin asigna a éste el Líber y los opúsculos que 
siguen. La tesis de dom Morin no ha convencido a todos, 
parece, en efecto, difícil borrar totalmente de la colección 
el nombre de Pnsciliano, que, como sabemos, fue, sin 
comparación, el elemento más representativo del movi- 
miento. Por otra parte, los once tratados son bastante ho- 
mogéneos en la forma (véase, p.ej , el recurso frecuente a 
expresiones de Hilario), y parecen por ello obra de un 
mismo autor Recientemente, Chadwick se pronuncia en 
favor de la atribución a Prisciliano de muchos escritos del 
dossier. 

El Líber apologeticus se presenta como una especie de 
profesión de fe presentada ante un concilio (el de Bur- 
deos), y concede amplio espacio a la condenación de 
sectas heréticas A la condenación, por entonces ya de 
pragmática, del arnanismo, cuyos seguidores son designa- 
dos con la extraña etiqueta de binionitas (es decir, que 
profesan una binidad, no una trinidad), suceden las de los 
monarquianos, adopcionistas, docetas, novacianos, mani- 
queos y gnósticos de vanada extracción (nicolaítas, ofi- 
tas, etc ) En su parte central, el texto se detiene bastante 
en la condenación de doctrinas astrológicas Es evidente 
que el Líber apunta precisamente a las heredas que propo- 
nían doctrinas afines a las que, según sus acusadores, pro- 
fesaban los priscilianistas La condenación de las mismas 
herejías, pero en forma abreviada, vuelve en el Líber aa 
Damasum, que refiere también noticias sobre la actividad 
antipriscilianista de Hidacio Ya dijimos antes que este re- 
curso a Dámaso no surtió efecto 

En la conclusión del primer tratado, su autor se declara 
convencido de hablar, como un profeta, por inspiración 
del Espíritu divino. Sobre este punto vuelve el tercer tra- 
tado, Líber de fick et apocryphis, el más importante de la 
colección desde el punto de vista doctrinal, que confirma 
el anatematismo XII del concilio I de Toledo del 400 con- 
tra los que aceptan otras escrituras fuera de las que la Igle- 
sia tiene por canónicas. En el tratado, el autor sostiene, 
con argumentos ingeniosos y revolucionarios, que no to- 
dos los escritos inspirados se encuentran de hecho en el 
canon, y que por ello no se han de condenar en bloque 
todos los apócrifos por la sola razón de que los herejes 
hayan introducido en ellos algunas interpolaciones, tam- 
bién estos libros han sido inspirados por el Espíritu Santo, 
y, por tanto, deben ser leídos, aunque con la debida cau- 



Prtsciliano y /oí prtscilianistas 



163 



tela por la presencia de interpolaciones heréticas La con- 
vicción de fondo que anima todo el discurso es declarada 
al final el Espíritu divino no está confinado en los libros 
canónicos, donde está Cristo, allí hay libertad (2 Cor 3,17), 
también yo poseo el Espíritu del Señor 

Los otros ocho tratados, exceptuado el último, que es 
una larga bendición, son homilías o fragmentos de homilías 
de argumento bíblico, menos la cuarta, que habla de la 
Pascua Todas las homilías versan sobre textos o episodios 
del Antiguo Testamento y fueron introducidas en el dossier 
apologético con la obvia intención de rebatir la acusación 
de dividir, a la manera gnóstica, el Dios del Antiguo del 
Dios del Nuevo Testamento, y de rechazar, en consecuen- 
cia, el Antiguo. Las homilías, que adoptan a menudo el 
tono parenético, profesan la interpretación tradicional ti- 
jiológica, que descubre en los episodios del Antiguo Tes- 
tamento el typus de la nueva economía, principio herme- 
néutico proclamado de forma explícita vanas veces. El 
tract 6 (SCHEPbS, p 70) habla de un triformis intellectus de 
la Escritura, en correspondencia con la distinción en el 
hombre de cuerpo, alma y espíritu la Escritura vence en 
nosotros las obras de la carne, o edifica el alma, o presenta 
la obra redentora de Cristo 

De Prisciliano se conservan unos Cañones epistularum 
Pauh apostoli, precedidos de una introducción, en la que 
un obispo de nombre Peregrino sostiene que los cánones 
son de Prisciliano y no de Jerónimo y notifica que los ha 
ordenado luxta sensum fidei cathohcae, tras haber eliminado 
quae pravo sensu posita fuerant. Son 90 proposiciones que 
compendian toda la doctrina de Pablo, presentadas una 
tras otra con un aparato que contiene los textos paulinos 
citados explícitamente en los cánones 

Nada se ha salvado de las obras de los escritores prisci- 
lianistas mencionados por Jerónimo (De vir. til. 122, 123) 
y otros, como Latroniano, Tibenano, Asarbo. Dom Monn 
publicó en 1913 un anónimo De trtnttate ftdei cathohcae, 
que se puede asignar con toda probabilidad al círculo pris- 
uhanista y, acaso, al mismo Prisciliano El escrito no deja 
lugar a dudas acerca de la postura monarquiana de Prisci- 
liano, que los antiguos le reprochaban, y que los textos 
publicados por Schepss sufragaban sólo, y de forma vaga, 
ion algunas expresiones de las p 75 y 103. Mas el interés 
mayor del escrito, por lo demás tortuoso y oscuro, estriba 
c n la orientación que imprime a la doctrina trinitaria sobre 



164 



Hilario de Pottiers y la trius amana 



la correlación Padre-Hijo como sensus (nous)-verbum, ex- 
puesta con la ayuda de categorías que recuerdan de lejos a 
Tertuliano Es, pues, una exposición de tono arcaico, en la 
que hay que dar por descontado la presencia de expresio- 
nes de carácter binitano Si se tiene en cuenta que la Es- 
paña de mitad del siglo IV, con Potamio y Gregorio de 
Elvira, había demostrado estar a la par con las posiciones 
doctrinalmente más avanzadas del frente antiarriano, este 
De Tnnttate priscilianista nos conduce hacia círculos que 
en este punto habían quedado, mas bien, rezagados Y no 
otro valor daremos a la profesión de monarquianismo que 
se reprochaba a Pnsciliano Cabe pensar que su interés 
preferente por la ascesis le hizo descuidar la puesta al día 
en la teología trinitaria Nada concreto sabemos de los te- 
mas fundamentales de su predicación, a excepción de que 
profesaba un riguroso encratismo, sostenido, como siem- 
pre, por una concepción netamente negativa del mundo y 
acaso con infiltraciones de carácter astrológico 

Ediciones (CPL 785-796b) PL 31,1213-1222 (42,667-678), 
56,582, G SCHEPSS CSEL 18 (1899), G Morin, Eludes, textes, 
découvertes (Maredsous 1913) p 151-201, D DE Bruyne, Eptstula 
Titi de dtsposittone sancttmontt RB 37(1925)48-72, K Kunstle, 
Anttprisalltana (Freiburg Br 1905), PLS II 1389-1452 

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no, en Note di letteratura cristiana antica [ST 5] (Roma 1901) 
p 127-136, E EDL1NG, Priscillianus och den aldre Priscillianismen I 
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ha citazione del «Comma joanneum» in Priscilliano RIL 40(1907) 
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lliamstes RB 24(1907)318-335, E Ch Babut, Priscülien et le 
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augustimenne 15(1909)455-459, M Hartberger, Priscilliam 
Verhaltnis zur hl Schrtft BiZ 8(1910)113-129, P MONCEAUX, 



Prnaliano y los prisalianistas 



165 



ha question du prisctllianisme JS 9(191 1 )70-76, A E BURN, Pris- 
cillian and Pnsctllianism ChQ 74(1912)142-156, A Puech, 
hes origines du prisctllianisme et l'orthodoxie de Priscillien BALAC 
2(1912)81-95 161 213, G Morin, Pro Instantw Contre l'attribu- 
tion a Prisallien des opuscuks des manuscrits de Wurzburg RB 30 
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contre Priscilhen RHE 21(1925)530-538, J Svennung, Adnota- 
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tius HJG 47(1927)237-251, Z GARCIA-VlLLADA, ha vida de 
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lltanus' christehjke Ascese, Diss (Nijmegen 1976) 



Capitulo III 



AMBROSIO DE MILAN, AMBROSIASTER 
Y NICETAS 

Por María Grazia Mará 

AMBROSIO DE MILAN 
1 V i D \ 

Ambrosio nació en Treveris, donde su padre, también 
Ambrosio de nombre, regia la prefectura de las Gallas 
(cf Vita Ambrosti 3 n 1), cargo que desempeño, en sentir de 
los historiadores, no antes del 334 o del 337 ni después 
del 340 La fecha de nacimiento de Ambrosio es incierta, y 
se le asigna el 339 o el 337 según se interprete la alusión a 
ciertos motibus barbarias en acto cuando a los cincuenta y 
nueve anos de edad escribe la ep 59,4 (sobre la fecha de 
nacimiento, cf A Paredi, S Ambrogto e la sua eta [Milano 
2 1960] p 17ss) 

El parentesco de Ambrosio con la gens Aurelia, según 
reza la suscripción del epigrama en honor de San Nazario 
(Aur Ambrosius, E Diehl ICLV n 1800), negado por 
Aman y V Carnpenhausen y aceptado por Delehaye, pa 
rece concordar con el modo de referirse a Simaco ha- 
blando a su hermano «el noble Simaco, tu pariente» (De 
exc fratns 32) Ambrosio nació de una familia aristocrática 
y cristiana, como lo sugiere el parentesco con la virgen 
Soter, mártir, al parecer, bajo Diocleciano (Exh virg 
12,82, De virg 3,7,38ss) 

Tras la muerte prematura del padre, se traslado con su 
madre y hermanos a Roma, donde se hallaba ya cierta- 
mente en la Navidad del 353, cuando su hermana Marce- 
lina recibió, de manos del papa Liberio, el velo de las vír- 
genes en la basílica de San Pedro De su adolescencia nada 
concreto sabemos Consta que estudio retorica y que ejer- 
ció la abogacía el 368 en la prefectura de Sirmio (Vita Am- 
brosu 5 n 1 y 2) En torno al 370 fue nombrado consulans 
Liguriae et Aemiltae, con residencia en Milán La prueba 



Ambrosio de Milán 



167 



mas inequívoca de la ecuanimidad y sabiduría de su go- 
bierno fue su designación como obispo de Milán a la 
muerte del obispo amano Auxencio arríanos y católicos 
se disputaban la elección del sucesor, Ambrosio, al inter- 
venir en calidad de consulans para apaciguar los ánimos, 
fue aclamado obispo por ambos bandos, siendo a la sazón 
solo catecúmeno Fue bautizado y una semana después fue 
consagrado obispo Faller en 1948 (Ambrosiana p 97-1 12) 
y Paredi en 1960 (S Ambrogto e la sua eta p 175) propusie- 
ron como fecha de la consagración de Ambrosio el 7 de 
diciembre del 374, abandonando la cronología de V Carn- 
penhausen (Ambrosius von Maüand p 26), Delehaye (AB 
48[ 1930] 192) y Dudden (The Ufe and Times ofSt Ambrose 
p 68), que la fijaba el 1 ° de diciembre del 373 Al ser 
consagrado obispo, Ambrosio «erogo a la Iglesia y a los 
pobres todo el oro y la plata que poseía, paso la propiedad 
de sus haciendas a la Iglesia, reservando el usufructo a su 
hermana, de suerte que nada quedo que pudiese decir 
suyo en esta tierra» (Vita Ambrosn 38) 

Para desempeñar su nueva misión, Ambrosio se de- 
dico, bajo la guia de Simpliciano, al estudio de la Biblia, de 
los Padres griegos y de autores hebreos y paganos como 
Filón y Plotino San Agustín fue testigo personal del estu- 
dio intenso y asiduo de Ambrosio (Con/ VI 3,3) El estu- 
dio, unido a la incesante meditación de la Palabra de Dios, 
habría de ser la fuente de la actividad pastoral y de la pre 
dicacion ambrosiana, constituyendo el contexto en el que 
han de colocarse los acontecimientos historíeos, políticos y 
sociales que lo vieron protagonista, y que moldearon su 
pensamiento teológico, moral y ascético 

Al principio de su episcopado, las relaciones con Va- 
le ntiniano I, que había aprobado su elección (cf Ep 21,7), 
discurrieron en un clima de paz y mutuo respeto, como 
Ambrosio mismo dirá a Valentiniano II (Ep 21,5) al recor- 
darle la conducta de su padre, respetuosa de la autonomía 
dt la Iglesia en sus relaciones con el Imperio 

Si la prudencia aconseja a Ambrosio a no decretar sus- 
tituciones radicales en el clero por el momento (cf M Si 
MONETTI, La crisi anana nel IV secólo [Roma 1975] p 438 
n 6 y M Meslin, Les anens d'Occident [París 1967) p 45), 
la oposición del nuevo obispo al arrianismo es evidente 
desde el principio, prueba de ella es la petición de los res 
tos de Dionisio, obispo católico de Milán, muerto en Ar- 
menia exiliado por Constancio De una posible correspon- 



168 Ambrosio de Milán Ambrosiaster y Nicetas 



dencia con Basilio de Cesárea, entablada, quiza, con oca- 
sión del traslado de los restos de Dionisio, nos ha llegado 
tan solo la ep 197 de Basilio (PG 32,709-713) 

El 375 es el año de dos episodios de particular signifi- 
cado la muerte del hermano Sátiro y la de Valentiniano I 
Las oraciones fúnebres del primero, pronunciadas una en 
enero o febrero del 375 (cf J R PALANQUE, app 3 n 4) y 
otra ocho días después, tratan temas teológicos y pastora 
les la humanidad y divinidad de Cristo, el lugar que ocupa 
en la Trinidad y la denuncia de los lucifenanos, que habían 
llegado al cisma exorbitando las formulas nicenas 

El 17 de noviembre del 375, durante la guerra del Da- 
nubio, muere Valentiniano I, Ambrosio lo recuerda en la 
ep 21, ya citada, y en la 17,l6bis, en la que describe, quiza 
mas con la imaginación que con una reconstrucción fiel de 
los hechos, lo que Valentiniano I habría dicho cuando el 
ara de la Victoria fue de nuevo instalada en el aula del 
Senado El recuerdo de Valentiniano I vuelve aun en la 
oración fúnebre de Valentiniano II, en la que Ambrosio 
celebra la fe del padre y su resistencia a las instancias de 
Juliano para que apostatase (De ob Valent 55) 

En los primeros años de gobierno de Graciano no se 
advierte la presencia de Ambrosio El nuevo emperador, 
bajo el influjo de Ausonio, asume una actitud liberal e ín 
dulgente, de la que es prueba la presencia, consentida 
hasta el 382, del ara de la Victoria en el aula del Senado, a 
la que Juliano la había restituido, poco después de su ale- 
jamiento por orden de Constancio II, el 357 Los años 
376 y 377 ven a Ambrosio ocupado en apaciguar la agita- 
ción provocada por el sacerdote amano Juliano, que había 
sido expulsado de Petovio por la población católica de la 
localidad (Ep 11,3, cf M SlMONETTl, p 438) El problema 
amano es una de las constantes preocupaciones de Am- 
brosio Hacia el 376 interviene, fuera de Milán, en Sirmio, 
donde Ambrosio obtiene la elección a obispo de Anemio, 
mceno convencido, a pesar de la oposición de la empera- 
triz madre Justina (sobre la actitud filoamana de Justina 
cf RUF HEX7,SoCR HEVII.SOZOM HE VII 13, 
PHILOS HE X 7, M Simonetti, p 438, Vita Ambrosti 1 1 
refiere detalles, que mucho deben al estilo hagiografico, de 
una agitación organizada por Justina contra Ambrosio) De 
nuevo en Sirmio, y hacia el 378, hay que colocar el en 
cuentro de Ambrosio con Graciano, que había pedido al 
obispo ser instruido en la fe contra la herejía amana 



Ambrosio de Milán 



169 



(cf De ftde IV 1 ) La colocación en la esfera de influencias de 
la política antiarriana de Ambrosio de los documentos del 
concilio de Sirmio, y en especial la profesión de tres hipos- 
tasis, es afirmada por Zeiller (p 323) y V Campenhausen 
(p35) y negada por Simonetti (p441 n 19) 

Las relaciones entre Ambrosio y Graciano imprimen 
un nuevo ritmo a la política antiheretica del emperador 
Acaso para ensalzar a Graciano, que debía hacer frente a la 
destrucción de aquel Oriente que padecía el castigo di 
vino, Ambrosio compone el De Noe, en el que establece un 
paralelismo entre el emperador y el patriarca La política 
de Graciano, sobre todo a partir del encuentro con Am- 
brosio en Milán en el verano del 379, se muestra siempre 
mas favorable a la causa católica Ambrosio obtiene la res- 
titución de la basílica, que los arríanos habían logrado ocu- 
par acusando al obispo de vender los vasos sagrados para 
rescatar a los prisioneros (Ep 2,28, De off II 70,136, de 
este episodio habla en el De SpirS 1 19-21) Vanos histo- 
riadores atribuyen a Ambrosio la paternidad del edicto de 
Graciano del 22 de abril del 380 (Cod Tbeod XVI 5,5 4), 
que recrudeció las sanciones imperiales contra los herejes 
En el verano de ese año, Ambrosio hace entrega a Gra 
ciano de los tres libros sobre el Espíritu Santo, que debían 
completar la instrucción que le había impartido en el De 
ftde 

Ambrosio interviene de nuevo ante Graciano para la 
política antiarriana el 381 con ocasión del concilio de 
Aquileya (cf M SlMONETTl, p 527s 542-548, acerca de la 
intervención de Ambrosio, Ep 9, a los obispos de las Ga- 
llas, Ep 10, 11 y 12, a los emperadores Graciano, Valenti- 
niano II y Teodosio) A la polémica antiamana pertene- 
cen también las ep 12 y 14, a Teodosio, que se refieren al 
concilio de Roma del 382 

Ambrosio sigue con atención no solo el problema 
amano, sino también las oposiciones anticatólicas de toda 
proveniencia (cf L CRACCO RUGGINI) El 382, Giaciano 
aleja de nuevo del aula del Senado el ara de la Victoria El 
Senado solicita una y otra vez, sin éxito, la devolución 
mientras se suceden las disposiciones imperiales contra los 
paganos (Cod Tbeod XVI 7,1 y 2, Cod lust I 7,2) El 383, 
el asesinato de Graciano y la usurpación de su territorio 
por obra de Máximo interrumpen el ritmo creciente de la 
política antipagana inspirada por Ambrosio El 384 (para la 
datacion, cf J R PALANQUE, app 3 n 22), Simaco se dirige 



Patrología 3 



1 



170 Ambrosio de Milán Ambrosiaster y NicetaS 

personalmente a Valentiniano II pidiendo la devolución 
del ara de la Victoria y el reconocimiento de los pnvile 
gios abolidos por Graciano (cf Kelatio III de Simaco y 
Ep 17 y 18, Vita Ambrosu 26, PRUD , C Symm ) La res 
puesta fue negativa Al éxito de Ambrosio contribuyo, con 
toda probabilidad, el servicio que el obispo de Milán había 
prestado a Valentiniano II y a Justina perorando su causa 
ante Máximo, vencedor en las Gallas El problema arnano 
paso, una vez mas, poco después al primer puesto de las 
preocupaciones de Ambrosio Con ocasión de la Pascua 
del 386, Auxencio, obispo arnano de Durostorum y por 
algún tiempo residente en Milán en la corte de Justina, 
pide para los suyos la asignación de una basílica donde ce- 
lebrar el culto (cf ep 20, a la hermana Marcelina, y 21, a 
Valentiniano II, C Auxentium, Vita Ambrosu 13) Ambro- 
sio se niega y ocupa con una multitud de fieles la basílica 
Porciana En esta circunstancia nace el canto ambrosiano 
(AUG , Conf IX 7) 

La invención de los cuerpos de los mártires Gervasio y 
Protasio y las celebraciones litúrgicas que la siguieron ayu 
daron a calmar los ánimos con el gozo espiritual y a des- 
plazar por el momento a un segundo plano de la atención 
la concreta reivindicación amana Sobre este episodio, que 
ha suscitado juicios historíeos encontrados, cf O Seeck (V 
207) y Von Campenhausen (p 215s) y las agudas observa 
ciones de Meslin (p 53ss) Ambrosio refiere lo acaecido a 
su hermana Marcelina en la ep 22, 1 La posición de Valen 
tiniano II, cuyas relaciones con Ambrosio han empeorado 
a raíz de la cuestión de la basílica, se agrava aun mas por la 
manifiesta oposición de Máximo (cf Ntsi clementtae, Coll 
Avell 39, carta que resume THEOD HE V 14) a la poli 
tica filoarriana emprendida por el joven emperador Algu- 
nos historiadores, contra el parecer mas común, colocan 
en el 386 la segunda misión de Ambrosio ante Máximo en 
defensa de Valentiniano II Ambrosio mismo habla de su 
misión en Trevens en la ep 24 Por Paulino (Vita Ambrosu 
19) sabemos que Máximo fue excomulgado por haber de- 
cretado la muerte de Prisciliano Al volver a Milán, Am- 
brosio sanciona su ruptura con Máximo en la Enarratio 
psalmi LXI 

Hasta el verano del 387, Ambrosio, cuyas relaciones 
con Valentiniano II y con Máximo son a la sazón muy ten- 
sas, se dedica intensamente a la actividad pastoral 

La invasión de Máximo, la fuga de la corte lejos de 



Ambrosio de Milán 



171 



Milán en el verano del 387, la vuelta de Valentiniano II 
con Teodosio en el verano del 388 y la derrota y muerte 
de Máximo señalan el comienzo de una nueva etapa de la 
vertiente política de la actividad pastoral de Ambrosio, que 
se ha reconciliado ya con Valentiniano II 

La acogida que Ambrosio reserva al vencedor Teodosio 
no debe sorprender La ley del 14 de junio del 388 (Cod 
Theod XVI 5,15), con la que Teodosio hostigaba a los he- 
rejes, le concilio el favor de Ambrosio Ahora, el obispo y 
el emperador advierten la necesidad de definir los confines 
de sus respectivas esferas de acción Ambrosio interviene 
inmediatamente en favor de los partidarios del derrotado 
Máximo, y Teodosio accede a sus deseos (Ep 40,25) Pero 
es de fines del 388 el conocido episodio de la sinagoga y 
del santuario de los valentinianos de Calinico La reacción 
de Teodosio y la actitud de Ambrosio están documentadas 
en las ep 40 y 41, la primera, a Teodosio, y la segunda, a 
Marcelina La victoria de Ambrosio, que logra impedir la 
reconstrucción de la sinagoga, pagara pronto un precio A 
fines del 389, en vista de la mudada actitud de Teodosio 
hacia el mundo pagano, el Senado solicita, una vez mas, la 
abrogación de los decretos de Graciano La nueva inter- 
vención de Ambrosio ante el emperador es coronada por 
una nueva victoria, pero esta vez Teodosio se preocupa de 
dejar bien en claro que su decisión es autónoma y que no 
obedece a la instancia del obispo, decretando algunas me 
didas dirigidas precisamente contra Ambrosio, los miem- 
bros de la corte deberán mantener absoluto secreto sobre 
los asuntos que conciernen a la política imperial 
(Ep 51,2), y, por si fuera poco, se añaden otras disposicio- 
nes menos favorables a la Iglesia (Cod Theod XII 1,121, 
XVI 2,27) 

La tensión entre Teodosio y Ambrosio perduraba aun 
(.uando en verano del 390 se lleva a cabo la matanza de 
Tesalonica En la ep 51, escrita a Teodosio después del su- 
ceso, tras aludir a diversas intervenciones precedentes para 
evitar la matanza (de las que habla también PAULINO, Vita 
Ambrosu 24, sin documentarlas mejor), Ambrosio invita al 
emperador a someterse a la penitencia publica antes de 
acercarse a la iglesia y recibir los sacramentos Teodosio se 
somete, y en la Navidad del 390 se reconcilia con Ambro- 
sio El motivo remoto de la matanza de Tesalonica es ob 
jeto de pareceres discordes (cf J R PALANQUE, p 228ss y 
S MAZZARINO, L'lmpero romano III 379ss) Para Mazza- 



172 



Ambrono de Milán Ambrosiaster y Nicetas 



riño, la intervención de Ambrosio se mueve en la órbita de 
su constante preocupación antiarnana 

El 392, Ambrosio se dedica de forma particular a la 
solución del cisma de Antioquía, promoviendo la convoca- 
ción de los sínodos de Capua y luego de Alejandría, sin 
lograr la abdicación de Flaviano en favor de Evagrio, aún 
más, el concilio de Cesárea de Palestina del 393 se pro- 
nunciará a favor de la legitimidad de Flaviano La suerte le 
favoreció, en cambio, en otro asunto debatido también en 
Capua. a saber, la herejía de Bonoso, que quedo conde- 
nada, aunque se aplazaran hasta otro concilio las sanciones 
contra el heresiarca. En el concilio de Milán de! 393, con- 
vocado por Ambrosio, fueron condenados Joviniano, su 
doctrina y sus secuaces 

Su atención a los problemas internos de la Iglesia se 
conjuga con su preocupación por la paz de los pueblos y 
de los hombres Camino de las Gallas, donde se dirigía a 
instancias de Valentiniano para restablecer la armonía en- 
tre el emperador y el general Arbogaste, le sorprende la 
noticia de la muerte de Valentiniano, asesinado en mayo 
del 392 Las relaciones con el sucesor, el católico Eugenio, 
no fueron ni fáciles ni claras, le envía la ep 57, en la que le 
reconoce el título de clementisstme tmperator, mas abandona 
Milán al tener noticia de que Eugenio se acerca Viaja pri- 
mero a Bolonia, donde descubre los cuerpos de los márti- 
res Vital y Agrícola (Vita Ambrosu 27), luego a Florencia, 
para consagrar una basílica (Exhortatio vtrginttatts, en esta 
ocasión, en sentir de algunos autores, se encontró con Pau- 
lino de Ñola), y vuelve a Milán en agosto del 394 
(Ep6í,l), cuando Eugenio ha abandonado la ciudad para 
enfrentarse a las tropas de Teodosio En el orden estricta- 
mente político, Teodosio condiciona la actitud de Ambro- 
sio, y la tensión entre aquél y Eugenio repercute en las 
relaciones entre éste y el Obispo de Milán Más tarde, 
Ambrosio se justificará ante Teodosio del reconocimiento 
acordado a Eugenio y explicará los motivos de su ausencia 
de Milán (ep.61, a Teodosio) Una vez recobrada la con- 
fianza de Teodosio, Ambrosio le pedirá mostrarse cle- 
mente con los vencidos (Ep.62), y reinará entre ambos una 
perfecta armonía hasta la muerte del emperador, acaecida 
el 17 de enero del 395 En su honor, Ambrosio pronun- 
ciará, cuarenta días después, la oración fúnebre en presen- 
cia de Honorio (De obitu Theodosn). 

Las relaciones de Ambrosio con el general Estilicón, 



Ambrosio de Milán 



173 



tutor de Honorio, carecen de relieve y son prueba de la 
progresiva atenuación de la influencia del Obispo de Milán 
en el ámbito de la política Se intensifica, en cambio, su 
actividad en el campo espiritual con la invención de los 
cuerpos de los mártires Nazario y Celso, orquestada por la 
literatura hagiográñca con los prodigios de rigor (Vita Am- 
brostt 32-33), la toma de posesión de Paulino en Ñola, la 
creación de nuevas sedes episcopales y el consiguiente 
nombramiento de obispos La ep 63, a la iglesia de Verce- 
11 1, dividida en facciones rivales, la más extensa de su epis- 
tolario, es una especie de tratado sobre la elección de 
obispos 

Durante uno de los viajes que le imponía su presencia 
en la elección de obispos, al regresar de Pavía en febrero 
del 397, Ambrosio cayó enfermo Falleció el 4 de diciem- 
bre del 397 

Vita Ambrosu (obra de Paulino, diácono de Milán, compuesta 
hacia el 422 a petición de Agustín) Ediciones PL 14,27-46 y 
51-72 (griego), M S Kaniecka [PSt 16] (Washington 1928) 
(ton trad ing , introducción y comentario), M PELLEGRINO [Ver- 
ba seniorum 1] (Roma 1961) (con trad ít ), A A R BASTIAEN 
SEN, L Canali, C CARENA, Vita di Cipriano, Vita di Ambrogw, 
Vita di Agostino (Milano 1975) (texto critico, trad ít y comen- 
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1356 1448s 1493-1497), Teodoretode Ciro HE IV 6, V 13 17 
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pubbltcatt nel XVI centenario della nascita di SantAmbrogto (Milano 
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Ambrosio de Milán 



175 



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satnt Ambroise (Roma 1968), R GRYSON, Le préte selon satnt Am- 
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tá 1971), ID , Suluppo stortco e dottrtnale del tema Mana-Chiesa e 
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tec IV (Milano 1973), G GOTTLIEB, Ambrosius ion Matland und 
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176 



Ambrosio de Milán, Ambrosias ter y Nicetas 



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gio (Milano 1974)3; L. CRACCO RUGGINI, Ambrogio e le oppostziont 
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zione dei morti: SC 102(1974)373-388, E. CATTANEO, La religtone 
a Milano nell'etd di s. Ambrogio (Milano 1974), M. FERRARI, Per 
la fortuna di s. Ambrogto nel Quattrocento milanese (Milano 1974), 
J M SOTO, El matrimonio «in fien» en la doctrina de San 
Ambrosio y San Juan Crisóstomo (Roma 1976), J. SCHMITZ, 
Gottesdienst im altchrislichen Mailand (Bonn 1975), C. CORBELLI- 
NI, Ambrogio e i Barban, giudizio o pregiudizio?: RSC1 31(1977) 
343-353, H. Savon, S. Ambrotse et la philosophie: RHR 191 
(1977)1^3-196. 

2. Obras 

Los escritos de San Ambrosio son fiel reflejo de su in- 
tensa actividad pastoral, social y política. No es fácil por el 
momento determinar la fecha de composición de muchos 
de ellos, ni es tampoco fácil, a veces, determinar si proce- 
den o no de homilías predicadas. En la imposibilidad de 
seguir el orden cronológico de composición, presentamos 
los escritos exegéticos según el orden en que aparecen en 
PL 14 y 15, que es el de los libros bíblicos. Los demás 
escritos se suelen distribuir en obras morales y ascéticas, 
dogmáticas y varias (discursos, cartas, himnos). 

Estudios: E. DASSMANN, Die Prommigkeit des Kirchenvaters 
Ambrosius von Mailand (Munster 1965) (trad. ít. Várese 1975); 
H. SAVON, Quelques remarques sur la chronologie des oeuvres de Saint 
Ambroise: SP X[TU 107] (Berlin 1970) p. 156-160; G. BiLLANO- 
VICH y M. FERRARI, La tradizione milanese delle opere di Sant'Am- 
brogio, en Ambrosius episcopus [SPMed] (Milano 1976) 1 p. 5-102; 
J. FONTAINE, Prose et poésie: l'interf'erence des genres et des styles dans 
la créatwn littéraire d'Ambrotse de Milán: íbid., p. 124-170; H. SA- 
VON, Maniértsme et allégone dans l'oeuvre d'Ambrotse de Milán: 
RELA 55(1977)203-221. 

A) Obras exegéticas 

Siguiendo a Filón y Orígenes, Ambrosio admite en la 
Escritura un triple sentido: literal, moral y alegó rico-mis ti- 
co, aunque acuerda su preferencia a la exégesis alegórica, 



Ambrosio de Milán 



177 



tipológica y moral. La mayor parte de estos escritos proce- 
den de homilías reelaboradas y completadas por Ambrosio 
personalmente. Con excepción del comentario seguido del 
evangelio de Lucas, los temas elegidos para la predicación 
(homilías) y para la instrucción (tratados) están tomados 
del Antiguo Testamento. 

Estudios- P. DE Labrioixe, Saint Ambroise et l'exégese allégori- 
que: Annales de philosophie chrétienne 155(1907-1908)591-603, 
G. LAZZATl, Esegesi e poesía tn Sant' Ambrogto. Annuano dell'Univ. 
cattohca del S. Cuore (1957-58, 1958-59) (Milán 1959) p 75-91, 
ID., // / alore letterario dell'esegesi ambrosiana (Milano 1960), A 
VECCHI, Appunti sulla terminología esegetica di S. Ambrogto: SMSR 
24(1967)655-664, L. F. PlZZOLATO, La Sacra Scrittura, fondamen- 
to del método esegetico di sant'Ambrogio, en Ambrosius episcopus (Mi- 
lano 1976) I p. 393-426, H. Savon, Saint Ambroise devant l'exé- 
gese de Philon le juif I-II (Pans 1977); E. LUCCHESI, L'usage de Phi- 
lon dans l'oeuvre ex'egétique de saint Ambroise (Leiden 1977); L. F. 
PlZZOLATO, La dottrina esegetica di S Ambrogio [SPMed 9] (Mi- 
lano 1978). 



1. «Hexaemeron» 

La obra, que, como indica el título, comenta la narra- 
ción de Gén 1,1-26 sobre los seis días de la creación, com- 
prende, repartidas en seis libros, nueve homilías, pronun- 
ciadas en los seis días de una Semana Santa de un año 
comprendido, en sentir de los estudiosos, entre el 386 y el 
390. Los libros 1, 3 y 5 comprenden cada uno dos homilías, 
y ello sería prueba de que Ambrosio predicó mañana y 
tarde en los días primero, tercero y quinto de la semana. 

El elevado número de manuscritos que nos ha legado 
esta obra, clasificados por Schenkl (CSEL 32-1 p.xxxiii-liii), 
es índice del favor de que ha gozado. De particular interés 
para la tradición manuscrita es el cód.192 de Orléans, del 
siglo vil, aunque comprenda sólo I 29 a II 3, pues parece 
remontar al arquetipo perdido. Ambrosio ha utilizado la 
obra homónima de Basilio de Cesárea, y también, en opi- 
nión de Jerónimo (Ep.84,7), obras hoy perdidas de Oríge- 
nes y de Hipólito de Roma. Esta circunstancia ha condi- 
cionado, a veces, la lectura moderna del texto ambrosiano, 
suscitando mayor interés en los estudiosos detectar la pre- 
sencia de otros autores (v.gr.: Cicerón, Filón, Virgilio, 
además de los citados) que percibir su originalidad. 



178 



Ambrosio de Milán Ambrostaster y Nicetas 



Ediciones PL 14,133-288, C Schenkl CSEL 32-1 (1897) 
p 3-261 Aíss B KRAFT, Die Handscbriften der Bischoflichen Or- 
dinariatsbibhothek in Augsburg (Augsburg 1934) p ólss, F 
BLATT, Studia Hibermca Classica et Mediaevaha 14(1953)230, 
K FORSTNER, Schriftfragmente des 8 und fruberen 9 Jabrhunderts 
in Salzburger Bibliotheken Scnptonum 14 (1960)236-237 

Traducciones Alemana E J NlEDERHUBER BKV 2 17(1914) — 
Inglesa J J SAVAGE FC 42(1961 ) p 1-283 —Italianas L ASIOLI 
(Milano 1930), E Pasteris [CPS 4] (Tormo 1937) (con el texto 
de CSEL), G Coppa (Tormo 1969) p 111-387, G Banterle 
[S Ambrosn Opera 1] (Milano-Roma 1979) (con el texto de 
CSEL) — Polaca W SzOLDRSKl (Warszawa 1969) 

Estudios M KLEIN, Meletemata Ambrostana (Konigsberg 
1927) p 45-81, M CESARO, Natura e cristianesimo neglt «Exaeme- 
ron» di san Basilio e di santAmbrogio Did ns 7(1929)53-123, 
P COURCEIXE, Nouieaux aspects du platonisme chez saint Ambroise 
RE LA 34(1956)220-239, Y M Duval, Sur une page de Cyprien 
chez s Ambroise, «Hexaemeron» 6,8,47 et «De habitu iirginum» 
15-17 REAug 16(1970)25-34, J Pepin, Theologte cosmtque et th'eo- 
logie chretienne Ambroise, «Hexaem » I 1,1-4 (París 1964), ID , 
Idees grecques sur l'homme et sur Dieu (París 1971), ID , Exégese de 
«In principio» et theorie des principes dans l '«Exaemeron » (l 4,12- 
16), en Ambrosius episcopus [SPMed 6] (Milano 1976) I p427- 
482, Id, Ecbos de ¡beoríes gnosttques de la matiere au díbut de 
l '«Exaemeron» de saint Ambroise, en Studia J H Waszink (Ams- 
terdam 1973) p 259-273, A V Nazzaro, Esordio e chiusa delle 
omelie esameronali di Ambrosio Aug 14(1974)559-590 



2 «De paradtso» 

Por la ep41,l, al obispo Sabino, sabemos que esta 
obra fue compuesta en los primeros años del episcopado 
de Ambrosio La fecha que se le asigna oscila entre el 374 
(v Campenhausen) y el 383 (Schenkl), con mayor preferen- 
cia por el período entre el 375 y el 378 (Rauschen, Bar- 
denhewer, Schanz, Palanque) La edición crítica de 
Schenkl se basa substancialmente en dos manuscritos del 
siglo xi (CSEL 32-1 pln-lviii) 

Ambrosio comenta la narración del Génesis sobre el 
paraíso terrenal y el pecado original, siguiendo de cerca el 
comentario de Filón (acerca de las fuentes cf C SCHENKL 
CSEL 32-1 p xxi-xxn). La intención pastoral de la obra 
— quizá reelaboración de precedentes homilías — asume, a 
veces, tonos polémicos contra gnósticos y maniqueos 



Ambrosio de Milán 179 

(CSEL 32-1 286 23, 287 23, 289 8, 292 5, 294 4, 296 19, 
298 1), sabehanos, fotinianos y arríanos (íbid , 317-318) 

Ediciones PL 14,291-332, C Schenkl CSEL U-l (1897) 
p 265-336 

Traducción Inglesa J J SAVAGE FC 42 (1961) p 287-356 

Estudios E CA?ZANIGA Rendiconti R Istituto Lombardo, 
ser 2 75(1941-42)349-366 

3 «De Caín et Abel» 

Según Palanque, la obra comprende dos libros (para 
otros, la división sería posterior) y no procede de homilías 
predicadas Disienten Kellner, Foerster, Bardenhewer y 
Schanz, que la consideran una colección de sermones en 
razón del tono oratorio y parenético dominante Según Pa- 
lanque, el De Caín et Abel, que alude al De paradtso al prin- 
cipio, sería una especie de continuación de éste, comen- 
tando Gén c4 tras haber tratado de Gén 2,8-3,19 en el 
anterior La obra, en la que se advierte el influjo de Filón, 
comenta ampliamente la diferencia entre los sacrificios de 
Caín y Abel. 

Ediciones PL 14,333-380, C Schenkl CSEL 32-1 (1897) 
p 339-409 

Traducción Inglesa J J SAVAGE FC 42 (1961) p 357-437 

4 «De Noe» 

Aunque sigue comentando el Génesis, el De Noe no es 
continuación del anterior, pues pasa a Gén 6 Kellner, 
Foerster y Bardenhewer, que sostienen el origen homilé- 
tico de la obra contra Palanque, que la consideraría, más 
bien, un tratado, piensan que pertenezca a la sene de mo- 
nografías sobre los patriarcas, que, comenzando con Noé, 
pasaría luego a Abrahan La fecha de composición es in- 
cierta, aunque se prefieren como más probables los años 
378-379 ó 383-384 

La exégesis ambrosiana, una vez más bajo el influjo de 
Filón, se detiene de manera especial en la interpretación 
del arca, figura del cuerpo humano; en la descripción del 



180 



Ambrosio de Milán, Ambrosiáster y Nicetas 



diluvio, de la piedad de Noé y la impiedad de Cam. En 
términos poco claros, Ambrosio alude a calamidades que 
dificultan la existencia y que afectan explícitamente a la 
Iglesia. 

Schenkl, que la asigna al 384, considera original el tí- 
tulo de De Noe, que es el del manuscrito más antiguo, y 
secundario el De Noe et arca, que se lee en los más recien- 
tes (cf. CSEL 32-1 p.xxiii-xxvi). 

Ediciones: PL 14,381-438; C. Schenkl: CSEL 32-1 (1897) 
p.413-497; para la datación cf. PALANQUE, o.c, app.3 n.10. 

5. «De Abraham (libri dúo)» 

Los dos libros deben ser considerados por separado. El 
primero, en opinión de algunos estudiosos, no sería en 
origen un escrito, a pesar de la frase inicial: Abraham libri 
huius titulus est; según Palanque, pasajes como I 24.25.59 
y 89 serían prueba suficiente del origen homilético del 
primer libro, que, por su considerable extensión, sería 
fruto de varios sermones. El tema del libro, destinado a los 
catecúmenos, es la historia de Abrahán desde su vocación a 
la muerte, como se narra en Gén 12-25. 

El segundo libro, en cambio, es un tratado escrito, y, 
en razón de su carácter erudito, diverso de la exposición 
moral del primero, Schenkl y Bardenhewer piensan que 
Ambrosio en él se dirige a ya bautizados, no a catecúme- 
nos. Palanque es de diverso parecer, y hace notar la difi- 
cultad del escrito ambrosiano, rico de citas en griego no 
traducidas. El comentario, de carácter alegórico y a la ma- 
nera de Filón, recorre la vida de Abrahán hasta la conclu- 
sión de la alianza en Gén 17,21. La fecha de composición 
es incierta y varias las hipótesis propuestas; Palanque pro- 
pone los años 382-383; los Maurinos, Tillemont, Schenkl, 
Bardenhewer y Schanz, en torno al 387; Ihm, no antes del 
387, y Rauschen, no antes del 388. Sobre fuentes y tradi- 
ción manuscrita, cf. SCHENKL: CSEL 32-1 p.xxvi-xxviii; 
lxi-lxiii; lxvii-lxxiii. 

Ediciones: PL 14,441-524; C. Schenkl: CSEL 32-1 (1897) 
p. 50 1-63 8; cf. A. VACCARI, Locus Ambrosii de Abrahamo II 11 
emendatus: Biblica 3(1922)449-450). 

Estudios: A. DE Vivo, Nota ad Ambrogio, De Abraham I 2,4, en 
Ambrosius episcopus [SPMed 7] (Milano 1976) II p.233-242. 



Ambrosio de Milán 
6. «De Isaac et anima» 



181 



El De Isaac es un tratado escrito, a pesar del parecer 
contrario de Kellner y Bardenhewer. Acerca de la data- 
ción, las hipótesis son muy variadas; Palanque lo asigna al 
391; Wilbrand, en cambio, cree que sea posterior a Exp. 
Le. X 154ss., y lo considera un comentario amplio de lo que 
Ambrosio había expuesto en Exp. Ps. CXVIH 2,33ss. Los 
Maurinos creen poder asignarlo a la Pascua del 387, y 
Schenkl, hacía el 388. 

La exégesis del Cantar de los Cantares 1-8, entendida 
por algunos con referencia a la venida de Cristo y a la Igle- 
sia, al ser enmarcada por Ambrosio en el contexto del ma- 
trimonio de Isaac con Rebeca, debe, al parecer, ser inter- 
pretada como una alegoría de la unión de Cristo y el alma. 
En todo caso, el tratado, en el que escasean las alusiones a 
Isaac, es en rigor un tratado sobre el alma; de ahí que al- 
gunos manuscritos lo titulen De anima. Acerca de las fuen- 
tes, y en especia] sobre la utilización de un comentario de 
Orígenes al Cantar, cf. SCHENKL: CSEL 32-1 p.lxxvi- 
lxxviii. 

Ediciones: PL 14,527-560; C. SCHENKL: CSEL 32-1 (1897) 
p.64 1-700. 

Traducciones: Francesa: D. GORCE, Saint Ambrotse. Traites sur 
¡Anden Testament (Namur 1967) (selección). — Inglesa: M. P. 
McHlIGH, Saint Ambrose. Seven Exegetical Works: FC 65 (1972) 
p. 10-65. 

Estudios: P. COURCELLE, Recherches sur les «Confessions» de 
s. Augustin (Paris 2 1968)p.ll5 n.3 (corrección de 8,78); lD.,PJo- 
tin et saint Ambroise: RPh 76(1950)29-56; P. Hadot, Platón et 
Plotin dans trois sermons de s. Ambroise: RELA 34(1956)202-220; 
G. PlCCOLO, Per lo studio della spiritualita ambrosiana: I sermoni 
«De Isaac vel anima»: SC 98(1970)32-74. 

7. «De bono mortis» 

El origen homilético del escrito es aceptado casi sin ex- 
cepción. En opinión de Palanque, procedería de dos ser- 
mones (c. 1-29 y 30-57) que se completan mutuamente por 
el tema. La fecha propuesta por Palanque es el 390. Am- 
brosio lo habría escrito después del Hexaemeron, de la Exp. 
Le. y del De Isaac, al que se refiere explícitamente. 



182 



Ambrosio de Milán Ambrosiaster y Nicetas 



Tras presentar tres diversas especies de muerte — la 
muerte espiritual (por el pecado), la muerte mística (por la 
identificación con Cristo) y la muerte física (separación del 
cuerpo y del alma) , Ambrosio demuestra con abundan- 
cia de citas bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento que 
la muerte es un bien inestimable A la instrucción moral se 
añade, tomando pie de una referencia al libro IV de Es- 
dras, una catequesis sobre el día del juicio en presencia de 
Cristo glorificado Para las fuentes y tradición manuscrita, 
cf SCHENKL CSEL 32-1 xxxu-xxxni y lxxvi-lxxvn 

Ediciones PL 14,567-596, C Schenkl CSEL 32-1 (189 7 ) 
p 703-753, W T Wiesner [PSt 100] (Washington 1970) (con 
trad jng y comentario) 

Traducciones Alemana J HuHN, Des hl Kircheniaters Ambro- 
sias Schrifi Der Jod, etn Gut (Fulda 1949) — Inglesa M P MC- 
Hugh FC 65 (1972) p 70-113 —Italiana F PORTALUPi (Tormo 
1961)— Polaca W SZOLDRSKI (Warszawa 1970) 

Estudios V USSANI, Per un códice ignoto del «De bono mortis» 
di S Ambrogio Rivista stonco-critica delle scienze teologiche 
5(1909)934-943, P Courcelije, Plotin et Saint Ambroise RPh 
76(1950)29-56, P HADOT, Platón et Plottn dans trois sermons de 
S Ambroise RELA 34(1956)202-220 



8. «De fuga saecult» 

Los estudiosos parecen estar de acuerdo acerca del ori- 
gen homilético de este escrito, compuesto, según los Mau- 
nnos y Tillemont, el 387 y, según Palanque, que lo asocia 
con la situación política que se creó tras la muerte de Teo- 
dosio, el 394 Schenkl y Bardenhewer lo creen poco pos- 
terior al 391 Ambrosio teje un discurso exegético-moral 
sobre la vanidad del mundo y sobre la necesidad para el 
cristiano de mantenerse alejado de él, utilizando el tema 
de las ciudades-refugio de que trata Núm 35,11 ss, junto 
con otros textos del Antiguo y del Nuevo Testamento, y 
sirviéndose de las Legum allegoriae y el De fuga et inven- 
tione, de Filón Sobre la tradición manuscrita, cf SCHENKL 
CSEL 32-2 p xxviii-xxviin 

Ediciones PL 14,597-624, C Schenkl CSEL 32-2 (1897) 
p 163-207 



Ambrosio de Milán 



183 



Traducciones Inglesa M P McHUGH FC 65 (1972) p 281- 
323 — Italiana F PORTALUPI (Tormo 1959)— Polaca W 
SZOLDRSKI (Warszawa 1970) 

9 «De lacob et vita beata» 

La obra, en dos libros, que Palanque asigna al 396, los 
Maunnos, Tillemont, Schenkl, Bardenhewer y Schanz, al 
387, y Rauschen, al 388, sirviéndose del libro II de los 
Macabeos, muestra la diferencia entre la felicidad verda- 
dera y la felicidad terrena Al tratar del martirio del an- 
ciano Eleazar y de los siete hermanos, parece aludir a un 
recobro de las posiciones amanas y a las dificultades con- 
siguientes del obispo y de sus fieles Las referencias a Ja- 
cob (II 3-42) no justifican el título de la obra, cuyo tema 
central es la felicidad del sabio, y que figura de hecho en 
algunos códices con el título De vita beata Sobre la depen- 
dencia del Pseudo-Josefo y, en general, acerca de las fuen- 
tes, cf Schenkl CSEL 32-2 p xiv-xv 

Ediciones PL 14,627-270, C SCHENKL CSEL 32-2 (1897) 
P 3-0 

Traduaiones Frontesa D GORCE, Saint Ambroise Traites sur 
lAncien Testament (Ndunur 1967) (selección) — Inglesa M P Me 
Hugh FC 65 (1972) p 119-184 

Estudios A SOLIGNAC, Nouieaux paralleles entre saint Ambroise 
et Pktm Le «De laiob et uta beata > et le [lipi M07iuo\i7- 
(Enn 14) APh 19(1956)148-156 



10. «De loseph» 

La datación de este sermón oscila entre el 387 (Maun- 
nos, Tillemont, Schanz), el 388 (Ihm, Rauschen, Palanque) 
y el 389-390 (Schenkl, Bardenhewer). Palanque prefiere el 
388 por una alusión al eunuco Calígono, del que Ambro- 
sio habla también en la carta a Marcelina (Ep 20), y por la 
mención de la escasez de trigo, ocasionada por una admi- 
nistración poco avisada, lo cual puede referirse a la carestía 
acaecida precisamente el año 388 Para Schenkl, la obra 
sería una reminiscencia posterior de dicha carestía. El ser- 
món, que pertenece a la sene de biografías de los patriar- 



184 



Ambrosio de Milán Ambrosiaster y Ntcetas 



cas, parte de Gén 37,6ss, y con amplias citas del Antiguo y 
Nuevo Testamento presenta a José como modelo de varón 
casto y ademas, aspecto este mas significativo y original, 
como tipo de la universalidad salvífica de Cristo (c4lss) 
Acerca de las fuentes, cf Schenkl, que ha puesto de re- 
lieve, en especial, la presencia de Virgilio (CSEL 32-2 
p xvn), para la edición crítica Schenkl ha tenido en cuenta, 
ante todo, el códice del siglo Vil hallado en la biblioteca 
de Boulogne-sur-Mer (íbid pxxvm) 

Ediciones PL 14,673 704, C Schenkl CSEL 32-2 (1897) 
p 73-122 

Traducción Inglesa M P McHUGH FC 65 (1972) p 189 237 

11 «De patriarchts» 

No hay acuerdo acerca del origen homilético o escrito 
de esta obra, que en los manuscritos aparece después del 
De Ioseph y comenta los capítulos siguientes del Génesis, y 
en especial el c 49 La fecha de composición, según Palan- 
que, sería el 390 En el De patriarchts se advierte clara- 
mente la presencia de Filón y de la exégesis alegórica del 
Comentario a las bendiciones de Jacob (Gén 49), de Hipólito 
En la edición crítica del texto, Schenkl tiene en cuenta 
ante todo, como en el De Ioseph, el manuscrito del si- 
glo Vil de la biblioteca de Boulogne-sur-Mer. 

Ediciones PL 14,707 728, C Schenkl CSEL 32-2 (1897) 
p 125-160 

Traducción Inglesa M P McHUGH FC 65 (1972) p 243-275 

Estudios H MORETUS, Les benedictions de patriarches dans la 
htterature du ¡V au vut siecle BLE 11(1909)398-411, 12(1910) 
28 40 83-100, M SlMONETTI, Note su antichi commenti alie benedi- 
ziont dei Patriarchi Annali della Fac di lettere di Caglian 28 
(1960)1-71 

12 «De Helia et teiunio» 

El origen homilético de este escrito es reconocido con 
unanimidad por la crítica, se discute sólo si procede de uno 
(Palanque, Bardenhewer, Schanz) o más sermones cua- 



Ambrosio de Milán 



185 



resmales (Schenkl) Ambrosio parece seguir de cerca tres 
homilías de Basilio (I, sobre el ayuno, XIV, sobre la em- 
briaguez, XIII, exhortación al bautismo) por el contenido 
y por la división formal de los tres sermones Tillemont lo 
asigna al 377, y los Maunnos, al 390 La polémica ambro- 
siana contra el tenor de vida de los ricos se exprime a tra- 
vés de citas del Antiguo y Nuevo Testamento La edición 
crítica de Schenkl (sobre los manuscritos cf CSEL 32-2 
p xxxviin-xxxx) es considerada substancialmente valida por 
M J A Buck 

Ediciones PL 14,731-764, C Schenkl CSEL 32 2 (1897) 
p 41 1465, M J ABuck [PSt 19] (Washington 1929) (con 
trad ing ) 

Estudios C WEYMAN, Zu Ambrosias RhM 64(1909) 328-329, 
S ZlNCONE, Alcune osservazioni sul testo «De Helia et teiunto» di 
Ambrogio Aug 16(1976) 337-351 



13 «De Nabutbae historia» 

La obra trata del episodio de 3 Reyes 21 y propone una 
exégesis espiritual detallada de toda la narración bíblica. 
Ambrosio transporta la opresión del pobre Naboth por 
parte del rey Acab a la peculiar situación social, política y 
religiosa de la que es protagonista. La edición crítica de 
Schenkl, que hace suya en substancia también McGuire, ha 
sido recientemente sometida a revisión por M G Mará, que 
reduce la importancia que Schenkl adjudica al códice 
París. 1752, del siglo VIII, en favor del Wat 5760, del si- 
glo X-XI, que reviste particular importancia para la restitu- 
ción de algunas lecciones cuando coincide con las de dos 
grupos de manuscritos La datación oscila entre el 386 y el 
395, aunque varios estudiosos concuerdan en considerar 
más probables los años 389 ó 390 McGuire ofrece un 
cuadro detallado de las fuentes clásicas de este escrito, en 
el que había sido puesto de relieve con anterioridad la in- 
fluencia de Basilio M G Mará ha revalonzado reciente- 
mente la originalidad del De Nabuthae no obstante la pre- 
sencia de los temas propios de la diatriba 

Ediciones PL 14,765-792, C Schenkl CSEL 32-2 (1897) 
p 469-516, M McGuire [PSt 15] (Washington 1927) (con trad 
ingi y comentario), M G MARA, Ambrogio La storia di Naboth 



186 Ambrosio de Milán, Ambrosiaster y Nicetas 

Introduzione, commento, edizwne critica e traduzione (L'Aquila 
1975) 

Traducciones Alemana,) HUHN (Freiburg Br 1950) — Fran- 
cesa F Q U ERE-J AU LMES y A HAMMAN, Riches et pauvres dans 
l'Eglise ancienne [Lettres chretiennes 6] (París 1962) p 219-268, 
A G HAMMAN (ed ), Ambroise de Milán Ricbesse et pauvrete ou 
Naboth le pauire [Les Peres dans la foi 5] (París 1978) — Italiana, 
L DALLE MOLLE, S Ambrogio «De Nabuthae» (Brescia 1952) 

Estudios H DRESSLER, A Note on the Nabuthae of St Ambrose 
Traditio 5(1919), 11-312, L ROSADONI, Clemente di Alessandria, 
Basilio di Cesárea, Giovanni Crisostomo Ambrosio di Milano ti 
buon uso del denaro (Tonno 1971), A PORTOLANO, La dtmensione 
spirituale della proprieta nel «De Nabuthae lezraelita» di Ambrogio 
(Napoh 1973), V R VASEY, The Social Ideas tn the Works oj 
St Ambrose, Especia/ly tn «De Nabuthae», Diss (Roma 1974) 



14 «De Tobia» 

Tras una breve alusión a los primeros capítulos del li- 
bro de Tobías, la obra se convierte en una invectiva contra 
los ricos, y en especial contra la plaga de la usura y de la 
avaricia, con abundantes citas del Antiguo y Nuevo Tes- 
tamento en apoyo de la tesis del autor Fuentes seguras del 
escrito son Virgilio, entre las clásicas, y Basilio (Hom Ps 
XIV 2), entre las cristianas griegas El origen homilético 
de la obra es reconocido por la mayor parte de la crítica, 
que, en cambio, propone muy vanadas opiniones acerca de 
la datación, von Campenhausen lo coloca en torno al 376, 
Bardenhewer, antes del 380, Palanque, el 389, y Wil- 
brand, entre el 387 y el 390, período en que predomina en 
la obra ambrosiana el influjo de las homilías basilianas o 
pseudobasilianas (cf W WlLBRAND, Zur Cbronologie eini- 
ger Schrtften des bl Ambrosias- HJG 4 1[ 192 1] 19) La valo- 
ración de la tradición manuscrita (cf. CSEL 32-2 p xxxxui- 
xxxxv) y la edición crítica de Schenkl han sido aceptadas 
substancialmente por Zucher 

Ediciones PL 14,797-832, C Schenkl CSEL 32-2 (1897) 
p 519-573, L M ZUCHER [PSt 25] (Washington 1933) (con trad 
íng y comentario), M GlACCHERO, «De Tobia» Saggio introdut- 
tuo (Genova 1965) (texto y trad ít ) 

Traducción Italiana «Tobia» Libro único (Milano 1898) (trad 
anónima) 



Ambrosio de Milán 



187 



15 «De interpellatione lob et David» 

La narración de las desventuras de Job, tomada del li- 
bro homónimo, y de David, ilustradas con citas de los 
Salmos, muestran, por una parte, la fragilidad de la condi- 
ción humana (con referencia a los salmos 38 y 41) y, por 
otra, la felicidad y bienestar de los malos (con referencia al 
salmo 72) Algunos elementos parecen sugerir una deter- 
minada situación histórica, se ha propuesto ver en la obra 
una alusión a la caída de Graciano y a la debilidad de Va- 
lentiniano II en las palabras de Ambrosio sobre la fragili- 
dad de las situaciones humanas, y, por tanto, también del 
poder, y a la prosperidad del usurpador Máximo, con evi- 
dentes referencias a la polémica antiarnana en IV 15, 23- 
25 y 29 La datacion es discutida, Palanque propone el 
387, sin otra razón que la semejanza con el De apología 
David, los Maurinos, Tillemont y Schanz, el 383, y 
Schenkl, el 394 El texto, formado por cuatro homilías, 
presenta en la edición crítica de Schenkl (que tiene como 
base el París 1 732, del siglo VIII) la siguiente sucesión, no 
en todo segura I, De interpellattone lob et de homtnis tnftr- 
mitate, II-III, De tnterpellattone sancti lob, III-IV, De tnter- 
pellattone David 

Edii iones PL 14,835-890, C SCHENKL CSEL 32-2 (1897) 
p 211-296 



16 «De apología prophetae David» 

En esta obra, que trata de los pecados y de la peniten- 
cia del rey David, Ambrosio parece querer mostrar la 
enorme capacidad de mal que alberga en los soberanos 
cuando se desatan las pasiones, y la grandeza del perdón 
divino cuando se arrepienten Se ha dado una interpreta- 
ción política del tema del libro en la figura del rey David, 
reo de adulterio, Ambrosio habría sugerido la persona de 
Valentiniano II, reo de adulterio espiritual por el apoyo 
prestado a Jusnna, protectora de arríanos, y a Máximo, 
responsable de la muerte de Graciano y Pnscihano y por 
dos veces usurpador, primero del territorio de Graciano y 
luego del de Valentiniano II Los autores que limitan las 
alusiones de Ambrosio a la muerte de Graciano y Pnsci- 
hano colocan la obra en torno al 384, los que creen encon- 



188 



Ambrosio de Mtlan Ambrosiaster y Nicetas 



trar, asimismo, referencias a la usurpación del territorio de 
Valentiniano II, proponen el 387. Schenkl la sitúa entre el 
383 y el 386, y Palanque prefiere el 387 La dedicatoria^ 
Theodosium Augustum, que se lee sólo en dos manuscritos 
(pero uno de ellos el Parts 1732, el de mayor crédito en 
sentir de Schenkl), ha sido diversamente valorada, para al- 
gunos autores sería original, para otros sena posterior, 
pero siempre de Ambrosio 

La Apología David altera, que acompaña al De apología 
prophetae David en varios códices posteriores al siglo XI y 
es considerada comúnmente pseudoambrosiana, ha encon- 
trado en R H Connolly un defensor de su autenticidad 
(Some Disputed Works of St Ambrose DR 65 [1947] 7- 
20 121-130) 

Ediciones PL 14,891 960, C Schenkl CSEL 32 2 (1897) 
P 299-355, P HADOTyM Cordier SCh 239 (1977) (con trad 
franc ) 

Estudios F CLAUS, La datation de ¡'«Apología prophetae Dai id» 
et ¡'«Apología David altera» Deux oeut res authenttques de saint 
Ambroise, en Ambrosius episcopus [SPMed 7J (Milano 1976) II 
p 168-193 



17 «Enarrationes in XII P salmos davidicos» 

Ambrosio consagró en conjunto doce homilías a la in- 
terpretación de los salmos 1,35-40, 45, 47, 48 y 61 El 
comentario del salmo 43 quedó incompleto a la muerte del 
autor Las homilías fueron pronunciadas en circunstancias 
diversas, y no es fácil datarlas a pesar de los intentos reali- 
zados (cf J R PALANQUE, o c , Table chronologique, 
p 518-519,550-553 y 555), en su mayor parte pertenecen 
al último período de la vida de Ambrosio La interpreta- 
ción de los salmos, sin desatender el sentido mesiánico, 
procura deducir una lección moral útil para la concreta si- 
tuación eclesial y política del momento La obra, redactada 
después de la muerte de Ambrosio, recuerda en algunas 
homilías (cf Ps 1) modelos basilianos y ongenianos De la 
reconstrucción del texto de los salmos utilizado por Am- 
brosio se ha ocupado A Nohe 

Ediciones PL 14,963-1238, M Petschenig CSEL 64 (1919), 
L F PiZZOLATO, Milano 1980 (con trad italiana) 



Ambrosio de Milán 



189 



Estudios A NOHE, Der Mailander Psalter Seine Grundlage 
und Entwicklung [FThSt 61] (Freiburg Br 1936), Richesses et de- 
ficiences des anaens psautiers latins (Roma 1959), H LEEB, Die 
Psalmodie bei Ambrosius (Wien 1967), L F PiZZOLATO, La «Ex- 
planatio Psalmorum XII » Studio let ¡erario sull'esegesi di sant 'Ambro- 
gio (Milano 1965), H AUF DER MAUR, Das Psalmenverstandnis 
des Ambrosius von Mailand (Leiden 1977) 



18. «Expositio Psalmi CXVIII» 

En esta obra, que comprende 22 homilías que comen- 
tan las 22 estrofas con que el salmo 118 teje el elogio de la 
ley, Ambrosio propone a los fieles los medios útiles para 
alcanzar la perfección La fecha de composición asignada a 
estas homilías esta comprendida entre el 386 y el 390 La 
exégesis de tipo moral se ocupa de la conversión del alma, 
a lo largo de un discurso protréptico sobre la sequela 
Christi, se suceden imágenes militares, deportivas, judicia- 
nas y médicas No falta la exégesis tipológica aplicada a la 
eclesiología La edición crítica de M Petschenig no ha sido 
por el momento superada 

Ediciones PL 15,1261-1604, M Petschenig CSEL 62 
(1913) 

Traducción Francesa D GORCE, Expose sur le psaume cent-dix- 
huit (Namur 1963) (selección) 

Estudios C Weyman PhW 14(1914)181 187, L Casti- 
GLIONI, Spigolature Ambrosiane en Ambrosiana (Milano 1942) 
p 121ss, C CHARL1ER, Un oeuvre inconnue de Florus de Lyon la 
Collectio «De fide» de Montpellier Traditio 8(1952)100, F FJLATT, 
Studia Hibernica Classica et Mediaevalia l4(1953)229ss, A Ga 
RIGLIO, // commento al salmo 118 tn s Ambrogio e in s llano Atti 
Acc delle soenze di Tormo 90(1955 1956)356-370 



19 «Exposttto Evangeln secundum Lucam» 

El problema de la cronología de esta obra es uno de los 
mas complicados, algunos autores piensan que las homilías 
en las que se basa el comentario fueron pronunciadas en 
los años 377 y 378, otros las colocan entre el 385 y el 389, 
otros, en fin, postulan un periodo mas largo, que abraza 
buena parte del episcopado ambrosiano, del 377 al 389. 



190 



Ambrosio de Milán Ambrosiaster y Nicetas 



No hay tampoco unanimidad de pareceres acerca del 
modo de publicación de la obra Ambrosio pudo haber 
elegido, entre varias homilías sobre un mismo pasaje lu- 
cano, la que consideraba más apropiada, o de una misma 
homilía pudo haber añadido, quitado o sustituido algunas 
partes, o también pudo haber reunido homilías fragmenta- 
rias, dándoles una relativa continuidad. La obra como nos 
ha llegado es fruto de una cuidadosa revisión por parte de 
Ambrosio, que la publicó no después del 389 

La Exp Luc es la única obra ambrosiana que comenta 
un texto neotestamentano y una de las pocas en que la 
exégesis procura seguir de forma sistemática el texto bí- 
blico Nueve de los diez libros de la edición de Amerbach 
proceden ciertamente de homilías, no parece que se pueda 
decir lo mismo del libro III, compuesto como obra escrita 
y en estrecha dependencia del Liten ótcxcpcovíac 
fcliayye^iojv, de Eusebio de Cesárea Entre las fuentes cla- 
sicas, el primado corresponde a Virgilio, entre las patrísti- 
cas, amén de la obra de Eusebio reelaborada, Ambrosio se 
sirve, en los dos primeros libros, de las homilías de Oríge- 
nes y, con alusiones a lo largo de toda la obra, del comen- 
tario a Mateo de Hilario La utilización de estas fuentes 
por parte de Ambrosio ha sido atentamente estudiada por 
dom Tissot 

En la exégesis del texto es clara la atención al triple 
sentido de la Escritura, Ambrosio procura esclarecer unos 
pasajes con otros, y pasa incesantemente de la interpreta- 
ción histórica y literal (en la que se detiene con bastante 
parsimonia), a la interpretación moral y a la mística y ale- 
górica, que son las que predominan La preocupación pas- 
toral por excluir los errores en campo trinitario y cnstolo- 
gico se echa de ver en los pasajes en que hace frente a 
arríanos, sabehanos o patnpasianos, especialmente en la 
persona de Fotino de Sirmio, en los que Cristo, Dios y 
hombre, aparece al centro de una devotto que renacerá si- 
glos más tarde 

El estudio de Ch Mohrmann ha puesto de manifiesto 
la importancia de esta obra en el campo literario Dom 
Tissot ha precisado la interpretación que merecen los jui- 
cios que Jerónimo, Agustín, Casiodoro y Beda dieron de la 
obra ambrosiana El texto crítico de K. y H Schenkl, que 
dom Tissot considera aún substancialmente valido, ha sido 
revisado en su edición por M Adnaen. 



Ambrosio de Milán 



191 



Ediciones PL 15,1607 1944, C y H Schenkl CSEL 32-4 
(1902), M Adriaen CCL 14 (1957), G Tissot SCh 45 y 52 
(1955-1958) (con trad franc , introducción y notas) 

Traducaones Alemana J NlEDERHUBER [BKV 2 21] (Kempten 
1915) (libros I-VIII) — Española M Garrido Bonano [BAC] 
(Madrid 1966) (con el texto latino) — Italianas R MlNUTI 
(Roma 1966), con la revisión de R Marsigho, G COPPA (Tormo 
1969) (libros I, II, IV), G Coppa [S Ambrosn Opera 11,1-2] 
(Roma-Milano 19 7 8) (Con el texto de M Adriaen revisado por 
G Coppa) 

Estudios Sobre los mss C CHARL1ER, Un oeuire inconnu de 
Florus de Lyon Traditio 8(1952)94-102, E DEKKERS, Un fragment 
du Vll^-VllL s du «Com de s Luc» par s Ambroise SE 9(195 7 ) 
114-115, H SILVESTRE, Notes de lecture ad Corpus Christ XIV et 
XCIV Scriptonum 13(1959)260 — Sobre el texto bíblico utilizado 
por Ambrosio D DE Bruyne, Sommaires, dnisions et rubriques de 
la Bible latine (Namur 1914) p 288-330 — Mejoras del texto A 
Orbe Greg 39(1958)784-785 (rec de la ed M Adriaen), ID , 
Nondum receperat typum (Exp Et <¡ec Lucam X 166) Greg 42 
(1961)107-112 

Otros estudios A ENGELBRECHT, Studten uber den Lukaskom- 
mentar des Ambrostus [SAW 146,8] (Wien 1903), G M ROLAN 
DO, Ricostruzione teologico-critica del testo latino del Vangelo di san 
Luca usato da Ambrogio Bíblica 26(1945)238-276, 27(1946)3-17, 
P ROLLERO, L'influsso dell' «Exposttio in Lucam» di Ambrogio mil' 
esegest agostiniana, en Augustinus Magister II (París 1954) p 211- 
220, ID , La «Expositio Eiangeltt secundum Lucam» di Ambrogio 
¡.orne fonte dellesegesi agostiniana (Tormo 1958), H C PuECH y 
P HADOT, L'entretien d'Ortgene aiec Heraclide et le Commentatre de 
saint Ambroise sur l'Etangile de saint Luc VC 13(1959)204-234, 
H SILVESTRE, Notes de lecture Latomus 20( 1961 )1 32ss, D RA 
MOS-LlSSON, La doctrina de la «Salus» en la «Expositto Eiangelu 
seiundum Lucam» de San Ambrosio Scnpta theologica 5( 1973)629- 
666, A PlNCHERLE, Note sulla tradizione indiretta della «Expositio 
secundum Lucam» di S Ambrogio, en Forma futuri Miscellanea 
M Pellegnno (Tormo 1975) p 1097-1114 

20 «Exposttio Isaiae prophetae» 

Obra perdida, de la que se conservan sólo citas de San 
Agustín en sus De gratta Christi 49,54, De peccato originalt 
41,47, De nuptus et concupiscentia I 34,40, Contra luha- 
num II 8,22, Contra duas epistulas pelagianorum IV 11,29- 
31 P A Ballenni ha recogido estas citas, utilizando la 



ig2 Ambrosio de Mtlán, Ambrosiáster y Nicetas 

edición crítica de los escritos agusnnianos publicada por 
C. F. Urba y J. Zycha (CSEL 42,164, 205 y 251 y CSEL 
60,559-567). 

Edición: P. A. Ballerini: CCL 14 (1957) p.403-408. 



B) Obras morales y ascéticas 

I. «De officiis ministrorum» 

No es fácil fijar la fecha de composición de esta obra; 
las propuestas oscilan entre el 377 (Baronio) y el 391 
(Maurinos y Bardenhewer); no convence la argumentación 
de Palanque para asignarla a la segunda mitad del 389. 
Buena parte de la crítica se pronuncia en favor del origen 
homilético (Ihm, Bardenhewer, Schmidt, Palanque), aun- 
que renuncia a intentar establecer el número y límites de 
las homilías. 

Ambrosio sigue el modelo de la homónima obra de Ci- 
cerón en el título, en la distribución en tres libros y en el 
contenido formal del escrito: libro I, sobre lo honesto; 

II, sobre lo útil; III, sobre la oposición entre útil y honesto. 
La obra, destinada especialmente al clero, pero quizá tam- 
bién a todos los fieles, se aleja netamente de su modelo, 
mostrando la diferencia radical entre la moral estoica, que 
parte del hombre, y la moral cristiana, que parte de Dios, 
objetivo que Ambrosio alcanza sustituyendo con ejemplos 
tomados de la Biblia los ejemplos paganos, griegos y ro- 
manos que Cicerón aduce y, sobre todo, imprimiendo a su 
obra una clara orientación escatológica. 

Falta aún una edición crítica. 

Ediciones: PL 16,25-194, G. Tamietti (Tormo 4 1906); A. 
CAVASIN [CPS ser. lat. 15] (Tormo 1938) (con trad. it., introduc- 
ción y notas), cf. E. BUERGI, Prokgomena quaedam ad S. Ambrosn 
libros De officiis tres, en 75 Jahre Stella Matutina (193 1) I p. 43-68; 
G. BANTERLE [S. Ambrosii opera 13] (Roma-Milano 1977) (con 
trad. it.). 

Traducciones: Alemana: J. NiEDERHUBER, Pflichtenlehre und 
ausgewdhlte kleinere Schriften [BKV 2 32] (Kempten 1917). — Ingle- 
sa: H. DE R.OMESTIN, Some of the Principal Works of St. Ambrose: 
LNPF 2nd ser. 10 (1896) p.1-98. 

Estudios: R. THAMIN, Saint Ambroise et la morale chretienne au 



Ambrosio de Milán 



193 



/V*' siecle. Étude comparée des traites «Des devotrs» de Cicerón et de 
saint Ambroise (París 1895), L VlSCONTI, 11 primo trattato di filo- 
sofía morale cristiana (il «De officiis» di s. Ambrogio e di Cicerone): 
Atti R. Accad. Napoli 24(1906)41-61, P. Cannata, De s. Am- 
brosu libris qui inscribuntur «De officiis ministrorum» quaestiones 
(Módica 1909); P DE LABRIOIIE, Le «De officiis ministrorum» de 
saint Ambroise et le «De officiis» de Cicerón: Revue des cours et 
conférences 16,2(1907-1908)176-186, G. Novari, Del preteso 
stoicismo ciceroniano nei hbri «De officiis» di s. Ambrogio (Parma 
1911), P. CANNATA, De syntaxi ambrosiana in libris qui inscribun- 
tur «De officiis ministrorum» (Módica 1911), PROBST, Les éléments 
cicérontens dans le «De officiis» de s. Ambroise (París 1936); J. T. 
MucKLE, The «De officiis ministrorum» of St Ambrose [MS 1] 
(New York 1939); T. DEMAN, Le «De officiis» de saint Ambroise 
dans l'histoire de la théologie morale: RSPT 37(1953)409-424; B. 
ClTTERlO, Spiritualitd sacerdotale nel «De officiis» di santAmbrogio, 
Ambrosius 32(1956)157-165; L. ORABONA, L ' «usurpatio» in un 
passo di santAmbrogio («De off». I 28) parallelo a Cicerone («De 
off.» I 7) su «tus commune» e «tus privatum»: Aevum 33 (1959) 
495-504; O. HiLTBRUENNER, Die Schnft «De officiis ministro- 
rum» des hl. Ambrosius und ibr ciceronisches Vorbild: Gymnasium 
71(1964)174-189; E. BOULARAND, L'amitié d'apres saint Ambroise 
dans le «De officiis ministrorum», l.c.22: BLE 73(1972)103-123; 
M. TESTA RD, Observations sur le ¡heme de la «consctentia» dans le 
«De officiis ministrorum» de saint Ambroise: RELA 51(1973)219- 
261; L. F. PiZZOLATO, L'amicizia nel «De officiis» di s. Ambrogio 
e il «Laelius» di Cicerone: Archivio Ambrosiano 27(1974)53-67; 
M Testard, Etude sur la composition dans le «De officiis minis- 
trorum» de saint Ambroise, en Ambroise de Milán. XVf Centénaire 
de son élection épiscopale (París 1974) p. 155-197, K. Zelzer, Zur 
Beurteilung der Cicero-lmitation bei Ambrosius, «De officiis»: WS 
11(1977)168-191. 

2. «De virginibus» 

El De virginibus es uno de los primeros escritos de 
Ambrosio, terminado ciertamente en diciembre del 377 y 
dirigido a su hermana Marcelina en forma de epístola, 
aunque prevalece la opinión, no unánime, de su origen 
homilético con elementos típicos del discurso hablado, 
sometidos a una perfección retórica que es buena prueba 
de la cultura de Ambrosio. La obra saca abundante partido 
de las exégesis mística origeniana del Cantar de los Canta- 
res con numerosas citas bíblicas, aunque no faltan reminis- 
cencias paganas. Las figuras que ocupan la escena como 
exempla son Inés (I 2,5-9), la Virgen María (II 2,6-3,19) y 



194 



Ambrosio de Milán, Ambrosiáster y Nicetas 



Juan Bautista (III 5,25-6,31), aunque no faltan otros mo- 
delos. El De virginibus, considerado el primer tratado or- 
gánico de espiritualidad y teología de la virginidad en latín, 
mantiene un juicio equilibrado y positivo del matrimonio. 
El elevado número de manuscritos ha permitido a 

0. Faller proponer una ciudadosa reconstrucción crítica 
del texto, confirmada substancialmente por I. Cazzaniga. 

Ediciones- PL 16,197-214, O. Faller [FP 31] (Bonn 1933), 

1. CAZZANIGA [CSLParavianum] (Tormo 1918), M SALVATI 
[CPS ser lat 6] (Tormo 1955) p 15-163 (con trad. ita. ) 

Traducciones- Alemana J NlEDERHUBER (BKV 2 32] (Kempten 
1917).— Españolas - CONGA (Madrid 1914), F MEDINA PEREZ 
(Madrid 1914), F DE B. VlZMANOS, Las i ir genes cristianas de la 
Iglesia primitna [BAC 15] (Madrid 1949) p.669-720 (con texto 
latino). — Inglesa, H. DE ROMESTIN LNPF 2nd ser. 10 (1896) 
p. 363-387.— Italianas- R. CRISTOFOLI (Milano 1930), M 1. Bi AN- 
CO (Alba 1941, 2 1954), G. Coppa (Tormo 1969) p.543-619 

Estudios: E. FRANCESCHINI, Verginitd e problema demográfico 
ni sant'Ambrogio, en Sant'Ambrogw nel XVI Centenario della nasa- 
ta (Milano 1940) p 209-233, I CAZZANIGA, Note ambrosiane 
Appunti tntorno alio stile delle Omelte vergtnalt (Várese 1948), 
I. Dossi, Sant'Ambrogto e Sant'Atanasio nel «De vtrgintbus »: Acmé 
4(Milano 1951)241-262; G. CREMASCHi, // «De urginibus» di 
s. Ambrogio in un códice ignoto del sec XII: Atti dell'Ist. Véneto 
110(1951-1952)44-45, J DoiGNON, La premüre exposttion ambro- 
sienne de l'exemplum de ludith («De urg.» II 4,24), en Ambroise de 
Milán (París 1974) p.219-228, M. L. DANIELI, S Ambrogio La 
lerginitd, le vergini, le vedóte Pagine scelte tulle tergimta (Roma 
1974), M L RlGCI, Prectsazioni tntorno alia fonte di Sant'Ambro- 
gto, «De urg» 18,115: VetChr 14(1977)291-299- 



3- «De viduis» 

Homilía reelaborada, según unos, o tratado escrito, se- 
gún otros, el De vtduis fue publicado poco después del De 
virginibus, entre el 377 y 378. La exhortación a la viudez 
nunca llega a condenar las segundas nupcias. 

Edición - PL 16,247-276. 

Traducción- Inglesa: H. DE ROMESTIN LNPF 2nd ser. 10 

(1896) p. 391-407. 



Ambrosio de Milán 



195 



Estudio- M L DANIELI, La tergimta, le vergtnt, le vedove. Pagi- 
ne scelte sulla terginita (Roma 19 7 4). 



4. «De virginitate» 

Utilizando una o más homilías, Ambrosio publicó su 
De virginitate hacia el 378 para defender lo que había es- 
crito en el De virgimbus y tutelar la excelencia de la virgi- 
nidad. Los parágrafos 14-23 serían una interpolación 
(cf PLS I 576) " 

Ediciones: PL 16,279-316, I. CAZZANIGA [CSLParavianum] 
(Tormo 1954), M Salvati [CPS ser lat 6] (Tormo 1955) 
p 169-297 (con trad. ít ) 

Traducciones- Española S ANDRES (Madrid 1943). — Italianas: 
R Cristofoli (Milano 1930), M. I. Bianco (Alba 1941, 2 1954) 

Estudios- R D'Izarny, La tergtnité selon saint Ambroise (Lyon 
1952) (rec B. Botte, BTAM 6[1950-53]n 1657), P. Courcelle, 
Nouieaux aspects du platonisme chez saint Ambroise: RELA 34 
(1956)220-2 39 



5. «De insUtutione virginis» 

Se trata, probablemente, de un sermón predicado en la 
velatio de la joven Ambrosia; precede una carta dedicatoria 
a Eusebio, abuelo de la joven y amigo de Ambrosio; acaso, 
el homónimo obispo de Bolonia. Fue compuesto entre el 
391 y el 392. En esta exhortación a la virginidad, que 
exalta el modelo de María, madre de Jesús, Ambrosio se 
opone al error de Bonoso de Sárdica acerca de la virgini- 
dad de María después del parto. 

Ediciones: PL 16,319-348, M Salvati [CPS ser. lat. 6] 
(Tormo 1955) p. 303-397 (con trad it ). 

Traducciones: Española: F DE B VlZMANOS [BAC 45] (Ma- 
drid 1949) p.l '21-', '54.— -Italianas: R Cristofoli (Milano 1930); 
M. I. Bianco (Alba 1941, 2 1954). 

Estudio- J A DE ALDAMA, La carta ambrosiana «De Bonoso»: 
Mananum 25 (1963)1-22. 



196 



Ambrosio de Milán, Ambrostáster y Nicetas 



6. «Exhortatio virginitatis» 

Esta homilía, pronunciada por Ambrosio en Florencia 
el 393 (según otros, el 394 ó 395) con ocasión de la dedi- 
cación de una basílica erigida gracias a la munificencia de la 
viuda Juliana, es la última de las cinco obras que Ambrosio 
dedicó a ensalzar el ideal de la virginidad. 

Edniones: PL 16,351-380, M. SALVATl fCPS ser lat 6) (Ton- 
no 1955) p.403-499 (con trad it ). 

Traducciones: Italianas: R. CRISTOFOLI (Milano 1930), M. I. 
BiANCO (Alba 1941, 2 1954). 

Estudios. I. CAZZAN1GA, Note Ambrouane. Appunti intorno alio 
stile delle omehe verginalt (Várese 1948). 



C) Obras dogmáticas 
1. «De fide ad Gratianum» 

En cinco libros, Ambrosio responde a Graciano, que le 
había manifestado su deseo de ser instruido en la fe contra 
la herejía arnana. No hay duda de que los dos primeros 
libros fueron desde un principio escritos; gran parte de la 
crítica se pronuncia por el origen homilético de los libros 
IV y V, que carecen de unidad, y disiente acerca del III. 
Los dos primeros fueron compuestos entre fines del 377 y 
el verano del 378; los otros tres, que responden a una 
nueva petición de Graciano, circulaban ya a fines del 380. 
Acerca de las alusiones históricas y políticas, muy numero- 
sas, cf. la ed. O. FALLER, prolegomena II. 

Ambrosio confuta ampliamente, sin aportar novedades, 
seis proposiciones arrianas (De fide I 34-40) y sostiene que 
el Hijo no es diferente del Padre, que no ha tenido co- 
mienzo, que no ha sido creado, que es bueno, Dios verda- 
dero y que su divinidad no es otra que la del Padre. En los 
libros III-V aclara las cuestiones relativas a la inferioridad 
del Hijo respecto del Padre. 

Entre las principales fuentes de Ambrosio figuran Ata- 
nasio, Basilio, Dídimo e Hilario (cf. ed. O. FALLER, prole- 
gomena III). La edición crítica de O. Faller sigue siendo la 
de mayor crédito. 



Ambrosio de Milán 



197 



Ediciones: PL 16,549-726, G. ViZZINl, De fide ad Gratianum 
Augustum. Líber prtmus (Roma 1905); O. FALLER: CSEL 78 
(1962). 

Traducción: Inglesa: H. DE ROMESTIN LPNF 2nd ser. 10 
(1896) p.201-314. 

Estudios: L. Herrmann, Ambrosius ion Mailand ais Trtnitats- 
theologe: ZKG 69(1958)197-218, A CAMPANA, // códice ravennate 
di s Ambrogio. Italia medioevale ed umamstica 1(1958)15-68, A. 
PERTUSI, Le antiche traduzioni greche delle opere di s. Ambrogio: 
Aevum (1944)184-207 



2. «De Spiritu sancto» 

Este tratado, ultimado el 381 y dedicado a Graciano, 
completa las enseñanzas impartidas en el De fide. Ambro- 
sio demuestra la divinidad del Espíritu Santo e ilustra el 
lugar que ocupa en la Trinidad con citas bíblicas y si- 
guiendo de cerca el tratado homónimo de Dídimo de Ale- 
jandría y, menos, el De Spiritu sancto y el Adversum Euno- 
mtutn liber III, de Basilio, y las Epistulae ad Serapionem I y 
IV, de Atanasio. Para más detalles sobre las fuentes, ma- 
nuscritos y problemas de la tradición manuscrita, cf. la ed. 
de O. FALLER, prolegomena V. 

Ediciones: PL 16,731-850, G. ViZZINl [Bibhotheca sanctorum 
Patrum, ser. V 6] (Roma 1906) (1 1), O Faller: CSEL 79 (1964) 
p 15-222. C MORESCH1NI (Milano 1979) p.7-355 (con trad it.). 

Traducciones: Inglesas: H. DE ROMESTIN. LNPF 2nd ser. 10 
(1896) p.93-158, R. J. Deferrari, Saint Ambrose Tbeological and 
Dogmatical Works: FC 44 (1963) p.35-213. 

Estudios: Tu. SCHERMANN, Die griechiscben Quellen des hl Am- 
brosius in lili de Spiritu sancto (Munchen 1902), M. SlMONETTI, 
Sul «De Spiritus sancti potentia» di Niceta di Remesiana e sulle fontt 
del «De Spiritu sancto» di s Ambrogio: Maia 4(1951)1-10, A. 
CAMPANA, // códice ravennate di S. Ambrogio: Italia medioevale 
ed umanistica 1(1958)15-68. 

3. «De incarnationis dominicae sacramento» 

Su redacción es de principios del 382 y consta de dos 
partes: la primera (1-78) es una homilía pronunciada por 



198 



Ambrosio de Milán, Ambrosiáster y Nicetas 



Ambrosio en la basílica Porciana; la segunda (79-1 16) es la 
respuesta escrita a una dificultad que le había planteado 
Graciano: quomodo possunt ingenitus et genitus esse unius na- 
turae atque substantiae? La homilía, que responde a las pre- 
guntas de dos cubicularios arríanos, recurriendo a la Escri- 
tura, condena todo cisma e ilustra ampliamente la perfec- 
ción de las dos naturalezas en la única persona de Cristo, 
refutando la herejía apolinansta. En la primera parte, Am- 
brosio utiliza la Epístola ad Epictetum, de Atanasio, y de la 
segunda, que aborda la cuestión arriana, es fuente principal 
el Adversus Eunomium I y II, de Basilio. Sobre las fuentes y 
tradición manuscrita, cf. la ed O. FALLER, prolegome- 
na IX-X. 

Ediciones: PL 16,853-884, O. Faixer CSEL 79 (1964) 
p.223-281. 

Traducciones: Inglesa: R. J. DEFERRARI FC 44 (1963) p.219- 
262. — Italiana: E. FJELL1N1 (Milano 1974) (con texto del CSEL 
y notas), ID (Milano 1979) p. 359-461 (con texto y notas) 

Estudios: A CAMPANA, // códice raiennate di S Ambrogw: Italia 
medioevale ed umanistica 1(1958) 15-68, E BELLINI, Per una 
lettura globale del «De incarnatioms dominicae sacramento»: SC 102 
(1974)389-402 



4. «Explanatio symboli ad initiandos» 

Es una homilía cuya autenticidad ambrosiana, debatida 
por mucho tiempo, ha sido puesta en claro por Connolly, 
Faller y Botte. 

Edición: PL 17,1193-1196, R H. CONNOLLY, The «Explanatio 
symboli ad initiandos», a Work ofSt. Ambrose. A Provisionally Cons- 
tructed Text Edited with Introduction, Notes and a Translation 
[TSt 10] (Cambridge 1952), O. Faller: CSEL 73 (1955) p 1-12, 
B. BOTTE: SCh 25bis (1961) p.46-59 (con trad. franc), cf 
CPL 153. 

Estudios: G. MORIN, Pour l'authenticité du «De sacramentis » 
et de l '«Explanatio ¡ymboli» de saint Ambroise: JL 8(1928)86-106, 
R. H. CONNOLLY, St. Ambrose and the «Explanatio symboli»: JThS 
47(1946)185-196; F. R. M. HlTCHCOCK, The «Explanatio symboli 
ad initiandos» compared with Rufinus and Maximus of Turin: 
JThS 47(1946)58-69. 



Ambrosio de Milán 

5. «Expositio fidei» 



199 



Teodoreto de Ciro cita en su Eranistes (PG 83,181- 
188) un himno cnstológico, de cuya autenticidad ambro- 
siana se discute aún (PL 16,847-850). 

Estudios: A. PERTUSI, Le antube traduzioni greche delle opere di 
íant'Ambrogio e l'« Expositio fidei» a luí falsamente attnbuita: Ae- 
vum 18(1944)184-207, G. Bardy, L'«Expositio fidei» attnbu'ee a 
S Ambrotse, en Miscellanea Mercati I [ST 121] (Cuta del Vaticano 
1947) p.199-218, M RICHARD, Notes sur les florileges dogmati- 
ques du v 1 ' et vi 1 ' síecles, en Altes du VI Congres int. des Études by- 
zantines (París 1950) I p.314-316, A. LlJMPE, Moderamen (Zur 
Entstehung ion Ps.-Ambr Epist «de fide»): MH 13(1956)176-177. 

6. «De mysteriis» 

Cuidadosa selección y reelaboración de homilías pre- 
cedentes publicada en torno al 390 (B. Botte cree que es 
un tratado en forma de homilía) con que Ambrosio explica 
a los neófitos el simbolismo de los ritos del bautismo y de 
la eucaristía recurriendo a la Escritura. Faller y Botte han 
demostrado la autenticidad ambrosiana del escrito. Sobre 
la tradición manuscrita, cf. la ed. O. Faller (p.6*-125*), ha- 
bida cuenta de las variantes de la ed. B. Botte. 

Ediciones- PL 16,405-426, G Rauschen [FP 9] (Bonn 1914) 
P 73-91; O. Faller. CSEL 73 (1955) p 13-116, B Botte SCh 
25 bis (1961) p 156-192 (con trad. franc ). 

Traducciones: Alemana: J. NlEDERHUBER [BKV 2 32] (Kempten 
1917). — Francesa: A. HAMMAN, L'initiation chrétienne [Lettres 
chrétiennes 7] (París 1963) p. 61-85 — Holandesa: F Vromen 
(Bruges 1964). — Inglesas- H. DE Romestin. LNPF 2nd ser 10 
(1896) p.317-325, T. Thompson (London 1919) (reed por J. H. 
Srawley, London 1950), R. J. Deferrari FC 44 (1963) p.5-28. 

Estudios: J. QuASTEN, Baptismal Creed and Baptismal Act in 
St. Ambrose's «De mysteriis», en Mélanges J. de Ghellintk (Gem- 
bloux 1951) I p.223-234, E. J. Yarnold, The Ceremonies oflni- 
tiation in the «De sairamentis » and «De mysteriis» of St. Ambrose: 
SP X [TU 107] (Berlín 1970) p.453-463; Ch. Mohrmann, 
Observations sur «De sacramentis» et «De mysteriis» de saint Am- 
broise, en Ambrosius episcopus [SPMed 6] (Milano 1976) I p.103- 
123. Sobre la tradición manuscrita. G. POZZI, Riflessiont intorno 
alio stemma dei codia del «De mysteriis» e del «De sacramentis» di 
S. Ambrogw: Italia medioevale ed umanistica 2( 1959)5^-72. 



200 



Ambrosio de Milán Ambrosiaster y Nicetas 



7 «De sacramentts» 

Contemporáneo, al parecer, del De mystems, trata en 
seis homilías de la iniciación cristiana, bautismo, confirma- 
ción y eucaristía La falta de cohesión interna, las frecuen- 
tes repeticiones y el estilo descuidado, notas ausentes del 
resto de la producción ambrosiana, han provocado dudas 
acerca de su autenticidad, dudas que los estudios de Faller, 
Botte y Chadwick han disipado el De sacramentis sería la 
redacción estenográfica de homilías predicadas a los neófi- 
tos Afín por tema al De mystems, el De sacramenta pro- 
pone argumentos nuevos, como una instrucción acerca de 
la oración, una exposición de las peticiones del padrenues- 
tro y extensas citas del canon de la misa 

Ediciones PL 16,435 482, G Rauschen [FP 9] (Bonn 1914) 
p 92-131, B Botte SCh 25bis (1961) p 60-136 (ton trad 
frant ), O Faller CSEL 73 (1955) p 13 116, H Chadwick 
(London 1960) 

Traducciones Holandesa F Vromen (Bruges 1964) — Ingle- 
sas Th Thompson (London 1919, 2 19!>0) R J Deterrari FC 
44 (1963) p 269-328 —Italiana G Coppa (Tormo 1969) 
p V09-767 

Estudios Th SCHERMANN, Dte pseudoambrosiantsche Schrtft 
«De sacramentts» Ihre Uberlieferung und Quellen RQ 17(1903) 
237-255, C ATCHLEY, The Date of «De sacramentts» JThS 30 
(1929)281 286, G MORIN, Pour l'authenttctte du «De sacramentts» 
et de L «Explanatto symboli» de saint Ambroise JL 8(1928)86 106, 
O FALLER, Was sagen dte Handschriften zur Echtheit der sechs Pre- 
di gten s Ambrosu de sacramentts? ZKTh 53(1929)41-65, ID , Am- 
brosius, der Verfasser von «De sacramentts» Dte tnnere Echthetts- 
grunde (Leipzig 1940), R H CoNNOLLY, The «De sacramentts», 
a Work of St Ambrose (Downside Abbey 1943), J QuASTEN, 
Sobria ebrietas tn Ambrosius «De sacramentts» Etn Bettrag zur 
Echthettsfrage, en Mtscellanea litúrgica L C Mohlberg (Roma 
1948-1949) I p 117 125, O Perler, L'tnscriptton du baptistere de 
sainte-Thecle a Milán et le «De sacramentts» de Saint-Ambroise 
RAC 27(1951)145-166, J Quasten, Bapttsmal Creed and Baptts- 
mal Act in St Ambrose's «De mystems» and «De sacramentts, en 
Melanges J de Ghelhnck (Gembloux 1951) I p 223 234, Ch 
MOHRMANN, Le style oral du «De sacramentts » de saint Ambroise 
VC 6(1952)168-177, G LAZZATI, L'autentiata del «De sacramen- 
tts» e la valutaztone letterarta delle opere di S Ambrogio Aevum 
29(1955)17-48, B Botte RTAM 23(1956)341-343 (rec de la 
ed O Faller), F Petit, Sur les catecheses postbapttstnales de saint 
Ambroise A propos de «De sacramentts» IV 29 RB 68(1958)256- 



Ambrtrsio de Milán 



201 



265, K GAMBER, Dte Autorschaft von «De sacramentts» RQ 61 
(1966)94-104, Id, Nochmals zur Frage der Autorschaft von «De 
sacramentts» ZKTh 91(1969)586 589, J SCHMITZ, Zum Autor 
der Schrtft «De sacramentts» ZKTh 91(1969)59 69, ID , Nach 
WORT íbid , 589, E J YARNOLD, The Ceremontes of Initiatton tn 
the «De sacramentts» and «De mystems» of St Ambrose SP X[TU 
1()7] (Berlín 1970) p 453-463 Id , Ideo et Romae ftdeles dteuntur 
qui bapttzati sunt A Note on «De sacramentts» I 1 JThS 24 
(1973)202-205, H M RlLEY, Christian Imttation [Studies ín 
Christian Antiquity 171 (Washington 1974), Ch MOHRMANN, 
Observattons sur «De sacramentts» et «De mystems» de saint Am- 
broise en Ambrosius eptscopus [SPMed 6] (Milano 1976) I p 103- 
12 3, D RAMOS-LlSSON, La tipología de jn 9,6-7 en el «De sacra- 
mentts» ibid [SPMed 7] II p 336-344 

8 «De paemtentia» 

Compuesto entre el 384 y el 394, el De paenttentia es 
un tratado no homilético en dos libros, en que Ambrosio 
contradice las afirmaciones de los novacianos acerca de la 
potestad de la Iglesia de perdonar los pecados y facilita 
noticias de particular interés para conocer la práctica peni- 
tencial de la Iglesia milanesa en el siglo IV Para las fuentes, 
cf la ed O Faller (p 6l*-65*), que señala la presencia 
especialmente de Tertuliano y Cipriano, y sobre la tradi- 
ción manuscrita, íbid (p 66*-80*) 

Ediciones PL 16,485-546, O Faller CSEL 73 (1955) p 117- 
206 (rec I H Waszink VC 14[1960]57), R Gryson SCh 
179 (1971) (con trad franc ) 

Traducciones Inglesa H DE RoMESTIN LNPF 2nd ser 10 
(1896) p 329 359 -Italianas G Coppa (Tormo 1969) p623 
706, E Marotta (Roma 1976)— Polaca W Szoldrski (Wars- 
zawa 1970) 

Estudios H Frank, Ambrosius und dte Busseraussohnung tn 
Matland (Munstej- 1938), G Odoardi, La dottrina della pentten- 
za tn sant'Ambrogio (Roma 1941), J ROMER, Dte Theologte der 
Sunde und der Busse betm hl Ambrosius (St Gallen 1968), R 
MARCHIORO, La prassi penttenztale nel ¡V secólo a Milano secondo 
s Ambrogto (Roma 1975) 

9 «De sacramento regenerationts sive de philosophia» 

Obra perdida, conocida sólo por las citas de Agustín (y 
Claudiano Mamerto 5 ) recogidas por P A Ballenni 



Patrología 3 



8 



202 



Ambrosio de Milán, Ambrosiáster y Nicetas 



(S. Ambrosii opera [Milano 1879] IV 905-908) y G. MA- 
DEC, S. Ambroise et la philosophie (París 1974) p. 247-337. 



D) Discursos, cartas, himnos 

Al tratar de la vida de Ambrosio, hemos tenido ya oca- 
sión de presentar parcialmente estos escritos, pues forman 
parte de la trama política e histórica, en la que adquiere 
todo su relieve la figura del Obispo de Milán. En este apar- 
tado presentamos estos escritos en el contexto del género 
literario a que pertenecen y señalamos algunos aspectos 
particulares. 



1. Discursos 

a) «De excessu fratris» 

Obra en dos libros, compuesta el 378 de dos homilías 
pronunciadas en el funeral y en la memoria die séptimo de 
Sátiro y cuidadosamente reelaboradas. La obra, que es 
buena prueba, para el género consolatorio, de la cultura 
retórica y clásica de Ambrosio y en la que alienta su cálida 
humanidad, propone la realidad cristiana de la muerte vi- 
vida y presentada en la dimensión pastoral. 

Para la tradición manuscrita, cf. la ed. O. Faller (p.80*- 
101*), que corrige la de Albers. 

Ediciones: PL 16,1345-1414; B. Albers [FP 15] (Bonn 192 1 )- 
O. Faller CSEL "\3 (1955) P .2(F-325. 

Traducciones: Alemana: R. LOEBE: Mancherlei Gaben und ein 
Geist 50(1911) (sólo el 1.1).— Inglesas: H. DE R.OMESTIN: LNPF 
2nd ser. 10 (1896) p. 161-197; M. McGuiRE: FC 22 (1953) 
p. 161-259.— Italiana: G. Coppa (Torino 1969) p.77 1-810. 

Estudios: F. Savio, L'anno della morte di S. Sátiro: CC 53-4 
(1902)529-540; B. ALBERS, Über die erste Trauerrede des hl. Am- 
brosias zum Tode seines Bruders Satyrus, en Eestgabe A. Ebrhard 
(Bonn 1921) p.24-52; M. L. RlCCl, Definizione della «prudenza» 
in sant'Ambrogio. A proposito di De excessu fratris 44-48: SIF 41 
(1969)247-262; J. DOIGNON, Lactance intermédiaire entre Ambroise 
de Milán et la Consolation de Cicerón?: RELA 51(1973)208-219; 
A. PALESTRA, Note al libro I del «De excessu fratris» di S. Atnbro- 
gio: Archivio Ambrosiano 27(1974)25-52. 



Ambrosio de Milán 

b) «De obitu Valentiniani» 



203 



Al llegar el 392 a Milán los restos de Valentiniano, 
Ambrosio pronunció en su honor esta oración fúnebre, en 
la que recuerda sus relaciones con el joven emperador, 
evoca con afecto sus dotes de ánimo y de gobierno y con- 
dena a sus asesinos. En este escrito, rico de citas bíblicas, 
con predominio del Cantar, se advierte la presencia de los 
comentarios de Orígenes al Exodo y al Cantar de los Can- 
tares. 

De la edición de Ambrosio se formó un arquetipo muy 
antiguo, del que dependen el París, lat. 1920, del si- 
glo XIV, y los manuscritos de Milán y de Heiligenkreuz, 
que pasan por ser los mejores. En algunos puntos se ha 
podido restituir la lección más probable gracias a un grupo 
de manuscritos más antiguo, pero menos fiel. La edición 
crítica de O. Faller trata ampliamente de las vicisitudes de 
la tradición manuscrita (p. 101*-1 13*). 

Ediciones: PL 16,1417-1444; T. A. Kelly [PSt 58] (Washing- 
ton 1940) (con trad. ing., introducción y comentario); O. FALLER; 
CSEL 7 3 (1955) p.327-367. 

Traducciones: Inglesa: R. J. DEFERRARI: FC 22 (1953) p.265- 
299. —Italiana: G. Coppa (Torino 1969) p.813-850. 

c) «De obitu T beodos ii» 

En la oración fúnebre pronunciada a los cuarenta días 
de la muerte de Teodosio (25 de febrero del 395) en pre- 
sencia de Honorio, Ambrosio evoca la figura del empera- 
dor, fielmente anclado en la fe católica, y celebra sus dotes 
de gobierno. El discurso pretende de forma manifiesta 
consolidar la posición de Honorio, invitando a proseguir 
en la misma línea política y social; la mención de la ley 
promulgada por Honorio el 24 de marzo del 395 en favor 
de la población rural, que ratificaba la disposición emanada 
por su padre el 393, miraba a concillarle los ánimos. La 
influencia de Orígenes es frecuente y manifiesta. Atención 
especial merecen los c. 40-50, en los que, al hablar de la 
emperatriz Elena, recuerda la invención de la cruz; para 
algunos autores, estos capítulos, que celebran la armonía 
reinante, gracias a Teodosio, entre la Iglesia y el Imperio, 
son una adición posterior escrita; parece más en consonan- 



204 



Ambrosio de Hilan Ambrosiaster y Nicetas 



aa con la realidad considerarlos parte integrante de la 
oración pronunciada Acerca de este particular y de la tra 
dicion manuscrita, cf la ed O Faller (p 114*-125*) 

Ediciones PL 16,1447 1488 M D Mannix [PSt 9] (Was 
hington 19-25) (con trad ing , introducción y comentario) O 
Faller CSEL 75 (1955) p 569 401 (rec J H Waszink VC 
14[196(>]5 7 ) 

Traducciones Alemana J NlEDERHUBER [BKV 2 521 (Kcinpten 
h) V)— inglesa R J Dfffrrari FC 22 ( 1955) p 507-552 —ita- 
liana G Coppa (Tormo 1969) p 855 885 

Estudio G BONAMENTE, Fideicommtssum e trasmisstone del 
potere nel «De obitu Theodosu» di Ambrosio VetChr 14(1977) 
2^5 280 



d) «Sermo contra Auxentium de basihcts tradendis» 

Este discurso, pronunciado el domingo de Ramos del 
386, es uno de los textos de la polémica antiarnana de 
Ambrosio obispo A los fieles reunidos en la basílica, Am- 
brosio expone y justifica con razones su decisión de no 
acceder a la petición de Valentiniano II de entregar a los 
arríanos una basílica para que celebrasen en ella la liturgia 
pascual 

Edición PL 16,1049 1055 

Traducción Inglesa H DE ROMESTIN LNPF 2nd ser 10 

(1896) p450 456 



2 Cartas 

El epistolario ambrosiano es una de las fuentes mas 
importantes para conocer a su autor y la situación política 
y religiosa de su tiempo Nos han llegado 91 cartas (la 
ep 23 se considera no autentica) De algunas hemos ha- 
blado ya en la biografía de Ambrosio (v gr ep 59, a Se- 
vero de Ñapóles, que nos ha servido para fijar la fecha de 
su nacimiento), la 21, a Valentiniano II, en que recuerda 
sus relaciones con Valentiniano I, se muestra mas tenaz en 
su oposición al amano Auxencio y reafirma la autonomía 
de la Iglesia De las relaciones entre la Iglesia y el Imperio 



Ambrosio de Milán 



205 



tratan también las cartas l, a Graciano, 57, a Eugenio, y 
51, a Teodosio a proposito de la matanza de Tesalonica 

A la controversia amana se refieren, entre otras, la 2, 
al obispo Constancio de Clotema, las 10, 1 1 y 12, enviadas 
a los emperadores Graciano, Valentiniano II y Teodosio 
desde el concilio de Aquiley? las 13 y 14, a Teodosio en 
nombre de los obispos de Italia, la 20, a su hermana Mar- 
celina informándole de sus continuos altercados con los 
arríanos, y la 21, a Valennniano II sobre los mismos con- 
flictos 

Documentan la actitud antipagana de Ambrosio las car- 
tas 17 y 18, a Valentiniano II, sobre el ara de la Victoria, 
con el texto de la Expositio de Simaco Sobre la política 
antijudia de Ambrosio informan las cartas 40, a Teodosio, 
contra la reconstrucción de la sinagoga de Calinico, y la 41, 
a Marcelina, con la homilía pronunciada por Ambrosio 
ante el emperador acerca de la diferencia entre la Iglesia y 
la sinagoga La vida de la Iglesia es siempre y en toda oca 
sion la preocupación principal del Obispo de Milán, véanse 
a este proposito las cartas 15 y 16, a los obispos de Mace- 
donia con ocasión del fallecimiento del obispo de Tesalo- 
nica, la 19, a Vigiho de Trento, sobre el peligro de matri- 
monios mixtos con paganos y «herejes» de origen godo, la 
22, segunda carta a Marcelina, sobre la invención de los 
cuerpos de los mártires Gervasio y Protasio y con el envío 
de las homilías pronunciadas en aquella ocasión, la 23, a 
los obispos de Emilia para fijar la fecha de la Pascua, las 37 
y 38, a Simpliciano, la 42, contra Jovininano, la 46bis, con- 
tra Bonoso, las 54 y 55, a Eusebio de Bolonia, la 58, a 
Paulino de Ñola, la 63, a la iglesia de Vercelli, y la 81, al 
clero de Milán 

La colección y distribución del epistolario en 10 libros 
sena, en opinión de Klein, obra del mismo Ambrosio, solo 
el libro X habría sido publicado después de su muerte La 
edición critica de O Faller fue interrumpida por la muerte 
del editor, su continuación ha sido encomendada a Mi- 
chaela Zelzer, que ha colacionado otros manuscritos que 
juzga mas importantes 

Ediciones PL 16,915 1542, M La varenne, Prudence «Psycho- 
machte» «Contre Symmaque» (París 1948) (ep 17 y 18 y la Expo- 
sitio Symmacht con trad franc ) O FALLER CSEL 82 (1968) 
(1 1-6) 

Traducciones Holandesa J WYTZES [Klassiken der Kerk I 2] 



206 



Ambrosio de Milán, Ambrosiáster y Ntcetas 



(Amsterdam 1950) (17 18 20 21 22 40 41 51 5^ ) —Inglesas: 
H DE Romestin LNPF 2nd ser 10 (1896) (17 18 20 21 22 40 
41 51 57 61 62 6}), M. M Beyenka FC 26 (1954) (1-91), S. 
Greenslade, Early Latín Theology. Selecttons from Tertullian, Cy- 
prian, Ambrose and Jerome (London 1956) (10 17 18 20 21 22 40 
41 51 5 7 63) — Italiana: G COPPA (Tormo 1969) (V 18 20 21 
22 40 41 51 Relatw). 

Estudios: W WlLBRAND, S Ambrostus quos auctores quaeque 
exemplaria in epistohs componendis secutus est Commentatto philolo- 
gtca (Munster 1909), G MAMONE, Le eptstok di sant'Ambrogw: 
Did n s 1(1924)3-143, Id , La forma delle lettere di SantAmbrogw. 
íbid , 145-164, M. A ADAMS, The Latinity of the Letters of St 
Ambrose [PSt 12] (Washington 1927), G. LAZZATI, // valore lette- 
rarto della esegesi ambrostana (Milano 1960) (estudia 18 cartas en 
las que Ambrosio trata asuntos bíblicos 1 3 sobre el Antiguo y 
5 sobre el Nuevo Testamento, el alegorismo ambrosiano supera, 
a veces, los límites), R Klein, Die Katserbriefe des Ambrostus. Zur 
Problematik íhrer Veroffentltchung: Athenaeum 48(1970)335-371, 
B Semplicio, Mistero pasquale e sptntualita del sacerdote nelle 
lettere di S. Ambrogto (Piacenza 1972), R Klein, Der Strett um 
den Victoria-altar, die drttte Relatio des Symmachus und die Briefe 
17, 18 und 57 des Matlander Btscbof Ambrostus (Darmstadt 1972), 
G L Rapisarda, La personaltta di Ambrogto nelle Eptstole XVII e 
XVm.-Orph 20( 1973)5-143, J P Mazieres, Les lettres dAmbroi- 
se de Milán a Orontien. Remarques sur leur chronologie et leur destt- 
nataire: Pallas 20(197 3)49-57, M ZELZER, Die Briefbúcher des hl 
Ambrostus und die Briefe extra collectionem: AAWW 112(19 7 5) 7 - 
23, M Forlin PATRUCCO y S RODA, Le lettere di Stmmaco ad 
Ambrogto Vent'annt di rapportt amtchevoli, en Ambrostus eptscopus 
[SPMed 71 (Milano 1976) II p 284-29 7 , E LUCCHESI, Utrum 
Ambrostus Medtolanensts tn quibusdam eptstulis Philonts Alexandrt- 
ni opusculum quod inscribitur «Quts rerum dtvinarum heres sit usur- 
pavertt an non quaeritur»: Mus. 90( 197 7 )347-354, M. ZELZER, Zu 
Aufbau und Abstcht des zebnten Briefbuches des Ambrostus, en Lati- 
nttat und alte Kirche Festschrtft fur R Hanslik (Wien 19 77 ) 
p 351-362, Ead , Prob/eme der Texterstellung im zebnten Brtefbucb 
des hl. Ambrostus und in den Briefen extra collecttonem: AAWW 
115(19 7 8)415-439 



3. Himnos 

La himnología ambrosiana nace en circunstancias histó- 
ricas bien conocidas, a saber, el conflicto con los arríanos 
por la ocupación de una basílica de la ciudad (385-386). El 
rezo de un salmo se alterna con el canto de un himno, al 
que proporcionan el tema no directamente la Biblia, sino 



Ambrosio de Milán 



207 



la festividad del día, la conmemoración de los apóstoles y 
mártires, la alabanza del Señor, las horas de la jornada o las 
verdades de la fe. El año 396, el canto de himnos, que se 
alterna al rezo antifonal de los salmos, es ya patrimonio de 
la iglesia milanesa, y de ahí se difunde por doquier. San 
Ambrosio es considerado el padre de la himnología litúr- 
gica de la Iglesia occidental. Le sirven de modelo la poesía 
religiosa pagana y los cantos religiosos cristianos de carác- 
ter popular. Los temas que Ambrosio propone son de fácil 
comprensión, hablan al corazón más que al entendimiento, 
y los anima con imágenes vivas que se imprimen en la 
memoria, al tiempo que la melodía, de la que Ambrosio es 
también autor, adaptada a los dímetros yámbicos, agrupa- 
dos en cuartetas, ayuda a aprenderlos de memoria y recor- 
darlos. 

En el Serm. c. Aux. 34, Ambrosio habla de la facilidad 
con que los fieles componían himnos a imitación del mo- 
delo por él ideado, y acaso ello explique el elevado nú- 
mero de himnos que la tradición le ha atribuido. La crítica, 
invocando la autoridad de Agustín, es unánime sólo en la 
atribución de cuatro himnos. Aeterne rerum condttor (AGUS- 
TIN, Retract. 121), Deus creator omnium (Conf. XI 12); lam 
surgtt hora tertia (De nat. gr. 63) e Intende qui regis Israel 
(Serm. 372). Biraghi y Dreves añaden otros catorce: lllu- 
mtnans Alttssimus, Hic est dtes verus Dei, Agnes beatae vtrgt- 
nis, Víctor Nabor Félix pii, Grates tibi lesu novas, Apostolo- 
rum pa\sio, Apostolorum supparem, Amore Christt nobilis, Ae- 
terna Christi muñera, Splendor paternae gloriae, Nunc sanctae 
nobis Sptritus, Rector potens verax Deus, Rerum Deus tenax 
vigor, lesu, corona Virginum. 

La mejor edición crítica de los himnos citados es de 
Steier. No todos se suman al parecer de Biraghi, Dreves y 
Steier. Walpole atribuye a Ambrosio 18 himnos; Simonetti, 
sólo otros cuatro a los cuatro ciertamente auténticos, a sa- 
ber, Grates ttbi lesu novas, Splendor paternae gloriae, Aeterna 
Christi muñera, Htc est dies verus Dei, y aceptaría la autenti- 
cidad ambrosiana de otros dos. Víctor Nabor Félix pii y Ag- 
nes beatae vtrginis; el himno V, que Simonetti considera 
espurio, ha sido estudiado por Ch. Mohrmann, que lo de- 
vuelve a Ambrosio. 

La producción poética ambrosiana comprende, además, 
tres inscripciones en dísticos, para la sepultura de su her- 
mano Sátiro, para el bautisterio de Santa Tecla y en honor 
de San Nazano. Nada seguro cabe decir acerca de la 



208 



Ambrosio de Milán, Ambrosiaster y Nicetas 



autenticidad de los 21 títulos para escenas del Antiguo y 
Nuevo Testamento 

Ediciones L BlRAGHI, Innt simen e carmi di sant'Ambrogto 
(Milano 1862), A STEIER, U ntersuchungen uber die Echtheit der 
Hymnen des Ambrosias Jahrbucher fur classische Philologie, 
Suppl 28 (Munchen 1903)549-662 (texto p 65 1-660), Cl Blu 
ME y G M DREVES, Analecta hymnica medu aevt (Leipzig 1907) 
vol 50 p 10-21, A S WALPOLE, Early Christian Hymns (Cambnd 
ge 1922) p 16-114, G Del Ton, Gli innt di S Ambrogio (Como 
1940 (con trad ít ), W BULST, Hymnt lattnt antiquisstmt LXXI, 
psalmi III (Heidelberg 1956), M SlMONETTI, lnnologia ambrosta- 
ma (Alba 1956) (con trad ít ), E BOLlSANi, L'mnografia cristiana 
antica Sant'Ambrogio e i suoi imttatori (Padova 1963 (con trad 
ít ), L SolXAZZO, Innt di sant'Ambrogto (Parma 1964) (con 
trad ít ) 

Epigramas F BUCHELER y A RIESE, Anthologia lattna II 2 
(Leipzig 1897) n 906 907 1421, E DlEHL, Inscriptiones latirme 
chnstianae veteres I (Berlín 1925) n 1800 1801 1841 2165, PLS 
I 585-587 

Traducciones Muchos himnos figuran en diversas antologías y 
en las traducciones del Breviario romano 

Estudios G M DRFVES, Der Hymnus des hl Ambrosius «Agnes 
beatae virginis» ZKTh 25(1901)356-365, G Mercati, Paralipo- 
mena Ambrostana [ST 12] (Roma 1904) p 17-46, H Vogels, 
Zum Hymnus «Splendor paternae gloriae», en Festschrift A Knopfler 
(Munchen 1907) p 314-316, J B VAN BEBBER, Der Brevierhym- 
nus En clara vox redarguit Eme hymnologtsche Studie ThQ 89 
(1907)373-384, A S Walpole, Notes on the Text of tbe Hymns of 
St Ambrose JThS 9(1908)428 436, Kx Blume, Ursprung des 
ambrosianischen Lobgesanges Snmmen aus Mana Laach (1911) 
274-287 401-414 487-503, P P TROMPEO, Intorno alia composi- 
zione degli inni dt Ambrogio Atene e Roma 16(1903)35-40, H 
Fuchs, Latina 111 Hermes 58(1933)348 349, F J Dolger, Die 
Inschrift des hl Ambrosius im Baptisterium der Theklaktrcbe von 
Mailand AC 4(1934)155-156, A Silvagni, Studio critico sulle 
due sillogi medievah di iscrizioni cristiane milanest RAC 15(1938) 
107 122, G Ghedini, L'opera di Biraghi e l'innologia ambrostana 
SC 68(1940)160-170 275 285, G P Pighi, Commentariolus elec- 
torum Aevum 18(1944)14-51 (sobre dos epigramas ambrosia- 
nos), P COURCELLE, Quelques symboles funeraires du neoplatontsme 
latín et le vol de Dedale Ülysse et les Strenes REAN 25(1947)66, 
Ch MOHRMANN, La langue et le style de la poesie chretienne RELA 
25(1947)280-297 (= Eludes sur le latín des chrétiens I [Roma 
1958] p 151-168), O PERLER, L'inscription du bapttstere de Samte 



Ambrosio de Milán 



209 



Thecle a Milán et le «De sacramentis» de saint Ambroise RAC 27 
(1951)145-166, M SlMONETTI, Studi sull'mnologia popolare cris- 
tiana de prtmi secoli A tu della Accad Naz dei Lincei Memone 
sez 8 4 (1952)339-485 (376-430), D Norberg, L'hymne am- 
brosien, Id , Le debut de l'hymnologie latine en l'honneur des samts, 
en ID , Au seud du moyen age Etudes hnguistiques, melnques et 
litteraires (Padova 1974) p 135-149 y 150 162, M P Cunni 
GHAM, The Place of the Hymns of St Ambrose in the Latín Poettc 
Traditwn Studies ín Philology 52( 1955)509-5 14, M SlMONETTI, 
Osservazioni crttiche sul testo di alcuni innt ambrosiani ND (1953- 
55)45 48, M M Beyenka, St Augustine and the Hymns of St 
Ambrose The American Benedictine Review 8(1957)121-132, 
N CoRNEANU, Aspecte din linca ambrozianá Studu teologice 1 1 
(1959)443-452, F Deix'Oro, Testi liturgia per la festa dei marttn 
Nabore e Felice Archivio Ambrosiano 27( 1974)235-245, G An- 
GELONI, S Ambrogio maestro e caposcuola della innografta cristiana 
Ambrosius 50(1974)401-434, J FONTAINE, L'apport de la tradi- 
tion poetique romaine a la formation de l'hymnodie latine chr'etienne 
RELA 52(1974)318-355, L SZELESTEI NAGY, Zettmass undWort- 
betonung in den fruhchristlichen Hymnen in latetntscher Sprache 
Anuales Universitatis Budapestinensis 2(1974)75-89 

Sobre las obras pseudoambrosianas cf p 217 y 237 (Hegesippus 
stve «De bello tudaico»), p 217 (Lex Dei swe mosatcarum et roma- 
narum legum collatio) p 226 (De lapsu virginis) y p 226 (Te Deum) 

La intensa actividad pastoral desarrollada por San Am- 
brosio orientó necesariamente su producción literaria hacia 
temas de orden práctico más que especulativo No son po- 
cas, en efecto, sus obras de carácter homilético, exhorta- 
tivo y moral, siendo, en cambio, escasos los tratados y es- 
critos exegéticos que aborden directamente y de forma sis- 
temática cuestiones de índole prevalentemente teológica y 
doctrinal Aún más, cabe afirmar que San Ambrosio enun- 
cia y expone las doctrinas y verdades teológicas cuando 
circunstancias contingentes y particulares exigen de él una 
respuesta, la cual, por lo mismo difícilmente logra mante- 
nerse en los confines de la elaboración o examen de un 
dato teológico, haciendo, por el contrario, concesiones a 
las exigencias de la exhortación moral, del consejo, de la 
instrucción y de la edificación 

Además de su dedicación pastoral, otros factores han 
podido influir en la orientación prevalentemente práctica y 
no especulativa de su reflexión teológica, como, v gr , el 
cambio inesperado que la elección episcopal introdujo en 
su vida, dedicada enteramente, hasta esa fecha, a activida- 



210 Ambrosio de Milán Ambrostaster y Nicetas 



des de orden jurídico, y la penuria de tiempo para poder 
interiorizar y explorar los datos de la fe, sometidos a la 
sazón a complejos debates y objeto de sena e incesante 
reflexión por parte de quienes debían profundizar en la 
revelación antes de anunciarla 

Ambrosio prefino recurrir a quienes habían recorrido 
ya esta senda y sacar provecho de lo que los Padres, sobre 
todo del mundo griego, habían ya explorado y formulado 
De ahí proviene la falta de originalidad que se suele repro- 
char al Obispo de Milán en su exegesis y teología, aunque 
no falten, sobre todo recientemente, los estudios que po- 
nen de relieve los elementos peculiares que denuncian una 
reelaboracion personal (cf , v gr , L F PlZZOLATO, La dot- 
trtna esegettca di sant'Ambrogto, Milano 1978) 

Las obras que permiten conocer en mayor medida el 
pensamiento teológico de Ambrosio son las escritas contra 
los arríanos en defensa del credo niceno el De fide, el De 
Sptritu sancto, y el De incarnationts domtnicae sacramento, 
ricas las tres en ecos que les vienen de obras griegas, sobre 
todo de Didimo y Basilio, y las tres, sin embargo, reelabo- 
radas por su sensibilidad, siempre despierta a las exigencias 
y mentalidad peculiar de su auditorio 

En la doctrina trinitaria, Ambrosio defiende la unidad 
de la substancia y la distinción de las personas (De ftde IV 
8,91, Dí 5> III 5,108, 16,116 117, sobre la reluctancia de 
Ambrosio al uso del termino persona en campo trinitario, 
cf M SlMONETTl, La crisi anana p 524-525), el Padre es 
fons y radix del Hijo (De fide IV 10,132), y este fons del 
Espíritu (De Sp I 15,152) En su cristologia, sobre todo en 
polémica con docetas y apolinaristas, observa un perfecto 
equilibrio, que le consiente distinguir en Cristo dos natura- 
lezas y dos voluntades, sin detrimento de su perfecta uni- 
dad (De tnc dom sacr V 35, De ftde II 7,53 58, Exc Satyri 
I 12) En el tema de la redención, Ambrosio se acerca a las 
teorías centradas en la satisfacción y expiación (Exp Luc 
III 48, VII 114), de Orígenes e Ireneo toma también la 
teoría que ve en la pasión y muerte de Cristo el precio 
pagado al demonio para obtener la salvación de los hom- 
bres (Exp Luc IV 11-12, VIII 114-117, Ep 72) Algunas 
de sus obras están especialmente dedicadas a la teología 
sacramentaría Ambrosio habla del bautismo, y especial- 
mente de la penitencia (que se ha de conceder una sola 
vez, por pecados verdaderamente graves, y que se ha de 
practicar publicamente) y de la eucaristía con una ínme- 



Ambrosiaster 



211 



diata preocupación pastoral, por lo que sus obras resultan 
particularmente interesantes para el conocimiento de los 
ritos y de la liturgia general de su tiempo Menos relevante 
es la aportación de Ambrosio a la doctrina escatologica, 
repite a menudo ideas de Orígenes, sin llegar nunca a re- 
ducirlas a sistema (In Ps 118) Su preocupación por la 
Iglesia (cf G Toscani, Teología della Chiesa in sant'Am- 
brogto, Milano 1974) y por la edificación de sus fieles in 
dujo a San Ambrosio a meditar con atención y tacto en la 
figura de Mana (de ella habla, sobre todo, en la Exp Luc y 
en las obras sobre la virginidad) y del lugar que ocupa en la 
historia de la salvación y en la vida de los cristianos, cele 
bra sus virtudes morales y la considera exenta de todo pe 
cado durante su vida, aunque no se pronuncia claramente 
acerca de su exención del pecado original 



AMBROSIASTER 

Ambrosiaster, es decir, Pseudo-Ambrosio, es el nom- 
bre convencional que se ha dado al autor anónimo de un 
comentario de las cartas de San Pablo, compuesto, al pare- 
cer, en Roma en la segunda mitad del siglo IV En la ma- 
yor parte de los manuscritos figura bajo el nombre de 
Ambrosio, en otros se atribuye a un cierto Hilario, en 
otros aparece sin indicación de autor Cabe pensar que la 
obra fue publicada anónima, circunstancia que es diversa- 
mente interpretada por W Mundle, A Souter y A Stui- 
ber 

Mucho se ha escrito acerca de la identidad del autor, 
sin que por el momento se haya llegado a resultados defi- 
nitivos o dignos de consideración Las hipótesis propuestas 
en base a elementos de muy diversa índole (sobre todo, 
lingüísticos, también epigráficos, biografieos, etc ) son 
muy numerosas el diácono lucifenano Hilario, el donatista 
Ticonio, el sacerdote romano Faustino, el hebreo converso 
Isaac, adversario del papa Dámaso y vuelto al judaismo, el 
prefecto romano Decimio Hilanano, Hilario, obispo 
de Pavía, Evagrio, obispo de Antioquia, el funcionario 
imperial Claudio Calixto Hilario, Emiliano Dextro, hijo 
de Paciano, obispo de Barcelona, Nicetas de Remesiana 
G Monn, que dedico gran ínteres al asunto, entre 1899 
y 1928 propuso cinco diversas identificaciones 



212 Ambrosio de Milán Ambrosiaster y Nicetas 

Una de las cuestiones mas debatidas acerca de la iden- 
tidad de Ambrosiaster es su origen judio o pagano la fami- 
liaridad que muestra con las instituciones judias y su inte- 
rés por ellas abogarían por el primero, mientras que algu- 
nas expresiones de sus escritos parecen postular su conver- 
sión del paganismo 

Cabe aun preguntarse si Ambrosiáster fue griego o la- 
tino de nacimiento, es decir, si se deben tener en cuenta las 
dificultades lingüisticas de sus escritos y atribuirlas a su 
origen no latino, o si, por el contrario, se debe prestar fe a 
su manifiesta aversión a los códices griegos y su adhesión a 
la tradición latina 

Es hoy opinión común que las obras de Ambrosiáster 
fueron compuestas entre el 363 y el 384, es decir, después 
de la muerte del emperador Juliano y durante el pontifi- 
cado del papa Dámaso (366-384) en Roma, aun teniendo 
en cuenta las relaciones que el autor ciertamente mantuvo 
con ambientes del norte de Italia y España 

A Souter ha devuelto de forma definitiva al autor del 
comentario de San Pablo las Quaesttones Veterts et Nopi Tes- 
tamente que nos han llegado con el nombre de Agustín y 
un comentario anónimo al c 24 del evangelio de Mateo La 
atribución de otros escritos, como los fragmentos De Petro 
apostólo, el De tribus mensurts, la Lex Dei sive Mosaicarum et 
Romanarum legum collatio y el De bello ludaico, no es uná- 
nime 

Los problemas que aguardan aún solución no son pocos 
Además de la identificación del autor, requiere también 
seno examen el significado de algunas expresiones de ca- 
rácter teológico, que podría aclarar el problema, no re- 
suelto, de las fuentes Mucho se ha escrito y discutido 
acerca del influjo de Ambrosiáster en Pelagio y Agustín, 
por el contrario, no se ha logrado individuar la génesis de su 
pensamiento t Es de filiación teológica estrictamente latina 
o fue, de algún modo, tributario de los Padres griegos, a 
pesar de que probablemente no conocía la lengua ~> < Man- 
tuvo contactos con el mundo oriental y siríaco' 1 Sus viajes, 
que se suponen frecuentes, como sostiene Bardy, ¿le pro- 
porcionaron sólo el conocimiento de los usos y costumbres 
de los pueblos que visitó o lo expusieron también al in- 
flujo de tradiciones teológicas ajenas' 

Convendría, en fin, examinar más a fondo la influencia 
de una cierta mentalidad jurídica en su pensamiento y en 
la interpretación que propone del cristianismo y determi- 



Ambrosiaster 



213 



nar en qué medida se le pueda reprochar una cierta ten- 
dencia al morahsmo y al racionalismo 

Estudios G Morin, L'A et le juif convertí Isaac, contemporain 
du pape Damase RHL 4(1899)97-121, Th Zahn, Der «A » und 
der Proselyt Isaak ThLB 20(1899)313-317, A E BURN, The A 
and Isaac the Converted Jew Exp 5 10(1899)368-375, H ZlMMER, 
Pelagius tn Irland (Berlín 1901) p 117-121, Id Hilarias l'A RB 
20(1903)113-131, A Souter, A New Vtew About «A» 
Exp" 7(1903)442-455, F Cumont, La polémique de l'A contre les 
paiens. RHL 8( 1903)417-440, A Souter, A Study of Ambrosiáster 
[TSt 7,4] (Cambridge 1905), C H Turner, A and Damasus 
JThS 7(1906)281-284, Id , Ntceta and A JThS 7(1906)203-219 
355-372, J WlTTlG, Der A -Hilanus Ein Bettrag zur Geschichte 
des Papstes Damasus KGA 4(1906)4-66, Ambrostaster-Studien 
KGA 8(1909) [=J WlTTlG, Ftlastrtus, Gaudentius und A 
p 1-56, W SCHWIERHOLZ, «Htlaru tn epístola ad Romanos librum 
1» Ein Bettrag zur A frage p 57 -96, H ZEUSCHNER, Studier- ?ur 
Ftdes Isatis p 97-148, O SCHOLZ, Dte Hegesippus-Ambrosius-Frage 
p 149-195], H BREWER, War der A der bekehrte Jude Isaak? 
ZKTh 37(1913)214-216, G Morin, Qui est VA ? Solutton nou- 
telle RB 31(1914)1-34, A Souter, The Identtty of the «A » a 
Fresh Suggestion Exp 8 7(1914)224-232, G MORIN, Una nuova 
posstbtltta a proposito deWAmbros lastro Athenaeum 6(1918)62-71, 
W MuNDLE, Dte Exegese der paulintschen Briefe tm Kommentar des 
A (Marburg 1919), J H BAXTER, A cited as «Ambrose» tn 405, 
JThS 24(1923)187, G Bareille y E Mangenot, Isaac DTC 
VI1I( 1924)1-8, H KOCH, Cypnan tn den Quaesttones Veterts et 
Novi Testamenti und beim A ZKG 45(1926)516-551, A Sou 
TER, The Earltest Latín Commentartes on the Eptstles of St Paul 
(Oxford 1927) p 39-95, G Bardy DBS 1(1928)225-241, H 
KOCH, Der A und zettgenossische Schriftsteller ZKG 47(1928)1- 
10, G MoRIN, La critique dans une impasse a propos du cas de l'A 
RB 40(1928)251-255, A d'Ales, L'A et Zénon de Verone Greg 
10(1929)404-409, A Pincherle Enciclopedia italiana 11(1929) 
806-807, C MARTINI, Quattuor fragmenta Pelagio restttuenda Ant 
13(1938)293-334, ID, A De auctore, operibus, theologia (Roma 
1944), M MlCHALSKI, Problem autorstwa tak swanego «Am- 
broztastra» w swietle jego naukt christologicznej (Krakow 1950), 
P SCHEPENS, L'Ambrosiastre et saint Eusebe de Verceil RSR 37 
(1950)295-299, H J Vogels, A und Hieronymus RB 66(1956) 
14-19, P Photiades, Les diatrtbes cyniques du Papyrus Geneve 
271, leurs traduaions et elaborations successives MH 16(1959)116- 
139, H J VOGELS, Die Uberlieferung des A kommentars zu den 
paultmschen Brtefen NGWG (1959)107-142, K GAMBER, Era- 
gen zu Person und Werk des Bischofs Ntceta von Remestana RQ 
62(1967)222-231, R Hoven, Notes sur Erasme et les auteurs 
anciens ACL 38(1969)169-174, A STUIBER, Ambrosiáster JAC 



214 Ambrosio de Milán, Ambrosiaster y Nicetas 



1 3( 1970)1 19-123, M Zelzer, Zur Spracbe des Ambrosiaster WSt 
NF 4 (1970)196 213, L Wallach, A *W ¿/e Carolint 
Deutsches Archiv f Erforsthung des Mittelalters 29( 1973)I9 7 - 
205, R E REYNOLDS, lsidore's Texts on the Clerical Grades tn an 

Early Medieval Román Manuuript Classical Folia 29(19 7 5)95- 
101, R RlEDINGER, Zur antimarkiomtischen Polemik des Klemens 

von Alexandria VC 29(1975)15-32, A Pollastri, Ambrosiaster 

Commento alia lettera ai Romam aspettt mitología (L'Aquila 19 77 ) 

'b.bl ) 



1 Obras 

1 «Commentartus m epistulas paulinas» 

Es un comentario sistemático de trece cartas de Pablo 
(menos Hebreos) El Comentario de Romanos ha llegado en 
tres recensiones diversas, todas del autor, y de las que la 
tercera parece ser la última y definitiva, el Comentario de las 
dos cartas a los Corintios ha llegado en dos recensiones, y, 
en opinión de H J Vogels, también el de las demás cartas 
En el prólogo que antecede el Comentario, el autor in- 
forma acerca de la comunidad destinatana de la carta y del 
propósito que guiaba a Pablo al escribirla El Comentario 
sigue de cerca el texto, sin dejar nada examinando con 
exégesis minuciosa cada vez una sección de extensión va- 
nada, desde dos o tres palabras a vanos versículos Gracias 
al método seguido, el comentario reviste particular impor- 
tancia para conocer la transmisión del texto latino de las 
cartas de Pablo, que aparecen en la forma conocida en Ita- 
lia en la segunda mitad del siglo IV antes de la revisión de 
la Vulgata 

La exégesis es de tipo histórico-literal, sin apetito de 
lucubraciones, simbolismos o alegorías, atenta, en cam- 
bio, a hacer ver las motivaciones teológicas de las expre- 
siones paulinas, generosa en citas bíblicas y animada por 
discusiones polémicas contra herejes, paganos y judío-cris- 
tianos La interpretación es, pues, afín a la tradición exegé- 
tica de la escuela de Antioquía, aunque no desdeña la in- 
terpretación tipológica ni se opone formalmente al método 
alejandrino, que, al parecer, no conoce en la forma elabo- 
rada que cultiva Orígenes 

Ediciones PL 17,47-536, A Amelli, Spialegium Casmense III 
2 (Montecassino 1901) p 1-383, H J Vogels [CSEL 81,1-3] 
(Wien 1966-1969) 



Ambrosias ter 



215 



Estudios A SOUTER, «Emmaus» Mistaken for a Person ExpT 
13(1901-02)429-430, Id , The Genuine Prologue to A on 2 Corin- 
thians JThS 4(1903)89-92, D DE BRUYNE, Prologues bibliques 
d'origine Marciomte RB 24( 190 7 )1-16, P CORSSEN, Zur Uberlie- 
ferungsgeschicbte des Romerbnefes ZNW 10(1909)36-4 5 97-102 
H J VOGELS, Untersuchungen zur Geschichte der lateinischen Apo- 
kalypse-Ubersetzung (Dusseldorf 1920), W MuNDLE, Die Her- 
kunft der «marcionittscben» Prologue zu den Paulinischen Briefen 
ZNW 24(1925)56-77, A HARNACK, Der marcionitische Ursprung 
der altesten V ' ulgata-Prologe zu den Paulusbriefen ZNW 24(1925) 
204-218, M J LAGRANGE, Les prologues pretendus Marcionites 
RBibl 35(1926)161-173, B LEEMING, The Mysterious A DR 
73(1955)263-275, H J VOGELS, Untersuchungen zumText pauh- 
nischer Briefe bet Rufin und A (Bonn 1955), ID , «Libraru dormi- 
tantes» Aus der Uberheferung des A -Kommentars zu den pauhnis- 
chen Bnefen SE 8(1956)5-13, ID , Das Corpus pauhnum des A 
(Bonn 195 7 ), Id, Die Uberheferung des A -Kommentars zu den 
paulintschen Bnefen NGWG (1959)107-142, F H Tinnefeld, 
Untersuchungen zur altlateinisihen Uberheferung des I Timotheus- 
brtefes (Wiesbaden 1963 ) p 63-70, H J FREDE, Altlateinische Pau- 
lus-Handschriften (Freibur Br 1964), H J FREDE, Etn neuer Pau- 
lustext und Kommentar (Freiburg Br 1973-1974) 



2 «Quaestiones Veteris et Novt Testamentt» 

Las Quaestiones nos han llegado con el nombre de Agus- 
tín en tres formas diversas, una de 115 tratados es, cierta- 
mente, una compilación tardía (siglos vm al XII), las otras 
dos, de 127 y 150 tratados respectivamente, contienen 89 
cuestiones en común, aunque divergen más o menos en la 
forma de tratarlas Según A Souter, ambas colecciones 
fueron compuestas y ordenadas por Ambrosiáster, y con- 
sidera la recensión de 127 la forma posterior que el autor 
le dio a la obra tras corregir, suprimir o sustituir los trata- 
dos de la primera edición de 150 cuestiones Posterior- 
mente, C Martini ha propuesto una solución diversa nin- 
guna de las dos colecciones fueron ordenadas por el autor, 
son obra de un compilador posterior, que incluyó en una y 
otra colección, indiferentemente, cuestiones de la primera 
y segunda recensión de las mismas redactada por Ambro- 
siáster 

Los tratados son de extensión muy desigual y abordan 
temas muy vanados, la mayor parte versan sobre cuestio- 
nes de exégesis, otros, de dogmática, con ambiciones 
especulativas, otros, aún de tono polémico y apologético 



216 Ambrosio de Milán, Ambrosias ter y Ni cetas 



(cf. 44 91 97 192 114 125), y otros, en fin, censuran 
abusos e informan sobre costumbres del tiempo, y son 
por ello interesantes desde el punto de vista histórico 
(cf. q.101 109 115). 

Ediciones: PL 35,2215-2422 (150 q.); A. SOUTER: CSEL 50 
(1908) (127 q., y en apéndice, las q. peculiares de la colección 
de 150 q.); mejoras de la ed. Souter en E. LOFSTEDT, Vermischte 
Beitráge zur lateinischen Sprachkunde: Eranos 8(1908)112-113. 

Estudios: A. SoUTER, An Interpolation in A.: ExpT 13(1901- 
1902)380); ID., De codicibus manuscriptis Augustini quae feruntur 
quaestionum Veteris et Novi Testamenti: SAW 149,1(1904)1-25; 
ID., A» Unknown Fragment of the pseudo-augustinian «Quaestiones 
Veteris et Novi Testamenti»: JThS 6(1905) 61-66; G. BARDV, La 
littérature patristique des «Quaestiones et responsiones » sur l'Ecriture 
sainte, VA.: RBibl 41(1932)343-356; C. MARTINI, De ordinatione 
duarum collectionum quibus Ambrosiastri «Quaestiones» traduntur: 
Ant 21(1947)23-48; ID., Le recensioni delle «Quaestiones Veteris et 
Novi Testamenti» del/A.: RStR 1(1954)40-62. 



2. Obras de autenticidad dudosa 

1. Comentario de Mateo c.24 

Mercati y Turner publicaron tres fragmentos de un 
comentario anónimo de Mt 24, de argumento escato lógico 
(Mt 24,20-24.27-30.32-35), que se leen en el códice am- 
brosiano I 101 sup., del siglo VIII. Estos fragmentos, que 
profesan un milenarismo moderado y hablan de persecu- 
ciones contra la Iglesia, fueron asignados por Mercati a un 
anónimo milenarista, y por Turner, a Victorino de Petavio, 
que en parte habría traducido un escrito griego (acaso Hi- 
pólito). Souter los atribuyó al Ambrosiáster, tesis que Mar- 
tini ha confirmado con argumentos filológicos y de conte- 
nido. 

Ediciones: G. MERCATI, Anonymi chiliastae in Matthaeum 
XXIV fragmenta, en Varia sacra I [ST 11] (Roma 1911) p. 1-49; 
C H TURNER, An Exegetical Fragment of the Third Century: JThS 
5(1904)218-241; PLS I 655-668. 

Estudios: A. SOUTER, Reasons for Regarding Hilarius (A.) as the 
Author of the Mercati-T urner Anecdoton: JThS 5(1904)608-621; 
Th. Zahn, Ein alter Kommentar zu Matthaus: NKZ 16(1905) 
419-427. 



Ambrosiáster 2 1 / 

2. «De tribus mensuris» y «De Petro apostólo» 

Se leen en el códice ambrosiano I 101 sup., del si- 
glo VIH, y fueron publicados por Mercati con los fragmen- 
tos sobre Mt 24. El primero explica el sentido de las tres 
medidas de harina que la mujer de la parábola de Mt 13,33 
y Le 13,21 mezcla con el fermento. C. Martini, con argu- 
mentos lingüísticos y doctrinales, lo atribuye a Ambrosiás- 
ter. El De Petro apostólo, amén de tratar de las negaciones 
de Pedro, explica la razón por la cual Jesús prohibió en 
Getsemaní a Pedro (Le 22,49-51; Mt 26,52) usar la espada 
después de haber ordenado a los apóstoles en el cenáculo 
procurarse una y llevarla consigo (Le 22,36-38). Zahn lo 
atribuyó a Ambrosiáster en base a la afinidad con la q. 104; 
Martini ha confirmado la atribución, alegando el parale- 
lismo con otros escritos de Ambrosiáster. 

Edición: G. Mercati [ST 11] (Roma 1903) p.46-49; PLS I 
668-670. 

3. «Lex Dei sive Mosaicarum et Romanarum legum collatio». 
«De bello iudaico» y otros fragmentos 

Las obras contempladas en este apartado han sido atri- 
buidas a Ambrosiáster en razón, sobre todo, de su identifi- 
cación con el judío Isaac. Wittig, a quien sigue Schanz, le 
asigna la Lex Dei sive Mosaicarum et Romanarum legum colla- 
tio, obra que recoge y compara entre sí las disposiciones de 
la ley mosaica y romana sobre un mismo argumento para 
hacer ver la prioridad de aquélla sobre ésta. Hohenhole en 
1935 propuso darla a Ambrosio o a un discípulo. Es prefe- 
rible por el momento considerarla anónima. 

Wittig, sin seguidores, atribuyó a Ambrosiáster el De 
bello iudaico o De excidio urbis Hierosolymitanae, traducción 
latina libre de la homónima obra de Flavio Josefo, reali- 
zada en el siglo IV y llegada a nosotros con el nombre de 
Hegesipo. 

Martini ha devuelto a Pelagio el fragmento pseudohila- 
riano Contra Arianos y el serm.246 pseudoagustiniano, que 
Wittig, entre otras obras y siempre por identificarlo con 
Isaac, había atribuido a Ambrosiáster. 

Ediciones: Lex Dei: Th. MOMMSEN, Collectio librorum iuris an- 
teiustiniani (Berlin 1890) III p. 136-198; G. Baviera, Fontes iuris 



218 Ambrosio de Milán Ambrouaster y N ¡cetas 



romant anteiustiniani (Firenze "1968) II p 544-589, De bello tudai- 
co PL 15,2061-2*10, V USSANI CSEL 66,1 (1932), C Ananas 
y Ser 246 PL 39,2198-2200, H S SELDMAYER, Der «Traktatus 
contra Amanos» tn der Wiener Htlarius-Handscbrift SAW 1 Í6,2 
(1903)1-18, C MARTINI, Quattuor fragmenta Pelagto restituenda 
Ant 1 3(1938)293-334, ID , Ambrosiaster (Roma 1944) p 189-197, 
G MORIN, Htlarius VA Appendice Deux fragments d'un traite con- 
tre les Ariens attrtbués parfois a satnt Hilaire RB 20(190 3) 
113-131 

Estudios G MercATI, Un foglw dell'Ilario papiráceo di Vtenna, 
tn Note di letteratura biblua e cristiana antua [ST 5| (Roma 1901 ) 
p 99-1 12, G MORIN, he fragment «Contra Ananas» de saint 
Htlaire SAW 1 )6,2 (190 3)18-21, Id, Eludes, textes découvertes 
'Martdsous 191 3) p 8-9 ID , L'opuscu/e perdu du sot-disant Hégé- 
sippe sur les Machabees RB 31(191 1)8 3-91 C HOHENHOLE, Urs- 
prung und Zueik der «Collatio legum» (Wien 1935) 



3 Doctrina 

1 Trinidad 

Uno de los temas fundamentales de la obra de Ambro- 
siáster es la profesión de fe trinitaria, que es para él el 
centro de la profesión cristiana El autor afirma explícita- 
mente, contra los amaños, la consubstanciahdad del Padre 
ingénito, del Hijo engendrado en vista de la creación, y del 
Espíritu Santo, distinguiendo, al mismo tiempo, las funcio- 
nes distintivas de cada una de las tres personas, y en espe- 
cial del Padre creador, de quien todo procede, y del Hijo 
redentor Asimismo, Ambrosiáster defiende, contra Sabe- 
lio, la distinción de las tres personas, afirmando que Dios 
es uno, pero no singularis; es decir, no es una sola persona 

2 Cristología 

Ambrosiáster confiesa y defiende con frecuencia la di- 
vinidad y humanidad perfectas de Cristo, en oposición a 
Fotino y Marción La persona y la obra de Cristo, que el 
autor, por lo general, designa con los títulos de Señor y 
Salvador y que identifica con la potencia y sabiduría de 
Dios, ocupan el centro de su construcción teológica. Las 
tesis fundamentales de su doctrina cnstológica son, en sín- 



Ambrosiaster 



219 



tesis, las siguientes Cristo es Dios y goza de las mismas 
prerrogativas que el Padre, es también hombre verdadero, 
compuesto de carne y alma, y se encarnó para destruir la 
obra del diablo y manifestarse plenamente a sus creaturas, 
de este modo dio cumplimiento a las profecías que anun- 
ciaban su encarnación y su obra redentora, ejerció y sigue 
ejerciendo su obra de mediación entre el Padre y los hom- 
bres, su divinidad no sufrió menoscabo ni con la encarna- 
ción ni con la muerte, con su muerte y resurrección liberó 
a los hombres del poder del demonio, su resurrección 
constituye, asimismo, la suprema manifestación del Hijo 
de Dios a los hombres 

3 El mundo, el hombre, el pecado y la redención 

Dios creó la materia, y con ella, y por mediación de 
Cristo, hizo el mundo, y de la tierra formó al hombre para 
abatir el orgullo del diablo, que había pretendido ser Dios, 
el hombre, colocado en el mundo, debía, en efecto, revelar 
la soberanía de un solo Dios, ostentando en sí la imagen 
divina, que, en sentir de Ambrosiáster, consiste en que 
«un solo hombre fue creado por un solo Dios» (q.2,3). 

Adán, por el contrario, prefirió el diablo a Dios, come- 
tió un pecado semejante a la idolatría, y perdió el don de 
la inmortalidad que Dios le había otorgado poniendo a su 
disposición el árbol de la vida El pecado del primer hom- 
bre pesa sobre todo el género humano como una herencia 

Las consecuencias prácticas de la solidaridad de los 
hombres con Adán pecador son 1) la muerte física (que a 
todos afecta) y espiritual (vinculada a los pecados persona- 
les) y la detención de todas las almas en los infiernos hasta 
la redención, 2) la corrupción de la carne, por cuyo medio 
el pecado de Adán pasa de padres a hijos, 3) la entrada del 
pecado (que Ambrosiáster a menudo identifica con el dia- 
blo) en el mundo y su imperio sobre los hombres, en cu- 
yos miembros instaura la «ley del pecado» aprovechándose 
de la debilidad de su carne decaída y de su incapacidad de 
resistir a las tentaciones del demonio El hombre se vendió 
al pecado-diablo, y éste, con todo derecho, reina sobre él. 

El derecho que Satanás ejerce sobre los hombres peca- 
dores es anulado por la redención de Cristo Según Am- 
brosiáster, la redención se obró de la manera siguiente- 
Cristo fue enviado por el Padre para predicar a los hom- 



220 



Ambrosio de Milán Ambrosiáster y Nicetas 



bres el verdadero conocimiento de Dios y la remisión de 
los pecados, el demonio, temiendo perder su dominio so- 
bre las almas, da muerte a Cristo, mas por ser Cristo ino- 
cente, y por ello no merecedor de la muerte, el demonio 
se hace reo de homicidio, y pierde con ello el imperio sobre 
las almas detenidas en los infiernos, el hombre, que era 
propiedad de Satanás, pasa a ser propiedad de Cristo resu- 
citado, vencedor del pecado y de la muerte El hombre 
redimido recibe, con el don del Espíritu Santo, la justifica- 
ción y la filiación divina, la vida y la gloria y la promesa de 
la resurrección al fin de los tiempos 

Cristo, con la redención, anuló, o supero, con nuevos 
dones, las consecuencias negativas del pecado de Adán La 
condición del hombre redimido no es simplemente la con- 
dición en que fue creado Adán, sino que la supera nota- 
blemente por la posesión de dones que, como el Espíritu 
Santo, no fueron otorgados a su primer padre El hombre 
redimido, que posee cuerpo, alma y Espíritu Santo, es una 
imagen más fiel de la Trinidad creadora, cuyo misterio se 
ha manifestado con la venida de Cristo y es objeto de la fe 
de los redimidos 

4 Justificación y salvación 

La justificación, que es uno de los temas fundamentales 
de la obra de Ambrosiáster, se obtiene sin intervención de 
la ley, en virtud de la sola fe en Cristo sola ftde, sine open- 
bus legis, es decir, sin las obras rituales de la ley mosaica 
(sábado, circuncisión, novilunios, distinción de alimen- 
tos, etc ), pues con la venida de Cristo ha perdido su vi- 
gencia la parte ritual de la ley La parte de la ley que se 
refiere a Dios y a la conducta moral conserva todo su valor 
también en el cristianismo £1 principio paulino de la justi- 
ficación por la fe sin las obras de la ley es interpretado por 
Ambrosiáster instaurando una distinción entre aspectos o 
partes diversas de la ley mosaica 

La fe y no la ley constituye un mérito ante Dios y pro- 
cura un título a la recompensa eterna Ambrosiáster adju- 
dica a la voluntad del hombre y a su libre albedrío un valor 
eminente, pues le permiten convertirse en artífice de su 
propio destino Dios sostiene el esfuerzo del hombre y 
llama a la salvación a aquellos que sabe, por su presciencia, 
que obedecerán y se salvarán 



Ambrosiáster 



221 



5 Paganismo y judaismo 

Mención especial merece la postura que Ambrosiáster 
asume frente al paganismo y al judaismo Ambrosiáster re- 
conoce a los paganos, como a toda creatura, la capacidad 
de conocer y honrar, en virtud de un juicio natural, a un 
solo Dios creador A la discusión con la religión pagana, el 
autor dedica las q 1 14 y 115, que llevan por título Adversus 
paganos y De /ato La primera, de carácter polémico y apo- 
logético, critica, sobre todo, los cultos orientales que flo- 
recían en Roma en el siglo IV, la segunda se opone princi- 
palmente a la astrología. En la discusión con el paganismo, 
Ambrosiáster ha debido de utilizar escritos que proponían 
objeciones filosóficas contra el cristianismo, podrían ser o 
los escritos anticristianos del emperador Juliano, como 
cree F Cumont, o el tratado Contra los cristianos, de Porfi- 
rio, como prefiere P. Courcelle 

Ambrosiáster muestra interés y notable competencia 
por las cuestiones relativas a la religión, ritos y usanzas 
judaicas Se interesa del nombre de «judíos» y reconoce 
sus privilegios, afirmando, al mismo tiempo, la necesidad 
de la fe para su justificación, hace notar el comportamiento 
de los judíos con Cristo y sus apóstoles (y en especial con 
Pablo, cuyas luchas con los judaizantes Ambrosiáster ilus- 
tra de forma especial), y atribuye el alejamiento judío de la 
ley y de la promesa a la falta de fe en el Cristo prometido 
en la ley, busca la razón por la que Dios otorgó la ley 
mosaica (para guiar al hombre moralmente y enseñarle que 
los pecados son también castigados por el juicio divino) y 
explica la transformación de la ley, portadora de vida, en 
«ley de muerte» En la ley mosaica, Ambrosiáster distin- 
gue tres partes principales la ley divina, la ley natural o 
moral y la ley ritual o de las obras, a las que se añade la ley 
de la justicia vindicativa de Lev 24,17-22, con la venida de 
Cristo sólo la ley moral conserva íntegramente su validez, 
mientras que la primera y la cuarta fueron completadas, y 
la ley de las obras abolida La nueva ley promulgada por 
Cristo es, pues, compendio y perfección de la ley antigua 

Estudios E BUONAIUTI, La genesi de/la dottrtna agostiniana 
intorno al peccato origínale (Roma 1916), A J SMITH, The Latín 
Sources of the Commentary of Pelagius on the Epistle of St Paul to 
the Romans JThS 19(1918) 162-230, A CASAMASSA, // penstero 
di s Agostino nel 196-397, i «tractatores divinorum eloquiorum» di 



222 Ambrosio de Milán, nmbrosiáster y Nicetas 

«Retract.» I 21,1 e l'A (Roma 1919), A Souter, Pelagius' Expo- 
sitions ofThirteen Eptstles of 57 Paul [TSt 9,1] (Cambridge 1922) 
p 176-183, M Zappala, A proposito dell'A.: RTr 3(1922)460- 
467, G ARENDT, La tradizione cattohca m favore del privilegio 
paolino riel contuge infedele battezzato in una setta acattolica' Greg 
4(1923)329-332, E Buonaiuti, Agostino e la colpa enditaría: 
RR 2(1926)401-427, Id , Pelagto e l'A. RR 4(1928)1-17, B Lee- 
MING, Augustine, A., and the «massa perditionis»: Greg 11(1930) 
58-91, J RlVlÉRE, Le dogme de la rédemption apres samt Augusttn 
(París 1930) p. 194-196, ID, Le «drott» du d'emon sur les pécheurs: 
RTAM 3(1931)126-130, ID., La «justice» envers le démon avant 
saint Augusttn: RTAM 4(1932)308-316, A GAUDEL, Peché ori- 
gine/: DTC XII(1933)367-371, J JANTSCH, Fuhrt der A. zu 
Augusttn oder Pelagius?: Scholastik 15(1934)92-99, G Bardy, 
Formules liturgiques grecques a Rome au ív' siecle: RSR 30(1940) 
109-112, M L W Laistner, The Western Church and Astrology 
durtng the Early Middle Ages: HThR 34(1941)251-275, Th. 
Klauser, Der Ubergang der romtschen Kirche von der grtechtschen 
zur lateiniscben Liturgiesprache, en Misce/lanea G. Mercatt l [ST 
121] (Cittá del Vaticano 1946) p.467-482, R BalduCELLI, // con- 
cetto teológico di canta attraverso le maggiori tnterpretazioru patrtsti- 
che e medievali di 1 Cor 11 (Roma 1951) p 55-72, M MACCARO- 
NE, V kart us Chrtsti: Lateranum n s. 18(1952)36-40, K H. 
SCHELKLE, Paulus, Lehrer der Water (Dusseldorf 1956), O. HEG- 
GELBACHER, Vom Rechtsdenken der nachkonstanttntschen Zett Eine 
Studte zu sog. A., en Festschrift A Ehrhard (Munchen 1957), Id , 
«Vom romtschen zum christlichen Recht» Juristtsche Elemente tn den 
Schrtften des sog. A. (Freiburg [Schweiz] 1959), W. DURIG, Der 
theologische Ausgangspunkt der mittelalterlichen Itturgischen Auffas- 
sung des Herrschers ais Vicartus Dei: HJ 7 7( 1958) 174- 187; 
P. COURCELLE, Critiques exégéttques et arguments antichrétiens rap- 
portés par A : VC 13(1959)133-169, R. Araud, Quod non est ex 
ftde peccatum est. Quelques tnterprétations patristtques, en L'homme 
devant Dteu. Mélanges H. de Lubac (París 1964) I p. 127-145, A. 
VALSECCHI, Lettera e sptrtto nella legge nuova: linee di teología 
patrística: SC 92(1964)497-500, Alessandro da Ripabottini, 
La dottrtna del/A. sul privilegio paolino: Laurentianum 5( 1964)429- 
447, L VOLKL, Von romtschen zum chrtstlichen Recht. Stellungnah- 
me zu Heggelbachers gletchnamigem Werk in Sinn eines Beitrages 
zur A.-Forschung: RQ 60(1965)120-130, H. CROUZEL, Séparatwn 
ou remariage selon les Peres anciens: Greg 47( 1966)488s, R. Canta- 
LAMESSA, «Ratio paschae». La controversia sul signifícalo della 
pasqua nellA., in Girolamo e tn Agosttno: Aevum 44(1970)219- 
241, P GRELOT, La traductton et l'tnterprétatton de Ph. 2,6-7. 
Quelques éléments d'enquete patrtstique: NRTh 93(1971)1009 
1026. 



NICETAS DE REMESIANA 



Pocas son las noticias seguras de la vida y actividad de 
Nicetas, cuya identidad, hasta fines del siglo pasado, era 
poco clara por la confusión que se solía hacer con Nicetas 
de Aquileya (454-485) y con Nicecio de Trévens (527- 
566). Los trabajos de Morin y Burn lograron circunscri- 
bir definitivamente la figura del obispo de Remesiana (hoy 
Bela Palanka, en Servia), localidad de la Dacia mediterránea, 
anexionada por Teodosio a la parte oriental del Imperio el 
379, pero eclesiásticamente dependiente del patriarcado 
de Roma. Sabemos con seguridad que Nicetas estuvo en 
Italia dos veces, el 389 y el 402, huésped de Paulino en 
Ñola, que le dedicó el propempticon (carm. 17: PL 6l,483ss) 
con ocasión de su vuelta a Dacia. Paulino recuerda a Nice- 
tas en otros pasajes de su obra (carm.27,150ss.651, 
Ep.29, 14.321), y del modo de expresarse cabe concluir 
que Nicetas ejerciera su ministerio pastoral fuera también 
de los confines de la circunscripción episcopal de Reme- 
siana. No hay que olvidar que con las invasiones de los 
bárbaros había crecido en número la población pagana de 
la región danubiana; no hay, sin embargo, prueba cierta de 
que Nicetas predicara el Evangelio al norte del Danubio 
en la actual Rumania. 

Inocencio I menciona a Nicetas en una carta (en torno 
al 409. ep.16 PL 20,520) y a él y otros dirige la ep.17 
(ibid., 527), q U e es ciertamente del 4 14. No parece que se 
pueda sostener la identificación de Nicetas con un cierto 
Nicha, uno de los destinatarios de una carta de Germinio 
de Sirmio a los obispos de la región (PL 13,573; cf. tam- 
bién HILARIO, Frag. hist. 15: PL 10,719). La última noticia 
que tenemos de Nicetas es, pues, del 414, y después de 
esa fecha hay que colocar su muerte. 

Ediciones (CPL 646-652): PL 52,837-876, PLS III 189-202, 
A E BURN, Ntceta of Remesiana. His Life and Works (Cambridge 
1905) (con un amplio estudio), K. GAMBER [TPL 1 2 5 7 ] (Re- 
gensburg 1964-1969). 

Traducción. Inglesa. G C WALSH FC 7 (1949) (De div. apell.; 
De rat fidei; De Sp sanct. pot.; De symb., De vig. sen. Dei; De 
uttl. hymn.). 

Estudios: W. A PATIN, Ntceta, Btschof von Remesiana ais 
Schriftsteller und Theologe (Munchen 1909), É AMANN DTC, XI 



224 



Ambrosio de Milán, Ambrosiáster y Ntcetas 



(1930)477-479, J. Zeiller, Un anaen éveque d'lllyncum, peut-etre 
auteur du «Te Deum», Saint Niceta de Remestana: CRI (1942) 
356-369, D M Pippidi, Niceta dt Remestana e le ongint del cris- 
tianesimo daco-romano: Revue histonque du sud-est européen 23 
(1946)99-117, I. COMAN, El campo misionero de San Nicetas de 
Remestana (en rumano) Bisenca Ortodoxa Romina 66(1948)337- 
356, S. C ALEXE, La utilidad del canto eclesiástico en la comunidad 
según San Nicetas de Remestana (en rumano), ibid , 75(1957)153- 
182, I COMAN, La obra literaria de San Nicetas de Remestana (en 
rumano) Studn teologice 9(1957)200-232, K Gamber, Ist Nice- 
ta von Remestana der Verfasser ron «De sacramentis»?: Ostkirchli- 
che Studien 7(1958)153-172, ID , ht Niceta von Remestana der 
Verfasser des pseudoambrostantschen Sermo De Sptrttu sanctoP: ibid., 
11(1962)204-206, Id, Fragen zu Person und Werk des Btschofs 
Niceta von Remestana: RQ 62(1967)222-231, S C ALEXE, San 
Ntcetas de Remestana y el ecumentsmo patrísttco del siglo IV al v (en 
rumano) Studn theologice 21(1969)453-587, D B Sadding. 
TON, The Educat tonal Effect of Catechettcal lnstruction tn the 
Fourth Century A D: Euphrosyne 5(1972)249-271 



Obras 

1. «Instructio ad competentes» 

La obra más importante de Nicetas, en seis libros, de- 
dicada a los candidatos al bautismo, nos ha llegado incom- 
pleta. Genadio (De vir. til. 22: PL 58,1073-1074) refiere 
que estaba escrita simplici et nítido sermone e informa acerca 
del contenido de los seis libelli: del I, qualiter se debeant 
habere competentes, y II, De gentilitatis erroribus, poseemos 
sólo fragmentos; del III, De fide unicae maiestatis, podrían 
ser parte dos tratados que se han conservado separada- 
mente: el De ratione fidei, que defiende la divinidad y con- 
substancialidad del Hijo contra los arríanos, y el De Spiri- 
tus sancti potentia, sobre la divinidad del Espíritu Santo 
contra los macedonianos; el IV, Adversus genealogiam o ge- 
nethlologiam, contra la práctica del horóscopo, se ha per- 
dido; ha llegado, en cambio, íntegro el V, Explanatio sym- 
bolt, una de las más antiguas e interesantes exposiciones 
del credo, que presenta notable afinidad con las Catequesis 
de Cirilo de Alejandría; téngase en cuenta que .Nicetas, 
aunque latino por mentalidad y cultura, conocía el griego. 
Es de notar que en este escrito de Nicetas hace su primera 
aparición en Occidente la fórmula sanctorum communio del 
credo. Muy discutida e incierta es la identificación del VI, 



Ntcetas de Remestana 



225 



De agni paschalis victima, con el De ratione paschae, atri- 
buido por unos a Atanasio (PG 28,1605) y por otros a 
Martín de Braga (PL 72,49). Casiodoro, que conoce estas 
catequesis de Nicetas, aconseja la lectura del libro sobre la 
fe a cuantos deseen procurarse un conocimiento compen- 
dioso de la Trinidad sin excesiva fatiga ni lecturas (Inst. 16: 
PL 70.1132). Y, en efecto, esta, al igual que las demás 
obras de Nicetas, son fruto de una preocupación más pas- 
toral que especulativa, muy en consonancia con su figura 
de obispo misionero. 

Ediciones: PL 52,847-876, A. E BuRN (Cambridge 1905) 
p6-54, K Gamber [TPL l 2 51 (Regensburg 1964-1966), Id., 
Der Sermo «Homo lile» Probleme des Textes und Frage der Autors- 
cbaft: RB 80(1970)293-300 (ed crítica del sermón, conservado 
en tres manuscritos litúrgicos, y que sería un extracto de la Ins- 
tructio ad competentes). 

Estudios: M SlMONETTl, Sul «De Sptrttus sancti potentia» dt 
Niceta dt Remestana e sulle fontt del «De Sptritu sancto» di S. Am- 
brogto: Maia 4(1951) 239-248; K Gamber, Dte sechs Búcher «Ad 
competentes» des Niceta von Remestana: Ostkirchliche Studien 9 
(1960)123-173, lD, Nochmals zur Schnft «Ad competentes» des 
Niceta von Remesiana: ibid , 13(1964)192-202, G. A. NlCOLAE, 
La doctrina sobre el Espíritu Santo en el tratado «De Sptrttus sancti 
potentia», de San Ntcetas de Remestana (en rumano) Ortodoxia 16 
(1964)240-248, J MuHLSTEiGER, Sanctorum communio: ZKTh 
92(1970)113-132, sobre un importante fragmento de {^Instructio 
en el ms. Vtndob 515, cf. Scnptonum 26(1972)243-244. 

2. «De diversis appellationibus» 

Breve escrito de carácter pastoral, obra, acaso, de ju- 
ventud, en que Nicetas ilustra los diversos títulos de Cristo, 
como Verbo, sabiduría, luz, camino, verdad, vida, etc. 

Ediciones: PL 52,863-866, A. E Burn (Cambridge 1905) 
p 1-5, K Gamber, [TPL 1] (Regensburg 1964) p.37-39 (como 
serm 2 del 1 2 de la Instructio). 

3. «De vigiliis servorum Dei» 

Sermón en defensa de la práctica de las velas noctur- 
nas, dedicadas a la oración y a la meditación, demostrando 
su antigüedad y utilidad con ejemplos del Antiguo y del 
Nuevo Testamento. 



226 Ambrosio de Milán, Ambrosiáster y Nicetas 

Ediciones: PL 30,240-246 (entre las cartas apócrifas de Jeró- 
nimo); PL 68,365-372 (bajo el nombre de Nicecio de Tréveris); 
A. E. Burn (Cambridge 1905) p. 55-67; C. H. Turner; 
JThS 22(1921)305-320; K. Gamber [TLP 1] (Regensburg 1964) 
p. 55-91 (como serm.3 del 1.4 de la lnstructio). 

4. «De psalmodiae bono» («De utilitate hymnorum») 

Otro sermón que defiende con argumentos bíblicos el 
canto de himnos y salmos. Nicetas atribuye el Magníficat a 
Isabel y no a María, como hacen también algunos manus- 
critos bíblicos latinos. 

Ediciones: PL 68,3 7 l-3" 7 6 (bajo el nombre de Nicecio de Tré- 
veris); PLS III 191-198; A. E. Burn (Cambridge 1905) p.67-82 ; 
C. H. Turner, JThS 24(1923)225-252; K. Gamber [TPL l] (Re- 
gensburg 1964) p. 93-100 (como serm.4 del 1.4 de la lnstructio). 

5. «De lapsu virginh» 

Genadio (De vir.ill.22) atribuye a Nicetas un libellum 
ad lapsam virginem, que se ha tratado de encontrar en el 
pseudoambrosiano De lapsu virginis o De lapsu Susannae, 
obra conservada en dos recensiones, una ampliación de la 
otra, y dirigida a una virgen consagrada, exhortándola al 
arrepentimiento y a la penitencia de su caída. En su edi- 
ción, K. Gamber atribuye a Nicetas la recensión breve. 

Ediciones y estudios: PL 16,383-400 (con las obras de Ambro- 
sio); A. E. BURN (Cambridge 1905) p.112-131; I. Cazzaniga 
[CSLPatavianum] (Torino 1948); ID, La tradizione manoscritta del 
«De lapsu Susannae» (Torino 1950); K. GAMBER [TPL 7] (Re- 
gensburg 1967). G. Morin identificó el Ad lapsam virginem de 
que habla Genadio con una Epistula ad virginem lapsam en 
RB 14(1897)198-202 (cf. A. E. Burn, o.c, p. 13 1-136; PLS III 
199-202), pero luego mudó de parecer ÍÉtudes, textes, découvertes 
[Maredsous 1913] p. 16). 

6. El «Te Deum» 

Mención aparte merece este himno de acción de gra- 
cias y alabanza de la Trinidad, incluido ya a fines del si- 
glo VI en los maitines y conocido en tres versiones ligera- 



Nicetas de Remesiana 



227 



mente diversas. La atribución a Nicetas sigue siendo in- 
cierta y debatida; acaso se explique por la noticia de Pau- 
lino de Ñola (carm. 17,90ss: PL 61,485), el cual refiere que 
Nicetas compuso himnos y cantos litúrgicos, y también por 
ser el mismo Nicetas autor de un sermón sobre el canto 
litúrgico (De psalmodiae bono). El Te Deum está compuesto 
en prosa rítmica, cosa poco común en la tradición himno- 
lógica latina; el esquema original es, quizá, de procedencia 
griega. 

Ediciones: PL 86,944; A. E. Burn (Cambridge 1905) p.83-91; 
M. Frost, JThS 34(1933)250-257; 39(1938)388-391; 42(1941) 
195-198; 43( 1942)59-68.192-194. 

Estudios: G. Morin, L'auteur du «Te Deum»; RB 
7 ( 1890)15 1-159; lD., Nouvelles recbercbes sur l'auteur du «Te 
Deum»; RB 1 1( 1894)49- 7 7. 337-339; Id., Le «Te Deum», type 
anonyme d'anapbore latine pr'ebistorique? ; RB 24(1907)180-223; 
P. CAG1N, L'eucbologie latine étudiée dans la tradition de ses formules 
et de ses formulaires. 1: «Te Deum» ou lllalio? [Scriptorium Soles- 
mense I 1] (Solesmes 1906); A. E. Burn, The Hymn «Te Deum» 
and ¡ts Author (London 1926); J. A. JUNGMANN, Quos pretioso 
sanguine redemisti; ZKTh 61(1937)105-107; A. Baumstark, «Te 
Deum» und eine Gruppe griecbischen Abendhymnen; OC 
34( 1937)1-26; J. Brinktrine, Eine auffallende Lesart in der moza- 
rabischen Rezension des «Te Deum»; EL 64(1950)349-351; M. Sl- 
MOXíITTI, Studi sull'innologia popolare cristiana dei primi seco/i 
(Appendice: // «Te Deum»); Atti Acc.Lincei, memorie ser. 8 
4(1952)478-481; E. KAEHLER, Studien zum «Te Deum» (Góttin- 
gen 1958); K. Gamber, Das «Te Deum»- und sein Autor; RB 
74(1964)318-321. 



Capítulo IV 
TRADUCCIONES. JERONIMO Y RUEINO 

Por Jean Gribomont 



LAS TRADUCCIONES 

Desde los comienzos de la historia en el Lacio y Etru- 
ria, la civilización urbana surge del molde del mundo 
oriental, y las armas, los aderezos o los vasos que encierran 
sus tumbas son objetos de importación o copian (traducen) 
modelos importados. De ello es muestra, y muy promete- 
dora, la aparición de la escritura en el siglo vil a. de C. 
Cuando Roma se encumbra y extiende sus conquistas, el 
arte y la literatura clásicas se atienen al mismo principio: el 
griego no es sólo la lengua de la mano de obra servil y del 
mundo de los negocios, sino que es también la lengua que 
estudian en primer lugar, antes del latín, los hijos de la 
aristocracia. 

A partir de finales del siglo i de nuestra era, el griego 
retrocede, y en el siglo IV desaparece en Occidente; y si 
hasta Carlomagno, y aún más tarde, Roma sigue recibiendo 
de Oriente, lo hace en medida siempre decreciente. ¿Hábría 
que achacarlo a la interrupción de la importación de escla- 
vos orientales, a la orientación del comercio hacia centros 
más florecientes, como Constantinopla; a la evolución de 
Occidente hacia una economía cerrada en sí? En todo caso, 
la división política y administrativa es, a la vez, causa y 
efecto. 

Durante el mejor período clásico, los espíritus más he- 
lenizados muestran un desvelo altivo por el latine loqui, y 
el verdadero humanismo libera la cultura romana. A me- 
dida que el griego retrocede, sobre todo en ambientes cris- 
tianos, se multiplican las traducciones literales, a veces ser- 
viles; se cae en la cuenta de la distancia que se está 
creando, y se tiene prisa por acumular el patrimonio del 



Las traducciones 



229 



que habrá de vivir la Edad Media. Nadie era ya capaz, 
como Terencio o Cicerón, de transponer, adaptar y asimi- 
lar en profundidad, y era, asimismo, pasado el tiempo en 
que rétores y filósofos se agolpaban en la corte de Roma 
para hacer ostentación de prestigio y de panegíricos. 

A fines del siglo IV existía aún en torno al Senado, en 
el círculo neoplatónico de Macrobio, una reducida élite 
capaz de comentar Virgilio y el Sueño de Escipión con la 
ayuda de la literatura platónica griega, como ha demos- 
trado P. Courcelle. En la Iglesia, la situación es diversa; 
hay intercambios personales; Atanasio en Roma, Tréveris 
y Aquileya; Hilario en Asia Menor; por otra parte, no fal- 
tan un Ambrosio o un Mario Victorino, o centros de cultura 
en Roma y Milán, capaces de sacar partido con mano 
maestra de las letras griegas. 

Para tratar de las traducciones y adaptaciones realizadas 
en el siglo IV es preciso remontarse a los orígenes de la 
literatura latina cristiana. Fuera de la tradición religiosa 
cristiana no conocemos ambiente alguno que haya conce- 
dido tan grande importancia a la transmisión escrupulosa y 
fiel, superando las barreras lingüísticas, de un libro sa- 
grado; y es un fenómeno del que son protagonistas grupos 
de cultura modesta, incapaces de procurarse acceso directo 
a textos canónicos procedentes de un ambiente tan alejado 
en el tiempo y en el espacio, pero deseosos de comunicar 
su contenido al mundo occidental. 

La distribución de estas traducciones en el tiempo y en 
el espacio es empresa difícil. La lista más completa ha sido 
compilada por A. Siegmund; pero su exposición es siste- 
mática, basada en los manuscritos antiguos, que son meta 
de llegada, punto de irradiación; el punto de origen, la 
mano del traductor, permanece, por lo regular, inaccesible, 
y Siegmund, de hecho, no ha intentado organizar la mate- 
ria como una historia de las traducciones. Como impresión 
de conjunto, cabría decir que el siglo IV fue favorable a 
esta labor más que la época precedente, cuya producción 
se ha conservado escasamente, y que la posterior, cuando 
la lengua griega empieza a caer en olvido. Conviene, no 
obstante, contar de antemano con muchas excepciones. 

En Roma, los últimos epitafios de papas en griego son 
de Eutiquio y Gayo (283 y 296), y el primero en latín, de 
Cornelio (253). K. Wessel ha recogido 178 inscripciones 
griegas cristianas de Occidente, muchas sin fecha o clara- 
mente posteriores al tiempo que nos ocupa; 107 mencio- 



230 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



nan la procedencia del difunto, y se trata casi siempre de 
naturales de Asia Menor, Fenicia, Egipto o del sur de Ita- 
lia La mitad son de Roma (varias del cementerio de San 
Pablo, de una colonia de mercaderes), pero 27 son de Si- 
racusa, 10 de Salona, 7 de Aquileya, 5 de Tre veris, 3 de 
Cartago, 3 de Constanza (Rumania), 2 de Rímini, 2 de Ve- 
rona, 2 de Reggio Calabria, 2 de Viena en el Delfinado, 
etcétera Son pistas que no hay que descuidar al establecer la 
geografía de las versiones Hacia el 360, Mano Victorino 
(AdvArU 8,35 SCh 68,416 y cf SCh 69,915), que es- 
cribe en latín, cita en griego la oratto oblationts (de una «pa- 
rroquia» oriental de Roma 5 ), pero es posible que por en- 
tonces muchas comunidades celebrasen ya la liturgia en la- 
tín, la cual, en todo caso, no es postenor a Ambrosio y 
Dámaso G Bardy (o c , p 157-160) trata de adivinar si el 
griego de las cartas enviadas por los papas a Oriente sea el 
original redactado en Roma o una traducción posterior 
Bardy, invocando argumentos e stlentio, acaso haya exa- 
gerado la decadencia del griego, no obstante, es un hecho 
que Jerónimo y Rufino, los traductores por antonomasia, ig- 
noraban la lengua y la literatura griegas antes de abrazar la 
vida monástica Ante enim quam converteretur, mecum partter 
et Inferas graecas et Itnguam pemtus tgnorabat (Ruf , Apol. 
contra Jer II 9,20-22 CCL 20,91), y ambos permanecerán 
ajenos a la cultura griega profana a pesar de sus estancias 
en Oriente y no obstante, por lo que a Jerónimo se refiere, 
el apetito de exhibir su erudición de forma abrumadora 
Los méritos literarios de ambos son, sin embargo, buena 
muestra de la calidad de las escuelas romanas de mediados 
del siglo IV, aunque la carrera literaria, milanesa y no ro- 
mana, del joven Agustín y la madurez excepcional de Am- 
brosio muestren, asimismo, el auge que, por su nueva 
condición de capital, había adquirido Milán en el orden 
político y cultural El primado podría fácilmente pasar de 
una a otra sede Las oscilaciones de la crisis arnana, p ej , 
permiten comprobar que el Occidente ocupaba una posi- 
ción, eclesiástica e intelectual, diversa según el Imperio es- 
tuviese dividido entre hermanos con intereses encontrados 
o reunido bajo Constancio y Valente 

El pequeño mundo de los traductores abunda en recelos 
y conflictos No falta, incluso entre los de una misma fe 
nicena, la agresividad proverbial de la gente culta o el ge- 
nio polémico de Jerónimo, que zahiere a Ambrosio o 
aplasta a Rufino Del tesoro de la cultura griega, los publi- 



Las traducciones 



231 



cistas arríanos eligen obviamente cosas diversas de las que 
de allí toman los amigos de Atanasio, y no fue por cierto 
Dámaso a quien se le ocurrió difundir las Constitutiones 
apostolicae El Orígenes filósofo, emparentado con Filón y 
Plotino, que interesa a Ambrosio no es el Orígenes erudito 
retratado por Eusebio de Cesárea, que atrae a Jerónimo, y 
aun es otro el Orígenes que lee Rufino, el maestro de es- 
píritu preferido por Juan de Jerusalen, Melania y Evagno 
Ambrosio tiene predilección por Basilio, que Rufino imita, 
y le añade Gregorio Nacianceno, los pelagianos, por su 
lado, preferían a Teodoro de Mopsuestia y Juan Crisós- 
tomo El monacato inspira otros gustos u otras resistencias 
Como las editoriales de hoy que traducen la teología ale- 
mana, pero unas se interesan de ediciones criticas, otras, 
de la reflexión luterana, otras, de las perspectivas marxis- 
tas, freudianas o existenciahstas, asi también, los traducto- 
res latinos seguían políticas diversas, sobre todo desde que 
Dámaso logró recobrar la iniciativa 

Estudios K Wessel, Inscripttones graecae chrtstianae teteres Oc- 
ctdentts Diss (Halle 1956), F Blatt, Remarques sur l'histotre des 
traductions lattnes Classica et Mediaevaha 1(1938)217 242, 
P COURCELLE, Les lettres grecques en Occtdent De Macrobe a Cassio- 
dore (París 2 1943, 1948) (trad ing Cambridge Mass 1969), 
G Bardy, La questton des langues dans l'Eghse anctenne I (París 
1948), A SiEGMUND, Die Uberlteferung der griechischen ihristlt- 
chen Literatur tn der latetnischen Ktrche bis zum XII Jarb 
(Munchen-Pasing 1949), P BoYANCE, La connaissance du grec a 
Rome RELA 34(1956)111-151, B ALTANER, Kletrte patristiscbe 
Studien [TU 83] (Berlín 1967), tratando de las fuentes dt San 
Agustín, presenta todas las traducciones disponibles), F WlN 
KELMANN, Spatantike lateinische Vbersetzungen der cbristhcben 
griechtschen Literatur ThLZ 95(1967)229-240, sobre las traduc- 
ciones del latín al griego, E DeKKERS, Les traductwns grecques des 
ecnts patnsttques latins SE 5(1953)193-233 

1 Las traducciones de la Biblia 

La Biblia ofrece el ejemplo mas representativo de las 
traducciones latinas, siendo su historia la mejor documen- 
tada y la más compleja Los manuscritos de la Vulgata con 
huellas de las traducciones precedentes son incontables, 
los manuscritos de los diversos libros de la Biblia en la 
versión Vetus latina, muy numerosos, e infinito el número 
de citas, a veces, extensas, como en los Florilegia y en los 



232 



Traducciones. Jerónimo y Rufino 



leccionarios litúrgicos, cantera de indicios preciosos para 
localizar las diversas recensiones en el tiempo y en el espa- 
cio. Ha nacido así una ciencia especial, que no es ya sim- 
plemente una sección de la crítica textual de la Biblia 
griega; con la edición de la Vetus latina, de Beuron, ha lle- 
gado a tal nivel de perfección, que sirve de modelo para 
trabajos de crítica textual en todas las lenguas; mas quienes 
podrían beneficiarse se muestran muy a menudo indecisos 
en recurrir a los instrumentos necesarios por temor a no 
saber sacar provecho de ellos. 

La abundancia de la documentación bíblica es buena 
muestra de una labor prolongada y oscura, que ha podido 
afectar, asimismo, a otras traducciones; la lengua y el uni- 
verso mental del pueblo cristiano salieron de ellas trans- 
formadas en el vocabulario, en la sintaxis (semitismos), en 
sus imágenes y expectativas. Las otras traducciones y la li- 
teratura latina cristiana entera se disponen en torno a la 
Biblia latina, empezando por las obras exegéticas, de que 
hablaremos más adelante (cf. III infra). 

Las citas más antiguas, las de Tertuliano (hacia el año 
200), son aún muy personales y no se dejan fácilmente 
alinear con la evolución posterior. En cambio, las citas, 
muy numerosas, de los Testimonia y de la obra toda de 
Cipriano (hacia el 250) representan una Biblia relativa- 
mente uniforme, aunque obra de varios traductores, que 
se acostumbra a llamar «africana», porque la encontramos 
por primera vez en Cartago. Con ello, por tanto, no se 
pretende afirmar que su lengua represente la latinidad pe- 
culiar de una provincia del Imperio, ni dirimir la cuestión 
de su origen, ni limitar su área de difusión. Esta Biblia 
«africana» es anterior a Cipriano, que documenta ya algu- 
nas correcciones; el mismo texto, pero ligeramente evolu- 
cionado, comparece en manos de los donadstas del si- 
glo IV, y resuena en Lactancio y aun en Zenón de Verona, 
en manuscritos de los evangelios de los siglos IV y V, e 
incluso en la Vulgata de la Sabiduría y del Eclesiástico. El 
texto griego de la Biblia africana es del tipo «occidental»; 
esa forma popular, rica en glosas y de tendencia armoni- 
zante, que sobrevive también en la antigua versión siríaca 
(Vetus syra), y que será más tarde casi totalmente desplazada 
en el griego por las recensiones más cuidadas elaboradas 
por centros como Alejandría y Antioquía. 

La mayor parte de la documentación latina del período 
sucesivo es ya claramente «europea», designación genérica 



Las traducciones 



233 



que abraza una gran variedad de fenómenos, pero que to- 
dos suponen un texto griego menos popular y una lengua 
latina menos arcaica, índices de un ambiente social más re- 
finado que el anterior. La evolución lingüística realizada no 
carece de coherencia, con tal que no se pretenda forzar su 
lógica, exigiendo siempre la misma palabra latina para un 
mismo término griego. Las estadísticas, sabiamente usadas, 
permiten a menudo comprender cómo se procedió. En 
sentir de Agustín y otros testigos contemporáneos, las di- 
versas recensiones bíblicas «europeas» presentaban entre 
sí divergencias tales, que bien podrían ser tenidas por 
obras de traductores diversos; alegando estos testimonios, 
algunos historiadores defienden aún hoy la existencia de 
varias traducciones latinas. La persona hoy más compe- 
tente en la materia, Bonifacio Fischer, fundador del 
Vetus-Latina Instituí, de Beuron, detecta, en cambio, en 
todos los textos europeos hasta el fin de su evolución, hue- 
llas del primitivo patrimonio africano. La evolución del 
texto se efectúa con mayor rapidez en los libros o capítulos 
expuestos a mayor desgaste por su uso más frecuente en la 
liturgia. Para describir este fenómeno no habría inconve- 
niente, si se prefiere, en hablar de traducciones nuevas, 
mas con tal que se reconozca el poderoso influjo, inten- 
cionado o no, que sobre ellas han ejercido las traducciones 
anteriores, cosa que se echa de ver de forma evidente in- 
cluso en las traducciones de Jerónimo. 

Para apreciar el rigor con que se procedía en la compa- 
ración de los textos latino y griego, basta examinar los ma- 
nuscritos bilingües, en uso al menos desde el siglo IV: el 
Codex Bezae (D), de los evangelios; el Laudianus, de los 
Hechos (E); el Claromontanus (D), de Pablo; el Veronensis, 
del Salterio (R), y otros más recientes. El texto latino 
reproduce una traducción anterior, que corrige para ha- 
cerla en todo conforme al griego, que es aún de tipo «oc- 
cidental». Estos textos bilingües subsisten ciertamente al 
margen de la corriente principal de la evolución de la Bi- 
blia latina; pero la minuciosidad escrupulosa con que pro- 
ceden en la adaptación del latín al griego no es un fenó- 
meno aberrante; no de otra forma se comportan un buen 
número de revisiones que no han transcrito el texto griego 
junto al latino. 

Cada uno de los manuscritos conservados merece un 
estudio independiente. Mas se impone, asimismo, un estu- 
dio comparativo de las relaciones que emparentan entre sí 



Patrología 3 



234 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



las mil etapas sucesivas de la labor de recensión que per- 
mita distinguir lo que es peculiar de cada testimonio o 
grupo de testimonios de lo que es substrato común El 
proceder habitual de las ediciones críticas, que propone un 
texto normativo del que dependen las variantes, es, pues, 
insuficiente, con la salvedad de la Vulgata, de la que existe 
una recensión claramente detectable por encima de las va- 
riantes Siguiendo a A Julicher, B Fischer ha proyectado 
una edición multilinear, con las vanantes entre las lineas y 
un aparato que alega para cada palabra la documentación 
necesaria En lugar de un texto fijo, se registra un movi- 
miento en el que cabe percibir, en las líneas continuas del 
texto, las tendencias mas acusadas de una evolución vincu- 
ladas a un cierto numero de tipos, correspondientes a 
otros tantos centros eclesiásticos, personalidades literarias 
o ambientes lingüísticos Ni siquiera los centros mejor co- 
nocidos permiten elaborar un stemma codicum rígido, en ra- 
zón de la complejidad de los detalles de la historia del 
texto y de la dispersión de las contaminaciones con otros 
testimonios Solo caben certezas estadísticas que sean tole- 
rantes con las excepciones Muchas teorías ingeniosas pro- 
puestas por nombres ilustres se han desmoronado ante el 
examen atento de toda la documentación Es, pues, indi- 
cado evitar refugiarse en tópicos hoy superados 

Ediciones P Sabatjer, Bibhorum sacrorum latinae rersiones an- 
ttquae seu «Vetus Latina» (Reims 1743), Vetus Latina Die Reste 
der altlateinischen Bibel nach Petrus Sabatier neu gesammelt und he- 
rausgegeben von der Erzabtei Beuron (Freiburg Br ) I Verzeuhnis der 
Sigel fur Handschriften und Kircbenschriftsteller, por B FlSCHER 
(1949), 1-1 Verzeicbnis der Sigel fur Ktrchenschriftsteller ( 2 1963) 
(con 5 suplementos hasta 1970) II Génesis, por B FlSCHER 
(1951-1954), XI-1 Sapientia Salomonis, por W THIELE (1977ss) 
(en curso de publicación), XXIV Epist ad Epbesios, ad Phtlippen- 
ses et ad Colossenses, por H J FREDE ( 1962-197 1 ), XX V Epist ad 
Thessalontcenses ad Hebraeos por H J FREDE (1975ss) (en curso 
de publicación), XXVI- 1 Epist Catholicae, por W THIELE 
(1956-1969), se anuncia el vol 8-1 Judith —Itala Das Neue Tes- 
tament in altlatetntscher U berlieferung nach den Handschriften, por 
A Julicher, W Matzkow, K Aland, I-IV (Evangelios) (Ber- 
lín 1938-1963), (Mt-Lo ( 2 19 7 0-19 7 6), T Ayuso Marazuela, 
La «Vetus Latina Hispana» (Salterio, no parece que continué tras 
la muerte del autor) (Madrid 1953-1962) — Diversas senes de 
textos, de las que no detallamos los volúmenes Oíd Latín Biblical 
Texts, 7 vols (Oxford 1883-1923), Sacred Latín Texts, ed 
E S Buchanan, 4 vols (London 1912-1916), Collectanea Bíblica 



Las traducciones 



235 



Latina, 14 vols (Roma 1912-1972), Aus der Geschicbte der latei- 
niscben Bibel, 8 vols (Frciburg Br 1957-1974) — Principales edi- 
ciones parciales U Robert, Pentateuchi versio latina antiquissima 
e cod Lugdunensi (París 1881), Id, Heptateuchi partís posterwris 
lersio latina anttquissirna e cod Lugdunensi (Lyon 1900), 
M HAUPT, Veteris antehieronymianae verswnis hbrt II Regum 
fragmenta Vindobonensia (Wien 1887), R Weber, Les anaennes 
xersions latines du deuxieme lure des Paralipomenes (Roma 1945), 
F VATTlONI, Tobia nello «Speculum» e nella prima Bibbta di Al- 
cala, Aug 15(19 7 5)169-2()0, P M BOGAERT, La tersion latine du 
livre de Judith dans la premien Bible d' Alcalá RB 78(1968) 
7 32 181-212, Id , Recensions de la vieille tersion latine de Juditb, 
RB 85(19 7 5)7-37 241-265, 86(1976)7-3 7 181-2 17, R Weber, 
Le Psautier román et les autres anciens psautiers latins (Roma 1953), 
P Capelle, Le texte du psautier latín en Afrique (Roma 1913), 
A NOHE, Der Matlander Psalter (Freiburg 1936), T A YUSO Ma 
RAZUELA, Psalterium iisigothico-mozarabuum (Madrid 195 7 ), 
G HOBERG, Die alteste lat U bersetzung des Buches Baruch (Frei- 
burg 1902), L MATTFI-C ESAROLI, Líber Baruch (Cava 1935), D 
DE Bruyne, Les anaennes traducttons latines des Machabees (Ma- 
redsous 1932) Cada manuscrito de los evangelios ha sido editado 
por separado en las colecciones citadas, luego A Julicher ha re- 
unido todos los testimonios latinos antiguos en Itala, ya 
cit — J BELSHEIM, Die Apostelgeschichte und die Offenbarung 
lohannis in einer alten lat Ubersetzung (Christiania 1879), Id , 
Acta Apostolorum ante Hieronymum latine translata (Chnstiania 
1893), D DE Bruyne, Les Fragmenta de Freising (Roma 1921), 
C TlSCHENDORF, Codex Claromontanus (Leipzig 1852), 
H J Fredf, Pelagius der irische Paulustext, Sedulius Scottus (Frei- 
burg Br 1961), Id , Ein neuer Paulustext und Kommentar (Frei- 
burg Br 1973-1974) 

Estudios Desde el 1964, P M Bogaert publica, anejo a la 
RB, un boletín sobre la Biblia latina, continuación del boletín 
sobre antigua literatura latina cristiana, anejo también a la RB, 
que desde el 1921 concedía notable atención a las traducciones 
bíblicas, contiene un breve juicio critico sobre millares de títulos 

Estudios generales F STUMMER, Einfuhrung in die lateinische 
Bibel (Paderbon 1928), B BOTTE, Latines (versions) DBSuppl 
V( 1952)334-347, The Cambridge History of the Btble I, ed 
P R Ackroyd y C F Evans, II, ed G W Lampe (Cambridge 
1970 y 1969) — Sobre la Itala H RONSCH, Itala und Vulgata 
Das Sprachidiom (Marburg 1875), E VlNEIS, Studio sulla lingua 
dellltala (Pisa 1974) —Sobre diversos libros del A y del NT U Ra 
PALLO, Per una definizione diacronica e tipológica dei caichi ebraici 
nelle antiche versioni del Levitico RIL 103(1969)369-437, 
A V BlLLEN, The Oíd Latín Texts of the Heptateuch (Cambridge 
1927), Richesses et déf menees des anciens psautiers latins (Roma 



236 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



1959), J. SCHILDENBFRGER, Dte altlat. Proverbien (Beuron 1941), 
H VON SoDEN, Das lat Neue Testament m Afrtka (Leipzig 1909), 
H J. VOGELS, Etangeltum Colbertinum (Bonn 1952-1953), ID., 
U ntersuchungen zum Text paultnischer Brtefe bei Rufin und Ambro- 
uaster (Bonn 195 7 ), H ZlMMERMANN, V ntersuchungen zur Get- 
chichte der altlat Uberheferung des 11 Korintberbnefes (Bonn 1960), 
£ NEIXESEN, U ntersuchungen zur altlat. Uberheferung des I Thes- 
salonicherbriefes (Bonn 1965), W. Thiele, Wortschatzuntersuchun- 
gen zu den lat Texten der Johannesbriefe (Freiburg Br 1958), 
H J VOGELS, U ntersuchungen zur Geschichte der lat Apokalypse- 
Ubersetzung (Dusseldorf 1920) — Nótense especialmente los índi- 
ces verborum de Biilen (Hexateuco), Capelle y Weber (Salmos), 
Schildenberger (Proverbios), von Soden (NT) y Thiele (Juan) 

2. Apócrifos 

Dada la imposibilidad de catalogar las traducciones con 
criterios cronológicos o geográficos, procuramos presen- 
tarlas en un orden que corresponda a la variedad de los 
intereses culturales, desde los textos relativamente popula- 
res, próximos a las versiones bíblicas, hasta las adaptacio- 
nes de la especulación neoplatónica que encontramos en 
Ambrosio y Mano Victorino, y que culminan en la obra 
original de Agustín. 

Es evidente que los apócrifos bíblicos no proceden to- 
dos de un mismo ambiente popular. Algunos fueron acep- 
tados durante algún tiempo por la Iglesia, otros respiran 
encratismo o priscilianismo. En el siglo VI, el Decreto Gela- 
siano (c.5), un documento no oficial redactado acaso en el 
sur de las Galias, propone, sin orden aparente, una lista de 
60 títulos «apócrifos», en el sentido de libros condenados. 
No todos fueron traducidos del griego, pues la lista co- 
mienza con las actas del sínodo arriano de Rímini y com- 
prende obras de Tertuliano, Ticonio y Lactancio, Como- 
diano y Casiano. Mas en su mayoría son evangelios, actos y 
apocalipsis no canónicas y también apócrifos del Antiguo 
Testamento. ¿Con qué rigor se ha pronunciado la censura 
sobre cada uno de estos escritos? J. Daniélou no dudaba 
en datar la traducción de algunos de ellos antes de Tertu- 
liano y en círculos no marginales de la Iglesia. Las condi- 
ciones, a menudo desfavorables, en que se ha obrado la 
transmisión de estas traducciones, no permiten detectar 
con facilidad las innovaciones introducidas en las traduc- 
ciones primitivas en el siglo IV, cuando se retocaban, asi- 
mismo, las traducciones bíblicas. 



Las traducciones 



237 



No es posible mencionar aquí todas las ediciones y es- 
tudios sobre cada uno de estos apócrifos; nos limitamos a 
señalar las bibliografías más importantes y los estudios más 
recientes. 

Ediciones: H DORRIE, Passio SS Machabaeorum (4 Mac) (Got- 
tingen 1938); A SlEGMUND, Die Uberheferung der griechischen 
thrtstlichen Literatur in der lateinischen Kirche bis zum XII. Jahrh 
(Munchen-Pasing 1959) p.33-48, W SCHNEEMELCHER, Neutesta- 
mentltche Apokryphen (Tubingen 1959-1964) (passim); B. BlS- 
CHOFF, Mtttelalterltche Studien 1 (Stuttgart 1966) p 150-171, 
H. KlM, The Gospel of Nicodemus (Toronto 1973); Oratio Manasse, 
11I-1V Eídras, Ps 151, Eptst ad Laodicenses, en R WEBER, Biblia 
lacra U (Stuttgart 2 197 5) p.1907-1976, Ps -PHILO, Les antiquités 
bMtques, ed. D. J. Hamngton. SCh 229.230 (1976) 

Estudios: F. SteGMULLER, Repertorium bibluum medu aevi I. 
Inttta bíblica. Apocrypha Prologi (Madrid 1949), A. KURFESS, Alte 
lat. Sibyllenverse; ThQ 133(1953)80-96, A WENGER, L'assomptwn 
de la T. S. Vierge (París 1955), E DE STRYCKER, La forme la plus 
anctenne du Protévangile de Jacques (Bruxelles 1961), ID., Une an- 
cienne versión latine du Protévangile de Jacques; AB 83( 1965)365- 
410; O. Mazal, Die Uberheferung des Evangehum Ps.-Matthaei 
in der Admonter Riesenbibel; Novum Testamentum 9(1967)61-78, 
M JVÍESLIN, Les Artens d'Occident (París 1967) p.235-244 (sobre 
los apócrifos), J DANIELOU, La httérature latine avant Tertulhen: 
RELA 48(1970)357-375, M. Zelzer, Zu den lat. Fassung der 
Thomas-Akten; WSt 84(1971)161-179, A M. DeNIS, Concórdame 
latine du «Líber Jubilaeorum» sive «Parva Génesis» (Louvain 1973). 

3. La exéresis 

Antes de dejar la Biblia convendrá examinar breve- 
mente las obras de exégesis, de que no podía obviamente 
prescindir la penetración del Antiguo y del Nuevo Testa- 
mento en el mundo latino; obras que cubren un horizonte 
cultural muy variado. Las leyendas apócrifas son ya una 
forma, otra diversa, la predicación pastoral, moralizadora; 
de otro género aún, las traducciones de Orígenes o de 
Teodoro de Mopsuestia y las adaptaciones de escritos ra- 
bínicos, sobre las que volveremos más adelante al hablar 
de Jerónimo y de los pelagianos. 

Junto a las Antigüedades bíblicas, citadas en la bibliogra- 
fía del apartado precedente, conviene citar las traducciones 
y adaptaciones de Flavio Josefo, incluidas las Historias de 
Hegesipo (fin del siglo IV), atribuidas sin razón, pero no 



238 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



sin sentido, a San Ambrosio, y para las que se ha sugerido 
el nombre de Isaac el Judío Se advierte, pues, la tendencia 
a familiarizarse con la historia bíblica desde una perspec- 
tiva judía 

La exégesis latina empieza con las homilías y comenta- 
rios bíblicos de orientación pastoral, enumerados en los 
capítulos dedicados a los diversos autores Hilario, Fortu- 
naciano, Cromacio, Zenón, Gaudencio, Máximo, Pedro 
Cnsólogo, Gregorio de Elvira, sin olvidar los Africanos, 
Nicetas y los anónimos Con la sola probable excepción de 
Africa, con el pasar del tiempo, e incluso en las obras de 
un mismo autor, se advierte un influjo creciente de la tra- 
dición griega, sobre todo de filiación ongeniana Valgan de 
ejemplo Hilario y Ambrosio 

La producción exegético-homilética se ha transmitido 
en condiciones poco favorables El nivel cultural alcanzado 
a fines del siglo IV ha podido repercutir negativamente en 
la conservación de la producción precedente, si no es que 
la ortodoxia trinitaria definitiva haya aconsejado dejarla 
perecer por su cuenta A mediados del siglo IV encontra- 
mos una especie de desierto literario, por el que no es fácil 
seguir las huellas de la influencia griega Cuando concluye 
este período, si es acertada la identificación, propuesta por 
P Nautin, del autor del Opus tmperfectum tn Matthaeum 
con el sacerdote amano Timoteo de Constantinopla, un 
amano latino, que echa mano a veces de Jerónimo, tradujo 
la obra citada y el comentario de Orígenes sobre San Ma- 
teo (Vetus interpretatto y las Commentariorum series. GCS 
10 y 11), y acaso también los fragmentos sobre Lucas de 
PLS 1,327-344 

Otras obras son de carácter más técnico Las biblias la- 
tinas posteriores albergan Capitula, es decir, sumarios que 
ayudan a orientarse en el texto, y a veces también prólo- 
gos, expedientes ambos que remontan, en gran parte, a 
esta época, y que constituyen un seno programa de intro- 
ducción al texto bíblico Los Onomástica, con la explicación 
de los nombres propios hebreos, son numerosos en latín, y 
muchos de ellos traducidos antes de la época de Ambrosio 
Las Quaestiones sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento, 
de Ambrosiáster, y los comentarios paulinos de éste y de 
Mario Victorino, de que se habla en los capítulos respecti- 
vos, son obras de verdadero interés científico y demues- 
tran estar al corriente de la exégesis griega contemporánea, 
de la que no dudan en separarse llegado el caso No hace 



Las traducciones 



239 



mucho, H J Frede ha descubierto otro comentario de las 
cartas de San Pablo anterior al de Pelagio, pero con éste 
emparentado, al menos, por la común tendencia antio- 
quena, si no por la teología de la gracia Cabe, en fin, men- 
cionar el comentario a Job de PG 17,371-522, quizá tra- 
ducción del griego, como piensa Nautin contra M Meshn 

Ediciones V USSANI, Hegesippi qui dicttur «Historíete» hbri V 
CSEL 66(1932-1960), C BOYSEN, Flavu losephi opera ex versione 
latina antiqua, CSEL 37(1898), F Blatt, Tbe Latín Josephus I 
(Copenhague 1958), los Capitula figuran en las grandes ediciones 
criticas con el respectivo libro de la Vulgata, F WUTZ, Onomás- 
tica sacra (Leipzig 1914-1915), P SALMON, Les Titult Psalmorum 
des manuscrits lattns (Roma 1959), J RFGUL, Dte antimarcionitis- 
chen Evangelien Prologe (Freiburg 1969), H J FREDE, Etn neuer 
Paulustext und -kommentar (Freiburg 197 3-1974) 

Estudios B Altaner, Kletne patristtsche Schriften [TU 83] 
(Berlín 1967) p 437-447, M MESLIN, Les Artens d'Occtdent (París 
1967), The Cambridge History of the Bible I-II (Cambridge 1970 
y 1969), P Nautin, recensión de M Meshn, RHR 
177(197()) 7 ü-89, lD, L'«0pus tmperfectum in Matthaeum» et les 
Ariens de Constantinople, RHE 67(1972)381-408 745-766, R Gl 
ROD, La traduction latine anonyme du «Commentaire sur s Mat- 
thteu», en Ongeniana (Barí 1975) p 125-138 

4 Hagiografía 

Las leyendas hagiográficas, son, ordinariamente, del 
gusto del mismo público de los apócrifos bíblicos, y, de 
hecho, no pocas figuran en el Decreto Gelasiano Los actos 
de Pedro, los de Pablo y los de Tecla combinan los dos 
géneros literarios, y, al igual que las versiones bíblicas, su- 
frieron no pocos retoques a lo largo del siglo IV Quisié- 
ramos poder ofrecer una visión de conjunto de la evolu- 
ción de esta literatura y del papel que en ella han desem- 
peñado las traducciones, mas tardará aún en llegar el mo- 
mento en que sea posible escribir una síntesis que registre, 
distinguiendo espacio y tiempo, los matices griegos y lati- 
nos del culto de los mártires A este culto dedicamos este 
apartado, reuniendo en el siguiente lo que concierne a la 
literatura monástica 

En las regiones bilingües acaso sea indicado considerar 
gemelas, y no como original y traducción, las dos edicio- 
nes, griega y latina, de un mismo texto El problema lo 



240 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



plantea, ya a comienzos del siglo III, la pasión de Perpetua 
y Felicidad (BHL 6634-4) y la de los mártires escilitanos 
(BHL 7527-8) La literatura latina cristiana no contaba aún 
muchos años, y acaso de ahí pueda explicarse el papel de la 
recensión griega, veremos que algunos tratados de Tertu- 
liano plantean el mismo problema Dos mártires bajo Dio- 
cleciano, Euplo de Catania (BHL 2728-31) e Ireneo de 
Sirmio (BHL 4466), pertenecen a regiones bilingües, y, si 
los textos latinos son de verdad antiguos, podrían ser con- 
temporáneos de los griegos Cabría contar también 
Egipto, de algún modo, entre las regiones bilingües, con 
las pasiones de Dióscuro (BHL 2203ef) y de Fileas de 
Thmuis-' (BHL 6799) Esta última ya la conoce en latín Ru- 
fino Uno y otro son textos de indudable valor, y se com- 
prende que hayan sido traducidos en fecha temprana, mas, 
por desgracia, no tuvieron seguidores En esta época, , ha- 
brá que considerar bilingüe también la región de Andná- 
nopolis, donde fue martirizado, bajo Diocleciano, Felipe, 
obispo de Heraclea > (BHL 834) Hay razones para supo- 
ner que este texto latino es un arreglo libre de un original 
griego perdido 

Otros textos proceden de Asia Menor, como una tra- 
ducción antigua del martirio de Policarpo (BHL 6870), la 
pasión de Pionio bajo Decio (BHL 6852) y la de Carpo, 
Papilo y Agatónice en Pérgamo Eusebio asocia Piorno y 
Carpo a la memoria de Policarpo a pesar de las distancias 
cronológica y geográfica ¿Son, acaso, textos emparenta- 
dos, que podrían proceder de Esmirna-' Las versiones lati- 
nas son arreglos libres del griego Podemos añadir a la lista 
las Acta disputattonis Acacti (BHL 25), de ubicación in- 
cierta, que parecen ser el arreglo latino de un documento 
griego perdido, que podría ser de buena calidad 

Nótese que ninguna de las traducciones citadas pro- 
viene de Roma, su dispersión por la geografía aconseja 
buscar la cuna de estas versiones, más bien, en la periferia 
del Imperio 

La invención de San Esteban (BHL 7850) es un caso 
muy singular compuesta por Avito de Braga hacia el 415, 
afirma ser la traducción de un original griego, cabe pensar 
que se trate sólo de un expediente para conferir mayor 
crédito al texto 

Ediciones y estudios Véanse, ante todo, los estudios de los 
Bolandistas o la Bibhotheca sanctorum (Roma 1961-1970), bajo el 



Las traducciones 



241 



nombre del Santo, A SlEGMUND, Die Uberlieferung der griecbis- 
ihen christhchen Literatur in der lat Kirche bis zum XII Jahrh 
(Munchen-Pasing 1949) p 214-225 (síntesis muy provisional), B 
HSCHER VT p 25-57, con una lista de vidas antiguas de santos, 
ton indicación de la época de la traducción latina y, en cada caso, 
la existencia de modelos griegos 

5 Literatura monástica 

Ningún escrito monástico pudo ser traducido, como es 
obvio, antes de la segunda mitad del siglo IV, y la mayor 
parte de las traducciones posteriores rebasan el período 
que nos ocupa En este campo se esperaría encontrar una 
literatura popular, del tipo de la literatura bíblica, apócrifa 
o hagiografica, pues el monacato surge de un ambiente que 
nunca habría recurrido a la escritura si una poderosa revo- 
lución espiritual no lo hubiera sacado de su anonimato Y, 
sin embargo, a menudo una revolución produce líderes de 
gran categoría, un Atanasio, un Basilio o un Evagno, cuyas 
obras ascéticas circularon pronto en Occidente, no perte- 
necían ciertamente a los medios menos pertrechados cul- 
turalmente Sucede frecuentemente que los intelectuales 
que rompen con su clase son los portadores más activos 
del germen subversivo que contrajeron en su anterior 
condición Los traductores latinos que se emplearon en la 
literatura monástica disponían a menudo de una formación 
superior, lo cual no era óbice para predicar la contracultura 
de los coptos, con notable escándalo por parte de los paganos 
tradicionalistas, confinados en la estéril imitación de los 
clásicos 

Atanasio, en su prolongada lucha contra la política im- 
perial, favorable a los arríanos, buscó y obtuvo el apoyo de 
las fuerzas monásticas La Vita Antonu, elogio del héroe de 
este movimiento popular, le ofreció una ocasión no pre- 
vista de afianzar esta alianza, esbozando una semblanza de 
taumaturgo leal a la causa de su obispo y fiel a la disciplina 
católica Fue compuesta en griego (357 p ), pero sus destina- 
tarios eran, ante todo, los occidentales (prólogo PG 
26.837A), fue traducida al latín muy pronto y en dos oca- 
siones Evagno de Antioquía, un oriental de ascendencia 
noble, niceno convencido, que había residido muchos años 
en Italia, el mismo Evagno, que arrastró consigo a Jeró- 
nimo a Oriente y fue más tarde obispo de la «pequeña 
iglesia» en comunión con Roma durante el cisma de An- 



242 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



tioquía, publicó hacia el 370 una traducción elegante, que 
alcanzó enorme éxito y ejerció, por la lengua, un influjo 
determinante en la formación del latín monástico. Otra 
traducción, anónima, se conserva en un solo legendario, y 
no parece ser más que un borrador incompleto, con doble 
versión de algunos pasajes. H. W. Hoppenbrouwers es 
del parecer que esta traducción latina fue intentada en 
Egipto, en el monte externo, hospedería del monasterio de 
Antonio, para los peregrinos latinos, y advierte en ella un 
curioso origenismo En todo caso, sea cual fuere el valor 
del texto, sería errado pretender buscar en ella el eco de 
un latín monástico aún inexistente, sirve, a lo más, para 
conocer cómo un latino trató de interpretar un fenómeno 
ajeno totalmente, por entonces, a su tradición. 

Las versiones de literatura monástica, si se prescinde de 
lo que se debe a Jerónimo y a Rufino, son, con toda pro- 
babilidad, postenores a la época que nos ocupa. Poseemos 
dos traducciones de las Sentencias de Evagrio a los monjes 
y a las vírgenes, una de Rufino y otra anónima (de Gena- 
dio'), y otras dos de la Historia Lausiaca, una incompleta y 
ambas en ediciones deficientes. Hay traducción antigua de 
dos discursos ascéticos pseudobasilianos, uno entre las 
obras de Juan Cnsóstomo y otro descubierto por Wilrnart. 
El Efrén latino es un enigma Es cierto que de este género 
de obras, más que de la alta teología griega, se interesó el 
Occidente latino sólo después de la muerte de Agustín y 
Casiano. 

Algunas tradiciones monásticas de Oriente llegaron a 
Occidente por vía oral. De ello es prueba Sulpicio Severo, 
y ya Martín de Tours pudo haber sacado partido Casiano 
es el ejemplo típico de los elevados diálogos sostenidos en 
Egipto, en los que se introducen reminiscencias de Evagrio 
y Orígenes. 

La narrativa oriental sobre este mundo monástico ha 
inspirado la medieval hasta Bocaccio 

Ediciones Vita Antonii en la versión de Evagno, en PG 26, 
837-976 (en la parte inferior de la pagina), en la versión anónima 
G Garitte (Bruxelles- Roma 1939), H Hoppenbrouwers (Nij- 
megen 1960), G J M Bartelink (s 1 1974), Evagrio, Senten- 
tiae, en PL 20,1181-1188 = PG 40,1277-1286, otra traducción 
en A Wilmart RB 28(1911)143-153 yj Leclercq Scriptorium 
5(1951)195-213 (cf CPG II 2888 y 2890) 

Estudios T T LORIÉ, Spiritual Terminology in the Latín Trans- 
lation of the «Vita Antonn» (Utrecht-Nijmegen 1955), H OP- 



Las traducciones 



243 



PENBROUWERS, La techntque de la traductwn dans l'antiquite 
d'apres la premien tersion latine de la «Vita Antonn», en Melanges 
Chr Mobrmann Nouieau Recueil (Utrecht-Anvers 1973) p 80-95 

6 Cánones y documentos eclesiásticos 

Hay traducciones fáciles de datar, al menos con un ter- 
mtnus post quem, como son las declaraciones oficiales y las 
actas de los sínodos A partir del 430 crecen en número, 
pero ya en el 256 y en la colección de cartas de Cipriano 
aparece (Ep 75) una carta de Firmihano de Cesárea en Ca- 
padocia, traducida probablemente en Cartago La traduc- 
ción del símbolo y de los cánones de Nicea es probable- 
mente posterior al doble sínodo de Sárdica (343) y poco 
anterior a los de Rímini y Seleucia (359), dos ocasiones en 
que los obispos de Oriente y Occidente se vieron obliga- 
dos a confrontar sus respectivas posiciones En Roma, y 
para «mejorarlos» en favor de la Sede Apostólica, los cá- 
nones de Nicea fueron añadidos, sin distinción alguna, a 
los cánones occidentales de Sárdica, proceder que provo- 
cará airadas protestas de las iglesias de Africa y nuevas tra- 
ducciones, más fieles, a petición de Alejandría, Antioquía 
y Constantinopla, fenómeno muy significativo. El primer 
texto latino del credo niceno aparece en Rímini Hilario en 
el De synodis traduce otras fórmulas de fe orientales Por 
su parte, los arríanos pusieron en circulación una traduc- 
ción latina de otras autoridades canónicas los Cánones de 
los apóstoles, la Didascalta y la Tradición apostólica. 

Ediciones C H TuRNER, Ecclesiae Occidentalis Monumenta 
luns Antiquísima (Oxford 1899-1939), E TlDNER, Didascaltae 
Apostolorum, Cañones ecclestasticorum, Traditionis apostolicae versio- 
nes lattnae [TU 75] (Berlín 1963) 

Estudios' E SCHWARTZ, Die Kanonessammlungen der alten 
Reichskirche, en Gesammelte Schriften IV (Berlín 1960) p 203-270 
y passim, G L DOSSETTI, // Símbolo di Ntcea e di Costantinopolt 
(Roma 1967), Y M DuVAL, Une traduction latine medite du 
symbole de Nicée et une condamnation dArius a Rimini. RB 82 
(1972)7-25 

7. Pastoral 

Adoptando un esquema bastante artificial, dividimos 
las traducciones de las obras propiamente patrísticas en 



244 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



dos categorías, según el nivel cultural que presuponen 
pastoral y filosofía religiosa 

Las traducciones más antiguas, que remontan quizá al 
siglo II, acompañaban a los libros de la Biblia y sufrieron 
después diversas correcciones Nos referimos a la Didaché 
(o, mejor dicho, a una de sus fuentes, las Duae vtae), las 
cartas de Clemente, de Bernabé y Hermas La traducción 
de Ignacio no es anterior a la Edad Media 

El Adversus haereses de Ireneo es una obra de conside- 
rable volumen, traducida, al parecer, en el siglo IV para 
oponerse a los herejes Es importante conocer su técnica 
de traducción, en especial para reconstruir el original 
griego, en parte perdido 

El presunto origen romano de Hipólito no le sirvió 
para merecer los honores de ser traducido, con la sola ex- 
cepción de su crónica (Líber generationu) y, en el ámbito de 
la literatura canónica, de la Tradición apostólica (cf supra, 
n 6) No obstante, Gregorio de Elvira, Ambrosio y Gau- 
dencio de Brescia sacan provecho de su obra exegética El 
nivel relativamente aristocrático de su cultura frenó, quiza, 
la difusión de su obra, como ya había sucedido con los 
apologistas, a no ser que haya intervenido alguna suerte de 
censura contra su memoria 

Con Tertuliano nos encontramos, quizá, ante un caso 
nuevo un autor traductor de su propia obra, si el texto 
griego (perdido) del De spectaculis, De baptismo y De virgi- 
nibus velandu es anterior a la edición latina Estos textos, 
con las pasiones de los mártires africanos (cf supra, n4), 
señalan el comienzo de la literatura latina cristiana 

De un «semiarnano», Eusebio de Emesa, se ha conser- 
vado en latín una preciosa colección de homilías, que quizá 
conoció ya Ambrosiáster Las homilías catequéticas de Ci- 
rilo de Jerusalén no fueron traducidas, aunque en ellas se 
inspiran Ambrosio y Nicetas, acaso porque los ritos que 
Cirilo describe no se acomodaban a la usanza occidental 

Sorprende que, con la sola excepción de la Vita Anto- 
ntt, Atanasio no haya sido traducido en el siglo IV, a pesar 
de la autoridad de que gozaba en Occidente En realidad, 
su obra polémica era desbordada por los acontecimientos, 
en parte, a causa de su exilio y, en parte, por su incapaci- 
dad de entender correctamente a sus adversarios Acaso ya 
entonces no pasó inadvertida esta falta de actualidad 

Un homihario conserva un extracto de una obra per- 
dida de Dídimo, mas no es posible determinar si la traduc- 



ía traducciones 



245 



ción pertenece a este periodo De Dídimo fue traducida 
solo una obra el De Spiritu sancto, del que hablaremos a 
propósito de Jerónimo 

Del diálogo contra los judíos de Aristón de Pella, Dis- 
putatio lasonis cum Papisco, se conserva también la carta 
dedicatoria del traductor Las Acta Archelat, de Hegemo- 
nio, una obra antimaniquea, fueron traducidas, acaso en 
Africa, en torno al 400 Agustín, en fin, conoce hacia el 
423, en griego o en latín, la Anacephalaiosis, atribuida a 
hpifanio, y el De mensuris et ponderibus, obra del mismo 

Ediciones Para detalles de obras y autores, cf A SlEGMUND, 
Dte Uberlteferung y M GEERARD CPG II y III, E BuYTAERT, 
husebe d'Emese Discours conserves en latín (Louvain 1953-1957), P 
M BOGAERT. Fragment inedit de Didyme l'Aveugle en traduction 
latine ancienne RB 7^(1963)9-16 

Estudios S LUNDSTROM Neue Studien zur lat Irenausuberset- 
lung (Lund 1948), ID , Ubersetzungstechnische U ntersuchungen auf 
dem Gebiete der christlicben Latinitat (Lund 1955) 

8 Platonismo y alta cultura 

La obra pastoral y homilética de Orígenes es la parte de 
la producción del maestro alejandrino que parece haber 
encontrado mayor aceptación en Occidente, como ya hi- 
cimos notar al hablar de la exégesis No pocos predicado- 
res encontraron en ella sabroso nutrimento antes de que 
Jerónimo y Rufino procediesen de forma sistemática a su 
explotación No obstante, P Courcelle y P Hadot han 
demostrado no hace mucho que el origenismo en Ambro- 
sio mezcla sus aguas con un platonismo muy despierto, 
que comprende, asimismo, la utilización de Filón y Basilio, 
y del que fue instrumento, antes de su conversión, Mano 
Victorino 

Seria útil conocer el ambiente en que se formó el ar- 
chidiácono Caladlo, que tradujo y comentó el Timeo, de 
Platón, sirviéndose de Porfirio, pero manteniéndose más 
cerca de Numenio que de Plotino No hay que olvidar 
tampoco, como es obvio, la obra de los circuios platonizan- 
tes, que vieron a Agustín entre sus adeptos 

Basilio y Gregorio Nacianceno superan, en efecto, el 
origenismo Rufino les hará propaganda, pero Basilio co- 
noce también otros caminos, sobre todo en sus homilías 



246 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



sobre el Hexaemeron, utilizadas por Ambrosio y traducidas 
luego completas por Eustacio, ciertamente en Italia, hacia 
el 400 Cabe, en cierto modo, poner a su lado la traduc- 
ción del Phystologus, que data aproximadamente de la 
misma época 

,Cómo explicar que la obra de los Padres Capadocios, 
y en especial la de Gregorio de Nisa, al menos en sus ma- 
nifestaciones más significativas, haya quedado fuera del al- 
cance de los occidentales-' Su excepcional importancia no 
tardó en ser percibida, mas, al parecer, intervinieron facto- 
res frenantes < Acaso la antipatía romana por la política 
eclesiástica de Basilio o por el concilio de Constantinopla 
del 381 5 eO entró en juego la oposición antiongenista, 
fruto de un complejo de inferioridad ? ,0 acaso una razón 
más simple la incapacidad de elevarse a ese nivel cultural, 
no menos exigente que las obras más importantes de Orí- 
genes o las obras apologéticas de Eusebio ? Rufino com- 
prendió el interés de la empresa, pero acaso lo paralizo la 
oposición de sus adversarios 

La afición que los pelagianos muestran por la escuela 
de Antioquía, ,-es sólo fruto de las peripecias históricas'' 
Las homilías de Juan Cnsóstomo sobre San Pablo, San Ma- 
teo y ad neophytos fueron traducidas por Amano de Celada 
(415-419), por su interés teológico y exegético, luego, Ju- 
liano de Eclana traducirá o adaptará Teodoro de Mopsues- 
tia No obstante su posición algo marginal, esta corriente 
no dejará de ejercer su influjo en la exégesis medieval 

Agustín mismo, en su Contra lulianum, cita vanos pa- 
sajes de Cnsóstomo, tres de ellos (y dos que más tarde 
citará León Magno) pertenecen a una colección de 38 ho- 
milías, unas traducidas del griego, otras escritas en latín, 
que circulaba con el nombre de Juan Cnsóstomo La tra- 
ducción de los textos griegos ha sido atribuida a Amano de 
Celada, y se explicaría por la intención de suministrar auto- 
ridades para el partido pelagiano, criterio que pudo haber 
guiado la selección de algunos textos Mas la unidad de la 
parte griega no es clara Al menos en un caso ha sido de- 
mostrada la existencia de una revisión del texto latino pri- 
mitivo En todo caso, de los textos que Agustín atribuye a 
Cnsóstomo, uno es de Potamio de Lisboa, y otro que figura 
en la colección procede de la Homilía exhortatoria ad sanc- 
tum baptisma, de la que no se conoce traducción latina 



Ediciones Como en el apartado 7, E AMAND DE MENDIETA y 



Las traducciones 



247 



S Y RuDBERG, Eustathius Ancienne versión latine des homelies sur 
/'Hexaemeron de Basile de Cesaree (Berlín 1958), J H Waszink, 
«Twiaeus» a Caladlo traslatas [Plato latinus 4] (London-Leiden 
1962), Id, Calcidius JAC 15(1972)236-244, L de Coninck, 
luliani Aeclanensis opera CCL 88(1977), Id , Theodori Mopsuesteni 
expositio tn Psalmos CCL 88A (1977), H B SWETE, Theodori 
episcopi Mopsuestent in epístolas B Pauli Commentarn (Cambridge 
1880-1882) 

Estudios M HuGLO, Les anciennes lerstons latines des bomélies 
des Basile RB 64(1964)129-132, A WlLMART, La collection des 
38 homelies de saint Jean Chrysostome JThS 19(1918)305-327, 
cf J A DE Aldama, Repertorium pseudochrysostomicum (París 1965) 
p 222-22 3, J P BOUHOT, Versión medite du sermón «Ad neophytos» 
de S Jean Chrysostome, utihsee par S Augustin REAug 1 7 (19 7 1) 
2 7 -4l, B ALTANER, Augustinus und Basilius der Grosse RB 60 
(1950)17-24 (= Kleine patristische Schnften [TU 83] [Berlín 
196 7 ] p 269-276), Id, Augustinus und die griechische Patristik 
RB 62(1952)201-215 (= ibid , p 316-331) 

9 El fenómeno en su conjunto 

La labor emprendida sistemáticamente por Jerónimo y 
Rufino se sitúa al fin de una penetración más que secular 
del pensamiento griego en Occidente, en la que todas las 
clases sociales desempeñaron una función Aunque la his- 
toria de la filosofía tienda a otorgar el primado a la impor- 
tación del platonismo, no hay duda de que la Biblia y su 
exégesis constituyen el verdadero centro de los intereses, 
tanto por la cantidad de las traducciones y revisiones como 
por la amplitud y profundidad de su influencia en el pue- 
blo cristiano No erraba la policía de Diocleciano, que se 
ensañaba de forma explícita contra esta «droga» que eran 
los libros sagrados, mientras los mártires se gloriaban de 
poseerla en el corazón, fuera del alcance de toda mano 
destructora, había empapado la memoria y el corazón, era 
patrimonio de todo el pueblo, sin detrimento de la función 
que la jerarquía se reservaba de tutela del canon y de la 
fidelidad de traducciones e interpretaciones 

Sobre la cronología de este lento proceso de asimila- 
ción disponemos de datos particulares que se refieren a 
puntos de detalle, pero la visión de conjunto sólo la ofrece 
la monumental Vetus Latina, de Beuron, con sus mejoras 
sucesivas Es una cronología relativa, no absoluta, envuelta 
en un anonimato, que suplen, de algún modo, las siglas 



248 



Traducciones. Jerónimo y Rufino 



establecidas por los estudiosos. En cuanto a la geografía 
los documentos epigráficos y hagiográficos orientan hacis 
las regiones periféricas del mundo latino, mas los ejemplo? 
bien conocidos de Hilario, Evagrio de Antioquía, Jeró- 
nimo, Rufino y Casiano obligan a no olvidar el papel que 
jugaron los viajeros junto a las instituciones estables. 

No parece que Roma haya desempeñado la función 
central que acaso se esperaría de ella. Al fin y al cabo, aún 
hoy en Roma se sigue y se difunde la labor teológica de las 
universidades extranjeras. 

¿Cómo calcular la importancia de este fenómeno para 
la formación de la cultura occidental? Recordar el lugar 
que la Biblia y la hagiografía ocupan en el repertorio de las 
artes plásticas permitirá, acaso, vislumbrar cuál habrá sido 
su influencia en el campo lingüístico. Se ha hablado de un 
«latín de los cristianos», moldeado, en cuanto a vocabula- 
rio y sintaxis, por la Biblia y expresión de una revolución 
cultural. Mas el problema es más amplio, pues este latín de 
los cristianos se aloja en la evolución del latín popular y 
del latín tardío y tiene por compañeros a Trimalción y la 
Mulomedicina. Los grafitos de Pompeya demuestran que el 
ambiente por el que se difundió la nueva fe no siempre 
respetaba las reglas, ortográficas o no, del clasicismo; para 
calcar el griego popular, y por su medio el hebreo, dispo- 
nía de expresiones elementales dictadas por la naturaleza 
de la lengua. Mas la autoridad que arropaba estos calcos 
facilitó la renovación de la lengua escrita, fenómeno de 
inmenso alcance histórico. Literatos de gusto refinado, 
como Jerónimo, concederán derecho de ciudadanía a esta 
literatura nueva. 

Estudios: Chr. MoHRMANN, Études sur le latín des chr'etiens 
I-IV (Roma 1958-1977); E. LOFSTEDT, Late Latín (Oslo 1959); 
O. HlLTBRUNNER, Latina Graeca. Semasiologische Studien über lat. 
Wórter im Hinblick auf ihre Verhdltnis zu griech. Vorbildern (Bern 
1958); S. EKLUND, The Periphrastic, Completive and Finite Use of 
tbe Present Participle in Latin witb Special Regard to Translations of 
Christian Texts in Greek up to 600 A. D. (Uppsala 1970); F. 
ABEL, L'adfectif d'emonstratif dans la langue de la Bible latine (Tü- 
bingen 1971). 



JERONIMO 



I. Vida 

El príncipe de los traductores, Eusebius Hieronymus, na- 
ció en la frontera del mundo latino, en la pequeña ciudad 
fortificada de Estridón, entre Dalmacia y Panonia. La al- 
dea, destruida por los godos en vida del Santo (hacia el 
376), se sentía, al parecer, estrechamente vinculada a la 
cultura latina. En las ciudades vecinas, como Aquileya, Al- 
tinum, Concordia y Haemona (Lubiana), Jerónimo se gran- 
jeó amigos y enemigos para toda la vida. La fecha de su 
nacimiento es incierta, pues Jerónimo más tarde habría de 
urgir de tal forma el respeto debido a su edad, que Agus- 
tín, que nunca lo encontró personalmente, lo creyó falle- 
cido en «vejez decrépita», noticia que la crónica de Prós- 
pero registra, asignando al venerable anciano noventa y un 
años de edad y haciéndolo nacer el 331. F. Cavallera re- 
unió una serie de indicios que aconsejan no adelantar su 
nacimiento más allá del 347; parece, pues, indicado con- 
formarse con esta fecha, aunque no falte quien haría de 
buen grado alguna concesión a la tradición. 

Su hermano Pauliniano y su hermana, más jóvenes, 
abrazaron, como él, la vida monástica; al parecer, su padre 
Eusebio era un cristiano piadoso. Poseía algunos bienes, 
villulae (Ep. 66,14), cuya venta obligó a Pauliniano a viajar 
el 398 desde Belén, donde a la sazón residía. Eusebio pro- 
porcionó a su hijo una educación esmerada; pero, no 
siendo más que un provinciano sin alcurnia, su hijo no po- 
día prescindir de buscarse bienhechores y bienhechoras, 
menester que dejó huellas en su forma de ser, halagador a 
veces, irritable en sumo grado otras. 

Por los años 360 al 367, aún joven, cursó en Roma, 
con excelente provecho, sus estudios de gramática y luego 
de retórica. Aelius Donatus es el profesor del que conser- 
vará más grata memoria; mas toda su obra se distingue por 
la familiaridad con los clásicos, sobre todo Cicerón y Virgi- 
lio, y por un estilo de un vigor excepcional, afilado aún 
más por la polémica. Si acaso ya entonces estudió algo de 
griego, sólo en Oriente logró dominarlo, aunque siempre 
ignoró la literatura griega clásica, a pesar de sus esfuerzos 
por hacer creer lo contrario. En su juventud se procuró, 
copiándola de su puño y letra, una biblioteca profana que 
habría de rendirle grandes servicios. En el período, quizá, 



250 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



en que hubiera debido abordar la filosofía, que nunca fue 
su especialidad, se permitió alguna que otra concesión a la 
vida bohemia, no había recibido aún el bautismo Perma- 
necía, en todo caso, unido a algunos compatriotas, como 
Bonoso, Rufino, Heliodoro, con quienes acostumbraba «el 
domingo visitar las tumbas de apóstoles y mártires Des- 
cendíamos a las criptas subterráneas, que albergan, a dere- 
cha e izquierda, los cuerpos de los difuntos, todo es allí tan 
oscuro, que se cumplía, por así decir, el versículo del 
salmo que descienden vivos a los infiernos De vez en 
cuando se filtraba un rayo de luz, que atenuaba el horror 
de las tinieblas» Un verso de la Eneida (2,755) sirve luego 
de contrapeso a la cita del salmo 54,16, y pone en eviden- 
cia la delicada sensibilidad del autor (In Hiez 12,244-254) 
Orgulloso de haber recibido el bautismo en Roma, Je- 
rónimo no dice nada de las circunstancias en que dio este 
paso Marchó luego de Roma a probar fortuna en Trévens, 
la ciudad imperial, y allí se dejó seducir por el ideal mo- 
nástico oriental, a la sazón en auge Sabemos también que 
empleó sus ratos libres en copiar las obras de Hilario Vol- 
vió a su patria, con toda certeza, el 370, en compañía de 
Bonoso, y durante algunos años, junto con Rufino, Cro- 
macio y Heliodoro, en torno a Valeriano, obispo de Aqui- 
leya, vivió «un coro de bienaventurados» (JERONIMO, 
Crónica, al año 374) 

Esta dicha terminó en riñas, provocadas, entre otras co- 
sas, por la lengua afilada del joven asceta (Ep 7, 1 1 y 12) 
Estas diferencias fueron, para él y para Rufino, ocasión de 
una piadosa peregrinación al Oriente monástico Evagrio 
de Antioquía, amigo noble y traductor de Atanasio, volvía 
a su patria (373), y Jerónimo lo siguió o acaso viajó con él, 
pues ambos pasaron por Capadocia Las primeras cartas 
que nos han llegado — fruto dichoso de la ausencia — son 
de este período Virgilio es aún quien las sazona, mas su 
autor ha empezado ya a estudiar el griego Durante un pe- 
ríodo de mortificación en el llamado desierto de Calas (al 
sur de Alepo), aprovecha la presencia de un hebreo con- 
vertido para ejercitarse en una ascética inteligente apren- 
der hebreo 

No obstante los encendidos elogios con que invita a 
sus amigos a venir al desierto, este noviciado de ermitaño 
no llega a dos años (375-377), agitados además por con- 
troversias con los monjes del lugar, cuya ortodoxia, seguro 
de su fe romana, Jerónimo no se molesta ni siquiera en 



Jerónimo 



251 



tratar de comprender Durante el cisma de Antioquía, 
Evagrio se había sumado a la reducida minoría ultranicena, 
encabezada por Paulino, en este ambiente, y tras la expe- 
riencia de Calas, Jerónimo acepta la ordenación sacer- 
dotal, pero sin compromisos de orden pastoral, pues Pau- 
lino buscaba adeptos y no pastores de una comunidad in- 
existente La experiencia del desierto se revelo extraordi- 
nariamente fecunda tanto para el adiestramiento lingüístico 
de Jerónimo como para su autoridad espiritual, había ad- 
quirido un titulo de gloria a sus ojos y a los ojos de todo el 
Occidente Entretanto, Rufino estaba en Egipto y Bonoso 
vivía como ermitaño en una isla de Ihria 

En el desierto de Calas, Jerónimo, en una célebre «vi- 
sión», se dejó azotar ante el tribunal de Cristo por seguir 
siendo ciceroniano más que cristiano Al narrar más tarde 
con vivos colores esta pesadilla a la joven Eustoquio 
(Ep. 22,30) para incitarla al estudio de la Biblia, Jerónimo 
le confiaba una crisis psicológica no fingida, pero nunca 
ciertamente hizo un drama de los juramentos literarios que 
en esa ocasión había pronunciado No se advierte, en todo 
caso, interrupción alguna en su costumbre de citar los clá- 
sicos, y Rufino se lo recordara con mala intención durante 
sus peleas 

Las divisiones de la iglesia de Antioquía no eran obs- 
táculo al progreso de la exegesis en ambas facciones Un 
coadjutor del obispo Melecio, de nombre Diodoro y fu- 
turo obispo de Tarso, fundaba por entonces, con un cierto 
sesgo racionalista, lo que se ha dado en llamar la escuela de 
Antioquía Mas militaba en el campo adversario, y Jeró- 
nimo por entonces cultivaba otros gustos Conocía a otro 
exegeta, Apolinar de Laodicea, viejo amigo de Paulino, y, 
aunque su doctrina sobre la encarnación empezaba a pro- 
vocar ciertas sospechas, por el momento las relaciones no 
habían sido aún interrumpidas definitivamente Jerónimo 
aprovechó sus enseñanzas, al menos en materia exegética 

Hacia el 380, Paulino hubo de trasladarse a Constanti- 
nopla para solicitar del nuevo emperador Teodosio el re- 
conocimiento de su autoridad episcopal Su rival Melecio^ 
envejecía, y algunos espíritus amigos de la paz, como Gre- 
gorio Nacianceno, obispo a la sazón de la capital, hubieran 
querido sacar partido de la muerte de uno de los conten-' 
dientes para llegar a un acuerdo. El concilio de Constanti- 
nopla se pronunció en términos muy diversos, Gregorify 
dimitió y volvió a sus poemas, y Paulino, con su protectbiv 



252 



Traducciones Jerov • u y Rufino 



Epifanio de Chipre y su secretario Jerónimo, se dirigió a 
Roma para buscar ayuda en el papa Dámaso El encuentro 
con Gregorio había robustecido el naciente entusiasmo de 
Jerónimo por Orígenes, y sí puso a traducirlo (según 
P Nautin, Jerónimo habría empezado la traducción de las 
homilías de Orígenes ya en Antioquia) 

En Roma, la autoridad de sus protectores orientales y 
el prestigio de su ciencia y de su profesión ascética le 
abrieron muchas puertas Ya casi octogenario y apaci- 
guado, Dámaso lo tomo por secretario y confidente tn 
chartts ecclestasticis (Ep 123,9), ocupación que no le impe- 
día extender su apostolado a las tertulias de la aristocracia 
femenina en casa de las viudas Marcela y Paula (madre de 
la joven Eustoquio) Las exigencias de estos grupos bíbli- 
cos le obligaron, por un lado, a mejorar su hebreo con un 
rabino, que le proporciono libros y clases, por otro, a en 
señar los rudimentos de la lengua sagrada a sus nobles 
bienhechoras, a las que, probablemente, la lengua griega 
era ya de algún modo familiar 

La ciudad se encontraba a la sazón invadida por una 
propaganda ascética de corrientes a veces encontradas y 
con las inevitables criticas reciprocas Una correspondencia 
devota y erudita, brillantes debates, sátiras del clero, todo 
espolea este debut, que promete una carrera excepcional 
Jerónimo se cree ya sucesor designado de Dámaso 

En diciembre del 384 sale elegido papa Siricio, la at- 
mosfera cambia, y Jerónimo en el verano siguiente sacude 
el polvo de sus sandalias contra la ciudad hostil y contra el 
«senado de los fariseos», que se atreven a sembrar calum- 
nias sobre sus amistades femeninas Nautin observa sa- 
gazmente (L'excommumcation p 8) que Paula y Eustoquio 
quieren hacer ver que no marchan con el, pero se reúnen 
en Reggio Calabria para continuar juntos el viaje hacia 
Chipre, donde esta el amigo Epifanio, y Antioquia, junto a 
Evagno Estos partidarios del fallecido Dámaso eran un 
poco comprometedores en Oriente Una expedición orga- 
nizada por Paulino emprendió una peregrinación sistemá- 
tica por los Santos Lugares, animada de una piedad quiza 
menos ingenua de la que dará prueba anos mas tarde Ege- 
na, mas también con una preocupación científica que de- 
jara huella en el espíritu de Jerónimo, a quien ya no satis- 
facen las alegorías y que recurre sin titubeos a hebreos 
eruditos (prologo de la traducción hexaplar de los Parali- 
poinenos) Paula lleva sus limosnas a Egipto, y Jerónimo 



Jerónimo 



253 



aprovecha la ocasión para ínicarse en la gnosis origenista 
de Didimo el Ciego 

En el verano del 396, la doble comunidad ascética se 
ínstala en Belén, alejada del trastorno de Jerusalen, y tam- 
bién de Rufino y de su bienhechora Melania, que en su 
residencia del monte de los Olivos se muestran mas vincu 
lados al origenismo egipcio, sin las reservas que Jerónimo, 
sacerdote de Paulino de Antioquia, nutre hacia el obispo 
Juan de Jerusalen El monasterio de Belén alberga tres cla- 
ses de religiosas, según el respectivo rango social, y una 
hospedería, la comunidad permanece latina La biblioteca 
excepcional, creada por Orígenes y enriquecida por Euse 
bio, no estaba lejos Nada faltaba para una escuela bíblica 
Acaso las excavaciones, pero ¿que falta hacían entonces, 
con la antigüedad aun viva y el judaismo floreciente a las 
puertas de este poliglota, capellán de una millonaria'' 

La instalación en Belén favorece una intensa actividad 
literaria traducciones bíblicas escrupulosas, adaptaciones 
de tesoros exegeticos y, como distracción, alguna que otra 
novela de hagiografía monástica El estilo es menos rebus- 
cado que en los anos anteriores y mas de nuestro gusto El 
Antiguo Testamento prevalece sobre el Nuevo, y el he- 
breo sobre el griego Por algún tiempo, la historia eclesiás- 
tica tienta a Jerónimo, mas al fin se contenta con el De virts 
illustrtbus, ojo avizor siempre sobre lo que acontece y no 
desaprovechando la ocasión de zaherir 

La controversia ongenista no tardo en envenenar las 
relaciones con Jerusalen Y la ocasión de ello fue Epifanio 
de Salamina y su celo por hacer triunfar su ortodoxia Na- 
tural de Palestina, este santo no dejaba de buen grado en 
manos de Juan de Jerusalen la responsabilidad moral de su 
tierra, mientras el metropolita Gelasio de Cesárea no pa- 
rece haber significado mucho por este tiempo El 393, un 
misterioso Atarbio recomo los monasterios exigiendo fir- 
mas contra Orígenes, Jerónimo firmo, Rufino se negó La 
diferente postura se explica por la presencia de Epifanio 
entre bastidores En la fiesta de la dedicación del Santo 
Sepulcro, septiembre del 393, Epifanio se midió con Juan 
en un duelo de homilías sobre los antropomorfismos La 
tensión llego al culmen cuando el obispo chipriota, igno- 
rando los derechos del ordinario, ordeno sacerdote a Pau- 
hniano (primavera del 394), hermano menor de Jerónimo, 
y la ruptura cayo sobre este tn forma de excomunión 
Teófilo de Alejandría interviene, al principio escribe, en 



254 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



apariencia, en favor del obispo, mas los enemigos de éste 
logran desviar el conflicto hacia el terreno del ongenismo 
El prefecto del pretorio, Rufino de Constantinopla, ame- 
naza a Jerónimo con la expulsión, mas, asesinado el 27 de 
noviembre del 395, la situación cambia En la Pascua del 
397, Jerónimo, tras haber dado muestras de penitencia y 
cruzado el signo de la paz con Rufino, recibe la reconcilia- 
ción, ritos que no le impidieron organizar en Roma una 
intensa propaganda literaria con el fin de asegurarse la vic- 
toria ante la opinión pública, y acaso también para adelan- 
tarse a Rufino, que estaba para volver a Roma por esos 
días 

Rufino contaba con proseguir el trabajo, emprendido 
con tan buenos auspicios por Jerónimo, que lo tiene ahora 
relegado, prefiriendo la exégesis hebraizante, de traducir 
Orígenes expurgándolo de los errores que se le podían acha- 
car, y que no eran otra cosa, a su entender, que interpola- 
ciones de los herejes Tendremos ocasión de examinar más 
adelante las obras fruto de esta polémica, que duró hasta la 
muerte de Rufino (410) Jerónimo se alista, pues, en las 
campañas que organiza Teófilo de Antioquía Evagno, los 
«altos hermanos», alejados brutalmente de Escete, luego, 
Juan Cnsóstomo, todos los enemigos del Faraón, caen víc- 
timas de su pluma, como Rufino y Melania 

En la correspondencia de Jerónimo comparece este 
mismo año del 397 un africano un joven obispo, Agustín, 
rendía pleitesía a la autoridad del traductor y exegeta de 
Belén, no sin manifestar algunas reservas, propias de un 
espíritu que caminaba por otros senderos Jerónimo no 
percibió al instante la importancia que habría de alcanzar 
este nuevo interlocutor, y aguardó hasta ser interpelado 
por segunda vez el 402, respondiendo entonces con 
aplomo apenas le parecía advertir una crítica La humildad 
de Agustín no se resintió, y lograría al fin estrechar una 
alianza entre los dos contra un enemigo común Pelagio 

Jerónimo, Pelagio y Rufino mantenían los tres estre- 
chas relaciones con un reducido ambiente ascético inte- 
grado por nobles familias romanas Con la muerte del papa 
Siricio y la elección de Anastasio (diciembre del 399), Je- 
rónimo vuelve a ser persona grata Uno de sus discípulos, 
también Rufino de nombre, pero llamado el Siró, acaso 
por su larga estancia en Palestina, volvió a Roma en la 
primavera del 399 y se convirtió en uno de los amigos más 
activos de Pelagio Se le suele atribuir la continuación 



Jerónimo 



255 



hasta su fin del trabajo de revisión del Nuevo Testamento 
que Jerónimo había iniciado durante su estancia en Roma, 
pero que no pasó de los evangelios 

La muerte de Paula, fallecida el 404, fue un rudo golpe 
para Jerónimo Se consuela traduciendo obras monásticas 
de escaso valor literario, pero de enorme interés para la 
vida cenobítica las reglas de Pacomio, sus cartas y otros 
tesoros del ambiente pacomiano copto El 405 termina la 
traducción de la Biblia hebrea y emprende una serie de 
amplios comentarios de los profetas 

Los bárbaros devastan el Imperio como un azote apoca- 
líptico que invita a la práctica de la ascética y a la renuncia 
de las cosas mundanas La caída de Roma el 24 de agosto 
del 410 postra también a este hombre, que veía decrecer 
sus fuerzas y a sus amigos precederle en el sepulcro 

En otro lugar se hablara del origen del pelagianismo 
(cf c8) Al dejar Africa, Pelagio se refugia en Jerusalén, 
acogido por el obispo Juan El 414, Jerónimo se pronuncia 
contra él, creyendo encontrar en este nuevo peligro lo que 
había ya combatido en sus controversias precedentes. El 
416, una banda de terroristas pelagianos se venga incen- 
diando los monasterios de Jerónimo Mas el concilio cele- 
brado en Antioquía (417) logra alejar al hereje 

Tras la muerte de Juan de Jerusalén y luego la de Eus- 
toquio, Jerónimo fallece el 30 de septiembre del 419, de- 
jando inacabado el comentario de Jeremías, el último del 
ciclo de los profetas 

Estudios En el primer volumen de Jerónimo editado en CCL 
72 en 1959, P Antin ha compilado una bibliografía de 741 títu- 
los, clasificados de forma inteligente y provista de índice Nos 
limitamos, pues, a los estudios posteriores a esa fecha, con alguna 
excepción 

Sobre lauda La obra fundamental es F Cavallera, S Jérbme 
Savte et son oeuvre I 1-2 (Louvain 1922) (el vol II, que debía tratar 
de la obra, nunca fue publicado), J N D KELLY, Jerome His 
Life, Wrttings and Controversies (London 1975), Ch PlETRl, Roma 
chrtstiana I-II (Roma 1976) (passim) 

Sobre sus escritos G GRUTZMACHER, Hieronymus I-III (Leipzig 
1901-1908), J STEINMANN, S Jerome (París 1958) [trad alem , 
Koln 1961, trad ing , Notre Dame 1960], C FAVEZ, S Jérbme 
petnt par lui-meme (Bruxelles 1958), Y CHAFFIN, S Jerome (París 
1961), C C MlEROW, St Jerome, the Sage of Bethlebem (Milwau- 
kee 1959), R y M PERNOUD, S Jérbme (París 1961) [trad ing , 
New York 1962], P ANTIN, Recueil sur s Jerome (Bruxelles 1968), 



256 

Traducciones Jerónimo y Rufino 
S>¡dí r ° me ' antta "' *t chrétien- REAug 16(1970)35-46 (en al 
PeuvrTj* en RACh >, M TeSTARD, S Jér'ome, l' Apotre savant et 
*nv, ro „ Patr ' ctat romam (Pans 1969), D GORCE, S.Jerome et son 
{l ^4)T"¿ e \78 rttS ' lqUe lt lltUmqUe: Col,ectanea Cistercensia 36 
ProíZ^ de nac "»"nto: P HAMBLENNE, La longévtté de Jérome. 
l« 3ZT U ' ,trauon?: Latomus 28(1969)1081-1119 P ; JAY, W 
Tin, »*'"*»<* de s. Jérome- RE LA 51(1973)262-280, P AN- 
Ka AV e l l , ksse chez ( JMme: REAug 17(197 1)43-54; Ch. Gnil- 
a, Aíterskiage und Jenseitssehnsucht: JAC 14(1971)5-23 

nacimiento: G Del Ton, S. Girolamo di Strtdone 
Trieste 1962) 

P >, ^ ron °l»gia: P Nautin, ÉíWíj ¿i? chronologie htéronymtenne: 
*fcAug 18(1972)209-218, 19(1973)69-86, 20(1974)251-284, 
u -> i-« ^ ww ,„i ustr) bus» de Jér'ome, de la tnort de 

no/ de J' erus "lem et de ce lie de Grégoire de Naztanze: RHE 56 
(U61)33.35 ; Id , La date de la mort de Paultne, de l'épitre 66 de 
Jerome et de l'épitre 2? de Pauhn de No/e: Aug 18(1978)547-550, 
\J Th IERRy, The Date of the Dream of Jerome: VC 17(1963) 
28-40. 

Relaciones con sus contemporáneos: J MATTHEWS, Western Aris- 
tocracies and Imperial Court A. D. 364-425 (Oxford 1976), P. 
BROWN, The Patrons of Pelagtus. The Román Aristocracy between 
East and West: JThS 21(1970)56-72, P Jav, Jérome auditeur 
d'Apolltnatre de Laoduée a Antioche: REAug 20(1974)36-41; 
M TURCAN, S. Jérome et les femmes: BAGB (1968) 259-272; 
S Jannacone, Roma 184. Struttura soaale e spintuale del gruppo 
gerontmiano: GIF 19(1966)32-48, A. LlPPOLD, Paula: RESuppl X 
(1965)508-509, A. Paredi, S Girolamo e S. Ambrogio, en Mélan- 
ges E. Tisserant V [ST 23 5] (Cittá del Vaticano 1964) p. 183- 198, 
P Nautin, La lettre de Théophile dAlexandrie a Jean de Jérusalem 
et la réponse de l'Église de Jérusalem: RHE 69(1974)365-394, V" M. 
DUVAL, Sur les insinuations de Jérome contre Jean de Jérusalem: de 
l'artantsme a l'ortgentsme: RHE 67(1970)353-374, E BlHAIM, Les 
sources d'un texte de Socrate relatif a Cyrille de Jérusalem: Byzannon 
32(1962)81-91; O TESCARI, De beato Hieronymo quem Ruftnus 
adversarius pro viro mendaci habuit: Studi Romani 9(1961)19ss; 
K. ROMANIUK, Une controverse entre s. Jérome et Rufin dAquilée a 
propos de l'ép. aux Ephéstens. Aegyptus 43(1963)84-106, P. NAU- 
TIN L'excommumcation de s Jérome: Annuaire de l'Ecole pratique 
des Hautes Études, V section, 80-81 (1971-73) 7-37, E D. 
HUNT, St Silvia of Aquttania: JThS 23(1972)351-373, G. San- 
DERS Egérie, S. Jérome et la Bible, en Corona gratiarum. Miscellanea 
E Dekkers (Bruges 1975) I p. 181-199, H. Crouzel, S. Jérome et 
ses amts toulousains: BLE 73(1972)125-146, Y. M. Duval, 
S Augustin et le commentaire sur Joñas de s. Jérome: REAug 12(1966) 
9-40, A. M. LA BONNARDIÉRE, Jérome informateur d' Augustin 



Jerónimo 



257 



au sujet d'Ongene. REAug 20(1974)42-54, R F EVANS, Pelagius: 
Inquines and Reappraisals (New York 1968), J Coleiro, The 
Decay of the Emptre and the Valí of Rome in St. Jerome 's Letters and 
Lives of the Hermtts: Journal of the Fac. of Arts of the Univ of 
Malta 1(1957)49-57, F PasCHOUD, Roma aeterna (Roma 1967), 
M PAVAN, / cristiani e il mondo ebratco nell'eta di Teodosw ¡l 
Grande: Ann. Fac. ¡ettere e fil. Univ di Perugia 3(1965-1966) 
367-5 30 



II. Obras 

Jerónimo ha desempeñado una función de primer or- 
den en la transmisión de los textos bíblicos y patrísticos a 
Occidente; en sus obras se aprecia el manejo de una do- 
cumentación griega — exegética, histórica y espiritual — de 
excepcional amplitud. Poseía, además, una formación la- 
tina excelente, que se hace valer tanto cuando arrecia la 
polémica como en las cartas, transidas de afecto y huma- 
nidad. 

Jerónimo cuidaba mucho la difusión de sus obras. El, 
que había copiado en su juventud tantos libros para for- 
marse una biblioteca, obtuvo de la generosidad de Paula, al 
fin, un equipo de copistas y supo organizar una red de 
difusión por mediación de sus amigos romanos y de sus 
corresponsales. Las polvaredas que levantaban sus tratados 
polémicos eran casi maniobras de promoción libraría, 
quién sabe si henchidas adrede. Se cuidó personalmente 
de la difusión de su correspondencia; A. Chastagnol es del 
parecer que las primeras 45 cartas fueron ya utilizadas 
desde el 392 por un redactor de la Historia Augusta. Se ha 
creído incluso que la Biblia de Jerónimo apareció como 
una suerte de edición oficial, avalada por Dámaso y adop- 
tada por la iglesia de Roma, si no por todo el Occidente; se 
trata obviamente de un anacronismo, pues la Vulgata fue 
publicada, libro tras libro, cada cual con su dedicatoria a un 
amigo diverso. El nombre de Dámaso figura, en efecto, al 
principio de la revisión de los evangelios y se le atribuye 
generosamente la iniciativa de la empresa; pero en realidad 
habrá llegado, a lo más, a aprobar el proyecto de su joven 
amigo, o acaso a expresar el deseo de disponer de una me- 
jor edición; hacer profesión de humildad ante las órdenes 
de un personaje de rango no es, en definitiva, más que un 
tópico. 



258 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



B. Lamben ha dedicado casi 300 paginas al inventario 
de los manuscritos, utilizando catálogos, mas la historia de 
la tradición manuscrita de Jerónimo esta aún por escribir 
Las ediciones críticas acerca de la historia del texto son, 
pues, forzosamente muy discretas 

Ediciones Ediciones de conjunto fueron publicadas en Roma 
por Sweynheyn y PANNARZ (1468), por Erasmo, 9 vols (Ba 
silea 1516-1520), por M VlCTORlUS, 9 vols (Roma 1565 
1572), por J Martianay y A Pouget, 5 vols (París 1693 
P()6), por D Vallarsi, 9 vols (Verona 1734-1742, y 2 1864 
1865, menos exacta) Omito las reediciones, salvo PL 22-30 
(París 1845 1846 y 1864-1865) (modifica la paginación), que 
reproduce la segunda de Vallarsi Una nueva edición, en curso 
de publicación, en CCL, de la que han aparecido casi todas las 
obras sobre la Biblia He aquí la lista 72(1959) P ANT1N, Bi- 
bliographia selecta (ya mencionada, que nos dispensa de la biblio 
grafía anterior), Hebraicae Quaestwnes tn libro Geneseos, con la ed 
de P de Lagarde (Leipzig 1868), Líber tnterpretatioms hebraicorum 
nominum, según la ed del mismo en Onomástica sacra (Gottingen 
2 1887), Commentartolt in Psalmos según G MoRlN, Anécdota 
Maredsolana III l (Maredsous 1895), Commentarius in Ecclestas- 
ten, ed M Adnaen, que utiliza el excelente ms Wurzburg, 
Ms th q 2, del siglo V, habida cuenta también del París lat 
13349, del siglo VIII — 73 y 73A (1963) In Isaiam por M 
Adriaen, con el texto de Vallarsi, pues la abundancia de mss 
dificulta el establecimiento de un texto critico, el editor registra 
en el aparato las lecciones, por lo general excelentes, de los mss 
mas antiguos, si el lector sabe utilizar con inteligencia el aparato, 
se encuentra en terreno seguro En apéndice, la In Isaiam párvula 
adbreiiatto, según la ed de G Monn en Anécdota Maredsolana 
III- 3 (Maredsous 1903) —74(1960) In Hieremiam, ed S Reiter, 
ed critica muy satisfactoria que repite el texto de CSEL 59 
(1913), pero sin su valioso índice — 75(1974) In Hiezecbielem ed 
F Glorie, el texto es substancialmente el de Vallarsi, con cotejo 
de algún que otro ms , el editor no ha imitado la discreción de 
Adriaen en el vol 7 3 > ha corregido a veces el texto de Vallarsi, 
de suerte que es difícil para el lector reconocer las buenas leccio 
nes de los mss — 75A (1964) In Danielem, ed F Glorie, como el 
vol 75 — 76 y 76A (1969-1970) In Prophetas minores, edición de 
M Adriaen, según los mss antiguos — 78(1958) Opera homilettca 
es decir, tratados sobre los Salmos, sobre Marcos y homilías di- 
versas, reedición mejorada de G MoRIN, Anedota Maredsolana 
III 2-3 (Maredsous 1897-1903) — Sobre las traducciones de la 
Biblia y de los Padres griegos, cartas (CSEL) y ediciones de textos 
particulares remitimos al correspondiente apartado 

Estudios E ARNS, La technique du libre d'apres s Jerbme (París 



Jerónimo 



259 



1953), G KLOETERS, Bucb und Schrift bei Hieronymus Diss 
(Munster 1957), B Lambert, Bibliotehca Hieronymi manuscripta 
I-IV (siete previstos) (Steenbrugge 1969-1972) (con minucioso 
examen de los ¡puna, tablas de títulos, incipit y explicit), H Ha 
GENDAHL, Die Bedeutung der Stenographie fur die spatlat christli- 
chen Ltteratur JAC 14( 1971)24-38, A CHASTAGNOL, Le supplice 
invente par Andius Cassius Remarques sur l'«Histoire Auguüe» et 
la lettre 1 de s Jerbme, en Bonner Historia-Augusta-Colloquium 
1970 (Bonn 1970) p 95-107 

Traducciones Francesas A DlJMAS, Jerbme Textes chotsis et 
presente* (Namur 1960), C Olivier, Jerbme Textes choius et intro- 
dutts (París 1963) [trad al , Stuttgart 1965] — Inglesa J H HRIT- 
ZEN, St Jerome Dogmatic and Polemical Works (Washington 
1965) — Italianas E CASIMASl, Gtrolamo Opere scelte (Uomini 
illustri, Vita di t Paolo, Contro Eludió, Lettere e Omelie) (Tormo 
1971), L F PlZZOLATO, L'amicizia cristiana Testi di s Gtrolamo 
y otros (Tormo 1973) 

A) Traducciones bíblicas 

Para la cultura occidental y en la vida de la Iglesia, Je- 
rónimo es, ante todo, el traductor de la Biblia Mas no se 
crea que la haya traducido por entero ni que su labor de 
traductor obedeciera a un plan y a un método uniforme La 
realidad es mucho más compleja incluso en los confines de 
un mismo libro 

Ediciones La editio princeps es la de Gutenberg «de 42 lineas» 
(Mainz 1452) (ut videtur), que es, asimismo, un monumento ca- 
pital en la historia de la humanidad, con el texto tardío difundido 
por la Universidad de París, reed en facsímil Johann GuTEN- 
BERG, Die zwetundvterzigzeilige Btbel (Zunch 1978), R Estienne, 
París 1528, 2 1532, 4 1540, la ed Sixtina (Roma 1 590) fue destrui- 
da a la muerte de Sixto V, la Clementina (impresa por orden de 
Clemente VIII) (Roma 1592, 2 1593, H598) ha sido por mucho 
tiempo el texto oficial, ne varietur, de los católicos, Biblia sacra 
secundum latinam vulgatam versionem ad codicum fidem I-XV (Citta 
del Vaticano 1926-1978) (incompleta aun Genesis-Ezequiel, 
gran ed critica), H DE SAINTE-MARIE, 5 Hieronymi Psalterium 
¡uxta Hebraeos (Roma 1954), Biblia sacra luxta vulgatam versio- 
nem recensuit R Weber (Stuttgart 1969, 2 1975), ed manual 
del texto, revisado escrupulosamnete, normalmente, mejor que 
las ediciones criticas precedentes 

Instrumentos de trabajo Desde el Medioevo, las concordancias 
se han multiplicado, las mas útiles, que se integran por los diver- 



260 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



sos criterios de clasificación adoptados, eran F P DuiRlPON, 
Vulgatae editionis Concordantiae (París 8 1880), PEUITIFR, Con 
cordantiarum Thesaurus (París 189 7 ), G DE Zamora, Sacroruvi 
Btbliorum Concordantiae (Roma 162 7 ) Ultima la de B FlSCHER, 
Noiae Concordantiae Bibliorum Sacrorum tuxta vulgatam verstonem 
entice editam, 5 vols (Stuttgart 19 7 6) (según la rec de Weber ) 
teniendo en cuenta las principales vanantes), W E PLATER- 
H I White, A Grammar of tloe Vulgate (Oxford 1926) Sobre la 
autoridad de la Vulgata J Gribomont, L'Eglue et les versions 
bibhques La Maison-Dieu 62(1960)41-68 

1 Los evangelios 

El prologo Novum opus atribuye a Dámaso (+ 384) la 
iniciativa de esta revisión, y ya hemos visto cómo cabe in- 
terpretarlo Jerónimo se queja de tener que respetar los 
hábitos lingüísticos del público y promete no corregir lo 
que el griego no exija Es, en todo caso, un trabajo de 
principiante, que si bien, en conjunto, es de buena calidad, 
se muestra bastante irregular y poco respetuoso de los 
principios enunciados Para juzgarlo es preciso recurrir a la 
edición de Stuttgart (Weber), que ha utilizado, entre otros 
testimonios, los fragmentos de Sankt Gall contemporáneos 
de Jerónimo, en los que ya se proponen al margen leccio- 
nes alternativas En su Nuevo Testamento, Weber se separa 
772 veces de la edición de Oxford (Wordsworth-White) y 
no acepta la hipótesis que hace coincidir prácticamente el 
texto base de Jerónimo con el codex Brixianus (f), que se 
asemeja a la Vulgata sólo por contaminación Jerónimo 
descarta sistemáticamente las lecciones que se resienten de 
los textos paralelos y del texto griego «occidental», mas no 
consta que se haya servido de un texto griego emparen- 
tado estrechamente con el Vaticanus, Fischer se pronun- 
ciaría por un texto protoantioqueno, y demuestra que Vo- 
gels ha exagerado en buena medida la novedad que la revi- 
sión de Jerónimo aportaba 

2 Los demás libros del Nuevo Testamento 

No conocemos prólogos de Jerónimo, con la acostum- 
brada dedicatoria a algún amigo, a Hechos, epístolas y 
Apocalipsis La técnica de la revisión es semejante a la de 
Jerónimo, pero más sistemática, y el resultado es absolu- 



Jeronimo 



261 



tamente diferente del texto que se lee en sus citas El pri- 
mero que utiliza la Vulgata es Pelagio, especialmente en su 
comentario de Pablo, mas se advierte, en ocasiones, la 
marcada preferencia por ciertas lecciones de la Vetus la- 
tina D de Bruyne no dudaba en atribuir a Pelagio la 
revisión, B Fischer, con buenas razones, prefiere asignarla 
a Rufino el Siró, discípulo de Jerónimo y amigo de Pe- 
lagio 

Ediciones I WORDSWORTH-H I WHITE-H F D SpARKS, 
Noium Testamentum secundum editionem s Hieronymi 
(Oxford 1889-1954), H 1 White, Noium Testamentum latine 
Edttto mwor (Oxford 1911), Biblia Sacra, ed R Weber (cit ) 
(Stuttgart 19 7 5) 

Estudios H J Vogels, Vulgatastudien Die Evangelten der Vul- 
gata (Munster 1928), ID ,Handbuch der Textkritik des Neuen Testa- 
mentes (Bonn ~ 1 95 5 >, B FlSCHER, Das Neue Testament in latei- 
nischer Sprai.be, en K ALAND (ed ),Die alten Ubertetzungen des 
Neuen Testaments (Berlín 1972) (excelente), A B BELL, Jerome's 
Role in the Translation of the Vulgate Neu- Testament New Testa- 
ment Studies 23(1977)230-233 



3 La primera revisión del Salterio 

En el prologo al Salterio «galicano», Jerónimo habla de 
una rápida revisión del Salterio realizada en Roma al 
mismo tiempo de la revisión de los evangelios, de que he- 
mos ya tratado El texto griego utilizado no podía compa- 
rarse en calidad ni con la recensión hexaplar de Orígenes 
(cf infra) ni con el original hebreo Que el llamado Salte- 
rio romano, en uso aun hoy en la basílica de San Pedro de 
Roma, que fue durante la Edad Media el texto litúrgico 
normal en Italia, sea el fruto de esta primera revisión de 
Jerónimo, es pura conjetura, carente de toda prueba El 
Salterio romano, que carece de prólogo y de indicios que 
hagan pensar en una revisión, sería, más bien, el texto que 
Jerónimo se propuso enmendar Esta primera revisión del 
Salterio, obra de juventud y repudiada luego por su autor, 
no encontró salida entre el viejo texto tradicional y las su- 
cesivas recensiones de más calidad, y de hecho ha pere- 
cido Igual suerte hubieran corrido, probablemente, los 
evangelios si Jerónimo hubiera editado en Oriente una 
nueva revisión sobre un texto griego de mejor calidad 



262 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



En todo caso, conviene advertir que estas revisiones 
romanas de los evangelios y del Salterio, de nivel aún mo- 
desto, en las que Jerónimo se entrena, tienen por objeto 
precisamente los libros más leídos de toda la Biblia, que 
exigían, por tanto, con mayor urgencia una edición mejo- 
rada Si la iniciativa realmente provino de Dámaso, habría 
que reconocerle verdadero celo pastoral 

Estudios D DE Bruyne, Le probleme du psautter romatn RB 

4 1( 1929)297-524 



4 El Salterio Galicano y la revisión hexaplar 

En la biblioteca de Cesárea, Jerónimo tuvo ocasión de 
consultar las Héxap/as, el monumental trabajo critico del 
texto griego obra de Orígenes En columnas paralelas ofre- 
cían diversas versiones, con el texto de los Setenta acomo- 
dado al original hebreo, indicando con un asterisco los pa- 
sajes presentes en Teodoción y en el hebreo, pero ausen- 
tes del texto griego tradicional, y con un obelo los pasajes 
de este último ausentes del hebreo Durante algunos años, 
del 387 al 392, Jerónimo abrigó el proyecto de dar a cono- 
cer al mundo latino el texto critico así obtenido, como mas 
tarde, hacia el 615, hará, en otra dirección, Pablo de Tela, 
que la traducirá escrupulosamente en siríaco De los libros 
sapienciales nos han llegado, en versión latina hexaplar, 
partes considerables Job, los tres libros de Salomón y el 
Salterio, de Crónicas sólo el prólogo, que las biblias de 
Teodulfo colocarán junto al prólogo de la versión del he- 
breo del mismo libro La versión hexaplar de los libros 
sapienciales obtuvo gran éxito en el siglo V, y poco faltó 
para que fuese ésta la Vulgata, San Agustín la tenía en gran 
estima, y hubiera deseado que Jerónimo llevase a cabo este 
trabajo con toda la Biblia (Ep 56,2 y 104,3 = AUG , Ep 28 
y 7 1) Pero entre tanto el erudito de Belén había orientado 
hacia otras metas sus ambiciones, y declinó la invitación con 
la excusa de haber completado el trabajo ya una vez y 
de haberlo perdido «por falta de honradez de un descono- 
cido» (Ep 134,2) El Salterio hexaplar se mantiene rela- 
tivamente cerca del viejo texto tradicional, fue adoptado 
en la liturgia irlandesa y luego, a fines del siglo, en la 
Francia Carolina, donde contrajo la designación de Sal- 
terio Galicano, y continuó ampliando sus dominios 



Jerónimo 



263 



hasta penetrar en las biblias de las universidades, en la 
Vulgata Clementina y casi por doquier en la liturgia latina 
Solo Pío XII autorizo que pudiera ser sustituido por otra 
traducción 

Eduwnes JOB C P Caspari, Das Buch Job (Chnstiama 
1895) — Sapienciales A Vaccari, L'uso litúrgico di un laioro 
irituodtS Gtrolamo Rivista bíblica 4( 1956)357-575, Id , Recupe- 
ro d'un laioro critico di s Girolamo, en Scritti di erudizione e di 
filología II (Roma 1958) p 85-146, ID , Cantia Canticorum Vetus 
Latina translatio a s Hieronymo ad graecum textum hexaplarem 
eméndala (Roma 1959) — Salterio Galicano Biblia sacra ad codi- 
tum fidem X (Citta del Vaticano 1955), Biblia Sacra (Stuttgart 
1975) 

Estudios A Thibaut, La reí is ion hexaplaire de s Jerome en 
Ricbesses et deftciences des anciens psautiers latins (Roma 1959) 
p 1()~-149, J H Gailey, Jeronie's Latín Versión of Job /rom the 
Greek Chapters 1-26 Its Text, Character and Proienance Diss 
(Pnnceton 1945) 



5 La traducción del texto hebreo 

Hacia tiempo que Jerónimo había adquirido familiari- 
dad con la lengua hebrea, pero sin la ayuda de las traduc- 
ciones de Aquila y Simaco no habría sido capaz de afrontar 
las dificultades del texto La lectura de los Setenta hexapla- 
res le imponía el frecuente recurso al original hebreo Sus 
viajes le habían proporcionado un cierto dominio de la to- 
pografía de Palestina, y las traducciones del Onomasticon de 
Eusebio y del Líber locorum le planteaban problemas con- 
cretos De ahí que antes de comenzar con el Génesis 
hexaplar quiso aclarar sus ideas, y se puso a trabajar en una 
obra estrictamente técnica, las Quaesttones hebratcae, en la 
que comparaba las diversas traducciones entre si para esta- 
blecer el sentido del texto Contra el proyecto inicial, estas 
Quaesttones no rebasaron el Génesis, y Jerónimo cambió de 
plan se imponía traducir directamente del hebreo (o, si se 
prefiere, de Aquila y Símaco, que mutuamente se comple- 
taban) Esto sucede el 392, y coincide con el abandono de 
su proyecto de traducir Orígenes y la interrupción defini- 
tiva de sus comentarios de Pablo No sabemos por qué 
libro empezó ,-Por el libro de los Reyes, relativamente 
fácil y tan afín a Crónicas, que había apenas terminado de 



264 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



revisar' ,.0 por los profetas, por los que, al parecer, aún 
no había pasado la revisión hexaplar' ,-Job y los Salmos, ya 
corregidos, mas acaso de forma no de su agrado' La re- 
ciente edición crítica de Ezequiel y de su prólogo nos pro- 
porciona una fecha Jerónimo termina la traducción de este 
libro poco después de la lectura de la Apología de Orígenes, 
obra de Pánñlo, en traducción de Rufino, y, por tanto, a 
principios del 398, Esdras puede ser fechado el 394, Cró- 
nicas, el 396, los libros de Salomón, en el verano del 398, 
el Octateuco, iniciado más tarde, se concluye el 404, des- 
pués de la muerte de Paula Ester es del 405 Es un orden 
que no se comprende fácilmente 

La empresa fue, más bien, objeto de crítica que de ad- 
miración a juzgar por las apologías, que son los prólogos 
de cada libro (si no se trata de mera propaganda literaria) 
Los amigos del autor lo animaban, pero Rufino y su grupo, 
Agustín y otros, temían perder la Biblia de la Iglesia y caer 
en una perspectiva judía Jerónimo respondía alegando el 
ejemplo del Nuevo Testamento, que no cita exactamente 
los Setenta, argumento débil, pues casi nunca la divergen- 
cia se debía al recurso al texto hebreo, y, en todo caso, la 
gran mayoría de las citas de los escritos apostólicos estaban 
tomadas de los Setenta La calidad literaria de la nueva tra- 
ducción y las divergencias entre los defensores de las anti- 
guas redundaron en favor de Jerónimo Su traducción de 
los profetas se impuso sin resistencia, y la de los libros 
sapienciales acabó por desplazar la versión hexaplar, tam- 
bién las antiguas traducciones de los libros históricos ce- 
dieron, pero de ellas ha sobrevivido un buen número de 
manuscritos La versión del Salterio hebreo fue acogida en 
algunas biblias doctas, pero nunca logró abrirse camino en 
el campo litúrgico 

La diferencia entre el griego y el hebreo variaba mucho 
de un libro a otro, y, en consecuencia, también la diferen- 
cia entre la Vulgata y la antigua traducción latina En con- 
junto, los sapienciales se acercan a la antigua traducción 
más que los profetas, excepto Ezequiel, Jeremías es com- 
pletamente diverso En un libro como el Génesis, Jeró- 
nimo respeta el tenor antiguo de los oráculos, de las ora- 
ciones y de las fórmulas más firmemente ancladas en la 
piedad de la Iglesia de su tiempo, dando libre curso a su 
inspiración en las narraciones Las paradojas del Eclesiastés 
lo estimulan, a Tobías lo adorna con leyendas Son libros 
cuya inspiración no parece merecerle el mismo respeto 



Jerónimo 



265 



que el Pentateuco En cambio, los profetas, de suyo oscu- 
ros, son tratados con un respeto del texto, ante el que de- 
berían avergonzarse los traductores modernos, mucho me- 
nos escrupulosos 

Jerónimo utilizó un texto hebreo muy semejante a 
nuestro texto masorético, pero lo interpretaba con la 
ayuda de traducciones hexaplares, tradición antigua que 
conocemos mal, y recurriendo directamente a los rabinos, 
aunque no se deba exagerar su frecuencia, sobre todo pa- 
sados los contactos de los primeros años De vez en 
cuando, la preocupación apologética sale a descubierto, Je- 
rónimo se siente claramente orgulloso de poder prestar 
con su ciencia tales servicios, y lo hace notar en sus co- 
mentarios 

«Tenemos la dicha de poseer en la Vulgata una traduc- 
ción de los libros sagrados que es un monumento de poe- 
sía, que no dudaría personalmente en considerar la obra 
maestra de la lengua latina Si no es inspirada en su accep- 
ción teológica, ciertamente es inspirada en su accepción 
literaria» (P CLAUDEL, J'aime la Bible p 55, cit. por 
J STEINMANN, S Jérome p 212) Atado por la tradición po- 
pular de las antiguas traducciones, Jerónimo demuestra un 
gusto mucho más dueño de sí que en los preciosismos de 
sus cartas o en el brío de sus polémicas Por una parte, la 
majestad del autor inspirado redunda en él, por otra, 
quince siglos de uso y de oración han conferido al texto 
una pátina, o mejor, como a una venerable basílica paleo- 
crisnana, autoridad sobre las lenguas y las artes de todo el 
Occidente, la sobrevivencia no es de los menores ingre- 
dientes de la belleza La fineza de su pluma, sin detrimento 
de la fidelidad debida a oráculos oscuros, logra que la ma- 
jestuosidad del sujeto no sofoque m la vida ni la naturali- 
dad, y, si ha debido recurrir a hebraísmos osados, la Edad 
Media hará de ellos expresiones familiares y sagradas Sólo 
quien estuviera totalmente imbuido de un clasicismo rí- 
gido podría permanecer insensible ante este lenguaje, y tal 
fue el caso, no raro, del Renacimiento, menos en las per- 
sonas de gusto, como Erasmo 

6 Los deuterocanómcos 

«El libro de Jesús, hijo de Sirac, la Sabiduría de Salo- 
món, Judit, Ester, Tobías y los Macabeos se leen para edi- 



Patrologta 3 



10 



266 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



ficación, pero no gozan de autoridad canónica» (prólogo a 
Proverbios), «el III y IV de Esdras no son má$ que fanta- 
sías» (prólogo a Esdras) Jerónimo no se rebaja, pues, a lo s 
deuterocanónicos, con la salvedad de Tobías y Judit, q Ue 
tradujo libremente «Magis sensum a sensu quam ex verbo 
verbum transferens» (prólogo a Judit), mas no llega a des- 
cartar los capítulos añadidos al texto griego de Daniel y 
Ester 

Los primeros que reunieron en una colección, más bien 
una biblioteca que un grueso volumen, las buenas traduc- 
ciones bíblicas que se convertirían en la Vulgata, incluye- 
ron, al parecer, la mayor parte de estos libros, de los que la 
Iglesia no quería prescindir En todo caso, en nuestros ma- 
nuscritos hacen su aparición más tarde y a partir de una 
misma recensión La Sabiduría y el Eclesiástico están re- 
presentados por un texto interpolado y tardío, indigno de 
figurar junto a la obra de Jerónimo, los Macabeos, con un 
texto corregido con el griego Baruc falta en casi todos los 
manuscritos, la recensión, que irá a parar a la Biblia de la 
T J>v>vwbYA'&A -Ae ?-my=> y Vas elevaras vKyp>te%4S- «ie. la. Val- 
gata, fue introducida más tarde, hacia el año 800, por Teo- 
dulfo de Orleans 

Estudio J GRIBOMONT, L'edition tatuarte de la Válgate et la 
Sagesse de Salomón dans sa recensión ttaltenne RSLR 4(1968)472 
496 



B) Traducciones de instrumentos de trdbajo 

En los comienzos de su carrera, Jerónimo muestra un 
sentido muy despierto de las tareas prioritarias, consagrán- 
dose a obras austeras, pero indispensables para el trabajo 
científico 



1 La «Crónica» de Ensebio 

Antes de empezar su Historia eclesiástica, mucho antes 
de la fecha convencional del 303, Eusebio había compilado 
una tabla comparativa de las diversas cronologías existen- 
tes Es, ciertamente, un género literario menor, pero nece- 
sario para introducir en el desarrollo de los acontecimien- 
tos una escala matemática, aproximada si se quiere, pero 



Jerónimo 



267 



indispensable como andamiaje que sostenga las observa- 
ciones de carácter psicológico, sociológico, filosófico o teo- 
lógico que pretenden aclarar el curso de aquéllos Dema- 
siado erudita y de transcripción difícil, la obra en griego 
pereció Jerónimo la descubrió el 380 en Constantinopla, 
siendo aún muy joven, intuyó su utilidad, la tradujo cuida- 
dosamente y la continuo hasta el 378 

Ediciones y estudios Cf J Quasten, Patrología II p 326 328, 
R Helm, Eusebtus' Werke VII Dte «Chronik» des Hteronymus 
|GCS 23] (Berlín 1956), D S Wallace-Hadrill, The Eusebtan 
«Cbronicle» the Extant and Date of Composttion of its Early Edt- 
ttons JThSt n s 6(1955)248-25 3 (el acuerdo entre Jerónimo y la 
Historia eclesiástica contra la versión urmena de la Crónica sena 
consecuencia de una revisión de Eusebio, mas ,-por que no de Je- 
rónimo-'), A GrisaRT, La «Cbronique» de s Jerbme Le lieu et la 
date de sa composttion Helikon 2(1962)248-258 (en Trevens, 
entre 368-37 P) 

2 Los «Onomástica». «Líber locorum», «Líber nominum» 

Hacia el 390, mientras se ocupaba de las Quaestiones 
hebratcae, Jerónimo compiló dos listas de nombres hebreos 
que los Setenta habían transcrito sin traducirlos (sobre las 
relaciones entre las tres obras, cf KLOSTERMANN, p xxvi 
n 4) Eusebio había compilado una lista de nombres geográ- 
ficos, agrupándolos según la letra inicial, y, dentro de cada 
letra, según el orden de los libros de la Biblia, cuando se 
requería, añadía las traducciones hexaplares, la identifica- 
ción con la terminología del siglo IV y datos sobre la locali- 
dad (distancias según las indicaciones miliares romanas) 
Jerónimo completa la lista con sus conocimientos, cambia 
a veces el orden (nótese que Klostermann, al editar Jeró- 
nimo junto a Eusebio, ha rectificado las modificaciones 
introducidas por el primero, para conocer el orden primitivo 
hay que recurrir alas ediciones anteriores, Lagarde o PL 25), 
pero a veces permanece fiel al modelo, notificando sólo su 
desacuerdo 

El significado etimológico de esos nombres misteriosos 
era un problema de filología en el que se injertaba una 
interpretación espiritual Listas similares con traducciones 
griegas circulaban con los nombres de Filón y Orígenes 
Jerónimo, que se consideraba capaz de discernir el valor 
de un elevado número de etimologías, compiló una obra 



268 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



de conjunto, dividida según los libros de la Biblia y subdi- 
vidida según las letras iniciales del alfabeto griego, prueba 
evidente de que traduce, no compone. 

Ediciones y estudtov Cf J Quasten, Patrología ( Madrid 1962) 
II p 351-352, E KLOSTERMANN, Eusebtu's Werke. III-l. Das 
«Onomastikon» der btbhschen Ortsnamen [GCS] (Leipzig 1904) (im- 
pone a Jerónimo el orden de Eusebio), P DE Lagarde, Onomás- 
tica sacra (Gottingen 18 7 (), 2 1887, con texto griego y versión 
latina de Jerónimo de los dos Onomástica) CCL 7 2,5 7 -16l , 
con la sola edición del Líber nominum: T D Barnes, The Compo- 
sition of Eusebias' «Onomafttcon»: JThS 26( 19 7 5)4 12-4 1 5; J 
WlLKINSON, L'apport de s J'erome a la topographie: RBibl 81(1974) 
245-251, F WüTZ, «Onomástica sacra» Untersuchungen zum 
Líber interpretationis nominum hebraicorum des hl. Hieronymus 
(Leipzig 1914-1915) 



3. «De viris tnlustribus» 

Este catálogo de escritores cristianos, compilado el 393 
y que facilita una lista de las publicaciones de su autor an- 
teriores a ese año, podría parecer una obra original de Je- 
rónimo. En realidad, si se prescinde del plan adoptado, 
que se inspira en Suetonio, la substancia está tomada de la 
Historia eclesiástica, de Eusebio, con adiciones sobre el 
mundo latino. Jerónimo hubiera querido hacer creer que 
las obras que menciona le son familiares, mas no ha sido 
difícil evidenciar los errores de interpretación, que demues- 
tran su ignorancia. Mas, al menos, la idea de compilar un 
manual de patrología es prueba de su curiosidad intelec- 
tual, que intentaba poner los fundamentos de una historia 
de la exégesis. 

Edición: E C RlCHARDSON, Hieronymut, «Líber de i iris inlus- 
tribus» (Leipzig 1896). 

Traducciones: Italiana: G GoTTARDI, S. Girolamo, Uomini 
illustri (Siena 1969) 

Estudios: G BruGNOLI, // titolo «De viris inlustribus »: Annali 
Fac. Lettere e Filos. Univ. di Barí 28(1960)363-380, P. NAUTIN, 
La date du «De vtris tnlustnbus~>: RHE 56(1961)33-35. 



Jerónimo 



269 



C) Traducciones de Orígenes y de D'tdtmo 

l. Homilías de Orígenes sobre los profetas y el Cantar 

Hacia el 381, y estimulado por Gregorio Nacianceno 
(o ya en Antioquía, como quiere P. Nautin), Jerónimo se 
entusiasma con la obra de Orígenes; no aún con las obras 
eruditas, sino, más bien, con las homilías en las que el 
maestro comunica su admirable vida interior (véase el pró- 
logo de Jerónimo a las homilías sobre el Cantar). En Cons- 
tantinopla, un amigo, el sacerdote Vicente, corre con los 
gastos de secretaría que un vasto plan de traducciones 
requiere. 

La suerte favorece al principio 14 homilías sobre Jere- 
mías (12 se conservan en el original) y otras tantas sobre 
Ezequiel. El orden de la edición de Jerónimo (PL 25) es 
diverso de la de Orígenes (GCS), que presenta un texto de 
mejor calidad, pero que omite los prólogos de Jerónimo. 
Dos años más tarde, en Roma, Jerónimo ofrece a Dámaso 
lo que entonces consideraba la obra maestra del Alejan- 
drino: las dos homilías sobre el Cantar. Después del 392 
traduce aún nueve homilías sobre Isaías (Baehrens consi- 
dera no auténtica la homilía 9, que contradice a la 6), aun- 
que carecen del acostumbrado prólogo de Jerónimo, Ru- 
fino atestigua su autenticidad, pues las cita para demostrar 
que Jerónimo había entonces corregido el texto de Oríge- 
nes con el tipo de glosas ortodoxas que luego reprochó 
a la traducción rufiniana del De principiis. 

Ediciones. Cf. J Quasten, Patrología I 360-366, W A. Baeh- 
rens, Origines' Werke VIII [GCS] (Leipzig 1925); P HUSSON y 
P NAUTIN, Origine Homéltes sur Jérémte- SCh 232 238 Ü9 7 6- 
19 77 ) 

Traducciones Francesa- O ROUSSEAU, Origine Homéltes sur le 
Cantique: SCh 3 7 (1953) — Inglesa: R P Lawson, Origen The 
Song of Songs Commentary and Homilies [ACW 26] (London- 
Westminster 195 7 ) 

Estudios: V Peri, Solomon. oppure Solón- 1 Su una lezione dell' 
Om Ez V 3 di Origene in latino: Aevum 33(1959)526-528, Id , 
/ passi sulla Trinita nelle omelie origeniane tradotte in latino da 
( Girolamo- SP VI (Berlín 1962) p 155-180, G Lomiento, Note 
sulla traduzione geronimiana delle Omelie su Geremia di Origene: 
VetChr 10(1973)243-262, Id., en Origeniana (Barí \9~">) 
p 139-162 



270 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



2 Homilías de Orígenes sobre Lucas 

Vicente, Rufino y Agustín apreciaban mucho las tra- 
ducciones de Orígenes que Jerónimo iba publicando, y le 
alentaban a proseguir en la tarea Mas a medida que se 
hacía a ello, Jerónimo optó por firmar él mismo los co- 
mentarios, en los que obviamente se servía de los exegetas 
orientales Si volverá más tarde a traducir Ongenes y Di- 
dimo, lo hará con la perversa intención de denunciar los 
plagios o los puntos flacos de otros traductores Y tal es el 
caso de las 39 homilías de Orígenes sobre Lucas, traduci- 
das el 390 con la intención de hacer añicos el comentario 
de Ambrosio sobre el mismo Evangelio, «guirnalda adere- 
zada con plumas de pavo» (prólogo de Jerónimo a su tra- 
ducción) Por el momento, las Quaesttones hebratcae son in- 
terrumpidas para mostrar a Paula y Eustoquio el método 
de trabajo del Obispo de Milán 

Ediciones Cf J QUASTEN, Patrología I p 360-361, M Rauer, 
Orígenes' Werke IX [GCS] (Leipzig 1941 ) 

Traducción Francesa H CROUZEL, Ortgene Homeltes sur < 
Luc SCh 87(1962) 



3 Los «Principios» 

El 398, Rufino tradujo los cuatro libros De principus, 
presentándose como continuador de Jerónimo y acomo- 
dando el texto a la sensibilidad de la época Desde Belén, 
Jerónimo replica el 399 con una traducción que se pro- 
pone poner en evidencia las herejías contenidas en la obra 
La ironía de la suerte, lamentada por los eruditos moder- 
nos, quiso que los copistas prefirieran el arreglo edificante 
de Rufino y condenaran al índice la traducción de Jeró- 
nimo 

4 El «Tratado sobre el Espíritu Santo», de Dídimo 

Para completar los trabajos de Jerónimo sobre Oríge- 
nes, hemos saltado la traducción del tratado de Dídimo 
sobre el Espíritu Santo, que es de los años 387 al 390 
Jerónimo emprendió esta tarea provocado por la urgencia 



Jerónimo 



271 



de rebajar a su justo precio el tratado de Ambrosio sobre 
el mismo argumento, mostrando el saqueo perpetrado por 
Ambrosio en la teología griega La traducción es preciosa, 
sobre todo, porque el original se ha perdido 

Ediciones y estudios Cf J QUASTEN, Patrología II p 90-91, 
L DOUTRELEAU, Etude d'une tradition manuscrite le «De Spiritu 
Sancto» de Didyme, en Kyriakon Festschrift J Quasten (Muns- 
ter 1970) I p 352-389 

D) Traducciones de compilaciones polémicas 

Entre las cartas de Jerónimo figuran documentos de 
Teófilo de Alejandría, de un sínodo de Jerusalén y otros 
textos orientales traducidos y difundidos en Occidente con 
intención polémica Mencionamos la ep 51, de Epifanio a 
Juan de Jerusalén (394), la 87 y la 89, de Teófilo a 
Jerónimo (399-400), la 90, de Teófilo a Epifamo, y la 91, 
de Epifanio a Jerónimo, las 92 y 93 son la carta sinodal de 
Teófilo y la respuesta del sínodo de Jerusalén, a las que 
sigue la 94, con la respuesta personal de Dionisio de 
Lidda (400), las 96, 98 y 100 son epístolas festales de Teó- 
filo, traducidas en el 403 y 404, la 113 es de Teófilo a 
Jerónimo (405) El traductor, para sacarles partido, añadía 
pimienta al texto, y no dudaba en hacer la apología de esta 
forma de proceder en la ep 57 De óptimo genere interpre- 
tando en la que apela a su larga experiencia en el oficio 
para justificar las libertades que se había tomado con los 
originales de Juan de Jerusalén 

Cabe añadir a este dossier la traducción de un breve 
tratado sobre Isaías, escrito contra Orígenes (a instancias 
de Teófilo 5 ) No es del todo cierto que la traducción sea 
de Jerónimo El texto fue publicado por G Monn (Anéc- 
dota Maredsolana III 3 [Maredsous 1903] p 103-122 y 
cf L CHAVOUTIER, Querelle origéniste et controverses trini- 
tatres a propos du traite Contra Origenem «De vtsione Isaiae»: 
VC 14[1960]9-14) 

E) Pacomiana 

Existía una traducción griega de una sene de textos 
coptos pacomianos en sentido amplio, de la que se pidió 
traducción latina a Jerónimo después de la muerte de 



272 



Traducciones. Jerónimo y Rufino 



Paula (404). La traducción latina se mantiene en el nivel 
sencillo del original. Los fragmentos griegos y coptos, de 
notable extensión, que se han conservado permiten apre- 
ciar las dificultades de Jerónimo para comprender un am- 
biente tan diferente del suyo. 

Ediciones: A. BOON, Pachomiana latina (Louvain 1932) 
(= Praecepta, Praecepta et Instituía, Praecepta atque ludida, Prae- 
cepta ac leges, Epistulae S. Pacbomii, Epistula Theodori, Líber Orsie- 
sii; los Mónita Pacbomii no son de Jerónimo, sino una recensión 
diversa de la ep.3); los fragmentos coptos en apéndice en Boon y 
en L. T. LEFORT, Oeuvres de s. Pacbbme et de ses disciples [CSCO 
159-160] (Louvain 1964); H. Quecke, Die Briefe Pachoms (Re- 
gensburg 1975); E. KRISCHKER, Zur Sprache der «Regula Pacbo- 
mii» in der lateinischen Versión des Hieronymus (Diss. Wien 1966). 

F) Comentarios bíblicos 

Al pasar de las traducciones de Jerónimo a sus comen- 
tarios bíblicos, no abandonamos el terreno en que nos mo- 
víamos, pues éstos son, en gran parte, adaptaciones de los 
tesoros literarios de la biblioteca de Cesárea. 

Convendría empezar enumerando aquellas cartas que 
no son otra cosa que pequeños tratados exegéticos o el 
marco de disertaciones eruditas o místicas: 18A y 18B, a 
Dámaso sobre Is 6; 28, al mismo, sobre el Hosanna; 21, al 
mismo, sobre el hijo pródigo, y tantas otras del mismo gé- 
nero. Esta correspondencia manifiesta una evolución para- 
lela a la de los tratados: al principio, la inspiración viene de 
Orígenes, mas ésta cede poco a poco el terreno a la crítica 
literaria o textual (v.g.: la ep.106, del 404). 

La primera muestra es del 374 y en Antioquía, y solo 
Dios sabe por qué, se beneficia Abdías. Jerónimo se preo- 
cupará más adelante de hacerla desaparecer. En Roma, su 
producción exegética era oral o se limitaba a los confines 
de una carta, mientras se va forjando poco a poco su mé- 
todo exegético. 

1. Sobre San Pablo 

Al principio de su estancia en Belén, en el 386 o poco 
después, alentadas, acaso, por sus explicaciones de viva 
voz, sus hijas espirituales le pidieron un comentario de la 



Jerónimo 



273 



tarta a Filemón; no le habría de ser fácil negarse a tan mo- 
desta fatiga. Jerónimo les ofrece una explicación histórica y 
concreta. Pasa luego a Gálatas, tratando con displicencia el 
comentario de Mario Victorino y enumerando las fuentes 
del suyo; ante todo, Orígenes; luego, Dídimo, Apolinar y 
Eusebio de Emesa. Sigue el comentario a Efesios, en el 
que Jerónimo no oculta (PL 26,442C) seguir a Orígenes 
(conservado en parte), aprovechando también algo de Dí- 
dimo y Apolinar. A propósito de tesis sospechosas, como 
la preexistencia de las almas, combate a Orígenes, sin 
mencionarlo. El ciclo sobre San Pablo, que dura pocos me- 
ses, termina con la carta a Tito; y el abandono se explica 
con la estancia en Palestina y su creciente interés por las 
Héxaplas; ya se dijo que Jerónimo no se preocupó tam- 
poco de llevar a cabo la corrección del texto latino de Pa- 
blo. 

Ediciones: PL 26. 

Estudios: M. A. SCHATK1N, The lnfluence of Origen upon St.Je- 
rome's Commentary on Galatians: VC 24(1970)49-58; V. BuL- 
HART, Textkritisches VII: RB 72(1962)13 1-132 (sobre Efesios); 
V. Deniau, Le Commentaire de Jérbme sur Ephésiens nous permit-il 
de connaítre celui d'Origene?, en Origeniana (Barí 1975) p. 163-179. 

2. Sobre el Eclesiastés 

Ya Jerónimo había recorrido en Roma, de viva voz, el 
Eclesiastés con Blesila. A los cinco años (389?) de la 
muerte de su discípula y en su memoria, Jerónimo publicó 
sus notas sobre este libro dedicado a la vanidad del 
mundo. Sigue los Setenta, sin descuidar el hebreo y las 
traducciones hexaplares, y, junto a los comentarios grie- 
gos, tiene también en gran cuenta las enseñanzas de un 
rabino. Como los comentarios de Pablo, el texto escrito de 
éste, que es típico de un estadio de su evolución exegética, 
parece reproducir, a menudo, un diálogo vivo y animado, 
en el que las acotaciones del hebraísta se alternan con ob- 
servaciones de carácter espiritual. 

Edición: M. Adriaen: CCL 72 (1959) 247-361. 

Estudio: H. P. RUEGER, Hieronymus, die Rabbinen und Paulus. 
Zur Vorgeschichte des Begriffspaares «innerer und ausserer» Mensch: 
ZNW 68(1977)132-137. 



274 Traducciones Jerónimo y Rufino 

3 «Commentarioli tn Psalmos» 



En algunos manuscritos de valor se leen notas íncon- 
nexas con el título de Excerpta, a las que por mucho tiem- 
po no concedieron importancia los editores, no son, de he- 
cho, extractos de una obra más sistemática, sino un con- 
junto de explicaciones que imitan los Scholia de Orígenes, 
y se proponen completar, y no desmerecen, los que éste 
había dedicado al Salterio Fueron publicados en su forma 
original sólo en 1895 por G Morin Son anteriores a la 
traducción del Salterio hebreo y quiza también a la del Sal- 
terio hexaplar, de las que son una suerte de preparación, 
habría que colocarlas en torno al 390 

Edición G Morin CCL 7 2( 1959)163 245 

4 «Quaesttons hebrauae tn Genesim» 

El género literario de las Quaestiones, Zt)tr)juuTtt, culti- 
vaba el estudio filológico y filosófico de los clásicos, como 
Homero o Platón Fue utilizado por Aristóteles, Plutarco y 
Porfirio Filón, Eusebio y Acacio de Cesárea lo aplicaron a 
la exégesis bíblica, en Occidente, Ambrosiáster Muchas 
monografías de la correspondencia de Jerónimo obedecen 
a este genero Hacia el 392, Jerónimo emprendió la inves- 
tigación audaz y personal, muy superior a la tarea de pro- 
moción del discípulo propia del comentarista Adoptó el 
título de Quaestiones hebraicae, a base de las versiones he- 
xaplares, tradiciones rabínicas y trabajos de Orígenes y Eu- 
sebio (cf supra, los Onomástica) No se sale del género de 
problemas de los Schoha, mas el método se abre camino 
con más vigor Las Quaestiones debían extenderse a toda la 
Biblia, mas, concluido el Génesis, Jerónimo se dio cuenta 
de que para este trabajo era preciso partir de una nueva 
traducción del texto hebreo 

Edición P de Lagarde CCL 72(1959)1-56 

5 Sobre los profetas 

El único comentario sistemático realizado por Jeró- 
nimo abraza el corpus profético El 374, el joven biblista 
había afrontado Abdías El 393, cuando emprendía la tra- 
ducción de la Biblia hebrea, se aplica a comentar cinco 



Jerónimo 



275 



profetas menores, en primer lugar, Nahúm, luego, Mi- 
queas (aquí la tradición mesiánica acalla en el la voz de la 
ciencia judia), Habacuc y, con mas prisa, Sofonías y Ageo 
En este período se entrena también en Isaías con la lla- 
mada Adbreviatto, que no pasa de los cinco primeros versí- 
culos del capítulo 1 

En el otoño del 396 comenta Jonás y de nuevo Abdías, 
luego, las 10 visiones de Isaías, obra aparte que pasará a 
ser el libro V del comentario amplio de este profeta La 
ingente erudición de Y M Duval ha encuadrado el co- 
mentario de Jonás en el marco de la historia de la exégesis, 
y no hay mejor manera de apreciar las lecturas que reque- 
ría, aun antes de afrontar el examen directo del texto, el 
conocimiento del estado de las cuestiones Los otros auto- 
res occidentales, sin acceso a las bibliotecas orientales, no 
podían ciertamente competir con Jerónimo, aun prescin- 
diendo del conocimiento del hebreo 

Sólo mas tarde piensa Jerónimo en un comentario 
completo de los profetas El 406 se suceden los cinco pro- 
fetas menores que faltaban Zacarías, Malaquias, Oseas, 
Joel y Amós, ha dejado, pues, para el fin los que, a nuestro 
parecer, son los más interesantes desde el punto de vista 
histórico Luego, Daniel (407), Isaías (408-410), Ezequiel 
(411-414) y, al fin, Jeremías, interrumpido por la muerte 
del autor (415-419) La redacción exige cada vez plazos 
más largos, Jerónimo, agotado, lucha con la edad 

El método es riguroso Al principio, el lema, en doble 
versión latina, del hebreo (es decir, la Vulgata, a veces re- 
tocada) y de los Setenta, la extensión del lema depende de 
la lógica interna del texto y puede comprender hasta 
veinte versículos Sigue luego el comentario literal, en el 
que, ante todo, examina las vanantes de las versiones 
hexaplares, y una exposición espiritual en función de Cristo y 
de la Iglesia, basada en los Setenta, porque en ella traduce 
o adapta a Orígenes u otro autor griego Para el libro de 
Zacarías, que Orígenes no había comentado, Jerónimo pi- 
dió a Dídimo un comentario, descubierto ahora en un pa- 
piro de Tura, Jerónimo se limita casi a copiar el original, 
como ha demostrado L Doutreleau En general, no es mu- 
cho lo que debe a la tradición rabínica 

Edición M Adriaen y F Glorie CCL 73-76(1963-1970) 
Traducciones Francesa P ANTIN, S Jérome Sur Joñas: 



276 



Traducciones. Jerónimo y Rufino 



SCh 43(1956). Italiana: S. COLA, S. Girolamo. Commento a Da- 
niele (Roma 1966). 

Estudios: S. GOZZO, De s. Hieronymi Commentario in haiae li- 
brum: Antonianum 35( 1960)49-80. 169-2 14; L. DOUTRELEAU, 
Didyme l'Aveugle. SurZacharie I [SCh 83] (Paris 1962) p.129-137; 
J. BRAVERMAN, Rabbinic and Patristk Tradition in Jerome's Com- 
mentary on Daniel, Diss. (Yeshiva Univ. New York 1970); 
Y. M. DuVAL, Le livre de Joñas dans la littérature chrétienne grecque 
et latine. Sources et influences du Commentaire sur Joñas de s. 
Jérbmel-U (Paris 1973); Id., 5". Cyprien et le ni de Nintve dans 
l'«In lonam» de Jéróme, en Epektasis. Mélanges J. Daniélou (Pa- 
ris 1972) p.551-570. 

6. Sobre San Mateo 

Eusebio de Cremona, uno de sus compañeros de Be- 
lén, al volver a Italia el 398, pidió a Jerónimo un comenta- 
rio breve y literal sobre San Mateo. Jerónimo, cogido de 
sorpresa, cita una amplia bibliografía, con Orígenes a La 
cabeza, pero no dispone de tiempo para volver a leer a sus 
predecesores. De los que cita, nos han llegado sólo Hilario 
y, en parte, Orígenes. A veces critica al primero y depende 
mucho del segundo; demuestra conocer personalmente las 
fuentes bíblicas, la topografía de Palestina y los métodos 
de análisis literaria. Toma de Orígenes lo que dice haber 
sabido de viva voz de los judíos, pero las citas preciosas 
del Evangelio según los Hebreos parecen ser de primera 
mano. En cuestiones dogmáticas se opone a Orígenes, de 
cuyos errores ya se ha apercibido. 

Edición: D. HURST y M. ADR1AEN: CCL 77(1969). 

Traducción: Italiana: S. ALIQUÓ, S. Girolamo, Commento al 
Vangelo di S. Matteo (Roma 1969). 

Estudio: M. MARIN, De corporis puritatem? Hter. «In Matt- 
heum»IV (25,12): VetChr 14( 1977 ) 1 69- 1 7 5 . 

7. Sobre el Apocalipsis 

Jerónimo no disponía de bibliografía griega sobre este 
libro, que no era aceptado en Oriente. En fecha incierta, 
pero no en la madurez ni en la vejez, Jerónimo retocó el 



Jerónimo 



277 



comentario latino de Victorino de Petavio (t 304), corri- 
giendo algunos errores, mejorando el estilo y aprove- 
chando algo del comentario de Ticonio. 

Ediciones: J. HAUSSLEITER: CSEL 49(1916): VICTORINO DE 
Petavio, rec. Y, sobre Victorino de Petavio cf. J. QuASTEN, Pa- 
trología I p.703-705. 

G) Homilías 

Los comentarios más antiguos dejan entrever, a veces, 
sus relaciones espirituales con gente erudita. Se ha conser- 
vado, asimismo, material, recogido por taquígrafos y no 
revisado, de homilías que acostumbraba a pronunciar en 
Belén sobre todo los domingos, no sin una buena dosis de 
errores de memoria e inexactitudes dogmáticas. Estos tex- 
tos monásticos, repletos de referencias al texto hebreo, no 
entraron en los homiliarios medievales ni en las ediciones 
antiguas; G. Morin ha sido, una vez más, quien los exhumó 
con una sólida demostración de su autenticidad. Nuevos 
textos fueron encontrados después de G. Morin. La mayor 
parte de estas homilías versan sobre los Salmos; otras, so- 
bre pasajes evangélicos (y en particular de Marcos, cosa no 
común); otras, sobre la festividad del día o la preparación 
de los monjes catecúmenos. Muchas pueden estar relacio- 
nadas con el ciclo litúrgico. Acaso, Jerónimo preparaba de 
este modo el comentario del Salterio que soñó toda su 
vida (cf. In Isaiam 63,3-6; In Hieremiam 2,12-13; 
CCL 73A.723.32-35; 74,18.20-21). Un mediocre sucesor 
medieval compiló ese trabajo, aprovechando material 
auténtico, en el Breviarium in P salmos (PL 26,821-1270). 

Mi hermano de hábito R. Grégoire me informa que la 
única verdadera homilía en el homiliario de Farfa es la que 
trata de la Pascua (CCL 78,545); los otros textos están to- 
mados del comentario de Jerónimo sobre Mateo o de la 
ep.27. El homiliario de Agimundo ofrece un extracto, y 
atribuye a Jerónimo uno de los tratados de Agustín sobre 
San Juan, mientras que una homilía de Jerónimo 
(CCL 78,520) aparece bajo el nombre de Juan Crisóstomo. 
G. Morin, de hecho, ha identificado varias homilías de Je- 
rónimo entre la producción no auténtica de Juan Crisós- 
tomo. 

Muchas homilías aluden a la controversia origenista, 
pero ninguna parece conocer el pelagianismo, y se encuen- 



278 



Traducciones. Jerónimo y Rufino 



tran, de hecho, expresiones poco prudentes referentes a la 
gracia. Morin fecharía todo este material en torno al 
año 400. 

Ediciones: G. MoRIN: CCL 78(1958); J. P. BOUHOT, L'homélie 
in lohannem Evangelista»! de S. J eróme: REAug 16(1970)227-231 
(con una conclusión inédita); A. VACCARI, Frammento di un per- 
duto Tractatus di S. Girolamo, en Scritti di erudizione e di filolo- 
gía II (Roma 1958) p. 7 5-80. 

Traducciones: Inglesa: M. L. EWALD, S.Jerome. The Homilies 1-11 
[FC 54 y 55] (Washington 1964-66). Italiana: R. Minuti, S. Gi- 
rolamo. Commento al Vangelo di Marco (Roma 1965). 



H) Los santos ermitaños 

En sus comentarios y homilías, Jerónimo puede pasar 
de copiar pura y simplemente su modelo griego, a consig- 
nar recuerdos suyos filtrados y retocados. En tres biogra- 
fías noveladas describe el ideal monástico con colores y 
elementos típicamente orientales, sobre todo de la famosa 
Vida de Antonio; al mismo tiempo da rienda suelta a su 
fantasía, no descuidando alguna noticia real sobre el prota- 
gonista de la historia y aprovechando, en todo caso, sus 
experiencias personales en Siria y Egipto. 

1. «Vida de Pablo» 

Desde su primer contacto con el «desierto» de Calcis 
por los años 375 al 379, Jerónimo quiso hacer competen- 
cia a la Vida de Antonio, evocando un predecesor de este 
santo que habría vivido y fallecido, ignorado de todos, en 
completa soledad. Si se prescinde de centauros y sátiros, se 
advertirá como en filigrana el modelo algo fantástico que 
el joven convertido hubiera querido realizar en el desierto, 
y que cantan las cartas escritas por esos años. 

Edición: PL 23,17-28. 

Traducciones: Francesa: P. Antin (Ligugé 1977) (Pablo, Hila- 
rión y Maleo). Italiana: G. LANATA, S. Girolamo. Vite di Pao/o, 
Ilarione e Malcbo (Milano 1975). 

Estudios: J. B. BAUER, Novellistisches bei Hieronymus: 
WSt 74(1961)130-137; P. C. HOELLE, Commentary on the «Vita 
Pauli» ofSt.Jerome, Diss. (Ohio State Univ. 1953); I. S. Kozik, 



Jerónimo 



279 



The First Desert Hero. St.Jerome's «Vita Pauli» with introduction, 
notes and vocabulary (Mount Vernon 1968). 

2. «Vida de Hilarión» 

Hilarión de Gaza, padre espiritual de Epifanio de Sa- 
lamina, podría ser una figura histórica a pesar de la leyenda 
de su encuentro con Antonio. Las tentaciones y milagros 
que el texto le atribuye llevan la marca del genio de Jeró- 
nimo, que se propone esta vez presentar, en contraste con 
la Vita Pauli, un monje taumaturgo que vive en contacto 
con la gente. La biografía fue escrita al principio de su es- 
tancia en Belén, al fin de sus viajes por Siria y Egipto 
(386-390). 

Edición: V. de Buck: AASS oct. IX (Bruxelles 1869) p.43- 

69. 

Traducción: Italiana: G. LANATA, cit. 

Estudio: J. Rouge, Tempite et littérature dans quelques textes 
chrétiens: ND 12(1962)55-69. 

3. «Vida de Maleo» 

El 390, Jerónimo se concedió un poco de distracción 
de sus trabajos eruditos y se puso a contar las confidencias 
de un santo anciano que dice haber encontrado años atrás 
en Maronia, cerca del desierto de Calcis. Este siró, natural 
de Nisibis, vivía en castidad perfecta en compañía de una 
mujer, con la que se había casado forzado por los bedui- 
nos, que lo habían hecho prisionero. Algún año antes, Je- 
rónimo no ahorraba sarcasmos contra las virgines subintro- 
ductae; pero ahora, en compañía de Paula, advertía, acaso, 
la necesidad de un santo modelo. 

Edición: C. C. MlEROW, Classical Essays presented to J. A. KLeist 
(Saint-Louis 1946) p. 3 1-60. 

Traducción: Italiana: G. LANATA, cit. 

I) Obras polémicas 

Faltan buenas ediciones de los escritos polémicos que 
se suceden a lo largo de la carrera de Jerónimo; reciente- 



280 



Traducciones. Jerónimo y Rufino 



mente han sido, al menos, sometidas a análisis crítico por 
obra de I. Opelt, que muestra un perfecto conocimiento 
del género literario y una simpatía no corriente por el po- 
lemista. En opinión de esta autora, la acusada «estilización 
afectiva» no impide a Jerónimo desviar prácticamente to- 
dos los sujetos en debate hacia el campo de la exégesis 
bíblica, en el que se siente más seguro. Otros excelentes 
estudios de Y. M. Duval han puesto de manifiesto la afi- 
ción de Jerónimo por las armas forjadas en su día por otros 
controversistas latinos, como Tertuliano o Hilario, para 
empuñarlas de nuevo con brío contra sus enemigos, aun a 
precio de presentar no más que una caricatura de las tesis 
que combate. 

Estudio: I. OPELT, Hieronymus Streitschriften (Heidel- 
berg 1973). 

1. «Diálogo contra los luciferianos» 

Esta Altercatio Luciferiani et Orthodoxi es del 382 o, en 
rigor, algo antes. Lucífero era el extremista niceno que ha- 
bía consagrado obispo de Antioquía a Paulino, cuya causa 
defendía Jerónimo. Su oposición intransigente a reconocer 
las ordenaciones de los neonicenos lo arrastró finalmente 
al cisma, y en Roma sus seguidores mantenían pésimas re- 
laciones con Dámaso. El defensor de Paulino tenía, por 
tanto, sumo interés en disipar toda sospecha de entendi- 
miento con el cismático, no ocultando, sin embargo, su 
simpatía por él. Jerónimo utiliza el argumento de la validez 
del bautismo administrado por los arríanos, cosa que Lucí- 
fero admitía, y se apela a la postura general de la Iglesia y a 
los "precedentes históricos de la controversia entre Ci- 
priano y Esteban. El tono es de una cortesía excepcional. 

Edición: PL 23,155-182. 

Estudios: Y. M. DuVAL, S. Jéróme devant le baptéme des héréti- 
ques. D'autres sources de l'«Altercatio Luciferiani et Orthodoxi»: 
REAug 14(1968)145-180; Id., La «manoeuvre frauduleuse» de Ri- 
mini, en Hilaire et son temps (París 1969) p. 5 1-103. 

2. «Contra Helvidio» 

Helvidio, un seglar romano partidario del arriano 
Auxencio de Milán, había querido provocar al monje Carte- 



Jerónimo 



281 



no sosteniendo, contra las pretensiones del ascetismo, que 
María había usado del matrimonio con José después del 
nacimiento de Jesús y que había dado a luz otros hijos. El 
De perpetua virginitate beatae Mariae le tapa la boca expli- 
cando con palabras encendidas los textos debatidos y te- 
jiendo el elogio de la virginidad. 

Edición: PL 23,183-206. 

3. «Contra Joviniano» 

El monje Joviniano, llegado a Roma procedente de Mi- 
lán, ponía en discusión el valor de la virginidad y de la vida 
ascética alegando que la redención que Cristo nos ha pro- 
curado era igual para todos. Sus opiniones fueron conde- 
nadas el 390 y 391 por el papa Siricio (ep.7) y por Ambro- 
sio (ep.4l y 42). La brillante refutación de Jerónimo re- 
basó la medida; la interpretación de 1 Cor 7 y las expre- 
siones pintorescas recabadas de la literatura antifeminista 
romana provocaron resentimientos, que Jerónimo trató de 
aplacar con las ep. 40-50. 

Ediciones: PL 23,211-238; fragmentos en E. BlCKEL, Diatribe 
in Senecae philosophi fragmenta I (Leipzig 1915) p. 382-420. 

Estudios: D. F. HEIMANN, The Polémica! Application ofScripture 
in St. Jerome: SP XII (Berlín 1975) p.309-316. 

4. «Contra Juan de Jerusalén» 

Cuando fue ordenado sacerdote Pauliniano, Juan envió 
en junio del 396 una apología a Teófilo de Alejandría co- 
municándole sus quejas contra Jerónimo y Epifanio. En la 
primavera del año siguiente, Jerónimo redacta una réplica 
mordaz, y, a pesar de su gesto de penitencia en la Pascua 
de ese año y de la absolución de la excomunión, se apre- 
sura a enviar a Roma noticias sobre lo acaecido antes que 
Rufino, al llegar a Italia, pudiera difundir una versión di- 
versa. Con ironía y mala fe, el libro somete a examen los 
errores de Orígenes. 

Edición: PL 23,355-398. 

Estudios: S. JANNACCONE, La genesi del cliché antiorigenista e il 
platonismo origeniano nel «Contra Johannem Hyerosolymitanum» di 



282 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



/ 



S Girolamo GIF 17(1964)14-28, Y M Duval, Sur les tnstnua- 
tions de Jérome contre Jean de Jérusalem de l'arianisme a l'origenisme 
RHE 65(1970)353-374, ID, Tertullien contre Ortgene sur la résu- 
rrection de la chair dans le «Contra lohannem Hierosolymttanum» 
REAug 17(1971)227-278, P NAUTIN, Une cttatton méconnue des 
Stromates d'Origene (Contra lohannem 25), en Epektasis Me/angeí 
Danielou (París 1972) p 37 3-374 

5 «Contra Rufino» 

En la traducción de la Apología de Orígenes, obra de Pan- 
filo, y del De prtnciptts, Rufino había replicado con algunas 
frases al Contra lohannem Hierosolymttanum, y, por si fuera 
poco, se había presentado como continuador de Jerónimo, 
que había traducido ya más de 70 homilías del maestro 
alejandrino, amén de un cierto número de tomos sobre el 
apóstol (así juzga Rufino los comentarios de Jerónimo) y 
ahora autor de comentarios más originales Jerónimo res- 
ponde con otra traducción del De principas, acompañada 
por la carta 84, ofensiva para Rufino, contra el que ya se 
habían lanzado vanos discípulos de Jerónimo En una Apo- 
logía del 400 al papa Anastasio y en una del 401 contra 
Jerónimo, Rufino se defiende Los tres libros Contra Ru- 
fino, del 401 y 402, contienen la respuesta mordaz, mas 
personal que teológica 

Ediciones PL 23,397-402, P LARDET (Washington) prepara 
una edición critica 

6 «Contra Vtgtlancio» 

Un sacerdote de Aquitania, de nombre Vigilancio, ha- 
bía sido huésped de Jerónimo en Belén el 395, dejando de 
sí un recuerdo poco grato El 406 lo denuncian a Jerónimo 
como enemigo del culto de los mártires, de ciertas usanzas 
litúrgicas que consideraba supersticiosas, de la presunta 
pobreza monacal y del celibato del clero Jerónimo pre- 
tende haber dictado en una noche el virulento opúsculo 
que estigmatiza esos errores 

Edición PL 23,339-352 

Estudio LUCASSEN, De polemtcus Hieronymus adversus de pries- 
ter Vigilantius Hermeneus 32(1960)5 3-61 



\ 

\ 



Jerónimo 



283 



7. «Diálogo contra los pelagianos» 

Ya el 414 Jerónimo dedica a Pelagio la larga carta 133 
Al año siguiente, Jerónimo adopta la forma del diálogo 
para someter a examen, sin invectivas, los límites de la li- 
bertad humana y, en consecuencia, la impasibilidad a que 
puede aspirar Es de notar que el interlocutor pelagiano, al 
fin del libro III, se retira, sin deponer las armas, tras la 
discusión de numerosos textos bíblicos Esto acaece entre 
el sínodo de Jerusalén (julio) y el de Dióspolis (diciem- 
bre), mucho antes del concilio de Antioquía del 417 

Edición PL 2 3,495-590, cf tnfra Pelagio, el 

J) Epistolario 

La parte más cuidada de la producción de Jerónimo, la 
más leída, hecha excepción de la traducción de la Biblia, 
es, sin duda, su epistolario, que nos ha llegado no en una 
colección que lo abrace por entero, sino a través de tradi- 
ciones diversas (cf supra, p 257). Martinay ha contado 154 
cartas «auténticas», incluidas algunas cartas que tienen a 
Jerónimo por destinatario y algunas traducciones suyas de 
documentos griegos relativos a la controversia origenista 
Las cartas 148-150 son apócrifas Cabría añadir algunas 
más, como las publicadas por D de Bruyne y aceptadas 
por Hilberg, la llamada ep 18, del Pseudo-Jerónimo 
(G MORIN BALAC 3[ 191 3] 5 1-60), y todos los prólogos 
de las traducciones bíblicas y patrísticas conservados y edi- 
tados con ellas Las cartas más conocidas son las que tratan 
de la virginidad (22 y 130), la viudez (46 y 79), la vida 
monacal (14, 58 y 122) y la vida clerical (52), la educación 
de las jóvenes (107 y 128) Vanas son elogios fúnebres de 
Nepociano, de Lucino (60 y 75) o de sus discípulos (23, 
24, 33, 39, 66, 77, 108, 127) Otras son breves tratados de 
argumento exegético El conjunto ostenta el sello incon- 
fundible de la personalidad y del brío del autor La edición 
de Hilberg, sin prólogo ni índices, no ha tenido siempre 
en cuenta los manuscritos más antiguos, hacia los que nos 
orienta hoy día la Btbltotheca de B Lamben 

Edición I Hilberg [CSEL 54] (Wien 1910-1918) 

Traducciones Española D Ruiz BUENO [BAC] (Ma- 



284 



1 raducciones Jerónimo y Rufino 



dnd 1962) (con texto latino) Francesa J LABOURT, I VIII Les 
Belles Lettres (París 1949-1963) (con texto) Italiana E LOGI, 
3vols (Siena 1935), S Cola, 4 vols (Roma 1960 1964), P G Ci 
RIIXO, S Gtrolarno, Le tre lettere del santo Dottore a s Paohno di Ñola 
(si 1958) S Aliotta, Lettera a Leta (Siratusa 1959) Inglesa 
C C MlEROW y T C LAWLER (Westminster 1963ss) Portuguesa 
Cartas spirituats (Lisboa 1960) 

Estudios M MARCOCCHI, Mottvi umani e cristiani nell 'epistola- 
rio di s Gtrolarno (Milano 1947), R GRUNDEL, Des Hteronymus 
Briefe Ihre Itterarische Bestimmung und ibre Zusammengehorigkeit 
Diss (Leipzig 1958), P Antin, Authenttctte de Jerome ep 53,1,4 
SE 10(1958)359 362, V RECCHIA, Vergtnita e martirio nei «coló 
res» di s Gtrolarno (ep 24) VetChr 3(1966)45-68, J J Thierry, 
Some notes on ep 22 of St Jerome VC 21(1967)120-127, E HEN 
DRIKX, S Jerome en tant q u' hagiograp he (ep 108) 
CD 181(1968)661-667, P Devos, Une faus'se lecture de la lettre 
108 de s Jerome AB 87(1969)213, T C LAWLER, Jerome's First 
Letter to Damasus (ep 15), en Kyriakon Festschrift J Quasten 
(Munster 19 7 0) II p 548-552, V Pavan, Hieronymt praef ep 65 
VetChr 9(1972)77 92, C SCHAUBLIN, Textkrittscbes zu den Brie- 
fen des Hteronymus Museum Helveticum 30(1973)44-62, C Vi 
TELLI , Nota a Gtrolarno, ep 60,14 RFIC 101(1973)352-355, 
P NAUTIN, Les lettres romatnes de S Jerome, en Origene I (Pa- 
rís 1977) p 284-288 (ep 20-37, inspiradas en Orígenes), 
L'ep 33,4 «De tms tnlustribus», ibid , p 2 14-219 227 240, 
H DONNER, St Sophrontus, Eusebtus Hteronymus Die Ptlgerfahrt 
der romtschen Patriziertn und ihre Tochter Eustocbtum nach Bethe- 
lehem, en Zeugnis und Dienst Festgabe G Bescb (Bremen 1974), 
p 20-47, G BARTELINK, Quelques observatwns sur la lettre 51 de 
S Jerome RB 86( 1976)296-306 



III Cultura y teología 

En el caso de Jerónimo, la obra hay que entenderla a la 
luz de la biografía, no a la luz de la síntesis doctrinal, que 
no es ni personal ni coherente, pues hace profesión de 
aprovecharse de las fuentes griegas y de citarlas sin tasa, en 
beneficio del lector, al que corresponde el juicio Incluso 
tras haber adoptado una postura con severidad sobre ar- 
gumentos concretos, como el canon de los hebreos o la 
autoridad exclusiva de la ventas hebraica, no abriga escrú- 
pulo alguno en discutir las vanantes de los Setenta o en 
citar algún que otro deuterocanónico, en obsequio a Orí- 
genes o a otro autor griego Cuando se desencadenan las 
controversias en torno a Orígenes o Pelagio, se muestra 



Jerónimo 



285 



mas precavido, pero sus escritos precedentes, incluso en 
las doctrinas entonces sospechosas, prestan fácilmente el 
flanco a las criticas de Rufino 

Numerosos estudios y de notable ínteres, han tratado 
de su cultura clásica y cristiana, que tan poderosa influen- 
cia ejerció en la Edad Media y en el Renacimiento La 
identificación de las fuentes que le proporcionan su doc- 
trina espiritual o inspiran su polémica permiten, asi- 
mismo, apreciar en profundidad su verdadera originalidad, 
visible, ante todo, en el campo exegético y ascético 

1 Los clásicos griegos profanos 

Jerónimo pretende hacer creer que ha leído poetas y 
filósofos griegos, pero no logra engañar Con la excepción 
de alguna obra de Porfirio encontrada en la biblioteca de 
Cesárea, Jerónimo cita de segunda mano, ayudándose de 
los clasicos latinos o de los Padres griegos Carencia que se 
advierte, sobre todo, si se compara con Eusebio de Cesa- 
rea y sus vastísimas lecturas 

Estudios P Courcelle, Les lettres grecques en Occident (París 
"1948), M V Anastos, Poprhyry's Attack on the Btble, en Studies 
tn honor of H Caplan (ed L Wallach) (Ithaca 1966) p421 450, 
B R ROSS, Vernacblassigte Zeugnisse klassischen Literatur bei Au- 
gustin und Hteronymus RhM 112(1969)154-166, ID, Noch einmal 
Hteronymus und Platon's Protagoras RhM 1 15( 19"2)290-291, 
G BARTELINK, Platons Protagoras bei Hteronymus 
RhM 12()(19 7 7)192 

2 Los clásicos latinos La lengua de Jerónimo 

En el famoso sueño de Calas, Jerónimo se sintió ame- 
nazado de condenación por sus lecturas ciceronianas (Cice- 
rón, sin duda, figura, por una suerte de autocensura in- 
consciente, ocupando fácilmente el lugar de lecturas más 
escabrosas) Y, de hecho, una de las cualidades más desta- 
cadas de Jerónimo es el sorprendente dominio de Virgilio, 
Cicerón y tantos otros, sin olvidar los satíricos, de que 
hace gala, llegando incluso a comprometer el equilibrio de 
su doctrina ascética (Contra Jovtniano) o de la polémica 
(Contra Rufino), mas con indudable provecho de su talento 
exegético 



286 



/ raducuones J; ontmo y Rufino 



Estudios G PUCCIONI, // problema delle fonti storiche dt s Giro- 
lamo Annali Scuol Norm Sup de Pisa 25( 1956)191-212, 
H HAGENDHAL, Latín Fathers and the Classics (Goteborg 1958) 
(fundamental), P COURCEIXE, La póstente chretienne du Songe de 
Sapwn RELA 36(1958)205-234, F M Brignoli, L oscurtta del 
«Timeo» platónico secando Cicerone e Girolamo GIF 12(1959)59-63, 
H T RoWFLL, A Quotation /rom Marcus Caelius Rufus ¡n St Je- 
rome (= Quintihano), Eranos 5 7 ( 1959)59-61, L ALFONSI, La tra- 
duztone ciceroniana de IV « Eco no m ¡a » di Senofonte 
Ciceroniana 3(1961)7-17, I OPELT, Ein Senecazitat bei Hierony- 
mus JAC 6(1963)175-176, S Jannacone, S Girolamo e Séneca: 
Giornale italiano di filología 16(1963)326-338, ID , Sull'uso degli 
scritti filosofici di Cicerone da parte di s G tro/amo 
íbid , 17(1964)329-341, R GODEL, Réminiscences de poetes profanes 
dans las Lettres de s Jerome Mustum Helveticum 21(1964)65-70, 
G Brugnoli, Donato e Girolamo VetChr 2( 1965)1 39- 149 
W TRILLITZSCH, Hieronymus und Séneca Mittelat 
Jahr 2(1965)42-54, A CAMERON, St Jerome and Claudian 
VC 19(1965)1 1 1-1 1 3, A M Ficke, Hieronymus Cicerontanus 
TP 96(1965)1 19-138, F GLORIL, Sources de f Jerome et de s Augus- 
tm SE 18(1967-68)451-4 7 7, C P JONtR, The Younger Pliny 
and Jerome Phoenix 21(1967)301, A CAMERON, Echoes of Vergtl 
tn St Jerome's Life of St Hilarión CPh 63(1968)55-56, J PREAUX, 
Les quatre tertus paiennes et chretiennes, en Hommage M Renard l 
(Bruxelles 1969) p 639-657, I OPELT, Lukrez bei Hieronymus 
Hermes 100(1972)76-81, F TRISOGLIO, S Girolamo e Plinto ti 
Giovane Rivista ital studi classici 21(1973)343-383, H Ha 
GENDHAL, Jerome and the Latín Classics VC 28(1974)216-227 

Lengua y estilo J G PREAUX, Procedes d'iniention d'un sobri- 
quet par s Jerome Latomus 1 7( 1958)659-664, G DEL TON, De la- 
tino scribendi genere í Hieronymi Latinitas 9( ¡961 ) 1 67- 1 74, 
P Nautin, Unius esse VC 15(1961)40-45, W CLAUSEN, Con- 
caia verba CPh 59( 1964)38, D S WlESEN, St Jerome as a Sattrtst 
(Ithaca 1964), G Q A MEERSHOEK, Le latín btbhque d'apres s 
Jerome (Nijmegen 1966), D F Heimann, Latín Word Order ín 
the Writings of St Jerome, «Vita Pauli», «Vita Malchi», «Vita Hi- 
larión ts», Diss (Univ Columbus 1966), P Antin, A la source de 
«stngularitas», Pie monastique ALjMA 36(1967-68)111-112, ID , 
Mots «vulgaires» chez s Jerome Latomus 30( 197 1 )708-709, 
A F MEMOLI, Diversita di posizioni e apparenti incoerenze degli 
scrittori latint cristtani *ii fronte all'eloquenza classtca 
Aevum 43(1969)1 14-143, V Bejarano, San Jerónimo y la Vul- 
gata latina Distribución de las conjunciones declarativas «quod, 
quta, quoniam» Helmantica 26( 1975 )5 1-55, O García de la 
FUENTE, El comparativo en las antiguas versiones latinas del Salterio 
CdD 190(1977)299-316 



Jerónimo 

3 ha literatura cristiana precedente 



287 



Escasean los estudios sobre las fuentes patrísticas de 
Jerónimo, son excepción los de Y M Duval, que llegan a 
resultados de notable interés, sobre las obras polémicas y 
los que versan sobre Orígenes, citados ya en su mayoría al 
tratar de las traducciones y de los comentarios 

Estudios Sobre Orígenes H Crouzel, Bibliographie critique 
d'Ortgene (Stecnbrugge 19 7 l)(cf índice Jerome Querelle ortgems- 
te), P Nautin, Une atation meconnue des Stromates d'Ortgene en 
Epektasis Melanges J Daniélou (París 1972) p 3 7 3-3 7 4 —Sobre la 
«Vita Antonu» G J M Bartelink, Les Oxymores «Desertum 
cuitas» et «Desertum flonbus ternans» (ep 14,10) Studia Monásti- 
ca 15(19 7 3) 7 15 C Tibiletti, Un opúsculo perduto di Tertulhano 
«Ad amicum phtlosophum» Atti Acc Se di Tormo 95( 1960-61 ) 
122-126, Y M Duval, La lecture de l «Octavius > de Minuaus a 
la fin du ;v s REAug 19(197 3)56-68 (silencio de Jerónimo, que 
no se interesa de la aristocracia pagana) 

Sobre las traducciones del griego P Serra-Zanftti, Sul criterio 
e il t alore della traduzione per Cicerone e s Girolamo Atti I Congr 
di studi Ciceroniani II (Roma 1961) p 355-405, A RoNCONl, 
Note a s Girolamo reusore del testo latino dei Vangeli RCM 
7 (1965)962-9 7 1, B Studer, A propos des traductions d'Ortgene 
par Jerome et Ruftn VetChr 4( 1968)1 3 7 155, F Winkelmann, 
Einige Bemerkungen zu den Aussangen des Ruftnus ion Aqudeia und 
des Hieronymus uber ibre Ubersetzungstheorie und methode en Kyria- 
kon Fetschrtft J Quasten (Munster 19 7 0) II p 532-542 



4 El filólogo orientalista 

Jerónimo ha cultivado curiosidades, intereses y compe- 
tencias diversas a lo largo de su vida, y no siempre de 
acuerdo con una línea lógica De contactos con rabinos hay 
constancia, sobre todo, durante su estancia en Roma y de 
los comienzos de su residencia en Jerusalén Con todo, 
cabe pensar que tratara, más bien, de exagerar su impor- 
tancia, atribuyendo a sí lo que leía en los libros En todo 
caso, las Héxaplas, perdidas para nosotros, le facilitaron 
una documentación excepcional para sus traducciones y 
comentarios 

Estudios J H MARKS, Der textkrttsche Wert des Psaltertum 
Hieronymi tuxta Hebraeos (Winterthur 1956), W H SEMPLE, St 
Jerome as a Bíblica! Translator BJL 48(1965)227-243, F Vattio 



288 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



NI, Saggio sulla Volgata dei Proverbi VetChr 2(1966)143-160, ID , 
S Gtrolamo e l'Ecclestastico íbid , 3(1967)131-149, J Barr, St 
J eróme 's Appreciation of Hebrew BJC 49(1967)281-302, Y LefÉ 
VRE, La competence en bebreu de s Jerbme, Diss (París 1971), J T 
CUMMINGS, St Jerome as Translator and Exegete SP XII (Berlín 
1975) p 279-282 



5 Principios hermenéuticos y exegéttcos 

En Jerónimo confluyen una tradición exegética latina, 
que no aprecia, vanas corrientes griegas y la ciencia judía 
Con el tiempo logró asimilar una experiencia excepcional. 
Comenta escasamente el Nuevo Testamento, mas su fe en 
Cristo sigue siendo el criterio prioritario de interpretación 
del Antiguo Testamento Es curioso contemplar cómo se 
combinan entre sí factores tan diversos 

Estudios generales A Penna, / tttolí del Salterio siriaco e s Gt- 
rolamo Bibl 4()( 1959)177-18"', P BENOIT, L'tnspiratton de la 
LXX d'apres les Peres, en Exegese et ¡heologie III (Pans 1968) 
p 69-89, P JAY, Le vocabulaire exégettque de s Jerbme dans le Com- 
mentaire sur Zachane REAug 14(1968)3-16, J F HERNANDEZ 
MARTIN, San Jerónimo y los deuterocanónicos del Antiguo Testamen- 
to CD 182(1969)373-384, W HAGEMANN, Wort ais Begegnung 
mit Christus Die christozentrische Schrtftauslegung des Kirchenvaters 
Hieronymus (Tner 1970), P JAY, Remarques sur le vocabulaire 
exégettque de s Jerbme SP X (Berlín 1970) p 187-189, ID ,Allegoria- 
rum nubilum chez s Jerbme REAug 22(1976)82-89 

Estudios particulares R ARBESMANN, The Daemonium mert- 
dianum and Greek and Latín Patristic Exegesis Traditio 14(1958) 
17-31, S LYONNET, Expiation et tntercession A propos d'une tra- 
ductwn de s Jerbme Bibl 40(1959)885-901, A PENNA, The Vow 
ofjephtah m the Interpretaron of St Jerome SP IV (Berlín 1961) 
p 162-170, R CANTALAMESSA, Ratio Pascbae La controiersia sul 
stgnificatio della Pasqua nell'Ambrosiaster, in Girolamo e tn Agosti- 
no Levum 44(1970)219-241, J J Arce, La epístola 37 de San 
Jerónimo y el problema de Tartessos igual a Tarshtsb bíblica Latomus 
33(1974)943-947 



6 Eclesiología y antropología 

Estudios J LECUYER, Le probteme des consécrations episcopales 
dans l'Eglise d'Alexandne BLE 65(1964)242-257, J M Da Cruz 
Pontes, Le probleme de ¿'origine de l'ame de la Patristique a la solu- 



Jeronimo 



289 



tion thomiste RTAM 31(1964)175 229, Y BODlN, S Jerbme et 
l'Eglise (Pans 1966), ID, S Jerbme et les lates REAug 15(1969) 
13 3-147, J D ADAMS, The Populus of Augusttne and Jerome A 
Study tn the Patrtsttc Sense of Communtty (New Haven 1971 ), son 
también importantes para el tema los estudios de Y M DUVAI. 
sobre la Altercatto Luctfertani y sobre el Contra Juan de Jerusal'en 



7 Moral y ascética 

Estudios E DEKKERS, Professton, Second Bapteme, Qu'a volu diré 
s Jerbme' HJB 77( 1958)91-97, D Dumm, The Theologtcal Basts 
ofVtrgimty accordtng to St Jerome (Latrobe 1961 ), S VlSlNTAlNER, 
La dottrtna del peccato tn s Gtrolamo, Diss (Roma 1962), A 
DlHLE, Buddha und Hieronymus Mittellat Jahrb 2(1965)38-41, 
I S NOZ1K, The Ascética! Doctrine of St Jerome Diss (Fordharri 
Univ 1966), J DlTTBURNER, A Theology of Temporal Realittes 
Explanatton of St Jerome, Diss (Roma 1966), L LAURITA, ¡nseg- 
manett ascettci nelle lettere di s Gtrolamo, Diss (Roma 1967), P 
ANTIN, S Jerbme dtrecteur mysttque Revue d'histoire de la spin- 
tuahte 48(1972)25-29, P NAUTIN, Dtvorce et remartage dans la 
tradttton de l'Eglise latine RSR 62(1974)7-54 



8 Autoridad postuma 

De la importancia de Jerónimo es claro índice también 
el elevado número de manuscritos que contienen sus 
obras, la masa de apócrifos que se han cobijado bajo su 
nombre (cf \aBtbliotbeca de B Lamben, supra, p 258) y su 
presencia maciza en florilegios, como el Líber scintillarum, 
en citas e imitaciones, y en el culto litúrgico 

Estudios B THORSBERG, Un hymne en l'honneur de s Jerbme, 
en Etudes sur l'hymnologte mozárabe (Stockholm 1962) p 107-136, 
I Opelt, Quellenstudten zu Euchertus Hermes 91(1963)476-483, 
S PRICOCO, Stdonto Apolhnare, Gtrolamo e Rufino Acta Philologi. 
ca 3(Miscellanea N I Herescu) (Roma 1964) p 299-306, J Sch 
WARTZ, Argumets philologiques pour dater ¡'«Htstoire Auguste» 
Historia 15(1966)454-465, A DE VOGUE, L'origine d'une tnterpo- 
latton de la Regle benedutine Scnptorium 21(1967) 7 2, R GREGOI 
RE, Prteres hturgiques medievales en l'honneur de s Jerbme Studi me- 
dievah 9(1968)580-588, K S Frank, Istdor von Sevilla Das 
«Monchskapttel» und setne Queden RQ 67(1972)29-48, R ETAIX, 
Un ancten flortlege ht'eronymien SE 21(1972-1973)5-34, A DE Vo 
GUE, Deux emprunts de la Regle columbantenne Revue d'histoire de 
la spintuahte 49(1973)129-134, I OPELT, Hieronymus bel Dante 
Dt Dante-Jahrb 51-52(1976-1977)65-83 



FELIPE EL PRESBITERO 



Philtppus presbyter, un comentarista latino que utiliza la 
Vulgata de Jerónimo (después del 393) y se presenta como 
su discípulo, dedico al obispo Nectario (de Constantino 
pía', 397) un comentario sobre el libro de Job, que se ins- 
pira a menudo en las homilías de Orígenes Nada se sabe 
de la razón de esra dedicarona £1 texto esta muy mal edi 
tado 

Genadio (De itr ill 63) menciona, junto con el co 
mentano, algunas familiares epistulas con exhortaciones a la 
pobreza y a la paciencia, que se ha creído poder identificar 
con las ep 3 y 4 del epistolario de Jerónimo, que son, mas 
bien, obra de Pelagio Según Genadio, Felipe falleció en 
tiempos de Marciano y Avito (455-456), lo cual exigiría 
considerar el comentario una obra de juventud y concluir 
que lugeo la vida de Felipe transcurrió en la mas completa 
oscuridad Cabe preguntarse de donde le ha venido a Ge- 
nadio esta información La datacion del comentario, por el 
contrario, es satisfactoria 

Del comentario existen cuatro recensiones impresas 
1) la mejor, con el nombre de Felipe, es de J Sichard (Basi 
lea 1527), 2) con el nombre de Beda y entre sus obras 
(Basilea 1563) t4 (y reediciones de Colonia), texto muy 
cercano al primero, 3) con las obras de Jerónimo en la 
ed de Erasmo, t3 (Basilea 1516 = PL 26,619-802 reed 
655-850) = CPL 643, 4) con las obras de Jerónimo, 
ed J Martianay, t2 appendix (París 1699 = PL 23,1407- 
1470 reed 1475-1538) = CPL 757 

Manuscritos I, Codex Fuldensis perdido 2 F STEGMULLER, 
Repertorium biblicum Medn Aen < Madrid 1950)11, 1663-1664 3 
íbid IV (1954) n 69 7 () cf A Vaccari Un Commento a Gtobbe 
di Gtultano d'Eclana (Roma 1915) p 4 4, Sttgmuller, III (1951) 
n 3 120 Sobre las citas antiguas cf VACCARI, p 3 Edición de los 
Capitula y de la tarta dedicatoria por A WlLMART Cadre du 
Commentaire sur Job du Pretre Philippe en Analecta Reginensia 
[ST 59] (Roma 1933) p 515-322 I Fransen, Le commentaire au 
liiredejobdu pretre Phthppe (Maredsous 1949) (tesis dact ) Sobre 
el ongenismo, J BAUER, Corpora orbtculata ZKTh 82(1960)335- 
34 1 el texto bíblico del comentario es estudiado a base de los 
manuscritos en Biblia sacra ad codicum fidem IX (Roma 1951) 
Sobre las atribuciones antiguas a Felipe de cartas del Pseudo- 
Jeronimo cf BARDENHEWER III p 648 



RUFINO EL SIRO 



Ya se dijo que hoy se suele atribuir a este discípulo de 
Jerónimo la recensión vulgata del texto latino de Pablo, de 
las epístolas católicas y, probablemente, de los Hechos y 
del Apocalipsis Nada se sabe de la procedencia de este 
Rufino, es llamado «el Siró», sin duda debido a su perma- 
nencia en Belén, de donde llevo consigo a Roma, en la 
primavera del 399, las cartas 81 y 84 de Jerónimo y su 
traducción de los Principios, de Orígenes Estas cartas le 
dan el tratamiento de «santo sacerdote» En casa de Pama- 
quio trabo amistad con el circulo de Pelagio Antes del 
411 compuso un Líber de fide y, acaso también, un Libellus 
de fide Nada se sabe de su fin 

Eduionn E S( HWARTZ ACO I 5(Bcrlin 1925) p45 {Líber de 
fide) M W VllLLFR Ru/im preíbyteri Líber de fide (Washington 
1964; (y también PL 21 1 125 1154) 

Eítudiof A Vaccari Rufini presbyteri < Líber de fide» Greg 
42( 1961 ^55 -i 56 I Refoule, Le «Libellus fidei de Rufin 
RFAui> 9(1965)41 19 H 1 Marrou Les attaches orientales du 
pelagianisme CR1 (1968)459 472 G Bonner, Rufinus of Syna 
and African Pelagianiim AugS 1(19 7 0)31 47 H RoNDET Ruftn 
le Synen et le < Líber de fide AugL 22( 1972)551 559 E T ES ELLE, 
Rufinus the Syrian Cáeles ti us Pelagius AugS 5(1972)61-95 



RUFINO DE AQUILEYA 

La vida de Tiranio Rufino, cruzándose en parte con la 
dt Jerónimo, puede ser tratada brevemente Nació en Con- 
cordia hacia el 345, estudio en Roma por los años 359 al 
368, miembro del grupo ascético de Aquileya del 368 al 
373, marcho a Oriente al mismo tiempo que Jerónimo, 
pero transcurrió en Egipto los años 373 al 380 en compa- 
ñía de los monjes y estudiando bajo la guia de Didimo el 
Ciego Se estableció con Melania sénior en Jerusalen, en el 
monte de los Olivos, hasta el 397, y lentamente se fue 
separando de Jerónimo, negándose a seguirlo por los sen- 
deros del hebreo y poniéndose de parte del obispo de Jeru- 
salen en la controversia origenista Durante todo este pe- 
riodo no publico nada, ni traducciones ni obras originales, 
y ello permite, en parte, comprender el desprecio que le 
reserva Jerónimo en sus primeras disputas, tratándolo de 



292 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



perezoso e incapaz de escribir Mas su latín es muy co- 
rrecto, mas piadoso que malicioso Su instinto critico, mas 
bien flojo, toma las Pseudoclementinas por obra genuina del 
papa discípulo de los apostóles, y las Sentencias de Sexto 
pitagórico, por obra de Sixto papa y mártir Narra historias 
sorprendentes de los monjes de Egipto, que harían pasar la 
Vita Pauh de Jerónimo por un monumento de critica his- 
tórica Demasiado cómoda es su convicción acerca de las 
interpolaciones heréticas sembradas por una mano maligna 
en las obras de Orígenes Todo ello no es óbice para que 
se le reconozca mayor honradez que a Jerónimo y un mé- 
rito indiscutible en la transmisión de la obra de Orígenes, 
que en gran parte se conserva gracias a su labor 

Rufino esta de vuelta en Roma el 397, y en Aquileya el 
399 Desde ahora, y en Occidente, se dedica al trabajo de 
traducción, que el mismo había invitado a Jerónimo, en sus 
comienzos, a proseguir Luego se siente en la necesidad de 
justificar esta empresa con apologías mas demuestra el 
buen gusto de no proseguir, al menos por su parte, la con- 
troversia origenista El 407, la invasión de los godos le 
obliga a buscar refugio en Roma, luego, en el monasterio 
de Pinetum (en la costa del mar Tirreno, no lejos de Terra- 
cina), al fin, en Sicilia, donde muere el 410 Sus amigos 
Paulino de Ñola, Cromacio de Aquileya y Gaudencio de 
Brescia no se sintieron en el deber de romper con el por 
complacer a Jerónimo Las calumnias que luego este arrojo 
sobre su memoria lo desacreditaron de tal forma, que na- 
die soñó en canonizarlo, mas los historiadores modernos 
no se dejan ya manejar por las campañas de prensa proce- 
dentes de Belén 

Estudios Bibliografía en la ed de M Simonetti CCL 20 
(Turnhout 1961) p xn xx, cf también los estudios sobre la con 
troversia ongenista señalados al hablar de Jerónimo M VlLLAlN, 
Rufin d'Aquilee NRTh 64 ( 1937)5 33 139-161 ID , Rufin d'Aqut 
lee La querelle autour d'Origene RSR 27(1937)5 37 165 195, 
F X MURPHY, Ruftn of Aqutleta (Washington 1945) Id , Rufi- 
nas of Aqutleta and Paultnus of Ñola REAug 2(1956)79-91, Id , 
Sources oftbe Moral Teachtng of Ruftnus of Aqutleta SP VI (Berlín 
1962) p 147-154 C P HAMMOND, The Last Ten Years o f Ruft- 
nus Life and the Date of hts Move South from Aqutleta JThS 28 
(19 7 7)372-429 



Rufino de Aquileya 



293 



Obras 

La casi totalidad de la obra de Rufino son traducciones, 
no sera necesario volver a tratar de su contenido, expuesto 
ya en los volúmenes I y II de la Patrología de J Quasten a 
proposito de Orígenes, Basilio, Eusebio y otros Los pró- 
logos de Rufino (lo único, por desgracia, que ha llegado de 
su correspondencia) y sus obras originales han sido muy 
bien editadas por M Simonetti en CCL 20 Una visión de 
conjunto sobre la historia de la tradición manuscrita ofrece 
el prologo de // Salterio di Rufino (ed F Merlo-J Gribo- 
mont, Roma 1972), trabajo que reúne y analiza las nume- 
rosas citas del Salterio presentes en sus escritos 

El valor de las traducciones de Rufino ha sido objeto 
de amplísimo debate, pues a menudo constituyen la sola 
forma en que nos han llegado obras cuyo original se ha 
perdido Ahora bien, Rufino buscaba, ante todo, edificar a 
sus lectores latinos y no prestar un servicio a los filólogos 
facilitándoles el sustituto exacto del original griego, del 
que obviamente no podía prever la desaparición Hay, 
pues, que juzgarlo desde este punto de vista En el caso 
concreto de Orígenes, Rufino no niega haber eliminado o 
mitigado los pasajes con resabios de herejía (o sea, cuando 
habla de la Trinidad), pues creía que eran interpolaciones 
Confiesa, asimismo, haber tratado de esclarecer pasajes di- 
fíciles recurriendo a textos paralelos Con estas limitacio- 
nes, su traducción es, no obstante, inteligente y preciosa, y 
en su favor deponen los fragmentos griegos que se han ido 
encontrando Una muestra interesante de su método de 
trabajo es su comportamiento con las citas bíblicas, ordina- 
riamente, las traduce sirviéndose de una versión latina 
preexistente, y sigue rigurosamente el griego solo cuando 
el contexto lo exige, obviamente para ayudar al lector a 
descubrir las alusiones y sacarles provecho 

Estudios Sobre las traducciones H Chadwick, Ruftnus and the 
Tura Papyrus of Origen's Commentary on Romans JThS 10(1959) 
10 42 B Studer, A propos des traductwns d'Origene par Jerome 
et Rufin VetChr 4( 1968)1 37-155 Id , Zur Frage der dogmatischen 
Terminologie tn der lat Ubersetzungion Orígenes «De Principtis», 
en Epektasis Melanges J Dante/ou (París 19 7 2) p 403 414, A M 
MEMOLI, Fedelta di interpretaztone e liberta espressna nella traduzio 
ne rufintana dell'Or XVII di Gregorio Naztanzeno Aevum 43 
(1969)459-484, F Winkelmann, Etnige Bemerkungen zu den 
Aussagen des Ruftnus von Aqutleta und des Hteronymus uber dte 



294 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



Ubersetzungstheorie und -methode, en Kyriakon Festschnft J 
Quasten (Munster 19 7 0) II p 5^2-542, F MERLO y J GRIBO 
MONT, // Salterio di Rufino (Roma 1972) 

Sobre la lengua y símbolos literarios M MARTINEZ PASTOR, Al- 
gunas particularidades del latín cristiano de Rufino de Aquileya 
Dunus 1(197^)6^-75, ID , El simbolismo de umbra en los escritos 
ortgenianos de Rufino iba! , }35-344, ID , La simbologia de la luz en 
Orígenes-Rufino Ementa 41(197^)18^-208, ID , Latinidad del 
vocabulario de Rufino de Aquileya Helmantica 25(1974)181-194 



1 Las «Apologías» 

La controversia origenista obligó a Rufino a salir de su 
oficio de traductor, que exigía urgente defensa Y el pri- 
mer paso, por los años 397-398, fue, asimismo, una tra- 
ducción la de la Apología escrita por el mártir Panfilo en 
favor de Orígenes (traducción del libro I y resúmenes de 
los libros IV y V) Rufino le añade un suplemento De 
adulteratione Itbrorum Origents, arreglo de la carta de Orí- 
genes a sus amigos de Alejandría, citada en el libro IV de 
la Apología. Aunque no quepa dudar de que los discípulos 
arríanos de Orígenes habían interpretado en una dirección 
bien definida los pasajes ambiguos del maestro, no es me- 
nos cierto que las generalizaciones de Rufino adolecen de 
una cierta ingenuidad 

El 400, Rufino, acusado de ongenismo, escribe cuatro 
páginas — una carta — para justificarse ante el obispo de 
Roma, Anastasio, es la Apología ad Anastasium, en la que 
profesa su fe en la Trinidad, en la resurrección y en el 
juicio final, discurre sobre el origen del alma y explica el 
motivo de sus traducciones de Orígenes 

El 401 compone los dos libros de la Apología contra 
Hteronymum, que responden a las acusaciones formuladas 
contra él por su antiguo amigo y pasan a la ofensiva sobre 
cuestiones personales Después guardará absoluto silencio 

Ediciones Apología de Panfilo PG 17,539-616, De adulteratto- 
ne M SlMONETn CCL 20(1961) p 1-17, Apología ad Anasta- 
sium íbid , 19-28, Contra Hteronymum ibid , 19-123, cf J QlJAS 
TEN, Patrología II p 356 y supra, Jerónimo 

Estudios P NAUTIN, L'«Apologie» pour Origene et ses opimons, 
L'adaptation latine de Rufin, en Origine I (París 1977) p 1 50- 1 5 3 ' 



Rufino de Aquileya 



295 



2 Las traducciones de Orígenes 

Rufino empezó el 398 con la obra más maciza y mas 
discutible de Orígenes el tratado De principits (Pert ar- 
ihon), eliminando intencionadamente las fórmulas sospe- 
chosas, no obstante su explícita confesión de este proce- 
der, los estudios recientes de M Simonetti y M Harl re- 
conocen siempre mayor crédito a su traducción Luego, y 
acaso para acallar las sospechas de herejía, traduce hacia el 
año 400, y con el nombre de Orígenes, el dialogo de ftde 
ortbodoxa, de Adamancio Rufino identifica Adamancio con 
Orígenes, como habían hecho Basilio y Gregorio Nacian- 
ceno (Ftlocalía c 24) El 400, Rufino proporciona al pú- 
blico latino las homilías sobre Josué, el 401, las homilías 
sobre Jueces y las nueve homilías sobre los salmos 36-38 
En los años 403 y 404 toca la suerte a una magnífica sene 
de homilías sobre Génesis, Exodo y Levítico, las traduc- 
ciones, sin duda, hoy más apreciadas Nos ha llegado, asi- 
mismo, una homilía de Orígenes sobre Elcana (1 Re), mas 
nada induce a pensar que su traductor haya sido Rufino 
En el prólogo al gran comentario de Orígenes sobre la 
carta a los Romanos, Rufino compara sus traducciones de 
las homilías a la pesca de peces pequeños, exenta de ries- 
gos, en contraposición con la pesca en alta mar que le im- 
pone Heraclio, que lo embarca, por los años 405 y 406, en 
los quince libros del comentario a Romanos, que fue, en 
verdad, una contribución fundamental a la exégesis latina, 
en el epílogo de la misma obra (CCL 20,276-277) habla de 
los agudos problemas de traducción que planteaba la obra, 
mas concluye sed delectavtt tndulstsse labortbus Rufino re- 
fiere que tales versiones figuraban, a veces, con el solo 
nombre del traductor latino (v gr en Hilario, Ambrosio y 
Jerónimo), personalmente declina tal honor y cuida de que 
figure, en cambio, el nombre de su modelo griego El año 
410, último de su vida, Rufino traduce el comentario al 
Cantar, y tuvo aún tiempo para publicar las hermosas ho- 
milías sobre el libro de los Números mientras desde Me- 
sina veía arder enfrente la ciudad de Reggio Mas le faltó 
tiempo para añadir aún las homilías sobre el Deutero- 
nomio 

Ediciones De Principas P KOETSCHAU, Orígenes' Werke V 
(GCS] (Leipzig 19H) —Salmos 36-58 PL 12,H19-1410 -^Ada- 
maneto W H VAN DE SANDE BAKHUYZEN [GCS] (Leipzig 



296 



Traducciones Jerónimo y Rufino 



1901) V Buchheit, Tyranni Ruftni librorum Adamantn Ongents 
adtersus haereticos interpretado [Studia et testimonia antiqua 1] 
(Munchen 1966) — Sobre el «Octateuco» y el Cantar W A Baeh 
RENS, Orígenes Werke VI VIII [GCS] (Leipzig 1920 1925) — 
Sobre Romanos PG 14,831 1294 (ed Delarue) 

Traducciones Francesa M Harl, G DoRIVAL, A BOULLUEC, 
Origene Traite des «Principes» (París 1976) H CROUZEL y M 
SlMONETTI SCh 252 (1979) L DOUTRELEAL H DE LUBAC, Orí- 
gene Homelies sur la Genese SCh 7 (1943) P FORTIER H DE Lu 
BAC, Origene Homelies sur l'Exode SCh 16(1947) A JAUBERT, 
Origene Homelies sur Josué SCh 71 (1960), A MÉHAT, Ortgene 
Homehes sur les Nombres SCh 29 (1951) — Italiana M Simo 
NETO, / <Principi> di Origene (Tormo 1968), ID , Ortgene Com 
mentó al Cántico det Cantici (Roma 1976) G GENTIO, Omelte 
sulla Genesi e l'Esodo (Roma 19 7 6) —Alemana H GORGEMANNS 
H Karpp, Orígenes Vier Bucher ion den Prinzipien (Darmstadt 
19 7 6) 

Estudios Cf J QUASTEN, Patrología I, sobre Orígenes, y el 
Dialogo sobre la fe ortodoxa C P HaMMOND, Notes on tbe Manus 
crtpts and Editions of Origen s Commentary on the Epistle to the 
Romans tn the Latín Translatton by Ruftnus JThS 16(1965)338 
357 G SANDERS, Un ecrtt oublte le «Dialogue d Adamanttus 
AC L 37(1968)644-651, I Fransen, Un nouveau temotn latín de 
l'homehe d Ortgene sur le hvre des Rois RB 78(1968)108 117 J B 
BAUER, Benedikt und Orígenes WSt NF 8( 1974)182 187 G Sch 
ROEDER, Eusebe de Cesaree Preparation evangelique VII SCh 215 
(1975) p 111-119 

3 Las «Sentencias » de Evagrio y de Sexto 

Al origenismo de Rufino cabe, asimismo, asignar una 
traducción de Evagno, el corifeo de los origenistas del de- 
sierto y amigo de Melania Sorprende que haya traducido 
solo dos senes de sentencias A los monjes y A una virgen 
Existen dos traducciones latinas de cada una, una traduc- 
ción de la primera es ciertamente antigua y retocada luego 
por otro traductor, y, dado que consta que Rufino es autor 
de una y que Genadio reviso una ya anticuada, se suele 
atribuir a Rufino la traducción Leclercq y a Genadio la tra 
duccion Holste Si Leclercq no se engaña (p 201 n 42), la 
traducción de Rufino de la segunda sene sena el texto pu- 
blicado por Holste, y el publicado por Wilmart, posterior 
En todo caso, sorprende que no se tengan prólogos del 
traductor para ninguna de las dos traducciones Parecen 
ser del 403-404 



Rufino de Aquileya 



297 



Antes del 401, Rufino tradujo otras sentencias asceti 
cas, que atribuía al papa Sixto, y que fueron identificadas 
certeramente por Jerónimo como obra del filosofo pagano 
pitagórico Sexto Ya Orígenes había citado esta colección, 
en la que se inspira asimismo, sin nombrarla, Evagno Ru- 
fino conoce solo las 451 primeras sentencias de la colec- 
ción de 610 

Edicto nes J LECLERCQ, Lanctentie versión latine des «Sentences» 
d'Eiagre pour les moines Striptonum 5(1951)204 213 A WlL 
MART, Les versions latines des «Sentences» d'Eiagre pour les vierges 
RB 28(1911)143 153 PL 40,1277 1286 H Chadwick, The 
«Sentences» of Sextus [TSt NS 5] (Cambridge 1959) H SlLVES 
TRE, Trois nouieaux temotns latins des «Sentences» de Sextus Scrip- 
tonum 17(1963)128 129 P M BOGAERT La preface de Rufin 
aux Sentences de Sexte et a une oeuvre tnconnue RB 82(1972)26 46 



4 «Historia monachorum tn Aegypto» 

Es una colección de narraciones pintorescas y fantásti- 
cas que reúne lo que propalaban los peregrinos de Jerusa- 
len que volvían de hacer turismo y visitar a los santos mon- 
jes Existe una recensión latina, obra de Rufino, y otra 
griega Se creía que esta ultima fuese traducción de la pri- 
mera, mas hoy se le reconoce el rango de texto original 
compilado por un amigo de Rufino Falta, por desgracia, 
una buena edición de la versión latina, para un genero lite- 
rario con el que los copistas se permitían no pocas liberta- 
des, hay aun que recurrir a la vieja edición de H Ros- 
weyde, sin aparato critico La traducción seria del 403 

Edición PL 21,387 452, cf J QUASTEN, Patrología II al tratar 
de Paladio y de la Historia Lausiaca 

5 Basilio y Gregorio Nacianceno 

El primer texto espiritual que Rufino da a conocer en 
Occidente antes de dedicarse a Orígenes es lo que llama la 
Regia de San Basilio, traducida en el monasterio de Ptne- 
tum, donde se detuvo en su viaje de vuelta a Roma Es una 
recensión breve, de 203 sentencias, del Asceticon, que los 
manuscritos griegos transmiten en una edición mas ex- 
tensa Rufino la traduce fielmente Cabe preguntarse si no 



Patrología 3 



11 



298 



Traducciones. Jerónimo y Rufino 



era uno de los textos que regían la vida de los monjes de la 
comunidad del monte de los Olivos. 

El 399, al marchar de Roma, Rufino ya había empe- 
zado la traducción de ocho homilías de San Basilio, que 
concluirá en Aquileya. Entre ellas figura como homilía, y 
no sin razón, la ep.46. No obstante el parecer contrario de 
Altaner, la traducción abreviada (inédita) de las homilías 
sobre el ayuno no presenta título alguno para pretender 
ser de Rufino. 

Terminada esta serie, a principios del 400, Rufino se 
dedica a nueve homilías de Gregorio Nacianceno. Tam- 
bién estas obras de los Padres Capadocios se relacionan 
con el origenismo, pero en un sentido diverso del que 
Evagrio representa. 

Ediciones: Regula: PL 103,487-554; Homilías de Basilio: PG 
^1,172^-1794. — Gregorio Nac: A. ENGELBRECHT, Tyranni Ru- 
finni orationum Gregorii Nazianzeni novem interpretatio: CSEL 46 
(1910). 

Traducción: Italiana: G. TURBESSI, Rególe monasliche (Roma 
1974). 

Estudios: M. Huglo, Les anciennes versions latines des homélies 
de s. Basile: RB 64 ( 1954)129-132; B. Altaner, Kleine patristische 
Scbriften (Berlín 1967) p.409-415 (homilías de Basilio). 



6. Eusebio: la «Historia eclesiástica» 

En obsequio a la inteligente petición de Cromacio de 
Aquileya, Rufino traduce en los años 402-403 los diez li- 
bros de la Historia eclesiástica de Eusebio de Cesárea, sin 
renunciar a resumir a veces y otras a completar. Añade dos 
libros, que conducen la narración hasta la muerte de Teo- 
dosio (395), utilizando o traduciendo la historia, hoy per- 
dida, de Gelasio de Cesárea. 

Edición: T. Mommsen, en E. SCHWARTZ, Eusebius' Werke 11 
[GCS] (Leipzig 190 3- 1909) (utiliza cuatro mss. elegidos al acaso 
entre más de 100); cf. J. Quasten, Patrología II, sobre Eusebio 
de Cesárea y Gelasio de Cesárea. 

Estudios: M. VlLLAIN, Rufin d'Aquilée et l'«Histoire ecclésiasti- 
que»: RSR 33(1946)164-210; A. CAMERON, A Disguised Manus- 
cript of Rufinus' Translation of Eusebios' «Ecclesiastical History»: 



Rufino de Aquileya 



299 



Scriptorium 18(1964)270-271; Y. M. Duval, L'éloge de Théodose 
dans la «Cité de Dieu». Sa place, son sens et ses sources: Rech. Au- 
gust. 4(1966)135-179; lD., S. Augustin et le persécutions de la deu- 
xi'enie moitié du iv e s.: MSR 23(1966)175-191; ID., Un nouveau 
lecteur de ¡'«Histoire eccl'esiastique» de Rufin d'Aquilée, l'auteur du 
«Líber Promissionum et praedictorum Det»: Latomus 26(1967)762- 
777; F. Thelamon, L'empereur idéal d'aprés l ' «Histoire ecclésiasti- 
que» de Rufin d'Aquilée: SP X (Berlin 1970) p. 3 10-3 14. 

7. Clemente Romano: las «Recognitiones» 

Quizá, en relación con la traducción de Eusebio, Ru- 
fino había prometido a Gaudencio de Brescia la traducción 
de las Recognitiones, que creía ser obra del papa San Cle- 
mente. Rufino cumplió su promesa el 406, pero ya antes 
había traducido la breve Epistula Clementis ad Iacobum. 

Edición: B. Rehm y F. PASCHKE, Die Pseudoklementinen II. 
«Rekognitionen» [GCS] (Berlín 1965). 

Estudio: F. PASCHKE, Zur Pseudoklementinen Ausgabe der Ber- 
liner Akademie: Bull. de l'Institut de Recherche et d'Histoire des 
Textes 15(1969)57-67. 

8. Opúsculos originales 

Si se prescinde de las Apologías y, si se quiere, de los 
dos últimos libros de la Historia eclesiástica, Rufino com- 
puso sólo dos obras originales: la primera, del 400, es un 
comentario del símbolo de los apóstoles, que depende de 
las catequesis que había conocido en Jerusalén, y que a la 
sazón se imponían como modelo por doquier. Luego, el 
408, después de su forzada huida de Aquileya, compuso 
una breve exposición de las Bendiciones de los patriarcas 
(GENADIO, 49), inspirada en una obra de Hipólito (la re- 
presentada por las cadenas exegéticas, no el tratado con- 
servado en griego y utilizado por Ambrosio y Gregorio de 
Elvira). 

Edición: M. SlMONETTl: CCL 20,125-182 y 183-228. 

Traducciones: Francesa: M. SlMONETTl, Rufin d'Aquilée. «Les 
bénédictions des Patriarches» SCh 140 (1968). — Inglesa: J. N. D. 
Kelly, Rufinus. A Commentary on the Apostles' Creed (London 
1955). 



300 Traducciones. Jerónimo y Rufino 

Estudios: M. Villain, Rufin d'Aquil'ee, commentateur du Symbol 
des Apotres: RSR M( 1944)129-156, M. SlMONETTI, Osservazioni 
su/ «De benedictiombus Patriarcharum» di Rufino di Aquileia: 
RCCM 4(1962)5-44. 



í 



Capítulo V 



LA POESIA CRISTIANA 

Por Angelo di Berardino 

(Paulino de Ñola y Prudencio, por Nello Cipriani; 
bibliografía de Angelo di Berardino) 

Los orígenes de la poesía cristiana 

Las primeras comunidades cristianas surgidas en el am- 
biente judío palestino organizaron su liturgia conforme al 
modelo del servicio sinagogal (lecturas, homilía, cantos, 
oraciones), encuadrando en él la celebración de la última 
cena. El libro de Jos Salmos, parte integrante de la liturgia, 
era, asimismo, tenido por obra de elevada poesía. Jeró- 
nimo afirmará más tarde: «David es nuestro Simónides, 
Píndaro, Alceo, e incluso Horacio, Catulo y Sereno» 
(Ep.53,8: PL 22,547). El canto de salmos, himnos y cánti- 
cos inspirados es recomendado por San Pablo (Col 3,16; 
Ef 5,18s). Plinio (Ep. 10,96) afirma que los cristianos ento- 
naban, en coros alternos, un himno a Cristo como a un 
dios. La primitiva poesía cristiana hace su aparición en 
forma de himnos más o menos largos, vinculados al canto y 
a la oración, tanto pública como privada, sin ambiciones 
literarias (Const. apost. 7,47; TERTULIANO, De spect. 39; 
CLEMENTE Alej., Paedag. 2,4; Strom. 7,5). De las composi- 
ciones de los tres primeros siglos, poco, y sólo en griego, 
ha sobrevivido. Las sectas heréticas se servían también de 
cánticos y poesías para difundir y hacer asimilar mejor sus 
doctrinas (IRENEO, Adv. haer. I 15,6; TERTULIANO, De 
carne Cbr. 17 y 20; ORÍGENES, In lob 2 1, 1 lss; ATANASIO, 
Or. c. Arianos 2,2-10; De synodis 15), uso adoptado luego 
por árdanos y donatistas. 

La poesía cristiana más antigua no es docta, sino popu- 
lar; a menudo, de contenido doctrinal, vinculada con fre- 
cuencia a la liturgia (formas eucológicas, litánicas, eucarís- 
ticas) y de inspiración bíblica. El género más usual es la 
salmodia; existían numerosas composiciones salmódicas de 



302 



La poesía cristiana 



origen no bíblico (t|>cxXu.ol ¡óiotixoi); entre las más céle- 
bres figuran las Odas de Salomón. Clemente Alejandrino es 
el primer escritor ortodoxo conocido como autor de him- 
nos. Ninguna composición latina de los tres primeros si- 
glos ha llegado hasta nosotros, aunque de su existencia no 
cabe dudar gracias al testimonio de Tertuliano (Adv. Man. 
3,22; De spect. 19 y 39; Ad uxorem 2.8.8.). Eran, en todo 
caso, un elemento de la oración, sin otras pretensiones; se 
debió de hacer uso, por lo general, de una prosa especial 
para ser cantada, caracterizada por el paralelismo, las remi- 
niscencias bíblicas y la carencia de metro. 

Esta forma de poesía era tradicional en el ambiente 
romano (cf. G. B. PlGHl, Poesía religiosa romana. Testi e 
frammentt, Bologna 1958). La poesía en sentido estricto 
aparece con neto retraso respecto de la prosa. Ch. Mohr- 
mann estima que ello se haya debido no a desprecio por 
un género literario clásico, sino a que la poesía pagana la- 
tina se había convertido en un ejercicio literario de es- 
cuela, sin contacto alguno con la vida, y, por tanto, incapaz 
de expresar la vida y los sentimientos de los cristianos. De 
hecho, cabe suponer en éstos un cierto recelo ante la poe- 
sía por razones morales y religiosas, como se puede dedu- 
cir de San Agustín (Con/. I 13,14 y 17). Mucho más tarde, 
Isidoro de Sevilla escribirá: «No es concedido al cristiano 
leer las ficciones de los poetas, pues con el deleite de fábu- 
las mendaces incitan el alma a estímulos de libídine» (Sent. 
3,13,1). Era, pues, el contenido de la poesía lo que provo- 
caba graves reservas en el ambiente cristiano (cf. H. I. 
MARROU, Histoire de l'éducation dans l'antiquité [Paris 
6 1965] p.460-462). 

Cuando los cristianos empezaron a servirse de la poesía 
en sentido estricto, se atuvieron lo más posible a las reglas 
clásicas, sin cambio alguno, con excepción del contenido. 
Respeto, pues, de la tradición en la forma y además en los 
modelos: Horacio, Terencio, Ovidio; pero, sobre todo, 
Virgilio, expresión del saber sumo para todo latino y base 
fundamental de toda formación cultural. Los centones pa- 
ganos y cristianos son fruto de una educación y sensibilidad 
de un cierto nivel. Durante el Bajo Imperio, la instrucción 
y la educación literaria tenían como fundamento casi ex- 
clusivo el estudio de los poetas: Ars grammatica — la ins- 
trucción secundaria— praecipue consistit in intellectu poeta- 
rum (SERGIO, Expl. in art. Donati 4, ed. Keil, p.486). Vir- 
gilio era el libro de texto estudiado en los mínimos detalles 



Los orígenes 



303 



y conocido perfectamente, incluso de memoria: era la 
esencia de la cultura latina, la Biblia de todo estudiante y 
de todo profesor. Por ello, la cultura básica era extraordi- 
nariamente uniforme en toda la pars occidentalis del Impe- 
rio. Profesores y estudiantes se ejercitaban en la composi- 
ción de versos, sobre todo hexámetros (verso heroico), so- 
bre cualquier argumento con fines también didácticos. 
Agustín no recordará más que los poetas que estudió 
(Conf. I 13,14 y 17; De ordine 2,14; De música 2,1). La 
composición de poemas era una iéxvr|, un oficio, no 
jTOÍr|OL?; de los poetas se admiraba la destreza técnica, el 
virtuosismo métrico, el conocimiento de los modelos, no 
el argumento ni el sentimiento. La poesía era tenida en 
gran estima, y se componían versos a saciedad, pero con 
resultados poéticos más bien escasos. Los cristianos se su- 
maron a esta tradición cultural en el siglo IV. 

La prosa cristiana es más creadora e innovadora y se 
apropia elementos populares; la poesía es conservadora y 
vinculada al pasado: aspira a perpetuar los modelos clásicos 
incluso en las palabras — desdeña los términos popula- 
res — , no sin evidentes forcejeos. El género literario inicial 
es la epopeya. Sólo con Paulino de Ñola y, sobre todo, con 
Prudencio se alcanza el rango de poesía auténticamente re- 
ligiosa, no obstante el respeto por la tradición. La poesía 
ostenta casi siempre un tono didáctico y pedagógico — al 
igual que la pagana — , y además a veces apologético, pre- 
ocupación típicamente cristiana. 

El género hímnico, a partir de Hilario y Ambrosio, go- 
zará de mejor fortuna, de más acendrada originalidad y es- 
píritu creativo; es el género que mejor expresa la nueva 
sensibilidad religiosa. Esta poesía latina cristiana es, al 
principio, de cuño docto, es decir, es poesía cuantitativa. 
Junto a ella surge a no tardar, y la suplantará, la poesía 
rítmica, basada no en la cantidad de las sílabas, sino en el 
acento, a medida que se pierde el sentido de la cantidad. 
¿Cuál es el origen de la poesía rítmica? Para algunos es la 
continuación de una tradición romana antigua (v.gr.: el 
verso saturnio); otros creen que es de origen semítico; 
otros, en fin, piensan que no es más que la deformación de 
la poesía cuantitativa. 

Antologías y traducciones: Poetae christiani minores I: CSEL 16 
(1898); F. BuCHELER y A. RIESE, Anthologia latina (Leipzig 1894- 
1906) y el suplemento de E. Lommatzsch (Leipzig 1926); G. M. 



304 



La poesía cristiana 



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306 



La poesía cristiana 



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COMODIANO 

El enigma de Comodiano, poeta cristiano sin época ni 
patria, hechiza aún a los estudiosos, que no han logrado 
por el momento dar una respuesta definitiva a los numero- 
sos interrogantes acerca de su persona y de su obra. Toda 
suerte de indicios históricos, teológicos, lingüísticos y mé- 
tricos han sido sometidos a minucioso examen, se han in- 
vestigado las posibles ascendencias literarias de la obra, 
pero sin lograr dar con una solución que no se preste a 
numerosas objeciones. Tras la tradición, un tanto pacífica, 
de colocarlo hacia la mitad del siglo II I en Africa (Dodwelí 
en 1689 lo creía contemporáneo y coterráneo de Ci- 
priano), Brewer en 1906, tras un documentado examen de 
los elementos lingüísticos y alusiones históricas (particu- 
larmente de Carmen 805-822), sostuvo que Comodiano 
era un seglar que vivió en Arlés a mediados del siglo v y 
que compuso sus obras del 458 al 466. La tesis de Brewer 
fue aceptada por algunos como definitiva (Dráseke); por 
otros, y los más, rechazada (Lejay, Weyman, Zeller, Révay, 
Ales, Martin, Labriolle). Brewer respondió a sus críticos 
con otros escritos, dando origen a una animada polémica 
durante los primeros veinte años del siglo. En 1946, 
P. Courcelle imprimió una orientación nueva, sosteniendo 
que los famosos versos (Carmen 805-822) habían sido 
compuestos en el siglo V y que dependían de Orosio y 
Salviano, amén del Apocalipsis. Casi al mismo tiempo, 
Brisson hacía de Comodiano, de probable origen africano, 
un donatista de principios del siglo V. 

Todas las posibles vías de solución han sido intentadas; 
alusiones históricas, sutiles análisis lingüísticos, vocabula- 
rio, aspectos teológicos y posibles fuentes, sin lograr una 
certeza; también la metodología ha sido sometida a crítica 
por una u otra parte. Comodiano habría vivido entre el 
238 (Ullrich) y el 466 (Brewer). En todo caso, si fuera 



Comodiano 



307 



posible proceder por votación, obtendrían neta mayoría 
los que prefieren el siglo III, opinión en cuyo favor mili- 
tan, al parecer, varias razones. Muchos pasajes, tanto de las 
Instructiones como del Carmen apologeticum, son más com- 
prensibles sólo a la luz de los acontecimientos del siglo III. 
Retrasar la obra de Comodiano después del 312 puede re- 
solver algunas dificultades, pero deja insatisfechas la mayo- 
ría de ellas, que suponen un período de clara persecución; 
paz engañosa, persecuciones siempre a la vista, edictos im- 
periales, la actitud de los confesores y de los apóstatas, los 
lapsi invitados a la penitencia, el Senado pagano y perse- 
guidor, los godos terribles y paganos... A. Salvatore, tras 
un análisis de los acrósticos 2, 4, 5, 6, 21, 25 (ed. Martin) 
del libro llde las Instructiones, concluye que Comodiano se 
refiere a la situación que se había creado en Cartago con la 
cuestión de los lapsi, el cisma de Felicísimo y, en general, a 
la situación de la iglesia africana. Comodiano, y es cosa de 
todos aceptada, se hace eco en varios pasajes de las ense- 
ñanzas de Cipriano. 

El primer autor que lo nombra es Genadio de Marsella 
(De viris ¿11. 15: PL 58,1068), que escribe entre el 477 y el 
494, y le dedica una breve noticia, juzgando severamente 
su obra. Su información es bastante escasa y parece tener 
presente sólo el libro I de las Instructiones, pues dice que 
escribió adversas paganos y que demuestra conocer poco 
los libros cristianos. Ahora bien, si es verdad que el libro I 
habla de los paganos y muy poco del cristianismo, el II 
trata sólo de la identidad de los cristianos, de su forma de 
vivir y comportarse; tampoco el Carmen es adversus paga- 
nos, pues dedica mucho espacio a los judíos y a sus simpa- 
tizantes. Además, en el libro II de las Instructiones y en el 
Carmen, Comodiano utiliza con frecuencia la Sagrada Escri- 
tura, que conocía bien, y Cipriano; por otra parte, Genadio 
mismo refiere que Comodiano se había convertido gracias 
a la lectura de la Biblia. El Decreto Gelasiano incluye los 
escritos de Comodiano entre los apócrifos (PL 59,163; ed. 
Dobschütz, p.56 n.317). Toda otra noticia proviene de sus 
mismos escritos, en los que a menudo habla de sí, de su 
ambiente, de los cristianos y de la comunidad a que perte- 
nece, sin dar nunca datos precisos acerca del lugar o de la 
época. 

El último acróstico de las Instructiones, que figura en 
los manuscritos bajo el título de nomen Gasaei (corregido, 
sin fundamento alguno, por los antiguos editores en nomen 



308 



La poesía cristiana 



Gazaei), dio pie a la leyenda que hace a Comodiano origi- 
nario de Gaza (Palestina), opinión ciertamente inaceptable, 
aunque no se haya dado aún con una explicación que satis- 
faga plenamente Algunos piensan que gazaeus signifique 
custos aeraru de la comunidad (griego "tnifi, latín gazum; 
Instr II 10,12, 27,14 = tesoro), otros, que sea un termino 
de origen semítico, y signifique poeta (Sigwalt, Salvatore), 
y, de hecho, en el lugar citado se espera algo así como 
nomen poetae, otros creen que equivale a homo casae, hom- 
bre de la cabaña, por la austeridad de su tenor de vida 
(Herrmann), hay quien piensa que gazaeus sea nombre pro- 
pio, atestiguado de hecho como tal en las inscripciones 
(cf E Diehl-J Moreau O.CV I 1210 = CIL V 645 1587), 
otros proponen aún otras diversas explicaciones e interpre- 
taciones (v gr oriundo de alguna casa africana) 

Leyendo las letras iniciales del mismo acróstico a partir 
del último verso, se obtiene Commodianus mendicus Christi 
El poeta revela su nombre al fin de la colección Mendicus 
sugiere no tanto un tenor de vida pobre o su condición de 
servus Dei o de mendigo por amor de Cristo y en favor del 
prójimo, cuanto la condición de quien en todo depende de 
Cristo (cf Agustín mendicus est tile, nihtl stbt trtbuens, to- 
tum de misericordia Dei exspectans Enar tn Ps 106,14,88 
CCh 40,1582) Incluso los autores que lo hacen proceder 
de Siria sostienen que Comodiano vivió en Occidente, 
bien sea en Ilina (Heer), Galia Narbonense (Brewer), 
acaso Roma (Martin) o Africa (la mayoría de los estudio- 
sos) Muchos elementos — fuentes, lengua, estilo, temas 
tratados — aconsejan colocarlo en Africa 

Comodiano era pagano y politeísta (Instr 1,1), por su 
notable conocimiento del judaismo, que critica duramente, 
algunos autores piensan que a través del judaismo pasase al 
cristianismo, que abrazó porque se sentía insatisfecho de 
su vida y de su religión, se convirtió gracias a la lectura de 
la Biblia En un momento de su vida, acerca del que no da 
explicación alguna, hubo de someterse a la penitencia pú- 
blica (Instr. ed Martin II 8,8-9) El manuscrito del Carmen 
termina con las palabras exphcit tractatus sancti episcopi... 
(falta el nombre) ¿Fue, acaso, obispo u ocupó un rango 
elevado en la comunidad' Conocía bien, sin duda, la orga- 
nización de las comunidades cristianas y los derechos y de- 
beres de sus miembros, por otra parte, con espíritu inde- 
pendiente critica los abusos, imparte consejos a todos, ex- 
horta a la candad generosa y desinteresada, reprende a los 



Comodiano 



309 



ricos y opresores, responsables de su conducta ante Dios 
Su carácter vehemente e inflexible, enemigo de arreglos y 
compromisos, recuerda a Tertuliano No parece que ocu- 
pase una función jerárquica, aún mas, contrapone su ense- 
ñanza «privada» a la de los doctores, reconocida oficial- 
mente (Instr ed Martin II 12,1-3, 18,15, Carmen Gis) 

Los juicios que han merecido su arte y su estilo no son 
unánimes Su primer editor, Rigault, escribía stylus [Com- 
modiani] Africanae feroctae rusttcitatem saptt, quae tamen ad 
acumtna Tertulltani, Cypriani, Minuctt, non infrequenter 
alludit (PL 5,191) 

El parecer más común es que Comodiano, hombre de 
escasa cultura, poco familiarizado con la cultura clásica, 
pero buen conocedor de la Escritura y de algunos escrito- 
res cristianos, es un poeta popular que se sirve de la lengua 
común del pueblo, pintoresca, pero poco vanada, sem- 
brada de errores gramaticales respecto del patrón clásico 
neologismos, barbansmos, confusiones entre las diversas 
declinaciones y conjugaciones, atentados contra las reglas 
de la sintaxis La métrica usada es poco comprensible y no 
parece rigurosa El arte, exceptuado algún momento feliz, 
brilla por su ausencia Algunos autores (v gr BOISSIER, La 
fin du paganisme II [París 1891] p 14) estiman que haya 
escrito así deliberadamente para hacerse comprender por 
el pueblo Amatucci opina que Comodiano quiso ser el 
poeta nuevo y cristiano, y, abandonada la lengua clásica por 
estéril y útil sólo para la erudición, se propuso crear una 
poesía nueva, para la vida, siguiendo el ejemplo de Tertu- 
liano, que quiso crear una prosa nueva (Storta della lettera- 
tura latina cristiana [Tormo 2 1955] p 91-92) Reciente- 
mente, otros estudiosos, como Perret (1957) y Hoppen- 
brouwers (1964), estiman que Comodiano fue un gran 
poeta, profundamente creyente, consciente del valor pecu- 
liar de las palabras cristianas, que supo infundir en la poe- 
sía tradicional el genio de la lengua cristiana Juicio que a 
cualquier lector de las obras de Comodiano acaso parezca 
excesivo 



1 «Instructiones» 

Publicadas por primera vez por N. Rigault en 1649, en 
Toul (Francia), comprenden 80 poemas (ed. Dombart, 41 
y 39, ed Martin, 45 y 35) de diversa extensión, de los 



310 



La poesía cristiana 



cuales 78 acrósticos, es decir, en los que las letras iniciales 
de cada verso forman un nombre o una sentencia, y dos 
abecedarios (MARTIN, I 35, II 15), en los que las letras 
iniciales de cada verso siguen el orden de las letras del 
abecedario La división que los editores proponen hoy no 
es exacta quiza fueran 40 y 40 El autor los dispuso en el 
orden en que los leemos, vanas veces habla de su obra 
(MARTIN, I 22,13, I 25,19, II 35,25) y anuncia también el 
tema de la resurrección y de la vida futura (MARTIN, I 
25,19, cf I 41-45) El primer libro sigue, en general, la 
pauta de la tradición apologética, con sus criticas severas y 
mordaces de la religión politeísta y de sus dioses, del ju- 
daismo y de los judaizantes, interrumpidas por alusiones a 
la religión cristiana El segundo libro, en cambio, trata de 
los miembros de la comunidad cristiana Tras exponer sus 
ideas escatológicas (MARTIN, I 42-45), el autor pasa a ex- 
plicar los deberes de todos catecúmenos (1), fieles en ge- 
neral (2 y 3), penitentes (4), apóstatas, cismáticos y otros 
obradores del mal, de las matronas (14 y 15), de todo el 
pueblo, de los aspirantes al martirio, de los lectores, minis- 
tros y obispos El último poema revela el nombre del 
autor 



2 «Carmen apologettcum» 

Fue descubierto y publicado por Pitra en 1852 con el 
título Carmen apologettcum adversas ludaeos et gentes, y atri- 
buido a Comodiano por su estrecha afinidad con las In- 
structiones El único manuscrito que lo contiene, procedente 
de la abadía de Bobbio, se encontraba, cuando Pitra lo 
editó, en Middle Hill (Codex mediomontanus) , y hoy en el 
Bntish Museum con la sigla Addttional 43460 Carece de 
título y termina con las palabras explictt tractatus sancti 
episcopi ., sin otra aclaración La atribución propuesta por 
Pitra fue confirmada con nuevos argumentos por Ebert en 
1870, y desde entonces no se ha puesto en duda Pitra 
dedujo el título de la noticia de Genadio, que, al parecer, 
no lo conoció Révay prefirió llamarlo Carmen de Antt- 
chnsto (PhW 3 1[191 1] 1430), y J Martin en su reciente 
edición (CCh 128[1960]) lo titula Carmen de duobus popu- 
hs, a saber, el pueblo hebreo, antes elegido y luego repu- 
diado, y el nuevo pueblo, que son los cristianos El título 
adoptado comúnmente es el de Carmen apologettcum 



Comodtano 



311 



Consta de 1 060 hexámetros, agrupados en estrofas de dos 
versos No es una obra apologética, sino, más bien, una 
breve exposición del cristianismo con una clara finalidad 
didáctica Los v 1-88 hablan del autor, que se presenta 
como un pagano convertido que desea que otros paganos 
participen de su misma fe en Dios, que puede ser cono- 
cido sin dificultad por el testimonio de los profetas y de 
Cristo Sigue (v 89-578) narrando la historia de la salva- 
ción desde la creación hasta la muerte y resurrección de 
Cristo, en la tercera parte (v 579-790) se propone refutar 
los argumentos de paganos y judíos contra la divinidad de 
Cristo y exhorta a abrazar la fe, única vía de salvación Para 
terminar (v 791-1060), Comodiano, que profesa el milena- 
rismo, expone sus ideas escatológicas Describe los últimos 
tiempos como si fuese un testigo ocular la resurrección de 
los muertos, los signos precursores del fin del mundo, la 
persecución de los cristianos, la invasión de los godos al 
mando de su rey Apollyon, la conquista y destrucción de 
Roma, en este contexto escatológico, Roma sufrirá de 
modo especial, no sólo por la persecución infligida a los 
«santos», sino además por la opresión ejercida sobre el 
mundo entero «Mientras ella gozaba, toda la tierra ge- 
mía llora eternamente la que presumía de ser eterna» 
(MARTIN, 921 y 923), sigue la manifestación del anticnsto, 
el triunfo de los cristianos y el juicio final Los judíos son 
duramente censurados por no haber reconocido a Cristo 
— por lo que Dios los repudia — y por su hostilidad hacia 
los cristianos alejan a los demás de la salvación forzándo- 
los a entrar en la sinagoga, resucitarán con los demás, pero 
para su condenación Los cristianos ocupan ahora su lugar 
en el designio divino 

Las mismas ideas, con ligeras vanantes, se leen también 
en las Instructtones La exposición de la fe cristiana es algo 
sumaria, la teología trinitaria, claramente insuficiente (mo- 
narquiana, herejía del siglo III) Basten dos ejemplos Qut 
pater et ftltus dtcttur et sptrttus sanctus (Carmen 94), Nec 
pater esset dictus, msi factus ftltus esset (Carmen 278) El au- 
tor pretende, ciertamente, instruir, pero, sobre todo, des- 
pertar en todos mayor interés y preocupación por su 
suerte ultraterrena La sátira, la exhortación moral, las fan- 
tasías apocalípticas de un hombre de fe, el lenguaje franco 
y caústico, obedecen todos a esta única finalidad 

Tanto en las Instructtones como en el Carmen, uno de 
los temas preferidos de Comodiano es la crítica implaca- 



312 



La poesía cristiana 



ble de los ricos con versos encendidos los invita a no po- 
ner sus esperanzas en las riquezas, que solo serán motivo 
de terrible e inevitable condenación, y contrapone la vi- 
sión de una sociedad celestial, en la que todos los que de 
algún modo ejercieron dominio sobre los demás en la tie- 
rra serán esclavos de los «santos» (Carmen 994-998, Instr 
I 43,6-19) 

La obra de Comodiano ha sido objeto de numerosos 
estudios a principios de este siglo y luego en los últimos 
veinte años No obstante los progresos realizados, Como- 
diano sigue siendo una delicia para los lingüistas, un tor- 
mento para los especialistas en métrica latina y un rompe- 
cabezas para los historiadores 

Ediciones Instructiones PL 5,20 1-262 (GALLANDO, E LUDWIG 
(Leipzig 1878) (Teubner), B DOMBART CSEL 1 5< 1887)1-1 12, J 
Durel (París 1912) (con trad franc y comentario), J MARTIN 
CCL 128(1960)1-70, A Salvatore (Napoh 1965-1968) (con 
trad ít y comentario) — Carmen J B Pitra, Spictlegium Soles- 
mense I (París 1852)21-49, E LUDWIG (Leipzig 1878) (Teubner), 
B Dombart CSEL 15(1837)144-188, J Martin CCL 128 
(1960)71-113 PLS I 74-101 (ed Dombart), A SALVATORE CP 
5(Torino 1977) (con trad ít y comentario) 

Traducción Inglesa ANL 4 203-219 (lnstructwnes) 

Bibliografías P DE LABRIOLLE BALAC 2(1912)79-80, U 
Monti, Bibliografía di Commodtano Athenaeum 3(1915)200- 
208, J iMartin BJ 221-2(1929)88-97 

Estudios Hasta 1927 c f J Martin, artcit, C Brakman, 
Commodianea Mnem 55(1927)121-140 269-272, L SchilS, Co- 
modien poete rythmique? Neophilologus 14-15(1929-1930)51-56, 
A F V KATWIJK, Lexicón Commodianaeum (Amsterdam 1934), 
M MULLER, Vntersuchungen zum «Carmen adversus Marcionitas» 
(Wurzburg 1936) (C depende de este carmen), L Herrmann, 
Qui est saint Alexis? ACL 11(1942)235-241 (la fuente de la le- 
yenda siriaca de San Alejo, Mar Rúa, seria una biografía perdida 
de Comodiano), M Taillez, Qut est saint Alexis? OCP 1 1(1945) 
216-222, P COURCELLE, Commodien et les tnvastons du v 1 siecle 
RELA 24(1946)227-246, E J Goodspeed, The Date of Commo- 
dian CPh 41(1946)46-47, J P BRISSON, Origines du danger 
social dans PAfrique chretienne du ///> siecle RSR 33(1946)280-316, 
B Blumenkranz, Die Judenpredigt Augustins (Basel 1946) p 19- 
25, Id , Les auteurs cbretiens latins du moyen age sur les juifs et le 
judatsme Revue des etudes juives ns 9(1948)3-67, M Simón, 
Verus Israel (París 1949, 2 1964), P SCHEPENS, Commodten 



Comodiano 



313 



(«lnst » 2,17 19) RSR 36(1949)603, H Gregoirf, Note sur la 
survivance chretienne des Essentens et des sedes apparentées NC 1-2 
(1949-1950)354-359 (C ebiomta o eseno), E Castorina, La 
poesía di Commodtano nella storia della métrica latina (Catania 
1950), L Ferrari, // problema cronológico di Commodtano GIF 
4(1951)59- 7 3 (siglo IV), M SlMONETTl, Sulla cronología dt 
Commodtano Aevum 27(1953)227-2 39 (a mediados del si- 
glo III), J VOGT, Die Zahlung der Christemerfolgungen im romis- 
chen Reich La parola del passato 9(1954)5-15 (hacia el 300) L 
CRESTAN RACh 111(1957)248-252, J PERRET, Prosodie et metri- 
que chez Commodien Pallas 5(1957)27 42, J MARTIN, Commodia- 
nus Tradino 13(1957)1-71 (fundamental), J P BRISSON, Autono- 
misme et christianisme dans lAfrique romaine de Septime Severe a 
hmasion túndale (París 1958) p 378-410, K Thraede, Beitrage 
zur Datierung Commodians JAC 2(1959)90-1 14 (a mediados del 
siglo III), A SALVATORE, Appunti sulla cronología dt Commodiano, 
Orph 7(1960)161-187 (a mediados del siglo III, Prudencio de- 
pende de C ), J Gage, Le poeme messiantque de Commodien et la 
crtse rehgieuse de l'Empire romain vers 260 ap J C Bulletin de la 
Societe E Renán 9(1960)131-133, A SALVATORE, Elementt com- 
modianei nella praefatio di Prudenzio (Napoh 1960), J GAGE, 
Commodten et le mouvement millenanste du Ilf siecle (258-262 ap 
1 C ) RHPR 4U196D355-178, L Herrmann, Commodten et 
saint Augusttn Latomus 20(1961)312-321 (el wterpres tmperttus 
censurado por Agustín), V A SlRAGO, Galla Plaadia e la trasfor- 
maztone poltttca dell'Occidente (Louvain 1961) p 483-493, K 
THRAEDF, Vntersuchungen zum Ursprung und zur Geschichte der 
chrtstlichen Poeste JAC 4(1961)108-127, 5(1962)125-157 (prin- 
cipios generales aplicados a las Instr y al Carmen), H HOPPEN 
brouwers, Recherches sur la termtnologie du martyre de Tertullien 
a Lactance (Nijmegen 1961), H SILVESTRE, Un cliché peu etudié 
fortis in armis ALMA 32(1962)255-257, A SALVATORE, Su alcu- 
ni luoghi delle «lnstructwnes» di Commodtano ND 12(1961)1-20, 
ID, Note su/ testo di Commodtano íbid , 12(1962)21-37, H SlL- 
VFSTRE, Varia critica I Commodianea SE 13(1962)515-517, M 
SORDI, Dionigi d'Alessandna, Commodtano e alcuni problemt della 
storia del ni seco/o RPARA 35(1962-63)123-146 (mediado el 
siglo III), A SALVATORE, Atteggtamenti espressivi nelle «lnstruc- 
twnes» dt Commodtano Studi Romani 1 1( 1963)509-525, H Hop 
PENBROUWERS, Commodten, poete chrétien (Nijmegen 1964), A 
SALVATORE, Ve/e sul testo dt Commodtano, en Oikoumene (Catania 
1964) p 103-119, S Mariner, Enfoques recientes del problema de 
Comodtano, en Actas del II Congreso Español de Estudios Clásicos 
(Madrid 1964) p 121-128, P COURCELLE, Histoire littéraire des 
grandes tnvaswns germantques (París 3 1964) (fundamental), G 
PuGLIESE Carratelli, Un'allusione a Maní nel «Carmen» di 
Commodiano RCCM 7(1965)899-905, G N Lee, Latinism and 
graecism Latomus 24(1965)954, A SALVATORE, Un Mercurio con 
l'acryballus in un acróstico di Commodiano Vichiana 2(1965)171- 



314 



La poesía cristiana 



1 7 5; A. J. VlSSER, Eén of twee anttchristen bij Commodianus? , 
Nederlands archief voor kerkgeschiedems n.s. 47(1965-66)131- 
136; L. Callebat, Tradition et novation dans la poésie de Com- 
modien: Palias 13(1966)85-94; A. SALVATORE, Lex secunda e in- 
terpretazione bíblica in Commodiano: VetChr 5(1968)111-130; 
K. M. Abbott, Commodian and His Verse, en Classical Studies 
presented to B. E. Perry (Urbana [Univ. Illinois] 1969) p.2 7 2-283, 
1. Opelt, Schimpfwórter bei Commodian: VC 24(1970)290-299, 
A. Salvatore, Commodianea (Napoli 19 7 0); ID., Lettura di un 
verso di Commodiano («Carmen» 1050), en Studi in onore di V. 
de Falco (Napoli 197 1) p. 486-496; I D., L'enigma di Commodiano. 
Considerazioni sullo scrittore, il suo ambiente e la sua época: Vichia- 
na 3(1974)50-81, Id., Interpretazioni Commodianee (Napoli 1974); 
G. ALFOLDY, The Crisis of the Third Century as Seen by Contempo- 
raries: Greek, Román and Byzantine Studies 1 5( 19 7 4)89- 1 1 1 
(a mediados del siglo III); S. MAZZARINO, // «Carmen contra paga- 
nos» e il problema dell'era costantiniana, en Antico, tardoantico ed 
era costantiniana (Bari 1974) p. 398-465; A. Salv ATORE, Annota- 
zioni su/ «Carmen Apologeticum», en Forma futuri. Studi... Ai. 
Pellegrino (Torino 1975) p. 395-415; J. DaniÉLOU, Les Testimonia 
de Commodien: ibid., 59-69; E. Heck, Juppiter-Jovis bei Commo- 
dian: VC 30(1976)72-80; J. DANIÉLOU, Les origines du christia- 
nisme latin (Paris 1978) p.93-111. 224-234. 



J U V E N C 0 

Cayo Vetio Juvenco compuso hacia el año 330 (Jeró- 
nimo, Chronicon, ed. Helm, al año 329) el primer poema 
épico cristiano, poniendo en verso los cuatro evangelios. 
Todo lo que de él sabemos lo debemos a Jerónimo o se 
deduce de su misma obra. Jerónimo en el De viris inl. (84: 
PL 23,730) refiere que «Juvenco, español de noble ascen- 
dencia, sacerdote, compuso cuatro libros, transponiendo 
los cuatro evangelios casi a la letra, en versos hexámetros, 
y algunas otras cosas, en el mismo metro, relativas al orden 
de los sacramentos. Vivió en tiempos del emperador Cons- 
tantino». Jerónimo hace mención de Juvenco y alaba su 
obra también en otros lugares (Ep.70, ad Magnum: PL,668; 
Comm. in Matth. I 2,11: PL 7,14). Juvenco dice al fin de su 
obra que escribe en tiempos de Constantino y en tiempos 
de paz. Estas son las únicas noticias seguras y las más anti- 
guas. Otras noticias más recientes son sólo ampliación de 
lo referido y no merecen fe alguna. Jerónimo alude a otras 
obras que no han llegado a nosotros — las que se le atribu- 



Jm'emo 



315 



yen son espurias — , y de cuyo contenido nada más sa- 
bemos. 

Juvenco, dada la mentalidad y gustos" de su época y de 
la Edad Media, fue apreciado e imitado, sobre todo du- 
rante el siglo V (Paulino de Ñola, Paulino de Pella, Oren- 
cio, C. M. Victorio, Coripo, Cipriano el Poeta), y estimado 
por toda la Edad Media. El Decreto Gelasiano, que no 
acepta los centones, aprueba la obra de Juvenco (c.4, ed. 
Dobschütz, n.253 p.52). De 1490 a 1891 (Hümer) se 
cuentan 26 ediciones. 

Los Evangeliorum libri forman un poema dividido en 
cuatro libros con dos prólogos y un total de 3.219 hexáme- 
tros. Al parecer, la división en cuatro libros no obedece a 
ningún criterio objetivo, sino sólo a exigencias prácticas 
(de diverso parecer es Amarucci) (Storia lett. lat. crist. [To- 
rino 2 1956] p. 121). Juvenco empieza presentando los sím- 
bolos de cada uno de los evangelistas, asignando el águila a 
Marcos, y el león a Juan, conforme a la tradición más anti- 
gua (cf. IRENEO, Adv. haer. III 11,8; sólo en el siglo IV, 
con Ambrosio, Jerónimo y Agustín, se invierten los símbo- 
los de uno y otro). En el prólogo da a conocer su propó- 
sito, que es cantar las gestas vivificadoras de Cristo: Nam 
mihi carmen erit Christi vitalia gesta (I 9), don de Dios a los 
hombres. Profesa sincera admiración por Homero y Virgi- 
lio, cuyas obras son inmortales en el tiempo; mas de la 
suya, que también pretende ser obra de arte, tiene la cer- 
teza de que vencerá el tiempo y le será motivo de salva- 
ción eterna (I 21-24). En la exposición de la divinae gloria 
legis, con los recursos poéticos humanos se muestra, de 
una parte, fiel seguidor de la tradición pagana en todos los 
aspectos formales, pero en cuanto al contenido se atiene 
escrupulosamente al texto sagrado. 

Estas ideas de Juvenco son muy importantes desde el 
punto de vista de la historia literaria. Los poetas antiguos 
son objeto de grande admiración, y de ellos sólo la mitolo- 
gía es repudiada. Juvenco se propuso crear una epopeya 
cristiana recurriendo a las formas literarias paganas (IV 
804), y con ello puso las premisas de la teoría literaria de 
la Edad Media. Sin ampulosidad, con lenguaje sencillo y 
claro, Juvenco cuenta la vida del Salvador. Su labor es 
digna de encomio, no tanto por los resultados obtenidos 
cuanto por ser el primer intento en su género. Abrió una 
senda nueva y arrojó una semilla fecunda. La sencillez del 
texto evangélico parece a algunos desentonar con la so- 



316 



La poesía cf't.ana 



lemnidad del hexámetro; acaso sea, más bien, una dificul- 
tad de orden psicológico, afín a la que provoca cualquier 
versión cinematográfica de la vida de Cristo. 

Juvenco, el primer autor épico cristiano, no olvida la 
invocatio de la divinidad para que le asista en su labor, diri- 
gida al Espíritu Santo (I 25-27) para que digna Christo lo- 
quamur. En el primer libro narra la venida del Precursor, la 
anunciación y la actividad de Jesús hasta la curación de la 
suegra de Pedro (770 versos); en el segundo, los milagros 
y algunas parábolas (aquí incluye lo que toma de San Juan) 
hasta el o 12 de Mateo (819 versos); en el tercero, mila- 
gros, discursos y parábolas, todo de Mateo (Mt 13-22; 773 
versos); en el cuarto, las controversias de Jesús con los fa- 
riseos, la parábola de las diez vírgenes y de los talentos, la 
muerte y resurrección de Lázaro y la pasión, muerte y re- 
surrección de Cristo (812 versos). 

Juvenco demuestra poseer una buena cultura clásica; 
conoce muy bien los poetas: Plauto, Valerio Flaco, Estacio, 
Ovidio y, sobre todo, Virgilio, de quien depende en el 
estilo, en la lengua y en muchas expresiones, y de quien 
toma a veces hemistiquios. Su lenguaje es clásico, puro, 
pero con un contenido nuevo, no desdeñando un servi- 
lismo literario, que en su tiempo constituía un grande mé- 
rito. También su vocabulario cristiano es de sabor purista; 
recurre a palabras griegas o pertenecientes a otro género. 
Debe mucho a la tradición pagana (v.gr.: usa Tonans, típi- 
camente pagano, para designar a Dios). Introduce neolo- 
gismos, como flammicomans (de melena de fuego), flammi- 
pes (de pies de fuego), altithronus (de elevado trono). A 
veces, la obra asemeja casi un centón, aunque no quepa 
definirla así por la dosis de elaboración personal que con- 
tiene. No es poesía de alto nivel, sino, más bien, fruto de 
una técnica hábil y del perfecto conocimiento de las reglas 
de la versificación. La sencillez y espontaneidad evangéli- 
cas pierden, a veces, su eficacia en una epopeya como la de 
Juvenco; compárese, p.ej., el episodio de Simeón, que en- 
tona el Nunc dimittis (Le 2,19-32), y la paráfrasis de Ju- 
venco (I 200-207), o la narración de la última cena 
(Mt 26,20-25) y los versos IV 432-456; el estilo, a la vez 
inmediato y solemne de la escena evangélica, degenera en 
una solemnidad artificiosa. 

El autor se atiene lo más posible al texto, que trans- 
pone en verso con la técnica parafrástica: recurre a la am- 
plificación para aclarar pasajes oscuros, para dar expresión 



Juvemo 



317 



a sus sentimientos o juicios y para describir algunas esce- 
nas. Las partes más logradas son las descripciones (v.gr.: 
los Reyes Magos [I 224-254], la tempestad [II 25-42], al- 
gunos milagros [II 337-407]). Donnini ha señalado la im- 
portancia que reviste la adjetivación en orden a conferir al 
texto mayor fuerza expresiva. Juvenco recurre a los adjeti- 
vos, elegidos siempre con cuidado y gusto, para perfilar la 
presentación de un personaje o una situación. 

Los Evangeliorum libri son importantes para la Vetus la- 
tina, que sigue fielmente, ateniéndose al sentido literal y 
esclareciendo sólo algún pasaje menos claro. Sigue funda- 
mentalmente a Mateo; toma de Marcos algún que otro de- 
talle; de Lucas, sobre todo la infancia de Juan Bautista y de 
Jesús (con una cronología diferente de la evangélica: naci- 
miento, pastores, presentación en el templo, circuncisión, 
Nazaret, Egipto, Reyes Magos...); de Juan, el milagro de 
Caná, el diálogo con Nicodemo y la samaritana, la voca- 
ción de Felipe y Natanael, Lázaro y algún otro episodio 
(cf. Hansson para las fuentes evangélicas). El resultado es, 
pues, afín a una armonía evangélica. Su teología, y en es- 
pecial la cristología, es perfectamente ortodoxa (el concilio 
de Nicea era aún reciente). Algunos manuscritos le atribu- 
yen un Líber in Genesim (que es de Cipriano el Poeta) y las 
Laudes Domini con el Triumpbus Christi (una parte del 
precedente), que no son ciertamente de Juvenco, sino de 
un contemporáneo que escribe en las Galias (cf. p.396s). 

Ediciones: PL 19,53-346 (ed. Arévalo, Roma 1792), con 
comentario; J. HUMER: CSEL 24 (1891); A. KNAPP1TSCH (Graz 
1910-1913) (4 fase; con trad. al.). 

Estudios: F. VivONA, De luvenci poetae amplificationibus (Paler- 
mo 1903); H. WlDMANN, De Gaio V. A. Juvenco carminis evange- 
lici poeta et Vergili irnitatore (Breslau 1905) (bueno); J. Cornu, 
Beitráge zur lateiniseben Metrik: SAW 159-3(1908)1-33; H. NES- 
TLER, Studien über die Messiade des Juvenci (Passau 1910); G. 
Frank, Vossianus 986 and Reginensis 333: American Journal of 
Philology 44(1923)6 7 -7() (mss.); A. Orejón Calvo, La «Historia 
evangélica» de Juvenco: Revista española de estudios bíblicos (lue- 
go EB) (1926, julio)3-19; H. H. Kievits, Ad luvenci Ev. lib.l 
commentarius exegeticus Diss. (Groningen 1940); G. MERCATI, // 
palinsesto bobbiense di Juvenco (Ms. Vat. lat. 5759, sec. VIII), en 
Miscellanea Lampros (Atenas 1935) p.77-82 (= Opere minori IV 
[Cittá del Vaticano 1937] p.506-512); A. C. Vega, Capítulos de 
un libro. Juvenco y Prudencio: CD 157(1945)207-247; F. Lagaña, 
Giovenco (Catania 1947); J. DE Wit, Ad luvenci Evv. lib.2 commen- 



318 



La poesía cristiana 



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ca et métrica (Krakow 1949) p 14-49 (la sinalefa en Juvenco), H 
Thoma, The Oldest Manuscript of Juvencus CR 54(1950)95-96 
(Biblioteca Vaticana, Vat lat 13501, del siglo vi-vil), M A 
NORTON, Prosopography of Juvencus Folia 4( 1954)36-42 (= J M 
F Mariqle [ed }, Leaders of Iberean Christtantty 50-650 A D 
Qamaica Plain 1962] p 114-120), H HANSSON, Textkrtmches 
zu Juvencus mtt einen i J'standigen Index verborum (Lund 1950) 
(fundamental), J Df Wit, De textu luienci poetae observationes crt- 
ticae VC 8(1954)145-148 (sobre el anterior), U DOMINGUEZ 
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España (Salamanca 1967) I p 29-31 (bibl ), J JIMENEZ Delgado, 
Tuienco en el códice matritense 10029 Helmantica 19(1968)277. 
332, P Flury, Zur Dichtersprache des Juvencus, en Lemmata Do- 
num natahcium W Ehlers (Munchen 1968) p 38-47, M DONNI 
NI, Annotazioni sulle técnica parafrástica negli Evangeltorum librt di 
Giovenco Vichiana 1( 1972)2 31-249, ID , ¿7» aspetto della espressi- 
vtta di Gioienco l'aggetttvazione ibid , 2(197 3)54-67, P Flury, 
Das sechste Gedicht des Paulinus von Ñola VC 27(1973)129-145 
(influjo de Juvenco), P G VAN DER NAT, Die Praefatio der Eian- 
gelienparaphrase des Juvencus, en Studia H Waszink (Amsterdam 
1973) p 249-257, F Quadlbauer, Zur Invocado des Juvencus 
(praef 25-27) Grazer Beitrage 2(1974)185-212, I Opelt, Die 
Szenerie bet Juvencus Ein Kapitel historischer Geographie VC 29 
(1975)191-207, M DONNINI, L'alliterazione e l'omoteleuto tn Gio- 
venco Annah della Fac di lettere di Perugia 12(1974-1975)128- 
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tantike I (Munchen 1975) p 53-98, R Palla, «Aeterna in saecula» 
m Giovenco, Praefatio 17 Studi classici e onentali 27(1977)277- 
282 



CENTONES 

En su acepción propia, centón (en griego xévtqcdv, en 
latín cento) es un lienzo obtenido con piezas diversas cosidas 
entre sí Sugiere, pues, la idea de una unidad lograda con 
elementos heterogéneos En su acepción literaria, centón 
es un poema compuesto a base de palabras, hemistiquios o 
versos enteros tomados de otros poemas para expresar un 
argumento nuevo Los centones se componían, sobre todo, 
con versos de Homero (Homerocentones) y Virgilio (Virgi- 
liocentones) y eran de moda en ambiente pagano Tertuliano 
escribe «Hoy ves salir de Virgilio una narración total- 
mente nueva en la que el argumento se adapta al verso y el 
verso al argumento De esta suerte, Osidio Geta ha ex- 



Centones 



319 



traído completamente de Virgilio su tragedia Medea Tam- 
bién un pariente mío, entre otros pasatiempos literarios, 
ha explicado la Tabla de Cebes con versos del mismo 
poeta Se suelen llamar homerocentones los que, como los 
centones, reúnen en una sola obra muchos versos de una y 
otra parte de los cantos de Homero» (De praescr haer 
39,3-5 CCh 1,219-220) Los centones no son, pues, obra 
de arte, sino, más bien, de técnica y de memoria En el 
siglo IV, el poeta Ausonio midió su habilidad compitiendo 
con el emperador Valentiniano, y, presentando su centón a 
Axio Paulo, escribe accipe tgttur opusculum de inconnexis 
conttnuum, de dtversts unum , de alieno nostrum (Peiper, 
207) Era, pues, como construir un nuevo edificio con los 
materiales utihzables tras la destrucción de otro En la 
educación escolar de la época, la memoria desempeñaba 
un papel de primensima importancia El estudiante debía 
ejercitarse en la imu|oi- en c I ( < ,'(ov con los grandes poe- 
tas La escuela forjaba su estructura mental, de la que ni 
siquiera el poeta de valer lograba totalmente liberarse 
Depender de los demás era un título de honra para todos, 
incluso para un Virgilio (Georg 2,176) o un Propercio 
(4,1,64) La allusto a modelos precedentes era norma del 
poeta y requería gran familiaridad con aquéllos Los auto- 
res de centones conocían profundamente sus' modelos, los 
cuales, a su vez, eran familiares al público, pues constituían 
el bagaje cultural de la época 

El mas célebre y el mejor de los centones cristianos de 
los hoy conocidos es el compuesto por la noble y culta 
matrona romana Petronia Proba (su nombre se lee en el 
v 12 Arcana ut possim vatis Proba cuneta referre), mujer de 
Clodio Adelfio, que ocupó diversos cargos imperiales im- 
portantes, llegando a ser eL 351 praef ectus urbts. Proba, que 
había compuesto un centón, hoy perdido, sobre la guerra 
de los años 351 al 353 entre Constancio y Majencio, se 
convirtió o al menos volvió al cristianismo (v 417-422) y 
compuso hacia el 360 un centón virgiliano sobre episodios 
del Antiguo y del Nuevo Testamento para cantar, por me- 
dio de Virgilio, los dones de Cristo Vergihum cecinisse lo- 
quar pía muñera Christi (v 23) Así enuncia su programa y 
la finalidad de su actividad poética paráfrasis de un tema 
bíblico en forma virgiliana Proba muestra conocer bien a 
Virgilio y disponer de una notable habilidad técnica 

Cabe dividir la obra en dos partes los v 1-332 propo- 
nen episodios del Antiguo Testamento, en especial desde 



320 



La poesía cristiana 



la creación del hombre hasta el diluvio, y los v 339-694, 
episodios del Nuevo En la edición de Schenkl precede un 
breve carmen, compuesto por el librarius encargado por el 
emperador Arcadio de copiar el centón, que viene defi- 
nido como Maronem mutatus in mehus Esto demuestra la 
enorme aceptación de que gozaba este género de composi- 
ciones poéticas Las numerosas ediciones del siglo XVI son 
prueba de la popularidad de que gozó aún en el Renaci- 
miento 

Jerónimo, en carta a Paulino de Ñola (Ep. 53,7 PL 
22,544-45), pronuncia un juicio cáustico y displicente de 
este género literario, y en particular de la obra de Proba, 
cuyo nombre no se digna mencionar, pero de la que cita 
algunos versos (Cenio 34s, 403, 624), calificándola de pue- 
ril y pasatiempo de charlatanes Una persona de profunda 
cultura clásica y sinceramente cristiana se sentía ofendida 
al leer versos que en el original figuraban, pe) , en labios 
de Venus, usados para cantar realidades de muy otro or- 
den El Decreto Gelasiano lo repudiará (PL 59,162, ed 
Dobschutz, n 287 p 52) Proba demuestra, a veces, una 
cierta audacia a la hora de adaptar el texto al nuevo signifi- 
cado, algunos vocablos asumen un valor teológico nuevo, 
la falta de términos virgihanos adecuados confiere oscuri- 
dad e imprecisión a su pensamiento, a veces amplía sin tasa 
elementos secundarios I Opelt ha llamado recientemente 
la atención sobre la cnstología, no perfectamente ortodoxa 
de la obra a juzgar por los títulos atribuidos a Cristo 

Isidoro de Sevilla (Etym I 39,26 PL 82,121) refiere 
que un cierto Pomponio compuso, a base de Virgilio, un 
poema titulado Títiro, en honor de Cristo Nos ha llegado 
un diálogo poético entre el cristiano Títiro, que es el inter- 
locutor principal, y el pagano Melibeo, que ha sido intitu- 
lado Versus ad grattam Dei (incipit: Tttyre, tu patulae recu- 
bans sub tegmine fagt) La atribución queda confirmada por 
el Vat Pal 1753, que reúne el Cento de Proba y los Versus 
ad grattam Dei, Isidoro leía un códice parecido a éste 
Nada más sabemos de Pomponio, se presume que vivió en 
el siglo V El argumento del diálogo es muy sencillo Me- 
libeo, al ver la alegría de Títiro, le pregunta el motivo Este 
responde que él no canta los vaticinios de poetas antiguos, 
sino cosas verdaderas, sumándose al cántico de la creación 
toda, que alaba a Dios, dispensador de la inmortalidad A 
petición de Melibeo lo instruye en la fe cristiana, tratando 
de la creación del universo, de la conducta de Israel y de la 



Centones 



321 



encarnación Las divagaciones literarias son abundantes 
El De Verbi incarnatione, conservado incompleto, atri- 
buido por algunos a Sedulio (Riese, Humer), consta de 
111 hexámetros y es obra de un imitador de Proba que 
escribe en el siglo V Dios, compadecido de los hombres, 
envía a su Hijo, que se encarna en el seno de Mana, que 
con temor acepta el misterio Una brillante estrella anun- 
cia el nacimiento de Cristo A continuación expone algu- 
nas enseñanzas de Cristo y describe la ascensión Las des- 
cripciones son desmesuradas y verdaderamente despro- 
porcionadas para lo que el autor pretende comunicar 

En otro centón, el De ecclesia (Tectum augustum vigens), 
de 116 versos, el autor presenta un templo cristiano soste- 
nido por cien columnas, al que Dios invita a todos y en el 
que madres y niños oran cantando día y noche, un sacer- 
dote impone silencio y dirige a los fieles un sermón exhor- 
tatorio el Hijo de Dios se ha encarnado, padeció y ascen- 
dió a los cielos, quien no creyese sera castigado en el juicio 
final — en cuya descripción se detiene demasiado — , final- 
mente, se refiere brevemente a la celebración de la euca- 
ristía El carmen, recitado en público, entusiasma a la mu- 
chedumbre, que aclama a su autor como Maro tumor (Vir- 
gilio moderno), éste, para agradecer la ovación, improvisa 
otros versos de estilo centonarlo, siempre recurriendo a 
Virgilio, a quien llama deus. Antes de estos versos se lee en 
el manuscrito cum abortio clamaretur Maro tumor, la pala- 
bra abortto es, para unos, corrupción de un substantivo 
(Baehrens ab auditorio) o de un participio (Schenkl abi- 
turo), para otros es la corrupción de un nombre propio 
Mavortto (Quichérat, Riese), Mavorcio, que sería, pues, el 
nombre del poeta Esta es la explicación preferible, en 
cuyo favor militan dos razones Quichérat, primer editor 
de la obra (Biblioth École de Chames 2[ 1840-41] 
130-131), lee Mabortio, y asegura tomarlo de una copia 
hecha por Juret, éste no especifica de qué manuscrito, 
pero no habla de haber hecho correcciones. Además, de 
un poeta Mavorcio poseemos otro centón el Juicio de Pa- 
rís, en la Anthologia latina (Riese [1894] n 10 p 39-41), 
que en su primer núcleo recoge doce centones, de los que 
sólo el De ecclesia es de inspiración cristiana El De ecclesia 
no fue publicado por los primeros editores de la Antholo- 
gia latina (Bumann [1759] y Meyr [1835]), sino por Su- 
ringer en 1867 (De ecclesta, anonymi cento virgilianus inedi- 
tus, Utrecht 1867) Sunnger creía inéditos también los 



322 



ha poesía cristiana 



versos improvisados, no teniendo noticia de la edición de 
Quichérat El De ecclesta supera, sin duda, a los dos cento- 
nes recordados antes, la improvisación final demuestra que 
el autor conocía perfectamente de memoria su deus Vir- 
gilio 

Ediciones Proba PL 19,805-8 18, C Schfnkl CSEL 16(1888) 
609-615 (= PLS 1 773-779), F Bucheler y A Riese, Anthologia 
latina 1-2 (Leipzig 1906) n 719a 189-193 — De Verbi incarnatione 
(inc Ommpotens genitor) PL 19, 7 73- 7 80, J HUMER CSEL 10 
(1885)310-313 (en apéndice a Seduho), C SchenKL CSEL 16 
(1888)615-620, F Bucheler y A Riese, Anthologia latina 1-2 
n719— De Ecclesta C Schfnkl CSEL 16(1888)621-627 A 
RIESE, Anthologia latina 1-1 n 16 (y apéndice 16a), PLS 1 766 
7 7 1 

Estudios F Ermini, Ricerche sulla uta e sulla famiglia di Pro- 
ba Rivista stonco-crmca delle saenze teologiche 1(1905)742- 
75 3, Id, // centone di Proba e la poesía centonaría latina (Roma 
1909) (fundamental), A Olivetti, Osservaztoni sut capitolo 45- 
51 del libro II di Zosimo e sulla loro probabile fonte [Proba] RFIC 
43(1915)331-333, M J Lagrangf, Le pretendu messtantsme de 
Virgile RBibl 31(1922)552-572, C Weyman, Zum Cento «De 
ecclesta» HJG 45(1925)75-76, G Bellissima, Nottzta dt due co- 
dui meditt del Centone vtrgiltano di Proba (Siena 192 3), A Stanis 
laus, The Scriptures tn Hexameter Classical Weekly 32(1938)99 
100, D Comparetti, Virgilio nel Medioevo (Firenze 1 1946), A 
lUILIER, La datation et l'attribution du «christos páschon» et l'art 
du centón, tn Actes du VI Congres des études byzantines (París 1950 
1951) I p 403-409, W SCHMID, Tiryrus chrtstianus RhM 96 
(1953)101-165, P COURCELLE, Les exégeses chretiennes de la qua- 
trteme Eglogue REAN 59(1957)294-319, R Lamacchia, Técnica 
centonaría e critica del testo RAL 13(1958)258-280, lD , Problemi 
dt interpretazwne semántica in un centone virgiliano Maia 10( 1958) 
161-188, ID , Dall'arte allusna al centone A proposito di scuola di 
poesía e poesía di scuola Atene e Roma 3(1958)193-216, I Opelt, 
Der zurnende Christus in Cento der Proba JAC 7(1964)106-116 
(la cnstologia de Proba no es ortodoxa), M R CAClOLl, Adat- 
tamenti semanttci e sintattici nel Centone virgiliano di Proba SIF 
41(1969)188-246 (importante), D S Wisen, Virgil, Minuaus 
Félix and The Bible Hermes 99(1971)70-91, M BONARIA, 
Appunti per la tradizione lergihana nel IV secólo, en Vergiliana 
Recherches sur Virgile (Lealen 19 7 1 ) p 35-40, C CARIDDI, // cento- 
ne di Proba (Napoh 1971) (fundamental), J L Vidal, Observa- 
ciones sobre centones urgilianos de tema cristiano La creación de una 
poesía culta Boletín del Instituto de Estudios Helénicos 7(Barce- 
lona 1973)53-64, R HFRZOG, Die Bibelepik der Spatantike (Mun- 
chen 1975) p 3-5 1, M L RlCCI, Note al centone Versus ad gratiam 



Dámaso 



323 



Domini attnbmto a Pomponio (719a Riese) Annah della Facolta di 
Magisterio, Univ di Barí 14(197 7 )103 121 

DAMASO 

Dámaso, quizá de origen español (natione htspanus, Lí- 
ber ponttficahs, ed Duchesne, I 84), nació, al parecer, en 
Roma, donde su familia estaba bien establecida y donde su 
padre Antonio había abrazado la carrera eclesiástica (Fe 
RRUA, 7), hacia el 304 o 305, pues Jerónimo (De vtns inl 
103 PL 23,742) afirma que murió casi octogenario el año 
384, siendo aun niño y en Roma, oyó hablar a un perse- 
guidor acerca de algunos mártires (FERRUA, 28) Su madre 
Laurentta, tras la muerte del marido, vivió sesenta años en 
viudez consagrada a Dios (FERRUA, 10), su hermana Irene, 
virgen, murió joven (FERRUA, 11) Era diácono de Libeno 
en el 355 cuando éste fue exiliado por Constancio II Sim- 
patizó, al parecer, por algún tiempo con el antipapa Félix 
Siendo aun diácono fue elegido obispo de Roma el año 
366 al morir Libeno Un grupo disidente eligió a Ursino, y 
entre las dos facciones surgieron contrastes violentos, con 
no pocas victimas Dámaso contaba con la mayoría de los 
fieles y con el apoyo de la autoridad civil, mas, a pesar de 
ello, Ursino y sus seguidores, combatidos o exiliados, crea- 
ron siempre graves dificultades a Dámaso con calumnias y 
chantajes durante los años siguientes, recurriendo incluso 
a otras personas un judio converso de nombre Isaac in- 
tentó un clamoroso proceso contra Dámaso el 371, y acaso 
otro el 378 Dámaso tuvo que afrontar también dificulta- 
des por parte de otras sectas presentes en Roma, como 
donatistas, lucifenanos, valentinianos, marcionitas y nova- 
cianos Se ocupó del arnanismo, mas no con la capacidad y 
discernimiento que Basilio hubiera deseado, con quien 
mantuvo correspondencia Basilio no ahorró medios para 
obtener la paz y llegó a juzgar severamente la conducta de 
Dámaso Se advierte, no obstante, que las relaciones entre 
occidentales y orientales ortodoxos eran muy complejas 
en Antioquía, los orientales, con Basilio, apoyaban a Mele- 
cio, mientras que Dámaso y los occidentales, al usurpador 
Pedro, se añadan aún las dificultades propiamente teológi- 
cas y las incomprensiones lingüísticas, en las que incluso 
una persona culta de la talla de Jerónimo a veces se perdía 
(Ep 1 y 16 PL 22,355-359) Dámaso recurrió a la auton- 



324 



La poesía cristiana 



dad civil contra herejes y cismáticos y contra sus propios 
enemigos Hombre de cultura, se preocupo de los archivos 
pontificios (FERRUA, 57), emprendió obras en las catacum- 
bas, erigió iglesias, como San Lorenzo en Dámaso, las basí- 
licas de los Apostóles, en la vía Appia, y la de los santos 
Marcos y Marceliano, junto a la que recibieron sepultura 
el, su madre y su hermana Casi todos los años convoco 
sínodos, que en su tiempo y en el de su sucesor, Siricio, 
asumieron una importante función legislativa, intervino en 
diversas situaciones de las iglesias de Occidente Mantuvo 
estrechas relaciones con Jerónimo, que fue su «secretario» 
y colaborador del 382 al 384 (JERONIMO, Ep 123,10 PL 
22,1052), y al que recurrió a menudo en cuestiones de 
exegesis bíblica Lo invita a escribir mas que a estudiar 
(Ep 5,1 PL 22,451), logrando convencerle para proceder 
a la revisión del texto latino de la Biblia sobre la base del 
griego, labor que Jerónimo realizo en Roma con los evan- 
gelios y otros escritos Dámaso estaba en buenas relaciones 
con la aristocracia romana 

Estudios J WlTTlG, Papst Damasus I Quellenkrtttsche Studien 
zu setner Geschichte und Charakteristtk (Roma 1902), G WiLPERT, 
La scoperta delle basiltche cimiteriali dei santi Marco, e Marcelliano, 
e Dámaso Nuovo bollettino di archeologia cristiana 9(1903)43- 
58, O MARUCCHI, // pontiftcato di papa Dámaso e la noria della 
sua famiglia secando le recenti scoperte archeologiche (Roma 1905), 
C H Turner, Ambrostaster and Damasus JThS 7(1906)281-284, 
J WlTTIG, Der Ambrosiaster «Hilarius» Ein Beitrag zur Geschichte 
des Papstes Damasus, en Ambrosiaster-Studien (Breslau 1906) 
p 1-66, S CHARNIER, Le premier archeologue chrétien S Damase 
Revue augustinienne 8(1906)569-578, E Vacandard, Le pape 
Damase et le cuite des saints Revue du clerge de France 67(1911) 
611-614, J Wittig, Die Frtedenspolitik des Papstes Damasus 1 
und der Ausgang der arianischen Strettigkeiten (Breslau 1912), H 
LECLERCQ, Damase DAL IV ( 1920)32 1-344, J Vives, Damasus i 
Pilocalus AST 2(1926)483-494, M Crovini, / malintesi di un 
famoso episodio stortco del IV secólo S Basilio e Papa Dámaso SC 
56(1928)321-344, J Vives, San Damas, compatrici nostre Paraula 
cristiana 18(1933)308-326 (natural de Cataluña), G Roethe, 
Zur Geschuhte der romischen Synode im 3 und 4 Jh (Stuttgart 
1973), A FERRUA, S Marta Maggiore e la «basílica Sianini» 
CC 89-3(1938)56-61, Id, Pilocalo, 1' amante de la bellettera CC 
90-1(1939)35-47, G Ferreteo, Note stonco-bibliografiche di 
archeologia cristiana (Citta del Vaticano 1942), J Vives, San Dá- 
maso, papa español, y los mártires (Barcelona 1943), A Hoeppf 
NER, Les deux pnces du papa Damasus REAN 50(1948)288-304, 
M Richard, Saint Basile et la mission du diaere Sabinus AB 67 



Dámaso 



325 



(1949)178-202, A Pfnna, S Gtrolamo (Roma 1949) p 64- 7 4, 
A Ferrua, Dámaso I EC IV( 1950)1 1 36-1 1 39, M A Norton, 
Prosopography of Pope Damasus Folia 4(1950)13-31, 5(1951)30- 
55 6(1952)L6-39 (= J M F Marique [ed ], Leaders of Iberean 
Christiamty 50-650 [Jamaica Plain 1962] p 13-80), A MlCHFL, 
Der Kampf um das politische oder petrinische Prinzip der Kirchen- 
fuhrung, en Das Konzil von Chalkedon (Wurzburg 1953) II p 491- 
562 H MAROT, Les concites romains des IV 1 et v' stecles et le de- 
leloppement de la Primauté, en L'Eglise et les églises (Chevetogne 
1954) I p 209-240, E A DE Mendieta, Damase, Athanase Pterre, 
Melece et Basile Les rapports de communion ecclesiastiaue entre l'Egli- 
se de Roma, dAlexandrie, dAntioche et de Cesaree de Cappadoce 
(370-379) íbid , 261-281, P Borella, S Dámaso e i cantt della 
Messa didatttca EL 7 2( 1958)22 3-229, A VAN ROFY, Damase 
DHG XIV( 1960)48-53, Ch Piftri, Concordia apostolorum et 
renovatio Urbts MAH 73(1961)275-322, N Q KlNG, The Em- 
peror Tbeodosius and the Establishment of Christiamty (London 
1961), S D'Elia, Ammiano Marcelltno e ti cristianestmo Studi 
Romani 10(1962)372-390, H M Diepen, L'assumptus homo 
patnsttque ¡II RT 63(1963)363-388 (en Dámaso), S Morison, 
An Unacknouledged Hero of the Fourth Century, Damasus I, 366- 
384, en Classical, Mediaeval and Renastsance Studten in honor of 
B L Vllman (Roma 1964) p 241-263, A LlPPOLD, Urstnus und 
Damasus Historia 14(1965)105-128, W H Semple, St Jerome as 
a Btbhcal Translator BJR 48(1965)227-243, A LlPPOLD, Urst- 
nus PWKSuppl X( 1965)1 141-1 148, S Jannaccone, Roma 384 
Struttura sacíale e spirituale del gruppo gerontmiano GIF 19(1966) 
32-48, L A Delastrf, S Damase I, Défenseur de la doctrine de la 
primante de Pterre, des Satntes Ecrttures et patrón des archeologues 
(París 1965), V Peri, Gil tnconsistenti archín panttfici di S Loren- 
zo tn Dámaso RPARA 41(1968)192-204, M H Shepherd, The 
Liturgical Reform of Damasus I, en Kyriakon Festschrtft J Quasten 
(Munster 19 7 0) II p 847-863, M BONARIA, Appunti per la tradi- 
ztone argiltana nel IV secólo, en Vergiltana Recherches sur Vergile 
(Leiden 19 7 1) p 35-40, Ch Piftri, Damase et Théodose Commu- 
nion orthodoxe et géographie pohttque, en Epektasis Melanges J 
Danielou (París 1972) p 627-634, J TAYIOR, St Bastí the Great 
and Pope Damasus I DR 91(1973)186-203 262-274, Ch Pietri, 
Roma Christiana I-II (Roma 1976) (documentación riquísima y 
amplia exposición) 

1 Epigramas (títulos) 

La mayor gloria literaria de Dámaso son los numerosos 
epigramas compuestos en honor de mártires, parientes o 
amigos difuntos o para perpetuar la memoria de obras por 
él realizadas Casi todos fueron escritos para ser esculpidos 



326 



La poesía cristiana 



en mármol y fueron grabados o, al menos, esbozados por 
un artista de verdadero talento su amigo Furio Dionisio 
Filocalo Poseemos aún algunas inscripciones originales, 
con sus caracteres inconfundibles y bien trabajadas artísti- 
camente y con la firma del autor, pero la mayor parte las 
conocemos en transcripciones coleccionadas en la Edad 
Media Bajo el nombre de Dámaso nos han llegado nume- 
rosos epigramas y otros escritos. De Rossi, Ihm y Ferrua 
han establecido una sene de criterios para decidir acerca 
de su autenticidad, y, con base en ellos, Ferrua (Eptgrammata 
[Roma 1942] p 50-53) acepta como auténticos 59 y 13 
fragmentos Los epigramas son un testimonio de gran valor 
para establecer con segundad la tradición acerca de sepul- 
turas de mártires en Roma, aunque el recuerdo de algunos 
de ellos era ya entonces incierto, y Dámaso ha de conten- 
tarse con un se dice El texto, por lo general, no es rico en 
datos precisos y su autor se expresa en términos generales, 
por lo que a menudo los versos no son claros Dámaso 
conoce bien a Virgilio y Lucrecio, mas, repitiendo en sus 
epigramas los argumentos de rigor — martirio, tiempo de 
la muerte, premio — , recurre a un repertorio constante, 
con pocas variaciones Los versos de Dámaso tienen más 
importancia histórica y arqueológica que valor literario, no 
obstante el parecer de Jerónimo (De virts tnl 103 PL 
23,749) Este afirma que Dámaso compuso un De virgim- 
tate en verso y en prosa (Ep 22,9 PL 22,409), del que 
nada nos ha llegado, pues no cabe identificarlo con los epi- 
gramas en honor de su hermana Irene y de Santa Inés 
Delisle (Les manuscripts du comte d'Ashburnham [París 
1883] p87) habla de un códice con un tratado De vitus, 
del que no hay otra noticia 

Ediciones PL 13,375-414, M Ihm, Damasi Eptgrammata 
(Leipzig 1895) (62 auténticos, 45 espurios), A Ferrua, Ept- 
grammata Damasiana (Roma 1942) (la mejor edición, con comen- 
tario, 59 auténticos, 20 dudosos o espurios, cf rec A VACCARI 
Bíblica 24[1943]190-194) cf PLS I 314-423 

Traducciones Francesa H LECLERCQ DAL IV( 1920)145- 
197 — Italiana A Salv ATORE, L'epigramma Damasiano In 
laudem Davidis (Napoh 1960) (apéndice Antología degh epigram- 
mt Damasiani, texto y trad de 19 epigramas) 

Estudios G FlCKER, Bemerkungen zu einer Inschrift des Paps- 
tes Damasus ZKG 22(1901)333-342, G Mercati, // carme Da- 



Damaso 



327 



masiano «De Davide» e la falsa corrí spondenza di Dámaso e Girola- 
mo riguardo al Salterio, en Note di letteratura bíblica e cristiana 
antica [ST 5] (Roma 1901) p 113-126, L DuCHESNE, Sur une 
tnscrtption Damasienne, en Mélanges G Boissier (París 1903), 
p 169-172 (Ffrrua, 39), O Marucchi, Osservaztom stortche ed 
epigraficbe sulla tscrizione recentemente scoperta della madre del papa 
Dámaso Nuovo Bollettino di archeologia cristiana 9(1903)59- 
108, Id , Breve aggiunta all'articolo sulla iscrizione della madre di 
papa Dámaso íbid , 9(1903)195-198, Id , / frammenti dell'inscn- 
zmne Damauana di S Ippolito aggiunti alia collezione epigráfica del 
Museo Lateranense ibid , 18(1912)180-183, C Weyman, Vier 
Epigramme des hl Papstes Damasus (Munchen 1905), P Franchi 
de CAVALIERI,/ santi Nereo e Achilleo nell'epigramma Damasiano, en 
Note agwgrafiche 3[ST 22] (Roma 1909) p 41-55, A FERRATO, Cro- 
nología costanttniana e dei papi S Eusebio e S Milziade Iscrizioni di 
S Dámaso attribuite erróneamente ai tempi costantiniani spiegate per i 
tempt di Liberto Papa (Roma 1910), G BONA VENIA, Varu frammen- 
ti di carmi damasiani Nuovo Bollettino di archeologia cristiana 16 
(1910)227-251, 17(191 1)23-37 123-142 (Ihm, 9, 10, 8, 40), 
S COLOMBO, Appunti Damasiani Did 1(1912)261-372, Id , 
Sull'espressione «superts invisa» in un'tscrizione Did 4(1915)209- 
2 14, E SCHAFER, Die Bedeutung der Epigramme des Papstes Dama- 
sus I fur die Geschichte der Hetligenverehrung EL 46(1932)137- 
235 309-378 (luego, Roma 1932), E Josi, Scoperta di due fram- 
menti del carme Damastano m onore di S Ermete RAC 9(1932) 
147-150, Id , Quattro frammenti del carme di Dámaso m onore di 
S Ippolito íbid , 13(1936)231-236, ID , Altri tre frammenti del 
carme Damasiano in onore di S Ippolito íbid , 16(1939)320-322, 
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textes controverses de la tradition apostolique romame CRI (1952) 
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«Titulus archtvorum» di papa Dámaso RSCI 7(1953)1-26, A 
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of the «Memoria apostolorum ad catacumbas» JThS 8(1957)31-52, 
A FERRUA, Lavori nella catacomba di Domitilla RAC 33(1957)45- 
75, ID , «Qui filius dicens et pater tnvenens» Mosaico novella- 
mente scoperto nella catacomba di Domitilla Atti P Accademia 
Rom di archeologia 33(1960-61)209-224, L VOEKL, Arcbaologis- 
che Funde und Eorschungen Domittlla-Katakomben Damastanische 
Inschrtft RQ 55(1960)114-118, E GRIFFE, L'inscriptton dama- 
stenne de la catacombe de saint Sébastien BLE 62(1961)16-25, J 
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328 



La poesía cristiana 



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masienne ad Catacumbas RAC 43(1967)111 124, J RUYSS 
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damasienne RPARA 42(1969-1970)201-218, E Grifee, En 
reltsant l'inscription damasienne «ad Catacumbas» BLE 71(1970) 
81-91, H CHADWICK, Pope Damasus and the Peculiar Claim of 
Rome to St Peter and St Paul, en Neotestamenttca et patrística 
Freundesgabe O Cullmann (Leiden 1962) p 313 318, A V Naz 
ZARO, Sui Versus ad fratrem compiendum di papa Dámaso Koi- 
noma 1 (1977)195 203 

2 Cartas 

Se conservan vanas cartas de Dámaso, y de ellas nueve 
en PL 13 Algunas son de dudosa autenticidad, como la 
primera (PL 13,347-49 Conftdtmus qutdem), cuyo tenor 
original pudiera ser el que ofrece un manuscrito de Ve- 
roña publicado por Schwartz en 1936 Destaca en la colec- 
ción la carta cuarta (Tomus Damast, Confessto fidet PL 
13,558-564), que comprende 24 artículos, en ella enumera 
una sene de errores trinitarios y cristologicos, condena 
a quienes sostienen que el Espíritu Santo es creatura del 
Hijo y proclama la necesidad de la fe trinitaria para la sal- 
vación La carta, de carácter compilatorio, es una profesión 
de fe romana elaborada por un concilio romano y enviada 
por Dámaso a Paulino de Antioquia «C'est le code 
de l'orthodoxie mcéenne en 377» (Ch PlETRI, Roma 
Chrtstiana [Roma 1976] I 839) 

La carta Ad Gallos Episcopos (Siricio PL 13,118- 
1-1194) no es un acta sinodal, pues el autor habla en singu- 
lar y no alude a ninguna reunión de obispos, no da orde- 
nes, sino que aconseja, exhorta y argumenta Es, mas bien, 
la respuesta a personas preocupadas por mantener la uni- 
dad de la disciplina en cuestiones relativas a la «ley y la 
tradición» (v gr acerca de las vírgenes infieles a su propo- 
sito, acerca de la continencia de los clérigos, de las condi- 
ciones para acceder a las órdenes sagradas o sobre los vo- 
tos monásticos) Algunos estudiosos modernos (y recien- 
temente Pietn), siguiendo a Babut, la consideran obra de 
Dámaso 

El Decretum Gelasianum (Explanatio fidet) se compone 
de dos partes diversas por su origen y valor La primera 
(c 1-3) es la más antigua y trata de las fuentes de la autori- 
dad 1) el Espíritu septiforme, que reposa en Cristo, 2) el 



Dámaso 



329 



canon bíblico, 3) la supremacía de la sede romana La se- 
gunda (c 4-5), de las otras autoridades, a saber, los conci- 
lios (Nicea, Efeso y Calcedonia) y los Padres, sigue una 
lista de libros heréticos y cismáticos En muchos manuscri- 
tos lleva por título lncipit concthum urbis romae sub Dámaso 
papa De explanattone fidet En algunos manuscritos, los 
tres primeros capítulos son independientes de los siguien- 
tes y atribuidos a Dámaso Muchos autores (v gr Thiel, 
Maassen, Turner, Zahn, Bardy, Di Capua) no excluyen la 
posibilidad del origen damasiano de la primera parte, acaso 
redactada en el concilio de Roma del 382, en el que, al 
parecer, intervino Jerónimo, que, sin embargo, no dice 
nada 

Ediciones Falta una edición completa y critica, guia uní en la 
CPL 1633, PL 13,347 373, ep 1, también en PL 69,1006-1007, 
PG 82,1051-1055, ep 3y4 PL 53,319-322, 56,686-690, CSEL 
71,518-522, PG 82,122 126, GCS Theodoretus, 297-302, 
e P 7 PL 69,1133-1134, PG 82,1219 1222, ep 8y9 CSEL 54, 
103 104 265-267, Tomus ad Flavianum G DOSSETTI, // símbolo 
di Nicea e Costantinopoh (Roma 1967) p 94 111, Ep ad Gallos 
PL 13,1181 1194, E BABUT, La plus ancienne decrétale (París 
1904) p65 87 Decretum Gelasianum PL 13,373-376, 19,787- 
794, 59,157-164 165-180, 84,843-848, ed critica E v Dobs 
CHUTZ [TU 38] (Leipzig 1912) p 3 60 

Estudios C H Turner, Latín Ltsts of the Canonical Books I 
The Román Counal under Damasus A D 382 JThS 1(1900)554- 
560, H H HOWORTH, The Decretal of Damasus JThS 14(1913) 
321 337 {Decretum Gelasianum), H LECLERCQ, Gelasien (Decret) 
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et origine RSR 26(1936)385-418 563 578 (del 382, compuesto 
con Ambrosio), F Di Capua, // ritmo prosaico nelle lettere dei 
Papi Lateranum 3,2-3(1937)25 1-273, G Bardy, Gelase (Decret) 
DBS 111(1938)579-590, J Cochez, Le rythme oratoire des lettres 
papales ETL 14(1938)526 534, M Richard, La lettre «confidi- 
mus qutdem» du pape Damase AlPh 11(1951)323-340 (= Melan- 
ges H G regone III), P BLANCHARD, La correspondance apocryphe 
du pape Damase et de s Jerome sur le psautier et le chant de l'«Alle- 
luia» EL 63(19í9)376-388, J Bignami Odier, Une lettre apocry- 
phe de satnt Damase a satnt Jerome sur la questton de Melchisedech 
MAH 63(1951)183 190, F SCHEIDWEILLER, Besitzen wir das 
latetntsche Original des romischen Synodalschreibens von Jahre 171 ? 
AlPh 13(1953f 1955])573 586, A de Vogue, La Regle du Maitre 
et la lettre apocryphe de Jerome sur le chant des psaumes Studia 
monástica 7(1965)357-367, P H La FONTAINE, Les conditions de 
l'accesston aux ordres dans la premiere legtslation ecclesiastique (Otta- 



Patrologia 3 



12 



330 



La poesía cristiana 



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(Tomus 831 840 873-880, Confidimus 111 -782, ad Gallos 754 
778, Decretum Gel 881-884), A TAIVRE, Naisance d'une hterar- 
chie (París 1977) (ad Gallos 310-312) 



A U S O N I O 

Magno Décimo Ausonio (c 310-c 394), de origen ga- 
lo-germano, nació en Burdigala (Burdeos) Realizó sus es- 
tudios en su ciudad natal y en Tolosa, y en la primera en- 
seño luego como grammattcus y después en calidad de rhe- 
tor El año 364, Valentiniano lo llamó a Trévens como 
preceptor de su hijo Graciano Dio así comienzo su carrera 
política, que lo llevaría a ocupar los cargos de prefecto del 
pretorio y cónsul el año 379 El emperador Graciano dis- 
tinguió con altos honores a muchos otros miembros de su 
familia (v gr a Talasio, yerno de Ausonio y padre de Pau- 
lino de Pella) El año 383, a la muerte del emperador, se 
retiro a Burdigala Unido a Paulino de Ñola por una pro- 
funda amistad, Ausonio no aprobó la decisión tomada por 
su amigo y su marcha a España el 389, le escribió cuatro 
cartas en verso, llegadas a manos del destinatario con no- 
table retraso, para convencerlo con súplicas a volver, sin 
lograrlo A los cuatro años, Paulino le respondió con dos 
cartas en verso, en las que con expresiones de profunda 
amistad declaraba, no obstante, la firmeza de su decisión 

En la abundante producción ausoniana no faltan expre- 
siones de sabor cristiano (v gr 27,113 PEIPER, 281), 
pero en su conjunto es de neta inspiración pagana, incluso 
con expresiones que abiertamente contradicen la fe y la 
moral cristianas Sólo tres de sus composiciones son clara- 
mente cristianas la Oratio matutina (PEIPER, 7-11), de 85 
versos, en la que cabe distinguir dos partes los v 1-30 son 
un himno de adoración y una profesión de fe en los que se 
conjugan, en hermosa síntesis, el prólogo de San Juan y el 
credo niceno Dios omnipotente y eterno, conocido solo 
por el Hijo, también creador, «Verbo de Dios y Verbo 
Dios» (v 9 ipse Det verbum, verbum Deus), Verbo encar- 
nado para llamar a la salvación a todos los hombres por 
medio de su vida La segunda parte (v 31-85), de tono per- 
sonal, es una oración de petición perdón de los pecados, 



Amonio 



331 



luz, fuerza para dominar los vicios, vivir con sencillez y 
amistad con los demás y serenamente, sin daños físicos o 
morales, en espera del juicio La Oratio matutina es una de 
las oraciones cristianas mas antiguas y figura en un manus- 
crito entre las obras de Paulino de Ñola, por lo que algún 
autor ha puesto en duda su autenticidad, que, sin embargo, 
no cabe poner en tela de juicio, pues la Oratio es una parte 
de la Epbemeris (totius diei negotium) y de ella inseparable 
Su teología es perfectamente ortodoxa En la Oratio se han 
inspirado vanos poetas posteriores, como Paulino de Ñola, 
Paulino de Pella, Sedulio y Orencio En otra colección de 
poemas, los Domestica, figuran los Venus Paschales (PEIPER, 
17-19), del 367, y los Versus rhopalici (PEIPER, 19-21), del 
379 Los primeros son ciertamente auténticos por el testi- 
monio unánime de los manuscritos En 31 versos, con oca- 
sión de la Pascua, Ausonio eleva una oración a Dios Padre 
(magne pater rerum), a quien toda la creación esta sujeta, 
que ha enviado al mundo su Verbo, verdadero Dios y ver- 
dadero hombre Confiesa su fe en la Trinidad (v 22 trina 
fides auctore uno, spes certa ta/utis), con poco acierto compa- 
rada al emperador, que comparte el reino con su hermano 
y su hijo Los Versus rhopaha son hexámetros dáctilos es- 
peciales, cada verso se compone de cinco palabras de una, 
dos, tres, cuatro y cinco sílabas sucesivamente (15 en to- 
tal), creando una progresión ascendente continuamente 
renovada Los Versus rhopaha son también una oración 
que ofrece una breve síntesis de la fe trinitaria, del sacra- 
mento de la iniciación cristiana (bautismo), de la redención 
obrada por Cristo, de las primeras experiencias cristianas 
(Esteban y Pablo) y de la esperanza cristiana La doctrina 
es ortodoxa, pero la técnica, demasiado rebuscada Algunos 
autores (como Schenkl) dudan de su autenticidad, Martin 
lo creería obra de un sacerdote buen conocedor de Auso- 
nio En todo caso, figura en el mejor de los manuscritos de 
Ausonio el Vossianus 111 

Mucho se ha escrito y discutido sobre el cristianismo 
de Ausonio ¿Es un pagano que escribe, por oportunismo, 
poesías cristianas' ¿Un sincretista' ¿Un cristiano que por 
tradición de escuela cultiva modelos poéticos paganos' ¿O 
acaso pagano y luego cristiano' Hay que comprender a 
Ausonio en el contexto amplio del clima político, cultural 
y religioso de la segunda mitad del siglo IV, habida cuenta, 
además, de la peculiaridad de su carácter, ajeno a todo ex- 
tremismo Ciertamente, no cabe postular en su vida un pe- 



332 



La poesía cristiana 



nodo pagano, seguido de un período cristiano La tesis de 
Labriolle, expuesta en vanos escritos de 1910 a 1950 
(RACh), según la cual Ausonio fue cristiano, ciertamente 
no muy convencido ni comprometido con í.u fe, y al 
mismo tiempo pagano por formación cultura] y actitud 
ante la vida, es hoy opinión bastante común Lo pagano y 
cristiano conviven en Ausonio como en sus poesías, y el 
resultado es un sincretismo de fondo que no es meramente 
literario, como en otros poetas cristianos que no desdeñan 
la mitología Ausonio no se limita a ésta, compone sin es- 
crúpulos oraciones a los dioses (v gr Precatto consults de- 
signatt: Peiper, 24-27), aunque sepa infundir en ellas un 
espíritu nuevo que lo aleja del antiguo paganismo La fi- 
gura de Ausonio es de enorme interés para comprender la 
manera de pensar de muchos intelectuales de su tiempo, 
que navegan en aguas a la vez cristianas y paganas, con 
alterna preponderancia de unas sobre otras La investiga- 
ción histórica nos tenía acostumbrados a un neto dualismo 
entre paganos y cristianos y a dirigir la atención a los cori- 
feos de uno y otro bando, mas es preciso, asimismo, no 
olvidar la existencia de zonas intermedias de claroscuro 

Ediciones PL 19,823-958, C Schenkl (Berlín 1883) (MGH, 
AA V-2), la Orat matutina también en CSEL 30, 4- 7 , R Peiper 
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1921) (LCL) (con erad ing ), M Jasinski (París 19 >5) (con trad 
franc ), A PASTORINO (Tormo 1971) (con trad it ) 

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(1969)39-58, J MARTIN, La priere dAusone BAGB (1971)369- 



Prudencio 



333 



382, ID , Textes chrétiens dAusone BAGB (1972)503-512 (tersus 
rhopalici) 



PRUDENCIO 

La fuente principal, si no única, para conocer la vida de 
Aurelio Prudencio Clemente es su obra, y, ante todo, la 
Praefatio, de 45 versos, que antepone a la edición de sus 
obras, por él preparada en el año 405, cuando contaba cin- 
cuenta y siete de edad 

Nació, pues, el 348 en la provincia tarraconense, y con 
toda probabilidad en Calagurns (Calahorra), de una familia 
probablemente ya cristiana, pues en su obra nada hace su- 
poner su conversión al cristianismo Acabado el ordinario 
curriculum escolar, ejerció la abogacía, para pasar luego, a 
causa de «amargas experiencias», a la administración pú- 
blica, llegando a ocupar el puesto de prefecto de dos ciu- 
dades importantes. Las pruebas de buen gobierno dadas en 
estos puestos le valió ser llamado a la corte para ocupar un 
alto cargo imprecisado, que coronó su cursus honorum. Al- 
canzada esta cima, una profunda crisis de conciencia le 
hizo percibir la vaciedad de la vida mundana que hasta 
ahora había conducido y lo indujo a consagrar el resto de 
sus días a alabar a Dios con la poesía Etapa fundamental 
de la vida de Prudencio es su viaje a Roma, cuyos monu- 
mentos antiguos y cristianos dejaron vivísima impresión en 
el ánimo del poeta, viaje que realizó en lo primeros años 
del siglo v, entre el 401 y el 403 A lo largo del viaje, y, 
sobre todo, en el centro de la cristiandad, el poeta español 
se enriqueció con nuevos motivos de inspiración para sus 
poesías y se sintió movido a emprender de nuevo la polé- 
mica antipagana Después del 405 se pierde toda huella de 
su vida, e incierto permanece incluso el año de su muerte 

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au IV siecle Aug 20(1980)141-171 



Obras 

La edición de las obras de Prudencio fue cuidada per- 
sonalmente por el poeta, como claramente se deduce del 
prologo y del epílogo, puestos, respectivamente, al princi- 
pio y al fin de la colección 

El prologo, amén de una breve autobiografía, ofrece la 
clave que permite penetrar en el espíritu de la obra, al 
tiempo que sugiere los títulos contenidos en la colección 
«Al fin ya de la vida, el alma pecadora de la insensatez se 
despoje Con la voz al menos, si con las obras no puede, a 
Dios celebre Día y noche, sin cesar, con himnos cante al 
Señor, combata las herejías, explique la fe católica, pisotee 
los templos de las gentes y de muerte, |Oh Roma', a tus 
ídolos, dedique poemas a los mártires y celebre los apostó- 
les» (Praefatto 4 34-42) 

Si se atiende a la maestría demostrada por el poeta en 
esta colección de poemas tanto en sus aspectos formales 
como doctrinales, no es aventurado suponer la existencia 
de escritos precedentes, de los que, no obstante, ninguna 
noticia nos ha llegado Las obras que conocemos tienen 
todas un título griego, según una moda bastante antigua en 
la literatura latina 

Ediciones de conjunto (CPL 1437-1446) PL 59,767-1078, 
60,11-594, J Bergman CSEL 61(1926), M P Cunningham 
CCL 126(1966) M Lavarenne, I-IV (París 1944-1951) (con 
trad franc ), J J Thomson (London-Cambndge Mass 1949 



336 



La poesía cristiana 



1954) (LCL, con trad ing ), J Guillen e I Rodríguez BAC 
58 (Madrid 1950) (con trad esp , sobre las ediciones antiguas 
cf p 72*-76*), R J Deferrari y J M Campbell, A Concórdame 
of Prudenttus (Cambridge Mass 1932) 

Estudios Manuscritos J BERGMAN, Neue Prudentiushands- 
chriften PhW 27(1896)862-863, ID , Neue Prudentiushandschnf- 
ten von hoben Wert und Alter Eranos 1-2(1902)111-116, Id , De 
interpolationibus codicum Prudenttanorum (Narcopiae 1905), Id , 
De iodicum Prudenttanorum generibus et virtute SAW 157-5( 1908), 
ID, De codicibus Prudentianis (Stockholm 1910), Id , Emendatio- 
nes Prudentianae Eranos 12(1912)111-149, R STETTINER, Die 
illustrierten Prudentius-Handschriften (Berlín 1905), J M Bur 
NAM, Glossemata de Prudentio ed from the Parts and Vatican ms 
(Cincinnati 1905), ID , Commentaire anonyme sur Prudence d'apres 
le ms 413 de Valenciennes (París 1910), E O WlNSTEDT, The Dou- 
ble Recensión in the Poems of Prudenttus CR 17(1903)203-207, ID , 
The Spelling of the Sixth Century Ms of Prudenttus CR 18(1904) 
45-48, ID , Mavortius' Copy of Prudenttus CR 18(1904)112-115, 
Id , Notes on the Manuscripts of Prudenttus Journal of Philology 
29(1904)166-180, ID, The Ambrostan Manuscript of Prudenttus 
CR 19(1905)54-57, Id, Mavortius and Prudenttus CQ 1(1907) 
10-12, S COLOMBO, De Prudentu codtcibus qut in Ambrostana bt- 
bliotheca asservantur Did 5(1927)1-30, D DE BRUYNE, Manus- 
crits wtsigothtques RB 36( 1924)5-20, C MENGIS, Fragmente etner 
Freiburger Prudenttushandschrift Philologus 82(1927)89-105, 
H WOODRUFF, The lllustrated Manuscripts of Prudenttus (Cam- 
bridge Mass 1930), G Meyer, Prudentiana Philologus 87 
(1932)249-260, 93(1938)377-403, S Jannacgone, Le Parts 
8084 de Prudence et la recensto de Mavortius RELA 26(1948)228 
235, H Silvestre, Aperc,u sur les commentatres carolingiens de 
Prudence SE 9(1957)102-104, Id, Les manuscrits bruxellots de 
Prudence Scriptorium 19(1957)102-104, M P CUNNINGHAM, 
Some Facts About the Puteanus of Prudenttus TP 89(1958)32-37, 
Id , A Preltminary Recensión of the Older Manuscripts of the «Ca- 
themerinon», «Apotheosis», and «Hamarttgenia» of Prudenttus 
SE 13(1962)5-59, H D Meritt, The Oíd English Prudenttus 
Glosses at Boulogne-sur-Mer (Stanford 1959), A BARTALUCCI, // 
carme del cod Parts 8084 e i problemt della trasmtsstone delle opere 
di Prudenzio Studi classici ed onentali 10(1961)161-178, M Fe 
RRARI, In Papiam conveniant ad Dungalum Italia medievale e 
umanistica 15(1972)1-52 (sobre el Amb D 36 sup cf p 40-50) 

La Praefatio E RAPISARDA, La praefatto di Prudenzio ND 
2(1948)50-61, M Brozek, Ad Prudentu praefattonem interpretan- 
dam Eos 57(1967-1968)149-156, Id, De Prudentu praefatione 
carmintbus praefixa, en Forschungen zur romtschen Literatur Fest- 
schrtft K Buchner (Wiesbaden 1970), 31-36 



Prudencio 



337 



Estudios diversos J M BuRNAM, Prudenttus' Commentaries 
American Journal of Archeology 3(1900)293-302, F Dexel, Des 
Prudenttus Verhaltnis zu Vergil (Landshut 1907), S COLOMBO, 
Forme e concetti nella linca di A Prudencio Clemente Did 2(1913) 
145-169, K MORAWSKI, Adnotationes poetarum lattnorum carmtnt- 
bus adscriptae Eos 22( 19 17) 1-9, C BRACKMAN, Quae ratio inter- 
cedat ínter Lucrettum et Prudentium Mnem 48( 1920)434-448, Id , 
Prudentiana íbid , 49(1921)106-109, F ARNALDI, Cristianesimo 
e sensibilita nell'arte di Prudenzio Atene e Roma (1924)89-109, 
M J Kroll, Die Hymnendichtung des fruhen Christentums Die 
Antike 2(1926)258-281, A CUGINI, La poesía di A Prudenzio 
SC (1930)278-296, L Strzelecki, Prudentiana Eos 33(1930- 
1931)490-502, ID, De Horatto reí metricae Prudentianae auctore, 
en Coinmentattones Horatianae (Krakow 1935) I p 36-49, M La 
VARENNE, Etudes sur la langue du poete Prudence (París 1933), 
A MAHONEY, Vergil tn the Works of Prudenttus (Washington 
1934), E Martija, Horatu vesttgia tn Prudentio Palestra latina 
6(1935-1936)56-63, E RAPISARDA, lnflusst Lucreztant in Pruden- 
zio Un suo poema Lucreziano ed antiepicureo VC 4(1950)46-60, 
V Blanco García, Estética y estilo de Prudencio Humanidades 
2(1950)182-191, J PEDRAZ, Filosofía de la historia del Imperio 
romano en los poemas de Prudencio íbid , 3(1951)22-40, M CATA 
LAÑO, L'eroe nel mondo classico e nel mondo cristiano, con particolare 
riguardo all'eroe cristiano tn Prudenzio Rivista di studi classici 
1(1952)5-23, W SCHMID, Die Darstellung der Menschheitsstufen 
bet Prudenttus und das Problem setner doppelten Redaktion VC 7 
(1953)171-186, A Salvatore, Echi Ovidiani nella poesía reltgio- 
stta Cristo e /'Eucaristía tn Prudenzio, en Convivium Dominicum 
(Catania 1959) p 153-177, ID , Glt apostoh Pietro e Paolo e la nave 
della Chusa in Prudenzio MSLC 13(1963)61-75, J FONTAINE, 
Demons et sybille La peinture des possédes dans la poeste de Prudence, 
en Hommages a J Bayet (Bruxelles-Berchem 1964) p 196-213, G 
C CODIGNANI, De A Prudentu Clementts carminibus Latinitas 
12(1964)230-235, A Cerri, Aspetti di polémica antimitologica e di 
composizione poética tn Prudenzio Athenaeum 42(1964)334-360 
(= Miscellanea E Malcovati), C GNILKA, Einwachsen der Gotter- 
bilder Ein Missverstandnis heidnischer Kultubung bet Prudenttus' 
JAC 7(1964)52-57, K Thraede, Studien zu Sprache und Sttl des 
Prudenttus (Gottingen 1965), S GENNARO, Prudenzio nella Vita 
s Maxtmt episcopi Reiensis, en Studi C Sgroi (Tormo 1965) 
p 561-569, R HERZOG, Die allegorische Dichtung des Prudenttus 
(Munchen 1966), A HuDSON- WILLIAMS, Vergil and the Latín 
Christian Poets Papers of the Vergil Society 6(1966-1967)11-21, 
CH WlTKE, Prudenttus and the Tradttion of Latín Poetry TP 99 
(1968)509-525 (casi igual en Numen litterarum [Leiden-Koln 
1971] p 102-144), G TORTI, Patriae sua gloria Christus Aspetti 
della romanita cristiana di Prudenzio RIL 104(1970)337-368, J 
FONTAINE, La femme dans la poésie de Prudence RELA 4 7 bis 
(1970)55-83 (= Mélanges Durry), I B Pigatus, De Prudentio 



338 



La poesía cristiana 



eiusque poesi Latimtas 18( 19 7 0)242-249 (cnstotentrismo), 1 
Opelt, Prudentius und Oraz, en Forschungen zur romischen Litera- 
tur Fe\tschnft K Buchner (Wiesbaden 1970) II p 206 216, M P 
CUNNIN&HAM, Notes on the Text of Prudentius TP 102(19"' 1) 
59-69, P TORDEUR, Essai d'analyse statistique de la metrique de 
Prudence Revue de l'Organisation Internationale pour l'etude des 
langues ancicnnes par ordinatcur (19 7 2,2) p 19-3 7 (Apoth , Ha- 
mart C Symm , Psych > N GRASSO, Prudenzio e la Btbbia Or- 
phcus 19( 19 7 2) 7 9-1 7 0, J FONTAINE, Melanges des gentes dans la 
poesie de Prudence, en Forma futurt Studi M Pellegrtno (Tormo 
19 7 5) p 7 55- 777 , S Marinfr Bigorra, Prudencio y Venancio 
Fortunato Influencia de un metro Helmantica 25(1975)333-340, 
M C Díaz Y DIAZ, Prudencio en la Híspanla visigótica Unas 
breves notas, en Corona gratiarum Miscellanea E Dekkers (Steen- 
brugge 19 7 5) II p61- 7 0, C Gnilka, Beobachtungen zum Clau- 
diantext Mit eine Beilage Das lnterpolationenproblem bei Pruden- 
tius, en Studten zur Literatur der Spatantike [Festschrift] W 
Schmid (Bonn 19 7 5) p 45-90, J Vfremans, L'asclepiade mtneur 
chez Prudence Latomus 35(1976)12-42 (268 vv de la Praef , 
Cathem V, praef del C Symm ), J ARCE, Los versos de Prudencio 
sobre el emperador Juliano, Ementa 44( 19 7 6)129-141, M P Cun 
NINGHAM, Contexts of Prudentius' Poems CPh 71(1976)56-66, 
R Palla, L'interpretaztone figúrale nelle opere di Prudenzio' SC 
1()6(19 7 8)143-168 



1 «Cathemertnon (líber)» 

El Cathemertnon o Libro de la jornada es una colección 
de doce poemas, de los que sólo los seis primeros, en con- 
sonancia con el título, tratan de diversas horas de la jor- 
nada, mientras que los seis restantes se refieren a situacio- 
nes particulares de la vida cristiana o exponen sus elemen- 
tos esenciales. 

En particular, los dos primeros tratan de la aurora y de 
la mañana, el tercero y cuarto, del mediodía (antes y des- 
pués de la comida), el quinto y sexto, de la tarde (cuando 
se encienden las lámparas y para antes del sueño), el sép- 
timo es el himno del tiempo del ayuno, y el octavo, para 
después del ayuno, el noveno se adapta a cualquier cir- 
cunstancia, pues es una meditación sobre la vida de Cristo, 
los dos últimos cantan las festividades de Navidad y Epi- 
fanía. 

Es, pues, una colección de inspiración litúrgica, aunque 
no destinada a la liturgia. De ellos sólo algunos se adaptan 
al canto litúrgico, habiendo adoptado la métrica de los 



Prudencio 



339 



himnos ambrosianos (estrofas de cuatro dímetros yámbi- 
cos), mientras que la mayor parte están escritos en metros 
clásicos, y en especial de Horacio La variedad y pureza 
clasica de las formas, la profundidad en el tratamiento de 
los temas, la multiplicidad de las fuentes de inspiración y la 
notable amplitud de las composiciones son otras tantas 
pruebas del carácter culto de la poesía prudenciana 

Ediciones (CPL 1438) PL 59, 7 75 914, CSEL 61(1926)5 76, 
CCL 126(1966)2-72, M Lavarenne, I (París 1943) (con trad 
franc ), H J Thomson LCL (London-Cambndge Mass 1949) 
I 5-114 (con trad ing ), J Guillen e 1 RODRIGUEZ BAC 58, 
10-1 7 () (con trad esp ), M Pellegrino (Alba 1954) (con trad 
K ), F SCIUTO (Catania 1955) (con trad ít ), E BOSSI (Bologna 
1970) (con trad ít en verso), A S Walpole barí) Latim 
Hymns (Cambridge 1922) (selección) 

Traducciones Inglesa M C EAGAN FC 43 ( 1962)3-92 — Ita- 
liana U Monti (Firenze 1925), S Colombo (Tormo 19^2), R 
ARGENIO (Milano 1959) (trad en prosa y verso) 

Estudios C Pascal, Un carme de Venanzio e uno di Prudenzio 
BFC 11(1904-1905)161-162 (Cathem IV), E M SANFORD, 
Were the Hymns of Prudentius lntended to be Sung 3 CPh (1937) 
71, I Rodríguez Herrero, The Oldest Hymn to Mary The 
Ecclesiasncal Review (Philadelphia 1937)485-489 (Cathem XI 
53-60), ID, El himno mas antiguo a la Virgen Mana Ecclesia 
8(1956) n 386 13,, A Salv ATORE, Qua rattone Prudentius altqua 
«Catkemerinon» Itbri carmina conscnbens Horatium Virgtliumque 
tmitatui ut Annali della Facolta di lettere Univ di Napoli 6 
(1956)119-140, ID, Studi Prudenziani (Napoh 1958) c 5, J H 
WASZINK, Prudentius, <Cathem » 1,95-100 Mnem 11(1943)75- 
77, A G AMATUCCl, Sul «Líber Cathemertnon» di Prudenzio 
ND 1(1947)35-45, L ALFONSI, // cammino interiore di Prudenzio 
nelle Odi quotidiane Euphrosyne 3(1961)233-240, Id , Poética e 
poesía delle Odi quotidiane di Prudenzio, en Saggi e ricerche in me- 
moria di E Lt Gotti (Palermo 1961) I p 5-12, R R Harris, 
Allegory tn Cathemerinon of Prudentius, Diss (Univ of North 
Carolina 1961), F SCIUTO, // décimo degli inni quotidiani di Pru- 
denzio Nota sul suo valore artístico, en Oikoumene (Catania 1964) 
p 573-577, E PlANEZZOLLA, Sulla doppta redazione in Prud «Ca- 
them » 10,9-16, en Miscellanea critica B G Teubner (Leipzig 
1964-1965) II p 269-286, R R HARRIS, Prudentius, «Cathemert- 
non» 12 27-28 Classical Bulletin 39(1963)30, M FuHRMANN, 
Ad Galli Cantum Ein Hymnus des Prudenz ais Paradigma christlt- 
cher Dichtung Der altsprachhche Unterncht 14(1971-3)82-106, 
J FONTAINE, Trois variations de Prudence sur le theme du Paradis, 
en Forschungen zur romischen Literatur Festschrift Buchner (Wies- 



La poesía cristiana 



badén 1970) 1 p 115 (Cathem II, V, VIII), L J VAN DER Lof, 
Der Eiangelist Jobannes bet Prudenttus SP X [TU 107] (Berlín 
1970) p 247-252 (Cathem 6,77), B K Braswell, Kletne textkrt- 
tische Bemerkungen zu fruhchrtstltcben Hymnen VC 29(1975)222- 
226, M M van ASSENDELFT, «Sol ecce surgtt igneus» A Commen- 
tary on the Morning and Eiemng Hymns of Prudenttus («Catheme- 
rtnon» 12 5 and 6) (Groningen 1976) 

2 «Apotheosts» 

El título conviene, sobre todo, al argumento tratado en 
la última parte del poema, es decir, al triunfo (apoteosis) 
de la naturaleza humana en Jesucristo En los códices fi- 
gura con otros títulos, como Himno de la Santísima Trini- 
dad, Libro de la Santísima Trinidad, Confesión de la Trini- 
dad, o simplemente De la Trinidad. Y, en efecto, este 
poema, que consta de 1 085 hexámetros, precedidos de un 
prólogo de 12 hexámetros y de un segundo prólogo de 28 
dísticos, formados por un senario y un cuaternario yám- 
bico, contiene una exposición y defensa de la doctrina ca- 
tólica sobre el misterio de Dios y la divinidad de Jesucristo 
contra los errores de los herejes y las negaciones de los 
judíos 

Tras una sumaria confesión del misterio trinitario en el 
primer prólogo, enuncia en el segundo el tema del poema, 
que es precisamente cómo conocer la verdad que conduce 
a la salvación entre tantos errores que llevan a la perdición 
Sigue la confutación de las herejías, combatiendo, en pri- 
mer lugar, el patripasianismo de Sabelio, a fin de tutelar la 
genuina noción de la divinidad (v 1-177), y al mismo 
tiempo la distinción de las personas en el único Dios 
(v 178-320) Se vuelve a continuación contra los judíos, 
que no han reconocido al Mesías, muy al contrario de los 
gentiles, que en él creyeron y por él abandonaron los ído- 
los (v 321-551) Contra los herejes que no ven en Cristo 
más que la humanidad, Prudencio demuestra la divinidad 
de Cristo, recordando su concepción milagrosa y los pro- 
digios por él obrados (v 552-781) Contra los que sostie- 
nen que todas las almas son partículas divinas, Prudencio 
expone la doctrina de la creación (v 782-952) Afronta, en 
fin, a los que niegan la realidad de la naturaleza humana de 
Cristo y le atribuyen un cuerpo fantástico y etéreo, argu- 
yendo que la resurrección de nuestros cuerpos no es posi- 
ble si Cristo no es verdadero Dios y verdadero hombre 
que resucitó de entre los muertos (v 953-1 085) 



Prudencio 



341 



Para juágar con equidad este poema de carácter didác- 
tico-polémicfo, y lo mismo vale para los que siguen, es pre- 
ciso desprenderse de los modernos principios de crítica es- 
tética y adoptar los criterios de los antiguos De esta forma 
se evitará el error en el que a menudo se ha caído en el 
pasado, a sajber, pretender del poeta el rigor del lenguaje 
teológico o (reprocharle la aridez del tratado Este género 
literario no pretende ser ni un tratado teológico ni una 
composicióiji lírica La poesía nace de la adhesión entusiasta 
del poeta a 'la verdad y de su defensa apasionada contra las 
herejías No le faltan las invectivas, los apostrofes típicos 
del polemista, como no le faltan tampoco las expresiones 
tomadas de los poetas clásicos, las imágenes forjadas por la 
fantasía, el lenguaje fuerte y robusto, ni tampoco la pose- 
sión segura de la doctrina Léase a título de ejemplo, tra- 
tando del pecado original, la neta oposición al traducia- 
nismo espiritual, hacia el que, años más tarde, aún se incli- 
naba San Agustín (v 915-927) Ni faltan momentos de li- 
rismo genuino, como cuando dice que todas las cosas cele- 
bran el nombre de Cristo, y termina con la oración, tran- 
sida de piedad sincera, 0 nomen praedulce mihi' (v 386ss) 

Ediciones (jcPL 1439) PL 59,915-1006, CSEL 61(1926)79- 
124, CCL 12|6(1966)73-115, M Lavarenne, II (París 1945) 
1-39 (con trad frant ), J Guillen e I RODRIGUEZ BAC 58, 
176-239 (con trad esp ), H J THOMSON, 1 116-198 (con trad 
ing ), E Ra|isarda (Catania 1950) (con trad ít ) 

Traduccio\ Inglesa M C Eagan FC 52,3-30 




Estudios R G AUSTIN, Prudenttus, «Apotheosts» 895 CQ 
(1926)46-49 M S T CollinS, «Apotheosts» of Prudenttus SE 9 
9(957)44-49, R G Rank, The «Apotheosts» of Prudenttus A 
Structural Análysts Classical Folia 20(1966)18-31, K SMOLAK, 
Prudenttus «Apotheosts» 438-441 Vorstudten zu etnem Kommentar 
zur «Apotheosls» I WSt 4(1970)214-241, Id, Der dretfache Zu- 
sammenklang (Prud «Apoth » 147-154) ESt 5(1971)180-194, M 
SlMONETTI, L\f crtst anana e l'imzto della rtflesstone teológica tn 
Spagna, en H\tspanta romana [Accademia de Linzei, quad 200] 
vRoma 1974) 'p 127-147, J ARCE, Los versos de Prudencio sobre el 
emperador Juliano Ementa 44(1976)129-141 

í 

3 «Hamahigenia» 

\ 

El tema de este poema, de 966 hexámetros, precedidos 
de 63 senarios yámbicos del prólogo, es el que enuncia su 



342 



La poesía cristiana 



título griego: el origen del pecado, tema tratado no con el 
tono de un tratado teológico, sino con el tonó vigoroso y 
personal de la polémica contra Marción, declarada abier- 
tamente en el enérgico apostrofe inicial: Quo ¡e praecipitat 
rabies tua, perfide Cain, divisor blaspheme Dei? Una vez 
más, el poeta trata de evitar la aridez propia del tema recu- 
rriendo una y otra vez a la invectiva y al discurso directo, 
sin lograr enteramente su propósito. 

El poeta impugna el absurdo dualismo marcionita, rei- 
vindica para el único Dios el dominio absoluto sobre toda 
la creación y pone el origen de todos los males físicos y 
morales existentes en el mundo en el orgullo del ángel 
caído. Reafirma la responsabilidad moral del hombre aun 
en medio de las tentaciones del diablo y de la carne, y al que 
objeta por qué Dios permite el pecado, responde apelan- 
do a la libertad originaria de la naturaleza humana. Con- 
tribuyen a conferir agilidad al poema, más que los ejem- 
plos tomados del Antiguo Testamento (Caín y Abel, Lot, 
Rut), la descripción de los desórdenes naturales proceden- 
tes del pecado (v.206ss), la denuncia de los «placeres bá- 
quicos del mundo loco» (v.375), y en especial del lujo sin 
tasa de las mujeres, donde con más claridad se advierte el 
eco de Lucrecio y de otros poetas antiguos. El poema ter- 
mina con una viva descripción de los reinos de ultratumba, 
presentados con términos e imágenes tomadas de la tradi- 
ción pagana y cristiana. Como colofón, Prudelncio eleva a 
Dios su oración sincera y humilde, en la que reconocién- 
dose merecedor del fuego eterno, expresa, no obstante, su 
confianza en ser purificado a través de un fu^go mitigado 
por la clemencia divina. I 

Ediciones (CPL 1440): PL 59,1007-1078; CSEL 61,127-163; 
CCL 126,116-148; M. Lavarenne, II 41-73 (con trad. franc); 
J. J. THOMSON: LCL I 200-272 (con trad. ing.); J. GUILLEN e 
I. Rodríguez: BAC 58,244-297 (con trad. esp.); J. Stam, Pru- 
dentius, «Hamartigenia» (Amsterdam 1940) (con trad. ing. y 
comentario). 



Traducción: Inglesa: M. C. Eagan: FC 52,43 



75. 



Estudios: M. LAVARENNE, Note sur un passage de\l' «Hamartige- 
nia» de Prudence: REIA 19(1941)76-79; S. T. Collins, Corrup- 
tions in Early Latin Poetry: JThS 1(1950)69; N. GOOSSENS, Milis 
sapientia {«Hamartigenia» 402): Latomus 6(1947)197-205; N. 
GRASSO, // testo bíblico seguito da Prudenzio in «Hamartigenia» 
praef. 11-13: MSLC 3(1951)124-135; A. SALVATORE, Studi pru- 



Prudencio 



343 



denziani (Napoli 1958); G. STEGEN, Notes de lecture: Latomus 22 
(1963)845-847 (Hamart. 730); C. GNILKA, Notizen zu Prudentius: 
RhM 109(1966)84-94 (Hamart. 12-13.863-866). 

4. «Psychomachia» 

El género épico, considerado tradicionalmente el pri- 
mero y más glorioso de Jos géneros poéticos, no podía fal- 
tar en el extenso y orgánico Corpus de poesía cristiana que 
Prudencio se propuso claramente ofrecer. Mas las batallas 
que el nuevo pueblo cristiano debe afrontar no son ya las 
batallas que se combaten con las armas, para conquistar el 
mundo, sino las batallas del espíritu, para defender la pro- 
pia libertad contra las amenazas del mal. Epica, pues, y ale- 
goría a un tiempo: esto es la Psychomachia o combate espi- 
ritual, o, por mejor decir, combate por la conquista del 
alma. 

En el prólogo de rigor, de 68 senarios yámbicos, 
Abrahán, que combate por liberar a Lot, es figura alegórica 
del alma que lucha por liberarse de las pasiones. La tradi- 
cional invocación inicial a las musas cede el puesto a la 
invocación a Cristo con un hexámetro virgiliano ligera- 
mente retocado: Christe, graves hominum semper miserate la- 
bores (v. 1). En el estilo heroico, típico de la poesía épica, 
Prudencio describe el combate de las virtudes con los vi- 
cios opuestos como capitanes que se enfrentan entre sí 
ante sus ejércitos, dispuestos en orden de batalla en campo 
abierto. La fides combate contra la cultura deorum (v.21- 
39); la pudicitia, contra la sodomita libido (v.40-108); la pa- 
tientia, contra la ira (v. 109-177); la humilis mens, contra la 
superbia (v. 178-309); la sobrütas, contra la luxuria (v.310- 
453); hoperatio benéfica, contra laavaritia (v.454-664), y la 
concordia, contra la discordia-Haeresis (v.665-887). 

La monotonía del esquema queda atenuada por el cons- 
tante recurso al ejemplo de personajes bíblicos que salie- 
ron victoriosos de esta batalla contra los vicios, empezando 
por la Virgen María, vencedora absoluta de la luxuria; Job, 
de la ira; David, de la superbia, etc. No faltan alusiones a 
la situación moral de la época (v.gr.: al hablar de la avaricia 
y de su dominio sobre todas las clases sociales, el poeta 
lamenta que haya hecho víctimas incluso entre los sacer- 
dotes, que «sostenían como capitanes la primera línea del 
combate»; v.498-499). A pesar de la repetición de motivos 



344 



La poesía cristiana 



pragmáticos, son innegables las felices intuiciones del 
poeta en las personificaciones de las virtudes y los vicios, 
en las que supo plasmar tipos morales inolvidables que 
aseguraron la fortuna del poema en la literatura medieval 

Ediciones (CPL 1441) PL 60,11-90, CSEL 61,167 211, CCL 
126,149-181, M Lavarenne, III 1 82 (con trad franc ), J J 
Thomson LCL I 274-342 (con trad ing ), J Guillen e I Ro 
driguez BAC 58,304-356 (con trad esp ), U VON ENGEL- 
MANN, Dte «Psychomacbia» des Prudenttus (Freiburg-Basel 1949) 
(con trad al ), E RAP1SARDA (Catania 1962) (con trad it ) 

Traducción Inglesa M C Eagan FC 52,79-110 

Estudios A Melardi, La «Psychomachta» di Prudenzto Poema 
eroico-allegoruo del v secólo Studio filológico (Pistoia 1900), ID , 
Quid rationis Prudentn «Psychomachta» cum Cebetis tabula habere 
videatur (Potenza 1901), L HENCH, Sources of Prudentius' «Psy- 
chomachta» CPh 19(1924)78-90, H J Thomson, The «Psycho- 
machta» of Prudentius Classical Review 44(1930)109-112, Id , 
Prudenttus' «Psychomachta» Proceedings of the American Cías 
sical Association (1929), 37-38, G Bardy, Prudence, «Psychoma- 
chta», praef 31 RSR 25(1935)363, L Cotogni, Sovrapposiztont 
di vistoni e di allegarte nella «Psychomachta» di Prudenzto RAL 
(1936) 441-461, M W BLOOMFIELD, A Source of Prudenttus' «Psy- 
chomachta» Speculum 18(1943)87-90, R ARGENIO, La «Psycho- 
machta» di Prudenzto Rivista di studi classici 8(1960)267 280, 
H R JAUSS, Form und Auffassung der Allegarte in der Traditton 
der «Psychomachta» Von Prudentius zum ersten Román de la Rose, 
en Médium aevum vtvum Festschrift W Bulst (Heidelberg 1960) 
p 179-206, C GNILKA, Studten zur «Psychomachta» des Prudentius 
(Wiesbaden 1963), P F BEATRICE, L'allegorta nella «Psychoma- 
chta» di Prudenzto StP 18(1971)25 73, E J Mickel Jr , Parallels 
tn Prudenttus' «Psychomachta» and «La Chanson de Roland» Stu- 
dies ín Philology 67(1970)439-452, M Ch Ward, Allegory as 
Satire A Consideratton of Henri d'Andelt's Batalle des Vil Ars tn 
Relation to the «Psychomachta» Rivista di studi classici 21(1973) 
103-113, R KATSCHER, Waltharius-Dichtung und Dtchter Mit- 
tellateinisches Jahrbuch 9(1973)48-120 (trata de la influencia de 
la Psych en Walthanus), C MAGAZZU, L'uttltzzaztone di Virgilio 
nella «Psychomachta» di Prudenzto Bollettino di studi latini 5 
(1975)13-23, M Smith, Prudentius' «Psychomachta» A Reexamt- 
natton (Princeton 1976), J P Hermann, The Pater noster Battle 
Sequence tn Salomón and Saturn and the «Psychomachta» of Pruden- 
ttus Neuphilologische Mitteilungen 77(1976)206-210, R HAN- 
NA, The Sources and the Art of Prudenttus' «Psychomachta» CPh 
72(1977)108-115 



Prudencio 



345 



5 «Contra Symmachum» 

Cuando Prudencio decidió escribir sus dos libros en 
verso Contra Symmachum habían transcurrido casi veinte 
años de la controversia que enfrentó al enérgico senador 
pagano con el no menos enérgico obispo cristiano Ambro- 
sio Se ha creído que la polémica de Prudencio obedeciese 
a una segunda instancia de Siímaco ante el emperador Ho- 
norio, mas de ella no hay noticia alguna 

No hay duda de que el poeta conoce y utiliza en su 
obra las dos cartas que el año 384 envió el Obispo de Mi- 
lán al emperador Valentiniano para oponerse a la Relatio 
de Simaco Durante su estancia en Roma y ante el espec- 
táculo de la Urbe cristiana, Prudencio se convenció del ana- 
cronístico intento de dar vida de nuevo al paganismo 
como la víbora que mordió a San Pablo cuando, superada 
la tempestad, creía haber llegado a buen puerto (cf pró- 
logo del 1 1 ), la reacción pagana ataca a la Iglesia cuando las 
persecuciones son ya un lejano recuerdo y el triunfo apa- 
rece seguro 

La polémica antipagana de Prudencio no tiene resabios 
antirromanos, antes bien el poeta español nutre un amor 
sincero y profundo hacia Roma egregium caput orbis 
(I 497) Su polémica nace de la convicción de que el go- 
bierno de un príncipe cristiano solícito de los bienes futu- 
ros de los ciudadanos, amén de su bienestar material y pre- 
sente, constituya un notable progreso sobre el gobierno 
pagano (I 22-24), y que sería disparatado pretender volver 
al error y a las supersticiones de los antepasados (I 35-39) 
Los dioses antiguos no pueden enseñar la justicia, por ser 
ellos mismos criminales que inc itan al vicio, desde Saturno 
a Júpiter, Mercurio, Príapo, Hércules, Baco, Marte, Ve- 
nus, Juno y Cibeles (I 42-196) «La vana superstición, mal 
empezada antiguamente por los bisabuelos, fue continuada 
en los siglos siguientes y aumentada por los tardíos nietos, 
los corazones arrastraron con pésimo acuerdo esta larga 
cadena, y la costumbre tenebrosa discurrió por siglos mar- 
cados por el vicio» (I 240-244) La posteridad pervirtió 
aún más su conducta, adorando a Augusto, erigiendo tem- 
plos a Livia y tributando honras divinas a Adriano con su 
Antinoo (I 245ss) La grandeza de Roma no es fruto del 
culto rendido a los dioses, sino que fue disposición de 
Cristo, «que quiso que se sucedieran los imperios según 
un orden establecido y se multiplicaran los triunfos de los 

\ 



346 La poesía cristiana 

romanos» (I 287-290). ConfiJitado el culto rendido al sol, a 
la luna y a los dioses infernales (I 309-407), Prudencio re- 
cuerda con ánimo conmovido la victoria de Constantino en 
nombre de Cristo, que puso fin a una miserable esclavitud 
(I 468) civil y moral. En la últ ima parte del libro I, el poeta 
se dirige directamente a Símaco, y, tras rendir homenaje a 
su habilidad oratoria, lo invita a no olvidar que la inmensa 
mayoría del Senado y del pueblo romano ya es cristiana y 
que los honores que ostenta s;on fruto de la liberalidad del 
emperador cristiano y dones de Dios. 

A los 685 hexámetros del libro I siguen los 1.131 
del II. El prólogo de este libro II, de 66 versos gliconios, 
en consonancia con el del primero, que hablaba de Pablo, 
presenta la figura de PedroJ que vence los peligros de las 
olas con su fe en Jesucristo. Tras resumir el argumento del 
libro precedente, enuncia eJl tema que se propone tratar 
ahora: «He mostrado hasta aq[uí los orígenes de los antiguos 
dioses y las causas por las que se había formado en el 
mundo el insensato error del paganismo y la conversión de 
Roma a Cristo; ahora presentaré las objeciones y respon- 
deré punto por punto» (II 1 -4). El esquema del libro es 
simple; el poeta transcribe casi a la letra las tesis más im- 
portantes de la Relatio III de- Símaco y añade la oportuna 
refutación. El orador romano había atribuido a la Victoria 
el mérito de los éxitos pasados y futuros de Roma; Pru- 
dencio, por boca de Honorio y Arcadio, rebate que las 
victorias son fruto del valor militar y de la protección di- 
vina. Símaco había recurrido al principio de la tolerancia 
cultural y religiosa: Suus enim cuique mos, suus ritus (Relatio 
III 8), y lo reforzaba observando agudamente que no 
puede existir una sola senda para acercarse al profundo 
misterio de la divinidad: uno itinere non potes t perveniri ad 
tam grande secretum (Reí. III 10); Prudencio responde re- 
cordando la insuficiencia de la razón para penetrar los mis- 
terios de Dios y mostrando la facilidad de la vía de la fe, 
que está al alcance de todos (II 67-269). Rebate luego a 
fondo la fidelidad a la tradición como principio válido de 
conducta: todas las tradiciones cambian con el tiempo; los 
mismos ritos religiosos de Roma han cambiado continua- 
mente con el paso de los siglos: a los cultos del antiguo 
Lacio se añadieron, para al fin suplantarlos, nuevos cultos 
importados de las naciones sometidas a Roma (II 270-368). 
Símaco sostenía, entre otras 1 ; cosas, que la divinidad había 
asignado a cada ciudad genios tutelares; a cada pueblo, genii 

I 



Prudencio 



347 



fatales (Reí. III 8). No fue el hado — responde Prudencio — , 
ni genios anónimos, ni los dioses antiguos los autores de la 
prosperidad de Roma, sino la voluntad divina, que dispuso 
reunir los pueblos dejl mundo bajo las mismas leyes y bajo 
un solo príncipe para preparar el camino a Cristo (II 36- 
9-647). A continuación aparece Roma en escena para dar 
testimonio de la renovación moral y política que en ella se 
ha obrado gracias a ¡su conversión al cristianismo (II 64- 
8-767). La última queja de Símaco por el abandono del 
culto de Palas y Vesta (vestales y fuego sagrado), causa, a 
su entender, de catastróficas sequías, es acallada por el 
poeta o negando la realidad de tales sucesos, o explicándo- 
los por causas naturales (II 909-1121). El libro termina pi- 
diendo al emperador Honorio que corone la obra em- 
prendida por su padre poniendo fin a las luchas de gladia- 
dores (11 1122-1131). 

i 

Ediciones (CPL 1)442): PL 60,111-276; CSEL 61,215-288; 
CCL 126,182-250; Ml Lavarenne, III 83-196 (con trad. franc); 
J. J. Thomson: LCL J 344-400: II 2-96; J. Guillén e I. Rodrí- 
guez-. BAC 58,362-471 (con trac!, esp.); G. L. BlSOFFl (Treviso 
1914); E. Rapisarda (Catania 1954) (con trad. it.). 

Traducciones: Alemana: M. Manitius, Muren und Satiren aus 
dem Lateinischen (Stuttgart 1905). — Inglesa: M. C. EAGAN: FC 52, 
1 B-176.— -Italiana: L. Taormina y G. Stramondo, I-II (Catania 
1956). 

Estudios: C. PASCAL, // poemetto «Contra orationem Symmachi» 
in un códice antichissimo di Prudenzio: SIF 13(1905)75-81; J. 
RÉVAY, Symmachus 'es prudentius: Egyetemes Philologiai Kózlóny 
25(1911)219-229.438-450; F. Di CAPUA, A. Prudenzio, «Contra 
Symmachum» 11 1059:' BFC 25(1917-1918)44-45; M. L. Ewald, 
Ovid in the «Contra Symmachum» of Prudentius (Washington 
1942); D. ROMANO, Carattere e significato del «Contra Symma- 
chum» (Palermo 1955); A. CERRI, Archeologia romana nel «Contra 
Symmachum» di Prudenzio: Athenaeum 41(1963)304-317; N. 
CASINI, Le discussioni sull'«ara Victoriae» nella curia romana: 
Studi Romani 5(1957)501-517; F. SOLMSEN, The Conclusión of 
Theodosius' Oration in Prudentius' «Contra Symmachum»: Phil. 
109(1965)310-313 (valor de las obras de arte paganas); Id., The 
Powers of Darkness in Prudentius' «Contra Symmachum». A Study 
of his Poetic Imagination: VC 19(1965)237-257; C. Gnilka, Zwei 
Textprobleme bei Prudentius: Phil 109(1965)246-258 (C. Symm. II 
423-427); A. CAMERON, Aeneus and aenipes. Two Notes on Pru- 
dentius: Phil. 111(1967)147-150 (I 102 y 351 interpolados); R. 
ARGENIO, // «Contra Symmachum» di Prudenzio fu uno scritto di 



348 



La poesía cristiana 



attualita? Rivista di studi classici 16(1968)153-163 (la cuestión, 
resuelta ya por Ambrosio, no era de actualidad cuando escribe 
el poeta), V ZAPPACOSTA, De Prudenttt libro I «Contra Symma- 
chum» Latinitas 15< 1967)202-218, ID , De Prudentn libro I «Con- 
tra Symmachum» et L Pacatt Drepann Panegyrico Theodosio Augus- 
to dicto ibid , 15(1967)27^-292, E CERRI, Prudenzio e la battagha 
di Azio Athenaeum 46(1968)261-272 (II 528-534), H Le Bon 
NIEC, Sur deux vers enigPiatiques de Prudente («C Symm » II 1 107- 
1108) RELA 47bis (1970)55-83 (Melanges Durry), W STEIDLE, 
Die dichterische Konzeption des Prudentius únd das Gedicht «Contra 
Symmachum» VC 25(1971)241-281, R KLEIN, Symmachus Eme 
tragische Gestalt des ausgehenden Heidentums (Darmstadt 1971), 
R VERDIERE, Notes de lecture Latomus 30(1971)390-392, R Ca' 
CITTI, Subdita roma Christo serut Deo Alcune osseriaziont sulla teo- 
logía pollina di Prudenzw Aevum 46( 1972)402-435, A FRASCA, 
Alcuni nuoii ekmentt protrettict nel «Contra Symmachum» dt Pru- 
denzw ND 13(1973)3 21, S MAZZARINO, Tolleranza e mtolleran- 
za La polémica sull'ara della Vittoria en Anttco tardoantico ed era 
costantiniana (Barí 1974) p 364-371 (sobre el problema de la ac- 
tualidad del C Symm ), T D Barnes, Tbe Histórica! Setttng of 
Prudentius' «Contra Symmachum» AJPh 9^(1976)373-386 

i 

6 «Pertstephanon» 

Esta obra comprende 14 himnos en; honor de los márti- 
res cristianos, merecedores de la corona por la victoria re- 
portada en la milicia de la vida Los siete primeros fueron 
compuestos antes del viaje del poeta a Roma, los siete úl- 
timos, durante el viaje y ya de vuelta a su patria 

La intención del poeta es relatar la verdad histórica del 
martirio (de ahí su lamento por la desaparición de las actas 
de los mártires durante la persecución de Diocleciano 
I 73ss), exaltar la eficacia de la intercesión de los mártires, 
probada por los milagros y gracias alcanzadas por su 
medio, y, en fin, exhortar a celebrar solemnemente sus 
fiestas y visitar sus sepulcros El uso de fuentes, escritas 
u orales, de prevalente entonación encomiástica o de 
edificación, no le ayuda, ciertamente, a permanecer fiel 
a la historia Por otra parte, la admiración entusiasta 
que el poeta nutre por el héroe cristiano, si concurre 
a dar calor y vida a su poesía, lo empuja también hacia 
las amplificaciones retóricas, a forzar los tonos y acentuar 
los colores, abriendo amplio cauce a las tendencias, de 
suyo naturales, de la poesía prudenciana 

Los himnos, desiguales por extensión (desde el breví- 
simo himno VIII, de sólo 18 versos, 9 dísticos elegiacos, al 



Prudencio 



349 



larguísimo himno X, en honor de San Román, con sus 
1 140 senarios yámbicos), son también de métrica vanada, 
con predominio de los metros horacianos 

Los mártires celebrados son los venerados, sobre todo, 
en España y Roma Emeteno y Celedonio de Calagurns 
(himno I), Eulalia de Ménda (himno III), los 18 mártires 
de Zaragoza (himno IV), el diácono Vicente de Zaragoza 
(himno V), Fructuoso, Augurio y Eulogio de Tarragona 
(himno VI), entre los romanos Lorenzo (himno II), Hipó- 
lito (himno XI), Pedro y Pablo (himno XII) e Inés (him- 
no XIV). A éstos se añaden Quinno, mártir ilírico (himno 
VII), Casiano, cuya tumba en Imola visitó Prudencio ca- 
mino de Roma (himno IX), y Román de Antioquía, vene- 
rado también en Occidente (himno X) 

Este último merece mención especial, no sólo por su 
sorprendente extensión, ya notada, sino además por su es- 
tructura peculiar, semejante a una composición escénica, el 
himno procede a lo largo de diversas escenas e intermina- 
bles monólogos, pasando de descripciones truculentas a 
episodios de suave ternura, como el martirio del niño 
(v 656-845), de la ironía sutil, al sarcasmo sin freno El 
himno II, en honor de San Lorenzo, merece ser destacado 
por su valores poéticos, que le han valido ser comparado 
con el Carmen saeculare, de Horacio 

En el Pertstephanon como en el Cathemertnon, Pruden- 
cio da muestra de indudable talento poético, aunque los 
momentos líricos más felices se encuentren, por lo gene- 
ral, agobiados bajo la ampulosidad y las soflamas retóricas 
Desde el punto de vista poético, los pasajes más logrados 
son las descripciones, bastante realistas y de vivos colores, 
mas en toda su obra se echa de ver su gran habilidad para 
el verso, el seguro dominio de los medios expresivos, la 
familiaridad con los poetas clasicos y el arte consumado 

Ediciones (CPL 1443) PL 60,275-590, CSEL 61,291-431, 
CCL 126,251-389, M LAVARENNE, IV 1-200 (con trad franc ), 
J J Thomson LCL II 98-344 (con trad ing ), J Guillen e 
I Rodríguez BAC 58,476-733 (con trad esp ), M J Bayo, 
Prudencio Himnos a los mártires Edición, estudio preliminar y notas 
(Madrid 1946) 

Traducciones Españolas J PLANELLA, El Pindaro cristiano 
(Buenos Aires-Mexico) 1942), M J BAYO, «Pertstephanon» de 
Aurelio Prudencio Clemente (Madrid 1943) — Inglesa M C EA 
GAN FC 43,95-280 — Italianas C MARCHESI, «Le corone» di 



350 



La poe „ tnstiana 



Prudenzio tradotte ed ¡Ilústrate (Roma 1917), E Nesi (Siena 1932), 
V PARONETTO, Le corone (Tormo 1957) (selección) 

Estudios F ERMINI, «Peristephanon» Studi prudenziani (Roma 
1914) F DOLGER, Dte reltgiose Brandmarkung in den Kybele-Attts- 
Mysterien nach etnem Texte des christltchen Dichters Prudentius 
AC 1(1929)55 72 317 (Pertst 1076-1090), M Alamo, Un texte 
du poete Prudence «ad Valenum eptscopum > («Pertst » hymn XI) 
RHE 35(1939)750-756, M J Bayo, Sobre el «Penstephanon» de 
Aurelio Prudenao Revista Nacional de Educación 2(1942)35 54, 
A PEREZ DE TOLEDO CD 160(1948)241 280 (traducción y co- 
mentario de Pertst II Lorenzo), L Casanoves Armandis, Pru- 
dencio en el «Penstephanon» (Valencia 1948), P Kunzle, Bemer- 
kungen zum Lob auf Sankt Peter und Sankt Paulus von Prudentius 
(«Pertst» XII) RSCI 11(1957)309-370, M Pellegrino, Struc- 
ture et tnsptration des «Penstephanon» de Prudence Bulletin de la 
Faculte des Lettres de Strasbourg 39(1961)437 450, F Kudlien, 
Krankheitsmetaphonk im Laurentiushymnut des Prudentius Her 
mes 90(1962)104 115, M P Cunningham, The Nature and 
Purpose of the «Penstephanon» of Prudentius SE 14(1963)40-45, 
A FERRUA, Lavori a S Sebastiano RAC 37(1963)203 236, V* 
Buchheit, Chnstliche Romideologte tm Laurenttus-Hymnus des 
Prudentius en Polychronion F Dolger (Heidelberg 1966) p 121- 
144, R ARGENIO, Prudenzio a Roma itstta le Bastí tche di S P tetro 
eS Paolo Rivista di studi classici 15(1967)170 175,1 Opelt, Der 
Christenverfolger bel Prudentius Phil 1 1 1( 196^)242-257, J Ruys 
SCHAERT, Prudence l'Espagnol poete des deux basiltques romaines de 
S PterreetdeS Paul RAC 42(1968)267 286, G Richard, L'ap- 
port de Virgtle a la creatton eptque de Prudence dans le «Penstepha- 
non líber Caesarodonum 4(1969)187 193, R Argenio, Due 
corone di Prudenzio, Qutrino e San Casstano Rivista di studi classi- 
ci 18(1970)58-79 (estudio y trad de VII y IX), M T A Saba 
TINI, Storta e leggenda nei «Penstephanon» di Prudenzio ibid , 20 
(1972)32 53 187 221, 21(1973)39 77, Kl Thraede, Rom und 
dte Martyrer in Prudentius, «Penstephanon» II 1-20, en Studia J 
H Wasztnk (Amsterdam 1973) p 317 327, M A H 
MAESTRE YENES, Prudencio, «Penstephanon» 12,17 Estudio estilís- 
tico estructural Estudios clasicos 17(1973)303-319, R Gelsomi 
NO, Da Cicerone a Prudenzio genesi di un invennone dantesca GIF 
4(1973)1 14 (Pertst l4,91ss), R PlIXINGER, Ein Textproblem bet 
Prudentius (Pertst 12,31 34) VetChr 13(1976)113 115, S Cos 
TANZA, // catalogo dei pellegrtni Confronto di due tecntche narrattvt 
(Prud «Per» XI 189-213, Paoltno di No/a, «Carm » XIV 44-85) 
Bollettino di studi latini 7(1977)316-326 

7 «Dtttochaeon» 

Es la última obra de la colección prudenciaría y la mas 
singular, incluso en el título, de no fácil explicación 



Paulino de Ñola 



351 



Consta de 49 estrofas de cuatro hexámetros, que ilustran 
otras tantas escenas y personajes bíblicos (24 del Antiguo 
y 25 del Nuevo Testamento), ciertamente en relación con 
alguna obra pictórica Mas no es posible decidir si se refie- 
ren a escenas de hecho pintadas en una iglesia o si fueron 
compuestas para una obra a realizar En todo caso, son in- 
teresantes, no por la poesía, sino para la historia del arte 
cristiano antiguo 

Ediciones (CPL 1444 1445) PL 60,89-112 591-594, CSEL 
61,433-449, CCL 126,390-402, M Lavarenne, IV 205-218 
(con trad franc ), J J THOMSON LCL II 346-374 (con trad 
ing ), J Guillen e 1 Rodríguez BAC 58,738-763 (con trad 
esp ) 

Traducciones Inglesa M C EAGAN FC 52,179-200 —Ita- 
liana R ARGENIO, // «Dittocheo» e ['epilogo di Prudenzio Rivista 
di studi classici 15(1967)40 77 

Estudios J P KIRSCH, Le «Dittochaeum» de Prudence et les mo- 
numents de l'antiquite chrettenne en Attt del II Congresso dt archeo- 
logta cristiana (Roma 1902) p 127-131, G MANNELLl, La perso- 
naltta prudenztana nel Dittochaeum MSLC 1(1947)79-126, F 
OGARA, El «Dtttochaeum» de Prudencio EE 1 (1922)132-135, M 
Brozek, De Prudentu Epilogo mutilo Eos 490957-1958)151- 
154, J L Charlet, Prudence lecteur de Paultn de Nole A propos 
du 23" quatrain du «Dtttochaeum» REAug 21(1975)55-62 R 
Pillinger, Dte Tituh Htstoriarum oder das sogenannte «Dttto- 
chaeos» des Prudentius Versuch etner archaologisch-phtlologischen 
Kommentars Diss (Wien 1976), Id , Dte Titult Htstoriarum oder 
das sogenannte Dtttochaeon des Prudentius (Wien 1980) 



PAULINO DE ÑOLA 

Meropio Poncio Amcio Paulino, de familia de la aristo- 
cracia senatorial con vastas posesiones en Italia y Aquita- 
nia, nació hacia el 353 en Burdigala (Burdeos), capital de 
la provincia de Aquitania y residencia de la familia No 
sabemos si sus padres, ciertamente cristianos al morir, lo 
fuesen ya al nacerles el hijo Paulino recibió una esmerada 
educación liberal, como convenía a quien por condición 
social estaba llamado a ocupar altos cargos en el Estado y 
( como de hecho era posible en un centro de estudios tan 
célebre como Burdeos Ni le fue negada la suerte de po- 



352 



La poesía cristiana 



der tener por maestro a Ausonio, refinado poeta y el rétor 
más célebre de su tiempo Aunque se haya probado que 
Paulino tuvo por maestro a Ausonio solo pocos años, al 
principio de sus estudios y de forma privada (cf P Fabre, 
S Paultn de Nole et l'amttié chréttenne p 22), no obstante, 
nació entre ellos una amistad profunda y duradera En 
torno a los veinte años dejó su patria y marchó a Roma, 
probablemente para suceder a su padre en el Senado e ini- 
ciar su cursus honorum, y en el 379, apoyado por Ausonio, 
fue nombrado gobernador de Campania En estos años, y 
con ocasión de su fiesta, Paulino tuvo por primera vez no- 
ticia en Ñola de San Félix, y se planteó seriamente el pro- 
blema religioso (carmen XXI 365ss) 

Lo encontramos de nuevo en Aquitania, libre de cargos 
políticos, y más tarde en España, esposo de Terasia, con- 
duciendo una vida no diversa de la acostumbrada por los 
grandes señores de su tiempo viajes por sus diversas pro- 
piedades, visitas a sus amigos de la nobleza, encuentros 
con los literatos (Sulpvcio Severo, Jovio, etc ) y justas poé- 
ticas 

Alegando una afirmación de Ausonio, se ha postulado 
un influjo decisivo de su mujer Terasia en la religiosidad 
de Paulino, mas no es posible comprobarlo En todo caso, 
a su alejamiento del mundo debió de contribuir, en no 
escasa medida, la muerte violenta de su hermano en cir- 
cunstancias no claras, los peligros corridos por él perso- 
nalmente (cf carmen XXI 416-420) y, no en último lugar, 
la muerte prematura de su hijo Celso, sin olvidar el influjo 
de personas como Delfín y Amando de Burdeos, Martín 
de Tours, Victncio de Rouen y Ambrosio de Milán 
(Ep III, ad Alyptum) 

Recibió el bautismo en Burdeos el 389, y en la Navi- 
dad del 394, estando en Barcelona, aceptó la ordenación 
sacerdotal a condición de poder fijar libremente su resi- 
dencia en otra localidad Por este tiempo ya había madu- 
rado en él la decisión de vender sus inmensas riquezas, 
abrazar la vida monástica y retirarse a Ñola junto a la 
tumba de San Félix Esta decisión de Paulino, netamente 
desaprobada por Ausonio, fue acogida con gozo por Am- 
brosio y despertó el estupor general (AMBROSIO, Ep 
58,13 PL 16,1228-1229) En la primavera del 395 partió 
hacia Italia, y, tras una estancia tan breve como amarga en 
Roma (Ep. V, ad Severum, 13-14), se retiró en la ciudad de 
la Campania 



Paulino de Ñola 



353 



Desde este momento, la vida de Paulino transcurrirá 
serena en el silencio del monasterio, ocupado en la erec- 
ción de nuevos edificios para albergar a los peregrinos, en 
mantener correspondencia con amigos de antigua y nueva 
adquisición y en la composición de poemas, sobre todo en 
honor del santo Patrón El estruendo de los acontecimien- 
tos políticos o de las animadas controversias doctrinales 
despertaron escaso eco en el ánimo de Paulino Permanece 
incierta la fecha de su ordenación episcopal (acaso, el 409, 
en todo caso, antes del 413) y la de la muerte de su esposa 
Terasia, que vivía retirada en Ñola, en un monasterio fe- 
menino De su largo ministerio episcopal no ha llegado 
documentación clara y precisa Cierta es, al menos, la fecha 
de su muerte, acaecida el 431 

Estudios F Maigret, S Paulin de Nole Revue de LiUe 21 
(1903)944 959, A Baudrillart, Saint Paultn, eveque de Nole 
(353-431) (París 1904, 2 1905), A HAUCK, Paulinas von Ñola 
RE XV( 1904)55 59, G PopeSCU-Fratilesti, Paultn de la Ñola 
(Bucuresti 1904), E C Babut, Paultn de Nole Sulpice Severe, 
satnt Martín Rechercbes de chronologte Annales du Midi 20(1908) 
18 44, ID, Paultn de Nole et Prtsctllten RHL 1(1910)97-130 
252-275, J DE Smet, Poetes lattns cbrettens I Saint Paultn de 
Nole Poestes chontes, Introductton a l'etude des auteurs anctens Vue 
d'ensemble sur le IV 1 stecle Nottce btographique Notes expltcattves 
Etude litteratre (Bruxelles 1912), C Weyman, Paultnus und Pru- 
dentius bet Faustus von Reji, en Bettrage zur Geschtchte der cbris- 
thch-lateimscben Poesie (Munchen 1926) p 102, ID , Paultnus von 
Ñola und Cypnan MM 4(1923-1924)188-286, U Moricca, // 
voto di Sulptao Severo e di S Paolino da Ñola Di 3(1925)89-96, 
ID , La morte violenta di un fratello di Paolino di Ñola Did 4 2 
(1926)85-90 (carm 21,416-420), H Leclercq DAL, VIII(1929) 
2824-2826 A W BlJVANCK, De gebouuen aan bet graf van sint 
Peltx bij Ñola in Camapanie Mededelingen van het Nederlandsch 
histonsch Instituut te Rome (1929)49 50, V Jodice, Profilo 
stortco ed estético di S Paolino (Roma 1931), L Allevi, S Paolino 
di Ñola e ti tramonto della civtlta antica SC 59(1931)161-175, 
E Amann DTC, XII(1933)68-71, Ch Favez, La consolation 
latine chréttenne (Pans 1937), M VlLLAIN, Ruftn d'Aqutlee La 
querelle autour d'Origene RSR 27(1937)5-37 165-195, G Chieri 
Cl, Lo stato degh studt mtorno alie basüiche paoliniane di Cimitile, 
en Atti del IV Convegno nazionale di studt romant (Roma 1938) 
p 236-243, ID , Di alcuni ruultati intorno alie basüiche Paoltmane 
a Cimitile RAC 16(1939)59 72, Id , S Ambrogio e le costruziont 
Paoltmane di Cimtttle, en Ambrostana (Roma 1942) p 315-331, 
G RlZZA, Paoltno di Ñola (Catania 1947), P CoURCEIXE, Paultn 
de Nole et Saint Jerome RELA 25(1947)250-280, P Fabre, 



354 



La poesía cristiana 



S Paulin de Nole et l'amttie chretien (París 1949) (fundamental), 
D MaLLARDO, Presunto rimenimento a Cimitile del sarcófago di 
S Paohno tescoio di Ñola Rendiconti Accademia di Napoh 30 
(1955)193-198, F X MuRPHY, Rufinus of Aquileia and Paulinas of 
Ñola REAug 2(1956)79-91, G Chierici, Cimitúe Palladlo 
7(195 7 )69 73, A Weis, DieVerteilungderBildzyklen des Pauhnvon 
Ñola tn den Ktrthen von Ctmitüe RQ 52(1957)129-150, Ch H 
Coster, Chnstiamty and the Invasions Tu o Sketches CJ 55( 1959) 
146-159, D GoRUi,PaulindeNole (París 1959), J DoiGNON,N».r 
bons hommes de fot, «De doitr ihrist > IV 40,61 Latomus 22( 1 963) 
795-805, S PRETE, S Paohno di Ñola e l umanesimo cristiano (Bo- 
lognal964),S PRETE y M C CELLETTI Bibliotheca sanctorum X 
(1968)156-162, W H C Frend, Pauhnus of Ñola and the Last 
Century of the Western Empire JRS 59(1969)1-11, P G WALSH, 
Paulinus of Ñola and the Confluí of Ideologies in the Pourth Cen- 
tury en Kyriakon Festschnft J Quasten Munster 1970) II p 565- 
571, A MFNCUCCI, S Paohno e Sentgallia (Senigallia 1971), J 
MARTINEZ GAZQUEZ, Paulino de Ñola e Híspanla Boletín del 
Instituto de estudios helénicos 7(1973)27-33, D Marín, La 
testimontanza di Paohno di Ñola sul crtstianestmo nell'ltaha meridw- 
nale Archivio di stona pugliese 27( 1974)16 1-190, J C Wright, 
Saint Pauhnus of Ñola, en Classtca et Ibérica [Festíchrift]J Ai F 
Manque (Worcester 1975) p 417-425, F CORSARO, L'autore del 
«De mortibus boum», Paohno di Ñola e la política religiosa di Teo- 
dosio Orpheus 22(19 7 5)3-26, S COSTANZA, / rapporti tra Ambro 
gio e Paohno di Ñola, en Ambrosius Eptscopus [SPMed 7] (Milano 
1976) II p 220 232, W ERDT, Christentum und hetdnisch-anttke 
Bildungbei Pauhnvon Ñola (MeisenheimamGlan 1976), J T Lien- 
HARD, Pauhnus of Ñola and Early Western Monastiasm With a 
Study of the Chronology of His Works and an Annotated Bibhogra- 
phy, 1879-1976 (Bonn 1977), ID , Some fragments of Pauhnus of 
Ñola Latomus 36( 19 7 7)438-439, P Courcelle, Gregoire le 
Grand deiant les comersions de Marius Vtctorinus Augustin et 
Paulin de Nole Latomus 36( 19 77 )942-950 



Obras 

Las obras de Paulino comprenden el epistolario y una 
colección de poemas San Jerónimo hace mención de un 
panegírico en prosa en honor del emperador Teodosio, 
que se ha perdido, San Agustín (Ep 31,8) habla de una obra 
polémica contra los paganos que Paulino estaba escribiendo, 
mas no sabemos si la llevó a cabo 

Ediciones (CPL 202-206) PL 61 (L A MuRATORI, con co- 
mentarios de J Le Brun des Marettes), W HARTEL CSEL 29-30 
(1894) 



Paulino de Ñola 



355 



Traducciones Francesa Ch PlETRI, St Pauhn de Nole Poemes, 
Lettres et Sermón Textes choisis (Namur 1964) (selección) — In- 
glesa R C GOLDSMI DTH, Pauhnus' Churches at Nole (Amsterdam 
1940) (ep 32, carm 27 y 28) — Italiana L F PlZZOLATO, L'ami- 
cizta cristiana Antología delle opere di Agostino di Ippona e altri testi 
di Ambrogto, Girolamo e Paohno di Ñola (Tormo 1973) (selección) 

Estudios M PHILIPP, Zum Spraihgebrauch des Pauhnus ion 
Ñola (Erlangen 1904), B BOTTE, Consummare ALMA 12(1937) 
43-44, I MoRELLI, De s Pauhni Nolani doctrina christologica (Na- 
poh 1945), G RlZZA, lnterpretazioni bibliche ed influenza retorica 
nell'opera di Paohno da Ñola MSIC 1(1947)153-164, P FABRE, 
Essai sur la chronologie de l'oeutre de s Pauhn de Ñola (París 1948) 
(fundamental), G RlZZA, Pitture e mosaici nelle basiltche paohnia- 
ne di Ñola e Fondi Siculorum Gymnasium 1(1948)311-321, P 
COURCELLE, Fragments historiques de Pauhn de Nole conserves par 
Gregoire de Tours en Mélanges Halphen (París 1951) p 143-153 
(= ID, Histoire des grandes iniasions germaniques [París '1964] 
p 283-302), F G SlRMA, Ausonio, Paohno e il problema del testo 
Ausoniano Aevum 37( 1963)-1 35, A Ferrua, Cancelh di Cimitile 
con scritti bibhche RQ 68(1973)50-68, A LFPINSKY, Le decorazio- 
nt per la basílica di s Felice negh scritti di Paohno di Ñola VetChr 
13(1976)65-80, S PRETE, Paohno di Ñola la stona umana come 
proaidenza e sahezza Aug 16( 1976)145-157, ID , / temí della fa- 
miglta negh scritti di Paohno di Ñola 17(1977)257-282 



1 Epistolario 

De las numerosas cartas escritas por Paulino a sus ami- 
gos o a personajes ilustres de su tiempo, nos han llegado 
sólo 50 El epistolario de Paulino, muy admirado por sus 
contemporáneos, hasta el punto de ser comparado por Je- 
rónimo al de Cicerón (Ep 85,1 PL 22,752), despierta hoy 
escaso interés, pues su autor no interviene, o sólo margi- 
nalmente, en los debates culturales de su tiempo, ni se 
muestra interesado por la época atribulada que le tocó vi- 
vir y ni siquiera ofrece un relevante cuadro autobiográfico 

Recurre (cuatro cartas) a Jerónimo y Agustín, pidiendo 
explicación de algunos pasajes bíblicos o elucidaciones 
doctrinales de escasa importancia, a Delfín (cinco cartas) 
manifiesta su profunda gratitud por haber recibido de sus 
manos el bautismo y se defiende de su petición de acome- 
ter escritos de mayor envergadura, de los que el amigo lo 
considera capaz, con Amando (seis cartas) se muestra más 
abierto y confidencial, e incluso se atreve a afrontar temas 



356 



La poesía cristiana 



de teología (ep 12, sobre el fin de la encarnación), que no 
osaba tratar escribiendo a Agustín o a Delfín 

El grupo de cartas más rico y vivo del epistolario lo 
forman las 13 cartas a Sulpicio Severo, en las que Paulino 
evoca algunas de las etapas más significativas de su aven- 
tura espiritual su agitada ordenación sacerdotal, sus ansias 
por retirarse a Ñola (ep 1, ad Severum), las amarguras que 
en Roma le procuraron la hostilidad del clero y la gélida 
acogida del mismo papa Sincio, la calurosa acogida de los 
obispos de Campania (ep 5, ad Severum) Severo le comu- 
nicó una vez su propósito de trasladarse a Ñola, con gran 
alegría de Paulino, mas cambio con el tiempo de parecer, y 
se limito a enviarle su Vita Marttnt apenas concluida No 
obstante la desilusión sufrida, Paulino recuerda la perfecta 
armonía que entre ellos reinaba aun en el siglo, y que no 
podía disminuir ahora que ambos se habían consagrado a 
Cristo «Ahora eres en verdad, para mí, padre, hermano, 
pariente Tu amigo en el amor de Cristo y hermano por 
la regeneración divina» 

Las ocasiones para mantenerse en contacto epistolar 
con los amigos son numerosas, aunque no relevantes los 
monjes recaderos, poco espirituales, el envío de un coci- 
nero santo, pero poco experto (ep 23), el cambio de un 
manto por una túnica (ep 29), la increíble petición de un 
retrato del amigo Paulino para colocarlo en el bautisterio 
junto al de San Martin (ep 30) o el desconsuelo de consta- 
tar que su voluntad no había sido respetada (ep 32) 

La correspondencia con Severo, amén de documentar 
una amistad fraternal y sincera, nos permite conocer la ri- 
queza de la ascética de Paulino, su perfecta ortodoxia ante 
la herejía pelagiana (ep 23 y 24), su mística elevada 
(ep 28), facilita, asimismo, interesantes noticias sobre las 
peregrinaciones a Tierra Santa y la veneración de las reli- 
quias (ep 29 y 32) 

La carta 24 es un discurso sobre la benevolencia, la 16, 
a Jovio, trata de la Providencia y del hado, así como, de 
forma bastante superficial, de la utilización de la literatura 
pagana por los cristianos De la carta 48 nos ha llegado 
sólo un fragmento, mientras que se pone en duda la auten- 
ticidad de las cartas a Rufino (ep 46 y 47) 

El aspecto más admirado por Jerónimo, es decir, las 
prendas literarias del epistolario, cuenta menos en el juicio 
de los estudiosos modernos que en el de los lectores anti- 
guos Mas ni siquiera, desde el punto de vista literario, el 



Paulino de Ñola 



357 



juicio es particularmente halagador, pues Paulino no posee 
un estilo realmente original, y a veces aburre y cansa al 
lector con interminables citas bíblicas 

Traducciones Alemanas G BURKE, Pauhnus ton Ñola Das 
Etne Notwendige (Einsiedeln 1961) (selección), A KuRFESS, Auso 
mus und Pauhnus Zwei poetische Briefe (ep 27 y 40), Gebet des 
Pauhnus (ep 12) Gymnasium 62(1955)543 546, W ERDT, Chris- 
tentum und beidntsch-antike Btldung bet Pauhn von Ñola, mit Kom- 
mentar und Ubersetzung des 16 Briefes (Meisenheim am Glan 
1976) — Holandesa A P MuYS, De briefwtssehng lan Paulina 
van Ñola en Augustinus, D'iss (Hilversum 1941) — Inglesa P G 
Walsh, I-II [ACW 35 36] (London 1967) 

Estudios L VlLLANI, Osservaziont tntorno alie epistole scambiate 
tra Ausonio e Paohno Nolano durante la dimora di questo in Ispagna 
(Vercelli 1902), P Reinelt, Studien uber die Briefe des heüigen 
Pauhnus von Ñola (Breslau 1903), J BROCHET, La correspondance 
de satnt Pauhn de Nole et de Sulpice Seiere (París 1906), E C 
BABUT, Pauhn de No/e, Su/pice Severe et St Martin Recherches de 
chronologie I Date des Lettres de Pauhn de Nole a Sulptce Severe 
Annales du Midi 20(1908)18 44, C Weyman, Caput ungüento 
deducere (ep 11,7) ALLG 15(1906 1908)260, P DE Labriolle, 
Un episode de la fin du pagantsme La correspondance d'Ausone et de 
Pauhn de Nole (París 1910), L VlLLANI, Sur l'ordre des lettres 
echangees par Ausone et Pauhn de Nole REAN 29(1927)35 44, 
P Fabre, Les cttations dans la correspondance de Pauhn [Publica- 
nons de la Faculte de lettres de l'Univ di Strasbourg 105 Me- 
langes 1945, 2] (París 1946) 17-38, P COURCELLE, Sur la corres- 
pondance entre satnt Augusttn et satnt Pauhn de Nole Bulletin de la 
Societe nationale des antiquaires de France 1950-1951, 204, Id , 
Les lacunes de la correspondance entre satnt Augusttn et Pauhn de 
Nole REAN 53(1951)253 300, P G ClRIIXO Hteronymus Le tre 
le t tere del S Dottore a s Paolmo di Ñola (Tivoh 1958), A RuSSO, 
Caratteristiche di hngua e di stile nell'epistolarto di S Paoltno di 
Ñola Atti dell'Accademia Pontiniana di Napoh 8(1958-1959) 
153-185, Id , Osservaztont intorno alio stile dell'Epistolario di 
s Paoltno di Ñola Asprenas 7(1960)158-170, S PRETE, The Textual 
Traditton of the Correspondence hetween Ausonius und Pauhnus, en 
Collectanea Vaticana Miscellanea A Albareda [ST 220] (Citta del 
Vaticano 1962) II p 309-330, L ALFONSI, Cultura classica e cris- 
ttanesimo L'tmpostazwne del problema nel proemio del «De dtv inst » 
di Lattanzto e nell'ep 16 di Paohno di Ñola Le parole e le idee 
8(1966)163-176, P G WALSH, Textual Notes on the Epistulae of 
Pauhnus Nolanus Orpheus 13(1966)153-158, G Casati, 
S AgostinoeS Paohno di Ñola Aug 8(1968)40-57, A SALVATORE, 
Due omehe su Sansone di Cesario di Arles e ¡'Epístola 21 di Paohno 
di Ñola VetChr 7(1970)83-113, A ESPOSITO, Studio su ¡'Episto- 
lario di S Paohno Vescovo di Ñola (Napoli Roma 1971) 



358 

2 Poemas 



La poesía cristiana 



De los 33 poemas editados por Hartel en CSEL 30, el 
4 le ha sido atribuido a Paulino de Pella, el 5 es de Auso- 
nio, mientras los poemas 32, el llamado Carmen ultimum, y 
el 33, Obttus Baebtant, no pasan ya por auténticos Que- 
dan, pues, como producción segura de Paulino 29 poemas 

Tres son anteriores al 389, fecha de su bautismo, dos 
son breves billetes en verso que acompañaban, como era 
costumbre del tiempo, pequeños regalos entrecruzados 
con Gestidio, neo propietario de las Gallas, el tercero es 
un fragmento de 1 1 hexámetros, citados con aprobación 
por Ausonio, parte del ambicioso proyecto de poner en 
verso el De regibus, de Suetonio 

Recibido el bautismo, el estro poético de Paulino, 
siempre fiel al modelo clásico, se ejercita en temas religio- 
sos, de inspiración bíblica, en la linea trazada por Juvenco. 
Sirvan de ejemplo el carm 6, un poema de 330 hexámetros 
en honor de San Juan Bautista, en el que la narración 
evangélica supedita el material para la reconstrucción de 
los principales episodios de la vida del Precursor, inte- 
rrumpida por frecuentes digresiones de intención morali- 
zadora Al mismo género pertenecen los carm 7, 8 y 9, 
paráfrasis, respectivamente, de los salmos 1, 2 y 136 Los 
resultados son menos que brillantes, y de ello se apercibió 
el mismo Paulino, que abandono el género la enérgica y 
austera figura del Bautista resulta descolorida en el pri- 
mero, mientras que en los otros poemas decae la solemni- 
dad hierática de los salmos 

Diversa consideración merecen las dos epístolas poéti- 
cas (carm 10 y 11), escritas en respuesta a las cartas en que 
Ausonio, con ánimo acongojado, le instaba a volver a su 
patria, a la poesía y al amigo, llegando a inculpar a Terasia 
del prolongado silencio de Paulino Las respuestas del 
monje de Ñola, sin abandonar los cánones literarios en 
boga (métrica variada, frecuentes reminiscencias de los 
poetas clásicos), son sinceras expresiones de sentida grati- 
tud al maestro de otro tiempo, al amigo y protector, mas 
reafirman su irrevocable adhesión a Cristo en la vida y en 
la poesía «Diose un tiempo entre nosotros esta concordia 
con igual amor, si no con igual ingenio invocar al sordo 
Febo en la caverna de Delfos, invocar las divinas musas y 
pedir a los bosques y a los montes el don divino de la 
palabra, mas ahora otra fuerza, un Dios más grande, mueve 



Pauli no de Ñola 



359 



mi alma» (carm 10,23-29), «Cuando Cristo desde el cielo 
hace vibrar su luz en nuestt os corazones, purifica el animo 
perezoso del pesado torpe ir y renueva el hábito de la 
mente, extingue todo lo qu e era antes placer en vez del 
gozo casto, y de nosotros toe lo exige, como legítimo señor, 
corazón, boca y tiempo» (10,57-64) Esta consagración to- 
tal era de todo punto incomprensible para el ánimo huero 
de Ausonio, que tomaba por reniego de la patria, de la 
poesía y de los amigos lo que en verdad era un amor más 
elevado, que todo trans cendía y transformaba Paulino 
permanecerá siempre fiel al nuevo ideal poético «Templa 
las cuerdas de la lira — esc nbe a Jovio en verso — , aplica tu 
mente fecunda a tratar temas nobles, no malgastes tu estro 
en los poemas de siempre, un más excelso orden de cosas 
se te revela No más can tar el juicio de París o las falsas 
empresas de los gigantes Diversión tuya fuera en la edad 
pueril, que al infante el juego conviene» (carm 22,9-14) 

Al género epistolar peí tenece aun el prolijo poema 24 
(942 trímetros yámbicos), ,i Citeno, en el que cabe distin- 
guir dos partes en la primera cuenta el accidentado viaje 
realizado por un monje d<s Aquitania para llevarle la noti- 
cia del propósito de Citeno y su mujer de destinar uno de 
sus hijos al sacerdocio, en la segunda, amén de los elogios 
para Citeno y su mujer, Paulino imparte algunas exhorta- 
ciones al joven consagrado 

Al género consolatorio pertenece el carm 31, de 316 
dísticos elegiacos, por la muerte de un niño de nombre 
Celso, una de las compiosiciones más inspiradas de su 
época, en el que la fe y el afecto han inspirado al poeta 
acentos de nueva y auténtica poesía La emoción llega al 
culmen cuando la repetición del nombre de Celso trae a la 
memoria del poeta el recuerdo de su hijo, llamado tam- 
bién Celso y muerto en tieirna edad Al género propémp- 
tico (canto de despedida) pertenece el carm 17, de 340 
versos en estrofas sáficas, escrito el 398 para Nicetas, 
obispo de Remesiana, en Dacia, que con ocasión de un 
viaje a Roma visitó a Paulino, estrechando con él amistad 
La prolijidad y digresiones de rigor no logran sofocar el 
calor de la despedida y el gozo del creyente y del ciuda- 
dano romano «Gracias a t», en esa muda región del mundo 
los bárbaros han aprendido a cantar las alabanzas de Cristo 
con corazón romano y a vivir con pureza la plácida paz 
cristiana» (carm 17,261-264) El carm 25, un epitalamio 
para el matrimonio de JuLiano (futuro obispo de Eclana y 



360 



La poesía cristiana 



corifeo del pelagiarusmo) y Ja (o Ticia), es otro intento de 
infundir contenido y espíritu cr istiano en las formas litera- 
rias clasicas Del poema, de 119 dísticos elegiacos con tres 
pentámetros como conclusión, se desprende una aura de 
sosegada alegría, no obstante la oscuridad de algunos pasa- 
jes y la amplitud de las exhortaciones morales 

En la producción poética de Paulino merecen lugar 
aparte los 14 Carmina natalicia, compuestos uno al año, y 
conforme a un plan establecido, sin interrupción del 395 al 
408, con ocasión de la festividad de San Félix (14 de 
enero) Si los dos primeros son breves invocaciones para 
obtener la protección del Santo d'urante un viaje (carm 12) 
o para manifestar su gozo por vivir junto a su santuario 
(13), en el tercero (14) la atención del poeta se vuelve a la 
multitud de peregrinos que acuden a Ñola de las regiones 
cercanas para honrar al Santo Paulino los sigue en su reco- 
rrido, recoge sus cánticos, describe las manifestaciones de 
su piedad ingenua y supersticiosa con simpatía y gusto del 
detalle El cuarto (15) aborda un tema nuevo, la vida y 
milagros del Santo, y con los tres siguientes (16, 18 y 23) 
forma una especie de biografía poética de tono encomiás- 
tico Paulino no se preocupa mucho de la historicidad de 
los hechos que narra, y, al igual q ue su amigo Sulpicio Se- 
vero en la Vita Martmi, se propone, ante todo, la edifica- 
ción del lector, a precio de ver milagros donde no los hay, 
exactamente como el pueblo devoto de San Félix El 
poema 26, del 402, refleja la preocupación y los temores 
ante las invasiones de los bárbaros, mientras que en el si- 
guiente (27) vuelve el tono alegre por la mudada situación 
política, la nueva visita del amigo Nicetas y la conclusión 
de nuevos edificios El 28, que concluye la descripción de 
los edificios erigidos por el Santo junto a la tumba del 
santo Patrón, interesa mas la arqueología que la poesía El 
triunfo del cristianismo sobre el paganismo es el tema de la 
primera parte del poema 19 (del 405), mientras la segunda 
cuenta, con la acostumbrada habilidad narrativa y gusto 
por el detalle psicológico, un robo perpetrado en el san- 
tuario y el descubrimiento del ladrón 

El tema obligado estaba a purito de agotar sus recursos, 
y el poeta, para poder mantener la promesa del himno 
anual, debe recurrir a sucesos insignificantes, esforzándose 
por conferirles el crisma de lo prodigioso (20) Savia nueva 
vuelve a animar el poema 21, del año 407, que exulta por 
el alejamiento de los bárbaros íovasores y ensalza dotes y 



Paulino de Ñola 



361 



méritos de amigos y personajes ilustres huéspedes del 
poeta Este poema es importante, sobre todo, por las noti- 
cias autobiográficas, poco claras en verdad, que contiene 
Del poema 29, último de los Carmina natalicia, se conser- 
van sólo tres breves fragmentos, que suman 35 versos 

En conjunto, se puede decir que el propósito de Pau- 
lino de servirse de las formas literarias profanas para cantar 
a Cristo y sus santos, logró, al menos en parte, su objetivo 
Sin encumbrarse nunca a grandes alturas, Paulino logra, al 
menos, mantenerse siempre en un nivel aceptable por la 
delicadeza de los sentimientos, la serenidad en el manejo 
de los temas, la pureza del lenguaje, la fluidez y armonía 
del verso y por el buen gusto de su refinada educación Le 
perjudica sobre todo, por una parte, la prolijidad, por otra, 
la búsqueda afanosa de nuevos temas para sus poemas 
Donde más claramente se muestra la habilidad del artista 
es en las descripciones y en las escenas, tomadas de la vida 
del pueblo, en las que nos ofrece un rico cuadro de las 
costumbres y de la religiosidad de su tiempo 

Traducciones francesa J DE SMET, Poetes lattns chrettens I 
Saint Pauhn de Nole Poesies cboisies (Bruxelles 1912) (selec- 
ción) — Holandesa J A Bouma, Het Epitalamium van Pauhnus 
van Ñola Carmen XXV (Assen 1968) (con trad y comentario) — 
Italianas S CoSTANZA, Meropto Ponzto Paohno Antología di 
carmt I (Messina 1971) (introducción, texto y traducción, falta 
el vol 2), A Mencucci (Siena 1973) (casi completo) 

Estudios A HUMER, De Pontn Paulini Nolant re métrica 
(Wien 1903), PH MARTIN, Le cursus dans samt Paultn de Nole 
Revue augustinienne 5(1904)33-34, W MEYER, Dte rythmtschen 
Jamben des Auspicius NGWG (1906)207), R PICHON, Observa- 
ttons sur le V7/J<* Natalia um de Paultn de Nole REAN 11(1909) 
337-342, C MoRELLI, L'epttalamto nella tarda poesía latina SIF 
8(1910)319-342, J FRIES, Beitrag zur Aesthetik der romischen 
Hochzeitpoesie (Aschaffenburg 1910), F JAGER, Das antike Pro- 
pemptikon und das 1 7 Gedicht des Pauhnus von Ñola (Rosenheim 
1913), P L KRAUS, Dte poettsche Sprache des Pauhnus Nolanus, 
Diss (Wurzburg, Augsburg 1918), C WEYMAN, Pauhnus von 
Ñola und Ambrosius MM 3(1922)l67ss (el carm 24 a Ambrosio), 
A WlLMART, L'hymne de Pauhn sur Lazare dans un manusertt 
d'Autun RB 32(1922)27-45, A H CHASE, The Metncal Lives of 
St Martin by Pauhnus and Portunatus and the Prose Life by Sul- 
picius Severus HSCP (1932)51-76, G B A FLETCHER, Imttatto- 
nes vel loa símiles in poetis lattnis Pauhnus Nolanus Mnem 
1(1933-1934)208-210, P FABRE, Sur l'ordre cbronologtque de deux 
Natalicia de saint Pauhn de Nole REAN 36(1934)178-188, G 



Patrología 3 



13 



362 



La poesía cristiana 



WlMAN, Ttll Paultnus Nolanus' «Carmina» Eranos 32(1934)98- 
130 (critica textual), Ch Favez, A propos de consolaron Note sur 
la composition du carmen M de Pauhn de Nole RELA 13(1935) 
226-268, S BLOMGREN, On magra stallen i Paulini Nolant car- 
mina Eranos (1940)62 67 (notas criticas a vanos poemas), P 
COURCELLE, Un nomeau poeme de Pauhn de Pella VC 1(1947) 
101 113 (19 hexámetros del carm 4), J KORNPROBST, Das 
carmen XXXII des Paulinus von Ñola, Diss (Innsbruck 1947), 
A Hudson-Williams, lnfluus Eranos 48(1950)70-" 7 1 (carm 31, 
444) W Schmid, Tityrus chnsttanus RhM 96(1953)101 165 
(sobre todo, en Paulino y Endelequio), P Menna, lllud carmen 
quod ad coniugem inscribitur divt Paulini Nolant sttne an dtvi 
Prosperi Aquttani Latinitas 10(1962)208-232 (opta por Paulino), 
R ARGENIO, U miracolo ckt buoi nel XX nataltzio di S Paolino di 
Ñola Rivista di studi classici 17(1969)330 338, A Salv atore, 
L'aspetto bibhco-religioso nel programma poético di Paoltno di Ñola 
Annuario del Liceo P Giannone di Caserta 1960 1969, p 3 22, 
R ARGENIO, S Paoltno di Ñola cantore di miracoli (Roma 1970), 
R P H GREEN, The Poetry of Paultnus of Ñola A Study of His 
Lattnity (Bruxelles 1971) (fundamental), R ArgeniO, Una rettt- 
ficaztone sul martirio dt S Felice Rivista di studi classici 19(1971) 
24 25 (carm 14,9s, carm 27), W Wieland, Obses Jtctgtoooí 
(Paul Nol carm 22,54) MH 28(1971 )1 15-1 17, S CoSTANZA, 
Dottrtna e poesta nel carme XXXI di Paoltno dt Ñola GIF 24 
(1972)346 353, ID, La poética dt Paoltno dt Ñola, en Studt tn 
onore di Q Cataudella (Catania 1972) II p 593 613, J DoiGNON, 
Un rectt de mtracle dans les «Carmina» de Pauhn de Nole Poettque 
itrgihenne el lecj>n apologettque Revue d'histoire de la spintuahte 
48(1972)129 144 (natal 13), A Ruggiero, // messaggto umano e 
cristiano nella poesta di Paoltno di Ñola (Ñola 1972), J Fontaine, 
Le symbolisme de la cithare dans la poeste de Pauhn de Nole, en 
Studia H J Wasztnk (Amsterdam 1973) p 123-143, P Flury, 
Das sechste Gedicht des Paultnus von Ñola VC 27(1973)129-145, 
R P H Green, Paultnus of Ñola and the Dtctton of Chrtstian 
Latín Poetry Latomus 32(1973)79-85, ID , Somes Types of Imagery 
tn the Poetry of Paultnus of Ñola VC 27(1973)50-52, S Cos 
TANZA, / generi letterari nell'opera poética di Paoltno dt Ñola Aug 
14(1974)637 650, S PRETE.S Paoltno di Ñola La parafrast bíblica 
de la «laus lobannts» (carm 6), íbid , 625-635, S COSTANZA, // 
paessaggto nell'opera poética dt Paoltno di Ñola, en Forma futurt 
Studt M Pellegrino (Tormo 1975) p 741-754, Id , Aspettt autobio- 
grafía nell'opera poética di Paoltno di Ñola GIF 6(1975)265 277, 
H JUNOD-AMMERBAUER, Le poete chretien selon Pauhn de Nole 
REAug 21(1975)13-62, D R S BAILEY, Critica/ Notes on the 
Poems of Paultnus Nolanus AJPh 97( 1976)3-19, J T LlENHARD, 
Textual Notes on Paultnus of Ñola, carm 6,256-330 VC 31(1977) 
53 54, P G Walsh, Paultnus of Ñola and Vtrgtl Proceedings of 
the Virgil Society 15(1975-76)7-15 



Paulino de Ñola 

Apéndice 



363 



1 «Sacramentorum líber» 

Genadio atribuye también a Paulino un sacramentarlo 
(De vtr til 49 fectt et sacrameniartum) K Gamber, que ha 
estudiado a fondo la cuestión, es del parecer que la obra 
de Paulino, de la que ha intentado una reconstrucción, sea, 
probablemente, el antepasado del Sacramentarlo Gelastano 
(Urgelasianum), parecer que no ha encontrado gran acepta- 
ción entre los estudiosos 

Estudios Kl Gamber, Das kampantsche Messbuch ais Vorlaufer 
des Gelastanum Ist der hl Paultnus von Ñola der Verfasser^ SE 
12(1961)5-111, V RAFFA, S Paultnus Nolanus auctor sacramen- 
tan! Gelastant pnmtgenti^ EL 76(1962)345 348, Kl Gamber, 
Das Messbuch des hl Paultnus von Ñola Heiliger Dienst 20 
(Salzburg 1966)17-25, ID, Das altkampanische Sakramentar Neue 
Fragmente tn angelsachsischer Uberheferung RB 79(1969)329-342 

2 «Poema ulttmum» 

Ultimo porque cierra la sene, el poema 32 fue descu- 
bierto y publicado con el nombre de Paulino por L A 
Muraton en 1697 La atribución de Muraton no es, por lo 
general, aceptada por las evidentes incorrecciones lingüís- 
ticas y métricas del poema F G Sirna busca su autor en el 
círculo de los amigos de Paulino y propone el nombre de 
Jovio, destinatario de la carta 16 y del poema 22 Para 
Chastagnol, el destinatario del poema podría ser el senador 
R Antonio Volusiano, praefectus urbts del 417-418 

El poema, de 255 hexámetros, es del género apologé- 
tico, el autor rechaza el judaismo, se mofa de los paganos 
con su culto y sus divinidades y reprueba la filosofía y la 
sabiduría paganas, profesa, en fin, su fe cristiana, dete- 
niéndose a ensalzar la misericordia divina 

Ediciones (CPL 206) PL 5,261-282 (Antontt carmen), W HAR 
tel CSEL 30(1894)329 338 

Traducción Italiana A Mencucci (Siena 1973) p 148-152 
(incompleto) 

Estudios C MORELLI, L'autore del costdetto Poema ulttmum 
attnbuito a Paoltno di Ñola Did 1(1912)481-498, A Chas 



364 



La poesía cristiana 



TAGNOL, Le senateur Voluuen et la comersion d'une famille de 
l aristocratte romaine au Bas Empire REAN 58(1956)241 253, 
F G SlRNA, Su/ cosidetto poema ultimum Ps -Paoltniano Aevum 
35(1961)87 UP 

3 «De obitu Baebiani» 

El poema 33, compuesto en versos de metro vanado 
(trímetros yámbicos, hexámetros, asclepiadeos, etc ), fue 
publicado por Brandes en 1890, y, aunque anónimo en los 
manuscritos, lo atribuyo, por afinidad de estilo y argu- 
mento, a Paulino La atribución, aceptada por Havet, es 
firmemente negada por Fabre 

Veno Bebiano, rico propietario, recibe el bautismo du- 
rante una enfermedad, gozoso de haber recibido el sacra- 
mento, cae en un profundo sueño y tiene visiones celestia- 
les, despierta a los dos días, cuenta lo que ha visto y muere 
plácidamente Los últimos momentos de su vida y las vi- 
siones de que fue agraciado con oportunas aclaraciones 
fueron pintados en la casa de la viuda 

Ediciones (CPL 205) W Hartel CSEL 30(1894)338 343 
(= PLS III 1111-1114) 

Traducción Italiana A MENCUCCI (Siena 1973) p 156-161 

Estudios W BRANDES, «Obitus Baebiani», etn unerkanntes Ge- 
dicht des Paulmus von Ñola WSt 21(1890)280-297 (con texto), 
L Havet, Paulmus Nolanus «Obitus Baebtani» RPh 24(1900) 
144 145 



CLAUDIANO 

Poco se sabe de la vida de Claudiano Nacido o al me- 
nos educado en Alejandría de Egipto, llegó, aún joven, a 
Roma el 394 Compuso poesías en griego y luego en latín, 
que aprendió en los clásicos, por lo que su lengua es de 
una pureza no común Llegó a ser poeta de la corte de 
Honorio y panegirista de Estilicón, celebrado en su tiempo 
como un nuevo Homero o Virgilio (DESSAU ILS 1,2949), 
murió hacia el 404 Además de su obra profana, a Clau- 
diano han sido atribuidas vanas composiciones de inspira- 
ción cristiana dos epigramas en griego de 15 versos en 



Claudiano 



365 



total (VI y VII, ed Birt, p 421-422), un epigrama irónico 
In lacobum magistrum eqmtum (BlRT, 50 p 340), invitando 
a este magister equttum a no despreciar sus versos e invo- 
cando sobre él la protección de los santos, los Miracula 
Chruti (BlRT, XXI p412) y el De Salvatore (BlRT, XX 
p 41 1-412) La crítica niega, por lo general, la autenticidad 
de los Miracula Chrtsti, epigrama de nueve dísticos, que, 
en opinión de Turcio, no son mas que los epígrafes que 
acompañaban diversos episodios evangélicos pjntados o 
reproducidos en mosaico en alguna basílica o bautisterio 
(vgr la anunciación, los Reyes Magos, Caná, Pedro que 
camina sobre las aguas, Lázaro, etc ) Los epigramas grie- 
gos no han encontrado el favor de la crítica, que se ha 
interesado, más bien, del De Salvatore o Carmen paschale, 
interrogándose sobre la autenticidad claudiana del poema y 
sobre el cristianismo de su autor La primera es general- 
mente admitida con alguna excepción (v gr Fabricius y 
Manitius prefieren a Dámaso, Niehbur, a Merobaude, 
Fargues, con reservas, a Claudiano Mamerto) En todo 
caso, el carmen figura en el códice más antiguo (siglo vil) 
de la obra de Claudiano El De Salvatore, de 20 versos, es 
un logrado resumen de cristología Cristo, creador de to- 
das las cosas, asume la naturaleza humana en el seno virgi- 
nal de María, madre nubil, que da a luz a su creador, 
Aquel a quien el mundo no podía contener, se hace hom- 
bre entre los hombres para expulsar a la muerte con su 
muerte El poema termina con una invocación de buen 
augurio para el emperador 

La conclusión plantea la cuestión del cristianismo de 
Claudiano Birt y Pellegrino no dudan de su fe cristiana, 
otros (Geffcken, Rolfe, Schmid) lo hacen cristiano de 
nombre, no de convicción, otros, en fin, niegan rotunda- 
mente que fuese cristiano (Vollmer, Rauschen, Helm, Far- 
gues, Mazzarino, Cameron) No pocas razones militan en 
favor de la última hipótesis el contenido de su vasta pro- 
ducción poética es claramente pagano, con abundante re- 
curso a la mitología No obstante — y es un fenómeno de 
relevante interés — , las artes y la poesía cristianas han re- 
currido, y no con parsimonia, a la mitología pagana incluso 
en obras de cuya sincera inspiración cristiana no cabe du- 
dar (v gr Prudencio, Sidonio Apolinar) Añádase el pare- 
cer inequívoco de Agustín, que considera a Claudiano a 
Christi nomine ahenus (De civ Dei 5,26 CSEL 47,162), re- 
cogido por Orosio poeta quidem extmtus, sed paganus pervi- 



366 



La poesía cristiana 



cacisstmus (Hist 7,35 PL 31,1154) La invocación que cie- 
rra el poema nos descubre la ocasión en que fue recitado, a 
saber, la Pascua Es, pues, una composición ocasional, que 
cabe, acaso, encuadrar en un género literario (Venus pas- 
chales, de Ausonio, De Christo, de Merobaude, Carmen pas- 
ckale, de Sedulio), al tiempo que perpetúa la antigua tradi- 
ción pagana de los himnos a la divinidad (Cleante, a Zeus, 
Apuleyo, a Isis, etc ) Un poeta de corte, y de una corte 
cristiana, permaneciendo pagano — un paganismo mas de 
actitud que de profesión — , pudo muy bien ofrecer a sus 
protectores un poema del agrado de éstos con ocasión de 
alguna particular celebración, y la Pascua era casi una fiesta 
oficial en el ámbito del Estado 

Ediciones (CPL I461s Ps -Claudiuí Claudtanus) J M GES- 
NER, Cl Claudiani quae exstant (Leipzig 1759) ( = Hiklesheim 
1969), L Jeep (Leipzig 1876-1879), J Koch (Leipzig 1893), Th 
Birt MGH, AA X 421-422 (epigramas griegos VI y VII) 412- 
413 (Mtracula Chrtsti), 411-412 (De Sahatoret, De Saliatore PL 
13,376-37 7 , 53,788-789, M Ihm, Eptgrammata Damastana 
(Leipzig 1895) 69-71 n 68 Epigramas griegos PL 53,789 Mtracu- 
la Chrtstt PL 53,790, F BuCHELER y A Riese, Anthologta latina 
1-2 (Leipzig 1906) p 329 n 879 

Estudios (sobre el cristianismo de Claudiano) F Arens, 
Quaestwnes Claudianeae (Munster 1894), T G Glover, Ufe and 
Letters ¡n the Fourth Century (Cambridge 1901), G TURCIO, Sull' 
Epigramma «Mtracula Christi» attribuito a Claudio Claudiano 
RAC 5(1928)33 7 -344, R Helm, Heidnisihes und Chnstliches bet 
spatlateinischen Dichtern, en Natalicium J Ceffcken (Heidelberg 
1931) p 1-46, P FARGUES, Claudien Etudes sur sa poeste et son 
temps (París 1933), S Mazzarino, La política religiosa di Stilico- 
ne RIL 71(1938)235-262, Id, Stilicone La crtsi impértale dopo 
Teodosio (Roma 1942), P COURCELLE, Les lettres grecques en Oc- 
cident (París 1943), O JANSSEN y A GALAMA, Uit de Rometne 
Keizertijd ('s-Hertogenbosch 1951), W SCHMID, Ein verschollener 
Kodex des Cutas und seine Bedeutung fur die Claudiankritik SIF 
37-38(1956)498-518, Id RACh 111(1957)152-167 (fundamen- 
tal), D ROMANO, Appendix Claudianea (Palermo 1958), L Al 
FONSI, Su una fonte del Carmen «De Christi lesu benéficas» di 
Elpidio Rustico RFIC 34(1956)173-178, S Gennaro, Lucrezw e 
l'apologetica latina in Claudiano MSLC 7(1957)5-60, Id , Da 
Claudiano a Merobaude Aspettt della poesía cristiana di Merobaude 
MSLC 8(1958), G MARTIN, Claudian, An Intellectual Pagan of 
the Fourth Century, en Studies Ullman (Missouri 1960) p 69-80, 
A CAMERON, St Jerome and Claudian VC 19(1965)111-113, 
ID , Rutthus N , St Augustine, and the Date of the De Reditu JRS 



Licencio 



367 



58( 1967)3 1-39, ID , Poetry and Propaganda at the Court ofHonorius 
(Oxford 1970) (fundamental, sobre todo el c 8 The Pagan at a 
Chrtstian Court), F CASACELI, Recenti studi C/audtani Bollettino 
di studi latini 2(1972)318-326, A K CLARKE, Claudian and the 
Augustinian Circle Augustinus 13(1968)125-133 



LICENCIO 

Nacido en Tagaste, como Agustín (AuG , De beata vtta 
1,5, carm 137), de quien fue discípulo y amigo, hijo de 
Romaniano, el mecenas de Agustín y amigo de Alipio 
(AUG , Ep 27,5-6), fue huésped de Volusiano con Agustín 
en Casiciaco, y, aunque joven aún (Agustín lo llama puer), 
tomaba parte en las discusiones filosóficas que allí se te- 
nían, figurando entre los interlocutores de Agustín en el 
Contra académicos, De beata vita y De ordtne Se convirtió al 
cristianismo con su maestro, aunque se ignora la fecha de 
su bautismo Cuando Agustín volvió a Tagaste, Licencio 
permaneció en Italia, y por algún tiempo en Roma, con el 
propósito de emprender su cursus honorum civil y militar 
Agustín apreciaba su ingenio y de él esperaba frutos no 
mediocres Durante su permanencia en Casiciaco, Licencio 
se dedicaba con pasión a la poesía, y un parecer benévolo 
de Agustín lo definía ya poeta paene perfectus (Contra acad 
II 3,7, cf II 4,10, III 4,7, Deord I 3,8), se ocupaba enton- 
ces en un poema de tema ovidiano sobre Píramo y Tisbe 
(De ord I 8,24) Hacia el 395 envía a Agustín desde Roma 
una carta que acompañaba un poema de 154 hexámetros, 
conservado entre las obras de Agustín, y ciertamente 
autentico, pues como tal Agustín lo cita (Ep 26,4) El poeta 
expone a su maestro las dificultades que encuentra en la 
lectura de Varrón y pide que le envíe el De música, re- 
cuerda con nostalgia el tiempo pasado juntos ocupados en 
las cosas del espíritu y manifiesta su deseo de dedicar su 
vida a ocupaciones mas nobles, mas reconoce la dificultad 
de darle cumplimiento sin la experta guía del maestro, que 
admira y a quien se siente profundamente vinculado por 
amistad, patria y fe cristiana 

Agustín en su respuesta lo amonesta severamente por 
la vida que lleva, a Licencio sólo le importa la perfección 
técnica del verso, no reposa hasta lograr conformarlo a las 
reglas de la prosodia, mientras no parece preocuparle que 
su vida sea o no conforme a las leyes divinas, si no escucha 



368 



La poesía cristiana 



sus consejos, preste oídos, al menos, a las aspiraciones más 
nobles de su corazón, que a veces se dejan oír en su 
poema, y dedique su ingenio a Dios, vaya a visitar a Pau- 
lino de Ñola y aprenda de su ejemplo Agustín, preocu- 
pado, escribe a Paulino (ep 27), y éste, que mantenía rela- 
ciones con Agustín y Romaniano, envía a Licencio cinco 
panes bendecidos y le escribe una carta exhortándole a 
abandonar la vida que lleva, acompañándola de un poema 
elegiaco, en que con mas amplitud y eficacia prosigue sus 
amonestaciones A pesar de lo que se suele afirmar en base 
al carm 74, Licencio a la sazón no se había casado, aunque 
pensaba seriamente en el matrimonio (cf el carmen de Pau- 
lino, v 30s y 89) Ignoramos qué efecto obtuvieron las in- 
tervenciones de Agustín y Paulino, pues nada más sabemos 
de la vida y posibles escritos de Licencio después de esta 
fecha 

Su poema, si se prescinde de la sinceridad y nostalgia 
que lo anima, es un buen ejercicio escolástico, henchido 
de mitología, de la que hace buena muestra (llama a Cristo 
noster Apollo y sobóles Tonantis) Demuestra familiaridad 
con autores clásicos (Virgilio, Ovidio, Horacio) y cristia- 
nos Agustín en su carta no se pronuncia sobre el valor del 
poema, interesándose sólo de su contenido y de la vida de 
su autor Los puntos de contacto con algunas obras de 
Claudiano, especialmente con el De raptu Proserpinae y el 
Panegyricus Probmi et Olybrn, inducen a pensar que Licen 
cío sea deudor de Claudiano A K Clarke hace notar que 
en ocasiones pueda, mas bien, ser lo contrario, Claudiano 
y Licencio pudieron muy bien conocerse en Milán o 
Roma 

Ediciones PL 33,103-107, E BAEHRENS, Poetae latini minores 
(Leipzig 1886) VI 413-420, A Goldbacher CSEL 34- 
1(1895)89-95 

Traducciones Cf infra, AGUSTIN, Cartas 

Estudios M ZELZNER, De carmine Licentu ad Augustinum 
(Arnsberg 1915) (texto, mss , notas criticas, métrica, fuentes) 
Lew PWK, XIII-1(1923)204-210, J Balmus, La lettre de samt 
Augustin a Licentius, en Memoria Luí V Parvan (Bucarest 1934) 
p 21-27, G BarDY, Un eleve de saint Augustin Ltcentius AThA 
14(1954)55-79, D Romano, Licenzio poeta Sulla posizione di 
Agostino verso la poesía ND 11(1962)1-22, A K CLARKE, Clau- 
dian and the Augusttnian Circle of Milán Augustinus 13(1968) 
125-133 (relaciones entre Claudiano y Licencio) 



Endelequio 



369 



EN DELEQU 10 

De Severo Endelequio (en los manuscritos, Carmen Se- 
vert sanctt id est Endelechi rhetons = oratoris) poco o nada se 
conoce Acaso sea el mismo Endelequio que pide a Pau- 
lino de Ñola un panegírico de Teodosio (PAUL, Ep 28) y el 
orator que ejerce su arte en Roma a fines del siglo IV en el 
Forum Mariis Esta identificación, propuesta por J Sir- 
mond en 1614, es hoy comunmente aceptada Sería de 
origen galo, como Paulino 

El Carmen de mortibus boum, de 132 versos dispuestos 
en 33 estrofas, se inspira en las obras bucólicas de Virgilio 
El pastor pagano Búculo se queja con su amigo Egón de la 
perdida de su ganado de bueyes, victima de la peste, que 
asolaba también otras regiones del Imperio Mientras ha- 
blan ven pasar al pastor cristiano Titiro, que conduce tran- 
quilo su grey, que no ha sufrido daño alguno A la sorpresa 
y a las preguntas de los dos pastores paganos, Títiro res- 
ponde que sus animales ostentan sobre la frente la señal de 
la cruz, garantía de certa salus, y que debe, por tanto, su 
buena suerte al Dios magms qut cohtur solus tn urbibus, 
Chrtstus Seducidos por el milagro, Búculo y Egón se con- 
vierten El poema presenta elementos protrépticos (el pa- 
ganismo es, más bien, un fenómeno rural, de los pagt) y 
apologéticos (la peste había sido más de una vez achacada a 
la superstitio cristiana) La descripción de la peste no carece 
de vigor, y acertada es también la representación de los 
sentimientos de Buculo La escena se desarrolla en las Ga- 
llas, por lo que se cree que no pueda ser otra la patria de 
su autor Notable la dependencia de las Bucólicas y Geórgi- 
cas, de Virgilio 

Ediciones PL 19,797-800, F Bucheler y A Riese, Anthologia 
latina 1-2 (Leipzig 1906) p 334-339 n 893 

Estudios J Martin BJ 221-2(1929)105-106 (bibliografía), 
H DE la Viixe de Mirmont, L'astrologie chez les Gallo-Romains 
REAN 8(1906)135-137, J Ziehen, Neue Studien zur lateintschen 
Antbologie (Frankfurt-Leipzig 1909) (sobre Endelequio p 20), 
C Morelli, Prustula SIF 21(1915)184 185, C Weyman, Das 
Gedtcht des Severus Sanctus Endelechius De mortibus boum MM 4 
(1924)277-284 (= Beitrage zur Geschtchte der christlich-latemts- 
chen Poesie [Munchen 1926] p 103-110), U Moricca, Endele- 
chius o sanctus Endelechius' Did 4(1926)91-94, W SCHMID, Ti- 
tyrus Christtanus RhM 96(1953)101 165 (fundamental), Id 



370 



ha poesta cristiana 



RACh V( 1926)1 3, M COCK, A propos de la tradition manusmte 
du Carmen de mortibus boum d'Endelechius Latomus 30(1971)151- 
160, F CoRSARO, L'autore del «De morttbus boum», Paolino di 
Ñola e la política religiosa di Teodosio Orpheus 22(1975)3-26, 
T ALIMONTI, Struttura, ideología ed imitazione virgiliana nel «De 
morttbus boum» di Endelechto (Tormo 19 7 6) (fundamental) 



CIPRIANO POETA 

En 1891, Peiper publico en el CSEL 23 la edición crí- 
tica de una colección de poemas sobre los libros historíeos 
del Antiguo Testamento bajo el nombre de Cipriano Galo, 
confiriendo una misma paternidad, aunque poco precisa, a 
obras que circulaban ba)o distintos nombres en vanas edi- 
ciones En 1560, Morel había publicado 165 versos con el 
titulo de Génesis, y el De Sodoma, que el manuscrito usado 
(hoy Par 14758) atribuía a Cipriano En 1643, Sirmond 
añadió otros fragmentos En 1724, E Martene publico, 
con el nombre de Juvenco, otros 1 276 versos de un ma- 
nuscrito del siglo IX Estos fragmentos fueron editados va- 
rias veces bajo el nombre de Tertuliano, Cipriano, Ju- 
venco, Salviano, Alamo, Avito e incluso Prudencio En PL 
19,345-380, con las notas de Martene y Arévalo, figuran 
entre las obras de Juvenco Pitra en 1852 (Sptc Solesm [Pa- 
rís 1852] I 171-258) completa el Génesis con dos manus- 
critos de los siglos IX y X y publica por vez primera el 
Exodo, Deuteronomio, Josué y parte del Levítico y de 
Números, y en 1888 (Analecta sacra et class [París-Roma 
1888] I 181-207) añade el libro de los Jueces y otros pasa- 
jes del Levítico, Números y Deuteronomio Alegando la 
atribución de dos manuscritos y arguyendo de las afinida- 
des de vocabulario, sintaxis, idiotismos, licencias poéticas y 
métricas, Pitra atribuyó esta vasta producción a Juvenco 
Peiper la editó en CSEL 23 con el título de Heptateucos 
(siete libros) Los manuscritos antiguos hablan de un Hep- 
tateucos, un catálogo del monasterio de San Nazario de 
Lorsch añade aún otros libros históricos, como Reyes, Es- 
ter, Judit y Macabeos, y un catálogo de Cluny, además, los 
Paralipómenos Peiper edita también versos de Job Las 
obras de Cipriano a partir del siglo VII fueron transmitidas 
conjuntamente con otras de argumento afín, y en especial 
con las de Avito, causando enorme confusión en la tradi- 
ción manuscrita 



Cipriano Poeta 



371 



A fines del siglo pasado y principios de este, las obras 
atribuidas a Cipriano han sido objeto de animado y no es- 
téril debate, del que proviene la posición bastante con- 
corde de la critica actual Muller planteo el problema en 
términos nuevos (RhM 2 1[ 1886] 123-133), y por razones 
lingüisticas atribuyo la obra a un poeta galo-romano de los 
siglos IV al VI Best (De Cypriant quae feruntur, Marburg 
1891) distingue dos autores, uno para el Génesis, escrito 
en Italia hacia el 410, y otro galo-romano para el resto de 
la obra Peiper, abandonada su precedente atribución a Ci- 
priano de Tolón, adelanto la fecha de composición a prin- 
cipios del siglo v y propuso por primera vez el apelativo 
Gallus, ausente de los manuscritos, que provienen, no obs- 
tante, de Francia e Inglaterra Gracias a ios estudios de 
Ebert, Harnack, Stutzenberger, Brewer y Hass, se han 
aclarado algunos puntos todo el Heptateucos es obra de un 
mismo autor, de nombre Cipriano, que escribe hacia el 
400, el poeta conoce la obra de Ausonio (Mosella 
47 = CYP , Iesu Nave 89) y Claudiano (Paneg III cons 
Han 97-90 = Ex 474s, ludic 131, Paneg IV cons Hon 
118 = Ex 152), el Génesis de Cipriano es conocido por 
Claudio M Victono, que muere antes del 450 (Cypr , 
Gen 105 = Vict , Aleth 1,419, Gen 238 = Aleth 2,364, 
Gen 255 = Aleth 2,402, Gen 486s = Aleth 3,433, Gen 
585 = Aleth 607) Cipriano utiliza un texto bíblico ante- 
rior al de Jerónimo y en algunos casos recurre al griego, 
algunas incorrecciones pueden explicarse o con la corrup- 
ción del ejemplar de la Vetus usado por el poeta, o a una 
errada interpretación del autor Brewer no excluye que el 
poeta pueda ser el mismo Cipriano, presbítero culto y ver- 
sado en las Escrituras, destinatario de la carta 140 de Jeró- 
nimo, que en ella lo alaba y lo complace explicándole el 
salmo 89(90), una oración atribuida a Moisés, si se acepta 
con Harnack la identidad del autor del Heptateucos con el 
de la Caena Cypriant, compuesta a fines del siglo IV no 
lejos de Brescia y Verona, Cipriano poeta sería, para Bre- 
wer, un presbítero culto, como afirma Jerónimo, del norte 
de Italia que consagro su arte a la educación religiosa del 
pueblo 

1 «Heptateucos» 

El Heptateucos, reconstruido por Pitra, aunque aún in- 
completo, consta de unos 5 250 versos, casi todos hexáme- 



372 



La poesía cristiana 



tros, meaos tres cánticos endecasílabos el de Moisés luego 
de pasar el mar Rojo (Ex 15 = Cypr , Ex 507-542), el del 
pueblo junto al pozo de Beer (Num 21 = Num 557-568) y 
el de Moisés antes de morir (Dt 31 = Dt 152-278), acaso 
lo mejor que Cipriano compuso Los libros son de desigual 
extensión Génesis, 1 498 versos, Exodo, 1 338, Levítico, 
309, Números, 777, Deuteronomio, 288, Josué (Iesu 
Nave), 585, Jueces, 760 Las cifras revelan la preferencia 
del autor por las secciones narrativas, en el Levítico y Deu- 
teronomio, y de ahí su brevedad, el autor no se interesa por 
la legislación cultual, poco actual y de escaso valor pedagó- 
gico, alude brevemente a las reglas de pureza e impureza y 
atiende sólo a lo que puede interesar al lector Por lo ge- 
neral, Cipriano se limita, como Juvenco, a poner en verso 
el texto bíblico, aunque omite, a veces capítulos enteros 
(vgr Ex 26-31 = CYPR , Ex 1090-1 133, Ex 35-40 = Ex. 
1322-1333, descripción y erección del tabernáculo), no 
omite el incesto de las hijas de Lot ni tampoco se escanda- 
liza Sólo en ocasiones cede a la tentación de amplificar y 
djlatar notablemente el texto (vgr eJ paso del mar Rojo 
[Ex 14 = Ex. 418-507], las quejas de los hebreos en el de- 
sierto [Ex 16,3 = Ex. 579-597], el becerro de oro [Ex 
32 = Ex 1134-1246] y la marcha del Sinaí [Núm 10,32- 
34 = Num. 205-240]). Claudio M Victono emplea 390 
versos para describir la creación y el paraíso, a Cipriano le 
bastan 72, aunque concede más amplio espacio a la historia 
de José (Gén 37-47 = Gen 1129-1468) A diferencia de 
Victono, Cipriano, por fidelidad al texto, conserva casi to- 
dos los nombres bíblicos, aunque latinizándolos Noé es 
Noelus, Lamec, Lamechus, Sem y Cam, Sethus y Cham- 
mus, Lot se convierte en Lodus, etc 

Cipriano demuestra conocer bien los autores clásicos 
Horacio, Ovidio, Persio, Catulo y, sobre todo, Lucrecio y 
Virgilio, de los que toma, a veces, versos enteros, de los 
cristianos conoce a Juvenco, Prudencio y Paulino de Ñola 
Acuña vanos neologismos, como celsnugus (Gen 291 y 
375), clepto (Ex 827 y 881), dittftcus (Num 677), mitigo 
(Lev 160), lentigradus (Gen 1064), frecuente el uso de 
tonans para designar a Dios en una obra que no gusta de 
reminiscencias mitológicas. Cipriano es un buen artesano 
del verso, aunque no siempre observe rigurosamente las 
leyes métricas y guste con frecuencia de la aliteración, en 
conformidad con la moda de su tiempo. La familiaridad 
con la literatura clásica y bíblica, la pureza de la doctrina, la 



Cipriano Poeta 



373 



ausencia de la mitología (no desdeñada por otros poetas 
cristianos) y el tiempo de su composición militan en favor 
de la opinión de Brewer, que identifica el Cipriano poeta, 
autor del Heptateucos, con el Cipriano destinatario de la 
carta 140 de Jerónimo Para no engendrar confusiones 
convendría abstenerse del apelativo Gallus Tras la aten- 
ción que mereció a fines del pasado y principios de este 
siglo, la figura y obra de Cipriano ha sido descuidada, aun- 
que merecería renovada atención por parte de la crítica 

Edición R Peiper CSEL, 23(1891), PLS III 1151-1245 

Estudios J E B Mayor, The Latín «Heptateuch» crtttcally 
reviewed (London-Cambridge 1899) (notas criticas y filológicas), 
A STUTZENBERGER, Der «Heptateuch» des galhschen Dichters Cy- 
prtanus (Zweibrucken 1903), J CoRNU, Zum «Heptateuchos» 
Cyprtani ALLG 13(1904)192, H BREWER, Uber den «Hepta- 
teuchdichter» Cypnan und die Caena Cypnant ZKTh 28(1904) 
92-115, O HEY, Textknttsche Bemerkungen zu lateinischen 
Schrtftstellern, en Festschrift zur 25 jahrige Sttftungsfest des hist - 
phtl Vereins der Vntv Munchen (Munchen 1905) 44, J CoRNU, 
Zwet Beitrage zur lateinischen Metrik Prager deutsche Studien 
8(1908)50-57, W HASS, Studten zum «Heptateuchdtchter» Cy- 
pnan (Berlín 1912), F Vernet DTC, III( 1923)2470-2472, L 
Krestan RACh 1 1 1 < 195 7 )477-481, D KuijPER, Maxilla per vía 
(emendatio) VC 6(1952)44-46, A LONGPRE, Traitement de ¡'eli- 
sión chez le poete Cyprianus Gallus Phoenix 26( 1972 )63-6 7 , Id , 
Structure de l'hexametre de Cyprianus Gallus Cahiers des etudes 
anciennes 1(1972)75-100, S SmoLAK, Latetmsche Umdeutungen 
des biblischen Schopfungsberichtes SP XII[TU 115] (Berlín 1975) 
p 350-360, A LONGPRE, L'étude de l'hexametre de Venantius Fortu- 
natus Cahiers des etudes anciennes 5(1976)45-58 



2 Obras dudosas o espurias 
a) «Orationes» 

Son dos y figuran en los manuscritos como Orationes 
Cypriani La segunda es un centón bíblico, Harnack la 
atribuye al autor de la Caena Cypriani, pues menciona a 
Tecla y procede del sur de las Gahas K Michel coloca 
ambas en el período posconstantiniano, aunque dependen 
de un original griego de los siglos II o III. 

Ediciones PL 5,985-900 (Cipriano de Antioquia), W HARTEL 



374 



La poesía cristiana 



CSEL 3-3(1871)144-151; A. Harnack [TU 19,3] (Leipzig 1899) 

p.25-28. 

Estudios: K. MiCHEL, Gebet und Bild in frühchristlkker Zeit 
(Leipzig 1902) p.2-22; Th. Schermann, Die griechische Kypria- 
nosgebete: OC 3(1903)303-32 3; H. von Soden [TU 25,3] (Leip- 
zig 1904) p.222 (mss.). 

b) «Caena Cypriani» 

Cf. J. QUASTEN, Patrología I p. 646-647. Harnack y 
Brewer la atribuyen al autor del Heptateucos y la datan en 
torno al 400. Brewer la hace depender de Zenón de Ve- 
rona (t 380); su autor conoce los Acta Pauli, casi ignora- 
dos en Occidente, pero recomendados por Filastrio de 
Brescia; alusiones geográficas y a vinos, su interés por el 
río Po, son elementos que orientan hacia la región de 
Brescia y Verona. W. Hass, concediendo su ubicación en 
el norte de Italia, niega la atribución al autor del Heptateu- 
cos por la diversidad del texto bíblico usado. Lapótre se 
inclina a fecharla en tiempos de Juliano el Apóstata y as- 
cribirla al español Baquiano. La Caena Cypriani es una pa- 
rodia en prosa en que intervienen varios personajes bíbli- 
cos. Conoció gran fortuna en la Edad Media (fue leída en las 
fiestas de la coronación de Carlos el Calvo) y fue honrada, 
al menos, con tres versiones poéticas. 

Ediciones: A la bibliografía de J. Quasten {Patrología I p.665- 
666) añádase PL 4,1007-1014 (entre las obras de Cipriano); 
CPL 1430. 

Estudios: A. LAPÓTRE, Le souper de Jean Diacre: MAH 21 
(1901)305-385; K. Strecker, Die Caena Cypriani und ihr Bibel- 
text: Zeitschrift für wissenschaftlichen Theologie 54(1912)61-68; 
W. HASS, Studien zum «Heptateuchdichter» Cyprian mit Beitrágen 
zu den vorhieronymianischen Bibelübersetzungen (Berlín 1912); G. 
BARDY: RBibl 11(1914)117-121; A. Lampert, Bachiarius: DHG, 
VI(1932)58-61; F. X. Murphy, Bachiarius: Classical Folia 5 
(1951)24-29 (= J. M. F. Marique [ed.], Leaders oflberean Chris- 
tianity [Jamaica Plain 1962] p. 121-126). 

c) «De Sodoma» y «De lona» 

El primero, de 167 hexámetros, publicado por Morel 
en 1560, figura en algunos manuscritos (v.gr.: Parts. 
14758) bajo el nombre de Cipriano; en otros (Parts. 
2772), de Tertuliano. El De lona (De Ninive), de 105 ver- 



Cipriano Poeta 



375 



sos, publicado por Juret en la Bibliotheca Patrum de Marga- 
rin de la Bigne, es inseparable del primero en razón de una 
parte de la tradición manuscrita (v.gr.; París. 2772, del si- 
glo X), de una referencia explícita al De Sodoma y, sobre 
todo, por la forma y procedimientos estilísticos. Acaso 
formaron parte de una composición más extensa. El De 
lona no se ha conservado completo, pues concluye tras el 
episodio de la tempestad y no dice nada de la predicación 
de Jonás en Ninive, no obstante el título De Ninive con 
que figura en algunos manuscritos. El De Sodoma (Gén 19), 
más extenso, habla de la destrucción de las dos ciudades 
corrompidas, de la transformación de la mujer de Lot en 
una estatua de sal y del comportamiento de Dios con am- 
bos. Ambos poemas coinciden en la finalidad penitencial y 
el enérgico llamamiento a la conversión. El poeta, imbuido 
de cultura clásica, maneja el texto bíblico con libertad ma- 
yor de la que se permitieron Juvenco o Cipriano. Peiper 
no los asignaría al poeta Cipriano, aunque los colocaría en 
fecha y lugar cercanos; Hass concuerda con Peiper en ne- 
gar la atribución a Cipriano, admitida por Brewer. 
M. Dando ha señalado recientemente varios puntos de con- 
tacto con los libelli de Avito, y a él los atribuye; pero 
A. Roncoroni, amén de mitigar la importancia de las afinida- 
des descubiertas por Dando, observa, y con buen acuerdo, 
que tales afinidades demostrarían que Avito conocía los 
poemas, no que fuese su autor. 

Ediciones: PL 2,1159-1162 (De Sodoma); PL 2,1166-1172 
(De lona), ambos entre las obras de Tertuliano; W. H ARTEL: 
CSEL 3-3(1871)289-301 (Ps.-Cipriano); R. Peiper: CSEL 
23(1891)212-226. 

Estudios: H. Brewer, Über den «Heptateuchdichter» Cyprian 
und die Caena Cypriani: ZKTh 23(1904)92-115 (esp. p.98ss); 
W. Hass, Studien zum «Heptateuchdichter» Cyprian (Berlín 
1912); O. Ferrari, Intorno alie fonti del poema di Cl. M. Vittore: 
Did 1(1912)57-74 (p.73); M. Dando, Alcimus Avitus as the 
Author of... «De Sodoma» and «De lona», formerly attributed to Ter- 
tullian and Cyprian: Classica et Mediaevalia 26(1967)258-275; 
A. RONCORONI, L'epica lírica di Avito di Vienna: VetChr 9(1972) 
303-329 (esp. p.318-323). 

d) «Ad quendam senatorem» (incipit: «Cum te diversís») 

Algunos códices (v.gr.: Wat. Reg. 116 fol. 114 y París. 
2772) atribuyen a un Cipriano un poema de 85 hexáme- 



376 



La poesía cristiana 



tros que lleva por título Cypriani ad quendam senatorem ex 
cbristiana religione ad idolorum cultum convenían. El autor 
anónimo escribe en verso — el destinatario era amante de 
la poesía; cf. v.3s — a un excónsul que, decepcionado del 
cristianismo, se había hecho seguidor de la Magna Mater y 
de Isis, haciéndose sacerdote de ésta. El poeta censura las 
inmoralidades de los sacerdotes de Cibeles y amonesta al 
infeliz y ridículo senador a cambiar vida y sacudirse el 
error (v.84: suffecit peccare semel). El poema, que se distin- 
gue por la pureza del vocabulario (dos neologismos: v.43, 
vericola; v.8$,fidamen) y la observancia de las reglas métri- 
cas, se encuadra en el clima espiritual de fines del siglo IV. 
Algunos indicios (v.gr.: v. lis) permiten concluir que fue 
compuesto en Roma. 

Ediciones (CPL 1432): PL 2,1163-1166 (entre las obras de 
Tertuliano); W. Hartel: CSEL 3-3(1871)302-305; R. Peiper: 
CSEL 23(1891)227-230. 

Estudio: H. BREWER, Über den «Heptateuchdichter» Cyprian 
und die Caena Cypriani: ZKTh 23(1904)92-115. 



ESPES (SPES) 

Espés, obispo de Spoleto a fines del siglo IV o princi- 
pios del VI, según De Rossi y Frutaz, anterior a Aquiles (o 
posterior, según Lanzoni), es el autor de un poema de 12 
versos en honor del mártir Vidal, muerto crucificado, cuyo 
cuerpo fue hallado por el obispo. El texto se conserva en 
el Vallic. H 8 1 fol.528 (incipit: «Martyris hic locus») y fue 
publicado por De Rossi en 1871. El poema, de buena traza 
y excelente metro, encomienda a la intercesión del Santo a 
su autor y a la virgen Calventia — con toda probabilidad, 
hija del obispo, acaso aún joven — para que persevere en 
su propósito de virginidad. Espés murió, al cabo de treinta 
y dos años de episcopado, el 23 de noviembre. Se con- 
serva su epitafio. Sus reliquias pasaron a la capilla imperial 
de Aquisgrán por orden de Carlomagno. 

Ediciones: G. B. De ROSSI: Bullettino di archeologia cristiana, 
2. a ser. 2(1871)95; CIL XI p.723 n.4966; E. Diehl: ICLV, I 
p.364 n.1851. 



Estudios: G. B. De Rossi, Spicilegio d 'archeologia cristiana nell' 



Aquiles 



Í77 



Umbría: art.cit. p. 94-120; F. LANZONI, Le diócesi d'ltalia (Faenza 
1927) I p.436-438; C. Pietrangeli, Spoletium (Roma 1939) 
p.79-80; H. LeclercQ: DAL, XV( 1953)1639-1640; A. Rambaldi 
y B. TOSCANO, Spoleto. Immagini e memorie (Spoleto 1963); A. P. 
FRUTAZ, Spes e Achilleo vescovi di Spoleto, en Atti del II Convegno 
di studi Umbri (Perugia 1964) p.362-365. 



AQUILES 

Acbilles o Achillis, como figura en sus poemas, fue 
obispo de Spoleto a principios del siglo V. El 419, ya con- 
secuencia de las disensiones que agitaban la iglesia de 
Roma, dividida entre el papa Bonifacio I, elegido el 27 de 
diciembre del 418, y el aspirante excluido Eulalio, Aquiles 
fue encargado por la corte de Rávena de celebrar las festi- 
vidades pascuales en Roma, pues los dos contendientes 
habían sido alejados de la Urbe por la autoridad civil. La 
Collectio Avellana (ed. O. Günther: CSEL 35) conserva 
ocho cartas sobre este episodio, y entre ellas la 22 (p.69), 
fechada el 15 de marzo, dirigida a Aquiles con la invitación 
a trasladarse a Roma, donde llegó el 2 1 del mismo mes, a 
tiempo para celebrar la Pascua, que era el 30. La misión 
encomendada a Aquiles demuestra el ascendiente de que 
gozaba ante la corte. 

Aquiles erigió una iglesia de San Pedro extra moenia, 
junto a la vía Flaminia, al este de Spoleto, y en ella depuso 
reliquias del apóstol. Para esta iglesia compuso algunos 
poemas, de los que se conservan cuatro en la colección 
Laureshasmense IV, del siglo VII (Vat. Pal. lat. 833, del si- 
glo IX-X), e incompletos en la Centulense, del siglo VII 
(códice de Corbie, hoy Petropolitanus, del siglo VIH-IX). 
El primero (incipit: «Amistes Xti»; DE ROSSI, n. 79 p. 1 13- 
1 14), de 14 versos, exalta la magnificencia de la iglesia que 
alberga las reliquias del apóstol San Pedro; el segundo (inci- 
pit: «Quidnam igitur»: DE ROSSI, n.80 p. 1 14), que es una pa- 
ráfrasis amplia de Mt 16,16-19, muestra que todas las igle- 
sias dependen de Pedro, y proclama su primado universal, 
cuya eficacia se extiende hasta lo cielos; el tercero (incipit: 
«Qui Romam»: De ROSSI, n.81 p. 114) hace saber al pere- 
grino que se encuentra en una sedes Petri, pues allí reposan 
reliquias del apóstol; el cuarto (incipit: «Solvente iuvante»: 
De ROSSI, n.82 p.114) habla de la potestad de Pedro de 
desatar las cadenas en la tierra y abrir las puertas del cielo. 



378 



La poesía cristiana 



Los poemas de Aquiles, inferiores por lengua y metro a los 
de Espés, son importantes para la doctrina del primado de 
Pedro, arbiter en la tierra y ianitor en el cielo. 

Ediciones (CPL 1484): G. B. De RoSSI, Inscriptiones christia- 
nae Urbis Romae (Roma 1888) II-l n.79-82 p. 1 13-1 14; CIL XI 
2,1,698-699 (PLS III 1246 sólo el n.82). 

Estudios: U. Rouzms: DHG, 1(1912)314-315; C. Pietrange- 
li, Spoletium (Roma 1939); H. Leclercq: DAL, XV( 1953)1639- 
1640; A. RAMBALDI y B. TOSCANO, Spoleto. lmmagini e memorie 
(Spoleto 1963) p. 17-74 (el cristianismo en los primeros siglos); 
A. P. Frutaz, Spes e Achilleo vescovi di Spoleto, en Atti del II Con- 
vengno di studi Umbri (Perugia 1964) p.352-377. 

CLAUDIO MARIO VICTORIO 

Sólo Genadio refiere noticias seguras sobre este autor, 
en su De viris til. 61: «Victorius, rétor de Marsella, 
compuso para su hijo Eterio un comentario del Gé- 
nesis desde el principio hasta la muerte del patriarca 
Abrahán, en cuatro libros en verso, con verdadero espíritu 
cristiano y piadoso; mas, ocupándose el autor de literatura 
profana y no habiendo sido instruido por maestro alguno 
en las sagradas Letras, expresó poéticamente pensamientos 
de escaso valor. Murió reinando Teodosio [II] y Valenti- 
niano [III]». Sidonio Apolinar (Ep. 5,21: PL 58,550, ed. 
Loyen 2,211) alaba a un poeta de nombre Victorius, que 
bien pudiera ser el que nos ocupa, o el Victorius de Aqui- 
tania, autor del ciclo pascual del 457. Los códices de Ge- 
nadio transcriben Victorius y Victorinus, nunca Víctor, y 
el único códice de la Alethia (Par. lat. 7558, del siglo IX), 
Víctor y Victorius. Se prefiere hoy el nombre de Victorius 
(Hovingh en CCL y CPL 1455) al de Víctor (Schenkl en 
CSEL). Victorio, rétor de profesión, seglar y casado, con- 
temporáneo de Prudencio, murió, según Genadio, entre el 
425 y el 450. La mención de los alanos y la decidida de- 
fensa del libre albedrío aconsejan colocar la composición 
de la Alethia entre el 420 y el 440. Los manuscritos de 
Genadio hablan de cuatro o tres libros; conocemos sólo 
tres, aunque el último lleve el explicit del cuarto y no lle- 
gue a la muerte de Abrahán, sino a la destrucción de So- 
doma y Gomorra (Gén 29,28). Algunos autores (Gagny, 
Ceillier, Clément) piensan que el cuarto no fuera otro que 



Claudio Mano Victorio 



379 



la Epístola ad Salmonem (= Epigramma Paulini), que en el 
manuscrito venía a continuación de la Alethta; otros 
(Schenkl), que fuesen sólo tres. Sin embargo, el texto más 
seguro de Genadio (el tres de algunos códices puede pro- 
venir de la corrección de un amanuense que conocía la 
obra ya incompleta), el explicit y la afirmación de Victorio 
en la praecatio (v. 106) aconsejan considerar el cuarto libro 
como perdido. En todo el poema no se lee alusión alguna 
al hijo Eterio, aunque no se excluye la existencia de una 
dedicatoria, hoy perdida; en todo caso, la intención didác- 
tica es clara (praecatio v. 104s: dum teneros formare ánimos ei 
corda paramus I ad verum virtutis iter puerilibus animis); 
evita (las hijas de Lot: Gén 19,31-38) o apenas trata los 
episodios menos edificantes (los vicios de los habitantes de 
Sodoma), excusándose por ello con el lector. 

La Alethia (transcripción del griego úXrjfteui) se abre 
con una larga e intensa oración (126 versos), que es, a la 
vez, profesión de fe (in tribus esse deum, sed tres sic credimus 
unum: v.5) y alabanza de Dios, creador y sustentador del 
mundo; suplica que su poema, aunque incorrecto, no dañe 
la doctrina (v. 1 19-122) y termina con unos versos de sabor 
litúrgico. El libro I (523 versos) abraza los tres primeros 
capítulos del Génesis: desde la creación del mundo hasta la 
expulsión de Adán y Eva del paraíso; el libro II (457 ver- 
sos), la historia de Caín hasta el diluvio; el III (741 versos), 
la descendencia de Noé y la historia de Abrahán hasta la 
destrucción de Sodoma. 

Victorio, que demuestra poseer una buena cultura clá- 
sica, no se limita a poner en verso el texto bíblico, como 
hizo Juvenco, sino que explica, amplía y exhibe su erudi- 
ción aduciendo tradiciones y leyendas de diversa proce- 
dencia. Confuta la doctrina atomística (I 22-32) y combate 
la astrología, que había hecho adeptos en las Galias (III 
139-148); aclara que, al principio, Dios creó sólo los géne- 
ros (I 17 ls); que, cuando Dios pronunció la sentencia de 
condenación, la tierra tembló y se formó el Tártaro (I 
474); que la construcción del arca duró cien años para dar 
espacio de penitencia a los hombres, que se hicieron aún 
mayormente culpables (II 425-433); que Adán y Eva no 
necesitaban vestidos, porque sus ojos, fijos en el cielo, no 
se cuidaban de las cosas del cuerpo (I 423-438); que el 
pecado debilitó sus cuerpos, y por ello sintieron el calor y 
el frío (I 434-438). Frecuentes las digresiones (v.gr.: sobre 
el politeísmo [I 394-405], cuyos orígenes remontan a Nem- 



380 



La poesía cristiana 



rod, que para consolarse de la muerte del hijo le erigió 
altares y rindió honores, inaugurando así un ejemplo ne- 
fasto [III 170-209]), la más amplia y literariamente más 
lograda se lee al principio del libro II, cuando expone la 
condición del hombre fuera del paraíso, enfrentado con 
una naturaleza que le es hostil y llevando consigo aún la 
nostalgia de la feracidad del suelo paradisiaco Victono 
elabora a la sazón una teoría de la civilización que deriva 
de Lucrecio Adán y Eva encuentran fuera del Edén a la 
serpiente que los sedujo, le arrojah piedras para matarla, 
que, al chocar entre sí, provocan chispas que incendian el 
bosque, así se inventó el fuego 

Genadio reprocha a Victono su escasa doctrina teoló- 
gica, y, aunque severo, es un juicio pertinente Victorio 
hace gala de muchas ideas de la mejor tradición pagana, 
sobre todo platónica, defiende con insistencia la libertad 
humana, la mayor gloria del hombre, que confiere valor a 
las acciones humanas (praecatio 69-71, I 328-331), la crea- 
ción sólo tiene sentido en relación al hombre, pues en sí 
misma carecería de gloria el hombre, el spectator avidus 
(cf I 155s), es el fin de la creación possessto nulla est si 
rerum possessor abest (I 157) Plinval hace sospechoso a Vic- 
tono de semipelagianismo, de lo que tanto Ferrari como 
recientemente Hovingh lo absuelven 

Victono ha imitado y utilizado sin reparos fuentes pa- 
ganas, como Ovidio, Virgilio y, sobre todo, Lucrecio, y 
cristianas, como Lactancio, Prudencio, Ambrosio, Agustín 
y el Carmen de providentta divina Su lengua y estilo son 
correctos, aunque a veces la expresión sea oscura y de difí- 
cil traducción No le faltan momentos de verdadera inspi- 
ración, sobre todo en las descripciones Su obra, al pare- 
cer, no conoció gran difusión, acaso debido al parecer ne- 
gativo de Genadio o a su contenido, poco útil para la edifi- 
cación, el Decreto Gelasiano no lo menciona A Mai le 
atribuye un poema De natuntate vita passione et resurrectione 
Domini (Classici auctores e Vat cod ed [Roma 1833] 
P 385) 

Ediciones PL 61,937-972 (ed Gagny), C SCHENKL CSEL 
16(1888)335-498, P F Hovingh CCL 128(1960)111-198 

Traducciones Francesa P F HOVINGH, Cl Manus Victorius, 
«Alethia», ha priere et les vers 1-170 du hvre I (Groningen 1955) 
(con comentario) — Holandesa A Staat, De cultuurbeschouwing 



Sedulio 



381 



van Cl M Víctor Comm op «Alethia» II 1-202 (Amsterdam 
1952) 

Estudios A BOURGOIN, De Cl M Victore rhetore christiano 
quinti saecuh (París 1883), S GAMBER, Un rheteur chrétien au 
V siecle (Marseille 1884), C PASCAL, Sopra alcunt passi delle Me- 
tamorfosi ovidiane imitati dai pnmi scrittori cristiani RFIC 37 
(1909)1-6, F E ROBBINS, The Hexaemeral Literature A Study of 
the Greek and Latín Commentaries on Génesis (Chicago 1912),F FAL- 
CIDIA RlGGlO, Cl M Vittore, retore e poeta Saggio critico (Ni- 
cosia 1912), O Ferrari, Un poeta cristiano del quinto secólo 
Cl M V more (Pavía 1912) (fundamental), Id , Intorno allefonti del 
poema di C M Vittore Did 1(1912)57-74, A H Krappe, A 
Persian Myth in the «Alethia» of C M Víctor SJMS 17(1942) 
255-260, G Bardy DTC XV(1948)2877-2880, D R S 
BAILEY, Echoes of Propertius Mnem 5(1952)307-333, P F Ho 
VINGH, La fumee du sacrifice de Caín et Abel et l'«Alethia» de C M 
Victonus VC 10(1956)43-48, ID x Cl M Victorius, «Alethia» 1 
188 VC 13(1959)187-189, Id, A propos de l'edition de Cl M 
Victorius, parue dans le CCL SE 1 1(1960)193-2 1 1 , H SILVESTRE, 
Loa paralleli entre l'«Alethia» de C M Victorius et la «Consola- 
non» de Boece SE 13(1962)517-518, A Hudson-Williams, Notes 
on Cl M Víctor CQ 14(1964)296-310, Id , Ne hapax qmdem 
legomenon Eranos 61(1963)176-177, Y M DuvAL, Un texte du 
V" siecle relatif au sanctuaire apolhnien des Leuci, en Miscellanea 
Renard (Bruxelles 1969) II p 256-261, J M EVANS, Paradise 
Lost and the Génesis Tradition (Oxford-London 1968), H H 
HORNEY, Studien zur «Alethia» des M Victorius Diss (Bonn 
1972), K Smolak, Unentdeckte Lukrezspuren WSt 8(1974)216- 
2 7 3, M D Metzger, Manus Victoriut and the Substantive Inftnt- 
tive Eranos 72(1974)65-67, R HERZOG, Die Bibelepik der latei- 
nischen Spatantike I (Munchen 1975) 



SED U LIO 

Poeta muy estimado en la Edad Media y Moderna, con 
quien la tradición se ha mostrado muy avara de noticias El 
nombre Caelius o Coelius se lee sólo en manuscritos tar- 
díos y falta en las primeras ediciones Algunos manuscritos 
(vgr el Gothanus, del siglo VIH) refieren en la inscriptio 
que Seduho, rétor y laicus, estudió filosofía en Italia y, 
aconsejado por el presbítero Macedonio, enseñó métrica y 
compuso en Acaya algunos libros en verso, siendo empe- 
radores Teodosio y Valentiniano (425-450) En la dedica- 
toria del carmen a Macedonio, el autor habla de su «con- 
versión» (¿era pagano o cristiano sólo de nombre 5 ), es de- 



382 



La poesía cristiana 



cir, del abandono del cultivo de las letras paganas, lo cual 
confirma, en parte, la noticia de los manuscritos Acerca 
del lugar de su nacimiento y residencia, las noticias no son 
muy antiguas El códice Marcianus, de Venecia, lo llama 
genere italicus, y Aldelmo confirma y precisa Romae urbis 
indígena Es carente de todo fundamento la opinión de Si 
gerson, que, basándose en Tritemio (Script eccl 142), lo 
hace proceder de Irlanda (scotus), y reconstruye una vida 
completamente fantástica del poeta 

La cronología que proponen los manuscritos es mas 
convincente y puede ser corroborada con diversos argu 
mentos Seduho es citado o imitado por poetas y escritores 
de la segunda mitad del siglo V como Paulino de Pen 
gueux, Avito, Draconcio, Enodio, etc Turcio Rufo Aste- 
no, cónsul el 494, editor de Virgilio (códice Mediceo de 
Virgilio), a tenor de algunos códices, cuido la edición del 
Carmen (probablemente, una nueva edición), en los mis- 
mos códices se lee un epigrama de Asteno que habla de la 
edición y elogia el poema (Anthologia latina 1-2 491, CSEL 
10,307) El Decreto Gelastano, a fines del siglo v, elogia la 
obra de Seduho (que Genadio ignora) y lo llama vir venera- 
bilis (34, alusión al sacerdocio) Liberto Belisario, poeta del 
siglo VI, le da el titulo de antistes (Anthologia latina I 2 
492 y 493, CSEL 10,307-310), e Isidoro de Sevilla, el de 
presbyter (De viris til 20 PL 83,1094), lo cual hace pensar 
que fuese sacerdote, e interviene como cantor en las fun- 
ciones litúrgicas (carm 1,23 26) Poco atendible por dema 
siado tardía, la noticia que lo hace obispo ademas del am- 
biguo antis tes de Liberio, solo se lee en Alcuino (PL 
101.609B) y Sigeberto de Gembloux (PL 160.549A), que 
llega a colocarlo en tiempos de los hijos de Constantino 
La ministra Sincletices, para quien Seduho tiene tantas ex- 
presiones de estima y elogio, viva aun al tiempo en que 
escribe, y a quien pensaba dedicar su carmen, probable- 
mente no es otra que Sincletices, hermana de Eustacio, que 
en Italia a fines del siglo IV tradujo en latín el Hexaemeron 
de Basilio El tono en que Seduho habla de Jerónimo di- 
vinae legis interpretis et caelestis bibhothecae cultoris (Ad Ma- 
ced Huemer, 8,10s) da casi a entender que hubiera ya 
muerto (419-420) Añádase que Seduho, que habla del sa- 
behanismo y del arrianismo, nada dice del nestorianismo 
Todos estos indicios, amen de la lengua y versificación, 
inducen a colocar su actividad en Italia, en la primera mi- 
tad del siglo v, entre el 420 y el 430 



Seduho 

Paschale carmen es el titulo que Seduho, inspirándose 
en Pablo pascha nostrum immolatus est Christus (Ep ad Ala- 
ced HUEMFR, 19, 9s), dio al poema con que se propuso 
cantar los mirabilia del Salvador El autor divide su obra en 
cuatro libros, quiza porque consideraba el I, que trata del 
Antiguo Testamento, como una especie de introducción 
Isidoro de Sevilla habla de tres libros (De vins ill 20 PL 
83,1094), y asi aparece dividida en algunos manuscritos ( a 
saber, 1-2, 3-4, 5), mientras que las ediciones impresas 
adoptan la división en cinco libros 

Seduho habla de su obra y de la finalidad que con ella 
se propone en la carta dedicatoria a Macedonio, un sacer- 
dote por el que siente veneración y estima, mas acaso solo 
una ficción literaria que ofrece al autor la oportunidad de ex- 
plicarse acerca de su poema y de! genero literario adop- 
tado Convertido a Dios y abandonada la sabiduría mun- 
dana, Seduho ha decidido emplear sus talentos, ejercitados 
hasta ahora en los estudios profanos, en servicio del bien y 
para proclamar la verdad a los demás, pues no estaría 
exento de culpa quien no hiciera fructificar los dones reci- 
bidos de Dios Recurre a la poesía porque la gente no lee 
de buen grado obras en prosa (rhetortca facundia) y se 
siente, en cambio, atraída por las delicias del verso un 
poema, leído una y otra vez, se imprime en la memoria 
Hay, pues, que servirse de esta afición y no perder la oca- 
sión de atraer por su medio a los demás a la fe 

El programa de Seduho tiene, pues, en cuenta el de- 
bate cultural de su tiempo acerca de la rusticitas cristiana, 
que tan grandes dificultades oponía al acercamiento de las 
personas de cultura refinada al cristianismo (v gr San 
Agustín) Seduho cree poder allanar esta dificultad y se 
tiene casi por un innovador en este campo raro, pater op- 
ttme divinae muñera potestatis stilo quisquam huius modula- 
tionis aptavit (HUEMER, 5,2ss) Se advierte en sus palabras 
una nota de orgullo, de vanidad literaria y una cierta exa 
gerada opinión de sus capacidades artísticas En todo caso, 
para Seduho la poesía épica es solo un medio, un instru- 
mento al servicio de la fe, y advierte por ello la necesidad 
de ponerlo en claro para defenderse de posibles críticos o 
detractores 

En los primeros versos del poema, aunque en otros 
términos, Seduho vuelve sobre la razón que le ha movido 
a escribir si los paganos se sirven de la poesía para cantar 
las fantasías de su magín, ^por que habría el de callar los 



384 



La poesía cristiana 



prodigios insignes del Salvador, avezado como está a ento- 
nar los cantos de David con la lira de diez cuerdas y a estar 
en el coro en actitud reverente? Pide luego a Dios que le 
sirva de guía, y emprende su canto ensalzando la potencia 
de Dios, creador, ordenador y sustentador del universo, y 
de los mirabilia que llevó a cabo en el Antiguo Testa- 
mento. Expone a continuación los prodigios de la ley 
nueva, haciendo preceder una arremetida contra Arrío y 
una exposición de la recta fe. El libro II, tras una breve 
mención del pecado original, presenta la infancia de Jesús, 
el bautismo, la elección de los apóstoles y un extenso co- 
mentario del padrenuestro (231-300). Los libros III y IV 
tratan de los milagros de Jesús, siguiendo por lo regular a 
Mateo, y de algunos discursos. El quinto, y más extenso de 
los libros, abarca desde la última cena hasta la ascensión. 

Sedulio mismo transpuso luego en prosa su Carmen 
paschale, titulándolo Opus, exhibiéndose con ello en un 
ejercicio escolástico muy en boga: priores igitur libri, qui 
versu digestí sunt, nomen Paschalis carminis acceperunt, se- 
quentes autem in prosam aulla cursus varietate conversi, Pas- 
chalis designan tur operis vocabulo nuncupati (HUEMER, 
173,16-19). En la segunda carta a Macedonio, Sedulio sos- 
tiene que asumió esta nueva fatiga a petición suya: praece- 
pisti... paschalis carminis textum... in rhetoricum me transferre 
sermonem (HUEMER, 171,3-5), pero no da a conocer la ra- 
zón, si fue porque el carmen fue de su agrado o porque 
había procedido stilo liberiore. La razón de esta translatio (2, 
ad Maced., 172,5) no es, pues, clara; algunos autores creen 
que obedeciese a reproches de Macedonio por no haber 
sabido expresarse con claridad o por haber tratado con 
demasiada libertad el texto sagrado. Curtius juzga poco 
probable tal razón, y la susceptibilidad de Macedonio, más 
supuesta que probada. Juvenco no había provocado re- 
serva alguna con su armonía evangélica. El Opus, por otra 
parte, trata la Escritura con no menos libertad que el Car- 
men, del que no es una revisión en sentido estricto, sino la 
exposición de las mismas ideas y de idéntico argumento en 
un sermo diverso; es, pues, una diferencia de forma, no de 
contenido, la que distingue las dos obras. No cabe, pues, 
aducir razones de orden teológico. La sola razón que Sedulio 
invoca para justificar su doble fatiga es el ejemplo de otros 
autores. De ahí que no sea errado concluir que Sedulio, 
que en sus profesiones de humildad deja traslucir una cierta 
complacencia en sus talentos literarios, haya querido dar 



Sedulio 



385 



prueba de ellos componiendo en prosa y verso la misma 
obra. 

El Carmen, a diferencia del Opus, que se conserva en 
pocos manuscritos, fue un texto escolar de la Edad Media, 
con ejemplares en todas las bibliotecas monacales. Ni su 
fama menguó en el Renacimiento, que tenía a Sedulio, en 
palabras de Lutero (P. Drews, Disput. Al. Luthers [Góttin- 
gen 1895] p.588), por christianissimus poeta. Sigerson 
cuenta 75 ediciones del Carmen hasta 1886. 

Sedulio maneja el texto bíblico con mayor libertad que 
otros poetas, recurre a menudo a explicaciones alegóricas, 
cita dos veces los apócrifos y no duda en dar expresión a 
sus sentimientos e ideas. A fuer de scholasticus, ostenta una 
marcada preocupación didáctica al servicio de la edifica- 
ción y no desdeña los recursos oratorios ni el tono enfá- 
tico. Formado en los clásicos (Virgilio, Ovidio, Lucano, 
Claudiano, etc.), su lengua y sintaxis son, por lo general, 
correctas y su manejo del verso supera el de los otros ver- 
sificadores bíblicos. Todo ello hacía de su Carmen un texto 
singularmente apto para la enseñanza del latín en las es- 
cuelas. 

De Sedulio han llegado, además, otras dos composicio- 
nes poéticas: la primera (cantemus, socii) es una elegía de 55 
dísticos con epanalepsis, es decir, con la repetición al final 
del segundo verso de una palabra de la primera mitad del 
precedente. La elegía es una breve exposición de la histo- 
ria de la salvación que empieza con el pecado de Adán, 
recuerda algunos episodios del Antiguo Testamento en- 
tendidos a la luz de Cristo y la vida y milagros del Salva- 
dor, con una confesión trinitaria al fin. La segunda es un 
conocido himno (A solis ortus cardine), abecedario (23 es- 
trofas) en dímetros yámbicos, que canta la vida, milagros y 
obra redentora de Cristo. Las estrofas a-g (7) se leen en la 
liturgia de Navidad; las h, i, l, n, en Epifanía (algunos him- 
narios incluyen también las estrofas k y m); otros ritos lo 
transcriben por entero y comparece también en otras 
fiestas. 

Ediciones: PL 19,549-770 (ed. Arévalo con proleg. y comenta- 
rios); J. HuMER: CSEL 10(1885); los himnos también en G. 
DREVES, Analecta hymnica (Leipzig 1907) 50 p. 53-60 n. 52-53; 
A. S. WALPOLE, Early Latín Hymns (Cambridge 1922) p. 151-158. 

Traducciones: Holandesa: N. SCHEFS, Sedulius' Paschale carmen 
boek I en II (Delft l958).-^lnglesas: G. Sigerson, The Easter Song 



386 



La poesía cristiana 



of Sedultus (Dubhn 1922), R A SWANSON, Carmen pascbale I: 
CJ 52(1957)289-298 (trad. en verso), O. J. Kuhnmuench, Early 
Christian Latín Poets (Chicago 1929) p. 252-272 (selección) — 
Italianas: F CORSARO, L'opera poética dt Seduho (Catania 1948) 
(trad. y comentario), ID., Seduho poeta (Catania 1956) (Carmen e 
himnos). 

Estudios: C. Caesar, Die Antwerpener Hs. des Sedultus: RhM 
56(1901)247-271 (siglo X), J Candel, Un nouveau manuscrtt de 
l'«Opus Paschale» de Sedultus: Revue de philologie, littérature et 
histoire anciennes 28( 1904)283-292; Id., De clausula a Sedulto tn 
libns qui mscribuntur «Paschale Opus» adhibitts (Toulouse 
1904), J. VAN DEN Gheyn, Les feuillets de garde du ms 246 de la 
Bibltotheque de l'Université de Gand: Revue des bibhothe- 
ques et des archives de la Belgique 5(1907)415-419 (con el Car- 
men); J. LOTH, Glosses bretonnes medites du IX 1 ' stecle: Revue 
celtique 33(1912)417-431; H NESTLER, Studten Uber dte Messtade 
des Juvencut (Munchen-Passau 1910), P Th Mayr, Studten zu 
dem Pascbale Carmen des chnstltcber Dichters Sedultus (Munchen 
1916) (fundamental), W MEYER, Rythmtsche Paraphrase des Sedu- 
ltus von etnem Iren: NGWG (1917)589-624 (sobre Seduho, 594- 
596), H. BREWER, Der zettliche Ursprung und der Verfasser des 
Moneschen Messen: ZKTh 43( 1919)697, G SiGERSON, The Easter 
Song of Sedultus (amplio estudio, históricamente incorrecto); 
C WEYMAN, Der Preis der Gottesmutter bei Sedultus VII. Sedultus 
und der gute «Schácher»: MM 3(1923)186-189 (= Bettrage zur 
christltch-latetntschen Poesie [Munchen 1926] 12 1-127), Id , Sedu- 
ltus uber Judas: MM 4(1924)289-291; K B Gladysz, Dogmat 
teksty w poet. utworach Sedultusza (Poanañ 1930), ID , Rym u> 
poezu Sed. (Lwón 1930), A D McDonald, The Iconographic 
Tradttton of Sedultus: Speculum 8(1933)150-156 (como patria, 
Galia meridional o España), K. B GLADYSZ, De extremts qutbus 
Sedulliana carmina Ornantur verborum syllabts ínter se consonanttbus: 
Eos Suppl 17(1934) (bibl.), H Meritt, Oíd Enghsh Sedultus 
Glosses from 8th-9th Century Mss at Corpus Chnsti College, Cam- 
bridge: AJPh 57(1936)140-150, G. R Mantón, The Cambridge 
Manuscrtpt of Sedultus' «Carmen Paschale»: JThS 40(1939)365- 
370, H MERITT, The Context for Some Latín Words tn the Harleton 
Glossary: AlPh 62(1941)331-334; B. Altaner, Eusthattus, der 
latetntsche Ubersetzer der «Hexaemeron»-Homilien des Basiltus den 
Grossen: ZNW 39(1941)162-168 (Sincletices, hermana de Eus- 
tacio, es la mencionada por Seduho); F CORSARO, Seduho (Cata- 
nia 1945), ID., La poesía di Sedulto (Catama 1945, 2 1949), ID, 
La hngua di Sedulto (Catama 1949), P CoURCELLE, Fragments non 
identiftés de Fleury-sur-Loire: REAug 2(1956)447-455 (Seduho, 
p.452), W. JUNGANDREAS, Die Ruñen des Codex semtnarii Trevt- 
rensis R.III.61: TThZ 30(1967)161-169 (el Carmen); H. LuEL- 
FJNG, Ein Brtef Stegmund Hellmanns am Emil Jacob zu Sedultusu- 
berlteferung: Phil 115(1971)179-182; A R. BASTIAENSEN, Van- 



Orena* 



387 



ttenne «Genutt puérpera regem», adaptatton liturgtque du «Pasch 
Carmen» de Sedultus: RB 83( 19 7 3 )388-397 (laudes de Navidad), 
C Tibiletti, Note al testo del «Paschale Carmen» di Seduho, en 
Forma futuri. Studi M. Pellegrino (Tormo 1975) p. 778-784, 
R. HERZOG, Die Btbeleptk der latetntschen Spatanttke I (Munchen 
1975), I OPELT, Die Szenerie bei Sedultus: JAC 19(1976)109-119. 

OREN CIO 

Orientius es el nombre que el poema mismo (Comm. 
2,417) y el único manuscrito que lo conserva dan al autor 
de una composición poética que se ha dado en llamar 
Commonttorium, ciertamente posterior al Carmen de provi- 
dentia (De prov. 35-38 = Comm. 2, 167-172), que fue escrito 
hacia el 415 en el sur de Francia. El primer autor que lo 
menciona es Venancio Fortunato (segunda mitad del si- 
glo Vi), que lo coloca entre Sedulio y Prudencio (Vita 
s. Martini 1,1 7: PL 88,366). Paulo Diácono cita en verso del 
Comm., sin conocer su autor (Comm. 1,567 en Hom. de 
tempore 143: PL 95,1347), verso citado a menudo en la 
Edad Media. 

Del poema cabe concluir que Orencio vivía en alguna 
región de las Galias (Comm. 2,184) asolada por las frecuen- 
tes incursiones de los bárbaros a principios del siglo V, de 
las que habla extensamente, sin mencionar los invasores 
(Comm. 2,165-202). Conocemos a grandes rasgos la vida 
(de la que nos han llegado tres versiones) de un Orencio 
obispo de Augusta Ausctorum (Auch, en Gascuña), que el 
439 intervino como mediador entre el rey de los visigodos 
y los generales romanos Ecio y Lictorio; la vida cuenta 
además que Orencio se consagró enteramente a Dios tras 
abandonar las vanidades del mundo y que era persona 
culta y muy solícita del bien espiritual y de la instrucción 
de su grey (ASS, Mai 1,61A), noticias que no contradicen 
lo que el poema revela de su autor, el cual varias veces 
habla de sus pecados (1,611; 2,393-402.417-418) y de su 
propósito de instruir (1,16-18). En consecuencia, hoy se 
suele identificar al poeta con el obispo de Auch, no obs- 
tante que se pueda objetar en contrario el silencio de las 
biografías sobre la actividad literaria del obispo y el silen- 
cio de la inscripción del manuscrito del poema sobre el 
rango episcopal de su autor. Ambas fuentes concuerdan en 
llamarlo santo. De él no dicen nada ni Genadio ni Isidoro 
de Sevilla. 



388 



La poesía cristiana 



El Commonttorium, título ausente del manuscrito y acu- 
ñado por su primer editor Delrio en 1600, consta de 518 
dísticos elegiacos dispuestos en dos libros (309 y 209 ver- 
sos) Hay quien propone titularlo Mónita, término fre- 
cuente en el poema, mas nada se gana con el cambio, 
Commonitonum es un termino frecuente en el siglo V, pre- 
ferible al genérico mónita del texto El poema es una ex- 
tensa exhortación a conducir una vida cristiana vita do- 
cenda mihi est, vita petenda tibí (1,1 6), y a este fin pide a 
Cristo que su llamamiento sea eficaz (1,17-42) La vida del 
hombre atraviesa dos estadios el primero, terrenal, breve, 
frágil y expuesto al mal, es el camino hacia otro que es 
celestial, eterno y permanente en Dios (1,43-64) El hom- 
bre debe rendir gloria a Dios, dador de todo bien, no con 
los bienes externos, sino con el testimonio de su vida y la 
caridad fraterna (1,65-256) La resurrección (vtvet homo 
1,299) sera, para unos, gloria, y para otros, justo castigo de 
sus crímenes La certeza de la muerte y del juicio y los 
frutos letales del vicio, lujuria, envidia, avaricia (radix 
causa caput fons et origo malr 1,490), vanagloria, perfidia, 
gula y embriaguez, en cuya descripción, acaso, dependa de 
Casiano (Coll 1,5 abbatts Serapionis), son otros tantos ex- 
pedientes con que Orencio trata de sacudir al pecador de 
su indolencia 

Orencio habla con sinceridad y humildad y no ahorra 
consejos y avisos al lector El Commonttorium es un sermón 
en verso que despacha la doctrina propiamente teológica 
con una breve confesión de fe trinitaria (2,403-406) para 
concentrar todos sus recursos en la enseñanza moral y en 
la exhortación a vivir rectamente, con los ojos puestos en 
la recompensa divina Los ejemplos que aduce son casi to- 
dos bíblicos, sus fuentes, la Escritura, Hilario y Lactancio, 
aunque muestra haber recibido también una buena dosis 
de cultura clasica Su ideal es la paz con todos (1,593-618) 
pacem placatus, pacem quoque laesus amato, pax in viscertbus, 
pax sit in ore tuo (l,6l3s) 

Orencio no es un gran poeta, y muestra una cierta ori- 
ginalidad sólo en las descripciones, su verso es de buena 
traza, aunque a menudo recurre a la rima Plinval (Pélage 
[Lausanne 1943] 240) encuentra en él resabios pelagianos, 
mas de Pelagio no tiene más que el rigor ético, no la teo- 
logía El único manuscrito del Commonitorium (el Turonen- 
sis, París, Btbl Nat mouv acq lat 457) contiene, además, 
otras composiciones poéticas de dudosa autenticidad De 



Orencio 



389 



nativitate Domini (epigrama de 7 hexámetros), De epithetis 
Salvatoris (cinco dísticos), De Trinitate (95 hexámetros, in- 
teresante para el simbolismo de la cruz), Explanatio nomi- 
num Domini (51 hexámetros, que explican títulos cristoló- 
gicos), Laudatio (33 hexámetros, que continúan el tema del 
precedente y concluyen con una oración) y dos orationes 
(parte de una colección de 24), en estrofas de cinco versos 
yámbicos (7 + 6) El De Trinitate, la Explanatio y la Lauda- 
tio constituyen una cierta unidad literaria y temática y son 
tratados, a veces, como un único poema (Ellis y Rapisarda 
los editan con numeración progresiva de los versos) 

Ediciones PL 6 1 ,97 7 - 1 006 (Gallando, R Ellis 
CSEL 16(1888)191-261, L Bellanger, Le poeme d'Oruntius 
(Paris-Toulouse 1903) (con trad franc ), M D Tobin 
PSt 74(1945) (con trad ing y comentario, texto de la ed Elhs), 
C A RAPlSARDA, Orientu Commonttorium Carmina Ortentio tri- 
buta (Catania 1958), ID ND 10(1960) (con trad ít ) 

Estudios L Havet, Ortenttana Revue de philologie, de htte- 
rature et d'histoirc anciennes 26( 1902 )149-1 57, P LAHARGOU 
Saint Ortent eveque et poete du V 1 steile (Dax 1902), L Bellan 
GER, Etude sur le poeme d'Orientius (Toulouse 1902), Id , Le poeme 
d'Oruntius (Toulouse-Pans 1903) (ed corregida y ampliada del 
anterior), L BELLANGER, Recberches sur s Orence (Auch 1903) (dos 
capítulos del anterior), R ELLIS, The «Commonttorium» ofOrientius 
A Lecture (Oxford 1903), L Guerard, Les derniers travaux sur 
s Orens Revue de Gascogne 44(1903)385-396, 45(1904)97-1 15, 
L C PURSER, M Bellanger's Orientius Hermathena 13(1904)36- 
69, C Pascal, Ortenttana BFC 12(1905-1906)134-1 36, F Ha 
verfield. Recent Literature on Onentius CR 19(1905)126-128, 
C PASCAL, Sopra alcuni passi delle Metamorfosi Ovtdiane imttatt dai 
pnmi scntton cristiam RFIC 37(1909)1-6, C WEYMAN,Lexikalis- 
cheNotizen Glotta 3(1912)193, F R M HlTCHCOCK, Notes on the 
«Commomtorium» of Onentius CR 28(1914)41-42, P Thomas, 
Observattones adOrientium Mnem 49(1921)69-70, U MORICCA, 
Observationum in aliquot Orienta carminum locos specimen Did 
5-2(1927)31-33, M Galdi, Onentiana Athenaeum 6(1928)32- 
47, A Hudson-Williams, Onentius and Lactanttus VC 3(1949) 
32-4^, Id , Notes on Onentius' «Comm » I CQ 43(1949)130-137, 
Id, Notes on Onentius' «Comm » II CQ 44(1950)25-30 y 120, 
ID , Imitattves echoes and Textual Cntictsm CQ n s 9(1959)67-68, 
H McL CURRIE, Notes de lecture Latomus 16(1957)141 (Comm I 
493_494) ; G Brugnoli, L'oltretomba in Ortenzio Orpheus 4 
(1957)131-137, C A RAPlSARDA, Introduzione critica ad Onen- 
zio con bibliografía ND 8(1958)1-78 (es la introducción de 
la ed critica, Catania 1958), Id , Due note al testo del «Comm » 



390 



La poesía cristiana 



di Orienzto en Convivium Dominicum (Catania 1959) p407- 
413, F SCIUTO, Tertulliano ed Orienzio íbid , 415 422, Id, 
Ancora su Tertuliano ed Ortenzio MSLC 9(1959)25-32, B LuiSEL 
LI, Orienziana Atene e Roma 6(1961)173-180, P COURCELLE, 
Histoire litteraire des grandes iniasions germaniques (París 1 1964) 
p 98-100, F SGARLATA, Nota orienziana Hehkon 9 10 
(1969)695-697 (Comm II 225s), K Smolak, Poetische Ausdrucke 
im sogenannten ersten Gebet des Orientius WSt 8(1974)188 200 
(expresiones de Plauto, Ovidio y Lucrecio) D R S Bailey, 
Emendations of the «Commomtonum» of Orientius CPh 72(1977) 
130-133 



AGRESTIO 

Versus Agrestt ep de fide ad Avttum es el título de un 
poema de 49 versos que se lee en un códice de la Biblio- 
teca Nacional de París (lat 8093, del siglo VIII-1X) Perso- 
najes de nombre Avito no faltan en el siglo V, conocemos 
tres de Braga como Orosio (CSEL 18,155-157), de los cua- 
les uno buen amigo de Jerónimo (Ep 124 PL 22,105- 
9-1072) En el siglo V conocemos un solo Agrestio, y otro a 
mediados del vi es obispo de Tours Hidacio, en su crónica 
al año 433 (ed Tranoy SCh 218 n 102), refiere que «en el 
distrito de Lugo, contra la voluntad de Agrestio, obispo de 
Lugo, fueron consagrados obispos Pastor y Siagrio» El 
mismo Agrestio firma las actas del concilio de Orange del 
441 (ed Munier CCL 148,87 17) El estudio riguroso y 
detallado de Smolak ha demostrado que el poema pro- 
viene del ambiente franco-español del siglo V, añádase que 
el texto nos ha sido conservado en el célebre manuscrito 
visigótico latino (la primera parte en París), que es el único 
testimonio de varias obras de procedencia española El 
tema del poema, que es una profesión de fe, puede expli- 
carse con la noticia de Hidacio, que parece dar a entender 
que Agrestio favoreciese, en cierto modo, a los priscihanis- 
tas, cabe, pues, suponer que haya advertido la necesidad 
de justificarse Todos estos indicios militan en favor de la 
identificación del autor con Agrestio, obispo de Lugo, y, 
en todo caso, contra la propuesta por Dekkers (CPL 1463) 
con Agrecius, obispo de Sens (Senones), a mediados del si- 
glo V 

El poema observa el esquema de la epístola didáctica 
título, proemio y confesión de fe ante la comunidad Tras 
saludar al amigo Avito y agradecerle los beneficios de él 



Paulino de Pella 



391 



recibidos, se pierde en una amplia digresión de carácter 
personal y literario, para pasar a exponer una profesión de 
fe que de algún modo le había sido exigida fe en la Trini- 
dad, en Dios, creador del mundo de la nada (amplia des- 
cripción de la creación y de la transgresión de Eva) El De 
fide, por su dependencia de las Geórgicas, de Virgilio, es 
casi un centón, y, como tal, correcto en el uso del metro 
clásico. Quizá, Agrestio lo compuso para disipar las sospe- 
chas de simpatía hacia el pnscihanismo, que dominaba a la 
sazón en Galicia, y del que fueron implacables adversarios 
Pastor y Siagrio, acaso por ello mal vistos por Agrestio El 
poema, incompleto, pero conocido e inédito hasta hace 
pocos años, ha tenido en breve tiempo dos ediciones la de 
A C Vega en 1966 y la de K Smolak en 1973, que es 
ciertamente la mejor 

Ediciones PLS V 400-401, A C Vega, Un poema medito titu- 
lado «De fide» de Agrestw, obispo de Lugo, siglo V Boletín de la 
R Academia de la Historia 159(1966)16 7 209, K SMOLAK, Das 
Gedicbt des Bischofs Agrestius Eine tbeologiscbe Lehrepistel aus der 
Spatantike Einhitung Text, Ubersetzung und Kommentar 
SAW 284 2 (Wien 1973) 



PAULINO DE PELLA 

Casi todo lo que se sabe de Paulino, llamado también 
el penitente, se lee en el poema autobiográfico Eucharisti- 
cos Nació en Pella (Macedonia) a fines del 376 o princi- 
pios del 377, siendo su padre vtcarius de esa diócesis im- 
perial, a los nueve meses, la familia se traslado a Cartago, 
donde el padre ocupo el cargo de procónsul durante die- 
ciocho meses, y luego, pasando por Roma, a Burdigala, su 
tierra de origen Aquí Paulino realizó sus estudios, que 
hubo de interrumpir por motivos de salud (se lamenta de 
las dificultades que encontró para aprender el latín, pues 
en casa hablaba con los siervos en griego Euch 72-84), y 
casó a los veinte años de edad Como miembro de la alta 
burguesía gala, le tocó sufrir no poco al tiempo de las inva- 
siones de los godos, y, habiendo de algún modo colabo- 
rado con los invasores (recibió el titulo nominal de conde 
de las finanzas del usurpador Atalo el 414), hubo de so- 
portar las represalias de los galo-romanos Se retiró luego a 
Bazas (Vasates) — cuna de sus antepasados — , donde tenía 



392 



La poesía cristiana 



propiedades, que habría más tarde de perder, así como las 
que poseía en Burdeos Hacia el 421 ó 422, Paulino se 
«convierte», es decir, vuelve seriamente a la fe de su in- 
fancia Transcurrió los últimos decenios de su vida en Mar- 
sella, donde disponía de una pequeña propiedad, aunque, 
al parecer, volvió al fin de su vida a su ciudad de adopción 
(los v 572-574 están en tiempo pasado) Murió después 
del 459 Paulino era nieto de Ausonio, que nunca lo nom- 
bra, por parte de madre, aunque no se excluye que naciese 
de un precedente matrimonio de su padre Talasio 

El Euchartsticos es un poema autobiográfico publicado 
por su autor el 459, cuando contaba ochenta y tres años de 
edad (v. 12s), compuesto acaso, como quiere P Courcelle, 
en su núcleo esencial ya el 455 (los v 1-23 y 564-616 se- 
rian del 459) Eucharisttcos (se sobrentiende, probable- 
mente, Aoyo? significa poema de acción de gracias Euchu- 
rtstnos Deo sub ephemeridts meae textu acción de gracias te- 
jida con la narración de mi vida. El autor, como afirma en 
el proemio, no pretende contar su vida para satisfacer la 
curiosidad ajena, sino para dar gracias a Dios, que siempre 
lo guió y protegió Dios veló por él aun en medio de las 
pruebas (v 43 ls 438ss 457-550), concediéndole especial 
protección en las diversas circunstancias de su vida 
(v 22s 150ss 173ss) Tras invocar a Dios (v 1-21), recuerda 
el período feliz de su vida (v 22-225), turbado por una 
grave enfermedad que le obligó a abandonar los estudios 
(v 113-140), cuenta luego sus desventuras durante las in- 
vasiones de los bárbaros hasta su conversión (v 457-478) y 
termina con sus últimas desventuras (muerte de la mujer, 
separación de los hijos) y su retiro en Marsella (v 479- 
616) 

El poema, compuesto por un testimonio de primera lí- 
nea de los acontecimientos que narra, interesa también 
para documentar la vida de las Gallas bajo las invasiones 
de los bárbaros. Paulino, de cultura sólo discreta, es un 
poeta mediocre, poco preocupado, como a la sazón era ya 
costumbre, de las reglas de la versificación El Euchansticos 
es más bien, prosa versificada y nunca se eleva a momentos 
de verdadera inspiración Es un soliloquio en presencia de 
Dios de un anciano de ochenta años que repasa su vida a la 
luz de la Providencia Ni hay que buscar en él pensamien- 
tos profundos, que a menudo pecan de ingenuos. 

A Paulino de Pella se atribuye hoy comúnmente 
(Courcelle, Moussy, Tordeur) el carmen IV (ed. Hartel 



Merobaudes 



393 



CSEL 30 p 3) de Paulino de Ñola, una ardiente oración a 
Dios pidiéndole que le conceda una vida serena con su 
familia y sin hacer mal a nadie 

Ediciones W Brandes C S EL 1 6( 1 8 8 8 )2 9 1 - 3 1 4 
(= PLS III 1115-1128), P H E White, Ausonius wtth an En- 
glish Translation LCL (London 1921) p 304-335 (con trad ing ), 
Cl MOUSSY SCh 209 (París 1974) (con trad franc ) 

Estudios G FUNAIOLI, De Paulini Pellaei carminis «eucharisti- 
cos» fontibus Le Musee Belge 9(1905)159-179, A Braun, Un 
poete a Marseille au V 1 siecle Paulin de Pella 
Provincia 2(1922)22-32, G MlSCH, Geschichte der Autobiographie 
(Leipzig-Berhn 2 1931) I p 445-451, H Leclercq DAL, 
XIII(1937)2727-2734, G DE PLINVAL, Pelage (Lau- 
sanne 1943) (sobre el pelagianismo de P cf índice), P COURCE 
LLE, Un nouveau poeme de Paultn de Pella VC 1(1947)101-113, 
lD , Histoire litteraire des grandes invasions gertnaniques (Pa- 
rís 1 1964) p 293-302 (atribuye a P de Pella 19 versos del 
carm 19 de Paulino de Ñola), E GRIFFE, Un exemple de p'enitence 
publique au v 1 " siecle III Sancti et conversi au temps de Paultn de 
Nole et Sainen BLE 63(1962)252-261, A PASTORINO, A proposito 
della tradtzwne del testo di Ausonio Maia 14(1962)41-68 (colec- 
ción comenzada por Ausonio y acabada por Paulino), 
R ETIENNE, Bordeaux antique (Bordeaux 1963), P ToRDEUR, 
Concordande de Paultn de Pella (Bruxelles 1973), A LoNGPRE, 
P articulantes pnsodtques et métriques de Paultn de Pella Cahiers 
des etudes anciennes 2(1973)89-112, E GRIFFE, Paultn de Pella le 
«penitent» BLE 76(1975)121-125, D Nardo, Un' eco terenziana 
in Paoltno di Pella Atti e Memorie della Accademia Patavina 86- 
3(1973-1974)121-123, C Johnston, Paulinas of Pella His- 
tory Today 25 (London 1975)761-769, P COURCELLE, Les lecteurs 
de l'«Eneide» deiant les grandes invasions germantques 
Romanobarbanca 1(1976)25-56 



MEROBA UDES 

Hidacio en su Crónica, compuesta en torno al 469 ó 
470, en la noticia relativa al año 443, en tiempos de Teo- 
dosio II y Valentimano III (ed Tranoy SCh 118 n 128) 
habla de Flavio Merobaudes, que ese año sucede a su sue- 
gro como magister utriusque militiae, y recuerda sus victo- 
rias y sus dotes de orador y poeta, digno por ellas de figu- 
rar junto a los antiguos, es decir, los clásicos, y que le va- 
lieron la erección de estatuas Sidonio Apolinar, en versos 
que, en sentir unánime de los autores, hablan de Mero- 



Patrokgia 3 



14 



394 



La poesía cristiana 



baudes, (carm 9,296-301, ed Loyen [París 1960] I p 92), 
refiere que era originario de la Betica, se trasladó a Rávena 
y que le fue erigida una estatua, por voluntad del empera- 
dor y el pueblo, en el Foro Trajano, de Roma Merobau- 
des habla también de su estatua en el panegírico a Ecio En 
1813 fue encontrada, precisamente en el Foro Trajano, la 
inscripción (H DESSAU ILS I 2950 = CIL VI 1724), es- 
culpida el 435, que acompañaba la estatua Este raro honor 
fue decretado a Merobaudes, comes conststortt y spectabihs 
(miembro del Senado), por sus méritos literarios y milita- 
res Como Hidacio lo llama natu nobilts, se cree que el 
Merobaudes cónsul en los años 377, 383 y 388 sea un 
antepasado del poeta De origen franco, como lo demues- 
tra su nombre, pero romanizado, Merobaudes, nacido o 
crecido en la provincia Bética, fue en Rávena poeta y ora- 
dor de corte del emperador Valentiniano y del generalí- 
simo Ecio El 435, fecha de la estatua que consagra sus 
méritos poéticos, oratorios y militares, éstos debían de ser 
ya obviamente de dominio público 

Los escritos que nos han llegado, todos postenores a 
esa fecha, son dos panegíricos (uno en prosa y otro en 
verso), cuatro fragmentos de poemas breves y el poema Di 
Cbristo o Laus Chrtstt El primer panegírico, en prosa, 
compuesto hacia el 438 (según Niehbur, el 437 y como 
proemio del segundo), exalta las virtudes guerreras y las 
dotes militares y humanas de Ecio, que goza, además, del 
cariño del pueblo, es un escrito de tiempos de paz En el 
segundo (siete fragmentos de 197 versos), escrito con oca- 
sión del tercer consulado de Ecio a partir del 1 ° de enero 
del 446, Merobaudes habla de la paz, reconquistada gracias 
a las victorias de Ecio en diversas latitudes del Imperio, y 
recuerda las etapas principales de su brillante carrera En el 
primero de los otros fragmentos (24 versos), compuestos 
entre el 442 y el 449, traza una semblanza de Valentiniano 
y de su familia, en el segundo describe los juegos de agua 
de una fuente de marmol adornada con estatuas Vollmer y 
Clover piensan que ambos fragmentos se refieren a una 
misma celebración, a saber, un bautizo celebrado en el tn- 
clinio del palacio imperial en un ninfeo transformado en 
bautisterio, mas la hipótesis carece de fundamento El ter- 
cero (ocho versos) describe un jardín, y el cuarto (46 en- 
decasílabos) fue compuesto con ocasión del primer cum- 
pleaños de Gaudencio, hijo de Ecio Los panegíricos y de- 
mas fragmentos fueron descubiertos en 1823 por Niehbur 



Merobaudes 



395 



en un códice palimpsesto del siglo V VI de la abadía de 
Sankt Gall 

El poema De Chrtsto, publicado por Camers en 1510 
como obra de Claudiano, fue editado bajo el nombre de 
Merobaudes por Fabncius siguiendo la inscripción del có- 
dice que utilizo, y, con reservas por parte de algunos auto- 
res, la atribución a Merobaudes es comunmente aceptada 
S Gennaro, estudiando los fragmentos profanos de Mero- 
oaudes, ha puesto en evidencia las coincidencias a nivel 
formal, expresivo y retórico con el De Chrtsto, que es 
como su continuación ideal en una nueva etapa de la evo- 
lución del mundo poético de Merobaudes El poema pro- 
fesa una cnstología ortodoxa Cristo, verdadero hijo de 
Dios, eterno, nacido en el tiempo, creador con el Padre, se 
ha encarnado para revelar el genuino rostro de Dios, del 
que fueron testigos de primera hora la Madre, los pastores 
y los Reyes Magos Su encarnación es portadora de salva- 
ción, y su muerte, portadora de vida Merobaudes, imita- 
dor de Prudencio, sirvió, a su vez, de modelo a Elpidio 
Rústico y a Draconcio 

Ediciones F Vollmer MGH AA 14 (Berlín 1905) 1-20 De 
Chrtsto PL 53,789-790, 61,971-974, M Ihm, Damast Eptgram- 
mata (Leipzig 1895) p 71-73, F BUCHELER y A RIESE, Anthologta 
latina 1-2 (Leipzig 1906) p 327-328 n 878 

Traducciones Inglesa b M CLOVER, Flavtus Merobaudes A 
Translatton and Htstortcal Commentary [TP51,1] (Philadelp- 
hia 197 1 ) — Húngara Th OLAJOS, Merobaudes Muvet Antik 
Tanulmanyok 13(1966)172 188 

Estudios A TESTi-RASPONl, Frammenti poettci di Merobaudes 
Félix Ravenna 31( 1926)4 3-47, F LOT, Un diplome de Clovis con- 
firma! if d' une donation de patrtce romain RBPh 17(1938)906-911, 
A LOYEN, Recherches histortques sur les panegyrtques de Sidotne 
Apolltnatre (Pans 1942), S GENNARO, Da Claudtano a Mero- 
baude Aspetti della poesía cristiana di Merobaude MSLC 8(1958) 
(fundamental), A V SlRAGO, Galla Placidia e la trasformazione 
política d'Occidente (Louvain 1961), K F STROHEKER, Spanische 
Senatoren der spatromtschen und westgotischen Zeit Madrider 
Mitteilungen 4(1963)107 132 (= Germanentum und Spatantike 
[Zunch 1965] p 54-87), S I OOST, Some Problems in the His- 
tory of Galla Plactdia CPh 60(1965)1-10, S MONTI, Per l'esegesi 
det carmt 1 e 2 di Merobaude Rendiconti Accademia di Napoh 
ser 2 41(1966)3-21, Th Olajos PWKSuppl X1I( 1970)863-866' 
F M CLOVER, Toward an U nderstandtng of Merobaudes, Panegy- 



396 



ha poesía cristiana 



riel Histona20(1971)354-367,TH Oh\]OS,L'inscription delasta- 
tue d'Aetius et Merobaudes, en Acta of 'he Vth lnt Congress of Greek 
and Latín Epigraphy (Oxford 19 7 D p 469-472, A Loyen, 
L'oeuvre de El Merobaudes et l'histmre de l'Oiadent de 430 a 450 
REAN 74(1972)153-174, T D B ARNES, Merobaudes on t he Impe- 
rial Family Phoenrx 28(1974)314-319, Id , Patrien under Valen- 
timan ¡II Phoenix 29( 1 9 7 5 ) 1 5 5- HO 



POEMAS ANONIMOS 
1 «Laudes Domim» 

En el mismo manuscrito de la Alethta, de Cl M Victo- 
no (Parts 7558, del siglo IX), se lee un poema de 148 
hexámetros de estilo virgihano y excelente traza, compuesto 
en una lengua de pureza no común El autor anónimo 
cuenta un milagro acaecido en la región de los Eduos (hoy 
Autun), en la Galia. A la muerte de la esposa, el mando la 
entierra en un espacioso sepulcro que en su día pueda re- 
cibir su cuerpo junto al de su esposa Muere el mando, se 
abre la tumba, y la mujer lo acoge saludándolo con un 
gesto de la mano De este prodigio toma el autor ocasión 
para entonar las laudes de Cristo, incorrupta Dei sobóles, 
creador con el Padre de todas las cosas (amplia descripción 
en los v 36-88) y enviado como Señor y maestro de vida, 
nacido de una virgen y obrador de milagros, terminando 
con una oración por Constantino vencedor y por su fami- 
lia Gregorio de Tours (ln gloria conf. 75 PL 61,882) re- 
fiere un prodigio semejante a propósito de Reticio, obispo 
de Autun a principios del siglo IV, que difiere del poema 
en los detalles 

El autor de las Laudes demuestra poseer una buena cul- 
tura clásica y bíblica El poema, imitado por Juvenco, fue 
compuesto entre el 316 y el 324 por un habitante del lu- 
gar 

Ediciones PL 6,45-50, 19,379-386 (ed Arevalo), PL 61,1091- 
1094 (ed Fabncius), W BRANDES, Uber das fruhihristluhe 
Gednhte «Laudes Domini» (Braunschweig 1887), P VAN DER 
WEIJDEN, Laudes Domini (París 1967) (con trad hol , comentario 
y resumen en francés) 

Estudios G BARDY, Les «Laudes Domim» poeme autunois du 
commencement du 7V l siecle Memoires de l'Academie de Dijon 



Poemas anónimos 



397 



(Dijon 1934) p 36-51, A FRISONE, Sancti poetae Hehkon 
9-10(1969)673-676 (referencias a Lucrecio y Enio), I Opelt, 
Das Carmen «De laudibus Domini» ais Zeugms des Christentums bei 
den Gallen Romanobarbanca 3(1978)159-166 



2 «Carmen contra paganos» (Cod. Par 8084) 

En el códice más antiguo de Prudencio se lee un 
poema anónimo de 122 versos, publicado entero por De- 
hsle en 1867, y que atrajo inmediatamente la atención de 
los estudiosos por la virulencia de la invectiva que su autor 
anónimo dirige contra el culto pagano en general y contra 
un personaje bien conocido de su tiempo, cuyo nombre 
calla El autor emplaza a sus adversarios paganos y al per- 
sonaje aludido con preguntas acosadoras, critica el culto 
ridículo de los dioses, sus rencillas y vida impúdica, y no 
ahorra sarcasmos sobre el personaje, fallecido poco antes, 
engolfado en mil cultos, y especialmente en el de Cibeles 
El poema no ofrece particular interés desde el punto de 
vista literario es una sátira despiadada que no desdeña re- 
bajarse a la lengua vulgar El autor es ciertamente cristiano 
(cf v 54 verus deus, v 78 cbristicolae) por el recurso a mo- 
tivos tradicionales de la apologética 

El personaje blanco de tan fogosa invectiva es cierta- 
mente contemporáneo del autor, mas su identificación no 
es fácil, pues las numerosas alusiones a situaciones bien 
concretas, claras para los lectores del tiempo, hoy nos di- 
cen muy poco, oscurecidas aún por una expresión no 
siempre perspicua El estado lamentable en que nos ha lle- 
gado el texto repercute en el problema de la identificación 
del personaje, pues algunas de las propuestas dependen de 
las correcciones o mejoras introducidas en el texto Morel 
en 1868 propuso buscarlo entre los siguientes V Agorio 
Pretextato, V Nicómaco Flaviano, Símaco, praef. urbis el 
384, G B Pompeyano, praef urbis el 408-409, decidién- 
dose por Flaviano (de ahí el título Adv Nicomachum, Adv. 
Plavianum), y fechó el poema a fines del 394 o principios 
del 395 Esta identificación fue apoyada con erudición por 
De Rossi y Mommsen y pasó a ser opinión común Ellis y 
Moricca optaron por Pretextato, y en 1960, Manganaro, 
por Pompeyano Recientemente, S Mazzanno, tras un 
examen riguroso y detenido del problema, propone, sin 
duda alguna, Símaco padre (praef. urbts del 364-365), cón- 



398 



La poesía cristiana 



sul designado para el 377 y fallecido el 376 El poema, 
como otros que testimonian la polémica con el paganismo 
(v gr Ad quendam senatorem y el Poema ultimum, el 32 en 
la colección de Paulino de Ñola), fue compuesto en Roma 

Ediciones Th Mommsen Hermes 4( 1870)350 363 (= Ge- 
sammelte Schriften [Berlín 1909] VII p 485 493) (texto critico de 
M Haupt y G Kruger) E BAEHRENS, Poetae laitnt minores 
(Leipzig 1881) III p 287 292 F Bucheler y A RlESE Antholo- 
gia latina (Leipzig 1894) I 1 p 20 25 n 4 PLS 1 780 "84 (ed 
Haupt-Kruger) G Manganaro ND 1 1(1961)26-45 (con trad 
ít ), F RONCORONI, Carmen codicis Par 8084 RSLR 8(1972)58 
72 (con estudio de métrica y gramática) 

Estudios SEEFELDER, Abhandlung uber das «Carmen adi Ela- 
vianum» Gmund 1901 C MORELLI L'autore del cosidetto poema 
ultimum attribuito a Paolino di Ñola Did 1(1912)481 498 
O Barkowski, De carmine adv Tlavianum anonymo (Konigs 
berg 1912), U MOR1CCA, // carme del cod Parts 8084 
Did 4(1926 2)94 107 G MANGANARO, La reazione pagana a 
Roma nel 408-409 dC e il poemetto anónimo Contra paganos 
GIF 13(1960)210-224, H von Geisau PWKSuppl X(1965) 
121-124, D ROMANO, Una tnterpretaztone dt Flavtano Annali 
del Liceo classico Ganbaldi di Palermo 7-8(1970-1971)105-114 
(v 55-56 el personaje es Flaviano), J F MATTHEWS, The Hts- 
torical Setting of the «Carmen contra paganos) Historia 19(1970) 
464 479, (importante, se refiere a V N Flaviano), G Picone, 
// problema della datazione del «Líber prodigiorum» di Giulio 
Ossequente Pan 2(Palermo 1972)71-77 (escrito, quiza, contra 
el Carmen), S MAZZAR1NO, Tolleranza e tntolleranza en An- 
tico, tardoantico ed era constantiniana (Barí 1974) p 339 377 
(esp 373 377), ID , 11 carmen «Contro i pagant» e ti problema 
dell'era constanttniana íbid , 398-465 (estudio fundamental 
con edición del texto), C SALEMME, Nota al «Carmen» codicis Pa- 
risim 8084 Bolletino di studi latini 6(1976)91-93 

3 «Eptgramma Paultm» 

En el códice Par lat 7558, del siglo IX, con laAietbia, 
de Cl M Victono, se lee un poema de 110 hexámetros 
titulado Eptgramma Pauhnt Jean de Gagny, su primer edi- 
tor en 1536 sobre un códice de Lyon hoy perdido, lo atri- 
buyo a Cl M Victono con el titulo Cl M Victorts de 
perversts aetatis suae mortbus, Líber quartus ad Salmonem Fa- 
bricáis prefino Epístola a Líber quartus Schenkl, su ultimo 
editor, le ha devuelto el título del manuscrito, omitiendo 



Poemas anónimos 



399 



sancti, introducido, quiza, por el amanuense, que pensaba 
en San Paulino de Ñola La atribución a Victono pro- 
puesta por Gagny fue aceptada por los editores e historia- 
dores posteriores (v gr Fabncius, Ceillier, Bourgoin, 
Ebert) Petschemg sugirió a Schenkl (CSEL 16-1 p 502) el 
nombre de Paulino, obispo de Beziers (Galia Narbo- 
nense), alegando una breve noticia de la crónica de Hida- 
cio relativa al ano 419 «En la región de la Gaha, en la 
ciudad de Beziers (Biterrae), Paulino, obispo de la ciudad, 
refiere en carta circular los numerosos y terribles fenome 
nos acaecidos» (SCh218, ed Tranoy, n 73 p 125) Si la 
corrección propuesta por Schenkl, no aceptada por Griffe, 
de leer Tecumque (no de la región Narbonense), en vez de 
tecumque, fuese exacta, la identificación sena casi cierta, 
hoy comunmente se acepta solo como probable (P COUR 
CELLE, Htstotre Ittteraire des grandes tnvasions germaniques 
[París M964] p 87-88) 

El poema fue escrito después de las invasiones de los 
anos 407 al 409, cuando la población había emprendido 
afanosamente la reconstrucción tras la marcha de los bar- 
baros (v 19-29, ed Schenkl), y se desarrolla en forma de 
dialogo entre tres personajes dos monjes, uno de ellos 
sena abad, pues se le llama magister y pater, y un huésped 
de nombre Salmón, que vivió en otro tiempo en el monas- 
terio, y que en esta ocasión se presenta como supplex preca- 
tor Tesbon, el monje amigo del abad, pide informes a 
Salmón acerca de la situación del país El huésped refiere 
que los barbaros, conculcando por vez primera la alianza 
pactada, han invadido todo, las villas de marmol y los tea- 
tros están en ruina, se ha emprendido con entusiasmo la 
reconstrucción, mas los intereses del alma son posterga- 
dos Salmón, que es el portavoz del poeta, lamenta que, a 
pesar de tantas desventuras causadas por el pecado, los ha- 
bitantes no hayan mudado en bien su conducta, perduran 
los mismos vicios, las mismas hipocresías, las mismas prac- 
ticas astrológicas, las mujeres, con la complicidad de los 
hombres, se abandonan a lujos y frivolidades, a fiestas y a 
la lectura de los poetas paganos Si los hombres supieran 
abandonar sus antiguos vicios y abrirse a Cristo — concluye 
la requisitoria — , ninguna violencia prevalecería contra sus 
siervos (v 89-93) Al pesimismo de Salmón, el abad replica 
recordándole que no faltan personas de bien en la pobla- 
ción Salmón reconoce acertada la observación del abad y 
le pide que le hable de la paz de su vida monástica Mas es 



400 



La poesía cristiana 



llegada la hora de la oración, y la conversación es aplazada 
hasta el día siguiente 

El epigrama, de tono satírico en la linea de Horacio, 
presenta vanas lagunas, correcto por lengua y estilo, pre- 
senta notables afinidades con el Carmen de providentta, que 
trata de los mismos sucesos, y ofrece noticias útiles para 
conocer la situación de las Gahas a principios del siglo V 
Al autor del Epigramma se suele atribuir también la Passto 
S Genesu, de la primera mitad del siglo V, atribuida, a ve- 
ces, a Paulino de Ñola y fuente de inspiración de la homi- 
lía 50 de la Collectio Gallicana 

Ediciones Epigramma PL 61,969 972 (ed Gagny, deficiente) 
C Schenkl, CSEL 16(1888)503-510 Passto PL 61,418-420, 
W HARTEL CSEL 29(1894)425-428, S CAVAIXIN Eranos 
43(1945)160-164 

Traducciones Francesa Epigrama E GíUFFE REAug 2(1956) 
189-194 (casi completo) Passto P MONCEAUX, La vrate legende 
doree Relattons de martyre (París 1938) 

Estudios E GRIFFE, L'«Eptgramma» Paultnt poeme gallo- 
romatn du v e stecle REAug 2(1956)187-194, P Courcelle, Hts- 
totre Ittteratre des grandes tnvastons germantques (París 3 1964) (cf 
índice), sobre San Genesio S PRETE Bibüotheca sanctorum VI 
(1965)115-117 



4 «Carmen de provtdentta» 

Las invasiones de los barbaros habían sembrado ruinas 
y muerte en las Gahas Un poeta testigo ocular de los he- 
chos, profundamente conmovido por las desventuras que 
se abaten sobre su pueblo, advierte, asimismo, las pregun- 
tas angustiadas que los mismos cristianos se formulan 
acerca de la Providencia divina, comprenden que los adul- 
tos puedan ser reos de tremendos castigos, pero no los 
inocentes «¿Que han hecho los niños inocentes, que du- 
rante su breve existencia no han obrado el maP fPor que 
se ha permitido que los templos de Dios hayan sido presa 
de las llamas' Ni el honor de la castidad consagrada ha 
protegido a las vírgenes, ni el amor de un sentimiento sa- 
grado a las viudas» (v 43-48) A tales preguntas pretende 
dar respuesta el poeta, que escribe en torno al 415-416, 
cuando los bárbaros ocupaban ya la región por diez años 



Poemas anónimos 



401 



(caede decenni Vandalias gladus sterntmur et Gettcis v 33s) 
El poema consta de 48 dísticos elegiacos (descripción de la 
Gaha asolada y dudas de los cristianos) y 876 hexámetros 
(la respuesta del poeta) El poeta, autor de otras composi- 
ciones hoy perdidas (v 1-7), responde a las dudas de su 
pueblo con las armas de la Escritura Dios, creador sa- 
piente del mundo y de los hombres, nunca ha abandonado 
la obra de sus manos, como muestra la Biblia con numero- 
sos ejemplos El hombre, seducido por el diablo, peco, 
mas siempre han existido hombres justos Dios esculpió su 
ley en el corazón del hombre Incisos ápices ac scrtpta volu- 
mina cordis insptctte, et genitam vobiscum agnoscite legem 
(v 420s) Cristo, que se ha encarnado realmente, facilita al 
hombre con su gracia el cumplimiento de la ley, del que 
nos ha dado, ademas, ejemplo El hombre ha sido creado 
dotado de libre albedno Los santos han resistido a las 
mismas tentaciones que acosan a todos los hombres, por lo 
que la dificultad de ser bueno no se ha de imputar a los 
astros, que ninguna influencia ejercen en el hombre, sino a 
la voluntad libre del hombre Las mismas cosas sobrevie- 
nen a buenos y malos, las calamidades son, para los malos, 
castigo de sus culpas, para los buenos, corona de sus virtu- 
des 

Este carmen, publicado por Gryphius en 1539 bajo el 
nombre de Prospero de Aquitania, se conserva en un solo 
manuscrito (París, Mazar 3896) incompleto (340 versos) y 
se discute si sea anterior o dependa de la edttio princeps 
Por lo general, no se acepta la atribución a Prospero, pues 
el poema es claramente pelagiano, como hicieron notar los 
antiguos editores, como Soteaux (Louvain 1565) y Olivier 
(Douai 1577), y otros autores (Roberto Belarmino, Nons, 
Phnval), con la excepción de L Valentín, que niega rotun- 
damente su filiación pelagiana La sospecha de pelagia- 
nismo ha pesado, en todo caso, sobre este importante 
poema, poco estudiado hasta ahora y traducido solo en fe- 
cha reciente por M P McHugh, que ha publicado el me- 
jor estudio hoy disponible 

El poeta conoce autores clasicos (Lucrecio, Virgilio, 
Ovidio, Cicerón y Livio) y cristianos (Agustín, Prudencio y 
Paulino de Ñola), demuestra habilidad para el verso, posee 
un estilo claro y elegante y, a pesar de su carácter didáctico 
y polémico, no carece de momentos de genuina poesía En 
la editio princeps figura como Carmen de providentia Dei, 
menos en el título que precede al texto, donde se lee 



402 



La poesía cristiana 



Carmen de providentta divina, que es el titulo con que lo 
conocía Hincmaro de Reims, que lo atribuye a Prospero 
(De praedestinatione diss post 38,4 y 5 PL 125,442 y 445) 

La atribución y datacion del Carmen ha sido reciente- 
mente (1977) sometida de nuevo a minucioso examen por 
obra de G Gallo, que reconoce su carácter ñlopelagiano y 
sostiene que se pueda atribuir a Hilario de Arlés, que lo 
habría compuesto el 429 A Hilario replicaría Prospero de 
Aquitania con su Carmen de ingratis 

Ediciones PL 5 1,617-638, M P McHuGH, The «Carmen de 
Providentia Dei» attributed to Prosper of Aquttaine A revised Text 
witb Introductton Translation and Notes [PSt 98] (Washing 
ton 1964) (con trad ing y comentario) 

Estudios (cf infra Prospero de Aquitanta) L VALENTIN, Saint 
Prosper d'Aquitatne Etude sur la htterature latine au ;v c siecle en 
Gaule (Toulouse-Pans 1900) (lo atribuye a Prospero), G DE 
Plinval, Pelage (Lausanne 1943), M P McHuGH, Observa- 
tions on the Text of the «Carmen de Providentta Det» 
Manuscnpta 12(1968)3 9, G Gallo, Uno scrttto ftlo-pelagtano at- 
tributbüe a llano di Arles Aevum 57( 1977)333-348 (y cf 
L Brix REAug24[ 1978] 365) 

5 «De ligno cructs» 

La tradición manuscrita atribuye a Cipriano o a Tertu- 
liano un poema de 69 hexámetros, que variamente la cri- 
tica ha asignado a Victorio, Prudencio, Avito o un autor 
anónimo del siglo V de aficiones clasicistas Tampoco el ti- 
tulo es uniforme De Pascha, De cruce, De ligno vitae Es un 
poema alegórico que compara a Cristo con un ramo plantado 
en el Golgota, que se transforma en tronco a los tres días, 
y a los cuarenta, en árbol poderoso que se alza hasta el 
cielo, de el se desprenden doce ramos pequeños (los apos 
toles), que se dispersan por la tierra para predicar el Evan- 
gelio, a la sombra del árbol nace una fuente de salvación 
para todos los que gustan los frutos de este árbol de vida 

La prosodia y métrica del poema son correctas Según 
Roncoroni, el poema podría muy bien haber sido com- 
puesto en Francia El texto se ha conservado en doble re- 
censión, con la omisión en algunos manuscritos de los 
v 47-52 

Ediciones (CPL 1458, me Est locas ex omm) PL 2,1113-1114 



Poemas anónimos 



403 



(entre las obras de Tertuliano), W HARTEL CSEL 3-3(1871) 
305 308 (con las obras de Cipnnao), A RONCORONI, Ps -Cipriano 
«De hgno cructs» RSLR 12(1976)380-390 

Estudios C PASCAL, Un carme pseudociprianeo 
BFC 10(1904)282, P Rasi / «Versus de hgno cructs» in un códice 
della Biblioteca Ambrosiana RIL 39(1906)657 665 ID , De códice 
quodam Ttcinensi quo incerti scriptoris carmen «De Pascha» contine- 
tur Accedunt ad carmen ipsum Adnotattones et Appendix A Ceriani 
(Milano 1910) p 5^7-604, S BRANDT, Zu Ps -Cypnan de Pascha 
PhW 40(1920)424 432 M DANDO, Alcimus Avitus as the Author 
of «De Pascha» («De cruce») formerly attrtbuted to Tertulhan 
and Cypnan Classica et Mediaevaha 26(1967)258 275) 

6 «Psa/mus responsorius» 

Psalmus responsorius es el titulo, probablemente origi- 
nal, de un poema conservado incompleto en un papiro de 
Barcelona (Pap Barcin inv 149 v -153), publicado recien- 
temente Las cinco hojas conservadas, escritas por ambos 
lados, pertenecían a un códice mas extenso con composi- 
ciones en griego y latín Su editor, Roca-Puig, no dice 
donde fue encontrado el papiro Podría proceder de 
Egipto, y Naldini no excluye que haya sido redactado en 
Africa proconsularts, y de ahí pasase a Egipto 

Según Roca-Puig, el papiro fue escrito en la primera 
mitad del siglo IV, datación aceptada por Naldini, que cree 
poder colocarlo entre el 340 y el 350 Al titulo siguen 
cuatro versos, que son una invocación (Pater qui omnia re- 
gís), y doce estrofas abecedanas, que llegan a la Xetit^m, 
con trazas del principio de la estrofa de la letra o, el resto, 
hasta la estrofa 23, si el abecedario era completo, no se ha 
conservado El titulo Psalmus responsorius sugiere un uso 
litúrgico en alguna comunidad latina de Egipto Los cuatro 
versos iniciales no son una introducción, como cree su edi- 
tor, sino la responsio de los fieles a cada estrofa recitada o 
cantada por el solista (cf los responsorn psalmi, salmos con 
respuesta, de Egena, Peregrinatio 27,8, el término psalmus 
puede significar poema religioso, narración en verso) El 
poema no se atiene a las reglas de la métrica cuantitativa ni 
a los de la rítmica Se asemeja en la estructura al Psalmus 
abecedarius, de Agustín, aunque elaborado con menos cui- 
dado 

El autor se propone cantar los magnalia Dei (v 5), tras 
una breve mención de David y de los profetas, el poema 



404 



La poesía cristiana 



evoca algunos episodios de la vida de Cristo, empezando 
con la esterilidad de Ana, la madre de Mana, sus oracio- 
nes, la vida retirada de María en el templo, su matrimonio 
con José, la anunciación junto a una fuente, el nacimiento 
de Jesús no en una gruta, sino en el campo, la visita de los 
Reyes Magos (llamados graect v 61) en Belén y sus dones, 
la matanza de los inocentes, la fuga a Egipto, hasta el mila- 
gro de Caná (estrofa 12), el resto presentaría otros episo- 
dios de la vida de Cristo, equilibrando el prevalente ínte- 
res mañano, que, incompleto, lo anima 

Las fuentes utilizadas son los evangelios canónicos de 
Mateo y Juan (milagro de Cana) y el apócrifo Protoevangeho 
de Santiago, sorprende la ausencia de Lucas, tan rico de 
noticias sobre María y la infancia de Jesús El Psalmus es un 
documento importante de la devoción a Mana, destacando 
su virginidad, la maternidad divina y su intercesión ante 
Jesús en las bodas de Cana 

Ediciones R Roca-Puig, Htmne a la Vierge Mane Psalmus 
responsorius Papir llatt del segle IV (Barcelona 2 1965) (con trad 
cat ) (el texto también en Mananum 39[ 1967J258 260 y en 
RSLR4[ 1968] 155 157, mejor lectura) 

Estudios M PERETTO, Psalmus responsorius Un mno alia 
Vergtne Marta di un papiro del IV secólo Mananum 39(1967)255- 
265, M Naldini RSLR 4(1968)154-161 (rec de la ed de R 
Roca-Puig) 



Capítulo VI 



SAN AG USTIN 



Por Agostino Trapé 



San Agustín es, sin duda, el más grande de los Padres y 
uno de los genios más eminentes de la humanidad Su in- 
fluencia sobre la posteridad ha sido continua y profunda 
Los estudios sobre él se han multiplicado y se multiplican 
sin medida, de suerte que resulta imposible ofrecer una 
lista completa de ellos Nos limitaremos, por tanto, a los 
más importantes y remitimos al lector a los repertorios bi- 
bliográficos que señalamos a continuación 

Repertorios bibliográficos E Nebreda, Btbliographta Augusti- 
ntana (Roma 1928), Bulletm de theologie anctenne et medievale 
(Mont-Cesar Louvain 1929ss), R GONZALEZ, Bibliografía agusti- 
niana del Centenario Religión y cultura 1 5( 1931 H61-509, 
E KREBS, Neuere Augustinusliteratur ThR( I932)137ss, F VAN 
STEENBERGHEN, La philosophte de St A d'apres les travaux du Cen- 
tenaire Revue Neoscol Phil (1932-1933), G Kruger, A Decade 
of Research in Early Chrtstian Literature (1921-1910) 
HThR 26(1933)173-321, M F SCIACCA, Augustmus Bibliogra- 
phische Emfuhrungen tn das Studium der Philosophte (Bern 1948), 
Bullettn Augusttmen AnThA (1949-1953) y luego en REAug 
desde 1955, E LAMIRANDE, Un siecle et demi d'etudes sur l'ecclesio- 
logte de St A Essai btbliographtque REAug 8( 1962) 1 125, 
C ANDRESEN, Bibliographia augustiniana (Darms 
tadt 1962, 2 1973), T VAN Bavel, Repertoire btbliographtque de 
St A (1950-1960) (Steenbrugge 1963), A Rigobello, Studi 
agostiniani in Italia neli 'ultimo ventennio Cultura e 
scuola 32(1969)73-84, R Lorenz, Augustmus Ltteratur seit dem 
Jubtlaum von 1954 ThR 25(1959)1-75, Id , Zwolf Jahre Augustt- 
nusforschung ThR 38(1973), 40(1975), Iinstitut DES ÉTUDES 
AUGUSTINIENNES, Pichier augustinten (1972), E Samek Lodo 
VIC1, Agostino, en Questioni di stortografia filosófica I (Bres- 
cia 1975) p 445-501 



406 



San Agustín 



Enciclopedias: C. Boyer EC, I 519-567; A. CASAMASSA: Enci- 
clopedia italiana I 913-923; E. PORTALIÉ: DTC, I 2268-2472; 
¡Vi. F. SciACCA: Enciclopedia filosófica 1 8-111; A. Trape: Bi- 
bliotheca sanctorum I 428-596; A. SCHINDLER: Theologische 
Realenzyklopádie IV 646-698. 

Misceláneas: Miscellanea agostiniana [= ¡VISCA] I (S. A. sermo- 
nes post Maurinos reperti) II (Studi agostiniani) (Roma 1930); Mis- 
cellanea augustiniana (Nijmegen 1930); Aurelius Augustinus. Die 
Festschrift der Gorres-Gesellschaft zum 1500. Todestage des hl. A. 
(Kóln 1930) [= AurAug]; Mélanges augustiniennes (Paris 1931) 
Augustinus Magister l-III [AugMag] (Paris 1954); Recherches au- 
gustiniennes (Paris 1958ss); Estudios sobre la «Ciudad de Dios» I-Il 
(El Escorial 1954). 

Dividiremos la exposición en cuatro partes: la vida, la 
persona, las obras y la doctrina. 

I. Vida 

Es importante conocer con exactitud los datos de la 
vida de Agustín, sobre todo los relativos a su vuelta a la fe 
católica, pues a ellos se recurre a menudo, con razón o sin 
ella, para interpretar su pensamiento. Estos datos, para 
aquellos tiempos, son bien conocidos, pues Agustín mismo 
se ha «confesado» a menudo y porque de él nos ha dejado 
una biografía de gran valor su discípulo y amigo Posidio. 

1 . Fuentes 

a) Las obras agustinianas más importantes para su 
biografía son: 

1. Los Diálogos de Casiciaco, que podemos considerar 
sus primeras Confesiones, compuestos entre noviembre del 
386 y marzo del 387, nos ofrecen en los prólogos (De 
beata vita 1-5; Contra acad. 2,3-6; De ordine 1,2,5) las pri- 
meras noticias importantes acerca de su vida y nos permi- 
ten conocer su disposición interior antes del bautismo, y 
ello aun en el caso de que, como algunos sostienen, la 
forma dialogada de los tres primeros no fuese histórica, 
sino sólo literaria. 

Ed. y bibl. infra, p.422. 

2. Las Confesiones son obra autobiográfica, pero tam- 
bién obra de filosofía, de teología, de mística y de poesía. 



Vida 



407 



Es su obra hoy más leída y más estudiada. Se estudia en 
particular el origen, la fecha de composición, la división, la 
unidad y el valor histórico. Acerca de este último se ha 
mantenido, por casi un siglo, una animada discusión, que 
puede considerarse ya cerrada, en favor de la atendibilidad 
histórica de la obra y, en consecuencia, de la evolución 
interior de Agustín, como aparece en las Confessiones. Se 
ha tomado el buen acuerdo de distinguir entre hechos y 
juicios; los primeros, narrados fielmente por Agustín; los 
segundos, no atribuibles al Agustín objeto de la narración, 
sino al Agustín que narra, que era ya monje y obispo. Ni 
resiste a la crítica la oposición, a menudo sostenida, entre 
las Confesiones y los Diálogos, pues ambos, no obstante la 
diversidad de tono y argumento, se completan mutua- 
mente y nos ofrecen el mismo iter hacia la conversión. 

Las Confessiones se dividen en dos partes: la primera 
(I-IX) narra lo que fue Agustín hasta su conversión y la 
muerte de la madre; la segunda (X-XIII), añadida más 
tarde (Conf. 10,3,4), cuenta cómo es en la época en que 
escribe (Conf. 10,4,6). La unidad de la obra estriba en la 
noción de alabanza a Dios «por los bienes y por los males» 
(Retract. 2,6), común a toda la obra (confessio = alabanza), y 
en el carácter autobiográfico, propio también de la se- 
gunda parte. 

Fueron empezadas después del 4 de abril del 397 
(muerte de San Ambrosio) y terminadas hacia el año 400. 

Ediciones: PL 32,659-868 (Paris 1841); P. KNOLL: CSEL 33-1 
(1896) (= BT, Leipzig 1898); M. Skutella: BT (Leipzig 1934); 
M. Skutella, H. Jurgens, W. SCHAUB: BT (Stuttgart 1969) 
(editio correctior); BA 13-14; BAC2(11); NBA 1; etc. Cf. 
L. VERHEIJEN, Contribution a une édition critique améliorée des 
«Confessions» de saint A.: AugL 20(1970)-29(1979); ID.: Aug 17 
(1977)541-544. 

Traducciones: Incontables; v.gr.: Alemanas: C.J. PERL (Pader- 
born 2 1964); H. Schiel (Freiburg i. Br. 6 1959); W. Thimme 
(Stuttgart 1967). — Españolas: E. DE Ceballos (Barcelona 2 1957); 
L. RIBER (Madrid 1957); V. SÁNCHEZ Ruiz (Madrid ''1958); 
A. C. VEGA: BAC 2 (11).— Francesas: P. DE LABRIOLLE (Pa- 
ris 8 1961); G. Combés (Paris 1957); E. Tréhorel: BA 13- 
14.— -inglesas: W. MONTGOMERY (Cambridge 1908); V. J. 
BOURKE: FC 21; F. J. SHEED (New York 1944).— Italianas: 
A. Amato (Roma 1958); M. Capodicasa (Roma 5 1965); 
G. Capello (Torino 3 1969); A. Bussoni (Parma 1973); C. Vitali 
(Milano 1974); C. CARENA: NBA 1; O. Tescari (Torino 4 1958). 



408 



San Agustín 



Estudios Acerca de la obra en general G WuNDERLE, Einfu- 
hrung in A Konfessionen (Augsburg 1930), J M Le BLOND, Les 
converswns de st A (París 1950), A SOLIGNAC, lntroduction aux 
«Confessions» BA 13, R GuARDINI, Die Bekehrung de< hl Aur 
A (Munchen 1 1959), M PEIXEGRINO, Per un commento alie 
«Conf » REAug 5(1959)439 446, P Courcelle, Recherches sur 
les «Confessions» de S A (París 2 1968), A MANDOUZE, S A 
L'aienture de la raison et de la grace (París 1968), M PELLEGRINO, 
Le «Confessioni» di S A Studio mtroduttivo (Roma 2 1972), 
A TRAPE, Introduzione alie «Confessioni» NBA 1 (Roma 3 1975) 
(bibl ) 

Varios M Wundt, Augusttns «Konfessionen» 
ZNW 22(1923)161-206, P de Labriolle, Pourquoi S A a t-tl 
r'edige les «Confessiones» BAGB (1926) 30-47, M Zepf, Augusttns 
«Confesiones» (Tubingen 1926), E WlLLINGER, Der Aufbau der 
«Konfessionen» A ZNW 28(1929)81-106, A Pincherle, 
Sant'Agostino (Barí 1930), J STIGLMAYR, Das Werk der A «Kon- 
fessionen» mit ein Opfergelubde bestegelt ZAM 5( 1930)234-245, 
L LANDSBERG, La conversión de S A VS Suppl (1936)31-56, 
J FREYER, Erlebte und systematische Gestaltung in A «Konfessio 
nen» (Berlín 1927), M WAGNER, Plan tn the «Confessions» of 
St A Philological Quarterly 23(1944)1 23, F Cayre, Les sens et 
l'umte des «Confessions» AnThA 13(1953)13 32, H KUSCH, Stu- 
dien uber Augustinus, en Festschrift F Dornsetff (Leipzig 1953) 
p 124-200, J J O'Meara, The Young Augusttne (London 1954), 
F CAYRE, Le Itvre XIII des «Confessions» REAug 2(1956)143- 
161, N G KNAUER, Psalmenzitate in A «Konfessionen» (Got- 
tingen 1955), ID , «Peregrinatio animae» Zur Frage der Einheit der 
augusttnischen «Konfessionen» Hermes 85(1957)216-248, 
R O'CONNELL, The Plotinian Fall of the Soul tn St A 
Traditio 19(1963)129-164, Id, The Riddle of A's «Confessions» 
A Plottnian Key International P h 1 1 o s o p h i c a 1 
Quarterly 4(1964)327-372, Id, S A's «Confessions», the Odyssey 
of a Soul (Cambridge Mass 1969), E Do NT, Aufbau und 
Glaubwurdigkeit der «Konfessionen» und die Cassiacumgesprache des 
A WS 3(1969)181-197, Id , Zur Frage der Einheit von A s «Con- 
fessiones» Hermes 99(1971)350-361, G PfligersdoRFER, Das 
Bauprinzip von A s «Confessiones», en Festschrift K Vrestka (Hei- 
delberg 1970) p 124-147, O MEO, Memoria e hnguaggio nel li- 
bro X delle «Confessioni» Laurentianum 1 7( 1976)388 407, 
D A CRESS, Hierius and St A 's Account of the lost «De pulchro et 
apto» («Conf » IV 13-15) AugS 7(1976)153-163, W Desch, A s 
«Konfessionen» Versuch eines íommentars zu Motivbestand und Ge 
dankenbewegung Diss (Graz 1976), L C Ferrari, Christus vía 
in A 's «Confessions» AugS 7(1976)47-58, G LUONGO, Autobio- 
grafía ed esegesi bíblica nelle «Confesstoni» di A La parola del 
passato 31(1976)286-306, I Opelt, Sallust in A s «Confessiones», 
en Latinitat und alte Kirche Festschrift R Hanslik (Wien 1977) 
p 196-204, J Oroz Reta, Priere et recherche de Dieu dans les 



Vida 409 

«Confessions» de S A AugS 7(1976)99 118, A Pincherle, The 
«Confessions» of S A AugS 7(1976)119 133, H J Sieben, Der 
Psalter und die Bekehrung der voces und affectus Zu A , «Conf » IX 
4 6 und Xü Theologie und Philosophie 52( 1977)481 497, 
C Starnes, S A and the Vision of the Truth Dionysius 1(1977) 
85 126 

3 Las Retractattones, obra fundamental para el estudio 
de los escritos de San Agustín e importante, asimismo, 
para conocer su disposición interior y los motivos que ins- 
piraron su composición, son un minucioso examen de con- 
ciencia del anciano escritor sobre su actividad literaria y la 
última de sus Confessiones (cf infra, p 420) 

4 Los sermones 355 y 356, pronunciados el 18 de 
diciembre del 425 y poco después de la fiesta de Epifanía 
del año siguiente, suplen, en parte, el silencio de las Con- 
fessiones acerca del período desde la vuelta a Africa hasta su 
elección episcopal y nos informan acerca de la fundación 
de los monasterios de Hipona, ofreciendo un cuadro de la 
vida que en ellos se conducía 

b) Fuentes no agustinianas 

La Vida de San Agustín, obra de Posidio, escrita entre 
el 431 y el 439 (íbid , 28,10-11) a base de los recuerdos 
personales (quae tn eodem vidt et audivf praef 1) y de las 
fuentes escritas existentes en la biblioteca de Hipona, es 
obra de excepcional valor histórico y guía insustituible 
para conocer la vida y la actividad de San Agustín desde su 
ordenación sacerdotal hasta su muerte 

Ediciones PL 32,33-66, H T WEISKOTTEN (Pnnceton 1919) 
(con tracl ing ), A C Vega (El Escorial 1934), M Pellegrino 
(Alba 1955) (con trad it),AAR Bastiaensen (Milano 1975) 
(con trad ít de C Carena) 

Traducciones Alemanas A v HARNACK (Berlín 1930), 
K RoMEIS (Berlín 1930) — Españolas V CAPANAGA 
BAC 1(10)359-429 (con texto), B Hospital (El Esco- 
rial 1959) — Francesa L MOREAU (París 1940) — Inglesas 
F R Hoare (London New York 1965), M M MuLLER, 
R J Deferrari FC 15(1952)67-24 —Italiana M Simonetti 
(Roma 1977) 



410 

2 Narración 



San Agustín 



a) Desde el nacimiento a la conversión (354-386) 

San Agustín nació el 13 de noviembre del 354, hijo, 
quizá primogénito, de un consejero municipal y modesto 
propietario de Tagaste, en Numidia. Africano, al parecer, 
de raza y de nacimiento, fue ciertamente romano por len- 
gua, cultura y corazón Estudió en Tagaste, en Madaura y, 
gracias a la ayuda de su conciudadano Romaniano, en Car- 
tago Enseñó gramática en Tagaste (374), y retórica en 
Cartago (375-383), Roma (384) y Milán (otoño del 384- 
verano del 386), donde ejerció como profesor oficial 
Conocía a fondo la lengua y la cultura latinas, no le fue 
familiar el griego e ignoró la lengua púnica 

Recibió educación cristiana de su piadosísima madre 
Mónica y permaneció siempre, en su espíritu, cristiano, 
aun cuando abandonó a los diecinueve años la fe católica 

Su larga y atormentada evolución interior (373-386) 
comenzó con la lectura del Hortensius, de Cicerón, que le 
inspiró un ardiente amor por la sabiduría, mas destiló, asi- 
mismo, en sus pensamientos tendencias racionalistas y na- 
turalistas Poco después, leída sin provecho la Escritura, 
encontró, prestó oídos y siguió a los maniqueos Las razo- 
nes principales fueron tres el racionalismo de que alar- 
deaban, que excluía la fe, la abierta profesión de un cris- 
tianismo espiritual y puro que no admitía el Antiguo Tes- 
tamento y la solución radical del problema del mal que 
los maniqueos ofrecían 

No fue un maniqueo convencido, sino solamente un 
maniqueo, confiado en que le sería mostrada la sabiduría 
prometida (De b. vtta 4), fue, en cambio, un anticatólico 
convencido. Aceptó del maniqueísmo los presupuestos 
metodológicos y metafísicos el racionalismo, el materia- 
lismo y el dualismo. Cuando poco a poco se convenció, 
gracias al estudio de las artes liberales, y en especial de la 
filosofía, de la inconsistencia de la religión de Mam — y la 
prueba decisiva se la supeditó el obispo maniqueo 
Fausto — , no pensó en volver a la Iglesia católica ni abrazó 
una corriente de filósofos, «porque ignoraban el nombre 
de Cristo» (Con/. 5,14,25), sino que cedió a la tentación 
escéptica «los académicos gobernaron por mucho tiempo 
el timón de mi nave» (De b. vita 4). El camino de vuelta lo 
emprendió en Milán. Comenzó con la predicación de San 



Vida 



411 



Ambrosio, que disipaba las dificultades maniqueas y le 
ofrecía la clave para interpretar el Antiguo Testamento, 
continuó con la reflexión personal sobre la necesidad de la 
fe para alcanzar la sabiduría, y llegó a la convicción de que 
la autoridad en la que se apoya la fe es la Escritura, avalada 
y leída por la Iglesia Había opuesto Cristo a la Iglesia, y 
ahora descubría que la senda para ir a Cristo era precisa- 
mente la Iglesia 

Mucho se ha discutido y mucho se discute acerca del 
momento de la conversión de San Agustín y del influjo 
que en ella ejerció la lectura de los platónicos. Para hacer 
justicia a los textos agustinianos es preciso distinguir entre 
el motivo de la fe y el contenido de la misma, el primero 
lo había conquistado antes de la lectura de los platónicos, 
el segundo lo percibió claramente, en parte, sólo después 
A pesar de que muchas cuestiones no le eran aún claras, se 
adhería, como siempre había hecho, a la autoridad de 
Cristo, y ahora de nuevo a la autoridad de la Iglesia «En 
mi corazón estaba firmemente enraizada la fe en la Iglesia 
católica fe en muchos puntos amorfa todavía y vagorosa, 
fuera de toda norma doctrinal. Mas, con todo eso, no la 
abandonaba mi espíritu, antes de día en día íbala absor- 
biendo e impregnándose de ella» (Con/ 7,5,7, trad Ri- 
ber) 

Los platónicos le ayudaron a resolver dos problemas 
filosóficos fundamentales el problema del materialismo y 
el problema del mal, el primero logró superarlo al descu- 
brir en su mundo interior, obedeciendo al consejo de los 
platónicos (Conf 7,10,16), la luz inteligible de la verdad, el 
segundo al intuir que el mal no era más que defecto o 
privación del bien Le quedaba aún el problema teológico 
de la mediación y de la gracia Para resolverlo recurrió a 
San Pablo, y de su lectura aprendió que Cristo es no sólo 
Maestro, sino Redentor Superado de este modo el último 
error, el naturalismo, el itinerario de su vuelta a la fe cató- 
lica tocaba a su fin 

Mas llegado aquí surgía o volvía a surgir otro pro- 
blema la elección del modo de vivir el ideal cristiano de la 
sabiduría, es decir, si debía renunciar o no en su favor a 
toda esperanza terrena, y, por tanto, también a la carrera y 
al matrimonio La primera renuncia, a pesar del brillante 
porvenir que se anunciaba (no había de tardar la presiden- 
cia de un tribunal o de una provincia), no le costaba mu- 
cho, mucho, en cambio, le costaba la segunda; a los dieci- 



412 



San Agustín 



siete años, para poner freno al ímpetu de la pubertad y no 
desdecir en la buena sociedad (Solil. 1,11,19), se había 
unido a una mujer, que le había dado un hijo (muerto en- 
tre el 389 y el 391 ) y a la que había sido siempre fiel 
(Con/. 4,2,2). Tras largas vacilaciones (Conf. 6,11,- 
18-16.26) y dramáticos enfrentamientos interiores, no sin 
una poderosa ayuda de la gracia (Conf. 8,6,13-12,30), de- 
cidió seguir el consejo del Apóstol y obedecer a sus más 
profundas aspiraciones: «Me habías convertido a ti tan 
plenamente, que ya no buscaba esposa ni perseguía espe- 
ranza alguna del siglo» (Conf. 8,12,30). Era el año 386, a 
principios del mes de agosto. 

Estudios: W. Thimme, A.s geistige Entivicklung (Berlin 1908); 
P. ALFARIC, L'évolution intelectuelle de s. A (París 1918); M. PE- 
TERS, A.s erste Bekehrung, en Harnack-Ehrung (Leipzig 1921) 
p. 195-211; J. NÓRREGAARD, A.s Bekehrung (Tübingen 1923); 
P. Monceaux, S. A. et saint Antoine; MSCA II p.6l-89; 
U. MANNUCCI, La conversione di s. A. e la critica recente: ibid. , 
p. 23-47; C. BOYER, Christianisme et néoplatonisme dans la forma- 
tion de s. A. (París 1920, Roma 2 1953 ); Id., Essais sur la doctrine 
de s. A. (Paris 1932) p.1-40; W. J. S. SlMPSON, S. A.'s Conversión 
(London 1930); J. GEFFCKEN, A. Tolle-Lege Erlebnis: Archiv für 
Religionswissenschaft 31(1934)1-13; P. MUÑOZ VEGA, Psicología 
de la conversión de S. A.: Greg 22( 1941 )-23( 1942); P. CoiJRCELLE, 
Les premieres «Confessions » de s. A.: RELA 21-22(1943- 
1944)155-174; ID., Litiges sur la lecture des «libri platonicorum» 
par s. A.: AugL 4( 1954)225-239; ID., Recherches sur les «Confes- 
sions» de s. A. (Paris 2 1968); F. BOLGIANI, La conversione di s. A. e 
l'VIII libro delle «Confessioni» (Torino 1956); F. CAYRÉ: 
AThA 10(1949)116-132; 12(1951)144-151.244-252.261-271; 
R. Guardini, Die Bekehrung des hl. A (Leipzig 1935, Mün- 
chen 3 1959); J. M. Le Blond, Les conversions de s. A. (Paris 1950); 
O. Karrer, Die Bekehrung des hl. A. (Góttingen 1956); 
J. J. O'MEARA, «Arripui, aperui, legi»: AugMag I 59-61; ID., 
A. and Neoplatonism: RAug 1(1958)91-1 1 1; ID., The YoungAugus- 
tine (London 1954); C. BOYER, Le retour a la foi de s. A.: Doctor 
communis 8(1955)1-6; G. MATHON, Quand faut-il placer le re- 
tour d'A. a la foi catholique: REAug 1(1955)107-127; P. SÉ- 
JOURNÉ, La conversión de s. A, d'apres le «De lib. arb.» 1.1. 
RevSR 25(1951)243-264.333-363; M. NÉdoncelle, L'abandon 
de Man i par A. ou la logique de l'optimisme: RAug 2(1962)17-32; 
P. J. DE MENASCE, Augustin Manichéen, en Festschrift R. Curtius 
(Bern 1966) p.79-93; E. Cagiano de Azevedo, La chiesa di 
s. Remigio e il luogo della conversione di S. Agostino: 
Aevum 37(1963)142-144; E. KEVANE, Philosophy, Education and 
the Controversy on S.A.'s Conversión, en Studies in Philosophy and 
the History of Philosophy (Washington 1963) II p.6l-103; L. RO- 



Vida 



413 



DRÍGUEZ, La conversión de S. A. a través de los diálogos de Casiciaco: 
CD 176(1963)303-318; M. TESTARD, Observations sur la conver- 
sión d'A. et dAlypius au jardin de Milán, en Festschrift K. Büchner 
(Wiesbaden 1970) II p.266-273; A. Trape, La Chiesa Milanese e 
la conversione di s. A.: Archivio Ambrosiano 27(1974)5-24. 

b) De la conversión a su elección episcopal (386-396) 

Diez años escasos, pero riquísimos en el orden espiri- 
tual y teológico. Tomada la decisión de renunciar a la en- 
señanza y al matrimonio, se retiró, a fines de octubre, a 
Casiciaco (probablemente, la actual Cassago, en Brianza) 
para prepararse al bautismo; volvió a Milán en los prime- 
ros días de marzo, se inscribió entre los catecúmenos, si- 
guió la catequesis de San Ambrosio y fue por él bautizado, 
con Alipio y su hijo Adeodato, en la noche del 24 al 25 de 
abril, vigilia de Pascua: «y huyó de nosotros toda ansiedad 
de la vida pasada» (Conf. 9,6,14). Recibido el bautismo, la 
pequeña comunidad resolvió volver a Africa para poner 
por obra allí «el santo propósito» de vivir juntos al servi- 
cio de Dios. Antes de finalizar agosto dejó Milán y llegó a 
Ostia, donde su madre Mónica enfermó repentinamente 
y murió. Agustín decidió entonces volver a Roma, donde 
permaneció hasta después de la muerte del usurpador 
Máximo (julio o agosto del 388), interesándose por la vida 
monástica y ocupado en la composición de sus escritos; 
luego marchó a Africa y se retiró a Tagaste, donde puso 
por obra con sus amigos su programa de vida ascética 
(cf. POSIDIO, Vita 3,1-2. 

El 391 viajó a Hipona para «buscar un lugar donde 
abrir un monasterio y vivir con mis hermanos», y allí lo 
sorprendió la ordenación sacerdotal, que aceptó reluctante 
(Serm. 355,2; Ep. 21; POSIDIO, Vita 4,2). Ordenado sacer- 
dote, obtuvo del obispo autorización para fundar, según su 
plan, un monasterio, «donde empezó a vivir según la manera 
y regla establecida en tiempos de los santos apóstoles» 
(POSIDIO, Vita 5,1), intensificando el ejercicio ascético, pro- 
fundizando en el estudio de la teología e iniciando el minis- 
terio de la predicación. Fue consagrado obispo el 395 o, se- 
gún otra opinión, el 396, sirviendo primero como coadjutor 
de Hipona y luego — al menos desde agosto del 397 — como 
titular de la sede. Dejó entonces el monasterio de laicos, 
donde había vivido al frente de la comunidad, y, para po- 
der más libremente ofrecer hospitalidad a todos, se instaló 



414 



San Agustín 



en la «casa del obispo», que transformó en monasterio de 
clérigos (Serm. 355,2). 

Estudios: Sobre la fecha de la consagración episcopal, cf. 
A. CASAMASSA: Enciclopedia italiana 2,915 y Scritti patristici [La- 
teranum 22] (Roma 1956) II p.285-286; O. PERLER, Les voyages de 
s- A. (Paris 1969) p.164-178. 

c) Desde su elección episcopal hasta la muerte 
(396-430). 

La actividad episcopal de Agustín fue en verdad prodi- 
giosa tanto en el gobierno ordinario de su diócesis como 
en su labor' extraordinaria al servicio de la iglesia de Africa 
y de la Iglesia universal. 

Sus actividades ordinarias comprendían el ministerio 
de la palabra (predicó sin interrupción dos veces a la se- 
mana, sábado y domingo; a menudo, varios días seguidos, 
y aun dos veces al día); la audientia episcopi, en la que 
atendía y juzgaba las causas, y le ocupaba, a veces, toda la 
jornada; el cuidado de los pobres y huérfanos; la forma- 
ción del clero, con el que se mostró, a la vez, paternal y 
severo; la organización de monasterios masculinos y feme- 
ninos, la visita a los enfermos, la intervención en favor de 
los fieles ante la autoridad civil (apud saeculi potestates); 
ocupación no de su gusto, que no esquivaba cuando lo 
creía oportuno; la administración de los bienes eclesiásti- 
cos, de la que hubiera prescindido si hubiera encontrado 
un seglar que de ella se encargara. 

Aún más intensa fue su labor extraordinaria: los nume- 
rosos y largos viajes para presenciar los frecuentes conci- 
lios africanos o para atender las peticiones de sus colegas; 
el dictado de las cartas en respuesta a cuantos a él recu- 
rrían de las regiones y clases más diversas; la ilustración y 
defensa de la fe. Esta última exigencia lo llevó a intervenir 
sin pausa contra maniqueos, donatistas, pelagianos, arria- 
nos y paganos. Fue el alma de la conferencia del 411 entre 
obispos católicos y donatistas y el artífice principal de la 
solución del cisma donatista y de la controversia pelagiana. 
Al morir, el 28 de agosto del 430, durante el tercer mes del 
asedio de Hipona por los vándalos, dejó sin acabar tres 
importantes obras; entre ellas, la segunda respuesta a Ju- 
liano, el arquitecto del pelagianismo. Su último escrito fue 
una carta (ep.228), dictada quizá en su lecho de muerte, 



La persona 



415 



sobre los deberes de los sacerdotes durante la invasión de 
los bárbaros. Fue sepultado, probablemente, en la Basílica 
parís, la catedral; luego, sus restos, en fecha incierta, fue- 
ron llevados a Cerdeña, y de aquí, hacia el 725, pasaron a 
la basílica de San Pietro in Ciel d'Oro, de Pavía, donde hoy 
reposan. 

Biografías: W. THIMME, A. Ein Lebens- und Charakterbild auf 
Grund seiner Briefe (Góttingen 1910); L. BERTRAND (Paris 1913); 
P. GUILLOUX, L'ame de s. A. (Paris 1921); N. CoNCETTl, S. Au- 
gustini vita (Tolentino 1929); E. KREBS, S. A., Der Menscb und 
Kirchenlehrer (Kóln 1930); P. GORLA (Torino 1936); G. PAPINI 
(Firenza 1929); A. PlNCHERLE (Bari 1930); G. BARDY (Pa- 
ris - 1 1940); U. Moricca (Torino 1930); M. F. SciACCA (Bres- 
cia 1949) (sólo vol. 1); H. I. Marrou, S. A. et l'augustinisme (Pa- 
ris 1955); P. SIMON (Paderborn 1954); G. BONNER, S. A. of 
Hippo, Life and Controversies (Philadelphia 1963); P. Brown, A. 
of Hippo, a Biography (London 1967); A. MANDOUZE, S. A. 
L'aventure de la raison et de la grace (Paris 1968); O. PERLER, Les 
voyages de s. A. (Paris 1969); J. OROZ RETA (Madrid 1967); 
A. TrapÉ, S. A.: l'uomo, il pastore, il místico (Fossano 1976); V. PA- 
RONETTO (Milano 197 7 ). 

II. La persona 

Agustín es una personalidad compleja y profunda: es 
filósofo, teólogo, místico, poeta, orador, polemista, escri- 
tor y pastor, dotes todas que se completan entre sí y hacen 
de él una persona «a la que casi nadie o muy pocas de 
cuantas han florecido desde el principio del género hu- 
mano hasta hoy se le pueden comparar» (PÍO XI: 
AAS 22[ 1930] 223). Altaner escribe: «Unía en sí este gran 
obispo la potencia creadora de Tertuliano, la vasta inteli- 
gencia de Orígenes, con el profundo amor de Cipriano a la 
Iglesia; la aguda dialéctica de Aristóteles, con el idealismo 
alado de Platón; el sentido práctico de los latinos, con la 
inteligencia especulativa de los griegos. Por esto es, sin 
duda, el más grande filósofo de la época patrística, y hasta 
se puede afirmar que el más importante e influyente teó- 
logo de toda la Iglesia. Su obra encontró, ya en sus mismos 
días, entusiastas admiradores» (Patrología Madrid 5 1962 
p. 399-400). 

En el ámbito del cristianismo, Agustín dio vida a la 
primera gran síntesis de filosofía, que sigue siendo un 
momento esencial de la historia de Occidente. Partiendo 



416 



San Agustín 



de la evidencia del conocimiento de sí, se adentra por los 
temas del ser, de la verdad y del amor, e ilumina la com- 
prensión de los problemas de la búsqueda de Dios y de la 
naturaleza del hombre, de la eternidad y del tiempo, de la 
libertad y del mal, de la Providencia y de la historia, de 
la felicidad, de la justicia y de la paz 

Con humildad y audacia ilustro los misterios cristianos, 
determinando el más sorprendente progreso dogmático 
que la historia de la teología haya conocido, no sólo en la 
doctrina de la gracia, sino, asimismo, en la teología de la 
Trinidad, de la redención, de la Iglesia, de los sacramentos 
y en la escatología, se puede afirmar que no hay asunto 
teológico que San Agustín no haya iluminado Explicó 
abundantemente la doctrina moral, centrada en el amor, la 
doctrina social y política, defendió los caminos del asce- 
tismo cristiano y exploró las cimas mas altas de la mística 

Como orador supo combinar la profundidad y la preci- 
sión dogmática del doctor, la elevación lírica del poeta, la 
vibrante conmoción del místico y la sencillez evangélica 
del pastor que se hace todo para todos Conoce los diver- 
sos estilos de la oratoria, que él mismo expondrá al fin de 
su vida en el De doctrina christiana, y los utiliza pasando 
con naturalidad del estilo sencillo al moderado, y de este, 
muy a menudo, al estilo sublime 

Fue un polemista formidable Profundamente conven- 
cido de la verdad y de la originalidad de la doctrina cató- 
lica, la defendió contra todos — paganos, judíos, cismáticos 
y herejes — con las armas de la dialéctica y con los recursos 
de la fe y de la razón Mas tuvo, asimismo, respeto del 
adversario, estudiando sus escritos, citando los textos que 
confutaba, reconociendo sus méritos y disimulando y per- 
donando sus ofensas De su atormentada experiencia del 
error aprendió a ser bueno con los que yerran 

Fue un maestro consumado de retórica De ella se sir- 
vió y enseñó a los demás a servirse de ella (cf De doct. 
chr 4), mas subordinándola siempre al contenido «Se ha 
de anteponer el contenido a las palabras, como el alma al 
cuerpo» (De cat rud 9,13) Cuando era necesario para ha- 
cerse entender, no tenía escrúpulos en introducir neolo- 
gismos o saltarse las reglas de la gramática «Prefiero ser 
criticado por los grammatia a no hacerme entender por el 
pueblo» (lnps. 138,19,/» ps. 36, serm 3,6, 37,14) Si el es- 
tilo en sus primeros escritos es aún de s&bor clásico 
— «henchido de la familiaridad con las letras profanas» 



La persona 



417 



(Retract , pról 3) — , en las otras se inspira, cada vez más, en la 
Biblia y en los autores eclesiásticos, contribuyendo de este 
modo notablemente a la configuración del latín cristiano 
No cultivó un solo estilo, sino tantos, se podría decir, cuan- 
tos exigían los argumentos de sus obras las Confesiones, el De 
civitate Det, los Sermones y las Epistalae — estas según la di- 
versidad del argumento — ostentan un estilo claramente 
diverso en la estructura de la frase y en el vocabulario, 
acomodado a la fisonomía de cada una de las obras 

Estudios (lengua, estilo etc ) F Di CAPUA, Le clausole tn 
s A con tre stllabe atone fra t due accentt Bolletino di filología 
classica 19(1912)12-16, M C COLBERT, The syntax of the «De ci- 
vttate Dei» of S A [PSt 4] (Washington 192}), G REYNOLDS, 
The clausulae tn tbe «De ctvttate Det» of S A [PSt 7] (Washing 
ton 1924), M R ARTS, The syntax of the «Confesstons» of s A 
[PSt 14] (Washington 1927), F Di CAPUA, // ritmo prosaico in 
s A ¡VISCA II 607-764, B H J WEERENBECK, Sur la langue de 
s A en Miscellanea augusttntana (Rotterdam 1930) p 463-483, 
M COMEAU, La rhetortque de s A d'apres ¡es «Tractatus tn loan 
nem» (París 1930), M J HOLMAN, Sature-I magery in the works of 
s A [PSt 44] (Washington 1935), M I BOGAN, The vocabulary 
and style of the «Soliloquies» and «Dialogues» of S A [PSt 42] 
(Washington 1935), A B Paluszak, 7 he subjuncttve tn the letters 
of j A [PSt 46] (Washington 1935), M S MULDOWNEY, Word- 
order tn the works of SA [PSt 52] (Washington 1937), 
M B Schieman, The rare and late verbs m S A's «De ctvttate 
Dei» [PSt 53] (Washington 1938), J FlNAERT, L'évolutton Itt- 
tératre de s A (París 1939), ID , S A rheteur (París 1939), 
M B CARROLL, The clausulae tn the «Confesstons» of S A 
[PSt 62] (Washington 1940), B L MEULENBROEK, Metriek en 
rhythmtek tn A ' Casstctacum-dialogen (Nijmegen s f ) J BREN 
NAN, A stuy of the clausulae tn the sermons of S A [PSt 77] (Was- 
hington 1947), L VERHEIJEN, Eloquentta pedusequa Observattons 
sur le style des «Confesstons» de s A (Nijmegen 1949), M PELLE 
GRlNO, Atteggtamenti stttisttci nelle «Confesstont» di s A 
Humanitas 9(1954)1040-1049, U MARIANI, S A oratore e scrtt- 
tore, en Augusttntana (Napoli 1955) p 121-140, F Di CAPUA, 
S A poeta íbid , p 111-120, V BLANCO GARCIA, La lengua la- 
tina en las obras de S A (Zaragoza 1959), J OROZ Reta, La reto- 
rna en los «Sermones» de S A (Madrid 1963), Ch MoHRMANN, 
Die altíhristliche Sondersprache in den «Sermones» des hl A (Nij- 
megen 2 1965), EAD , Eludes sur le latín des chretiens I-IV 
(Roma 1958-1977), L F PlZZOLATO, Le fondazioni dello stile delle 
«Confesstont» di s A (Milano 1972), Id , Le «Confesstont» di s A 
Da biografía a confessio (Milano 1968), W HENSELLEK, Lextkolo- 
gische Beobachtungen tn A s Fruhschrift «Contra académicos» 



418 



San Agustín 



AAWW 114(1977)146-175; ID, Beobachtungen zur Sprache von 
A.'s «De utilitate credenái»: ibid., 115(1978)16-41. 

Interés especial reviste el estudio del alma de Agustín. 
Sus extraordinarias dotes intelectuales se conjugaban con 
cualidades morales no inferiores: carácter noble, generoso 
y fuerte, búsqueda insaciable de la sabiduría, necesidad 
profunda de la amistad, amor vibrante a Cristo, a la Iglesia 
y a los fieles, aplicación y resistencia sorprendentes para el 
trabajo, ascetismo moderado y a la vez austero, humildad 
sincera, que no teme reconocer sus errores (cf. Confessio- 
nes, Retractationes); dedicación asidua al estudio de la Bi- 
blia, a la oración, a las escaladas interiores y a la contem- 
plación. 

Como pastor, se sentía y se definía «siervo de Cristo y 
siervo de los siervos de Cristo» (ep.217) hasta sus extre- 
mas consecuencias; totalmente disponible ante las necesi- 
dades de sus fieles, no deseaba salvarse sin ellos («no 
quiero salvarme sin vosotros»: Serm. 17,2); pedía a Dios 
que le concediese estar siempre dispuesto a morir por 
ellos aut effectu aut affectu (MSCA I 404); amaba a los que 
erraban, aun cuando le ofendían o no correspondían («Di- 
gan contra nosotros lo que quieran; nosotros los amamos 
aunque no quieran»;/» ps.56, 3,10). Fue un pastor en el 
pleno sentido de la palabra. 

Fue un maestro que se consideraba discípulo, y de- 
seaba que todos fuesen con él discípulos de la verdad, que 
es Cristo. En las controversias no aspiraba a otra victoria 
que a la victoria propia de la ciudad de Dios, la victoria de 
la verdad (De civ. Dei 2,29,2). «En cuanto a mí, no me 
pesará indagar cuando dudo ni me avergonzaré de apren- 
der cuando yerro. En consecuencia... avance conmigo 
quien conmigo está en lo cierto, indague conmigo si con- 
migo duda, pase a mi campo si reconoce su error y ende- 
rece mis pasos si advierte el mío» (De Trin. 1,2,4-3,5). 
Considera, por tanto, un gran favor ser corregido, aunque 
no se le oculta que debe, asimismo, guardarse del error 
quien pretenda corregirlo (De d. pers. 21,55; 24,68). Y, 
ante todo, no quiere ser identificado con la Iglesia, de la 
que se profesa hijo humilde y devoto: «¿Soy, acaso, yo la 
[Iglesia] católica?... Me basta permanecer en ella» (In 
ps-56, 3,19). 

Estudios: O. Fusi PECCI, // pastare d'anime in s. A. (Torino 



La persona 



419 



1956); M. PELLEGRINO, S. A., pastore d'anime: RAug 1(1958) 
317-338; Id., Verus sacerdos (Fossano 1965); F. VAN DER Meer, 
S. A. pastor de almas (trad. es., Barcelona 1965); A. Trape, // 
sacerdote, uomo di Dio e servo della Chiesa (Milano 1968). 

Este es, en suma, el hombre que ha sido el maestro 
más seguido de Occidente y que bien merece el apelativo 
de Padre común. «Lo que fue Orígenes para la ciencia teo- 
lógica de los siglos III y IV, ha sido Agustín, aunque de un 
modo más puro y eficaz, para toda la vida de la Iglesia 
universal a través de los siglos hasta nuestros días. Su in- 
fluencia se ha dejado sentir no sólo en la filosofía, teología, 
moral y mística, sino también en la vida social, en la polí- 
tica eclesiástica, en el derecho civil; en una palabra, fue el 
gran artífice de la cultura occidental del Medioevo» 
(B. ALTANER, Patrología [Madrid 5 1962] p.400). 

Como estudioso y polemista, quiso ser intérprete fiel 
de la doctrina católica, que es siempre la clave más segura 
para interpretar su pensamiento. «Y cuando los protestantes 
intentaron interpretar parcialmente su modo de pensar 
como si estuviera en contraste con el de la Iglesia, resultó 
evidente, por el contrario, como afirma K. Holl (A. innere 
Entwicklung [1922] p.51), que 'la Iglesia católica lo com- 
prendió siempre mejor que sus adversarios'. La autoridad 
doctrinal de la Iglesia, en sus decisiones, no ha seguido a nin- 
gún otro teólogo tanto como a San Agustín, sobre todo en 
cuanto se refiere a la doctrina de la gracia» (B. ALTANER, 
Patrología p.400). 

Celestino I defendió su memoria y lo incluyó «entre 
los maestros óptimos», declarando que siempre había sido 
amado y honrado de todos (DS 237); en las cuestiones 
acerca de la gracia, Hormisdas (DS 366), Bonifacio II 
(DS 399) y Juan II recurrieron a San Agustín, «cuya doc- 
trina, en conformidad con las decisiones de mis predeceso- 
res — así declara el último de los citados — , sigue y con- 
serva la Iglesia romana» (PL 66,21). Los papas de la época 
moderna —León XIII (Acta I 270), Pío XI (AAS 22,233) 
y Pablo VI (AAS 62,420) — ensalzaron su doctrina y santi- 
dad. Los concilios — el de Orange, sobre el pecado original 
y la gracia; el de Trento, sobre la justificación; el Vatica- 
no I, sobre las relaciones entre la razón y la fe, y el Vatica- 
no II, sobre el misterio de la Iglesia, la revelación y el mis- 
terio del hombre — han recurrido abundantemente — so- 
bre todo el primero — a su doctrina, mostrando así que no 



420 



San Agustín 



era de Agustín, sino de la Iglesia, la cual, en consecuencia, 
la reconocía como propia. Inútil advertir que en casos se- 
mejantes no está ya en juego el Obispo de Hipona, sino la 
Iglesia misma. 

Por lo demás, sigue siendo un pensador y un escritor al 
que las repetidas atestaciones del magisterio y la estima 
ininterrumpida de los teólogos posteriores — y no en úl- 
timo lugar Santo Tomás — han conferido una especial 
autoridad, la cual, si bien no autoriza a anteponerlo a la auto- 
ridad de la Iglesia (DS 2330; AAS 22,232), no consiente 
tampoco poner en duda su ortodoxia o negar el servicio 
incomparable que rindió a la Iglesia misma y a la civiliza- 
ción cristiana. 

Que su pensamiento haya sido interpretado de forma 
tan diversa a lo largo de los siglos, no es signo de oscuri- 
dad: San Agustín no es un autor oscuro, aunque tampoco 
es fácil. Y no es un autor fácil por varias razones: por la 
profundidad de su pensamiento, por la multiplicidad de 
sus escritos, por la extrema variedad de las cuestiones que 
afronta y del modo como las afronta, por la diversidad del 
lenguaje y también, a veces, por la incertidumbre típica de 
los grandes iniciadores, por la evolución de su pensa- 
miento y la falta de sistema y también, en fin, por los lími- 
tes de que adolece, como todo pensamiento humano. Sólo 
quien logre superar con paciencia todos estos obstáculos 
hallará al verdadero Agustín; el Agustín de los escritos, «en 
los que los fieles lo encuentran siempre vivo» (POSIDIO, 
Vita 31,8); el Agustín de la historia, mucho más rico y ar- 
monioso de como lo hacen aparecer interpretaciones pre- 
cipitadas o los agustinismos a la moda. 

Tras presentar sus escritos, trazaremos una breve sínte- 
sis de su pensamiento con citas abundantes, para que el 
lector pueda rehacer por su cuenta nuestra labor de re- 
construcción. 



III. Obras 

1. Fuentes 

Las fuentes para conocer la producción literaria del 
Obispo de Hipona son dos, y ambas incompletas: las Re- 
tractationes , de Agustín, y el Indiculus, de Posidio. Agustín 



Obras 



421 



proyectaba las primeras ya en el 412 (Ep. 143,2), pero las 
emprendió sólo en el 426-427 (Retract. II 51; De doct. 
chr. IV 24,53), sometiendo a un minucioso examen de 
conciencia toda su producción literaria. Divide su obra, se- 
gún el género literario, en libros, cartas y tratados. Pudo 
examinar sólo los libros, y halló que eran 232, reunidos en 
93 obras, que recorre por orden cronológico para que el 
lector pudiera apreciar «cómo había progresado escri- 
biendo» (pról. 1). Le faltó tiempo para reseñar las cartas y 
tratados, que constituyen una buena parte, aunque no la 
principal, de su producción. Además del obvio interés bi- 
bliográfico y autobiográfico, las Retractationes son sumamen- 
te importantes desde el punto de vista doctrinal por ofrecer 
la clave de lectura de su obra y dar a conocer las últimas 
posiciones de Agustín. 

Ediciones: PL 32,583-656, P. Knoll: CSEL 36-2(1902). 

Traducciones: Alemana: C. J. Perl (Paderborn 19 7 6). — Fran- 
cesa: G. Bardy: BA 12,274-447 (con texto).— Inglesa: M. I. BO- 
GAN: FC 60(1968) p. 1-322. — Italiana: P. MoNTANARI (Fi- 
renze 1949). 

Estudios: A. HARNACK, Die «Retraktationen» A.'s: 
SPAW(1905) 1096-1 1M; J. DE Ghellinck, Les «Rétractations» 
de St. A.: NRTh 57(1930)481-500 (= Patristique et moyen age III 
[Gembloux 1948] p. 341-365); M. J. LAGRANGE, Les «Rétracta- 
tions» exégétiques de s. A.: MSCA II 373-396; M. F. Eller, The 
«Retractationes» of. S. A., CH 18(1949)171-184; J. Burnaby, 
The «Retractationes» of S. A.: Self-Criticism or Apología?: Aug 
Mag I 85-92; L. J. VAN DER LOF, A. a-t-il changí d'intention pen- 
dant la composition des Rétractations?: AugL 16(1966)5-10. 

Posidio añadió a su Vita Augustini una lista o Indiculus 
de las obras (ed.: PL 46,5-22; A.WilMART: 
MSCA II 161-208), con 1.030 números entre libros, cartas 
y tratados, «sin incluir — aclara — aquellas que no se pue- 
den contar, porque no les asignó un número», probable 
referencia al catálogo de las obras existentes en la biblio- 
teca de Hipona (Retract. II 41), del que dependen el Indi- 
culus y las Retractationes. A pesar de las omisiones y de 
algún que otro descuido, es un documento de valor. 

En la presentación de las obras agustinianas seguiremos 
la distribución por géneros literarios establecida por San 
Agustín — libros, cartas y tratados — ; pero, para comodi- 



422 



San Agustín 



dad del lector, adoptamos un orden sistemático, divi- 
diendo los primeros en obras autobiográficas, filosóficas, 
apologéticas, dogmáticas, morales y pastorales, monásticas, 
exegeticas y polémicas 

Manuscritos Acerca de la tradición manuscrita, baste señalar 
el repertorio sistemático que publica la Osterreischische Akademie 
der Wissenschaften, Dte handschriftliche Uberlieferung der 
Werke des hl A (Wien 1969ss) del que han aparecido los volú- 
menes correspondientes a Italia, Gran Bretaña e Irlanda, Polonia, 
Países Escandinavos, Dinamarca, Finlandia, Suecia, España y 
Portugal, Alemania Federal y Berlín occidental 

Indices concordancias Catalogus verborum quae in operibus s A 
inveniuntur I Tractatus tn Ioannem II Enarrattones in 
P 'salmos 1 -50 (Eindhoven 1977-19 7 8) Vorarbeiten zu einem Augus- 
tinus Lexikon (Wien 197 3ss) (han aparecido hasta ahora los índi- 
ces de De ordine, Contra académicos y De utthtate credendt) 



2 Libros 

í Autobiográficos 

Son dos, y descuellan por su originalidad e importancia las 
Confestones y las Retractationes Cf supra, p 406-409 y 42 1 



2 Filosóficos 

Los Diálogos, escritos después de la conversión y antes 
de su ordenación sacerdotal (386-391) en Casiciaco, Milán, 
Roma y Tagaste, afrontan los grandes problemas de la filo- 
sofía la certeza, la felicidad, el orden, la inmortalidad y 
grandeza del alma, la existencia de Dios, la libertad del 
hombre, la razón del mal, el maestro interior Son obras de 
juventud, que imponen recurrir a las obras de la madurez 
en busca de confirmación o aclaraciones 

Estudios Sobre su historicidad A GuDEMAN, Sind dte «Dialo- 
gue» A s historisch?, en Silvae Monacenses (Munchen 1926) p 16 
27 R PHILIPPSON, Sind dte «Dialoge» As historisch? 
RhM 80(1931)144 150, B L Meulebroek, The Histortcal Cha- 
racter of A 's Casstctacum «Dialogues» Mnem 13(1947)203-229 
J J O'MEARA, The Htstortctty of the Early «Dialogues» of S A 
VC 5(1951)150-178, O Perler, Recherches sur les «Dialogues» et 
le site de Cassiciacum Augustinus 13(1968)345-352 



Obras 



423 



Doctrina D E ROBERTS, en R W BATTENHOUSE (ed ), A 
Companion to the Study of St A (New York 1955) p 93-126, 
A GUZZO, Dal «Contra Académicos» al «De vera rehgione» (To- 
rmo 1957), J MORAN, La teoría de la admonición en los «Diálogos» 
de S A Augustinus 13(1968)257-271 J OROZ Reta, Los díalo 
gos de Casictaco Algunas observaciones estilísticas íbid ,327 344, 

V PRATOLA, Problemi agostiniani (LAquila 1969), B R VOSS, 
Der «Dialog» in der fruhchristluhen Literatur (Munchen 1970), 
M A MOLINA, Felicidad y sabiduría A en noviembre del 186 
Augustinus 18(1973)355 372 

a) En Casiciaco (noviembre del 386 a marzo del 387) 

1 Contra académicos o De academias librt III combate 
el escepticismo para devolver al hombre la esperanza de 
encontrar la verdad (Retract 1,1,1, Ep 1) 

Ediciones PL 32,905-958, P Knoll CSEL 63 3 (1922), 
W M GREEN [Stromata patrística et mediaevalia 2] (Utrecht 
1956), ID CCL 29(1970)1-61 

Tradumones Alemana B R VOSS, en A Philosophische Fruh- 
dialoge (Zunch Munchen 19 7 3) p 25-143 (con texto) — Española 

V Capanaga BAC 3(21)1 234 (con texto) —Francesa R Joli 
VET BA 4(1948)15 203 (con texto) solo trad , París 1955 — In- 
glesas M P Garvey (Milwaukee 1942), D J Kavanagh 
FC 2(1948)103 222 J J O'MEARA ACW 12(1951 ) —Italianas 
L Nutrimento (Treviso 1957) D Gentili NBA 

3 1(1970)25 165 (con texto) —Polaca K Augustyniak (Wars- 
zawa 1953) —Fort uguesa V DE ALMEIDA (Coimbra 1957) 

Estudios B J DlGGS, St A Agatnst the Academictans 
Traditio 7(1949-1950)73 93, J Oroz Reta, «Contra Académicos» 
de S A Estudio literario Helmantica 6(1955)131-149 G Pfli 
GERSDORFFER, Sotas sobre algunos textos de S A en sus obras «Con- 
tra Académicos» y «De beata vita» CD 176(1963)464-488, 
J A Mourant, A and the «Academics» RAug 4(1966)67 96, 
C ANDRESEN, Gedenken zum philosophischen Bildungshorizont vor 
und tn Casstctacum Augustinus 13(1968)77 98 L ClLLERUELO, 
La primera meditación agusttntana íbid , 109-123, P VAIENTIN, 
Un «protrepttque» conserve de l Antiquite le «Contra Académicos» de 
s A RSR 43(1969)-26 97 117, P HADOT, Le «Contra Académi- 
cos» de s A et l'htstoire de l Academie Annuaire de l'Ecole pratique 
des Hautes Etudes, sect 5 77(1969-1970)291-297, J J 
O'MEARA, Plottnus and A Exegesis of «Contra Académicos» 
2 5 Revue Internationale de philosophie 24( 1970)32 1-337, 
G MADEC, Pour l interpretaron de «Contra Académicos» 2,2,5 
REAug 17(1971)322-328 



424 



San Agustín 



2. De beata vita líber I Diálogo celebrado los días 13 
al 15 de noviembre del 386, en el que demuestra que la 
vida feliz consiste en el conocimiento de Dios (Retract. I 2) 

Ediciones PL 32,959-976, P Knoll CSEL 63-3(1922)89- 
116, W M GREEN [Stromata patrística et mediaevalia 2] 
(Utrecht 1955) ^9 95, Id CCL 29(1970)65-85 

Iraducciones Alemana I SCHWARZ-KlRCHENBAUER y 
W SCHWARZ, en A P hilosop hi s c he Fruhdialoge 
(Munchen-Zunch 1972) p 145-213 (con texto) — Españolas 
V Capanaga BAC 1(10)522-666 (con texto), A Herrera 
Benes (Madrid 1955)— Francesa R Jolivet BA 4,223-284 (con 
texto, solo trad , París 1955 ) -inglesas E TOURSCHER (Phila 
delphia 1937), L SCHOPP FC 2,27-84 —Italianas B NERI (Fi- 
renze 1930), S Candela (Napoh 1954), A M D'Angelo 
(Roma 1959), D Gentili NBA 3-1,183-225 (con texto)— Po- 
laca A SwiDEREK (Warszawa 1953) 

Estudios E Dutoit, A et le dialogue du «De beata vita» 
MH 6(1949)33-48, A VAN DuiNKERKEN, S A over het gelukkige 
leven Mensen en meningen (1951) 113-151, L Alfonsi, S A 
«De beata vita» c4 RFIC 36( 1958)249-254, J DoiGNON, Votes 
de critique textuelle sur le «De beata vita» de s A REAug 23 
(1977)63-82 

3 De ordine libn II. Propone el problema de la exis- 
tencia del mal y la Providencia, mas, ante la dificultad de la 
cuestión para sus interlocutores, Agustín pasa a tratar del 
orden a seguir en los estudios (Retract I 3) 

Ediciones PL 32,977-1020, P Knoll CSEL 63-3(1922)121- 
185, W M GREEN, [Stromata patrística et mediaevalia 2] 
(Utrecht 1955) p 97-148, Id CCL 29(1970)87-137 

Traducciones Alemanas C J Perl (Paderborn 1952), E MUH 
LENBERG, A Philosopbische Fruhdialoge (Munchen-Zunch 1972) 
p 2 1 5-2 33 (con texto) — Española V Capanaga 
BAC 1(10)673-812 (con texto) —Inglesa RPRusSELL 
FC 2,227-332 — Francesa R JOLIVET, BA 3(1948) (con texto, 
trad sola, París 1955) — Italianas A M MOSCHETTI (Fi- 
renze 1941), D Gentili NBA 3-1,245-359 (con texto) —Japo- 
nesa W Takahashi (Tokio 1954) — Polaca J Modrzejewski 
(Warszawa 1953) 

Estudios A Dyroff, Uber Form und Begriffsgebalt des augusti- 
mschen Scbrift «De ordine» AurAug 15-62, I QuiLES, La interio- 
ridad en el diálogo agustiniano «Del orden» Ciencia y 



Obras 



425 



fe 11(1955)75-94, A SOLIGNAC, Rémimscemes plotiniennes et 
porphyriennet dans le debut du «De ordine» de s A 
APh 20(1957)446-465, S U Zuidema, De ordo-idee in A dialoog 
«De ordine» Phi] Reformata 28(1963)1-18, K A WOHLFARTH, 
Der metaphysische Ansatz bei A (Meisenheim 1969), H H Gu- 
NERMANN, Literarische und philosopbiscbe 1 radition im ersten ~la- 
gesgesprach von A ' «De ordine» RAug 9(19 7 4)183-226 

4 Sohloquiorum hbri II Expone las condiciones para 
la búsqueda y posesión de Dios y el argumento en favor de 
la inmortalidad del alma, a saber, la presencia en ella de la 
verdad inmortal (Retract I 4) 

Ediciones PL 32,869-904 W H P Muller (Bern 1954 y 
Munchen-Zunch 1954) (texto por H Fuchs, con trad al ) 

traducciones Alemanas L SCHOPP y A DYROFF (Mun- 
chen 1938), P Remark (Munchen 2 1953), C J PERL (Pader- 
born 1955 ) —Española V Capanaga BAC 1(10)489-614 (con 
texto) —Francesa P DE LABRIOLLE BA 5(1948)24-163 (con 
texto, trad sola, París 1955 ) —Inglesas C C Starburk 
LNPF 1 d ser 7(1883)538-560, R E Cleveland (Boston 1910), 
Th FGilligan FC 2,333-426, J H S BURLEIGH (Lon- 
don 1953) — Italianas P Montanari (Firenze 1930), G San- 
dri (Brescia 1950), A M D' Angelo (Roma 1956), D Gentili 
NBA 3-1,361-487 (con texto), A Marzullo (Varese- 
Milano 1972) (con texto) --Polaca A SwiDEREK (Wars- 
zawa 195 3 ) 

Estudios V LuQUE, La oración agustiniana de ayer y de siempre 
Crisis 1(1954)551-572, I QuiLES, La interioridad agustiniana en 
los «Soliloquios» Ciencia y fe 10(1954)25-48, R ACWORTH, 
St A and the T heologtcal Argument for the Inmortahty of the Soul 
DR 75(1957)215-221, A VlNAYO GONZALEZ, Angustia y ansie- 
dad del hombre pecador Fenomenología de la angustia en los «Solilo- 
quios» de San Agustín Studium Legionense 1(1960)137-256, 
Q CATAUDELLA, / «Soliloqui» di A e d libro 1 0 delle «Tuscula- 
nae» Aevum 4()( 1966)550-552, G RAEITHEL, Das Gebet in den 
«Soliloquien» A s ZRG 20(1968)139-153 (cf REAug 15 
[1969]285) 

b) En Milán (antes del bautismo) 

5 De immortalitate ammae líber I. Notas concisas y 
oscuras destinadas a completar el libro precedente (Re- 
tract I 5). 

Ediciones PL 32, 1 02 1 - 1 034 , H Fuchs (Munchen- 
Zunch 1954) (con trad al de W H P Muller) 



Patrología 3 



15 



426 



San Agustín 



Traducciones Española J BEZ1C (Buenos Aires 1954) — 
Francesa P DE LABRIOLLE BA 5, 170-219 (con texto, trad sola, 
París 1955) —Inglesa F E ToURSCHER (Philadelphia 1937), 
L Schopp FC 4(1947)1-47 -italiana D Gentili NBA 
3 1(1970)505-547 (con texto) —Polaca M Tomaszewski 
(Warszawa 1953) 

Estudios J A MOURANT, Remarks on the «De tmmortahtate 
antmae» AugS 2( 197 1 )2 13-2 17, C W WOLFSKEEL, A uber dte 
Weltseele tn der Schrift «De tmmortahtate antmae» Theta 
Pi 1(1972)81 103, ID, Ist A in «De tmmortahtate antmae» von der 
G edankenwelt des P orphyrtos beetnflusst worden? 
VC 26(1972)130 145 

6 Dtsciphnarum hbri Vasta enciclopedia, según el 
modelo de Varrón, con el fin de mostrar como se pueda y 
se deba ascender a Dios a partir de las cosas materiales 
Llevo a cabo sólo el De grammattea (perdido), y mas tarde, 
el De música, de las otras partes en programa (dialéctica, 
retórica, geometría, aritmética y filosofía) sólo redactó al- 
gunos apuntes perdidos, «pero creo que algunos los ten- 
gan» (Retract I 6) 

c) En Roma (otoño del 387 a julio o agosto del 388) 

7 De quantitatae antmae líber I Trata diversas cues- 
tiones sobre el alma, y en especial de su espiritualidad y de 
la gradual ascensión hacia la contemplación (Retract I 8) 

Ediciones PL 32,1035 1080 

Traduciones Alemana C J PERL (Paderborn 1960), 
K H LUTCKE, en A P htlosophts che Spatdtaloge 
(Zunch-Munich 1973) (con texto) — Española E CUEVAS 
BAC 3(21)523-665 (con texto) —Francesa P DE Labriolle 
BA 5,221-396 (con texto, trad sola, París 1955) -inglesas 
J J McMahon FC 4,49-149, J M Colleran ACW 9( 2 1964), 
F E TOURSCHER (Philadelphia 1933) (con texto) — Italiana 
D Gentili NBA 3-2,11 133 (con texto) —Polaca D Tur 
KOWSKA (Warszawa 1953) 

Estudios A CATURELLl, Los grados de perfección del alma según 
s A Sapientia 9(1954)254-271, A BENITO y DURAN, El diálogo de 
la cuantivalencta del alma de S A Augustinus 7(1962)175 202 

8 De libero arbitrio libri III Empezados en Roma y 
acabados en Hipona entre el 391 y el 395, tratan amplia- 



Obras 



427 



mente el problema del origen del mal y cuestiones anejas, 
como la libertad, la ley moral, la existencia de Dios y la 
presciencia divina Obra tan importante como debatida, 
que permite comparar la postura agustiniana antes y des- 
pués de la controversia pelagiana (Retract I 9) 

Ediciones PL 32,1221 1310, W M Green CSEL 74( 1956), 
ID CCL 29(1970)21 1 321 

Traducciones Alemanas C J Perl (Paderborn 2 1962), 
W THIMME (Zunch 1962) (con texto de W Green) — Española 
E SEIJAS BAC 3(21)248-521 (con texto) — Francesas F J THON- 
NARD BA6(1941)123-471,G Madec BA 2 6(1976)155-529(am- 
bas con texto) —Inglesas M PONTIFEX ACW 22(1955), 
A S BENJAMIN-L H HACKSTAFF (Indianapohs 1964), 
R P RUSSELL FC 54(1968) — Italianas P MoNTANARI (Fi- 
renze 1939), G Baravalle (Roma 1960), D GENTILI NBA 
3-2,135-377 (con texto) —Japonesa Imaizumi Saburo (Tokio 
1966) — Polaca A TROMBALA (Warszawa 1953) 

Estudios P SEJOURNE, Les converstons de s A d'apres le «De 
libero arbitrio» RSR 25( 195 1 )243-264 333-363, H DE LUBAC, 
Vote sur s A «De libero arbitrio» 1,20,65 AugMag III 279-286, 
A Trape, Un celebre testo di S A su «l'ignoranza e la difficolta» e 
l«0p imp contra luí » AugMag II "'95 803, R J O'CONNELL, 
«De libero arbitrio» I Stoicism Revtstted AugS 1(1970)49-68, 
cf infra la bibliografía en los apartados sobre la libertad, el mal y la 
existencia de Dios 

d) En Tagaste (388-391) 

9 De música libri VI» Tratado sobre el ritmo, al que 
debía seguir otro sobre la melodía (Ep 101,3-4) El li- 
bro VI enseña a remontarse de los números mudables al 
número inmutable que es Dios (Retract I 6,11) 

Ediciones PL 32, 1081-1 194 

Traducciones Alemana C J PERL (Paderborn 1940, 
1 1962)— Francesa G FlNAERT y F J THONNARD BA 7(1947) 
(con texto, trad sola, París 1955) — Inglesa R C TALIAFERRO 
FC 4,151-379 — Italianas G Marzi (Firenze 1969), D Gentili 
NBA 3-2,379-707 (ambas con texto) —Polaca D TuRKOWSKA 
(Warszawa 1954) 

Estudios Bibliografía en NBA 3-2,393-395, F Amerio, // 
«De música» di S A Tormo 1929) Did n s 8 [1929], K Svo 
BODA, L'esthettque de s A et ses sources (París 1933) (trad esp , 



428 



San Agustín 



Madrid 1958), H DAVENSON [= H I MARROU], Traite de la mu- 
sique selon l'esprtt de s A (Neuchátel 1942), A I H VlNCENT, 
Analyse du traite de metrique et de rytbmique de i A intitulé «De 
música» (París 1949), K MAYER Baer, Psycbologic and Ontologu 
Ideas in A 's «De música» Journal of AestheticS and Art 
Cnticism 11(1952-53)224-230, C DEL Grande, S A e la música 
Rassegna musicale 3(1953)269-277, A Squire, The Cosmu 
Dance Reflections on the «De música» of S A 
Blackfnars 35(1954)477-484, C J Perl, A und die Musik 
AugMag III 439-452, H I Marrou, S A et la fin de la culture 
antique (París 1958), W TAKAHASHI, On S A's «De música» 
Sophia 8(Tokio 1959)79-89 

10 «De magistro líber I» Diálogo con su hijo Adeo- 
dato en que se demuestra que el hombre aprende la cien- 
cia del maestro interior que es Dios Importante para el 
estudio de la pedagogía (Retract I 12) 

Ediciones PL 32, 1 193-1220, G Weigel CSEL 77-4( 1961 )- 
3-55, K D Daur CCL 29(1970)15 7 -203 

Traducciones Alemanas H HORNSTEIN (Dusseldorf 1957 ), 
C J Perl (Paderborn "1974), G Weigel, en A Pbilosophische 
Spatdtaloge (Zurich-Munich 19 7 3 ) p 247-385 (con texto), 
E SCHADEL (Bamberg 19 7 5 ) (con comentario) — Españolas 
M Martínez BAC 3(21)667-757 (con texto), L BaCIERO (Sala- 
manca 1972)— -francesas F J Thonnard BA 6,13-121, 
G Madec BA 2 6(1976)7-153 (con texto) — Holandesa G Wij 
DEVELD (Amsterdam 1937) (con texto y comentario) — Inglesas 
J M Colleran ACW 9(1950), R P Russeix FC 59(1968) — 
Italianas D BASSI CPS 1 1(194 1) (con texto), A GUZZO (Firenze 
1927), G CAPASSO(Roma 1953), A Mura (Roma 1965) (con tex- 
to), M CASOTTI (Brescia 1968) (con texto), F V LoMBARDi (Pa- 
dova 1968), D Gentili NBA 3-2,^23-795 (con texto ) —Polaca 
J MODRZEJEWSKI ( Warszawa 1 95 3 ) — Portuguesa R RlCCI 
(Porto Alegre 1956) 

Estudios Bibliografía en NBA 3-2,719-^22, F X EGGERS 
DORFER, Der hl A ais Padagoge und setne Bedeutung fur die Ges- 
chichte der Bildung (Freiburg Br 1907), M CASOTTI, // «De ma- 
gistro» di S A e il método intuitivo Rivista di filosofía neo- 
scolastica, suppl 2 3(1931)57-74, L ALLEVI, / fondamenti della pe- 
dagogía nel «De magistro» di S A e san Tommaso 
SC 45(1937)545-561, J M Colleran, The Treatises «De magis- 
tro» of S A and St Thomas (Roma 1945), B NARDI, // pensiero 
pedagógico del medioevo (Firenze 1956), G BELLOTTI, Veducazione 
in S A (Bergamo 1963), L R PATANÉ, // pensiero pedagógico di 
S A (Bologna 1967), L ALFONSI, S A e i metodi educativi 
dell'antuhita Studi Romani 19(1971)253-263, G MADEC, Ana- 
lyse du «De magistro» REAug 2 1(1975 )63-7 1 



Obras 



429 



3 Apologéticos 

Incluimos en esta categoría las obras escritas en de- 
fensa de la fe contra los paganos o contra los negadores de 
la fe en nombre de la razón 

1 De vera rehgione líber I Compuesto en Tagaste el 
390 Dios Trinidad debe ser honrado con la religión ver- 
dadera, que ni los paganos ni los herejes poseen, sino sólo 
la Iglesia católica, la única ortodoxa, es decir, «depositaría 
íntegra de la verdad», el dualismo maniqueo es absurdo, 
Dios guía a los hombres a la salvación con la fuerza de la 
razón y la autoridad de la fe, también los vicios amonestan 
a los hombres a buscar a Dios, el designio de la salvación 
se realiza a través de la historia y la profecía Este escrito 
es una pequeña obra maestra que contiene en embrión 
muchas ideas del De civitate Dei (Retract I 3) 

Ediciones PL 34.121-P2, WMGreen CSEL 77( 1961 ), 
K D Daur CCL 32(1962)169 260 

Traducciones Alemanas C J Perl (Paderborn 1957, M974), 
W THIMME (Zunch-Stuttgart 1962) —Española V CAPANAGA 
BAC 4( 30)69-209 (con texto ) --Francesa J PEGON 
BA 8(1951)9-191 (con texto) — Inglesa J H BURLEIGH, A Earlier 
Writings (London-Philadelphia 1953) p 2 18,283 -italianas 
S Colombo (Tormo 1925, *1945), S CORASSALI (Tormo 1930) 
(con texto), A NENO (Firenze 1933), C MARZIONI (Fi- 
renze 1935), ID, (Firenze 1937 y Roma 1954) (con texto), 
F M BONGIOANNI (Milano- Verona 1938), P ROTTA (To- 
rmo 1938), D BASSI CPS 11 (Tormo 1942) (ton texto), G CA 
passo (Roma 1953) 

Estudios A VECCHI, // concetto di filosofía e il problema del corso 
storico nel «De vera rehgione» di S A en Actes du XI Congres mt 
de philosophie (Louvain 1953) XIV p 282-291, G FOLLIET, «Mis- 
cela» ou «Miseria» (Aug , «De vera reí » 9,16) REAug 14(1968) 
27-46 

2 De utilitate credendi líber I Del 391, es el primer 
escrito de Agustín sacerdote y ofrece un análisis profundo 
de las relaciones entre fe y razón y la demostración de la 
verdad de la fe católica, que no es una fe ciega, porque se 
funda en argumentos irrefutables (Retract I 14). 



Ediciones PL 42,65-92, J Zycha CSEL 25-1(1891)3-48 



430 



San Agustín 



Traducciones Alemana C J PFRL (Paderborn 1966) — Espa 
ñola BAC 4(30)829 889 (con tt\io) — Francesas J PEGON 
BA 8,209-301 (con texto) —Ingesas C L CuRNiSH LNPF last 
ser 3(1887)347-366 L Meagher FC 4,381 442, J H S Bur 
LEIGH, A Earher Writings (London Philadelphia 195 3 ) p 284 
32 3 — Italianas NCASACCA (Bologna 1918, Firenze 1930) 
D Bassi CPS 3 (Tormo 1936) (con texto) 

Estudios P BATIFFOL, Autour de «De utüitate credendi» de 
S A RBibl 14(1917)9-53 f de Castro, kl método apologético 
agusttntano en el libro «De uttlitate ctedendt» REyC 4(1931)11- 
2 119 

3 De fide rerum quae non videntur Itber I Tratado so- 
bre el mismo argumento que el anterior, compuesto des 
pues de las leyes de Honorio del 399 Sobre la autentici- 
dad cf ep 231,7 

Ediciones PL 40,171-180, M F McDonald (PSt 84] (Wash- 
ington 1950) (con trad ing y comentario) 

Traducciones Española H Rodríguez BAC 4(30)795-817 
(con texto) — Francesa J PEGON BA 8,311 341 (con 
texto)— inglesa C L CORNISH LNPF last ser 3,337-343 

4 De dtvinatione daemonum líber I Del 406-408, 
compara las predicciones atribuidas a los demonios con las 
profecías (Retract II 30) 

Ediciones PL 40,581-592 J Zycha CSEL 41(1900)597-618 

Traducciones Francesa J BOUTET BA 10(1952)655 693 (con 
texto) — Holandesa H J GEERLINGS, De anttke daemonologie en 
A' schrijft «De divinatione daemonum» ('s Gravenhage 195 3 ) 
p 113-139 (con amplio estudio) — Inglesa R BFNTWORTH 
Brown FC 27(1955)417 440 

Estudios T G TerHAAR, De divinatione daemonum, enMtscel- 
lanea Augustiniana (Rotterdam 1930) p 323-340 

5 Quaestiones expositae contra paganos VI Del 406 al 
412, editada con el epistolario como ep 102 (Re- 
tract II 31), responden a seis objeciones (sobre la resu- 
rrección, el tiempo de la religión cristiana, la distinción en- 
tre sacrificios cristianos y paganos, etc ) del filosofo Porfi- 
rio, del que se ocupará en muchas páginas del De ctvtta- 
te Dei 



Obras 



431 



Ediciones PL 33,370-386 A Goldbacher CSEL 3- 
4 2(1898)554-577 Para las traducciones cf Cartas 

6 De ctvttate Dei hbri XXII Una de las obras maes- 
tras de Agustín y acaso la primera de ellas, síntesis de su 
pensamiento filosófico, teológico y político y una de las 
obras más significativas de la literatura cristiana y univer- 
sal Su autor la llama «obra grande y ardua», «obra gigan- 
tesca» Su composición se extiende del 413 al 426 y la 
publico en vanas partes (los tres primeros libros, el 414, el 
4 y 5, el 415, el 417, del 6 al 10, y en el 418-419 trabajaba 
en el 14), aunque toda ella obedece a un plan unitario pre- 
vio (De av Det I 35-36) La ocasión que lo movió a escri- 
birla fueron las acusaciones de los paganos contra el cris- 
tianismo, sobre todo a raíz del saqueo de Roma del 410 
Se divide en dos partes la primera (1 1-10) combate el pa- 
ganismo, la segunda (1 11-22) expone y defiende la doc- 
trina cristiana La primera se subdivide en dos secciones, 
de las cuales la primera (1 1-5) denuncia la incapacidad so- 
cial, y la segunda (1 6-10), la incapacidad espiritual del pa- 
ganismo La segunda parte se subdivide en tres secciones 
de cuatro libros, que exponen el origen, el itinerario y el 
destino de las dos ciudades, de Dios y del mundo El plan 
de composición es perfecto, aunque no falten digresiones 
ocasionales (Retract II 43, Ep 212-A, 184- A) 

Tesis central de la obra es la Providencia divina, 
que ilumina y guia la historia de la humanidad, dividida en 
dos ciudades, nacidas de dos amores, el amor de sí y el 
amor de Dios El drama de la historia comprende cinco 
actos la creación, el pecado de los angeles y del hombre, 
la preparación de la venida de Cristo, la encarnación, la 
Iglesia y el destino final Al tratar de cada uno de estos 
actos, Agustín afronta y resuelve, con la luz de la razón y 
de la fe — por eso es, a la vez, filosofía y teología — , los 
grandes problemas de la historia el problema de los oríge- 
nes, de la presencia del mal, de la lucha entre el bien y el 
mal, de la victoria del bien sobre el mal y de su eterno 
destino El De ctvttate Det fue muy leído y ejerció pro- 
fundo influjo en la Edad Media La bibliografía relativa a 
esta obra es particularmente compleja y abundante, prueba 
de su valor y actualidad perennes 

Ediciones PL 41,13-804, B Dombart y A Kalb BT 
(Leip?ig 4 1928 1929) (- CCL4^ 48[1955]), E Hoffmann 
CSEL 40(1899-1900), J E C Welldon (London 1924) 



432 San Agustín 

Traducciones Alemanas A SCHRODER BKV 2 (1911-1916), 
C J Perl (Salzburg 1951-1953), W Thimme (Zunch 1955), 
J BERNHART (Stuttgart 1955) — Checoslovaca M PATOPRSTY 
(Vojtecha 1948)— Españolas L RiBER (Barcelona 1953) (1 1-5, 
contexto), J Moran BAC 17-18 (177-178), S Santamarta y 
M Fuertes BAC 1 H-18(177-178) (ambas con texto) — Griega 
A DALEZIOS (Atenas 1954-1956) —Holandesa J Wytzes (Kam- 
pen 1947)— -Inglesas J HEALEY (Farran 1900), J HEALEY y 
E BARKER (London-Toronto 1 1945), M Dods (New York 
2 1950), FC 8,14 y 24 (New York 2 1950 1954), E Barrer (New 
York London 1954), LCL411-417 (London 1957 1972) (con 
texto) — Italianas C Giorgi (Firenze 1927-1930), C Costa 
CPS 7 8 (Tormo 1939) (1 1-5, con texto), C BorGOGNO (Roma 
M963), D GENTILI NBA 5(1978) (el vol 2 1 11-22 en prepara- 
ción, con texto) — Polaca W Kubicki (Poznan 1930- 
1934) — Portuguesa O Paes Leme y R Azzi (Sao Paulo 
1961)— Rusa Academia de Kiev (Kiev 1890) (reed Bru- 
xelles 1974)— Sueca Sv Lidman (1921, =1964) 

Bibliografías J M DEL ESTAL, Historiografía de la «Ciudad de 
Dios» [ = CdD] de 1928 a 1954 CD 167(1955)647-774, E Lamí 
RANDE, Un stecle et demi d'etudes sur l'ecdestologie de S A 
REAug 8(1962)1-125, Id , Supplement REAug 17(19" 7 1 )177-182, 
G HASrNHOR, Les traductions romanes du «De civitate Dei» I La 
trad italienne Revue de l'histoire des textes 5(1975)169-238 

Ocasión y estructura F Cayre, La «Cite de Dieu» [= CdD] 
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Obras 



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434 San Agustín 

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d'apres la CdD Augustinus 12(1967)193-208, J CAMPOS, La 
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recht und Staat nach der Lehre der alten Kirche (Freiburg 
Br 1914), J M FiGGiS, The Política! Aspects of S A's «De av 
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Obras 



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nque Revue de philosophie 30(1930)539-556, G RobeRts, II 
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436 



San Agustín 



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vía 1974) p 15-27, M Ferrini, La visione agostiniana della cttta 
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Obras 



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d'Occtdent Giornale di metafísica 9(1954)449-463, U A PADO- 
VANI, Storicismo teológico agostiniano Humamtas 9(1954)449-463, 
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«De civ Det» Médium Aevum 25(1956)140-153, U Mariani, 
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H X ARQUIIXIÉRE, L'augustinisme pohtique (París 2 1956), 
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protestanttsme américain REAug 5(1959)207-221, P GEROSA, 
L'umanesimo cristiano dd Petrarca L'influenza agosttniana (To- 
rmo 1966), P BREZZI, // superamento dello schema agostiniano nella 
stonografia medievale (Tormo 1975), G MORRA, L'agostinismo me- 
dievale e S Bonaventura, en Questioni di storta della filosofía (Bres- 
cia 1975) I p 579-615, J Preaux, De la cite de Dieu a la cité sé- 
culiere de H Cox, en Problemes d'histotre du christianisme (Bru- 
xelles 1973) III p 73-97, W Takahashi, The Contempora- 
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Thought 14(1972)1-15 (en )ap resumen ing p 175), G DEL 
TON, Timón e speranze per l'avvenire. Divinitas 17(1973)5-18, 
S A KAMER, Orthodox and Revolutionary Theology ofHtstory m the 
Mtddle Ages Diss (Louisville 1976) 



4r '° San Agustín 

4 Dogmáticos 



1 De fide et symbolo líber I Explicación del símbolo 
propuesta por Agustín en octubre del 393 ante los obispos 
africanos reunidos en el concilio de Hipona m secretario 
Basiltcae Pacts (Retract I 17) Importante para conocer los 
primeros pasos de la doctrina trinitaria agustiniana 

Ediciones PL 40,181 196 J Zycha CSEL 41(1900)1-32 

Traducciones Alemana C J Perl (Paderborn 1968) — Fran- 
cesa J RiviERE BA 9,19 75 (con texto) —Inglesa J H S BuR 
LEIGH, Augustine Earlier Writings (London,PhiladeIphia 195 3 ) 
P 349-369 R P Russell FC 27(1955)31 1-345 

2 De diversis quaestiontbus octogtnta tribus líber 1 
Compuesto entre el 388 y el 396, fruto de conversaciones 
familiares, en que respondía a las cuestiones de carácter 
filosófico, dogmático y exegetico que le venían presentadas, 
y reunidas en un libro después de su consagración epis- 
copal (Retract I 26) 

Ediciones PL40.11 100 A Mutzenbecher CCL 4 
4-A(1975)l 1-249 

Traducción Francesa J A BECKAERT BA 10,52-379 (con 
texto ) 

3 De diversis quaesttontbus ad Simplictanum librt II 
Obra exegetica, pero de elevado ínteres dogmático, dedi- 
cada a Simpliciano, obispo de Milán y sucesor de Ambro- 
sio (por tanto, después del 4 de abril del 397), con explica- 
ciones de cuestiones tomadas de la carta a los Romanos y 
del libro II de los Reyes El libro I es indispensable para 
conocer la doctrina agustiniana sobre la gracia, pues en el 
Agustín, corrigiendo su errada postura inicial, sostiene sin 
ambages la necesidad y la gratuidad de la gracia para el 
inicio de la fe y el deseo de la conversión (Retract II 1) 

Ediciones PL 40,101 148, A Mutzenbecher 
CCL 44(1970) 

Traducciones Española V Capanaga BAC 9(79)60-169 
(con texto) — Francesa J BOUTET BA 10,410 579 (con 
texto) — Inglesa J H S BuRLElGH, A Earlier Wrttings 
(London-Philadelphia 1953) p 370-406 (1 1) 



Obras 



Estudios A CASAMASSA, // penstero di S A nel 196-197 
(Roma 1919), A PlNCHERLE, La formazione teológica di S A 
(Roma 1948) A ZEOLI, La teología agostimana della grazia fino 
alie «Quaest ad Simplicianum» (996J (Napoh 1963) (cf 
REAug 12[ 1966] 361 s) A Pincherle, Sulla formazione della dot- 
trtna agostiniana della grazia RSLR 11(1975)1-23 

4 Ad tnquisttionem lanuaru libri II (= Ep 54-55) En 
torno al 400, sobre usanzas y ritos de la Iglesia (Re- 
trac II 20) 

Ediciones PL 33,199 223, A GOLDBACHER CSEL 34- 
2(1898)158 213 Para las traducciones cf infra, Cartas 

5 De ftde et operibus líber I Del 413 Demuestra que 
la fe debe ser acompañada por las obras e invita a hacer 
valer este principio en la catequesis pre y posbautismal 
(Retract II 38) 

Ediciones PL 40,197 230 J Zycha CSEL 41(1900)33 97 

Traducciones Francesa J PEGON BA 8,354 361 (con tex 
to)— Italiana R CALZECCHl ONESTI, S A Fede operante (Vi- 
cenza 1965) — Inglesas G Lombardo, [Studies ín Sacred Theo- 
logy, 2nd ser 47] (Washington 1951) (con comentario), R J De 
FERRARI FC 27(1955)215 282 

6 De videndo Deo líber I (= Ep 147) Del 413 Trata 
de la posibilidad de ver a Dios con los ojos del cuerpo 
(cf De civ Dei XXII 29, Retract II 41) 

Ediciones PL 3 3,596-622 A Goldbacher CSEL 
44(1904)275 231, M Schmaus FP 23 (Bonn 1930) 

Traducción Holandesa L COPPENS (Nijmegen 1949) Para 
otras traducciones, cf infra, Cartas 

1 De praesentia Dei líber I (= Ep 187) Del 417, so- 
bre la inhabitacion del Espíritu Santo en el alma de los 
justos (Retract II 49) 

Ediciones PL 3 3,8 32-848, A Goldbacher 
CSEL 57(1923)81-119 Para las traducciones cf tnfra, Cartas 

8 Enchtrtdion ad Laurentium o De fide, spe et caritate 
líber I Hacia el 421, es un manual de teología según el 



440 



San Agustín 



esquema de las tres virtudes teologales, comprende la ex 
plicacion del símbolo (fe), del padrenuestro (esperanza) y 
de los preceptos morales (candad) Síntesis breve y clara 
del pensamiento teológico de Agustín (Retract II 63) 

Ediciones PL 40,23 1 290, O SCHEEL (Tubingen 1903, 3 1937), 
E Evans CCL 46(1966)49 114 

Traducciones Alemanas P SIMON (Paderborn 1925, 2 1962) 
J BARBEL (Dusseldorf) (con texto y comentario) S MlTTERER 
BKV 1 8(1925) — Española V Capanaga BAC 4(30)462 635 
(con texto)— francesa J RiviÉre BA 9(1947)102-327 (con 
texto) —Holandesas C BLOEMEN (Roermond 1931) A SlZOO y 
G C BERKHOUWER, Augustinus over het Credo Het Enchiridion en 
andere geschriften over het aposlolisch Symbool (Kampen 1941 ) — In- 
glesas J F Shaw LNPFlastser 3 (1887)237-276, L A ARAND 
ACW 3(1947) B M Peebles FC 4(1947)369-472 E Evans 
(London 1953) A C Outler (London Philadelphia 1955) 
H Paolucci (Chicago 1961)— Italianas A Tonna Barthet 
(Firenze 1931) E DE NiCOLA (Fossano 1971 ) — Polaca 
Wl Budzik (Warszawa 1952) 

Estudios M F SciACCA, Riflesioni sull'«Echirtdion» di S A 
AugS 2(1971)105 113 

9 De cura pro mortuis gerenda líber I Del 424-425, es 
la respuesta a Paulino de Ñola sobre la solicitud por los 
difuntos y la utilidad de recibir sepultura junto a las me- 
morias de los mártires (Retract II 64) 

Ediciones PL 40,591-610 J Zycha CSEL 41(1900)619-660 

Traducciones Alemana G SCHLACHTER y R ARBESMANN 
(Wurzburg 1975) — Francesa G Combés BA 2(1937)384- 
453 (con texto) —Inglesas M H Allies (London 1914), H 
Browne LNPF, lastser 3(1887)539-55 1, R J Deferrari FC 
27(1955)347-384 —Italianas C Giorgi (Firenze 1927), R CAL 
ZECCHI Onesti (Vicenza 1962) 

Estudios N SPACCAPELO, // «De cura pro mortuis gerenda» di 
S A Annotazioni di antropología SC 100(1972)98 115 L J VAN 
DER LOF, De S A a San Gregorio de Tours Sobre la intervención de 
los mártires Augustinus 19(1974)35-43 

10 De octo Dulcí tu quaesttombus líber I Escrito poco 
después del precedente (425) Las soluciones, con excep- 
ción de la quinta, sobre la elección de David, están toma- 
das de obras precedentes (Retract II 65) 



Obras 



441 



Edición PL 40,147 H() 

Traducciones Francesa G BARDY BA 10,588-643 (con tex 
to)— inglesa M E Deferrari FC 16(1952)423-466 

Estudio A MUT7ENBECHER, Zur Datierung von A <De octo 
Dukitn qq » SE 19(1969 1970)365-379 

11 De Tnnttate hbri XV La principal obra dogmá- 
tica de Agustín y una de sus obras maestras es el De Tnnt- 
tate, con la que ejerció una influencia determinante en la 
teología trinitaria de Occidente Fue llevada a cabo en dos 
etapas los doce primeros libros (difundidos antes de con- 
cluir la obra, sin saberlo y reprobándolo después su autor) 
son de los años 399 al 412, los tres últimos y la redacción 
final, en torno al 420 El plan de la obra es el siguiente 
libros I-IV, teología bíblica de la Trinidad, libros V-VII, 
teología especulativa y defensa del dogma, VIII, introduc- 
ción al conocimiento místico de Dios, IX-XIV, búsqueda 
de la imagen de la Trinidad en el hombre, XV, compendio 
y complemento del tratado Comprende, pues, a la vez la 
exposición, la defensa, la formulación, la ilustración y la 
contemplación del misterio Los aspectos más originales 
son la doctrina de las relaciones, la explicación «psicológi- 
ca», la doctrina sobre las propiedades personales del Espí- 
ritu Santo, que procede como amor, y la ilustración de las 
relaciones entre el misterio trinitario y la vida de la gracia 
(Retract II 15) / 

Ediciones PL 42,819-1098, W J MOUNTAIN CCJ,; 5t>- 
50A(1968) i* L ' 



T raducciones Alemanas M SCHMAUS BKV 2 13*^4 
(Munchen 1935 1936) Id (Munchen 1951) (selección)— Espa* 
ñola L Arias BAC 5(39) (con texto) —Francesa M Mellet, 
P Th Camelot, E Hendrikx, P Agaesse, J Moignt 
BA 15 16(1955) (con texto) —Inglesas A W Haddan y 
W G T SHEED LNPF last ser 3(1887)1-228 (incompleta), 
S McKenna FC 45(1963) — Italianas P Montan ARI (Firenze 
1932-1935), G Beschin NBA 4(1973) (con texto) —Polaca 
M Stokowska y J M Szymusiak (Poznam 1963) 

Estudios J STIGLMAYR, Zur Trinttatsspekulation und 
Tnnttatsmystik des hl A ZAM 4(1929)168-172, J Plagnieux, 
Influence de la lutte pelagienne sur le «De Trinitate» ou cbristocen- 
trisme de S A AugMag II 817-826, M SCHMAUS, Die Denkform 
As in semem Werk «de Trinitate» SAM(1962)6, D I HASSEL, 



442 



San Agustín 



Method and Sctentia in S. A A Study of Books VIII to XV tn hit 
«De Trinitate» (St. Louis 1963); A. M. La BonnardiÉre, Recher- 
ches de chronologie augustimenne (París 1965) p. 165-177, 
A. SCHINDLER, Wort und Analogte tn A.s. Trtnttdtslehre (Tübin- 
gen 1965), B Altanes., Kletne patmttsche Studten [TU 83] (Ber- 
lín 1967) (estudios sobre las fuentes de A.), E. HlLL, Karl Rah- 
ner's Remarks on the Dogmatic Treattse «De Trtnttate» and St A.: 
AugS 2(19 7 D67-80 (sobre K. RAHNER, Schriften z Theologie IV 
103-133); ID., S.A.'s «De Trtnttate». The Doctrinal Signifícame 
of lts Structure: REAug 19(1973)277-286; D. E. Daniels, The 
Argument of the «De Trtnttate» Diss (Georgia 1976). Más bibl. 
tnfra, Trinidad y NBA 4 p.cxvillss. 



5. Morales y pastorales 

1. De mendacio líber 1. Del 395; tenido por «oscuro y 
complicado» por su autor (Retract. I 27), pero no inútil. 

Ediciones: PL 40,487-518, J. Zycha CSEL 41(1900)41 1-466 

Traducciones: Alemana: P KESELING (Wurzburg 1953) 
1-61.-- Española- RFLOREZ BAC 12( 12 1 (530-607 (con 
texto) —Francesa: G. Combés. BA 2,234-305 (con texto). — Ita- 
liana N. CASACCA (Bologna 1920), D. BASSI (Roma 1930).— in- 
glesa. M. S. Muldowney FC 16(1952)45-110 

2. Contra mendacium líber I. Del 420-421; vuelve so- 
bre el tema de la mentira, demostrando su ilicitud (Re- 
tract. II 60). 

Ediciones: PL 40,5 17-548, J. Zycha. CSEL 41(1900)469-528. 

Traducciones: Alemana: P. KESELING (Wurzburg 1953) 62- 
124.— Española: R. FlÓREZ: BAC 12(121)614-689 (con texto).— 
Francesa: G. COMBÉS: BA 2,314-375 (con texto). — Inglesas: 
H. Browne: LNPF last ser. 3(1887)481-500; J. Jaffee: FC 
16,111-178. 

3. De agone christiano líber I. Compuesto en los pri- 
meros años de su episcopado; es un manual de vida cris- 
tiana para instruir en la fe al pueblo sencillo; contiene una 
explicación del símbolo (lista de los errores que se han de 
evitar) y de los preceptos morales, que tienen su ejemplar 
en el Hijo de Dios (Retract. II 3). 



Ediciones: PL 40,289-310, J. Zycha. CSEL 41(1900)101-138. 



Obras 



443 



Traducciones- Alemanas: C. J. PERL (Wien 1948), A. HABITZKI 
(Wüzburg 1961).— Española: L. Cilleruelo: BAC 12(121)474- 
525 (con texto). — Francesa: B. ROLAND-GOSSELIN: BA 1(1949) 
372-435 (con texto).— Inglesa: R. P. RusSELL: FC 4(1947)313- 
353.— Polaca: Wl. BuDZIK (Warszawa 1952). 

Estudio: A. D'ALÉS, De agone christiano: Greg 11(1930) 
131-135. 

4. De catechizandis rudibus líber I. En torno al 400; es 
un manual de instrucción catequística, rico de intuiciones 
pedagógicas (Retract. II 14). 

Ediciones. PL 40,309-348, G KRUGER (Tubingen 1909); 
W. Y. FAUSSET (London 3 1915), J. CHRISTOPHER [PSt 8] (Wash- 
ington 1926 (con trad. ing. y comentario); J. B. BAUER 
CCL 46(1969)1 2 1-1 78. 

Traducciones: Alemanas: K ERNESTI (Paderborn 1902); 
S Mitterer BKV' 8 (Munchen 1925), F AuER (Inns- 
bruck 1927), H ROHDE (Heidelberg 1965).— Españolas: F. ReS- 
trepo (Madrid 1924), J Oroz Reta. Helmantica 22(1971)- 
5-176 — Francesa: G. Combes y J. FARGES: BA 1 1(1949)7-147 
(con texto) — Holandesas: F Vermuyten (Antwerpen 1928); 
H. ROBBERS (intr ) Cs-Hertegenbosch 1955 ) — Inglesas: 
S. D. F. SALMOND LNPF last ser. 3(1887)282-314; E. Ph. Bar- 
KER (London 1912); J. P. CHRISTOPHER ACW 2( \9A6).— Italia- 
nas. N Casacca (Bologna 1918), G DE LUCA (Firenze 1923) 
(con texto), G. GRAVINA, en B NARDI, // pensiero pedagógico del 
medioevo (Firenze 1956), A. MURA (Brescia 1956), R. CALZECCHI 
ONESTI (Vicenza 1967 ).— Polaca: W. BuDZIK (Warszawa 1952). 

Estudios: G C NEGRI, La dispostztone del contenuto dottrtnale 
nel «De catechizandis rudibus» di S. A (Roma 1961); D. GRASSO, 
S. A. évangeltsateur: Parole et mission 6(1963)357-378, G. Og 
GIONI, // «De catechizandis rudibus» di S A , catechest per i lontani. 
SC 91(1963)117-126; R. Cordovani, // «De catech. rudibus» 
di S. A Questioni di contenuto e di sttle: Aug 6(1966)489-527, ID., 
Lo sttle nel «De catech. rudibus» di S. A.: ibid., 8(1968)280-311, 
L. J. VAN DER Lof, The Date of the «De Catechizandis rudibus»: 
VC 14(1962)198-204, C Przydatek, L'annunao del Vangelo ne- 
llo spirito del dialogo. Studto stortco-teologtco sulla predicazione mis- 
ionario secondo l'opuscolo di S. A. «De catechizandis rudibus» 
(Roma 1971), F. CAMPO DEL POZO, La catequesis pastoral en el 
«De catech rudibus»: Estudio agustiniano 7(1972)105-127: 
A ETCHEGARAY CRUZ, Le role du «De catech. rudibus» de S. A 
dans la catéchese mtssionnatre des 7 10 jusqu'd 847: SP XI [TU 108 
(Berlín 1972) p.316-321, P. Siniscalco. Christum narrare et di 



444 



San Agustín 



lectionem monere Ossertazioni sulla «narratio» nel «De catech rudi 
bus» di S A Aug 14(1974)605 623 J B ALLARD, La nature du 
«De catech rudibus» de S A Diss Later (Roma 1976), J P Bel 
CHE, Die Bekehrung zum Christentum nach des hl A Bucblein «De 
catech rudibus» AugL 27 (1977)26 69 333 363, 28(1978) 
255-287 

5 De bono comugalt líber I En torno al 401, sobre la 
dignidad y bienes del matrimonio con ocasión de la con- 
troversia provocada por Joviniano (Retract II 22) 

Ediciones PL 40,373 396 J Zycha CSEL 41(1900)185 231 

Traducciones Alemana A MAXSEIN (Wurzburg 1949) — Es- 
pañola F García (Madrid 1954), Id BAC 12(121)32 119 (con 
texto) — Francesa G COMBES BA 2,24 87 (con texto) — Holan- 
desa M RuHE (Amsterdam 1941) — Inglesas C L CORNISH 
LNPF last ser 3(1887)397-413, T WiLCOX FC 27(1955) 
1 55 — Italianas R Calzecchi Onesti (Vicenza 1966) 
M PALMIERl NBA 7-1(1978)10-73 (con texto) 

6 De sancta vtrgtnitate líber l Escrito poco después 
del anterior, enseña a ensalzar la virginidad, sin menoscabo 
de la dignidad del matrimonio, y a ejercitarse en la humil- 
dad para tutelarla {Retract II 23) 

Ediciones PL 40,397 428, J Zycha CSEL 41(1900)233 343 

Traducciones Alemana I DlETZ (Wurzburg 1952) — Españo- 
las M de Aranzadi y J Oteo (Madrid 1946), F de B Vizma 
NOS, Las vírgenes cristianas de la Iglesia primitiva [BAC 45] (Ma- 
drid 1949) p 870 922, L Cilleruelo BAC 12(121)138 227 
(con texto), G Erce (Monachil 1955) — Inglesas C L CORNISH 
LNPF last ser 3(1887)417-438, J McQuADh FC 27(1955)132 
212, ID (Boston 1962) —Italianas R CALZECCHI ONESTI (Vi 
cenza 1966), V Tarulli NBA 7 1,74-159 (con texto) 

Estudios J HEERINCKX, Divi A tractatus «De sancta virgint 
tate» Ant 6(1931)37-58, D RlCCARDI, La verginita nella vita re- 
ligiosa secondo la dottrina di S A (Roma 1961) G OGGIONI, Ma- 
trimonio e verginita presso i Padri (Venegono 1963), J M LEONET, 
Situación de la virginidad en la espiritualidad agustiniana 
RAE 6(1965)215-245, J Fernandez González, Teología de la 
virginidad en S A RAE 7(1966)231 250, A TrAPÉ, Introduzione 
genérale NBA 7-1, p IX CIV 

7 De bono viduitatts líber seu epistula En torno al 414, 



Obras 



445 



es una carta a la viuda Juliana, madre de la virgen Deme- 
tnades, sobre los méritos de la viudez (POSIDIO, Ind X 5) 

Ediciones PL 40,429-450 J Zycha CSEL 41(1900)303-343 

Iraduicwnes Alemana A MAXSEIN (Wurzburg 1952) — Es- 
pañolas M de Aranzadi y J Oteo (Madnd 1946) L Cille 
RUELO BAC 12(121)232 279 (ton texto) — Francesa J Saint 
Martin BA 3( 1949) (con texto) —Inglesas C L CORNISH 
LNPF last ser 3(1887)457-477, M C EAGAN FC 16(1952)265- 
319— Italiana V TARULLI NBA 7-1,168-219 (con texto) 

8 De continentia líber Tratado sobre la virtud y el 
don divino de la continencia (Ep 231,7, POSIDIO, 
Ind X 6), compuesto en torno al 395 o, según estudios 
mas recientes, después del 412 (cf. REAug 5[1959] 
121-127) 

Ediciones PL 40,349-372, J Zycha CSEL4K1900H39-183 

Traducciones Alemana P KESELING (Wurzburg 1949) — Es- 
pañola L Cilleruelo BAC 12(121)285-337 (con texto) — Fran- 
cesa J Saint-Martín BA 3( 2 1949) (con texto) — Holandesa 
M RUHE (Amsterdam 1941) — Inglesas C L CORNISH LNPF last 
ser 3(1887)379 393 M F McDonald FC 16,181-231 

9 De patientia líber I Del 415, tratado, afín al prece- 
dente, sobre la virtud y el don divino de la paciencia 
(Ep 231,7) 

Ediciones PL 40,61 1-626, J Zycha CSEL 41(1900)663 691 

Traducciones Alemana J MARTIN (Wurzburg 1956) — Espa- 
ñola L Cilleruelo BAC 12(121)436-473 (con texto) —France- 
sa G Combés BA 2,462-511 (contexto) — Inglesas H Browne 
LPNF last ser 3,527-536, L Meagher FC 16,233-264 

10 De coniugus adulterinis libri II En torno al 420, 
demuestran la indisolubilidad del matrimonio aun en caso 
de adulterio, Agustín no esta seguro de haber dado forma 
perfecta a su demostración (Retract II 57) 

Ediciones PL 40,45 1 486, J Zycha CSEL 41(1900)347 410 

Traducciones Alemana J SCHMID (Wurzburg 1949) — Espa- 
ñola L CILLERUELO BAC 12(121)339 431 (con texto) —Fran- 
cesa G Combés BA 2,96-227 (con texto) — Inglesa C T Hue 



446 



San Agustín 



gfimeyer FC 27,53-132 — Italianas A Festa (Vicenza 1966) 
(selección) M Palmieri NBA 7 1,230 317 (con texto) 

1 1 Contra Hilartum líber I Perdido, escrito el 399 en 
defensa de la usanza de cantar salmos durante la celebra- 
ción eucarística (Retract II 11) 

6 Monásticos 

1 Regula ad servos Det Breve, pero rica de sabias 
normas monásticas, la mas antigua de las reglas monásticas 
de Occidente Las discusiones en torno a este preciso «li- 
brillo» no versan sobre la autenticidad agustiniana del 
texto, sino sobre sus primeros destinatarios, a saber, si fue- 
ron las religiosas (Ep 211) o los «siervos de Dios» de la 
primera comunidad de Hipona (Posidio, Vito 5,11), ya 
que, si se prescinde de alguna vanante y del uso del gé- 
nero masculino o femenino, el texto es el mismo La crítica 
moderna se inclina a la segunda solución, aunque no ha 
llegado a esclarecer de forma definitiva la cuestión 

Ediciones PL 32,1377-1384, A C VEGA (El Escorial 1933), 
L VERHEIJEN, La Regle de S A I Traditton manuscrite II Recher- 
ches histonques (París 1967) (ed I 417-437), cf ID, Nouvelle 
approche de la Regle de S A (Abbaye de Bellefontaine 1980) 

Traducciones y comentarios Alemanas A ZuMKELLER, Die Regel 
des hl A (Wurzburg 1956), W Humpfner, tn H U VON 
BALTHASAR, Die grosse Ordensregel (Einsiedeln 2 1961 ) p 137-171 
y en A ZUMKELLER, Das Monchtum des hl A (Wurzburg 2 1968) 
p 333-342 —Española A MANRIQUE, Teología agustiniana de la 
itda religiosa (El Escorial 1964) p 359 361, A Trape, la Regla de 
S A (Madrid 1978) — Francesas F CAYRE, La vte saierdotale selon 
s A (París 1943) p 102-125, A SAGE, La Regle de s A commentée 
par ses ecrits (París 1961) — Holandesas C RuTS (Westma- 
lle 1932), TJ VAN Bavel ( Averbode 197 1 ) —Inglesas 
T A Hand (Dublm 1956), F E Tourscher y R P Russell 
(Villanova 1942, 1976) — Italianas R CALZECCH1 Onesti (Vi 
cenza 1966), A Trape, S A La Regola (Milano 1971), G Tur- 
BESSI, Rególe monasttche anttche (Roma 1974) — Polaca P Mar- 
KIEWICZ (Czestochowa 1948) 

2 De opere monachorum líber 1 En torno al 401, diri- 
gido a los monjes de Cartago Agustín demuestra que los 
monjes deben dedicarse, además de a la oración, al trabajo 
manual cuando la enfermedad, el ministerio pastoral o el 



Obras 



441 



estudio no se lo impidan, ilustrando el principio del ora et 
labora, que tan profunda influencia habría de ejercer en el 
monacato occidental (Retract II 21) 

Ediciones PL 40,547-582, J Zycha CSEL 41( 1900)529-596 

Traducitones Alemanas R ARBESMANN (Wurzburg 19^2), 
K S FRANK, Fruhes Monchtum tm Abendland (Zunch- 
Munchen 1 9 7 5 ) p 35 106 — Española L ClLLERUELO 
BAC 12(121(696 771 (con texto) — Francesa J SAINT-MARTIN 
BA 3( 2 1946) (con texto) —Inglesas H Browne LNPF last 
ser 3(1887)503-524 M S Muldowney FC 16,321-394 

Estudios J POPA, El trabajo manual de los monjes según el 
tratado «De opere monachorum» de S A Studi teologici 5 
(1953)495-512 (en rumano), L Cilleruelo, Los monjes de 
Cartago y S A CD 169(1956)456-463, G FOLLIET, Des moi- 
nes euchites a Carthage en 400-401 SP II [TU 64] (Berlín 
1957) p 386-399, L Cilleruelo, Nota sobre el agustinismo de 
los monjes de Cartago CD l 7 2(1959)365-370, J M DEL ESTAL, 
Desacertada opinión moderna sobre los monjes de Cartago 
CD 172(1959)596 616., R Arbesmann, The Atutude of S A 
Toward Labour en The Heritage of the Early Church [OCA 195] 
(Roma 19 7 3) p 245-259 



7 Exegéticos 

Son numerosos y variados 
a) De carácter general 

1 De doctrina christiana hbri IV Compuesto, has- 
ta 111 25,36, el año 397, y el resto hasta el fin, en los años 
426 y 427, cuando fue publicada la obra Obra importante 
por la síntesis dogmática, fundada en la distinción entre uti 
y fruí (1 1), que servirá de modelo a las Sententiae medieva- 
les, por la doctrina del signo y de la hermenéutica bíblica 
(1 2 y 3) y por los principios y ejemplos de oratoria sagrada 
que propone (1 4) (Retract II 4) 

Ediciones PL 34,15-122 (cf 47,1221s), H J VOGELS FP 24 
(Bonn 1930), W M Green CSEL 89(1963)3-169, J Martin 
CCL 32(1962)1 167 

Traducciones Alemana S MlTTERER BKV 1 8(1925) — Españo- 
las D Ruiz Bueno (Madrid 1947), B Martin Pérez 



448 



San Agustín 



BAC 15(15 7 )54-349 (con texto) —Francesa G Combés y 
J FARGES BA 11,168-539 (con texto)— Holandesas A Sizoo 
(Delft 1933), F Vermuyten (Mechelen-Brussel 1924) — 
Inglesas J F Shaw LNPF last ser 2,5 19 597, ID (Chicago 
1952)619-698, J J Gavigan FC 4(1947)19-235, D W Ro- 
BERTSON (New York 1958), Th SULLIVAN PSt 23 (Washington 
1930) (con texto y comentario, solo 1 4) — Italiana M BELLI (Mi- 
lano 1920) 

Estudios G ISTACE, Le hvre I Lr du «De doctrina chnsttana» de 
f A Organisation syntbetique et methode mise en oeuvre 
ETL 32(1956)289-330, J OROZ Reta, El «De doctrina chrts- 
tiana» o la retorica cristiana Estudios clasicos 32(1956)452 459, 
E HlLL, De doctrina christiana A Suggestion SP VI [TU 81] (Ber- 
lín 1962) p 443 446, U Duchrow, Zum Prolog von As «De doc- 
trina chnstiana» VC 17(1963)165-172, Id, Sprachierstandnis 
und bibhscbes Horen bel A (Tubingen 1965), G CasATI, De doc- 
trina chnsttana Aug 6(1966)18-44, E KEVANE, A 's «De doctrina 
christiana» A Treatise on Christian Educatwn RAug 4( 1966 )9 
7 133, C P MAYER, «Res per signa» Der Grundgedanke des Pro- 
logs in A s Schrtft «De doctr cbrtstiana» und das Problem seiner 
Datierung REAug 20(1974)100 112, C Schaublin, Zum Text 
vom A «De doctrina chnsttana» WSt 8(1974)173 181, A PlN- 
CHERLE, Sulla compostztone del «De doctrina chnsttana» di S A , en 
Storiografta e Stona Miscellanea E Dupre Theseider (Roma 1974) 
p 541 559, Id, S Agosttno tra ti «De doctrina chnsttana» e le 
«Confessioni» Archeologia classica 16-17(1973 1974) [= Misce- 
lánea VI Guarducct] 555-574, M Aviles Bartina, Algunos pro- 
blemas fundamentales del «De doctrina christtana » 
Augustinus 20(1975)83 105, H J SlEBEN, Die «res» der Btbel 
Eme Analyse von A «De doctr chrtst » I-III REAug 21(1975) 
72-90, M AVILES BARTINA, Prontuario agustiniano de ideas 
retoricas Augustinus 22(1977)101-149 

b) Sobre el Antiguo Testamento. 

El libro del Antiguo Testamento que ocupó, ante todo, 
la atención de Agustín es el Génesis, emprendió su inter- 
pretación cuatro veces (además de los libros que siguen, 
cf. Conf. XII-XIII), dos en sentido alegórico y dos en sen- 
tido literal. 

2 De Genesi adversus Mantchaeos hbrt II Escritos en 
Tagaste hacia el 389 con la intención de demoler los ar- 
gumentos maniqueos contra el Génesis, ante las dificulta- 
des de la interpretación literal, recurre, a menudo, a la 
exégesis alegórica (Retract. I 10, De Gen htt VIII 2,5) 



Obras 



449 



Ediciones PL 34,17 3-220 

Traducción Española B MARTIN PEREZ BAC 15(168)35- 
1 491 (con texto) 

Estudios A ZACHER, De Genesi contra Mantchaeos Ein Ver- 
íUíh A s, die ersten dret Kapitel von Génesis zu erklaren und zu ver- 
teidtgen Diss Gregoriana (Roma 1962), P ABULESZ, Aur A «De 
Genest contra Mantchaeos Itbri dúo» Diss (Wien 1972) (ambas 
dactil ) 

3 De Genest ad Ittteram hber tmperfectus Primer in- 
tento de interpretación literal, emprendido el 393 y aban- 
donado poco después, llega hasta Gen 1,26 (Retract I 18) 

Ediciones PL 34,219-246, J Zycha CSEL 28-1(1894) 
457-503 

Traducción Española B MARTIN PEREZ BAC 15(168)500- 
565 (con texto) 

4 De Genest ad Ittteram hbrt XII La composición de 
esta obra, una de las más importantes de San Agustín, se 
extiende del 401 al 415, mas todo parece indicar que los 
primeros nueve fueron redactados en fecha muy cercana a 
la primera (De Gen htt IX 7,12) La exposición acaba en 
Gén 3,24 Los libros VI, VII y X contienen un amplio tra- 
tado de antropología En esta obra ocupa notable espacio 
la doctrina de la creación simultánea y de las razones semi- 
nales (Retract II 24) 

Ediciones PL 34,245 486, J Zycha CSEL 28-1(1894)3-435 

Traducciones Alemana H U V BALTHASAR, Psychologte und 
Wysttk («De Gen ad htt » XIII) (Einsiedeln 1960) (solo 1 12), 
C J Perl (Paderborn 1961) (1 1-6) y 1964 (1 7 -12) —Española 
B Martin Pérez BAC 15(168)576-1271 (con texto) —Fran- 
cesa P AGAESSE y A SOLIGNAC BA 48 49 (con texto) 

Estudios J H TAYLOR, The Text of A 's De Genest ad Ittteram 
SJMS 25(1950)87-93, J PEPIN, Une curíeme declaratton id'ealiste 
du «De Genest ad Ittteram» (XII 10,21) de s A et ses origines ploti- 
mennes RHPR 34(1954)373-400, J PEGUEROLES, ha teoría agus- 
ttmana de la iluminación en el «De Genest ad Ittteram» (libro XII) 
Estudio agustimano 7(1972)575-588, G PELLAND, Ctnq études 
d'A sur le debut de la Genese (París 1972), A SOLIGNAC, notas y 
bibl en BA 48 y 49, M M GORMAN, A Study of the Literal In- 
terpretaron of Génesis («De Genesi ad Ittteram») Diss (To- 
ronto 1975) 



450 



San Agustín 



5. Locutionum in Heptateuchum libri Vil y Quaestio- 
num in Heptateuchum libri Vil, en los que Agustín explica 
las expresiones menos usuales, y por ello menos inteligi- 
bles, de los primeros siete libros de la Biblia y propone, y 
a veces resuelve, las cuestiones que su lectura plantea al 
lector (Retract. II 54-55). 

Ediciones: a) PL 34,485-546; J. P. Zycha: CSEL 28-1(1894) 
507-629; J. Fraipont. CCL 33(1958)381-465. b) PL 34,547-824; 
J. Zycha: CSEL 28-2(1895)1-506; J. Fraipont: CCL 33(1958; 
1-377. 

6. Adnotationes in lob líber 1. Glosas marginales al li- 
bro de Job, copiadas y reunidas por otra mano en un libro, 
«sabrosas para los pocos que logran entenderlas» (Re- 
tract. II 13). 

Ediciones: PL 34,825-886; J. Zycha: CSEL 28-2(1895) 
509-628. 

7. De octo quaestionibus ex Veteri Testamento. Exposi- 
ción breve de ocho pasajes del Antiguo Testamento que 
D. de Bruyne ha devuelto a Agustín. 

Ediciones: D. DE BRUYNE: MSCA II 334-340; PLS II 386-389; 
J. Fraipont. CCL 33(1958)469-4^2. 

c) Sobre el Nuevo Testamento. 

Las obras sobre el Nuevo Testamento son prueba, no 
menos que las que dedicó al Antiguo, del laborioso pro- 
greso de Agustín en la comprensión de las Escrituras. 

8. De sermone Domini in monte libri 11. Compuestos en 
los primeros años de su sacerdocio; son una exposición del 
discurso de la Montaña, síntesis de doctrina moral, con una 
explicación de las bienaventuranzas y de los dones del Es- 
píritu Santo (Retract. I 19). 

Ediciones: PL 34,1229-1 308; A. MuTZENBECHER: 
CCL 35(1967). 

Traducciones: Alemana: A. SCHMITT (St. Otti- 
lien Wbl). --Arabe: j. FAYIZ (Alejandría 1962). — Española: 
F. GARCÍA: BAC 12( 12 1 )77 3.995 (con texto).-- Inglesas: 
W. FlNDLEY, PH. SCHAFF: LNPF last ser. 6(1888)1-70; J. J. JEP- 
son: ACW 5(1948); D. J. Kavanagh: FC 11(1951); J. Pelikan 



Obras 



451 



(Philadelphia 19 7 3).— Italianas: B. Neri (Firenze 1928); 
D. BASSI: CPS 1 (Tormo 1937, 1965) (con texto). 

Estudios: A. HOLL, A. Bergpredigtexegese naib seinem Erühwerk 
«De sermone Domini in monte libri dúo» (Wien 1960). 

9- Expósito 84 propositionum ex epístola ad Romanos, 
Expósito epistolae ad Galatas, Epístolae ad Romanos incboata 
expositio. Primeros ensayos de interpretación literal de las 
cartas de San Pablo; la última obra fue interrumpida por 
las dificultades de la empresa. Volvió sobre el tema poco 
después, limitándose a las cuestiones sobre la gracia en las 
Quaest. ad Simplicianum (cf. p.399), y más tarde, durante la 
controversia pelagiana, sobre todo en el De spiritu et littera 
(cf. p.422) (Retract. I 23-25). 

Ediciones y traducciones: a) PL 35,2063-2084; J. DlVJAK: 
CSEL 84(1971 )3-52; B. Martín Pérez: BAC 18(187)14-63 (con 
trad. esp.). b) PL 35,2105-2148; J. Divjak: CSEL 84(1971)55- 
141; B. Martín Pérez: BAC 18(187)104-191 (con trad. esp.). 
c) PL 35,2087-2106; J. DlVJAK: CSEL 84( 1 9 7 1 )1 45- 1 8 1 ; 
B. Martín Pérez. BAC 18(187)64-101 (con trad. esp.); A. Si- 
ZOO (Kampen 1954) (trad. hol.). 

Estudios: S. IODICE, Legge e grazia in S. A. (Napoli 1977) (con 
trad. it. de las tres obras). 

10. Quaestiones Evangeliorum libri 11. En torno al 400; 
explicación de algunos pasajes difíciles de Mateo (47) y de 
Lucas (51) en respuesta a cuestiones que le habían plan- 
teado en conversaciones familiares (pról.; Retract. II 12). 

Edición: PL. 35,1321-1364. 

11. De consensu Evangelistarum libri IV. Compuestos 
hacia el año 400 en respuesta a cuantos acusaban a los 
evangelistas de contradecirse, demostrando su autoridad 
(contra los filósofos paganos, que los acusaban de haber 
atribuido falsamente a Cristo la divinidad: 1.1) y la histori- 
cidad y armonía de sus relatos. Valioso estudio sobre las 
concordancias evangélicas (Retract. II 16). 

Ediciones: PL 34,1041-1230; F. WEIHRICH: CSEL 43(1904). 

Traducción: Inglesa: W. FlNDLEY, PH. SCHAFF: LNPF last 
ser. 6(1888)77-236. 



452 



San Agustín 



Estudios: A. PENNA, // «De consensu evangelistarum» ed i «Ca- 
noni Eusebiani»: Bíblica 36(1955)1-19; H. Merkel, Die Wider- 
sprüche zwischen den Evangelien. Ihre polemische und apologetische 
Behandlung in der Alten Kirche bis zu Augustin (Tübingen 19 7 1). 

12. Expositio epistolae lacobi ad duodecim tribus. Per- 
dido; colección de glosas marginales recogidas por otra 
mano, como en el caso de las Adnot. lob (Retract. II 32). 

13. Speculum de Scriptura sacra. Colección de preceptos 
morales del Antiguo y Nuevo Testamento (POSIDIO, Vita 
28), compilada hacia el 427. G. de Plinval niega la autenti- 
cidad agustíniana de esta colección (AugMag I 187-192). 

Ediciones: PL 34,887-1040; F. WEIHRICH: CSEL 12(1887) 
3-285. 

Estudio: J. BELSHEIM, Fragmenta Sovi Testamenti in transla- 
tione latina antehieronymiana ex libro qui vocatur Speculum (Chris- 
tiania 1899). 

14. Quaestionum septemdecim in Evangelium secundum 
Mattbaeum liber 1. De fecha incierta; contiene la explica- 
ción, a veces muy breve, de 17 pasajes de Mateo. Ausente 
de las Retract. y del Ind. de Posidio, es auténtica, según 
Morin; dudosa para los editores Maurinos. 

Edición: PL 35,1365-1374. 

Estudio: G. MORIN: RB 28(1911)1-10. 



8. Polémicos 

a) Contra los maniqueos. 

Tratan temas metafísicos (inmutabilidad de Dios, la 
creación, el mal), apologéticos (credibilidad de la fe) y bí- 
blicos (armonía entre el Antiguo y el Nuevo Testamento). 

1. De moribus Ecclesiae catholicae et de moribus mani- 
chaeorum libri II. Compuestos en Roma el 388 y publica- 
dos en Africa probablemente al año siguiente (I 1,1; II 
1,26), son la primera apología de la fe por parte de Agus- 
tín, recién convertido, fundada en la comparación entre la 



Obras 



453 



doctrina y la vida de la Iglesia católica, centrada en el amor 
y por éste configurada, y la doctrina y vida de los mani- 
queos, aquélla insostenible, ésta incoherente (Retract. 17). 

Edición: PL 32,1309-1378. 

Traducciones: Alemana: P. KESELING (Regengsburg 1948) 
(1.1). — Danesa: J. PEDERSEN (Kobenhavn 1965). — Española: T. 
PRIETO: BAC 4(30)234-447 (con texto). — Francesa: B. RoLAND- 
GOSSELIN: BA 1.136-33 7 (con texto).— Inglesas: R. STOTHERT: 
LNPF last ser. 4(1887)41-89; Id. y W. J. OATES (New York 
1948); D. A. e I. J. Gallagher: FC 56(1966).— italianas : 
A. NENO (Firenze 1935); D. Bassi: CPS 3(1936)118-267 (con 
texto).— Japonesa: K. K.ENJI (Tokio 1963). 

Estudios: Th. Deman, Héritage antique et innovation chrétienne 
dans le «De moribus Ecclesiae catholicae»: AugMag II 713-726; J. K. 
CoylE, A.'s «De moribus Ecclesiae catholicae». A study of the Work, 
Its Composition and Its Sources [Paradosis 25] (Fribourg 1978) 
(bibl. )- 

2. De duabus animabus liber I. Del 392; contra una de 
las tesis fundamentales del maniqueísmo, a saber, la existen- 
cia en el hombre de dos almas, una procedente del princi- 
pio bueno, la otra del principio malo, con la consiguiente 
negación de la libertad. Agustín sostiene la existencia de 
una sola alma en cada hombre, dotada de libre albedrío, 
del que procede el mal (Retract. I 15). 

Ediciones: PL 42,93-112; J. Zycha: CSEL 25-1(1891)51-80. 

Traducciones: Alemana: C. J. Perl (Paderborn 1966). — France- 
sa: R. JOLIVET; BA 17,52-115 (con texto).— Inglesa: A. H. NEW- 
MAN: LNPF last ser. 4(1887)95-107. 



3. Acta contra Fortunatum manichaeum. Debate soste- 
nido en Hipona los días 28 y 29 de agosto del 392 sobre el 
origen del mal. Agustín sostiene que el mal procede del 
pecado libre del hombre; Fortunato no supo qué rebatir y 
abandonó Hipona (Retract. I 16). 

Ediciones: PL 42,111-130; J. ZYCHA: CSEL 25-1(1891)83-112. 

Traducciones: Francesa: R. JOLIVET: BA 17,132-191 (con 
texto).— Inglesa: A. H. NEWMAN: LNPF last ser. 4(1887)113-124. 



454 San Agustín 

4. Contra Adimantum Manichaei discipulum líber I. 
Del 392; contra la tesis maniquea de la oposición entre el 
Antiguo y el Nuevo Testamento (Retract. I 22). 

Ediciones: PL 42,129-1^2, J ZYCHA: CSEL 25- 1 ( 189 1 ) 1 1 5-1 90. 
Traducción: R. JOLIVET: BA 17,390-507 (con texto). 

5. Contra epistolam Manichaei quam vocant fundamenti 
liber 1. De los primeros años de su episcopado. Agustín 
refuta el comienzo y los principios generales de este do- 
cumento, que era una especie de catecismo de la secta, 
demostrando que Mani carece de títulos para apelarse a 
Cristo (muchos y válidos, en cambio, posee la Iglesia cató- 
lica) y poniendo en evidencia lo absurdo del dualismo ma- 
niqueo (Retract. II 2). 

Ediciones: PL 42,173-206; J. ZYCHA: CSEL 25-1(1891)193- 
248. 

Traducciones: Francesa: R. JOLIVET: BA 1 /', 390-50 7 (con 
texto).— Inglesa: R. STOTHERT: LNPF lase ser. 4(1887)129-150. 

6. Contra Faustum manichaeum libri XXXIII. Del 
397-398; constituyen una extensa apología del Antiguo y 
del Nuevo Testamento. Agustín transcribe las palabras del 
adversario y añade su respuesta: los maniqueos no tienen 
razón alguna de llamarse cristianos (Retract. II 7). 

Ediciones: PL 42,207-5 18; J. Zycha: CSEL 25-1(1891)251- 

797. 

Traducción: Inglesa: R. STOTHERT: LNPF last ser. 4(1887)155- 
345. 



7. De actis cum Felice manichaeo libri II. Discusión ce- 
lebrada los días 7 y 12 de diciembre del 404 (VI consulado 
de Honorio) sobre la inmutabilidad de Dios, la creación y 
el origen del mal, en la que Félix se dio por vencido (Re- 
tract. II 8). 



Ediciones: PL 42,519-552; J. ZYCHA: CSEL 25-2(1892)801- 
852. 



Obras 



455 



Traducción: Francesa: M. JoURJON: BA 17,644-757 (con 
texto ). 

Cronología: Sobre la fecha de composición de esta obra (IV o 
VI consulado de Honorio), muy importante para fijar la cronolo- 
gía de las obras agustinianas, cf. P. MONCEAUX, Sur la date des 
«Confessions»: CRI (1908)51-53; A. Casamassa, Scritti patristici 
(Roma 1956) II p.240-243; M. Pellegrino, Le «Confessioni» di 
S. Agostino (Roma '1972); M. JOURJON: BA 17,787-788; A. SO- 
UGNAC: BA 13,45-54. 

8. De natura boni liber I. Del 399; demuestra, una vez 
más, que todas las cosas, en cuanto son, son buenas y que 
el mal no es más que privación de bien; el principio mani- 
queo del mal absoluto es absurdo (Retract. II 9). 

Ediciones: PL 42,551-572; J. Zycha: CSEL 25-2(1892)855- 
889. 

Traducciones: Españolas: M. D. PALADIN! (Tucumán 1945) 
(con texto); Id., Ideas y valores 2(Bogotá 1952)498-524 (sin tex- 
to); M. LANSEROS: BAC 3(21 )9 7 8-l()47 ( con texto).— Francesa: 
B. Roland-Gosselin: BA 1(1949)440-509 (con texto).— Ingle- 
sas: A. H. Newman: LNPF last ser. 4(1887)351-365; iD.y W. 
J. Oates (New York 1948); J. H. S. BuRLElGH, A. Earlier Wri- 
tings (London-Philadelphia 1953) p. 325-348; A. A. MoON: PSt 
88(1955) (con texto y comentario). 

9. Contra Secundinum manichaeum liber 1. Del 399; es 
la respuesta a un auditor maniqueo que había invitado a 
Agustín a volver al maniqueísmo. Agustín lo considera su 
mejor escrito contra esta secta (Retract. I 1 lü). 

Ediciones: PL 42,577-602; J. Zycha: CSEL 25-2(1892)905- 
975. 

Traducción: R. JOLIVET: BA 17,538-633 (con texto). 
b) Contra los donatistas. 

La larga y penosa controversia con los donatistas impuso 
a Agustín una abundante actividad literaria, que, esclare- 
ciendo los términos de la polémica, hizo progresar la teo- 
logía de la Iglesia y de los sacramentos. 



456 



San Agustín 



1 Psalmus contra partem Donatt En torno al 394, es un 
salmo abecedario con ritmo para ser cantado por el pueblo, 
que respondía repitiendo el estribillo, cuenta la historia del 
cisma e invita a los donatistas a la unión 

Ediciones PL 43,25 32 M Petschenig CSEL 51(1908)3 15 
H VROOM, Le psaume abecedaire de s A et la poesie rythmique 
[Latinitas christianorum pnmaeva 4] (Ni)megen 1933) (con am 
pho estudio) C Lambot RB 47(1935)312 330 W Bulst, 
Hymm latini antiquissimi LXXV Psalmt III (Heidelberg 1956) 
p 139 147 197 198 R Anastasi (Padova 1957) ( e d critica, 
trad ít , notas y estudio) 

Traducían Francesa G FlNAERT BA 28(1963)150 191 (con 
el texto de Anastasi) 

Estudios F ERMINI, // < Psalmus contra partem Donatt» MSCA 
II 341 352 D Norberg, Ad s A Psalmum abecedanum adnota- 
ttones SIF 27-28 (=Studi G Pasquali [Firenze 1956]3 1 5-3 1 7 ) 

2 Contra eptstolam Parmentani hbri III Compuesto 
hacia el 400, es la primera gran obra sobre la controversia 
donatista y la prueba de una tesis fundamental que, en la 
unidad de la Iglesia y en la comunión de los sacramentos, 
los malos no contaminan a los buenos (Retract II 17) 

Ediciones PL 43,33 108 M Petschenig CSEL 51(1908) 
19 141 

Traducción Francesa G FlNAERT BA 28,208 409 (con 
texto) 

3 De baptismo hbn VII Compuesta poco después de 
la anterior, es una obra fundamental que demuestra la va- 
lidez del bautismo administrado por los herejes y priva a 
los donatistas de la autoridad de Cipriano, a la cual apela- 
ban (Retraa II 18) 

Ediciones PL 43,107 244 M Petschenig CSEL 51(1908) 
145 375 

Traducciones Francesa G FlNAERT BA 29,56 575 (con 
texto) —Inglesa J R King LNPF last ser 4(1887)411-514 

4 De unitate ecclesiae líber I o Epístola ad catholicos de 



Obras 



457 



secta donatistarum Escrita antes del tercer libro de la obra 
siguiente (I 1 ), insiste en la tesis fundamental de la univer- 
salidad de la verdadera Iglesia de Cristo Posidio la cata- 
loga entre las cartas (Ind VI 20) y como tal la cita el conci- 
lio de Constantinopla del 553 (MANSl, IX 261) Sobre la 
autenticidad, cf CPL 334 

Ediciones PL 43,391 446 M Petschenig CSEL 52(1909) 
231 322 

Traducciones Española S SANTAMARTA BAC 4(30)648 787 
(con texto) — Francesa G FlNAERT BA 28,502 707 (con texto) 

5 Contra htteras Petihani libri III Compuestos bajo 
el pontificado de Anastasio (398-401), responden a la carta 
de Petiliano, obispo donatista de Cirta, y a la replica que 
este compuso a la replica de Agustín (Retract II 25) 

Ediciones PL 43,245-383 M PETSCHENIG CSEL 52(1909) 
3 277 

Traducciones Francesa G FlNAERT BA 30,133-745 (con 
texto)— Inglesa J R King LNPF last ser 4(1887)519-628 

6 Contra Crescomum grammattcum partís Donatt li- 
brt IV Escritos a poco de ser emanados los edictos de Hono- 
rio contra los donatistas el 405 Agustín responde a Cres- 
como, que había salido en defensa de Petiliano, y en el 
libro IV saca partido de los contrastes, en el seno del dona- 
tismo, entre los secuaces de Primiano y Maximino (Retract 
II 26) 

Ediciones PL 43,445 594, M Petschenig CSEL 52(1909) 
325 582 

Traducción Francesa G FlNAERT BA 31,70 643 (con texto) 

Estudios A BRUCKMAYR, Studie zu St As Contra Cresco- 
mum en Festschrift zum 400 jahr Bestande des Obergymnasiums 
zu Kremsmunster (Wels 1949) p 201-219 F WEISSENGRUBER, 
A s Wertung von Grammatik und Rhetorik in Traktat «Contra Cresco- 
mum» Hermes 105(1977)101 124 



7 De único baptismo contra Petihanum líber I Entorno 

Patrología 3 16 



458 San Agustín 

al 41 1; replica a una obra homónima de Petiliano (Retract. 
II 34). 

Ediciones: PL 43,595-614; M. PETSCHENIG: CSEL 53(1910) 

3-34. 

Traducción: Francesa: G. FlNAERT: BA 31,664-7 37 (con 
texto). 

8. Breviculus collationis cum donatistis libri III. Resu- 
men de las actas oficiales, largas y farragosas, de la confe- 
rencia celebrada por donatistas y católicos los días 1, 3 y 8 
de junio del 411 (Retract. II 39). 

Ediciones: PL 43,613-706; M. Petschenig: CSEL 53(1910) 
39-92; S. LANCEL: CCL 149(19 7 4)259-3()6 (en apéndice a la ed. 
de las Gesta). 

Traducción: Francesa: G. FlNAERT: BA 32,94-243 (con texto). 

Estudio: S. LANCEL, Actes de la Conférence de Carthage en 411 
[SCh 194.195.224] (París 1972-1975). 

9. Post collationem contra donatistas liber I. Vibrante 
llamamiento a los donatistas, después de la conferencia de 
Cartago, a volver a la Catholica, al tiempo que los pone en 
guardia contra las falsedades que difundían sus obispos. 
Obra «grande» y redactada «con mucho esmero»; la mejor 
de la producción antidonatista (Retract. II 40). 

Ediciones: PL 43,651-690; M. PETSCHENIG: CSEL 53(1910) 

97-162. 

Traducción: Francesa: G. FlNAERT: BA 32,248-393 (con 
(texto). 

10. De correptione donatistarum liber I (= Ep. 185). 
Del 417; en defensa de las leyes imperiales contra los do- 
natistas (Retract. II 48). 

Ediciones: PL 33,792-815; A. GoldBACHER: CSEL 57-2(1911) 
1-44. 

Traducciones: J. R. KiNG: LNPF last ser. 4(1887)633-651 e 

tnfra, Cartas. 



Obras 



459 



11. Gesta cum Emérito donatista liber I. Actas de la dis- 
cusión celebrada con Emérito el 20 de septiembre del 418 
con ocasión de la visita de Agustín a Cesárea Marítima por 
encargo del papa Zósimo (Retract. II 51). 

Ediciones: PL 43,697-7()6; M. PETSCHENIG: CSEL 53(1910) 
181-191. 

Traducción: Francesa: G. FlNAERT: BA 32,450-487 (con texto). 

Estudio: A. TURRADO, La renuncia de los obispos. S. A., alma de 
un episodio: RAE 8(1967)277-286. 

12. Sermo ad Caesariensis ecclesiae plebem. Pronunciado 
en la misma ocasión; sobre la necesidad de la Iglesia cató- 
lica para la salvación. 

Ediciones: PL 43,689-698; M. PETSCHENIG: CSEL 53(1910) 

167-178. 

Traducción: Francesa: G. FlNAERT: BA 32,416-445 (con 
texto). 

1 3. Contra Gaudentium donatistarum episcopum libri II. 
La última de la producción antidonatista; es la respuesta 
de Agustín a dos cartas del obispo donatista de Tamugadi, 
llegadas a sus manos por mediación del tribuno Dulcicio 
(Retract. II 59). 

Ediciones: PL 43,707-758; M. PETSCHENIG: CSEL 53(1910) 
201-274. 

Traducción: Francesa: G. FlNAERT: BA 32,510-684 (con 
texto). 

14. Se han perdido varias obras de la producción an- 
tidonatista del Obispo de Hipona . He aquí la lista: Contra 
epistolam Donati haeretici liber I (Retract. 121); Contra par- 
tem Donati, en la que sostenía que la autoridad imperial no 
debía intervenir para hacer volver a los donatistas a la co- 
munión católica (II 5); Contra quod attulit Centurius a do- 
natistis liber I (II 19); Probationum et testimoniorum contra 
Donatistas liber I (II 27); Contra donatistam nescio quem li- 
ber I (II 28); Admonitio donatistarum de maximianistis liber I 



460 



San Agustín 



(II 29); De maximianistis contra donatistas líber I (II 35); 
Ad Emeritum donatistarum episcopum post collationem líber I 
(II 45). 

c) Contra los pelagianos. 

Las numerosas obras agustinianas relativas a la contro- 
versia pelagiana, que ofreció a Agustín la ocasión de pro- 
fundizar en la teología de la redención, del pecado y de la 
gracia, pueden ser distribuidas cómodamente en tres cate- 
gorías atendiendo a las personas a las que Agustín en ellas 
se dirige: contra la doctrina pelagiana en general (Pelagio y 
Celestio), contra Juliano y contra los monjes de Marsella 
y Hadrumeto. Cada clase se distingue por su forma 
y tono peculiar; la primera reúne las obras de reflexión y 
exposición teológica positiva y serena, la segunda es neta- 
mente polémica, la tercera contiene las últimas aclaracio- 
nes y postura doctrinal sobre el misterio de la predestina- 
ción y de la gracia. 

a) Sobre el pelagianismo en general: 

1 . De peccatorum meritis et remissione et de baptismo par- 
vulorum ad Marcellinum libri III. Del 412; obra fundamen- 
tal, que contiene la primera teología bíblica de la reden- 
ción y del pecado original y de la necesidad del bautismo, 
la doctrina de la necesidad de la gracia para observar los 
mandamientos divinos y la respuesta (1.3) a las dificultades 
contra la noción de pecado hereditario propuestas por Pe- 
lagio en su exégesis de Rom 5,12 (Retract. II 33). 

Ediciones: PL 44,109-200; C. F. URBA y J. ZYCHA: CSEL 60 
(1913)3-151. 

Traducciones: Española: V. CAPÁNAGA: BAC 9(79)200-439 
(con texto).— Inglesa: P. HoLMES, R. E. Wallis: LNPF last ser. 
5(1887)15-78. 

Estudios: V. GROSSI, II battesimo e la polémica pelagiana negli 
anni 411-413 («De pee. meritis et remissione», Ep. 88 ad Bonifa- 
cium): Aug 9(1969)30-61. 

2. De gratia Novi Testamenti ad Honoratum líber 1 
(='Ep. 140). Contemporáneo del anterior; responde a 
cinco preguntas que le había formulado su amigo Hono- 



Obras 



461 



rato de Cartago; añade una sexta, sobre la gracia peculiar 
del Nuevo Testamento, que expone ampliamente (Retract. 
II 36). 

Ediciones: PL 33,538-577; A. Goldbacher 44(1904)155- 
234. 

Traducción: Cf. infra, Cartas. 

3. De spiritu et littera ad Marcellinum líber I. Poco 
posterior a la primera obra reseñada que fue su ocasión; es 
una obra clave para la inteligencia de la doctrina agusti- 
niana de la gracia. Agustín examina detalladamente las re- 
laciones entre ley (letra) y gracia (espíritu), y sostiene que 
sin la gracia, que inspira en los corazones el amor de Dios, 
la ley no justifica: la ley nos fue dada para buscar la gracia, y 
la gracia para observar la ley; ésta manda, y es ocasión de 
muerte; aquélla ayuda, y es fuente de vida (Retract. II 37). 

Ediciones: PL 44,201-246; C. F. URBA y J. ZYCHA: CSEL 60 
(1913)155-229. 

Traducciones: Alemanas: E. KOCHS (Neukirchen-Vluyn 1962); 
A. FORSTER (Paderborn 1968) (con texto); S. KOPP: ALG 1 
(Würzburg 1971) p.302-434 (con texto).— Española: E. LÓPEZ: 
BAC 6(50)686-811 (con texto).— Francesa: J. D. Burger (Neu- 
chátel 1951) (con texto).— Inglesas: P. Holmes, R. E. Wallis: 
LNPF last ser. 5(1887)83-114; W. J. S. SiMPSON (London 1928). 

Estudios: J. PLAGNIEUX, Le chrétien en face de la Loi d'apres le 
«De spiritu et littera» de S. A., en Festschrift Ai. Schmaus (Mün- 
chen 1957) p. 725-754; C. Boyer, Luther et le «De spiritu et lit- 
tera» de s. A.: Doctor communis 21(1968)167-187 (= ID., Luther 
et sa doctrine [Roma 1970] p.15-44). 

4. De natura et gratia líber I. Hacia el 415; es la res- 
puesta al De natura, de Pelagio, y demuestra que no hay 
que defender la naturaleza contra la gracia, ni la gracia con- 
tra la naturaleza, sino una y otra a la vez, pues la gracia 
libera y sana la naturaleza (Retract. II 42). 

Ediciones: PL 44,247-290; C. F. Urba y J. Zycha: CSEL 
60(1913)233-299. 

Traducciones: Alemana: A. MAXSEIN: ALG l(Würzburg 1971) 



462 



San Agustín 



519-579 (con texto).— Española: V. Capánaga: BAC 6(50)813- 
953 (con texto).— Francesa: ). DELA TuLLAYE: BA 21(1966)244- 
413 (con texto).— Inglesas: P. Holmes, R. E. Wallis: LNPF last 
ser. 5(1887)121-151; P. Holmes (New York 1948) I 519-579. 

Estudios: G. DE PLINVAL, Corrections aux «De gestis Pelagii» 
et «De natura et gratia»: REAug 11(1965)291-292; P'. J. THON- 
NARD, La notion de «nature» chez s. A. Ses progres dans la pol'emique 
antipélagienne: REAug 1 1(1965)239-265; L. Merino, La Inmacu- 
lada en el libro «De natura et gratia» de S. A.: Casiciaco 22 
(Valladolid 1968)243-249. 

5. De perfectione iustitiae hominis epístola sive líber. 
Contemporáneo del anterior; es la respuesta a las Defini- 
tiones, de Celestio, discípulo de Pelagio, que defendían la 
impeccantia y negaban la necesidad de la gracia Agustín 
niega aquélla y defiende ésta. La justicia perfecta no es de 
este mundo: el precepto de amar a Dios de todo corazón 
es un ideal al que se debe aspirar, y no una meta que se 
pueda alcanzar (Indic. VII 4 y X 3,21). 

Ediciones: PL 44,291-318; C. F. URBA y J. ZYCHA: CSE1 42 
(1902)3-48. 

Traducciones: Alemana: A. FlNGERLE: ALG 2(Würzburg 1964) 
128-197 (con texto). — Francesa: J. DE La Tullaye: BA 21,126- 
219 (con texto).— Inglesa: P. HOLMES, R. E. Wallis: LNPF last 
ser. 5(1887)151-176. 

6. Ad Hieronymum presbyterum libri II (= l Ep' 166 y 
167). Del 415; solicitan de Jerónimo su parecer acerca de 
la cuestión del origen del alma (1.1) y en orden a la doc- 
trina del pecado original (a saber, si el alma se propaga por 
creación o por generación espiritual) y sobre la interpreta- 
ción de Sant 2,10 (Retract. II 45). 

Ediciones: PL 33,720-741; A. Goldbacher, 44(1904)545- 
609. 

Traducciones: cf. infra, Cartas. 

7. De gestis Pelagii líber I. De finales del 417; examina 
las actas del sínodo de Dióspolis, y concluye que, si bien 
Pelagio fue absuelto, el pelagianismo fue condenado (Re- 
tract. II 47). 



Oirás 



463 



Ediciones: PL 44,319-360; C. F. Urba y J. Zycha: CSEL 
42(1902)51-122. 

Traducciones: Alemana: B. ALTANER: ALG 2 (Würzburg 1964) 
p. 198-3 19 (con texto).— Española: G. Erce: BAC 9(79)684-779 
(con texto). — Francesa: J. DE La TuLLAYE: BA 21,432-479 (con 
mto).— Inglesa: P. HOLMES, R. E. WALLIS: LNPF last ser. 5(1887) 
183-212. 

Estudio: G. DE PLINVAL, Corrections aux «De gestis Pelagii» et 
«De natura et gratia»: REAug 11(1965)291-292. 

8. De gratia Christi et de peccato originali libri II. Es- 
critos a mediados del 418, a instancias de Albina, Piniano y 
Melania; denuncian el equívoco propalado por Pelagio, 
que llamaba gracia a la libertad, a la ley y a la revelación, 
mas negaba la gracia como auxilio interior, o la aceptaba 
tan sólo para observar facilius los mandamientos de Dios 
(1.1) y manifiestan que ni Pelagio ni su discípulo Celestio 
profesaban la doctrina del pecado original, es decir, una de 
las verdades fundamentales de la fe (Retract. II 50). 

Ediciones: PL 44,359-416; C. F. Urba y J. Zycha: CSEL 42 
(1902)125-206. 

Traducciones: Alemana: A. FlNGERLE: ALG 2 (Würzburg 1964) 
320-467 (con texto).— Española: A. CENTENO: BAC 6(50)303-459 
(con texto). — Francesa: H. CHIRAT, J. PLAGNIEUX: BA 22(1975) 
7-269 <con texto). — Inglesa:* P. Holmes,, R. E. Wallis: LNPF last 
ser. 5(1887)217-236. 

9. De anima et eius origine libri IV. Hacia el 420; con- 
tra los errores del joven Vicente Víctor, que había repro- 
chado a Agustín su indecisión entre la solución creacio- 
nista y traducianista espiritual del origen del alma; rechaza 
el emanatismo maniqueo y la tesis origenista de la preexis- 
tencia de las almas y justifica en fin su indecisión (Retract. 
II 56). 

Ediciones: PL 44,475-548; C. F. Urba y J. Zycha: CSEL 
60(1913)303-419. 

Traducciones: Alemana: A. MAXSEIN y D. MORICK: ALG 3 
(Würzburg 1977)167-282.— Española: M. Lanseros: BAC 3(21) 



404 



San Agustín 



7 68-973 (con texto) —Francesa F J THONNARD, E BlEUZEN, 
A DeVeer BA 22(1975)376 667 (contexto)— Inglesa P Hol 
MES, R E Wallis LNPF last ser 5(1887)315-371 

Estudio A J GEIGER, The Origino/ TheSoul An Augustiman 
Dtlemma, Diss Angehcum (Roma 1957) 



(3) Contra Juliano 

10 Contra duas epistulas pelagianorum hbri IV Hacia 
el 420, dirigidos al papa Bonifacio, que le había transmi- 
tido las dos cartas de Juliano y de los obispos que con el se 
habían negado a suscribir la Tractorta del papa Zosimo 
Agustín se defiende de las acusaciones calumniosas de ne- 
gar el libre albedrio, condenar el matrimonio, blasfemar de 
los santos, rebajar la ley, desvirtuar el bautismo y resucitar 
el maniqueismo (Retract II 61) 

Ediciones PL 44,549 638, C F Urba y J Zycha CSEL 60 
(1913)423 470 

Traducciones Alemana D MoRICK ALG 3 (Wurzburg 1977) 
283 408 — Española G Erce BAC 9(79)460 671 (contexto) — 
Francesa F J THONNARD, E BlEUZEN BA 23,312 657 (con 
texto)— Inglesa P HoLMES, E R WALLIS LNPF last ser 5 

(1887)377 434 



11 De nuptus et concupiscentia hbri II Compuestos, 
con un cierto intervalo, en los años 419 y 420, en res- 
puesta a Juliano, que lo acusaba de negar la bondad del 
matrimonio por enseñar la doctrina del pecado original y 
sostener que la concupiscencia desordenada era un mal 
Juliano respondió al primero con cuatro libros, que Agus- 
tín conoció en compendio, y a los que respondió con el 
segundo libro (Retract II 53) 

Ediciones PL 44,413 474 C F URBA y J Zycha CSEL 42 
(1902)227-319 

Traducciones Alemana A FiNGERJLE ALG 3 (Wurzburg 1977) 
77 166— Francesa F J Thonnard BA 23(1974)52 289 (con 
texto) —Inglesa P HoLMES, R E Wallis LNPF last ser 5 
(1887)263 308 —Italiana N Cipriani NBA 7 1(1978)398-453 
(1 1, con texto) 



Obras 



465 



Estudios Cf tnfra, p 539 

12 Contra luhanum hbri VI La obra mas extensa y 
mas importante de la controversia pelagiana, escrita hacia 
el 42 1 en respuesta a los cuatro libros que Juliano había 
dedicado al primero de la obra precedente Agustín con- 
futa detalladamente sus afirmaciones acerca del pecado 
original, el matrimonio, la concupiscencia, el bautismo de 
los niños y las virtudes de los infieles En los dos primeros 
libros, a manera de proemio, presenta los argumentos de 
tradición y se defiende de la acusación de introducir nove- 
dades en la fe (Retract II 62) 

Edición PL 44,641-874 

Traducción Inglesa M A SCHUMACHER FC 35(1957) 

Estudios A BRUCKNER, Dte vier Bucber Jultans von Aeclanum 
an Turbantius Etn Beitrag zur Charaktertstik Jultans und A s 
(Berhn 1910), W EBOROWICZ, Quelques remarques sur le «Contra 
luhanum» de S A Augustinus 12(1967)161 164 

13 Contra secundam lultant responstonem opus tmperfec- 
tum Juliano, que se había refugiado en Cilicia, compuso 
ocho libros contra el segundo del De nuptits et concuptscen- 
tta Agustín moderó el ritmo de redacción de sus Retracta- 
ttones y emprendió una minuciosa refutación en la que 
transcribe el texto del adversario, añadiendo a cada punto 
su respuesta, la obra, interrumpida al sexto libro de los 
ocho proyectados por la muerte del autor, propone una 
vez mas, con diafana claridad y renovada profundidad, los 
temas de la controversia pelagiana (Ind VII 16, Vita 28,3) 

Ediciones PL 45,1049 1608, M Zelzer CSEL 85 1(1974) 
(1 1 3) 

Estudios A TrapE, Un celebre testo di s A sull '«ingnoranza e 
la difftcolta» («Retract» I 6) e l «Opus imp c luí » AugMag II 
795-803, Y de MontchEUIL, La polemique de S A contra Julten 
d'Eclane RSR 44(1956)193-218, F Clodius, El libre albedrio 
según el «Opus imperfectum» de s A Anales de la Facultad de 
Teología Santiago de Chile 13(1961)5-51 273-287, ID , El libre 
albedno según Julián de Eclana íbid , 14(1962)99 134, A Prim 
MER, T exti/orschlage zu Augustins «Opus imperfectum», en Latinitat 
und alte Kirche (Wien 1977) p 235-250 



466 San Agustín 

y) A los monjes de Hadrumeto y de Marsella 



14 De gratia et libero arbitrio líber I Hacia el 426, 
dirigido a los monjes de Hadrumeto para acallar las dificul- 
tades que entre ellos había provocado la ep 194, leída y 
copiada por algunos de ellos en Roma, acerca de la coexis- 
tencia de la gracia y el libre albedno En este áureo escrito, 
Agustín demuestra, en conformidad con las enseñanzas de 
la Escritura, las dos verdades — la necesidad de la gracia y 
la existencia del libre albedno — e invita a mantenerlas y 
profesarlas juntas, aun cuando no aparezca como puedan 
concillarse, defiende la gratuidad de la gracia y hace ver 
que Dios, coronando nuestros méritos, corona sus dones 
(Rema II 66, Ep 214-216) 

Edición PL 44,881 912 

Traducciones Alemana S KOPP ALG (Wurzburg 1955)76-159 
(contexto) — Española G E DE VEGA BAC 6(50)226 301 (con 
texto) — Francesa J M PlNTARD BA 24,90 207 (con texto) — In- 
glesas P HOLMES, R E Wallis LNPFlastser 5(1887)443-465, 
R P Russell FC 59(1968)250 308 —Italiana L Galati (Roma 
1959) 

Estudios A M La BonNARDIÉRE, Quelques remarques sur 
les citattons scripturaires du «De gratta et libero arbitrio» REAug 
9(1963)77-85 

15 De correpttone et gratia líber l Escrito poco des- 
pués del anterior y trata de la necesidad de la gracia, diri- 
gido también a los monjes de Hadrumeto, algunos de los 
cuales habían deducido la falsa conclusión de la inutilidad 
de la corrección fraterna Agustín, demostrada su utilidad, 
pasa a tratar de la predestinación y de la eficacia de la gra- 
cia, diversa antes y después del pecado — la celebre distin- 
ción entre adiutorium sirte quo non y adiutorium quo — , sos- 
tiene que la gracia, haciendo la corrección saludable, no 
anula el libre albedno, y, contemplando la historia de la 
salvación en términos de libertad, distingue entre la liber- 
tad de Adán, la nuestra y la de los bienaventurados en el 
cielo Es la obra agustiniana más importante para la doc- 
trina de la gracia (Rema II 67) 

Ediciones PL 44,915-946, C Boyer (Roma 1932, 2 1951) 
(texto Maunno) 



Obras 



467 



Traducciones Alemana S KOPP ALG (Wurzburg 1955)160- 
239 (con texto) —Española V Capanaga BAC 6(50)126-223 

(con texto) —Francesa J PlNTARD BA 24,268-381 (con texto) 

Inglesas P HOLMES, R E WALLIS LNPF last ser 5(1887)471- 
491 J Courtney Murray FC 4,245 305 

Estudioi L BOVY, Graie et liberte chez s A (Montreal 1938), 
J SCHMUCKER, Die Gnade des Urstandes und die Gnade der Auser- 
wahlten in A s «De correpttone et gratia» (1939) O CHADWICK 
Eulalius of Arles JThS 46( 1945)200 205 G DE BROGLIE, Pour une 
meilleure intelligence du «De corr et gratta» AugMag III 317 337, 
J Lebourlier, Essai sur la responsabthte du pecbeur dans la refle- 
xión de S A AugMag III 287-300 ID , Graie et liberte chez s A 
La grace d Adam dans le «De correpttone et gratta» íbid , II 789 
7 93 F CAPPONI, «Insuperabthter» o < inseparabiltter» ? (Aug «De 
corr et gratta» 12 18) Latomus 28(1969)681 684 

16 De praedesttnattone sanctorum y De dono perseveran- 
tiae Dirigidos a Prospero e Hilario, que le habían infor- 
mado desde las Galias acerca del desconcierto que habían 
provocado entre los monjes de Marsella (que mas tarde 
serán llamados semipelagianos) sus dos obras precedentes, 
suscitando una vivaz oposición a la doctrina en ellas conte- 
nida Agustín demuestra en su respuesta que tanto el inicio 
de la fe como la perseverancia en el bien son don de Dios 
y no, como sostenían dichos monjes (Ep 225 y 226), solo 
obra del libre albedno 

Ediciones a) PL 44,959 992 b) PL 45,993 1034 

Traducciones Alemana A ZUMKELLER ALG (Wurzburg 1955 ) 
240-2 37 y 328-439 (con texto) —Española a) E LOPEZ BAC 6 
(50)478 567 b) T DE Castro íbid , 328 439 (con texto)— Ingle- 
sa a) P HOLMES, R E Wallis LNPFlastser 5(1887)497-519, 
b) íbid , 525 552 M A Lesousky PSt 91 (Washington 1956) 
(con texto y comentario) — hrancesa J CHENE BA 24,464 597 
y 600 765 (ton texto) 

Estudios J CHENE, Les origines de la controterse semipelagienne 
AnThA 13(1953)56 109, Id, Le semipelagianisme du midt de la 
Gaule d'apres les lettres de Prosper dAquitaine et Hilaire a S A 
RSR 43(1955)321-341 J M Dalmau, «Praedestinatto, electio» en 
el libro «De praedest sanctorum» Contribución a un «Lexicón augus- 
ttnianum» AugMag I 127 136 



d) Contra el arnanismo 



468 



San Agustín 



1. Contra sermonem arianorum líber I. Del 418; de-: 
muestra la consubstancialidad de las personas divinas contra 
un sermón arriano anónimo (Retract. II 52). 

Edición: PL 42,683-708 (cf. CPL 1 02). 

2. Collatio cum Maximino arianorum episcopo. Debate 
con el obispo arriano Maximino, enviado a Hipona por el 
gobernador Sigisvultus «en misión de paz» probablemente 
el 427 (Posidio, Vita 17). 

Edición: PL 42,709-742. 

3. Contra Maximinum arianum libri II, el cual, de 
vuelta a Cartago, se había jactado de haber salido vence- 
dor. «Primero demostraré — escribe Agustín en el pró- 
logo — que no pudiste refutar lo que dije yo; luego, y en 
cuanto sea necesario, refutaré lo que dijiste tú» (POSIDIO, 
Vita 17,9). 

Edición: PL 42,743-814. 

Estudios: A. PlNCHERLE, L'arianesimo e la Chiesa africana nel 
sec. IV: Bilychnis 35(1925)97-106; J. Zeiller, L'Arianisme en 
en Afrique avant ¡'invasión vandale: RH 173(1934)535-540; M. 
Simonetti, S. A. e gli Ariani: REAug 13(1967)55-58; A. Pin- 
CHERLE, Ancora sull'arianesimo e la Chiesa africana nel IV secólo: 
SMSR 39(1968)169-182. 

e) Contra priscilianistas, marcionitas y judíos. 

1. Ad Orosium contra priscillianistas et origenistas lí- 
ber I. Del 415; breve respuesta a Orosio sobre algunos pun- 
tos doctrinales de los priscilianistas y origenistas, como la 
creación ex nihilo y la eternidad de las penas (Retract. II 
44). 

Edición: PL 42,669-678. 

Estudios: J. A. Davids, De Orosio et s. A. Priscillianistarum 
adversariis (Den Haag 1930); B. ALTANER, Augustinus und Orí- 
genes. Eine quellenkritische Untersuchung: HJ 70(1951)15-41 
(= TU 83 [Berlin 1967]224-252); Th. E. MoMMSEN, Orosius and 



Obras 



469 



Augustine, en Medieval and Renaissance Studies, ed. by E. F. Rice 
(Ithaca 1959) p.325-348; H. J. DlESNER, Orosius und Augustinus: 
Acta antiqua Acad. scient. Hungaricae 9(1963)89-102; B. STU- 
DER, Zu einer Teufelerscheinung in der «Vita Martini» des Sulpicius 
Severus, en Oikoumene (Catania 1964) p. 35 1-404 (366ss); W. 
THEILER, Augustin und Orígenes: Augustinus 13(1968)423-432. 

2. Contra adversarium legis et prophetarum libri II. En 
torno al 420; defiende el Antiguo Testamento de las acu- 
saciones contenidas en una obra marcionita leída y escu- 
chada ávidamente en la plaza del puerto de Cartago (Re- 
tract. II 58). 

Edición: PL 42,603-666. 

Estudio: M. P. ClCCARESE, La tradizione manoscritta del «Con- 
tra adversarium legis et prophetarum»: SSR 1(1977)325-338 (y 
cf. REAug 25 [19791324). 



3. Tractatus adversas iudaeos. De fecha incierta; trata 
de Rom 11,22, del cumplimiento de las profecías del An- 
tiguo Testamento en Cristo y en la Iglesia y exhorta a la 
caridad y humildad con los judíos (Ind. III 4). 

Edición: PL 42,51-64. 

Esludios: B. BLUMENKRANZ, Die Judenpredigt Augustins (Basel 
1946, París 1973); Id., Augustin et les juifs. Augustin et le ju- 
daisme: RAug 1(1958)225-241. 



f) Contra las herejías en general. 

1. De haeresibus. Compuesto en el 428-429 a petición 
del diácono de Cartago Quodvultdeus (Ep. 121-124). Sir- 
viéndose de Epifanio y Filastrio y de sus conocimientos 
personales, Agustín cataloga 88 herejías desde Simón 
Mago a Pelagio y Celestio. La muerte le impidió completar 
la obra con una segunda parte — importantísima — sobre la 
manera de reconocer y juzgar, y de ahí evitar, toda suerte 
de herejías conocidas o no, es decir, un tratado completo 
de eclesiología, del que la patrística carecía y careció siem- 
pre (ibid., proem.). 



470 



San Agustín 



Ediciones: PL 42,21-50; J. VAN DER PLAETSE y C. BEUKERS- CC1 

46(1969)283-351. 

Traducción: Inglesa: G. ¡VfULLER. PSt 90(1956) (con texto y 
comentario). 

Estudios: G. BARDY, Le «De haeresibus» et se sources: MSCA 
II 397-416; S. JANNACONE, La dottrina eresiologica di s. A. A 
proposito del trattato «De haeresibus» (Catania 1952); bibl. en CCL 
46(1969) p.xxx-xxxu. 



3. Cartas 

El epistolario agustiniano, prueba y expresión de la in- 
fluyente personalidad de su autor y de su celo apostólico, 
es rico de contenido histórico, filosófico, teológico, exegé- 
tico, espiritual, literario y autobiográfico. Sus cartas son 
numerosas y a veces de la extensión de un tratado; consti- 
tuyen un comentario precioso de sus obras en libros y, en 
ocasiones, una ayuda indispensable para comprender las 
cuestiones y controversias de su época inquieta y decisiva, 
en especial el donatismo y el pelagianismo. Los Maurinos 
reunieron 270, de ellas 53 dirigidas a Agustín y nueve in- 
cluidas por Agustín entre sus opuscula in libris. Después se 
han hallado otras seis: dos por G. Bessel (184-1 y 202-A, 
en PL 33), dos por A. Goldbacher (92-A y 173-A, en 
CSEL 44), una por G. Morin (215-A, en CSEL 58, p.xcill) 
y una por C. Lambot (212-A, en RB 5 1[ 1939] 109-1 21 y 
ahora en NBA 23,532, que resulta ser la colección más 
completa). J. Divjak ha anunciado el descubrimiento de 
otras cartas (cf. REAug 24[1978]343 n.54), que serán pu- 
blicadas en CSEL 88. 

El epistolario abraza un período de más de cuarenta 
años (de finales del 386 al 430); los Maurinos las distribu- 
yeron cronológicamente en cuatro clases: 

1. Epistolae 1-30: desde la conversión a la consa- 
gración episcopal. 

2. Epistolae 31-123: hasta la conferencia de Car. 
tago del 411. 

3. Epistolae 124-231: del 411 hasta la muerte d e 
Agustín. 

4. Epistolae 232-270: de fecha incierta. 



Obras 



471 



Ediciones: PL 33; A. Goldbacher: CSEL 34-1(1895), 34-2 
(1898), 44(1904), 57(1911), 58(1923); J. Schmid, SS. Eus. Hie- 
ronymi et Aur. A. epistulae mutuae [FP 22] (Bonn 1930): PLS II 
359-363 (Ep. Morin y Goldbacher). 

Traducciones: Alemana: A. HOFFMANN: BKV 29-30 (Kempten 
1917) (selección).— Española: L. ClIXERUELO: BAC 8,11 y HA 
(con texto). — Francesa: F. POUJOULAT (Paris 185 8). -holan- 
desa: H. Huisman (Amsterdam 1956) (ep.90-91.103.104, con 
texto y comentario); J. H. KOOPMANS (Amsterdam 1949) 
(ep.117.118, con texto y comentario); L. CoPPENS (Kontich 
1945) (ep. 130.131); ID. (Nijmegen 1949) (ep. 147).— Inglesas: 
J. G. Cunningham: LNPF last ser. 1(1886)219-593 (160 cartas); 
W. Parsons: FC 12.18.20.30.32 ( 195 1-1956); J. H. Baxter: 
LCL 239 (62 cartas con texto). — Italianas: G. Rinaldi y 
L. Carrozzi: CPS 10 y 11 (Torino 1939-1940) (61 cartas con 
texto), L. Carrozzi-, NBA 21-23 (con texto). 

Cronología: P. MONCEAUX, Histoire littéraire de l'Afrique chré- 
tienne VII (Paris 1923); H. LlETZMANN, Zur Entstehungsgeschichte 
der Briefsammlung A. s., (Berlin 1939) (= TU 67,260-304); D. 
DE Bruyne, Les anciennes collections des épitres de S. A.; RB 43 
(1931)284-295; H. J. DlESNER, Zur Datierung der Augustinbriefe 
228-231: FF 35(1961 U84-185; ID., Zur Datierung des Briefes 220 
und anderer Spdtschriften A.s.: ibid., 281-283; V. Paronetto, 
Sota sulla datazione del/ 'epistolario agostiniano: Aug 14(1974) 
363-367 (ep.220.229-231). 

Estudios: A. Vaccari, Cuore e stile di s.A. nella lettera 73: 
MSCA II 353-358; M. E. Keenan, The Life and Times of S. A. 
as Revealed in His Letters [PSt 83] (Washington 1935); ID., Clas- 
sical Writers in the Letters of A.: CJ 32(1936)35-37; C. Jenkins, 
A.'s Classical Quotations in His Letters: JThS 39(1938)59-65; 
V. NOLTE, A.s Freundschaftsideal in seinen Briefen [Cassiciacum 
6] (Würzburg 1939); CH. MOREL, La vie de priere de s.A. d'apres 
sa correspondance, en S. A. parmi nous (Le Puy-Paris 1954) p.57- 
110; H. RONDET, La théologie de la gráce dans la correspondance de 
s. A.: RAug 1(1958)303-315; G. Folliet, Deifican in otio. Aug 
ep.10,2: RAug 2(1962)225-236; H. ULBRICH, A.s Briefe zur ent- 
scheidenden Phase des pelagianischen Streites: REAug 9(1963)51-75. 
235-258; M. Pellegrino, Introduzione: NBA 21 p.vii-Cin; M. P. 
ClCCARESE, La tipología delle lettere di s.A.: Aug 11(1971)471 -507 ; 
M. Moreau, Le dossier de Marcellinus dans la correspondance de s. A.: 
RAug 9(1973)3-181; cf. bibl. en NBA 21 p.cv-cx. 



472 



San Agustín 

4 Tratados 



Pueden y deben ser distribuidos en tres secciones co- 
mentarios a San Juan, exposiciones sobre los Salmos y 
sermones 

1 Comentarios a San Juan 

1 Tractatus in evangehum loannis comprenden 124 
discursos, parte predicados y parte dictados, que se divi- 
den en dos grupos 1-54 y 55-124 La fecha de composi- 
ción es muy discutida el segundo grupo sería del 416, para 
L Landais, del 418, para Zarb, del 419-420, para La Bon- 
nardiére, el primero, del 411, para Deferrari, del 413, para 
Zarb, del 414, para Le Landais, A M La Bonnardiere 
asigna 1-16 a los años 406-408, y 17-54 después del 418 
El comentario es todo de carácter pastoral, pero extraordi- 
nariamente rico de doctrina teológica, filosófica y espi- 
ritual 

Ediciones PL 35,1379-1970, R Willems CCL 36(1954) 
Traducciones Alemana T Specht, BKV 8 II 19 (Munchen 
19H 1914)— Española T Prieto BAC 13(139) y V Rabanal, 
14(165) (con texto) —Francesas M PONTET (Namur 1958) (se- 
lección), M F Berrouard BA 71(1969) y 72(1977) (hasta el 
tr33 con texto) inglesas H BROWNE, III (Oxford 1848- 
1849), J GiBByJ Innes LNPF last ser 7(1888)7-529 — Italia- 
nas A TONNA BARTHET (Firenze 1938) (selección), R MlNUTI 
y R iMarsiglio (Roma 1965), E Gandolfo y V Tarulli 
NBA 24(1968)1-1625 (con texto) — Portuguesa J A Rodrigues 
Amado (Coimbra 1950-1952) 

Cronología RJ DEFERRARI, On the Date and Order of Deltvery 
of S A's Tractatus on the Gospel and Epistle of St John CPh 
12(1917)191-193, S Zarb, Chronologia tractatuum s Augustini 
in evang primamque ep lo apostoh Ang 10(1933)50 110, M Le 
LANDA1S, Deux annees de predication de s A , en Etudes augusti- 
mennes (Pans 1953) p 7-95, A M La Bonnardiere, Recherches 
de chronologie augustinienne (Pans 1965) p 19-118, M F Ber 
ROUARD, La date des tractatus 1-LTV m hannis Evang de s A 
RAug 7(1971)105 168 

Estudios M COMEAU, La vte tnterteure du chretten d'apres les 
«Tract in lo » de s A RSR 20(1930)5-25 125-149, Ead ,S A , 
exegete du quatrieme Evangile (Pans 1930), D F WRIGHT, The 
Manuscripts of S A 's «Tractatus in Evangehum lohannis» A 



Obras 



473 



Preliminary Survey RAug 8(1972)55-143, G FoiXIET, Un frag- 
ment de manuscrit des «Tractatus tn Evang lo » de s A decouvert 
a Vezelay en 1966 RAug 8(1972)145 147, R P Hardy, The 
Incarnation and Revelation in A 's «Tract in lo Evang » Eghse 
et theologie 3(1072)193-200, Id , Actualite de la revelation divine 
(París 1974) 

2 Tractatus tn epistolam loanms ad Partbos Diez ser- 
mones sobre la candad, de la que Juan «ha tejido el elogio, 
diciendo muchas cosas, o, por mejor decir, todo» (pról ), 
pronunciados durante las festividades pascuales de un año 
entre el 413 y el 418, interrumpiendo el comentario al 
evangelio Lo más bello que ha producido la patrística so- 
bre el tema 

Edición PL 35,1977-2062 

Traducciones Alemana F HOFMANN (Freiburg Br 1938, 
M954) (selección) —Arabe J HELOU (Beirut 1967) —Españo- 
las D Ruiz Bueno (Madrid 1946), B Martin Pérez BAC 
18(187)192-363 (con texto) —Francesa P AGAESSE SCh 75 
(1961 ) (con texto) — Holandesa TJ VAN BAVEL (Heverlee-Leu- 
ven 1969) —Inglesa H Browne y J H Myers LNPF last ser 
7(1888)453 529 —Italianas P Tablino (Roma 1954), G MA 
DURINI y L Muscouno NBA 24,1627-1855 (con texto), 
S Aliquó (Roma 1971)— Portuguesa j A Rodrigues Amado 
(Coimbra 1959) 

Estudios G Combes, La chante d'apres s A (Pans 1934), 
M Mellet, S A predicateur de la chante fraternelle dans ses 
commentaires sur samt Jean VS 83(1945)304-325 556-576, 84 
(1946)69-91, J Galla Y, «Dilige et quod vis fac» Sotes d'exegese 
augustimenne RSR 43(1955)545-555, ID , La consaence de la cha- 
nte fraternelle d'apres les «Tractatus in 1 lo » de s A REAug 
1(1955)1-20, S J Grabowski, The Role of Chanty in the Mys- 
tical Body according to S A REAug 3(1957)29-63, J B Bauer, 
«Dilige et quod vis fac» (zu Aug , «Tract tn 1 lo » 7,8) Wissen- 
schaft und Wahrheit 20(1957)64-65, M HuFTIER, La chante dans 
l'ensetgnement de s A (Dossier) (Tournai 1959), J BuRNABY, 
«Amor Dei» A Study of S A's Teaching on the Love of God as a 
Motive of the Christian Life (London 1960), O Du ROY, L'ex- 
perience de l'amour et l'mtelligence de la fot tnnitaire selon s A 
RAug 2(1962)415-445, S POQUE, Les lectures liturgiques de ¡'Oc- 
tave paséale a Hippone d'apres les Traites de s A sur la Premiere 
Epitre de S Jean RB 74(1964)217-241, V CAPANAGA, Interpre- 
tación agustiniana del amor Eros y ágape Augustinus 18(1973) 
213-278, D Dideberg, S A et la Premiere Epitre de S Jean 
(París 1975) 



474 



San Agustín 



2. «Enarrationes in Psalmos» 

La obra de San Agustín más extensa y más rica en doc- 
trina espiritual, la única exposición completa del Salterio 
que nos ha legado la literatura patrística. Su composición 
se extiende desde el 392 (1-32) al 416, o, según otra opi- 
nión, a después del 422 para el salmo 118. Comprende 
dos clases de exposiciones: dictadas y predicadas. Las pri- 
meras se subdividen en tres grupos (cf. Ep. 169,1 y POSI- 
DIO, Ind. VII 4), a saber: breves anotaciones exegéticas 
(1-31, con pocas excepciones), exposiciones más amplias 
(67, 71, 77 y otros), homilías para ser leídas al pueblo (32 
sobre el salmo 118). Las demás son sermones predicados a 
los fieles en varias ciudades, sobre todo en Cartago. La 
interpretación no es histórico-literal, sino teológico-espiri- 
tual, fundada en la doctrina del Christus lotus: en los Sal- 
mos resuena la voz de Cristo, de la Iglesia y de cada uno 
de los fieles (In ps. 3,1.9.10). La obra trata todos los gran- 
des temas de la doctrina cristiana: filosofía, teología, doc- 
trina espiritual, mística. Destacan los temas del Cuerpo 
místico, de las dos ciudades, de la ascensión del alma hacia 
la divinidad, a la que el tono lírico de los salmos confiere 
las alas. El texto bíblico comentado es la versión latina de 
los Setenta, revisada por Agustín. 

Ediciones: PL 36-37; E. Dekkers y J. Fraipont: CCL 38-40 
(1956). 

Traducciones: Alemanas: H. U. V. BALTHASAR (Leipzig 1936) 
(selección); H. WEBER (Paderborn 1964) (sal. 1-1 7 ).— Española: 
B. Martín Pérez: BAC 19-22(235.246.255.264) (con texto).— 
Francesas: C. HuMEAU (París 1947) (selección); D. GORCE (Na- 
mur 1960) (selección); J. PERRET (París 1964) (selección). — 
Inglesas: A. C. Coxe: LNPF last ser. 8(1888); S. HEBG1N y 
F. Corrigan: ACW 29.30(1960-1961) (sal. 1-37 ).— Italianas: 
E. Logi (Siena 1931-19.33) (selección); V. Tarulli, R. Minuti 
y T. Mariucci: NBA 25-28 (1967-1977) (con texto). 

Cronología: S. ZARB, Chronologia Enarrationum S. A. in Psal- 
mos (Malta 1948); M. Le LANDAIS, Deux années de prédication de 
S. A., en Études augustiniennes (París 1953) p.7-95; A. M. La 
BONNARDIÉRE, Sote de chronologie augustinienne. Sotice sur le 
psaume 25: RSR 45(1957)91-93; Ead., Les «Enarrationes in psal- 
mos» préchées par s. A. a Carthage en décembre 409: RAug 1 1(1976) 
52-90; EAD., Recherches de chronologie augustinienne (Paris 1965) 
p. 119-164; H. RONDET, Essais sur la chronologie des «Enarrationes 
in psalmos» de s. A.:. BLE 61(1960)111-127.258-286; 65(1964) 



Obras 



475 



110-136; 68(1967)180-202; 71(1970)174-200; 77(1976)99-118; 
S. POQUE, L'énigme des Enarrationes in Psalmos 110-117 de s. A.: 
BLE ^7(1976)241-264. 

Texto bíblico: P. Capelle, Le texte du Psautier latin en Afrique 
(Roma 1913); D. DE BRUYNE, S. A. reviseur de la Bible: MSCA 
II 544-578; lD., Sotes sur le Psautier de s. A.: RB 45(1933)20-28; 
A. VACCARI, / Salten di S. Girolamo e di S. A., en Scritti di eru- 
dizione e di filología (Roma 1952) I p. 207-255; Id., Psalterium 
S. Augustini in monte Sinai repertum: Bíblica 36(1955)260; 
G. ONGARO, Salterio Veronese e revisione agostiniana: Bíblica 35 
(1954)443-474. 

Estudios: E. BOUBY, S. A. Les «Enarrations sur les Psaumes»: 
Revue augustinienne }(1903)4l8-436; M. PONTET, L'exégese de 
s. A. prédicateur (Paris 1945); J. Delamare, Lorsque s. A. expli- 
quait les psaumes: VS 82(1950)115-136; C. KANNENGIESSER, 
Enarratio in psalmum 118. Science de la r'evélation et progres spiri- 
tuel: RAug 2(1962)359-381; J. Plagnieux, Aspects eccléstologi- 
ques de l'En. in Ps. XXX de S. A., en Études... R. Metz II (Stras- 
bourg 1976) p. 396-411; cf. bibl. infra, IV 4: Doctrina espiritual. 



3. Sermones 

Los sermones son el fruto del ejercicio ininterrumpido 
de la predicación por casi cuarenta años. La biblioteca de 
Hipona debía de conservar muchísimos, quizá tres o cua- 
tro mil, de los que la mayoría, probablemente no revisados 
ni publicados por Agustín, se han perdido. Los maurinos 
editaron como genuinos 363, distribuidos en cuatro clases 
(sobre la Biblia, festividades litúrgicas, santos y de diversis), 
otros como dudosos y otros aun como espurios. G. Morin 
añadió otros 138 que consideraba auténticos (MSCA, I), 
algunos de ellos dudosos en sentir de otros (CPL 284-287; 
PLS, II 417ss). Lambot descubrió y publicó todavía otros 
(RB 1933-1958; PLS, II 744ss). En conjunto son poco más 
de 500. El CCL ha iniciado, por obra de Lambot, una edi- 
ción crítica, de la que ha sido publicado sólo un volumen 
con los 50 primeros sermones sobre el Antiguo Testa- 
mento (CCL 41). 

El temario es rico y muy variado, explora todos los te- 
mas de la Biblia y de la liturgia y sirve de comentario a las 
grandes obras dogmáticas y exegéticas. Son un modelo de 
elocuencia popular, a la vez clara y profunda, animada e 
incisiva, inmediata y eficaz. 



06 



San Agustín 



Ediciones Guia indispensable son CPL 284-288 y 368 372, Y 
sobre todo P P VERBRAKEN, Etudes critiques sur les Sermons 
authentiques de S A [Instrumenta patrística 12] (Steenbrugge 
1976) PL 38-39, C Lambot CCL 41(1961) (50 primeros ser- 
mones mas nueve), Id , S Aur A sermones selecti duodevigtntt 
[Stromata patrística et mediaevaüa 1] (Utrecht 1950) (Serm 14 
15 34 60 101 104 166 184 221 254 261 298 302 355 356 
358), G Morin, S A sermones post Maurinos reperti MSCA, I. 
PLS, II 398-1360 Estudios y ediciones de C LAMBOT no publi- 
cados en RB fueron reunidos en RB 79(1969)46 214 [= Memo- 
rial dom Cyrtlle Lambot], S POQUE SCh 116(1966) (15 serm 
sobre la Pascua, con trad franc ) 

Traducciones Alemana A SCHMITT (Bern 196 7 ) (40 serm ) — 
Españolas L Alvarez (vols 1-4) y A DEL FuEYO (vols 5-8) (Ma- 
drid 1923-1931), A del Fueyo BAC 7 y 10 (53 y 95) (selec- 
ción con texto) — francesa G Humeau, I-III (París 1932-1934) 
(selección) —Inglesas R G MacMullen LNPF last ser 6(1887) 
245-545 (97 serm sobre el NT), D J Kavanagh FC 11(1951) 
(selección), M S MuLDOWNEY FC 38(1959) (selección), Ph T 
Weller (St Louis 1959) (serm sobre la Pascua), Q HOWE (New 
York 1966) (selección), Th C Lawler ACW 15(1952) (serm 
sobre Navidad y Epifanía) — Italianas E Logi (Siena 1930) (se- 
lección), Id, / Vangeli domenicali commentati (Firenze 1933) (se- 
lección), P Bellini, V Tarulli, F Cruciani NBA 29(1979) 
(serm 1-50, con texto) 

Cronología A KUNZELMANN, Die Cbronologie der Sermones des 
hl A MSCA, II 417-520, A DE Veer, La date des Sermons 1, 
XII et L de s A REAug 15(1969)241-346 

Estudios Bibliografía de C Lambot en RB 79(1969)24-34, 
M SlMONETTl, Studi sulla letteratura cristiana d' Africa in eta van- 
dálica RIL 83(1950)407-424, Id , Alcune osservazwni sulla strut- 
tura dei «Sermones de sanctis» agostiniani AugMag I 141-149, 
C MohRMANN, Das Wortspiel in den augustinischen Sermones, en 
Etudes sur le latín des chr'etiens (Roma 1958) I p 323-349, P BOR 
GOMEO, L'Eglise de ce temps dans la predication de S A (París 1972) 
(bibl p 423-433), V Loi, Struttura e «topoi» del panegírico classico 
net «sermones de sanctts» di S A Aug 14(1974)591-604, P P 
VERBRAKEN, Les fragments conserves de sermons perdus de s A 
RB 84(1974)245-270, M Aviles BARTINA, Estudio de diez ser- 
mones agustinianos Perficit ser 2 a 7(1976)33-71, P VlSMARA 
CHIAPPA, II tema della poverta nella predicazione di S A (Milano 
1975) 

Mención aparte merecen algunos sermones de cuya 
autenticidad se discute o que se suelen publicar separada- 
mente 



Obras 



477 



1 Sermo de Urbts exadto Pronunciado «recenti exci- 
dio tantae urbis», y, por tanto, en el 410 o poco después, 
expresión de dolor y también de esperanza por lo sucedido 
con una exposición sobre la utilidad de las tribulaciones 
Agustiniano por forma y contenido 

Ediciones PL 40,7 1 5-724, M V O'Reilly PSt 89(1955) (con 
trad ingi y comentario), EAD CCL 46(1969)249-262 

Estudio G CANNONE, // «Sermo de excidio Urbis Romae» di 
s A VetChr 12(1975)322-345 

2 Sermo ad catechumenos de symbolo Exposición del 
credo de fecha incierta (cf Serm 213 [= Guelf. 1 MSCA, I 
441-445], 214 y 215) Otros tres sermones sobre el sím- 
bolo (CPL 401-403) que en los manuscritos e impresos 
figuran después del que nos ocupa, no son agustinianos, 
sino, en sentir de algunos autores, del obispo de Cartago 
Quodvultdeus 

Ediciones PL 40,627-636, R van der Plaetse CCL 46, 
185-199 

Iraducciones Holandesa A SlZOO (Kampen 1941) 

Estudios A SlZOO, De echtheid van A ' Sermo de Symbolo ad ca- 
techumenos Gereformeerd theologisch tijdschrift 41(1940)286- 
300, C ElCHENSEER, Das Symbolum Apostolicum beim hl A 
(St Ottihen 1960) 

3 Sermo de disciplina christiana De fecha incierta, 
sobre el verdadero amor de Dios y del prójimo, suma de 
los mandamientos cristianos 

Ediciones PL 40,669-678, A van der Plaetse CCL 46, 
707-724 

Traducción Alemana R HABITZKY (Wurzburg 1961) 
p 35-82 

4 Sermo de utilitate teiunii. Catalogado por Posidio 
{Ind. X 6,55 MSCA, II 195), pronunciado, quizá, el 411 
(cf 13) sobre la índole del ayuno cristiano en polémica 
con los maniqueos y con un insistente llamamiento a los 
donatistas. 



478 San Agustín 

Ediciones: PL 40,707-718; S. D. RuEGG: PSt 85(1951) (con 
trad. ing. y comentario); Id.: CCL 46,231-241. 

Traducción: Francesa: G. COMBÉS: BA 2,515-539 (con texto). 

Estudio: C. LAMBOT, Un ietunium quinquagesimae en Afrique 
au IV 1 -' siecle et la date de quelques sermons de s. A.: RB 47(1935) 
114-124. 



5. Obras dudosas 

Añadimos algunas obras cuya autenticidad es muy du- 
dosa o más o menos probable: 

1. De grammatica líber. Agustín (Retract. I 6) y Posidio 
(Ind. X 1,3: MSCA, II 175) lo mencionan. El primero re- 
fiere que no lo poseía ya en su biblioteca, aunque creía 
que otros lo tenían. El texto que hoy poseemos, llegado en 
dos recensiones, una larga y otra breve, no puede ser te- 
nido por auténtico en ninguna de sus dos formas, aunque 
acaso, como algunos autores piensan, no sin alguna proba- 
bilidad, sean extractos del escrito agustiniano. 

Ediciones: Recensión larga: PL 32,1385-1408; H. Keil, Gram- 
matici latini (Leipzig 1868) V p.496-524; recensión breve: 
A. Mai, Sova Patrum bibliotbeca I 2 p. 167-181; C. F. Weber, 
Aur. A., Ars grammatica breviata (Marburg 1861). 

Estudios: H. I. ¡VÍARROU, S. A. et la fin de la culture antique 
(Paris 1938) p.570-576. 

2. Principia dialecticae. Del que Agustín refiere 
(Retract. I 6): «De dialéctica... sólo quedaron los princi- 
pios, que también he perdido, aunque creo que esté en 
manos de algunos.» El texto que poseemos, y contra el 
parecer de los maurinos, es hoy considerado auténtico por 
muchos autores. 

Ediciones: PL 32,1409-1420; W. CRECEL1US, S. Aur. A. de dia- 
léctica liber (Eberfeld 1857); B. DARRELL JACKSON y J. PlNBORG 
(Dordrecht-Boston 1975) (con trad. ing. y comentario). 

Estudios: BALD. FlSCHER, De A. disciplinarum libro qui est de 
dialéctica (Jena 1912); H. I. MARROU, o.c, p.576-578; J. PÉPIN, 
S. A. et la dialectique (Villanova 1976). 



Obras 



479 



3. Principia rhetorices (Retract. I 6). 

Ediciones y estudios: PL 32,1439-1448; C. HALM, Rhetores la- 
tini minores (Leipzig 1863) p. 137-151; contra la autenticidad, ade- 
más de los maurinos, H. I. Marrou, o.c, 578-579; CPL 1556; 
la defiende B. RlPOSATI, Agostino o pseudo-Agostino?, en Studi 
G. Funaioli (Roma 1955) p.378-393. 

4. Oratio s. Augustini in librum de Trinitate. Larga 
oración a Dios uno y trino. 

Ediciones: G. Morin: RB 21(1904)129-132; PLS II 1543-35. 
Niegan la autenticidad, y no sin razón, B. FlSCHER: ThLZ 77(1952) 
288 y W. J. Mountain: CCL 50 p.LXXVül-LXXXii. 

5. Versus de S. Nabore. Ocho versos en honor de un 
mártir víctima de los donatistas por haber vuelto del cisma 
a la unidad de la Iglesia católica. 

Ediciones: F. BuCHELER y A. RIESE, Anthologia latina I 2 
(Leipzig 1906) n.484a; PLS, II 356-357; A. Vaccari, / versi di 
.(. A.: CC 98 1(1947)213-214 (~- Scritti di eruzione e filología 
[Roma 1958] II p.245-247). 

6. Capita o Breviculi. Títulos o sumarios de los capí- 
tulos de algunas de las obras mayores: De civitate Dei (CCL 
47 p.V-XLV; cf. Ep. 212A, a Firmo),Dí> Trinitate (CCL 50,4- 
23; PLS, II 1546-1555) y Dí Genesi ad litteram (CSEL28-1, 
436-356; PLS, II 363-385; BA 49,461-493 y cf. las obser- 
vaciones, ibíd., p.46l-463). 



6. Obras no auténticas 

A lo largo de los siglos, al Obispo de Hipona han sido 
atribuidas y publicadas con su nombre muchas obras: li- 
bros, cartas y, sobre todo, sermones. El conocimiento de 
esta producción es útil e importante, no sólo por razones 
críticas, es decir, para identificar, en lo posible, a su autor, 
sino, además, para apreciar en su debida magnitud el in- 
flujo de San Agustín en la posteridad. No pocas veces es 
sabido que San Agustín ha sido conocido y citado por estas 
obras, que, al no ser suyas, no han permitido siempre per- 
cibir su genuino pensamiento. Bastará una rápida presen- 
tación de la materia. 



480 



San Agustín 



1 . Libros 

Algunos pertenecen al campo de la teología: a) de la 
teología en general, como el De fide ad Petrum (PL 40, 
753-789), que es un compendio dogmático muy cono- 
cido en la Edad Media (obra de Fulgencio de Ruspe: PL 
65,671-705); b) de la teología trinitaria, como el De unitate 
trinitath (PL 42,1207-1212), «de autor desconocido, pero 
antiquísimo», y el De unitate trinitatis contra Felicianum 
arianum (PL 42,1157-1176), considerado auténtico por los 
teólogos de Lovaina (ed. Lov. t.6) y restituido a Vigilio de 
Tapso por los maurinos (CPL 808); c) de la teología de la 
gracia, como el Hypomnesticon contra pelagianos et caelestia- 
nos (PL 45,1611-1664), obra en seis libros que refuta cinco 
errores pelagianos e ilustra en el sexto la doctrina de la 
predestinación (de autor incierto, pero poco posterior a 
Agustín: CPL 381); el De praedestinatione et gratia (PL 
45,1665-1678), que contiene principios abiertamente con- 
trarios a los agustinianos (16,18), y el brevísimo De prae- 
destinatione Dei (PL 45,1677-1680). 

Otros son del género exegético: De mirabilibus sacrae 
Scripturae (PL 35,2149-2200), tres libros sobre los episo- 
dios más sorprendentes de la Biblia, compuestos por un 
Augustinus Hibernicus no identificado (CPL 1123); Quaes- 
tiones Veteris et Novi Testamenti (PL 35,2207-2416; CSEL 
50; PLS, II 390), explicación de 115 cuestiones, obra atri- 
buida a Ambrosiaster (CPL 185); Expositio in Apocalypsim 
(PL 35,2417-2452), obra de San Cesáreo de Arles (CPL 
1016), y el Liber de divinis scripturis (CSEL 12), exposición 
de 142 argumentos (los títulos en PLS, II 392-396), por 
autor anónimo del siglo V (CPL 384). 

Otros, muy numerosos y difundidos, son de asunto es- 
piritual. Citamos el De spiritu et anima (no se confunda 
con el De spiritu et littera; cf. p.46l), el Soliloquiorum ani- 
mae ad Deum liber (que no hay que confundir con los Soli- 
loquii auténticos; cf. p.425), el De diligendo Deo, el Medita- 
tionum liber y el Manuale (PL 40), obras todas destinadas a 
nutrir la piedad; sus autores (¿o autor?) muestran conocer 
a San Agustín y los doctores medievales. Sobre otros escri- 
tos, cf. CPL p.530-531; PLS, II 1363-1378. 

2. Cartas 

Las cartas falsamente atribuidas a San Agustín no son 
muchas, mientras los estudiosos no cesan de buscar y ha- 



Doctrina 



481 



llar cartas auténticas (cf. p.470). Entre las espurias se 
cuentan Epistulae Augustini et Bonifacii comitis (PL 33, 
1093-1098), 16 brevísimas cartas de una supuesta co- 
rrespondencia entre ambos (cf. J. DE LEPPER, De rebus ges- 
tis Bonifatii [Tilburg 1941] p.9-17 y CPL 367), y la Alter- 
catio cum Pascentio ariano (= Ep. 20: PL 33,1156-1162), 
cuya atribución a Agustín se debe, probablemente, a las 
ep.238, 239 y 241, de Agustín a Pascencio, que son autén- 
ticas; Epistula S. Augustini ad sororem de obitu S. Monicae 
(ed. Lov. X p.764ss). 

3 . Sermones 

Los sermones dudosos o pseudoagustinianos son nu- 
merosos. Los maurinos publicaron 317, divididos, como 
los auténticos, en cuatro categorías: sobre la Biblia, sobre 
el año litúrgico, las fiestas de los santos y de asunto variado 
(PL 39,1735-2354). Después han sido publicados aún 
otros muchos: 269 por A. B. Caillau y B. Saint-Yves: 
S. Augustini operum supplementum (Paris 1836-1839); 200 
por A. Mai: Nova Patrum bibliotheca I (Roma 1852); otros 
por G. Morin: Tractatus sive sermones s. Augustini (Kempten 
1917) app. p. 165-218, etc. (PLS, II 841-1360). En esta 
vasta selva, los estudios de G. Morin, C. Lambot y 
P. P. Verbraken, sobre todo, han permitido establecer la 
autenticidad de muchos sermones agustinianos (después de 
la edición de los maurinos) o descubrir su verdadero autor. 
Sobre toda esta producción, cf. G. MORIN: MSCA, I 
721-769; CPL 368-372; P. P. Verbraken, o.c. (cf. p.436). 

Estudios: E. Portalié. DTC, I 2306-2310; F. Cavallera: 
DSp 1 1 1 30-1 1 35; B. BLUMENKRANZ, La survie médiévale de s. A. 
a travers ses apocryphes: AugMag II 1003-1018; M. DE KROON, 
Pseudo-Augustin im Mittelalter: AugL 22(1972)511-530. 



IV. Doctrina 

1. Razón y fe 

El pensamiento de Agustín, en cuanto al método, se 
compendia en estos dos términos: fe y razón. A los dieci- 
nueve años adoptó un planteamiento equivocado. Enga- 



482 



San Agustín 



ñado por la propaganda maniquea, transformó el binomio 
en un dilema y rechazó la fe en nombre de la razón Su 
vuelta a la Iglesia católica comienza cuando descubre que 
las relaciones entre la razón y la fe no deben ser entendi- 
das en términos de oposición, sino de colaboración Dos 
son las sendas que conducen al conocimiento de la verdad 
la autoridad y la razón En orden de tiempo, la autoridad, 
es decir, la fe, precede, en orden de importancia, detenta 
el primado la razón, es decir, la ciencia (C acad. 3,20,43, De 
ord. 2,9,26, De mor eccl catb. 1,2,3) 

Su postura doctrinal se sitúa entre el fideísmo y el ra- 
cionalismo A quien pretende comprender sin creer repite 
su lema Crede ut intelligas, pues comprender es el premio 
de la fe, defiende la validez de este principio y de este 
método, y escribe un libro sobre la utilidad de creer La fe 
es útil a todos, también al filosofo Es medicina que sana 
(Conf 6,4,6), baluarte que defiende (Ep 118,32), nido 
donde brotan las plumas para volar (Serm 51,5,6), atajo 
que permite conocer pronto y sin fatiga las verdades esen- 
ciales para conducir una vida sabia (Ep 102,38, De cons 
evang 1,35,53) Mas a quien estima poder prescindir de la 
razón repite lntelhge ut credas, pues no es posible creer sin 
razón Nadie cree «si antes no piensa que debe creer» (De 
praed. s. 2,5) Toca a la razón demostrar «a quién se deba 
creer» (De v reí 24,45), y, por tanto, «también la fe tiene 
sus ojos, con los que de alguna forma ve que es verdad lo 
que aún no ve» (Ep. 120,2,8) Y añade intellectum va/de 
ama, desea intensamente comprender el contenido de la fe 
(Ep 120,3,13) 

Por su parte, se esforzó por demostrar la credibilidad 
de la fe y profundizar en sus enseñanzas La meta de este 
esfuerzo es «llevar a los hombres a la esperanza de encon- 
trar la verdad« (Ep. 1,1), y el programa, la adhesión a 
Cristo y la reflexión filosófica 

Un resumen de los motivos de credibilidad de la fe 
católica en Conf 6,11,19, De mor. eccl cath. 1,7,12, De útil 
cred 14,30-17,35, Ep 137,4,15-16, C ep. Man 4,5 En 
esta última obra se lee «Aun prescindiendo de la sincera y 
genuina sabiduría , que en vuestra opinión no se halla en 
la Iglesia católica, muchas otras razones me mantienen en 
su seno el consentimiento de los pueblos y de las gentes, 
la autoridad, erigida con milagros, nutrida con la espe- 
ranza, aumentada con la candad, confirmada por la anti- 
güedad, la sucesión de los obispos desde la sede misma del 



Doctrina 



483 



apóstol Pedro, a quien el Señor encomendó, después de la 
resurrección, apacentar sus ovejas, hasta el episcopado de 
hoy, y, en fin, el apelativo mismo de catholica, que no sin 
razón sólo esta Iglesia ha alcanzado Estos vínculos del 
nombre cristiano — tantos, tan grandes y dulcísimos — 
mantienen al creyente en el seno de la Iglesia católica, a 
pesar de que la verdad, a causa de la torpeza de nuestra 
mente e indignidad de nuestra vida, aún no se muestre» A 
quien niega los milagros, Agustín responde «Este solo 
grande milagro nos basta, que todo el mundo haya creído 
sin milagros» (De civ Dei 22,5) 

El programa de la búsqueda lo resume en su primera 
obra, el Contra académicos, en estos términos «A nadie es 
dudoso que una doble fuerza nos impulsa al aprendizaje la 
autoridad y la razón Y para mí es cosa ya cierta que no 
debo apartarme de la autoridad de Cristo, pues no hallo 
otra más firme En los temas que exigen arduos razona- 
mientos — pues tal es mi condición, que impacientemente 
estoy deseando conocer la verdad, no solo por fe, sino por 
comprensión de la inteligencia — , confio entre tanto hallar 
entre los platónicos la doctrina más conforme con nuestra 
revelación» (C acad 3,20,43, trad Capánaga) Esta bús- 
queda sera, a la vez, filosófica, teológica y mística, tres ver- 
tientes de la ascensión hacia la verdad que San Agustín 
nunca separa Su método, en efecto, se basa en tres presu- 
puestos utilidad de la fe, recurso a la evidencia de la razón 
cuando sea posible, aspiración a la sabiduría, que no es 
sólo conocimiento, sino amor, posesión, gozo de la verdad, 
que es el bien supremo del hombre. Dividiremos, por 
tanto, la breve exposición que sigue en tres partes filoso- 
fía, teología y doctrina espiritual 

Estudios B PERGAMO, De S A methodo apologética 
Ant 6(1931)3-36, I Stoszko, L'apologéttque de S A, (Strasbourg 
1932), R E CUSHMAN, Faith and Reason in the Thought ofS A 
CH 19(1950)271-294, R Aubert, Le probleme de l'acte de fot, 
(Louvain 1950) (cf índice), J P BONNEFOY, Le docteur chrétien 
selon Augustin, fot, ratson et autorité RET 13(1953)25-54, 
G OGGIONI, L'espertenza della fede nella conversione di s A , en 
Scrinium tbeologicum I (1953) p 125-181, M T ANTONELL1, As- 
pettt agostiniani del problema del filosofare AugMag I 335-346, 
E OGGIONI, Dualismo paradossale dell'agosttnismo speculattvo. 
AugMag I 381-388, M P LOHRER, Der Glaubensbegriff des hl A 
in semen ersten Scbriften bis zu den «Confessiones» , (Einsiedeln 
1955), H A WOLFSON, The Philosophy of the Church Fathers 



484 



San Agustín 



(Cambridge Mass 1956) (cf índice), B M G REARDON, The Rela- 
tion ofPbilosopby toFatth in theTeachingofS A SPII [TU 64] (Ber- 
lín 195 7 ) p 288-294, M BLONDEL, The Latent Resources tnS A's 
Thought, enA Monument toS A (London 1930 ^1957) p 317-353, 
M LOHRER, Glaube und Hetlsgeschichte in «De Tnnitate» A s, 
Freiburger Zeitschnft f Phil und Theol 4(1957)385-419, 
A AROSTEGUI, Interpretación agustimana del «Nist credtderitts, 
non tntelligetis» Revista de Filosofía 24(Madnd 1965)277-283, 
M HUFTIER, Les yeux de la fot chez s A MSR 25(1968)57- 
66 105-114, W G von Jess, Reason as Propedeuttc tú Patth tn 
A Int Journal for Philosophy of Religión 5(1974)225-233 

2. Filosofía 

1 Puentes 

Agustín muestra poseer un conocimiento no común de 
la historia de la filosofía (C acad 2,4,10-6,15, Ep. 1 18, De 
av. Dei 8) Como joven profesor, leyó y conoció de me- 
moria muchas obras de filósofos (Con/. 5,3,3), entre otras, 
las obras filosóficas de Cicerón, las obras de erudición de 
Varrón, las de Apuleyo, Séneca, y de los doxógrafos Auho 
Gelio y Celso (sobre éste cf De haer , praef.) Mas tarde, 
en Milán, leyó a Plotino y Porfirio, que fueron inmediata- 
mente, y lo siguieron siendo después, sus preferidos 

Sabido es que Agustín dio su preferencia, entre todos 
los filósofos, a los neoplatónicos, pero no siempre se tiene 
en cuenta hasta qué punto corrigió y supero sus doctrinas 
Los prefería por dos razones, por ser los más «cercanos a 
nosotros», es decir, a la doctrina cristiana (De av. Det 8,5, 
11,5, De v reí 4,7), y por haber dado vida a «una ense- 
ñanza común de la verdadera filosofía», afirmando, entre 
otras cosas, que Aristóteles y Platón — las dos cumbres (De 
av. Det 8,4,12) — estaban tan de acuerdo, que sólo a los 
menos perspicaces podían parecer en desacuerdo (C. 
acad. 3,19,42). Si en el entusiasmo de la primera hora, del 
que se arrepentirá más tarde (Retract. 1,1,4), creyó hallar 
en ellos coincidencias con la doctrina cristiana que en rea- 
lidad no existen, como la generación del Verbo 
(Con/. 7,9,13-15) y la noción del Reino de Cristo, que no 
es de este mundo (Retract 1,3,2), o les atribuyó enseñan- 
zas que en realidad no profesaron, como la creación (De 
av. Det 8,6), combatió y rechazó sus «grandes errores» 
(Retract. 1,1,4), como la existencia de divinidades menores 



Doctrina 



485 



(De av Det 12,24-26), la necesidad y eternidad de la crea- 
ción (ibid, 11,4-6, 12,15-20, C Prtsc et Ortg 2,8,9), la 
preexistencia y el pecado de las almas (De Gen 
Un 10,15,27, Ep 164,7,20, 166,9,27), la teoría cíclica de 
la historia, la metempsícosis (De av Det 10,30, 12,26) y la 
concepción de la unión innatural, y, por tanto, violenta, 
del alma y el cuerpo (De trin 15,7,11, De Gen. 
Utt 7,27,38), aún más, en algunos puntos adopta una posi- 
ción de insólita severidad, como al tachar de insensatez ex- 
cluir al cuerpo de la naturaleza del hombre (De an et eius 
ortg 4,2,3), o de delirios de grandes doctores magna mag- 
norum deltramenta doctorum (Serm 241,6), la doctrina de la 
reencarnación 

En esta firme actitud lo sostienen la regla que se había 
impuesto (cf p442s), y en particular las enseñanzas de la 
Escritura sobre argumentos que entran en el campo de la ra- 
zón, como la doctrina de la creación (Gén 1,1, Jn 1,3), la 
creación del hombre a imagen de Dios (Gén 1,27), la no- 
ción de Dios Ser subsistente (Ex 3,14) y la posibilidad de 
conocer a Dios a través de las creaturas (Rom 1,20) Estas 
enseñanzas, que, como la última enumerada, Agustín re- 
cuerda a menudo aun en medio de las más elevadas es- 
peculaciones filosóficas ( Conf 7, 1 0, 1 6), lo impulsaron a pro- 
fundizar en algunos temas fundamentales de su filosofía y a 
buscar solución a las dificultades de los neoplatónicos (De 
av Det 12,17) De esta suerte vino a la luz la nueva filoso- 
fía, entre cuyas fuentes no es improcedente incluir los va- 
riados estímulos que le vienen de la doctrina cristiana A 
esta filosofía no conviene ya la etiqueta de platónica o 
neoplatónica — Agustín no es menos antiplatónico que pla- 
tónico — , sólo le conviene el apelativo de cristiana De ella 
expondremos a continuación, en síntesis, los principios, los 
temas y las soluciones esenciales 

Estudios A CASAMASSA, Le fonti della filosofía di s A , en Acta 
hebdomadae augustiniano-thomisticae (Tormo 1931) p 88-96, 
R Jolivet, S A et le néoplatonisme chrétien (París 1932), 
P HENRY, Plotin et l'Occtdent (Louvain 1934), ID , A and Ploti- 
nus JThS 38( 1937)1-23, J DE BLIC, Platonisme et christianisme 
dans la conceptton augustinienne du Dieu Createur 
RSR 30(1940)172-190, H I MARROU, SA et la fin de la culture 
anttque (París 1938, 2 1946), A Dahl, A und Plotin 
(Lund 1945), B SwiTALSKI, Plotmus and the Ethics of S A (New 
York 1946), R M BUSHMAN, S A 's Metaphysics and the Stoic 
Doctrine The New Scholasticism 26(1952)283-304, G FAGGIN, 



486 



San Agustín 



S A e Porfirio, en S A e le grandi correnti della filosofía contemporá- 
nea (Tolentino 1956) p 3 7 6-382 R JOLIVET, Essai sur les rapports 
entre la pensee grecque et la pensee chretienne (París 2 1955), 
E L FORTIN, S A et la doctrine neo-platontaenne de l'áme Aug 
Mag III 371-380, A SOLIGNAC, Reminisiences plotiniennes et 
porphyriennes dans le debut du «De ordine» de S A APh 20 
(1957)446-465, M Testard, S A et Cicerón (París 1958), 
E L FORTIN, Christianisme et culture philosophique au v' siecle 
(París 1959) P HADOT, Citations de Porphyre chez A 
REAug 6( 1960)205 244 F Masai, Les coniersions de S A et les 
debuts du spintualtsme en Occident Le Moyen Age 67(1961)1-40, 
R I O CONNFLL, The Enneads and S A 's Image of Happiness 
VC 1 7 ( 1963)129-164, ID , «Enneads» VI 4 and 5 in the Works of 
S A REAug 9( 1963)1-39 ID , The Plotinian Fall of the Soul in 
SA Trajino 19(1963)1-35, J N BEZANCON, Le mal et l'existence 
temporelle chez Plotin et chez S A RAug 3( 1965 ) 1 3 3-160, K JAS 
PERS, Plato A Kant (Munchen 1957), A H ARMSTRONG, SA 
and Christian P/atonism ( Villanova 196 7 ) C BAGUETTE, Le 
stoicisme dans la formation de sA Diss (Louvain 1968), 
R J O'Connell, SA's Early Theory of Man A D 186-191 (C am 
bndge 1968), G BARRA, La figura e l'opera di Terenzto Varrone 
nel «De cu Dei» (Napoh 1969) C BAGUETTE, Une periode 
stomenne dans l'evolution de la pensee de S A REAug 16(1970) 
45-77, F P HAGER, Metaphysik und Menschenbild bei Plotin und 
A Studia philosophica 33(Basel 1973)85 lll A Trape, A et 
Varro en Atti del Congresso di Studi Varroniant (Ritti 19 7 6) 
p 553-563, ID, Introduztone genérale NBA 3-2, A Solignac, 
Doxographtes et manuels dans la formation philosophtque de s A 
RAug 1(1958)113-148 

2 Principios 

Para reconstruir las lineas esenciales de la filosofía 
agustimana conviene tener presente los principios en que 
se inspira y que le confieren su fisonomía Son, a mi juicio, 
fundamentalmente tres interioridad, participación e inmu- 
tabilidad 

1 El primero es el mas conocido Lo descubrió le- 
yendo los neoplatónicos, y en el profundizó guiado por la 
doctrina de la creación (Conf 7,10,16) Agustín emprende 
su quehacer filosófico con una invitación al sujeto 
«Vuelve en ti mismo», no para pararse en el sujeto, sino 
para constatar que en él late algo que lo trasciende la pre- 
sencia de la verdad «En el hombre interior mora la ver- 
dad» (De v reí 39,72) Esta verdad es interior y superior a 
la mente, no se deja percibir con los sentidos, sino sólo en 



Doctrina 



487 



la inteligencia, y se muestra dotada de determinadas notas, 
que son la objetividad, la necesidad, la universalidad y, por 
tanto, la irrefutabilidad 

La mente humana es de naturaleza inteligible, y esta en 
relación con las realidades inteligibles e inmutables, que 
percibe con certeza apenas a ellas se vuelve (Retract 1,8,2, 
1,4,4) Prueba de ello son los axiomas de la matemática, las 
reglas de la dialéctica y los principios fundamentales de la 
etica «Aunque todo el genero humano estuviera sumido 
en el sueño, seguiría siendo verdad que tres por tres son 
nueve» (C acad 3,11,25) La certeza de vivir y pensar es 
un caso particular de esta irrefutable percepción de la ver- 
dad «Sé que vivo, se que pienso» (De b vit 7, So- 
lil 2,1,1), certeza que la duda no puede sacudir ni el error 
disipar, pues «si dudo, vivo» (De Trtn 10,10,14, 
15,11,21), «si me engaño, existo» (De civ Dei 11,26) 

Esta es la respuesta a la insidiosa pregunta de los escép- 
ticos <vY si te engañas''», decían Agustín responde «Si 
me engaño, quiere decir que soy Quien no es no puede 
engañarse Por tanto, soy si me engaño, y si es verdad que 
soy si me engaño, ,-como puedo engañarme de que soy, si 
es cierto que soy si me engaño 5 Y, dado que yo sería 
quien se engaña, aunque me engañase, cuando sé que soy, 
ciertamente no me engaño» (ibid ) Con la misma certeza 
sabe que piensa y ama Esta triple certeza constituye un 
arma eficaz contra el escepticismo, por ser indudable, con- 
tra el materialismo, porque revela la naturaleza inteligible 
de la verdad, y contra el subjetivismo, por ser certezas de 
verdades que la mente «descubre, no crea» (De v 
real 39,73), reconoce que son, no hace que lo sean 
(Ep 162,2, De l. arb 2,12,34) 

El principio de la interioridad, que es de alcance meta- 
fisico y no psicológico, como alguno pudiera creer, go- 
bierna tres de las tesis fundamentales de la filosofía agusti- 
niana la demostración de la existencia de Dios (De l 
arb 2,15,39), la prueba de la espiritualidad del alma (De 
Trtn 10,8,11-10,16) y de su inmortalidad (Soltl 2,13,24), 
y con él se relaciona la explicación «psicológica» de la Tri- 
nidad, una de las doctrinas más originales del Obispo de 
Hipona 

2 El segundo principio, que es parte del núcleo 
esencial de la filosofía agustiniana, es el principio de parti- 
cipación, también muy conocido Siguiendo De mor eccl. 
cath (2,4,6), cabe enunciarlo así todo bien o es bien por 



488 



San Agustín 



su misma naturaleza y esencia, o es bien por participación, 
en el primer caso es el Bien sumo, en el segundo caso es 
un bien limitado El mismo principio, con referencia explí- 
cita a la creación, aparece enunciado también así «Todo 
bien o es Dios o procede de Dios» (De v reí 18,35) Mas, 
dado que la vida asume una forma tnadica en la unidad del 
espíritu humano, es decir, ser, conocer y amar, la misma 
forma asume también el principio de participación, que 
enuncia, por tanto, la participación del ser, de la verdad y 
del amor De esta triple forma de participación procede la 
noción, frecuente en Agustín, de Dios causa del ser, luz 
del conocer, fuente del amor (De en Dei 8,4, 8,10,2), la 
triple división de la filosofía en natural, racional y moral 
(De civ Det 2,7, 8,4) y, en fin, la solución esencial de cada 
una de esas partes la creación, la iluminación y la felicidad, 
que no son mas que tres formas diversas de expresar la mis- 
ma doctrina de la participación 

3 El tercer principio, que ha merecido escasa o nin- 
guna atención de los estudiosos, pero que ilumina y perfila 
los otros dos, es el que hemos definido principio de la 
inmutabilidad Agustín lo enuncia asi «El ser verdadero, 
genuino y auténtico es sólo el ser inmutable» (Serm 7,7, 
Conf 7,11,17), pues sólo el ser inmutable es absoluta- 
mente simple (De ctv Det 11,10,1), Ser por esencia, ipsum 
esse (De Trin 5,2,3), que «es todo lo que tiene» (De ctv 
Det 11,10,1) No existe de alguna forma o en cierta me- 
dida, sino que es el Ser (non ahquo modo est, sed est est 
Conf 13,31,46) «¿Cómo te llamas, Señor Dios nuestro 5 
Me llamo Es Pero ¿qué significa 'Me llamo Es' ; Significa 
que permanezco eternamente, que no me puedo mudar» 
(Serm 6,3) Sigúese, pues, que «toda cosa, por excelente 
que sea, si es mudable, no es verdaderamente, pues no hay 
ser verdadero donde hay también no ser» (ln lo. 38,10) El 
no ser es la limitación, la composición, la mutabilidad 

Este principio sirve, por tanto, para distinguir al ser por 
esencia del ser por participación, es decir, al Creador de 
las creaturas «El cielo y la tierra existen y proclaman ha- 
ber sido creados, mutantur entm atque vartantur» 
(Conf 11,4,6), sirve para subir hasta Dios a través de los 
grados del ser (Serm 241,2, ln lo 20,12) y para establecer 
los grados mismos del ser, que corresponden a los grados 
de su mudanza en el tiempo y el espacio o sólo en el 
tiempo (Ep 18,2, De Gen htt 8,20,39-21,41) 



Doctrina 



489 



Estudtos R AMERIO, Forme e stgniftcato del principio di autocos- 
cienzainSA RFN Suppl 23( 1931 ) 7 5-l 14, Ch Boyer, L'tdee de 
¡ente dans la pbilosophie de s A (París 1941), F CAYRE, Inttiatton 
a la pbilosopbie de s A (París 1947), E GlLSON, Introduction a 
l'etude de s A (París 4 1969), G CAPASSO, // pensiero filosófico di 
sA (Napoh 1952), L ClIXERUELO, Introducción al estudio de la 
memoria en s A CD 164(1952)5-24, ID, La memoria Dei según 
sA AugMag I 499-510, Id, La memoria sui Giornale di 
metafísica 9(1954)478 492, A Maxsein, «Philosophia cordis» bei 
A AugMag I 357-371, R ALLERS, llluminatton et vente etemelle 
Une etude sur l'a priori augustinien AugMag I 421-462, 
F SciACCA, // principio della metafísica di s A e i tentatm metafi- 
sici del pensiero moderno, en S A e le grandi correnti della filosofía 
contemporánea (Tolentino 1956) p9 32, ID , Tnnite et unite de 
l'esprit AugMag I 521-533, A TRAPE, La nozione del mutabtle e 
dell'immutabile secando SA (Tolentino 1959), T Manfredini, 
Untta del ¡ero e pluralita delle mentí tn SA (Bologna 1960), 
C Boyer, SA filosofo (Bologna 1965), E Zum Brunn, Étre ou 
ne pas etre d'apres s A REAug 14(1968)91-98, S BlOLO, La cos- 
cienza nel «De Tnnttate» di s A (Roma 1969), V Pratola, Pro- 
blemi agostiniani (L'Aquila 1969), A SCHOPF, Aug Einfuhrung 
tn setn Philosophieren (Munchen 1970), N BLAZQUEZ, El concepto 
de sustancia según sA Augustinus 15(1970)369-383 



3 Temas 

La filosofía agustiniana, inspirándose en estos princi- 
pios fundamentales, se centra en torno a dos temas esen- 
ciales Dios y el hombre «Deseo conocer Dios y el alma 
¿Nada más' Nada en absoluto» (Soltl 1,2,7) Esta orienta- 
ción, que no excluye el conocimiento del universo, sino 
que lo subordina y orienta al hombre, que es su corona y 
fin (Conf 10,8,15, 13,3348), inspira la conocida oración 
«iOh Dios, que eres siempre el mismo, que me conozca y 
te conozca'» (Soltl 2,1,1) 

Los dos temas, aunque distintos, se unen de forma in- 
separable en la doctrina del hombre imagen de Dios la 
imagen es inseparable del modelo, y éste de aquélla Por 
eso, Agustín estudia al hombre para conocer a Dios, como 
en los últimos libros del De Tnnttate, estudia a Dios para 
conocer al hombre y su historia, como en muchas páginas 
de las Confesstones, que se abren, por así decir, con estas 
dos preguntas «¿Qué eres para mí, [Señor] . 5 ¿Y qué soy 
para ti ? » (Conf 1,5,5) 

De ahí la insistencia simultánea, típicamente agusti- 



Patrobgia 3 



Í90 



San Agustín 



niana, en la inmanencia y en la trascendencia divinas: Dios 
es el internum aeternum (Conf. 9,4,10), «remotísimo y pre- 
sentísimo» (1,4,4), lo más excelso y lo más cercano, «más 
íntimo que mi mayor intimidad, más alto que lo más alto 
de mí» (3,6,11), «lo más interior de toda cosa, pues todas 
las cosas existen en él, y lo más exterior, pues está por 
encima de todas las cosas» (De Gen. litt. 8,26,48). Presente 
y ausente; presente, por eso lo conocemos; ausente, por 
eso lo buscamos. 



a) Dios 

A menudo, Agustín describe en sus obras el itinerario 
de la mente a Dios (De l. arb. 2,3,7-15,39, la exposición 
más temprana y más amplia; De v. reí. 29,52-39,73; ln 
ps. 41,7-8; Serm. 141,1-3; ln lo. 20,12-13; De ctv. Dei 8,6), 
que se atiene siempre a un mismo movimiento que con- 
duce «de las cosas exteriores a las interiores, de las inferio- 
res a las superiores» (ln ps. 14,5,5), o, en general, de lo 
mudable a\ inmutable (Conf. 7,10,16). Sus momentos 
esenciales son tres: pregunta al mundo (Serm. 141,2), 
vuelve en ti, trasciéndete a ti mismo (De v. reí. 39,72). 

El mundo, preguntado con la atención que en él fija- 
mos, responde con su misma naturaleza (Conf. 10,6,9), 
que, por el hecho de ser mudable, proclama haber sido 
creada. Recibido el mensaje, la mente podría reposar en la 
conclusión de la existencia del Ser necesario que lo ha 
creado (11,4,6). En cambio, el itinerario agustiniano prosi- 
gue, porque nunca se reduce a prueba metafísica, sino que 
es también ascensión interior del hombre todo, que debe 
reconocerse a sí mismo para hallar a Dios. El hombre se 
reconoce a sí mismo cuando se intuye como ser existente, 
pensante y amante. Puede por ello ascender a Dios por ' 
tres vías: la vía del ser, de la verdad y del amor. La segunda 
es la más frecuente, y es por eso la más típica del agusti- 
nismo, porque San Agustín ama partir de las verdades más 
inconcusas, como la conciencia del propio conocer y que- 
rer, para reducir el escepticismo al silencio. El texto más 
conocido que traza esta vía se lee en De v. reí. 39,72: «No 
quieras derramarte fuera; entra dentro de ti mismo, por- 
que en el hombre interior reside la verdad; y, si hallares 
que tu naturaleza es mudable, trasciéndete a ti mismo, mas 
no olvides que, al remontarte sobre las cimas de tu ser, te 



Doctrina 



491 



elevas sobre tu alma, dotada de razón. Encamina, pues, tus 
pasos allí donde la luz de la razón se enciende» (trad. Ca- 
pánaga). 

Al tratar del conocimiento de Dios, San Agustín su- 
braya su incomprensibilidad e inefabilidad. «La superemi- 
nente excelencia de la divinidad trasciende la capacidad del 
lenguaje humano. Cuando se trata de Dios, el pensamiento 
es más verdadero que las palabras, y la realidad más verda- 
dera que el pensamiento» (De Trin. 7,4,7). Por ello no es 
escaso saber de Dios, saber lo que Dios no es: «A Dios le 
hemos de concebir — si podemos y en la medida que po- 
demos — como un ser bueno sin cualidad, grande sin can- 
tidad, creador sin indigencia, presente sin ubicación, que 
abarca, sin ceñir, todas las cosas; omnipresente sin lugar, 
eterno sin tiempo, inmutable y autor de todos los cambios, 
sin un átomo de pasividad. Quien así discurra de Dios, 
aunque no llegue a conocer lo que es, evita, sin embargo, 
con piadosa diligencia y en cuanto es posible, pensar de El 
lo que no es» (De Trin. 5,1,2, trad. Arias). Es la docta igno- 
rantia (Ep. 130,28). 

San Agustín, no obstante, traza las vías que permiten 
llegar a un conocimiento positivo de Dios — son las vías de 
la afirmación, de la negación y de la eminencia, a menudo 
por él recorridas (Conf. 11,4,6) — y escribe páginas subli- 
mes sobre las perfecciones divinas (Conf. 1,4,4; 10,6,8; De 
div. qq. ad S. 2 q.2,3) [ciencia divina]). 

Por regla general, la noción a que se refiere es triple, 
como triple es la vía que permite alzarse hasta El. Dios es 
el ser sumo, la primera verdad, el eterno amor. No es po- 
sible decir en cuál insista más. Se advierte, en todo caso, el 
deseo de trabarlas en unidad, como al invocar a Dios 
«eterna verdad, verdadera caridad, cara eternidad» 
(Conf. 7,10,16). 

Estudios: J. HESSEN, Der augustinische Gottesbeweis (Münster 
1920); W. P. Tolley, T be Idea ofGodin the Philosophy ofS.A. (Lon- 
don 1930); W. GABEL, A. Beweis für das Dasetn Gottes auf Grund 
der Veránderlichkeit der Welt (Breslau 1924); I. SESTILI, A. philoso- 
phia pro existentia Dei: MSCA, II 765-793; \V>.,Argumentum augus- 
tinianum de existentia Dei, en Acta bebdomadae augustiniano- 
thomisticae (Torino 19^1) p.241-2^0; Ch Boyer, La preute de 
Dieu augustinienne, en Essais sur la doctrine de s.A. (París 19^2) 
p.46-96; A. MASNOVO, L'ascesa a Dio in S.A., en S.A. e S. Tom- 
maso (Milano 1942) p. 108-128; E. GlLSON, Philosophie et incarna- 
tion selon s.A. (Montreal 194^); M. F. SciACCA, L'esistenza di Dio, 



492 



San Agustín 



en filosofía e metafísica (Milano 2 1962) II p 77 -235 F Cayre, 
Dieu present dans la ne de l esprit (París 1951) Id 
AnThA 14(1954)119-122 Ch Boyer Lesistenza di Dio secondo 
sA RFN 46(1954)321-331 S Connolly, S A 's «Ascent» to 
God Irish Ecclesiastical Record 81( 1954)120 133 260 269, 
G GlANNINI, L implicazione della proia di Dio agostiniana nelle 
«ne» tomisticbe Doctor Communis 8( 1955)52 58 E GlLSON, 
L infinite dnine chez s A AugMag I 569 574 S J GRABOWSKI, 
The All-Present God A Study in S A (London 1954) B M Xl 
BERTA, El itinerario agustiniano para alcanzar el conocimiento de 
Dios Convivium 1( 1956) 1 3 7 - 179 J van Gerven, Liberte hu 
mame et prescience dnine d'apres sA Revue philosophique de 
Louvain 55( 1957)31 7 -33() G MADEC, Note sur la uston augustt- 
nienne du monde REAug 9( 1963 )1 39-146 ADR POLMAN De 
leer tan God btj A (Kampen 1965), E Zum Brunn, Limmutabi- 
hte de Dieu selon sA Nova et vetera 4 1 ( 1966)2 19-225, 
G GlANNINI Rilien ad una critica della proia di Dio agostimana 
Doctor communis 22(1969)45-56, J RATZINGER, Der Weg der 
religiosen Erkenntms nacb dem hl Aug en Kyriakon Festschrift 
J Quasten (Munster 1970) II p 553 564 

b) El hombre 

El segundo epicentro del pensamiento agustiniano es el 
hombre Agustín explora con verdadera pasión su miste- 
rio, su naturaleza, su espiritualidad y su libertad Para San 
Agustín el hombre es un grande profundum (Con/ 4,12,22) 
y, a menudo, una magna quaestio (4,4,9), un abismo por la 
multiplicidad de sentimientos encontrados y las riquezas 
inagotables de la memoria, un gran problema por el 
enigma del dolor y de la muerte «Grande es la pujanza de 
la memoria No se, Dios mío, que formidable potencia es, 
que me inspira un pavor religioso, no se que profunda e 
infinita multiplicidad Y esto es mi espíritu y esto soy yo 
mismo ¿Que soy, pues, yo, Dios mío'' Mi esencia, ¿cual 
es^ Una vida vanada, multiforme, inmensa prodigiosa- 
mente» (Conf 10,17,26, trad Riber) «No logro en reali- 
dad comprender todo lo que soy» (10,8,15) 

Un aspecto particular de este misterio es la naturaleza 
del compuesto humano, que nos resultaría impensable si 
no fuésemos nosotros mismos los que estamos compuestos 
de dos elementos tan dispares como el cuerpo y el espíritu 
(Ep 137,3,1 1) Acerca de la unión de estos dos elementos, 
contrariamente a cuanto a veces se escribe, Agustín supero 
notablemente, como ya quedo dicho (cf p 445 s), el espiri- 



Doctrina 



493 



tualismo de cuno helénico, aunque ocasionalmente, sobre 
todo en la predicación, siguió adoptando su lenguaje La 
cárcel del alma no es el cuerpo, sino el cuerpo corruptible 
(De av Dei 13,16, In ps 141,18 19), el alma, creada para 
informar al cuerpo, a este, por su esencia, se ordena, y no 
puede ser sin el dichosa (De Gen litt 7,28,38, 12,35,68), 
lo cual no impide que Agustín insista en la espiritualidad e 
inmortalidad personal del alma, demostrando la primera 
con el conocimiento intuitivo que tiene de si — «cuando la 
mente se conoce a si misma, conoce su sustancia» (De 
Trtn 10,10,13-16) — , y la segunda, con la presencia en 
ella de las verdades inmortales (Sohl 2,13,24) «¿Y si el 
alma perece > Perece también la verdad» (Ep 3,4) 

La cuestión del origen del alma lo atormento por mu- 
cho tiempo Por una parte, San Agustín sostiene contra los 
maniqueos que el alma no es una partícula de la sustancia 
divina, ni procede, por transformación, de otra naturaleza, 
sino que fue creada de la nada (De Gen htt 7,28,43, 
Ep 166,2,3), por otra, se opone con energía al traducia- 
nismo material, «del que no se puede sostener nada mas 
erróneo» (Ep 190,4,14), mas, llegado aquí, su mente os- 
cila entre una suerte de traducianismo espiritual y el crea- 
cionismo (Retract 1,1,3), era del sentir que ni la razón ni la 
Escritura ofrecían argumentos decisivos (De a et eius or 1), 
en todo caso, no oculta su preferencia por la segunda opi- 
nión (Ep 166,8,25, 190,4,15), y trato de comprender la 
propagación del pecado original en una y otra hipótesis 
(C luí 5,4,17) 

La tesis fundamental que ilumina el misterio del hom- 
bre y revela su grandeza es su creación a imagen de Dios, 
tesis que cabe calificar de síntesis del pensamiento agusti- 
niano Agustín explora la noción de imagen (De Gen htt 
o i 57), muestra que es propia del hombre interior, es 
decir, de la mente, no del cuerpo (De Trtn 12,7,12, In 
lo 8,6), que ha sido impresa inmortalmente en la natura- 
leza inmortal de su alma (De Trtn 14,4,6), que consiste en 
la capacidad de elevarse hasta la posesión inmediata de 
Dios, que ha sido deformada por el pecado y que la gracia 
la restaura (íbid , 14,14,18, 14,16,22, 15,8,14) El hom- 
bre, por tanto, «es imagen de Dios, en cuanto es capaz de 
Dios y puede participar de Dios» (íbid , 14,8,11) «Y esta 
es la grandeza de su naturaleza ser capaz de participar de 
la naturaleza suma» (íbid , 14,4,6) En cuanto capax Dei, el 
hombre es indigens Deo «por haber sido constituido en tan 



494 



San Agustín 



grande dignidad, que, aunque mudable, solo adhiriéndose al 
ser inmutable, es decir, a Dios, puede alcanzar su felicidad, 
ni puede saciar su indigencia si no es feliz, mas para sa- 
ciarla solo Dios basta» (De civ Dei 12,1,3) Esta es la razón 
profunda de las conocidas palabras «Nos hiciste, Señor, 
para ti, y nuestro corazón esta inquieto mientras no des- 
canse en ti» (Conf 1,1,1) 

Si imagen significa semejanza, la imagen creada que es 
el hombre significa también desemejanza (De 
Trtn 15,11,21, Conf 11,9,11) La semejanza es la razón 
de la suma conveniencia de la gracia, la desemejanza es la 
razón de su gratuidad y trascendencia Agustín examina la 
delicada cuestión del encuentro de Dios y el hombre, con- 
jugando uno y otro aspecto, que no se deben separar 
(Serm 7,7, In ps 101,2,10) En ello insiste cuando expone 
como teólogo que el hombre es imagen no solo de Dios 
uno, sino de Dios Trinidad, pues en el hombre «el espí- 
ritu, su amor y su conocimiento son tres cosas, y estas tres 
cosas son una cosa, y, si son perfectas, son iguales» (De 
Trm 9,4,4) 

La antropología agustimana se ocupa también de la li- 
bertad, de las pasiones y del lenguaje Defendió vigorosa- 
mente la libertad contra los maniqueos y no la negó, como 
veremos (cf p 525ss), contra los pelagianos, la vivió dramá- 
ticamente durante la lucha interior que precedió su con- 
versión y la exploró en su De libero arbitrio y en otras obras 
antimaniqueas Entonces comprendió que en el no existían 
dos almas, como querían los maniqueos, sino una sola y 
una sola voluntad «Era yo mismo quien quería y yo quien 
no quería, yo era yo Ni del todo quería ni quena del 
todo De ahí nacía la lucha conmigo mismo » 
(Conf 8,10,22) Mas tarde enseñara a sus fieles a no buscar 
excusas para sus pecados, sino a decir llanamente «Dios 
me ha creado con el libre albedrío, si he pecado, yo he 
pecado, yo, yo, no el hado, ni la fortuna, ni el demonio» 
(In ps 31,2,16) Y en el De libero arbitrio (3,3,8) había es- 
crito «Nuestra voluntad no sería nuestra si no estuviera 
en nuestro poder Y porque de hecho esta en nuestro po- 
der, por eso para nosotros es libre» Sobre la definición de 
libertad y pecado, aclaradas y confirmadas en las Retracta- 
tiones (1,15), cf De duab anim c man 10,14-11,15 

Psicólogo agudo, Agustín exploró el tema de las pasio- 
nes, reduciéndolas a la raíz común del amor (De civ 
Dei 14,6) y distinguiendo entre sentido y pasión (C luí 



Doctrina 



495 



op imp 4,29,4,69), en las pasiones advierte tres posibili- 
dades ausencia de pasiones, orden en las pasiones, es de- 
cir, subordinación a la razón, y desorden en las pasiones o 
concupiscencia Solo esta es un mal, porque engendra en 
el hombre «una guerra civil» y trata de llevarlo al mal mo- 
ral (cf p481ss) 

Especial atención recibe hoy día la doctrina agustiniana 
del signo (De doctr chr 1,2,2, 2,1,1) y del lenguaje (De 
magistro) releída en clave moderna 

Estudios 1 Union del alma y el cuerpo L ClLLERUELO, La for- 
mación del cuerpo según sA CD 162(1950)44 5 4 7 3, 
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Romerbrief nach der Auslegung der Water ThQ 131(1951)17- 
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siero di SA StP 1(1954)270 399, A Muñoz Alonso, La líber- 



496 



San Agustín 



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ntana: REAug 20(1974)88-99, L Alici, // linguaggio come segno e 
come testimonianza Una rilettura di Agostino (Roma 1976). 



4. Soluciones 

A los grandes problemas del ser, conocer y amar, que 
son los tres grandes problemas de la filosofía, Síin Agustín 
ofrece tres soluciones fundamentales, que son la creación, 
la iluminación y la sabiduría o felicidad. 



Doctrina 



497 



a) Creación 

Doctrina a la vez de fe y de razón (De Gen. litt. 1, 
14,28) que esclarece el problema del origen de las cosas. 
San Agustín la explora y la defiende contra los mani- 
queos, panteístas y neoplatónicos, que, a su entender, la 
profesaban, pero la consideraban necesaria y eterna. Dios 
creó todas las cosas «no de su sustancia ni de alguna cosa 
que no hubiese creado, sino de la nada» (C. Fel. 
man. 2,19); y las creó en todos los componentes de su na- 
turaleza, de suerte que nada hay en ellas que sea indepen- 
diente de su acción. Una cosa puede proceder de otra por 
generación, por fabricación o por creación; en el primer 
caso es igual al que engendra, en el segundo se presupone 
una materia de la que sea fabricada; sólo en el tercer caso 
la acción penetra hasta las raíces del ser y obtiene que 
exista lo que en modo alguno existía. «Lo que uno hace, o 
lo hace de su sustancia, o de una cosa exterior a sí, o de la 
nada. El hombre, que no es omnipotente, de su sustancia 
engendra el hijo, y como artífice de la madera hace el atea, 
pero no la madera; produce el vaso, pero no la plata. Nin- 
gún hombre puede hacer algo de la nada, es decir, hacer 
que exista lo que antes en modo alguno existía. Dios, en 
cambio, que es todopoderoso, de su sustancia ha engen- 
drado el Hijo, de la nada ha creado el mundo y de la tierra 
ha plasmado el hombre. Gran diferencia separa lo que 
Dios ha engendrado de su sustancia y lo que ha hecho, no 
de su sustancia, sino de la nada; es decir, ha dado el ser y 
ha colocado entre las cosas que existen lo que antes en 
modo alguno existía» (C. Fel. man. 2,18). Así, pues, Dios 
ha creado a la vez, ha «concreado», la materia y la forma, 
entre las que no se da relación temporal, sino sólo de ori- 
gen y causalidad (De Gen. litt. 5,5,13-16; Conf. 12,29,40). 

Agustín sostiene además, en conformidad con la ense- 
ñanza de la fe cristiana, que la creación ha tenido lugar tn 
tempore, o mejor, cum tempore (De civ. Dei. 11,6), pues 
nada puede ser a Dios coeterno (ibid., 12,15-16; Conf. 
12,11,11). Las dificultades de los adversarios son ar- 
duas, pues plantean la difícil cuestión de las relaciones en- 
tre tiempo y eternidad; pero no insolubles. No existe, res- 
ponde Agustín, un antes de la creación, pues Dios no an- 
tecede al tiempo con el tiempo, sino con la eternidad 
(Conf. 11,10,12-13,16); la creación en el tiempo no com- 
porta cambio en Dios, porque Dios «sabe obrar desean- 



4c)8 San Agustín 

sando y descansar obrando, y puede aplicar a una obra 
nueva un plan no nuevo, sino eterno».: el antes y el des- 
pués no están en El, sino en las cosas que antes no eran y 
luego empiezan a ser (De civ. Dei 12,17,2). Explicaciones 
difíciles, pero no absurdas. «¿Qué culpa tengo si el otro no 
entiende?» (Conf. 1,6,10), exclama Agustín, consciente de 
su vigor especulativo. 

Dios crea de la nada, y crea según razones eternas, que 
no son otra cosa que las ideas ejemplares existentes en la 
mente divina, por cuya participación son todas las cosas 
que son, y cada una en conformidad con una particular 
idea (De div. qq.83, #.46,2). El ejemplarismo divino es una 
de las tesis fundamentales del agustinismo, con valor meta- 
físico y gnoseológico. 

La doctrina de la creación incluye aún el capítulo de las 
rationes seminales o causales. Dios ha creado todo simultá- 
neamente, pero no todo de la misma manera: unas cosas ha 
creado en sí mismas, como la materia y el alma humana; 
otras virtualmente, en sus gérmenes invisibles, casi «semi- 
llas de semillas», de las que depende el sucesivo desarrollo 
del universo (De Gen. Un. 5,23,44-45; 6,6,10-18,29; De 
Trin. 3,8,13-9,16). Esta doctrina ha suscitado y suscita no- 
table interés en la época del evolucionismo. 

De la doctrina de la creación se desprende la afirma- 
ción de la bondad de todas las cosas y la solución del pro- 
blema del mal. Dios ha creado las cosas no por indigencia 
ni por necesidad, sino «porque ha querido», y ha querido 
porque es bueno, y las cosas creadas son buenas: «No hay 
razón más justa que ésta, que un Dios bueno cree cosas 
buenas» (De civ. Dei 11,21). No existen creaturas malas 
(ibid., 12,8), y «es gran error y locura grande achacar a las 
cosas de que el hombre se sirve mal, el mal de quien de 
ellas mal se sirve» (Serm. 50,7). El pesimismo maniqueo es 
por ello absurdo. 

El mal no es sustancia (Conf. 7,16,22) — conclusión al- 
canzada tras afanosa búsqueda (ibid., 7,5,7-7,1 1) — , sino 
defecto, corrupción, privación «o de la medida, o de la 
hermosura, o del orden natural» (De nat. boni 4). No 
puede existir sino en el bien; no en el Bien supremo, que 
es incorruptible, sino en el bien mudable, creado de la 
nada. «Preguntamos; ¿cuál es el origen del mal? Respon- 
demos: el bien; pero no el Bien supremo e inmutable. Los 
males proceden de los bienes inferiores y mudables... Mas 
una naturaleza no sería mudable si de Dios procediera sin 



Doctrina 



499 



ser creada de la nada. Por ello, Dios, autor de la natura- 
leza, es autor del bien, y las cosas, al sufrir por su condi- 
ción una privación de bien, no muestran con ello por 
quién han sido hechas, sino de qué han sido hechas, que 
no es algo, sino la nada absoluta» (C. luí. 1,8,36-37). 

Hay dos especies de mal: el mal que el hombre sufre 
contra su voluntad y el mal que comete voluntariamente; 
el primero es el mal físico, como el dolor y la muerte, o el 
mal de la ignorancia y de la concupiscencia. El segundo es 
el mal moral, el pecado, que es iniquidad e injusticia. Uno 
y otro son fruto de la deficiencia de la creatura y tienen 
por ello causa no eficiente, sino deficiente. «No se busque 
la causa eficiente de la mala voluntad, pues tal causa no 
es eficiente, sino deficiente... Pretender hallar la causa de esta 
deficiencia... es como querer ver las tinieblas u oír el si- 
lencio» (De civ. Dei 12,7). 

Agustín demuestra contra los maniqueos que la exis- 
tencia del mal no contradice la bondad de Dios, pues Dios 
no lo causa, sino que sólo lo permite, y lo permite porque 
«es bueno y todopoderoso, hasta el punto de sacar bien 
del mal» (Ench. 3,11). Contra los pelagianos, y colocán- 
dose en plan no metafísico, sino existencial o histórico, 
Agustín sostiene que los males del mundo ostentan clara- 
mente su carácter penal, y suponen por ello una culpa de 
origen, como la fe católica enseña. En esta difícil cuestión, 
la doctrina agustiniana se abre camino entre adversarios 
encontrados, evitando los escollos de errores opuestos, y 
será adoptada en sus líneas fundamentales por los escolás- 
ticos. 

Otro capítulo relacionado con la doctrina de la creación 
es la doctrina sobre el tiempo, que Agustín trata amplia- 
mente en Conf. 11. El tiempo es «un enigma intrincadí- 
simo» (ibid., 11,22,28): el pasado no es ya, el futuro no es 
todavía, y el presente «debe su ser a su deber no ser». 
Cierto es que no habría tiempo si no hubiera movimiento 
(ibid., 11,14,17). Igualmente es cierto que no habría 
tiempo si no hubiera memoria del pasado, intuición del 
presente y espera del futuro (11,20,26). El tiempo, por 
tanto, no reside tanto en las cosas como en el alma: no es 
más que una «distensión»; la «distensión» del alma que 
recuerda, intuye y aguarda (11,26,33-28,37). El tiempo se 
mide, por tanto, en el alma, donde existe «el presente del 
pasado, el presente del presente y el presente del futuro» 
(11,20,26): «Un largo futuro es la espera larga del futuro, 



500 



San Agustín 



asi como un largo pasado es la larga memoria del pa- 
sado», mientras el presente «es mi atención, por la cual 
aquello que todavía no es, pasa a lo que ya no es» 
(11,28,38) 

Estas consideraciones filosóficas sobre el tiempo prelu- 
dian otras sobre la intentto-distentio-extensw, propia del es- 
píritu humano, que anhela la eternidad (11,29,39), y sobre 
la vida, que, ceñida por el tiempo, no es más que un so- 
nido entre dos grandes silencios (In ps 109,20), el silencio 
del futuro, que aún no es, y el silencio del pasado, que ya 
no es (De l arb 3,7,21) 

Estudios 1 Creación J DE BLIC, Les arguments de s A contre 
l'eternite du monde MSR 2( 1945)33-44, ID , Le processus de la crea- 
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Giornale di metafísica 9(1954)464-4 77 , s Caramella, Validita 
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grandi correnti della filosofía contemporánea (Tolentino 1956) 
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chaft und Weisheit 22( 1959)1-16 109-1 18 190-203, M E Ra 
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Doctrina 



501 



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lon sA Giornale di metafísica 20( 1965 )276-290, R SuTER, El 
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Pensamiento 28(1972)165-191, P MAZZEO, // problema agosti- 
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delFUniversita di Barí 15(1972)2^9-313, L Alici, Genest del pro- 
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agost imana del problema del male, en S A e le grandi corren ti della 
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5 Milagro P DE VOOGHT, La notion philosophique de miracle 



502 



San Agustín 



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miracolo tn s.A. (Roma 1964). 



b) Iluminación 

La segunda solución central de la filosofía agustiniana, 
e íntimamente vinculada a la primera, es la teoría de la 
iluminación, segundo aspecto de la doctrina de la partici- 
pación (cf. p.448). «Nuestra iluminación es una participa- 
ción del Verbo, es decir, de la vida que es luz de los hom- 
bres» (De Trin. 4,2,4). De la teoría de la iluminación, ver- 
dadera crux interpretum, ofrecemos, para utilidad del lec- 
tor, algunas líneas esenciales. 

Por ser un aspecto de la doctrina de la participación, la 
teoría de la iluminación no puede ser entendida sin aqué- 
lla: Dios, causa del ser, es también luz del conocer. El 
hombre aprende la verdad del maestro interior (De 
mag. 12,39-14,46), «sol» del alma (Sol. 1,8,15), «en quien, 
por quien y por medio de quien resplandecen con resplan- 
dor inteligible en el alma todas las cosas inteligibles que 
conoce» (ibid., 1,1,3). «En la Verdad misma... en Dios 
contemplamos el ideal inmutable de justicia, según el cual 
estimamos que se debe vivir» (De Trin. 8,9,13). Pues «si 
ambos percibimos la verdad de tus afirmaciones y ambos 
percibimos la verdad de las mías, ¿dónde la percibimos.-' 
Ciertamente, no yo en ti ni tu en mí, sino que ambos la 
percibimos en la verdad inmutable que descuella por en- 
cima de nuestras inteligencias» (Con/. 12,25,35). El texto 
clásico en la materia es De Trin. 12,15,24: «... la natura- 
leza del alma intelectiva ha sido creada de suerte que, 
vinculada según un orden natural, por disposición del Crea- 
dor, a las cosas inteligibles, las contemple en una luz incor- 
pórea especial, lo mismo que el ojo carnal, al resplandor 
de esta luz corporal, percibe las cosas que están a su alre- 
dedor, pues ha sido creado para esta luz, y a ella se adapta 
por creación». 

Esta doctrina ha sido interpretada en función del plato- 
nismo, del ontologismo, del innatismo y del concepto es- 
colástico de abstracción. Las tres primeras interpretaciones 
no hacen justicia a los textos. La doctrina de la iluminación: 
a) es propuesta en lugar de la teoría platónica de la remi- 
niscencia (ibid.); b) excluye el conocimiento inmediato de 



Doctrina 



Dios — conocemos a Dios per speculum, es decir, a través 
de la imagen (ibid., 15,8,14) — , y, por tanto, excluye el co- 
nocimiento en Dios de las cosas sensibles (De Gen. 
litt. 5,16,34) e inteligibles (ibid., 4,32,49); c) supone que 
el alma no posee en sí las ideas preformadas, sino que las 
conquista: «La mente humana percibe primero las cosas 
creadas, adquiriendo noticia de ellas según su capacidad, y 
después busca sus causas, por si de algún modo puede lle- 
gar hasta ellas, las cuales moran de manera principal e in- 
mutable en el Verbo de Dios, y así contemple las cosas 
invisibles de El por medio de aquellas que han sido he- 
chas» (ibid.). 

Acerca de la cuarta interpretación es preciso hacer una 
distinción. Cabe aceptar la comparación con la función 
iluminante del entendimiento agente de los escolásticos, 
entendido como «semejanza participada de la luz in- 
creada»; en este punto se constata una continuidad doctri- 
nal. San Agustín afirma con insistencia que la mente hu- 
mana no puede ser luz de sí misma (Serm. 67,8; 182,5); es 
luz que ilumina, porque, a su vez, es iluminada (ln 
lo. 35,3), es decir, es luz creada (C. Faustum 20,7; De pee. 
mer. remiss. 1,25,36-38). Dios sólo es luz de sí, y, por 
tanto, luz «verdadera» (ln lo. 14,1). La iluminación divina 
es el fundamento de la certeza de nuestros juicios y de sus 
notas de universalidad y necesidad, y por ello Agustín in- 
siste en ella. 

Mas si de la cuestión del valor se pasa a la cuestión del 
origen de las ideas, es decir, a la abstracción propiamente 
dicha como paso de la percepción sensible a la inteligible, 
la situación cambia. Agustín distingue tres especies de co- 
nocimiento: uno que llama corporal, propio de los sentidos; 
otro espiritual, propio de la imaginación, y el tercero inte- 
lectual, propio del entendimiento (De Gen. litt. 12,7,16). 
Describe el primero y expone su proceso (De Trin. 11, 
9,16) y la certeza que le es propia (C. acad. 3,11,26; 
De v. reí. 33,62; De civ. Dei 19,18); describe el segundo 
en Conf. 10,8,12-14,21, al hablar de la memoria, y cons- 
tata el paso de uno a otro; pero nunca habla del paso 
del conocimiento imaginativo al intelectivo; aún más, 
subraya, por el contrario, la distancia entre uno y otro: 
«Como la mente recoge las noticias de las cosas corporales 
por medio de los sentidos del cuerpo, así, por medio de sí 
misma, las de las cosas incorpóreas» (De Trin. 9,3,3). La 
mente contempla las realidades que no son «cuerpo o se- 



504 



San Agustín 



mejantes al cuerpo» (De Gen. Utt 12,24,51) «bien mi- 
rando en sí misma, o mirando aquella verdad que es guía 
de nuestro espíritu» (De Trin. 14,7,9) Téngase además en 
cuenta la conocida distinción entre sabiduría y ciencia — «a 
la primera pertenece el conocimiento intelectual de las co- 
sas eternas, a la ciencia, en cambio, el conocimiento racio- 
nal de las cosas temporales» (De Trtn. 12,15,25) — , y la 
otra, que es su fundamento, entre entendimiento y razón, 
el primero intuye la verdad inteligible e inmutable, y de 
ahí la razón recibe luz para juzgar y gobernar la acción (De 
Trtn 12,3,3) 

Estudios B Kalin, Dte Erkenntnislehre des hl A (Sarnen 
1920), F CAYRE, Contuition et visión medíate de Dieu d'apres s A 
ETL 6(1929)29-39 205-229, E GlLSON, Introduction a l'etude de 
s A (París 4 1969), I SESTILI, Thomae Aqutnatis cum A de tllumt- 
natwne concordia (Isola de' Lin 1929), C BOYER, La philosophte 
angustiniennes ignore-t-elle l'abstractton ' NRTh 57(1930)817-830 
(= Essais sur la doctrine de s A [París 1932] p 166-183), R JOLI 
VET, Dieu soled des esprtts (París 1934), J Gonzalez-Quevedo, 
Ideas innatas e iluminación divina (Comillas 1951), R Allers, 
S A 's Doctrine on lllumtnation Franciscan Studies 12( 1952)27-46, 
F Cayre, Initiation a la phtlosophie de s A (París 1947), R Joli 
VET, L'homme et la connatssance, AugMaglII 169-192, G CAPONE 
BRAGA, // signifícate della teoría dell'tlluminazione di s A , en 
S A e le grandi correnti della filosofía contemporánea (Tolen- 
tino 1956) p 306-311, Ch BOYER, S A e il neotomismo íbid , 
p 119-140, H SOMERS, Image de Dieu et lllumtnation divine 
AugMag I 451-462, V Warnach, Erleuchtung und Emsprechung 
bet A Aug Mag I 429-450, I QuiLES, Para una interpretación in- 
tegral de la «iluminación agusttniana» Augustinus 3( 1958)25- 
5-268, A Sage, La dialect ique de V illummatton 
RAug 2(1962)111-123, F J Thonnard, La notion de lumiere en 
philosophie augustinienne RAug 2(1962)125-175, F PlEMONTESE, 
La ventas agostiniana e l'agostinismo perenne (Milano 1963), 
G BRACCI, Tentativo di una nuova interpretaztone dell'tllumina- 
zione agostiniana Rivista Rosminiana 58( 1964)35-50 

c) La felicidad 

El hombre obtiene la felicidad de la misma fuente que 
le procura la fuerza del ser y la luz del conocer, es decir, 
de Dios (De av. Dei 11,25), y esta felicidad no puede ser 
más que Dios mismo (cf. p.454). Esta es la tercera de las 
soluciones fundamentales de la filosofía agustiniana, pro- 
puesta ampliamente por el Obispo de Hipona, adentrán- 



Doctnna 



505 



dose por el campo de la moral, de la pedagogía y de la 
historia 

San Agustín hace suya la noción platónica de la filoso- 
fía como búsqueda de la vida feliz, pero a la vez se separa 
netamente de los platónicos al definir la naturaleza y las 
propiedades de la felicidad (Serm. 241,6) La felicidad es el 
«gozo de la verdad» (Conf 10,23,33), y aclara que no 
puede ser dichoso «quien no posee lo que ama, sea ello lo 
que fuere, quien posee lo que ama, si ello es nocivo, o 
quien no ama lo que posee, aunque sea lo mejor» (De mor 
ecd. cath 1,3,4). Dichoso es sólo quien posee todo lo que 
quiere y no quiere nada malo (De Trtn 13,5,8), pues, 
afirma Agustín citando a Cicerón, «no hay miseria mayor 
que querer lo que no conviene» (De Trtn 13,5,8, 
Ep 130,5,10) Identifica felicidad y sabiduría — «nadie es 
sabio sin ser bienaventurado» (De b vita 2,14) y «nadie es 
bienaventurado sin ser sabio» (C. Acad. 1,9,24) — , y sos- 
tiene contra los neoplatónicos que no hay felicidad verda- 
dera si no es eterna (De Trtn 13,7,10-8,11), excluyendo 
por ello con energía la teoría del eterno retorno, «pues no 
sé si se puede pensar cosa más horrorosa que una tal opi- 
nión» (Ep. 166,9,27) Demuestra que la concepción pa- 
gana que hace consistir la felicidad en los bienes del 
cuerpo o en los bienes del alma, o en ambos a dos, o en los 
bienes sociales de la familia, de la amistad, de la ciudad o 
en cualquier bien de este mundo, es ilusoria (De av. 
Dei 19,4-9), aquí poseemos la felicidad sólo en esperanza, 
sin la que la vida presente sería grande miseria 
(íbid , 19,22) La felicidad es compatible con el recuerdo, 
no con la experiencia del mal (De civ Dei 22,30,4), y, 
siendo el bien del hombre entero, en la felicidad participa 
también el cuerpo (De Gen Utt. 7,27,38, 12,35,68) 

Reduce las virtudes al ordo amoris (De av. Dei 15,22), el 
amor ordenado a la vida que se ajusta al orden mismo de 
las cosas, que deben ser amadas más o menos según su 
perfección y mérito (De d. christ. 1,27,28), y el orden de 
las cosas, a la ley eterna, que «manda observar el orden 
natural y prohibe perturbarlo» (C Eaustum 22,27), y pone 
en evidencia que la ley eterna es expresión manifiesta del 
bien supremo y de la perfección de las creaturas, pues 
Dios «nada ordena que a sí aproveche, sino a aquel a quien 
ordena» (Ep. 138,6), bien y perfección que se compendian 
en la paz, que es la «tranquilidad del orden» (De av. 
Det 19,13) 



506 



San Agustín 



Formula la doctrina del fruí y uti, distinguiendo entre 
las cosas que hacen al hombre feliz, y que deben ser ama- 
das por sí mismas como a fin al que llegar y del que gozar, 
y las cosas que son medios para el fin, y de las que, en 
consecuencia, debemos sólo servirnos (De doctr. 
chr. 1,3,3-27,28). Se desprende que todo desorden moral 
consiste precisamente en la inversión de este orden de co- 
sas, es decir, fruendis uti velle atque utendis frui (De 
div. qq. 83 2.30), de suerte que «no existe para el hombre 
otra vida viciosa y culpable que la que usa y goza mal de 
las cosas» (De Trin. 10,10,13). A la luz de esta doctrina 
debe ser entendido el célebre aforismo agustiniano: Ama y 
haz lo que quieras (Exp. ep. ad Gal. 57; In ep. lo. 7,8), que 
no proclama la autonomía, sino el primado y el dinamismo 
del amor. 

En conformidad con estos principios, Agustín traza la 
senda que conduce a la felicidad individual (Confessiones) y 
social (De civitate Dei), senda por la que la Providencia 
guía y por la que el hombre se adentra llevado por el 
«peso» del amor, que lleva al alma dondequiera es llevada 
(Con/. 13,9,10): amor y providencia son los dos fulcros de 
la historia personal de cada hombre y de la historia univer- 
sal de la humanidad. 

La moral tiene como centro el amor de Dios, que se 
identifica con el auténtico amor de sí: «Sólo quien ama a 
Dios sabe amarse» (De mor. eccl. cath. 1,26,48); o más bien: 
«quien ama a sí y no a Dios, no se ama» (In lo. 123,5). La 
pedagogía (cf. De magistro y De catechizandis rudibus) tiene 
por fundamento el amor — el aforismo citado más arriba se 
lee en un contexto y con intención pedagógicas — y se 
propone revelar y suscitar el amor (De cat. rud. 4,8; 
10,15-15,23: remedios contra las seis causas del tedio); por 
eso en pedagogía «vale más la libre curiosidad que la pe- 
dante coacción» (Con/. 1,14,23). 

La historia, a nivel personal y universal, tiene como 
hilo conductor el contraste dramático entre los dos amo- 
res; de sí y de Dios (De civ. Dei 14,28); o por mejor decir, 
con San Agustín, entre el amor privado y el amor social 
(De Gen. litt. 11,15,20). Este drama, aplicado a la humani- 
dad, puede ser compendiado, como quedó dicho 
(cf. p.392), en cinco actos que se suceden entre el princi- 
pio y el fin de los tiempos, y que corresponden a otros 
tantos grandes problemas que la historia impone y plantea. 

Con las soluciones que Agustín ofrece entramos en el 



Doctrina 



507 



campo de la teología, sin abandonar por ello el de la filoso- 
fía pura. Pues si es cierto que la inteligibilidad plena de la 
historia la proporciona la fe, es igualmente verdad que la 
razón — y lo dicho lo demuestra — dispone de principios 
que iluminan su comienzo, su recorrido y su fin: filosofía 
y, al mismo tiempo, teología de la historia, en una simbio- 
sis muy del gusto del Santo. Hemos presentado una breve 
síntesis de la primera, y otro tanto haremos de la segunda. 
Conviene entretanto añadir que en su De civitate Dei 
ofrece Agustín también una importante doctrina socioló- 
gica y política de gran envergadura y que las dos ciudades 
no se identifican, sin más, con la Iglesia y el Estado respec- 
tivamente; la concepción agustiniana es «mística» (De civ. 
Dei 15,1,1), es decir, espiritual e ideal, y deja lugar para 
una «ciudad política» que promana de la naturaleza social 
del hombre (De b. con. 1,1), con tareas propias, entre las 
que sobresale la de procurar la paz terrena, de la que goza 
también la ciudad de Dios, peregrina hacia la felicidad 
eterna (De civ. Dei 19,26). 

Estudios: Cf. la bibliografía, supra, De civitate Dei p.393; 
J. Mausbach, Die Ethik des hl. A. (Freiburg 1929); J. Martin, 
La doctrine sacíale de s. A. (Paris 1912); B. ROLAND-GOSSELIN, La 
morale de s. A (Paris 1925); Ch. Boyer, S. A. moraliste (Pa- 
ris 19^2); A. BRUCCULERI, // pensiero sociale di s. A. (Roma 19^2); 
J. ROHMER, La finalité morale chez les théologiens de s. A. a Duns 
Scot (Paris 1939); V. J. BOURKE, A's Quest of Wisdom (Milwau- 
kee 1945); A. VECCH1, Filosofía e teología nella morale agostiniana: 
Giornale di metafísica 9( 1954)555-5^4; K. Forster, Metaphysts- 
che und heilsgescbichtltche Betrachtungsweise in A.s Weisheitsbegriff: 
AugMag 111 38 1-389; R. Holte, Béatitude et sagesse (Paris 1963); 
A. Becker, De l'tnstinct du bonheur a 1' extase de la béatitude (Pa- 
ris 1967); F. Campo DEL Pozo, Filosofía del derecho según s. A (Va- 
lladolid 1968); F. CAVALLA, Siientia, sapientia ed esperienza sociale 
(Padova 1974 ); A. Becker, L'appel des beatitudes. A l'écoute de s. A. 
(Paris 197 7 ); F. L. MlLLER, The Fundamental Option in the 
Thought of S.A.: DR 95(19 77 )271-283. 

3. Teología 

Para San Agustín, la teología es «la ciencia que engen- 
dra, nutre, protege y fortalece la fe saludable... ciencia en 
la que muchos fieles no están impuestos aunque rebosen 
plenitud de fe. Una cosa es saber solamente lo que el 
hombre ha de creer para alcanzar la vida feliz... y otra sa- 



508 



San Agustín 



berlo de suerte que sea de provecho para los buenos y 
contra los impíos sea defendido» (De Trin. 14,1,3). 

1. Método teológico 

Conviene conocer, ante todo, el método seguido por el 
Santo, es decir, los principios en que se ha inspirado para 
hacer progresar, como lo ha hecho, la ciencia teológica. 
Los principales son: 

1. Adhesión plena a la autoridad de la fe, una en su 
principio, que es la autoridad de Cristo (C. acad. 3,20,43), 
manifiesta en la Escritura, en la tradición y en la Iglesia. 

a) De la Escritura pone de relieve su origen divino 
(Inps. 90,2,1), la inerrancia (Ep. 28,3,3; 82,1,3), su pro- 
fundidad (Ep. 137,1,3), sus riquezas (Conf. 12,14,- 
17-32,43). Conocido es el principio enunciado en C. Faus- 
tum 11,5: tratándose de la Escritura, «no cabe decir: 'El 
autor de este escrito ha errado', pues o el códice es defec- 
tuoso, o el traductor se equivocó, o tú no comprendes». 

La Escritura es el alma de su teología; la amó y la estu- 
dió con verdadera pasión (Conf. 11,2,2-4), revisó crítica- 
mente el texto en cuanto pudo, en particular de los Salmos 
(cf. Ep. 261,5); comentó muchos de sus libros (cf. p.409ss) e 
ilustró la armonía de sus partes (De consensu evangelistarum 
P-412). 

En todas las controversias teológicas, San Agustín recu- 
rre a la Escritura y explora su pensamiento, ilustrando la 
solución que propone, ante todo, con un compendio de teo- 
logía bíblica sobre la Trinidad (De Trin. 1-5), o sobre la re- 
dención y el pecado original (De pee. mer. remiss. 1,33,33-28, 
56), o sobre la necesidad de la gracia (De sp. et litt.), o 
sobre la gracia y el libre aíbedrío (De gr. etlib. arb.), o sobre la 
Iglesia (De un. Eccl.). En los discursos al pueblo cultiva el 
sentido alegórico; pero en sus argumentaciones dogmáticas 
se atiene al sentido literal, es decir, al sentido querido por el 
autor (De Gen. litt. 1,21,41). 

b) San Agustín lee la Escritura en la Iglesia y en con- 
formidad con la tradición. A los maniqueos replica: «No 
creería en el Evangelio si a ello no me moviera la autoridad 
de la Iglesia católica» (C. ep. Man. 5,6; cf. C. Faus- 
tum 28,2); recuerda a los donatistas las dos cualidades de la 
tradición apostólica: la universalidad y la antigüedad (De 
bapt. 4,24,31), y a los pelaginos responde que debe ser te- 



Doctnna 



509 



nido por verdadero todo lo que la tradición nos ha trans- 
mitido, aunque no se logre explicarlo (C. luí. 6,5,11), pues 
los Padres «han enseñado en la Iglesia lo que en la Iglesia 
aprendieron» (C. luí. o. i. 1,117; cf. C. luí. 2,10,34). 

c) La Iglesia establece el canon de las Escrituras (De 
doct. chr. 2,7,12), transmite la tradición e interpreta unas y 
otra (De Gen. litt. o. i. 1. 1), dirime las controversias (De 
bapt. 2,4,5) y prescribe la regula fidei (De doct. chr. 3,2,2). 
Por ello «permaneceré seguro en la Iglesia», dice Agustín, 
«cualquiera que sea la dificultad que se presente» (De bapt. 
3,2,2), pues «Dios ha asentado la doctrina de la verdad en 
la cátedra de la unidad» (Ep. 105,16). 

2. Deseo ardiente de alcanzar la inteligencia de la fe 
y, en consecuencia, utilización de todos los recursos hu- 
manos que permitan conocer mejor las enseñanzas de la 
Escritura; recursos que el Santo expone en el De doctrina 
christiana: crítica textual (2,14,21-22), aprendizaje de las 
lenguas (2,11,16), de la historia sagrada y profana 
(2,31,48), de las reglas de la hermenéutica (3), de la dialéc- 
tica (2,31,48) y del filosofar. «Si los llamados filósofos en- 
señaron alguna cosa verdadera y conforme a nuestra fe, no 
sólo no debe ser temida, sino que debe ser reivindicada 
para nuestro uso...» (2,40,60). Por lo demás, se precisa 
amor intenso (De mor. eccl. 1,17,31), grande humildad 
(Ep. 118,22) y estudio asiduo (De Trin. 15,28,51). 

3. Firme persuasión de la originalidad de la doctrina 
cristiana, afirmada y defendida contra todos: paganos, he- 
rejes o judaizantes (De v. reí. 6,10; De ag. chr. 12,13). 
Aprueba, por tanto, a los filósofos en aquello que profesan 
«en común con nosotros», pero los impugna resuelta- 
mente, incluso los más nobles entre ellos, los platónicos, 
«en todo aquello que enseñan en desacuerdo con noso- 
tros» (De civ. Dei 1,36; cf. ibid., 12,17,2 y Serm. 242,5-6), 
pues también en éstos reconoce «grandes errores, contra 
los que es preciso defender la doctrina cristiana» (Re- 
tract. 1,1,4). Sostiene la identidad de esta doctrina contra 
los herejes que comprenden mal las Escrituras, mas reco- 
noce al mismo tiempo que para el progreso de la compren- 
sión de la fe no han sido inútiles las controversias por ellos 
provocadas, pues «muchas verdades de fe, para poder de- 
fenderlas contra ellos, se exploran con mayor diligencia, se 
comprenden con mayor claridad y se predican con más 
grande insistencia, de suerte que la cuestión planteada por 



510 



San Agustín 



el adversario se convierte en ocasión de progreso» (De ctv 
Det 16,2,1, cf In ps 54,21) 

4 Sentido profundo del misterio, que confiere al es 
tudio teológico, a la vez, valentía y discreción y lo dispone 
a saber respetar el umbral de la trascendencia divina San 
Agustín invoca repe "Jas veces este sentido del misterio 
— «es mejor la ignorancia fiel que la ciencia temeraria» 
(Serm 27,4) — , y lo aplico a todos los misterios cristianos a 
la incomprensibilidad de Dios «Si comprendes, no es 
Dios» (Serm 122,5, cf Ep 120,3,13, De Tnn 5,3,4, 
7,4,7), a la Trinidad (De Tnn 1,1,1), a la encarnación 
(Encb 13,41 Ep 13 7 ,2,8), al pecado original (De pecc mer 
remtss 3,4,7), a la libertad y la gracia (íbid , 2,18,28, De 
gr Christi 47,32), a la predestinación (De sp et htt 34,60, 
Serm 27,7) Por ello es preciso buscar y discutir «con santa 
humildad, con paz católica, con caridad cristiana» (De 
bapt 2,3,4), siempre dispuestos a aceptar la corrección de 
los hermanos y, si dicen verdad, de los adversarios (De 
Tnn 2,9,16) 

5 Subordinación constante de la teología a la candad 
y, en consecuencia, a la vida de la Iglesia, pues «plenitud y 
fin de todas las Escrituras es el amor» (De doct 
chr 1,35,39), y el amor es, asimismo, el fin de la teología 
(De doct chr 1,3,3 40,44), la cual encuentra, a su vez, en el 
amor que anima al teólogo un manantial de luz (De 
q an 33,76) 

6 Atención despierta a la precisión del lenguaje teo- 
lógico, pues «los filósofos hablan con palabras desmanda 
das , pero nosotros debemos atenernos a reglas precisas, 
para que la libertad de las palabras no engendre falsas opi- 
niones de las cosas significadas por las palabras» (De ctv 
Det 10,23) 

Estudios Ch Boyer Phdosophie et theologie chez s A en Es- 
sats sur la doctrine de s A 'París 1932) p 184 205 
B Vi G ReaRDON The Relation of Philosophy to Faith ¡n the 
Teaching of SA SP II [TU 64] (Berlín 195 7 ) p 288 294 
E GONZALEZ, El concepto y método de la teología en el «De Trtni- 
tate» de s A Augustinus 1(1956)379 398 P Th CAMELOT 
Quod tntelligtmus debemus rationt Note sur la methode theologique de 
sA HJG 77(1958)^97 402 D J HASSEL Comerston Theory 
and Scientta in <De Trinttate» RAug 2(1962)383 401 Id , Me 
thod and Scientta tn S A (Diss S Louis 1963) 



Doctrina 



511 



2 Doctrina trinitaria 

La doctrina trinitaria de San Agustín constituye un gran 
progreso en la linea de la tradición y gobierna el desarrollo 
posterior de la teología trinitaria en Occidente 

Comienza con la profesión de fe («Esta es mi fe, pues 
esta es la fe católica» DeTrin 1,4,7), expone las dificulta- 
des que la razón se plantea (íbid , 1,5,8) y explora las Es- 
crituras para esclarecerlas, estudia la unidad y propiedades 
distintivas de las tres personas (De Tnn 1-4), aclara que 
las procesiones y misiones de que habla la Escritura mani- 
fiestan el orden de origen de una persona a otra, no su- 
bordinación (íbid , 4,20,27, cf C Max 2,14,2-8), destaca 
que todas las operaciones ad extra de la Trinidad son co- 
munes (la creación y las teofanias del Antiguo y del Nuevo 
Testamento), aunque solo el Hijo se ha encarnado 
(íbid , 2,10,18), propone la doctrina de las relaciones como 
única vía para evitar los errores de Arrio y Sabelio 
(íbid ,5 7), fija las reglas para hablar correctamente de este 
misterio (íbid ,5 7), ilustra su sentido contra los «gárrulos 
razonadores» y, recurriendo a la imagen de la Trinidad en 
el hombre, expone su fecundidad espiritual y encamina al 
lector al amor y a la contemplación de la Trinidad 
(íbid 9-15) 

El principio de la igualdad y distinción de las personas 
divinas es enunciado en los siguientes términos «Dios es 
lo que tiene, excepción hecha de la relación que dice una 
persona a otra El Padre tiene Hijo, pero no es el Hijo » 
(De ctv Det 11,10,1) La primera parte del principio pro- 
fesa la absoluta simplicidad de Dios, en razón de la cual las 
personas se identifican con la naturaleza divina, que no es, 
por tanto, común a ellas, «como una cuarta entidad», sino 
que es, ella misma, la Trinidad (Ep 120,3,3-17) La se- 
gunda parte profesa, con la doctrina de las relaciones, la 
distinción entre las tres personas «Aunque sean cosas di- 
versas ser Padre y ser Hijo, la sustancia, empero, no es 
diversa, pues estos apelativos se dicen no según la sustan- 
cia, sino según las relaciones, que no son accidentales, 
porque no son mudables» (De Trtn 5,5,6) 

Ademas de la doctrina de las relaciones, la contribu- 
ción de Agustín a la inteligencia del misterio trinitario fue de- 
cisiva en otros dos puntos, que la escolástica, con la doctri- 
na de las relaciones, hizo también suyos la teología del Es- 
píritu Santo y la explicación «psicológica» de la Trinidad 



512 



San Agusttn 



El Espíritu Santo procede del Padre y del Hi)o como 
de un único principio (íbid , 5,14,15), pero pnnctpahter 
del Padre, pues el Padre, que es «el principio de la dei- 
dad» (íbid , 4,20,29), concede al Hijo el espirar el Espí- 
ritu Santo (íbid , 15,17,29, ln lo 99,8-9), procede como 
Amor, y, por tanto, no es engendrado, pues propio del 
amor es no ser imagen, sino peso, don, comunión De este 
modo, Agustín ofrece la razón teológica, que Santo Tomás 
recoge, que permite vislumbrar la distinción entre la gene- 
ración del Hijo y la procesión del Espíritu Santo, una de 
las tres cuestiones que había prometido esclarecer al prin- 
cipio del De Trimtate (1,5,8), y sobre la que vuelve varias 
veces a lo largo de la obra «La voluntad [= amor] procede 
del pensamiento, pero no como imagen del pensamiento, 
y, por ende, en esta realidad se insinúa una cierta di- 
ferencia entre nacimiento y procesión. No es lo mismo 
ver con el pensamiento que desear y gozar con la vo- 
luntad» (DeTrtn 15,27,50, cf 9,12,18) En cambio, «el 
Hijo en tanto es Hijo en cuanto es Verbo, y en tanto es 
Verbo en cuanto es Hijo» (íbid., 7,2,3) 

La explicación «psicológica» de la Trinidad permite, en 
fin, ilustrar, a la vez, el misterio del hombre, creado a ima- 
gen de Dios La reflexión agustiniana es original y pro- 
funda busca esta imagen en el hombre exterior (íbid ,11), 
mas la encuentra sólo en el hombre interior, en la mente, y 
la expresa con la fórmula mens, notttta, amor, o con aquella 
otra que es una «trinidad mas evidente» (íbid , 15,3,5) 
memoria, intelhgentia, voluntas Esta última tríada, por tener 
un doble objeto, Dios y el hombre, se convierte en memo- 
ria, inteligencia y amor de sí (íbid , 10), o en memoria, in- 
teligencia y amor de Dios (íbid , 14-15), que es la seme- 
janza más cercana, pero que no deja de ser una «seme- 
janza desemejante» (Ep. 169,6, De Trin 15,14,24-16,26) 

Estudios M SCHMAUS, Die psychologische Trinitatslehre des hl 
A (Munster 1927), F CAVALLERA, Les premieres formules trtnitaires 
des A BLE 31(1930)97-123, J Lebreton, S A tbeologten de la 
Trintté Son exígese des théophantes MSCA II 821-836, I CHEVA 
L1ER, La théorte augustimenne des relations trinttaires Analyse exph- 
cative des textes DT 18(1940)317-384, Id , S A et la pensée grec- 
que Les relations trinttaires (Fnbourg 1940), R TREMBLAY, La 
théorte psychologtque de la Tnnit'e chez s A , en Etudes et recher- 
ches VIII (Pans-Ottawa 1952) p 83-109, Id , Les processions du 
Yerbe et de l'amour humain chez s A • RUO 24(1954)93-1 17, 
M NEDONCELLE, L'intersubjectivité humatne est-elle pour s A une 



Doctrina 



513 



tmage de la Trimtp AugMag I 595-602, G MASCIA, La teoría 
della relazione nel «De Trimtate» di S A (Napoli 1955), M 
LOHRER, Glaube und Heilsgescbubte im «De Trimtate» A s Frei- 
burger Zeitschnft fur Philosophie und Theologie 4( 1954)385- 
419, J MORAN, Acción y contemplación en el libro XII «De Trim- 
tate» des A SP IX [TU 94] (Berlín 1966) p 451-468, Id ,Las re- 
laciones dninas según s A Augustinus 4( 1959)35 3-372, 
P SMULDERS, Esprtt Saint chez les Peres latins DSp IV(1960) 
1272-1283, E BAILLEUX, La sotertologie de s A dans le «De 
Trimtate» MSR 23(1966)149-173, Id, Dieu Trinité et son 
oeuvre RAug 7(1971)189-218, Id , La christologie de s A dans 
le «De Trimtate» íbid , 219-243, F BOURASSA, Approprtation 
ou «propnete» Sciences ecclesiasnques 7( 1955)5 7 -85, Id , Ques- 
tions de theologie trinitaire (Roma 19 7 0), B DE MARGERIE, La doc- 
trine de s A sur l'Esprit-saint comme commumon et source de commu- 
mon Aug 12(1972)107-119, J B DU ROY, L'expérience de l'amour et 
l'tntelltgence de la fot trtmtatre selon s A RAug 2(1962)415-445, 
O DU ROY, L'tntelltgence de la fot en la Trinit'e selon S A Genesedela 
theologie trtmtatre jusqu'en 191 (París 1966), P HADOT, La struc- 
ture de lame, image de la Trinite chez Victorinus et chez A SP VI 
[TU 81] (Berlín 1962) p 409-442, M SlMONETTI, La processione del- 
lo Spirito santo nei Padri latini Maia 7(1954)201-217, 
8(1955)308-324, lD , S A e glt Artam REAug 13(1967)55-84, 
A Trape, Nota sulla processione dello Spirito santo nella teología tri- 
nitaria di S A , en Studt tomistia I (Roma 19 7 4) p 119-125, Id , 
y M F SciACCA, Introduzione a La Tnmta NBA 4 p vii-CXXVH, 
J VERHEES, A s Trinitatsverstandms tn den Schriften aus Cassicia- 
cum RAug l()(1975)45- 7 5 

3 Doctrina crtstológtca 

Agustín comprendió la doctrina católica de la encarna- 
ción del Verbo en vísperas de su conversión 
(Con/ 7,19,25), y desde entonces la profeso y defendió 
con vigor y perseverancia 

Su doctrina no se distingue de la doctrina tradicio- 
nal sino por la claridad de su formulación (me refiero 
en particular a la fórmula una persona tn utraque natura: 
Serm 294,9), por el recurso, cada vez más insistente y ela- 
borado, al ejemplo de la unión del alma y el cuerpo, por la 
defensa de la doctrina contra todas las herejías que de al- 
gún modo negaban u oscurecían la perfecta naturaleza di- 
vina y humana de Cristo y por la presentación de Cristo 
hombre como ejemplo diáfano de la gratuidad de la gracia. 

Las formulas más felices para expresar la unidad de la 
persona y dualidad de las naturalezas en Cristo — fórmulas 



514 



San Agustín 



que preludian las de Calcedonia — se leen en sus discursos 
Ademas de la ya citada, véanse las siguientes «Aquel que 
es Dios es también hombre, y Aquel que es hombre es 
también Dios, no por la confusión de las naturalezas, sino 
por la unidad de la persona» (Serm 186,1,1), « no dos 
personas, Dios y el hombre En Cristo hay, ciertamente, 
dos naturalezas, Dios y el hombre, pero una sola persona» 
(Serm 130,3) Pero no faltan en otros escritos idemque ipse 
utrumque ex utroque unus Chrtstus la misma idéntica per- 
sona es uno y otro, un solo Cristo (Dios y hombre) 
(Ench 10,35, cf De Trin 1,7,14) Pero sin confusión 
«Dios es siempre Dios, el hombre se une a Dios y es una 
sola persona, no un semidiós, Dios por parte de Dios y 
hombre por parte del hombre, sino todo Dios y todo hombre 
totus Deus totus homo» (Serm 293,7) 

Esta unión es «admirable e inefable» (Ench 13,41) 
Agustín destaca con vigor la diferencia esencial entre los 
hombres santificados por Dios y el hombre-Dios «Una 
cosa es el Verbo en la carne y otra el Verbo hecho carne, 
es decir, una cosa es el Verbo en el hombre, otra el Verbo 
hombre» (De Tnn 2,6,11, cf De agón chr 20,22, 
Ep 187,40) La mejor analogía de esta singular unión es la 
unión en el hombre del alma y del cuerpo, asimismo admi 
rabie y misteriosa «Pues asi como en la unidad de la per- 
sona el alma se une al cuerpo y es hombre, asi también, en 
la unidad de la persona, Dios se une al hombre y es 
Cristo» (Ep 137,3,11) Por tanto, «asi como todo hombre 
es una sola persona, alma racional y cuerpo, asi también 
Cristo es una sola persona, Verbo y hombre» 
(Ench 11,36) 

De ahí resulta la comunicación de los idiomas que 
Agustín utiliza y defiende «Dios nacido», «Dios crucifi- 
cado», «Dios muerto», son expresiones frecuentes en sus 
escritos, y se justifican por la unidad de la persona, en vir- 
tud de la cual Dios es hombre y el hombre es Dios 
(Ep 169,2,8), por ello, «Dios no muño, y, sin embargo, 
según su humanidad, muño» (Serm 213,4, MSCA 1,444) 
Comentando Jn 3,13, enuncia un principio general «en 
virtud de la unidad de la persona, el Hijo de Dios esta en 
la tierra, y en virtud de la misma unidad de la persona, el 
hijo del hombre esta en el cielo » (Serm 94,9) Agustín 
insiste, asimismo, en aclarar que el hombre (o la naturaleza 
humana, pues Agustín utiliza una y otra con el mismo sen- 
tido) fue asumido a la unión personal con el Verbo en el 



Doctrina 



515 



mismo instante en que fue creado y creado tpsa assump- 
ttone (C s ar 8), de suerte que, «cuando empezó a ser 
hombre, no empezó a ser otro que el único Hijo de Dios» 
(Ench 1 1,36), y tal es la razón por la que Cristo hombre es 
ejemplo manifestísimo de la absoluta gratuidad de la gracia 
(Ench 12,40, De praed s 15,30, De d pers 24,67) 

A guisa de compendio de la doctrina cristologica de 
San Agustín, cabe citar este texto escrito al fin de sus días 
«El cristiano fiel cree y confiesa que en Cristo hay una 
verdadera naturaleza humana, es decir, nuestra propia na- 
turaleza, pero elevada a la dignidad del Hijo único de Dios 
por su asunción incomparable por parte del Verbo, de 
suerte que el Asumente y lo asunto son una sola y misma 
persona en el seno de la Trinidad Pues no decimos que 
Cristo es solo Dios, como los maniqueos, ni solamente 
hombre, comj los fotinianos, ni que sea hombre privado 
de algo que es parte de la naturaleza humana, como el 
alma, o, en el alma, la mente racional o con un cuerpo no 
nacido de mujer, sino procedente de la conversión y trans- 
formación del Verbo en carne, que son tres falsas y vanas 
opiniones de los apolinanstas , sino que decimos que 
Cristo es verdadero Dios, nacido de Dios Padre y que el 
mismo es verdadero hombre, nacido de una mujer ma- 
dre y que su humanidad, por la que es menor que el 
Padre, en nada disminuye su divinidad, por la que es igual 
al Padre Una doble naturaleza, un solo Cristo » (De 
praed s 24,67) 

Estudios O SCHEEL Dte Anschauung A s uber Christi Person 
undWerk (Tubingen 1901) H PAISSAC Theologie du Verbe S A 
et S T bomas (París 1951) E SCANO // crtstocentrismo e i suot fon- 
damentt dommatia tn s A (Tormo 1951) T J VAN BAVEL Re- 
eberches sur la christologie de s A [Paradosis 9] (Fnbourg 1954), 
E BRAEM Chrtstus ais model en genadebron van onze predesttnatte 
volgens s A AugL 4( 1954)356 361 G Philips Ltnfluence du 
Chrtst Chef sur son Corps mysttque suivant s A AugMag II 80 
5 815 ID La mystere du Chrtst ibid III 213 229 A PlOLANTI, 
ll misten del «Cristo totale» tn s A ibid III 453 469 L Galati, 
Cristo la Via nel pemiero di s A (Roma 1956) T J VAN Bavel, 
L humanite du Chrtst comme «lac parvulorum» et comme «vía» dans 
la spirttualite de s A AugL 7( 195"? )245 281 FlLIPPO DA Ca 
GUARI Cristo glorificato datare di Spirtto santo nel penstero di s A e 
di s Cirtllo Alessandrtno (Grottaferrata 1961 ) G Bavaud Un 
theme augustinien Le mystere de l Incarnatton a la lumiere de la dis 
tinction entre le verbe interteur et le verbe pro/ere 
REAug 9(1963)95-101 H M DlEPEN L «Assumptus homo» pa 



516 



San Agustín 



tristique: RT 64(1964)32-52; O. BRABANT, Le Christ, centre et 
source de la vie morale chez s. A. (Gembloux 1971); G. MADEC, 
«Cbristus, scientia et sapientia riostra». Le principe de cohérence de la 
doctrine augustinienne: RAug 10( 19 7 5 )77-85; W. GEERLINGS, 
Cbristus exemplum. Studien zur Christologie und Christusverkündi- 
gung Augustins (Mainz 1978) (y cf. B. Studer: Aug 191 1979] 
539-546); G. RÉMY, Le Christ médiateur dans l'oeuvre de s. A. (Lille- 
Pans 1979). 

4. Mariología 

Para su época, la mariología de San Agustín es singu- 
larmente amplia y rica. Ya en el 389 escribía que la Madre 
del Señor, la Virgen María, es la dignitas terrae (De Gen. c. 
man. 2,24,37). Los puntos más relevantes de su doctrina 
son cuatro: 

1. Maternidad divina. Después de lo dicho, no es 
preciso insistir acerca de la unidad de persona en Cristo. 
No duda en afirmar que «Dios ha nacido de una mujer» 
(De Trin. 8,4,7), y se explica: «¿Cómo es posible confesar 
en la regla de fe que creemos en el Hijo de Dios, nacido 
de la Virgen María, si nacido de María fuera no el Hijo de 
Dios, sino el Hijo del hombre? ¿Quién niega entre los 
cristianos que de esa mujer haya nacido el Hijo del hom- 
bre? Mas, Dios hecho hombre, y, por tanto, el hombre 
hecho Dios» (Serm. 186,2). 

2. Virginidad perpetua. San Agustín la afirma y de- 
fiende con particular vigor: «virgen concibió, virgen dio a 
luz y virgen permaneció» (Serm. 51,18). A Volusiano, que 
proponía las obvias dificultades de la razón, replica: «Con- 
cedamos que Dios pueda obrar alguna cosa que debamos 
confesar no poder indagar. En tales cosas, toda la razón del 
hecho es el poder de quien lo pone por obra» 
(Ep. 137,2,8). María emitió su propósito de virginidad an- 
tes de la anunciación, y dio con ello principio al ideal cris- 
tiano de la virginidad (Serm. 51,26); no obstante, María fue 
verdadera esposa de José, e igualmente verdadero el ma- 
trimonio y el afecto conyugal que a él la unían (De nupt. et 
conc. 1,11,12). 

3. Santidad. En polémica contra los pelagianos, Agus- 
tín sostiene resueltamente la inmunidad de María de todo 
pecado. Ciertamente de todo pecado personal: «Excepción 
hecha de la santa Virgen María, de la que, por el honor 
debido al Señor, no tolero en absoluto que se haga men- 



Doctrina 



517 



ción cuando se habla de pecado...» (De nat. et gr. 56,42). 
¿Cabe entender estas palabras también de la inmunidad del 
pecado original? Creo que sí. El principio enunciado es 
universal; se añada la respuesta a Juliano, que lo acusaba 
de lo contrario, en la que, si se atiende al texto y al con- 
texto, se afirma, al mismo tiempo, la universalidad del pe- 
cado original y la excepción en favor de María. «No con- 
signamos María al diablo por la condición de su nacimiento 
— ésta era la acusación — , sino que — esta es la respuesta — 
la condición del nacimiento fue eliminada por la gracia de 
la regeneración» (C. luí. o. i. 4,122). 

3. Las relaciones entre María y la Iglesia forman un 
hermoso capítulo de la mariología agustiniana. María es 
modelo de la Iglesia; modelo por el esplendor de sus vir- 
tudes y por la gracia de ser corporalmente lo que la Iglesia 
debe ser espiritualmente, es decir, virgen y madre; virgen 
por la integridad de la fe, madre por el fervor de la caridad 
(Serm. 188,4; 191,4; 192,2). María es madre de la Iglesia 
(Agustín la llama «madre de los miembros de Cristo») 
«por haber cooperado con la caridad a que los fieles nacie- 
sen en la Iglesia» (De s. virg. 6,6). 

Estudios: Ph. FRIEDRICH, Die Mariología des hl. A. 
(Kóln 1907); F. S. MULLER, A. amicus an adversarius immaculatae 
conceptionis?: MSCA II 885-914; F. Hofmann, Mariens Stellung 
in der Erlosungsordnung nach dem hl. A. (Dusseldorf 1952); 
Y. CONGAR, Marie et l'Eglise dans la pens'ee patristique: 
RSPT 38(1954)3-38; M. Pellegrino, S. A., La Vergine María. 
Pagine scelte (Roma 1954); I. DlETZ, Ist die hl.Jungfrau nach A. 
«immaculata ab initio»?, en Virgo Immaculata IV (Roma 1955) 
p.61-112 (= AugL 5(1954] 362-411); Id., María und die Kirche 
nach dem hl. A., en María et Ecclesia III (Roma 1959) p. 20 1-239; 
P. Frua, L'lmmacolata Concezione e S. A. (Saluzzo 1960); J. Mo- 
ran, La mariología de s. A. a través de la bibliografía (1900-1950): 
RET 23(1963)333-366; Ch. Boyer, La controverse sur l'opinion de 
s. A. touchant la conception de la Vierge, en Essais anciens et nou- 
veaux sur la doctrine de s. A. (Milano 1970) p.345-359; E. LAMI- 
RANDE, En quel sens peut-on parler de d'evotion mariale chez s. A. en 
De prímordiis cultus mariani III (Roma 1970) p. 17-35; J. MoRÁN, 
¿Puede hablarse de culto a María en S. A.?: Aug 7( 1967)5 14-52 1 ; 
I. FalGUERAS Salinas, La contribución de S. A. al dogma de la In- 
maculada Concepción de María: Scripta theologica 4(Pamplona 
1972)355-433. 



518 



San Agustín 



5 . Soteriología 

Los dos temas en que Agustín profundizó de manera 
más determinante son la soteriología y la gracia, temas que 
ilustró contra pelagianos y paganos para que no fuese vana 
la cruz de Cristo (1 Cor 1,17). 

1. Naturaleza y unicidad de la mediación. Cristo es 
mediador en cuanto hombre (Conf. 10,43,68; De civ. 
Dei 9,15,2), o, por mejor decir, en cuanto hombre Dios: 
«No es mediador el hombre sin la divinidad, ni es media- 
dor Dios sin la humanidad... mas entre la humanidad sola y 
la divinidad sola es mediadora la humana divinidad y la 
divina humanidad de Cristo» (Serm. 47,12,20). Aún más, 
sólo el hombre Dios podía ser mediador. Agustín lo afirma 
enérgicamente contra la demonología platónica (De civ. 
Dei 9-10). El mediador debe estar en medio de los extre- 
mos que debe unir, a la vez unido a ellos y distinto de 
ellos: entre Dios, justo e inmortal, y los hombres, mortales 
e injustos, debe ser justo y mortal; justo como Dios y 
mortal como los hombres (Conf. 10,42,67). Por ello, 
Cristo, hombre Dios, es mediador de libertad, vida, unidad 
y salvación para todos los hombres (De Trin. 4). Fuera de 
esta vía universal, «que nunca ha faltado al género hu- 
mano, nadie ha sido liberado, nadie es liberado y nadie 
será liberado» (De civ. Dei 10,32,2); vía abierta también a 
los gentiles, fuera de Israel, antes de la venida de Cristo, 
como Agustín advierte de forma explícita (De civ. 
Dei 18,47). 

2. Cristo es mediador en cuanto redentor. A este fin, el 
Obispo de Hipona presenta el primer ensayo de teología 
bíblica, en el que demuestra que el motivo de la encarna- 
ción, según las Escrituras, no es otro que la redención de 
los hombres. Una vez examinados los textos — y son mu- 
chos, más de sesenta — , concluye: «El Señor Jesucristo no 
por otra razón vino en carne... sino para vivificar, salvar, 
liberar, redimir e iluminar a quienes se hallaban en la 
muerte, en la enfermedad, en la esclavitud, en la cautivi- 
dad y en las tinieblas de los pecados». De donde se sigue 
«que no pertenece a Cristo quien no precisa de la vida, de 
la salud, de la liberación, de la iluminación» (De pee. mer. 
remiss. 1,26,39). De esta conclusión se desprenden las tres 
propiedades esenciales de la redención, a saber, la necesi- 
dad, pues nadie puede salvarse sin Cristo; la objetividad, 
pues no consiste sólo en el ejemplo de virtudes que imitar, 



Doctrina 



519 



sino en la reconciliación con Dios, y la universalidad, pues 
Cristo murió por todos los hombres sin excepción alguna. 

De la teología de la redención, San Agustín deduce la 
teología del pecado original, no al contrario, como algunos 
piensan. El pecado original es un alejamiento de Dios, 
precisamente porque Cristo nos ha reconciliado con Dios; 
todos nacen con él, porque a todos ha redimido Cristo; no 
es sólo imitación del mal ejemplo de Adán, porque la re- 
dención no es sólo la imitación del buen ejemplo de 
Cristo. Dos solidaridades de signo contrario, pero indiso- 
lublemente vinculadas entre sí, a saber, con Adán y con 
Cristo. «Toda la fe cristiana estriba propiamente en la 
causa de dos hombres» (De pee. orig. 24,28). «Uno y uno: 
uno que conduce a la muerte, uno que otorga la vida.» 
(Serm. 151,5). «Todo hombre es Adán, como en aquellos 
que creen, todo hombre es Cristo» (ln ps.70 serm. 2,1). Se 
cita a menudo, como prueba del pesimismo agustiniano, la 
expresión massa damnata, mas se olvida que, para San 
Agustín, la humanidad es también massa redempta, es decir, 
reconciliada con Dios, como parece en los textos citados, y 
más claramente en el siguiente: «Por medio de este Me- 
diador, se reconcilia con Dios la massa de todo el género 
humano, que de él se había alejado por medio de Adán» 
(Serm. 293,8). En el orden de la argumentación teológica, 
se procede de la masa redimida a la masa condenada, es 
decir, de la universalidad de la redención se concluye la 
universalidad del pecado: si uno ha muerto por todos, 
luego todos han muerto (2 Cor 5,14); muertos — inter- 
preta Agustín, que cita a menudo el texto — a causa del 
pecado, que en los niños no puede ser otro que el pecado 
original (cf., v.gr., C. luí. 6,4,8). En Agustín late, pues, un 
optimismo de fondo, anclado en la doctrina cristológica 
que ilumina el misterio de la gracia, compendiado en la 
doble solidaridad: con Adán y con Cristo. 

3. Cristo es redentor como sacerdote y sacrificio. Cristo 
fue ungido sacerdote no con óleo visible, sino «con la un- 
ción mística e invisible cuando el Verbo se hizo carne, es 
decir, cuando la naturaleza humana... fue unida a Dios 
Verbo en el seno de María para formar con él una sola 
persona» (De Trin. 15,25,46). Pero Cristo quiso ser no 
sólo sacerdote, sino además sacrificio: «Por nosotros, ante 
ti, sacerdote y sacrificio, y en tanto sacerdote en cuanto 
sacrificio» (Conf. 10,43,69). Ofreció al Padre un sacrificio 
sumamente verdadero, libre y perfecto, con el que «purgó, 



520 



San Agustín 



abolió y extinguió todas las culpas de la humanidad, resca- 
tándonos del poder del demonio» (De Trin. 4,13,- 
16-14,19). 

Acerca de la teoría de los derechos del demonio, en la 
que a menudo se insiste, conviene recordar que, según San 
Agustín, Cristo murió «para cumplir la voluntad de un Pa- 
dre bueno, no para saldar la deuda a un mal príncipe» 
(Serm., Morin 17: ¡VISCA 1,662). 

Estudios: O. Scheel, Zu A.s Anschauung von Erlbsung durch 
Chrisius: ThStK ~*7( 1904)401-433. 491-554; C. van Crom- 
BRUGGE, La doctrine christologique et sotériologique de s. A. et ses 
rapports avec la néo-platonismo: RHE 5( 1904)237-257.4 7 7-503; 
J. RlVIÉRE, Le dogme de la rédemption chez s. A. (Paris 1 1933); 
A. F. KRUEGER, Synthesis of Sacrifke accordtng to S. A. (Munde- 
lein 1950); H. E. W. TURNER, The Patristic Doctrine of Rédemption 
(London 1952); J. LÉCUYER, Le sacrifke selon s. A.: AugMag II 
905-914; R. Arbesmann, The Concept of «Christus medicus» in 
S. A.: Traditio 10(1954)1-28; B. Speekenbrink, Christ the «me- 
dicus humilis» in S. A.: AugMag 11 623-629; Id., De heilsbetekenis 
van Christus' verrijzenis. Formulering en betekenis van een 
vemjzenis-adagtum vanaf s. A. tot s.Thomas: StC 10(195 5)- 
1-34.81-98.161-184; J. Kremer, Was an den Leiden Christi noch 
mangelt (Bonn 1956); R. Schneider, Was hat uns A. s «Theo/o- 
gia medicinalis» heute zu sagen: Kerygma und Dogma 
3(1957)307-315; P. C. J. EijkenboOM, Het Christus-medicus 
motief in den Preeken van s. A. (Assen 1960); F. Nikolash, 
Das Lamm ais Christussymbol in den Schriften der Water 
(Wien 1963); J. P. JOSSUA, Le salut, incarnation ou mystere pascal 
(París 1968). 



6. Antropología sobrenatural 

De la doctrina de la redención es inseparable, como se 
ha dicho, la doctrina del pecado original y la doctrina de la 
justificación, de la gracia adyuvante y de la predestinación, 
cuatro temas fundamentales de la antropología sobrenatu- 
ral que San Agustín exploró en polémica con los pelagia- 
nos, haciendo progresar de manera decisiva la teología ca- 
tólica en estos puntos. Para comprender la profunda elabo- 
ración agustiniana es preciso tener presentes cuáles fueron 
los términos y la naturaleza de la polémica. Agustín no 
negó lo que los pelagianos afirmaban, a saber, la bondad 
de la creación, el libre albedrío, la utilidad de la ley y los 
méritos de las buenas obras, sino que afirmó lo que aqué- 



Doctrina 



521 



líos negaban, a saber, la redención, la gracia, la libertad 
cristiana y el don gratuito de la salvación. Es obvio que las 
exigencias de la polémica le obligaron a insistir en aquello 
que los pelagianos negaban, pero su propósito declarado 
era lograr la síntesis, la armonía de los contrarios; una y 
otra vez repite que la doctrina católica discurre entre los 
opuestos errores de los maniqueos y de los pelagianos, le- 
jos tanto de unos como de otros (C. d. epp. peí. 2,1,1-2,4; 
De nupt. conc. 2,3,9, etc.), como en su día se abrió camino 
entre los errores, igualmente encontrados, de los sabelia- 
nos y de los arríanos (De nupt. conc. 2,23,38), y, en vida de 
Agustín, entre los de los maniqueos y de los secuaces de 
Joviniano (C. luí. 1,2,4). Y es deber reconocer que, a pe- 
sar de las insidias de la polémica y las dificultades de la 
terminología, mantuvo su propósito, defendiendo denoda- 
damente el veritatis médium (De s. virg. 19), es decir, la vía 
media de la verdad, que discurre segura entre los extre- 
mismos encontrados. Defendió la existencia del pecado 
original contra los pelagianos y reafirmó, a la vez, la bon- 
dad de todas las cosas contra los maniqueos; defendió la 
remisión total y perfecta de los pecados en el bautismo, 
pero se opuso, asimismo, a la tesis pelagiana de la impec- 
cantia, poniendo en claro que la plenitud de la justificación 
no se alcanzará nunca en esta vida; enseñó la necesidad de 
la gracia y, a la vez, la libre cooperación del hombre, la 
gratuidad de la elección divina a la vida eterna y la culpabi- 
lidad de los que no se salvan. 

El mismo equilibrio caracteriza su doctrina sobre la 
Iglesia, sobre los sacramentos y la escatología. 

1. En el pecado original (originado) distingue entre 
existencia y naturaleza; defendió enérgicamente la pri- 
mera, pero se mostró cauto y prudente en pronunciarse 
acerca de la segunda. 

a) Defendió su existencia con todos los argumentos 
de la teología, bíblicos, litúrgicos, patrísticos y de razón. 

Los primeros textos bíblicos que comparecen en sus 
escritos, en el 388 y 392 respectivamente, son: 
1 Cor 15,22 (De mor. eccl. cath. 1,19,35) y Rom 5,19 
(C. Fort. 2,22), no Rom 5,12. Al surgir la controversia pe- 
lagiana, Agustín desarrolla ampliamente la argumentación 
bíblica sobre la finalidad soteriológica de la encarnación 
(cf. p.518). Cuando cita Rom 5, no se centra exclusiva- 
mente en 5,12, sino que toma en consideración todo el 
texto de 5,12-19 (De nupt. conc. 2,28,47). 



Patrología 3 



18 



522 



San Agustín 



El argumento litúrgico del bautismo de los niños 
(Serm. 294) confirma y esclarece la argumentación bíblica 
(De pecc. mer. remiss. 3,4,7), mientras que el argumento pa- 
trístico demuestra el carácter tradicional de la doctrina 
(C. luí. 1-2). En razón de este argumento, Agustín puede 
afirmar: «No he sido yo quien ha inventado el pecado ori- 
gina!, que la fe católica cree desde la antigüedad» (De nupt. 
conc. 2,12,25). Juliano lo acusa de haber cambiado parecer; 
Agustín lo niega resueltamente e invita al adversario a leer 
sus primeros escritos (C. luí. 6,12,39). El estudio atento 
de tales escritos le da, sin duda, la razón: Agustín, como 
explícitamente él reconoce (Retract. 2,1,1; De praed. 
s. 3,7-4,8), mudó de parecer no sobre el pecado original, 
sino sobre el inicio de la fe, acerca del cual, en rigor de 
términos, no cabe hablar de cambio de doctrina, sino de 
una percepción teológica más profunda provocada por la 
controversia pelagiana. Si de cambio se ha de hablar, éste 
concierne a cuestiones secundarias, como la interpretación 
del texto de Rom 7,14-25 (Retract. 1,23; 2,1,1). 

El argumento de razón invita, en fin, a reflexionar so- 
bre las enseñanzas de la fe y muestra que el problema del 
mal, en su perspectiva existencial e histórica, es incom- 
prensible sin el pecado original (como es insuperable sin la 
redención). El hombre, sujeto a tantos males como el do- 
lor, la muerte, la ignorancia y la concupiscencia, es, sin 
duda, un ser miserable; mas, «bajo Dios justo, nadie es 
miserable si no es por su culpa» (C. luí. o. i. 1,39; cf. De 
civ. Dei 22,22; C. luí. 4,16,83; C. luí. o. i. 6,5; acerca de 
los males que padecen los niños cf. ibid., 6,27; 6,36,41; 
Ep. 166,16-20). 

b) Acerca de su naturaleza, Agustín reconoce su ca- 
rácter misterioso (cf. p.510); aclara, en todo caso, que se 
transmite no por imitación, sino por propagación (De 
pee. mer. remiss. 1,9,9-11), y propone la siguiente defini- 
ción: el pecado original es la concupiscencia unida al reato 
(De nupt. conc. 1,25,28-26,29), entendiendo por concupis- 
cencia la inclinación del ánimo a anteponer los bienes 
temporales a los eternos (De mend. 7,10), y por reato, el 
estado de enemistad con Dios y la privación de la vida 
divina (De pee. mer. remiss. 1,11,13-39,70; 2,28,45). Es 
falso, por tanto, aunque se siga repitiendo, que San Agus- 
tín identificó pecado original y concupiscencia. Esta ecua- 
ción no responde a los textos; San Agustín distingue entre 
apetito y concupiscencia; el primero es un bien; la se- 



Doctrina 



523 



gunda, si está desordenada, es un mal (C. luí. o. i. 4,29), y 
entre concupiscencia ordenada, o sometida a la razón, y 
concupiscencia desordenada (C. d. epp. peí. 1,17,34-35; 
C. luí. o. i. 1,70; 2,18, etc.), y afirma con toda claridad y 
resolución que la concupiscencia desordenada en sí, es de- 
cir, sin el reato que el bautismo remite, o sin el consenti- 
miento personal, no es pecado, aunque sea un mal; se le 
llama pecado porque del pecado procede y al pecado in- 
clina (De pecc. mer. remiss. 2,4,4; 2,28,45; De nupt. 
conc. 1,23,25; C. d. epp. peí. 1,13,27), palabras que el conci- 
lio de Trento hará suyas para proponer la doctrina católica 
(DS 1515). 

2. La doctrina del pecado original remite a la doctrina 
de la justificación, que la esclarece y confirma. Para com- 
prenderla es preciso, ante todo, distinguir, siguiendo a San 
Agustín, entre remisión de los pecados y renovación inte- 
rior (De Trin. 14,17,23) y entre justificación inicial y justi- 
ficación total y definitiva (C. d. epp. peí. 3,3,4-5). 

La remisión de los pecados es «plena y total», «plena y 
perfecta» (De pecc. mer. remiss. 2,7,9): todos los pecados sin 
excepción son remitidos (De g. peí. 12,28) y el hombre re- 
cobra la inocencia (C. luí. o. i. 6,19). En este punto, San 
Agustín insiste sin descanso. En cambio, la renovación in- 
terior es progresiva y alcanza su perfección sólo en la resu- 
rrección, cuando el bautismo desplegará plenamente su 
eficacia y cesarán la «mortalidad» y la «enfermedad», dos 
males contra los que el hombre, incluso justificado, debe 
combatir, y, mediante este combate, progresar en su justi- 
ficación (C. d. epp. peí. 3,3,5). Mas, aunque sea inicial, la 
justificación cristiana comporta ya en esta vida la restaura- 
ción de la imagen de Dios, que, «impresa inmortalmente 
en la naturaleza inmortal del alma» (De Trin. 14,4,6), ha- 
bía sido empañada por el pecado, pero no destruida (ibid., 
14,3,18; 15,8,14); la vida divina de la gracia (In ps. 70,2,3), 
que el Espíritu Santo «infunde de manera oculta también 
en los niños» (De pecc. mer. remiss. 1,9,10), la deificación 
(In ps. 49,2; Serm. 166,4), la inhabitación del Espíritu 
Santo, que mora en los bautizados como en un templo, 
aunque de ello no tengan noticia, como sucede a los niños 
(Ep. 187; cf. p.439). 

No obstante estos dones sublimes, la justificación 
cumplida se alcanza sólo en el más allá; la idea de justifica- 
ción que Agustín propone tras atenta lectura de los evan- 
gelios y de Pablo, es esencialmente, aunque no exclusiva- 



524 



San Agustín 



mente, escatológica y abarca toda la historia de la salvación 
vista como historia de la libertad: antes del pecado, el 
hombre gozaba de la libertas minor, que consistía en «po- 
der no pecar» y «poder no morir»; con el pecado pierde 
esta libertad, que Cristo gradualmente le restituye; des- 
pués de la resurrección gozará de la libertas mator, que 
consiste en «no poder pecar» y en «no poder morir», pro- 
piedades esenciales ambas de la naturaleza divina, de las 
que el hombre, plenamente justificado, es hecho partícipe 
(De c. et gr. 12,32). 

3. En torno al tema de la justificación gira toda la 
doctrina de la gracia adyuvante, punto crucial de la contro- 
versia pelagiana; Agustín defendió su naturaleza y propie- 
dades, a saber, la necesidad, eficacia y gratuidad; defensa 
que le mereció el título de Doctor de la Gracia. 

a) Naturaleza 

La gracia, en su acepción cristiana, no es, como pre- 
tendían los pelagianos, la creación, aun siendo éste 
don gracioso de Dios (De n. et gr.; cf. p.422); Serm. 26,4; 
Ep. 177,7); ni la ley, aunque, por indicarnos la vía de la 
salvación, sea beneficio y muestra de benevolencia (De sp. 
litt.; cf. p.422); ni la sola justificación. A estas tres acep- 
ciones del término gracia, que San Agustín reconoce y 
acepta, es preciso, según él, añadir un cuarto, a saber, el 
auxilio divino para cumplir lo que la ley manda, para obte- 
ner la justificación y perseverar en ella. «Esta es la gracia 
que Pelagio debe admitir, si pretende no sólo ser llamado, 
sino ser de hecho cristiano» (De gr. Chr. 16,11). 

La función de esta gracia es alejar los obstáculos que 
impiden a la voluntad hacer el bien y huir del mal. Estos 
obstáculos, consecuencias del pecado original, son dos: «la 
ignorancia y la debilidad» (De pea. mer. remiss. 2,17,26); 
mas, por ser mayor el segundo, la gracia adyuvante es mo- 
ción de la voluntad, más que iluminación del entendi- 
miento (De sp. litt. 3,5); según la definición agustiniana, la 
gracia es «la inspiración de la caridad, por la que con santo 
amor hacemos lo que conocemos que debe hacerse» (C. d. 
epp. peí. 4,5,11). La oposición a la concepción naturalística 
de Pelagio es rotunda: «¿Quién, sino el mismo Dios da a 
los hombres el amor de Dios y del prójimo.'' Si la caridad 
no procede de Dios, sino de los hombres, tienen razón los 
pelagianos; mas, si de Dios procede, hemos vencido a los 
pelagianos» (De g. et l. a. 18,37). 



Doctrina 



525 



b) Necesidad 

Agustín afirma la absoluta necesidad de esta gracia. 
tanto para evitar el pecado como para convertirse a Dios y 
alcanzar la salvación. En este punto, su desacuerdo con los 
pelagianos afecta no los principios, sino las conclusiones. 
Ambos partían de un principio común, a saber, que Dios 
no manda lo imposible. De ahí concluían los pelagianos: 
luego la gracia no es necesaria; Agustín, en cambio, con- 
cluía: luego es necesaria la oración que nos obtenga la gra- 
cia. La observancia de los mandamientos no es posible sin 
la gracia, y sin la oración es imposible obtener la gracia: 
«Dios no manda lo que no es posible; pero, al imponer un 
precepto, te amonesta que hagas lo que está a tu alcance y 
pidas lo que no puedes (De nat. gr. 43,50), y te ayuda para 
que puedas, pues Dios "a nadie abandona si no es abando- 
nado"» (ibid., 26,29), principio y conclusión que hace suyos 
el concilio de Trento (De iust. c. 11). 

La argumentación agustiniana se funda en la Escritura y 
en la liturgia, y la liturgia de petición, no menos esencial 
que la liturgia de alabanza, supedita la razón teológica. Por 
exigencias de la polémica, Agustín se vio obligado a insistir 
en lo que la naturaleza humana no puede sin la gracia. 
Acerca del aspecto positivo de la cuestión, debatida por los 
escolásticos y, en polémica con éstos, por reformadores y 
jansenistas, la postura de San Agustín es claramente mu- 
cho más matizada. Acerca de las virtudes de los paganos 
cf. C. luí. 4,3,21-33; De civ. Dei 19,25; De sp. litt. 28,48. 

c) Eficacia 

El tema de la eficacia de la gracia presenta mayores di- 
ficultades, pues entra en juego el tema delicadísimo de la 
libertad. Agustín, que tiene conciencia de ello, hace suya la 
postura evangélica y tiene como lema programático las pa- 
labras de Cristo: Si el Hijo os librare, seréis verdaderamente 
libres (Jn 8,36). Cuatro son las libertades cristianas; libertad 
del pecado, de la inclinación al mal, de la muerte y del 
tiempo, y por ellas se obtiene la justicia, el orden, la in- 
mortalidad y la eternidad (In lo. 41,9-13). Agustín se hizo 
defensor y cantor de estas libertades y en función de ellas 
interpretó la historia (cf. p.524). A guisa de compendio de 
su doctrina acerca de la primera de estas libertades, la li- 
bertad del pecado, léase el siguiente texto: «¿Acaso el li- 
bré albedrío es destruido por la gracia? De ningún modo; 



526 



San Agustín 



antes bien, con ella lo fortalecemos Pues asi como la ley 
es establecida por la fe, asi el libre albedno no es aniqui- 
lado, sino fortalecido por la gracia Puesto que ni aun la 
misma ley se puede cumplir si no es mediante el libre al- 
bedno, sino que por la ley se verifica el conocimiento del 
pecado, por la gracia, la curación del alma de las heridas 
del pecado, por la curación del alma, la libertad del albe- 
dno, por el libre albedno, el amor a la justicia, y por el 
amor de la justicia, el cumplimiento de la ley Por eso, asi 
como la ley no es aniquilada, sino restablecida por la fe, 
puesto que la fe alcanza la gracia, por la cual se cumple la 
ley, del mismo modo, el libre albedno no es aniquilado, 
sino antes bien restablecido por la gracia, pues la gracia 
sana la voluntad para conseguir que la justicia sea amada 
libremente» (De sp litt 30,52, trad E López) 

La perspectiva agustiniana se atiene a la concepción 
evangélica de la libertad como liberación del mal, mas no 
por ello ignora los problemas que plantea la libertad de 
elección, objeto prevalente de las discusiones escolásticas 
En este punto, Agustín se muestra inconmovible en los 
principios, claro en las amonestaciones y cauto en las solu- 
ciones Sostiene que tanto la libertad de elección como la 
eficacia de la gracia deben ser tuteladas simultáneamente, y 
a este fin compuso su obra De gratta et libero arbitrio 
(cf p427) «El libre albedno no sucumbe porque es ayu- 
dado, sino que es ayudado para que no sucumba» 
(Ep 157,2,10) «Quien, pues, te hizo sin ti, no te justifica 
sin ti Hizote sin tu saberlo y no te justifica sin tu que- 
rerlo» (Serm 169,11,13) La argumentación se reduce a un 
motivo cnstologico según la Escritura, Cristo es juez y 
Salvador «Si la gracia no existe, piorno salva al mundo'' Si 
no existe el libre albedno, ^como juzga al mundo' 1 » 
(Ep 214,2) 

Sostiene igualmente que la armonía entre estas dos 
verdades, ambas ciertas e innegables, «es asunto muy d» 1 " 
cil, que pocos entienden» (Ep 214,6), y motivo de an s,e ' 
dad para todos (De pea mer remiss 2,18,28), ya que. * 
defender una, se da y se recibe la impresión de neg ar 
otra (De gr Chr 47,52, De gr et l arb 1,1) De esta co" 
viccion nace su consejo — poco entendido en verdad 
profesar firmemente los términos del problema aU 
cuando se oculte su concordia (Ep 214,2) , e? 

Por su parte, prefiere detenerse, según su costurn ^ 
en los umbrales del misterio «El hombre es atraído P° r 



Doctrina 



527 



gracia miris modts» (C d epp peí 1,37), mas no por ello 
renuncia a proponer principios e indicaciones que ayuden 
a esclarecerlo Insiste, ante todo, en la «omnipotentísima» 
acción divina, que tiene en sus manos nuestra libre volun- 
tad mas de cuanto pueda estarlo en las nuestras (De c et 
gr 14,45), y en la «suave liberalidad del amor», propia de 
la gracia (C luí o i 3,112, De pecc mer remiss 2,17,26), 
que mueve por ello nuestra voluntad, sin violar su libertad, 
y no permite que sucumba al mal 

d) Gratuidad 

La gracia es un don gratuito de la benevolencia divina, 
principio que Agustín defiende contra los pelagianos (De 
d pers 2,4, C d epp peí 3,8,24, 4,7,19, C luí 3,1,2), 
quienes, por el contrario, sostenían que era dada según los 
merecimientos (De gestis Peí 14,30, De gr et l arb 5,10, 
14,27) Don de Dios es también el inicio de la fe (De 
praed s, cf p428) — punto en el que reconoce haber 
errado en otro tiempo dbid , 3,7, 4,8) — , don de Dios, 
asimismo, la perseverancia final (De d pers, cf p 428) 

No perecen por ello los méritos del hombre, sino que 
dependen del don de la gracia «,-No existen, pues, los 
méritos de los justos' Existen sin duda, pues son justos 
Pero no existieron para que lo fueran» Por tanto, «cuando 
Dios corona nuestros méritos, no otra cosa corona que sus 
dones» (Ep 194, 6, 19) «Los méritos son, ellos mismos, 
don gracioso» (Ep 186,10, De gr et l arb 5,10 8,20) 

4 La necesidad de defender la gratuidad de la gracia 
lo llevo a ocuparse del tema de la predestinación, que es su 
razón y el baluarte inexpugnable que la defiende (De d 
pers 21,54) La predestinación es, en palabras de Agustín, 
«la presciencia de Dios y la preparación de sus beneficios, 
por los cuales certisimamente se salva todo el que se salva» 
Obid , 14,35) Ningún otro punto de la doctrina del Santo 
ha sido tan debatido como el tema de la predestinación, 
desde el tiempo de los monjes de Marsella (semipelagia- 
nos) hasta nuestros días Desde Godescalco (siglo VII), 
muchos la han interpretado, erróneamente, en sentido 
predestinacionista Para entenderla correctamente es pre- 
ciso limitarse a sus escritos y prescindir por el momento de 
las discusiones posteriores Entonces se vera que también 
en este punto, difícil y oscuro mas que ningún otro, San 
Agustín ha procurado exponer el sentir de las Escrituras, 
ha enseñado las dos verdades, contrarias en apariencia, en 



528 



San Agustín 



que se compendian sus enseñanzas; ha deducido las conse- 
cuencias que se siguen en el orden pastoral, y se ha dete- 
nido, en éste más que en ningún otro punto, en los umbra- 
les del misterio, invitando a los demás a imitar su proceder. 

El problema se le plantea, y en él profundiza en los 
comienzos de su episcopado (cf. p.438), y desde entonces 
no abrigó duda alguna acerca de la gratuidad de la predes- 
tinación, de la que es ejemplo manifiesto nuestro Salvador, 
el hombre Cristo Jesús (cf. p.515). 

Los términos, aparentemente contradictorios (como en 
todo misterio cristiano), del problema son la gratuita predi- 
lección de Dios por los elegidos y el amor de Dios por 
todos los hombres. Por tanto, «que algunos se salven, es 
don de quien los salva; que algunos se condenen, es mérito 
de quien se condena» (DS 623), como declara el concilio 
de Quiercy, que, oponiéndose a la doble predestinación, 
expresa el genuino sentir de San Agustín. No es de extra- 
ñar que San Agustín haya insistido más en el primero de 
los dos términos, pero es igualmente cierto que nunca 
negó, antes bien afirmó repetidas veces el segundo. 

En efecto: a) enuncia el principio universal según el 
cual Dios es «ordenador y creador de todas las cosas natu- 
rales, mas de los pecados sólo ordenador» (Con/. 1,10,16; 
De Gen. litt. 3,14,37), y por ello puede condenar, pero no 
ser autor de iniquidad (Ep. 194,6,30); b) distingue entre 
predestinación y presciencia, y aclara que los pecados son 
objeto de la presciencia divina, no de la predestinación (De 
an. et eius or. 1,7,7; De praed. s. 10,19); c) sostiene que la 
justicia de Dios exige que no se dé pena sin culpa: «Dios 
es bueno, Dios es justo; porque es bueno, puede liberar a 
muchos sin merecimientos; porque es justo, a nadie puede 
condenar sin deméritos» (D. luí. 3,18,36); d) pone de re- 
lieve, ante todo, que Cristo, prueba suprema del amor de 
Dios a los hombres (De Trin. 4,1,2), murió por todos, in- 
cluidos aquellos que de hecho no se salvarán (cf. p.515). 
Dios, por tanto, es Padre de todos los hombres, y quiere 
que todos alcancen la salvación. Esta conclusión, a saber, la 
universalidad de la redención, es tan evidente, que los 
predestinacianos de todas las épocas la han negado, siendo, 
en cambio, reafirmada una y otra vez contra ellos por la 
doctrina católica. 

Conviene, asimismo, tener presente que la doctrina 
agustiniana sobre la gratuidad de la predestinación obe- 
dece a tres presupuestos: uno exegético, la interpretación 



Doctrina 



529 



de San Pablo (De div. qq. ad S. 1 q.2); otro escatológico, 
los debiti fines de las dos ciudades, diversos entre sí e 
igualmente eternos (De civ. Dei 21); un tercero teoló- 
gico-metafísico, la omnipotencia de la acción divina, 
que, si bien no puede salvar a quien no quiere, puede mu- 
dar, sin violentar su voluntad, su no querer en querer 
(Ench. 25,98; C. d. epp. peí. 1,19,37; De praed. s. 8,15; 
C.lul.o. i. 2,157; 3,122; 6,10). Es preciso, por tanto, exami- 
nar su doctrina a la luz de estos principios, si se quiere 
interpretarla correctamente. 

De estos principios, y en especial del último, que 
enuncia el aspecto más profundo del misterio, depende la 
interpretación exegética restrictiva que propone en los úl- 
timos años del pasaje paulino de 1 Tim 2,Á(Ench. 21 ,\0i\De 
praed. s. 8,13). Dios, de hecho, tiene siempre en su haber 
una gracia que ningún corazón, por duro que sea, podrá 
jamás rechazar, pues es dada precisamente para disipar la 
dureza de corazón (De praed. s. 8,13). ¿Por qué no la usa 
con todos y permite que algunos perezcan ?Esta es la an- 
gustiosa pregunta que Agustín se formula, y a la que con- 
fiesa no hallar respuesta. ¿Y quién la hallaría? Se inclina 
humildemente ante el misterio (Serm. 27,7) y repite su acto 
de fe con las palabras de Pablo: «¿Hay, acaso, injusticia en 
Dios?» (De div. qq. ad S. 1 q.2; De pecc. mer. remiss. 
1,21,23-30, etc.), añadiendo a guisa de comentario: 
«No puede ser injusta la gracia, ni cruel la justicia» (De 
civ. Dei 12,27). 

No omite señalar el significado pastoral del misterio de 
la predestinación, que ayuda al cristiano a evitar los opues- 
tos escollos de la ruta de la salvación, a saber, la presun- 
ción y la desesperación (In lo. 53,8); acrecienta en él la 
humildad y la confianza — «más seguros vivimos si a Dios 
en todo nos abandonamos» (De d. pers. 6,12) — y lo mueve 
a la oración (In lo. 26,2; De d. pers. 16,39) y a la acción 
(ibid., 22,59). 

En este punto, el aspecto pastoral es también, uno de 
los más profundos del agustinismo; mas no siempre ha re- 
cibido la atención que merece, con graves consecuencias 
para la recta interpretación del pensamiento agustiniano. 

En sus líneas esenciales, ésta es la doctrina agustiniana 
de la gracia. La comprensión de su verdadero alcance será 
tanto más fácil cuanto más se cuide de no envolverla en las 
discusiones posteriores, tanto escolásticas como controver- 
sistas. 



530 



San Agustín 



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Doctrina 



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532 



San Agustín 



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problema de la predestinación: Aug 2(1962)325-350; A. Sage, 
Faut-il anathématiser la doctrine augustinienne de la prédestination?: 
REAug 8(1962)233-242; A. Trapé, A proposito di predestinazione. 
S. A. e i suoi critici moderni: Divinitas 7 ( 1963 )243-284; 
F. J. THONNARD, La prédestination augustinienne et l'interprétation 
de O. Rottmanner: REAug 9( 1963)259-28 7 ; ID., La prédestination 
augustinienne . Sa place en philosophie augustinienne: 
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NARD, La prédestination du Christ total selon s. A.: 
RAug 3(1965)1-58; H. RONDET, La prédestination augustinienne: 
Sciences ecclésiastiques 18(1966)229-251; J. M. RiST, A. on Free 
Will and Prédestination: JThS 20(1969)420-447; A. Zumkeller, 
A. über die Zahl der Guten bzw. Auserwáhlten: Aug 10(1970) 
421-457. 

7. La Iglesia 

La Iglesia es otro de los temas centrales de la doctrina 
agustiniana particularmente rico y moderno. Agustín ex- 
ploró a fondo la naturaleza de la Iglesia en las controver- 
sias maniquea y donatista; en la primera la estudió como 
hecho histórico y motivo de credibilidad; en la segunda, 
como comunión y Cuerpo místico de Cristo. Las dificulta- 
des que algunos advierten en la interpretación de la doc- 
trina agustiniana proceden de la realidad compleja y miste- 
riosa de la misma Iglesia; realidad a la vez histórica y esca- 
tológica, jerárquica y espiritual, visible e invisible, que 
Agustín siempre tiene presente. Cuando habla de la Igle- 
sia, se puede referir o a la comunidad de los fieles, edifi- 
cada sobre el fundamento de los apóstoles; o a la comuni- 
dad de los justos, que peregrinan por la tierra desde Abel 
hasta el fin del mundo; o a la comunidad de los predesti- 
nados, que viven en la inmortalidad bienaventurada. Es 
preciso, por tanto, como hace el mismo Agustín, distinguir 
y unir. 

Entendida en la primera acepción, Agustín defiende su 
unidad y universalidad, la apostolicidad y la santidad. Fue, 
ante todo, apóstol y teólogo de la unidad, la cual supone, si 
es plena, la comunión de fe, de sacramentos y de amor. A 
esta triple comunión se oponen la herejía, el cisma y el 
pecado, que es siempre falta de amor. No es hereje quien 
yerra en la fe (Ep. 43,1), sino quien «resiste a la doctrina 



Doctrina 



533 



católica que le es manifiesta» (De bapt. 16,23), es decir, a 
la regula fidei propuesta por la Iglesia (cf. p.509). Esta re- 
gula se hace oír en el símbolo bautismal (Serm. 212-215, 
explicación y redditio del símbolo), en los concilios, «que 
detentan en la Iglesia una autoridad sumamente saludable» 
(Ep. 54,1), y en [a. Sedes Petri, «en la que estuvo siempre en 
vigor el primado de la cátedra apostólica» (Ep. 43,7). A 
esta cátedra recurre Agustín bien para reconocer «con cer- 
teza mayor y saludable utilidad» la verdadera Iglesia 
(Ep. 53,2), bien para dirimir con autoridad cuestiones doc- 
trinales (Serm. 131,10: la célebre fórmula causa finita est, 
que se lee también, con otras palabras, en C. d. epp. 
pd. 2,3,5). 

Acerca de la comunión de sacramentos, es decir, de la 
Iglesia una por los signos sacramentales (Ep. 54,1), resol- 
viendo el antiguo problema planteado por Cipriano, Agus- 
tín contribuyó de forma decisiva al progreso de la teología 
eclesiológica y sacramentaría; distingue entre sacramentos 
válidos y provechosos, y demuestra que el bautismo (y lo 
mismo vale del sacramento del orden) es válido también 
fuera de la Iglesia aunque aproveche sólo en la Iglesia, 
«pues una cosa es no tenerlo, otra no tenerlo con prove- 
cho» (De bapt. 4,17,24; 6,1,1). 

La razón de lo primero es que «el bautismo posee san- 
tidad y verdad propia» en razón de Aquel que lo ha insti- 
tuido (C. Cre. 4,16,19) y es su ministro principal (In 
lo. 6,7), y cuyo carácter imprime (In lo. 6,15-16; In ep. 
lo. 7,11, etc.). 

La razón de lo segundo es que no puede poseer la gra- 
cia del bautismo quien no posee la caridad, y no posee la 
caridad quien desgarra la unidad: «No poseen la caridad de 
Dios cuantos no aman la unidad de la Iglesia» (De 
bapt. 3,16,21). 

Surge entonces un nuevo problema, a saber, el pro- 
blema de la presencia de los pecadores en la Iglesia, pues 
la Iglesia no es sólo comunión de sacramentos, sino tam- 
bién comunión de los santos. Para afrontar este espinoso 
problema, Agustín defiende e ilustra dos principios: a) la 
Iglesia es santa, mas ello no impide que albergue también 
pecadores, pues es un cuerpo «mixto»; b) los pecadores no 
contaminan las virtudes de los buenos (De fid. oper. 5,7; 
Ep. 105,16-17), ni aun si entre los primeros se contasen 
•los ministros de la Iglesia: «... muchas veces he dicho y 
repito con insistencia: cualesquiera seamos, nada habéis de 



534 



San Agustín 



temer vosotros que tenéis a Dios por Padre y a la Iglesia 
por madre» (C htt Pet 3,9,10) 

Esta doctrina y la expuesta más arriba se fundan en 
otras dos que forman el núcleo central de la eclesiología de 
San Agustín la primera, cnstológica, es la doctrina del 
Christus lotus, según la cual Cristo, como Cabeza, está 
siempre presente obrando en la Iglesia, que es su cuerpo, 
la Iglesia y Cristo son una misma persona (In lo 21,8, In 
ps 55,3, Ep 187,40), la segunda, pneumatológica, profesa 
que el Espíritu Santo es el alma del Cuerpo místico 
(Serm. 267,4), y por ello el principio «de la comunión que 
constituye la unidad de la Iglesia de Dios» es Aquel que 
en Dios es la «comunión del Padre y del Hijo» 
(Serm 71,20,30), de suerte que «solo la Iglesia católica es 
cuerpo de Cristo Fuera de este cuerpo nadie es vivifi- 
cado por el Espíritu Santo» (Ep 185,11,50, In lo 26,13) 
San Agustín se refiere a quien se mantiene a sabiendas 
fuera de la Iglesia, el cual «puede poseer todo, mas no la 
salvación» (S ad Caes eccl. 6) 

Mas la Iglesia se extiende más alia de sus confines insti- 
tucionales, atraviesa todos los tiempos y tiende hacia la 
eternidad, en la que halla su consumación Sólo entonces 
sera «sin mancha ni arruga» (Ef 5,27), pues sólo entonces 
los pecadores serán separados, aun extenormente, de los 
justos (Retract 1,19,8, 2,18) De suyo, la Iglesia es, pues, 
esencialmente, aunque no exclusivamente, escatologica, al 
igual que la justificación cristiana (cf p.523s), de la que es 
portadora De ahí que a menudo la presente como la co- 
munidad de los justos o Pueblo de Dios que atraviesa y 
escribe la historia de la salvación «La Iglesia en este siglo, 
en estos tristes días, no solo desde la presencia corporal de 
Cristo , sino desde el primer justo Abel, a quien dio 
muerte su impío hermano, y hasta el fin del mundo, ca- 
mina su jornada entre las persecuciones del mundo y las 
consolaciones de Dios» (De civ Det 18,51,2) 

Otras veces la contempla como comunidad de los ele- 
gidos, que comprende todos y sólo los predestinados (De 
cat. rud 20,31) En esta perspectiva, muy en consonancia 
con su mentalidad filosófica, a veces parece afirmar que los 
pecadores forman parte de la Iglesia solo «en apariencia» 
(De bapt 6,14,23, C htt Pet 2,108,247) o que los justos 
que no perseveraran no son hijos de Dios, mas consta cier- 
tamente que, para San Agustín, los primeros están real- 
mente «en el seno de la Iglesia» (In ps 103,3,5), en su 



Doctrina 



535 



«interior» (In ps 128,8), que viven en la misma «congre- 
gación», bajo el «mismo pastor» (C. ep Peí 3,3,19), tpsa 
communtone catholtca conttnentur (Serm 5,1), y que los se- 
gundos, mientras son justos, poseen realmente la justicia, 
son hijos de Dios, aunque Dios prevea que no siempre lo 
serán (De c et gr 9,20,23), al igual que no cabe dudar de 
que la Iglesia en este mundo sea el Reino de Dios, aunque 
por el momento de manera imperfecta «donde conviven 
las dos categorías (buenos y malos) es la Iglesia del pre- 
sente, donde vive sólo la segunda es la Iglesia del futuro 
Por tanto, la Iglesia es también ahora reino de Cristo y 
reino de los cielos» (De ctv Det 20,9,1) Se dan, por tanto, 
como Agustín repite con insistencia, dos tiempos de la 
misma Iglesia (Brev coll. 9,16), no dos iglesias (íbid 
10,20). 

Para concluir, cabe decir que a San Agustín se debe 
reconocer el gran mérito de haber analizado y definido las 
relaciones mutuas entre las cuatro realidades esenciales de 
la salvación la fe, la Iglesia, los sacramentos y la candad, 
ofreciendo una síntesis que sirvió de guía a la teología pos- 
terior 

Estudios K Muller, Ktrche und Retch Gottes bet A 
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Doctrina 



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Augustinus 22(1977)323-330 



8 Sacramentos 

Además de la doctrina general sobre la naturaleza de 
los sacramentos (cf.p.533), San Agustín ha tratado am- 
pliamente, por razones polémicas o pastorales, de la natu- 
raleza del bautismo, de la penitencia, de la eucaristía y del 
matrimonio 

Su pensamiento ha sido muy estudiado, y no siempre 
expuesto de manera unívoca Se impone también en este 
punto tener presente los diversos aspectos del dogma que 
ilustra y defiende. P. ej. la insistencia en la necesidad del 
bautismo no anula la eficacia del bautismo de deseo (De 
bapt 4,22,29), o la insistencia en el simbolismo eclesioló- 
gico de la eucaristía no debe hacer olvidar sus afirmaciones 
explícitas sobre la presencia real (el pan es el cuerpo de 
Cristo, y el vino, la sangre de Cristo Serm 227,272, In 
ps 98,9, 33,1,10) y su carácter sacrificial (De civ 
Det 10,19-20, Con/. 9,12,32-13,36) Lo que dice sobre la 
penitencia pública, no excluye sus alusiones a la penitencia 
no pública o correptio pnvata (De div qq. 83 q 26, De fide 



538 



San Agustín 



op 26,48), como la doctrina sobre el mal de la concupis- 
cencia no pone en entredicho los bienes del matrimonio, 
compendiados en el célebre trinomio prole, fe y sacra- 
mento ( De b con 24,32, Des vtrg 12, etc ). A quien desee 
profundizar en estos temas remitimos a la siguiente biblio- 
grafía selecta 

Estudios 1 Sacramentos en general E HoCEDEZ, La conception 
augustinienne du sacrement dans le tr 80eme in lo RSR 2(1913) 
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theologie sacramentatre augustintenne RT 57( 195 7 )429 449, 
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Chrysostome et A (París 1975) p 247-279 

2 Bautismo P Th CAMELOT, «Sacramentum ftdei» Aug 
Mag II 891-896, E R FairweATHER, S A's Interpretation of In- 
fant Baptism AugMag II 897-903, B LEEMING, Is Tbeir Baptism 
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baptismus cottidianus-und Sundenvergebung in der Tbeologie des 
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Einsiedeln 1972) p 83-94, J Fernandez González, Antropolo- 
gía y sacramentos en S A Bases para la renovación del orden sacra- 
mental REA 17(1976)193-216 

3 Penitencia F Hunermann, Die Busslehre des hl A (Pa- 
derhorn 1913), K ADAM, Die kirchltche Sundenvergebung nach 
dem hl A (Paderborn 1917), ID , Die geheime Kirchenbusse nach 
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busse und correptio secreta bei A (Braunsberg 1925), P Batiffol, 
Eludes d'histoire et de th'eologie positive Les origines de la penitence 
(París 8 1926), P GALTIER, Comment on ecarte la penttence pnv'ee 
Greg 21(1940)183-202, J VERMEYLEN, Le chemtnement de la pent- 
tence selon sA Collectanea Mechlinensia 5 1( 1966)5 14-546, 



Doctrina 



539 



A M La BONNARDIERE, Penttence et reconciliaron de penitents 
d'apres s A REAug 13(1967)31-53 249 283, 14(1968)181-204 

4 Eucaristía L Tarchier, Le sacrement de l'eucharistie 
d'apres s A (Lyon 1904), M BLEIN, Le sacrifice de l'eucharistie 
d'apres r A (Lyon 1906) O BLANK, Die Lehre des hl A tom Sa- 
kramente der Euchanstie Dogmengeschichtliche Studte (Pader 
born 1907), K ADAM, Die Eucharistielehre des hl A (Pader- 
born 1908), J Vetter, Der hl A und das Geheimnis des Letbes 
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ttsche Gemeinschaft bei A (Wurzburg 1966), A SAGE, L'euchanstte 
dans la pensee de s A REAug 15( 1969)209 240 

5 Matrimonio a) Matrimonio y sexualidad J Peters, Die 
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in der Diskusston unserer Zeit Cor unum 27( 1969)83-91, 
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de la actividad sexual según S A Augustinus 17( 1972)47-65 Id 
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íbid , 19(1974)113 126, C MORAN, Un capitulo en la historia de 
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540 



San Agustín 



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sandnno, S Agostino Aug 17(1977)53-70 

b) Indisolubilidad M F BERROUARD, S A et l' indis solubiltté 
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ttve face au divorce (París 1971), G Pelland, Le dossier patrtstique 
relatif au divorce Science et esprit 24( 1972)285 312, 
25(1973)99 119, B GHERARDINI, Appunti per uno studio della sa- 
cramentalita del matrimonio in s A Lateranum 52( 1976)122 149 

c) Bienes del matrimonio A REUTER, S Aur A doctrina de 
bonis matrimonu (Roma 1942), G Armas, Hacia una etica agusti- 
niana del hogar Augustinus 3( 1958)461 477, 4(1959)519 527, 
6(1961)499-512 7(1962,145 164, J NOONAN, Contraceptton A 
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(Cambridge Víass 2 1966) 

d) Virginidad R HESBERT, S A et la vtrgintte de la fot 
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NET, Situación de la virginidad en la espiritualidad agustiniana, 
RAE 6(1965)215-245, A Trape, Introduzione genérale NBA 7-1 

p IX-CIV 



9 Escatología 

La teología agustiniana de la gracia, de la Iglesia y de la 
historia es netamente escatologica, pues la escatología le 
confiere orientación, luz y sentido De la escatología trata 
en los últimos cuatro libros de De ctvitate Det (cf p431) 
Algunas posturas de San Agustín en este tema fueron de- 
terminantes, y asi dio forma definitiva a la escatología cris- 
tiana Se opuso resueltamente, en nombre de la fe y de la 
razón, a la concepción platónica de la historia, que reper- 
cutía en la concepción del hombre y de la felicidad 
(cf p 505), no hace concesión alguna al milenansmo, que 
en otro tiempo había profesado (De civ Dei 20,7 , 
Serm 259,2), explicando en sentido alegórico Ap 20,1-5 
(donde se habla de la resurrección espiritual y del Reino 
de Dios, que es ya la Iglesia en este mundo), defendió, en 
especial contra los platónicos, la resurrección de los cuer- 
pos, cuerpos de verdad, pero incorruptibles (íbid , 22,- 
1-28), esclareció repetidas veces el angustioso problema de 



Doctrina 



541 



la eternidad de las penas (De civ Det 21, De fide op 14,2 ls, 
Encb 67s, Ad Orostum contra prisctl ortg ), observando que 
las palabras de la Escritura deben ser entendidas «según 
verdad» (veractter) y no solo como una amenaza (mtnaciter) 
(De civ Det 21,24,4), estimo justo que la Iglesia hubiera 
reprobado la apocatastasis de Orígenes (íbid , 21,17), re- 
plico a los argumentos de los «misericordiosos», que de- 
fendían diversas formas (seis) de mitigación de las penas 
(íbid , 21,17s), pronuncio su ultima palabra sobre la visión 
de Dios con los ojos del cuerpo resucitado (íbid , 22,29, 
cf Ep 92 147 148, Retract 2,41), procuro dar una idea de 
la felicidad del cielo (íbid , 22,30), insistiendo en su di- 
mensión social (íbid , 19,5,13), ln lo 67,2) y cnstologica 
(De civ Det 22,30,4) y en su condición de «insaciable sa- 
ciedad» (Serm 362,29, ln lo 3,21) 

Acerca de la escatología intermedia sera suficiente re- 
ferir que admite, sin duda alguna, la existencia del purga- 
torio (Ench 69, De av Det 21,13, 21,16, ln ps 37,3), 
donde las almas, en conformidad con cuanto «los Padres 
nos han transmitido y la costumbre de la Iglesia universal 
mantiene», son ayudadas con el «sacrificio saludable» y 
con las buenas obras de los fieles (Serm 172,2, cf 
Conf 9,12,32), mas sostiene igualmente que antes de la 
resurrección no poseemos la felicidad, sino solo una «con- 
solación de la tardanza» solactum dilattonis (Serm 280,5, 
cf Ench 109, De Gen Ittt 12,35,68) 

Estudios A Lehaut, L'eternite des peines de l'enfer dans s A 
(París 1912), C HARTMANN, Der Tod in seiner Beziebung zum 
menschlichen Dasein bel A (Gicssen 1932), H EGER, Die Escbato- 
logie A 's (Greifswald 1933), E LEWALTER, Eschatologie und Welt- 
geschichte in der G edankenwelt As ZKG 53(1934)1-51, R Lo 
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Mors secunda, en Melanges J de Ghellinck (Gembloux 1951), I 
p 387 403, M LODS, L'esperance chretienne d'Origene a A Bulletin 
de la Faculte libre de theologie París 15(1952)18-39, N WlCKI, 
Die Lehre von der himmhschen Seligkeit in der mittelalterlichen Scho- 
lastik (Freiburg 1954), J J GAVIGAN, S A doctrina de purgatorio 
praesertim in opere «De civ Det» CD 167(1954)283 296, J Hu 
BAUX, S A et la cnse eschatologtque de la fin du V sieile Academie 
royale de Belgique Bulletm 5 ser 40( 1954)658-673, Id , S A et 
la cnse cychque AugMag II 943-950, G FOLLIET, La typologie du 
sabbat chez s A REAug 2(1956)37 1-390, J Hubaux, Rome et 
Vetes (Pans 1958), Th E Clarke, S A and Cosmic Redemption 
TS 19(1958)133-164, Ch Mohrmann, Locus refrigem lucís et 
pacts QLP 39(1958)196-214, J Ntedika, L'evolution de la doc- 



542 



San Agustín 



trine du purgatoire chez s. A. (París 1966); B. LOHSE, Zur Escbato- 
logie des alteren A.s (De av. Dei 20,9): VC 2 1( 1967)22 1-240; 
J. Ntedika, L'évocation de l'au-dela dans la priere pour les morís (Pa- 
rís 1971). 



4. Doctrina espiritual 

1. Caractt fínicas 

San Agustín ha ejercido un influjo decisivo y perma- 
nece en la espiritualidad cristiana de Occidente, y ello no 
sólo por haber defendido sus fundamentos teológicos, y en 
especial la doctrina de la gracia, sino también por haber 
desarrollado y profundizado sus líneas esenciales, mos- 
trando su íntima relación con los grandes misterios cristia- 
nos, como la Trinidad, Cristo, la Iglesia y la justificación. 
Por ello cabe afirmar que la espiritualidad agustiniana es, a 
la vez, trinitaria, cristológica, eclesiológica, antropológica 
y, en razón de la fuente que la nutre, bíblica. De hecho: 

1. Se orienta enteramente al culto y amor de la Trini- 
dad: «Todo lo que el hombre vive debe referirlo al re- 
cuerdo, a la visión y al amor de esta Trinidad excelsa, para 
deleite, contemplación y recuerdo» (De Trin. 15,20,39). 
Con este precepto fundamental concuerda la oración que 
cierra el De Trinitate — obra emprendida con esta finalidad 
práctica, además de la finalidad especulativa (cf. p.402) — , 
en la que se lee entre otras cosas: «[Señor Dios Trinidad] 
haz que de ti me acuerde, que te comprenda y te ame. 
Acrecienta en mí estos dones hasta que me reformes inte- 
riormente» (ibid., 15,28,51). 

2. Tiene por centro a Cristo, vía y patria; vía como 
hombre, patria como Dios; a El vamos por medio de El 
(Serm. 123,3). «No hubo ni pudo haber remedio más con- 
veniente para sanar nuestra miseria» (De Trin. 13,10,13); 
su ejemplo es la medicina más eficaz contra todos nuestros 
males (De ag. chr. 11,12) y ejemplo de todas las virtudes 
(De v. reí. 16,32; Con/. 4,12,18) y de las bienaventuranzas 
evangélicas (De s. virg. 28). En El Dios nos ha demostrado 
«cuánto nos ha amado y cuáles nos ha amado; cuánto, para 
que no desesperemos; cuáles, para no enorgullecemos» 
(De Trin. 4,1,2). Cristo es toda la vida del cristiano: «nues- 
tra ciencia es Cristo; nuestra sabiduría es también Cristo... 
Por medio de El, a El tendemos; por medio de la ciencia, 



it 



Doctrina 



543 



tendemos a la sabiduría, sin alejarnos en ningún caso del 
solo y mismo Cristo» (De Trin. 13,19,24). 

3. Se injerta en la vida de la Iglesia, hasta el punto 
que el amor a la Iglesia se convierte en parámetro de la 
perfección cristiana. «Hermanos, estamos convencidos de 
que se posee el Espíritu Santo en la medida en que se ama 
a la Iglesia de Cristo» (In lo. 32,8). De esta convicción nace 
su invitación: «Amemos al Señor Dios nuestro, amemos a 
su Iglesia; a Dios como a Padre, a la Iglesia como a Ma- 
dre... no es posible ofender a la esposa y merecer la amis- 
tad del esposo» (In ps. 88,2,14). 

4. Su tarea esencial es la restauración de la imagen de 
Dios en el hombre: el pecado la descolora, la deforma, la 
oscurece; por él decae, envejece, se vuelve esclava y en- 
ferma. El Espíritu Santo la hace reverdecer, la reforma, 
ilumina, renueva, libera, sana y restaura. Estas son las imá- 
genes que San Agustín utiliza para ilustrar la acción miste- 
riosa de la gracia. El De Trinitate contiene páginas muy 
hermosas (sobre todo de los libros XIV y XV), cuya es- 
tructura, en la segunda parte, se organiza de suerte que el 
lector pase, de la consideración de la imagen natural 
(cf. p.454), a la restauración de la imagen sobrenatural que 
es la sabiduría (De Trin. 15,6,10). «En esta imagen será 
perfecta la semejanza con Dios cuando sea perfecta la vi- 
sión de Dios» (ibid., 14,17,23). 

5. Se nutre con la meditación de las Escrituras. En 
esta meditación empleaba Agustín todas las horas que le 
dejaban libres «la necesidad de reparar el cuerpo y de 
atender el alma; y el obsequio servicial que debemos a los 
hombres y aun del que no les debemos, pero igualmente 
les pagamos» (Con/. 11,2,2), y rezaba para que el Señor le 
revelase sus secretos (ibid.). Ejemplo insigne de este amor 
y de su método son los tres últimos libros de las Confessio- 
nes. La Escritura es maestra de virtud y espejo sin engaño 
(Serm. 49,5); su contenido se compendia en dos temas: 
Cristo (Con/. 11,2,4) y la caridad (Serm. 350,2); toda la Es- 
critura «narra a Cristo y recomienda la caridad» (De cat. 
rud. 4,8). 

2. Líneas esenciales 

Las líneas esenciales de la doctrina espiritual de San 
Agustín se pueden resumir en los siguientes temas: voca- 



San Agustín 



ción universal a la santidad; la caridad, centro, alma y me- 
dida de la perfección cristiana; la humildad, condición in- 
dispensable para el crecimiento de la caridad; la purifica- 
ción, ley de las ascensiones interiores; la oración, deber y 
necesidad, medio y fin de la vida espiritual; grados de la 
vida espiritual. Cada uno de estos temas abre un amplio 
horizonte doctrinal; en la imposibilidad de ofrecer ni si- 
quiera un compendio, bastarán algunas rápidas indicacio- 
nes. 

1. Acerca de la vocación universal a la santidad, la 
postura de San Agustín es de un equilibrio admirable. Ce- 
lebró, como muchos Padres, la virginidad consagrada y la 
defendió contra Joviniano como superior ture divino al ma- 
trimonio (De s. virg. 1,1), se aplicó con entusiasmo y orga- 
nizó la vida monástica masculina y femenina (De op. mon.; 
Ser 355 y 366), insistiendo en la pobreza voluntaria; de- 
fendió asimismo, contra determinadas tesis pelagianas, que 
todos los cristianos, incluidos los ricos, pueden alcanzar 
la salvación (Ep. 157,4,23-29), y también la perfección. 
Comparando entre sí, no los estados, sino las personas que 
los abrazan, sostiene sin ambages que una persona casada 
puede ser más perfecta que una persona consagrada si es 
más obediente, más humilde y más devota. «Hay que an- 
teponer no sólo la persona obediente a la desobediente, 
sino la persona casada obediente a la virgen desobediente» 
(De b. con. 23,28,30), como es igualmente cierto que «si- 
guen mejor al Cordero las personas casadas humildes que 
las vírgenes soberbias» (De s. virg. 51,52). 

Aún más, maduras para el martirio, que es el grado 
supremo de la perfección cristiana, pueden ser aquéllas y 
no éstas (ibid., 45-47; Serm. 354,5), pues todo depende del 
grado de caridad que se haya alcanzado. 

2. Acerca de la caridad, sus méritos más importantes 
son dos: haber ilustrado sus prerrogativas esenciales orde- 
nando en torno a ellas la ciencia y la sabiduría cristianas y, 
no menor, haber analizado el sentimiento que la acompaña 
y se le opone: el temor. 

Hemos expuesto más arriba su doctrina sobre el amor 
(cf. p.504ss). Cabe añadir aún que, para San Agustín, la cari- 
dad es el contenido de las Escrituras (De d. chr. 1,35,39; 
3,10,15; Serm. 350), el fin de la teología (De Trin. 14,1,3), 
la síntesis de la filosofía y el secreto de la buena política 
(Ep. 137,5,17), la esencia y la medida de la perfección cris- 
tiana (De n. et gr. 70,84), la suma de todas las virtudes (De 



Doctrina 



545 



mor. eccl. catb. 1,15,25; Ep. 155,4,13), la inspiración de la 
gracia (C. d. epp. peí. 4,5,11; In lo. 26,4-5), el don del que 
dependen todos los dones del Espíritu Santo (ibid., 87,1), 
la sola virtud con la que nadie puede ser malo (ibid., 32,8), 
la sola que distingue las obras buenas de las malas (In. ep. 
lo. 7,8; 8,9). 

De la caridad pone en evidencia el dinamismo, que se 
manifiesta en el deseo constante de crecer (De perf. iust. 
hom.; Serm. 169,15,18); su radicalidad, que exige todo y 
prohibe todo compromiso (Serm. 54,4,7; 334,3); el desin- 
terés, que no tolera amar por otro motivo que no sea la 
persona amada, pues «aquello que por sí mismo no se ama, 
no se ama» (Sol. 1,13,22). Esto no impide el deseo del 
premio, con tal que el premio no sea otro que Dios 
mismo. Amar a Dios «gratuitamente» — tesis fundamental 
del agustinismo espiritual — significa no desear de Dios 
más que Dios (In ps. 55,17; 85,11; 127,9): «Amar a Dios 
gratuitamente significa esperar de Dios a Dios» 
(Serm. 334,3). De ahí su insistencia en el temor. Distingue 
claramente entre temor servil — temor de la pena — y te- 
mor casto o filial; el primero se opone a la caridad, el se- 
gundo la acompaña continuamente (In lo. 43,7). Distingue, 
asimismo — aunque menos explícitamente — , entre el te- 
mor servil, que no excluye la voluntad de pecar, semejante 
al temor del ladrón o del lobo (De n. et gr. 57,67; 
Serm. 16 1,8; 178,10), y el temor servil, que la excluye, que 
es por ello «bueno y útil» (In ps. 127,8) y dispone a la 
caridad (Serm. 156,14; In ep. lo. 9,4). Puso igualmente en 
evidencia la fuerza asimiladora de la caridad, en virtud de 
la cual «se es lo que se ama» (In ep. lo. 2,14). 

El cuadro aquí apenas esbozado, tratado con vivos co- 
lores en muchas páginas — San Agustín nunca se cansaba 
de hablar de este tema (In ep. lo. 9,8) — , le ha merecido el 
título de doctor de la caridad. Cabe añadirle el de doctor 
de la humildad, de la que habla con igual insistencia. 

3. A su juicio, la humildad es inseparable de la cari- 
dad — ubi humilitas ibi caritas (In ep. lo. pról.) — y es su 
fundamento (Serm. 69,1), la senda que a ella conduce 
(Ep. 118,22), su morada (De s. virg. 51,52). La humildad 
distingue la ciudad de Dios de la ciudad del mundo (De civ. 
Dei praef.; 14,13,2; 14,28). Expone su naturaleza, sus raí- 
ces y sus frutos: la primera consiste en reconocer lo que 
somos (Ep. 137,4); sus raíces son tres esencialmente: una 
metafísica, que es la creación, por la que hemos de atri- 



546 



San Agustín 



huirnos sólo las limitaciones, y, por tanto, el error y el 
pecado (ln lo. 5, 1); la segunda, teológica; es la gratuidad de 
la gracia, por la que nuestros méritos son dones de Dios 
(Ep. 186,10), que nos perdona también los pecados que no 
hemos cometido (Con/. 2,7 ,15; Serm. 99,6); la tercera, cris- 
tológica; es el ejemplo y las enseñanzas de Cristo, que 
trajo esta virtud al mundo (ln ps. 31,18); sus frutos, que 
son muchos, se pueden resumir en tres: fortaleza (ln 
ps. 92,3), victoria (Serm. 163,9), grandeza: ubi humilitas ibi 
maiestas (Serm. 160,4). 

4. Para el crecimiento de la caridad se requiere, asi- 
mismo, la purificación o ascesis. Rechaza la motivación 
metafísica profesada por maniqueos y platónicos, pero 
hace suya y pone de relieve la que propone San Pablo 
(Gál 5,17; Rom 7,14-25). Enuncia su ley en estos térmi- 
nos: «El alimento de la caridad es la disminución de la 
concupiscencia; su perfección, que no es de este mundo, la 
ausencia» (De div. qq. 83 q.36,1; De doc. chr. 3,10,16). 
Ateniéndose a esta ley, emprende por dos veces un minu- 
cioso examen de conciencia de sí mismo (Sol. 1,6,- 
12-14,26; Con/. 10,28,39-39,64) —San Agustín fue un 
verdadero asceta — y enseña a sus fieles a hacer lo mismo 
(ln ps. 31,2,5; 143,6, etc.), compendiando sus enseñanzas 
en el siguiente aforismo: «Nuestro quehacer en esta vida 
consiste en sanar el ojo del corazón para poder ver a Dios» 
(Serm. 88,5), y recuerda que «no es fatigoso el trabajo de 
los que aman..., pues en lo que se ama, o no se trabaja o se 
ama el trabajo» (De b. vid. 21,26). 

5. El capítulo más importante de la doctrina espiritual 
agustiniana, y por el que ha ejercido de forma más conti- 
nua e intensa su influencia en las generaciones sucesivas, 
es el tema de la oración. San Agustín fue hombre de ora- 
ción y maestro de oración, aunque nunca escribió un tra- 
tado sobre el tema, fuera de la Ep. 130. Exploró, sin em- 
bargo, todos los aspectos de la teología de la oración; su 
naturaleza, que se identifica con la conversión del corazón 
(De serm. Dni. 2,3,14) y con el deseo (ln ps. 37,13; 
Serm. 80,7); la razón, o por qué de la oración, que no es 
hacer a Dios sabedor de lo que ya sabe, sino preparar el 
corazón para recibir lo que quiera darnos (Ep. 130,17); su 
necesidad, inseparable de la necesidad de la gracia 
(cf. p.525), pues «Dios dispuso que en el combate espiri- 
tual luchemos con las oraciones más que con nuestras 



Doctrina 



547 



fuerzas» (C. luí. o. i. 6,15); la interioridad, que resuelve 
tantos problemas propios de la oración (Ep. 130,22); su 
índole social, es decir, la utilidad de la oración para los 
demás, pues debemos orar «por cuantos aún no han sido 
llamados, para que lo sean; pues acaso han sido predesti- 
nados de forma que sean otorgados a nuestras oraciones» 
(De d. pers. 22,60); su carácter sobrenatural, pues la ora- 
ción es gracia: es medio para obtener la gracia y, a su vez, 
efecto de la gracia: «Sabido es que existen dones divinos 
que Dios concede también a los que no oran, como el ini- 
cio de la fe, y dones divinos que confiere sólo a los que 
rezan, como la perseverancia final» (ibid., 16,39); su efica- 
cia, de la que es condición pedir en nombre del Salvador, 
y, por tanto, en conformidad con lo que a la salvación se 
ordena (ln. lo. 73); su carácter crístico, pues Cristo está 
presente en los que oran. Sobre esta última nota ofrece 
esta eficaz síntesis: «Cristo ora por nosotros, ora en noso- 
tros y a El oramos; ora por nosotros como Sacerdote nues- 
tro, ora en nosotros como Cabeza nuestra, a El oramos 
como a Dios nuestro. Reconozcamos, pues, en El nuestra 
voz, y en nosotros la suya» (ln ps. 85,1). 

6. La oración acompaña la ascensión por grados del 
alma hacia Dios. Agustín ha tratado a menudo de los gra- 
dos de la vida espiritual. La primera vez, en el De quanti- 
tate animae, donde distingue y describe cuatro grados, que 
llama, respectivamente, virtud, serenidad, entrada (en la 
luz) y morada (en la luz) o contemplación; el primero 
comprende el esfuerzo de la purificación, y en especial el 
ejercicio de la templanza y de la justicia; el segundo, la 
constancia y el reposo o salud interior; en el tercero se 
alzan los ojos hacia el objeto de la visión; el cuarto es la 
permanencia prolongada en la contemplación de la verdad 
(De q. an. 3.3,73-76). A estos grados corresponden los cua- 
tro grados de la caridad incipiente, proficiente, grande o 
robusta y perfecta (De n. et gr. 70,84; ln ep. lo. 5,4). 
Vuelve por segunda vez sobre el tema en el De sermone 
Dni. in monte, donde establece una relación entre las bie- 
naventuranzas, los dones del Espíritu Santo y las peticiones 
del padrenuestro, trazando un programa de vida espiritual 
que parte del fundamento, que es la pobreza de espíritu, 
que corresponde al don del temor, principio de la sabidu- 
ría, hasta la cima, que es la bienaventuranza de la paz, fruto 
de la posesión de la sabiduría (De serm. Dni. 1,1,3-4,12; 
2,5,17-11,39). Sobre los dones del Espíritu Santo como 



548 



San Agustín 



ascensión progresiva del temor hasta la sabiduría, cf. De 

doctrina cbristiana 2,7,9-11. 



3. La cima 

Acerca de la cima de la vida espiritual que es la con- 
templación ha disertado de forma amplia e insistente. San 
Agustín fue místico además de asceta; en sus palabras se 
advierten los latidos de su experiencia, de la que habla 
abiertamente en varias páginas de sus Confessiones: 7,17,23 
(antes de la conversión), 9,10,23-26 (el célebre éxtasis de 
Ostia), 10,40,65 (experiencias místicas no raras). La trama 
de la descripción se atiene al esquema filosófico, pero hen- 
chido de contenido cristiano; esquema y contenido que 
encontramos sin cambio en sus discursos al pueblo (ln 
ps. 41,7-10). 

1 . Su aportación al difícil y delicado tema de la contem- 
plación es doble: describir la naturaleza y los frutos de la 
contemplación y proponer los principios que permiten 
compaginar contemplación y acción, vida interior y aposto- 
lado activo. La contemplación es el premio «altísimo y se- 
cretísimo» de la fatiga ascética (De q. an. 33,74), y consiste 
en un conocimiento experimental — es decir, transido de 
amor y, a pesar de la oscuridad, lleno de luz — de las cosas 
divinas: «alcanzarlas», «tocarlas», «concentrar» en ellas 
todas las facultades del alma y hasta el mismo ser (De 
l. arb. 2,16,41). En su descripción destaca siempre tres mo- 
mentos: ascensión, intuición, descenso. La ascensión es, 
por lo general, larga y fatigosa; se abre camino con el des- 
prendimiento, el recogimiento y el silencio, y reclama para 
sí todo el ímpetu interior. «Y aún subíamos más arriba, 
pensando interiormente de Vos, hablando de Vos y admi- 
rando vuestras obras. Y llegamos a nuestras almas, y las 
traspasamos hasta arribar a aquella región de abundancia 
indeficiente» (Con/. 9,10,24, trad. Riber). En cambio, la 
meta se alcanza, de forma subitánea y fulgurante, en una 
intuición instantánea: «y [la mente] llegó al Ser por esencia 
en el lampo de una mirada temblorosa» (Conf. 7,17,23, 
trad. Riber); «llegamos a tocarla [la fuente de la sabiduría] 
un poco en supremo alzamiento y vuelo del corazón, y 
lanzamos un honso suspiro» (ibid., 9,10,24, trad. Riber); 
«por un instante solo y como de huida» (ln ps. 41,10). 



Doctrina 



549 



Luego, el «descenso» o la «vuelta» al estrépito de las pala- 
bras y a los quehaceres absorbentes que frenan el vuelo 
del alma (Conf. 9,10,24; 10,40,65). 

Instantes fugaces, pero preciosísimos, para la vida del 
espíritu (De q. an. 33,76) y para el apostolado (Ep. 48), 
que son un don especial de la gracia y una llamada del 
cielo: «Arrastrado por cierta dulzura y no se qué oculto 
deleite interior, como si en la casa de Dios sonara dulce- 
mente un órgano... abstraído de todo ruido de carne y de 
sangre, llega a la casa de Dios» (ln ps. 41,9). No es, sin 
embargo, una visión inmediata de Dios (Ep. 92; 3; 147,31; 
De Gen. litt. 12,26,53-28,56), sino una experiencia excelsa 
por medio de la fe, «como en un espejo y de manera con- 
fusa», en espera que Dios se nos revele «cara a cara» 
(1 Cor 13,12; De cons. ev. 1,5,8). 

2. El equilibrio teológico y la experiencia personal 
que caracterizan sus enseñanzas sobre la contemplación, 
destacan aún más en su doctrina sobre las relaciones entre 
los dos géneros de vida cristiana, el activo y el contempla- 
tivo, de los que habla a menudo. Símbolos de una y otra 
son Marta y María (Serm. 103; 104; 179,4-5), Lea y Ra- 
quel, esposas de Jacob, que ama la primera en vista de la 
segunda (C. Faust. 22,54-58); los apóstoles Pedro y Juan 
(ln lo. 124); de ambas describe con minuciosidad las pro- 
piedades; constata entre una y otra una profunda tensión 
(Ep. 10,21,48; Serm. 339,4; MSCA I 139), que no es otra 
que la que vige entre la caritas veritatis y la necessitas carita- 
tis; tensión que trata de resolver con tres principios: a) el 
primado de la vida contemplativa o vida de oración, de 
estudio, de apostolado intelectual (sobre la que recae su 
elección después de convertirse; cf. p.412); b) el deber de 
aceptar la vida activa cuando así lo exijan las necesidades 
de la Iglesia. Por vida activa entiende directamente el sa- 
cerdocio: «Si la Iglesia, vuestra madre — dice a los mon- 
jes — , pidiera vuestra obra, no la aceptéis con ávido orgu- 
llo, ni la rechacéis acunados en la pereza..., no antepongáis 
vuestra vida indisturbada (vestrum otium) a las necesidades 
de la Iglesia» (Ep. 48,2); cj la necesidad de conservar, aun 
en medio de la acción, el gusto de la contemplación o la 
dilectio veritatis. 

El texto que compendia estos principios, y que represen- 
ta la síntesis más madura sobre el tema, se lee en De civ. Dei 
19,19- Vale la pena citarlo: «No se debe uno entregar a la 



550 



San Agustín 



contemplación hasta el punto de desentenderse de la utilidad 

del prójimo, ni a la acción olvidando la contemplación de 
Dios En la contemplación no se ha de amar la inacción, 
sino la búsqueda y el hallazgo de la verdad, a fin de que 
cada cual avance en ella, se tenga lo que hallare y a nadie 
envidie Y en la acción no se ha de amar el honor o el 
poder en esta vida, pues todo es vanidad bajo el sol, sino la 
bondad de la misma obra» Por ello, «el amor a la verdad 
busca el ocio santo (otium sanctum), y la urgencia de la ca- 
ndad carga con la acción justa (negottum lustum) Si nadie 
nos impone esta carga, entreguémonos a la búsqueda y a 
la contemplación de la verdad, mas, si alguien nos la im- 
pone, hemos de aceptarla por la necesidad de la candad 
Mas ni aun asi se ha de renunciar totalmente a las delicias 
de la verdad, no suceda que, privados de esas delicias, nos 
oprima el peso de esta necesidad» 

Estudios 1 Doctrina espiritual en general A TONNA 
Barthet, De uta chrtstiana (Roma 2 1927) (selección de textos, 
trad esp , Barcelona 1935), G Hok, Trappstegskristendom, ett arx 
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Doctrina 



551 



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552 



San Agustín 



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mística a la luz del pensamiento agustiniano AugMag I 603 607, 
A MANDOUZE, Ou en est la question de la mystique augustmienne'' 
AugMag III 163-168, H Meyer, War A Intellectualist oder Mys- 
tiker? AugMag III 429 437, E I WATKIN, The Mysticism of S A 
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U MoRICCA, Spunti polemici di s A contro i nemia e i falsi inter- 
preti del suo idéale monástico MSCA II 933 975, ID , S A Maestro 
di disciplina monástica Bilychnis 35(1930)261-270, M Mellet, 
L'itineraire et l'ideal monastique de s A (París 1934), N MERLIN, 
S A et la vte monastique (Albi 1935), G GlALDINl, Idéale monás- 
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D odrina 



553 



tura y formación intelectual en los monasterios agusttmanos 
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usque ad iniasiones arabum (Roma-Torino 1962), L CILLERUELO, 
El monacato de San Agustín (Valladolid 1966), A ZUMKELLER, 
Das Monchtum des hl A (Wurzburg 2 1968), A SAGE, La vte reli- 
gieuse selon s A (París 1972) 



19 



CAPÍTULO VII 



LA CONTROVERSIA PELAGIANA. 
ADVERSARIOS Y DISCIPULOS 
DE SAN AGUSTIN 

Por VlTTORINO Grossi 



Introducción 

La polémica pelagiana fue esencialmente, y como tal 
pasó a la historia, una controversia sobre el modo de com- 
prender la antropología cristiana. A lo largo de los siglos 
fue estudiada ante todo, como herejía condenada por la 
Iglesia, a base de los escritos de San Agustín y de sus dis- 
cípulos, que repetían su pensamiento y la doctrina de la 
Iglesia. La situación actual de los estudios — desde los tra- 
bajos de Plinval (1943) a los más recientes de Gres- 
hake(1972) y Wermelinger (1976) — nos permite discer- 
nir mejor la lógica que gobierna la posición pelagiana y la 
posición de Agustín y sus discípulos, y nos ofrece mayores 
posibilidades que en el pasado para determinar las respec- 
tivas posturas y restituir de este modo a cada cual lo que le 
corresponde. Todos se benefician con ello, y en particular 
Agustín, cuyo pensamiento genuino se libera de plantea- 
mientos pelagianos que confuta con argumentación ad bo- 
minem, pero que no representan su verdadero sentir, y de 
las reducciones a que sus discípulos lo sometieron, que, sin 
responder a su pensamiento, circulaban como suyas y con- 
dicionaron en gran medida la reflexión teológica posterior. 

I. Adversarios de Agustín 

La controversia pelagiana surge con Pelagio, que es la 
personalidad que ha pasado a la historia como adversario 
de Agustín, que le hizo frente, y como inventor del pela- 
gianismo. Junto a él encontramos a Celestio, figura que 
comparece sin cesar en la controversia, y a Juliano de 



Adversarios de Agustín 



555 



Eclana, en el último período de la misma. Estos tres nom- 
bres fueron las figuras representativas de todo un movi- 
miento de ideas de la primera mitad del siglo V que cono- 
cemos con el apelativo de «pelagiano», y que, vinculado a 
los círculos intelectuales de la época, sobre todo romanos, 
se propagó, en cierto modo, por doquier; en Italia lo ha- 
llamos en Roma, en Sicilia (Siracusa), Campania (Ñola y 
Eclana), en el norte (Aquileya); además, en las Galias, en 
Bretaña, en Africa, donde se le enfrentan Agustín y sus 
amigos, empezando en Cartago con la denuncia de Paulino 
de Milán contra Celestio; en Oriente, sobre todo en Jeru- 
salén, donde gozó de las simpatías más entusiastas. Dada la 
enorme difusión del movimiento pelagiano, a menudo en- 
tre amigos comunes de Pelagio y Agustín, se creó una es- 
pecie de sociedad anónima de ideas y personas, tras la que 
se amparaba; esta circunstancia hizo difícil a los contempo- 
ráneos la percepción clara de las cuestiones, y hace difícil 
aún hoy la percepción clara de los matices de esta polémica 
y la exacta fisonomía del pensamiento y de la personalidad 
del mismo Pelagio. 

En los círculos intelectuales romanos se estudiaban las 
cuestiones relativas al origenismo y a las opiniones de Jo- 
viniano, que, invocando la gracia bautismal concedida a to- 
dos, negaba la disparidad de méritos en la conducta cris- 
tiana, sobre todo en favor de monjes, ascetas y vírgenes. 
De los debates mantenidos en dichos círculos nos han lle- 
gado, sobre todo, comentarios del epistolario paulino, 
obras de Pelagio, del Ambrosiáster y de Agustín, amén de 
la polémica específica de Jerónimo con Joviniano, las 
Quaestiones 83 de Agustín, etc. Eran círculos intelectuales 
integrados, sobre todo, por seglares que estudiaban las Es- 
crituras. El mismo Agustín, que con sus amigos daba vida a 
uno de esos círculos, refiere en Retract. 2,38 que «algunos 
hermanos seglares que estudiaban las sagradas Escrituras le 
habían enviado algunos escritos». 

El Líber de fide de Rufino, antiorigenista y antitraducia- 
nista, es un testigo más de los círculos antiorigenistas de 
Roma. Para Jerónimo, Pelagio era uno de los origenistas 
romanos, socio del círculo de Rufino y Melania, que con la 
traducción, obra de Rufino, de Evagrio Póntico 
(SCh 170-171) y de la Historia monachorum difundían el 
origenismo en Occidente. Lactancio, seglar, proponía en 
Roma una comprensión del cristianismo basada en la res- 
ponsabilidad humana de la libertad. 



556 



La controversia pelagiana 



El movimiento pelagiano hizo confluir en una cierta 
unidad muchas de estas voces, negando el pecado original 
y rechazando, lógicamente, toda especie de traducianismo 
del pecado de Adán, profesando una ambigüedad peculiar 
en la aceptación de la costumbre de bautizar a los niños y 
en el modo de comprender la gracia divina Los problemas 
debatidos en los círculos romanos y las soluciones pelagia- 
nas, al entrar en Africa en contacto con las soluciones 
eclesiológico-sacramentarias propuestas por Agustín en el 
contexto de la controversia donatista, que tocaba a su fin, y 
con la cuestión del traducianismo, inseparable de la cues- 
tión del origen del alma, hubieron de enfrentarse con la 
costumbre de conferir el bautismo a los niños in remtssio- 
nem peccatorum Surge asi la postura africana frente al pela- 
gianismo, postura que contribuyo, en la historia de la teo- 
logía, a profundizar en la antropología cristiana, que había 
que entender en relación indispensable con la gracia de 
Cristo para todo hombre 

Para la iglesia africana, las opiniones pelagianas eran 
«un nuevo escándalo» (Aug ,Ep 177,15), una nueva herejía 
(Retract 2,33), y Pelagio y Celestio, personas dotadas de 
fuerza persuasiva no común (Ep 175,1), que pasaban por 
ser los jefes del movimiento, eran los «autores nefastos de 
una nueva herejía» (Ep 175,1, 182,3) y del más perjudicial 
de los errores (Ep 176,4) 

Estudios M W MlIXER, Rufint presbytert «Líber de fide» A 
Critical Text and Translation with Introductton and Commentary 
[PSt 96] (Washington 1964) (cf H RoNDET, Ruftn le Syrien et le 
«Líber de fide» AugL 22[ 1972] 53 1-539, que no acepta las conclu- 
siones de Miller, el autor podría ser Celestio), G BONNER, Les 
origines africatnes de la doctrine augustinienne sur la chute et le peche 
originel Augustinus 12(1967)97-116, V GROSSI, // battesimo e la 
polémica pelagiana negli annt 411-412 Aug 9(1969)30-61, 
G BONNER, Rufinus of Syria and African Pelagianism 
AugS 1(1970)31-47, G Martinetto, Les premieres reactions an- 
tiaugustiniennes de Pelage REAug 1 7(1971 )83-l 17, E TeSelle, 
Rufinus the Syrtan, Caelestius, Pelagtus Explorations m tbe Prehts- 
tory of the Pelagian Controversy AugS 3(1972)61-95 (identifica 
Rufino el Siró y Rufino el presbítero, compañero de Jerónimo en 
Belén), G BONNER, Augustine and Modern Research on Pelagia- 
nism (Villanova Penn 1972), P BROWN, Religión and Society tn 
the Age of Saint Augustine (London 1972) (sobre todo, p 168-226 
Pelagius and bis Supporters Atms and Environnement, publicado en 
JThS 19[1968]93-114), Id, The Patrons of Pelagius The Román 
Aristocracy between East and West JThSt 2 1( 1970)56-72, Id , Ai 



Pelagio 



557 



pects of the Christianization of the Román Aristocracy 
JRS 51(1961)1 11, A PEN AMARIA, Libertad, mérito y gracia en la 
soteriologia de Hilario de Poitiers ¿Precursor de Pelagto o Agustín'-' 
REAug 20(1974)234-250 (pienso que impone a Pelagio y Agus- 
tín un planteamiento del problema que les es extraño) 



PELAG10 
1 Vida 

Nació en Bretaña hacia el 354, y de su formación cul- 
tural cabe pensar que fuese hijo de funcionarios romanos 
emigrados en aquella región Poseía una constitución ma- 
ciza y poco agraciada — blanco por ello de fáciles burlas — , 
un carácter enormemente polémico, una discreta cultura 
(hablaba el griego) y un estilo sobrio y tajante Llegó a 
Roma o entre los años 380 y 384, siendo papa Anastasio, y 
entonces se bautizó, o entre el 375 y el 380, en los prime- 
ros años de Graciano, probablemente, estudió derecho 
Algunas fuentes, como Mano Mercator, dicen que era 
monje, y debió de serlo de la especie seglar no cenobítica 
En Roma se convirtió en una de las voces de mayor au- 
diencia entre las grandes familias romanas, como la gens 
Anicia En el verano del 410, y tras el saqueo de Roma, se 
refugió en Africa con otros exiliados, quizá con Melania 
tumor, Piniano y Albina, y precisamente en Cartago 
(AUG , De gestts 22,46), de donde pasó a Jerusalén Aquí 
se granjeó la amistad de Juan, obispo de la ciudad, que lo 
defendió el 415 de las acusaciones de Orosio y de exilia- 
dos latinos A Jerusalén se habían trasplantado los debates 
romanos entre ongenistas (el grupo que se reconocía en 
Pelagio) y antiorigenistas (Jerónimo y los suyos) 

A fines del 415, dos obispos galos en exilio, Eros y 
Lázaro de Aix, presentaron contra Pelagio en Dióspohs 
una nueva acusación, alegando seis proposiciones sacadas 
de su Líber testtmomorum, en las que se defendía la posibi- 
lidad real de la impecabilidad del hombre en razón de su 
libre albedrío y habida cuenta de la capacidad, recibida 
por creación, de conformar su conducta a los mandamien- 
tos divinos Pelagio en Dióspohs, distanciándose de Celes- 
tio y planteando el problema en el orden puramente teó- 
rico, logró evitar la censura Después de la absolución, ce- 
lebrada por sus amigos como una justificación de las tesis 



558 



ha controversia pelagtana 



pelagianas, Pelagio compuso, como propaganda personal, 
su Chartula defensionis, que Caro, diácono de Hipona, 
transmitió a Agustín (De gestis 1,1; Ep. 177 y 179), y el De 
libero arbitrio. 

Además del De gestis, de Agustín, y sus cartas al obispo 
Hilario (Ep. 178), a Juan de Jerusalén (Ep. 179) y a Paulino 
de Ñola (Ep. 186), los africanos reaccionaron con una 
carta, firmada por cinco obispos, a Inocencio I (Ep. 
175.176.177), en la que le explicaban el error en que 
habían caído los obispos reunidos en Dióspolis. Ino- 
cencio I respondió con tres cartas (Ep. 181.182.183 del 
epistolario de Agustín: CSEL 44,701-730), en las que 
condenaba a Pelagio y Celestio, esperando, no obstante, 
que cambiaran de parecer. Pelagio replicó con una carta a 
Inocencio, sosteniendo que era víctima de una calumnia 
(AUG., De gr. Cbristi 4,5 y 30,32). Inocencio murió en 
marzo del 417, y le sucedió Zósimo, un oriental que, en 
base a las informaciones que le había transmitido Prailo, 
sucesor de Juan en la sede de Jerusalén, convocó, a fines 
del verano del 417, a Pelagio y Celestio en la basílica de 
San Clemente. Estos, leído que hubieron un libellus fidet 
(en PL 48,497-505), y comoquiera que no pareciesen con- 
travenir en nada a la fe, fueron absueltos incluso de la 
condenación emanada contra Celestio el 411; fue igual- 
mente considerada injustificada la acusación contra ambos 
presentada en Dióspolis (Ep. 2 y 3 de Zósimo). 

Los africanos reaccionaron convocando un concüium 
africanum, cuyas decisiones (volumen), que se fundaban en 
el libellus acusatorio de Dióspolis y en el De natura, de 
Pelagio (¿se trata del libellus antipelagiano contenido en la 
ep. 186 de Agustín?), fueron llevadas a Roma por Marce- 
lino, diácono de Cartago. De este período nos ha llegado 
también el libellus de Paulino a Zósimo sobre las cuestio- 
nes pelagianas en curso (CSEL 35,108). Zósimo respondió 
con la ep. 12, del 21 de marzo del 418, invitando todos a la 
concordia y a la paz, y con la Ep.21 no cedió a los deseos 
de los africanos de reexaminar la absolución de Pelagio y 
Celestio. Los africanos recurrieron también a Rávena, que 
emanó un primer rescripto de condenación el 30 de abril 
del 418 y un segundo en el otoño del mismo año; en ellos 
se condenaba el pelagianismo como superstitio, y quedaba 
por ello sujeto a la pena de la praescriptio (PL 56,490-492 y 
499-500). 

Entretanto, los africanos celebraron el 1.° de mayo del 



Pelagio 



559 



418 un concüium plenarium o universal en la basílica Faus- 
tus, de Cartago, bajo la presidencia de los obispos Aurelio 
de Cartago y Donaciano de Telepte. Eligieron, asimismo, 
tres representantes por cada provincia, siendo Alipio, 
Agustín y Restituto los de Numidia. En ocho o nueve cá- 
nones, según se haga la división, fueron confirmadas las 
decisiones del concüium africanum y la condenación 
del 411; también se condenaron las siguientes tesis pela- 
gianas: que los niños no son culpables en Adán (c.1-3), que 
la gracia se puede reducir a la posibilidad de la naturaleza y 
al libre albedrío (c.4-6) y que los santos no tienen necesi- 
dad de la oración (c.7-9) (CCL 149,69-73; en PL 56,49- 
7-499 el libellus antipelagiano, que quizá con el De gestis, 
de Agustín, y la ep. 186, a Paulino, constituyó el material 
del concilio de Cartago). 

El papa Zósimo, en atención también a la firme actitud 
imperial contra los pelagianos, envió en julio del 418 su 
célebre carta Tractoria (= carta circular) a las principales 
sedes episcopales de Occidente y de Oriente haciendo su- 
yas las decisiones de su predecesor Inocencio sobre Pela- 
gio y Celestio y pidiendo la adhesión de los destinatarios. 

Juliano de Eclana dirigió a Zósimo dos cartas (AuG., 
C. luí. o. i. I 18) solicitando explicaciones, que no fueron 
atendidas. Se negó con otros 18 obispos a firmar la Tracto- 
ria (AuG., C. luí. I 4,13) y fue condenado. Un libellus de 
obispos del norte de Italia enviado al metropolita de Aqui- 
leya Agustín pedía la convocación de un concilio contra la 
Tractoria (PL 48,508-526 y 45,1732-1736). El 9 de junio, 
el emperador Honorio urgía la aplicación inmediata de las 
decisiones imperiales con un rescripto (PL 56,493-494). 
Juliano, con algunos de sus seguidores, marchó a Oriente; 
Pelagio, probablemente, se refugió en Egipto. El 9 de julio 
del 425, Valentiano III intervino con un rescripto contra 
los pelagianos del sur de las Galias (Codex Theodosianus, 
ed. Mommsen-Krüger, 911-912). Finalmente, el concilio 
de Efeso pronunció el anatema definitivo contra las tesis 
pelagianas y sus sostenedores. 

Bonifacio y Celestino, sucesores de Zósimo, adoptaron 
la postura de sus predecesores, es decir, la línea trazada 
por el concilio de Cartago y por la Tractoria de Zósimo. El 
Indiculus Coelestini o Capitula Coelestini (así llamados por- 
que nos han llegado con la ep.21 de Celestino), documento 
oficioso de la postura romana, compuesto no después del 
442, contiene tres cánones del concilio de Cartago (ce. 4- 



560 



La controversia pelagiana 



6), que, a su vez, en lo relativo al tradux peccati, derivan 
de las cartas de Inocencio 

2 Escritos 

Los escritos pelagianos, considerados por mucho 
tiempo como un único Corpus, son distribuidos hoy en tres 
grupos obras ciertas de Pelagio, obras dudosas, obras de 
otros autores Al esclarecimiento de esta intrincada cues 
tion han contribuido, sobre todo, C P Caspan (Briefe, 
Abhandlungen und Predtgten aus den zwei letzten Jahrhun- 
derten des kirchhchen Altertums und dem Anfang des Mittelal- 
ters [Chnstiania 1890], el Corpus publicado por Caspan se 
considera obra del obispo Fastidio, personaje estudiado 
por J Baer De operibus Fasttdn Brttannorum episcopi 
[Nurenberg 1902]) A Souter (Pelagius' expositions ofThir- 
teen Epistles of Saint Paul, Cambridge 1926), G Morin 
(RB 1 5[ 1898]48 1-493, 34[ 1922]265-275 y luego 
ibid , 5 1[1939] 128-136, 46[1934]3 17), G de Phnval (Re- 
cherches sur l'oeuvre htteraire de P'elage RPh 60[1934]9-42, 
Pelage [Lausanne 1943] y, sobre todo, Vue d'ensemble sur la 
Ittterature pelagienne RELA 29[195 1]284-294) La orienta- 
ción seguida por A Hamman en PLS I 1 lOlss, que se basa 
en la uniformidad de estilo, es criticada por Morris (Pela- 
gian Literature JThS 16[1965]25-60), que insiste en la 
unidad de contenido y en el modo de citar la Biblia Ulte 
ñores aclaraciones en CPL 728-766 y en B Fischer VT 
Una vuelta mas acusada a la posición de G de Phnval en 
R F Evans (Pelagius, Fastidius and the Pseudoagustinian 
«De vita christiana» JThS 13[ 1962]72-98, Four Letters of 
Pelagius, London 1968) De notar aun las atribuciones a 
Eutropio de P Courcelle (Htstoire htteraire des grandes in- 
vasión* germaniques [París 3 1964] p 303-317) 

La dificultad de proceder a una atribución cierta de las 
obras pelagianas existía ya en el periodo mismo de la con- 
troversia, ya que, como informa Jerónimo, Pelagio y sus 
simpatizantes rehusaban asumirse la responsabilidad de los 
escritos pelagianos que estaban en circulación (Dial adv 
peí III 14 16) Por otra parte, la obra de Pelagio se distin 
gue por una peculiar coherencia, pues su autor difícil- 
mente abandonaba sus posiciones originarias, proponiendo 
al máximo, con palabras diversas, las mismas ideas, proce- 
der que Agustín denuncio en el vanas veces (De gr 
Chr II 13, De gestts 2 23 30 54) 



Pelagio 



561 



La obra de Pelagio nos ha llegado, en su mayor parte, 
con el nombre de Jerónimo, hoy se suele asignar, en parte, 
al obispo Fastidio y, en parte, también a Eutropio (cf in- 
fra, Eutropio, p 609) Al obispo Fastidio se asignan los 
escritos ascetico-morales, que reflejan el ascetismo y las 
condiciones sociales de los siglos IV y V De vita christiana, 
De divitus, De malis doctoribus, De castitate, Qualiter religio- 
nis (o, por otro nombre, De possibilitate non peccandi) 
(CASPARI, 114-119), y las Epistulae, publicadas por G Mo- 
rin (RB 1299, 1934 y 1939) Baer ha mostrado la unifor- 
midad de lenguaje y estilo de esta producción, Caspan e 
Ivo Kirmer (Das Eigentum des Fastidius tm pelagianischen 
Schrift, St Ottilien 1938), la coherencia de su contenido 
Morris asigna a Fastidio el De vita christiana, De divina lege 
y el De virgtnitate En 1927, R S T Haslehurst publico 
una edición poco satisfactoria de la obra de Fastidio (The 
Works of Fastidtus [London 1927], texto y traducción) 

Con el nombre de Jerónimo nos han llegado también 
el De divina lege, el De virginitate, De opprobrus, las dos 
Epistulae a las hijas de Geroncio De contemnenda haeredt- 
tate y De vera circumctsione (continuación de la primera, se- 
gún propone G de Phnval [Recherches 33,4] y confirma 
J Madoz EE[1942] p 27-54), foEp adTyrasium oTitianum 
(PL 38,278 y 33,1175), obra de Celestio según Phnval 
(p 43), y el Comentario a las cartas de Pablo, que en el mejor 
manuscrito publicado en 1550 con el nombre de Primasio, 
lleva por titulo Explanatio sanctt Hieronymi m ep ad Roma- 
nos 

Una visión de conjunto de la producción pelagiana 
ofrecen PLS I 1 lOlss, G de Phnval (Pelage p 44-45) y Mo- 
rris (JThS [1965] 26-60, CPL 728-766) Damos a conti- 
nuación la distribución que propone G Greshake (Gnade 
ais konkrete Freiheit [Mainz 1972] p 311-312), a la que 
añadimos algunas consideraciones y bibliografía 

a) Obras ciertas 

Expositiones XIII epistularum Pauli, ed A Souter 
[TSt IX 2] (Cambridge 1926 = PLS I 1110-1374) 

Líber de induratione cordis Pharaonis, descubierto por 
G Monn y publicado por G DE PLINVAL, Essat sur le 
style et la langue de Pelage (Fnbourg 1947) p 137-203 
= PLS I 1110-1374) 

Expositio tnterlinearis libri lob PL 23,1475-1538, distinto 



562 



La controversia pelagiana 



del que se atribuye al presbítero Felipe (PL 26,619-802) 
y a Juliano de Eclana según A. VACCARI, Un commento a 
Giobbe di Giuliano di Eclano (Roma 1915). 

De vita cbristiana: PL 50,383-402. 

Epistula ad Demetriadem: PL 30,15-45. 

De divina lege: PL 30,115-116. 

Epistula de virginitate: CSEL 1,224-250. 

Epistula ad Marcellam: CSEL 29,429-436. 

Epistula ad Celantiam; CSEL 29,436-459. 

Libellus fidei: PL 45, 17 16-17 18 y 48,488-491 (en los Mo- 
numenta haereseos pelagianae, de J. GARNIER). 

De otros escritos nos han llegado sólo fragmentos, so- 
bre todo en las obras de Agustín: 

De fide trinitatis o Libri tres de trinitate, frag.6, ed. 
C. Martini, Ambrosiaster. De auctore, operibus, theologia 
(Roma 1944) p. 189-210 (= PLS I 1544-1560). 

Liber testimoniorum o Eglogarum líber, en JERONIMO, Dial, 
adv. peí. I 25-32: PL 23,542-550. 

AGUSTÍN, De gestis Peí. 3,6-7: CSEL 42,57-59 y en 
J. Garnier; PL 48,594-596. 

De libero arbitrio, en AGUSTÍN, De gr. Chr.: CSEL 42,125- 
206 y en J. GARNIER: PL 48,611-613; tras otros frag- 
mentos en A. SOUTER: Proceedings of the Britsh 
Academy 11(1905)437-438 y en JThS 12(1911)32-35 
(= PL 1,1539-1543). 

De natura; De bono constantiae, en Beda, In Cántica canti- 
corum: PL 91,1065-1077 y en A. BRUCKNER, von 
Eclanum [TU 15,3] (Leipzig 1897) p.74-75. 

Epistula ad Livaniam, en AGUSTÍN, De gestis Peí. 6,16 (in- 
terpolado): CSEL 42,68; en M. MERCATOR, Commonito- 
rium II: ACO 1,5,1 p.69. 
Epistula ad lnnocentium, en AGUSTÍN, De gr. Chr. I 31,33: 

CSEL 42,150-151 y en J. Garnier: PL 48,610-61 1. 
Epistula ad amicum, en AGUSTÍN, De gestis Peí. 30,54: 
CSEL 42,107. 

Epistula ad discípulos, en AGUSTÍN, De pecc. or. 15,16: 

CSEL 42,177-178. 
Fragmenta Vindobonensia: PLS I 1561-1570. 

b) Escritos cercanos a Pelagio 



Epistula ad adulescentem: PLS I 1375-1380. 



Pelagio 



563 



Tractatus de divitiis: PLS I 1380-1418. 

Epistula de malis doctoribus: PLS I 1418-1457. 

Epistula de possibilitate non peccandi: PLS I 1457-1464. 

Epistula de castitate: PLS I 1464-1505. 

Consola tio ad virginem: PL 30,55-60. 

Epistula ad Claudiam: CSEL 1,219-233. 

Epistula ad Oceanum: PL 30,282-288. 

c) Obras «pelagianas» de otros autores 

Epistula ad virginem devotam: PL 17,579-598. 

Epistula de contemnenda haereditate: PL 30,45-50. 

Epistula de vera circumcisione: PL 30, 188-2 10. 

Epistula ad Pammachium et Oceanum de renuntiatione saecuh: 

PL 30,239-242. 
Epistula de vera paenitentia: PL 30,242-245. 
Epistula «Honorificentiae tuae», en C. CASPARI, Briefe 

p.3-13. 

Dividimos las obras de Pelagio por el tema en escritos 
exegéticos, teológicos y ascético-morales. 

1. Obras exegéticas 

Las obras exegéticas de Pelagio, muy concisas en la ex- 
plicación del texto e importantes para el estudio del texto 
bíblico latino y por la difusión que dieron a la Vulgata, 
obedecen a dos principios hermenéuticos: la Biblia, por 
ser obra de un mismo Espíritu, no puede contener contra- 
dicciones (De Trin.; De induratione 21); los pasajes oscuros 
deben ser entendidos a la luz de los más claros (De indura- 
tione 9 y 11). Uno y otro principio deben, a su vez, ser 
entendidos y aplicados a la luz de las exigencias de un atri- 
buto inderogable de Dios, su justicia, que aborrece toda 
acepción de personas y no exige lo que es imposible (De 
castitate 13; Qualiter2; De natura 83). 

Estudios: Cuestiones biográficas: H. ZlMMER, Pelagius in Irland 
(Berlin 1901) (de origen irlandés); J. B. BURY, The Origin of Pe- 
lagius: Hermathena 13(1905)26-35; K. Muller, Der hl. Patrick. 
Anhang: Pelagius' Heimat: NGWG(1931) 113-115; P. Grosjean, 
Notes d'hagiographie céltique 34; S. Jérdme, Pélage et Gildas: 
AB 75(1957)206-21 1; K. ADAM, Causa finita est, en Festgabe 
A.Ehrhard (Bonn 1922) p. 1-23; G. DE PLINVAL, Le probleme de 



564 



La controversia pelagtana 



Pelage sous son dernier etat RHL 35(1939)5-21, G Bardy, Grecs 
et latins dans les premieres controverses pelagiennes BLE 49(1948 )- 
5-20, R F EVANS, Pelagtus' Veracity at the Synod of Diospolts, en 
Studies in Mediaeial Culture (Westtrn Michigan Univ 1964) 
p 21-50, H LÍLBRICH, Augusttns Brtefe zur entschetdenden Phase 
des pelagianischen Streites REAug 9(1965)51-75 255-258 (sobre 
el periodo 415-418), L W Barnard, Pelagtus and Early Syrtan 
Chrtsttanity RTAM 55(1968)195-196 

Ediciones Comentario de las cartas de San Pablo A SoUTER 
[TSt9,2] (Cambridge 1926) (= PLS I 1 110-1574), Comentario a 
Job PL 25,1047-1475, Comentario al Cantar de los Cantares frag- 
mentos en A BRUCKNER, Julián ion Eclanum [TU 15,5] (Leip- 
zig 1897) p 74-75, De rnalis doitoribus PLS I 14 18- 1457 ( e d 
Caspan), sobre la falsa interpretación de la Biblia 

Estudios Sobre las fuentes A Souter, Pelagtus' Expositions on 
Thirteen Epistles of Paul [TSt9,l] (Cambridge 1922) p 174-200, 
A J Smith, The Latín Sources of the Commentary of Pelagtus on the 
EpistlesofSt Paul to the Romans JThS 19( 1918)162-250 (Ambro- 
siaster), 20(1919)5 5-65 (Agustín), 127-1 77 (Rufino), 
H J Chapman, Pélage et le texte de S Paul RHE 18(1922)469- 
481, 19(1923)25-41, H VOGELS, Der Pelagtuskommentar zu den 
Briefen des hl Paulus ThR 25( 1926)12 1-126 

Sobre el texto bíblico latino usado por Pelagio (un texto del norte 
de Italia, de Aquileya') E NELLESSEN ZNW 59(1968)220-224, 
W Thiele íbid , 60(1969)269, H J Frede, en Vetus latina 24-2 
(Freiburg 1969) p 285-284, Id, Pelagtus, der irtsche Paulustext, 
Seduhus Scottus [Aus der Geschichte der latenischen Bibel 5] 
(Freiburg 1961 ), Id , Ein neuer Paulustext und Kommentar I-II 
íbid , 197 5-1974 (advierte la necesidad de una nueva edición cri- 
tica del comentario de Pelagio que tenga en cuenta las numerosas 
interpolaciones pseudojeronimianas) 

Sobre el texto latino usado por Pelagio y por T Mopsuesteno latino 
H B SwtTE, Theodori episcopi Mopsuestent in epístolas B Pauli 
Commentam The Latín versión with the Greek Fragments l-II 
(Cambridge 1880-1882), E DEKKERS, Traductions grecques des 
écrits patristiques latins SE 5(1953) p 193-233 (sobre la Biblia pe- 
lagiana, p 208-210), F H TlNNEFELD, Untersuchungen zur altla- 
tetnischen Uber/ieferung des I Tim Der lateinische Paulustext tn den 
Handschriften D E F G und in den Kommentaren des Ambrosiaster 
und des Pelagtus (Wiesbaden 1963), C Charlier, Cassiodore, Pé- 
lage et les origines de la Vulgate paulinienne, en Studiorum Paulino- 
rum Congressus (Roma 1963) p 461-470, K Th ScHAFER, Der 
Paulustext des Pelagtus íbid , p 455-460 

Sobre el prólogo G DE Plinval, Precisions sur l'authenticité d'un 
prologue de Pelage, «Primum quaeritur» REAug 12(1966)247-25 5 



Pelagio 



565 



Sobre la interpretación pelagtana de Pablo H H ESSER, Das 
Paulusverstandnis des Pelagtus nach seinem Pauluskommentar, Diss 
(Bonn 1961), ID , Thesen und Anmerkungen zum exegetischen Pau- 
lusverstandnis des Pelagtus, en Zwischenstation, Festschrtft K Ku- 
pisch (Munchen 1963) P 27-42, Id SP VII [TU 93] (Berlín 1966) 
p 445-461 

Otros estudios C H TuRNER, Pelagtus' Commentary on the Pau- 
line Eptstles and Its History JThS 4( 1905 )152-141 (rec de 
H ZlMMER, Pelagtus tn Irland), E RlGGENBACH, Unbeachtet ge- 
bliebene Fragmente des Pelagius-Kommentar zu den paulinischen Brie- 
fen (Gutersloh 1905), A SoUTER, Prolegomena to the Commentary 
of Pelagtus on the Epistles of St Paul JThS 7(1906)568-575, Id , 
The Commentary of Pelagius on the Epistles of Paul The Problem of 
its Restoratton Proceedings of the Bntish Academy 2(1905- 
1906)409-439, Id, The Relation of the Román Fragments to the 
Commentary tn the Karlsruhe Ms JThS 8( 190 7 )535-536, D DE 
BRUYNE, Le prologue tnedit de Pélage a la 1 Cor RB 24(1907) 
257-263, E RlGGENBACH, Etne wuktige Entdeckung fur die 
Pelagiusforschung ThLB 28(1907)73-75, Id, Neues uber 
Pelagtus íbid , 425, A SOUTER, The Commentary of Pelagius on the 
Eptstles of Paul Exp 1( 1907)455-467, Id , Another New Fragment 
of Pelagtus JThS 12( 191 1)32-35, Id , Freiburg Fragments of ms of 
the Pelagtus' Commentary on the Eptstles of St Paul 
JThS 13(1912)515-519 (resumen en ThLB 38[1913]42 NewMa- 
nuscrtpts of Pelagius), Id , Pelagius and the Paultne Text tn the Book 
of Armagh JThS 16(1915)105, Id , The Character and History of 
Pelagius' Commentary on the Eptstles of St Paul Proceedings of the 
Bntish Academy 7(1915-1916)261-296, D de Bruyne, Etu- 
de sur les origines de notre texte latín de Saint Paul RBibl 12 
(1915)358-392, E Mangenot, Saint Jérbme ou Pélage édt- 
teur des Epitres de St Paul dans la Vulgate Revue du clergé 
francais (1916), H KOCH, Pelagto e la lettera agh Ebret 
Rel.gio 1 1(1935)21-30 

2 Obras teológicas 

Estos escritos se pueden ordenar en torno al De natura, 
compuesto el 414, que Timasio y Santiago, discípulos de 
Pelagio, presentaron a Agustín, que con esta ocasión se 
opuso formal y públicamente a Pelagio En el De natura, 
Pelagio sostiene que el hombre es, de suyo, capaz de or- 
denar su vida según los mandamientos divinos y no pecar, 
y ello en razón de una capacidad innata que le ha sido dada 
por creación Sobre el mismo tema vuelve en el De libero 
arbitrio, escrito después de la absolución de Dióspohs el 
libre albedrío es una radix plantada en el hombre con la 



566 



La controversia pelagiana 



creación en estado neutro y se determina en virtud del uso 
que el hombre hace de él con su decisión. En esta decisión 
se insinúa siempre una gracia de Dios, que ayuda, en sentir 
de Pelagio, como una especie de invitación a seguir el 
ejemplo de Cristo. Los otros escritos ilustran aspectos par- 
ciales de estas ideas: un grupo aclara qué significa ser cris- 
tiano (Ad adulescentem, De possibilitate non peccandi, De vita 
christiana); otro, en qué consista la justicia en el hombre 
(Ad Celantiam); otro grupo trata de la virginidad, su natu- 
raleza y posibilidad natural y los méritos que la acompañan 
(Ad Demetriadem, De castitate, De virginitate); otros, en fin, 
tratan de la libertad como mediadora de salvación para el 
hombre contra todo fatalismo externo (De induratione cor- 
dis Pkaraonis, De divina lege, Testimonia). De cuestiones 
propiamente trinitarias y cristológicas se ocupa en los 
fragmentos De Trinitate y en el Libellus fidei, enviado al 
papa Inocencio. 

I.a) De natura. — Fragmentos en Agustín (De nat. gr.: 
PL 44,247-290; CSEL 50,23 1-299), reunidos por J. Gar- 
nier (PL 48,590-606, incompleto) y A. Brückner (Quellen 
p.60-64). — De libero arbitrio. Fragmentos en Agustín (De 
gr. Christi: PL 44,359-410; CSEL 42,123-206), reunidos 
en PL 48,61 1-613; tres fragmentos de A. Souter en 
PLS I 1539-1543. 

b) Testimonia, capitula o eglogae. En PL 23,542-550; 
trad. franc. en BA 21; al. en ALG II. 

El De vita christiana (PL 40,1031-1046). Aparece en la 
tradición manuscrita bajo el nombre de Agustín, con la ex- 
cepción de un manuscrito de Sankt Gall (incipit líber pela- 
gii beretici... explicit de vita christiana pelagii heretici) y del 
manuscrito 232 de Montecasino, que lo atribuye a Fasti- 
dio, acaso por influjo de Genadio (De vir. ¿II. 57: Fastidius 
scripsit ad Fatalem quendam De vita christiana librum). Uno 
y otro caso son evidentes correcciones. Las diferencias no- 
tables en el orden literario con la carta Ad Demetriadem 
aconsejan atribuir este escrito de carácter popular a un 
contemporáneo de Pelagio. 

Estudios: C. Caspari (Briefe) lo atribuye a Fastidio; 
R. F. Evans ha intentado asignarlo a Pelagio (Pelagius, Fastidius 
and the P seudo-Augustinian «De vita christiana» : 
JThS 13[1962]72-98), haciendo notar que sólo en el siglo xm 
desaparece el nombre de Pelagio de todos los manuscritos de las 
Expositiones ; G. MORIN (Le «De vita christiana» : 
RB 15[1898]481-493) lo creía de Pelagio; luego en Pélage ou Pas- 



Pelagio 



56/ 



tidius. J (RHE 5f 19041258-264) aceptó la tesis de Baer (De operi- 
bus Fastidii britannorum episcopi, Nürenberg 1902), según la cual 
la obra era de Fastidio, pero circuló con el nombre de Pelagio; 
G. DF Plinval (Recherches sur Voeuvre littéraire de Pélage: 
RPh 6()[19í4]9-42) cree que el libro pertenece a los círculos pe- 
lagianos, pero que no es obra de Pelagio; para 1. KlRMER (Das 
Eigentum des Fastidius im pelagianischen Schriften, St. Otti- 
hen 1938) es de Fastidio. 

c) De divina lege. En PL 30, 105-1 16; muy afín por 
tema (la libertad, los sacramentos, polémica con Joviniano) 
a la carta Ad Demetriadem. J. Morris no la asignaría a Pela- 
gio en razón de la frase Ego te christianum voló esse, non 
monachum dici (PL 30,1150, que, a su entender, contra- 
dice la estima de Pelagio por la vida monástica. 

d) De induratione cordis Pharaonis. Descubierto por 
Morin y publicado por G. de Plinval (Recherches p. 137-203; 
sobre la historia de la edición p. 120-121); escrito en res- 
puesta a una insistente provocación (de Ambrosiáster?), 
lleva como subtítulo «Tratado de los vasos de honor y de 
ignominia». El autor se dirige a toda persona que quiera 
enderezar su vida sin abandonarse al fatalismo pagano, que 
postula la existencia de dos massae creadas por Dios,. una 
buena y la otra perversa, e incapaz de mudar conducta. El 
autor enuncia los temas a tratar en n.2: interpretación de 
Ex 20,5 (reddam peccata patrum in filiosj, n.1-12; Esaú y Ja- 
cob, n.13-21; Faraón, n. 22-23; los vasos de honor e igno- 
minia, n. 34-48; praesciti y predestinados, n. 49-5 5. 

Estudios: G. MARTINETTO, Les premieres r'eactions antiaugusti- 
niennes de Pélage: REAug 17(197 1)83-117 (el De induratione sería 
la primera reacción de Pelagio contra Agustín a propósito, sobre 
todo, de sus Quaestionet 81). 

e) Epistula ad Demetriadem (PL 30,15-45). Compuesta 
después del saqueo de Roma (Ad Dem.30); es uno de los 
escritos fundamentales para conocer la antropología de Pe- 
lagio. En él sostiene que en el hombre existe «una cierta 
salud natural», que se asienta en la fortaleza del alma para 
juzgar del bien y del mal (c.4); la naturaleza no adolece de 
un vicio que la lleve al mal, sino que goza de una doble 
posibilidad de elección (c.8). La oscuridad en que el alma 
se debate como consecuencia de la costumbre de pecar es 
disipada con la gracia de Dios, que son la lex antes de 
Cristo y luego el ejemplo de Cristo. La virginidad es un 



568 La controversia pelagiana 

estado de justicia por encima del que a todos se exige; es 
posible ser educado para ella y será coronada con una re- 
tribución especial (c.9-13). 

Ediciones: PL 30, 15-45; K. C. KRABBE, Epistula ad Demetria- 
dem de lera bumilitate. A Critica! Text and Translation with intro- 
duction and Commentary fPSt 9 7 ] (Washington 1965). El mejor 
manuscrito, el Augiensis 105, del siglo IX, la atribuye a Juliano de 
Eclana. 

Estudios: L. Valentín (Saint Prosper d'Aquitain. Étude sur la lií- 
t'erature latine ecclésiaaique au v c siecle en Gaule [Toulouse 1900] 
p. 7 14-725) la asigna a Próspero; M. Gonsette, Les directeurs spi- 
rituels de Démétriade. Épisode de la lute antipélagienne: 
NRTh 60(1933)783-801. 

II. Junto a la Ep. ad Demetriadem conviene colocar los 
otros escritos pelagianos sobre la virginidad, que, en po- 
lémica con Joviniano, defienden su excelencia y méritos e 
ilustran su dimensión cristológica y eclesiológica. 

a) Epistula de castitate. En PLS I 1464-1505 (ed. 
G. Morin). La castidad consiste en abstenerse de toda rela- 
ción sexual con la mente y con el cuerpo, y ello vale tanto 
para el hombre como para la mujer. La virginidad para la 
mujer consiste en mantener íntegra la naturaleza recibida 
en la creación, que posee en sí la norma de la vida futu- 
ra, en la que el matrimonio será abolido, y la asemeja al 
sacerdote, que sirve en continencia ante el altar. Quien 
abraza la virginidad se hace palabra de Cristo. Comparado a la 
virginidad, el matrimonio claramente desmerece, y su uso 
aparece casi como mera lujuria animal. 

Estudios: G. DE PlJNVAL (Pélage p.44-45) la considera obra de Pe- 
lagio; S. PRETE (Lo scritto pelagiano «De castitate» e di Pelagio?: 
Aevum 1961] 315-322) duda de la atribución de Plinval; 
R. F. EVANS (Four Letters of Pelagius [London 1968] p.24ss) la 
asigna a un anónimo. 

b) Ad Claudiam sororem de virginitate. En CSEL 
1,225-250. C. Helm la ha publicado como obra de Sul- 
picío Severo, pero es de Pelagio. En polémica con Jovi- 
niano, que no admitía diferencia de méritos entre vírgenes 
y no vírgenes en razón de la común gracia bautismal, Pela : 
gio defiende la virginidad con argumentos bíblicos y ale- 
gando la costumbre de la Iglesia; la virginidad, como ex- 



Pelagio 569 

presión de una vida cristiana de probada consistencia, es 
un connubio espiritual con Cristo, que para encarnarse eli- 
gió un corazón virgen. Por su asimilación a Cristo, la 
virgen imprime en sí la semblanza de la Iglesia, sin 
mancha ni arruga, y es para los demás ejemplo de par- 
ticipación de la santidad. La carta merece ser conside- 
rada uno de los mejores tratados sobre la virginidad del 
siglo V. 



3. Obras ascético-morales 

Son, en general, exhortaciones a soportar con constan- 
cia cristiana las adversidades (Epp. ad Marcellam, ad Ocea- 
num, ad virginem in exilium missam, De bono constantiae; 
fragmentos en A. BRUCKNER, Julián von Eclanum 
[TU 15,3] [Leipzig 1897] p.74-75). El tratado De divitiis 
(PLS I 1380-1418), aunque desde el punto de vista litera- 
rio pertenece al género de los ejercicios escolares sobre un 
tema dado, es, por su tema y argumentos, uno de los trata- 
dos más radicales del siglo V sobre la cuestión de la distri- 
bución de las riquezas. El tratado se opone a toda posesión 
de riquezas que comporte una discriminación entre ricos y 
pobres, lo cual acaece siempre que se posee más de lo que 
se necesita. La acumulación de bienes muebles o inmue- 
bles es injusta, porque, en sentir del autor, es siempre 
fruto de posesión injusta o de rapiña. En apoyo de su tesis, 
el autor aduce el comportamiento de Dios, que distribuye 
los bienes espirituales, remisión de los pecados, eucaristía 
y santificación, etc., sin acepción de personas. Si esto 
acaece en el orden espiritual, que es superior, con mayor 
razón debería ser observado en el orden inferior de los 
bienes temporales. Hay pobres porque hay ricos. El autor 
propone a los cristianos del Nuevo Testamento el ejemplo 
de Cristo pobre. La pobreza es entendida en este tratado 
como suficiencia, es decir, consiste en no poseer más de lo 
que es necesario. No se niega la licitud de la posesión de 
una riqueza justa, obtenida, v.gr., por herencia, pero se 
advierte que es siempre ocasión de pecado. 

Estudios: R. F. Evans {Four Letters of Pelagius, London 1968) 
considera el De divitiis obra de un anónimo siciliano, discípulo 
pelagiano, pues parece conocer las preguntas de Hilario a Agus- 
tín en la ep. 156. 



570 



La controversia pelagiana 

3. Doctrina pelagiana 



La exposición de la doctrina de Pelagio y otros que con 
diversos matices profesaron las tesis que han pasado a la 
historia como la concepción pelagiana del cristianismo, 
conviene dividirla cronológicamente en tres períodos: el 
pelagianismo antes del 411, fecha de la primera condena- 
ción del movimiento; el pelagianismo de los años 411 al 
418 (condenación de Celestio el 411, sínodo de Dióspolis, 
concilio plenario de Cartago del 418 y Tractoria, de Zó- 
simo) y el pelagianismo después del 418 o semipelagia- 
nismo. 



1. Antes del 411: «De induratione cordis Pharaonis» 

Este escrito de Pelagio, compuesto quizá contra Am- 
brosiáster, contra las Quaestiones 83, de Agustín, y en po- 
lémica con otras obras afines del tiempo, es fruto de los 
debates que se mantenían en los círculos intelectuales cris- 
tianos de Italia, que trataban de hallar su comprensión del 
cristianismo en la interpretación de algunos pasajes de la 
Escritura y, sobre todo, de Pablo, estimulados o provoca- 
dos por el origenismo, por la traducción latina de las obras 
de Plotino, por la postura de Joviniano contra el ascetismo 
monástico masculino y femenino y por la persistencia de 
círculos maniqueos tenidos por fautores del fatalismo pa- 
gano, que en su versión cristiana presentaban a Dios como 
creador de dos masas humanas, una destinada a la conde- 
nación, por mala; la otra, a la vida, por buena. Los textos 
bíblicos examinados era Ex 20,5: Reddam peccata patrum in 
filios; Ex 7,3: Ego indurabo cor faraonis; Rom 2,1 1: cui vult 
miseretur, et quem vult indurat; Rom 9,11-21: lacob dilexi, 
Esau autem odio habui; Rom 9,21-24, sobre vasa bonoris et 
ignominiae, y Rom 8,29, que habla de los praesciti y prae- 
destinati. 

Pelagio aborda y resuelve estas cuestiones en su Dé 1 indu- 
ratione cordis Pharaonis, en función no de una predestinación 
previa, sino de una destinación merecida por la observan- 
cia de los preceptos divinos con la libertad personal, ínsita 
en la naturaleza humana: insertum est in natura (De 
ind. 46). Concluye, por tanto (De ind. 51), que, «conoci- 
dos previamente, los predestinados, los llamados, los justi- 
ficados, son... aquellos que Dios ha previsto que con 



Pelagio 



571 



ánimo esforzado soportarán sin desfallecer todo lo que de- 
berán sufrir por su nombre». 

Estudios: A. SOUTER, Pelagiu\' Doctrine in Relation to its Early 
Life: Exp 1(1915)180-182; A. CASAMASSA, // pensiero di s. Agos- 
tino nel 196-197. I Tractatores divinorum eloquiorum di Re- 
tract. 1.21,1 e l'Ambrosiastro (Roma 1919); E. BuONAlUTI, Pelagio 
e l'Ambrosiastro: RR 4( 1928)1- 17; B. LEEMING, Augustine, Ambro- 
siaster and tbe «massa perditionis » : Greg 1 1( 1930)58-91; 
B. PlAULT, Autour de la controverse pélagienne: «Le ¡roisfeme lieu»: 
RSR 44(1956)481-514; G. Martinetto, Les premieres réactions 
antiaugustiniennes de Pélage: REAug 17(1971)83-117; P. Brown, 
Religión and Society in tbe Age of Saint Augustine (London 1972) 
p. 183-226. 



2. El pelagianismo en los años 411-418 
a) La condenación del 411 

En este período surge y se clausura públicamente la 
polémica pelagiana. Las etapas principales son: la collatio 
carthaginensis, contra Celestio, del 411; el sínodo de Diós- 
polis, contra Pelagio, del 415; el concilium africanum, del 
417; el concilio plenario de Cartago, del 418, y la epístola 
Tractoria, de Zósimo. A este período pertenecen los prin- 
cipales escritos de Pelagio: Ad Demetriadem, Líber testimo- 
niorum, De natura, De libero arbitrio y las Definitiones, de 
Celestio. Utilizando esta documentación, trataremos de 
delinear la doctrina de Pelagio, que al entrar en contacto 
con la iglesia africana, que estaba para concluir la expe- 
riencia del cisma donatista, entra en una nueva fase y sufre, 
acaso también, un desarrollo diverso en su historia. Las 
cuestiones del De induratione, contra el fatalismo, de pro- 
cedencia maniquea, se plantean ahora no ya teóricamente, 
sino habida cuenta de la costumbre de administrar el bau- 
tismo a los niños (el De peccatorum meritis et remissione et de 
baptismo parvulorum, de Agustín, es del 411-412). El bau- 
tismo era conferido a los niños in remissionem peccatorum y 
acerca del origen del alma se profesaba la explicación tra- 
ducianista. La tradición africana contribuía a esclarecer las 
consecuencias del pecado de Adán en su descendencia y la 
consiguiente necesidad de la redención cristiana; entre 
aquéllas destacaba la muerte corporal y espiritual y la debi- 
lidad de la voluntad para obrar el bien, que necesitaba por 



572 



La controversia pelagiana 



ello ser sanada por la gracia del Redentor; todos, por 
tanto, sin distinción de edad, necesitaban ser liberados per 
Christum, y también los niños tenían necesidad del bau- 
tismo. 

Pelagio y sus seguidores, llegados de Roma después del 
410, prosiguieron las discusiones romanas del De indura- 
tione, proponiendo sus conclusiones acerca de la libertad 
del hombre, árbitro del propio destino, y oponiéndose a 
todo traducianismo del pecado de Adán. La muerte corpo- 
ral era, para ellos, natural al hombre, y hacían depender la 
muerte espiritual de la sola libertad individual, que, no ob- 
servando la ley de Dios, imita el pecado de Adán. Todo 
hombre nace, por tanto, en la misma condición en que 
Adán fue creado, y si la Iglesia bautiza a los niños, no lo 
hace para remitirles un pecado, sino para regenerarlos. Las 
posiciones pelagianas fueron formalizadas en seis cargos de 
imputación por Paulino, diácono de la iglesia de Milán, a la 
sazón en Cartago por asuntos de su diócesis. Celestio, 
también presente, fue acusado ante el obispo Aurelio y el 
clero de Cartago. Celestio respondió que las acusaciones 
que se le imputaban eran doctrina por él aprendida del 
presbítero romano Rufino (MERCATOR: ACO I 5,1 p.5). 
Para los africanos, las proposiciones presentadas como car- 
gos eran presupuestos inadmisibles; a saber: que la muerte 
era natural a Adán, que su pecado fue un hecho personal 
sin consecuencias para su posteridad, que los niños nacen 
como Adán antes del pecado, que nadie muere en razón 
del pecado ni resucita en virtud de la resurrección de 
Cristo, que el Antiguo y Nuevo Testamento conducen 
igualmente al cielo y que en el Antiguo Testamento se 
dieron hombres justos sin pecado. 

De las acusaciones presentadas contra Celestio el 411 
poseemos dos fuentes: una el De gestis Pelagii, de Agustín, 
que cita las actas del proceso de Dióspolis, traducidas al 
latín por M. Mercator, y otra, el Commonitorium super no- 
mine Coelestii, del mismo M. Mercator (ACO I 5,1 p.66). 
La fuente escrita de Paulino fue, al parecer, el Líber de fide, 
de Rufino. La condenación de Celestio del 411 señala una 
etapa fundamental de la controversia pelagiana; a ella se 
referirán incesantemente uno y otro bando; el primero 
para hacerla respetar, el segundo para tratar de revocarla. 
En el término impeccabilis, la proposición sexta anuncia la 
palabra clave de la etapa que se abre después del 411. 



Pelagii 



573 



Fuentes : Las actas de la condenación del 411 en AGUSTÍN, De 
genis Peí. 11,23 (CSEL 42,76s); M. MERCATOR, Commonitorium II 
(ACO I 5,1 p.66); el Líber de fide en PL 21,1123-1154 y 48,451- 
488 y en M. W. MlLLER, Rufini presbyteri «Liber de fide» [PSt 96] 
(Washington 1964) (texto crítico, traducción y comentario). 

Estudios: F. LOOFS: RE XV( 1904)749; B. ALTANER, Der «Li- 
ber de fide», ein Werk des Pelagianers Rufinus des «Syrers»: 
ThQ 130(1950)432-449 [= TU 83] (Berlín 1967) p.467-482 (su 
propuesta de datación, el 414, es poco verosímil); J. H. KOOP- 
MANS, Augustine's First Contad with Pelagius and the Dating of 
the Condemnation of Caelestius at Carthage: VC 8(1954)149-163; 
F. RefoulÉ, Datation du premier concite de Carthage contre les p'ela- 
giens et du «Libellus fidei»: REAug 9(1963)41-49; G. Bonner, 
Les origines africaines de la doctrine augustinienne sur la chute et le 
peché origine!: Augustinus 12( 1967 )9 7 -l 16; H. I. MARROU, Les at- 
taches orientales du Pélagianisme: CRK 1968)461-472; V. GROSSI, 
// battesimo e la polémica pelagiana negli anni 41 1-413: 
Aug 9(1969)30-61; G. BONNER, Rufinus ofSyria and African Pé- 
lagianisme: AugS 1(1970)31-47 (paralelos entre textos de Rufino 
y del De pecc. meritis, de Agustín). 



h) Del 411 al 418 

Los seis puntos de la acusación presentada por Paulino 
en Cartago promovieron la discusión acerca de la presencia 
del pecado original en todo hombre (n. 1-4), el examen de 
la relación entre Antiguo y Nuevo Testamento a base de 
las categorías paulinas de ley y gracia (n.5) y de la posibili- 
dad real de vivir sin pecado (n.6) o tesis de la impeccantia. 
El 414 llegaron a manos de Agustín cinco tesis pelagianas 
que circulaban en Sicilia (Ep. 156, de Hilario de Siracusa), 
las Definitiones, de Celestio, sobre la impeccantia del hom- 
bre, que le envían los obispos españoles Eutropio y Pablo 
(a las que replica con el De perfectione iustitiae hominis), y 
el De natura, de Pelagio (al que responde con el De natura 
et gratia), que defiende la bondad de la naturaleza humana 
y la posibilidad real que le es connatural, de obrar el bien y 
evitar el mal. En este escrito, la gracia no es más que la ley 
revelada por Dios al hombre para mostrarle lo que debe 
hacer; su cumplimiento entra dentro de las posibilidades 
de su naturaleza y es el parámetro que establece la dife- 
rencia de merecimientos en los cristianos. Pelagio había ya 
aplicado estos principios a la elección de la virginidad en 



La controversia pelagiana 



su Ep. ad Demetriadem, escrita poco después de alejarse de 
Roma. 

Pelagio entretanto se había granjeado en Jerusalén la 
amistad del obispo Juan, al que Orosio se dirige, enviado 
por Agustín, en busca de luces acerca de la cuestión del 
bautismo de los niños, del pecado original y de la impeccan- 
tia. No habiendo obttnido lo que esperaba, Orosio reunió 
a los latinos que se habían refugiado en Jerusalén y pro- 
vocó un encuentro con el obispo Juan y con el clero de 
Jerusalén. Para entenderse recurrieron a intérpretes, mas 
al fin todo se resolvió en un enfrentamiento entre los an- 
tiorigenístas de Jerónimo y los origenistas de Pelagio, que 
se habían trasladado ya de Roma a Oriente. Dado que no 
se había llegado a ningún resultado, dos obispos galos en 
exilio, Eros y Lázaro de Aix, presentaron en Dióspolis una 
acusación formal en diciembre del 415 contra Pelagio con 
la intención de extender a él la condenación emanada con- 
tra Celestio el 411. Los principales cargos de la acusación 
fueron entresacados, en forma de seis proposiciones, 
de los 160 títulos del Liber testimoniorum. Eran propo- 
siciones-síntesis de las ideas pelagianas en boga, de las 
que a menudo los pelagianos no asumían la responsabi- 
lidad (JERÓNIMO, Dial. adv. peí. III 14-16), como tampoco 
Pelagio en esta ocasión, a pesar de que habían sido entre- 
sacadas de una obra suya. La tesis principal que le fue re- 
prochada era que «el hombre, si quería, podía vivir sin 
pecado». Pelagio explicó personalmente que el hombre 
recibe de Dios la capacidad de comportarse en conformi- 
dad con los mandamientos divinos (De gestis 30,54) y que 
la lex o la revelación era uno de los auxilios divinos para 
hacer real esa posibilidad. Pelagio fue absuelto de la acusa- 
ción que se le imputaba, y para exponer de forma más sis- 
temática su pensamiento compuso entonces su De libero 
arbitrio. Agustín estaba convencido de que Pelagio en 
Dióspolis había reducido la gracia a la libertad (De ges- 
tis 10,22). En el De libero arbitrio, en la relación entre li- 
bertad y gracia se introduce el adverbio facile: la gracia es, 
para el libre albedrío, una facillitas non peccandi, no una 
possibilitas non peccandi, que es patrimonio de la naturaleza 
humana en cuanto tal. Las aclaraciones acerca de la gracia que 
Pelagio propone en Dióspolis (De gestis 14,30), distancián- 
dose de Celestio, y en el De libero arbitrio demuestran que 
no identificó la gracia con la naturaleza o con el libre albe- 
drío y que no sostuvo la inutilidad de la oración para el 



Pelagio 



575 



cristiano, mas demuestran, asimismo, que reducía la gracia 
a un estímulo de la voluntad. 

Para San Agustín, la gracia de que hablan los pelagia- 
nos no es más que la naturaleza, o el libre albedrío, y por 
ello llama a Pelagio «enemigo de la gracia de Dios» (De 
gestis 22,46). Esta interpretación agustiniana es, por una 
parte, prueba de que en la teología pelagiana no se distin- 
guía lo que era aportación de Pelagio, de Celestio, de los 
pelagianos de Sicilia o de otros grupos, y, por otra parte, 
es índice de las consecuencias que cabía deducir de la 
orientación que los pelagianos imprimían a la antropología 
cristiana. Si la cuestión de la impeccantia se planteaba en el 
orden puramente teórico, la posición afirmativa podía ser 
defendida. La posición de Pelagio fue entendida en Jerusa- 
lén y en Dióspolis en este orden teórico, que congeniaba 
mejor con los orientales. Los africanos, en cambio, repli- 
caban que el hombre teórico pelagiano no pertenecía a la 
historia, a la historia del pecado de Adán; no era el sujeto 
de los sacramentos ni el objeto de la redención cristiana. 
Las afirmaciones de Pelagio no encontraban aplicación en 
el plano histórico, y eran por ello heréticas; si se aceptaban 
en ese plano, había que concluir que los sacramentos eran 
inútiles; su administración, carente de sentido, e innecesa- 
rio el Redentor del hombre (conclusiones ya formuladas 
por Agustín en el De pecc. mer. et remiss., del 411-412). 
Cuando se trataba de pasar del plano teórico al plano real, 
Pelagio se mostraba evasivo (como en la discusión acerca 
de los justos del Antiguo Testamento: De gestis 11,26). Si 
se tiene presente este contexto, se comprende que Agustín 
acusase a Pelagio de haber engañado a los obispos reuni- 
dos en Dióspolis ocultándoles su verdadero modo de pen- 
sar (De gestis 3,8; 6,10-20,22; 14,30-31, etc.). 

La capacidad de bien impresa por Dios en el hombre, 
fundamento de la orientación de la antropología pelagiana, 
era, para Pelagio, la imagen misma de Dios de que habla 
Gen 1,26. Por su naturaleza, esta imagen comporta la po- 
sibilidad humana de vivir sin pecado y de ajustarse a los 
preceptos divinos. Adán con su pecado, no alteró esta 
imagen ni el posse del libre albedrío, ni en cuanto al cuerpo 
ni en cuanto al alma. Sólo propagó su ejemplo, y la cos- 
tumbre de pecar empañó la imagen de Dios en el hombre. 
Dios entonces le dio primero una ley, y luego envió a Je- 
sucristo para que con su ejemplo venciera el torpor de la 
imagen divina; un ejemplo que es, pues, estímulo para la 



576 



La controversia pelagiana 



libertad e invitación a elegir por si mismo los preceptos del 
Señor Pelagio llama a la ley del Antiguo Testamento co- 
rrectorium para la imagen, y al ejemplo de Cristo, gracia 
dada por Dios al hombre (De induratione 3 5 4 8 11 34, 
De malis doctoribus 18,2, De lib arb fragm 3 PLS I 1543, 
De vita christiana 14 PLS I 1044, De castttate 6,2 
PLS I 1474, De vtrgmitate 1 CSEL 1,234, Ad Dem 23, 
texto fundamental para la antropología de Pelagio) No re- 
sulta con claridad que Pelagio concibiera la imagen en sen- 
tido dinámico (Greshake), como una fuerza trahens que 
mueve el hombre a elegir Habría que decir, más bien, que 
Pelagio concluye del concepto de creación de potencia Det 
ordinata que el acto creador dota a la naturaleza humana 
de su capacidad de elegir Esta teología de la creación es el 
fulcro de la doctrina de Pelagio Su insistencia en el exem- 
plum es de sana tradición cristiana El cristianismo se 
transmite siempre, es un tradere que parte de quien ya lo 
posee, y discurre, por tanto, en el plano del exemplum Pe- 
lagio individuó muy bien la categoría del exemplum, erró, 
en cambio, al conferir al exemplum la capacidad de provo- 
car, de suyo, la libertad de poder apropiárselo Agustín ad- 
virtió claramente este desfase, y lo puso agudamente en 
evidencia tanto en el caso de Cristo como en el de Adán 
Desde Tertuliano (De oratione 4 y 8), la iglesia africana ha- 
bía ya ilustrado con claridad el alcance y significado del 
ejemplo de Cristo como Agustín lo exponía durante la 
controversia pelagiana 

Tras la absolución de Dióspolis, Pelagio, en carta al 
papa Inocencio (AGUSTIN, De gratia Christi 30,32), juzgó 
todo el proceso una maquinación calumniosa contra él La 
reacción africana a la absolución de Dióspolis condujo al 
concthum africanum, al concilio de Cartago del 418 y a la 
Tractona, de Zósimo, que condenaron definitivamente a 
los pelagianos 

Los cánones del concilio de Cartago del 418 coinciden, 
en parte, con los seis puntos de la denuncia del 411, el 
canon 1, sobre la muerte natural de Adán, corresponde al 
punto 1 0 del 411, el canon 2, sobre el bautismo de los 
niños, a los puntos 2-4 del 411, con la sustitución de 
1 Cor 15,21 por Rom 5,12 y la aclaración que no se ha de 
distinguir entre vida eterna y reino de Dios (la tesis menos 
conocida en las fuentes pelagianas), los cánones 4-6 profe- 
san la necesidad de la gracia para observar los mandamien- 
tos (c 4), para toda buena acción (c.6), y aclara que no es 



Pelagto 



577 



un mero auxilio externo (c 5), los cánones 7-9 tratan de la 

impeccantta 

El concilio de Cartago, ocupándose de la cuestión bau- 
tismal (c 1-3), de la gracia, que no es sólo remissio (c 4), ni 
solo revelatio (c 5), ni solo creatio (c 6), y de la no posibili- 
dad de vivir sin pecado (c 7-9) y relativas consecuencias, 
constituye una profundización del pensamiento de Pelagio 
y de los pelagianos, y en especial de las implicaciones de su 
postura (v gr la reducción de la gracia a perspectivas par- 
ciales) El concilio no se ocupó de la relación entre la liber- 
tad y la gracia La Tractorta, de Zósimo, con alguna ligera 
variación, confirmo el juicio del concilio de Cartago sobre 
Pelagio y los pelagianos La reacción a la Tractorta y la po- 
lémica con Juliano no aportaron novedad alguna de re- 
lieve, si se exceptúa el examen de las repercusiones de la 
tesis de la transmisión del pecado original en la doctrina 
matrimonial Agustín, que forzó a los pelagianos a sacar 
todas las consecuencias de sus tesis, fue, a su vez, obligado 
por Juliano a afrontar todas las consecuencias que deriva- 
ban de la doctrina del pecado original 

Fuentes (cf la bibliografía general tnfra) OROSIO, Líber apolo- 
géticas contra pelagianos CSEL 5,603 664, PROSPERO DE AQUITA 
NIA, Epitoma chronicorum MGH, AA IX 385 485, Conventus 
Hterosolymttanus Mansi, IV 307 312, sínodo de Diospolis, 
Mansi, IV 311-320, Agustín, De gestts Pelagn CSEL 42,49- 
122, A 122, A BRUCKNER, £W/e» zurGeschtchtedespelagianischen 
Stre'ites (Tubingen 1906) 14 20 O WERMELINGER, Rom und Pela- 
g/uí (Stuttgart 19 7 5) p 295-299, con indicación de las fuentes po- 
sibles 

Sobre los obispos presentes en Diospohs AGUSTIN, Contra lulta- 
num I 5,19 

Sobre Inocencio I y los pelagianos (concilio de Cartago del 416, 
de Milevi del 416, Epístola famiharts V epp ) MANSI, IV 
321-344 

Concilio de Cartago del 418 MANSI, III 810-850, Ch Mu 
NIER, Conctlta Africae CCL 149,69 73 

El Ltbellus antipelagianus PL 56,497 499, INOCENCIO I, 
Ep 175-177 y 181-183 del epistolario agustiniano CSEL 
44,701-730, Zósimo, Ep 2-3 CSEL 35,99-108, Ep 1-4, 
MGH, epist III 5-7, Ep 12 CSEL 35,115-117, Agust ( N, Ep 
177 y 186 

Sobre Zósimo y la cuestión pelagtana Mansi, IV 353-358 366- 
367 371-378 381-384 (el ltbellus de Paulino) 

El Ltbellus ftdei a Agustín, metropolita de Aquileya 



578 



ha controversia pelagiana 



PL 48,509-526 y 45,17 32-17 36 La 7 raciona, de Zósimo 
PL 20,693 695, O WERMELINGER, Rom und Pelagtus p 307-308. 
Sobre los concilios africanos y la cuestión pelagiana, P QuESNEL, 
diss.13. De concilus afncanis: PL 56,959-1006 y las observaciones 
de los Ballenni. PL 56,1005-1042 

Estudios. J COMELIAU, A propos de la priere de Pélage: 
RHE M(19^5) 7 7-89, H WuRM, Studien und Texte zur Dekreta- 
lensammlung deí Dionyuuí Exiguus (Boon 1939) (sobre la colec- 
ción de Quesnel, PL 56,956ss), J RiviERE, Hétérodoxie des péla- 
gtení en fait de rédemption? ■ RHE 4 1 ( 1946)5-4 }, F FLOFRI, Le 
pape Zosime et la doctrine augustimenne du péch'e ongtnel: Aug-Mag 
IIp.755-761, III p 261-263;Th. Bohlin, Die Theologiedes Pelagtus 
undihre Génesis (Uppsala 1957); H. A. WOLfSON, Phtlosophicallm- 
plications of the Pelagian Controversy: Proceedings of the American 
Philosophical Society 103(1959)554-562, A. Zumkeixer, ALG II 
37-4"", B Studer, Sairamentum et exemplum chez satnt Augusttn: 
RAug 10( 1975 )8^-l41 Sobre los rescriptos antipelagianos 
(PL 56,190ss) y las presuntas motivaciones sociológicas de la in- 
tervención imperial, J N. L Myres, Pelagtus and the End of the 
Román Rule tn Brttain: JRS 50( 1960)2 1-36, J MORRIS, Pelagian 
Literature: JThS 16(1965)25-60; contra esta tesis, W. Liebe- 
SCHUTZ, Dtd the Pelagtan Movement have Soital AimsP: 
Historia 12(1963)227-241, A. de Veer REAug 9Ü963)318s y 
13(1967)146. 

Sobre la distinción entre la doctrina de Pelagio y el pelagtantsmo 
condenado- G DE PL1NVAL, Potnts de vue receñís sur la théologte de 
Pélage: RSR 46( 1958)227-236, G BONNER, How Pelagian was Pe- 
lagtus? An Examtnation of the Conten tion of Th. Bohlin: SP IX 
[TU 1964] (Berlín 1966) p. 350-358, A. Trape, Veno la nabdita- 
ztone del pelagianesimo?: Aug 3( 1963 )482-5 16, G DE Plinval, 
L'heure est-elle venue de redécouvrtr Pélage?: REAug 19(1973)158- 
162, G. GRESHAKE, Gnade ais konkrete Erethett (MainE 1972). 



3- El pelagiamsmo después del 418 

La concepción antropológica de Pelagio, basada en la 
potencialidad de la naturaleza, que la libertad pone en 
acto, puso las bases de un esquema para tratar de la natura- 
leza y de la gracia, en el que la gracia era entendida análo- 
gamente a la naturaleza. El canon 5 del concilio de Carta- 
go del 418 había definido que la gracia no es sólo el cono- 
cimiento de los mandamientos, sino, además, causa del 
cumplimiento de la ley, aún más, es la gracia per Dominum 
nostrum I. Cbristum. En su réplica a Pelagio, Agustín sos- 
tiene — y es uno de los puntos capitales de su polémica — 



Pelagio 



579 



que Jesucristo es el único mediador para todos los justos 
antes y después de su venida (De pecc. mer. 26,30; De nat. et 
gr. 2,2, etc.). No obstante, en la línea de una argumenta- 
ción ad hominem, respondía a Pelagio, que siempre hablaba 
de Natura, entrando en el esquema antropológico de la 
gracia profesado por el adversario, que la concebía en el 
ámbito de la categoría natura. Sería interesante poder dis- 
tinguir en Agustín lo que se debe a la respuesta que dirigía 
a Pelagio y lo que, en cambio, era peculiar de su posición 
personal. No hay duda que nos hallamos ante dos esque- 
mas. El esquema teológico de la gracia basado en la catego- 
ría natura (Pelagio) y no en la de persona (para Agustín, el 
único mediador Jesucristo), presenta límites manifiestos. 
La primera consecuencia que de él se sigue es oponer la 
naturaleza a la gracia como rivales: por una parte, la liber- 
tad del hombre; por otra, la libertad de Dios. 

De ahí nació, acerca de la relación entre libertad y gra- 
cia, otra línea de polémica conocida con el nombre de se- 
mipelagianismo, que ve enfrentados, de una parte, a Agus- 
tín, y, de otra, a los monjes de Hadrumeto, en Africa, y de 
Lérins, en las Galias. La discusión en torno al problema de 
las relaciones entre libertad humana y libertad de Dios no 
pertenece, por tanto, a la polémica que enfrentó Agustín a 
Pelagio, Celestio y Juliano, y que cabe considerar clausu- 
rada, ideológicamente, el 418, sino que es posterior a la 
polémica pelagiana en sentido estricto, aunque proceda de 
la comprensión pelagiana de la gracia en el esquema de la 
natura. El debate acerca de la relación entre libertad hu- 
mana y divina planteó el problema de la predestinación y 
desembocó en la herejía del predestinacianismo, conde- 
nada en el concilio de Arlés del 473. 

La historia prefirió contemplar la polémica pelagiana 
desde una cierta distancia, y en Agustín v Pelagio sintetizó, 
respectivamente, al defensor de la gracia y al defensor de 
la libertad humana. Sobre las grandes obras teológicas de 
Agustín del período semipelagiano (De gratia et libero arbi- 
trio, De correptione et gratia, De praedestinatione sanctorum, 
De dono perseverantiae, etc.) recayó la sospecha de no respe- 
tar la libertad del hombre, y de fomentar por ello pesi- 
mismo y melancolía; Agustín habría defendido la omnipo- 
tencia de Dios humillando la insignificancia impotente del 
hombre. En cambio, a Pelagio, aun sin conocerlo, se le 
miraba con una curiosidad transida de simpatía, como a 
defensor del hombre. 



La controversia pelagiana 



Vista de cerca, la historia nos muestra a Pelagio que 
acababa sus días en el olvido mientras hervía la nueva po- 
lémica, y permite, asimismo, constatar que el dicotomismo 
naturaleza-gracia y sus respectivas competencias de poder 
está ausente de las obras agustinianas del período semipe- 
lagiano. Esta interpretación le fue impuesta por espíritus 
menos respetuosos que Agustín de la libertad del hombre 
y de la libertad de Dios. Esta última es para Agustín, en su 
relación con la libertad del hombre, auxilium, no arrogan- 
cia. 

Las obras más significativas de lo que fue el pelagia- 
nismo después de la polémica pelagiana son: el Hypomnes- 
ticon (PL 45,161 1-1664), un escrito que comprende seis 
responsiones que afrontan los siguientes problemas: el pe- 
cado original, su existencia en Adán y en su posteridad, su 
transmisión y la libido, que es su consecuencia (resp. 1-2 y 
4-5); necesidad y gratuidad de la gracia y su relación con la 
libertad humana (resp. 3); definición y naturaleza de la pre- 
destinación, valor del esfuerzo humano, predestinación y 
voluntad salvífica universal (resp.6). Sigue el De gratia Dei 
et libero arbitrio contra Collatorem (PL 51,213-276), de 
Próspero de Aquitania, y el Praedestinatus (PL 53,58- 
7-672). 

Acerca del bautismo se abre camino un nuevo error, 
según el cual los niños recibían o no el bautismo en con- 
formidad con la previsión divina de sus futuros méritos; 
véase a este propósito la ep.225, de Próspero a Agustín 
(CSEL 57-2,461), que había contemplado ya la cuestión en 
la ep.2 17,6,29 y en el De praed. sanct. 12 y 13, etc El Hy- 
pomnesticon en la resp. 5,5 trata del mismo argumento. La 
ep.l, de Fausto de Riez a Lúcido (PL 58,835-837), una de 
las fuentes del concilio de Arlés del 473, condena ya a 
quien sostiene que no se salva por no haber recibido los 
medios para salvarse (4) y a quien afirma que Cristo no 
murió por todos y no quiere la salvación de todos (6). 

Estudio*. H VON SCHUBERT, Der sogennante Praedestinatus 
Ein Bettrag zur Geschichte des Pelagianismus [TU 24] (Leip- 
zig 1903) (y cf. infra, p.550 y 653s), D. de Bruyne, Sommaires anti- 
pélagiens inédits des lettres de saint Paul: RB 29(1927)45-55, E. PlCK- 
MAN, The Mind of Latín Chnstendom (Oxford 1937) (errónea- 
mente, ve en el Hymneposticon una traición a Agustín), 
J. H. CHISHOLM, The Pseudo-Augusttnian «Hypomnesticon» 
against the Pelagians and Celestians (Fnbourg 1967-1979). Sobre 
el concilio Arelatense del 473, MANSI, VII 1007-1012; HEFELE- 



i 



Pelagio 



581 



LECLERCQ, Histoire des canales II 2 p.908-912; sobre Lúcido, 
DTC IX( 1926)1020-1024 

Bibliografía general 

Fuentes para la vida de Pelagio: JERONIMO, Ep 50, 130 y 133, 
In Hieremiam III-IV; Dial, adversus pelagianos I-III (PL 23,517- 
618); Agustín, Ep. 177 y 186 sobre todo, Orosio, Líber apolo- 
geticus contra pe/agionos CSEL 5,603-664, M. MERCATOR, Com- 
monitorium adversu\ haeresim Pelagu et Coelestn vel etiam scripta 
lultani: ACO 1 5,1 

Estudios de conjunto. A BRUCKNER, Queden zur Geschichte des 
pelagianischen Streiteí (Tubingen 1906), G DE PLINVAL, Pélage. 
Sei écrits, sa vie et sa reforme Etude d'histoire littéraire et religieuse 
(Lausanne 1943), J FERGUSON, Pelagius A Histórica! and Theolo- 
gical Study (Cambridge 1956), R F EVANS, Pelagius Inquines 
and Reapprana/s (London 1968), G GRESHAKE, Gnade ah kon- 
krete Freiheit Eme V ' ntersuchung zur Gnadenlehre des Pelagius 
(Mainz 1972), O. WERMEL1NGER, Rom und Pelagius Die theologis- 
che Posttion der romischen Bischofe im pelagianischen Streit m den 
Jahren 411-412 (Stuttgart 19 7 5) (bibl ) 

Otros estudios E. NOR1S, Historia pelagiana (Padova 167 3 ), 
L S Le Nain de Tillemont, Mémoires pour servir a l'htstotre ecclé- 
uasttque t 1 3 (París 1 702 ), P Ballerini, Observationes in Diss.H 
Quesnellit de conalits Africanis contra Pelagtanos: PL 56,1005- 
1042; F LOOFS, Pelagius: RE XV(1903)747-774, Id., íbid., 
suppl 11(1913)310-312, P Batiffol RBibl n. s 15(1918)5-58, 
A BERTHOUD, La controierse pélagienne Un confltct psychologique 
entre l'Orient et l'Occident: RTP 17(1929)134-145, M. Cappuyns, 
L'origine des Capitula pseudo-célestintens contre le sémipélagianisme: 
RB 41(1929)156-170, H. KOCH, La distinztone prepelagiana tra 
vita eterna e regno celeste. RR 9(1933)44-62, J. JANTSCH, Fuhrt der 
Ambrouaster zu Augustinus oder Pelagius?: Schol 9( 1934)92-99; 
M MlCHALSKI, La doctrine chrtstologique de Pélage: 
CTh 17(1936)143-162), E. Dinkler PWK 19(1937)226-242, 
G DE PLINVAL, Essai sur le style et la langue de Pélage (Fri- 
bourg 1947), ID., Vue d'ensemble sur la littérature pélagienne: 
RELA 29(1951)284-294, Id., La resistencia a lo sobrenatural. Pela- 
gtanismo, humanismo, ateísmo: Augustinus 1( 1956)58 1-600, 
B. PlAULT, Autour de la controverse pélagienne: RSR 44(1956)48- 
1-514, J PLAGNIEUX, Le grief de complicité entre erreurs nestorienne 
et pélagienne: d'Augusttn a Cassien par Prosper d'Aquitaine?: 
REAug 2(1956)391-402, T. Bohlin, Die Theologte des Pelagius 
und ihre Génesis (Uppsala 1957); F E. Fox, Biblical Theology and 
Pelagiantsm JR 40(1960)169-181, R. PlRENNE, La morale de Pé- 
lage Essai historique sur le role primordial de la gráce dans l'enseig- 
nement de la théologie morale (Roma 1961), S. PRETE, Pelagio e il 



582 



La controversia pelagiana 



Pelagianeiimo (Brescia 1961 ); P. Marti, Die Auslegungs- 
G rundsátze des Pelagiuu Schweizerische theologische 
Umschau 32(1962)71-80; Id., Pelagius und seine Zeit: ibid., 167- 
175; ID., Zur Ethik des Pelagius: ibid., 33(1963)129-134; F. Re- 
FOULÉ, La distinction «Royanme de Dieu-Vie éternelle» est-elle p'ela- 
gienne?: RSR 51(1963)247-254; P. Antin, Rufin et Pélage dans 
Jérome. prologue 1 in Hieremiam: Latomus 22( 1963)792-794; 
M. SKIBBE, Die ethische Porderung der patientia in der patristischen 
Literatur vori Tertullian bis Pelagius, diss. (Münster 1964); 
W. LiEBESCHUTZ, Pelagian Evidente on the Last Period of Román 
Britain: Latomus 26( 1967 )436-4 7 7 ; W. MARSCHALL, Karthago 
und Rom. Die Stellung der nordafrikanischen Kirche zum apostolis- 
chen Stuhl in Rom (Stuttgart 1971 ); Y. M. DuvAL, Sur leí insinua- 
tions de Jérome contre Jean de Jérusalem: de l'artanisme a l'origénisme: 
RHE 65(1970)353-374; R. D. HAIGT, Sotes on the Pelagian Con- 
troversy: Philippine Studies 22(19 7 4)26-48; J. Speigl, Der Pela- 
gianismus auf dem Konzil von Ephesus: Annuarium historiae 
conciliorum 1(1969)1-15; Id., Das Hauptgebot der Liebe in den pe- 
lagianiscben Schriften, en Scientia augustiniana. Festschrift 
A. Zumkeller (Würzburg 1975) p.137-154; V. GROSSI, La formula 
«credo (in) remissionem peccatorum» agli inizi della polémica pela- 
giana: SPXVI [TU 1P] (Berlin 1976) p.428-442. 

4. Sobre las relaciones entre Pelagio y Agustín: Además de al- 
gunos estudios citados en el apartado anterior, cf. A. J. SMITH, 
Pelagius and Augustine: JThS 31(1930)21-35; E. NEVEUT, Role de 
S. Augustin dans les controverses pélagiennes: DTP 3 3(1930)29-59; 
A. Guzzo, Agostino contra Pelagio (Torino 1958); C. B. ARMS- 
TRONG, St. Augustine and Pelagius as Religious Types: 
ChQ 162(1961)150-164; H. JOÑAS, Augustin und das paulinische 
Preiheitsprobleme. Eine philosophische Studie zum pelagianischen 
Streit (Góttingen 1965); J. R. LUCAS, Pelagius and St. Augustine: 
JThSt 22(1971)73-85; A. MENGARELLI, La liberta cristiana in 
Agostino e Pelagio: Aug 15(1975)347-366. 



C ELESTIO 

Celestio, jurista romano, fue discípulo de Pelagio y, 
con él, el principal portavoz de las ideas pelagianas, que, 
tras la caída de Roma, difundieron por doquier los exilia- 
dos romanos. Celestio buscó refugio en Cartago y trató de 
incorporarse a su clero, pero fue acusado el 411, por ini- 
ciativa de Paulino, diácono de Milán, acerca de seis puntos; 
en particular, acerca de la muerte corporal, si era natural o 
efecto del pecado de Adán; acerca de la transmisión del 
pecado de Adán en su posteridad y acerca del motivo del 
bautismo de los niños. Celestio se defendió distinguiendo 



Celestio 



583 



entre herejía y cuestión. Un libellus brevissimus de Celestio, 
que se difundió por toda Africa (AGUSTÍN, Ep. 157,3,22; 
De gestis 22,46; De pee. orig. 22,25), no impidió que fuese 
condenado, y Celestio apeló a Roma. Después del 411 no 
sabemos nada de su actuación en Africa. Aparece el 416 
en Efeso, donde es admitido en el colegio presbiteral 
(AGUSTÍN, Ep. 175,1 y 176,4); su nombre y sus ideas se 
abren camino por doquier; circula un escrito suyo titulado 
Definitiones, distinto del escrito anónimo anterior que con 
el título de Definitiones ut dicitur Coelestii conoce y refuta 
Agustín en el De spiritu et littera. 

En el sínodo de Dióspolis del 415 se aducen citas de 
escritos de Celestio (De gestis 13,29-19,42; Jerónimo, 
Ep. 133,5). Inocencio I lo condena con Pelagio (Ep. 1- 
81-183); es rehabilitado temporalmente por Zósimo el 
417 (ZÓSIMO, Ep. 2); mas, tras el concilio de Cartago del 
1.° de mayo del 418, Zósimo condena definitivamente a 
Celestio en la Tractoria. Próspero refiere (C. Goliat. 21,2) 
que en los años 423-424 se intentó una nueva rehabilita- 
ción. Por último, lo encontramos en Constantinopla con el 
grupo de Juliano de Eclana, de donde son expulsados, y 
luego condenado en el concilio de Efeso del 431. 

Celestio jugó un papel no inferior al de Pelagio en la 
controversia pelagiana. La documentación a nuestra dispo- 
sición habla de dos partidos, secuaces de Celestio y secua- 
ces de Pelagio, condenados por lo general juntos. La posi- 
ción doctrinal propia de Celestio, respecto de Pelagio y del 
movimiento pelagiano, no ha sido aún definida totalmente. 
Del desacuerdo con Pelagio en el sínodo de Dióspolis 
acerca de una frase sobre la gracia (De gestis 14,30), de la 
explicación que propone del bautismo de los niños en el 
proceso de Cartago del 411 y de lo que nos ha llegado de 
sus Definitiones sobre la impeccantia, cabe pensar que Ce- 
lestio fue más radical que Pelagio, preocupado más por la 
coherencia de su lógica que por la importancia de la vida 
cristiana. 

Ediciones (PLS I 1679-1704): 1. Definitiones: fragmentos en 
Agustín, De perf. iust. hom. (CSEL 42,4-48 ); GARNIER: 
PL 48,617-622; A. BRUCKNER, Quellen zur Geschichte des pelagia- 
nischen Streites (Tübingen 1906) p.70-78. Libellus fidei (a Zó- 
simo): en Agustín, De pecc. orig. 5,6-6,6 y 23,26: CSEL 42,167- 
206; Garnier: PL 48,499-505; A. Bruckner, o.c, p.78-79. 
Otros fragmentos: Liber Coelestii, en AGUSTÍN, De gestis 13, 
29-19,42 y JERÓNIMO, Ep. 135,5; Libellus brevissimus, en AGUS- 



584 



La controversia pelagiana 



TIN, De perf. iust. hom. 1,1 y De gr. Christi M),M. Fuentes anti- 
guas sobre la vida: M. ¡VÍERCATOR, Commonitorium 1-11 (cf. infra, 
VI. Mercator). 

Estudios: G. DE Plinval, Les écrits de Célestius: 
BA 21(1966)592-59^; A. C. de Veer, Le dossier de Célestius: 
ibiJ., 2>( 19 7 5)691-692. 



JULIANO DE ECLANA 

Juliano de Eclana nació en Apulia (AGUSTÍN, Op. imp. 
VI 18) hacia el 380-385, hijo de Memor, obispo de una 
sede no identificada, y de Juliana, miembro, quizá, de una 
noble familia romana; casó con Tizia, hija de Emilio, 
obispo de Benevento (con esta ocasión, Paulino de Ñola 
compone el epitalamio carm.25: CSEL 30,338-344); fue 
lector de la iglesia de su padre y diácono el 408, fecha en 
que Agustín lo invita a venir a Hipona (Ep. 101,4). El 416 
fue consagrado obispo de Aeclanum por el papa Inocencio 
(MERCATOR, Comm. II) cuando contaba unos treinta años. 
Había estudiado en Roma y en Cartago asistió a los colo- 
quios del maniqueo Honorato sobre el origen del alma 
(AGUSTÍN, Op. imp. V 26). Su notoriedad, así como su ac- 
tividad de escritor, exégeta, teólogo y polemista, son fruto 
de su reacción a la epístola Tractoria, del papa Zósimo, 
que condenaba a los pelagianos y exigía la adhesión de los 
obispos italianos. Juliano escribió a Zósimo dos cartas; una 
de ellas, que circuló por toda Italia, exigía algunas aclara- 
ciones antes de suscribir la Tractoria; Zósimo no accedió a 
su petición y lo condenó con otros 18 obispos de Italia que 
habían igualmente rehusado suscribir (AGUSTÍN, 
C. luí. III 1,4; M. MERCATOR, Comm. I II: ACO I 5,1 p.20 
y 68). Juliano escribió al comes Valerio de Rávena, y éste 
envió la carta a Agustín, que respondió con el De nuptiis et 
concupiscentia. En el verano del 418, Juliano responde al 
escrito agustiniano con sus cuatro libros Ad Turbantium 
(AGUSTÍN, Op. imp. I 10 y Ep. 200). Juliano tuvo que 
abandonar su sede y se refugió en Oriente; ante la imposi- 
bilidad de establecerse aquí de forma definitiva, marchó a 
Sicilia, donde vivió enseñando retórica. Aquí escribió sus 
ocho libros Ad Florum, en los que repite contra Agustín la 
acusación de maniqueísmo, ya expuesta en el Ad Turban- 
tium, y da rienda suelta a su despecho contra todos. 

Próspero refiere (Chronicon [s. a.]: PL 5 1,598) que, 



Juliano de Eclana 



585 



siendo papa Sixto III, Juliano intentó volver a la comunión 
eclesiástica el 439, pero fue rechazado a instancias del diá- 
cono León, futuro León I. Esta noticia parece confirmada 
por el Liber promissionum 4,6, que, refiriéndose a León, 
afirma que «destruyó a maniqueos y pelagianos, y, sobre 
todo, a Juliano». 

1. Obras 

1. La respuesta a la «Tractoria». — Juliano respondió 
con dos cartas; de la confutación de una de ellas, obra de 
M. MERCATOR (ACO I 5,1 p. 1 1-12; A. BRÜCKNER, Turban- 
tius p. 108-109), sabemos que Juliano reducía al solo 
ejemplo la influencia de Adán en su descendencia, y de 
Cristo en los cristianos, sosteniendo, por tanto, que los ni- 
ños no nacían bajo el dominio del pecado, que la muerte 
corporal era un hecho natural y que la muerte del alma 
(tradux peccati) afectaba sólo a cuantos se dejaban seducir 
por el mal ejemplo de Adán. 

2. Libri IV ad Turbantium (A. BRÜCKNER, Turban- 
tius p. 24-76) son la respuesta de Juliano al De nuptiis et 
concupiscentia, de Agustín. Como ya se ha indicado, Juliano 
escribió al comes Valerio haciéndole ver las consecuencias 
que se seguían para la concepción del matrimonio de la 
posición de los africanos acerca del tradux peccati. Valerio 
envió la carta a Agustín, que respondió en la primavera del 
419, enviando su opúsculo a Rávena y Roma (AGUSTÍN, 
Ep. 194,1). Juliano le replica en el verano del mismo año 
con los cuatro libros Ad Turbantium, denunciando que se 
diera, con las tesis agustinianas, libre curso a un mani- 
queísmo camuflado y que se permitiera que personas ta- 
chadas de «pelagianas o celestianas» se vieran obligadas a 
vivir en un clima de terror y represión (en junio de ese 
mismo año, el 419, se había dictado un nuevo edicto de 
condenación contra los pelagianos). Juliano no veía jueces 
competentes para dirimir la cuestión, y añadía que con las 
tesis de Agustín se ponían en entredicho la bondad de la 
creación y la justicia del creador (AGUSTÍN, 
C. luí. II 10,32 y 36; III 1,2; V 1,4). 

3. Cartas a Rufo de Tesalónica y a los Romanos 
(A. BRÜCKNER, Turbantius 109-113); ambas del 419; pro- 
vocaron la respuesta agustiniana del Contra duas epístolas 
pelagianorum. 

Patrología i 20 



586 



La controversia pelagiana 



a) La Epístola ad Romanos (PL 48,505-507 la atribuye 
a Celestio) combate la tesis de las consecuencias negativas 
del pecado de Adán en la naturaleza y libertad humanas y 
de la impotencia de ésta para obrar el bien. Según Juliano, 
la libertad es capaz de obrar el bien, aunque no niega que 
de hecho lo obre con la ayuda de la gracia. 

b) La Epístola a Rufo repite la denuncia de mani- 
queísmo contra la concepción africana de la naturaleza 
humana, nacida de Adán pecador; contra la negación de la 
santidad en el Antiguo Testamento, se apela a una concep- 
ción correcta de la creación para no admitir una coexisten- 
cia de gracia y de pecado; asimismo rechaza el bautismo de 
los niños, como prueba de la existencia del pecado original 
(de Adán nos viene la muerte, no su pecado) y la reduc- 
ción de la gracia a un fatum inexorable. 

4. Los Líbrí VIII ad Elorum (BrlíCKNER [TU 15,3] 
p.49-51) contienen todo el resentimiento de Juliano contra 
Agustín, reo, a su entender, de querer resolver con la vio- 
lencia y no con la razón, la controversia pelagiana. Lo 
compuso mientras residía en Sicilia ganándose la vida con 
la enseñanza (QUODVULTDEUS, Dimidium temporis VI 12). 
La obra no aporta novedad alguna doctrinal, sólo acrimo- 
nia. 

5. Escritos exegéticos: Comentarios a Oseas, Joel y Amos 
y a Job.- — Su exégesis, que se distancia de la tradición exegé- 
tica tipológica, invoca, ante todo, los recursos de la razón 
para la comprensión del texto sagrado. Juliano tradujo al 
latín el Comentario a los Salmos de Teodoro de Mopsuestia 
(CPL 777). 



2. Doctrina 

El pensamiento y el método teológico de Juliano son 
inseparables de su polémica con Agustín a raíz de la Trac- 
toria, de Zósimo. Respecto de Pelagio y Celestio, su posi- 
ción doctrinal no presenta grandes novedades. Insiste una 
y otra vez en acusar a Agustín de dar nueva vida al mani- 
queísmo con su concepción del pecado original y en hacer 
ver las consecuencias que de ella se seguían para la con- 
cepción del matrimonio, que, lejos de ser un bien, que- 
daba reducido a ocasión de la transmisión del pecado. Ju- 
liano, por tanto, salió en defensa de la concupiscencia, un 



Juliano de Eclana 



587 



bien natural, mala sólo en sus excesos, y no desorden que 
el hombre hereda por el pecado original. 

Su aportación principal es de orden metodológico. Ju- 
liano admitía las tres fuentes del debate teológico (Biblia, 
ratio y autoridad de los santos varones: C. Iul. 17), pero 
otorga el primado a la ratio, juez supremo, cuyos argumen- 
tos intrínsecos valen más que las razones extrínsecas de la 
Biblia y de la tradición. En el Ad Elorum, el procedimiento 
retórico de los loci intrinseci y extrinseci es evidente en su 
aplicación al tema del pecado original; en la primera parte, 
enteramente filosófica, Juliano define y analiza los concep- 
tos de justicia y pecado, y concluye que la concepción 
agustiniana del pecado es absurda; en la segunda parte 
examina los textos de la Biblia, que, según él, no prueban 
la existencia del pecado original; de la tradición cita en 
toda la controversia sólo dos veces a Basilio y una a Juan 
Crisóstomo (C. Iul. I 5-6). Para Juliano, la razón es árbitro 
supremo, a su juicio ha de someterse todo: quod ratio ar- 
guit, non potest auctoritas vindicare (Op. imp. II 16). Y a 
propósito de las cartas de San Pablo escribe: «Confesamos 
la santidad de los escritos paulinos, porque nos instruyen 
en armonía con la razón, con la piedad y con la fe» (Op. 
imp. II 114). Agustín no duda en reconocer la habilidad 
dialéctica de Juliano, y lo califica de «arquitecto del dogma 
pelagiano» (C. Iul. VI 11,36). 

Juliano no advirtió que a la razón compete un primado 
en el orden de los presupuestos del conocimiento lógico, 
no en el orden del juicio en sí; por otra parte, no com- 
prendió las relaciones entre Escritura y tradición, no advir- 
tiendo que esta última no es una autoridad externa, sino la 
misma transmisión del cristianismo. 

La obra de Juliano ha sido estudiada también desde el 
punto de vista del estilo, lengua y modelos literarios. Se le 
reconoce una rara habilidad para adaptar la elocutio a las 
exigencias del momento y del género literario requerido. 
El análisis de escritos ciertamente suyos, como el Ad Elo- 
rum, mérito de Baxter, Morin, Vaccari, Plinval, Cipriani, 
ha permitido restituirle un Comentario a los profetas menores 
y Job, escritos importantes también en razón del texto la- 
tino usado, que parece ser la forma difundida en la región 
de Aquileya. 

Ediciones: La obra de Juliano nos ha sido conservada en gran 
parte sólo en fragmentos, citados en las refutaciones de Agustín; 



588 



La controversia pelagtana 



tales fragmentos han sido recogidos por J GARNIER en sus Mo- 
numenta haereseos pelagianae (PL48), en varias obras de 
A Bruckner y recientemente por L DE CONINCK 
CCL 88( 1977 )33 1-402 A continuación señalamos para cada obra 
la fuente agustmiana y la reconstrucción de Garnier y Bruckner 
1 Libri IV ad Turbantium (CPL 7" 7 4) AGUSTIN, De nuptns et 
conc PL 44,413, Op imp PL 45,1049, C luí PL 44,641, 
A BRUCKNER, Die iter Buther Juhans von Aeílanum an Turban- 
ttus (Berlín 1910) p 24-76 (cf G Bouwman, p 2s), 
CCL 88,340-396 

2 Eptstolae Ad Romanos AGUSTIN, C duas epp peí 1 (= ad 
Bontfacium) PL 44,549-572, Garnier PL 48,505-508, 
A Bruckner, Turbanttus p 109-111 Ad Rufum Agustín, 
C duas epp peí II-IV PL 44,57 1-638, Garnier PL 48,534-537, 
A Bruckner, Turbanttus 111-113 Ad Zostmum Garnier 
PL 48, 533-534, M Mercator, Líber subnotationum 6,10-13 (ed 
Schwartz ACO I 5,1 p 12), Garnifr PL 48,141-143, 45, 1 7 38, 
A Bruckner, Turbanttus p 108-109, CCL 88,396 398 

3 Librt VIH ad Florum (CPL 77 3) AGUSTIN, Op tmp 
PL 45,1049-1608 (fragmentos de los seis primeros libros, ed de 
Op tmp I-III CSEL 85-1), lista de fragmentos en A Bruckner, 
Juhanum von Aeclanum Setn Leben und setne Lehre [TU 15,3] 

(Leipzig 1897) p 49-51 

4 Dicta tn quadam disputattone publica (CPL 775) 
Ni Mercator, Commonitonum PL 45,1739, Garnier 
PL 48,147, ed Schwartz ACO 15,1 p 13, A Bruckner, Tur- 
banttus p 109 G Bouwman (p 4 n 6) lo asigna al 423, pero son 
del 418, CCL 88,336 

5 Commentartus tn propbetas minore 1 ; (Oseas, joel y Amos) 
PL 21,959-1104 (ed Vallarsi entre las obras de Rufino), otros 
fragmentos en G Bouwman, p 138-139, L de Coninck 
CCL 88,111-329 

6 Expositto librt Job (CPL 777) A AMELLI, Sptctlegtum Cast- 
nense III 1 (Montecassino 1887) p 333-417 [= PLS 1 1571-1679], 
ed poco satisfactoria, CCL 88,1-109 La atribución a Juliano fue 
propuesta por Vaccan, seguido por Weyman, Juhcher y otros, 
pero negada por Capelle (RB, Bulletin d'ancienne litterature la- 
tine chretienne I n 26) Cf A VACCARI, Un commento a Giobbe di 
Giuliano di Eclano (Roma 1915), C WEYMAN, Der Htobkommen- 
tar des Juhanum von Aeclanum, ThR 15(1916)241-248, J Stigl 
MAYR, Der Jobkommentar von Monte Casstno ZKTh 45(1921)495, 
A VACCARI, // commento Casstnese di Giobbe, en Mtscellanea A 
Amelli (Montecassino 1920) p 43-51 Traducción del Comentario 
de Teodoro Mopsuesteno a los Salmos, L DE CONINCK 
CCL 88AÜ977) 



Juliano de Eclana 



589 



Estudios A BRUCKNER, Julián ion Aeílanum Setn Leben und 
seine Lehre Ein Beitrag zur Geschtchte des Pelagianismus [TU 15,3] 
(Leipzig 1897), ID , Quellen zur Geschtchte des pelagtanisihen Stret- 
tes (Tubingen 1906), ID , Die vier Bucher Juhans von Aeclanum an 
Turbanttus (Berlín 1910), G MoRIN, Un ouvrage restitue a Julien 
d'Edanum RB 30(191 3)1-24, A d'Ales, Julien d'Eclane exegete 
RSR 6(1916)311-324, C Weyma* 1 , Analecta XVI Marius Perca- 
tar und Jultanus von Aeclanum Kistjahrb 37(1916)77s, A VAC- 
CARI, Suova opera di Giuhano d'Eclano CC 67-1(1916)578-593, 
lD , 11 Salterio Ascoltano e Gtuliano d'Eclano Bibl 4( 1923)337-355, 
J Forget DTC VIII(1925)1926-1931, A D'Amato,S Agosttno 
e il vescovo pelagiano Gtuliano Annuario del R Liceo-Ginnasio 
P Coletta di Avelhno 1928-1929 (Avellino 1930) p 54-75, 
A LEPKA, L'originaltte des repliques de Martus Mercator a Julien 
d'Eclane RHE 27( 193 1 )572-579, A VACCARI, // testo dei Salmt 
nel commento di Teodoro di Mopsuestta Bibl 2 3(1942)1-17, 
J H Baxter, Motes on the Lattn of Julián of Eclanum 
ALMA 27(1951)5-54, M Meslin, Saintete et mariage au cours de 
la setonde querelle pelagtenne Saint Augustin et Julien d'Eclane Etu- 
des carmehtaines 31(1952)293-307, Y DE MONTCHEUIL, La po- 
lemique de s Augustin contre Julten d'Eclane d'apres l'«0pus ¡mperfec- 
tum» RSR 44( 1956)193-218, G Bouwman, Zum Wortschatz des 
Julián ton Aeclanum ALMA 27( 1957 )14 1 164, H I MARROU, 
La canonisatton de Julten d'Eclane Histjahrb 77( 1957 )434-437, 
G Bouwman, Jultani Aeclanensts Commentartus tn prophetas mi- 
nores tres Osee loe/. Amos VD 36( 1958)284-291 (presentación de 
la tesis siguiente), ID , Des Julián von Aeclanum Kommentar zu den 
Propbeten Osee Joel und Amos Ein Beitrag zur Geschtchte der Exegese 
(Roma 1958), G DE PLINVAL, Julián d'Eclane devant la Btble 
RSR 47(1959)345-366, S PRETE, Sota agosttniana Baptizare, 
perfundere nella polémica pelagtana Paideia 16(1959)250-252, 
G I D Alders, VEpitre a Menoch VC 14(1960)245-249, 
F CLODIUS, El libre albedrto según Julián de Eclana Anales de la 
Facultad de teología 1 3(Santiago de Chile 1961 )5-5 1 273 287, 
14(1962)99-134, F PERAGO, // valore della tradiztone nella polé- 
mica ira s Agostino e Giuliano d'Eclano Annah della Fac di lettere 
e filosofía Umv di Napoli 10(1962-1963)143-160, F Refoule, 
Julten d'Eclane, théologien et philosophe RSR 52(1964)42-84 233- 
247, Id Cathohcisme VI(1966)1236-1239, F J Thonnard, 
L'artstoteltsme de Julten d'Eclane et satnt Augusttn 
REAug 1 1(1965)296-304 (sobre los artículos de Refoule cita- 
dos), J TlSCHOLL, Augustins Aufmerksamkeit am Makrokosmos 
AugL 15(1965)389-413, N Gambino, Le vtcende stortche della 
«sancta Ecclesta Aeclanensts» (Napoli 1967), M ABEL, Le «Praedes- 
ttnatus» et le pélagiantsme RTAM 35(1968)5-25, N Cipriani, 
Aspettt letterart dell'«Ad Florum» di Giultano d'Eclano 
Aug 15(1975)125-167 



590 



La controversia pelagtana 

3. Obras atribuidas a Juliano 



1. Praedestinatus. Obra de anónimo del siglo V, asig- 
nada, a veces, a Arnobio el Joven, otras, a Juliano o a su 
ambiente; publicada por J. Sirmond en 1643 con el título 

de Praedestinatus. 

Ediciones (CPL 24}): PL 53,583-627. Cf. i afra. Arnobio el Jo- 
pen. 

Estudios: H. V. SCHUBERT, Der sogennante Praedestinatus 
ITU 24,4] (Leipzig 1903); G. Morin, Examen des écrits attribués a 
Arnobe le jeune y Études d'ensemble sur Arnobe le jeune, en Études, 
textes, découvertes (Maredsous 1913) p. 309-324 y 340-382 
(- RB 26[1909]4 19-432 y 28f 191 1] 154-190); Id., Un traite pé- 
lagien inédit du commencement du V L ' siécle: RB 26(1909)163-188; 
ID., Un ourrage restitué a Julien d'Eclanum: RB 30(1913)1-24; 
M. ABEL, Le «Praedestinatus» et le pélagianisme: 
RTAM 35(1968)5-25 (Arnobio); cf. G. Bouwman, o. c, p. 17-19. 

2. Libellus fidei. Enviado por los obispos del norte de 
Italia al metropolita de Aquileya contra la Tractoria, de 
Zósimo. J. P. Bouhot se opone con nuevos argumentos a 
la atribución a Juliano. De no fácil interpretación el SIC 
del explicit, que Garnier lee Sic(ulorum), TiUemont, Sacer- 
dote m Iesu Christi, y Mercati, Ambro [si c] halcedonensis. 

Ediciones (CPL 778); PL 48,509-526 y 45,17 32-1736; cf. 
G. Bouwman, o.c, p.4-5. 

Estudios: G. MERCATI, // nome dell'autore del «Libellus fidei» at- 
tribuho a Giultano d'Eclano, en Opere minori II [ST 77] (Citta del 
Vaticano 1937) p.244-245; J. P. Bouhot, Versión in'edite du ser- 
món «Ad neophytos» de s.Jean Chrysostome utilisée par s. Augustin: 
REAug 17(1971)27-41. 

3. D. de Bruyne (RB 39[1927]45-55) atribuye a Ju- 
liano un Summarium antipelagianum de las cartas paulinas. 



AN IANO 

Jerónimo y Orosio hablan, sin decir su nombre, de un 
personaje protector y discípulo de confianza de Pelagio. 
Jansenio creyó que no fuese otro que el mismo Pelagio. 
Vossius (Historiae de controversiis quas Pelagius eiusque reli- 
quias moverunt libri Vil, Leiden 1618) lo identificó con Ju- 
liano, opinión que Noris no acepta (Historia pelagia- 



Orosio 



591 



na I 19). Hoy se suele identificar al anónimo personaje de 
Jerónimo (Ep. 133 [de Pelagio?], 138 y 151) y de Orosio 
(Liber apol. 2), activo en la controversia pelagiana aunque 
siempre entre bastidores («no combate, pero dirige toda la 
lucha»; OROSIO, Lib. apol. 2), con Aniano, diácono de Ce- 
lada, y con Aniano el cronógrafo griego, del que han lle- 
gado algunos fragmentos de sus obras (Jerónimo recuerda 
algunos libros Aniani, pseudodiaconi Celedensis: Ep. 143,2). 

Aniano pertenece, pues, a las relaciones que los pela- 
gianos lograron entablar en Oriente, sobre todo entre los 
representantes de la escuela antioquena. Aniano figura 
junto a Pelagio en Dióspolis, como Juliano halla acogida 
en Teodoro Mopsuesteno el 417, cuyo comentario a Pablo 
es traducido en los círculos del obispo de Eclana. 

Estudios (CPL 77 l- 77 2). E. HONIGMANN, Patristic Studies 
|ST 1 7 3] (Citta del Vaticano 1953) p.54-58; Id., Le prétendu 
«motue Athénée», en réalité le chronograpbe Annianus, en Mélanges 
H. Grégoire (Bruxelles 1950) p.l 7 7-180; Ch. Bavk, S.Jean Chry- 
fostome et tes oeuvres dans l'histoire littéraire (Louvain 1907) p.64ss. 

A Aniano han sido atribuidas, con gran probabilidad, la 
traducción de siete homilías de Juan Crisóstomo sobre San 
Pablo y de las primeras homilías sobre San Mateo. Acaso 
se deba al mismo la traducción del llamado apéndice ascé- 
tico de la colección de 38 homilías pseudocrisostómicas 
(cf. p.209)'- De compunctione l-II, De eo quod nemo laeditur 
nisi a seipso, Ad Theodorum, aunque atestiguado sólo a par- 
tir de Casiodoro. Aniano podría ser también el traductor 
del De sacerdotio, de Juan Crisóstomo. 

Estudios: (CPG II 4400 4305 4308 4309 316): J. Dumortier, 
S.Jean Chrysostome. A Théodore [SCh 117](Paris 1966) p.241-322: 
A. M. MALINGREY, Une ancienne versión latine du texte de Jean 
Chrysostome «Quod nemo laeditur»: SE 16(1965)320-354. 

II. Discípulos de Agustín 

(PAULO) OROSIO 
1. Vida 

(Paulo) Orosio, cuyo prenombre Paulus pudiera no ser 
original (ZAGENMEISTER [CSEL 5] p.xxxi), nació casi cier- 
tamente en Braga entre el 375 y el 380; Avito de Braga lo 



592 



La controversia pelagiana 



llama (PL41,805ss) compresbyter meus, y Genadio (De vir. 
til. 39), presbyter natione hispanus. Es la época en que se 
asiste a una reorganización del Imperio por obra del espa- 
ñol Teodosio, que, tras la derrota de Valente ante los go- 
dos (378), sostenía la fe nicena como vínculo de unión en- 
tre sus subditos (la constitución de Teodosio es del 380; 
CT XVI 1,2), mientras cristalizaba de forma definitiva el 
predominio de los bárbaros en Occidente (el 409 cedía la 
parte noroccidental de la península Ibérica y el 410 la 
misma Roma). Orosio es testigo ocular de estos aconteci- 
mientos, y testigo, asimismo, del nuevo ideal de entendi- 
miento entre los pueblos. Para él, los bárbaros no son ya el 
azote que es urgente mantener alejado de los confines del 
Imperio, sino la nación con la que es posible y preciso 
convivir dentro de sus confines. La Urbs Roma se trans- 
forma así en el orbis romanus (Hist. I 1,14), cuyos ciudada- 
nos, por la fe cristiana, son, a la vez, romanos y cristianos. 
El emperador, a la sazón Teodosio, es el autor de la justi- 
cia y de la religión, protegido de Dios e ideal del príncipe 
romano y cristiano. En este contexto es posible compren- 
der tanto el carácter de sus Historias como su intervención 
en la polémica pelagiana en defensa de la tradición común 
vigente en la Iglesia. 

Ante la invasión de los godos busca refugio en Africa, 
donde se presenta a Agustín con un promemoria sobre los 
errores priscilianistas y origenistas que circulaban en su 
tierra de origen (Ad Aurelium Augustinum Commonitorium 
de errore priscillianistarum et orí genis tarum: CSEL 18,15- 
1-157), al que San Agustín responde ese mismo año (414) 
con su Ad Orosium contras priscillianistas et origenistas liber 
unus (PL 42,669-677). Agustín lo envía luego a Belén para 
consultar a Jerónimo acerca del problema del origen del 
alma. En julio del 415 asiste en Jerusalén a la asamblea 
convocada por el obispo Juan contra Pelagio, de la que 
sabemos lo que Orosio nos ha conservado, a saber, que fue 
un enfrentamiento abierto y porfiado, nada propicio para 
esclarecer los puntos doctrinales. Juan de Jerusalén en- 
tiende mal a Orosio, el cual habría sostenido que, incluso 
con la gracia, el hombre no puede vivir sin pecado (Liber 
apolog. 7: CSEL 5,611); Orosio llama a Pelagio renacuajo y 
dragón abominable que es preciso tener en cadenas (ibid., 
28 y 5); Pelagio replica a Orosio: et quis est mihi Augusti- 
nus? (ibid., 4). Ante la imposibilidad de proseguir el diá- 
logo, se decide deferir todo al papa Inocencio (Mansi, IV 



Orosio 



593 



307-311). Entretanto, Orosio hace llegar a Océano una 
carta sobre la resurrección de la carne (Aug., Ep. 180,5) y 
por Eros y Lázaro se informa de la controversia pelagiana 
(AUG., Ep. 175,1). No pudiendo volver a su patria por la 
ocupación de los bárbaros (SEVERO, Ep. de ludaeis: 
PL 20,733), Orosio regresa a Hipona. Escribe su Liber apo- 
logéticas contra pelagianos y empieza sus siete libros de las 
Historiae adversus paganos, en los que compara la situación 
presente con los tiempos pasados, sosteniendo que éstos 
no habían sido mejores, y que, por tanto, no debían ser 
inculpados los cristianos de la ruina del Imperio. 

Esta tarea le fue encomendada por Agustín, que, ha- 
biendo ya compuesto los diez primeros libros de su De 
civitate Dei, pidió a Orosio un compendio de historia uni- 
versal desde los orígenes hasta el 416, que pusiese ante los 
ojos de los contemporáneos las calamidades de los tiempos 
antiguos. Orosio lo termina en dos años, y, dado que las 
últimas alusiones a la situación contemporánea son del 
4 16, cabe pensar que lo terminó el 417. Las Historias re- 
flejan la tradición historiográfica romana, que celebraba las 
sublimes virtudes de los antiguos romanos. El juicio posi- 
tivo de Orosio sobre los acontecimientos contemporáneos 
es hoy comúnmente aceptado no sólo como discurso apo- 
logético en defensa de los cristianos, sino también como 
adherente a la situación real, que después del 410, efecti- 
vamente, había mejorado notablemente, sobre todo en la 
península Ibérica, gracias a la actuación del patricio Cons- 
tancio. A pesar de encontrarse envuelto en los aconteci- 
mientos que describe, su narración es fiel en cuanto a ob- 
jetividad. Y lo mismo cabe decir de lo que refiere de la 
controversia pelagiana. Es preciso, por tanto, atender en 
sus escritos más a lo que dice que al tono polémico con 
que lo expone. Poseía una excelente información acerca de 
la controversia pelagiana, aunque carecía de mente especu- 
lativa para advertir las consecuencias de ciertas posiciones. 
Su apología no peca de parcialidad, aunque se advierte en 
él la vocación de defensor nato de la verdad cristiana con- 
tra toda amenaza. 



2. Obras 



fl. «Commonitorium de errore priscillianistarum et origenis- 
t tarum» 



594 



La controversia pelagiana 



Es el promemoria que Orosio presenta a Agustín en su 
primer viaje a Hipona sobre algunas doctrinas priscillianis- 
tas y origenistas relativas al origen del alma y a la cristolo- 
gía. Agustín responde con su Ad Orosium contra priscillia- 
nistas et origenistas liber unus. 

Ediciones: PL 3 1, 12 1 1-12 16 (GALLANDO (la respuesta de 
Agustín en PL 42,665-670); G. Schepss: CSEL 18(1889) p.149- 
157. 

Estudios: J. A. DAVIDS, De Orosio et sancto Augustino Priscillia- 
nistarum adversariis commentatio histórica et philologtca (Rotter- 
dam 1950). 

2. «Liber apologeticus contra pelagianos» 

La obra comprende dos partes; en la primera (1-10) 
Orosio se defiende contra las acusaciones de Juan de Jeru- 
salén; en la segunda (11-33) expone y refuta la doctrina 
pelagiana, como aparece en los Testimonia y la Ep, ad Dé- 
me triadem. 

Orosio presenta a Pelagio a base de algunas afirmacio- 
nes que circulaban en los círculos pelagianos, poniendo en 
evidencia sus defectos físicos y morales y considerándolo 
un nuevo engendro del priscilianismo y del origenismo. 
Destaca, ante todo, la cuestión de la relación entre la posi- 
bilidad humana de poder no pecar y el auxilio de la gracia: 
Pelagio adjudicaba la impeccantia a la voluntad del hombre 
y reconocía a la gracia una función de auxilio que Orosio 
no lograba percibir claramente (gratia enim Dei adtuvante, 
sed mea possibilitate sum quod sum: Apol. 11). Para Pelagio, 
la misma naturaleza humana poseía en sí la posibilidad de 
obrar el bien (Apol. 21); Orosio distingue aún entre crimen 
y peccatum, es decir, culpa moral y defecto. 

De su defensa contra Juan de Jerusalén cabe concluir 
que sus interlocutores habían entendido que Orosio soste- 
nía que el hombre, una vez caído bajo el dominio del pe- 
cado, no podía liberarse ni siquiera con el auxilio de la 
gracia (Apol. 7 y 24-25), y, por tanto, lo acusaban de negar 
la gracia de Dios (Apol. 21: Forte tu Dei adiutorium ne- 
gasP). Orosio responde afirmando que el auxilio divino es 
necesario, en general y en particular, para toda acción, auxi- 
lio que Dios concede a todos, a los que viven en la Iglesia 
como a los demás hombres (Apol. 19). La necesidad de tal 



Orosio 



595 



auxilio obedece a que todos por nacimiento contraen el 
origínale peccatum de Adán (Apol. 26-27). En fuerza de esta 
herencia, la naturaleza humana está enferma, no de suerte 
que peque por necesidad, sino por debilidad (Apol. 29 y 32: 
peccamus, qui, cum infirmi sumus, de infirmitate conquerimur). 

En el Liber apologeticus encontramos algunos principios 
comunes relativos a la polémica pelagiana: el pecado origi- 
nal, la necesidad del auxilio divino para todo hombre y la 
infirmitas de la naturaleza humana, no entendida a la ma- 
nera maniquea, como si fuese una sustancia mala. Orosio 
profesa estos principios sin someterlos a reflexión teoló- 
gica y los defiende con el brío de un Jerónimo. Repre- 
senta, con toda evidencia, la orientación de la iglesia afri- 
cana, y en particular de Agustín. Expone con objetividad 
las ideas pelagianas en circulación y nos ha legado un tes- 
timonio directo de las discusiones entre Pelagio y sus con- 
tradictores. 

Ediciones: PL 31,1173-1212 (ed. Havercamp); K. ZAGEN- 
MEISTER: CSEL 5(1882) p.603-664 (que elimina las interpolacio- 
nes de pasajes de Agustín, sobre todo del De natura et gratia, 
presentes en la ed. Havercamp). 

Traducción: Inglesa: R. M. Gover, The Liber apologeticus of 
Paulus Orosiuí. A Translation and Commentary, Diss. Queen Co- 
llege (New York 1969). 

Estudios: S. PRIETO, Paolo Osorio e o «Liber Apologeticus» (Braga 
1951); J. SVENNUNG, Zur Textkritik des «Apologeticus» Orosii: 
Arctos 5(1967)135-139 (del ms. París 16332). Otros estudios en 
la bibliografía final. 

3. «Historiarum adversus paganos libri VII» 

El subtítulo adversus paganos es atestiguado por el De 
civitate Dei; otros títulos (v.gr.: De Ormesta mundi u Or- 
mesta) son tardíos y de no fácil explicación (cf. F. WOTKE: 
RE XVIII 1[ 1939] 1195). 

En el prólogo, Orosio expone su propósito de escribir, 
a petición de Agustín, una historia universal desde los orí- 
genes. Según Orosio, la historia humana, mientras ignora 
el cristianismo, yace bajo la dominación de la muerte, se- 
dienta de sangre. Mas la Providencia guía la historia, que 
halla en Roma el punto central de su curso; Roma y Jesu- 
cristo se conjugan así, en Orosio, en armoniosa síntesis. 



596 



La controversia pelagiana 



Orosio escribe una historia adversus paganos, pero para uso 
de los cristianos que se relacionan con los paganos 

En libro I describe la creación y su historia desde el 
diluvio a la fundación de Roma, en el libro II expone la 
historia de Roma hasta el saqueo de la ciudad por los ga- 
los, la de Persia, hasta Ciro, y la de Grecia, hasta la victoria 
de Cunaxa, el libro III comprende la historia del imperio 
macedonio y la historia romana contemporánea, el libro IV 
prosigue la historia de Roma hasta la destrucción de Car- 
tago, y los últimos tres libros, desde la destrucción de 
Cartago al 416 

La posteridad ha leído la historia de OrosiO en cone- 
xión con la obra de Agustín, la aprobación de las Historias 
en el Decreto Gelasiano le asignó un lugar estable en la tra- 
dición eclesiástica, siendo una de las obras más leídas en la 
Edad Media, y de ello es prueba los dos centenares de 
manuscritos que han conservado la obra 

Edmones PL 31,663-1 174 (Havercamp y Gallandd, 
K ZAGENMEISTER CSEL 5(1882) (ed minor, Teubner, Leipzig 
1889), Guy Fink prepara la ed en el CCL, A LlPPOLD (Mi- 
lano 1976) (ton el texto de Zagenmeister revisado) 

Traducciones Inglesa I W Raymond (New York 1936), 
R J DEFERRARI [FC 50] (Washington 1964) —Italiana A Bar 
TALUCCI, en la ed cit de A Lippokl 

Bibliografía Fuentes antiguas Genadio, De vir, ill 39, Se 
VERO, Ep de ludaets (ed G SEGUI VIDAL, La carta-encíclica del 
obispo Severo, Palma de Mallorca 1937), AGUSTIN, Ep 166 y 169 

Manuscritos Hasta el 1952, cf G FlNK, Rechercbes btbliogra- 
phiques sur Paul Oróse RABM 58(1952)271-322, D J A ROSS, 
lllustrated Wanuscnpts of Orosius Scriptonum 9(1955)35-56, 
J M BATELEY y D J A Ross, A Check-List of Manuscripts of 
Orosius' Historiarum Scnptorium 15(1961)329-334 (lista de 245 
mss ), J M BATELEY, King Alfred and the Latín mss of Orosius' 
History Classica et mediaevaha 22(1961 )69-105, L FEURIOT, La 
decouverte de nouvelles glosses en vieux-breton CRI( 1959)186-195, 
ID, Melanges vieux-breton Etudes celtiques 9( 1960-61 U55-190, 
B SCHREYER, Die althochdeutscben Glossen zu Orosius (Ha- 
lle 1959) 

Estudios Hasta 1952 cf G FlNK, Rechercbes bibliographiques 
mi Paul Oróse RABM 58(1952)271 322, A LippolD, Rom und 
die Barbaren in der Beurteilung des Orosius (Erlangen 1952), 
K. A SCHONDORF, Die Geschicbtstheologie des Orosius, Diss 
(Munchen 1952), F ELIAS DE TEJADA, Los dos primeros filósofos 



Mano Mercator 



597 



hispanos de la historia Orosio y Draconcio Anuario de historia del 
derecho español 23(1953)191-201, A LlPPOLD, Dererste punische 
Kneg bei Orosius RhM 97(1954)254-286, M A RAMOS MOTTA 
Capitao, S Agostinho na obra de Paulo Orosio Filosofía 1 
(Lisboa 1954)34-40, C Torres Rodríguez, La obra de Orosio Su 
historia (Santiago de Compostela 1954), G FlNK-ERRERA, San 
Agustín y Orosio Esquema para un estudio de las fuentes del «De 
cuítate Dei» CD 167(1954)455-549, J Vaz DE Carvalho, De- 
penderá s Agostinho de Paolo Orosw 1 Revista portuguesa de 
filosofía 11(1955)142-153, D D MARTINS, Paulo Orosio Sentido 
universalista da sua vida e da sua obra, íbid , 375-385, C TORRES 
RODRIGUEZ, La historia de Paulo Orosio RABM 61(1955) 
107-135, B LACROIX, La importancia de Orosio Augusti- 
nus 2(1957)5-13, Th E MOMMSEN, Aponius and Orosius 
on the Sigmficance of the Epiphany e ID , Orosius and Augustine, 
en ID , Wediaeval and Renaissance Studies (New York 1959) 
p 229-234 y 325-348, F Masai, \ouveaux fragments du Paul 
Oróse de Stavelot en ecriture onciale, en Mélanges I Herrmann 
(Berchtm-Bruxelles 1960) p 509-521, A FREIXAS, La visión im- 
perial de Paulo Orosio Anales de historia antigua (Buenos 
An-es 1959-60) p 84-98 (cf RHE 59[ 1964]238), M Gesino, El 
libro séptimo de las «Historias contra los paganos», de Orosw íbid , 
p 99-155, H J DiESNER, Orosius und Augustmus Acta antiqua 
Ac hungancae 11(1963)89-102, A MOMIGLIANO, The Conflict 
betueen Paganism and Christtanity tn the Fourth Century (Ox- 
ford 1963) p 79-100, B LACROIX, Oróse et ses idees (Mon- 
treal 1965) (bibl ), A Hamman, Orosius de Braga et le pélagia- 
ntsme Bracara Augusta 2 1( 1967 )346-355, E CORSINI, Introdu- 
zione alie «Storie» di Orosw (Tormo 1968), S Karrer, Der galhs- 
ihe Kneg bei Orosius (Zunch 1949), A LlPPOLD, Orosius christli- 
cher Apologet und romischer Burger Philologus 113(1969)92-105, 
L Alfonsi, Soterelle Orosiane Aevum 44(1970)153-154, A LlP- 
POLD, G nechisch-makedonische Geschichte bei Orosius. 
Chiron 1(1971)437-455, R M KLAROS, Bamberger Orosiusfrag- 
mente des 9 Jahrh , en Festsihrift Btschoff (Stuttgart 1971) p 178- 
19 7 , H I Marrou, S Augustin, Oróse et l'augustinisme, en La 
storiografia allomedievale (Spoleto 1970) p 59-87, J M BATELEY, 
The relationship between geographical tnformatwn in Oíd English 
Orosius and Latín Texts other than Orosius Anglo-Saxon 
England 1( 1972)45-62, F Fabbrini,/Wo Orosw, uno storico (Roma 
1979) 

MARIO MERCATOR 

Mario Mercator fue un antipelagiano convencido, 
vinculado a Agustín, según algunos historiadores, incluso 
por su origen africano. Pero M. Mercator era ciertamente de 



598 



La controversia pelagiana 



I 

l 



origen italiano, y acaso paisano de Juliano de Eclana a juz- 
gar por las estrechas relaciones que mantenía con su fami- 
lia, y de las que habla en su Commonitorium super nomine 
Coelestii. Poco sabemos de su vida; únicamente su inter- 
vención en la controversia pelagiana. El 418 conoce en 
Roma a Celestio, que defendía a la sazón su causa ante el 
papa Zósimo, y compone dos escritos antipelagianos, hoy 
perdidos y de los que tenemos noticia por Agustín, que 
acusa recibo de ellos (Ep. 193). El 429 se encuentra en 
Tracia, en un monasterio latino, donde compone sus Com- 
monitoria o promemorias sobre Celestio, Pelagio y Juliano 
de Eclana, quizá dirigidos a los círculos eclesiásticos de 
Constantinopla y a los ambientes de la corte imperial, 
preocupados entonces por la cuestión pelagiana y nesto- 
riana. Después de la condenación de Celestio y Nestorio 
en el concilio de Efeso (43 1) no hay más noticias de 
M. Mercator. 



Obras 

1. Commonitorium super nomine Coelestii, publicado en 
griego el 429 y traducido por el mismo Mercator al latín el 
431, es un breve promemoria de las condenaciones ema- 
nadas contra los pelagianos: 

a) Condenación de Celestio en Cartago por iniciativa 
de Paulino de Milán, con indicación de los seis cargos; ex- 
pulsión de Celestio de Constantinopla por obra de Atico; 
defensa personal de Celestio en Roma y su derrota. 

b) Colección de proposiciones de Pelagio, recogidas 
de sus escritos y discursos. 

c) Condenación de Celestio y Pelagio por obra de 
Inocencio y Zósimo, de quien cita la Tractoria, y oposición 
a ésta por parte de algunos obispos, como Juliano. Sínodo 
de Dióspolis y sínodo presidido por Teodoto, obispo de 
Antioquía. 

d) Posición pelagiana sostenida por Celestio e igua- 
lada a la de Pelagio. 

e) Invitación a Juliano y a los demás pelagianos a no 
seguir el ejemplo de Pelagio y Celestio y a someterse a la 
Sede Apostólica. 

La obra de M. Mercator trata más de Celestio que de 
Pelagio. La documentación usada son cartas, libelli, escritos 
y sermones de ambiente pelagiano que M. Mercator atri- 



Mario Mercator 



599 



buye a Pelagio y Celestio, aunque la investigación mo- 
derna procede con más cautela; en todo caso, el material 
que Mercator transcribe refleja, en efecto, lo que de los 
pelagianos se decía y creía. V.gr.; el libellus de Paulino es, 
para M. Mercator, el credo pelagiano predicado por Celes- 
tio en Cartago (Comm. I 1 y IV 1-2), lo cual no es posible 
documentar, aunque no cabe duda que propone la esencia 
de la posición pelagiana. El Commonitorium de M. Merca- 
tor no es ni una compilación biográfica sobre Celestio ni 
un extracto de la doctrina pelagiana, sino un promemoria, 
y como tal debe ser usado. 

2. Commonitorium adversus haeresim Pelagii et Coelestii 
vel etiam scripta luliani = Líber subnotationum, escrito des- 
pués del 430; probablemente, el 431, pues habla de Agus- 
tín, que muere el 28 de agosto del 430, como ya fallecido 
(sanctae recordationis episcopus) y utiliza el Opus imperfectum 
contra lulianum. 

Tras recordar en la introducción las condenaciones 
emanadas contra los pelagianos, la rebelión de Juliano y las 
confutaciones de Agustín, el autor reproduce y confuta 
una serie de proposiciones de Juliano; la confutación sigue 
de cerca los escritos de Agustín, aunque a veces contiene 
aportaciones nuevas. 

M. Mercator habla en este escrito de un comentario 
suyo a la carta de Juliano a Zósimo (ACO I 5,1,12-13), en 
el que reprocha al obispo de Eclana reducir la influencia 
de Adán y Cristo en su descendencia al solo ejemplo. 

M. Mercator compuso otras dos obras contra Teodoro 
de Mopsuestia que se han perdido. En Ep. 193,1, Agustín 
habla de alium adversus novos haereticos librum, que L. E. Du 
Pin identificó con el Hypognosticon o Hypomnesticon; pero la 
problemática discutida en éste es tan diversa (concupiscen- 
cia y predestinación) de la que M. Mercator toma en con- 
sideración en sus otros escritos, que no es razonable atri- 
buirlo al mismo autor (cf. p.580). 

Antes del 550, los escritos de M. Mercator fueron in- 
cluidos por un monje escita en la llamada Collectio Palatina 
(Vaticano, Palat lat. 234), editada por E. Schwartz en 
ACO I 5 con toda la documentación relativa a la vida y 
escritos de M. Mercator. R. M. J. Poirel pretendió atri- 
buirle los Commonitoria de Vicente de Lérins, tesis que no 
se ha impuesto (cf. infra, p.664). 

Ediciones: PL 48,63-172 (ed. GARNIER); E. Schwartz: 



600 



La controversia pelagiana 



ACO I 5,1 p.3-70; S. Prete, M. Mercatore. «Commonitoria» (texto 
de Schwartz con notas). 

Traducción: Italiana: S. PRETE, M. Mercator. «I commonitoria» 
(Siena 1960). 

Estudios: F. VON SCHULTE, Marius Mercator und Pseudo-hidor 
[SAW 147,7] (Wien 1904); C. WEYMAN, Marius Mercator und Ju- 
lián von Aeclanum: HJG 37(1916)77-78; E. Schwartz, Die sogen- 
nanten Gegenanathematismen des Nestorius (München 1922); 
E. Ammán: DTC, XII(1927)2481-2485; W. Eltester: 
PWK XIV(1930)1831-1835; G. Kruger: RE XII( 1930)342- 
344; A. LEPKA, L'originalité des repliques de Marius Mercator a Ju- 
lien d'Eclane: RHE 27(1931)572-579; S. PRETE, Mario Mercatore, 
polemista antipelagiano (Torino 1958). 



QUODVULTDEUS 

Diácono de la Iglesia de Cartago y amigo de Agustín, al 
que recurre el 428 pidiéndole un catálogo de herejías para 
salvaguardar mejor el Africa cristiana de tales errores 
(Ep. 221 y 223 del epistolario agustiniano). Por lo general, 
se acepta la identificación del Quodvultdeus diácono con 
el homónimo obispo de Cartago que hubo de abandonar 
su sede el 439 ante la invasión de los vándalos de Gense- 
rico y que poco después se establece cerca de Nápoles. 
Quodvultdeus se muestra más entregado al cuidado pasto- 
ral de su grey en su ministerio diaconal y episcopal que 
interesado por las controversias teológicas, como el pela- 
gianismo, o por los problemas de la sociedad de su tiempo, 
alterada por las invasiones de los bárbaros. Murió en Ná- 
poles antes de octubre del 454. 



Obras 

La obra de Quodvultdeus, en la edición crítica de 
R. Braun en CCL 60, comprende: 1) Liber promissionum et 
praedictorum Dei. 2) Obras homiléticas: Contra ludaeos, pa- 
ganos et arríanos; Adversus quinqué haereses; tres sermones 
De symbolo; De quattuor virtutibus caritatis; De cántico novo; 
De ultima quarta feria; De cataclysmo; De tempore barbárico I; 
dos sermones De accedentibus ad gratiam; De tempore barba- 



Quodvultdeus 



601 



rico II. 3) En apéndice, las dos cartas a Agustín solicitando 
el libro De haeresibus. 

De la obra de Quodvultdeus, como se presenta en la 
edición de R. Braun, se ha ocupado largamente la crítica 
reciente. Una parte (y es la posición de R. Braun) insiste 
en la homogeneidad del corpus homilético y del Liber de 
promissionibus, tratado catequético-exegético, y postula 
para ambos un único autor; otra parte acepta la homoge- 
neidad de contenido, pero advierte diferencias de estilo 
tales, que aconsejan la distribución del conjunto entre va- 
rios autores anónimos (así M. Simonetti, B. Altaner, 
A. Stuiber [Patrologie (Freiburg 7 1967) p.449] y, en cierto 
modo, CPL 401-412, que adopta las conclusiones de 
D. Franses). Aun teniendo presente que no pueden ser re- 
sueltas todas las dificultades que se oponen a una atribu- 
ción cierta a Quodvultdeus, es posible aceptar en línea de 
principio las conclusiones de R. Braun acerca del corpus de 
escritos atribuido a Quodvultdeus. Se trata de un material 
catequético homogéneo de procedencia africana que re- 
produce Ja catequesis bautismal del Africa cristiana del si- 
glo V, iniciación de los catecúmenos y ritos bautismales en 
relación con el símbolo. 

El Liber promissionum et praedictorum Dei, publicado con 
el título de Liber de promissionibus et praedictionibus Dei en 
la edición de las obras de Próspero de Aquitania publicada 
por S. Gryphe en 1539, fue compuesto entre los años 445 
y 455 (III 44,28: sub Constantio et Augusta Placidia quorum 
nunc filius V akntinianus pius et christianus imperat; Gala 
Placidia murió el 27 de noviembre del 450), cerca de Ná- 
poles (Dimidium temporis 12,3: apud Campaniam constitu- 
ís). Esta obra, atribuida a Próspero de Aquitania ya en el 
siglo vi, fue devuelta a Quodvultdeus por G. Morin 
(RB 3 1[ 1914] 161). La obra ofrece una colección de testi- 
monia bíblicos según el esquema de exposición de la histo- 
ria sagrada usado en la preparación de los catecúmenos 
como la codifica Agustín en el De catechizandis rudibus, es 
decir, un iter in scripturis sanctis desde la creación hasta la 
época del autor con el fin de dar a conocer a Cristo y a su 
Iglesia. La exposición se articula, siguiendo el esquema de 
Agustín, que es también de Pelagio, en tres épocas: ante 
legem, sub lege, post legem, distribuida en 153 capítulos, que 
es el número sugerido por la pesca milagrosa: 40 (ante le- 
gem), 40 (sub lege), 40 (sub gratia), 20 (dimidium temporis, la 
mitad de 40), 13 (la gloria sanctorum). La exposición tipo- 



602 



La controversia pelagiana 



I 

) 



lógica se inspira en Agustín: los episodios históricos de la 
Biblia poseen un sentido espiritual, profundo, que revela a 
Cristo y a la Iglesia. No faltan citas de autores paganos, en 
particular de Virgilio, entendidas en sentido cristiano. El 
Líber promissionum es, pues, un manual para uso del cate- 
quista, que debe exponer la narratio de la Biblia (Antiguo 
y Nuevo Testamento) a los catecúmenos. 

Ediciones (cf. CPL 413; PLS III 149): PL 51,733-854 (ed. Le 
Brun des Marettes y MANGENOT); R. Braun [SCh 101-102] 
(Paris 1964) (con trad. franc); ID.; CCL 60(1976)1 1-223. 



1 . Homilías 

Los Sermones de symbolo se inspiran en las homilías ho- 
mónimas de Agustín sobre los ritos de la traditio y redditío 
symboli de la preparación al bautismo. Las otras homilías 
reflejan la preocupación de poner en guardia a los fieles 
contra el peligro del arrianismo, que se infiltraba entre la 
población con la invasión de los vándalos. 

Ediciones cf. CPL 401-412; PLS III 261-262; PL 50,637-708 
(parcial); PLS III 261-322; R. BRAUN: CCL 60(1976)227-486. 



2. Cartas 

Los dos únicos escritos que nos han llegado con el 
nombre de Quodvultdeus son las cartas 221 y 223 del 
epistolario agustiniano, con las que, aún diácono de Car- 
tago, solicita del Obispo de Hipona un commonitorium de 
haeresibus. Agustín responde con las epístolas 222 y 224. 

Ediciones: Ep.221 y 223: PL 33,997-999 y 1000-1001; 
CSEL 57,442-446 y 450-451; R. Braun: CCL 60,489-492. 

Estudios: Bibliografía en R. Braun: CCL 60,5 12-5 16 sobre 
autenticidad, identificación del personaje e interpretación de al- 
gunos pasajes. P. CAPELLE, Le texte du Psautier latin en Afrique 
(Roma 1913); G. MORIN, Pour une future édition des opuscules de 
saint Quodvultdeus, évéque de Carthage au V L siecle: 
RB 31(1914)156-162 (sobre los 12 sermones pseudoagustinianos 
atribuidos hoy a Q. ); P. SCHEPENS, U n traite a restituer d Quod- 
vultdeus: RSR 10(1919)230-243 (el L. promiss. es atribuido a Q. 
sin tomar en cuenta los sermones); D. FRANSES, Die Werke des hl. 



Quodvultdeus 



603 



Quodvultdeus, Btsíhof vori Karthago (Munchen 1920); A. KAPPEL- 
MACHER, Echte und unechte P redigten Augu s ti ns : 
WSt 49(1931)89-102; A. D. Nock, Two Sotes. 1. The Asklepius 
and Quodvultdeus: VC 3(1949)48-55; M. Simonetti, Studi sulla 
letteratura cristiana dAfrica in etd vandálica: RIL 83(1950)407- 
424 (crítica de Franses; propone distribuir el corpus de los ser- 
mones entre Agustín [Acc. 1 y 2; Temp. barb. II y acaso Adv. kaer. 
V] ; a autor desconocido, los tres De symb., Contra Iud. y acaso el 
De cant.; a otro autor anónimo, Ult. fer., Catac. y acaso Temp. 
barb. 1); B. BlSCHOFF, Die lateinische Übersetzungen und Bearbei- 
tungen aus den Oracula Sybillina, en Mélanges J. de Ghellinck I 
(Gembloux 195 1 ) p. 12 1-147; S. JANNACONE, La dottrina eresiolo- 
gica di S. Agostino (Catania 1952) (p. 19 sostiene que la ep.223 es 
anterior a la 222, y el prólogo del De haeresibus, la respuesta de 
Agustín a una carta perdida de Q.; tesis no aceptada); C. Lam- 
BOT, Critique interne et sermons de saint Augustin: SP I [TU 63] 
(Berlin 1957) p. 1 12-127; R. Braun, Un témoignage littéraire me- 
connu sur lAbaritana provincia: Revue Africaine 103(1959)114- 
116; H. J. DlESNER, Zur Datierung des Briefes 220 und anderer 
Spatschriften Augustins: FF 35(1961)281-283; R. G. Kalkmann, 
Two Sermons «De tempore barbárico» attributed to St. Quodvultdeus. 
Diss. Cath. Univ. America (Washington 1963); A. LlPPOLD: 
PWK 47(1963)1396-1398; M. BOGAERT, Sermón sur le cantique de 
la vigne attribuable a Quodvultdeus: RB 75(1965)109-135; 
P. COURCELLE, Quodvultdeus redivivus: REAN 67(1965)165-170; 
M. PELLEGRINO, Interno a Quodvultdeus, «De promissionibus et 
praedictionibus Dei»: RSLR 2(1966)240-245; Y. M. Duval, Un 
nouveau lecteur probable de l'Histoire ecclésiastique» de Rufin dAqui- 
lée, l'auteur du «Liber promissionum»: Latomus 26(1967)762-777; 
D. Amabrasi: Bibliotheca sanctorum XII(1968)1335-1338; 
J. LAFAUR1E, Cruces in vestibus: Bulletin de la Société Franc. de 
Numismatique 28(1973)336-340. 



Capitulo VIII 



ESCRITORES DE LAS GALIAS 
Y DE LA PENINSULA IBERICA 



Por Adalbert Hamman 



I. Escritores de las Galias 

En el siglo IV, las Galias hacen su aparición en la litera- 
tura latina cristiana gracias no a la gloriosa ciudad de Lyón, 
que había dado al mundo en otro tiempo y en otra lengua 
las obras del más ilustre de sus obispos, Ireneo, sino gra- 
cias a una ciudad apartada de las grandes rutas estratégicas 
y de los centros culturales Poitiers La vida y obra de su 
obispo Hilario, tan vinculadas a la controversia amana, han 
sido ya tratadas en el capítulo correspondiente (c 2 ) Pau- 
lino de Ñola, natural de Burdeos, y su obra deben necesa- 
riamente figurar en el capitulo sobre la poesía cristiana, al 
igual que su amigo Ausonio, más poeta que cristiano (c 4) 

En el siglo V, la actividad literaria de las Galias conoce 
una extraordinaria floración. La provincia, que sufre los 
avatares de las invasiones de los bárbaros, se impone, no 
obstante, con una actividad literaria que ilumina el Occi- 
dente en su ocaso Para comodidad del lector se ha dis- 
puesto la materia por orden alfabético de autores, mas 
conviene tener presente la distribución de los mismos por 
regiones y actividad literaria. 

La vida monástica, que se abre camino en centros muy 
diversos como Tours, Rouen, Marseille, Lénns, es la cuna 
de los principales escritores y del tema hagiografico La 
Vita s Marttm, de Sulpicio Severo, será para muchas ge- 
neraciones lo que fue la Vita Antonti, de Atanasio En la 
órbita de Arlés, que se impone por el prestigio de su sede 
y de sus obispos, surgen, sobre todo, dos polos de irradia- 
ción Marsella y Lénns En Marsella trabajan Juan Casiano, 
legislador y promotor del monacato occidental, y Salviano, 
el profeta de los tiempos nuevos, en que la Iglesia pasa a 
los bárbaros Lénns extiende su influencia por todo el valle 



Euqueno de Lyon 



605 



del Ródano hasta Verdún De allí proceden obispos como 
Honorato e Hilario de Arlés, Euqueno de Lyón, Salomo 
de Ginebra y Lupo de Troyes, que dejan la marca de Lé- 
nns en la influencia duradera que ejercieron con su obra 
espiritual y su actividad pastoral 

EUQUERIO DE LYON 

«Sin duda, el más grande entre los grandes obispos de 
su tiempo» así lo presenta Claudio Mamerto, que lo co- 
noció personalmente Nacido de familia distinguida, al pa- 
recer, cristiana, sus escritos revelan una cultura madura, 
que Erasmo tuvo en gran aprecio Hizo una brillante ca- 
rrera y fue, quizá, senador 

Casó con Gala, de la que tuvo dos hijos Salomo y Ve- 
rano Los dos esposos acordaron luego renunciar a sus bie- 
nes y retirarse a Lénns, encomendando sus hijos al monas- 
terio de San Honorato, donde Hilario, Salviano y Vicente 
cuidaron de su formación, Salomo tenia a la sazón diez 
años Euqueno hubiera deseado viajar a Egipto para visitar 
los monasterios, mas no le fue posible Para satisfacer de 
algún modo este deseo no realizado, Casiano le dedicó la 
segunda parte de sus Conlationes Mantuvo corresponden- 
cia epistolar con algunos personajes de su tiempo, y en 
especial con Paulino de Ñola (Ep 51 PL 61,417) La fama 
de santidad le granjeó el ser nombrado obispo de Lyón 
poco después del 432 Como tal participó en el concilio de 
Orange del 441, murió hacia el 450 (GENADiO, De vins 
til 64[63]) 

Estudtos G DE MoNTAUZAN, Saint Eucher, eveque de Lyon et 
l'ecole de Lertns Bulletin histonque du diocese de Lyon (192}) 
p 81-96, L CRISTIANI, Lenns et ses fondateurs (Saint- 
Wandnlle 1946) p 193 275, N K CHADWICK, Poetry and Letters 
tn Early christian Gaul (London 1955), L CRISTIANI, Eucher 
DSp IV(1961)1653 1660, R Etaix DHG XV(1963)1315-1317, 
P COURCELLE, Souveaux aspects de la culture lérinienne 
RELA 46(1968)379-398, S PRICOCO, L'isola dei santi 11 cenobio 
di Lerino e le origim del monachesimo gallico (Roma 1978) 

Obras 

Antes de ser obispo, Euqueno compuso dos opúsculos 
en forma epistolar el De laude eremi y el De contemptu 



606 Escritores de las Galias y de la Península Ibérica 

mundi. Nos ha llegado también una carta enviada desde 
Lérins a Salviano de Marsella (fragmentos en la Vita s. Hi- 
larii Arel. 11 y en el sermón De vita s. Honorati 4,22). Du- 
rante su episcopado publicó dos escritos exegéticos: For- 
mulae spiritualis intelligentiae y los Instructionum libri dúo 
ad Salonium. Los Bolandistas y la mayoría de los historia- 
dores le atribuyen la Passio Acaunensium martyrum. Clau- 
dio Mamerto nos ha conservado un fragmento de Euque- 
rio en su De statu animae II 9- Sus homilías han perecido. 
En el siglo VIII aparece un epítome de sus escritos con el 
título de Glossae spirituales. 

No son auténticos los Commentarii in Genesim et in li- 
bros Regum, la Exhortatio y las Sententiae ad monachos de 
PL 50,895-1208.865-868 y 1207-1210, la carta a Filón 
publicada por Baluze (PL 50,1413-1414) y el De situ Hie- 
rosolymitanae urbis (PLS III 45-48). 

Acerca de los fragmentos del Epitome operum Cassiani, 
compilado por Euquerio y encontrado en un manuscrito 
de Paderborn, cf. K. HONSELMANN, Bruchstücke von Aus- 
zügen aus Werken Cassians. Reste einer verlorenen Schrift des 
Eucherius von Lyon?: ThGl 51(1961)300-304. 

La editio princeps (sin el De laude eremi) es de J. A. Bras- 
sicanus (Basilea 1531 y luego en PL 50). La primera edi- 
ción del De laude eremi es de Dionisio Faucherius (Pa- 
rís 1578). La primera edición completa publicada en París 
sin fecha (1525-1530), aun siendo la mejor, ha caído en 
olvido. En CSEL 31 (Wien 1894), K. Wotke ha publicado 
sólo Formulae, Instructiones, Passio, De laude eremi (sobre 
esta edición, cf. R. Etaix, en DHGE 15,1317). 



1. «De laude eremi» 

En este escrito, dedicado al presbítero Hilario, futuro 
obispo de Arlés, compuesto hacia el 427 a la vuelta de una 
estancia en Arlés junto al obispo Honorato, Euquerio teje 
el elogio de la soledad, «el tiempo sin confines de nuestro 
Dios», y expone el tema bíblico del desierto, donde se 
santificaron Moisés, Elias, Elíseo y Juan Bautista. 

Ediciones: PL 50,701-712; K. Wotke; CSEL 31(1894)177- 
194; S. PRICOCO, De laude eremi (Catania 1965). 



Traducción: Francesa: L. CRISTIANI (París 1950). 



Euquerio de Lyón 



607 



Estudios: L. ALFONSI, // De laude eremi di Eucherico: Convivium 
(Bologna) 36(1968)361-369; I. Opelt, Zur lit. Eigenart von Eu- 
cherius Schrift «De laude eremi»: VC 22(1968)198-208. 

2. «De contemptu mundi et saecularis philosophiae» 

Exhortación a un pariente de la nobleza, de nombre 
Valerio; acaso, el futuro prefecto de las Galias mencionado 
por Sidonio Apolinar (Ep. 5,10). Citando ejemplos céle- 
bres como Gregorio, Paulino y Ambrosio, Euquerio habla 
del carácter efímero y caduco de la sabiduría y de los bie- 
nes terrenos; el cristiano debe aspirar sólo a la gloria del 
cielo, que es su verdadero bien. En la obra se aprecia la 
vasta cultura profana y cristiana del autor, que se nutre, 
sobre todo, de la lectura de autores ascéticos como Ca- 
siano, Rufino y el autor de las Confessiones. 

Edición: PL 50,71 1-726 (Brassicanus). 

Traducciones: Inglesa: H. VAUGHAN, reed. por L. C. Martin 
(Oxford 1914).— Francesa: L. CRISTIANI (Paris 1950).— Italiana: 
C. GlAClNTO Gariboldi (Milano 1715). 

Estudio: S. PRICOCO. Barbari, senso della fine e teología política. 
Su un passo del «De contemptu mundi» di Eucherio di Lione: 
Romanobarbarica 2(1977)209-229. 

3. «Formulae spiritualis intelligentiae» 

Las Formulae, dedicadas a su hijo Verano, distinguen en 
la Escritura, siguiendo a Casiano, el cuerpo, el alma y el 
espíritu: el cuerpo es el sentido literal; el alma, el signifi- 
cado tropológico, y el espíritu, el sentido anagógico, el más 
profundo y que introduce en los misterios más sagrados. 

Ediciones: Cf. CPL 488 y B. Fischer: VT 255; PL 50,727- 
772; K. Wotke: CSEL 31(1894) p.3-62; centones de citas: 
PL 42,1 199-1208. 

4. «Instructiones ad Salonium» 

Las Instructiones, dedicadas a su hijo Salonio, explican, 
en dos libros y en forma de preguntas y respuestas, algu- 



608 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

nos pasajes difíciles de la Biblia desde el Génesis al Apoca 
lipsis El libro II explica los términos menos comprensi- 
bles, como nombres, griegos y hebreos, de lugares y me- 
didas Euqueno utiliza el Onomasticon de Jerónimo, pero 
cita la Vulgata solo en contadas ocasiones 

Las Instructiones fueron muy estimadas por compilado- 
res posteriores y en la enseñanza, estima que les acarreo 
interpolaciones, no expurgadas en la edición de PL 50 

Ediciones Cf CPL 489 y B Fischer VT 253 PL 50,773 
822, K Wotke CSEL 31(1894) p 63-161 

Estudio I OPPELT, Quellenstudten zu Eucherius 
Hermes 91(1963)476 483 

5 «Passio Acaunensium martyrum, S Maurtai et sociorum 
eius» 

Es la versión mas antigua del martirio de la Legión Te- 
bana En la inscripción de la carta de acompañamiento fi- 
gura el nombre de Eucherius, que escribe a Salvio, obispo 
de Octodorum (Martigny), a quien llama frater, revelando 
asi su condición de obispo La autenticidad, aunque de 
nuevo puesta en duda por B Krusch y D van Berchem, 
sigue siendo comunmente aceptada, siguiendo a los Bo- 
landistas (BHL 5737) 

Ediciones PL 50,827 832 B KRUSCH MGH, ser mer III 
(Hannover 1896) p 32 39 K Wotke CSEL 31(1894)163 173 

Traducción Italiana C CURTI, La «Passio Acaunensium mar- 
tyrum» di Eucherio di Lione en Convivium domintcum (Cata 
nía 1959) p 297 327 (estudio con el texto de B Krusch y trad 
ít defiende la historicidad de la narración, que fue amplificada 
por Euqueno) 

Estudios M BESSON, La question du martyre de S Maurice et de 
ses compagnons Revue Charlemagne 2(1912)129-189 Martyrolo- 
gium Romanum (Bruxelles 1940) p410 D VAN BERCHEM, Le 
martyre de la Legión Thebaine Essai sur la formation d'une legende 
(Bale 1956) (cf AB 74[1956]260 263), L ALFONSI, Considera 
ztoni sulla «Passio Acaunensium martyrum » Studi 
Romani 8(1960)52-55, L DUPRAZ, Les passwns de s Maurice 
d'Agaune (Fnbourg 1961), H BELLEN, Der Prtmicerius Maurictus 
Historia 10(1961)238 247, RHenggeler Bibiiotheca 
sanctorum IX(1967)193 204 



Eutropio 609 
6 «Eptstula ad Salvium eptscopum» 

Es la carta de acompañamiento de la Passio precedente 
y la única que se ha conservado del epistolario de Euque- 
no 

Ediciones PL 50,827 828 K Wotke CSEL 31(1894) p 173 
B KRUSCH MGH, ser mer III (Hannover 1896) p 39-41 



E U T RO P I 0 

El presbítero Eutropio vivió a fines del siglo IV y prin- 
cipios del V, probablemente, natural de Aquitania, fue 
contemporáneo y amigo de Paulino de Ñola, de cuya es- 
posa era, acaso, pariente la virgen Cerasia, destinatana de 
sus cartas Genadio (De vir til 50[49]) refiere que escribió 
dos cartas a unas vírgenes que habían sido desheredadas 
por sus padres al abrazar la vida consagrada, y alaba la ele- 
gancia del estilo, la solidez de la doctrina y la profunda 
inspiración bíblica de sus escritos Partiendo de las noticias 
de Genadio, J Madoz ha logrado reconstruir la mayor 
parte de la producción de Eutropio, que había sido trans- 
mitida con nombres diversos Las tres cartas que mencio- 
namos a continuación figuran en PL 30, entre las obras de 
Jerónimo, y la tercera, también en PL 57, entre las de 
Máximo de Tunn 

1 La Eptstula de condemnanda haeredttate (PL 30,47- 
50), dirigida a Cerasia y a su hermana, hijas de Geron- 
cio, fue restituida a Eutropio por Tillemont y D Vallarsi 

2 La Eptstula de vera circumasione (PL 30,188-2 10), 
compuesta, acaso, bajo el influjo de la doctrina de Pelagio 
y dirigida a las mismas destinatanas, es una exhortación a 
la circuncisión espiritual, merecedora de las mayores re- 
nuncias 

3 La Eptstula de perfecto homtne (PL 30,75-104 y 
57,933-958), igualmente dirigida a Cerasia, ha sido de- 
vuelta a Eutropio por P Courcelle, que la ha encontrado, 
con las dos precedentes, en una colección de obras falsa- 
mente atribuidas a Jerónimo (París, BN 1688) La carta 
expone los sentimientos que deben animar al cristiano fer- 
voroso, a saber, renuncia a la sabiduría del mundo y con- 
templación de la omnipotencia divina, del milagro de la 
encarnación y de la resurrección de Cristo, prenda de 



610 



Escritores de las Galias y de la Península Ibérica 



nuestra resurrección. La carta documenta, asimismo, algu- 
nas tendencias del clima espiritual de principios del si- 
glo V, como la resistencia a la doctrina de la resurrección 
corporal, al ascetismo y al culto de los mártires, e informa 
acerca de las relaciones entre judíos y cristianos. En la doc- 
trina de la virginidad de María es manifiesto el influjo de 
Tertuliano. 



4. «De similitudine carnis peccati» 

Este tratado fue descubierto y publicado por G. Morin, 
que lo atribuyó a Paciano de Barcelona. G. de Plinval lo 
hubiera asignado a Pelagio. J. Madoz lo ha devuelto, con 
buenas razones, a Eutropio, como el mismo G. Morin reco- 
noció de buen grado. El tratado, dedicado a Cerasia y com- 
puesto hacia el 415, expone la exégesis de Rom 8,3, defi- 
niendo la condición física de Adán, del hombre y de Cristo. 

Admirador de Ambrosio y amigo de Paulino, Eutropio 
es un escritor dotado de una buena cultura filosófica y 
literaria; cultiva un método de inspiración platónica, 
vivificando su formación literaria con su reflexión per- 
sonal. Imita a Juvenal, cita a Virgilio y Cicerón y hace 
frecuentes alusiones a rétores y filósofos clásicos. Posee 
también una buena formación bíblica, que se manifiesta, 
sobre todo, en los principios de su teología espiritual y en 
su oposición a las tesis arrianas y maniqueas. 

Ediciones: Cartas: PL 30,45-50.75-104.188-210 (D. VALLARSI, 
Venezia 1866-1772); 57,933-958 (B. Bruñí, Roma 1784). De 
similitudine carnis peccati, en G. MoRIN, Etudes, textes, décuuvertes 
(Maredsous 1913) p.107-150 (= PLS I 529-556 y cf. 1746-1747). 
6-P47). 

Estudios: A. Gruber, Studien zu Pacianus (München 1901); 
R. K.AUER, Studien zu Pacianus (Wien 1902); G. MoRIN, Un 
traite inédit du /V o íiécle... de l'veque Pacien de Barcelone: 
RB 29(1912)1-28; ID., Études, textes, découvertes p.81-107; 
PH. BORLEFFS, Zwei neue Schriften Pacians?; Mnem 7(1937)180- 
192; L. TRIA, «De similitudine carnis peccati». II suo autore e la 
sua teología (Roma 1936); J. MADOZ, Herencia literaria del presbí- 
tero Eutropio: EE 16(1942)27-54; G. MoRIN, Brillantes découvertes 
d'un jésuite espagnol et rétraction qui s'en suit: RHE 38(1942) 
411-417; J. MADOZ, Vestigios de Tertuliano en la doctrina de 
la virginidad de María en la carta «ad amicum aegrotum. 
De viro perfecto»: EE 18(1944)187-200; F. CAVALLERA, L'héritage 



Evagrio 



611 



littéraire et spirituel du pretre Eutrope: RAM 25( 1949)1 58-167; 
P. COURCELLE, Un nouveau traite d Eutrope, pretre aquitain, vers 
l'an 400: REAN 56(1954)377-390; ID., Histoire littéraire des 
grandes invasions germaniques (París 1 1964) p. 307-317; F. Di CA- 
PUA, Ritmo e paronomasia nel trattato «De similitudine carnis pec- 
cati» attribuito a Paciano di Barcellona, en Scritti minori 
(Roma 1959) I p.4 19-430; A. MlCHEL, La culture en Aquitaine au 
V c siecle: Armales du Midi 71(1959)115-124; G. DE PLINVAL, Eu- 
trope: DSp IV( 196 1 ) 1729- 17 31, T. MORAL, Eutrope: 
DHG XVl(1967)79-82 (buena exposición histórica). 



EVAGRIO 

Genadio (De vir. til. 5 1 [ 5 0] ) habla de un monje de 
nombre Evagrio, natural del sur de las Galias. Ceillier pro- 
puso identificarlo con el presbítero Evagrio, discípulo de 
San Martín, obispo de Tours, que a la muerte de su maes- 
tro se retiró con Sulpicio Severo {Dial. III 1,4; III 2,8), 
identificación no aceptada por Harnack; pero, no obstante, 
bastante verosímil. 

La Altercatio legis ínter Simonem ludaeum et Theophilum 
christianum, según Genadio, hizo célebre a Evagrio y ob- 
tuvo una gran difusión. Harnack creyó descubrir en ella la 
transposición latina del Dialogas inter Iasonem et Papiscum, 
de Aristón de Pella, citado por Celso; pero la hipótesis no 
ha sido aceptada. La obra de Evagrio es esencialmente oc- 
cidental; sus fuentes principales son Tertuliano, Cipriano, 
sobre todo los Testimonia; Gregorio de Elvira, Febadio y 
Euquerio, lo que es ya prueba de la amplia información de 
su autor. 

El argumento de la Altercatio es, ante todo, Cristo. Se 
recurre al Antiguo Testamento para conciliar el mono- 
teísmo bíblico con la fe en la Trinidad y en la divinidad de 
Cristo. El judío propone preguntas breves, a las que el 
cristiano responde extensamente. Simón plantea dificulta- 
des contra la virginidad de María, reprocha a los cristianos 
la no observancia de la circuncisión y del sábado y cita Dt 
21,23 sobre la maldición de quien muere en la cruz. Teó- 
filo replica demostrando que la pasión había sido ya anun- 
ciada por los profetas. Al fin, el judío, convencido, se con- 
vierte. El tratado termina con una profesión de fe en forma 
de acción de gracias, texto interesante para la liturgia anti- 
gua del bautismo de los judíos. Conocemos por otras fuen- 



612 



Escritores de las Galias y de la Península Ibérica 



tes la importancia de la presencia judía en el sur de las 
Galias. 

Los Maurinos trataron de atribuir a Evagrio las Consul- 
tationes Zachaei christiani et Apollonii philosophi (PL 
20,1071-1166), escritas en Africa en el siglo V (PLS I 
1095). 

Ediciones: PL 20,1165-1172 (E. MARTÉNE); A. HARNACK [TU 
1,3] (Leipzig 1883) p. 1-136; E. E. Bratke: CSEL 45 (1904). 

Estudios: E. Bratke, Epilegomena zu der Wiener Ausgabe 
(Wien 1904); D. DE Bruyne, L'«Altenatio» d'Evagrius: RB 23 
(1906)178-183 (fuentes); A. MarmoRSTEIN, Juden und Juden- 
tum in der «Altercatio»: Theol. Tijdschrift 49(1915)360-383; 
A. L. Williams, Adversus ludaeos (Cambridge 1935) p.298-311; 
J. O. TjADER, Ein Verhandlungsprotokoll aus dem J. 431 n. Chris- 
tus: Scriptorium 12(1958)6-39 (mss. ); B. Blumenkranz, Les 
auteurs chrétiens latins du moyen age sur les Juifs (Paris 1963) 
p.27-31; R. Aubert, Évagre: DHG XVI (1967)102. 



FLAV1N1US DYNAMIUS 

Natural de Burdeos, llamado a veces grammaticus, y 
otras rhetor (AUSONIO, carm.23); enseñó en su ciudad na- 
tal hasta que una grave acusación, como refiere Ausonio, 
lo forzó a emigrar a España, donde se estableció hasta su 
muerte. Se conserva una Allocutio ad discipulum, descu- 
bierta por A. Mai en el cód. Vat. Palat. 1746, fol.59 r y 
publicado por el mismo en NPB 1-2 (Roma 1852) p. 152. 



HILARIO DE ARLES 

Hilario habla de sí en su sermón De vita s. Honorati. 
Pariente y discípulo predilecto del santo obispo fundador 
de Lérins, Hilario abrazó joven la vida monástica por con- 
sejo de Honorato y residió por algún tiempo con él en 
Arlés, donde Honorato quería retenerlo. Sintiendo llegada 
su hora, Honorato lo designó ante el pueblo como su su- 
cesor; pero, al terminar los funerales, Hilario huyó. Al fin 
aceptó no de buen grado (429 ó 430), y ocupó la sede por 
más de veinte añts. Predicador de talento, comparado in- 
cluso a San Agustín, fue gran obispo, dedicado a su grey, 



Hilario de Arlés 



613 



solícito de los pobres y desvalidos. Fundó, quizá, un mo- 
nasterio en Bretaña. 

Hilario defendió los privilegios que el papa Zósimo 
había acordado a Arlés; y alegando la autoridad primacial 
de su sede episcopal, depuso a Chelidonius, obispo de Be- 
sancon. Este apeló a León Magno, e Hilario marchó a 
Roma a justificar su conducta; mas su inflexible arrogancia 
no favoreció su causa, y León Magno prohibió al obispo de 
Arlés intervenir en la provincia de Vienne (JAFFÉ, 407). 

Hilario murió a los cuarenta y ocho años, el 5 de mayo 
del 449. La Vita Hilarii (BHL 3882) es un documento de 
gran valor, obra de un cierto Reverentius, que acaso no sea 
otra cosa que un pseudónimo de Honorato de Marsella 
(según Cavallin y Griffe, contra el parecer de Kolon y 
Franses). 

Estudios: B. KOLON, Die Vita s. Hilarii Arelatensis (Pader- 
born 1925); L. Cristiani, Lérins et ses fondateurs (Saint-Wandrille 
1946) p.99-192; D. FRANSES, Paus Leo de Groóte en S. Hilarius 
van Arles (Bois-le-Duc 1948); F. BENOIT, L'Hilarianum dArles et 
les missions en Bretagne, en S. Germain dAuxerre et son temps (Au- 
xerre 1950) p. 18 1- 189; H. Fuhrmann, Die Fabel vom Papst Leo 
und Biscbof Hilarius: Archiv f. Kulturgeschichte 43(1961)125- 
162; É. Griffe, La Gaule chrétienne a l'époque romaine II (Paris 
1966) p.200-212. 242-25 1.286-288. 

Obras 

De Hilario poseemos pocos escritos: una Epistula ad 
Eucherium Lugdunensem, el sermón De vita s. Honorati Are- 
latensis episcopi y algunos versos: De fontibus Gratianopoli- 
tanis, que nos ha conservado Gregorio de Tours. Su bio- 
grafía menciona unas homiliae in totius anni festivitatibus 
expeditae, una expositio symboli y otras cartas. 

Son de dudosa autenticidad el sermo de vita S. Genesii 
(BHL 3306), el sermo seu narratio de miraculis s. Genesii 
martyris Arelatensis (a él atribuidos por Cavallin) y la exposi- 
tio de fide catholica (probablemente, auténtica, según Kat- 
tenbusch). Ciertamente no son suyas la expositio in Vil 
epistulas catholicas (PLS III 58-131), obra irlandesa del si- 
glo VIH, y la Passio s. Genesii (BHL 3304 y cf. PLS III 
55-56). 

Ediciones: PL 50,1219-1246 (ed. Salinas, Roma 1731: Vita 



614 



Escritores de las Galias y de la Península Ibérica 



Hil, Serrn. Hon.. Ep. ad Euch.); el serm. Hon. en S. Cavallin, 
Vrtae w. Honorati et Hilarii (Lund 1952) (cf. VC 7[ 1954] 1 16-1 17; 
1()| 1956)157-159); M. D. Valentín: SCh 235Ü9 7 7) (con trad. 
franc); la ep. ad Euch. en K. WOTKE: CSEL 31 (1894); los v. 
de fontibus en F. Bucheler y A. RIESE, Anthologia latina I 2 
(Leipzig 1906) p. 37. La Expositio de fide. de dudosa autenticidad, 
en A. E. BuRN: ZKG 19(1899)180-182; K. KuNSTLE, Eine Bi- 
bliothek der Symbole (Mainz 1900) p.l73-P5. 

Estudios: F. KATTENBUSCH, Das apostolische Symbol (Leipzig 
1900) II p.453 n.35; S. Cavallin, S. Genese le notaire: Eranos 
44(1945)15()-1 7 5 (con discusión de las obras dudosas y no au- 
ténticas); P. GROSJEAN, Sotes d'hagiographie celtique: AB 7 5 
(1957)183-185; C. CURTI, Un genitivo assoluto nella vita s. Hilarii 
ep. Arel.: MSLC 13(1963)35-40; P. Courcelle, Nouveaux aspects 
de la culture lérinienne: RELA 46(1968)379-409; S. PRICOCO, Mo- 
delli di santita a Lerino. L'ideale ascético nel Sermo de vita Honorati 
di llano di Arles: Siculorum Gymnasium 27(1974)54-88; 
ID., Visóla dei santi (Roma 1978). 

HONORATO DE ARLES 

Natural de la Galia belga, quizá de familia consular, 
Honorato, adolescente, recibe el bautismo, renuncia al 
mundo y emprende con su hermano Venancio una pere- 
grinación a Grecia. A la muerte de éste se retira primero 
en una cueva de Estérel y luego en la isla de Lérins, que 
aún hoy lleva su nombre. Funda aquí un monasterio, 
donde no tardan en darse cita personalidades de relieve, 
como Salviano, Lupo, Euquerio e Hilario, y que se con- 
vierte en centro de irradiación espiritual y cultural. Nada 
permite suponer que Honorato hubiese compuesto una 
regla para su monasterio, ni cabe entender en tal sentido 
las expresiones de Hilario en su. Serm. Hon. 18 y 19. Juan 
Casiano le dedica las conferencias 11 y 17. A la muerte de 
Patroclo, y tras el intervalo de Eulalio, Honorato es nom- 
brado obispo de Arlés ciertamente el 428. Funda aún en 
una isla de Ródano un monasterio, que se hará célebre 
gracias a Cesáreo de Arlés. Murió en la festividad de la 
Epifanía en torno al 430, más bien de agotamiento que de 
enfermedad. «Bajo su guía — afirma su panegirista — , la 
Iglesia de Cristo floreció como antes había florecido el 
monasterio». 

Nada se ha conservado de su actividad literaria: ni car- 
tas ni la regla. La Vita s. Honorati (BHL 3977) es una com- 
posición tardía de autor anónimo. 



Juan Casiano 



615 



Estudios: B. MUNKE, Die «Vita S. Honorati» nacb drei Hand- 
scbriften herausgegeben (Halle 1911); A. C. COOPER-MARSD1N, The 
History of the lslands of Lérins (Cambridge 1914); F. BONNARD, 
S. Honorat de Lérins (Tours 1914); L. CriSTIANI, Lé rins et ses fonda- 
teuers (Saint-Wandrille 1946); S. CAVALLIN, Vitae ss. Honorati et 
Hilarii (Lund 1952); E. GRIFFE, La Gaule chrétienne a l'époque ro- 
maine (Paris, II [1966] p.236-24l-245; III [1965] p.236-238.332- 
338); P. COURCELLE, Nouveaux aspects de la culture lérinienne; S. PRI- 
COCO, Visóla dei santi. II cenobio di Lerino e le origini del monachesimo 
gallico (Roma 19 7 8). 

JUAN CASIANO 

Juan Casiano es uno de los escritores más notables de 
las Galias del siglo V. Genadio (De vir. ¿II. 62[6 1] ) lo llama 
natione scytba, designación que probablemente hay que re- 
ferir a la provincia romana de la Scythia minor (Dobruja), 
opinión tradicional documentada por Tillemont y aceptada 
por Schwartz y Marrou contra una presunta procedencia 
oriental o provenzal. 

Es un latino nacido «de una antigua familia de terrate- 
nientes» (Marrou) profundamente cristiana, recibiendo, 
sin duda, el nombre de Juan al ser bautizado. Los historia- 
dores antiguos lo llaman Cassianus (Genadio, Casiodoro, 
Gregorio de Tours, el Pseudo-Gelasio), que bien podría 
ser «la denominación geográfica de su cantón natal» 
(Marrou). 

Casiano recibió de joven una esmerada formación clá- 
sica. El recuerdo de Virgilio lo perseguía en el desierto 
(Con/. XIV 12). Conocía perfectamente el griego, que per- 
feccionó aún durante su estancia en Oriente. Pasada la ado- 
lescencia, Casiano abandona su patria hacia el 380, y en 
compañía de su compatriota Germán marcha a Palestina. 
Se detiene primero en un monasterio de Belén, donde se 
inicia en la vida cenobítica durante dos años, y luego ob- 
tiene autorización para establecerse con los monjes de 
Egipto, visitando los coenohia y adentrándose hasta el de- 
sierto de Escete, donde residió por mucho tiempo junto a 
monjes célebres como Pafnucio y Moisés. Aquí se sitúan 
sus Conlationes (menos las X-XX). 

A los siete años regresó a Belén, y, tras una breve es- 
tancia, volvió de nuevo a Escete el 386 ó 387. La contro- 
versia origenista, que tan grande agitación sembró entre 
los monjes hacia el 399, le obligó a abandonar Egipto. Lo 



616 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

encontramos luego en Constantinopla, atraído, sin duda, 
por la fama de Juan Crisóstomo, que lo ordena diácono 
(De inc VII 31,1) 

El 404, Casiano vuelve a su «patria» con su compa- 
ñero, portador de una carta del clero de Constantinopla al 
papa Inocencio en favor del obispo exiliado Casiano per- 
manece por algún tiempo en Roma, donde traba amistad 
con el futuro papa León Magno, esto hace suponer que la 
estancia no fuese muy breve, no es posible determinar si 
volvió de nuevo a Oriente El año 415 o 416, Casiano se 
encuentra en Marsella, donde se establece como sacerdote 
y funda dos monasterios, uno para hombres y otro para 
mujeres, que se suelen identificar, respectivamente, con 
los de San Víctor y San Salvador Aconseja a Cástor, 
obispo de Apt, en la fundación de su novellum monasterium 
Su principal ocupación es organizar el monacato occiden- 
tal, ya establecido en Lérins, en conformidad con las tradi- 
ciones apostólicas Asistido por la experiencia monástica 
vivida en Oriente, Casiano se propone integrar en el mo- 
nacato occidental el estilo de vida cenobítico con los ele- 
mentos esenciales de la anachoresis 

Animado por el obispo Cástor, Casiano compone en 
Marsella sus escritos monásticos el De tnstttutis coenobto- 
rum, dedicado a Castor, y las Conlattones (entre el 420 y el 
430), y el De incarnatione (hacia el 430) Falleció hacia el 
435 y fue inmediatamente venerado como santo en 
Oriente y Occidente 

Estudios A HOCH, Zur Heimat des hl Job Cassianus ThQ 
82(1900)43-69 (originario de Siria), S MERKLE, Cassian kein Sy- 
rer íbid , 419-442 (contra Hoch), O ABEL, Sludien zu dem gallis- 
chen Presbyter Johannes Cassianus (Munchen 1904), A MENAGER, 
La patrie de Cassien EO 21(1921)330-358 (Escitopohs, en Gali- 
lea), J B THIBAUT, L'ancienne liturgie galluane (París 1930) 
apéndice Etude biographique sur J Cassien p 102-120 (originario 
de Sert cerca de Biths), F J DoLGER, Der Ausschluss der Besesse- 
nen AC 4(1934)122-125 (Dobruja), M Olphe-Galliard DSp 
11(1937)214-276, E SCHWARTZ, Lebensdaten Kassians ZNW 38 
(1939)1-11, L Cristiani, Cassien I II (París 1946), M Cap 
PUYNS DHGE XK1949U319-1348 (origen provenzal bibl ), 
M Rothenhausler EC 111(1950)1001-1004, E Griffe, Cassien 
a-t-il efe pretre d'Antiocbe? BLE 55(1954)140 145, J C Guy, 
Jean Cassien, vie et doctrine spirituelle (París 1961), ID ,Jean Cas- 
sien, historien du monachisme égyptien? SP VIIIfTU 93] (Berlín 
1966) p 363-372 (Casiano teórico de la vida espiritual, no his- 
toriador del monacato egipcio), A S CONSTANTINESCU, Jean 



Juan Casiano 



617 



Cassien, scythe, pas romain Glasul Bisencn 23(Bucarest 1964) 
688-705, O CHADW1CK, John Cassian (Cambridge 1968), 
F PRINZ, enDizionano degli Istituti di perfezione 11(1975)633-638, 
H 1 Marrou, La patrie de Jean Cassien en Patristique et huma- 
nisme (París 1976) p 345-361, C TlBILETTl, Giovanni Cassiano 
Formazione e dottrina Aug 1 7( 1 9 7 7 )3 3 5-380 



I Obras 

Casiano es un verdadero hombre de letras, su vocabu- 
lario y sintaxis son de una persona culta que domina el 
griego, y en él acuña su terminología Es un escritor que 
sabe ser a la vez sugestivo, evocador y observador, hábil en 
la descripción del color local y en mezclar diálogos, anéc- 
dotas, imágenes pintorescas y recursos oratorios La mayor 
parte de sus escritos tienen por argumento la vida monás- 
tica, no se aventuró por las sendas de la teología mas que 
al fin de su vida, y sólo tratando de la encarnación 

Ediciones PL 49 50 (ed A Gazet | Arras Douai 1616], buen 
comentario, texto menos bueno), sobre las ediciones anteriores 
cf PL 49,1 1-26 sobre las ediciones incunables, Gesamtkatalog der 
Wtegendrucke VI (Leipzig 1934) p 218-221, M Petschenig 
CSEL 13 y 17 (1886 y 1898) 

Traducciones griegas Cf FociO, Bibhoth PG 103,661, E 
Dekkers, Les traductions grecques des ecrits patristiques latins SE 
5(1963)213 214 

Estudios B CORBETT y F MASAI, L'edition Plantin de Cassien 
Scnptonum 5(1951)60-74, P CAZIER, Cassien, auteur presume de 
/'epitome des Regles de Tyconius RE Aug 22(1976)267-297 



1 «De instttutis coenobtorum» 

La primera obra de Casiano, dedicada al obispo Cástor 
de Apt y fruto de su madurez, son los 12 libros De tnsttt li- 
tis coenobtorum, de la que pronto fueron separados como 
obra aparte los libros V-XII De octo prtncipahum vittorum 
remedus, ausentes ya de los dos manuscritos más antiguos 
(Montecasino y Autún, del siglo Vil) 

Después del prólogo-dedicatoria a Cástor, la primera 
parte (I-VI) trata de la vida del monje del hábito (I), de la 
oración nocturna según el uso egipcio (II), la oración 



Patrología 3 



21 



618 



Escritores de fas Gaitas y de la Península Ibérica 



diurna según la costumbre de Palestina y Mesopota- 
mia (III), la vida común y las virtudes propias de ella (IV) La 
segunda parte comienza con una nueva dedicatoria a Cás- 
tor, y pasa luego a tratar de los vicios que el monje debe 
combatir para alcanzar la perfecta pureza del corazón, a 
saber la gula (V), la lujuria (VI), la avaricia (VII), la 
ira (VIII), el abatimiento (IX), la acedía (X), la vanaglo- 
ria (XI) y el orgullo (XII), siguiendo el catálogo de vicios, 
codificado poco antes por Evagno Póntico (PG 40,1272- 
1276) La carta de Cástor a Casiano (PL 49,53-54) no es 
auténtica (PLS III 17) 

Casiano ofrece en esta obra una introducción a la 
doctrina interior y sublime que expondrá en las Conla- 
tiones, que ya entonces proyectaba escribir Euqueno 
compuso un resumen del De instttutis y de las Conlatto- 
nes que ha perecido K. Honselmann cree haber en- 
contrado fragmentos de esta reducción en un manus- 
crito de Paderborn (cf supra, Euqueno) El De institutis fue 
traducido al griego en el siglo V, y también de esta versión 
griega se compiló una edición abreviada (diversa de la de 
Euqueno) en dos libros, conocida por Focio, utilizada por 
el Pseudo-Nilo (PG 79,1435-1472) y publicada por Mont- 
faucon, que la tradujo al latín, utilizando un manuscrito 
propiedad del cardenal Altemps en el que figuraba como 
obra de Atanasio (PG 28,849-905) Esta reducción se lee 
en el cód Vindobonensts graec tbeol 121, del que K Wotke 
ha publicado el principio (Wien 1898) 

Ediciones PL 49,43-476 (ed Gazet), M Petschenig CSEL 
17(1888) p 3-231, J C Guy SCh 109 (1965) (con trad franc ) 

Traducciones Alemana A Abt y K KOHLHUND BtCV 
(Kempten 1879) 2 vols —Española L M y P M SANSEGUNDO 
(Madrid 1957) — Francesa E PlCHERY, Les tnstttutions cenobtti- 
ques (S Maximin 1925)— Inglesa ECS GlBSON LNPF 2nd 
ser XK1894) p 201-290 —italiana P M Ernetti (Pragha 
1956) 

Estudios F DlEKAMP, Eine moderne Titelfalschung RQ 14 
(1900)341-355, S MARSILl, Résumé de Cassien sous le nom de Ps - 
Mil RAM 5(1934)241-245, J FROGER, Mote pour recttfier l'inter- 
pretatton «Inst » 1,4,6 ALW 2(1952)96-102, K HONSELMANN, 
Bruchstucke von AuszUgen aus Werken Cassians ThGl 51(1961) 
300-304, G H BroWN, Codex Wat lat 1 1025 Casstant Instttu- 
ttones Manuscnpta 17(1973)22-27 



Juan Casiano 



619 



2 «Conlattones XXIV» 

Las Conferencias, proyectadas como continuación del De 
tnstitutis y del que, en efecto, son complemento y corona, 
comprenden tres escritos distintos, pero no independien- 
tes, el primero (1-10), compuesto a petición de Cástor de 
Apt, que fallece antes de verlo (425-426), está dedicado a 
su hermano Leoncio y a Eladio, el segundo (11-17), a los 
«hermanos» Honorato y Euqueno, el tercero (18-24), a 
los cuatro abades de Lénns Joviniano, Minervio, Leoncio 
y Teodoro Los diversos capítulos corresponden a otras 
tantas etapas de la permanencia de Casiano en Egipto 

Las conferencias 1-9 (estancia en Escete) constituyen 
un verdadero tratado sobre la perfección fin de la vida 
monástica (1) y tratado sobre la discreción (2), por el abad 
Moisés, sobre las tres renuncias, por el abad Pafnucio (3), 
sobre la concupiscencia, la carne y el espíritu, por el abad 
Daniel (4), sobre los ocho vicios principales, por Serapión 
(5), sobre el pecado, por Teodoro (6), sobre el combate 
espiritual y las fuerzas del espíritu del mal, por Sereno 
(7-8), sobre la oración y sus formas, por Isaac (9-10). 

Las conferencias de la segunda parte, acabadas el 427, 
nos llevan al comienzo de la estancia de Casiano en Egipto, 
se tienen en Panéfisis y se cree que observan un orden 
cronológico, sobre la perfección (11), la castidad (12) y la 
protección divina (13), por el abad Queremón, la ciencia 
espiritual (14), los cansinas y milagros (15), por Néstor, so- 
bre la amistad entre los perfectos (16) y sobre los propósitos 
(17), por el abad José 

Las conferencias 18-20, compuestas entre el 428 y 429, 
nos llevan a Dioicos, y tratan de las tres especies de mon- 
jes (18), por Piamón, sobre la finalidad de las vidas cenobí- 
ticas y eremítica (19), por el abad Juan, y sobre la peniten- 
cia y la satisfacción (20), por Pinufio 

Las conferencias 21-24, que Petschenig sitúa en Panéfi- 
sis, pertenecen, más bien, al período de Escete, y tratan de 
la libertad interior (21), las tentaciones de la carne (22), 
la impecabilidad que no es de este mundo (23), por Teo- 
nas, y sobre la dicha de servir a Dios (24), por Abrahán. 

Genadio conoció la obra ya en la forma en que nos 
ha llegado, mas no hay que olvidar que las tres partes 
circularon de forma independiente y que se encuentran 
reunidas por primera vez en un manuscrito de París del 
siglo IX (Nouv. acq. lat. 2170). Las conferencias proce- 



620 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



den en forma de diálogo; son 24, en razón de los 24 ancia- 
nos del Apocalipsis, y de esta forma las Conlationes se pre- 
sentan como un homenaje al Cordero. No son cursos sis- 
temáticos, sino «entrevistas» a los diversos maestros de 
espíritu, sin orden lógico, y en las que a menudo los mon- 
jes entrevistados vuelven sobre argumentos discutidos ya 
antes. 

Las Conlationes son, sin duda, la obra maestra de Ca- 
siano, y con ellas ejerció profunda influencia en la vida 
monástica de Oriente y de Occidente, y de forma especial 
en San Benito y Casiodoro. El Decreto Gelasiano incluye las 
obras de Casiano en su index, a causa, sin duda, de las Con- 
ferencias, y en particular del libro XIII y su disertación 
acerca de la mentira. Casiano, siguiendo en esto a Cle- 
mente y Orígenes, a Juan Crisóstomo e Hilario, sostiene 
que la mentira es lícita para evitar un mal mayor (XVIII 
17), tesis opuesta a la que profesan San Agustín y Santo 
Tomás de Aquino. Para contrarrestar la posición de Ca- 
siano acerca de la teología de la gracia, algunos editores, 
como A. Gazet, añaden un capítulo, el 19, al libro XIII, 
que no es más que una paráfrasis de Dionisio el Cartujo 
escrita el 1450, que atenúa el tenor del texto. Jean de La- 
vendin, abad de la Estrella, en su traducción francesa susti- 
tuyó, sin más, el libro XIII con el texto de Dionisio (París 
1636). L&Conlatio XXIII 2-4 y 10-13 figura como sermón 
entre los apócrifos de San Agustín (Serm. 102 y 103: PL 
39,1941-1943 y 1943-1946). 



Ediciones: PL 49,477-1321 (ed. Gazet); M. PETSCHEN1G: 
CSEL H (1886). 



Traducciones: Alemana: A. Abt y H. KOHLHUND: [BKV] 
(Kempten 1879). — Española: L. M. y P. M. Sansegundo (Ma- 
drid 1961).— Francesa: E. PlCHÉRY (S. Maxirrün 1920-1922); ID.: 
SCh 42.52.64(1955-1959) (con el texto del CSEL). — Holandesa: 
A. VAN Kar, Joannes Cassianus, Gesprekken l-X: Bilthoven 
\<)(,%.— Inglesa: E. C. S. GiBSON: LNPF 2nd ser. XI (1894)295- 
545.— Italiana: O. Lari (Roma 1965). 



Estudios: U. BETTI, Le «Collationes» di Cassiano in un ms. della 
Yerna: SE 21(1972-73)81-107; sobre la doctrina, cf. infra, 
p.588s. 



Juan Casiano 



621 



3. «De incarnatione Domini contra Nestorium libri VII» 

Es la última obra de Casiano, compuesta el 430 a peti- 
ción de León, entonces archidiácono de la iglesia de Roma. 
El título cambia según los manuscritos, que no son tan 
numerosos como los de los otros escritos. Casiano dispo- 
nía de una cierta documentación, que le había sido facili- 
tada por el archidiácono León, al que dedica la obra, y en 
particular de algunos sermones de Nestorio. 

Casiano achaca al pelagianismo la responsabilidad de la 
nueva herejía. El error de Leporio es fruto de la siembra 
pelagiana (De inc. I 4). La herejía de Pelagio ha dado ori- 
gen a las desviaciones de Nestorio, patentes en sus homilías. 
«Jesucristo, nacido de María, es un hombre como todos 
(splttarius), que ha merecido por su vida sin tacha la unión 
con la majestad divina» (De inc. V 1). El parentesco entre 
Nestorio y el pelagianismo es denunciado también por Prós- 
pero; ya Agustín había advertido la relación entre pelagia- 
nismo y cristología (J. Plagnieux). 

Casiano defiende la unión de las dos naturalezas en la 
unidad de una misma substancia, de una misma persona: 
ubi vides inseparabilem penitus Christi ac Dei esse substan- 
tiam, inseparabilem quoque agnosce esse personam (III 7). El 
título de theotokos dado a María proviene de la Escritura, de 
la que Casiano aduce, sin orden, numerosos testimonios 
tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, a los que 
añade un verdadero repertorio de textos patrísticos (VII 
24-30). Al fin, el autor, con acentos patéticos, insta a los 
fieles de Constantinopla a permanecer dóciles a las ense- 
ñanzas del obispo Juan. 

La composición del tratado es poco compacta; el tra- 
zado, poco perspicuo, y la formulación teológica, poco se- 
gura, con expresiones que no distan mucho de Nestorio. 
Casiano no es teólogo de oficio y carece del genio especu- 
lativo de los Padres Capadocios o de Agustín. Se desquita 
con su capacidad de percibir las repercusiones de las ver- 
dades dogmáticas en el orden espiritual. La trabazón entre 
cristología y espiritualidad es para él evidente: si Cristo no 
es a la vez hijo del hombre e hijo de Dios, vano es el 
esfuerzo por aspirar a la divinización prometida y ceden 
los cimientos sobre los que se asienta la vida monástica y la 
vida cristiana en general. Casiano, en efecto, capta con par- 
ticular perspicacia el significado existencial de las verdades 
dogmáticas. 



622 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

Ediciones: PL 50,9-270 (ed. Gazet); M. PETSCHENIG, CSEL 17 
(1888)255-291. 

Traducciones: Alemana: A. ABT y H. KOHLHUND [BKV] 
(Kempten 1819).— Inglesa: E. C. S. Gibson. LNPF 2nd ser. XI 

(1894)547-621. 

Estudios: Ch. Brand, Le «De incarnatione Domini» de Jean 
Cauien. Contribution d l'étude de la chrtstologie en Occident d la veille 
du Loncile d'Éphhe, Diss. (Strasbourg 1954); P. CoURCEULE, Sur 
quelques fragments non tdentifiées... de la B. V., en Recueil de tra- 
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Le grief de complicité entre erreurs neslorienne et pélagienne. 
D'Augustin a Cassien par Prosper d'Aquiiaine? : REAug 2(1956) 

391-403; B. MOREL, De invloed van Leporius op Cassianus: BiNJ 2 1 

(1960)31-52. 



II. Doctrina 

1. La perfección monástica 

Las Institutiones y las Conlationes, escritas para los mon- 
jes, definen las leyes fundamentales de la vida monástica. 
Casiano pone remedio a las improvisaciones del monacato 
galo con el método y la experiencia del monacato oriental. 

«Los monasterios — escribe — perpetúan la vida apostó- 
lica, es decir, la vida de la Iglesia primitiva, congregada, en 
torno a los apóstoles, en Jerusalén. Los fieles que cultiva- 
ban en sí el fervor apostólico abandonaron las ciudades 
para vivir, lejos de la contaminación del mundo, el ideal de 
la comunidad apostólica» (Conl. XVIII 5). Los monjes, le- 
jos de ser innovadores, son los continuadores de la tradi- 
ción de la era apostólica, cuyas exigencias esenciales eran 
la renuncia a toda forma de propiedad privada, la sumisión 
de la propia voluntad a la obediencia y la consagración to- 
tal de sí a Dios mediante la continencia corporal y la pu- 
reza del corazón. Aunque el monacato fue en sus orígenes 
comunitario, el presbítero de Marsella distingue dos for- 
mas de realizarlo: la de los cenobitas y la de los anacoretas. 
Los primeros profesan vida común como la comunidad 
apostólica; los segundos siguen las huellas de ermitaños 
como Pablo y Antonio, tomando por modelo a los santos 
del Antiguo Testamento, como Elias y Elíseo, o del 
Nuevo, como Juan Bautista, según enseñaban los maestros 



Juan Casiano 



623 



alejandrinos. Casiano prefiere a los segundos, que consi- 
dera «más sublimes» (Inst. V 36). 

La doctrina espiritual de Casiano no se presenta en 
forma de sistema bien organizado, carencia que obedece 
tanto al estro peculiar de su autor como a la mayéutica de 
preguntas y respuestas empleada en las Conlationes. Su ex- 
posición se apoya en la Escritura, en la tradición de los 
antiguos y en su experiencia personal. El Espíritu Santo, 
que ha inspirado la Biblia, es, asimismo, el maestro inte- 
rior que no puede contradecirse, y el monje debe, por 
tanto, confrontar su experiencia con la Palabra. La profe- 
sión monástica tiene como punto de partida la llamada de 
Dios (Conl. III 3-5), suerte de éxodo que es, a la vez, re- 
nuncia al mundo y seguimiento de Dios. Monje es, ante 
todo, aquel que renuncia: abrenuntians: «para manifes- 
tar su propósito de encaminarse hacia Dios» debe empezar 
por renunciar al mundo (Inst. IV 1), con un desasimiento 
exterior y material emparejado con la renuncia a los malos 
hábitos, a las pasiones y a los vicios. Debe, pues, entablar 
una lucha espiritual contra el «hombre carnal» y contra los 
asaltos e insidias del demonio; lucha que, lejos de abatirlo, 
estimula sus recursos y el vigor de su voluntad para alcan- 
zar la perfección evangélica. La purificación de los vicios 
(ocho, según la clasificación de Evagrio) corre pareja a la 
adquisición de las virtudes, sobre todo de la discreción, de 
la humildad y de la paciencia, que espantan los vicios y 
hacen brotar la caridad; la caridad, en fin, predispone a la 
contemplación de las cosas divinas e implanta la pureza de 
corazón, la paz y la tranquilidad. Mentís nostrae puritas 
tranquillitasque es la versión que Casiano propone de la 
apatbeia de los ascetas orientales (Conl. 17). 

Esta es la primera etapa de la senda de la perfección, y 
corresponde a la vida cenobítica, cuyo fruto es la scientia 
actualis; coincide, pues, con la ascética propiamente dicha. 
De aquí se pasa poco a poco al «estado sublime», que in- 
troduce en la scientia spiritualis: el monje puede ya aden- 
trarse solo por la soledad del desierto y guiar a otros por la 
senda ya recorrida. Esta cima de la vida espiritual se carac- 
teriza, ante todo, por la oración elevada, que se encumbra 
hasta el éxtasis con iluminaciones, impulsos y gozo inefa- 
ble. El alma rebosa de frutos espirituales y permanece 
junto a Dios en incesante oración (Conl. IV 2). 

Estas delicias espirituales van acompañadas por purifi- 
caciones pasivas y toda suerte de pruebas, por las que el 



624 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



varón perfecto se libera plenamente de todo apego y se 
abandona con toda su pobreza al beneplácito divino. En 
esta nueva condición, que cabría llamar nupcial, se con- 
suma el matrimonio espiritual, unión íntima que los Padres 
llaman «unidad» realizada (Conl. X 7). Este estado de cari- 
dad devuelve al alma perfecta la sencillez de la inocencia y 
la integridad original (Conl. X 11). 

2. De la Escritura, a la oración inflamada 

En su directorio monástico, Casiano concede impor- 
tancia capital a la Escritura y a la oración. La primera con- 
duce a la segunda bajo la acción de un mismo agente que 
es el Espíritu Santo. La Biblia es el libro y la lectura por 
excelencia del monje. Las numerosas citas bíblicas de las 
lnstitutiones y de las Conlationes y las diversas lucubracio- 
nes sobre la Escritura permiten apreciar el lugar que los 
libros sagrados ocupan en la espiritualidad monástica, en la 
que advertimos, asimismo, la influencia y el espíritu de 
Orígenes. 

Si la búsqueda del Reino de Dios es el objetivo fun- 
damental del mundo (Conl. I 13), la lectura y meditación 
incesante de la Biblia a lo largo de su itinerario es el medio 
más seguro de alcanzarlo. El monje debe, en consecuencia, 
meditar sin cesar en algún texto de la Escritura (v.gr.: un 
versículo de un salmo) con el fin de penetrar su significado 
profundo, es decir, el sentido espiritual, con pureza de co- 
razón, tarea que debe realizarse, sobre todo, con el Salte- 
rio. La regla de oro es, pues, asimilar la oración bíblica 
hasta que se convierta en nuestra oración personal. «Apli- 
caos con resolución y asiduidad a la lectura del texto sa- 
grado — dice el abad Néstor — hasta que esta meditación 
incesante impregne vuestra alma y la conforme, por así de- 
cir, a su imagen» (Conl. XIV 10). El monje no la recita ya 
como obra del profeta, sino como obra suya propia y como 
su oración personal. Lejos de distraernos de nuestras ocu- 
paciones, la meditación bíblica hace que nuestro espíritu se 
concentre en lo que constituye la razón de ser de nuestras 
obras y ocupaciones y en Aquel que las inspira. Este ejer- 
cicio, amén de purificar y transformar nuestro espíritu, re- 
nueva la faz de la Escritura: «En proporción a nuestro pro- 
greso crecerá la belleza de un significado más profundo» 
(Conl. XIV 11). 



Juan Casiano 



625 



Gracias a esta meditación de la Escritura, el monje des- 
cubre detrás del texto «la presencia viva de Aquel que la 
inspira», elevándose a un diálogo u oración en la que el 
alma por lo regular calla para dejar hablar a Dios y percibir 

10 inefable. Esta «oración continua» conduce, finalmente, a 
la realización del ideal monástico, que es, en la concepción 
de Casiano, la adhesión ininterrumpida a Dios y a las cosas 
divinas (Conl. I 8), cuya forma más sublime es la oración 
inflamada. 

Esta oración inflamada es, para Casiano, «una mirada a 
Dios solo, una gran llama de amor», y es un tema domi- 
nante que entusiasma a nuestro monje. 

«Esta oración, que es toda ella una llama y que muy 
pocos conocen, es, en sentido estricto, inefable y trans- 
ciende todo sentimiento humano. El alma esclarecida por 
una luz superior no pronuncia ya palabras humanas, que 
son siempre inadecuadas, sino que se sumerge en una ma- 
rea creciente de todos los afectos santos, manantial abun- 
doso del que brota su oración desbordante, que se ex- 
pande de forma inefable hasta Dios» (Conl. IX 25). 

La oración ocupa un amplio espacio de la obra de Ca- 
siano. A ella consagra varias conferencias (9 y 10; cf. Inst. 

11 y III). En ellas comenta brevemente el padrenuestro y 
expone las cuatro formas de oración según el esquema 
paulino, del que es cima la oración perfecta u oración in- 
flamada, en la que Biblia y oración se funden (Conl. IX 
18-25; 15). 

3. Gracia divina y libertad humana 

La conferencia 13, De protectione Dei, atribuida al abad 
Queremón, en la que trata de conciliar la gracia divina con 
la libertad humana, provocó vivaces reacciones. Próspero 
de Aquitania le replicó con su obra polémica De gratia Dei 
et libero arbitrio contra Collatorem (PL 51,213-276). Sería 
peligroso juzgar la cuestión a través de un adversario que 
era además agustiniano de forma incondicional, al menos 
cuando respondió a Casiano. Si el pelagianismo nació en 
medios monásticos como reacción contra el relajamiento 
de las costumbres y para estimular la iniciativa personal, 
Juan Casiano advirtió inmediatamente el peligro, y tomó 
posición netamente contraria en su libro De incarnatione, 
posterior a las Conlationes. En el De institutis, la doctrina 



626 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

de Juan Casiano sobre la gracia es clásica e irreprochable, 
sostiene la necesidad absoluta de la gracia, sin la que nada 
es posible (Inst V 21), y sigue la doctrina de San Juan 
Crisostomo (Hom 4 in Gen 1 ) Entre el De tnstttutis y las 
Conlationes, Agustín escribe el 427 su De correptione et gra- 
fía, libro que turbó profundamente los medios monásticos 
de Provenza y Hadrumeto ^De qué sirven los ejercicios 
ascéticos, se preguntaban, si la predestinación es absoluta y 
todo se debe a la gracia 5 

Casiano, uno de los dos luminares de Occidente, no 
podía esquivar con el silencio el difícil problema de las 
relaciones entre la gracia y la libertad, y se vio en la nece- 
sidad de intervenir en el debate suscitado por la controver- 
sia pelagiana con la célebre conferencia 13 Procede con 
tacto y discreción, aunque no lo quieran reconocer las acu- 
saciones tendenciosas de Próspero Solícito de la orto- 
doxia, el monje de Marsella abrigaba la convicción de colo- 
carse dentro de la fe tradicional, sacada de los teólogos y 
maestros espirituales de Oriente, y en especial del gran 
obispo de Constantinopla Juan Cnsóstomo No se con- 
sideraba, pues, un innovador Maestro de espíritu más 
que metafísico, psicólogo mas que teólogo, el monje de 
Marsella es, ante todo, un guía de almas que ensena el 
combate espiritual Procede, pues, de forma empírica y no 
especulativa Se opone a la predestinación al mal y a toda 
forma de limitación de la salvación universal y sostiene sin 
asomo de ambigüedad que la buena voluntad inicial es ya 
don del Señor (Conl III 19) 

Siendo, ante todo, un psicólogo, describe la actitud 
concreta del monje, que, aun esperando todo de la gracia, 
emplea todos los medios que están al alcance de su liber- 
tad Fiel a la teología griega, cree que la caída original no 
corrompió totalmente al hombre, sino que le dejó una 
cierta posibilidad de hacer el bien Aunque enfermo y 
caído, el hombre es capaz de realizar actos buenos «Adán 
no perdió con la caída — en expresión de Gén 3,22 — la 
ciencia del bien que había recibido» 

Como ya advertimos al hablar del De mcarnatione, Ca- 
siano es poco afortunado en la expresión teológica, la for- 
mulación de la doctrina carece de vigor y de rigor, no dis- 
tingue adecuadamente el orden natural y sobrenatural, y, si 
bien sostiene que Dios «nos inspira la buena voluntad ini- 
cial» (XIII 3), habla luego de un «comienzo de buena vo- 
luntad» (XIII 8), por el que «Dios, viendo nuestra volun- 



Juan Casiano 



627 



tad inclinarse al bien, viene en nuestra ayuda, nos guia y 
sostiene» (XIII 1 1 ) Juan Casiano, pues, se esfuerza por 
defender los dos extremos de la cadena, la necesidad de la 
gracia y «la libertad de amar u olvidar a Dios» (Conl XIII 
12), pero no acierta a descubrir el punto en que ambos 
extremos se sueldan 

Casiano ha recorrido un itinerario espiritual diverso del 
de Agustín, y ello repercute en su concepción de la gracia 
Hijo de una familia cristiana y fervorosa, su formación re- 
ligiosa lo oriento con «naturalidad» hacia la vida monás- 
tica Agustín, en cambio, vivió la experiencia de la «dese- 
mejanza» y del triunfo de la gracia soberana El maestro de 
Marsella busca unawá media entre las tesis pelagianas, que 
reprueba, y el rigorismo de ciertas afirmaciones agustinia- 
nas, vía media que fue calificada en el siglo XVII, con poco 
acierto, semipelagianismo Juan Casiano profesa, más bien, 
un semiagustinismo, o, si se quiere, un agustinismo miti- 
gado 

4 Fuentes e influencia 

La doctrina espiritual de Juan Casiano tiene su origen en 
la tradición bíblica, teológica y monástica de la iglesia griega 
Se apela a menudo a la tradición, cita dos veces elPastor, de 
Hermas Su concepción de la libertad, del pecado original y 
de la antropología depende de Ireneo de Lyón 

El ambiente cultural y teológico del monje de Marsella 
es, ante todo, alejandrino, perceptible especialmente en su 
exégesis espiritual de la Esentura Es fácil detectar su de- 
pendencia de Clemente y de Orígenes en la teoría de 
las pasiones y se apropia la doctrina ongeniana de la pu- 
rificación del corazón y el catálogo de los ocho vicios 
propuesto por Evagno Póntico La doctrina de la scientia 
spmtuahs y de la oración contemplativa le vienen de Orí- 
genes y Evagno, bien sea directamente o, si se prefiere, 
por dependencia de fuentes comunes Casiano se reconoce 
admirador y deudor de Juan Cnsóstomo haec quae ego 
scripsi, lile me docuit (De inc VII 31) 

Esta voz de Oriente, y a pesar del Decreto gelasiano, que 
la incluirá entre los opuscula apocrypha (apócrifo era, más 
bien, el Decreto), resonará sin cesar en Occidente En Ca- 
siano se inspirarán Fausto de Riez, y luego las diversas re- 
glas monásticas, la Regula magistri y San Benito Casiano 



628 



Escritorei de las Gaitas y de la Península Ib'ertca 



aparece junto a los grandes maestros en las compilaciones 
carolingias de Alcuino y Rábano Mauro El elevado nú- 
mero de manuscritos es testimonio elocuente del interés 
que la iglesia latina concedió a este escritor, que el carde- 
nal Bona llamará perfectionts monasttcae perfecttssimus ma- 
gister 

Estudios J LAUGIER, S Jean Cassien et sa doctrine sur la grace 
(Lyon 1908), L Wrzol, Dte Psycbologie des J C DT 5( 1918)18 1- 
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León de Bourges 



629 



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and Cassien Studia monástica 19(1977)7-18, C LEON ardí, Alie 
origim della cristianita medievale Giovanni Cassiano e Salviano di 
Warsigha Studi medievah 18(1977)491-608 



LEON DE BOURGES 

León, obispo de Bourges, escribió con Victono, obispo 
de Le Mans, y Eustoquio, obispo de Tours, una eptstula ad 
eptscopos et presbyteros infra tertiam provtnctam constttutos 
Los tres obispos, que habían asistido al concilio de Angers 
del 4 de octubre del 453, comunican la decisión común de 
deponer a los clérigos que recurriesen a los tribunales civi- 
les en vez de a los eclesiásticos. Hinschius refiere que esta 
carta se leía en el manuscrito B.19 del Palacio Borbón, de 
París, que contenía, asimismo, la colección de decretales 



630 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

pseudoisidonanas Fue publicada en 1524 por J Merlin en 
su colección de concilios con 94 cartas atribuidas a León 
Magno, cambiando en la inscripción tertiam por Thractam 
En su edición de León Magno, P Quesnel (París 1675), 
acogió las cartas editadas por J Merlin, y de ahí la carta ad 
eptscopos paso con ellas a PL 54,1239-1240 J Sirmond fue 
el primero en devolverla al obispo de Tours Tillemont 
(Memotres XVI 770) duda de su autenticidad, que, en 
efecto, no es del todo clara (Gnffe) 

Ediciones PL 54 12 39 1240 (td Quesnel París 1675) Ch 
Munier, Concilla Galliae CCL 148 136 (reproduce la ed SlR 
MOND Concilla antiqua Galliae [París 1629] I pll9) 

Ettudiof L DuCHESNE, Faites episcopaux de l anctenne Gaule 
(Pans 1900) II p 244 246 C Silva Tarouca, Suovt studi tulle 
anttche lettere dei Papt Greg 12( 193 1 )9 E Griffe, La Gaule chre 
tienne a l epoque romaine (Pans 1966) II p N2 



LEPORIO 

Monje y luego sacerdote, Lepono, como refiere Juan 
Casiano, era natural de Trevens, «la principal ciudad de 
los belgas» A causa, sin duda, de las invasiones barbaras, 
abandono la región y se estableció en el sur, acaso en Mar- 
sella, donde vivió como monje Hacia el 418 empezó a 
difundir una doctrina errónea sobre la encarnación, a juz 
gar por la retractación que hubo de firmar, y fue conde- 
nado por Proculo, obispo de Marsella, de acuerdo con otro 
llamado Cillenius Lepono con sus secuaces se refugio en 
Africa junto a San Agustín, siguiendo el consejo de los 
obispos galos (AUG , Ep 219) Se estableció en Hipona, y 
probablemente se asocio al clero de la ciudad (AUG , 
Ep 213, Serm 356) Bajo la influencia de San Agustín, Le 
pono abandono su error y suscribió una retractación, co- 
nocida como Libellus emendationis stve sattsfactioms ad epi- 
scopos Galhae, que fue enviada a las Gallas, garantizada por 
los obispos de Cartago e Hipona El 430, los monjes de 
Constantinopla la citan como documento de la ortodoxia 
(GENADIO, De vir til 60 [595]) 

El Ltbellus es un documento importante para la doc- 
trina cnstologica Lepono profesa en el la unión hiposta- 
tica, en razón de la cual sic dicimus quae erant Dei transisse 



Lupo de Troyes 



tn hominem, ut omnta quae erant hominis in Deum venirent 
(PL 31,1224) La enseñanza de Agustín permitió al monje 
entender lo que la teología llamara luego la commumcatio 
tdtomatum El Ltbellus documenta la cristologia latina de 
principios del siglo V, en la que se advierte, sobre todo, el 
influjo de Tertuliano, y como profesión de fe ortodoxa 
sera citado por Casiano (De tnc 15), León Magno 
(Ep 165,6), el Pseudo-Atanasio (De Trtn X 53), Arnobio 
(Confita II 8), Juan II (Ep 3) y Facundo de Hermiana (Pro 
defensione trium cap I 4 ) 

Ediciones PL 31 1221 1230 (ed J Sirmond) P Glorieux 
Prenestorianis/ne en Occtdent [Monumenta chnstiana selecta 6] 
(Tournai 1959) 

Estudios A TRAPE, Un caso di nestorianismo prenestoriano en 
Occidente CD 155(1943)45-67 CH Brand Le «De Incarnattone 
Domini de Jean Cassien Contributton a letude de la christologie en 
Oaident a la letlle du concile d Epbese Diss (Strasbourg 1954) 
B MOREL, De invloed lan Leporius op Cassianus BiNJ 
21(1960)31 52 F DE BEER, Une tessere dorthodoxie le «Ltbellus 
emendattonts» REAug 10(1964)145 185 (Estudio fundamental y 
completo) A CHAVASSE, Le dosster de Leporius et le 1 X du De 
Trtnttate» Pseudo-Atbanasten RB 74( 1964)3 16-3 18 E Griffe, 
La Gaule chrettenne a l epoque romaine (París 1965), II p 356-358 
J L Maier, La date de la retractatton de Leporius et celle du sermón 
196 de j Augusttn REAug 1 1(1965)39-42 J Mehlmann, Tertu 
lliani «De carne Christt» a Lepono monacho citatus SE 
17(1966)290-301 R WEIJENBORG, Leo der Grosse und Sestorius 
Emeuerung der Fragestellung Aug 16(19 7 6)353-498) (niega la 
existencia de Lepono y la autenticidad del Ltbellus mas con afir- 
maciones que con pruebas) 



LUPO DE TROYES 

Nació hacia el 395 en Toul, de familia aristocrática, y 
recibió una educación esmerada Hacia el 418 caso con Pi- 
nieniola, hermana de Hilario, obispo de Arlés y miembro 
de una de las familias mas distinguidas de la región La 
influencia de Honorato, fundador de Lerins y pariente cer- 
cano de la esposa, no fue, sin duda, ajena a la decisión de los 
esposos de renunciar al mundo y conducir una vida de 
conversión Lupo marcho a Lenns para vivir con Hono- 
rato Al cabo de un año viajo a Macón para distribuir entre 
los pobres lo que le quedaba de sus bienes Al pasar por 



632 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

Troyes fue requerido como obispo de la ciudad para su- 
ceder a Ursus Como obispo se consagró a su clero y a su 
grey, mas no abandono la vida monástica Dos años mas 
tarde acompaño a San Germán a Bretaña para oponerse al 
pelagianismo Gracias a su intervención, la ciudad de Tro- 
yes se salvó de las hordas de Aula El santo obispo falleció 
el 479, tras cincuenta y dos años de episcopado La Vtta 
s Lupi (BHL 5087), escrita poco después de su muerte, es 
un documento que merece crédito (Bolandistas, Gnffe), 
de otro parecer es B Krusch, que la considera una compo- 
sición tardía Sidonio Apolinar envió a Lupo cuatro cartas 
(PL 58,551 554 558 626) Lupo escribió, con el obispo Eu- 
fonio, una breve carta a Talasio, obispo de Angers De so- 
lemmtattbus et de bigamts cieñas, et ns qui conjugatt assu- 
muntur, en respuesta a diversas cuestiones relativas a la 
disciplina eclesiástica 

Ediciones PL 58,66 68 (GALLANDO, la ep 1 (PL 58,6?) es una 
falsificación de J Vignier, Vita s Lupt, en B Krusch MGH, ser 
mer VII p 284-302 

Estudios J Havet, Les decouvertes de Jerome Vignier Bibho 
theque de l'Ecole de Chartres 46(1895)252 254, E GRIFFE, La 
Gaule Chrettenne a l'epoque romaine (París 1966) II p 301 304, 
P Viard Bibhotheca sanctorum VIII (1966)390-391 



MUSEO DE MARSELLA 

A Museo no le han dedicado la debida atención los 
historiadores de la antigüedad cristiana, pero merece ser 
destacado Sacerdote culto, conocedor de las Escrituras, 
compiló, por indicación primero del obispo Veneno y 
luego de Eustasio, como refiere Genadio (De vtr til 
79[80]), un leccionano (leettones tottus anm), un responso- 
nal (responsoria psalmorum capitula), un sacramentarlo y, 
probablemente, un homihano Los historiadores han tra- 
tado de reconstruir pacientemente la obra litúrgica de Mu- 
seo Fragmentos del responsonal se encuentran, quizá, en 
un manuscrito de París (BN, nouv acq 1628) El lecciona- 
no se lee, acaso, en el cód Wissenburgensis 76, de princi- 
pios del siglo VI, con lecturas del Antiguo y del Nuevo 
Testamento (LOWE, 1392), hipótesis más que dudosa en 
sentir de C Vogel 



Prospero de Aquttania 



633 



Estudios G Morin, Fragments tnedits et jusqu a present uní 
ques d'anttphonaire galluan RB 22(1905)329-356, ID EL 
51(1937)3-12, A Baumstark OC 3(1936)114-119, A Stui 
BER, Libelh saíramentorum Romant (Bonn 1950), A DoLD, 
Das ateste Liturgtebuch der lateinischen Kircbe [Texte und Arbei- 
ten, 26-28] (Beuron 1936), L C MoHLBERG EL 
51(1937)35 3-360, K GAMBER, Das Lektionar und Sakramentar des 
Musaeus von Marsilta RB 69(1959)198-215 (sena el conservado 
en Biblioteca Ambrosiana, M 12 Sup ) Sobre la atribución a 
Claudiano Mamerto, cf G MoRIN RB 27(1910)41 74 Id , La 
lettre preface du «Comes ad Constantinum» RB 30(1913)328 331 
G BERTl, // ptu antteo lezionarto della Chtesa EL 
68(1954)147-154 

POLEMIO SILVIO 

Historiador de las Gallas de mediados del siglo V, 
amigo de Hilario de Arles y de Euquerio de Lyon, funcio- 
nario, al parecer, de la corte imperial antes de abrazar el 
estado eclesiástico Su producción literaria se ha perdido, a 
excepción del Laterculus, dedicado a Euqueno y com- 
puesto hacia el 448-449 Es una especie de calendario 
mensual en el que se intercalan los nombres de emperado- 
res y cónsules romanos, los nombres de las provincias, 
nombres de animales, un computo pascual y, en apéndice, 
los monumentos de Roma, un resumen de la historia uni- 
versal, las voces vartae antmahum y una lista de pesos y me- 
didas Esta suerte de enciclopedia, índice de la decadencia 
de la época, se conserva en un solo manuscrito (Bruselas 
10614-10729, del siglo XII) que perteneció a Nicolás de 
Cusa 

Edición (CPL 2256) Th Mommsen, MGH, AA IX 
(1891)518-551, CIL I 2 p 254-279 (calendario), R Valentini 
G ZUCCHETTI, Códice topográfico della Citta di Roma (Roma 
1940) I p 305-310 (lo que se refiere a la topografía de Roma) 

Estudios K Ziegler PWK XXI 1260-1263 

PROSPERO DE AQUITANIA 

Lo poco que sabemos de la vida de Próspero lo debe- 
mos a Genadio (De vtr til 85[86]) Nació en Aquitania a 
fines del siglo IV y estudió en escuelas galo-romanas, en las 
que adquirió una sólida formación clásica, se trasladó luego 



634 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



a Marsella, la «Nueva Atenas», acaso para escapar de las 
revueltas políticas y atraído también por el ambiente 
teológico-monástico de San Víctor y de Lénns Prospero, 
que no fue ni sacerdote, ni obispo y ni aun clérigo, sino 
siempre seglar, mantuvo, ciertamente, relaciones con los 
monasterios de la Provenza, aunque no se incorporo a nin- 
guno de ellos 

Hacia el 426, cuando comienza la controversia semipe- 
lagiana, se encontraba en Marsella Fue un defensor deci- 
dido de San Agustín, y a él recurre por carta junto con 
Hilario, que debía de ser originario de Africa Agustín les 
envía el De praedesttnatione sanctorum y el De dono perseve- 
rantiae, que eran en origen una sola obra Muerto Agustín, 
Prospero viaja a Roma para obtener la condenación de 
las ideas profesadas en Marsella y Lénns, y provoca la 
carta de Celestino I a los obispos de las Gallas (PL 
50,528-530), que le decepciono, tardando en comprender 
que no era preciso ser mas agustiniano que Roma. Vuelto a 
Marsella, reanudó la polémica y por los años 432 al 434 
publico sus principales escritos Con la muerte de Casiano, 
la polémica se aplacó Próspero entonces se traslada a 
Roma y presta sus servicios a León Magno, sin por ello 
convertirse en su notartus De la teología militante pasa a 
tareas y obras más serenas, como su comentario de los 
Salmos y los Capitula (434-442) Según Genadio, inter- 
vino en la redacción del Tomus ad Flavianum (PL 54,755) 
En el De vocatione ommum gentium expone la doctrina de la 
predestinación universal a la salvación Se ejercita en la 
versificación y compila en dísticos un florilegio agustiniano 
y los Epigrammata ex sententus s Augustini Su Chronica, 
en la que trabajará hasta el fin de sus días, llega hasta el 
455, año en que interviene en la controversia pascual De- 
bió de fallecer poco después. 

Estudios L Valentín, S Prosper d'Aquttatne (Toulouse-Pans 
1900) (útil aun para las cuestiones literarias, pero superado para 
las históricas y teológicas, sobre el libro, L CoUTURE BLE 
2[ 1900)269-282, 3[ 1901] 33-49), B Boreixi, S Prospero d'Aqut- 
tanta e ti gtudtzio della sotna (Carpí 1907), R HELM PWK 
23 1(1959)1193-1204 (depende demasiado de Valentín y des- 
cuida la restante bibl franc ), G BOSIO Bibliotheca sanctorum X 
(1968)1193-1204 



Prospero de Aquitania 

I Obras 



635 



Próspero es un literato clasico por lengua y vocabulario 
y enemigo decidido de los neologismos Discípulo de reto- 
res, ama la forma oratoria, el tono patético y la ironía, la 
antítesis, la aliteración y la rima, y cultiva el cursus El autor 
del De ingratis maneja el griego con garbo suficiente para 
permitirse juegos de palabras en esa lengua, y no son raras 
las expresiones felices por el acuñadas (v gr Mens in vul- 
nera, vulnere mrgit De tngr 592) Demuestra facilidad para 
la versificación y dominio, sobre todo, del dístico y del 
hexámetro, sin ser un innovador Conoce a Virgilio, imita a 
Lucrecio y, a veces, a Ovidio Su preocupación constante 
es utilizar su cultura clasica al servicio de la teología, que 
es su ínteres primordial Su principal fuente de inspiración 
es la Biblia Prospero se distingue, ante todo, por la preci- 
sión de su pensamiento, la flexibilidad de la expresión, la 
capacidad de juzgar, la claridad de la exposición y el rigor 
de su argumentación 

Ediciones Primera ed de las obras completas (Lyon 1539), ed 
J B Le Brun des Marettes y LU Mangeant (París 1711) PL 51, 
la mayor parte de sus escritos, entre los spurta de Agustín = PL 
45, la ed de P y G Ballerini del De vocatione, en PL 51,647ss, 
entre las obras de León Magno las Praeter sedts apostólicas ep 
auctontates, en PL 50,531 y 84,682, sigue, por lo general, la epís- 
tola de Celestino a los obispos galos, la ed de CCL 68A (1972) 
comprende la Exposttto psalmorum (P CALLENS) y el Líber senten- 
ttarum (M GASTALDO) Sobre los mss cf F SciUTO, Sonnulla de 
codutbus MSLC 9(1959)19-24 



1 Cartas 

La Eptstula ad Rufinum (PL 51,77-79 y 45,1793-1802) 
es una exposición excelente de la doctrina agustiniana de la 
gracia y una especie de ensayo de sus futuros tratados La 
eptstula ad Augustinum (entre las obras de Agustín PL 
33,1002-1007) es de fines del 428 Se ha perdido otra 
carta dirigida también a Agustín Prospero intervino en la 
redacción de las cartas de León Magno, y en especial en el 
Tomus ad Flavtanum La Eptstula ad Demetriadem (proba- 
blemente, del mismo autor del De vocatione omntum gen- 
tium, en opinión de Arnauld y Quesnel contra los Balle- 
nni) es la más discutida, CPL 529 la cataloga entre las es- 



636 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

punas, B Fischer (VT 437) la considera, probablemente, 
autentica, y lo mismo piensan Valentín, Helm, Krabbe y 
Cappuyns 

Ediciones Ademas de las citadas, PL 55,161 180 (tp ad 
Dem ) K C KRABBE, Epistula ad Demetnadem [PSt 97] (Was 
hington 1965) con trad ing 

Traducción Inglesa P De Letter ACW 32 (1963) 21 37 (a 
Rufino) 38 48 (a Agustín) 

Estudios J GAlDlOZ, Prosper dA et le <T orne a Flavten> RSR 
36(1949)2^0 301 J CHENE, Le semtpelagianisme du mtdt de la 
Gaule dapres les lettres de Prosper d'A et dHtlatre a s Augusttn 
RSR 43(1955)321 341 

2 Poemas 

El De tngratis carmen o ílegi 'AxaoiOTtov (PL 51,91- 
148) Compuesto antes de la muerte de Agustín, entre el 
429 y el 430, consta de 1 012 hexámetros, agrupados en 
cuatro partes, y versa sobre «los que de la gracia carecen o 
ingratos» Prospero expone primero el pelagianismo 
(1-113), Luego, el semipelagianismo (1 14-225), que es refu- 
tado (226-564), enumera los argumentos de los semipela- 
gianos (565-800) y termina con un examen de las relacio- 
nes entre pelagianismo y semipelagianismo Es una exposi- 
ción apasionada de la doctrina de la gracia según San Agus- 
tín «Si, somos libres, pero con una libertad rescatada» 
(977) «Uno de los ejemplos de poesía filosófica mas lo- 
grados entre los que se han intentado en el cristianismo» 
(Guizot) 

Traducciones Inglesa C T HUEGELMEYER [PSt 95] (Washing 
ton 1962) (con texto) —Alemana O HAGENBUCKLE (Stans 

1920) 

Epigrammata Casi contemporáneos del poema ante- 
rior son dos violentos epigramas los Eptgrammata tn ob- 
trectatorem Augustint (PL 51,149-152) Posteriores al conci- 
lio de Calcedonia son, al parecer, los 106 Eptgrammata ex 
sententtis s Augustint (PL 51,498-532), obra que contri- 
buyo notablemente al éxito literario de Prospero El Epi- 
taphium Nestortanae et Pelagtanae haereseon, escrito después 
del 431, pues supone la condenación de Efeso (PL 
51,153-154), es el irónico lamento de una madre y una 
hija que descubren su parentesco en la tumba 



Prospero de Aquitama 



637 



Estudio D LASSANDRO Sote sug/i eptgrammt di Prospero d'A 
VetChr 8(1971)211 222 



3 Obras teológicas 

Durante su estancia en la Provenza, la producción teo- 
lógica de Prospero tiene por objeto la controversia semi- 
pelagiana en defensa de la doctrina agustiniana 

Pro Augusttno responstones ad capitula objecttonum Gallo- 
rum calummanttum (PL 51,155-174, 45,1843-1850) fueron 
escritas el 431 432 en Marsella o, según Cappuyns, algo 
después 

Pro Augusttno responstones ad capitula objecttonum Vtncen- 
ttanarum (PL 51,77-186, 45,1843 1850), escritas en el 
mismo lugar y época que las anteriores, acaso se refie 
ran a Vicente de Lenns (mas cf tnfra, Vicente de Lerins) 

Pro Augusttno responstones ad excerpta Genuenstum (PL 
51,187-202, 45,1849-1858) replican a dos sacerdotes de 
Genova (Plinval prefiere Agen) turbados por el De praedes- 
tinattone sanctorum, de San Agustín 

De gratia Det et libero arbitrio contra collatorem (sin duda, 
Juan Casiano) fue escrito en Marsella el 433 

Capitula o Praeterttorum Sedis Apostolicae eptscoporum 
auctontates de gratta Det et libero voluntatis arbitrio (PL 
45,1756-1760, 51,205-212, 50,531-537, etc ), añadida a 
menudo a la epístola de Celestino I (procede de la colec- 
ción Dionysiana), fueron compilados entre el 435 y el 442, 
Helm los considera de dudosa autenticidad 

Traducciones Inglesa J R O DONNELL FC 7 (1949) 343 418 
(Contra collatorem) P De Letter ACW 32 (1963) (res Genuen 
stum C collatorem obj Gallorum ob Vtncent Auctontates) 

Estudio M Cappuyns, L origine des «Capitula» pseudo- 
celesttmens contre le semt-pelagiantsme RB 41(1929)156 170 

Las obras del periodo romano de Prospero son menos 
polémicas LaExposttio psalmorum 100-150 depende de las 
Enarrationes de Agustín y cabe datarla entre el 431 y el 
449 La autenticidad del prologo (prologus metncus PL 
36,59) es discutida, la acepta G Monn, que lo publica de 
nuevo en RB 46(1934)36, se opone M Cappuyns (BTAM 
3 n 153), el CCL lo considera de época carolingia, obra, 
acaso, de Walafndo Strabon, y lo omite 



638 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



El Líber setentiarum ex opertbus s Augustini delibatarum 
recoge i92 sentencias que, separadas de su contexto, exa- 
geran o mitigan el genuino pensamiento agustiniano La 
compilación nene gran importancia para la historia del 
dogma, pues esta versión de Prospero es una de las formas 
en que la Edad Media conoce a San Agustín Sobre las 106 
sentencias en verso ct supra, Epigrammata 

De vocatione omntum gentium (también en PL 17,1073), 
atribuido a León Magno por Quesnel (PL 55,339), es obra 
de autenticidad muy debatida La demostración de L Va- 
lentín primero y luego de M Cappuyns, basada en la tradi- 
ción manuscrita y en argumentos internos, permite asig- 
narla a Prospero 

Ediciones Expostttones PL 51,277-426, CCL 68AU972U-21 1 
(P CALLENS) Sententiae PL 51,427-496, 45,1859-1898, CCL 
68A.221-365 (M Gastaldo) De vocatione PL 51,647-722 

Traducción Inglesa P De LETTER ACW 15 ( 1952) (De voca- 
tione) 

Estudios L Valentín, o c , M Cappuyns, L'auteur du «De 
vocattone omntum gentium», RB 39(1927)198-226, G DE Plin 
VAL RAug 1(1958)358 (contra la autenticidad), G MORIN, La 
préface metrique au commentaire sur les Psaumes de P d'A RB 
44(1934)36 40, J J YOUNG, Studies on the Style of the «De voca- 
ttone ommum gentium» ascrtbed to P of A (PSt 87] (Washington 
1952) 



4 Obras históricas 

Epitoma chronicae es una historia desde los orígenes del 
mundo al año 455 que utiliza abundantemente las obras de 
Eusebio y Jerónimo A partir del 412, la obra se muestra 
mas personal y es de excepcional interés para la historia de 
las Galias, y en particular de Aquitania Al parecer, la pri- 
mera redacción llegaba al 433, fue prolongada al 445 
(Chronicon vulgatum), y recibió luego additamenta hasta el 
455 (Cbromcon integrum), aún mas tarde se sumaron otros 
additamenta (PLS III 147-148) Mérito especial de laChro- 
nica es su interés por la historia de las doctrinas 

Edición con los «additamenta» PL 5 1,535-606, Th Mommsen 
MGH, AA IX 385-485 y 486-499 



Próspero de Aquitama 
5 Obras no auténticas 



639 



Entre las obras atribuidas a Próspero y editadas con sus 
escritos auténticos se cuentan 

La Confessio (PL 55,607-610), que le atribuye J Sir- 
mond por la indicación de dos manuscritos (Vat lat 558 y 
cf 262 y 559 y París, BN, 17413), Sirmond no aclara cual 
de los dos ha utilizado, un cotejo que hemos realizado de- 
pone en favor del 558 El Poema coniugis ad uxorem (versus 
Prospert, en el Reg lat 230) (PL 51,611-616), atribuido a 
Paulino de Ñola en la edición de Rosweyde (PL 
61,737-742) y editado por Hartel en apéndice a los car- 
mina de Paulino (CSEL 30,244-248), consta de 16 versos 
anacreónticos y 53 dísticos elegiacos El Commonttorium 
quomodo stt agendum cum Manichaeis qut confttentur pravita- 
tem nefandi erroris, entre las obras de San Agustín, PL 
42,1153-1156, y, en parte, también en PL 65,28-30, ed 
por J Zycha en CSEL 25/2,979-982 Los Prospert anathe- 
matismata et ftdei catholicae professio (ed SlRMOND en PL 
65,23-30, 42,1153-1156) es una recensión ampliada del 
Zommonitorium precedente, del 525 ó 526 (cf PLS III 1329) 
El De promissiontbus et praedicatiombus Det (PL 51,733-854, 
PLS III 149 y R Braun en CCL 60,1-223 y SCh 101 y 102) 
ha sido atribuido por Braun a Quodvultdeus El Carmen de 
divina providentia no es de Próspero (cf supra, p 400ss) El 
fragmentum de duobus testibus (PLS III 150) sena, según Har- 
nack, de Hipólito o de su secta 

Estudios A DuFOURCQ, Etudes sur les «Gesta martyrum ro- 
mains» IV (París 1910) p 44-47 (anatematismos), W BONG, VLz- 
nichaische Hymnen X Mus 38(1952)53-55, P MENNA, Ulud car- 
men quod ad coniugem mscribttur din Pauhm Nolani sitne and divi 
Prospert A Latinitas 10(1962)208-214 



II Doctrina 

Próspero consagró la mayor parte de su existencia a la 
defensa y difusión, en prosa y verso, de la doctrina de San 
Agustín, y lo hizo con destreza y fidelidad, sabiendo ate- 
nuar sin alterar Sólo su obra histórica se sitúa al margen 
de la controversia pelagiana 



640 



Escritores de las Gallas y de la Península Ibérica 



1. Defensor de la doctrina agustiniana de la gracia 

El pensamiento teológico de Próspero sobre la gracia y 
la predestinación es agustiniano; ahora bien, esta afirma- 
ción, que en conjunto es exacta, debe ser matizada. Aun 
permaneciendo fiel al Obispo de Hipona, en el discípulo 
de Aquitania se opera una evolución de posiciones rígidas 
hacia la moderación. Generalmente, los historiadores dis- 
tinguen en su obta un período de intransigencia (hasta el 
432), un período de concesiones iniciales (433-435) y un 
período de grandes concesiones (después del 435). Para 
constatar tal evolución basta comparar los primeros escri- 
tos polémicos con el De vocatione omnium gentium. La dis- 
tancia es tan marcada, que provocó dudas acerca de la 
autenticidad del segundo. 

En los primeros escritos, Próspero acentúa con energía 
la gratuidad de la gracia, tema de la Ep. ad Rufinum, y la 
predestinación, en su respuesta a los genoveses: «De los 
tirios y sidonios, ¿qué cabe decir sino que la gracia de la fe 
no les fue concedida, toda vez que la Verdad misma de- 
claró que hubieran creído si se hubieran obrado milagros 
para ellos?» (PL 5 1,198 A). Sobre la predestinación, Prós- 
pero — al tanto de los excesos de la tesis del número redu- 
cido de los elegidos — mitiga las afirmaciones agustinianas 
ya en sus Respons iones a las calumnias de los galos, soste- 
niendo que los malos son predestinados a la condenación 
en previsión de sus pecados (PL 51,158.161). La misma 
doctrina se lee en las Objectiones de Vicente, en las que se 
afirma que Dios quiere la salvación de todos y que el 
Apóstol impone a las iglesias orar por este fin universal 
(PL 51.179B; cf. 184 A y 186B). Los Capitula omiten pru- 
dentemente las cuestiones espinosas sobre la presciencia 
divina y mantienen una postura cercana a la de León 
Magno (Serm. 23,4; 35,3, etc.). Agustín no es nombrado ni 
una sola vez. El autor apela a la autoridad de la Iglesia para 
afirmar, a la vez, la necesidad y la absoluta gratuidad de la 
gracia: «Basta aceptar simplemente las decisiones de la 
Sede Apostólica». Próspero $e ha hecho romano. 

2. El «De vocatione omnium gentium» 

Es la primera obra de la literatura cristiana consagrada 
al tema de la salvación de los infieles, el primer tratado 



Próspero de Aquitania 



641 



sobre la economía divina que se injerta en la trama de la 
historia humana. Próspero divide el tiempo en tres etapas: 
ante legem, sub lege y sub gratia. El libro defiende la volun- 
tad salvífica de Dios respecto de cada individuo y de la 
humanidad entera. Dios ofrece a todos idénticas posibili- 
dades, poniendo a disposición de cada uno los medios ade- 
cuados- No hay excluidos, si no es por culpa propia. La 
universalidad de la salvación es pars fidei (PL 51,706C). 

El libro I propone soluciones parciales, mientras el II 
se eleva progresivamente a soluciones de aplicación uni- 
versal: «Es el comienzo de la doctrina que enuncia la im- 
plicación de la responsabilidad humana en la historia». El 
teólogo de Marsella abre nuevas sendas a la humanidad 
animado por intereses estrictamente misioneros. 

3. Próspero y la historia del agustinismo 

El Líber sententiarum es el primer florilegio agustiniano 
e inaugura un género literio que florecerá durante toda la 
Edad Media y será, para bien o para mal, la fuente esencial 
del conocimiento de las obras agustinianas y patrísticas. De 
su difusión es prueba evidente el elevado número de ma- 
nuscritos que han conservado la antología en las más diver- 
sas regiones de Europa; su último editor aduce dieciocho 
manuscritos. Al Liber sententiarum se sumarán los Testimo- 
nia divinae scripturae et Patrum, de Isidoro de Sevilla; el 
florilegio de Floro de Lyón y la colección fragmentaria del 
Libellus scintillarum. El Liber fue traducido en griego por 
Demetrio Kydones; lo cita Focio (Bibl. cod. 54); a él alude, 
entre otros, Hincmaro de Reims (PL 125.414Q, y dos de 
sus sentencias, la 15 y la 139, serán acogidas en el Decreto 
de Graciano. Próspero es uno de los autores antiguos que 
no faltaban en ninguna biblioteca (M. Manitius). Sus epi- 
gramas, obra clásica, figuran entre las obras más copiadas; 
existían tres ejemplares en Reichenau en el siglo IX y cinco 
en Sankt Gall en el XII y fue la primera obra de Próspero 
impresa en el siglo XV (Mainz 1496). 

Próspero no sólo legó el agustinismo a la Edad Media, 
sino que obró en la herencia del Obispo de Hipona una 
primera selección, y, respetando su pensamiento, la trans- 
formó y actualizó. Inducido por la controversia con los 
teólogos galos, abandonó progresivamente la voluntad sal- 
vífica restringida y la reprobación incondicionada, para 



642 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



afirmar, como pars fidei, la universalidad de la voluntad 
salviñca de Dios, sin detrimento de la gratuidad absoluta 
de la gracia De esta suerte hizo triunfar el agustinismo en 
el concilio de Orange y garantizo su acogida por parte de 
la escolástica, en la que domino Prospero ha podido ser 
llamado, con toda justicia, «el primer representante del 
agustinismo medieval» (M Cappuyns) 

Estudios M JACQUIN, La predestinaron au V L et V7 L stecles 
RHE 7(1906)269-300, M CAPPUYNS, Le premier representant de 
l augustinisme medieval RTAM 1(1929)309 337, L Peixano 
V Prosperi A doctrina de praedestinatione et volúntate Del salvtftia 
vMontreal 1936) J GA1DIOZ, La thristologie de r Prosper dA 
(Lyon 1947) Ch BRAND, Le «De incarnatione Domtnt» de Jean 
Cassien (Strasbourg 1954), J CHENE, Le semipelagianisme du mtdi 
de la Gaule RSR 43(1955)321 341, J Plagnieux, Le grtef de 
compítate entre erreurs nestonenne et pelagienne d'Augustin a Cassien 
par Prosper REAug 2(1956)391 403 R GANTOY, Prima sedes 
Roma Petri RB 68(1958) 1 14 117, G DE Plinval, Prosper d' A 
interprete de saint Augustm RAug 1(1958)339-355, R LOREN7, 
Der Augustintsmus Prospers von A ZKG 73(1962)217 252 (ana 
lisis de las Sententiae), C BARTNIK, L'universalisme de l'histoire du 
salut dans le «De vocatione omnium gentium» RHE 
68(1973)731 758 

RUSTICO 

Se ha conservado una misiva de acción de gracias, spe- 
ctmen erudttionis, de un cierto Rusticus a Euquerio de 
Lyon, que acompañaba el envío de dos de sus obras Per- 
sonaje oscuro, acaso, uno de los corresponsales de Sido- 
nio (Ep 2,11), que no cabe, al parecer, identificar con el 
obispo de Narbona, como quiere Wotke 

Ediciones PL 58,489 (ed Sirmond),J B PITRA, Analecta sacra 
II (Pans 1884), K Wotke CSEL 31 (1894) 198-199 (sobre el 
autor p xxiii xxiv), PLS III 46 47 

SALONIO DE GINEBRA 

Salomo y su hermano Verano eran hijos del obispo de 
Lyon Euqueno y se formaron en el monasterio de Lenns 
El primero fue nombrado obispo de Ginebra hacia el 439, 
y el segundo, hacia el 450, obispo de Vence Salomo, Ve- 



Salonio de Ginebra 



643 



rano y Ceretius, obispo de Grenoble, enviaron a León 
Magno una carta, conocida como epístola dogmática (PL 
54,887-889), acusando recibo del Tomus ad Flavtanum Sa- 
lomo asistió a los concilios de Orange y Vaison del 441 y 
442, lo encontramos después del 450 en un concilio de 
Arles, que trato cuestiones relativas al monasterio de Le- 
nns Debió de fallecer poco después de esta fecha 

Los intereses del obispo de Ginebra parecen haber 
sido, ante todo, de asunto bíblico, como ya lo pruebaa los 
dos libros de Instructtones que le dedico su padre Genadio 
nada dice de su actividad literaria En 1532, el humanista 
J A Brassicanus (Kohlburger) publico una Expositio mysttca 
tn parábolas Salomonis et Ecclesiastem, que atribuyo a Salo- 
nius No se sabe que razones lo movieron a proponer tal 
atribución, pues en el manuscrito de Viena utilizado por el 
editor se lee el nombre de Salomo en el margen y escrito 
por una segunda mano, acaso, por el mismo Brassicanus 
J P Weiss sostiene que la obra depende de Gregorio 
Magno y de Beda, y, por tanto, no la tiene por obra de 
Salomo Una Exposttio mysttca sobre los evangelios de Ma- 
teo y Juan en forma de preguntas y respuestas que figura 
en algunos manuscritos con el nombre de Salomo (Steg- 
muller 7590, 1 y 2) ha sido, asimismo, atribuida al obispo 
de Ginebra por Endres y C Curtí, que ha publicado la 
edición critica Los estudios de J P Weiss niegan la auten- 
ticidad salomana de ambas obras, y, fundándose en la tra- 
dición manuscrita y en coincidencias de estilo y genero li- 
terario, sostiene que son obra de un mismo autor que es- 
cribe en Alemania entre los siglos IX al XI 

Ediciones Exp in Parábolas Salomonis et Eccl PL 53,967-1012 
(ed J A Brassicanus), C CURTI (Catania 1964), sobre la tradi- 
ción manuscrita, C CURTI Orph 11 (1964)164-184 De evang 
Joannts, De evang Matthaei C CURTI (Tormo 1968) (ed con 
estudio critico de la tradición manuscrita y del autor) 

Estudios M BESSON, U n eveque exegete de Geneve au milieu du 
V c siecle Saint Salone Anzeiger fur schweiz Geschichte 
11(1902 1905)252-265, J A Endres, Honortus Augustodunensis 
(Kempten 1906) p 73-75, J P Weiss RELA 44(1966)482 484, 
46(1968)481 482 (Rec de las ed de Curtí), ID , Essai de datatton 
du «Commentaire sur les Proverbes», attribue abusivement a Salomus 
SE 19(1969-1970)77 1 14, ID , L'authenttctte de l'oeuvre de Salomus 
de Geneve SP X [TU 107] (Berlín 1970) p 161 167, R Etaix 
RHE 65(1970)133-135 (Rec de Curtí) 



644 Escritores de las Gahas y de la Península Ibérica 

SALVIANO DE MARSELLA 



Poco se sabe de la vida de Salviano Nacido hacia el 
400 o quizá algo antes, probablemente en Treveris o Co- 
lonia, conoció por los años 418-420 los horrores de las 
invasiones de los barbaros (De gub. VI 82-84) Su familia, 
acaso aristocrática, se preocupó de darle una esmerada 
formación No sabemos cuando recibió el bautismo Al pa- 
recer era ya cristiano cuando casó con Paladia, que era aun 
pagana (Ep. 4,7), y de la que tuvo una hija, de nombre 
Auspicióla Poco después del matrimonio abandonaron la 
ciudad natal para establecerse en el sur de las Gahas De 
común acuerdo, aquí no tardaron en decidir vivir en conti- 
nencia y distribuir sus bienes entre los pobres A los siete 
años, Salviano, dejada la mujer y la hija, se retiró a Lénns 
con Honorato, y con Hilario y Vicente atendieron a la 
educación de los hijos de Euquerio Su permanencia en 
Lénns no fue larga, pasó luego a Marsella, entrando en el 
monasterio de San Víctor, fundado poco antes por Ca- 
siano Aquí fue ordenado sacerdote hacia el 429, y vivía 
aún ahí cuando Genadio hacia el 469 ó 470 lo describe 
como «un anciano aún robusto» (De vir til 69[70]), per- 
sona «culta en las letras humanas y divinas magtster epi- 
scoporum» 

Estudios G STERNBERG, Das Chrtstentum des 5 Jhtes tm Spte- 
gel der Schriften des Salvtanus von Massilia, ThStKr 
82(1909)22 78 163-205, R Thouvenot, Salvten et la ruine de 
l'Emptre Romatn MAH 38(1920)145-163, G Bardy DTC, 
XIV( 1939) 1056-1058), M Peixegrino, Sahtano di Marsiglta 
(Roma 1940) (bibl ), G BARDY, L'Eglise et ¿es derniers romains 
(París 1948) p 109-147, CH FAVEZ, La Gaule et les Gallo-Romatns 
lors des mvasions du V L siecle d'apres Salvten Quelques aspects du 
pays, attttude et sort des bahtants Latomus 16(1957)77-83, L F 
BARMANN, Salvian of M Re-evaluated RUO 33(1963)79-97, P 
COURCEIXE, Htstoire htteraire des grands tnvastons germaniques 
(París 3 1964), E GRIFFE, La Gaule chrétienne a l'époque romaine 
(París 2 19ó6) I p 40-52, R KAMINIEK, Les esclaves dans les écrits de 
S de M Annales Umv Mane Sklodowska 20( 1965)1-18, ID , 
Quelques problemes biograpbiques concernant S de M íbid , 
23-24(1968-1969)74-110, I Opelt, Antikes Btldungsgut bei Sal- 
vten von Marsetlle VC 28(1974)54-61, Ph Badot, La notice de 
Gennade relative a Salvten RB 84(1974)352 356, A G Ham 
MAN, L'actualité de Salvten de Marsetlle Idees sociales et poltttques 
Aug 17(1977)381-393, C LEONARDI, Alie ortgtnt della cristtantta 



Sahtano de Marsella 



645 



medievale Giovannt Cassiano e Sahtano di Marstglia- Studi medie- 
vah 18(1977)491 608 

I Obras 

Salviano fue, al parecer, un autor muy prolífico Gena- 
dio (De vtr ill 68[67]) menciona el titulo aproximado de 
sus obras mas importantes De vtrgtnatts bono ad Marcellum 
presbyterum hbri tres, Adversus avarttiam Itbrt quattuor, Ex- 
posttto extremae partís Itbrt Ecclestastes ad Claudtum episco- 
pum Viennensem, De Principio Génesis usque ad condiaonem 
homints, homilías y libelli sacramentorum La mayor parte de 
estos escritos ha perecido, nos han llegado sólo el Adversus 
avarttiam o De ecclesia, el De gubernatione Dei y nueve car- 
tas 

En sus escritos, Salviano se muestra más rétor que hu- 
manista Cita a Cicerón y Virgilio a través de Lactancio, 
ignora el griego y atribuye la República de Platón a Sócra- 
tes Escritor severo, sentencioso y realista, dotado de un 
estilo vigoroso, depende en la lengua de Tertuliano e imita 
el Sermo de tempore barbárico, de Quodvultdeus Por el clasi- 
cismo de la forma ha merecido el título de Cicerón cris- 
tiano Sus frases son límpidas y elegantes hasta la afecta- 
ción, a veces, recargadas de retórica, cuyos recursos co- 
noce y explota, como la antítesis, la alusión, la paradoja, la 
cláusula, el proverbio y los juegos de palabras La compo- 
sición adolece, a veces, de falta de rigor y no teme ser 
prolijo, y lo sabe Es, pues, un orador bien dotado, for- 
mado en la escuela de los rétores y de la raza de los profe- 
tas 

Ediciones PL 53 (ed Baluze, París 1663, 1669 y 1684), C 
Halm MGH, AA I 1, F Pauly, CSEL 8 (1883), G Lagarri- 
GUE SCh 176 220 (1971 1975) (con trad franc ) 

Traducciones Alemana A MAYER BKV 1 (1935) — Inglesa J 
F O'Sullivan FC 3 (1947)— Francesa J F Gregoire y F Z 
Colombet, 2 vols (Lyon 1933) 

Estudios E WOLFFLIN, Alliteratton und Retm bei Salvtanus 
ALLG 13(1904)41-49, H BornecQue, Les clausules métrtques lati- 
nes (Lille 1907) p 391-397, J H Schmalz, Zu Salvtan PhW 
35(1915)1041-1047, C BRAKMAN, Observattones grammaticae et 
crittcae tn Salvtanum Mnem 52(1924)113-185, Id , De Geschrtf- 
ten van Salvtanus (Leiden 1926), H K MESSENGER, De temporum 



646 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



et modorum apudSalvmnum usu HSPC 36( 1925) 180-182, K. Rich- 
TER, Die Bucherftage bel Salvtan. Opuscula philologica 4 
(1929)39-60, J. P. Waltzing, Tertulhen et Salvten: Musée 
Belge 19(1929)37-47, L RoCHUS, Les jeux de mots chez Salvien 
RBPh 9(193())8 7 7-88 7 , Id, Les proverbes et les expressions prover- 
biales chez Salvten, en Mélangef P Thomas (Bruges 1930) p.594- 
604, ID, La conannttas chez Salvten: RBPh 11(1932)107-121, 
Id., La lattntt'e de Salvten (Bruxelles 1934), O. JANSSEN, L'expres- 
stvité chez Salvten de Warseille I. Les adverbes (Nijmegen 1937), 
Id., Vastare et synonymes dans l'oeuvre de Salvten de M , en Mélanges 
Chr. Mohrmann (Utrecht 1963) p. 103-111, M. Pellegrino, 
S llano di Poitters e Salviano di Marsiglia: SC ( 1940) 302-318, Id , 
Sulla tradiztone manouritta di Salviano di VI ■ VC 6(1952)99-108, 
G VECCH1, Studt Salvtani (Bologna 1951), A. SZANTYR, ,Yíw- 
terstandene quod-Satze: Gymnasium 79( 19 7 2 )499-5 1 1 

1. «Ad Ecclesiam» 

Genadio lo titula Adversus avaritiam libri quattuor, pero 
los manuscritos y Salviano mismo lo titulan Ad Ecclesiam. 
El autor se esconde bajo el pseudónimo de Timoteo, 
«amigo de Dios», y explica su proceder en la carta a Salo- 
mo (IX 1-3). Los primeros editores, y en particular 

F. Pauly, no conocieron más que los manuscritos de París. 

G. Morin descubrió el de Berna (Bongarsiano 315), que con- 
tiene preciosos complementos (prólogo, addenda et corri- 
genda: PLS III 203-213). Salviano cita la obra en su De 
gubernatione (IV1), que es, pues, posterior. La carta a Salo- 
mo en que habla de su obra prueba que no puede ser ante- 
rior al 440, pues Salonio figura en ella como obispo. La 
obra, «dirigida a la Iglesia esparcida por el mundo entero», 
pretende denunciar la difusión y los efectos de la avaricia 
en el pueblo cristiano y en sus sacerdotes y obispos. La 
avaricia es, como escribe el Apóstol, la raíz de todos los 
males. ¿Cómo combatirla? 

Todos los cristianos son llamados a la santidad, y, por 
tanto, deben luchar contra la avaricia desbordante; recuer- 
den que las riquezas nos vienen de Dios y que el cristiano 
no es más que el usuario. La limosna hecha en vida y la 
distribución de los bienes a los pobres a la hora de la 
muerte alcanzan de Dios el perdón de los pecados (1.1). La 
limosna no es menos necesaria a los santos y religiosos que 
a los pecadores (1.2). La perfección exige, según la ley 
nueva, el abandono de las riquezas, como hacen las viudas, 
los esposos continentes, las vírgenes consagradas y los clé- 



Salvtano de Marsella 



647 



rigos. Dios exige aún más. El apego a los bienes demuestra 
falta de fe y de confianza en Dios. En el libro III, y diri- 
giéndose a todos, Salviano aconseja distribuir los bienes de 
este mundo en vida o, al menos, a la hora de la muerte 
(111,5 ), y pone luego al descubierto los endebles pretextos 
de los testadores: los hijos, los hijos adoptivos, los hijos 
religiosos. La buena educación es el mejor legado. Los 
ejemplos de la Escritura enseñan que la limosna rescata a 
los padres de la muerte (III 12). El libro IV interesa a to- 
dos los cristianos. Salviano trata de la necesidad de perse- 
verar en el ejercicio de la limosna hasta la muerte y confuta 
por orden todas las objeciones, como la preocupación por 
los herederos (IV 12-18), sosteniendo que Dios no sabe 
qué hacer de nuestros reintegros (19-23). La vida religiosa 
no es tampoco una excusa (24-39). Dios te recompensará 
según hayas dado (41-44), pues das en la medida en que 
tienes fe (IV 5). Posición acaso rigorista; mas, en todo 
caso, no se puede negar el valor del análisis y de las obser- 
vaciones concretas del escrito de Salviano. 

Ediciones. PL 53,173-238 (ed. Baluze, la ed. princeps es de 
J. SlCHARD (Basilea 1528), sobre un ms quizá de Lorsch, hoy per- 
dido; cf. J. LEHMANN,Joannes Stihard (Munchen 1912) p. 156- 
158), F. Pauly CSEL 8(1883)224-316, C. Halm, MGH, AA 
1-1 120-168, ms de Berna 315 G. MORIN, «Ad Eulestam», récen- 
íton tn'edtte sur le manuscrtt de Berne. RB 43(1931)194-206 (= PLS 
III 203-213), A VANDEVEN, Salvtam ad Ecclesiam libri quattuor 
(Louvain 1943) (dact.); G. Lagarrigue SCh 176(1971)138-144 
(con erad, franc.) 

Traducción: Italiana: E MAROTTA, Salviano, «Contra la atan- 
zta» (Roma 19 7 7). 

Estudios. I. SEIPEL, Die wtrtschaftsethtschen Lehren der Kirchen- 
vater (Wien 1907), O SCHILLING, Reichtum und Eigentum in der 
altchrtstluhen Ltteratur (Freiburg Br 1908) p 194-203, E. LESNE, 
La propriété ecclésiasttque en Erame aux époques romatne et mérovin- 
gienne (París 1910) p 23-31, G. WALTER, Hiuotre du communisme I 
(París 1931) p.253-262; K. FARNER, Christentum und Eigentum 
(Bern 1947); E. F Bruck, Ktrchemater und soztales Erbrecht (Ber- 
lín 1956), H. FlSCHER, Die Sihrift des Sainan von Marseil/e An 
die Kirche. Eme historisch-theologische Untersuchung (Bern 1976). 

2. «De gubernatione Dei» 

La obra, que Genadio titulaba De praesenti judicio, está 
dedicada a su discípulo Salonio, obispo de Ginebra. Una 



648 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



alusión a la batalla de Tolosa la coloca después del 440 M 
Pellegnno la considera escrita entre el 439 y el 451, y E 
Gnffe hacia el 445 Genadio habla de cinco libros, todos 
los manuscritos contienen ocho y los argumentos anuncia- 
dos en VII 1,1 no se leen en ninguna parte, por lo que se 
cree que la obra es incompleta El libro VIII es despro- 
porcionado en comparación con los otros El fin de la 
obra falta en todos los manuscritos desde el siglo x 

Obra celebre, pero discutida, el De gubernatione ha co- 
nocido acogida y utilizaciones muy diversas según los tiem 
pos y los historiadores Como el De avitate Dei, con el que 
presenta afinidades históricas, se tiñe periódicamente con 
los colores del momento Salviano, como Agustín, es testigo 
de las invasiones de los barbaros, ha visto la devastación 
y las destrucciones que acarrearon, sigue las etapas de esta 
penetración Germania, Bélgica, Aquitania, España y Africa, 
asiste al fin del Imperio y vislumbra el comienzo de tiem- 
pos nuevos 

Mas a diferencia de la obra agustiniana, en Salviano no 
son los paganos los que se interrogan acerca del hundimiento 
del Imperio y acusan a los cristianos, sino que, como en el 
Carmen de providentta divina, son los mismos creyentes los 
que, ante las invasiones de los barbaros, dudan de la provi- 
dencia divina ¿Por que ha abandonado Dios al Imperio, ya 
cristiano y protector de la Iglesia 5 ¿Espera, acaso, el fin del 
mundo para intervenir' 

En los dos primeros libros, Salviano demuestra la exis- 
tencia de la Providencia con argumentos de razón (I 19 20), 
con ejemplos del Antiguo Testamento (I 27-60) y con 
argumentos de autoridad (II) Sobre esta base pasa luego a 
dar respuesta a las objeciones ¿Por que nos aventajan los 
barbaros- 1 (III 9,41) Pocos son los cristianos fieles Lo que 
sucede es, pues, justo castigo, que demuestra que Dios 
gobierna el mundo Los libros IV a VIII presentan, en pri- 
mer lugar, un cuadro pesimista de la sociedad cristiana, que 
ofende a la bondad divina y cuyos miembros son «mas culpa- 
bles que los barbaros» (IV 13) Salviano insiste en la supe- 
rioridad moral de los barbaros, si se comparan con las injus- 
ticias sociales y fiscales (V), con la afición a los espectácu- 
los (VI) y a los desmanes de la lujuria, que infestan, sobre 
todo, Aquitania, España y Africa (VII) El justo juicio de 
Dios es consecuencia de nuestras faltas «Somos castigados 
por Dios, pero hemos sido nosotros los que lo hemos for- 



Salviano de Marsella 



649 



zado al castigo» (VIII 1) Sola nos morum nostrorum vttta 
vuerunt (VIII 23,108) 

Salviano, como un Jeremías del siglo V, critica a los galos 
y romanos, no por afán de denigrar o por falta de solidaridad 
o de patriotismo, sino porque los quisiera «mas virtuosos, 
mas justos, mas humanos y, en fin, mas cristianos» Nadie 
se salva de la requisitoria, ni siquiera los eclesiásticos En 
vez de echar la culpa a Dios, los cristianos deberían hacer 
el examen de conciencia que nuestro moralista en estas 
paginas les sugiere 

Si el pesimismo de Salviano paga su tributo al genero 
literario de la diatriba y de la invectiva, hay que recono- 
cerle el memo de denegar a los cristianos el derecho a 
tener siempre a Dios de su parte y de denunciar el fari- 
seísmo de quien se atreve a exigirle cuentas Salviano diso- 
cia a la Iglesia de la suerte que corre el Estado, y, en vez 
de ceder a evocaciones nostálgicas, trata de enjuiciar de 
forma positiva la invasión de los barbaros Sus puntos de 
vista han suscitado pareceres encontrados, para algunos 
son excesivos e injustos (Haureau, Jullian, Courcelle, 
Bardy), otros alaban su clarividencia profetica (J Lecler, 
P Lebeau, E Gnffe) En todo caso, sus lectores atentos no 
podrían continuar inculpando a la Providencia divina, y esto 
era lo que Salviano se proponía con su De gubernattone Det 

Ediciones PL 5 3,25 158 (ed Baluze) F Pauly CSEL 8 
( 1883) 1-200 C Halm MGH, A A I 1 p 1 108 G Lagarri 
GUE SCh 220 (1975) (con trad franc ) 

Estudios U MoRICCA, Salnuno e la data del «De gubernattone 
Det» RFIC 46(1918)241 255 A SCHAFER, Romer und Germanen 
bei Sainan (Breslau 1930), E BORDONE, La socteta romana del V 
secólo nella requisitoria di Salvtano Masst/iense en Studt P Ubaldi 
(Milano 1937) p 315 344, J FlSCHER, Dte Volkerwanderung im 
Urtetl der zeitgenossischen kirchhchen Schriftsteller Galliens unter 
Einbeziehung des hl Augusttnus (Heidelberg 1948) M lANEIXl, 
La laduta di un impero nel capolavoro di Salvtano (Napoh 1948), 
A G STERZL, Romanas - Christianus - Barbaras, Diss (ERlangen 
1950) A MANDOUZE, L'Eglise devant l effondrement de la ctviltsa- 
tion romatne RHPR 41(1961)1 10 P Lebeau, Heresie et prott- 
deme ehez Salvien NRTh 83(1963)160-175, A Loyen, Resista nts 
et collaborateurs en Gaule BAGB 22(1963)437-450, E A Isichei, 
Political Tbinking and Social Experience Some Christian Interpreta- 
tions of the Román Empire from Tertulltan to Salvian (Canterbury 
1964) J C IGNACE, Sainen et les tnvasions en Gaule d'apres le «De 
gubernattone Det» (Toulouse 1966), F PASCHOUD, Roma aeterna 



Patrología 3 



22 



650 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



(Neuchátel 1967) p 293-310, W Blum, Das Wesen Gottes uncidas 
Wesen def Menschen nach Salvtan von Masstlia SP X [TU 107] 
(Berlín 1970) p 270-274, J L VAN DER Lof, Dte G otteskonzeptton 
und das Indtvtduum bet Salvtan SP XIII [TU 116] (Berlín 1975) 

p 322-329 

3 has cartas 

Genadio menciona un epistolarum hbrum unum de Sal- 
viano, de las que se conservan nueve, y, por lo general, 
breves, siete en un manuscrito, dividido hoy en dos (París, 
BN 2174 y Berna E 219), y las dos a Euqueno y Salomo 
Las cartas que poseemos son una carta de recomendación 
a ciertos monjes (probablemente, de Lénns) en favor de 
un joven (I), una carta de felicitación a Euqueno, recien- 
temente elegido obispo (II), una carta incompleta, en que 
se excusa ante Agrycius, obispo de Sens (III), una carta 
bien estudiada, enviada, en nombre también de su mu)er e 
hija, a sus suegros explicando la razón de su «conversión» 

(IV) (con numerosas lagunas), una carta a una «hermana» 
de nombre Cattura que había superado una enfermedad 

(V) , una carta amistosa a Limenius (VI) y otra a dos impor- 
tantes personajes, Aper y Verus (VII) En su carta a Eu- 
queno, Salviano le felicita por sus dos recientes escritos 
La carta IX, a Salomo, «la más vigorosa por ideas», es una 
introducción a su tratado Ad Ecclesiam, y en ella expone la 
razón de dirigirse a la Iglesia toda, de usar un pseudónimo 
y el sentido de éste 

hdutones PL 53,157-174 (ed Baluze), F Pauly CSEL 8 
(1883) 201 223 la ep 8 también en K Wotke CSEL 31 (1894) 
194, G Lagarrigue SCh 176 (1971) "6-132 (con trad franc ), 
C Halm MGH, AA I 1 p 108-119 



II Doctrina 

Salviano, acusado por unos, olvidado de otros y esti- 
mado por los modernos, es un autor hoy revalonzado, cu- 
yos puntos de vista, incluso los más sujetos a discusión, 
son de creciente actualidad Para comprenderlo y enjui- 
ciarlo es preciso no olvidar que Salviano es, ante todo, un 
hombre de Iglesia, un monje que ha abandonado todo, pa- 
tria, familia y condición social Como Paulino de Ñola, ha 



Salviano de Marsella 



651 



distribuido sus bienes entre los pobres, y antes de propo- 
ner a los demás, seglares y clérigos, el radicalismo del 
Evangelio, lo ha vivido y experimentado en su vida Sus 
convicciones reposan sobre el fundamento de la Escritura, 
que dicta su conducta antes de sugerirle sus argumentos 
(De gub III 1,1) 

1 Abogado cíe Dtos 

Salviano, como cristiano que escribe a cristianos, se 
guarda bien de entablar proceso a los bárbaros, habla a la 
conciencia cristiana y trata de forzar a sus interlocutores a 
someter a examen sus juicios y sus vidas Es un predicador 
de la raza de los profetas, que condena sólo para evitar la 
condenación Sus interlocutores, en vez de examinarse a si 
mismos, atribuyen la culpa a Dios Salviano les replica no 
desde un punto de vista político, sino desde la perspectiva 
de la fe y de sus exigencias El sacerdote de Marsella de- 
nuncia la inanidad de sus reivindicaciones ante un Dios 
que pretenden monopolizar, estos cristianos creen que su 
fe es una especie de crédito ante Dios (De gub III 2,6), y 
pretenden cobrar en bienes temporales su profesión de fe 
Salviano les recuerda, ante todo, que Dios es Dios 

Salviano reconoce las virtudes romanas y los servicios 
prestados a la Iglesia, mas Dios no es romano ni vinculado 
a sus instituciones y a su cultura El Dios del Evangelio es 
soberanamente Ubre Y, por otra parte, ¿cómo podría 
otorgar a Roma la victoria'' Eso sería recompensar sus in- 
justicias sociales y sus vicios (De gub IV 12) Ni las prue- 
bas ni las calamidades han logrado conducir a los cristianos 
desviados al arrepentimiento. 



2 La Providencia y los bárbaros 

La historia obliga a Salviano a plantearse el problema 
del mal El mal no puede hacer dudar de Dios, que go- 
bierna el mundo y obra siempre por amor (De gub. 
IV 46-49) Salviano interpreta los acontecimientos a la luz 
de esta convicción Se esfuerza por hablar de los bárbaros, 
superando las reacciones emotivas, con nobleza y respeto, 
considerándolos, desde un punto de vista cristiano, con 
benevolencia No se hace de antemano ilusiones sobre 



652 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibenca 

ellos, conoce sus defectos (De gub III 1 ), y no admira ni su 
organización, ni su poderío, ni sus éxitos Llega incluso a 
afirmar que el pueblo mas cobarde de la tierra ha vencido 
a los más viciosos (íbid , VII 50) Destaca solo su morali- 
dad, que vale mas que la herejía que profesan y que el 
comportamiento de los que profesan la fe ortodoxa Sal- 
viano procura juzgar a los barbaros a la luz de la fe y de 
encuadrarlos en su visión de Dios y de la salvación, en la 
que no sólo ocupan un lugar, sino que desempeñan una 
función como «instrumentos de Dios» La visión optimista 
de la creación y de la historia que lee en la Biblia permite a 
Salviano, paradójicamente, concluir que Dios conduce la 
historia de los hombres con bondad para salvación de to- 
dos 

Salviano hace suyo el tema de la paciencia divina, ave- 
zada a los largos plazos y que sabe aguardar sin desfallecer 
(De gub V 3,13, 2,9-11) También la herejía ocupa un lugar 
en la trama de la historia Es una perspectiva que excluye 
toda suerte de maniqueismo, la linea de demarcación pasa 
no entre bárbaros y romanos, sino entre quienes viven o 
no viven su fe O, por mejor decir, Salviano evita dar de- 
masiado peso a la herejía, para considerar mas bien al he- 
reje, que vale a menudo más que la doctrina que profesa 
Por otra parte, ¿quien es el responsable del amanismo que 
han abrazado 5 Pregunta dolorosa para una conciencia ro- 
mana Salviano no minimiza nirelativiza por ello la herejía, 
reconoce que los herejes han deformado las Escrituras Si 
se juzga a los bárbaros por su conducta, hay que recono- 
cerles virtudes y alabar su sentido religioso, invocan a Dios 
sin pretender ejercer sobre el monopolio alguno y en el 
ponen su confianza La única actitud cristiana frente a ellos 
es desearles la «plenitud de la fe» (De gub V 3,13) 

Exponer tales verdades mientras los acontecimientos se 
sucedían, exigía una valentía superior a toda consideración 
política Acusarlo de oportunismo, de cálculo o de traición 
sería dar prueba de escaso juicio Salviano es, más bien, un 
convertido que quiere convertir 

3 Defensor de los pobres 

Salviano expone su pensamiento sobre los bienes te- 
rrenos en su requisitoria del Ad Ecclesiam Respecto de las 
riquezas, su postura no tiene nada de maniqueo son dones 



Salvtano de Marsella 



653 



de Dios (Eccl I 24) que es preciso utilizar según las inten- 
ciones del donante, el hombre dispone del usufructo de las 
cosas que Dios pone a su disposición, y de las que no es 
más que poseedor «precario» (1 26), pues de buen o mal 
grado las habrá de abandonar en su día 

El mal no reside, pues, en las riquezas, sino en el cora- 
zón del hombre, y, sobre todo en la avaricia, que acumula 
bienes y explota a los pobres, en vez de compartirlos con 
ellos y aliviar su miseria El rico perverso emplea sus ri- 
quezas en vicios y no escucha el clamor de los pobres A la 
luz de estos principios adquieren sentido las consideracio- 
nes que expone en su De gubernatione Dei 

Este libro es un grito de indignación ante la injusticia 
social y la opresión de los débiles y de los pobres Las 
descripciones y denuncias de Salviano no son exageradas, 
pues se repiten en Lactancio y Ambrosio Las injusticias se 
cometen, ante todo, en la recaudación de impuestos, que 
no incomoda a ricos y poderosos y se ceba, en cambio, en 
los pobres (humtltores) (De gub IV 31, V 30-31 35) Sal- 
viano se indigna en particular contra los terratenientes, fa- 
vorecidos por la debilidad del Estado y el silencio de la 
Iglesia, acusa de forma particular al alto clero, sin excluir a 
los obispos (V 19-20), y denuncia la insoportable diferen- 
cia entre ricos y pobres 

Además de los pobres, Salviano defiende a los escla- 
vos No les reprocha la inmoralidad, pues habría que inda- 
gar de quién es la culpa, sino que recuerda valientemente a 
los ricos, a los que se dirige, la dignidad del hombre, es- 
carnecida por la condición servil, los poderosos, en vez de 
tratar de aliviarla, la han hecho aun más pesada, hasta el 
punto de que los pobres buscan refugio en los barbaros para 
escapar a la legislación romana, y prefieren cambiar de vida 
antes que seguir soportando la injusticia que los ator- 
menta 

En estos tiempos, comenta Salviano, se ha abatido so- 
bre los pobres una verdadera catástrofe viudas que gimen, 
huérfanos oprimidos que, aunque en su mayoría procedan 
de familias distinguidas y hayan sido educados como per- 
sonas libres, buscan refugio en el campo enemigo para no 
perecer bajo los golpes de la persecución pública Buscan 
con toda segundad en los bárbaros la humanitas de los ro- 
manos no pudiendo soportar por más tiempo en los roma- 
nos el comportamiento inhumano de los bárbaros 

Cierto que procuran mantenerse alejados de la reli- 



654 Escritores dt las Gaitas y de la Península Ibérica 

gion, de la lengua y, sea lícito decirlo, del hedor que 
emana de los cuerpos y ropas de los bárbaros entre los que 
buscan refugio, mas, en todo caso, es asimismo cierto que 
prefieren soportar junto a ellos la diferencia de costum- 
bres que soportar de los romanos una injusticia sin confi- 
nes prefieren, en efecto, vivir libres bajo una apariencia 
de esclavitud que esclavos bajo una apariencia de libertad 
(De gub V 5,21) 

Por la valentía de su denuncia de las discriminaciones e 
injusticias sociales, la voz de Salviano se suma a la de los 
Padres Capadocios, a las de Juan Crisostomo y Ambrosio 
No se dejo corromper por los poderosos, sino que predico 
el desasimiento de los bienes y la dignidad e igualdad entre 
los hombres 

A pesar de las generalizaciones, de las exageraciones y 
de los prejuicios, frutos tanto del género literario elegido 
por este discípulo de los rétores como de su carácter apa- 
sionado, Salviano, sin escribir historia, nos facilita una 
enorme cantidad de observaciones acertadas sobre las cos- 
tumbres de la época con un lenguaje franco que no se de- 
tiene ante nadie y con total libertad de palabra Se resigna 
a la victoria de los bárbaros no con corazón alegre, a pesar 
de lo que se diga, sino en virtud de un análisis perspicaz de 
los acontecimientos Aunque su reflexión no penetre en 
grandes profundidades, el sacerdote de Marsella rompe los 
vínculos de solidaridad, que tienen al Evangelio encade- 
nado a las contingencias históricas, y de este modo lo li- 
bera De esta forma, Salviano pone las premisas de conclu- 
siones de largo alcance 

SULPIC10 SEVERO 

Severo nos revela su cognomen Sulpmus en la inscrip- 
ción de su ep 3 Lo que sabemos de su vida lo debemos, 
ante todo, a Genadio (De vtr til 19) y a las cartas de su 
amigo Paulino de Ñola Nació de una familia aristocrática 
en Aquitania hacia el 360, realizó sus estudios de letras y 
derecho en Burdeos, donde, al parecer, conoció a Paulino, 
y emprendió, probablemente, la carrera forense Casó con 
la hija de una rica familia de rango consular, que falleció 
prematuramente Severo abandonó entonces su brillante 
carrera y se retiró de la vida pública (Paulino, Ep 5,5) Re- 
cibió el bautismo quizá hacia el 389, y, siguiendo el ejem- 



Sulptao Severo 



655 



pío de su amigo Paulino, renuncio sin tardar al mundo y a 
las riquezas y se retiro a sus tierras, primero en Elusum 
(Elsonne, cerca de Tolosa) y luego a la aldea de Primuha- 
cum (Premillac), ciertamente en Aquitania, donde se con- 
sagró a la vida espiritual y al estudio 

Movido por los ejemplos y consejos de Martin de 
Tours, al que visita con frecuencia, Severo reúne en torno 
a si un grupo de amigos que comparten su vida, y en el 
que figura también su suegra Basula, que lo había incitado 
a tomar tal resolución y lo mantenía con sus haberes a pe- 
sar de la oposición del marido (ep 3, PAULINO, Ep 5,6) 
Básula ejerció un influjo determinante en su vida espiri- 
tual 

Genadio refiere que Severo era sacerdote, aunque sus 
contemporáneos lo presentan como un seglar El primero 
refiere, asimismo, que al fin de sus días vivió en absoluto 
silencio para expiar el apoyo dado a los priscilianistas, no- 
ticia que es imposible controlar, y que, en todo caso, es 
puesta en duda por los historiadores y parece legendaria 
Falleció entre el 420 y el 425 

Estudios F MOURET, Sulpice Seiere a Primuliac (París 1907), 
E Ch Babut, Saint Martin de Tours (París 1912), L RlCAUD, 
Su/pice Severe et sa tille de Primuhac a Saint Sever de Prustan (Tar- 
bes 1914), P FABRE, Saint Pauhn de Solé et l'amitie chrettenne 
(París 1949), Saint Martin et son temps Memorial du XV L cente- 
naire Jet debuts du monachisme en Gaule [Studia Anselmiana 46] 
(Roma 1961) 



Obras 

De la producción literaria de Sulpicio Severo nos han 
llegado los dos libros de las Crónicas, la Vida de San Mar- 
tín, tres cartas y dos libros de Diálogos que completan la 
Vida Los tituli metrtci sobre San Martín y otras siete cartas 
que le atribuye J Clencus son espurias 

La lengua y el estilo de Sulpicio son de corte clásico, de 
la escuela de Salustio y Tácito, de quienes gusta imitar la 
elipsis y la concisión No hace concesiones a la retórica 
floreada y ama, más bien, las citas literarias y bíblicas En la 
Vida de San Martín, Sulpicio revela sus dotes de narrador 
brillante, que sabe combinar el gusto por el detalle, la 
viveza del relato y el humor, sin desdeñar los solecismos, 



656 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



que acentúan el color local de los episodios. La Vita y los 
Dialogi fueron dos éxitos literarios. 

Sulpicío Severo, escritor genuino y literato refinado, 
menos crédulo que condescendiente con los gustos del 
público, mereció de Escalígero ser llamado ecclesiasticorum 
purissimus scriptor (Prol. ad De emend. temporum). 

Ediciones: PL 20 (Jerónimo de Prato a través de Gallando; C 
HALM CSEL 1 (1866). Traducciones: Francesa: HERBERT y RlTON 
(París 1848-1849).— Inglesa: B M. Peebles FC 7 (1949) (sin las 
Cbronica) 

Estudios, B M. PEEBLES, Girolamo da Prato and hts Manus- 
crtpts of Sulptctus Severus- Memoirs of the American Academy ín 
Rome 13(1936)7-66, P HYLTEN, Studten zu Sulptctus Severus 
(Lund 1940) (bibl ), G. LAMPE, Utrum Sulptctus Severus tn compo- 
nendts «Cbrontcts» eodem sttlo usus sit atque tn vita s Marttnt con- 
scrtbenda et tn eptstolis edendts neine. Jahresbencht Kollegium Pe- 
trinum 48.51-54(1951-52 1954-55 1957-58), J de Wit, De Sul- 
picío Severo observattones. VC 9(1955)45-49 



1. Las «Crónicas» 

Obra ambiciosa que no parece acabada antes del 404. 
Chronica es el título que refiere Genadio y que se lee en 
un manuscrito vaticano (82 1 ). Flacius en la editio princeps 
lo sustituyó por el de Sacra historia, que acepta De Prato. 
J. Bernays propone como título auténtico A mundt exordio 
libri II, pero no ha convencido. 

Severo se propone narrar concisamente la historia del 
mundo desde la creación hasta el año 400, siguiendo esen- 
cialmente el relato bíblico, cuyo contenido analiza con 
agudo sentido crítico. Omite la historia de Cristo y de los 
apóstoles, porque su grandeza no soporta un resumen 
digno. Sigue la historia de la Iglesia desde «la destrucción 
de Jerusalén, las vicisitudes del pueblo cristiano y la era de 
paz que ha seguido». Se interesa más por la cronología que 
por la teología; menciona las herejías sólo para establecer el 
orden de los acontecimientos; se muestra bien informado 
sobre el arrianismo, utilizando los Fragmenta histórica, de 
Hilario (II 35,2). El interés de \zChronica crece cuando se 
acerca a la época del autor; conoce bien el priscilianismo, 
en el que se vio mezclado y sobre el que da noticias de 
gran valor. 



Sulpicío Severo 



657 



No es difícil advertir la dependencia de la Crónica de 
Eusebio en la versión de Jerónimo; utiliza a Tácito para la 
persecución de Nerón y la destrucción de Jerusalén, y a su 
amigo Paulino de Ñola para la actividad de la emperatriz 
Elena en Jerusalén (II 33,4 = Paulino, E/>. 31,4-6). Si- 
guiendo las huellas de Tácito y Salustio, Severo gusta de la 
frase lapidaria y compacta. Conoce los problemas que 
plantea la transmisión defectuosa de los textos (I 40,2), 
controla las cifras de la Biblia confrontándolas con las 
fuentes paganas y da prueba de poseer sentido crítico e 
histórico. 

Por mucho tiempo olvidada, de la obra no sobrevive 
más que un manuscrito del siglo XI, aunque fue muy esti- 
mada en el Renacimiento. El análisis crítico del libro de 
Judit es un ejemplo raro, y digno por ello de nota, de aná- 
lisis filológico y crítico de corte moderno. 

Ediciones. PL 20,95-160, C. Halm. CSEL 1 (1886) 1-105, A. 
LAVERTUJON, La «Chrontque» de Sulptce Sév'ere (París 1896-1899) 
(texto, trad. y comentario). 

Estudios: S PRETE, \ote stortcbe a Sulpicío Severo («Chron.» 
II U-12). Paideia 8( 1953)245-259, ID , / Chronica di Sulpicío Se- 
vero (Roma 1955), V Grumel, Du nombre des persécuttons dans les 
anctennes chroniques: REAug 2(1956)59-66, H. MoNTEFlORE, 
Su/piciuí Severus and Titus' Counctl of War: Historia 
1 1( 1962)156-170; P Hylten, Crittcal Motes on the «Chronica» of 
Sulptctus Severus: Traditio 19(1963)447-460, Ch Saumagne, 
TactteetS Paul. RH 232(1964)67-110, I Weiler, Titus und dte 
Zentorung des Tempels von Jerusalem: Kho 50(1968)139-158, 
G. K. VAN ANDEL, The Christian Concept of History tn the «Chro- 
nicle» of Sulptctus Severus (Amsterdam 1976). 



2. «Vita Martini» 

La Vita beati Martini, en atención al elevado número 
de manuscritos (150), puede ser comparada, por la in- 
fluencia ejercida, con la célebre Vita Antonii, de Atanasio. 
Fue escrita en vida aún del biografiado, acaso por influjo 
de Básula, y es el testimonio de un cristiano recientemente 
convertido a la vida ascética. Sulpicio la envió a Paulino ya 
el 397 (Ep. 11) y fue publicada en el 400 con adiciones y 
retoques. 

En su dedicatoria a Desiderius, Sulpicio declara que 



658 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

publica la obra cediendo a sus instancias, lo cual no deja 
lugar a dudas acerca del propósito de Severo de dar la ma- 
yor publicidad posible a su escrito para oponerse a la cam- 
paña antiascética promovida por el episcopado y el clero 
de la época Sulpicio se inspira en la tradición clásica y en 
la Vita de Atanasio, y, como Jerónimo en su Vita Pault, se 
propone ofrecer de su héroe la imagen más maravillosa El 
libro revela una clara orientación apologética y trata de 
demostrar con toda evidencia que Martín es el émulo de 
los más grandes santos e incluso los supera. La biografía 
descuida la cronología y la topografía y atiende, sobre 
todo, a suscitar la admiración con los milagros del santo, 
condescendiendo hasta la exageración con los gustos del 
público, lo cual le granjeó gran éxito en Occidente e in- 
cluso en Oriente La preocupación apologética preside la 
arquitectura de la obra y la distingue de la Vita Antonu 
Sulpicio se propone defender con su arenga las cualidades 
espirituales de su héroe 

Empieza exponiendo su plan (I), luego narra la infancia 
de Martín hasta la conversión, donde se lee el famoso epi- 
sodio de la división del manto a las puertas de Amiéns, 
Martín abandona la carrera militar el 356 (II) Marcha 
luego a Pomers para encontrar a Hilario, pasa a Italia, lu- 
cha contra el arnanismo y funda el monasterio de Ligu- 
gé (III). Tras una elección bastante agitada, es nombrado 
obispo de Tours, donde se establece, viviendo como 
monje y taumaturgo (V) Se consagra a la evangelización 
de las zonas rurales y combate el paganismo (VI), soste- 
nido por su don de curaciones, expulsando a los demonios 
y luchando sin tregua contra las insidias de Satanás (VI- 
VID. La conclusión presenta a Martín como maestro espi- 
ritual, asceta y santo (VIII) Esta es la vida y la espirituali- 
dad militante de un soldado convertido en monje y obispo 
La profusión de elementos milagrosos ha provocado 
dudas sobre la veracidad del biógrafo, dudas que E Ch 
Babut ha formulado de forma radical, acusando a Sulpicio 
Severo de impostura, y a Martín, de mediocridad. Jullian y 
Delehaye le han replicado Sulpicio Severo es un autor se- 
rio que escribe con la libertad típica de la hagiografía de la 
época, mezclando verdad y ficción según el estro, a la vez 
místico y popular, de su imaginación. 

La Vita Martini granjeó al obispo de Tours enorme 
popularidad y dio origen a una literatura sobre el mismo 
personaje, en la que se sucedieron Paulino de Péri- 



Sulpicto Severo 



659 



gueux, Venancio Fortunato y Gregorio de Tours, y que 
sirvió de modelo a la hagiografía medieval 

Ediciones PL 2(),159-1 7 6 C Halm CSEL 1 (1866) 107-137 
J FONTAINE SCh B3-135 (1967-1969) (con trad franc y co- 
mentario) 

Traducciones Alemana BlHLMEYER [BKV 2 20] (Munchen 
1914) — Francesa P MONCEAUX (París 1926) (con el «Dialogo» 
y las cartas) — Holandesa C W MOENNICH (Amsterdam 1962) 

Estudios H DELEHAYE, Saint Martin et Sulptce Severe AB 
58(1920)5-1 56, C JULLIAN, Remarques critiques sur les sources de la 
ne de saint Martin, sur la vie et les oeuvres de saint "Martin REAN 
24(1922), 25(1923), P Hylten, Crtttcal Notes on the «Chronica» 
of Sulpuius Severus Appendix Traditio 19( 1963)457-460, J La 
PORTE, Mare clausum dans Fortunat RELA 31(1953)110-111, 
E GRIFFE, La chronologie des ann'ees de jeunesse de saint Martin BLE 
62(1961 )1 14-1 18, J Fontaine, Vente et fiction dans la chronologie 
de la «Vita Martini», en Saint Martin et son temps (Roma 1961) 
p 189-2 36, ID , Sulpice S'evere a-t-ü travestí saint Martin de Tours 
en martyr milttaire? AB 81(1963)31-58, Id , Une ele litteraire de 
la «Vita Martini» la typologie prophetique, en Recuetl Chr Mohr- 
mann (Utrecht 1963) p 84-95, J GRIBOMONT, L'tnfluence du mo- 
nachts me oriental sur S S, enSaint Martín et son temps p 135-150, 
H Monte FlORE, Sulpuius Severus and a Life of St Romanus pres- 
byter m Castro Blavtenst (BHL 7106) AHD 1 1(1962)156-170, B 
STUDER, Zu einer Teufelserschetnung in der «Vita Martini» ND 
13(1963)29-82, P Antin, La mort de saint Martin REAN 
66(1964)108-120, F S Pericoli Ridolfini, Ag/i inizi del mona- 
chesimo galhco, La «Vita Martini» e la «Vita Antonu» SMSR 
38(196 7 )420-433, E GRIFFE, En relisant la «Vita Martini» de 
S S BLE 70(1969)184-198, S Prete, La «Vita S Columbani» di 
lonas RSCI 22(1968)94-111, A LOYEN, Les mirades de saint 
Martin et les debuts de l'hagiographte en Occident BLE 
73(1972)147-157, J FONTAINE, Hagiographie et pohtique, de Sul- 
ptce S'evere a Venance Fortunat Revue d'histoire de l'Eghse de 
Frante 62(1975)113-140 



3 Cartas 

Tres cartas de los años 397 y 398 completan la Vita 
Martini, de la que en cierto modo forman parte, como 
atestigua la tradición manuscrita. Las tres están dirigidas, 
como la Vita, al círculo de fervorosos convertidos proce- 
dentes de la aristocracia y ganados al ideal ascético, admi- 



660 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



radores de Martín y en relación con Desiderio, es decir 
Eusebio, Aurelio y Básula La primera, a Eusebio, presbí- 
tero, discípulo de Martín y luego obispo, supone ya escrita 
la Vita Martini, y, en polémica contra los detractores de 
Martín, narra el incendio que había puesto en peligro la 
vida del santo, episodio no contado en la Vita 

La segunda, la más esmerada en su composición, diri- 
gida al diácono Aurelio, es, a la vez, una carta consolatoria 
y un panegírico de Martín Se ha dicho de ella que es una 
«carta de canonización» La última, a Básula, es la más am- 
plia, y en ella mezcla garbo y patetismo Cuenta el último 
viaje de Martín, su muerte y sus solemnes exequias Esta 
correspondencia sirve de segunda edición de la Vita, y con 
ella se pasa de la hagiografía al panegírico 

Ediciones PL 20,175-188, C Halm CSEL 1 (1886) H8-151, 
J FONTAINE SCh 135 (1967) 516 544 (con trad franc , comen- 
tario en SCh 155,1119-1552) Fragmentos dudosos, en E CH 
Babut, Sur trots lignes medites de Sulpice Severe Le Moyen Age 
19(1906)205-215 y cf P HYLTEN, Studien zu Sulpicius Severut 
(Lund 1940) p 72-84, M J McGANN, Sulptctus Severus anda Life 
of S Romanus (BHL 7106) ALMA 52 (1962)91-94 

4 «Dialogt» 

Genadio tituló los diálogos Consolatio Postumtant et Gal- 
li, dos monjes de las Gallas La obra fue escrita en dos (y 
no en tres) libros, y no es fácil decidir si la forma responde 
a la realidad o sea ficticia. Es claro, en todo caso, que el 
propósito de su autor es demostrar que Martín iguala, si 
no supera, a los más prestigiosos ascetas de Egipto 

Los Dialogi transcriben la conversación de dos días en- 
tre Gallus, anciano monje de Marmoutiers y discípulo de 
San Martín, y Postumianus, aquitano, amigo de Sulpicio 
Severo, gran admirador de los monjes de Egipto, por 
donde ha viajado ya en dos ocasiones y se prepara para la 
tercera Postumianus cuenta las hazañas de los monjes 
egipcios Como contrapunto, Gallus narra las gestas de 
Martín, envolviéndolas en ropajes maravillosos al estilo 
oriental La influencia literaria de las vidas de los Padres 
del desierto, y en particular de San Antonio, es manifiesta 
Sulpicio Severo emprende la ofensiva contra una campaña 
publicitaria procedente de Belén y de otras reglones Las 
aventuras de los monjes ongenistas y del mismo Jerónimo 



Valeriano de Ctmtez 



661 



narradas a lo largo del diálogo asumen casi una función 
paradigmática para vilipendiar la actitud autoritaria y anti- 
monástica de un cierto clero enemigo del prestigioso hé- 
roe que es San Martín 

Ediciones PL 20,185-222, C Halm CSEL 1 (1886)152-216 

Traducciones Francesa P ¡VÍONCEAUX (París 1926) — Italiana 
G AuGELLO, Da i «Dialoghi» di S S Annah Liceo Ganbaldi di 
Palermo 1(1964)2 59-246 (Selección) 

Estudios M ESPOSITO, Un fragment des «Dialogues» de Sulpice 
Sévere en Textes et etudes de litterature ancienne et médievale (Fi- 
renze 1921) p 15-17, P GROSJEAN, Curdonicus ALMA 
24(1954)117-129, CH Favez, Aquitains et Gaulots chez S S , en 
Hommages a M Viedermann (Bruxelles 1956) p 122-127, P An 
TIN, Curdontcuí RELA 57(1959)111-112 



VALERIANO DE CIM1EZ 

Obispo de Cimiez (Cenemelum, cerca de Niza) y 
miembro, muy probablemente, de la noble familia de los 
Valerianos, de las Gahas, ha sido identificado por J P 
Weiss con el Valeriano al que Euqueno envía su De con- 
temptu mundt, lo cual no pasa de ser pura conjetura Vale- 
nano era obispo de Cimiez antes del 439, y como tal parti- 
cipó en los concilios de Riez, del 439, y de Vaison, del 
442, convocados para reafirmar la disciplina eclesiástica Se 
puso de parte de Hilario en sus diferencias con León 
Magno, con sus colegas de la Vtennensts, de la // Narbonen- 
sis y de los Alpes marítimos firmó la petición en favor del 
restablecimiento del metropolita de Arles, el papa, en 
cambio, dividió la antigua provincia en dos circunscripcio- 
nes (LEON, Ep 65) Firmó con Ravennius y sus colegas el To- 
mus ad Flavtanum (LEON, Ep 102), y su firma se lee aún 
el 455 en un concilio de Arlés acerca de una controversia 
surgida entre el obispo de Fréjus y los monjes de Lénns 
(Mansi, VII 907) Debió de morir poco después 

La epistula ad monachos de virtutibus et ordme doctrinae 
apostoltcae es prueba de las excelentes relaciones existentes 
entre los monjes de Lerins y el obispo de Cimiez y docu- 
menta, asimismo, el influjo de los monjes en la doctrina so- 
bre la gracia profesada por Valeriano La autenticidad ha 
sido recientemente puesta en duda 



662 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



Valeriano, espíritu educado y predicador estimado, nos 
ha dejado una colección de veinte homilías, que nos infor- 
man acerca de la historia y de la vida de la Iglesia en las 
Gallas Por lo regular tratan argumentos morales, como la 
disciplina, las promesas no mantenidas, la vía estrecha, la ex- 
celencia de la paz, el martirio, la embriaguez y la avaricia, 
presentan los ejemplos de los mártires y de los santos y 
exponen los preceptos y las exigencias del Evangelio sin 
grandes preocupaciones dogmáticas Un pasaje de la 
hom 1 1,4 lo ha hecho sospechoso, sin motivo, de semipela- 
gianismo 

La forma literaria es elegante y prueba la solida cultura 
clasica y retorica del autor Valeriano cita a los maestros, 
y en especial Séneca, y, como este, se complace en la des- 
cripción de escenas de la vida cotidiana Imbuido de filosofía 
estoica, parece un estoico convertido al cristianismo Vale- 
riano perteneció a un ambiente por el que teman libre 
curso las ideas de Pelagio, su doctrina sobre la gracia se 
acerca mas a los maestros proveníales que a Agustín 

A M Riberi ha querido asignar i Valeriano la Homilía 
in dedicatione ecclesiae de PLS III 184-188, mas las dudas 
permanecen (cf B FiscHER, VT 473) 

Ediciones PL 52,691-756 (Gallandi) La hom 1, atribuida a 
veces a Agustín (PL 40,1219 1222), fue devuelta a Valeriano por 
M Goldast en 1601 

Estudios A M RlBERl, S Dalmazzo di Pedona e la sua abbazia 
con documenti inediti (Tormo 1929) (coned de las hom 15 17ydela 
hom tn dedicatwne), G Bardy DTC XV( 1948)2520-2522, J P 
WEISS, La personnalite de Vakrien de Cimiez Annales de la Fac de 
Lettres de Nice (1970) 141-162 

VICENTE DE LERINS 

Vicente es el mas conocido de los monjes escritores de 
Lenns Poco sabemos de su vida, si se exceptúa lo que de 
el refiere Genadio (De vir ül 65[64]) Oriundo de las Ga- 
llas, Vicente se embarca durante vanos años en varns ac 
tristibus saecularis mihtiae turbimbus y fija luego su resi- 
dencia en Lenns, donde vive como sacerdote anejo al mo- 
nasterio Genadio celebra sus conocimientos bíblicos y de 
historia de los dogmas Al parecer, tuvo a su cuidado, con 
Salviano, la formación de Salomo y Verano, hijos de Eu- 



Vuente de Lenns 



663 



queno (EUQUERIO, Instr I praef ) Muño antes del 450, 
acaso, antes del 435 

Estudios F F3RUNETIERE y P DE LABRIOLLE, Vicent de Lenns 
(París 1906), H KOCH, Vicenz von Lenn und Gennadius Etn Bet- 
trag zur Literaturgeschichte des Semtpelagianismus [TU 31] (Leipzig 
1907), G Bardy DTC XV(1950)3045-3055, F Sciuto, Tertu- 
UianoeVincenzodiLenno MSLC 4( 1954) 127-138, M SCHUSTER 
PWK 2 16(1958)2192 2197 



1 Obras 

Genadio sólo recuerda una disputa tío contra los here- 
jes En efecto, Vicente escribió el 434 un Tractatus pro 
catholicae ftdei antiquitate et universitate adversas profanas 
omnium baereticorum novitates, llamado comunmente Com- 
monitorium, en dos libros, que debían poner remedio a los 
fallos de su memoria 

Se le atribuyen otras dos obras las Objectiones Vmcen- 
tianae, cuyo texto se ha perdido, pero que conocemos gra- 
cias a Prospero Pro Augustino responsiones ad capitula objec- 
tionum Vicentianarum (PL 51,177-186), H Koch sostiene 
su autenucidad, pero ha sido rebatida con buenos argu- 
mentos por W O'Connor Ademas, los Excerpta sanctae 
memoriae Vincentii Lirinensis tnsulae presbyteri ex universo 
beatae recordationis Augusttnt episcopi in unum collecta, men- 
cionados en una compilación anónima del siglo IX y descu- 
biertos por J Madoz en la biblioteca de Ripoll La anuncia 
el Commonitonum (c 16) y consiste en una introducción y 
un epílogo del autor que enmarcan una Summa augusti- 
mana contra Nestono, dispuesta en 10 artículos 

Ediciones En los mss figura con el Ad ecckstam, de Salviano, y 
otros opúsculos Para las ed anteriores a PL cf SCHONEMANN 
PL 50,630-638, ed E Baluze en PL 50,637-686, G Rauschen 
[FP5] (Bonn 1906), R S Moxon (Cambridge 1915), A Juu 
CHER (Tubingen 1925) Los Excerpta en J MaDOZ [Estudios 
Onienses I 1] (Madrid 1940) (= PLS III 23-45), W J Moun 
TAIN SE 18(1967-68)385 405 (con el ms de Novara) 

Traducciones Alemana G RAUSCHEN [BKV 2 20] (Kempten 
1914) —Española J Madoz (Madrid 1935, 2 1944), M Morera 
Rubio (Madrid 1976)— Francesa P de Labriolle (París 1906) 
(reed 1978), M Meslin (Namur 1959) —Inglesa C A Heur 



664 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



TLEY LNPF 2nd ser XI (New York 1894) p 131 156, R E 
Morris FC 6 (1949) 267 332— Italiana C Colafemmina 
(Alba 1967) 

Vicente compuso dos Commonttoria o promemonas, de 
los que sólo el primero se ha conservado Se sirve del 
pseudónimo de Peregrinas, que hay que entender en el 
sentido de monje Por Genadio sabemos que el segundo 
libro le fue robado al autor, el cual poseía aun ambos 
cuando compiló un resumen del segundo (c 29-33) Los 
manuscritos y editores presentan como segundo Commoni- 
tortum dicho resumen (PL 50,677) 

El Commonttorium no es un simple promemona para 
uso personal ni una colección de textos patrísticos, sino 
una especie de «discurso del método» que permite discer- 
nir la fe católica en medio de las nuevas herejías El cre- 
yente tiene a su disposición dos criterios la Escritura y la 
tradición de la Iglesia, criterios de desigual eficacia La 
primera es susceptible de deformación por obra de las in- 
terpretaciones de los herejes, y debe ser por ello leída a la 
luz de la tradición, según el conocido axioma in ipsa ítem 
cathohca ecclesta tnagnopere curandum est, ut id teneamus quod 
ubique, quod semper, quod ab ómnibus creditum est Hoc est 
etenim veré proprieque catholicum (c 2) 

Los tres criterios garantes de la ortodoxia son, pues, la 
universalidad, la antigüedad y el consentimiento unánime 
(c 3) Para Vicente, el más importante de los tres es la an- 
tigüedad, pues a ella hay que recurrir si viene a faltar la 
universalidad Para confirmar su regla, el autor menciona 
el donatismo, como opuesto a la universitas, el arnanismo, 
a la antiquitas, y el bautismo de los herejes, a la consensio. 
El Commonttorium contrapone a estas desviaciones heréti- 
cas las enseñanzas de San Pablo y sus exhortaciones a 
«conservar el depósito de la fe» (c 7-9) Examina luego las 
innovaciones introducidas por Nestono, Fotino y Apoli- 
nar, contra las que recuerda la doctrina católica sobre la 
Trinidad y la persona de Cristo (c 11-16) La inerrancia no 
es necesariamente propia de las enseñanzas de los genios 
más ilustres, como Orígenes y Tertuliano, sino de los de- 
cretos de un concilio universal y de la fe común de la Igle- 
sia (c 17-19) Para guardar fielmente el depósito, según la 
expresión de San Pablo, es preciso evitar «las innovaciones 
doctrinales» Las innovaciones en la terminología no deben 



Vicente de Lerms 



665 



jamas comportar una innovación doctrinal cum dtcas nove, 
non dicas novum (c 22) 

El criterio de la tradición no conduce al ínmovilismo si 
se acompaña de un segundo criterio esencial y comple- 
mentario, el progreso dogmático, que se actúa en confor- 
midad con la ley del crecimiento orgánico «Este progreso 
constituye verdaderamente para la fe un progreso y no una 
alteración, pues lo peculiar del progreso es que una cosa 
crezca permaneciendo la que es, y lo propio de la altera- 
ción es que una cosa se mude en otra Se acreciente, pues, 
y progrese sin medida la inteligencia, la ciencia y la sabidu- 
ría, tanto de los individuos como de la colectividad, tanto 
de un hombre solo como de la Iglesia toda, según las eda- 
des y los siglos, mas a condición de que se opere según su 
naturaleza peculiar, es decir, que se mantenga el mismo 
dogma, el mismo significado y el mismo pensamiento» 
(c 23), según la celebre formula adoptada por el concilio 
Vaticano I 

Este progreso comporta una triple tarea perfeccionar y 
perfilar lo que de la antigüedad recibió su primera forma y 
esbozo, consolidar y reafirmar lo que ya ha adquirido su 
perfil y evidencia, mantener lo que ya ha sido confirmado 
y definido (c 23) De ahí que exista, igualmente, un triple 
progreso progreso en la formulación, labor que la Iglesia 
realiza, provocada por los herejes, en los decretos de sus 
concilios, esclareciendo el sentido con términos nuevos y 
apropiados que lega a la posteridad, progreso de vida or- 
gánica, que se adentra mas alia de la expresión y es compa- 
rable al crecimiento de la vida humana, que de la infancia a 
la vejez es el desarrollo de una sola y misma persona, un 
progreso análogo se cumple, asimismo, en las verdades 
dogmáticas, progreso en la adquisición definitiva, sin cam- 
bio ni mutilación, de la verdad 

Vicente se bate, una vez mas, contra el uso pérfido que 
los herejes hacen de la Escritura (c 25), para esquivar sus 
insidias no basta recurrir a las sentencias bíblicas, sino que 
es preciso «interpretarlas en conformidad con las tradicio- 
nes de la Iglesia universal y con las reglas del dogma cató- 
lico En esta Iglesia católica y apostólica se impone de toda 
necesidad atenerse a la universalidad, a la antigüedad y al 
consentimiento general» (c 27) 

Los últimos capítulos, que son el resumen del segundo 
Commonttorium, recuerdan, ante todo, el valor normativo 
de la Escritura, tejen luego una nueva apología de la anti- 



666 Escritores de las Gahas y de la Península Ibérica 

quitas, invocada recientemente por el concilio de Efeso 
para condenar a Nestono, citando explícitamente diez Pa- 
dres griegos y latinos, a estos textos añade Vicente testi- 
monios de los papas Sixto III y Celestino En términos 
análogos se expresara, a no tardar, León Magno 

1 Doctrina y cultura del «Commomtorium» 

El doctor de la inmutabilidad de la fe se revela, de 
forma paradójica, como el teólogo de la ley del desarrollo 
dogmático Sus enseñanzas sobre la tradición recuerdan el 
Adversus haereses, de Ireneo, aunque subraya con menos ni- 
tidez la apostolicidad de la doctrina verdadera y la función 
del magisterio eclesiástico Vicente depende, ante todo, 
del De praescnpttone haerettcorum, de Tertuliano Aunque 
deplorando la desviación de Tertuliano, el maestro de Le 
nns reconoce sin ambages que Tertuliano «es el primero 
de los nuestros entre los latinos» (c 17), y erraría el teo 
logo que no le pagase su tributo de gratitud En efecto, en 
uno y otro encontramos las mismas ideas la argumenta- 
ción compacta del sacerdote de Cartago se basa en el dere- 
cho romano, y el monje de Lenns, más que argumentar, 
afirma 

Mas discreta es la influencia de Juan Casiano que ha 
podido sugerir a Vicente la untversitas como regla de fe, 
sobre todo con su tratado De incarnatione El Commomto- 
rium, como lo hizo notar Bossuet, se inspira, asimismo, en 
los escritos de San Agustín, a quien Vicente abiertamente 
admira, como lo demuestran sus Excerpta. 

Vicente es el primero en confeccionar un dossier de 
textos patrísticos y en alegar el testimonio de los paires 
notabtles La historia de la Iglesia mostrará que los criterios 
de Vicente, aunque satisfactorios a primera vista para el 
espíritu, son de difícil aplicación t Cómo hacer ver la una- 
nimidad, si todas las verdades han sido objeto de contro- 
versia' No menos difícil de establecer son la antigüedad y 
la apostohcidad Toda investigación histórica requiere 
competencia crítica El juicio de Vicente sobre Teófilo, el 
gran adversario de Juan Crisóstomo, sería más justo si 
fuera menos perentorio, Vicente cita testimonios de San 
Félix y San Julio, sin saber que alega falsificaciones de los 
apolinanstas 

Aunque el Commomtorium pretendía, ante todo, com- 



Vicente de Lenns 



667 



batir las novedades de los herejes, la historia occidental le 
sera deudora, sobre todo, de su enseñanza sobre el progreso 
dogmático, expuesto en pocos capítulos (c 23-24) Vicente 
reconoce dicho progreso tanto en el conocimiento como 
en la formulación de las verdades dogmáticas sin cambiar 
el tenor del deposito de la fe, la Iglesia explora sin cesar 
sus riquezas y proclama con mayor propiedad su conté 
nido 

El Commomtorium debe su éxito, sobre todo a partir del 
siglo XVI, al vigor de sus fórmulas, a la elegancia de la 
lengua, al acierto de sus expresiones, a la energía metálica 
de la forja La doctrina cristaliza en frases claras, lapidarias, 
enérgicas, decisivas Las reminiscencias clasicas — Salustio, 
Ovidio, Lucano — afloran con toda naturalidad en el texto 
y son prueba de la cultura de los círculos de Lenns Vi- 
cente conoce la literatura griega cristiana y, al parecer, tra- 
duce el mismo un texto del concilio de Efeso (31,2-3), mas 
no consta que haya ejercido influjo alguno en Oriente 

2 Vicente de Lérins y la historia 

G J Vossius, en su Historia de controversia I 9, del 
1618, y E Nons, en su Historia pelagiana, del 1673, fue- 
ron los primeros que atribuyeron al Commomtorium una 
intención polémica contra San Agustín, y en especial con- 
tra su doctrina de la gracia y de la predestinación, tesis que 
tuvo gran aceptación y que persiste en casi todos los histo- 
riadores modernos a pesar de las amonestaciones de algu- 
nos autores 

El descubrimiento de los Excerpta por J Madoz ha 
arrojado nueva luz sobre el problema En esta obra, Vi- 
cente profesa abiertamente su indiscutible admiración por 
San Agustín, cuya autoridad invoca en los dos puntos Tri- 
nidad y Encarnación, tratados de forma explícita en el 
Commonitorium (c 13-15) E Gnffe ha podido así sostener 
recientemente que no es posible detectar huella alguna de 
polémica antiagustiniana en la obra de Vicente y que el 
Commomtorium, por tanto, hay que entenderlo al margen 
de la controversia semipelagiana O'Connor, por su parte, 
ha demostrado que Vicente no es el autor de las Objecttones 
que Prospero consideraba injuriosas para San Agustín El 
Commomtorium, por tanto, no sólo no es antiagustiniano, 
sino que se inspira en el mismo principio de la tradición 



(>68 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

profesado por S Agustín (Ep. 54, De bapt. IV 24, Contra 
ep. Man. IV) 

En todo caso, es cierto que la influencia del Commonito- 
rium no cesa de crecer a partir del siglo XVI Ninguno de 
los grandes escolásticos lo cita y se conserva sólo en ma- 
nuscritos de París (BN 2172, del siglo X, que proviene de 
Pierre Pithou, 13 386, siglo X, de Saint-Germain-des-Prés, 
el mejor, 2785, del siglo XI, y 2173, del siglo Xin), mien- 
tras que desde el siglo XVI se cuentan más de 150 edicio- 
nes y traducciones Roberto Berlarmino lo llama libellus 
plañe aureus, Bossuet lo cita sin pausa en su Défense de la 
Tradition et des satnts Peres, católicos y protestantes le pro- 
fesan al principio igual admiración, Newman descubre en 
el Commonitonum una norma «ecuménica» y le procura 
una nueva actualidad y, en fin, anglicanos y viejos católi- 
cos, y en particular Dolhnger, a él apelaran contra las deci- 
siones del concilio Vaticano I, que, a su vez, había tomado 
de Vicente de Lérins la última frase de la constitución 
dogmática sobre la fe El aprecio unánime de que gozó el 
Commonitortum se interrumpe durante el siglo XIX Católi- 
cos y protestantes ponen en duda el valor normativo de los 
criterios de Vicente J. B Franzelin, más moderado, sos- 
tiene que la tesis del Commonitorium es siempre válida 
sensu affirmante, pero no sensu excludente En todo caso, no 
es mérito leve para un hombre del siglo V haber enunciado 
reglas que, si aplicadas con criterio, permanecen aún váli- 
das catorce siglos después 

Estudios R M J PoiREL, De utroque conmonitorio Lirinenst 
(Nancy 1895), ID , Vicenta Peregrtnt seu alto nomine Mam Merca- 
toris Linnensia «Commonttorta dúo» (Nancy 1898) (intento de 
atribución a M Mercator, que no ha tenido éxito, cf H KOCH, 
V incentius von Lerinum und Marius Mercator ThQ 
81[1899]396-434), W S Reilly, «Quod ubique quod semper, 
quod ab ómnibus» Etude sur la regle de fot de V de L (Tours 1903), 
C Weyman, Die Edition des «Commonitorium» Histonsches Jahr- 
buch 29 (Munchen 1908)582-586, cf 40(1920)184s, N Daus 
SE, Le deteloppement du dogme d'apres saint V de L RT 16 
(1908)630-651, 17(1909)692-710, J Lortz, Der Kanon des 
Vtncenttus von Lertn Der Kathohk 2(1913)245-255, L GLOBUS, 
De H Vtncenttus van Lérins en ztjne commonttoria Studien 
79(1913)231-259 383-411, 80(1913)274-307 402-420 445-473, 
81(1914)1-37, J MaDOZ, El concepto de la Tradición en San Vi- 
cente de Lerins (Roma 1933), A D'ALES, La fortune du «Commoni- 
torium» RSR 26( 1936)334-356, J Madoz, U 'n tratado descono- 
cido de San Vicente de Lerins Greg 21(1940)75-94, ID , Los «Ex- 



Victorio de Aquitanta 



669 



cerpta Vtncentti Lirtnensts » en la controversia adopaonista RET 
13(1953)475-483, B Luiselli, Sulla pseudommia dt Vtncenzo di 
Lertno Atene e Roma 4(1959)216-222, E GRIFFE, Pro Vtcentio 
Ltrtnensi BLE 62(1961)26-32, W O'CONNOR, Saint Vtncent of 
Lerins and Saint Augusttne Doctor communis 16(1963)123-257, 
J H SlEBEN, Der Konztlsbegrtff des Vincenz von Lertn Theologie 
und Philosophie 46(1971)364-386, A Pastorino, // concetto dt 
tradizione m Giov Cassiano e tn Vicenzo di L Sileno 
1(1975)37-46, M LODS, Le progres dans le temps de l'Eghse selon 
Vtncent de Lérins RHPR 55(1975)365-385 

VICENTE, SACERDOTE EN LAS G ALIAS 

Genadio habla de un sacerdote galo, de nombre Vi- 
cente, que conoció personalmente, en su De vir. til. 81 
[80], y le atribuye un comentario In Davidis psalmos que se 
ha perdido Vallarsi creyó haberlo encontrado en la obra 
homónima del Pseudo-Rufino (PL 2,641-960), que es, 
como lo atestiguan los manuscritos y ha demostrado 
A Wilmart, obra de Lietberto de LiUe, abad de San Rufo, 
cerca de Aviñón, de principios del siglo XII (cf PLS 
1 1097) 

Estudios A WiLMART, Le commentatre sur les psaumes imprimé 
mus le nom de Ruftn RB 31(1914)258-276, F Stegmuller, 
Repertortum bibluum medu aen (Madrid 1951) III n 5395 
7535 8308 

VICTORIO DE AQUITANIA 

Escritor aquitano de mediados del siglo V, Victono, 
como refiere Genadio (De vir. ill 89[88]), compuso, a pe- 
tición del archidiácono Hílaro y futuro papa, un ciclo pas- 
cual (cursus paschalis annorum) el 457, aceptado oficial- 
mente por el sínodo de Orleáns del 541 y difundido por 
las Gallas hasta los siglo VII y VIII, cuando se impuso el 
ciclo compilado por Dionisio el Exiguo Un extracto con el 
nombre de Beda se lee en PL 90,712 y en PLS IV 2218. 
Asimismo Genadio refiere que Victono añadió una tabla 
cronológica desde la creación utilizando la Crónica de 
Próspero, y utilizada, a su vez, por Casiodoro para su Cró- 
nica. Es autor también de un Líber calculi (PLS IV 2218) y 
acaso se le pueda atribuir el Prologus paschae de PLS 
III 380. 



670 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

Ediciones Cursus y Ep Hilan Th Mommsen MGH, AA IX 
667-735, B KRUSCH, Studien zur christlicb-mittelalterluhen 
«Chronologie» II (Berlín 1938) p 16-52 (= PLS III 381 426) Ep 
Hilan A THIEL, Epistulae Rom Pont I (Braunschweig 1868) 
p 130 El extracto atribuido a Beda (PL 90,712 y Ch W JONES, 
Bedae opera de temporibus [Cambridge Mass 1943] p 58) per te 
nece al Cursus Calculus PL90,67 7 680 restituido a Victono por 
W Chnst, G FRIEDLElN (Roma 1872) Prologus Paschae B 
Krusch, o c , KLeipzig 1882) p 227 240 (= PLS III 427 441) 

Estudios E SCHWARTZ, Chrtstluhe und judtsche Ostertafeln 
(Berlín 1905) p 427-441, C JONES, Bedae pseudepigrapha (Ithaca 
1939) p53 



VICTRIC10 DE ROUEN 

Conocemos la vida de Victncio por dos cartas (18 y 
37) de Paulino de Ñola, que informan acerca de su con- 
versión, de su elección al episcopado, del gobierno de su 
diócesis y de su labor apostólica Sulpicro Severo cuenca su 
encuentro con Martin (Dial III 2) Inocencio le dirigió 
una celebre decretal acerca del reclutamiento y virtudes de 
los clérigos, que entro en las colecciones canónicas 

Según Paulino, Victricio nació hacia el 340 en las fron- 
teras del Imperio Hijo de veteranos, como parece indicar 
su nombre, siguió la carrera militar, que abandono para 
servir a Cristo Ordenado sacerdote, se consagro a la evan- 
gelización de los ñervos y monnos, es decir, de las regio- 
nes de Flandes, Brabante y Cambresis Ocupó la sede de 
Rouen hacia el 385 

Como Martín en Tours, Victncio promueve su comu- 
nidad de Rouen, construyendo iglesias, velando por la dis- 
ciplina e incrementando la vida monástica Hacia el 396 se 
traslada a Gran Bretaña para restablecer la ortodoxia, 
amenazada por el arrianismo, y luego, en el 403, a Roma, 
sin duda para dar razón de su iniciativa Falleció hacia 
el 410 

Este viejo soldado logro formarse una cultura literaria 
sena De su obra nos ha llegado un De laude sactorum, que 
es un tratado con andadura de discurso y prueba de su 
formación retórica Lo pronunció en Rouen el 396 con 
ocasión de la llegada de un segundo lote de reliquias reco- 
gidas en Italia gracias a Ambrosio, Paulino y Gaudencio El 
escrito documenta el origen y las formas de la vida reli- 



Victricio de Rouen 



671 



giosa y el progreso del culto de los mártires El texto fue 
encontrado en el siglo XVIII en un manuscrito de Sankt 
Gall y fue atribuido a Victncio por su editor Jean Lebeuf 

Ediciones PL 20,443-458 (J Lebeuf), Sauvage (publicado 
por A Tougard) (París 1895) 

Traducción Francesa R HERVAL (Rouen 1966) 

Estudios E VACANDARD, Saint Vutnie eveque de Rouen 
(París 2 1900) (anticuado), H DELEHAYE, Les origines du cuite des 
martyrs (Bruxelles 2 1933), A WlLMART, Un manuscrit oublie RB 
31(1914 1919)333 372, G Bardy DTC, XV(1950)2954 2956, 
P ANDRlEU GuiTRANCOURT, La pie ascetique a Rouen au temps de 
s Victrice RSR 40(1952)90-106, ID , Essat sur S Victrice Annee 
canonique 14(1970)1-23, Id, Notes remarques reflextons sur la 
vie ecclesiasttque et reltgteuse a Rouen sous le pontiftcat de S Victnce, 
en Melanges Macqueron (Aix 1970) p 7-20, R Herval, Origines 
du christiamsme en Gaule, MSR 16(1959)47-70, 17(1960)41-80, 
E Griffe, La Gaule chretienne a l'epoque romaine (París 1964) I 
p 306 3 10 383 385, L MUSSET, De saint Victnce a saint Ouen La 
chrtstianisatwn de la province de Rouen d'apres l'hapographie Re- 
vue d'histoire de l'Eglise de France 62(1975)141 152 



Apéndice 

«ltinerarium Burdigalense» 

El mas antiguo itinerario cristiano es obra de un anó- 
nimo de Burdeos que narra el viaje desde su patria a Jeru- 
salén y vuelta, pasando por Roma y Milán tras permanecer 
algunos meses en Palestina Señala las mutationes y mansio- 
nes y de vez en cuando alude a los recuerdos bíblicos Su 
escrito es más una lista topográfica que una narración de 
viaje 

Ediciones PL 8,784 796 (F A de CHATEAUBRIAND, París 
1811), P Geyer CSEL 39 (1898) 3-33, O CuNTZ, Itineraria 
romana (Leipzig 1929) I p 86-102, CCL 175 1(965) 1-26 (ad fi- 
dem ed P Geyer et O Cuntz) 

Estudios A Elter, ltinerarstudien (Bonn 1908), C Mom 
MERT, Der Teich Bethesda zu Jerusa/em und das Jerusalem des Pilgers 
fon Bordeaux (Leipzig 1907), R HARTMANN, Die Palastina-Route 
des «Itinerarium Burdigalense» ZDPV 33(1910)169-188, W Ku 
bitschek PWK IX-2( 1916)2352-2356, T Ashby y R Gard- 



672 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



NER, The Via Trataría Papers of the Bntish School at Rome 
8(1916)104-171, H Leclercq DACL VIJ(1926>1853-1858, Z 
GARCIA- Villada, Descripciones desconocidas de Tierra Santa en có- 
dices españoles EE 4(1925)178-184 322-324 439-444, H Fis 
CHER, Geschtchte der Kartographte von Palasttna ZDPV 
62(1939)169-189, B KOTTING, Peregrinado religiosa (Munster 

1950) p 89 110 343-354, R W Hamilton, Jerusalem tn the 
Fourth Century Palestine Exploration Quarterly 84(1952)83-90, 
A LORENZONI, Da Tellegatae a Beneventum dell'«Itinerartum Bur- 
dtgalense» (Brescia 1962), R GELSOMINO, L '«ltinerartum Burdt- 
galense» e la Puglta VetChr 3(1966)161-208 

«Sortes Sangallenses» (anónimo) 

Se lee en el códice palimsesto 908 de Sankt Gall 
(LOWE, 953) Lowe lo cree procedente del norte de Italia y 
emparentado con Bobbio Los editores piensan, más bien, 
que provenga del sur de las Gallas y que el texto remonte 
al siglo IV El manuscrito contiene diversas Excerpta Patrum 
y está escrito en hermosos caracteres unciales de fines del 
siglo VI 

Las Sortes son respuestas de un oráculo a preguntas de 
un cierto colorido cristiano, muchas se han perdido y las 
que quedan se refieren a los mas variados problemas de la 
vida cotidiana, moral y social la vida y la salud, el amor, el 
matrimonio, la familia, amigos y enemigos, temores y es- 
peranzas, preocupaciones por la casa y por los bienes, 
elección de profesión, empresas diversas, construcciones, 
viajes, vuelta a la patria y a la familia, dificultades econó- 
micas y profesionales, juicios y procesos 

Edición. Cf CPL 536, A Dold, Dte Orakelspruche in St Ga- 
ller Paltmpsestcodex 908 [SAW 2254] (Wien 1948) 

Estudios R MEISTER y L KERSTAN, Dte Orakelspruche tn St 
Galler Paltmpsestcodex 908 Erlauterungen [SAW 225,5] (Wien 

1951) , E SCHOENBAUER, Dte Sorte Sangallenses ais Erkenntntsque- 
lle des romtschen und germanischen Rechts AAWW 90(1953)23 34 



II. Escritores de la península Ibérica 

La península Ibérica, integrada profundamente en la 
Romanttas, participa en las corrientes intelectuales y en las 
controversias que agitan la Iglesia del siglo IV, y sabe tam- 



Avtto de Braga 



673 



bién afrontar problemas propios como el pnscihanismo 

(c2) 

La organización de este volumen ha aconsejado enco- 
mendar al capítulo sobre la controversia amana (c 2) las 
noticias sobre algunos importantes protagonistas de la 
misma Osio, Potamio, Gregorio de Elvira y Paciano, de 
los que el primero es, sin duda, una de sus primeras figu- 
ras Gregorio de Elvira, desafortunado por mucho tiempo 
en la transmisión de su patrimonio literario, es hoy uno de 
los escritores ibéricos mejor conocidos antes de Isidoro 

La presencia de la península Ibérica en el capítulo so- 
bre la poesía cristiana es mentó, ante todo, de Prudencio, 
sin olvidar a Juvenco (c 5) El primero, con su estro a la 
vez clasico y cristiano, infunde nueva vitalidad al lirismo 
latino, en vías de agotamiento Orosio se coloca clara- 
mente en la órbita de San Agustín, del que se muestra 
admirador incondicional y discípulo atento (c 7) Quedan, 
pues, autores o de dudoso origen o de menor estatura, que 
merecen, no obstante, figurar entre los representantes de 
la Iglesia ibérica del siglo IV y, sobre todo, del V Avito de 
Braga, Baquiano, Caladlo, Consencio, Pastor, Severo de 
Mallorca, Siagrio, y Valeriano de Calahorra 



AVITO DE BRAGA 

Sacerdote de Braga y residente en Jerusalen desde el 
409 Aquí pide a su amigo el sacerdote Luciano que narre 
por escrito la invención de las reliquias de San Esteban, 
descubiertas por el en Kafar-Gamala, al norte de Jerusalén, 
gracias a una visión (hacia el 415 ó 416) Avito tradujo al 
latín el texto griego de esta Epístola de tnventtone corports 
S Stepham martyrts (PL 41,805) y la envío el 416, con reli- 
quias del santo y una carta dedicatoria, a Palcomio, obispo 
de Braga, por medio de Orosio de Braga La carta des- 
pierta las sospechas del Decreto Gelastano Las reliquias 
nunca llegaron a su destino, sino que quedaron repartidas 
entre Menorca y Uzala (Africa) Agustín nos informa del 
creciente culto que se le dedica en Africa (Serm 316-324, 
De av. Dei XXII 8) 

Avito participó con Orosio en Jerusalén en los debates 
con el obispo Juan acerca del pelagianismo (25 de julio del 
415) y es con probabilidad el mismo Avito que mantiene 



674 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



correspondencia con Jerónimo (Ep 79, 106 y 124) desde 
Constantinopla Debió de morir después del 418 

Edtcton (CPL 575) PL 41,805 808, E Vanderlinden REB 
4(1946) 178-217 (p 181 183 manuscritos, p 188-189 epistula 
Avttt, p 190-216 traducción latina de Luciano), cf BHL 7850 
7856 

Estudios B ALTANER, Atttus pon Braga ZKG 60(1942)456 
468 (= TU 83,450-466, fundamental), J Martin, «Retelam 
S Stephant» HJG 77(1958)419-433, L Domínguez del Val 
DHEE I 154 



B AQU 1 AR1 0 

Monje que vivió en Galicia a fines del siglo IV y princi- 
pios del V Genadio (De vtr til 24) lo llama vtr christtanae 
phtlosophtae nudus et expeditas vacare deo disponens y refiere 
que se traslado a Roma para dar respuesta con su De fide a 
las calumnias de sus detractores Sena, acaso, mas exacto 
suponer que Baquiano fue condenado con los suyos por 
algunos obispos de la Betica, no por su doctrina, sino por 
la mala fama de su provincia de origen, Galicia, centro 
pnscihanista, y que en Roma fue invitado por Inocencio I 
a exponer su doctrina para permitir a la autoridad eclesiás- 
tica pronunciarse, con conocimiento de causa, sobre el 
asunto Esta fue la ocasión de la composición de su De fide. 
Absuelto, Baquiano volvió a España Hubo de huir ocho 
años más tarde, empujado, al parecer, por las invasiones de 
los vándalos Contra el parecer común de los autores, que 
colocan su actividad entre el 400 y el 420, A Lapótre, 
seguido por J Duhr, propusieron datar el De fide hacia el 
384, tesis que no ha tenido aceptación Según A Mundo, 
Baquiano volvió a España y falleció hacia el 425 (sobre su 
nombre cf A Mundo, Estudts 299-300) 

Según A Mundo, las obras de Baquiano fueron publi- 
cadas en el siguiente orden las dos epistulae son de finales 
del siglo IV, el De lapso, hacia el 410, y el De fide, hacia el 
415 (Estudts 249) 

1 La Epistula ad lanuariurn de reparatione lapsi, o 
simplemente el De lapso, recordado por Genadio, es cier- 
tamente auténtica Esta dedicada a un monje diácono que 
había fornicado con una virgen consagrada, es un impor- 
tante documento para la historia del monacato en España 



Baquiano 



675 



Fue publicada primero por Grynaeus de un manuscrito 
desconocido, luego, con mas esmero, por Flonus, utili- 
zando un manuscrito de Bobbio (Ambros cod. O 218 sup ) 
y el Vat 3834, edición recogida por Flórez y Gallandi, y de 
donde pasó a PL 20,1237-1262 

2 Del Libellus de fide existen dos recensiones La 
primera fue publicada por Muratori de un manuscrito de 
Bobbio (Ambros O 212 sup ) en 1696, y con más esmero 
por Flonus en 1748 J Madoz ha señalado la importancia 
de otra recensión que se lee en un excelente manuscrito 
de Ripoll 151, y ha publicado este texto, que es original 
según M Cappuyns, mientras que, según A Mundo, sería 
una corrección de Genadio (Estudts p 284-292) Muraton 
calificaba el tratado de elegantisstmum opusculum praecla- 
rtssimum de fide documentum Baquiano depende de la Apo- 
logía de Rufino hasta el plagio El De fide ejerció influjo 
duradero en la Edad Media y fue ampliamente utilizado por 
la Confessto fidei, del Pseudo-Alcuino (Juan de Fécamp) 
Baquiano expone su doctrina sobre la Trinidad, la encar- 
nación, la resurrección de la carne, el origen del alma, la 
naturaleza del hombre, la naturaleza y origen del demonio, 
el ayuno, el canon de las Escrituras y el uso de los apócri- 
fos Culto y erudito, Baquiano conoce bien la Biblia, 
fuente de la perfección, pero exagera en el uso de la alego- 
ría Su afición por el orfismo y la astrología es desconcer- 
tante El autor condena a Helvidio, pero nunca menciona a 
Orígenes y Pnscihano, aunque sostiene posiciones cerca- 
nas a las de estos autores Algunas expresiones de su es- 
crito recuerdan a Pnscihano y Rufino, y también a Fírmico 
Materno, Jerónimo y Agustín El De fide, y aún más el De 
lapso, fueron frecuentemente utilizados y citados durante 
la Edad Media (para el De lapso, cf A Mundo [Prolegomena 
p 60-75] y S González) 

3 Otros escritos — Con buenas razones, G Morin atri- 
buye a Baquiano dos cartas del manuscrito Sankt Gall 190, 
escritas en España a principios del siglo V por una virgen a 
otra Baquiano habría podido intervenir como secretario 
de la autora En la carta, en efecto, se advierte su estilo, 
entretejido de reminiscencias bíblicas, y la influencia ascé- 
tica de los círculos pnscihanistas (G MOR1N RB 
40[1928]293-310 = PLS I 1035-1044) La atribución de 
Morin ha sido aceptada por A Mundo (Prolegomena p 30- 
34), y con reservas por B Fischer (VT p.166) Se ha que- 
rido identificar en Baquiano al Peregrinus eptscopus editor 



676 



Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 



de los Cañones eptstularum Pauh apostoh de Prtsahano 
(Schepss, Berger), hipótesis difícilmente sostenible según 
D de Bruyne, pero no imposible en sentir de A Lamben 
Cf A MUNDO, Prolegomena p 13-14 

Ediciones (CPL 558-570) De ftde PL 20,1019-1036 (1 a re- 
dacción), J Madoz RET 1(1941)457-488 (2 d redacción) Epi- 
stula ad lanuarium PL 20, 103^-1062 Eptstulae dúo G MORIN 
RB 40(1928)289-310, PLS 1,1035-1044 

Estudios T Ayuso MARA/UELA, La Vetus Latina Hispana I 
(Madrid 1953) p 48M88, A M Mundo, Estudis sobre el «De fide» 
deBaqiano SM 7(1965)249-256, S BFRGER, Histoire de la Vu Igate 
(París 1893), A LAPOTRE, La 'Cena Cyprtant» et set enigma 
RSR 3(1912)497-596, G Morin, Pages medites de l'ecrtvatn es- 
pagnol Bachianus BALAC 4(1914)117-126, D de Bruyne, 
Eludes sur les origines de la Vulgate en Espagne RB 
31(1914-1919)373-401, H MacInerny, St Mochta and Bachia- 
rius (Dublin 1923), J DUHR, Le «De fide» de Bachiarius RHE 
24(1928) 5-40 301-331 J Bover, Baihtanus Peregnnus EE 7 
(1928)361-365, A Lambert, Bachiarius DHG VK193D58-68 
(excelente), J PEREZ DE URBEL, Los monjes españoles de la Edad 
Media KMadnd 1933)p 105-114, J A DE Aldama, Baquiano y 
Rufino Greg 15(1934)589-598, ID , El símbolo Toledano (Roma 
1934), J DUHR, A propos du «de Ftde» de Bachiarius RHE 
30(1934)85-95, ID , Apercus sur l'Espagne chrétienne du IV\ ou le 
de lapso de Bachiarius (Louvain 1934), ID , Bachiarius DSp 
1(1935)1187-88, F Cavallera, Le «de Fide» de Bachiarius BLE 
39(1938)88-97, J Madoz, Una nueva redacción del «Ltbellus de 
fide» de Baquiano RET 1(1941)457-488, lD , Un decenio de estu- 
dios patrísticos en España RET 1(1941)919-962, Id , La nueva re- 
dacción del «Ltbellus de fide» de Baquiano utilizada en la «Confessio 
fidei» del Ps—Alcuino EE 17(1943)201-21 1 (Cf RHE 
38[ 1942)255-256, M Cappuyns BTAM 5[ 1945)N 620), A C 
Lawson, The Shrewíbury \ís of Cyprian and Bachiarius JThS 
44(1943)56-68, S GONZALEZ, La disciplina penitencial de la Igle- 
sia española en el siglo IV RET 1(1941)339 369 (esp p 353-360), 
Id, La penitencia en la primitiva Iglesia española (Salamanca 
1950), ID, Un eco de los Padres españoles en el siglo XI EE 
18(1944)361,373 (Decreto de Burcardo de Worms), J MADOZ, 
Segundo decenio de estudios sobre patrística española [Estudios 
Onienses 15] (Madrid 1951) p 74-88, J DUHR, Une lettre de con- 
doléance de Bachiarius (?) RHE 47(1952)530-585 (Ep ad Tura- 
sium), M MART1NS, Correntes da filosofía religiosa em Braga dos s'ec 
IV a Vil (Porto 1950), A MUNDO, Prolegomena in Bachiaru editto- 
nem criticam (Roma 1950) (Diss P Univ Greg ), ID , Preparando 
la edición crítua de Baquiano Bracara Augusta 8(1957)88-9 7 
F X MuRPHY, A Prosopography of Bachiarius Folia 5(1951)24-29, 



Consencio 



Gil 



ahora en Leaders of Iberean Chnsttanity, ed J M Manque (Ja- 
maica Plain [Boston] 1962) p 121-126 M SlMONETTl, Note rufi- 
niane RCCM 2(1960)140-152, A M MUNDO, Estudis sobre el 
«De fide» de Baquiari SM 7(1965)247-303 (autenticidad, ma- 
nuscritos, transmisión de los textos, ediciones) 

C ALC I D I U S 

Calcidius (mejor que Chaladtus) tradujo y comentó el 
Ttmeo, de Platón (hasta 53c), utilizando sus predecesores 
griegos, en especial Posidonio y Adrasto de Afrodisia El 
carácter cristiano del comentario se echa de ver en el re- 
curso a las Escrituras y en la utilización de las Héxaplas de 
Orígenes El comentario refleja las inquietudes filosóficas 
de ciertos escritores latinos del siglo iv 

Nada sabemos seguro sobre su autor Los manuscritos 
afirman que fue diácono e incluso archidiácono La carta 
dedicatoria esta dirigida a un cierto Osio, que no es proba- 
ble que sea el conocido obispo de Córdoba (Waszink). 
Nada hace pensar que escriba en España Según Waszink, 
cuyos estudios han provocado un renovado interés por el 
autor y su obra, Calcidius escribe a fines del siglo IV, o 
mejor, hacia el 400 El comentario fue muy leído en la 
Edad Media, incluso con comentarios del comentario 
(Waszink, Nachtrag p 242-243), y gracias a él Platón 
penetró en la tradición escolástica 

Ediciones A GlUSTINlANI (París 1520) (editto princeps), J 
WROBEL (Leipzig 1876), la mejor es de J H WASZINK-P J 
HENSEN [Plato latinus IV] (Leiden 1961) La Epistula ad Ossium 
en PLS I 196-197 

Estudios D TAMIL1A, De Chalada aetate SIF 8( 1900)79-80, 
B W SwiTALSKI, Des Chaladtus Kommentar zu Platos Timaeus 
(Munster 1902), A C VEGA, Caladlo, escritor platónico español del 
siglo iv CD 152(1936)145-164, 154(1943)219-241, J C van 
WlNDEN, Calcidtus on matter His doctrine and sources (Leiden 
1959), J H WASZINK, Studien zu Timaeoskommentar (Leiden 
1964) 

C0NSENC10 

Consencio, contemporáneo de San Agustín y lector de 
sus obras, figura como destinatario de algunas cartas del 



678 Escritores de las Gallas y de la Península Ibérica 

Obispo de Hipona (Ep 120 y 205) Como dice vivir en 
ambiente prisalianista, y, por tanto, en España, y en una 
isla (Ep 119,6 PL 32,451), se supone que residía en las 
Baleares Del tratamiento que le reserva Agustín, 
G Combés (BA 2,552) deduce que fue sacerdote y luego 
obispo Consencio era persona sincera y amante de la ver- 
dad, mas no siempre su ingenio lograba comprender el 
pensamiento de Agustín Este alaba su elocuencia, su inte- 
rés — por ello lo invita a no interrumpir la correspondencia 
(Ep 205,6,11) — y su conocimiento de la Biblia, mas entre 
líneas se advierte una cierta ironía sobre algunas peregrinas 
opiniones del discípulo, lo invita por ello a venir a Hipona 
para discutir juntos los pasajes difíciles de sus escritos 
(Ep 120,1), mas, cuando Consencio llegó, el obispo se en- 
contraba convaleciente en una villa 

Agustín había escrito a Consencio ya antes del 410 
(Ep. 120,1), y la correspondencia se mantiene aun después, 
aunque sólo han llegado dos cartas de Agustín (Ep 120 y 
205), el 420 le envía el Contra mendacium en respuesta a 
un opúsculo del pnscihanista Dictinio, que justificaba la 
mentira apoyándose en la Escritura, Consencio había en- 
viado el opúsculo a Agustín, solicitando una respuesta y 
preguntando, asimismo, si no sería lícito hacerse pasar por 
priscilianista para conocer a los adeptos y las doctrinas secre- 
tas de la secta, propuesta que Agustín netamente descarta 

Ademas de las cartas a Agustín, Consencio es autor de 
vanos opúsculos, que somete al juicio del Obispo de Hi- 
pona (Ep. 1 19,6 PL 33,552) De toda su producción queda 
sólo la ep 119, a Agustín, publicada en el epistolario de 
éste, en que le somete algunas dificultades acerca de la 
Trinidad y de las dos naturalezas en Cristo 

Ediciones (CPL 797 262 373) PL 33,449-462 Cf ediciones y 
traducciones del epistolario de San Agustín 

Estudios E BlRKERSTETH Birks DCB I 622, G COMBES BA 
2,551-552, G Seguí Vidal, La carta-encíclica del obispo Severo 
(Roma-Palma de Mallorca 1937) p 108 112, U DOMINGUEZ DEL 
Val DHEE I 608 609 



ETERIA (EGERIA) 

Etena es un personaje que no se deja fácilmente en- 
cuadrar, es una dama culta vinculada a una comunidad que 



Etena 



679 



semejaba mas un beaterío que un monasterio. En un cata- 
logo de San Marcial de Limoges, del siglo Xiu, figura como 
abadesa, noticia que apenas merece crédito por demasiado 
tardía El primer editor de su escrito lo publicó con el 
nombre de Silvia, que Geyer mantuvo, luego Ferotin la 
rebautizó Etena, que es con Egena, el nombre general- 
mente adoptado (A Lambert, O Pnnz) Su primer editor 
la hace proceder de las Gallas, mas hoy tienden a creerla 
originaria de Galicia cuantos no se dejan impresionar por 
la comparación que Etena establece entre el Eufrates y el 
Ródano La fecha de su viaje ha sufrido también bastantes 
cambios E Dekkers la rebajaba hasta el 415-418, y Lam- 
bert se le acercaba con la fecha 414-416 J Campos la an- 
ticipa al 380 La comparación minuciosa entre la cuaren- 
tena de Pascua y la festividad de los Inocentes ha permi- 
tido a P Devos fijar con precisión el año 383, y de colo- 
car, por tanto, el viaje por Palestina entre las fiestas pas- 
cuales de los años 381 y 384, y, poco después, el viaje a 
Mesopotamia 

«Itinerarium» o «Peregrinado ad loca sancta» 

El 1884, el italiano G F Gamurnni encontró en el 
manuscrito VI 3 del siglo IX, de la Cofradía de Santa María 
de Arezzo, entre el De mystems et bymnis, de Hilario de 
Poitiers, y un De loas sanctis, de Paulo Diácono, una. Sanc- 
tae Silviae aquitaniae peregrinado ad loca sancta, y la publicó 
con los otros textos en 1887 La autora envía desde Cons- 
tantinopla (23,10) a sus «hermanas» en la patria una minu- 
ciosa descripción en forma de carta de su viaje por Egipto, 
Palestina y Mesopotamia El manuscrito procedente de 
Montecasino esta incompleto al principio y al fin y pre- 
senta algunas lagunas 

Etena, poco sensible a las bellezas naturales, concentra 
toda su curiosidad en las cosas religiosas, los recuerdos bí- 
blicos y las celebraciones litúrgicas. En la forma en que el 
diario se presenta, el Itinerarium supera a obras similares 
como documento desde el punto de vista lingüístico, topo- 
gráfico, geográfico, litúrgico y eclesiasnco Las noticias que 
ofrece sobre los santuarios y la liturgia de Jerusalén, sobre 
la organización de la vida monástica y la jerarquía, son de 
un valor inestimable 

Cabe distinguir cuatro viajes el primero, que es ín- 



680 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

completo al principio, comienza a los pies del Sinai y con- 
duce hasta Jerusalen, atravesando el mar Rojo y la tierra 
de Gessen (1-9), el segundo lleva al monte Nebo (10-12), 
el tercero es una peregrinación por Idumea, la tierra de 
Jacob (13-15), el cuarto se desarrolla por Mesopotamia e 
incluye la vuelta a Constantinopla, pasando por Tarso, Se- 
leucia y Calcedonia (16-23) A lo largo del viaje, Etena 
utiliza una Biblia en la versión Vetus latina y el Onomasttcon 
de Eusebio en traducción de Jerónimo (J Ziegler) 

La autora se sirve de la lengua hablada de su tiempo, 
embellecida con reminiscencias escolares y literarias, una 
lengua, pues, moderna y viva, capaz de acoger palabras 
nuevas o de asignarles un sentido nuevo Son frecuentes 
los grecismos (C Milani), términos griegos transcritos en 
latín o romanizados, tanto cristianos como profanos, clises 
morfológicos, sintácticos y semánticos Es una lengua que 
depende ya de los autores latinos cristianos 

El Itinerartum nos describe las iglesias de Jerusalen y 
de sus alrededores (el Santo Sepulcro, Sion, el monte de 
los Olivos, Belén, Betania), nos informa sobre el ciclo del 
año litúrgico y sus fiestas, y en particular sobre el ciclo 
pascual, sobre la organización litúrgica de la /ornada y del 
oficio divino, sobre el rezo de los salmos, la disciplina del 
ayuno y la catequesis de los catecúmenos Etena facilita 
también valiosa información acerca de la organización ecle- 
siástica el obispo es, por lo general, un anciano monje, los 
presbíteros celebran la eucaristía en ausencia del obispo 
(4,8), habla también de los diáconos y de los clérigos 

En todos sus viajes, Etena encuentra monjes en el Si- 
nai, en Egipto, en Siria, en Mesopotamia Algunos la 
acompañan con una escolta oficial Los monasterios son 
eremitorios, agrupados, por lo general, en torno a una 
iglesia, en la que oficia un sacerdote (3,4) En Jerusalen 
habla de monjes (monazontes) y vírgenes (parthenae) (24,1) 
Todas estas informaciones ilustran la vida litúrgica y mo- 
nástica de finales del siglo IV y hacen del Ittnerartum un 
documento único en su genero 

Ediciones G F GAMURRINI, S Hilam et S Silvtae «Peregri- 
nado ad loca sancta» (Roma 1887) (ed princeps), ID Studi e do- 
cumenti di stona e dintto 9(1888)97-174 (con correcciones), P 
Geyer, CSEL 39 (1898) 35-101 (= PLSI 1045-1092), E A Bech 
TEL, S Silvtae «Peregri natío» The Text and a Study of ¡he Latt- 
mty (Chicago 1907), D DE Bruyne RB 26(1909)481 484 (Ex- 
cerpta Matrttensia), W HERAEUS [Sammlung vulgarlateinischer 



Etena 



681 



Texte 1] (Heidelber 1908, 4 1939), O Prinz ibid , 1960, E 
FRANCESCHINI (Padova 1940), E Franceschini y R Weber 
CCL 175(1958)29-103 (índices en CCL 176, la mejor ed ) 

Traducciones Alemanas H RlCHTER (Essen 1919), H Dau 
SEND (Dusseldorf 1933), K VRESTKA (Klosterneuburg 
1958) — Españolas P Romero Galindo (Zaragoza 1924), B 
AVILA (Madrid 1935), J MONTEVERDE (Buenos Aires 1955), 
VJ Herrero Llórente (Madrid 1963) — Francesa H Petre 
SCh 21 (1948, 2 1957) (con texto) —Griega K KoiKULIDES Nea 
Sion 7(1908)— Inglesas J H BERNARD (London 1891) (con 
texto), M L McCLURE y C L FELTOE (London 1919), G E 
GiNGRAS ACW 38 (1970), J Wilkinson (London 1971)— Ita- 
lianas G MARIONI (Milano 1890), C Di ZOPPOLA (Alba 
1966) —Polaca W Szoldrski (Warszawa 1970) —Portuguesa 
M da Gloria Novak (Petropohs 1971)— Rusa J Pomja 
LOVSKl y M CHOLODNIAK (St Petersburg 1889) (con texto) 

Bibliografía En A Bludau, Dte Pilgerretse der Aetheria (Pader- 
born 1927), DACL V(1930)552 584 y CCL 175,31-34, y ademas 
C BARAUT, Bibliografía Egertana Híspanla sacra 7( 1954)203 2 1 5 
yM Starow/ieyski, Bibliografía Egeriana Aug 19( 19^9)297 318 

Estudios Antes de 1954 señalamos solo A Bludau, cit , y 
E LOFSTEDT, Phtlo/ogiuher Komtnentar zu «Peregri natío Aethertae» 
(Uppsala 1936) Desde 1954 A ERNOUT, Aspects du vocabulaire 
latín (París 1954) p 199-219, R WEBER, Note sur «Itinerartum 
Egeriae»28,4 VC 12( 1958)93-97, J G Davies, The «Peregnna- 
tw Egertae» and the «Ascensión», VC 8(1954)93 100, R Ambro 
S1NI, // tipo sintagmático «in eo loco» e questioni di principio nello 
studio della «Peregrinado Aethertae» Annah della Se norm sup di 
Pisa, ser 2 24(1955)97 109, A Pagliaro, Da musa est a musa, 
RAL ser 8 10(1955)104 135, E WiSTRAND, Textknttsches zur 
«Peregrinatto Aetheriae» (Goteborg 1955) (= Opuscula selecta 
(Stockholm 1972] p 263-287), A COPPO, Una nuova ipotesi 
sull'origine di «mtssa» EL 71(1957)225 267, R Nicolella, A 
proposito della «Peregrmatio Aethertae» Asprenas 5(1958) 
187 193 O PRINZ, Bemerkungen zu einer neue Ausgabe des «Iti 
neranum Egertae» ALMA 30(1960)143-153, J Mateos, La vi 
gile cathedrale chez Egerie OChP 27(1961)281-312, A A R Bas 
T1AENSEN, Observations sur le vocabulaire liturgtque dans ¡'«Itinera- 
rtum d Egerie > (Nijmegen 1962), G F M VERMEER, Observations 
sur le vocabulaire du «Pelertnage» chez Egerie et chez Antonin de 
Platsance (Nijmegen 1965), P Devos, ha date du voyage d'Egerie 
AB 85(1967)165-194, ID , Egerte a Edesse ibid , 85(1967) 
381 400 D SWANSON, A Formal Analysts of Egena's-Syl- 
tta's Voiabulary Glotta 44(1967)177 254 J CAMPOS, Sobre un 
documento hispano del Bajo Imperio la «Peregrinatto Egertae» Hel- 
mannea 18(1967)273-289, P Devos, Egerte a Bethleem AB 



Patrología 3 



23 



682 Escritores de las Gaitas y de la Península Ibérica 

86(1968)87-108, B BAGATTI Ancora sulla data dt Eterta Bibbia 
e Oriente 10(1968)73 7 5, C MlLANl, I grecismi nell «Itinerartum 
Egertae» Aevum 43(1969)200 234, ID , Studi sull' «Itinerartum 
Egertae» L'aspetto classtco della lingua di Egeria ibid , 
43(1969)381 452 S G NlCHOLS, The lnteraction of Life and Lt- 
terature in the «Peregrinationes ad loca sancta» and the «Chansons 
de Geste» Speculum 44( 1969)3 88 E Bechara A carta de Vale- 
rio sobre Eterta Romanitas 6 7(1965)331 337 E DOBLHOFER, 
Drei spatantike Reiseschilderungen en Festschrift Vrestka (Heidel- 
berg 1970) p 1 22 G E GlNGRAS, Et fu missa ad tertia en Eest- 
sihriftj Quasten (Munster 1970) II p 596 603 F Mían, Caput 
vallts ad Sinai in Etena Studn Biblia Franciscani Líber Annuus 
20(1970)209 223, P DEVOS, «Lecto ergo ipso loco» A propos dun 
passage dEgerie ( Itin 3 6) en Zetesis Album E de Strycker (Ant- 
werpen 1973) p 646 654, L C Meijer, Some Remarks on Itinera- 
rtum Egertae 28 4 VC 28(1974)50 53 K A D Smelik, Ali- 
quanta tpstus sancti Thomae VC 28(1974)290 294 Ch MOHR 
MANN, Egerie et le monathisme en Corona gratiarum Miscellanea 
E Dekkers (Bruges 1975) I p 163-180 G Saunders Egene St Je- 
rome et la Btble íbid , p 181 199 J Braga Martino, De qutbus- 
dam lineamentts syntaxts verbalts tn «Peregrmatione Aetheriae» 
Romanitas 12 13(1974)408 417 B SEGURA RAMOS, La flexión 
nominal y verbal en la «Peregrinatto Egertae» Cuadernos de filólo 
gia clasica 8(1975)285 301 I Mazzini, Tendenze letterarie nella 
«Peregrtnatto» di Egerta Luso del diminttuvo Prometheus 
2(1976)267-280 A SZANTYR, Occupo Museum Helveticum 
33(1976)101 104, M González Haba, El «Itinerartum Ege- 
rtae» un testimonio de la corriente cristiana de oposición a la cultura 
clasica Estudios clasicos 20(1976)123 131 

OLIMPIO 

Olympus, obispo español del siglo IV, autor de un Líber 
fidei adversus eos qui naturam et non arbitnum tn culpam 
vocant, según refiere Genadio (De vtr til 23) Agustín lo 
llama vir magnus in Ecclesta et tn Chnsti gloria (C Jul 1,6) y 
cita su sermo ecclestasttcus (PL 44,644-645) 



PASTOR 

Genadio menciona «un obispo Pastor que compuso un 
breve escrito en forma de símbolo, que compendia en po- 
cas sentencias toda la fe de la Iglesia Anatematiza otras 
opiniones perversas, sin mención de sus autores, con ex- 
cepción de los priscilianistas, que condena, designándolos 



Severo de Menorca 



683 



con el nombre de su jefe» (De vtr ill 76) No hay razón 
para no identificar este Pastor con el obispo ordenado en 
Lugo junto con Siagno, según refiere Hidacio en snCbron 
al ano 433 Fue obispo de Palencia (Gams) y muño prisio- 
nero en Orleans el 457 

Todos los historiadores están de acuerdo en identificar 
el símbolo de Pastor con el ltbellus tn modum symbolt, pu- 
blicado por Labbe (Conc II 1227-1228), que coincide exac- 
tamente con la descripción de Genadio El escrito amplia 
el símbolo del primer concilio de Toledo del 400 
(PL 39,2191) 

Es mas difícil de decidir la relación entre el Ltbellus y el 
concilio de Toledo del 447, concilio que probablemente 
jamas fue celebrado, a pesar de lo que sostiene J de Al- 
dama (Morin, Kunstle) C García Goldaraz piensa que el 
sínodo convocado por la carta de León I (Ep 15,17) se ce- 
lebro en Aquae Caelenae, hoy Orense (Galicia) 

El Ltbellus es el primer testimonio del Fthoque y pro- 
fesa con gran nitidez la distinción de las tres personas divi- 
nas en la Trinidad 

Ediciones PL 84,333 334 K Kunstle, A nttprisctlliana (Frei- 
burg 1905) p 43 45, J A DE ALDAMA, El símbolo Toledano I 
(Roma 1934) p 29 37 (la mejor edición, con manuscritos), C 
García Goldaraz, El códice Lúceme (Roma 1954) p 431-434 
(con una excelente discusión del estado de la cuestión en 
p434 n8) 

SEVERO DE MENORCA 

Con el nombre de Severo, obispo de Menorca, nos ha 
llegado una extensa carta circular que informa sobre los 
sucesos que acompañaron la llegada a la isla de las reliquias 
de San Esteban que Orosio llevaba a España En efecto, el 
415 un sacerdote de nombre Luciano había hallado en las 
cercanías de Jerusalen las reliquias del protomartir, in- 
formo a Avito de su descubrimiento, y este las encomendó 
a Orosio para llevarlas a España Durante el viaje, el presby- 
ter — la carta no dice su nombre — llega a Magona (hoy 
Mahon), en Menorca, la comunidad cristiana se entusiasma 
ante la presencia de las reliquias de San Esteban y solicita 
la conversión de los judíos de la isla Se determina celebrar 
una discusión publica con Teodoro, el jefe de la comuni- 
dad judia de Menorca, y, en vista de ella, Severo compone 



684 Escritores de las Gahas y de la Península Ibérica 

un commonitorium La carta, amén de ofrecer valiosas in- 
formaciones sobre la isla y sus habitantes, describe los de- 
bates entre judíos y cristianos, narra episodios provocados 
por tales debates, celebra los prodigios realizados por las 
reliquias y cuenta la conversión de 540 judíos 

Esta Epistula ad omnem Ecclestam, sin duda auténtica, es 
citada por un documento contemporáneo de origen afri- 
cano, el De miracuhs S Stephani 2 (PL 41,855) Seguí Vi- 
dal ha propuesto identificar un De altercatione Ecclesiae et 
synagogae, conservado entre las obras de Agustín, con el 
commonitortum — del que, por lo demás, nada se sabe — , 
que compuso Severo en orden al debate de que se ha ha- 
blado Díaz y Díaz niega la identidad de autor para la carta 
y la altercatto, y, por tanto, la identificación de ésta con el 
commonttorium, mas advierte una cierta relación de depen- 
dencia de la carta respecto de la altercatto. En ésta, la Igle- 
sia (personificada en una virgen) y la Sinagoga (simbolizada 
por una viuda) interpretan los pasajes de la Biblia aducidos 
por lo común en las discusiones entre judíos y cristianos 
La conclusión es, obviamente, la rendición de la Sinagoga a 
la Iglesia, como en la carta era la conversión de 540 judíos 
Los motivos de fondo de ambos escritos son idénticos y 
documentan las relaciones entre judíos y cristianos en la 
antigüedad tardía y los debates y posturas culturales de 
ambas partes 

Ediciones (CPL 576-577) Epistula PL 20,731-746, 41,821- 
832, G SEGUI Vidal, La carta-encichca del obispo Severo (Roma- 
Palma de Mallorca 1937) p 149-185 (cf B Altaner ThR 
38[1939]64s, M Alamo RHE 36[1940] 176s) De altercatione. 
PL 42, 1131-1 140, G Seguí Vidal, o c , p 187-202, Id y J Hill- 
GARTH, La «Altercatto» y la basílica paleotrtstiana de Son Bou, de 
Menorca (Palma de Mallorca 1955) (extracto del Boletín de la So- 
ciedad Arqueológica Luhana 3 1[ 1954] 

Estudios G MORIN, Deux écrits inedits de pol'emique antique de 
la seconde moitie du 7V C siecle d'apres le cod Casin 247 RHE 
1( 1900)267-273, M ROTGER, Orígenes del cristianismo en la isla de 
Menorca (Palma de Mallorca 1900), J PEREZ DE URBEL, Los monjes 
españoles de la Edad Media I (Madrid 1933) p 101-104, G SEGUI 
Vidal, o c , B Altaner, Avitus von Braga ZKG 
60(1941)45 468 (= TU 83,450-456), B Blumenkranz, Les 
auteurs tbretiens du Woyen Age sur les juifs et le judaisme Revue des 
etudes ]uives 11(1951-52)5-61, ID , Die Judenpredigt Augustins 
(París 2 1973) p 55 (la Altercatio compuesta entre 438-4 7 6), 
A OEPKE, Ein bisher unbeaihteter Zitat aus demfunften Buche Esra 



Siagrto 



685 



ZNW 42(1949)158-172 (Sobre la Altenatio p 161-165 y cf 
B Botte BTAM VI n 1670), M C Diazy Díaz, De patrutua es- 
pañola RET 17(1957)3-46 (sobre la Altercatto p 3-13), F Marti 
DHEE IV 2445-2446 (A Di Berardino) 



SI AGRIO 

Obispo español de mediados del siglo V, del que Gena- 
dio (De vtr til. 65) conoce un tratado De fide y siete libros 
De fide et regula fidei; éstos, según Genadio, de dudosa au- 
tenticidad por la diversidad de estilo Probablemente es el 
mismo personaje que Hidacio en su Chron al año 433 
menciona junto con Pastor como obispos ordenados con- 
tra la voluntad de Agrestio, obispo de Lugo 

En 1893, la perspicacia de G Monn identificó como 
obra de Siagrio las Regulae definittonum contra haerettcos, de 
las que A Mai había publicado un fragmento (PL 13,639- 
642) La edición completa se debe a K Kunstle. En el 
mismo manuscrito de Reims 295 se leen a continuación 
siete textos breves, que no cabe confundir con los siete 
libros que Genadio menciona, son sólo una Exbortatto ft- 
det, falsamente atribuida a San Ambrosio (PLS I 606-611), 
y seis sermones pseudoagustinianos (PL 39,1909-2 188) 

Genadio resume el contenido del De fide en estos 
términos «El autor muestra que el Padre puede ser lla- 
mado ingénito, aunque la Escritura nunca emplee tal tér- 
mino, y que engendró, no creó, un Hijo personalmente 
distinto, y que profirió (protulisse) de su substancia al Espí- 
ritu Santo, personalmente distinto, ni creado ni engen- 
drado» dbid , 65) 

Edición: K Kunstle, Antiprisalliana (Freiburg 1905) 
p 142-159 (= PLS III 132-140), "fragmento en PL 13,639 

Estudios G Morin, Pastor et Syagnus RB 10(1893)390- 
394, K Kunstle, Anttprtsctlltana p 126-141, E Amann, art 
Syagnus DTC XIV 2875-2876 



686 Escritores de las G alias y de la Península Ibérica 

TORIBIO 



Tur(r)ibius, natural de Galicia, realizó numerosos via- 
jes antes de ser nombrado, de vuelta a su patria, obispo de 
Astorga a mediados del siglo V (BRAULIO, EpAA). Se 
opuso netamente al priscilianismo en carta dirigida a dos 
obispos de Galicia, Idacio y Ceponius: De non recipiendis in 
auctoritatem fidei apocryphis scripturis et de secta Priscillianis- 
tarum (PL 44,693-695, ed. Ballerini). Escribió al papa 
León I, que le responde con una carta (Ep. 15), cuya auten- 
ticidad K. Künstle pone en duda sin motivo (Antipriscil- 
liana p.124). 

Estudios: M. MENÉNDEZ Y PELAYO, Historia de los heterodoxos 
españoles (Madrid 1917) II p.102-103; P. Batiffol, art. Turribius: 
DTC IX 240-241; B. DE GAIFFIER, Vie et mirables de T.: AB 
59(1941)34-64. 



VALERIANO DE CALAHORRA 

G. Morin publicó en 1898 (París Jat. 2076) una breví- 
sima fórmula de fe que la inscriptio atribuye a un cierto 
Valeriano, que no logró identificar. Algunos copistas me- 
dievales españoles del De vir. ¿II., de Jerónimo, añaden dos 
viri inlustres de Calahorra, a saber, Valeriano y Prudencio 
(ed. Richardson, n. 136 y 137 p.56), que pasaron a varios 
manuscritos de la obra de Jerónimo (cf. PLS II 26 y 
M. ALAMO: RHE 35[1939]753). Valeriano, llamado Cala- 
gurritanae urbis episcopus, es tenido por disertissimus y escri- 
tor. También Prudencio, en el poema XI del Peristephanon, 
en honor de San Hipólito, menciona un Valeriano, muy 
estimado por el poeta, y que es, ciertamente, su obispo 
(es llamado optime papa: v. 127), pues se considera una de sus 
ovejas. Parece, pues, indicado identificar el Valeriano de la 
inscriptio con el obispo de Calahorra de principios del si- 
glo V. Nada más se sabe de él. 

Ediciones (CPL 558a): G. MORIN, La «Vides sancti Valeriani» 
du ms. Paris lat.2076. Notes d'ancienne litt'erature chrétienne: RB 
15(1898)102-103 (Cf. ID., Études, textes, découvertes [Paris 1913] 
p.38); PLS I 1045. 

Estudios: A. FEDER, Studien zum Schriftstellerkatalog des hl. 
Hieronymus (Freiburg Br. 1927) p. 160- 161; M. ALAMO, Un texte 



Valeriano de Calahorra 



687 



du poete Prudence «Ad Valerianum episcopum» («Perist.» hym.ll): 
RHE 35(1939)750-756; J. MaDOZ, Valeriano, obispo Calagurri- 
taño, escritor del siglo V: Hispania sacra 5(1950)131-137; ID., Se- 
gundo decenio de estudios sobre patrística española (1941-1950) (Ma- 
drid 1951) p. 63-64; Id., Valerian, bishop of Calahorra: Folia 
5(1951)33-39 (= J. M. F. Marique (ed.), Leaders of Iberean 
Christianity 50-650 A.D. [Jamaica Plain (Boston) 1962] p. 157- 
163) (estudio completo) (A. Di BERARDINO). 



Capítulo IX 



ESCRITORES DE ITALIA HASTA 
SAN LEON MAGNO 

Por Basil Studer 

I. Escritores de Italia (siglos IV-V) 

FIRMICO MATERNO 

La tradición manuscrita atribuye a Fírmico Materno dos 
obras latinas de tema bastante dispar, pero ambas del si- 
glo IV: los Matbeseos libri VIH (334-337) y el De errore profa- 
narum religionum (343-347), escritos a los que se debe todo 
lo que sabemos de su autor. 

Fírmico Materno nació en Sicilia y vivió, por lo gene- 
ral, en Siracusa. Pertenecía a una familia de rango senato- 
rial, y debió por ello recibir la acostumbrada formación 
retórica y filosófica; sus obras, ricas de reminiscencias di- 
rectas o indirectas de la literatura antigua, son buena 
prueba de la vasta cultura de su autor. Siendo aún pagano 
compuso su Mathesis, que es una especie de manual de 
astrología. Deudor, como es obvio, de fuentes griegas y, 
sobre todo, latinas, Fírmico nos ha legado la obra que, en- 
tre todas las que nos han llegado de argumento afín, más y 
mejor informa acerca de las creencias y prácticas astrológi- 
cas de la época. Su apología de la astrología profesa una 
concepción muy elevada de la divinidad suprema, que le 
viene de la tradición aristotélica, y destaca también por las 
oraciones y consejos morales, que le vienen de la tradición 
neoplatónica (cf. HADOT, 385 s). Su concepción de la divi- 
nidad permanece, no obstante, impregnada de ideas pa- 
ganas. 

En su otra obra, De errore profanarum religionum, com- 
puesta, sin duda, después de su conversión al cristianismo, 
Fírmico combate el paganismo contemporáneo en dos de sus 
formas: la divinización de los elementos y los misterios. 
Hereda temas comunes a los apologistas anteriores, pero de 
ellos se distingue por el tono agresivo y casi fanático de su 



Fírmico Materno 



689 



defensa del cristianismo: tras haber demostrado la inanidad 
e inmoralidad de los mitos y cultos paganos, Fírmico re- 
cuerda a los emperadores (Constancio y Constante) el 
grave deber de destruir sin miramientos la religión pagana. 

La actitud poco tolerante de Fírmico Materno se ex- 
plica, en parte, por su carácter, que defendía con el ardor 
del nuevo convertido la causa cristiana cuando el cristia- 
nismo se había convertido ya en causa victrix y gozaba 
de la protección de los mismos emperadores (ZlEGLER, 
p.949). No obstante, no se debe exagerar su incomprensión 
de la libertad religiosa. Si se prescinde de su retórica 
apasionada,, las arremetidas contra las divinidades pa- 
ganas son relativamente moderadas; téngase además 
en cuenta que su intención es no sólo denunciar los 
errores paganos, sino también conducir a los no cre- 
yentes a la fe (I. Opelt). A este fin su estrategia no es del 
todo convincente, pues erige sus argumentaciones sobre la 
autoridad de la Biblia, que, como es obvio, no era aceptada 
por sus interlocutores. Su formación teológica es, en todo 
caso, singularmente escasa; conoce la Biblia casi exclusi- 
vamente gracias a los Testimonia, de Cipriano. Sorprende 
la importancia que atribuye al artículo del descenso de 
Cristo a los infiernos, descrito como una lucha de tres días 
con la muerte (24,2); no menos interesantes sus informa- 
ciones, sin exceptuar las de segunda mano, acerca de los 
mitos, signos y consignas (symbola) de los cultos secretos 
del paganismo. 

G. Morin ha propuesto a Fírmico como autor de las 
Consultationes Zacchaei et Apollonii, que narran la conver- 
sión del segundo al cristianismo después de tres días de 
discusión con el primero. La hipótesis del docto benedic- 
tino fue acogida con favor por una parte de la crítica, pero 
rechazada, no sin brusquedad, por Axelson. La obra parece 
depender de las cartas 132 y 137 de San Agustín (P. Cour- 
celle). Es ciertamente anterior al siglo VI, pues es citada 
por Eugenio, obispo de Cartago desde el 483 (CPL 103). 
Sea cual fuere la opinión que se adopte acerca de la data- 
ción, la obra no deja de ser interesante por su contenido. 
El libro primero replica a las objeciones paganas contra la 
fe cristiana en materia, sobre todo, cristológica y soterioló- 
gica. El segundo expone la doctrina católica sobre la Trini- 
dad y el Espíritu Santo, poniendo en guardia al interlocu- 
tor contra el judaismo y algunas herejías. El último libro 
hace avanzar a Apolonio, ya convertido, por la senda de la 



690 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



doctrina cristiana El autor expone en esta parte, con clari- 
dad y fervor, pero también con moderación, la doctrina, 
que será clásica, sobre los dos grados de la vida cristiana, la 
vida ordinaria de los humihores y la vida perfecta que per- 
sigue la profesión monástica, descrita y, aun más, reco- 
mendada calurosamente por el autor, que la defiende con- 
tra los ataques de algunos cristianos Admite que, por des- 
gracia, no siempre los monjes se muestran fieles al ideal, 
mas celebra, en todo caso, la elección de este estado con 
entusiasmo incondicional En la vida monástica distingue 
tres grados los que se limitan a la continencia, que obser- 
van viviendo en el mundo y ocupándose de sus menesteres 
como los demás, los que viven en comunidad, ejercitán- 
dose en la vida ascética y cantando las alabanzas divinas, y, 
en fin, los que se retiran al desierto para conducir vida 
solitaria dedicada enteramente a la oración y a luchar con 
el demonio Con esta ocasión, el autor entona una apología 
del canto de los Salmos La obra ofrece una rica documen- 
tación, no suficientemente explotada por los historiadores, 
sobre el monacato occidental de la primera mitad del si- 
glo V 

Ediciones (CPL 101-103) 1 Matheseos hbrt VIII W Kroll, 
F SKUTSCH y K ZlEGLER (Leipzig 1897-1913) (Teubner) 2 De 
errare PL 12,981-1050 (ed F Muenter del 1826), C Halm 
CSEL 2 (1867)75-130, G Heuten (Bruxelles 1938) (con trad 
franc ), K ZlEGLER (Munchen 1953), A PASTORINO (Firenze 
1956) (con comentario) 3 Consultattones (cf PLS I 1095) PL 
20,1071-1166 (ed DAchery), G Morin FP 39 (Bonn 1935) 

Traducciones Alemanas K ZlEGLER, Vom Irrtum der heidnts- 
chen Reltgionen (Munchen 1953), A Muixer BKV 14 (Kempten 
1913) (De errare) — Inglesas J R Bram, Mathesis A Fourth Cen- 
tury Astrológica! Treattse Books I and II, Translated wtth Commen- 
tary (New York 1972), Id (Park Ridge 1975) (completa), C A 
FORBES ACW 37 (New York 1970) (De errore) —Italiana G 
FAGGIN (Lanciano 1932) (De errore) 

Estudios sobre Firmtco Materno F Boll PWK 
VI(1909)2365-2379, F J DoLGER, Nilwasser und Taufwasser 
Eme religtansgeschichthche Auseinandersetzung zwischen etnem Isis- 
verehrer und etnem Chrtsten des 4 Jh nach Ftrmtcus Maternus AC 
5(1936)153-187, Id , Dte Bedeutung des neuentdeckten Mithrashei- 
Itgtums van Dura-Europos fur dte handscbrifthche Uberlteferung der 
hetdntschen Mystertensprache bet Ftrmtcus Maternus und Hierony- 
mus íbid , 286-288, T WlKSTROM, In Ftrmtcum maternum studta 



Aponto 



691 



critica (Uppsala 1935), ID , Firmiciana Eranos 40(1942)37 80, 
ID , Zum Text der sog «Apologie» des Ftrmtcus Maternus ibid , 
53(1955)172-192, A J FestuGIERE, Trots d'evots paiens Frieres et 
conseüs de vte (París 1944), G Blasko, Grundlinten der astrologts- 
cben Weltanschauung nach der Mathesis des Ftrmtcus Maternus, 
Diss (Innsbruck 1956), P BaTIFFOL, Le canon de la messe romatn 
a-t-tl Ftrmtcus Maternus pour auteur? RevSR 2(1922)1 13 126, E 
KAHLER, Studten zum «Te Deum» (Gottingen 1958) p 65 73 (so- 
bre De errore 22 24), C A FORBES, Ftrmtcus Maternus and the 
Secular Arm CJ 55(1960)146-151, ID , Crttical Notes on Ftrmtcus 
Maternus «De errore» VC 21(1967)34 38, U RlEDINGER, Thar- 
rettat Theou ta mysterta Etn Beitrag des Ps -Katsarios zu den Sym- 
bola des Ftrmtcus Maternus, en Festschrift Th Mtchels (Munster 
1963), p 19-24, P Hadot DSp V( 1964)384 388 (bibl ), I 
OPELT, «De natura deorum» bet den lateintschen Kirchenvatern An 
nke und Abendland 12(1966)141-155, ID , Firmico Materno sobre 
las Bacanales («De errore» 6,9) Helmantica 19(1968)31 41, ID, 
Schtmpfivorter tn der Apolo gte «De errore profanarum religtonum» des 
Ftrmtcus Maternus Glotta 52(1974)114-126 (sobre la polémica, 
relativamente moderada, contra las divinidades paganas), A 
Bartalucci, Constderaziont sul lesstco cristiano del «De errore pro- 
fan reí » di Firmtco Materno SIF 39(1967)165-185, K ZlEGLER 
RACh VII(1968)946-959 (fundamental), J VOGT, Toleranz und 
Intoleranz tm constanttnischen Zettalter der Weg der latetniscben 
Apologettk Saeculum 19(1968)344 361, K Hoheisel, Das Urtetl 
uber dte ntchtchrtstltche Reltgionen tm Traktat «De errore profana- 
rum reltgtonum» des lulius Ftrmtcus Maternus Diss (Bonn 1971 
72) 

Estudios sobre las «Consultattones» A REATZ, Das theologtsche 
System der «Consultattones Zaccbaet et Apollonit» [Freiburger theo 
logische Studien 25] (Freiburg 1920), F Cavallera, Un exposé 
sur la vte sptrituelle et monasttque au IV stecle RAM 
16(1935)132-146, Id DSp 11(1953)1641-1645, B Axelson, 
Etn drittes Werk des Ftrmtcus Maternus^ Zur Krttik der phtlologis- 
chen Identiftzierungsmethode Bulletin de lAcademie des Lettres 4 
(Lund 1937)107-132, P COURCELLE, Htstoire littéraire des grandes 
tnvastons germantques (París 3 1964) p 261-275 (cf RHR 146 
[1954J174-193) 



APONIO 

Bajo el nombre de Aponio, considerado romano, acaso 
de origen oriental, se ha conservado una Exposttto tn Can- 
ttcum Canttcorum, compuesta, según la opinión común, en 
Italia, y probablemente en Roma, entre el 410 y el 415 
No falta quien la adjudicara a un autor irlandés del sirIo VP 



692 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



(cf CPL p43), mas la datacion anterior responde mejor 
al modo como el autor combate a los herejes del siglo IV, 
a su interés por la iglesia de Roma y, sobre todo, a su 
silencio sobre la controversia pelagiana, a pesar de que el 
argumento que trata, a saber, la Iglesia sin mancha, no lo 
habría dispensado de ocuparse de ella 

El autor sigue la tradición ongeniana, conoce el comen- 
tario del Cantar atribuido a Hipólito Romano y expone en 
los doce libros de su Explanado, escritos en lengua tosca 
pero eficaz y siguiendo la Vulgata de Jerónimo, una exége- 
sis cnstológica del Cantar, examinado enteramente desde 
un punto de vista espiritual y de la historia de la salvación, 
poniendo de relieve las relaciones entre Cristo y la Iglesia 
desde los comienzos de dicha historia Bajo la evidente 
influencia de la exégesis judía que le viene de Hipólito, 
Aponio se interesa, asimismo, del destino del pueblo he- 
breo en el designio de la Providencia divina y de la conti- 
nuidad de las formas veterotestamentanas en el mundo 
cristiano. Y así como los exegetas judíos descubrían en el 
Cantar las vicisitudes históricas de su pueblo, Aponio des- 
cubre la historia de la revelación divina desde la creación 
hasta el juicio final y la conversión de Israel (XII 244 PLS 
I 1023). Aponio descubre también en el Cantar la unión 
entre Cristo y el alma fiel, y no es raro que en el texto 
descubra, asimismo, la unión íntima por encima de toda 
comparación, entre el Verbo y el alma humana de Jesús 

La investigación reciente ha puesto de relieve el interés 
que Aponio acuerda a la función representativa de los sa- 
cerdotes y doctores (obispos y demás), y en especial del 
obispo de Roma, a los que presenta como vicaru de Dios, 
de Cristo o de los apóstoles Mas no menos interesante es 
la orientación cnstológica de su Explanado, deudora, sin 
duda, de Orígenes, que es su principal maestro de exége- 
sis. Ningún otro autor de Occidente ha hablado en su 
tiempo con tanta insistencia y detalle del alma humana de 
Cristo (A. GRILLMEIER, p.385) Aponio, insistiendo en la 
función de ésta, hace depender la obra redentora de su libre 
decisión (IX 179) PLS I 96 ls) No obstante, a pesar de 
hacer suya la idea origeniana de la unión perfecta entre el 
Verbo y el alma de Jesús, no hace resaltar el Christus gloriae, 
sino el Cristo de la cruz, pues, a su entender, esa unión 
pasó a ser indisoluble en el momento de la muerte del 
Crucificado (XII 242 PLS I 1020s), cuando Cristo, es decir, 
su alma elegida, concedió la paz al mundo reconciliándolo 



Amobló el Joven 



693 



con Dios (XII 236s PLS I 1015) De este modo, la cris- 
tologia de Apomo, inspirada mayormente en Orígenes, pero 
modelada también por las tradiciones occidentales, pre- 
ludia, de algún modo, el Cur Deus homo, de Anselmo de 
Canterbury (A GRILLMEIR, p 388) En su Explanado se ad- 
vierte, en efecto, una cultura filosófica y teológica forjada 
en la confrontación de las enseñanzas de la filosofía profana 
con una exegesis de corte neoplatónico (cf P Courcelle) 
El influjo de la Explanatio de Aponio no ha podido ser 
muy notable La conocían, en todo caso, Gregorio Magno 
y Beda, y abreviada comparece, en el siglo IX, en forma de 
12 homilías (Bellet) 

Ediciones (CPL 194) PLS I 800-1051 (ed G Botono y 
G Martini, Roma 1845) 

Estudios J WlTTE, Der Kommentar des Apomus zum Hohenliede 
(Erlangen 1903), A HARNACK, Vuaru Christi vel Det bel Apo- 
mus, en Delbruck-Festschnft (Berlín 1908) p 37-46, ID , «Cbristus 
praesens - Vicarius Cbrtsti» Eine kircbengeschichthche Skizze SAB 
34( 1 927)4 1 5-446, U MoriCCA, Storia de lia letteratura latina cris- 
tiana II1-1 (Tormo 1932) p 990 y 997s, A G Amatucci EC 
I(1948)1669s, P Courcelle, Les lettres grecques en Occtdent (París 
2 1948) p 128s, L Welsersheimb, Das Kirchenbtld der grtechtschen 
V aterkommentare zum Hohenlted. ZKTh 70(1948)393-449, M 
MACCARRONE, Vicanus Christi (Roma 1952) p 41-45, P BELLET, 
La forma bomilénca del comentario de Apomo al Cantar de los Canta- 
res EB 12(1953)29-38, H Riedlinger, Die Makellosigkeit der 
Kmbe in den lateimschen Hoheltedkommentaren des Mittelalters 
(Munster 1958) p 47-51, F Ohly, Hohelied-Studien Grundzuge 
einer Geschichte des Hoheliedauslegung des Abendlandes bis um 1200 
(Wiesbaden 1958) p 51-53, N REED, Three Fragments of Livy 
Concern ing Bri ta in Latomus 32( 1973)766-785 (una cita de Livio 
en Apomo XII 237 PLS I 1016), B JASPERT, «Stellvertreter 
Chnsti» bei Apomus, einem unbekannten «Magister» and Benedikt 
von Nursia ZThK 71(1974)291-334 (Bibl ), A Grillmeier, 
Chrtst in Christian Tradition (London 2 1975) 1 p 384-388 Orige- 
mst Christology in the West (bibl ) 



ARNOBIO EL JOVEN 

Sobre Arnobio, llamado el Joven para distinguirlo de 
su homónimo de Sicca (hacia el 300), nada refieren las 
fuentes. Su fisonomía histórica es preciso reconstruirla con 
los elementos que cabe deducir de las obras que la tradi- 



694 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



ción manuscrita le adjudica. A este fin merece atención 
especial el Conflictus cum Serapione, que es, en su mayor 
parte, la transcripción de una discusión sostenida hacia el 
450 (acerca de la fecha cf. H. DlEPEN, p.537) entre un 
monofisita egipcio y el mismo Arnobio, y que cabe atribuirle 
con gran probabilidad. Arnobio se presenta como monje, 
probablemente procedente de Africa y residente en Roma 
desde hacía algún tiempo. 

El Conflictus contiene, amén de las actas de la discusión 
sobre el acuerdo entre las tradiciones cristológicas romana y 
alejandrina, es decir, León y Cirilo, y algunas consideracio- 
nes más bien personales del autor, una abundante docu- 
mentación patrística en apoyo de la posición de éste. Entre 
estos testimonia cabe destacar, ante todo, una carta pascual 
de Cirilo (Hom. pasch.ll), un sermón de Agustín sobre la 
Navidad y otro atribuido a Celestino I, sin olvidar las refe- 
rencias a tres homilías de Nestorio (cf. Loofs) y al Libellus 
Leporii. La obra merecería un estudio minucioso, no obs- 
tante el que H. Diepen le ha dedicado investigando las 
fuentes patrísticas y el problema de fondo del Conflictus. 
Habría que examinar, ante todo, la relación de Arnobio con 
las tradiciones anteriores, tanto de Roma como de las Galias; 
un estudio más esmerado del debatido Deus Passus del Con- 
flictus permitiría apreciar mejor en su justo valor la relación 
entre las posiciones de León Magno y las tendencias monofi- 
sitas orientales. Tal estudio exigiría una previa edición crí- 
tica, pues la publicada por Feuardent, y acogida en la Pa- 
trología de Migne, deja mucho que desear (cf. H. Diepen, 
que sigue el cód. Barberin. 505). 

Morin propone atribuir al mismo Arnobio otras cuatro 
obras: las Expositiunculae in Evangelium, que son una serie 
de scholia o exposiciones breves sobre pasajes de Mt, Le 
y Jn; el Liber ad Gregoriam, escrito del género consolatorio 
a una noble dama que vivía en una difícil situación matri- 
monial; los Commentarii in Psalmos, interpretación espiritual 
del Salterio, interrumpida por numerosos excursus anti- 
heréticos y de tendencia antiagustiniana, y el llamado 
Praedestinatus, compuesto ciertamente después de la muerte 
de Agustín, cuya doctrina de la gracia y de la predestinación 
combate. No se excluye que Arnobio haya también com- 
puesto algunas leyendas hagiográficas, y en particular los 
Actos de Silvestre. 

Atención especial merecen los Commentarii in psalmos, 
no tanto por el modo de entender el texto sagrado en función 



Arnobio el Joven 



695 



de Cristo, de la Iglesia o del alma, que no es muy original; 
ni por su preocupación constante de defender la ortodo- 
xia, rasgo bastante común en la época, cuanto por las fre- 
cuentes alusiones a la liturgia, que hacen de este escrito 
una fuente preciosa para el conocimiento de la liturgia 
romana del siglo V, con noticias preciosas sobre el año 
litúrgico, y en especial sobre la iniciación cristiana (v.gr.: 
el símbolo bautismal [Ps. 74: 430D], el canon de la misa 
[Ps. 120: 523D;P.f. 118: 516D;Pj. 110: 497B]). Aunque 
Morin se ocupó de estas informaciones relativas a la litur- 
gia romana, un nuevo estudio que tuviese en cuenta 
las investigaciones más recientes en el campo litúrgico 
aportaría resultados de gran interés. 

La atribución del Praedestinatus, que figura anónimo en 
los manuscritos, es más problemática. Actualmente se cree 
que sea, más bien, obra de Juliano de Eclana o de uno de 
sus secuaces (CPL 243). La obra se divide en tres libros: el 
primero expone 88 herejías, tomadas del De haeresibus, de 
San Agustín, y les añade dos: el error nestoriano y predes- 
tinaciano, las herejías contemporáneas del autor, que des- 
tacan por su gravedad, junto a los errores del pasado ya 
vencidos. El segundo libro es un sermón que sostiene la 
doble predestinación (PL 53,623), doctrina divulgada, se- 
gún el autor, con la autoridad de Agustín, en un círculo 
restringido de personas, y ahora conocida públicamente 
por la indiscreción de una de ellas. El tercer libro contra- 
dice detalladamente la doctrina expuesta en el sermón pre- 
cedente. Los problemas que plantea el Praedestinatus me- 
recerían un nuevo examen. La comparación sistemática de 
los resultados que han arrojado las numerosas discusiones 
en torno al libro con los estudios más recientes sobre la 
cuestión pelagiana, permitirían esclarecer el enigma del 
Praedestinatus o al menos mostrar que no es una causa tan 
desesperada como algunos estiman. 

Ediciones (CPL 239-243): Conflictus: PL 53,239-322 (ed. F. 
Feu-ardent, del 1595; ed. muy defectuosa). Expositiunculae: PL 
53,569-580 (ed. G. Cousin, del 1543), a completar con G. Mo- 
RIN, Anécdota Maredsolana III 3 (Maredsous 1903) p. 129-151 
(PLS III 213-220). Lib. ad Gregoriam: ed. G. MORIN, Etudes, tex- 
tes, découvertes (Maredsous 1913) p.383-439 (PLS III 221-256). 
Commentarii in Psalmos: PL 53,327-570 (ed. L. de la Barre, del 
1639); Praedestinatus: PL 53,587-672 (ed. J. Sirmond). 

Estudios: B. GRUNDL, Über den Conflictus Arnobii catholici 



696 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



cum Serapione Aegyptio: ThQ 79(1897)529-568; H. VON SCHU- 
BERT, Der sogenannte «Praedestinatus» [TU 24,4] (Leipzig 1903); 
G. MORIN, Pages inédites d'Arnobe le Jeune, la fin des «Expositiuncu- 
lae sur l'Évangile»: RB 20( 1903)64-76; ID., Examen des écrits attri- 
bu'es a Arnobe le Jeune: RB 26(1909)419-432; Id., Un traite inédit 
de Arnobe le Jeune. «Le libellus ad Gregoriam»: RB 27(1910) 
153-171; ID., Etude d'ensemble sur Arnobe le Jeune: RB 28 
(1911)154-190; Id., Études, textes, découvertes (Maredsous 
1913) p. 309-332. 340-382; Id., L'origine africaine d'Arnobe le 
Jeune; RevSR 16(1936)177-184; F. LOOFS, Nestoriana (Halle 
1905); H. KAYSER, Die Schriften des sog. Arnobius iunior, dogmen- 
gescbichtlich und literarisch untersucht (Gütersloh 1912); 
J. SCHARNAGL, Zur Textgeschichte des arnobianischen Confliitus: 
WSt 38(1916)382ss; 42( 192 1 )75s. 152s; Id., Zur Textgestaltung des 
arnobianischen Psalmenkommentars: WSt 38( 191 6 ) 185ss; 
42(1921)154-160; 43(1922)198-204; M. Monachesi, Arnobto ti 
Giovane ed una sua possibilita agiografica: Bollectino di studi 
storico-religiosi 2(1922)66-125; G. BARDY, Le souvenir dArius 
dans Arnobe le Jeune: RB 40(1928)256-261 (en el Praedestinatus); 
U. MORICCA, Storia de/la letteratura latina cristiana (Torino 1932) 
III p. 990-1011; G. BOUWMAN, Des Julián v. Aeclanum Kommentar 
zu den Propheten Osee,Joel und Amos. Ein Beitrag zur Geschichte der 
Exegese (Roma 1958); H. J. DiEPEN, La pensée christologique d'Ar- 
nobe le Jeune. Théologie de l'assumptus homo ou de l'Emmanuel? : RT 
59(1959)535-564 (importante para el estudio de las fuentes y de 
la doctrina cristológica); P. GLORIEUX, Prénestorianisme en Occi- 
dent (Tournai 1959) (relación con Leporio); M. ABEL, Le «Prae- 
destinatus» et le pélagianisme: RTAM 35(1968)5-25 (adversario 
de Agustín, pero no discípulo de Juliano de Eclana); S. LEANZA, 
L'esegesi di Arnobio il Giovane al libro dei Salmi: VetChr 
8(1971)223-239; A. Cerveixi, Arnobio il Giovane, in Ps.150: Vi- 
chiana, n.s. 1(1972)147-151. 



FORTUNACIANO DE AQUI LEY A 

Jerónimo refiere (De viris til. 97) que Fortunaciano, de 
origen africano, fue obispo de Aquileya en tiempos del 
emperador Constancio y del papa Liberio; primero apoyó a 
los obispos occidentales que defendían la causa de Atana- 
sio, pero luego convenció al obispo de Roma a firmar la 
fórmula arriana de Sirmio (357). Falleció, al parecer, poco 
antes del 368. 

De la obra escrita de Fortunaciano conocemos sólo tres 
fragmentos de sus comentarios a los evangelios y las pocas 
noticias que nos comunica Jerónimo. Su comentario de 
Mateo, utilizado por Jerónimo en su obra homónima 



Cromado de Aquileya 



697 



(praef. PL 26,200 y por él mismo calificado de «margari- 
tam de Evangelio» (Ep. 10,3, ed. Labourt I 29), es una de 
las más tempranas obras exegéticas en lengua latina. 

Ediciones: Cf. CPL 104; A. WlLMART y B. BlSCHOFF: CCL 
9(1957)365-370. 

Estudios:L. DUCHESNE, Libere et Fortunatien: MAH 
28(1908)31-78 (cf. P. GLORIEUX, Hilaire et Libere: MSR 
l[1944]7-34); J. LEMARIÉ, Italie. Aquilée: DS 7(1971 )2161s. 



CROMACIO DE AQUILEYA 

Cromacio, probablemente natural de Aquileya, no más 
tarde del 368 formaba ya parte del clero de esta ciudad, 
importante centro de vida cristiana y lazo de unión entre 
Oriente y Occidente. Rufino y Jerónimo nos hablan con 
acentos conmovedores de los ideales de fe y piedad, que 
por esos años compartía Cromacio con un grupo de sacer- 
dotes, monjes y religiosas (RUFINO, Apol. I 4: CCL 20,39; 
JERÓNIMO, Cbron.: PL 27,507s), y en homenaje a la amis- 
tad que siempre a él les unió le dedicaron más tarde 
algunas de sus obras. Como colaborador estrecho de su obis- 
po Valeriano, Cromacio intervino activamente en el concilio 
de Aquileya, que condenó el 381, bajo la dirección de 
Ambrosio de Milán, a los dos obispos arríanos de Iliria, 
Paladio y Secundino, y prosiguió aún después en su opo- 
sición al arrianismo occidental (JERÓNIMO, Ep. 7,6, ed. 
Labourt I 24). A la muerte de Valeriano a fines del 387, 
Cromacio recibió la consagración episcopal de manos de 
Ambrosio. 

Como obispo de Aquileya, Cromacio desarrolló una 
vasta actividad de pastor y de predicador, de la que se hacen 
eco tanto Jerónimo como Rufino en los prólogos de las obras 
que le dedican (cf. CCL 20,267; 76,379; 76A,5 79). Desta- 
ca en ella, ante todo, su solicitud por la concordia ecle- 
siástica, de la que son muestras su comportamiento con 
sus viejos amigos Jerónimo y Rufino, divididos a la sazón 
por una enemistad implacable, y su intervención en favor 
de Juan Crisóstomo ante el emperador Arcadio (cf. JUAN 
CRISÓSTOMO, Ep. 155: PG 52,70s). Cromacio mismo 
expone su programa de pacificación en su Sermo de octo 
beatitudinibus (SermAl: CCL 9A,178). En los últimos años 



698 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



de su ministerio episcopal hasta su muerte, acaecida 
el 407, Cromacio vivió los horrores de la invasión de los 
godos de Alarico, y más de una vez hubo de refugiarse 
con sus fieles en el vecino puerto de Grado. 

Hasta hace unos veinte años, la herencia literaria de 
Cromacio era prácticamente desconocida (cf. PL 20,323- 
368); pero, gracias a las incansables investigaciones de 
R. Étaix y J. Lemarié, disponemos hoy de un patrimonio cro- 
maciano de una cierta consistencia, aunque todavía lacu- 
noso y fragmentario. Su obra comprende hoy 43(42) ser- 
mones y 60 homilías sobre el evangelio de Mateo. Los 
sermones, conservados, en gran parte, en estado fragmen- 
tario, se dividen en cuatro clases: de scriptura, de tempore, de 
sanctis y de diversis (cf. CCL 9A, 609), y se caracterizan por 
su estilo sencillo y más bien popular. Los tractatus nos 
ofrecen, aproximadamente, la mitad del comentario evan- 
gélico, que, con toda probabilidad, Cromacio no acabó. Es- 
tas homilías, compuestas después del 398 (fecha del co- 
mentario de Mateo de Jerónimo) y de la colección de ser- 
mones, exponen el evangelio de Mateo según las reglas 
hermenéuticas de la época, con una acentuada predilección 
por la interpretación literal. Entre las fuentes de Cromacio, 
sermones y homilías, los editores han detectado, sobre 
todo, a Ambrosio, Cipriano, Gregorio de Elvira, Hilario de 
Poitiers y Tertuliano (cf. CCL 9A, 527-539.643). 

El descubrimiento de una obra de tanta consideración 
ha provocado, naturalmente, una rica floración de estu- 
dios. Los dos afortunados descubridores han contribuido 
notablemente con diversos estudios a ilustrar la persona y 
la obra de Cromacio (cf. sobre todo SCh 154,14-108). 
Otros autores, especialmente compatriotas del santo, han 
continuado por la senda abierta por aquéllos. Por el mo- 
mento han sido estudiados de forma especial los aspectos 
litúrgicos (Corgnali) y exegéticos (Trettel) de su predica- 
ción. No obstante la existencia de estudios considerables 
sobre asuntos de interés histórico y arqueológico, sería de 
desear que la investigación tratara de poner de relieve con 
mayor nitidez en qué medida y de qué forma el obispo 
más célebre de Aquileya respondió con sus sermones y ho- 
milías a las necesidades espirituales de su grey, atribulada 
por las herejías y, sobre todo, por las invasiones de los 
bárbaros. 



Ediciones (cf. CPL 217ss, incompleto): A. HOSTÉ: CCL 



Máximo de Turín 



699 



9(1957)371-447; R. Etaix y J. Lemarié: CCL 9AU974), 9A 
suppl. (1977), y cf. J. DoiGNON, Chromatiana. A propos de l'édi- 
tion de l'oeuvre de Chromace dAquilée: RSPT 63(1979)241-250. 

Traducción: Francesa: H. Tardif; SCh 154.164 (1969, 1971) 
(con texto). 

Estudios: Desde 1960, numerosos; cf. las bibliografías de CCL 
9A, viii y ss.612; SCh 164,115-120 y de los siguientes trabajos: 
R. Étaix, Fragments nouveaux du «Commentaire sur Matthieu» de 
saint Chromace dAquilée, Diss. (Lyon 1960); I. DANIELE, Croma- 
zio: Bibliotheca sanctorum IV(1964)373-375 (anticuado); J. Le- 
marié, Italie. Aquilée; DSp Vil (1971)2162-2165; D. CORGNALI, 
// misten pasquale in Cromazio di Aquileia (Udine 1979) (bibl. 
hasta 19 7 4); G. Trettel, Mysterium e sacramentum in san Croma- 
zio [Quaderni del Centro storico-cristiano del Friuli-Venezia Giu- 
lia, 5] (Trieste 19 7 9) (en la bibl., otros estudios del autor sobre la 
exégesis cromaciana en REAug 20[1974]55-81); SC 102(1974) 
3-23 (cf. la presentación del Corpus Chromatianum por el mismo 
Trettel en SC 107[ 1979] 148-1 54 y EL 93[ 19791234-242); G. Cus- 
C1TO, Cromazio di Aquileia e Veta sua (1980). 

MAXIMO DE TURIN 

Genadio en su De vir. til. 41 es la fuente principal para 
conocer la vida y escritos de Máximo, el primer obispo de 
Turín de que se tenga noticia, fallecido entre el 408 y el 
423, y, por tanto, distinto de un homónimo fallecido des- 
pués del 465, con el que desde Baronio ha sido a menudo 
confundido. 

La cuestión de la autenticidad de sus escritos, no me- 
nos que su misma identidad, ha sido también resuelta sólo 
en los últimos años. A. Mutzenbecher, gracias a sus pro- 
pios estudios y a las investigaciones de Savio y Pellegrino, 
ha logrado establecer de forma definitiva la lista de los 
sermones auténticos de Máximo de Turín (CCL 23,1962): 
89 sermones, colección recuperada de los manuscritos, y 
30 sermones extravagantes. 

Los sermones, partiendo de pasajes de la Escritura, ex- 
ponen los misterios de las festividades litúrgicas (interesan- 
tes, sobre todo, los que tratan de la Navidad) o tratan, en 
ocasiones, de los acontecimientos del día. Máximo es un 
buen predicador, de estilo claro, fluido y persuasivo; com- 
bate el paganismo que se anida aún en su región, condena 
algunas supersticiones, como las que acompañan la cele- 
bración del año nuevo; consuela a sus fieles durante las 



700 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



incursiones de los bárbaros y, ante todo, instruye a su co- 
munidad en la doctrina cristiana Su predicación, siempre 
actual, constituye un testimonio vivo del ministerio pasto- 
ral litúrgico como se ejercía hacia el año 400 en el norte 
de Italia, bajo la égida vigorosa de Ambrosio, de quien 
depende también Máximo en gran parte, y ofrece a los 
historiadores de la cultura de la antigüedad tardía un cua- 
dro bastante plástico de aquella región, v gr al apelar al 
patriotismo romano de su auditorio (Serm 82), al describir 
la situación del paganismo de su tiempo (Serm 63, 48,4, 
98, etc ) o al registrar las reacciones de la gente ante los 
horrores de las invasiones de los bárbaros La documenta- 
ción histónco-litúrgica que Máximo ofrece ha sido objeto 
de varios estudios recientes, mas, en nuestra opinión, la 
enorme masa de información que sus Sermones ofrecen me- 
recería todavía un examen más detenido 

Ediciones (CPL 22()-226b, PLS III 351-3 7 9) PL 57,221-760 
(ed B Bruñí [ 1 7 84], que exige siempre control), A IVíutzenbe 
CHER CCL 23(1962) (óptima ed , con documentada introducción 
sobre el autor y autenticidad de los Sermones bibliografía critica) 

Traducciones Francesa F Quere-JaULMES, Le mystere de Pa- 
ques (París Vitá) —Italiana F GALLESIO (Roma 1975) —Inglesa 
G E Ganss, FC 17(1965) 

Estudios Los estudios que parten de la identificación de los 
dos Máximos o se refieren sin critica a la ed de B Bruñí son 
de un valor muy relativo, asi, U MORICCA, Storia della letteratura 
latina cristiana III-l (Tormo 1932) p 1023-1032 y E CRO 
VELLA Bibhotheca sanctorum IX(1967)68-72, C Benna, 
S Massimo di Tormo Rivista diocesana Tonnese 2(1934) 
47-50 62-67 102-109 121-124 140-145 185-191, H Rahner, 
Gnechische Mythen in christltiher Deutung (Zurich 1945) 
(sobre el serm 37 2 Uhses, figura del Crucificado), Id, Sym- 
bole der Kirche (Salzburg 1964) passim P BONGIOVANNI, 
S Massimo vescovo di Tormo e il suo pensiero teológico (Tormo 
1952), G M Rolando EC VIII(1952)311s, A Mutzen- 
BECHER, Zur Uberheferung des Maxtmus Taurmensis SE 
6(1954)343-372, Id , Besttmmung der echten Sermones des Maximus 
Taurinensis SE 12(1961)197-293, ID , Der Eestinhalt von Weth- 
nachten und Epipbanie tn den echten «Sermones» des Maxtmus Tau- 
rinensts SP V [TU 80] (Berlín 1962) p 109-1 16, M PelleGRINO 
Sull' autenttcita d'un gruppo di omelte e di sermoni attnbuttt a s 
Massimo di Tormo, Atn della Accademia delle Scienze di Tormo 
90(1955-56)1-113, ID , Intorno a 24 omelie falsamente attribuite a 
s Massimo di Tormo SP I [TU 63] (Berlín 1957) p 134-141, Id , 



Pedro Crisólogo 



701 



La tipología battesimale in s Massimo di Tormo l'incontro con la 
Samarttana e le nozze di Cana RSLR 1(1965)260-268, I BlFFI, 
Dalla predtcaztone pasquale di san Massimo di Tormo Testi e com- 
mentt Ambrosius 40(1964)131-139, ID , La cinquantma pasquale 
nella predicazione di san Massimo íbid , 324-333, ID , Teología e 
spirttualita del «dies beatissimae epyfaniae» in san Massimo di To- 
rmo ibid , 517-544, ID , Tempo, temí e spiritualia quaresimale nei 
íermoni autentict di s Massimo dt Tormo íbid , 41(1965)129-158, 
ID , I temí della predtcaztone nataltzia di s Massimo di Tormo 
íbid , 42(1966)23-47, O MAENCHEN-HELFEN, The Date of Maxt- 
mus of lurin's Sermo 18 VC 18(1964)1 14s, L BlELER, Corpus 
Christtanorum Scriptonum 19(1965)77-83 (entre otras cosas, 
observaciones sobre el texto de los Sermones), M C CONROY, 
lmagery in the Sermones of Maxtmus, Btshop of Turin [PSt 99] 
(Washington 1965), P VlSENTlN, «Chrtstus ipse est sacramentum» 
tn S Massimo di Tormo en Mtscellanea G Lercaro (Roma 1967) II 
p 27-51, O HEGGELBACHER, Das Gesetz tm Dtenste des Evange- 
liums (Bamberg 1960), C E CHAFFIN, The Martyrs of the Val di 
Non An Exammation of Contemporary Reaction SP X [TU 107] 
(Berlín 1970) p 263-269, G ROSSETTO, La testimontanza litúrgica 
di Massimo I, vescovo di Tormo, en Rtcenhe storiche sulla chiesa 
Ambrosiana I (Milano 1970) p 158-203, A SAENZ, La celebración 
de los místenos en los «Sermones» de S Máximo de Turtn (Buenos 
Aires 1970) (cf Stromata 25U9691351-441, 27[1971]6l-103]), 
J P BOUHOUT, Note sur trois sermons anonymes REAug 20( 1974) 
135-142 (CPL 1157, de Máximo de Tunn) 



PEDRO CRISOLOGO 

La vida de Pedro, arzobispo de Rávena, llamado Crisó- 
logo desde el siglo IX, es mal conocida De él habla el Líber 
Pontiftcalts y una biografía poco de fiar, obra de Agnello 
de Ravena (siglo IX) Por estas fuentes y por lo que de su 
obra se deduce, sabemos que Pedro nació en Imola hacia 
el 380, fue nombrado metropolita de Rávena entre el 425 
y el 429 (ciertamente, antes del 431, fecha de una carta 
que le escribe Teodoreto), estuvo presente el 445 al falle- 
cimiento de Germán de Auxerre y tres o cuatro años des- 
pués escribió a Eutiques, presbítero de Constantinopla, 
que a él había recurrido después de su condenación por 
obra de Flaviano, invitándolo a someterse a las decisiones 
de León, obispo de Roma quontam beatus Petrus, qui m 
propia sede et vivit et praesidet, praestat quarentibus fidei 
verttatem (Ep ad Eutychen: PL 54,743). Falleció entre 
el 449 y el 458 (fecha de una carta de León a su suce- 



702 Escritores de Italia hasta San León Magno 

sor Neón), probablemente, el 3 de diciembre del 450, 
quizás en Imola 

Gracias a las pacientes investigaciones de A Olivar, 
hoy es posible conocer con exactitud la producción autén- 
tica de Pedro Cnsólogo, que comprende una carta (ya 
mencionada), 168 sermones de la Colkctio Feliciana (si- 
glo VIII) y 15 extravagantes Otros escritos, como el célebre 
Rollo de Rávena, colección de oraciones de preparación a 
la Navidad (s. Vil), no pueden ser tenidos por auténticos. 

Los sermones, a los que Pedro debe su celebridad, se 
distinguen por la esmerada preparación de un rétor dotado 
de una cultura discreta y por el calor humano y el fervor 
divino de un santo varón La condición peculiar de Rávena, 
sede de la corte imperial y ciudad marinera, explica la fre- 
cuencia de ejemplos tomados de la vida de la corte y de la 
vida militar y marinera, aunque no faltan ejemplos de la 
vida rural «Entre los escritores del siglo V, pocos superan 
a Pedro Cnsólogo en elegancia», en sus sermones nos ha 
legado «páginas de genuina elocuencia, enérgica y eficaz» 
(MORICCA, 1021) 

El contenido de los sermones es variado, muchos son 
homilías sobre textos evangélicos, otros, sobre San Pablo, 
los Salmos, el símbolo bautismal, el padrenuestro o en con- 
memoración de santos y exhortaciones a la penitencia. 
Pedro Cnsólogo, comentando la Biblia o exponiendo los te- 
mas que le sugerían las celebraciones litúrgicas, documenta 
ampliamente las inquietudes teológicas de su época Su 
predicación, en efecto, no refleja sólo la doctrina latina 
sobre la encarnación como se profesaba entre Efeso y Cal- 
cedonia, sino que es, asimismo, testimonio de la postura 
católica en las cuestiones sobre la gracia y la vida cristiana. 
Cuando reconoce claramente el primado del obispo de 
Roma (además de la carta a Eutiques, cf Serm 78), Pedro 
es, sin duda, portavoz del sentir común de los obispos de 
Italia Su considerable actividad como predicador nos ha 
legado una documentación inestimable sobre la liturgia de 
Rávena y sobre la cultura de esa ciudad, etapa obligada 
entre Roma y el norte de Italia Ningún obispo de su tiem- 
po nos ha facilitado un cuadro tan completo de la celebra- 
ción del año litúrgico (Sáenz) Por su actitud contra la resis- 
tencia que aún oponía el paganismo en su agonía y por su 
polémica contra la comunidad judia de su ciudad, Pedro Cn- 
sólogo representa la actitud pastoral del episcopado de la 
Iglesia imperial de su tiempo 



Pedro Cnsólogo 



703 



Ediciones (CPL 227-237 y PLS III 153-183 lista de sermones 
auténticos y espurios y reedición de algunos textos, como la Ex- 
positto fidei, ed A Olivar [1961], PLS V 396-399) PL 52,183- 
666 (Coll Feliciana, ed S Paoli, 1750), D DE BRUYNE, Serm 
XVIII e cod Vatic 5758 JThS 29(1928)362-368, nueva ed cri- 
tica de A Olivar CCL 24(1975) t 1 Serm l-62bis Eptstula ad 
Eutychen = ep 25 del epistolario de León Magno PL 52,71 y 
54,7^9.744 y en E Schwartz ACO II 3,1 (1935)6-7 y ACO 
II 1,2 (1933)45-46 (texto griego) 

Traducciones Alemana M HELD BKV (Kempten 1874) y G 
BOHMER BKV 2 43 (Kempten 1923) —Italiana A PASINI (Siena 
1953) 

Estudios F J PETERS, Petrus Chrysologus ais Homilet (Koln 
1918), G BOHMER, Petrus Chrysologus Erzbischof von Ravenna ais 
Predtger (Paderborn 1919), L BALDISSERI, S Pier Cnsólogo, arci- 
vescovo di Ravenna (Imola 1921), J H BAXTER, The Homtltes ofSt 
Peter Chrysologus JThS 22( 192 1 )250-258, C JENKINS, Aspects of 
the Theology of St Peter Chrysologus Church Quarterly Review 
103(1927)233-259, E SCHILTZ, Un tresor oublt'e s Fierre Chryso- 
logue comme théologien NRTh 55 (1928)265-276, U MORICCA, 
Storia della letteratura latina cristiana (Tormo 1932) III 1 
p 101 1-1 123, V GLUSCHKE, Die U nfehlbarkett des Papstes bei Leo 
dem Grossen und semen Zeitgenossen (Roma 1938), H KoCH PWK 
38(1938)1361-1372, R H McGlynn, The Incarnatton tn the 
Sermons of St Peter Chrysologus (Mundelein 1956), G Del Ton, 
De s Petrt Chrysologi eloquentia Latinitas 6(1958)177-189, K 
Gamber, Eine alt-ravennatische Epistel-Ltste aus der Zeit des hl Pe- 
trus Chrysologus LJ 8(1958)73-96, ID , Die Orationen des Rotulas 
von Ravenna Eine Feier des Advenís schon zur Zeit des hl Petrus 
Chrysologus? ALW 5(1968)354-361, A OLIVAR, Los sermones de 
San Pedro Cnsólogo (Montserrat 1962) (fundamental, rica biblio- 
grafía, en que figuran vanos otros estudios del autor), ID , La 
duración de la predicación antigua Litúrgica 3(Montserrat 

1966) 143-184, Id, La consagración del obispo Marcelino de Vo- 
ghenza RSC1 22(1968)87-93, ID Bibliotheca sanctorum 
X(1969)685-691 (buena síntesis de los estudios del autor), ID , 
Preparación e improvisación en la predicación patrística, en Kynakon 
Festschrift J Quasten (Munster 1970) II p 736-767, J P Ba- 
rrios, La naturaleza del vínculo matrimonial entre Marta y José se- 
gún San Pedro Cnsólogo Ephemendes mariologicae 
16(1966)322-335, S Benz, Der Rotulas von Ravenna [LQF 45] 
(Munster 1967), F SPEDALIERI, La materntta spirituale di Mana 
prima e dopo ti concilio di Efeso, en Miscellanea A Combes (Roma 

1967) I p 193-242, R LADINO, La iniciación cristiana en San Pe- 
dro Cnsólogo de Ravena (Roma 1969), G LUCCHESI, Stato attuale 
deglt studi sut santi della anttca provincia ravennate, en Atti dei 
convegnt di Cesena e di Ravenna (Cesena 1969) I p 51-80, F 



704 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



MlCHALClK, Doctrina moralis s. Petri Chrysologi (Roma 1969); E. 
PAGANOTTO, L'apporto dei sermoni di s. Pier Crisologo alia storia 
de/la cura pastorale a Ravenna nel secólo V (Roma 1969); F. SOTTO- 
CORNOLA, L'anno litúrgico nei sermoni di Pietro Crisologo. Ricerca 
storico-critica sulla liturgia di Ravenna antica (Cesena 197}) 
(buena introducción a la historia de la liturgia de Rávena; rica 
bibliografía). 



ANONIMOS 

1. En la primera mitad del siglo IV, probablemente 
después del concilio de Nicea (325), un cierto Hegemonio 
compuso una confutación del maniqueísmo con el título de 
Acta Archelai (cf. J. QUASTEN, Patrología II p.373-375), 
obra que se ha conservado íntegra en traducción latina de 
finales del siglo IV bajo el título de Thesaurus verus sive 
disputatio habita in Carcharis civitate Mesopotamiae Archelai 
episcopi adversus Manen. El traductor anónimo la publicó en 
Roma y él mismo, o acaso otro, añadió un catálogo de he- 
rejías titulado Adversus haereses. 

Ediciones (CPL 122; CPG II 3570s): PG 10,1429-1528 (L. A. 
Zacagni, 1698); CH. H. Beeson: GCS 16(1960); A. Hosté: 
CCL 9,325-329 (Adv.haer. = PLS III 143-146). 

Estudios.' O. Bardenhewer III 265-269; G. C. Hansen, Zu 
den Evangelienzitanten in den «Acta Archelai»: SP VII [TU 92] 
(Berlin 1966)p.473-485 (trata también del texto bíblico del tra- 
ductor latino). 

2. Sobre la correspondencia apócrifa entre Pablo y 
Séneca, atribuida a un anónimo romano del siglo IV 
(CPL 191), cf. J. QUASTEN, Patrología I p.159- 

Ediciones: PLS I 673-679 (C. Barlow). 

Traducción: Italiana: M. Erbetta, Gli Apocrifi del NT III (To- 
rino 1969) p.85-92 (con introducción y notas); L. Bocciolini PA- 
RAGI, // carteggio apócrifo di Séneca e san Paolo (Firenze 1978) 
(introducción, texto y comentario). 

3. Otro anónimo romano compuso la Collatio Alexan- 
dri et Dindimi, que son cinco cartas sobre la disciplina de 
los brahmanes. 



Edición (CPL 192): PLS I 687-690 (B. Kubler). 



Romanos Pontífices desde Siricio a León Magno 



705 



Estudios: E. LiÉnard: RBPh 15(1936)819-838; A. Kurfess: 
Mnem 9(1941)138-152; G. A. CARY: Classica et Mediaevalia 
15(1954)124-129. 

4. Un archidiácono romano anónimo del siglo IV, 
quizá de origen africano, es el presunto autor de las Postu- 
lationes III de reconciliandis peccatoribus , discursos litúrgicos 
que, con ocasión de la reconciliación celebrada el Jueves 
Santo, solicitan del obispo y de los fieles de Roma la 
readmisión de los penitentes. 

Edición (CPL 238): F. Heylen: CCL 9( 1957)349-363 (con 
prólogo sobre el autor). 

II. Romanos Pontífices desde Siricio 
a León Magno 

Introducción 

A fines del siglo IV hace su aparición en la literatura 
cristiana latina un nuevo género literario: las cartas escritas 
en nombre de los romanos pontífices. Si por patrología se 
entiende la historia de la literatura cristiana antigua, sería 
quizá indicado omitir estos escritos, pues se deben más bien 
a la actividad anónima de la cancillería pontificia que a la 
iniciativa literaria de determinados autores, con la sola 
probable excepción de León Magno (cf. SCHANZ-HOSIUS, 
p.597), y, por otra parte, se han conservado principal- 
mente en las colecciones canónicas, en las que, junto al 
derecho sinodal, representan el derecho pontificio y de- 
cretal. 

No hay que olvidar, sin embargo, que estas cartas son 
de excepcional importancia para la historia de las doctri- 
nas, del derecho y de la liturgia de la Iglesia, y en especial 
para la historia de la evolución del primado pontificio; que 
permiten reconstruir las vicisitudes de muchas cuestiones 
relativas, v.gr., a la doctrina agustiniana de la gracia, a la 
doctrina sacramentaría y a la cristología; téngase asimismo 
en cuenta que este epistolario permite comprender mejor 
el contexto teológico y eclesial de varios Padres de la Igle- 
sia, como Ambrosio, Juan Crisóstomo, Agustín, Juan Ca- 
siano, Cirilo de Alejandría, y de modo especial, como es 
obvio, León Magno; que aun bajo el aspecto literario no 



706 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



carecen de interés, pues permiten seguir la evolución de la 
prosa rítmica, es decir, el paso del ritmo cuantitativo al 
ritmo basado en los acentos de la cláusula final, documen- 
tan la influencia de la mentalidad político-jurídica romana 
en el latín de los cristianos y constituyen, en fin, un caso 
típico de adaptación cristiana de un género literario pro- 
fano, es decir, la adopción de formas de la legislación im- 
perial por la legislación decretal de la Sede Apostólica 
No obstante, la presentación detallada de las figuras 
que encontraremos en las páginas que siguen pertenece, 
más bien, a la historia eclesiástica, que de hecho les re- 
serva, sobre todo en los manuales más recientes, por no 
hablar de las historias de los papas, un tratamiento privile- 
giado. 

Ediciones (CPL 163 7 -1655 y p 347-357 sobre las colecciones 
canónicas y acerca de los estudios sobre las ediciones Je las cartas 
pontificias) PL 13,20-50 (P COUSTANT, 1721), A Thiel, Epistu- 
lae Romanorum Pontificum genuinae et quae ad eos scrtptae sunt 
(Braunsberg 1867-1868), C MlRBT y K Aland, Quellen zur Ges- 
ihichte des Papsttums und des romtschen Katholizismus 1 (Tubingen 
"1967) 

Traducción Alemana S WENZLOWSKY, Die Briefe der Papste 
und die an sie gertchteten Schreiben I-V BKV (Kempten 1875- 
1878) 

Estudios O SEECK, Regester der Kaiser und Papste fur die Jahre 
111-476 nChr Vorarbeit zu einer Prosopographie der chnstlichen 
Kaiserzett (Stuttgart 1919), H GETZENY, Sttl und Form der altesten 
Papstbriefe (Gunzburg 1922), P BATIFFOL, La Stege Apostolique 
359-451 (Pans '1924), Id, Cathedra Petri (Roma 1938), W 
VOLKER, Studien zur papstlichen Vikariatspolitik tm 5 Jh 1 Dte 
Grundung des Primates von Arles und seine Aufhebung durch Leo l 
ZKG 46(1929)355-369, E Caspar, Geschichte des Papsttums von 
den Anfangen bis zur Hohe der Weltherrschaft I Romtsche Kirche 
und Imperium Romanum (Tubmgen 1930) (todavía fundamental), 
U GMELIN, Auctoritas, romischer Princeps und PapsÜicher Primat 
(Berlín 1936), F Di Capua, // ritmo prosaico nelle lettere dei Papi e 
nei documenti della cancellería romana del IV al XIV secólo (Roma 
1937-1939), H WURM, Studien und Texte zur Dekretalensam- 
mlung des Dionysius Exiguus (Bonn 1939), M MACCARRONE, Vica- 
nus Cbristi Storia del Molo pápale (Roma 1952), J GAUDEMET, 
La formatton du droit sécuher et du droit de l'Eglise au 4 C et 5 L stecles 
(París 1957), E GR1FFE, La Gaule chrétienne a l'epoque romaine II 
L'Eglise des Gaules au V stecle (París 2 1966), H MAROT, Les 
concites romains des IV L et V stecles et le développement de la pri- 



Cartas de los papas antes de Siricio 



707 



maute Istina 4(1957)435-462, Id , La collegialité et le tocabu- 
laire 'episcopal du V L au VIP stecles Irenikon 36(1963)41-60, 
3 _ (1964)198-221, J MEYENDORFF, La primaut'e romaine dans la 
tradition canonique jusqu'au concile de Chalcedoine Istina 
4(1957)463-482, A RlMOLDl, L'apostolo san Pietro fondamento del- 
la Chusa, principe degli apostoli ed ostiario celeste nella Chusa pri- 
mitiva dalle origtni al concilio di Calcedonia (Roma 1958), B Kot 
TING, Chnstentum und heidnische Opposition in Rom am Ende des 4 
Jh (Munster 1961), V GRUMEL, Les origines du Vuanat Apoítoli- 
que de Thessalonique, en Actes du X/P Congres Int d'études ^yzan- 
ttnes (Ochnde 1961) p 451-461, G Langgartner, Die Gallten- 
politik der Papste im 5 und 6 Jh [Theophaneia 16] (Bonn 1964), 
G MEDICO, La lollegialite episcopale dans les lettres des pontifet ro- 
mains du V L siecle RSPT 49(1965)369-403, G Corti, // papa, 
ncario di Cristo (Brescia 1966), G B DALLA COSTA, Concezione 
del Primato pápale nelle lettere det Romani Pontefici della prima meta 
del V secólo, Diss Laterano (Roma 1966), G Falgoni, Stona dei 
Papi e del Papato 1 La nascita del Papato nel declino dell'lmpero 
(Roma 1967), A MORETTI, Elections of Bishops from Pope Siricius 
(184-189) lo Pope Leo the Great (440-461), Diss Laterano (Roma 
1968), R LORENZ, Das vierte bis sechste Jahrhundert, en Die Kirche 
in ihrer Geschichte I/C 1 (Gottingen 1970) (esp p 82-87), E 
JERG, Vir venerabilis U ntersuchungen zur Titulatur der Btschofe tn 
den ausserkirchlichen Texten der Spatanttke ais Beitrag zur Deutung 
ihrer offentlichen Stellung (Wien 1970), C ANDRESEN, Die Kirchen 
der alten Christenheit (Stuttgart 1971) (esp p 579-601), W 
Marschall, Karthago und Rom Die Stellung der nordafrikanischen 
Kirche zum apostoltschen Stuhl in Rom (Stuttgart 1971), P BROWN, 
Religión and Society tn the Age of St Augustine (London 1972), J 
TAYLOR, The Papacy and the Eastern Churches from Damasus to 
Innocentl (366-471) (Cambridge 1972), P P JOANNOU, Die Ost- 
kirche und die Cathedra Petri im 4 Jahrhundert (Stuttgart 1972), 
C PlETRI, Roma christiana Recherches sur l'Eglise de Rome, son or- 
ganisatton, sa pohtique, son idéologie, de Miltiade a Sixte III (311- 
440) (Roma 1976), O Wermelinger, Rom und Pelagius Die 
theologische Position der romtschen Btschofe im pelagianischen Streit 
tn den Jahren 411-43 (Stuttgart 1975) (bibl ) 



LAS CARTAS DE LOS PAPAS ANTES DE SIRIC10 

No se han conservado cartas ni de Silvestre (314-335) 
ni de su sucesor Marcos (336). Atanasio ha transcrito en su 
Apología contra Arlanos (21-35; 52s) dos cartas de Julio I 
(337-352), la primera (341), en defensa de la ortodoxia 
nicena y con reprimendas a los obispos eusebianos que ha- 
bían ignorado a la iglesia de Roma, la segunda (346), de re- 



^08 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



comendación en favor de Atanasio, que estaba para volver 
a Alejandría Los apolinaristas hicieron circular bajo su 
nombre otras cartas 

Liberio (352-366) permaneció tres años en exilio por 
defender la fe de Nicea (355-358), y sólo pudo volver a 
Roma tras separarse de Atanasio y aceptar la comunión 
con los obispos orientales Su ortodoxia quedó a salvo gra- 
cias al anatema añadido a la tercera fórmula de Sirmio con- 
tra todos los que no confesaban la semejanza del Padre y 
del Hijo en todo De su correspondencia nos han llegado 
fragmentos de 13 cartas, tres enviadas a Eusebio de Verce- 
lh y cuatro sobre su exilio La homilía pronunciada por 
Liberio en la imposición del velo a Marcelina, hermana de 
Ambrosio, es más bien obra de éste (De virg III 1-3) Con 
el nombre de Liberio existe un catálogo de los Papas hasta 
él. El llamado Epitaphium hibem, inscripción sepulcral 
para un papa mártir, puede referirse a Liberio, a Félix II o 
a Martín I Sobre Dámaso I, cf supra, p. 323-330. 



SIRICIO 

Al fin de su larga carrera al servicio de su iglesia, Siri- 
cio (384-399) fue elegido obispo de Roma con el consen- 
timiento de Valentiniano II Jerónimo, amigo de Dámaso, 
no lo tenía en gran estima, y lo calificaba de «demasiado 
simple» (Ep 127,9) Aun prescindiendo de parecer tan 
subjetivo, Siricio no podía abrigar muchas esperanzas de 
imponer su autoridad, pues la dirección efectiva de los 
asuntos eclesiásticos de Occidente estaba por entonces en 
manos de Ambrosio de Milán No obstante, ha pasado a la 
historia por su contribución al afianzamiento del papado, 
de la que son prueba las siete cartas que le son atribuidas 
La carta a Himerio, obispo de Tarragona (385), con 15 
respuestas a otras tantas cuestiones disciplinares presenta- 
das antes a Dámaso, es el escrito pontificio más antiguo de 
las colecciones decretales Con otras dos (una perdida) 
comunica las decisiones del sínodo romano del 386 a los 
obispos de Italia que no habían podido asistir y a los obis- 
pos de Africa Una carta-encíclica (390) proscribe la doc- 
trina de Joviniano sobre la paridad entre matrimonio y vir- 
ginidad. Otra a Anisio de Tesalónica (392) critica la posi- 
ción de Bonoso de Sárdica acerca de la virginidad de María 



Sinno 



709 



y exige de los obispos de Ilina un parecer sobre el caso, 
como les había exigido el sínodo de Capua 

En todo su epistolario, Sincio se muestra consciente de 
haber sido llamado a ejercer, en conformidad con la tradi- 
ción romana, el primado sobre todas las iglesias Como vi- 
cario de Pedro, se considera responsable de todas las co- 
munidades (Ep 1,1 portamus onera omnium qui gravantur: 
quin immo haec portat in nobts apostólas Petrus, qui nos in 
ómnibus, ut conftdimus, admimstrattonis suae protegit et tue- 
tur haeredes) ha.sollicitudo omnium ecclesiarum (2 Cor 11,28, 
cit por primera vez en Ep 6,1), a su entender, no admite 
excepciones, aunque de hecho no logró imponer la autori- 
dad de la Sede Apostólica en todas las iglesias del Imperio 
romano Apoyándose en la Biblia y en la tradición romana, 
manifiesta, ante todo, <=n el culto de San Pedro (cf Ep 5,1), 
Sincio coloca las decisiones papales en el mismo nivel del 
derecho sinodal y las asemeja, por lo demás, a las constitu- 
ciones imperiales Al establecer la paridad entre el derecho 
sinodal y decretal, no omite subrayar la conformidad del 
primero con el segundo A este propósito conviene adver- 
tir que Siricio parece referirse por primera vez a la llamada 
Collectio romana, es decir, a la tradición que atribuía al de 
Nicea los cánones del concilio de Sárdica (cf Ep 5,2) 

Ediciones (CPL 1637, con indicación de las ediciones especia- 
les de cada carta) PL 1 3,1 131-1 178 (P CoUSTANT), PLS 
III 567 S 

Estudios E GOLLER, Papsttum und Bussgewalt in spatromisiher 
und fruhmittelalterlicher Zeit RQ 93(1931)93-105, G D GOR 
D1NI, Forme di vita ascética a Roma nel IV secólo, en Scrtnium theolo- 
gtcurn I (Alba 1953) p 7-58, J Janini, S Siricio y las cuatro témpo- 
ras (Valencia 1958), lD , La plegaria de S Siriao «ad virgines sa- 
cras» SP V[TU80] (Berlín 1960) p 86-103, P H LAFONTAINE, 
Remarques sur le pretendu rigorisme penitentiel du pape Sime RUO 
28(1958)31-48, lD , Les conditions posittves de l'accession aux ordres 
dans la premiere l'egislation ecclésiastique (100-492) (Ottawa 1963) 
(en particular sobre Sincio y Zosimo),J MacDonald, Who in- 
stttuted the Papal Vuanate ofThessalonica? SP IV [TU 79] (Berlín 
1961 ) p 478-482, M S MEO, La verginita di Mana nella lettera di 
Papa Sirino al vescovo Anisio di Tessalonica Marianum 
25(1963)447-469, V Monachino Bibhotheca sanctorum XI 
(1968)1234-1237, G ROCCA, La perpetua verginita di Mana nella 
lettera di papa Siricio ad Anisio vescovo di Teualomca Mananum 
33(1971)293-306, A LUMPE, Die Synode von Turin vom Jahre 
198 Annuanum histonae conciliorum 4(1972)7-25, E GR1FFE, A 



710 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



propos du canM du loncile d'Elvire: BLE 74(197 3)142-145 (el ca- 
non sobre el celibato y el papa Siricio); Id., La date du concile de 
Turin (198 ou 417): BLE 74(1973)289-295. 

ANASTASIO 

Anastasio I (399-402), más favorable que su predece- 
sor a las corrientes ascéticas encabezadas por Jerónimo y 
Paulino de Ñola, pronunció el año 400, a instancias de los 
antiorigenistas, la condenación del Alejandrino, comuni- 
cándola personalmente con dos cartas a la sede de Milán. 
Respondiendo a una pregunta de Juan, obispo de Jerusa- 
lén, Anastasio, aunque conforme con el anatema alejan- 
drino contra Orígenes, no quiso pronunciarse acerca de la 
traducción del De principiis por Rufino de Aquileya. El 
401 alienta a los obispos africanos en la lucha contra el 
donatismo. 

Anastasio profesa en sus cartas con toda claridad la 
convicción de ser responsable de la ortodoxia de todas las 
iglesias (cf. £/>.9,5), mas su autoridad no fue igualmente 
aceptada por todos. Por el año 400, en Occidente, y de 
modo especial en Africa, la cátedra de Pedro era conside- 
rada la sede apostólica por antonomasia, centro de toda la 
comunión de fe ortodoxa. En cambio, para Teófilo de Ale- 
jandría, la decisión de Anastasio contra Orígenes no pa- 
saba de ser una adhesión más a la postura alejandrina 
(cf. JUSTINIANO, Libere. Origenem: PG 86,967 y cf. C ASPAR, 
287-293). 

Ediciones (CPL 1658-1640, con indicación de las ediciones es- 
peciales): PL 20,68-80 (P. Coustant); PLS I 790-792. 

Estudios: M. VlLLAIN, Rufin d'Aquilée. La querelle autour 
d'Origene: RSR 27(1937)5-37.165-197; F. Caraffa: Bibliotheca 
sanctorum I(1961)1065s. 



INOCENCIO I 

Inocencio I (402-417), hijo, quizá, de Anastasio I y 
ciertamente perteneciente al mismo ambiente familiar 
(cf. JERÓNIMO, Ep. 1 30, 16), fue llamado a gobernar la iglesia 
romana en tiempos muy difíciles. Durañte su pontificado 
(410), Roma fue saqueada por las tropas de Alarico, acon- 



Inocencio 1 



711 



tecimiento que impresionó profundamente las conciencias 
cristianas y paganas. Inocencio, al parecer, optó por obser- 
var indiferencia, y en sus cartas alude una sola vez al hecho 
(Ep. 36). Por el mismo tiempo, la iglesia latina vive las pri- 
meras fases de la controversia pelagiana, y, en una situa- 
ción de extrema gravedad, Inocencio se mostró defensor 
decidido del primado del obispo de Roma, haciendo suyas 
las ideas tradicionales sobre el tema, elaborándolas y, por 
primera vez, dándoles formulación precisa. De todo ello es 
buena prueba su rico epistolario de 36 cartas, de las que ya 
antes de León Magno fueron entresacados y reunidos con 
fines canónicos algunos pasajes (cf. LEÓN, Ep.4,5), que 
constituyen el fondo principal de las primeras colecciones 
decretales (Caspar, 296s). 

Entre estas cartas merecen mención especial las dirigi- 
das a obispos de Francia e Italia, como Victricio de Rouen 
(404) (Ep.2), Exuperio de Tolosa (405) (Ep.6) y Decencio 
de Gubbio (416) (Ep.25). Inocencio, además de pronun- 
ciarse sobre cuestiones disciplinares importantes, como el 
celibato del clero y el bautismo administrado por los here- 
jes (Ep.2), la reconciliación de los moribundos (Ep.6), la 
lectura de los libros sagrados, la unción de los enfermos y 
la confirmación (Ep.25), exige, aunque de forma genérica, 
la conformidad de todas las iglesias occidentales con la con- 
suetudo de la iglesia de Pedro, origen de todas las comuni- 
dades cristianas (Ep. 2,2; 25,2). En la carta a Victricio esta- 
blece además que las causae minores sean tratadas por los 
sínodos provinciales, pero sin comprometer los intereses 
de la iglesia romana, y que las causae maiores, en cambio, 
sean deferidas a Roma como a última instancia (Ep.2,5 -6 con 
referencia a la función de Moisés en Ex 18,22). 

Para reafirmar las mismas prerrogativas de la iglesia 
romana frente a las iglesias de la Iliria, Inocencio fundó el 
vicariato apostólico de Tesalónica, cuyo obispo recibe, en 
las cartas respectivas (Ep.l, 13, 17, 18), el tratamiento de 
vicario del romano pontífice y metropolita de los obispos 
ilíricos. El deseo de mantener la jurisdicción sobre tales 
regiones, a pesar de pertenecer a la parte oriental del Im- 
perio, era legitimado alegando la evangelización de esas 
regiones por la iglesia de Roma 

Respondiendo en enero del 417 con tres cartas 
(Ep. 29-51) a otras tantas de los obispos africanos acerca de 
la rehabilitación de Pelagio en el sínodo de Dióspolis 
(415), Inocencio no dudó en proclamar la autoridad su- 

i 



712 Escritores de Italia hasta San León Magno 

prema de la Sede Apostólica en materia doctrinal 
(Ep. 30,2). Mientras los obispos africanos, que reconocían 
la gratia maior de la sede de Pedro (cf. AGUSTIN, 
Ep. 175,3), habían solicitado sólo la aprobación por parte 
de Roma de la condenación que habían emanado contra 
Pelagio para que fuese aplicable también en Italia, Inocen- 
cio interpretó la iniciativa africana como un recurso a su 
juicio de última instancia. Confirmó, por tanto, en virtud 
de su autoridad apostólica, la condenación de Pelagio, de 
Celestio y de sus secuaces; en lo tocante a la doctrina del 
pecado original y de la gracia, dejó abierta la posibilidad de 
una ulterior discusión con Pelagio (cf. Ep. 29,9; WERME- 
LINGER, p.l28ss). 

Inocencio no se contentó con intervenir en los asuntos 
de la iglesia latina. Informado por Teófilo de Alejandría 
acerca de la deposición de Juan Crisóstomo e interpelado 
por éste, se negó a romper la comunión con el depuesto 
obispo de Constantinopla; aún más, defendió sus intereses 
recurriendo a la legislación nicena, que establecía el orden 
jerárquico de las principales sedes apostólicas (Ep.l ,y¡. 
Cuando su propuesta de un sínodo ecuménico no obtuvo 
favorable acogida, rompió la comunión con Alejandría y 
Antioquía. La reanudó con ésta el 413 (Ep. 19), no sin ha- 
cer valer en una carta posterior (Ep. 24) el primado ro- 
mano, comparando, de algún modo, la situación de Antio- 
quía a la de Tesalónica. La comunión con Alejandría y 
Constantinopla fue restablecida sólo más tarde. 

En la reafirmación del primado romano que caracteriza 
toda esta correspondencia de Inocencio, es preciso notar 
dos cosas: por una parte, el pontífice sabe siempre variar 
de tono, habida cuenta de la condición particular de los 
destinatarios de sus cartas; a los obispos del distrito me- 
tropolitano de Roma habla como superior inmediato, 
dando órdenes con autoridad y reprendiendo con severi- 
dad; a los otros colegas en el episcopado presenta, en cam- 
bio, sus respuestas o intervenciones en tono más concilia- 
dor y diplomático. La diferencia entre las cartas enviadas al 
obispo de Tesalónica y las que escribe a Antioquía, que era 
sede apostólica, es particularmente significativa (CASPAR, 
p.322s). Por otra parte, la justificación del primado no es 
siempre la misma; Inocencio se apoya, en primer lugar, en 
la tradición romana, según la cual el obispo de Roma es 
sucesor de Pedro, príncipe de los apóstoles, y a él corres- 
ponde como tal la solicitud de todas las iglesias; en ocasio- 



Inocencio I 



713 



nes recurre a la legislación sinodal, es decir, a los cáno- 
nes de Nicea, como eran interpretados en Roma 
(cf. Ep. 2,5 ; 7,3; 17, 10; 24, 1; 39). No se excluye en Inocencio 
una cierta influencia de la ideología de la Roma aeterna 
(WERMEL1NGER, p. 120). 

La investigación reciente ha esclarecido aspectos diver- 
sos de la teoría primacial de Inocencio (cf. Marschall, 
Wermelinger); no obstante, una valoración más exacta de 
su doctrina sobre el primado exigiría el previo esclareci- 
miento de las ideas contemporáneas sobre la communio fi- 
dei, y en especial sobre las decisiones dogmáticas (sententia, 
defimtio) y su receptio por parte de todas las iglesias. 

Edtctones (CPL 1641-1643, con indicación de las ediciones es- 
peciales): PL 20,403-608 (P. Coustant), PL 84,657s (Gonzá- 
lez, 1821), R Cabie, La lettre du pape Innocent I a Decenttus de 
Gubbto (19 1.416). Texte critique, traductton et commentaire (Lou- 
vain 197 3). 

Estudios: H Gebhardt, Ote Bedeutung Innozenz l für dte 
Entwuklung der papstlicben Gewalt (Leipzig 1901); G MAL- 
CHIODI, La lettera di lnnocenzo 1 a Decenzio, vescovo di Gubbto 
(Roma 1921); K. Adam, Causa finita est, en Festgabe A Ehrhard 
(Bonn-Leipzig 1922) p 1-23 (= Gesammelte Aufsatze [Augsburg 
1936] p.216-236), F STREiCHHAN, Dte Anfange des Vikariats von 
Thessalontsch- ZSavK 12(1922)355-384, C BaUR, Der hl.Johannes 
Chrysostomus und setne Zeit I (Munchen 1929), E GoiXER, Papst- 
tum und Bussgeivalt ¡n spatromischer und fruhmittelalterlicber Zeif 
RQ 93(1931)105-113, G ELLARD, How Vth-Century Rome Admi- 
nutered Sacra ments St Innocent 1 Advises an Umbrian Bishop: TS 
9(1948)3-19, O VlGHETTI, / sacramenti della penitenza e dell'or- 
■iine nella dottrina giuridua di S lnnocenzo 1 ■ Miscellanea frances- 
cana 51(1951)39-61, 52(1952)92-112, B. Capelle, Innocent I et le 
Canon de la Messe: RTAM 19(1952)5-16, E. DemouGEOT, A pro- 
pos des interventtons du Pape Innocent Ier dans la politique séculiere: 
RH 78(1954)23-38, J. MacDonald, Imposttion of Hands in the 
Letters of Innocent 1: SP 11 [TU 64] (Berlín 1957) p.49-53, E 
GrIFFE, Trois textes tmportants pour l'histoire du Canon de la Messe; 
BLE 59(1958)65-72, P Tu, Camelot: Cathohcisme V (1962) 
1645ss, V. MoNACHlNO, La lettera decrétale di lnnocenzo l a 
Decenzio di Gubto, en Richerche sull'U mbria tardoantica e prero- 
manica (Perugia 1965) p.21 1-234, G. B Proia Bibliotheca sanc- 
torum VII( 1966)840-843, P Andrieu-Guitrancourt, Notes, 
remarques et réflextons sur la vie ecclésiastique et reltgieuse a Rouen 
íouí le pontificat de s Victrice, en Mélanges J Macqueron (Aix-en- 
Provence 1970) p.7-20, C. VOGEL, Vu/neratum caput Posttion 
d'lnnocent 7 Lr (402-417) sur la validité de la chirotonu presbytériale 



Patrología 3 



24 



714 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



conferee par un eveque herettque RAC 49(1973)375-384, M R 
GREEN, Innocent I, Diss (Oxford 197 3) 



ZOSIMO 

Zósimo (417-418), ciertamente de origen no romano, 
es conocido en la historia de la Iglesia por haber arruinado 
la política papal de sus predecesores Sus continuos fraca- 
sos se suelen achacar a su carácter impulsivo y precipitado 
o a su escasa familiaridad con la situación occidental En 
todo caso, no se debe olvidar que se hallaba expuesto a las 
presiones de corrientes encontradas existentes en la co- 
munidad de Roma Su política eclesiástica persiguió la 
reorganización de la jerarquía de las Gallas y la solución 
del conflicto pelagiano 

Apenas elegido papa, Zósimo, en carta a todos los 
obispos de las Gahas (Ep 1 ), otorgaba a Patroclo, obispo de 
Arlés, una posición de privilegio, que lo convertía de he- 
cho en primado de las siete provincias galas, enfrentándose 
de esta suerte con las decisiones del sínodo de Turín del 
398 y provocando las protestas de los otros metropolitas 
Sus sucesores hubieron de afrontar no pocas dificultades 
para restablecer la paz 

Frente a la controversia pelagiana, la actitud de Zósimo 
fue, en cambio, ambigua En el otoño del 417, y a instan- 
cias de Celestio, a la sazón en Roma, y de Pelagio, que le 
había enviado su hbellus ftdei, reintegró a ambos en la co- 
munión eclesiástica, y comunicó su decisión en dos cartas 
(Ep 2 y 3) a los obispos africanos, a los que asimismo pedia 
la revisión del proceso celebrado contra ambos Ante la 
reacción unánime y enérgica del episcopado africano, Zó- 
simo, en la carta Quamvts patrum, de marzo del 418 
(Ep 12), retiró, aunque de modo velado, su decisión, no 
sin hacer presente la irrevocabilidad de las decisiones 
adoptadas por la Sede Apostólica Tras la intervención de 
la corte imperial y el nuevo sínodo africano de Cartago, 
Zósimo promulgó la carta Tractona, de la que se conser- 
van sólo fragmentos, con la condenación de Pelagio y Ce- 
lestio Dieciocho obispos italianos se negaron a firmarla y 
la misma comunidad de Roma quedó dividida 

Zósimo cosechó aún otro fracaso en otro asunto, aun- 
que de menor importancia Contra la costumbre de la igle- 
sia africana, Zósimo aceptó la apelación de un cierto Apia- 



Bontfacio 



715 



rio, presbítero de Sicca, cuando sus delegados quisieron 
defender la causa de Apiano ante Aurelio, alegando, como 
Zósimo, los cánones de Nicea (Ep 15), el primado de 
Africa se contentó con prometer examinar la causa en otro 
sínodo En las cartas de Zósimo encontramos también dos 
justificaciones del primado la apostólica (Ep 211) y la si- 
nodal (Ep 15,1-2) 

Ediciones (CPL 1644 1647, con indicación de las ediciones es- 
peciales PLS P96s) PL 20,642 686 (P Coustant) Ep Tracto- 
na PL 20,693 694 (cf O Wermelinger, oc, p 307-308) Ep 
ad Remtgium ep PLS 1 797 (ed F Maasen, 1870) 

Estudios F FLOER1, Le pape Zosime et la doctrine augustinienne 
du peche originel en AugMag II p 755 761, E GriFFE, La Gaule 
chtetienne a l'epoque romatne (París 2 1966) II, v índice, G BON- 
NER, Augustine's Viíit to Caesarea in 418 en Studies in Church 
History (London 1964) I p 104 113 (sobre la intervención 
de Zósimo), V MONACHINO Bibhotheca sanctorum 
XIK1969U493-1497, W Marschaix, Karthago und Rom (Stutt- 
gart 1971) p 150-159 166-173, ID , Eme afrtkanische Appelatton 
an Gregor den G rosten en Festsihrtft Panzram (Freiburg 1972), 
p40 7 -421 (comparación con Zósimo), K WEGENAST PKW j 
XIX(1972)841-844 BA 23(1974)784-789, BA 22(1975)9 24, 
O Wermelinger, Rom und Pelagius (Stuttgart 1975) p 134 218 
(bibl ) 

BONIFACIO 

Bonifacio I (418-422), romano de origen y colaborador 
de Inocencio I, fue elegido pontífice por los presbíteros en 
oposición a Eulalio, que había sido elegido el día anterior 
por los diáconos, pasados unos meses, obtuvo el recono- 
cimiento de la corte imperial de Rávena La situación deli- 
cada, heredada de Zósimo y complicada aún más durante 
los primeros meses del 418, lo indujo a intervenir en favor 
de los metropolitas galos contra Patroclo de Arlés (Ep 3 y 
12), a aceptar tácitamente la postura del sínodo general de 
Cartago del 419 y a defender el vicariato apostólico de 
Tesalónica contra las ambiciones de Constantinopla enun- 
ciadas en el edicto de Teodosio II (421) (Ep 13-15) 

En las cartas sobre Tesalónica, Bonifacio, apropiándose 
el lenguaje de Inocencio I, reafirma la solicitud universal 
de la iglesia de Pedro y la obligación de todos los obispos, 
incluidos los de Oriente, de dirigirse a la Sede Apostólica, 



716 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



según la costumbre antigua (Ep 15,5) Reconoce a Alejan- 
dría y a Antioquía su rango privilegiado, pero proclama 
que sólo la iglesia de Roma es cabeza, mientras que las 
demás iglesias son sólo miembros del cuerpo eclesiástico 
(Ep 14,1 Hanc ergo eccksns toto orbe dtffusts velut caput suo- 
rum certum est esse membrorum. a qua se quisquís absctdit, fit 
christianae religionis extoms, cum in eadem non coeperit esse 
compage) 

Ediciones (CPL 1648 1649, PLS 1 1032-1034) PL 20,750-784 
(P CoUbTANT) Ep ad vicarios suos in Africana synodo PL 
20,791s y C H TuRNER, Ecclesiae occidentalis monumenta turis an- 
tiquissina II 3 (Oxford 193) 565 

Estudios F L CROSS, History and Fiction in the African Ca- 
nons JThS 12(1961)227-247, F Carafea Bibhotheca sanctorum 
111(1963)328-330, C Coeber&h, L'epiphante a Rome avant 
sLéon Un índice pour l'annee 419 RB 75(1965)304-307, W 
Marschall, Kbarthago und Rom (Stuttgart 1971) p 173-183, O 
Wermelinger, Rom und Pelagtus (Stuttgart 1975) p 239-244 

CELESTINO I 

A la muerte de Bonifacio I, y con una elección rápida y 
pacífica, fue elegido Celestino I (422-423), diácono y se- 
guidor de Pelagio en otro tiempo. Su política eclesiástica 
abrazó dos campos Ante todo, se propuso poner fin a la 
cuestión pelagiana en las Gallas, donde la doctrina agusti- 
niana de la gracia y la predestinación había provocado una 
reacción tenaz, e impedir al mismo tiempo que Juliano de 
Eclana y los demás obispos italianos condenados por pela- 
gianos encontrasen apoyo en Oriente, donde se habían re- 
fugiado Interpelado por Próspero de Aquitania e Hilario, 
Celestino, en una carta (431) a los obispos de las Gahas, 
defendió la autoridad de San Agustín ante los monjes pro- 
venzales, sin pronunciarse sobre los puntos particulares de 
la doctrina agustiniana (Ep 21) Los llamados Capitula Cae- 
lestini, que figuran junto a esta carta en las colecciones de- 
cretales, fueron compilados después de la muerte de Ce- 
lestino, probablemente, por Próspero (DS 238-249) Res- 
pecto de los obispos italianos que con el apoyo de Nesto- 
no y otros buscaban ser rehabilitados, Celestino se atuvo 
de forma inflexible a la condenación emanada por Inocen- 
cio y Zósimo contra los secuaces de Pelagio y Celestio En 



Celestino I 



717 



este sentido respondió a dos cartas de Nestorio (Ep.li), y, 
tras el concilio de Efeso, invitó al nuevo obispo de Cons- 
tantinopla, Maximiano, y al clero y fieles de la ciudad a 
mantenerse alerta contra los posibles seguidores de Celes- 
tio (Ep.24 y 25) 

Cuando la controversia pelagiana aún no se habían apa- 
ciguado, Celestio se vio envuelto en la polémica nestonana 
(desde el 428 en adelante) x^estorio y sus adversarios, y 
más tarde Cirilo de Alejandría, solicitaron el parecer de la 
iglesia de Roma sobre la cuestión cristológica, y Celestino 
interpretó estas iniciativas orientales como apelaciones a la 
autoridad de la Sede Apostólica, y, tras haber discutido el 
asunto en el sínodo romano de agosto del 430, comunicó a 
las grandes iglesias de Oriente su decisión contraria a Nes- 
tono, encargando a Cirilo, como legado suyo, tomar las 
medidas necesarias contra el obispo de Constantinopla 
(Ep 1 1-14) Por ello, cuando Tedosio II convocó un conci- 
lio ecuménico en Efeso, Celestino se encontró inespera- 
damente en apuros, pues, a su entender, la causa había 
sido ya definida No le quedó, pues, otra solución que 
aceptar la sentencia del futuro concilio como expresión de 
asentimiento a su decisión (cf Ep. 17 y 18) Y no de otra 
forma se comportaron los legados, llegados con retraso a 
Efeso, al agradecer a los Padres sinodales, como miembros, 
su adhesión a la sentencia de la cabeza (cf ACO 1-1,3,58) 
Celestino, a su vez, dando su parecer en carta al clero de 
Constantinopla sobre la labor del sínodo efesino, asegu- 
raba que Pedro nunca los habría abandonado en sus nece- 
sidades (Ep 25,9, cf 22,6) Ningún obispo romano había 
afirmado hasta entonces la autoridad suprema de la Sede 
Apostólica con tanta claridad 

Para apreciar en su justo valor esta afirmación conviene 
tener en cuenta dos cosas por una parte, que los orienta- 
les, a lo más, aceptaron sólo tácitamente esta afirmación 
del primado romano, Cirilo, en particular, se preocupaba 
poco de la forma jurídica con que la iglesia romana perse- 
guía sus intereses, por otra parte, no se debe olvidar que 
Celestino, al sostener la función peculiar de Roma, insistía, 
asimismo, en la colegialidad de todos los obispos, recor- 
dando, p ej., a Nestono que con sus actitud se excluiría a 
sí mismo del colegio episcopal (Ep 13,5), tomando él 
mismo sus decisiones de forma colegial, es decir, en un 
sínodo, y reconociendo singular importancia a la responsa- 
bilidad colegial de los Padres reunidos en el concilio de 



718 



Escritores de Italta hasta San León Magno 



Efeso (Ep 18,1). El concepto de la colegiahdad episcopal 
debe, a su vez, ser matizado, habida cuenta del comporta- 
miento efectivo de Celestino, que exigía a los obispos de 
Ilina deferir a Roma las causas importantes (Ep.3), que 
imponía a los obispos de Vienne (Francia) y de Narbona el 
respeto de los confines metropolitanos (Ep 4) y que trataba 
de buscar arreglo a la cuestión de Apiario de Sicca y del 
obispo de Fusala (MARSCHALL, p 184-201) Hay que ad- 
vertir, en fin, que Celestino, al igual que sus predecesores, 
no concedió nunca demasiada atención al examen detenido 
de las doctrinas debatidas, la gracia o la cnstología, prefi- 
riendo también él proscribir con autoridad los errores de 
los pelagianos y de Nestono 

Ediciones (CPL 1650-1654, PLS III 18-20) PL 50,417-458 
(P Coustant), E Schwartz ACO I 1,7 p 125-137 142s, 12 
p 5-101 

Estudios M F MARTROYE.S Augustin et la competence de la juris- 
dictton eccléstastique au V 1 uecle Memoire de la Societe nationale 
des Antiquaires de France 70(1911)1-78, M CAPPUYNS, L'ortgtne 
des capitula pseudo-cékstmtens contre le sémtpélagianisme RB 
41(1929)156-170 A M Bernardini, S Celestino (Roma 1938), 
E Amann, L'affaire de Nestorius vue de Rome RevSR 23 
(1949)5-37 207-244, 24(1950)28-52 235-265, P Grosjean, 
Note d'hagiographie celttque AB 70(1952)315-326 (sobre la mi- 
sión de Paladio en Irlanda), G Bardy DHG XIK 1953)56-58, 
I Daniele Bibhotheca sanctorum 111(1963)1096-1100, J Doig- 
NON, Une compilatton de textes d'Hilaire de Poitiers présentée par le 
papa Célestin ler a un concite romain en 430, en Oikoumene (Catama 
1964) p 477-497, J Lecuyer, Le college des eveques selon le Pape 
Célestin I (422-432) NRTh 96(1964)250-259, J Speigl, Der Pe- 
lagianismus auf dem Konzil von Ephesus Annuanum histonae con- 
ciliorum 1(1969)1-14, R García, El primado romano y la colegia- 
lidad episcopal en la controversia nestoriana Studium 
11(1971)21-63, L I Scipioni, Nestono e il concilio di Efeso (Mi- 
lano 1974) p 149-205, A Grillmeier, Christ in Chnsttan Tradi- 
tion (London 1975) I p 467-472 (el caso de Nestono visto desde 
Roma) 

SIXTO III 

Favorable al pelagianismo bajo Zósimo, luego hostil 
(cf AGUSTIN, Ep. 191 y 194), Sixto III, elegido pontífice a 
finales de julio del 432, continuó la política de su predece- 
sor, como lo prueban las cartas que de él se conservan. 



León Magno 



719 



Procuró desde el principio favorecer la reconciliación en- 
tre Juan de Antioquía y Cirilo de Alejandría (Ep. 1 y 2), 
informado sobre el acuerdo alcanzado el 433, se congra- 
tuló con los dos obispos reconciliados por el bien de la paz 
eclesiástica, aprobando indirectamente el símbolo de unión y 
atribuyéndose el éxito a sí mismo, es decir, a la presencia 
de Pedro, garante de la fe verdadera (Ep 5 y 6) La mejora 
de las relaciones con Constantinopla no le impidió defen- 
der los derechos del obispo de Tesalónica contra las pre- 
tensiones de algunos obispos de Ilina, apoyados abierta- 
mente por Proclo de Constantinopla (Ep. 7-10) Respecto 
del pelagianismo, Sixto siguió la política de Celestino, ne- 
gándose el 439 a reintegrar a Juliano de Eclana en su dió- 
cesis En su sede de Roma, Sixto se aseguró recordación 
perpetua restaurando la basílica de los Apóstoles (San Pe- 
dro en Vincoli), reconstruyendo la basílica de Santa María 
la Mayor y el bautisterio de San Juan de Letran, monu- 
mentos que rubrican sus éxitos en la política primacial 

Ediciones (CPL 1655, PLS III 22s) PL 50,583-618 (P CüUS 
tant), E Schwartz ACO I 1,7 p 143s, I 2 p 107-110 

Estudios G BoviNl, / mosaici romani dell'epoca di Sisto III 
(432-440) I / mosaici di S Sabina, dell'abside del Batttstero Latera- 
nense e di S Pietro tn Vtncoli X Arte Ravennate (Ravenna 1963), 
U Ulbrich, Augustinus Briefe zur entscheidenden Phase des pela- 
gianischen Streites REAug 9(1963)51-75 235-258, V MONA 
CHINO Bibhotheca sanctorum XI(1968)1262-1264, R Kraut 
HEIMER, The Architecture of Sixtus III, en Krautheimer Studies 
(London 1971) p 181-198, U SCHUBERT, Der politische Primats- 
anspruch des Papstes, dargestellt am Triumphbogen von St Mana 
Maggtore Kairos 13(1971)194-226, F J DOLGER, Dte Inschrtft 
im Baptisterium S Giovannt in Fonte in der lateranensischen Basi- 
lika aus der Zeit Xystus III (432-440) u dte Symbolik des Tauf- 
brunnens bet Leo d Grossen AC 2(1930, 2 1974)252-257 



LEON MAGNO 

1 Vida y personalidad 

León I (440-461), al igual que Gregorio I, que gober- 
nará la iglesia de Roma un siglo después, ostenta el título 
de Magno, «Grande», en la historia de la Iglesia. Si Gre- 
gorio es el papa vuelto hacia el futuro, León representa, 



720 Escritores de Italia hasta San León Magno 

más bien, la meta de un período histórico que estaba para 
terminar (CASPAR, 558). La posteridad, adjudicándole el 
título de Magno, ha querido honrarlo más como heredero 
y ejecutor que como descubridor y adelantado (CASPAR, 
p.555) León ocupó la sede de Roma en uno de los mo- 
mentos cruciales de la historia, cuando la parte occidental 
del Imperio se hundía bajo las invasiones de los barbaros y 
el Occidente emprendía un nuevo rumbo. Dentro de la 
comunidad cristiana, por ese tiempo se impone con vigor 
el principio de la ortodoxia tradicional, cobra auge una 
vida eclesial con formas litúrgicas y disciplinares que se 
atienen a formularios fijos y cánones precisos, mientras la 
teología define su posición en cuestiones fundamentales 
como la encarnación y la relación entre gracia divina y li- 
bertad humana 

No obstante la importancia histórica del período que le 
tocó vivir, los datos biográficos sobre León, sobre todo an- 
tes de su pontificado, son muy escasos, y poco claros los 
rasgos personales de su acción como papa Su biografía se 
identifica en su mayor parte con los avatares de su acción 
pontificia, como emerge de su epistolario Exceptuadas las 
pocas noticias recogidas por el Líber ponttficahs (I 236- 
241), no existe una biografía antigua que facilite datos 
precisos sobre su origen, su carrera o sus relaciones perso- 
nales, lagunas que no suple una biografía en griego, que 
es, en todo caso, prueba de la veneración que le profesaba 
la iglesia de Oriente En sus escritos habla poco de sí, aun- 
que revela sus ideales y aspiraciones, su modo de pensar y 
actuar. 

Nació, probablemente, en Roma, aunque quiza de ori- 
gen toscano, a fines del siglo IV. Antes de ser obispo de 
Roma ocupó, sin duda, una posición de relieve durante el 
pontificado de sus predecesores, como lo documenta Juan 
Casiano, que escribe sus Libri Vil de incarnatione a instan- 
cias de León (PL 59,9) No se excluye que haya tenido 
parte en la compilación del llamado Indiculus sobre la gra- 
cia (DS 238-249) El mismo refiere (Ep. 119,4) que Cinlo 
se dirigió a él (431) para asegurarse el apoyo de Roma 
contra la política de Juvenal. En sentir de Próspero de 
Aquitania, León influyó de forma decisiva en la postura de 
Sixto III desfavorable a Juliano de Eclana (PL 51,598) 
Mientras se hallaba en las Gallas (440) en misión diplomá- 
tica para reconciliar a Ecio y Albino, prefecto del pretorio, 
le llegó la noticia de su elección a la sede romana. Lo que 



León Magno 



721 



sabemos de su carrera anterior permite vislumbrar las di- 
rectrices de su pontificado, que serán la lucha contra la 
herejía, el restablecimiento de la paz y la disciplina de la 
Iglesia y la política de mediación 

El ministerio pontifical, al que León se consagró con 
verdadero celo pastoral, comprendía diversos niveles El 
fue, en primer lugar, obispo de Roma, y con los sermones 
que predicaba habitualmente al clero y a los fieles se es- 
forzó por introducir a su comunidad en la celebración de 
los misterios de Cristo, invitando a los fieles a vivir el bau- 
tismo imitando a Cristo, y por preservarla en su fe del pe- 
ligro de las herejías y de las costumbres paganas. La oposi- 
ción a la herejía, que fue una de sus principales preocupa- 
ciones, no carecía de actualidad, especialmente por lo que 
al maniqueísmo se refiere, combatido por León, sobre 
todo en los primeros años de su pontificado, con todas sus 
fuerzas (cf Serm 9,4, 16,4-6). Se preocupó, asimismo, de la 
organización de la liturgia, de la restauración y embelleci- 
miento de las basílicas, de la reforma de la vida monástica 
y de la acomodación de los peregrinos 

Su actividad en favor de la ortodoxia y de la disciplina 
eclesiástica como metropolita del centro y sur de Italia, 
primado del norte de Italia y patriarca de Occidente, no 
fue menos importante Con el sínodo anual de Roma y con 
numerosas intervenciones en cuestiones como la fecha de 
la celebración de la Pascua (Ep. 16), las condiciones de 
vida del clero o la administración de los bienes eclesiásti- 
cos, coordinó la vida eclesiástica de las diócesis suburbica- 
nas Sus estrechas relaciones con los obispos de Italia sep- 
tentrional, en particular Milán, Rávena y Aquileya, se re- 
fieren, sobre todo, a la commumo ftdei, es decir, a la lucha 
contra el pelagianismo (Ep. 1 y 2) y el maniqueísmo, y la 
receptto de la fe de Calcedonia (Ep. 97). Sus intervenciones 
en el orden de la disciplina se limitan, por lo general, a 
confirmar las decisiones tomadas en los diversos sínodos 
locales o a responder a las cuestiones sometidas al juicio 
de la Sede Apostólica Lo mismo cabe decir de sus relacio- 
nes con las demás regiones eclesiásticas, aunque la diversa 
organización jerárquica aquí vigente provocó algunas in- 
tervenciones particulares acerca, v.gr , del rango y prerro- 
gativas de la sede de Arlés (Ep de la Collectto Arelatensts) , 
del obispo de Tesalónica (Ep. de la Collectto Thessalontcen- 
sts) o a causa de los desórdenes provocados por la invasión 
de los vándalos en Mauritania (Ep. 12). A esta interven- 



722 



Escritores de Italia basta San León Magno 



ción de carácter disciplinar hay que añadir aún su oposi- 
ción al priscihanismo español, que era, a sus ojos, una es- 
pecie de maniqueísmo redivivo (Ep 15). 

Sus relaciones con las iglesias orientales afectaron casi 
exclusivamente a las cuestiones relativas al mantenimiento 
de la comunión universal en la fe Con la excepción de 
alguna intervención de poco relieve sobre cuestiones dis- 
ciplinares o litúrgicas, como la fecha de la Pascua (Ep.2, 3, 
121 y 122, etc ), la correspondencia con los orientales 
versa sobre la unidad de la fe, es decir, las controversias 
que precedieron y siguieron el concilio de Calcedonia 
(451) o su celebración (epístolas incluidas en las actas del 
concilio) El 448, Eutiques, defensor intransigente de la 
cnstología de Cirilo de Alejandría, apela a Roma, pero 
León, antes de pronunciarse, decide informarse mejor del 
caso por Flaviano, obispo de Constantinopla Desde este 
momento se asiste en su correspondencia a un intercambio 
incesante de misivas entre Roma y las autoridades eclesiás- 
ticas e imperiales, los fieles de Constantinopla, los delega- 
dos de Roma en Oriente y las otras sedes episcopales 

Esta rica documentación permite ilustrar las diversas 
etapas de la actividad de León en favor de la communto fi- 
det. Cuando Teodosio II convocó, en la primavera del 449, 
un sínodo en Efeso, León mandó sus delegados, aunque no 
de buen grado, pues estimaba que la causa había sido ya 
decidida en su Epistuía dogmática ad Flavianum. El concilio 
de Efeso fue un fracaso para la causa de Flaviano, y León y 
el mismo Flaviano lo calificarán más tarde de latrocinium 
(Ep.95,2). Instigado por Flaviano, por Eusebio de Dorileo 
y, sobre todo, por Teodoreto (Ep.52), trató de obtener del 
emperador la convocación de otro concilio verdadera- 
mente ecuménico (Ep.4$), sin lograrlo, no obstante el 
apoyo de Pulquería y de la corte de Rávena La convoca- 
ción del concilio fue posible sólo tras la muerte repentina 
del emperador, pero entonces, cuando las autoridades civi- 
les y eclesiásticas se habían declarado dispuestas a aceptar 
su Tomus ad Flavtanum, León se mostró, más bien, contra- 
rio al proyecto. No obstante, y no sin dudarlo, accedió a la 
convocación de un concilio en Calcedonia, que se celebró 
en el otoño del 451 y se puso de parte de León, conde- 
nando a Dióscuro, el triunfador de Efeso Aún más, pre- 
sionado por la corte, el concilio promulgó una definición 
dogmática en consonancia con las tradiciones cnstológicas 
vigentes. León, informado del éxito, se congratuló con la 



León Magno 



723 



corte imperial y con los Padres conciliares y comunicó los 
resultados a los obispos de Occidente (cf. Ep. 102- 
106,114) No obstante, la paz eclesiástica no fue restable- 
cida totalmente, y León no hallará reposo hasta el fin de 
sus días, debiendo, por una parte, intervenir continua- 
mente en defensa de la fe de Calcedonia, vía media, en su 
opinión, entre los errores de Nestono y Eutiques, y, por 
otra, combatir el canon 28 del mismo concilio, que, adju- 
dicando el segundo rango jerárquico a la sede de Constan- 
tinopla, contravenía, a su entender, a los cánones nicenos 
Esta doble preocupación, dogmática y canónica, domina 
toda su correspondencia posterior con los orientales Entre 
estas cartas destacan las que se refieren a los monjes pales- 
tinos (452-454), los adversarios mas tenaces de la fe de 
Calcedonia (Ep. 123-127), y al restablecimiento de la paz 
en Egipto por los años 457-458 (£¿.156-158 164-165) 

La lucha por la ortodoxia y la paz de la Iglesia, que 
ocupa casi toda la existencia de León Magno, discurre, 
asimismo, por el plano político que la condición de la 
«iglesia imperial» de su tiempo requería Pero en su inter- 
vención en este campo no se limitó a los intereses de la 
unidad de la fe, fundamento de la unidad política. El 452, 
al tiempo de la invasión de Atila, León Magno formó parte 
de la misión imperial enviada por Valentiniano II para ne- 
gociar con el rey de los hunos, y, en buena parte, a él cabe 
atribuir el éxito de la misión Tres años después obtuvo de 
Gensenco la incolumidad de Roma y de sus gentes del 
incendio y las matanzas En sus relaciones con la autoridad 
civil, la corte de Rávena le reservó un tratamiento de fa- 
vor En la controversia con Hilario de Arlés, Valentinia- 
no III se pronunció abiertamente en favor del primado del 
obispo de Roma (445) (Ep.W) Las relaciones con la corte 
de Constantinopla discurrieron por canales bastante diver- 
sos León no sólo no se mezcló en los asuntos políticos de 
Oriente, sino que incluso en los asuntos eclesiásticos hubo 
de dejar en gran parte la iniciativa en manos de la autori- 
dad imperial. El mismo reconocía de buen grado una cierta 
dignidad sacerdotal a la figura del emperador, es decir, la 
responsabilidad de promover la unidad y la concordia en- 
tre las iglesias para mayor bien del mismo Imperio, no obs- 
tante, cuando Marciano quiso defender el canon 28 de Cal- 
cedonia, León no omitió recordarle la distinción entre 
Dios y el mundo, entre la religión y el Estado, exigiendo 
de este modo que se respetase la libertad de acción de la 



724 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



Iglesia, y reafirmando así el primado de la Sede Apostó- 
lica, aunque nunca encontró en este punto buena acogida 
por parte de la corte de Constantinopla 

La acción pastoral de León, tanto a nivel local como 
universal, aparece siempre sostenida por un profundo 
sentido de la dignidad y de la autoridad, mas, al mismo 
tiempo que exigía el reconocimiento de su alta misión al 
servicio de todas las iglesias, nunca ofendió la humihtas, es 
decir, la convicción de su dependencia de Cristo, verda- 
dero Señor de la Iglesia Esta dialéctica, esta moderatto, ca- 
racterizó el desempeño de su altísima misión y orientó 
toda su existencia Se mostró intransigente con los errores 
en la fe y las contravenciones a la disciplina, pero al mismo 
tiempo, trató siempre de hacer volver a la senda de la ver- 
dad a los que erraban y recuperar a los culpables Se pre- 
ocupo, asimismo, de conjugar las responsabilidades de la 
Sede Apostólica con las del colegio episcopal En el campo 
doctrinal buscó siempre la vía media, oponiendo los erro- 
res entre sí y conjugando de forma dialéctica los diversos 
aspectos de la verdad 

Esta moderatto, sobre todo en el campo dogmático, era 
el fruto de su excelente formación Su cultura retórica y su 
formación jurídica le guiaban en la búsqueda de la exacti- 
tud y equilibrio de la expresión Acaso fue aún más impor- 
tante su optimismo cristiano, el convencimiento de que 
Cristo nunca abandona a su Iglesia, nunca permite que el 
error prevalezca y preserva a los fieles en la santidad bau- 
tismal Convencido de ser guiado por Cristo presente en 
Pedro, se sentía en el deber de defender su posición. En 
cierto sentido, su mismo optimismo lo traicionó, pues no 
supo ejercer su moderatto constituyéndose en arbitro entre 
antigüedad y progreso, sino que se decidió por el statu 
quo, llevado también, sin duda , por el tradicionalismo, que 
había heredado de su pueblo romano 

A la vista de las directrices principales de la actividad 
de León Magno pontífice, no es de extrañar que la investi- 
gación histórica se haya ocupado por el momento, sobre 
todo, de su política eclesiástica en la coyuntura del concilio 
de Calcedonia, con sus implicaciones eclesioiógicas y cns- 
tológicas, han sido, asimismo, objeto de asiduo estudio su 
contribución al desarrollo del derecho canónico, tanto en 
lo referente a las personas como a las comunidades, y la 
orientación que imprimió a la liturgia, ha interesado tam- 
bién el estudio de su personalidad, especialmente sus do- 



León Magno 



725 



tes de gobierno y su romanidad, aspectos todos puestos de 
relieve en los numerosos estudios que se le han consa- 
grado Falta, en cambio, una exposición de conjunto de la 
obra de este gran pontífice, al día en cuanto a información 
y equilibrada en su postura confesional 

Estudios generales O BARDENHEWER, Geschichte der altkirchli- 
chen Literatur (Freiburg 1924) IV p 617-623, H LlETZMANN 
PWK XÍI 2(1925)1962- 1973, P Batiffol DTC 
IX(1926)218-30l, E CASPAR, Geschichte des Papsttum (Tubingen 
1930) I p 423-564, U MORICCA, Storia della letteratura latina 
cristiana (Tormo 1932) III 1 p 1031-1106, T JALLAND, The Life 
and Times of St Leo the Great (London 1941), F Di CAPUA EC 
VII(1951)1139-1143, A LAURAS, Etude sur S Léon le Grand 
RSR 49(1961^481-499 (Bibl ), J Leclercq, Introduition, en R 
Dolle, León le Grand, Sermons I [SCh 22bis] (París 2 1964) p 7-55, 
O Bertolini, Leone Papa Archivio della Societa romana di sto- 
rta patria 89(1966)1-23, G Zannoni Bibhotheca sanctorum 
VII (1966)1232 1278 G Bardy, en A Fliche y V Martin, 
S torta della Chusa (Tormo '1972) IV p 324-350 (y passtm) 

Estudtos sobre puntos particulares de su biografía C VAN DE 
VORST, La vte grecque de s León AB 29(1910)400-408, P Batif 
FOL, Le Stege Apostoltque (París 1921), I SCALFATI, S Leone il 
Grande e le tnvastoni dei Goti, Unni e Vandali (Roma 1944), M 
Jugie, L'intervention de S León le Grand dans les affaires des Egltses 
orientales, en Miscellanea P Paschim (Roma 1948) I p 77-94, H 
Du Manoir, S León et la deftnttion dogmatique de Chalcédotne AT 
40(1951)291-304, H RAHNER, Leo der Grosse, der Papst des Kon- 
zils, en Das Konzü von Chalkedon (Wurzburg 1951) I p 323-339, 
B Emmi, Leone ed Eutiche Ang 29(1952)3-42, H M Klinken' 
BERG, Papsttum und Reichskirche bei Leo d Grosse ZSavK 
38(1952)37-112, C E Mesa, El conctho de Calcedonia Votas his- 
tóricas Eutiques, San León Magno Verdad y vida 10(1952) 367- 
382, V MON ACHINO, // lanone 28° di Calcedonia e S Leone 
Magno Greg 33(1952)261-291 531-565, A Walz, Papst und 
Kaiser m Chalkedon Ang 29(1952)110-129, F HOFMANN, Der 
Kampf der Papste um Konzü und Dogma ion Chalkedon von Leo dem 
Grossen bis Hormisdas (451-519), en Das Konzü von Chalkedon 
(Wurzburg 1963) II p 13-94, C LEPELLEY, S León le Grand et la 
Cite Romaine RevSR 35(1961)130-150, ID , S Léon le Grand et 
l'Eglise mauretantenne Primaute romaine et autonomie africame au 
Vistéele Les cahiers de Tunisie 15(1967)189-204, J Oroz Reta, 
San Léon, papa de la romanidad Helmantica 13(1962)163-191 
Id , San Agustín y San León Magno frente al destino de Roma Au- 
gusnnus 9(1964)175-191, L M Martínez, La restauración de San 
Léon Magno en la basílica Ostiense RQ 58(1963)1-27, G LANG- 
GARTNER, Die Gallienpohtik der Papste im 5 u 6 Jahrhundert 



726 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



Eine Studie über das apostoliscbe Vikariat ron Arles (Bonn 1964); R. 
JURDIN, Le Pape chez Attila: Nouvelle Revue Francaise 17 (París 
1969) 161-168; A. Lauras, S. Léon le Grand et le Manichéisme 
romain: SP XI [TU 108] (Berlín 1972) p.203-209; B. VoiX- 
MANN, Prisállianus: PKWSuppl XI V( 1974)485-559. 



2. Obras 

León Magno, animado por su celo pastoral por la co- 
munidad de Roma y por todas las iglesias, nos ha legado 
un rico patrimonio de cartas y sermones. Por tratarse sólo 
de cartas, que son, más bien, expresión de la cancillería 
pontificia, y sermones, es decir, sólo dos géneros literarios, 
a menudo se le concede escasa importancia en la historia 
de la literatura latina (cf. SCHANZ-HOSIUS). Téngase, no 
obstante, en cuenta que el suyo es el epistolario más rico 
que poseemos antes de Gregorio Magno y que es, asi- 
mismo, el único papa de este período de quien poseemos 
aún la mayor parte de sus sermones. Se trata por ello de 
una documentación de valor inestimable para el conoci- 
miento de la historia de la Iglesia, de la teología y de la 
espiritualidad cristiana. Bajo el aspecto literario, son, sin 
duda, obras de alto nivel. Sus cartas y sermones se distin- 
guen por el estilo refinado, la prosa rítmica, la pureza del 
lenguaje, la concisión de la forma y la claridad de las ideas. 
Pocos escritores de su tiempo han sabido manejar como 
León los recursos de la retórica latina alcanzando tan per- 
fecto equilibrio de forma y fondo. Nota típica suya es la 
capacidad de acuñar en el troquel romano sus ideas cristia- 
nas predilectas. En él, el genio romano se alió de forma 
verdaderamente singular con el espíritu cristiano. 

1 . Cartas 

En la edición de los hermanos Ballerini, reimpresa por 
Migne, el epistolario leonino comprende 173 cartas, 143 
del papa y 30 a él dirigidas, y cubre un período de casi 
veinte años (442-460). La conservación de un número tan 
elevado de cartas se explica por la multiplicidad de intere- 
ses que sus cartas suscitaron aún en vida y, sobre todo, 
después de la muerte del pontífice. 

León se preocupó personalmente de difundir lo más 



León Magno 



727 



posible sus cartas de alcance universal. La prueba más cla- 
ra de lo dicho es la historia misma de su escrito más 
célebre, el Tomus ad Flavianum, que fue difundido por 
todo el Imperio. Para promover la communio ficíei, León 
envió el 449 una amplia documentación sobre el caso de- 
Eutiques a los obispos de las Galias y España, proceder de 
enorme importancia, pues esa documentación, transmitida, 
asimismo, a los obispos que asistieron al sínodo romano de 
ese mismo año, comprendía, al parecer, la colección de 
cartas leoninas que más tarde fue incluida en la colección 
canónica de Novara (siglo IX). Con intereses dogmáticos, 
es decir, en defensa del concilio de Calcedonia, fue compi- 
lada en el siglo VI una colección de 72 cartas, conocida con 
el nombre de Collectio Ratisbonensis, y en defensa de dere- 
chos jurisdiccionales fueron, asimismo, compiladas la Co- 
llectio Thessalonicensis (siglo VI), la Collectio Arelatensis y la 
Collectio Avellana (siglo VI), que incluyen todas un cierto 
número de cartas de León. Otras cartas nos han llegado en 
colecciones canónicas, junto a otras decretales papales y 
decisiones sinodales, como la Quesnelliana, de origen ita- 
liano y de fines del siglo V, y la de Novara citada más 
arriba. La carta 28 nos ha llegado también en una colección 
litúrgica, el homiliario de la basílica de los Apóstoles, 
compilado por Agimundo en el siglo vm. 

El estudio de la difusión de las cartas leoninas, caso 
típico de la difusión de todas las cartas papales antiguas, 
es importante tanto para decidir cuestiones de auten- 
ticidad y crítica del texto como para valorar debidamente, 
desde un punto de vista histórico, el pontificado de León. 
Aun suponiendo que la selección posterior de los docu- 
mentos haya, en general, respetado la efectiva importancia 
de los datos biográficos, no hay que olvidar que nuestro 
juicio sobre ellos está condicionado por los intereses de 
los compiladores posteriores. Además, excepción hecha de 
alguna que otra pieza procedente de un original de la Co- 
llectio Avellana, todas las cartas conservadas proceden del 
registro de León, conservado en los archivos de la Sede 
Apostólica. 

Sobre las cuestiones relativas al valor histórico-literario 
y de la transmisión de las cartas leoninas, poseemos sufi- 
ciente información, pero quedan aún bastantes problemas 
que esperan solución. Urge, ante todo, disponer de una 
edición crítica completa que dé cabida a todas las ediciones 
parciales tras un minucioso control de los estudios realiza- 



728 Escritores de Italia hasta San León Magno 

dos hasta ahora. En vista de esta edición crítica es preciso 
plantear nuevamente la cuestión de la autenticidad de toda 
una serie de cartas (cf. CPL 1656), estudiar mejor la cues- 
tión de las fuentes y determinar con más precisión la parte 
que Próspero ha tenido en la composición de las cartas de 
León. Se requiere, asimismo, un estudio más preciso de las 
relaciones entre las cartas y los sermones contemporáneos. 

2. Sermones 

El legado de sermones, no menos valioso que el de sus 
cartas, comprende, en la nueva edición crítica de A. Cha- 
vasse, 97 sermones o tractatus (96 según los Ballerini), 
dispuestos según el orden del año litúrgico como se cele- 
braba en tiempos de León. Poseemos, por tanto, sermones 
sobre la Navidad (10), Epifanía (8), Pascua (2), Ascensión 
(2), Pentecostés (3), tiempo de Cuaresma (12), Semana 
Santa (De passione) (19), para el ayuno de Pentecostés (4), 
de septiembre (9) de diciembre (9) y para las colectas (6), 
más varios sermones en la festividad de San Pedro y San 
Pablo, San Lorenzo y los Macabeos y en la ordenación de 
León y en su aniversario. 

La edición de A. Chavasse ha conservado la disposición 
tradicional, que ordena los sermones según el curso del 
año litúrgico, comenzando con el 29 de septiembre y ter- 
minando con los sermones para el ayuno de septiembre; y, 
dentro de cada grupo, los dispone en orden cronológico. 
Este doble criterio, no siempre entendido por los editores 
modernos, se remonta a las primerísimas ediciones, prepa- 
radas por su autor y colaboradores (cf. las listas de CCL 
138 p.CLXXIX y CXCIV). 

La conservación del patrimonio homilético de León se 
debe en gran parte, aunque no exclusivamente, a su utili- 
zación litúrgica a lo largo de los siglos. Gran número de 
homiliarios han incluido un número más o menos nutrido 
de sermones de León. Entre estas colecciones destacan el 
ya citado homiliario de Agimundo (siglo VIII) y el de Paulo 
Diácono (siglo VIH), tradición preferida por los Ballerini. 
Las colecciones para uso litúrgico no son, sin embargo, los 
más antiguos agentes de transmisión de los sermones del 
santo; la primera iniciativa se debe a su autor, que ordenó 
dos colecciones de carácter dogmático; la primera com- 
prendía los sermones de los cinco primeros años (440-445) 



León Magno 



729 



y terminaba con la solución de la controversia con los ma- 
niqueos de Roma y con Hilario de Arlés; citas de siete 
sermones de esta colección, de tenor marcadamente anti- 
maniqueo, se leen en el Tomus ad Flavianum. Amén de los 
sermones de la primera en segunda edición, la segunda co- 
lección comprendía, ante todo, los sermones sobre la cues- 
tión de los monjes palestinos (452-454); de su tendencia 
claramente antieutiquiana cabe deducir que su redacción 
sea posterior al 454. Hacia el año 600, y con el propósito 
de ofrecer juntos todos los sermones de León, un compi- 
lador procedió a reunir las dos colecciones, combinando 
en un único texto las versiones divergentes del mismo 
sermón en una y otra serie (colección triforme). No se ex- 
cluye que la tercera colección haya sido emprendida tam- 
bién con intereses dogmáticos, acaso en favor de los Tres 
Capítulos (CCL 138 p.CXin). La colección de los sermones, 
incluso después de su compilación, no sirvió sólo para el 
uso litúrgico, sino que comparecen, junto con las cartas, en 
las colecciones canónicas; v.gr.: una colección de cartas 
que se forma dentro de la colección canónica conocida 
como Falsas Decretales, aparece, en compañía de una 
forma (A) de la colección triforme, en toda una serie de 
manuscritos del siglo XII, con orientación, al parecer, anti- 
pelagiana (CCL 138 p.CUl-CVl). 

Los trabajos de crítica textual favorecieron por mucho 
tiempo a las cartas, con desventaja del patrimonio homilé- 
tico de León Magno. Hoy día, gracias a los pacientes estu- 
dios de A. Chavasse, se han cambiado las tornas. Actual- 
mente disponemos de una excelente edición crítica de los 
sermones y consta con seguridad de su autenticidad, y, en 
gran medida, también de su cronología. Precisa ulterior es- 
tudio la determinación de las fuentes, conocidas sólo en 
parte; el nexo entre ciertos sermones y las cartas escritas 
por el mismo tiempo y la relación con las oraciones litúrgi- 
cas (cf. infra); en especial la exégesis de tipo litúrgico que 
caracteriza la forma de la mayor parte de los sermones. 

3. Textos litúrgicos, inscripciones y obras no auténticas 

León Magno contribuyó a la organización de la liturgia 
de la comunidad romana y de las iglesias que de ella de- 
pendían (cf. Ep.9; 16; 121,1; 168, etc.). La atribución tra- 
dicional del sacramentario más antiguo, el Veronense, a su 



730 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



nombre y las numerosas afinidades entre las oraciones de 
dicho sacramentarlo y sus sermones, no permiten dudar de 
que León haya compuesto textos litúrgicos, aunque no se 
pueda demostrar que al menos algunos textos litúrgicos 
a los que sus sermones aluden sean obra suya. León en 
sus sermones utiliza sin duda otra fuente, y es por ello 
menos probable que redactores posteriores de oraciones 
litúrgicas hayan adoptado sus fórmulas (CCL 138 p CCXVIII, 
CPL 165 7c y los estudios sobre León y el sacramentarlo 
Veronense). 

San León es el autor de la inscripción Gens sacranda 
poli del bautisterio de la basílica Lateranense (CPL 
1657b), muy dudosa, en cambio, la atribución de otras ins- 
cripciones Se le ha querido atribuir el De vocatione omntum 
gentium (CPL 528, PL 51,647-722) y el llamado Indtculus 
de gratia (CPL 527, PL 51,205-212), mas es preferible, sin 
duda, atribuirlos a Próspero de Aquitania, cuyas relaciones 
con León han sido por el momento poco o nada estudia- 
das 

Ediciones de conjunto (CPL 1656-1661, PLS III 329-350) PL 
54-56 (P y G Ballerini, Venezia 1753-1757) 

Ediciones parciales A Chavasse CCL 138 y 138A (1973) (97 
sermones), E SCHWARTZ, Leonis papae I Eptstularum collectiones 
ACO II 1-4 (Berlín 1932), C Silva-Tarouca Textus et docu- 
menta ser theologica 9,15,20 y 23 (Roma 1932-1937), W 
Gundlach, Epistulae Arelatenses MGH epist III (1892), O 
GUNTHER, Collectw Avellana CSEL 35-1(1895), B Vollmann, 
Studten zum Prisallianismus (ep 15) (St Ottilien 1965), B 
KRUSCH, Studten zur chrtstlich-mittelalterhchen Chronologie, der 
vierundachtzigjahnge Osterzyklus undseine Queden (Leipzig 1880) 
p 251-265 

Traducciones Sermones y cartas Holandesa A Huyg, Smt Leo 
de Groóte, Over de menswording van Chnstus Leerstelhge bne- 
ven en preeken (Amsterdam 1941) — Inglesa C L Feltoe 
LNPF2ndser 12 (1895) — Italiana T Mariucci (Tormo 1969) 
(selección) Sermones Alemanas Th Steeger BKV 2 54 55 
(Munchen 1927), W HAACKE, Reden uber Petrus (Paderborn 
1939), F Faessler, Heilige Festfeier (Luzern 1947) (selec- 
ción)— Española M Garrido BONANO, San León Magno Homi- 
lías sobre el año litúrgico BAC 291(1969) —Francesa R DOLLE, S 
León le Grand Sermons I-IV SCh 22,49,74,200 (París 1949-1973) 
(con texto) -holandesa F VROMEN, Leo de Groóte Preeken voor 
het hturgisch jaar (Osterhout 1960-1961 ) —Italiana E Vale 



León Magno 



731 



RIANO, 11 misten Pasquale ll misten del bátale (Alba-Roma 
1965)— Cartas Inglesa E HuNT FC 34( 1957 ) — Alemana S 
WENZLOWSKY BKV (Kempten 1869) 

Estudios críticos Ademas de las introducciones a las ediciones 
y traducciones, cf C H TuRNER, The Collection of the Dogmatic 
Letten of St Leo, en Miscellanea A Ceriani (Milano 1910) p 688- 
7 39, C SlLVA-TAROUCA, Beitrage zur Uberlieferungsgeschichte der 
Papstbrufe des 4-6 Jh ZKTh 43(1919)467-481 657-692, ID , 
Dte Quellen der Bnefsammlungen Papst Leos des Grossen, en Fest- 
gabe P Kehr (Munchen 1926), p 23-47, ID , \¡uovi studt sulle 
antuhe lettere dei Papt Greg 12(1931)3-56 349-425 547-598, Id , 
Origínale o Registro'' La tradizione manoscritta del Tomus Leoms, en 
Studt P Ubaldi (Roma 1937) p 151-170, R Galli, S Leone 
Magno e 1 suot scrttti Did 9(1930)51-235, A FERRUA, Della festa 
del SS Maceaba e di un antico sermone in loro onore CC 
89-3(1938)234-247 318-327, J MAGNE, La priere de consécratton 
deí vierges «Deus cattorum corporum» Etude du texte EL 
72(1958)245-267, J CAMPOS, La epístola antiprtsciltantsta de San 
León Magno Helmantica 1 3( 1962)269-308, U DOMINGUEZ DEL 
Val, San León y el «Tomus ad Flavtanum» íbid , 193-233, J Jl 
MENEZ Delgado, Hacia una nueva edición critica del epistolario 
leonino íbid , 235-268, A CHAVASSE, Les lettres de S León le 
Grand dans le supplement de la Dionystana et de l'Hadriana et dans 
la Collection du manusmt du Vanean RvSR 38(1964)154-176, 
Id , Un curteux centón chmtologtque du V/ 1 " stecle Revue de droit 
canonique 16(1966 )87-9 7 , Id , Les lettres du Pape León le Grand 
(440-461) dans l'Htspana et la collection díte des Fausses Decretales 
íbid , 25(1975)28-39 

Estudios literarios L Saltet, Les sources de l'Eranistés. RHE 
6(1905)289-304 513-536 741-754, Th Steeger, Die Klausel- 
tecbnik Leos dGr m semen Sermonen (Hassfurt M 1908), J 
PSCHMADT, Leo der Grosse ais Prediger (Elberfeld 1912), F Di CA- 
PUA, // ritmo prosaico nelle lettere dei Papi e nei documenti della cance- 
llería romana dal IV al XIV secólo (Roma 1937), ID , De clausulis a 
S Leone Magno adhibitis, en Scrttti mtnon (Roma 1959) I p431- 
440, ID , Le due redazioni di una lettera di S Leone íbid , II 
p 117-183, ID, Leone Magno e Prospero dAquitania íbid , II 
p 184-190, W J Halliwell, The Style of Pope St Leo the Great 
[PSt 59] (Washington 1939), M MUELLER, The Vocabulary of Pope 
St Leo the Great [PSt 62] (Washington 1943), J GAIDlOZ, 
S Prosper dAquitaine et le «Tomus a Flavien» RevSR 
23(1949)270-301, M Richard, Le pape S Léon le Grand et les 
«Scholta de lncarnattone Unigeniti» de S Cyrille d'Alexandrie, en 
Mélanges Lebreton (París 1952) II p 116-128, Y M Duval, Quel- 
ques emprunts de S Léon a S Augustin MSR 15(1958)85-94, ID , 
S Léon le Grand etS Gaudentius de Brescia JThS 11(1960)82-84, 
A GRANATA, Note sulle fonti di S Leone Magno RSCI 



732 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



14(1960)263-282, L ALFONSI, Aspettt della tradiztone cultúrale 
classtca in S Leone Magno Annah del P Istituto «S Chiara» 

11(1961)93-100, M Peixegrino, L'tnflusso di S Agostino su S 
Leone Magno nei sermom sul ^látale e sull'Epifanta íbid , 101-132, 
L ALFONSI, Vote Leomana Aevum 36(1962)528, J GUILLEN, 
Origen y constitución del «cursus» rítmico Helmantica 

13(1962)309-350 

Estudios sobre las relaciones con la liturgia romana G LOW, // 
piu antico sermonario di S Ptetro in Vaticano RAC 
19(1942)143-183, P BORELLA.S Leone Magno e il «Communican- 
tes» EL 60(1946)43-101, C Callevaert, S Léon et les textes du 
leomen SE 1(1948)35-123, lD ,S León et le «Communtcantes» et le 
«Sobis quoque peccatoribus» íbid , 123-164, F L CROSS, Pre- 
Leonine Elements m the Proper of the Román Mass JThS 
50(1949)191-19 7 , O Harrison, The Formular «Ad vtrgines sa- 
cras» A Study of the Sources EL 66(1952)252-273 352-366, T M 
PlCCARl, // « íomus ad Flananum» ed il tosiddetto sacramentarium 
Leonianum nel Magisterium Ecclesiae del secoli V-Vl Ang 
29(1952)76-109, B CAPELLE, Une mesíe de s Léon pour ¡'Ascensión 
EL 57(1953)201-209, C COEBERGH, S León le Gran auteur de la 
grande formule «.Ad virgines sacras» du sacramentaire léonten SE 
6( 1954 )282-326, E Dekkers, Autour de l'oeuvre liturgique de satnt 
LeonleGrand SE 10(1958)363-398 (Fundamental), A Lang, Leo 
der Grosse und dte Texte des Altgelastanum (Kaldenkirchen 1957) 
(y losare del mismo en SE 10- 18[ 1958- 1968] ), J Janini.S León 
y las misas del Bautista Anales del Seminario de Valencia 
2(1962)121-201, A CHAVASSE, Dans sa prédication S Léon le 
Grand a-t-il uttlisé des sources liturgiques 3 , en Mélanges B Botte 
(Louvain 19 7 3> p 71-74 



3. Doctrina 

1 Características principales de la teología de León Magno 

Pastor solícito del bien de su comunidad y preocupado 
por la unidad de todas las iglesias, León Magno profesa 
una doctrina tradicional y bastante elemental, muy apro- 
piada a los fines prácticos de la catequesis litúrgica y de la 
defensa de la ortodoxia, su teología no presenta, pues, las 
características de una reflexión personal sobre la fe cris- 
tiana Ello explica que no haya sido estudiado en su con- 
junto su método teológico, método que, por lo demás, 
León nunca se ha preocupado de exponer formalmente. 
Existen estudios particulares sobre puntos fundamentales, 
como la Escritura, la tradición, el dogma o su formulación 



León Magno 



733 



dogmática, pero no sobre los presupuestos metodológicos 
de su teología kengmática, que, en todo caso, merecerían 
ser estudiados León expone y explora las profundidades 
del mensaje cristiano en un marco muy característico y tí- 
pico de muchos otros obispos latinos de su tiempo. 

De sus escritos resulta con evidencia que León, con su 
ministerio y su acción política, se propuso servir a la unidad 
y la paz de la Iglesia. Este fin persiguen su pastoral ordinaria 
(v gr . la predicación a los fieles durante las festividades 
pascuales) y su pastoral extraordinaria, es decir, sus inter- 
venciones para solucionar cuestiones disciplinares (fecha 
de la Pascua, fecha de la administración del bautismo, etc.) 
y la lucha contra las herejías. Para León, la Iglesia católica 
y universal no puede no ser una, con una unidad más pro- 
funda que cualquier otra, una unidad que no es sólo com- 
munto naturae, sino también consortium grattae, basada en la 
encarnación de Cristo, realizada mediante la participación 
en la muerte de Jesús gracias al bautismo y la eucaristía, 
vivida mediante la profesión de una misma fe y la candad 
para con todos, tutelada por la acción común de todos los 
obispos y protegida también por el poder civil. Esta unidad 
es el centro de esa paz que no es ya sólo romana, sino 
cristiana. La unidad exige, ante todo, la verdadera fe en 
Cristo, Dios y hombre, pues el cristiano gracias a la fe 
comprende el significado de la salvación (ratto sacramentt), 
evita el error y el pecado y ejercita las opera pietatts. La 
necesidad de la recta fe para la vida cristiana es la razón del 
celo que León despliega en su lucha contra las herejías de 
su tiempo todo error es dogma scelesttssimum, el peligro 
más grave para la comunidad. 

La defensa de la ortodoxia para asegurar la paz y la 
concordia es tarea primordial de la teología, y no es posi- 
ble llevarla a cabo sin un constante recurso a cuantos, 
transmitiendo la palabra divina, pusieron los cimientos de 
la fe cristiana Este recurso, fundamental en todo tiempo, 
fue particularmente activo en tiempos de León, cuando se 
elabora la teología de los concilios ecuménicos y se forja la 
argumentación patrística, y explica, asimismo, su intensa 
participación en el más grande concilio de la antigüedad, el 
de Calcedonia, y su insistencia, típicamente romana, en los 
ejemplos y costumbres de los antiguos La tradición, al 
servicio de la única fe que garantice la paz, es otra nota 
característica de la teología de León. A ella recurre en toda 
su actividad pastoral, al recomendar la vida ascética, pole- 



734 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



mizando con los errores doctrinales o en la defensa de las 
reglas monásticas, de la tradición le vienen no sólo las lí- 
neas fundamentales de su teología, sino incluso los módu- 
los de su pensamiento, que recalcan, con los del símbolo, 
ciertas fórmulas y expresiones cnstológicas e incluso viejas 
citas, tomadas a la letra Es de notar el creciente recurso a 
la tradición durante la controversia eutiquiana, en la que se 
pasa de la invocación del símbolo, a la autoridad de Nicea, 
a los testimonia de los Padres y, finalmente, a la autoridad 
de Calcedonia, equiparada a la de Nicea León se pre- 
ocupa, asimismo, de subrayar el consesus omnium, el consen- 
timiento actual de todas las iglesias del Imperio, pero se 
refiere con preferencia a la antigüedad, a la norma vetusta- 
tis, tanto para las sentencias dogmáticas como para los ca- 
ñones disciplinares La antigüedad es, según él, la principal 
garantía de la apostolicidad de la Iglesia, es decir, de su 
conformidad con la tradición apostólica El acuerdo con los 
apóstoles y Padres no lo entiende en términos genéricos, 
sino que exige, en conformidad con la mentalidad del 
tiempo, que se ocupaba de la codificación del derecho y de 
los dogmas filosóficos, convergencia hasta la identidad de 
las fórmulas de fe En todo caso, su preocupación principal 
es la exactitud de la formulación de la fe mas que la ulte- 
rior elaboración filosófica de la misma incluso de índole téc- 
nica. 

Sintiéndose tan íntimamente vinculado a la tradición, 
León Magno recurre a la Biblia, alegando auctoritates para 
convalidar sus afirmaciones dogmáticas o exponiendo de- 
terminados pasajes para hacer comprender los misterios de 
Cristo y exhortar a la vida cristiana Por lo general, se 
atiene a la interpretación tradicional de la Biblia, sirvién- 
dose de los textos que cabria llamar clásicos y apoyándose 
en los pasajes que habían atraído siempre la atención de 
los predicadores Familiarizado con cierto tipo de exposi- 
ción elaborado, sobre todo, por San Agustín, León en su 
predicación litúrgica conduce a su auditorio, partiendo de 
la realidad histórica (ordo rerum) de la vida de Jesús, a una 
comprensión más profunda de su persona y a la ejemplari- 
dad de las gestas realizadas, una vez para siempre, por el 
Salvador 

El esfuerzo constante de León por conducir a sus oyen- 
tes a la comprensión del sacramentum et exemplum Cbristi 
revela la característica mas notable de su teología, el cris- 
tocentnsmo Sería errado pensar que su insistencia en la fe 



León Magno 



735 



en Cristo, Dios y hombre, se explique sólo por la urgencia 
de combatir los errores cnstológicos de su tiempo, como 
el maniqueísmo, el nestonanismo y el eutiquianismo. En 
realidad, su cnstocentnsmo es, doble por una parte, de- 
fiende con tenacidad el dogma del único Cristo en dos na- 
turalezas, y en particular la realidad de la encarnación, mas, 
por otra, no se cansa de hablar de Cristo como Señor y 
Salvador El aspecto kerigmatico es, en todo caso, preva- 
lente, proclamando sin cesar la presencia salvífica de Cristo 
en la Iglesia, no podía por menos de salir en defensa del 
Cristo de la Iglesia 

2 El fundamento cristológico 

La orientación cnstológica de la teología de León es tan 
evidente, que a nadie se le oculta Los estudios, sin em- 
bargo, por mucho tiempo se han limitado exclusivamente 
al aspecto estrictamente cnstológico, es decir, al tema de la 
única persona en dos naturalezas. Son numerosos los tra- 
bajos consagrados a la intervención de León en la contro- 
versia eutiquiana y en el concilio de Calcedonia, la aten- 
ción de los estudiosos ha recaído de forma especial sobre 
el Tomus ad Flavianum, que es, sin duda, su obra teológica 
más importante 

Esta limitación de los estudios se comprende fácil- 
mente si se tiene en cuenta que la historia de los dogmas 
ha estado dominada por mucho tiempo por la cuestión del 
único Cristo, Dios y hombre, y que la contribución de 
León, Cirilo de Alejandría y de los Antioquenos fue deci- 
siva para la elaboración de la fe de Calcedonia, funda- 
mento dogmático de la cristología hasta nuestros días No 
obstante, esta forma de estudiar la predicación y la refle- 
xión leonina sobre el misterio de la encarnación dista mu- 
cho de ser completa. Aun prescindiendo de las carencias 
en la correcta apreciación del contexto histórico de la cris- 
tología leonina, de sus fuentes teológicas y de su modo de 
pensar típicamente romano, la investigación llevada a cabo 
hasta el momento adolece, sobre todo, de su despreocupa- 
ción por la dimensión preferentemente sotenológica de la 
cristoltDgía de León Magno. 

La misma doctrina de la doble consubstancialidad, nú- 
cleo central de la cnstología dogmática de León, es funda- 
mentalmente sotenológica Contra el supuesto docetismo 



736 Escritores de Italia hasta San León Magno 

de Eutiques, León elabora en su carta dogmática (Ep.28) la 
doctrina de la gemina in Christo natura. Partiendo de la 
afirmación del símbolo apostólico sobre la doble genera- 
ción de Cristo, León demuestra la distinción en Cristo de 
dos naturalezas, dotadas de sus propiedades y actividad pe- 
culiares y unidas en un único sujeto de atribución Aunque 
no recurra aún a la fórmula dogmática oriental consubstan- 
tialis Patri - Consubstanttalis matri, como hará más adelante, 
su pensamiento gira en torno a estos dos conceptos predi- 
lectos Cristo nacido de Dios y nacido de María, con for- 
mulaciones que se acercan mucho a la consubstancialidad 
El uso posterior que León hará de la fórmula antitética con- 
substantialts Patri - consubstantiaiis matrt en las cartas pos- 
teriores y en su predicación, no permiten dudar del signifi- 
cado estrictamente dogmático de la fórmula 

Entendiendo por consubstancialidad la unidad e igual- 
dad, la inclusión y semejanza, León, al declarar que Cristo 
es consubstancial con el Padre y con su madre, no afirma 
sólo la naturaleza divina y humana de Cristo, sino también, 
y sobre todo, su solidaridad con Dios y con los hombres 
Solidario con el Padre, Cristo lo revela al mundo y obra en 
su nombre Solidario con nosotros, Cristo sufre y se ofrece 
por nosotros al Padre Nadie puede obtener la salvación 
si no cree en la doble consubstancialidad de Cristo 
(Serm. 30,6). La fórmula aludida insiste en la distinción de 
las dos naturalezas en Cristo, mas León no olvida subrayar 
la unidad de la persona, fundada en que sólo el Hijo, no el 
Padre ni el Espíritu, se ha encarnado (Serm 64,2) Gracias a 
esta unidad, Cristo fue obediente hasta la muerte, se sacri- 
ficó libremente por el género humano y es el modelo de 
nuestra resurrección 

La dimensión soteriológica del dogma de la doble con- 
substancialidad resulta aún más claramente de su contexto 
kengmático. León, que había compuesto su carta a Fla- 
viano en gran parte con citas tomadas de sus propios ser- 
mones, expone el mismo dogma en su predicación sobre 
los misterios de Jesús, y ello es prueba de que la dimen- 
sión cnstológica y sotenológica son inseparables. 

El sacramentum pascbale preside todos los otros miste- 
rios de Jesús que la Iglesia celebra cada año, mas su pre- 
eminencia sólo se comprende plenamente a la luz de sus 
relaciones con la Navidad y la Ascensión. En la Navidad, 
fiesta del nacimiento de Cristo de la Virgen, León pone de 
relieve que la nativitas nova revela la divinidad de Cristo y 



León Magno 



lil 



demuestra su pertenencia al género humano, que es por 
ello invitado a confesar a Cristo Dios y hombre verdadero 
Aunque reconoce a la Navidad un cierto valor sotenoló- 
gico, en cuanto commercium mirabile entre Dios y el hom- 
bre, modelo de nuestra regeneración y comienzo de la vic- 
toria sobre el diablo, León prefiere presentarla, más bien, 
como condición de la Pascua Cristo debía nacer para po- 
der morir por nuestros pecados y resucitar por nuestra 
santificación (Serm 48,1) La intima relación entre Navidad 
y Pascua se explica, ante todo, en función del bautismo, al 
que el sacramentum paschale confiere su plena significación 
Nuestro Redentor debía nacer de Dios y de María, es de- 
cir, ser consubstancial a ambos para que nosotros pudié- 
ramos morir y resucitar con él en el sacramento del bau- 
tismo (Ep 16,3) 

Entendiendo la Navidad en función de la Pascua, León 
sostiene que la victoria de Cristo sobre el diablo se funda 
en su nacimiento virginal de María, pero sería errado re- 
ducir su soteriología pascual a la redemptto, comprendida 
también la reconcihatto. La obra salvífica de Cristo no con- 
siste sólo en una victoria tusta, sino que comprende tam- 
bién la lustiftcatto; no es sólo la abohtio peccati, sino tam- 
bién initium ad vitam aeternam resurgendt (Serm 48,1, 52,1, 
64,3) Este pensamiento se esclarece a la luz de la relación 
entre Pascua y Ascensión 

El trtumphus victoriae (Serm 67,7) que se celebra en la 
Pascua, el transttus ad gloriam de Jesús, es comienzo y 
prenda de nuestra glorificación (Serm. 72,6,65,4) Este as- 
pecto del misterio pascual resplandece en la luz plena de la 
fiesta de la Ascensión la exaltación de Cristo ha sido la 
provectio nostra, la glorificación de la Cabeza ha sancionado 
de forma dehnitiva la assumptio totius generis humani, fun- 
damentada en la encarnación (Serm 63 1, 73,4) El hombre, 
admitido a la communio naturae, posee ahora el consortium 
gloriae (Serm. 72, 2) El universalismo de la salvación, an- 
clado en la solidaridad entre Cristo y los hombres, re- 
salta en la doctrina leonina sobre el sacrificio de Cristo. 
El sacrificio de la muerte de Jesús es la consumación de 
todos los sacrificios del Antiguo Testamento (Serm 59,7, 
68,3), y por ser el holocausto no sólo de un hombre 
verdadero, sino ademas el don de sí del único hombre 
justo — nacido de la Virgen gracias a su filiación divina — , 
su muerte fue el único sacrificio capaz de reconciliar a todos 
los hombres con Dios (Serm 64,2-4) 



738 Escritores de Italia hasta San León Magno 

3 Presencia de Cristo en la comunidad cristiana 

La orientación soteriológica de la cristologia de León se 
echa aún de ver en el nexo entre la doctrina sobre el mis- 
terio de Cristo y la eclesiología En la imaginación del lec- 
tor, los sermones de León sugieren fácilmente las figuras 
majestuosas de Cristo que resplandecen en los ábsides de 
las basílicas romanas, y que simbolizan la presencia del 
Dominus Salvator en su Iglesia 

La eclesiología de León Magno ha sido objeto de varios 
estudios, sobre todo la Iglesia como corpus sacratutn 
(Serm 4,1), es decir, en sus aspectos institucionales y en los 
aspectos que más tarde convergerán en la teología del 
Cuerpo místico Merecería mayor consideración su doc- 
trina sobre Christus praesens in Ecclesta. 

El tema de la Ecclesta quae est corpus Chnsti ocupa, sin 
duda, un puesto central en el pensamiento teológico de 
León, a pesar de que los textos que formalmente lo expo- 
nen son más bien raros (Ep 53,4) y que los pasajes más 
claros sobre el Cuerpo de Cristo pongan de reheve, ante 
todo, el aspecto de la unidad orgánica de la Iglesia 
(Serm 4,1, Ep. 14,11). No obstante, la idea de la presencia 
de Cristo, fuente de la vida cristiana, es un presupuesto 
constante de la obra de León. 

En este sentido, la Iglesia es siempre, según él, una 
commumo sanctorum, es decir, que, a pesar de contener 
siempre en sí pecadores y a pesar de estar formada por 
cristianos imperfectos, no pierde nunca su mtegritas La 
Iglesia es como una continuación de la encarnación de 
Cristo León alega a menudo la promesa de Jesús Ecce ego 
vobiscum sum ómnibus diebus usque ad consummationem 
saecuh (Mt 28,20) (cf Serm. 72,3), y habla constantemente 
del consortium o de la unto de Cristo con nosotros o de su 
inhabitatio en la Iglesia Toda la vitalidad de los cristianos 
dimana de la presencia de la Cabeza en su Cuerpo 
(cf Serm 63) 

El bien que los cristianos ponen por obra en sus vidas 
— la candad, la vida ascética, los sufrimientos — son, en 
último análisis, obra de Cristo, que en ellos actúa En vir- 
tud de su unión con Cristo, fundada en el bautismo y en la 
fe, la pasión del Señor se prolonga hasta el fin del mundo 
(Serm.70,5) y se renueva, asimismo, a lo largo de toda la 
historia de la Iglesia, la victoria de Cristo sobre el mundo 
(Serm. 39,3) Cristo, presente de modo especial en los po- 



Leon Magno 



739 



bres, ofrece a los fieles la ocasión de demostrarle su amor 
(Serm 9, etc ) La doctrina de León sobre el hombre, ima- 
gen de Dios, debe ser entendida igualmente en este con- 
texto La semejanza con Dios, que el hombre recupera con 
el bautismo, se realiza, ante todo, imitando el amor de 
Dios, que ha enviado al Salvador a este mundo 
(Serm 45,2) 

La doctrina agustiniana sobre la gracia divina y la liber- 
tad humana queda en San León perfectamente enmarcada 
en sus perspectivas cnstológicas Elaborando ulteriormente 
el tema agustiniano del sacramentum et exemplum, León 
afirma continuamente que Cristo no es sólo nuestro mo- 
delo, sino también la fuente de todas las gracias (Serm.y),^, 
43,1,63,4) 

La presencia de Cristo preserva la integridad de la Igle- 
sia en cuanto commumo sacramentorum. La Iglesia, mater y 
schola veritatis (Serm. 42,5), está llamada, de manera espe- 
cial en sus pastores, a mantener viva la fe en sus fieles y a 
conducir a los más espirituales a una comprensión más 
profunda del misterio de Cristo (Serm 76,1), tarea funda- 
mental que realiza gracias a la presencia de Cristo, que 
ayuda a los predicadores (véanse, sobre todo, los exordios 
de algunos sermones, como el Serm. 52,1), y está presente 
en todos los que tienen la responsabilidad de la ortodoxia, 
sean eclesiásticos o autoridades civiles (Sera. 34,5, Ep. 29, 
60, 102,2, 114,2, 164,1) Por eso, San León considerábala 
afirmación de la recta fe en el concilio de Calcedonia como 
un triunfo de Cristo (Ep 104,1), una nueva venida del Se- 
ñor (Ep 120,2). 

Lo mismo cabe decir de la commumo sacramentorum en 
cuanto acción santificadora de la Iglesia Cristo, presente 
siempre en su Iglesia, sostiene a los predicadores del 
Evangelio y a los ministros de los sacramentos (Ep.lGl). Si 
Cristo no continuase ejerciendo su sacerdocio, no habría en 
la Iglesia, que es su cuerpo, ni sacerdocio ni sacrificio 
(Ep. 80,2) Sólo en virtud de su presencia existe el único 
sacramentum pontificis en los fieles, en los pastores y espe- 
cialmente en el vicario de Pedro (SermA,ls) Cristo mismo 
en el bautismo hace a la Iglesia fecunda (Serm. 6$, 6), en la 
eucaristía, participando de su cuerpo y de su sangre, somos 
transformados en aquello que tomamos (Serm.63,7) Cristo 
no cesa nunca de intervenir en la obra de sus ministros, de 
ahí que éstos puedan readmitir a los penitentes en la com- 
mumo sacramentorum (Ep. 108,2). 



740 



Escritores de Italia basta San León Magno 



San León, además de poner en evidencia la presencia 
de Cristo glorioso en la acción sacramental de la Iglesia, 
insiste, asimismo, en el hodie de los mismos misterios de la 
vida de Jesús, que se hacen de nuevo presentes, sobre 
todo, en la celebración de las festividades litúrgicas (cf 
Serm. 26,2) y en la administración del sacramento del bau- 
tismo (Ep. 16,3, Serm.70,4), y no sólo en la memoria de los 
fieles que escuchan las lecturas bíblicas y creen en la ac- 
ción salvadora de Cristo (Serm. 36,1) lo que Cristo hizo y 
sufrió despliega su eficacia en su cuerpo (Serm 63,6, 66,4) 
San León no perfila ulteriormente la manera como la virtus 
de esas acciones pasadas pueda hacerse presente, en todo 
caso, no admite sólo una virtus divina que actúa hoy en los 
fieles como en otro tiempo lo hizo en cuantos encontraron 
a Jesús y aceptaron su palabra, sino que piensa en un in- 
flujo de Cristo sacerdote eterno, que no cesa nunca de 
interceder por nosotros ante el Padre (Ep. 80, 2) 

4 La presencia de Cristo en la iglesia de Roma 

Sin duda, San León debe el título de «Grande», sobre 
todo, a su contribución, teórica y practica, al afianzamiento 
del primado de la Sede Apostólica de Roma No sor- 
prende, por tanto, que los estudiosos hayan concedido su 
atención, sobre todo, a los aspectos jurídicos y políticos de 
la cuestión, descuidando su eclesiología No se ha desa- 
tendido el contexto ideológico de la Roma aeterna y la 
orientación cnstológica de su pensamiento, la trilogía 
Cnsto-Pedro-obispo de Roma era demasiado evidente para 
que pasase inadvertida No obstante, exige mayor estu- 
dio la relación entre primado y colegio episcopal, necesitan 
ulterior aclaración algunas cuestiones hermenéuticas, como 
el valor de las decisiones papales, urge, asimismo, encua- 
drar la doctrina leonina sobre el primado romano en la 
perspectiva de la integritas de la Iglesia, a la que la presen- 
cia de Cristo garantiza la communio sanctorum y la communio 
sacramentorum 

San León, apropiándose ideas y fórmulas de sus prede- 
cesores, ha conducido la doctrina romana sobre el pri- 
mado de la Sede Apostólica a su formulación más perfecta 
Su teoría se articula en dos afirmaciones Pedro, vinculado 
de modo especial a Cristo, verdadero fundador y verda- 
dero pastor de la Iglesia, ejerce aún hoy su primado sobre 



León Magno 



741 



todas las iglesias El obispo de Roma, heredero y sucesor 
de Pedro, hace visible ese primado en la comunión de to- 
dos los creyentes Así como Cristo ha transmitido per Pe- 
trum su misión a los apóstoles, así también la fe y el orden 
eclesiástico son garantizados por la sede de Pedro (cf , so- 
bre todo, Ep 10,1 y 9) 

Esta teoría primacial se basa en los tres principales pa- 
sajes bíblicos sobre la función de Pedro en la comunidad 
primitiva (Mt 16,16-19, Le 22,31s, Jn 21,15-19) No obs- 
tante, es evidente que San León, para explicar estos textos, 
echa mano de categorías político-jurídicas, como pnncipa- 
tus, dignitas, haeres, vices, tus potestatis, consortium potestatis, 
y recurre, asimismo, a conceptos de índole mas bien filosó- 
fica, como forma Al mismo tiempo se apoya en la tradición 
de sus predecesores y en la tradición sinodal La justifica- 
ción principal de sus afirmaciones es, no obstante, fruto de 
una reflexión propiamente cnstológica Pedro debe su 
primado a su intima unión con Cristo, que lo une a si in 
consortium indivtduae unttatis (Ep 10,1) De esta unión 
participa también el obispo de Roma San León no lo llama 
vicarias Christi, pero si Pedro, bajo la guía suprema de 
Cristo, es el verdadero guia de todos los pastores 
(Serm 4,2 Omnes tamen propne regat Petrus, quos pnncipah- 
ter regtt et Christus), su praesidtum hace presente en su he- 
redero la acción de Cristo mismo, pastor de todos los pas- 
tores (cf Serm 5,2) Consciente de haber recibido a titulo 
especial la misión de cuidar de las ovejas de Cristo, San 
León se muestra, asimismo, convencido de poder contar 
incesantemente con la acción propiciadora del Sacerdote 
omnipotente y eterno (Serm 3,2) Animado por esta con- 
fianza, hace suyas, ya en su primer sermón, las palabras de 
Jesús Pater sánete, conserva eos in nomine tuo, quos dedisti 
mihi (Jn 17 ,11) Serm 1, cf también Sera 3,1, 5,4, E/» 6,5, 
104,3) No obstante, San León prefiere identificar su mi- 
nisterio con el de Pedro y referir no tanto su acción pasto- 
ral a la de Cristo San León, de hecho, habla de la ayuda e 
inspiración de Cristo no sólo en referencia a su peculiar 
situación, sino que se expresa en términos idénticos al ha- 
blar de los demás obispos y del emperador 

En línea con su doctrina del primado del obispo de 
Roma, San León presenta el orden jerárquico de la Iglesia 
en forma de pirámide Así como los apóstoles, que poseían 
todos el mismo honor, se distinguían por la potestas, así 
también no todos los obispos gozan de los mismos derte-, 



742 Escritores de Italia hasta San León Magno 

chos Hay simples obispos de una provincia y entre ellos a 
uno corresponde la decisión primera, en las ciudades mas 
grandes, a algunos corresponde una solhcitudo amplior, y ? 
por su medio, el cuidado de la Iglesia universal converge 
en la única sede de Pedro, cabeza de todos (Ep 14,11) Si 
esta presentación piramidal aparece condicionada por la si- 
tuación particular de la Iliria, confiada al obispo de Tesaló- 
nica, a quien esta dirigida la carta en cuestión, no obstante, 
como en otros escritos condicionados por otras circunstan- 
cias particulares, León pretende claramente afirmar de ma- 
nera absoluta que la solltcitudo omnium ecclesiarum corres- 
ponde a la iglesia de Roma 

Para apreciar en su justo valor esta afirmación de indu- 
dable alcance universal, es preciso tener presente la di- 
versa gradación con que San León ejerce en la practica su 
responsabilidad pastoral, como quedó ya dicho al hablar de 
la vida del pontífice Se tenga además presente que San 
León pone igualmente de relieve las responsabilidades de 
los demás obispos dentro de la comunión eclesial univer- 
sal La unidad de las iglesias, sostiene San León, depende 
de la concordia sacerdotum (Ep 14,11) Mediante la sumi- 
sión y la colaboración, los obispos, admitidos por la orde- 
nación sacerdotal en el collegtum cbantatis, participan de la 
solhcitudo omnium ecclestarum, y son, por tanto, responsa- 
bles por su parte de la recta fe (cf. 5,2, 6,1, 12,2) En este 
sentido entiende León la función del sínodo, expresión 
privilegiada de la colegialidad episcopal León no sólo 
toma decisiones importantes en unión con su sínodo ro- 
mano (Ep 16,7, 166), sino que reconoce, asimismo, que el 
consentimiento de los Padres sinodales de Calcedonia es- 
clareció ulteriormente la conformidad de su predicación 
con toda la tradición de la Iglesia (cf Ep 104,1, 118,1, 
106,1) Por otra parte, negó su aprobación al sínodo de 
Efeso (449) y al canon 28 de Calcedonia, no simplemente 
en virtud de su autoridad apostólica, sino alegando el de- 
recho sinodal (Ep 43, 44, 106,4, etc ) 

Nótense, además, los siguientes hechos primero, que 
León defiende el rango superior de las sedes de Alejandría 
y Antioquía, no sólo en virtud del derecho sinodal, sino 
haciéndoles extensivo, en cierto modo, el principio pe- 
tnno En su opinión, la autoridad de estas sedes se funda 
en su vinculación especial con Pedro, príncipe de los após- 
toles (Ep 106,5). Segundo, que, si bien al principio, inme- 
diatamente después de la celebración del concilio, se 



León Magno 



743 



opuso al canon 28 de Calcedonia, que alteraba el orden de 
las grandes sedes, acabó, al parecer, por resignarse ante los 
hechos consumados, tolerando las pretensiones de Cons- 
tantinopla No cesó, en cambio, de proclamar el primado 
de Roma incluso sobre las sedes mayores (cf Ep 9 praef , 
102,4, 119,2), exigiéndoles mantenerse en comunión con 
la iglesia de Roma, aunque nunca llegó a precisar en qué 
medida la comunión con esas sedes fuese necesaria para 
todas las demás iglesias, incluida la romana Por otra parte, 
San León en ese mismo contexto reivindica claramente 
para la iglesia de Pedro la custodia de la fe y de los cánones 
de los grandes concilios (Ep 115,1, 114,2, 119,2s, 149,2, 
156,2) Y tercero, que el prinapahter regit Chnstus se 
aplica también a los obispos, que son también sacerdotes 
Chrnti También a ellos ha sido prometida la presencia de 
Cristo, en especial cuando se reúnen en asamblea en unión 
con el pontífice (Serm 2,2, 5,3, cf Ep 162,3) Al tratar de 
los concilios, San León habla, más bien, de la presencia del 
Espíritu Santo (Ep 144, 145,1, 162,3) o, en general, de la 
asistencia divina (Ep 146,2, 147,2) 

El tema del primado romano, que San León elabora en 
su vertiente teológica, tenía, sin duda, repercusiones polí- 
ticas Al afirmar las prerrogativas de la Sede Apostólica, y 
al recurrir a este propósito a las palabras de Jesús, León no 
sólo utiliza categorías políticas, sino que se mueve incesan- 
temente en un horizonte político Bajo su doctrina del 
primado late la idea de la Roma aeterna, y no fue cierta- 
mente el primero en entender la misión de la Iglesia de 
Pedro y Pablo en el marco de la capitalidad de Roma, ca- 
put orbis y fuente de la paz Las ideas de esta antigua tradi- 
ción se respiraban por doquier en el siglo V (cf , sobre 
todo, PROSPERO, De ingratis 40ss, De vocat. gent. 2,16, 
amén de la constitutio de Valentiniano III Ep. 40). León 
fue, acaso, el principal testigo de la transposición de la idea 
de la Roma aeterna, caput orbis terrarum, al concepto cris- 
tiano de la Urbs sancta. En su célebre sermón sobre Pedro 
y Pablo (Serm 82) reconoce la función providencial que la 
Roma pagana desempeñó en la evangelización del mundo, 
pero insiste, asimismo, en la obra de paz, mucho más glo- 
riosa, de la Roma cristiana 

En conformidad con esta apreciación, sin duda muy po- 
sitiva, de la misión histórica de Roma, San León interpreta 
la función «sacerdotal» del emperador romano, atribuyén- 
dole un papel decisivo en la lucha contra las herejías y en 



744 



Escritores de Italia hasta San León Magno 



la defensa de la paz eclesiástica y concediéndole en particu- 
lar el derecho de convocar y dirigir los concilios universa- 
les y confirmar las actas sinodales Advierte, no obstante, 
la necesidad de establecer una distinción entre la potestas 
impenalts y la auctorttas sacerdotahs (Ep 118,2) y no duda 
en hacer presente al emperador que no está en su mano 
hacer de la ciudad real de Constantinopla una sede apostó- 
lica (Ep. 104,3) Le recuerda que todo lo que favorece la 
paz religiosa redunda en beneficio del Imperio (Ep 115,1), 
y, por tanto, de la autoridad imperial se espera el respeto 
de la liberad de la Iglesia (Ep 146,2, 164,1) Adviértase, 
en fin, que la vertiente, que llamaríamos política, de la 
doctrina leonina sobre el primado de la Sede Apostólica 
no carece de una cierta coloración cnstológica. En León, el 
juicio positivo que le merece la colaboración entre el papa 
y el emperador nace de la convicción de la soberanía de 
Cristo sobre la Iglesia y sobre el Imperio (cf Ep 90,2, 
156,3) De ahí que la salvación de las almas, y no menos la 
saíus reí pubhcae, en cuanto dimana de la pax christiana 
(Cristo es nuestra paz), tiene su fundamento en la encarna- 
ción (Serm, 26,5, que cita Ef 2,14) 

Aunque esta teología política, heredada de Eusebio de 
Cesárea, pueda parecer hoy en su conjunto bastante pro- 
blemática, su intención principal era ciertamente religiosa 
Pastor más que príncipe, San León no perseguía tanto ase- 
gurar una posición privilegiada a la Iglesia de Roma en el 
cuadro político de su tiempo cuanto promover esa co- 
munión de fe y de caridad que sólo la presencia de Cristo, 
único Señor y Salvador, puede asegurar a los cristianos 
(cf. Serm 5,2-3). 

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ttenne d'apres les sermons de s León [Lex orandr 26] (París 1959), 
V DE ROSA, 11 dtgmno litúrgico nei sermoni di s Leone Magno 
Annaü del P Istituto «S Chiara» 11(1961)19-91, H Georgi, 
Die Kirche ais Abbtld Chnsti nach Leo dem Grossen, Diss (Wurz 
burg (1961), G ValDERRAMA, San León Magno y la unidad de la 
Iglesia según la encíclica «Aeterna Det Sapientia» Studium 2(Avila 
1962)305 321, E KOEP, Die Sunde nach Leo dem Grossen, Diss 
(Koln 1962), F KoNIG, S Leone Magno, dottore dell'unita della 
Chusa Ang 39(1962)277 293, P Mikat, Die Lehre vom Almosen 
in den Kollektenpredtgten Papst Leos d Gr , en Pestschnft T Michels 
(Munster 1963) p 46-64, J WALDRAM, Sacramentorum baptismi et 
confirmationts disciplina ac ritus secundum opera s Leonis Magni, 
Diss (Roma 1963), J A PASCUAL, El misterio pascual según San 
León Magno RET 24(1964)299-314, M PELLEGRINO, Temí do- 
mmanti net sermoni nataltzi di S Leone Magno, en Miscellanea C 
Pigmt (Milano 1964) p 97-115, A Chavasse, Les feries de Cúre- 
me, celebrees aux temps de s León le Grand (440-461), en Miscella- 
nea G Lercaro (Roma 1966) I p 551-557, ID , Le sermón III de 
s León et la date de la celebration des Quatre-T emps de septembre 
RevSR 44(1970)77-84, D Polato, As pe tu di una teología della 
carita nei sermoni di s Leone Magno, Diss (Padova 1969), C COM 
PAGNA, // giorno del conferimento del battesimo in relazione al mistero 
celebrato nella teología det Padri Asprenas 18(1971)370 432, 
F MAYR, Die kanonische Busse des 5 Jahrhunderts im Wandel, 
Diss (Innsbruck 1972), P J RIGA, Penance in St Leo the Great 
Eghse et theologie 5(1974)5-32, G Polo, Mana nei mistero della 
salvezza secando papa Leone Magno, Diss (Vicenza 1975) 

Primado romano e idea de Roma W KlSSLING, Das Verhaltms 
zwischen Sacerdotium und lmperium (Paderborn 1921), M BOL 
WIN, Doe christlichen Vorstellungen vom Weltberuf der Roma aeterna 
bis aufLeo den Grossen, Diss (Munchen 1923), K VoiGT, Papst 
Leo d Gr und die «Unfehlbarkeit» des ostromtschen Kaisers ZKG 
47(1928)11-17, V GLUSCHKE, Die Unfehlbarkeit des Papstes bet 
Leo d Gr und seine Zeitgenossen, Diss (Roma 1938), G E WlLL- 
WOLL, La missione di Roma negli scritti di Leone Magno CC 93 
(1942)33-39 152 159, F X Murphy, Peter Speaks through Leo 
PSt (Washington 1952), G CORTI, Pietro, fondatore e pastore pe- 
renne della Chiesa 11 pensiero di S Leone Magno e del suo tempo 
SC 85(1957)25-58, P Stockmeier, Leo 1 des Grossen Beurteilung 
der kaiserlichen Rehgionspolttik (Munchen 1959), ID , lmperium bei 



León Magno 



747 



Papst Leo d Gr SP I [TU 78] (Berlín 1961) p 413 420-, W Ull 
MANN, Leo I and the Theme of Papal Primacy JThS 11(1960)25- 
5 1 J OROZ RETA, San León Magno papa de la romanidad Hel- 
mantica 13(1962)163 191, ID , San Agustín y San León Magno 
frente al destino de Roma Augustinus 9(1964)175-191, G Zan 
NONl, De romanttate s Leonis Magni Latinitas 3(1964)180 188, 
G MEDICO, La collegialtte episcopale dam les lettres des pontifs 
romatns du *' s tecle RSPT 49(1965)369 402, A TuiLIER, Le pri- 
mal de Rome et la collegialite de l episcopat d'apres la correspondance 
des León avec l'Orient ND 15(1965)53 67 G B dalla Costa, 
Concezione del primato pápale nelle lettere dei Romani Pontefia della 
prima meta del v secólo, Diss (Roma 1966), C Bartnik, Lin 
terpretation theologique de la crise de l'empire romain par León le 
Grand RHE 63(1968)745 784, V Monachino, // patrocinio 
ípeciale di S Pietro Greg 44(1968)75 96, A S McGrade, Two 
Piftb Century Conceptions of Papal Primacy Studies ín Medieval 
and Renaissance History t (Lincoln University 1970) 1-45, V FA 
RAONI, // primato della sede di Pietro nei «Sermones» di S Leone 
Magno Palestra del Clero 51(1972)727-734, J H SlEBEN, Zur 
Entwicklung der Konzilsidee V Leo der Grosse uber Konzilien und 
Lehrprtmat der romischen Stuhles Theologie und Philosophie 47 
(1972)358-401, E Quiter, Der Papst ist Petrus Em bildhafter 
Vergletch, ein Anachronismus oder eme begrundbare Identitat? 
ThGl 62(1972)426-438, A KRUMER, Die Sedes Apostólica der 
Stadt Roms tn threr theologischen Relevanz tnnerhalb der abendlan- 
dischen Kirche bir Leo I, Diss (Freiburg 1975) 



INDICES 



/. REFERENCIAS BIBLICAS 



ANTIGUO TESTAMENTO 



Génesis 
1 

1,1 

1.1-26 
1,26 

1,26-27 

1,27 

3,22 

3,24 

4 

12,25 
15,9-11 
15,13 
17,21 

19 

19,31-38 
29,28 

37,47 

37,6 

49 



Exodo 

3,14 

7,3 

12,40 

14 

15 

2<U 

18,22 

20,5 

26-31 

32 

35-40 



Levítico 
24,17-22 

Números 

10,32-34 
21 

35,11 



65 

66 485 
177 

65 96 449 

575 
148 
485 

100 626 

449 

179 

180 

100 

139 

180 

375 

379 

378 

372 

184 

184 299 



485 
570 
139 
372 
372 
372 
711 

567 570 

372 
372 
372 



221 



372 
372 
182 



Deuteronomio 
31 

21,23 



372 
611 



1 Reyes (Samuel) 

1 295 



3 Reyes 
21 

4 Reyes 

2,20-22 



Job 

1-3 
1,7 



Salmos 

1 

2 

38 
41 

54,16 

72 

95 

118 

136 

Proverbios 

8,22 

8,22-25 

30,19 

Eclesiastés 

3,2-6 



185 



102 



119 
120 



358 
358 
187 
187 
250 
187 
100 
189 
358 



48 105 

125 

101 



101 



750 

Cantar 

1,4 
1,5 

Isaías 

6 

19,12 
43,10 
45,14 

Ezequiel 

37,1 4 
37,4 



Indices 



Mateo 

3,17 

5,15 

8,5ss 

9,2 

11,27 

12,46ss 

13,24 

13,33 

15,22 

16,16 19 

18,15 

21,7 

22,21 

24 

24,15-18 

24,36 

26,20-25 

26,52 

28,20 



Marcos 

13,22 

Lucas 

2,19-32 

5,2 

13,21 

15,12 

17,30 

22,31-32 

22,36-38 

22,49-51 



139 
102 



272 
140 
65 
65 



102 
61 



Oseas 

1,7 

Joñas 

3 

Baruc 

3,36 



NUEVO TESTAMENTO 



64 

58 

58 

58 

66 

58 

145 

217 

58 

377 741 

157 

117 

72 

216 

139 

66 107 
316 
217 
738 



107 



316 
120 
217 
116 
139 
741 
217 
217 



Juan 

1,1 
1,3 

2,1 11 

3,13 

5,19-30 

10,30 

14,9-10 

14,26 

14,28 

15,1 

15,26 

16,15 

17,11 

21,15-19 



65 



139 



65 



66 

129 485 
154 
514 
126 

67 68 69 

69 

154 

105 155 

157 

70 

70 

741 

741 



Hechos de los Apóstoles 



2,1-2 
2,36 



Romanos 

I, 20 
2,11 
5,12 
5,19 
7,14-25 
8,3 
8,29 
9,11-21 
9,21-24 

II, 28 



100 
105 



485 
570 

460 521 576 
521 

522 546 

610 

570 

570 

570 

139 



1 Corintios 

5,3-5 

7 

8,6 

13,12 

15,21 

15,22 

15,24 

15,24-28 

15,26 



2 Corintios 



I Referencias bíblicas 

Filipenses 



3,17 
5,14 
11,28 



Efesios 

5,18-19 

5,27 



Calatas 



3,24 
4,22 
5,17 



157 

281 

129 

549 

576 

521 

148 

66 

48 



163 
519 

709 



301 
534 



139 

87 

546 



2,6 
2,7 



Colosenses 

2,9 
3,16 



1 Timoteo 

2,14 

Apocalipsis 

2,19-23 
3,9 10 12 
7,17 

8,2 3 6 12 
9,7 
10,10 
11,4 
11,6 13 
11,18 
12,1 4 
20,1 5 



87 
67 



66 
301 



529 



140 
140 
140 
140 
140 
140 
140 
140 
140 
140 
140 



//. AUTORES MODERNOS 



Abad, M 551 

Abbott, K M 314 

Abel, F 248 

Abel, M 589 590 696 

Abel, O 616 

Abt, A 618 622 

Abulesz, P 449 

Achery, J l J 690 

Ackroyd, P R 235 

Acworth, R 425 

Adam, A 434 

Adam, K 538 539 563 713 

Adams, J D 289 

Adams, M A 206 

Adnes, P 551 

Adnaen, M 190 191 258 273 275 276 

Agaesse, P 441 449 473 

Agterbetg, M 536 540 

Alamo, M 350 684 686 

Aland, K 234 261 706 

Albers, B 202 

Albers, M 628 

Alcalá Galve, A 550 

Alcona, J I 433 551 

Aldama, J A de 195 247 676 683 

Alders, G 1 D 589 

Ales, A d' 165 213 306 443 589 668 

Alessandro da Ripabottini 222 

Alexander, F 334 

Alexander, J S 137 

Aleta, E 175 

Alexe, S C 224 

Alfaric, P 412 

Alfoldi, A 174 

Alfoldy, G 314 

Alfonsi, L 173 286 305 334 339 357 366 

424 428 597 607 608 732 
Alia, L 496 501 
Alimona, T 370 
Ahotta, S 284 
Aliquo, S 276 473 
Allard, G H 496 
Allatd, J B 444 
Allegretti 175 
Allers, R 489 504 
Allevi, L 353 428 
Allgeiet, A 80 
Alhes, M H 440 
Almeida, V de 423 

Altaner, B 231 239 247 298 386 415 419 

442 463 468 573 601 674 684 
Altemps, card 618 
Alvarez, L 476 
Alvarez Turienzo, S 496 
Alves Pereita, B 539 
Amabrasi, D 603 



Amand de Mendieta, E 246 325 
Amann, E 80 117 223 353 600 685 718 
Aman, G 476 
Amati, A 166 
Amato, A 407 

Amatucci, A G 309 315 339 693 

Ambrosmi, R 681 

Amelh, A 214 588 

Amerbach, J 190 

Ameno, F 427 

Ameno, R 489 

Anastasi, R 456 

Anastos, M V 285 

Andel, G K van 657 

Andrés, S 195 

Andresen, C 405 423 707 

Andrieu-Guitrancourt, P 671 713 

Angeloni, G 209 

Anglada, A 159 

Antin, P 255 256 258 275 278 284 286 

289 582 659 661 
Antonelli, M T 483 
Anrweiler, A 49 
Arand, L A 440 
Aranzadi, M de 444 445 
Araud, R 222 

Arbesmann, R 288 440 447 520 552 
Arce, J J , 288 338 341 
Arendt, G 222 
Arens, E 366 

Arevalo, F 317 370 385 396 

Argemo, R 335 339 344 347 350 351 

362 
Anas, L 441 
Armas, G 530 540 
Armstrong, A H 486 
Armstrong, C B 582 
Armstrong, G T 57 
Arnaldi, F 337 
Arnauld, A 635 
Amold, F C 150 
Arns, E 258 
Arostegui, A 484 
Arquilhere, H X 435 437 
Arts, M R 417 
Ashby, T 671 
Asioli, L 178 

Assendelft, M M van 340 
Atchley, C 200 
Aubert, R 483 612 
Aubineau, M 73 
Auer, F 443 
Auerbach, E 36 
Augello, G 661 
Augustyniak, K 423 
Austin, R G 341 



// Autores modernos 



753 



Avila, B 681 

Aviles Bartina, M 448 476 

Axelson, B 689 691 

Ayuso Marazuela, T 104 165 234 235 

676 
Azzi, R 432 

Babut, E Ch 161 164 328 329 353 357 

655 658 660 
Baciero, L 428 
Badot, Ph 644 
Baer, J 560 561 567 
Baehrens, E 321 368 398 
Baehrens, W A 269 296 
Bagam, B 682 
Baguette, C 486 
Bailey, D R S 362 381 390 
Bailleux, E 513 531 
Bajcer, F 745 
Bakel, H A van 535 
Baker, D, 137 

Bakhuyzen, W A van de Sande 295 
Baldissern, L 703 
Balducelli, R 222 550 
Baldwin, B 137 
Ballerini, P A 191 192 201 
Ballerini, P y G 578 581 635 726 728 
730 

Balmus, J 368 

Balthasar, H U von 446 449 474 536 

Baluze, E 606 645 647 649 650 663 

Banterlc, G [78 192 

Baraut, C 681 

Baravalle, G 427 

Barbel, J 440 

Barbero, G 36 

Barbero de Aguilera, A 165 

Bardenhewer, O 178 179 180 181 182 

183 184 186 192 290 587 704 725 
Bardy, G 36 199 212 213 216 230 231 

329 334 344 368 374 381 396 415 421 

441 470 564 644 649 662 663 671 696 

718 725 
Bareille, G 106 137 213 
Barker, E Ph 432 443 
Barkowski, O 398 
Barlow, C 704 
Barmann, L F 644 
Barnard, L W 564 
Barnes, T D 268 348 396 
Baromo, C card 192 699 
Barr, J 288 
Barr, R B 434 
Barrios, J P 703 
Bartalucci, A 336 596 691 
Bartehnk, G J M 242 284 285 287 
Barth, H 495 
Bartnik, C 642 747 
Bassi, D 428 429 430 442 451 453 
Bastiaensen, A A R 173 386 409 681 
Bateley, J M 596 597 
Batiffol, P 104 430 535 538 539 581 686 

691 706 725 



Battenhouse, R W 423 
Baudnllart, A 353 
Bauer, F 628 

Bauer, J B 278 290 296 443 473 551 

Baumstark, A 227 663 

Baunard, A 173 

Baur, Chr 591 713 

Bauer, G 530 

Baus, K 36 

Bavaud, G 515 530 531 536 

Bavel, T J van 405 446 473 495 515 

537 

Baviera, G 217 

Baxter, J H 213 471 589 703 

Baynes, N H 435 

Bayo, M J 349 350 

Beato, L 175 

Beatnce, P F 344 

Bebber, J B van 208 

Bechara, E 682 

Bechtel, E A 680 

Beck, A 49 

Beckaert, J A 438 

Becker, A 507 

Beer, F de 631 

Beeson, Ch H 704 

Beiarano, V 286 

Belche, J P 444 

Bell, A B 261 

Bellanger, L 389 

Bellen H 608 

Bellet, P 693 

Belli, M 448 

Bellini, E 198 

Bellini, P 476 

Bellissima, G 322 

Bellotti, G 428 

Belsheim, J 235 452 

Benito y Duran, A 426 

Benjamín, A S 427 

Benna, C 700 

Benoit, A 433 

Benoit, F 613 

Benoit, P 288 

Bentworth-Brown, R 430 

Benz, E 82 536 

Benz, S 703 

Berchem, D van 608 

Berger, S 676 

Bergman, J 334 335 336 

Berkhof, H 36 

Berkouwer, G C 440 

Berlinger, R 436 

Bernard, J H 681 

Bernard, R 532 

Bernardini, A M 718 

Bernays, J 656 

Bernhart, J 432 

Bernsheim, E 437 

Bernt, G 305 

Berrouard, M F 472 540 552 
Berthoud, A 581 
Berti, G 633 



754 



Indices 



Bertocchi, P 539 
Bertolem, O 725 
Bertrand, L 415 
Besch.n, G 441 
Besnard, A M 551 
Bessel, G 470 
Besson, M 608 643 
Best, H 371 

Bettelli Bergamaschi, M 156 
Betti, U 620 
Beukers, C 470 
Beumer, J 535 
Beyenka, M M 206 209 
Bezancon, J N 486 501 
Be2ic, J 426 
Bianco, M I 194 195 
Bickel, E 281 
Bieler, L 701 
Biffi, 1 701 
Bigelmair, A 149 150 
Bignami Odier, J 329 
Bihaim, E 256 
Bihlmeyer, K 659 
Bi)vanck, A W 353 
Billanovich, G 176 
Billen, A V 235 236 
Biolo, S 489 
Biondi, B 36 
Biraghi, L 207 208 
B.rch, H A 156 
Birks, E B 678 
Birt, T 365 366 
Bischoff, B 237 603 697 
Bisoffi, G L 347 
Blaise, A 49 
Blanchard, P 329 552 
Blanco García, V 337 417 
Blank, O 539 
Blasich, G 45 
Blasko, G 691 

Blatt, F 63 178 189 231 239 
Blazquez, N 489 
Blein, M 539 
Bleuzen, E 464 
Bhc, J de 485 500 
Bloemen, C 440 
Blomgren, S 146 362 
Blondel, M 484 
Bloomfleld, M W 344 628 
Bludau, A 681 
Blum, W 650 
Blume, C 208 304 

Blumenkranz, B 312 469 481 612 684 

Bobnnskov, B 538 

Bocaccio, Giovanm 242 

Bocciolim Paragi, L 704 t 

Bodin, Y 289 

Bohmer, G 703 

Boehrer, L 156 

Bogaert, P M 235 245 297 603 
Bogan, M I 417 421 
Bohlm, T 578 581 
Boissier, G 309 



Bolandistas 606 608 632 
Bolgiani, F 412 
Bolisani, E 208 304 
Boíl, F 690 
Bolwin, M 746 
Bona, G card 628 
Bonamente, G 204 
Bonanno Degam, M G 61 
Bonana, M 322 325 
Bonavenia, G 327 
Bong, W 639 
Bongioanni, F M 429 
Bongiovanni, P 700 
Bonnard, F 615 
Bonnefoy, J P 483 

Bonner, G 141 291 415 539 557 573 578 

715 

Boon, A 272 
Borchardt, C F A 45 
Bordone, E 649 
Borella, P, 325 732 
Borelli, B 634 
Borgomeo, P 476 537 
Borleffs, Ph 610 
Bornecque, H 645 
Bosio, G 634 
Bossi, E 339 

Bossuet, Jacques Bemgne 666 668 
Botte, B 198 199 200 235 355 685 
Bottino, G 693 
Boublik, V 496 531 
Bouby, E 475 
Bouchoir, M 304 

Bouhoc, J P 121 247 278 590 701 

Boularand, E 45 111 193 550 551 

Boulluec, A 296 

Bouma, J A 361 

Bourassa, F 513 

Bourgoin, A 381 399 

Bourke, V J 407 500 507 

Boutet, J 430 438 

Bouwman, G 588 589 590 696 

Bover, J 676 

Bovini, G 719 

Boyer, C 406 412 432 461 466 589 491 
492 500 504 507 510 517 530 531 539 
Boysen, C 239 
Boyance, P 231 
Brabant, O 516 
Bracci, G 504 
Braem, E 515 530 
Braga Martino, J 682 
Brakman, C 312 337 645 
Bram, J R 690 
Brambilla, A 176 
Brambilla, F 551 
Brand, CH 622 631 642 
Brandes, W 364 393 396 
Brandt, S 403 

Brassicanus, J A 606 607 643 
Braswell, B K 306 340 
Bratke, E E 612 
Braun, A 393 



// Autores modernos 



755 



Braun, R 600, 601 602 603 639 

Braverman, J 276 

Bravo, R 495 

Brazzale, F 502 

Brechtken, j 551 

Brenke, U 85 

Brennan, J 417 

Brenzoni, M 150 

Brewer, H 213 306 308 371 373 374 3 7 5 
386 

Brezzi, P 432 435 437 
Bngnoli, F M 286 
Bnnktnne, J 227 

Bnsson, J P 61 137 306 312 313 

Brmo, A M 175 

Brochet, J 357 

Broglie, A de 173 

Broglie, G de 467 

Broniesi, A 156 

Brookes, E H 435 

Brown, G H 618 

Brown, M V 44 

Brown, P 37 256 415 556 571 707 
Browne, H 440 442 445 447 472 473 
Brozek, M 334 336 351 
Brucculen, A 507 
Bruck, E F 647 
Bruckmayr, A 457 

Bruckner, A 465 562 564 566 569 577 

581 583 585 588 589 
Brunner, P 436 
Brugnoh, G 268 286 389 
Brunet, R 551 
Brunetiere, F 663 
Bruñí, B 117 610 700 
Bruning, B 537 

Bruyne, D de 164 191 215 235 261 262 
283 336 450 471 475 565 580 590 612 
674 680 703 

Buchanan, E S 234 

Bucher, A J 501 

Buchheit, V 296 350 

Buck, M J A 185 

Buck, V de 279 

Buckley, F J 104 

Budzik, Wl 440 443 

Bucheler, F 208 303 322 366 369 395 
398 479 614 

Bueno Martínez, G 432 

Buergi, E 192 

Burke, G 357 

Bulhart, V 74 75 103 104 273 
Bulst, W 208 304 456 
Burger, J D 437 461 
Burgio, C 745 
Burke, E M 745 
Burkitt, F C 140 

Burleigh, J H S 425 429 430 432 438 
455 

Buonaiuu, E 164 165 174 221 222 530 
571 

Burn, A E 75 165 213 223 225 226 227 
614 



Burnaby, J 421 473 551 
Burnam, J M 336 337 
Burt, D X 436 536 
Bury, J B 563 
Busnelh, G 433 
Bussoni, A 407 
Butler, C 552 
Buttell, M F 44 
Buytaert, E 245 
Buzna, V 62 



Cabie, R 713 

Cabrol, F 304 

Cacioli, M R 322 

Cacitn, R 335 348 

Cadier, J 530 

Caesar, C 386 

Cagiano de Azevedo, E 412 

Cagin, P 227 

Caillau, A B 481 

Calcaterra, C 175 437 

Caldermi, A 174 

Callahan, J F 500 

Callebar, L 314 

Callens, P 635 638 

Callevaert, C 732 

Calzecchi Onesti, R 439 440 443 444 

Camelot, P Th 435 441 510 538 713 

Cameron, A , 286 298 347 365 366 367 

Camers, j 395 

Campana, A 197 198 

Campbell, J M 336 

Campenhausen, H von 166 167 169 170 

174 178 186 433 
Campo del Pozo, F 443 507 
Campos, J 434 629 679 681 731 
Canah, L 173 
Candel, J 386 
Candela, S 424 
Canfora, F 175 
Cannata, P 193 
Cannone, G 477 
Cantalamessa, R 222 288 
Capanaga, V 409 423 424 425 429 438 

440 462 467 473 501 530 550 551 
Capasso, G 428 429 489 
Capelle, B 115 124 146 588 628 713 732 

745 

Capelle, P 235 236 475 602 
Capellino, M 75 
Capello, G 407 
Capodicasa, M 407 
Capone Braga, G 500 504 
Capponi, F 467 

Cappuyns, M 581 616 636 637 638 642 

675 676 718 
Caraffa, F 710 716 
Caramella, S 500 
Carbone, V 530 
Carcopino, J 327 
Carena, C 173 407 409 
Canddi, C 322 



756 



Indices 



Carroll, M B 417 
Carrozzi, L 471 
Cartón, I 745 
Caruso, L 305 
Cary, G A 705 
Cary-Elwes, C 435 
Casacca, N 436 442 443 
Casaceli, F 367 
Casado, F 432 

Casamassa, A 58 60 197 221 406 414 

439 455 485 571 
Casanoves Armandis, L 350 
Casan, G 357 448 
Casimasi, E 259 
Casim, N 174 347 
Caspar, E 706 710 720 725 
Caspan, C 106 108 263 560 561 563 564 

566 

Casotti, M 428 
Castaño, L 174 
Castelh, E 433 436 
Castelli, G 80 
Castiglioni, L 189 
Castorina, E 313 
Castro, T de 467 
Catalano, M 337 
Cataldo, G B 436 496 
Cataudella, Q 304 425 
Catraneo, E i 76 
Caturelli, A 426 
Cavalla, F 507 

Cavallera, F 249 255 481 512 610 676 

691 

Cavalhn, S 400 613 614 615 
Cavasin, A 192 

Cayre, F 408 412 432 435 437 445 489 

492 504 552 
Cazzaniga, I 179 194 195 196 226 
Cazier, P 141 617 
Ceballos, E de 407 
Ceccopien, F 153 
Ceilher, R 378 399 611 
Celletti, M C 354 
Centeno, A 463 
Cererti, G 80 
Cerini, G 435 
Cerri, A 337 347 348 
Cervelh, A 696 
Cesaro, M 178 

Chadwick, H 73 162 165 200 293 297 

327 328 
Chadwick, N K 305 605 
Chadwick, O 467 617 
Chaffin, C E 701 
Chaffin, Y 255 
Chaix-Ruy, J 436 500 
Champoux, R 495 
Chapman, H J 564 
Chapman, J 164 
Charlet, J L 351 
Charlier, A 45 
Charlier, C 189 191 564 
Charmier, S 324 



Chase, A H 361 
Chastagnol, A 257 259 263 
Chateaubriand, F A de 671 
Chatillon, F 501 
Chatillon, J 82 

Chavasse, A 631 728 729 730 731 732 

746 

Chavoutier, L 271 

Chene, J 467 531 532 628 642 

Chevalier, I 512 

Chevaher, L 550 

Chienci, G 353 354 

Chiocchetta, P 436 

Chirat, H 463 

Chisholm, J H 580 

Cholodniak, M 681 

Chnst, W 670 

Christian, W A 500 

Christophe, P 629 

Christopher, J 443 

Ciappi, L 531 

Ciccarese, M P 469 471 

Cignelli, L 45 

Cilleruelo, L 423 443 444 445 447 471 

495 552 
Cipolla, C 164 
Cipnani, N 464 539 589 
Ctrac Estoparían, S i)4 
Orillo, P G 284 357 
Citterio, B 193 
Clancy, K 137 
Clark, M T 82 496 
Clarke, A K 367 368 
Clarke, Th E 541 
Claudel, Paul 265 
Claus, F 188 
Clausen, W 286 
Clemence, J 530 
Clement, F 378 
Clemente VIII, Papa 259 
Clercq, V C de 72 73 75 98 
Cleveland, R E 425 
Clover, F M 395 
Clodius, F 465 589 
Coccia, A 496 
Cochez, J 329 
Cock, M 370 
Codignani, C 337 
Codina, V 629 
Coebergh, C 7 16 732 
Cola, S 276 
Colafemmina, C 664 
Colbert, M C 417 
Coleiro, J 257 
Coleman-Norton, P R 36 
Collantes Lozano, J 103 104 
Colleran, J M 426 428 
Colhns, S T 305 34 1 342 
Colombas, G 37 
Colombet, F Z 645 
Colombo, S 304 327 336 337 339 429 
Coman, I 224 



// Autores modernos 



lil 



Combes, G 407 434 440 442 443 444 

445 448 473 478 550 678 
Comeau, M 417 472 
Comeliau, J 578 
Compagna, G 746 
Comparetti, D 304 322 
Conca 194 
Concetti 415 

Congar, Y M 517 535 536 

Conink, L de 247 588 

Connolly, R H 188 198 200 

Connolly, S 492 

Conroy, M C 701 

Constantinescu, A S 616 

Cooper-Marsdin, A C 615 

Coppa, G 178 191 194 200 201 202 203 

204 206 
Coppens, L 439 471 
Coppo, A 681 
Corassali, S 429 
Corbelhni, C 176 
Corbett, B 617 
Cordier, M 188 
Cordiglia, C J 174 
Cordovani, R 443 
Corgnali, D 698 699 
Corneanu, N 209 
Cormsh, C L 430 444 445 
Cornu, Y 317 373 
Corrigan, F 474 
Corsaro, F 354 370 386 
Corsini, E 597 
Corssen, P 215 
Corti, G 707 746 
Costa, A da J da 96 
Costa, C 432 

Costanza. S 305 350 354 361 361 
Coster, Ch C 354 
Cotogni, L 344 
Cotta, S 436 

Courcelle, P 36 52 82 175 178 181 182 
195 208 221 222 229 231 245 285 286 
306 312 313 322 353 354 355 357 362 
366 386 390 392 393 399 400 408 412 
433 436 437 552 560 603 605 609 611 
614 615 622 644 649 689 691 693 

Courtois, Ch 36 

Cousin, G 695 

Coustant, P 54 58 706 709 710 713 715 

716 718 719 
Coutourier, C 495 500 
Couture, L 634 
Covi, D 539 
Coxe, A C 474 
Coyle, J K 453 
Cracco Ruggini, L 169 176 
Cranz, F E 435 
Crecehus, W 478 
Cremaschi, G 194 
Crespm, R 536 538 
Cress, D A 408 
Crestan, L 313 



Cristian., L 530 605 606 607 613 615 
616 

Cnstilolc, R 194 195 196 
Crombruggt, C van 520 
Cross, F L 716 732 
Crou/el, H 56 176 222 256 270 287 296 
540 

Crovella, fc 75 700 

Crovmi, M 324 

Cruciani, F 476 

Cruz Pontes, J M da 288 

Cuesta, S 551 

Cuevas, E 426 

Cugim, A 337 

Cunill S 72 

Cummings, J T 288 

Cumoiu, F 213 221 

C unnmgham, J G 471 

CuniMiigham, M P 209 305 333 335 336 

H« (50 
C unt/. O 671 
Curru, H McL 389 
Cura, t 608 614 643 
Curmis, E R 384 
Custno, G 699 
Cushnun, R E 483 
Cusiikju 500 

Dahm, P 535 

Dahl, A 485 

Dale /ios, A 432 

Dalla ( osta, G B 707 747 

Dalli Molle, L 186 

Dalmau, J M 159 467 531 

Daly, I J 49 

D'Aniato, A 589 

Dando, M 375 403 

D'Angtlo, A M 424 425 

Danick, I 699 718 

Dan.cli, M L 194 195 

Danulou, J 36 236 237 314 436 

Daniels, D A 442 

Dassmann, h 176 

Dattrino, L 75 

Daudin, H 495 

Daur, K D 428 429 

Daussc, N 668 

Davids, J A 165 468 594 

Davics, J G 681 

Dawson, Ch 434 

Deanc, A H 436 

De Apoli, G 150 

De Capitani, F 501 

Deferran, M E 441 

Deferran, R J 197 198 199 200 203 204 

336 409 439 440 472 596 
Dekkers, E 191 231 289 390 474 564 

617 679 732 
Delamare, J 475 551 
Delarue, C 296 
Delastre, L A 325 
Delehaye, H 36 166 658 659 671 
Del Grande, C 428 



758 



Indices 



D Eha, S 37 325 
Delisle, L 326 397 
Della Volpe, G 552 
Dell'Oro, F 209 
Delrio, M A 389 

Del Ton, G 63 208 256 286 305 437 

703 

De Luca, G 443 
Deman, Th 193 453 531 
Demougeot, E 713 
Dempf, A 82 
Deneffe, A 744 
Deniau, F 273 
De Nicola, E 440 
Denis, A M 237 
Denis, H 745 
Denis Boulet, N B 328 
De Rosa, V 746 

De Rossi, G B 326 376 378 397 
Desch, W 408 
De Vrvo, A 180 
Devos, P 284 679 681 682 
Dexel, F 337 
Díaz, G 530 
Díaz de Ceno, F 436 
Díaz y Díaz, M C 338 684 685 
Di Capua, F 64 329 347 417 706 725 
735 

Dideberg, D 473 
Didier, J C 538 
Diehl, E 208 376 
Diekamp, F 618 

Diepen, H 325 515 694 696 745 
Diercks, G F 80 
Diench, J 164 

Diesner, H J 36 146 435 436 469 471 

597 603 
Dietnch, E 131 
Dietz, I 444 517 
Diggs, B J 423 
Di Giovanni, A 495 500 551 
Dihle, A 289 
Dinkler, E 136 141 581 
Dittburner, J 289 
Div)ak, J 432 451 470 
Di Zoppola, C 681 
Doblhofer, E 682 
Dobschurz, E von 329 
Dods, M 432 
Dodwell, H 306 

Dolger, F J 174 208 300 616 690 719 
Dollinger, I 161 668 
Dont, E 408 
Dome, H 237 

Doignon, J 44 45 49 56 57 58 63 150 
174 194 202 354 362 424 699 718 

Dold, A 633 672 

Dolle R 725 730 744 745 

Dombart, B 312 431 

Domínguez del Val, U 73 96 104 159 
318 433 552 628 674 678 731 

Donner, H 284 

Donnini, M 317 318 



Dorival, G 296 
Dossetti, G L 243 329 
Dossi, I 194 

Doutreleau 271 275 276 296 

Draseke, J 98 306 

Dressler, H 186 

Dreves, G M 207 208 304 385 

Dubarle, A M 530 

Ducci, M S 175 

Duchesne, L 327 630 697 

Duchrow, U 448 496 536 

Duckett, E S 304 

Duden, F H 167 174 

Dung, W 222 

Duff, J W 305 

Dufourcq, A 639 

Duhr, J 674 676 

Duinkerken, A van 424 

Du Manoir, H 725 

Dumas, A 258 

Dumm, D 289 

Dumortier, J 591 

Du Pin, L E 599 

Dupraz, L 608 

Durengues, A 98 

Du Roy, J B 513 551 

Du Roy, O 473 513 

Dutoit, A 424 

Dutripon, F P 260 

Duval, Y M 45 56 63 80 111 146 150 

178 243 256 275 276 280 282 287 289 
299 381 433 436 582 603 731 744 
Dyroff, A 424 425 

Eagan, M C 339 341 342 344 347 349 

351 445 
Ebbinghaus, E A E 131 
Eben, A 310 334 371 399 
Eborowicz, W 465 
Ederle, G 149 
Edling, E 164 
Eger, H 541 
Eggersdorfer, F X 428 
Eibl, H 535 
Eichenseer, C 477 
Eiikenboom, P C J 520 
Eizenhofer, L 745 
Eklund, S 248 
Elias de Tejada, F 596 
Ellees, M 436 
Ehzalde, M de 629 
Ellard, G 713 
Eller, M F 421 
Ellis, R 389 397 
Elter, A 671 
Eltester, W 600 
Emery, P Y 531 
Emmenegger, J E 44 
Emmi, B 725 
Endres, J A 643 
Engelbrecht, A 153 191 298 
Engelmann, U von 344 
Engels, J 496 



// Autores modernos 



759 



Eno, R B 137 146 
Ensslin, E 36 

Erasmo de Rotterdam 258 265 290 605 

Erbetta, M 704 

Erce, G 444 463 464 

Erdt, W 354 357 

Ermini, F 322 334 350 456 

Ernesti, K 443 

Ernetti, P M 618 

Ernout, A 681 

Escobar, N 537 

Esposito, A 357 

Esposito, M 661 

Esser. H H 565 

Esser, K 745 

Estal, J M del 134 432 447 540 
Est.enne, R 259 

Etaix, R 119 121 289 605 606 643 698 

699 

Etchegaray Cruz, A 443 
Et.enne, R 393 
Evans, C F 235 
Evans, E 440 
Evans, J M 381 

Evans, R F 257 560 564 566 568 569 
581 

Evely Wh.te, H G 332 
Ewald, M L 278 347 
Ewig, E 36 

Fabbn, P 3 32 
Fabbnni, F 597 

Fabre, P 352 353 355 357 361 364 655 

Fabricius, J A 365 395 396 398 399 

Faessler, F 730 

Faggin, G 485 690 

Fairweather, E R 538 

Faivre, A 330 

Falcidia Riggio, F 381 

Falconi, G 707 

Falgueras Salinas, 1 517 

Faller, O 167 194 196 197 198 199 200 

201 202 203 204 205 
Faraoni, V 747 
Farges, J 443 448 
Fargues, P 365 366 
Farner, K 36 647 
Fauther, D 606 
Faul, D 536 
Fausset, W Y 443 
Favara, G 535 551 
Favez, C 255 353 362 644 661 
Favre, R 44 
Fayiz, A 450 

Feder, A L 44 54 55 56 58 61 62 63 72 

111 686 
Feltoe, C L 681 7 30 
Ferguson, J 581 
Fernandez González, J 444 538 
Ferrabino, A 436 
Ferraiolo, A 435 
Ferrari, L 313 
Ferrari, L C 408 



Ferrari, M 176 336 
Ferrari, O 375 380 381 
Ferrato, A 327 
Ferreira, F A 96 
Ferretto, G 324 
Ferrini, M 436 
Ferron, J 136 

Ferrua, A 304 324 325 326 327 335 350 

355 731 
Festa, A 446 
Festugiere, A J 691 
Feuardent, F 694 695 
Feuriot, L 596 
Fevner, P A 137 
Ficke, A M 286 
Ficker, G 153 326 
Fierro, A 45 
Figgis, J M 434 
Figus, A 80 
Filippo da Cagliari 515 
Finaert, J [= G ) 417 427 456 457 458 

459 

Findley, W 450 451 

Fingerle, A 462 463 464 

Fink, G 596 597 

Fischer, Balduinus 478 

Fischer, Bonifatius 75 80 165 233 234 

241 260 261 479 560 607 608 636 662 

675 745 
Fischer, H 647 672 
Fischtr, J 649 
Flacius, M 656 
Flammini, F 80 
Flechter, G B A 361 
Fliche, A 36 725 
Floen, F 530 578 715 
Florez, E 675 
Florez, R 442 495 
Flury, P 318 362 
Forster, T 179 
Foley, R L 45 
Folgado Florez, S 537 
Folhet, G 63 429 447 471 47 3 541 
Fontaine, J 45 63 176 209 305 335 33 / 

338 339 362 629 659 660 
Forbes, C A 690 691 
Forget, J 589 
Forlin Patrucco, M 206 
Forster, A 461 
Forster, K 141 507 536 
Forstner, K 178 
Fortín, E L 436 486 495 
Fox, FE 581 
Fraipont, J 103 450 474 
Franceschini, E 194 681 
Franchi de Cavalien, P 136 327 
Frank, G 317 
Frank, H 201 
Frank, K S 289 447 629 
Fransen, I 290 296 
Franses, D 601 602 603 613 628 
Franzelm, J B 668 
Frasca, A 348 



760 



Indices 



Frassinetti, P 86 

Frede, H J 215 234 235 239 564 

Freixas, A 597 

Frend, W H C 137 354 

Freyer, J 408 

Fnberg, H F 435 

Fnck, R 434 

Friedlein, G 670 

Friednch, Ph 517 

Fríes, J 361 

Fnsone, A 397 

Froger, J 618 

Frost, M 227 

Frua, P 517 

Frutaz, A P 376 378 

Frutos Cortes, E 496 

Fuchs, H 208 425 433 

Fuertes, M 432 

Fueyo, A del 476 

Fuhrmann, H 613 

Fuhrmann, M 339 

Funaioh, G 393 

Fusi Pecci, P 418 

Gabel, W 491 
Gage, J 313 
Gaggia, G 156 
Gagliardi, D 305 
Gagny, J de 378 398 399 
Gaidioz, J 642 731 
Ga.ffier, B de 45 137 165 686 
Gailey, J H 263 
Gaillard, J 538 746 
Galama, A 366 
Galán, L 466 515 
Galdi, M 389 
Galeani, P 434 
Gahndo, P 334 
Gallagher, D A e I J 453 
Gallandi, A 312 389 594 596 632 656 

662 675 
Gallay, J 47 3 
Gallesio, F 700 
Galh, R 731 
Gallo, G 402 
Calmes, L 104 

Galuer, P 45 52 329 501 538 745 
Gamber, K 61 201 213 223 224 225 226 

227 363 633 703 
Gamber, S 381 
Gambmo, N 589 
Gams, B 683 

Gamurnni, G F 60 679 680 

Gandolfo, E 472 

Ganss, G E 700 

Gantoy, R 642 

García, F 444 450 

García, R 718 

García Centeno, J 537 

García de la Fuente, O 286 

García Goldaraz, C 683 

García Montano, G 551 552 

García Nuno, A 550 



García Ochoa, H 531 
García Villada, Z 165 672 
Gardner, R 671 
Gardeil, A 552 
Ganglio, A 60 189 
Garitte, G 242 

Garnier, J 562 566 583 588 599 
Garrido Bonano, M 191 730 
Garrigou Lagrange, R 531 
Garvey, M P 423 
Gaselee, S 304 
Gastaldi, N J 60 
Gastaldo, M 635 638 
Gaudel, A 222 
Gaudemet, J 36 706 
Gavigan, J J 448 541 552 
Gazet, A 617 618 620 622 
Gebhardt, H 713 
Geerlings, H J 430 
Geerlings, W 516 
Geerard, M 245 
Geffcken, J 365 412 
Geiger, A J 464 
Geisau, H von 398 
Gelsomino, R 350 672 
Gennaro, S 366 375 377 
Gentrii, D 423 424 425 426 427 428 
432 

Gentili, G 296 
Georgi, H 746 
Gerosa, P 437 
Gerven, J van 496 
Gesino, M 597 
Gessel, W 539 
Gessner, J M 366 
Getzeny, H 706 
Geyer, P 671 679 680 
Ghedini, G 208 
Ghellinck, J de 421 
Gherardini, B 540 
G herró, S 137 
Gheyn, J van den 386 
Giacchero, M 186 
Giacinto Gariboldi, C 607 
Gialdini, G 552 
Giamberardini, G 44 
Giannini, G 492 
Giavmi, G 175 
Gibb, J 472 

Gibson, ECS 618 620 622 
Gillet, R 500 
Gdligan, T F 425 

Gilson, E 432 434 489 491 492 500 504 
536 

Gimborn, T 44 
Gingras, G E 681 682 
Giorgi, C 432 
Giorgianni, V 435 
Girardet, K M 73 80 137 
Girod, R 122 239 
Girolamo da Prato 656 
Guillan, J B C 150 
Giustiniani, A 677 



// Autores modernos 761 



Gladysz, K B 386 
Glaesener, H 179 
Glaser, P P 98 
Globus, L 668 
Glorie, F 258 275 286 
Glorieux, P 631 696 697 
Glover, T G 366 
Gluck, A 155 
Gluschke, V 703 746 
Gmelin, U 706 

Gnilka, C 256 337 338 343 344 347 

Godel, R 286 

Godet, P 75 

Goller, E 709 713 

Gorgemanns, H 296 

Gotte, J 434 

Goffinet, E 45 60 

Golda, A 146 

Goldast, M 662 

Goldbacher, A 368 431 439 458 462 470 
471 

Goldsmidth, R C 355 
Golinski, D 628 
González, E 510 
González, F A 713 
González, R 405 
González, S 159 675 676 
González Haba, M 682 
González Quevedo, J 504 
Goodspeed, E J 312 
Goosen, A B J M 165 
Goossens, N 342 

Gorce, D 181 183 189 256 354 474 

Gordini, G D 174 709 

Gon, F 88 

Gorla, P 174 415 

Gorman, M M 449 

Gottardi, G 268 

Gottlieb, G 175 

Gover, R M 595 

Gozzo, S 276 

Grabar, A 37 

Grabowski, S J 473 492 536 
Granata, A 731 
Grasmuck, EL 137 
Grasso, D 443 
Grasso, N 338 342 
Gravina, G 443 
Grazioli, A 174 
Green, M R 714 
Green, R P H 362 
Green, W B 501 

Green, W M 423 424 427 429 447 

Greenslade, S 206 

Gregoire, J F 645 

Gregoire, H 313 

Gregoire, R 277 289 

Grelot, P 222 

Greshake, G 531 554 561 578 581 
Gnbomont, J 260 266 293 294 659 
Gnffe, E 327 328 393 399 400 613 615 
616 630 631 632 644 648 649 659 667 
669 671 706 709 710 713 715 



Grilli, A 552 

Grillmeier, A 692 693 718 745 
Gnsart, A 267 

Grosjean, P 563 614 661 718 
Gross, J 530 

Grossi, V 530 556 573 582 
Gruber, A 610 
Gruber, A 158 
Grundel, R 284 
Grutzmacher, G 173 255 
Grumel, V 174 657 707 
Grundi, B 695 
Grynaeus, S 675 
Gryphe, S 401 601 
Gryson, R 175 201 
Guardini, R 408 412 
Gudeman, A 422 
Gunther, O 106 730 
Guerard, L 389 
Guignebert, C 332 
Guillaume, A 745 

Guillen,; 336 339 341 342 344 347 349 

351 732 
Guilloux, P 415 
Gundlach, W 730 
Gunermann, H H 425 
Gussen, P J G 61 
Gutenberg, J 259 
Guy, J C 432 616 618 
Guzzo, A 423 428 582 

Haacke, W 730 
Haarhoff, T 304 
Habitzky, A 443 477 
Hackstaff, L H 427 
Haddan, A W 441 

Hadot, P 82 85 86 88 91 181 182 188 

191 245 423 486 513 688 691 
Hanng, N M 538 
Haffner, F 131 
Hagan, W M 82 
Hagenbuckle, O 636 
Hagendahl, H 36 259 286 
Hager, F P 486 
Hagemann, W 288 
Hahn, A 106 
Hahn, T 141 
Haider, F 496 
Haigt, R D 582 
Halliwell, W J 731 

Halm, C 479 645 647 649 650 657 659 

660 661 690 
Halporn, J W 63 
Hamblenne, P 256 
Hamilton, R W 672 
Hamman, A G 36 186 199 560 597 644 
Hammond, C P 292 296 
Hand, T A 446 551 
Handler, G 174 
Hanley, S M 334 
Hanna, R 344 
Hansen, G C 704 
Hanson, R P C 744 



762 



Indices 



Hanssens, J M 117 
Hansson, H 317 318 
Hantsch, H 628 
Hardy, R P 473 
Haringen, J H van 174 
Harl, M 295 296 

Harnack, A von 215 371 373 374 409 

421 611 612 639 693 
Harper, J 629 
Harnngton, D J 237 
Harns, R R 339 
Harrison, O 732 
Hartberger, M 164 165 
Hartel, W 80 354 358 363 364 373 375 

376 400 403 639 
Hartmann, C 541 
Hartmann, N 551 
Hartmann, R 671 
Hasenhor, G 432 
Haslehurst, R S T 561 
Hass, W 371 373 374 375 
Hassel, D J 441 510 
Hauck, A 353 
Hauler, E 155 
Haupt, M 235 398 
Haureau 649 
Haussleiter 104 277 
Havercamp, S 595 596 
Haverfield, F 389 
Havet, J 632 
Havet, L 364 389 
Hazelton, R 550 
Healey, J 432 
Hebgin, S 474 
Heck, E 314 
Heer 308 
Heerinckx, J 444 
Hefele, K J 580 
Heggelbacher, O 222 701 
Heimann, D F 281 286 
Held, M 703 

Helm, R 365 366 634 636 637 
Helou, J 473 
Hench, L 344 

Hendnkx, E 284 434 441 536 552 
Henggeler, R 608 
Hennetke, E 96 
Henry, P 85 
Hensellek, W 417 418 
Hensen, P J 677 
Heraeus, W 681 
Herbert 656 
Hermann, J P 344 
Hernández Martin, J F 288 
Herrera Benes, A 424 
Herrero Llórente, V J 305 681 
Herrmann, L 197 308 312 313 
Herval, R 671 
Herve de l'Incarnation 745 
Herzog, R 164 306 318 322 337 381 
387 

Hesbert, R 540 
Hessen, J 491 



Heuten, G 690 

Heurtley, C A 663 

Hey, O 373 

Heylen, F 153 705 

Hidalgo, J 435 

Hilberg, I 283 

Hill, E 442 448 

Hillgarth, J 684 

Hiltbrunner, O 193 248 

Hinschius 629 

Hippel, E 434 

Hitchcock, F R M 198 389 

Hoare, F R 409 

Hoberg, G 235 

Hocedez, E 538 

Hoch, A 616 

Hok, G 550 

Hoelle, P C 278 

Hoeppfner, A 324 

Hoffmann, A 471 

Hoffmann, E 431 

Hofmann, F 47) 517 535 536 725 746 

Hoheisel, K 691 

Hohenhole, C 217 218 

Holl, A 451 

Holl, K 419 

Holland-Smith, J 37 

Holman, M J 417 

Holmes, P 461 462 463 464 466 467 

Holste, R 296 

Holstein, H 434 536 

Holte, R 507 

Honigmann, E 591 

Homngs, B 539 

Honselmann, K 606 618 

Hoppenbrouwers, H 242 309 313 

Horn, C V von 435 

Horney, H H 381 

Hornstein, H 428 

Hosius, C 726 

Hospital, B 409 

Hoste, A 698 704 

Hoven, R 213 

Hovmgh, P F 378 380 381 

Howorth, H H 329 

Hntzen, J H 259 

Hubaux, J 436 541 

Hudon, G 746 

Hudson-Williams, A 305 337 362 381 

389 

Hubner, W 150 
Huegelmeyer, C T 446 636 
Humer, A 361 

Humer, J 315 317 321 322 385 

Humpfner, W 446 

Hunermann, H 538 

Huftier, M 473 484 496 551 

Huglo, M 243 298 

Hugo, J J 539 

Huhn, J 182 186 

Huismann, H 471 

Hultgren, G 550 

Humeau, G 474 478 



// Autores modernos 



Hunt, E D 256 731 
Hurst, D 276 
Husson, P 269 
Huyg, A 7 30 

Hylten, P 656 657 659 660 

lammarrone, G 495 
lanelli, M 649 
Ignace, J C 649 

Ihm, M 180 183 192 326 366 295 

lodice, S 451 

Innes, J 472 

Isichei, E A 649 

Istace, G 448 

Izarny, R d' 195 

Jackson, B D 478 
Jacobs, A D 45 
Jacobs, J W 45 
Jacquin, M 642 
Jager, A 434 
Jager, F 361 
Jantsch, J 222 581 
Jaftee, J 442 
Jalics, F 629 
Jalland, T 725 
Janich, P 501 
Janini, J 709 732 

Jannacone, S 256 281 286 325 334 470 
603 

Jansemo, Cornelio 590 
Janssen, O 366 646 
Janssens, L 539 
januel, H 150 
Jasinski, M 332 
Jaspers, K 486 
Jaspert, B 693 
Jaubert, A 296 
Jauss, H R 344 
Jay, P 256 288 
Jedm, H 36 
Jeep, L 366 
Jenkins, C 471 703 
Jepson, J J 450 
Jerg, E 707 

Jess, W G von 484 501 
Jiménez Delgado J 318 731 
Joannou, P P 707 
Jodice, V 353 
Johannesson, R 551 
Johanny, R 175 
Johnston, C 393 

Jolivet, R 423 424 453 454 455 485 486 

501 504 
Joñas, H 582 
Joner, C P 286 
Jones, A H M 36 37 
Jones, Ch W 670 
Josi, E 327 
Jossua, J P 520 744 
Jouai, L 332 
Jourjon, M 174 455 
Juhcher, A 75 156 234 588 663 



Jurgens, H 407 

Jugie, M 725 

Julhan, C 649 658 659 

Jungandreas, W 386 

Jungmann, J A 82 227 

Junod-Ammerbauer, H 362 

Jurdin, R 726 

Jurent, PC 153 

Juret 321 375 

Juvanon du Vachat, P 80 

Kahler, E 227 691 

Kalin, B 504 

Kaiser, C B 50 

Kaiser, H J 501 

Kalb, A 431 

Kalkmann, R G 603 

Kamer, S A 437 

Kaminiek, R 644 

Kamlah, W 434 535 

Kamecka, M S 173 

Kannengiesser, C 44 45 57 82 475 

Kappelmacher, A 603 

Kar, A van 620 

Karpp, H 296 

Karrer, O 412 

Karrer, S 597 

Kartshoke, D 306 

Katscher, R 344 

Kattenbusch, F 614 

Katwijk, A F von 312 

Kauer, R 158 610 

Kauffmann, F 113 117 121 122 

Kavanagh, D J 423 450 476 

Kayser, H 696 

Keenan, M E 471 

Kegley, C W 551 

Kehnscherper, E 435 

Keil, H 478 

Kellner, J B 179 181 

Kelly, J N D 255 299 

Kelly, T A 203 

Kemmer, A 628 

Kenii, K 453 

Kerstan, L 672 

Keseling, P 442 445 453 

Kevane, E 412 448 

Keyes, G L 436 

Kievits, H H 317 

Kim, H 237 

Kinder, E 536 

King, J R 456 457 458 

King, N Q 325 

Kinnavey, R 44 

Kirmer, I 561 567 

Kirsch, J P 351 

Kiss, A G 435 

Kissling, W 746 

Kalros, R M 597 

Klauser, T 222 

Klein, M 178 

Klein, R 56 173 205 206 348 
Klinkenberg, H M 536 725 



Indices 



Kloeters, G 259 

Klopsch, P 305 

Klostermann, E 267 268 

Knacksteot, J 327 

Knappe, K C 155 

Knappitsch, A 317 

Knauer, N G 408 

Knoll, P 407 421 423 424 

Koch, H 104 153 213 565 581 663 668 

703 
Koch, J 366 
Kochs, E 461 
Kock, E A 131 
Konig, F 746 
Koep, E 746 
Koetschau, P 295 
Kotting, B 36 672 707 
Kohlhund, K 618 620 622 
Koikulides, K 681 
Kolon, B 613 
Koopmans, J H 471 573 
Kopp, S 461 466 467 
Kornprobst, J 362 
Kornyljak, P V 538 
Kosters, L 435 
Kozik, I S 278 
Krabbe, K C 568 636 
Kraft, B 178 
Kraft, H 72 73 
Krappe, A H 381 
Kraus, P L 361 
Krautheimer, R 719 
Krebs, E 405 415 
Kremer, J 520 
Krestan, L 373 
Knschker, E 272 
Kroll, M J 337 
Kroll, W 690 
Kroon, M de 481 
Krueger, A F 520 
Kruger, G 80 334 398 405 443 600 
Krumer, A 747 

Krasch, B 608 609 632 670 730 
Kubicki, W 432 
Kubitschek, W 671 
Kudhen, F 350 
Kubler, B 704 

Kunstle, K 106 164 334 614 683 685 
686 

Kunzle, P 327 350 
Kuhnmuench, O J 304 386 
Kuijper, D 373 
Kunzeimann, A 476 
Kurfess, A 237 334 357 705 
Kusch, H 408 

La Barre, L de 695 

Labbe, P 683 

La Bigne, M de 375 

La Bonnardiere, A M 256 442 466 472 

474 535 539 
Labourt, J 284 697 
La Bnere, Y de 434 



Labnolle, P de 177 193 306 312 332 357 

407 408 425 426 433 663 
Lacroix, B 597 
Lacy, J A 173 
Ladana, L F 50 60 
Ladino, R 703 
Ladner, G 36 
Ladomerszky, N 539 
Lafaurie, J 603 
La Fontaine, P H 329 709 
Lagarde, P A de 22 258 267 268 274 
Lagarngue, G 645 647 649 650 
Lagrange, M J 215 322 421 
Lahargou, P 389 
Laistner, M L W 222 
Lamacchia, R 322 
Lamben, A 374 676 679 
Lamben, B 259 283 
Lambot, C 456 470 475 476 478 481 

603 

Lamirande, E 405 432 5 17 536 

Lamotte, J 432 

Lampe, G 656 

Lampey, E 500 

Lana, I 334 

Lanata, G 278 279 

Lancel, S 136 137 458 

Landsberg, L 408 

Lang, A 732 

Lagaña, F 317 

Lange, D 433 436 

Langgartner, G 73 707 725 

Langlois, P 332 

Lameros, M 435 455 463 

Lanzoni, F 376 377 

Laporte, J 659 

Lapotre, A 374 676 

Lardet, P 282 

Largent, A 173 

Lari, O 620 

Lassandro, D 637 

Latouche, R 36 

La Tullaye, J de 462 463 

Laugier, J 628 

Lauras, A 434 725 726 744 

Laurita, L 289 

Lavarenne, M 205 335 337 339 341 342 

344 347 349 351 
Lavendm, Jean de 620 
Lavertujon, A 657 
Lawler, T C 284 330 476 
Lawson, A C 676 
Lazzati, G 177 200 206 304 
Leanza, S 690 
Lebeau, J 649 
Lebeuf, J 671 
Le Blond, J M 408 412 
Le Bonmec, H 348 
Lebourher, J 467 531 
Lebreton, J 512 

Le Brun des Marettes, J B 354 602 635 
Lechner, O 500 
Lecler, J 649 



II Autores modernos 



765 



Leclercq, H 164 304 324 326 329 353 

377 378 393 581 672 
Leclercq, J 242 296 297 725 
Lecorgier, G 539 
Lecuyer, J 288 520 718 
Lee, G N 313 
Leeb, H 189 

Leeming, B 215 222 538 571 

Le Fevre, N 54 

Lefevre, Y 288 

Lefort, L T 272 

Lehaut, A 541 

Lehmann, J 647 

Leisegang, H 434 

Leiay, R 306 334 

Le Landais, M 472 474 

Lemarie, J 697 698 699 

Lenicque, P 495 

León XIII, Papa 419 

Leoner, J M 444 540 

Lepelley, C 725 744 

Lepper, J de 481 

Lepinsky, A 355 

Lepka, A 589 600 

Leonardj, C 629 644 

Leroy, J 629 

Lesousky, M A 467 

Lesne, E 647 

Letter, P de 636 637 638 

Letuna, P de 436 

Lewalter, E 541 

Lezius, F 164 

L'Huillier, A 156 

Lidman, S 432 

Liebaert, J 80 745 

Liebeschutz, W 578 582 

Lienard, E 705 

Lienhard, J T 75 354 362 

Lietzmann, H 304 471 725 

Lippold, A 113 256 325 596 597 603 

Lipsms, RA 151 

Llorca, B 73 

Lo Bue, F 140 

Locher, A 82 85 88 

Lods, M 541 669 

Loebe, R 202 

Loffler, P 49 

Lofstedt, B 149 150 

Lofstedt, E 150 215 248 681 

Lohrer, M 483 484 513 

Low, G 732 

Lof, L van der 111 141 340 421 440 443 

539 650 
Logi, E 284 474 476 
Lohse, B 436 542 
Loi, V 476 
Lombardi, F V 428 
Lombardo, G 439 
Lo Menzo Rapisarda, G 206 
Lomiento, G 269 
Lommatzsch, E 303 
Longobardo, L 50 
Longpre, A 318 373 393 



i Loofs, F 72 573 581 694 696 
López, E 461 467 
López Caneda, R 165 
Lo Porto, F G 334 
Lorenz, R 405 433 531 541 642 707 
Lorenzoni, A 672 
Lorie, T T 242 
Lortz, J 668 
Lot, F 36 395 
Loth, J 386 
Lowe, E A 632 672 
Loyen, A 395 396 649 659 
Lubac, H de 296 427 
Lucas de San Juan de la Cruz 334 
Lucas, J R 582 
Lucassen, L H 282 
Lucchesi, E 177 206 
Lucchesi, G 703 
Ludwig, E 312 
Luelfing, H 386 
Lutcke, K H 426 
Lmselh, B 390 669 
Lumpe, A 199 709 
Lundstrom, S 245 
Luongo, G 408 
Luque, V 425 
Lutz, G 60 
Luveley, E 745 
Lyonnet, S 288 530 

Maassen, F 715 
Macali, L 501 
McAuliffe, C 159 
McCallm, J A 433 
Maccarrone, M 222 693 706 
McClure, M L 681 
McDermott, J M 45 
McDonald, A D 386 
McDonald, M F 430 445 
McDonald, J 709 713 
McGann, M J 661 
McGlynn, R H 703 
McGovern, L J 746 
McGrade, A S 747 
McGuire, M 185 202 
Macholz, W 334 
McHugh, J F 44 

McHugh, M P 181 182 183 184 401 

402 

Macias García, M 165 
Maclnnery, H 676 
McKenna, S 49 441 
McMahon, J J 426 
MacMullen, R G 476 
McQuade, J 444 
McQueen, D J 496 629 
Madec, G 82 175 202 423 427 428 434 
516 

Madoz, J 96 165 561 609 610 628 663 

667 668 675 676 687 
Madurini, G 473 
Maenchen-Helfen, O 701 
Maes, B 175 



766 



Indices 



Maestre Yenes, M A H 350 
Maffei, Scipione 58 116 
Magazzu, C 333 344 
Magne, J 731 
Mahoney, A 337 

Mai, A card 120 122 123 124 380 478 

481 612 685 
Maier, J L 631 
Maigret, F 333 353 
Malchiodi, G 713 
Malingrey, A M 591 
Mallardo, D 354 
Maiunowicz, L 44 174 
Malunowiczowna, L 146 
Mamone, G 206 

Mandouze, A 408 415 437 552 649 

Manfredini, T 489 

Manganaro, G 397 398 

Mangeant, L U 635 

Mangenot, E 213 565 602 

Mamtius, M 347 365 641 

Mann, M E 44 

Mannelh, G 351 

Manmx, M D 204 

Mannucci, U 412 

Manrique, A 446 

Mantón, G R 386 

Mará, J A 175 

Mará, M G JS5 

Marcehc, J J 175 

Marcello, P M 80 

Marchesi, C 304 349 

Marchi, G P 150 

Marchioro, R 201 

Marcocchi, M 284 

Marechal, J 552 

Margene, B de 513 

Mariani, U 417 437 

Mane, J 745 

Marín, D 354 

Marín, M 2~ 7 6 

Manner, S 313 338 

Manoni, G 681 

Mariotti, G M 155 

Manque, J M F 73 318 325 334 374 

677 687 
Manucci, T 474 730 
Markiewicz, P 446 
Marks, J H 287 
Markus, R A 433 436 496 
Marmorstein, A 612 
Marot, H 325 706 707 
Marotta, E 201 647 
Marrou, H I 36 291 302 415 428 436 

478 479 485 500 573 589 597 615 617 
Marschall, W 582 707 715 716 
Marsiglio, R 191 472 
Marsili, S 618 628 
Martene, E 370 612 
Marti, F 685 
Marti, P 582 
Martianay, J 258 290 
Maruja, E 337 



Martimort, A G 36 
Martin, G 366 

Martin, Josef 165 304 306 308 310 312 

313 331 332 333 369 445 447 674 
Martin, Jules 507 
Martin, L C 607 
Martin, Ph 361 
Martin R 432 
Martin, V 36 725 

Martín Pérez, B 447 449 451 473 474 

Martindale, J R 37 

Martinetto, G 556 567 571 

Martínez, A 495 

Martínez, M 159 

Martínez, Manuel 428 

Martínez Fazio, L M 725 

Martínez Gazquez, J 354 

Martínez Pastor, M 294 

Martínez Sierra, A 45 111 159 

Martim, C 213 215 216 217 218 562 

Martini, G 693 

Martino, P 332 

Martins, D D 597 

Martins, M 676 

Martroye, M F 718 

Marucchi, O 324 327 

Marx, F 151 153 155 

Marzi, G 427 

Aíarzioni, C 429 

Marzullo, A 425 

Masai, F 486 597 617 

Mascia, G 513 

Masnovo, A 491 

Masón, A J 304 

Mateos, J 629 681 

Mathon, G 412 

Matt, G 175 

Mattei Cesaroh, L 235 

Matthews, J F 256 398 

Matzkow, W 234 

Maur, H auf der 189 

Mausbach, J 507 

Maxsein, A 444 445 46l 463 489 

Mayer, A 645 

Mayer, C P 448 496 

Mayer, F G 437 

Mayer Baer, K 428 

Mayor, J E B 373 

Mayr, F 746 

Mayr, P T 386 

Mazal, O 237 

Mazieres, J P 206 

Mazorra, E 104 

Mazzanno, S 36 37 171 172 314 348 365 

366 397 398 
Mazzeo, P 501 
Mazzini, 1 682 
Meagher, L 430 445 
Medico, G 707 747 
Medina Pérez, F 194 
Meer, F van der 419 
Meershoek, G Q A 286 
Mehat, A 296 



// Autores modernos 



767 



Mehlmann, J 631 

Meijer, L C 682 

Meister, R 672 

Melardi, A 344 

Melchior a Sancta Mana 745 

Melchiorre, V 496 

Mellet, M 441 473 552 

Melh, R 435 

Memoli, A F 286 293 

Menager, A 616 628 

Menasce, P J de 412 

Mencucci, A 354 361 363 364 

Menendez Pelayo, M 686 

Mengarelli, A 582 

Mengts, C 336 

Menna, P 362 639 

Meo, M S 709 

Meo, O 408 

Mercati, G card 164 208 216 217 317 

326 590 
Merino, L 462 
Merm, H D 336 386 
Merk, A 80 
Merkel, H 452 
Merkle, S 616 
Merlin, N 552 
Merlo, F 293 294 
Mersth, E 535 
Mesa, C E 725 

Meslin, M 44 111 112 113 114 122 123 
124 167 170 237 239 589 630 663 

Messenger, H K 645 

Messenger, R E 334 

Metzger, M D 381 

Meulenbroek, B L 417 422 

Me>er, G 336 

Meyer, H 552 

Meyer, W 361 386 

Mían, F 682 

Michalcik, F 704 

Michalski, M 213 581 

Michel, A 325 611 

Michel, K 373 374 

Michels, T 149 535 

Michel, E J , ir 344 

Mierow, C C 255 279 284 

Miguel, P 629 

Mikat, P 746 

Milam, C 680 682 

Millar, F X 435 

Miller, F L 507 

Miller, M W 556 573 

Minuti, R 191 278 472 474 

Mirbt, C 706 

Misch, G 393 

Mitterer, S 440 443 447 

Modrzejeroski, J 424 428 

Moennich, C W 659 

Mohlberg, L C 633 

Mohrmann, C 27 190 199 200 201 208 
248 302 305 332 417 476 541 682 

Moingt, J 50 441 

Molina, M A 423 



Momigliano, A 36 597 
Mommert, C 6^1 

Mommsen, Th 217 298 397 398 633 638 
670 

Mommsen, T E 468 597 
Monachesi, M 696 

Monachino, V 175 709 713 715 719 725 

747 

Monceaux, P 137 164 400 412 434 455 

471 552 659 661 
Moneta Cagho, E 174 
Monnot, P 432 

Montanan, P 421 425 427 441 
Montauzan, G de 605 
Montcheuil, Y de 465 589 
Montefiore, H 657 659 
Montes Moreira, A 97 
Monteverde, J 681 
Montfaucon, B de 118 618 
Montgomery, W 407 
Monti, S 395 
Monti, U 312 339 
Montini, G B 174 
Moon, A A 455 
Moral, T 61 1 
Moran, C 539 

Moran.J 423 432 513 517 532 538 550 

Morawski, K 337 

Moreau, J 501 

Moreau, L 409 

Moreau, M 47 1 

Morel, B 622 631 

Morel, Ch 471 551 

Morel, F 370 374 397 

Morelli, C 361 363 369 398 

Morelh, I 355 

Morera Rubio, M 663 

Moreschini, C 197 

Moretti, A 707 

Moretus, H 184 

Morgan, R 175 

Moncca, U 72 353 369 389 397 398 411 
552 649 693 696 700 702 701 725 

Monck, D 463 464 

Morra, G 74 99 104 121 158 162 16) 
164 165 198 200 211 213 218 221 226 
227 258 271 274 277 278 452 470 4/1 
475 476 479 481 560 561 566 56/ IH'J 
590 601 602 610 632 637 618 646 64/ 
675 676 683 684 685 686 689 690 694 
695 696 

Monno, C 175 

Monson, S 325 

Morra, G 437 

Morris, J 37 560 561 567 5/M 
Morris, R E 664 
Moschetti, A M 424 
Mountain, W J 441 479 661 
Mourant, J A 423 426 
Mouret, F 655 
Moussy, C 392 393 
Moxon, R S 663 
Mozeris, D 745 



768 



Indices 



Muckle, J T 193 

Muenter, F 690 

Muhlenberg, E 424 

Muhlsteiger, J 225 

Mulder, W J M 434 

Muldowney, M S 417 442 447 476 

Muller, A 535 690 

Muller, F S 517 

Muller, G 470 

Muller, K 535 563 

Muller, L 371 

Muller, M 312 

Muller, M.chael 539 

Muller, M M 409 731 

Muller, W H P 425 

Mundle, W 211 213 215 

Mundo, A 674 675 676 677 

Munier, C 630 

Munke, B 615 

Munz, P 628 

Muñoz Alonso, A 432 495 

Muñoz Vega, P 412, 552 

Mura, A 428 443 

Muraton, L A de 354 363 675 

Murphy, F X 60 292 354 374 676 746 

Muscolmo, L 473 

Musset, L 671 

Mmzenhecher, A 4iS 441 450 699 700 
Muys, A P 357 
Myers, J H 473 
Myers, W N 63 
Myres, J N L 578 

Naldini, M 403 404 
Nardi, B 428 443 
Nardo, D 393 
Nash, E 146 

Nat, P G van der 305 318 

Nautin, P 86 111 118 122 156 238 239 

252 256 268 269 282 284 286 287 289 
294 

Nazano de Santa Teresa 433 
Nazzaro, A V 178 328 
Nebreda, E 405 
Nedoncelle, M 412 512 
Negri, G C 443 
Nellesen, E 236 564 
Neno, A 429 453 
Nen, B 424 451 
Nesi, E 356 
Nestler, H 317 386 
Neveut, E 538 582 
Newman, A H 453 455 
Newman, H card 668 
Nichols, S G 682 
Nicolae, G A 225 
Nicolás de Cusa 633 
Nicolás, M J 745 
Nicolella, R 681 

Niederhuber, E J 178 191 192 194 199 

204 

Niehbur, B G 365 394 
Nikolash, F 520 



Nock, A D 603 

Norregaard, J 412 

Nohe, A 189 235 

Nolte, V 471 

Noonan, J T 540 

Norberg, D 209 305 456 

Norcock, C R 156 

Nons, E card 401 581 590 667 

Norton, M A 318 325 

Novak, M da G 681 

Novan, G 193 

Nozik, 1 S 289 

Ntedika, J 541 542 

Nutrimento, L 423 

Nygren, A 550 

Nygren, G 531 

O ates, W J 453 455 

Oberti Sobrero, M 175 

O'Connell, R J 408 427 486 495 

O'Connor, W 663 667 669 

Odoardi, G 201 

O'Donnell, J R 637 

Oennerfors 149 

Oepke, A 535 684 

Ogara, F 351 

Oggioni, E 483 

Oggioni, G 44} 444 4$} 539 

O'Grady, J F 433 

Ohly, F 551 693 

Olaios, Th 395 396 

Olivar, A 702 703 

Olivetti, A 322 

Ohvier, C 259 

Olphe Galhard, M 552 616 628 
O Meara, J J 408 412 422 423 
Ongaro, S 475 
Oost, S 1 395 

Opelt, 1 80 280 286 289 314 318 320 
322 338 350 387 397 408 607 608 644 
689 691 

Orabona, L 193 

Orbe, A 165 191 

Orbe, R 539 

O'Reilly, M V 477 

Oreion Calvo, A 317 

Orella, J L 165 

Orlandi, A 150 

Oroz Reta, J 408 415 417 423 433 437 

443 448 725 747 
Ortega Muñoz, J F 433 
O'Sullivan, J F 645 
Oteo, J 444 445 
Outler, A C 440 
Overbeck, M 137 

Pablo VI, Papa 419 
Packard, D W 150 
Padovani, U A 432 4.36 437 
Paes Leme, O 432 
Paganotro, E 704 
Pagliaro, A 681 
Paíssac, H 515 



// Autores modernos 



769 



Paladini, M D 455 
Palanca, L 150 

Palanque, J R 36 168 169 171 173 174 
178 179 180 181 182 183 184 186 188 
192 

Palestra, A 202 
Palla, R 318 338 
Palmero Ramos, R 537 
Palmien, M 444 446 
Palmien, P 495 
Paluszak, A B 417 
Pannarz 258 
Paolucci, H 440 
Papini, G 415 

Paredi, A 166 167 174 175 256 
Parker, T 536 
Parodi DArenzano, B 174 
Paronetto, V 334 350 415 471 
Parsons, W 471 

Pasca), C 339 347 381 389 403 
Pascual, J A 746 
Pascual Torro, J 335 
Paschke, F 299 
Paschoud, F 36 257 649 
Pasini, A 703 
Pasquetto, S 175 
Pastens, E 178 

Pastormo, A 332 393 669 690 

Patane, L R 428 

Pat.n, W A 223 

Patoprsty, M 432 

Pattist, M J 332 

Pauly, F 600 645 646 647 649 

Pavan, M 257 

Pavan, V 284 

Pedersen, J 453 

Pedraz, J 337 

Peebles, B M 334 440 

Pegón, J 429 430 439 

Pegueroles, J 436 449 501 531 

Peiper, R 332 370 373 375 376 

Pelikan, J 450 

Pelland, G 449 540 

Pelland, l 642 

Pellegr.no, M card 63 173 339 350 365 
408 409 417 455 471 517 536 603 644 
646 648 699 700 732 745 746 

Pelloux, L 501 

Penna, A 288 325 452 

Peñamana de Llano, A 45 57 557 

Pepin, J 178 433 449 478 495 496 

Perago, F 589 

Pergamo, B 483 

Peretto, M 404 

Pérez de Toledo, A 350 

Pérez de Urbel, J 165 676 684 

Pen, V 325 

Pencoli Ridolfini, F S 659 

Perl, C J 407 421 424 425 426 427 428 

429 430 432 435 438 443 449 453 
Perler, O 150 200 208 414 415 422 550 
Pernoud, R y M 255 
Perret, J 309 313 474 



Pertusi, A 197 199 
Pesce, D 434 
Pestalozza, V 174 
Peters, F J 703 
Peters, J 539 
Peters, M 412 
Peterson, E 36 435 
Petit, F 200 
Petre, H 681 

Petschemg, M 188 189 399 456 457 458 

459 618 619 620 622 
Peultier 260 

Pfligersdorfer, G 408 423 

Philippp, M 355 

Phihppart, G 150 

Ptuhppson, R 422 

Philips, G 501 515 

Photiades, P 213 

Pianezzolla, E 339 

Piault, B 571 581 

Piccari, T M 732 

Piccolo, G 175 181 

Pichery, E 618 620 622, 628 

Pichón, R 361 

Pickman, E 580 

Picone, G 398 

Piemontese, F 504 

Pietrangeíi, C 377 

Pietn, Ch 255 325 330 355 707 

Piganiol, A 36 

Pighi, G B 150 208 304 305 337 
Piha, S 80 
Pillinger, R 350 35 1 
Pinborg, J 478 

Pincherle, A 137 141 146 191 213 408 

409 415 439 448 468 
Pintard, J M 466 467 
Pío XI, Papa 415 419 
Pío XII, Papa 263 
Piolanti, A 515 536 539 
Pippidi, D 224 
Pirenne, R 581 
Pithou, P 668 

Pitra, J B card 309 310 312 370, 642 
Piva, F 80 

Pizzolato, L F 176 177 188 189 193 210 

259 355 417 
Plaetse, J van der 470 477 
Plagmeux, J 441 461 463 475 581 621 

622 642 
Planella, J 349 
Plater, W E 260 

Phnval, G de 380 388 393 401 402 452 
462 463 496 554 560 561 563 564 567 
568 578 581 584 587 589 611 637 638 
642 

Plumpe, J C 541 

Poschl, V 437 

Poizat, A 304 

Poirel, R M J 599 668 

Polato, D 746 

Pollastri, A 214 

Polman, A D R 433 492 



770 



Indices 



Polo, G 746 
Pomjalovski, J 681 
Pontet, M 472 475 
Pontifex, M 427 
Popa, J 447 

Popescu-Fratilesn, G 353 
Poppi, A 536 
Poque, S 473 475 476 
Porebowicz, E 334 
Portahe, E 406 481 
Portalupi, F 182 183 
Portolano, A 186 
Poschmann, B 538 
Pouget, A 258 
Poujoulat, F 471 
Pozzi, G 199 
Pratola, V 423 489 
Preaux, J 286 437 

Prete, S 354 355 357 362 400 568 581 

589 600 657 659 
Pricoco, S 289 327 605 606 607 614 615 
Prieto, S 595 
Prieto, T 453 472 
Pnni, P 436 
Primmer, A 465 
Pnnz, F 617 
Pnnz, O 679 681 
Probst 193 
Proia, G B 713 
Przydalik, C 443 
Pschmadt, J 731 
Puccioni, G 286 
Puech, A 165 
Puech, H Ch 191 
Pughese Carratelli, G 313 
Purser, L C 389 

Quacquarelh, A 433 
Quadlbauer, F 318 

Quasten, J 74 199 200 267 268 269 270 

271 2^7 294 296 297 298 374 704 
Quecke, H 272 
Queirolo, A 174 
Quere-Jaulmes, F 186 700 
Quesnel, P 578 630 635 638 
Quicherat 321 322 
Quiles, 1 424 425 504 
Quinn, J M 501 
Quinot, B 136 
Quirer, E 747 

Rabanal, V 472 
Raby, F J E 304 
Raeithel, G 425 
Raes, A 305 
Raffa, V 363 

Rahner, H 36 305 434 537 700 725 

Rahner, K 441 

Rambach, W 535 

Rambaldi, A 377 

Ramos-Lisson, D 191 201 

Ramos Loscertales, J M 165 



Ramos Motta Capitao, M A. 437 597 

Rand, E K 173 334 

Rank, R G 341 

Rapallo, U 235 

Rapisarda, C 334 389 

Rapisarda, E 334 335 336 337 341 344 

347 
Rasi, P 403 

Ratzinger, J card 141 434 437 492 536 
Rauer, M 270 

Rauschen, G 178 180 183 199 200 365 

663 

Ravicz, M E 500 

Raymond, I W 596 

Raynald, D 137 

Reardon, B M G 484 510 

Reatz, A 691 

Receñía, V 284 

Reed, N 693 

Refoule, F 291 530 534 550 573 582 
589 

Regina, F 104 

Regout, P 435 

Regul, J 239 

Rehm, B 299 

Reilly, W S 668 

Reinelt, P 357 

Reiter, S 258 

Remark, P 425 

Remondon, R 36 

Remy, G 516 

Restrepo, F 443 

Reuter, A 540 

Revay, J 306 310 347 

Reveillaud, M 536 

Reynolds, G 417 

Reynolds, R 214 

Riber, L 407 432 

Riber, M 745 

Ribera, M G 435 

Riben, A M 662 

Ricaud, L 655 

Riccardi, D 444 540 

Ricci, M L 194 202 322 

Ricci, R 428 

Richard, G 350 

Richard, M 199 324 329 731 

Richardson, E C 268 686 

Richter, H 681 

Richter, K 646 

Riedinger, R 214 

Riedinger, U 691 

Riedlmger, H 693 

Riese, A 208 303 321 322 366 369 395 

398 479 614 
Riga, P J 746 
Rigault, N 309 
Riggenbach, E 565 
Riggi, C 332 

Rigobello, A 405 495 501 
Riley, H M 201 
Rimoldi, A 707 
Rinaldi, G 471 



// Autores modernos 



7^1 



Rmetti, P 536 
Ring, T G 175 
Rintelen, F von 500 
Ripanti, G 496 
Riposati, B 479 
Rippinger, J 629 
Rist, J M 532 
Riton 656 
Rivera, J F 745 

Riviere, J 222 438 440 520 578 745 

Rizza, G 353 355 

Robbers, H 443 

Robbins, FE 381 

Roben, U 235 

Robcrti, G 435 

Roberto Bellarmino, San 401 668 

Roberts, D E 42 3 

Robertson, D W 448 

Roca-Puig, R 403 404 

Rocca, G 709 

Rochus, L 646 

Roda, S 206 

Rodrigues Amado, J A 472 473 
Rodríguez, H 430 

Rodríguez, I 334 336 339 341 342 344 

347 349 351 
Rodríguez, L 412 
Ronsch, H 235 
Roethe, G 324 
Roey, A van 325 
Rohde, H 443 
Rohmer, J 507 

Roland-Gosselin, B 443 453 455 507 

Rolando, G M 191 700 

Rolfe, J C 365 

Rollero, P 191 

Román de la Inmaculada 550 

Romaniuk, K 256 

Romano, D 347 366 368 398 

Romer, J 201 

Romero Galindo, P 681 

Romero Pose, E 141 

Romestin, H de 192 194 197 199 201 

202 204 206 
Ronconi, A 287 
Roncorom, A 375 402 403 
Roncorom, F 398 
Rondeau, M J 45 63 153 
Rondet. H 291 434 435 471 474 530 531 

532 550 556 
Rordorf, W 433 
Rosadoni, L 186 
Rosato, D 82 
Rosini, R 150 
Ross, B R 285 
Ross, D J A 596 
Rossetto, G 701 
Rosweyde, H 297 639 
Rotger, M 684 
Rothenhausler, M 616 628 
Rotta, P 429 
Rouge, J 279 
Rouselle-Esteve, A 629 



Rousseau, O 269 629 

Rousseau, Ph 629 

Roux, R E de 500 

Rouzies, U 378 

Rowell, H T 286 

Ru, G de 530 

Rubio Fernandez, L 158 159 

Rudberg, S Y 247 

Rueger, H P 273 

Ruegg, S D 478 

Ruggiero, A 362 

Ruhe, M 444 445 

Ruiz Bueno, D 283 447 473 

Ruiz Jurado, M 629 

Rusch, W G 50 

Russell, R P 424 427 428 438 443 446 

465 

Russo, A 357 
Ruts, C 446 
Ruysschaert, J 328 350 
Ryan, J K 435 

Saarnivaara, U 530 
Sabatier, P 234 
Sabatini, M T A 350 
Saburo, 1 427 
Saddington, D B 224 
Saenz, A 701 

Sage, A 446 504 530 531 532 539 553 

Sagi-Bunic, T 136 146 

Sainte Mane, H de 259 

Saint-Martín, J 445 447 

Saint-Yves, B 481 

Samz Rodríguez, P 165 

Salavern, J 537 

Salemme, C 398 

Salín, E 434 

Salmón, P 239 

Salmond, S D F 443 

Salsa, A 80 

Saltet, L 80 117 731 

Salvati, M 194 195 196 

Salvatore, A 307 308 312 313 314 326 

334 337 339 342 357 362 
Samek Lodovici, E 405 539 
Sánchez Ruiz, V 407 
Sanchis, D 552 
Sanday, W 49 52 60 
Sanders, G 256 296 
Sanders, HA 141 
Sandri, G 425 
Sanford, E M 339 
Sansegundo, L M y P M 618 620 
Santamarta, S 432 457 
Santos Otero, A de 165 
Saumagne, C 657 
Saunders, G 682 
Sauser, E 536 538 
Savage, J J 178 179 671 
Savio, F 202 699 
Savon, H 176 177 
Saxer, V 146 
Says, E 165 



772 



Indices 



Scalfati, I 725 
Scano, E 515 
Scardigli, P 131 
Schadel, E 428 
Schafer, A 649 
Schafer, E 327 
Schaublin, C 284 448 
Schaff, Ph 450 451 
Schaffner, O 551 

Schanz, M 178 179 180 183 184 187 217 

726 

Scharnagl, J 696 

Schatkin, M A 273 

Schaub, W 407 

Scheel, O 440 515 520 

Schefs, N 385 

Scheidweiller, F 329 

Schelkle, K H 222 495 

Schenkl, C 177 178 179 180 181 182 
183 184 185 186 187 188 190 191 321 
322 331 332 378 379 380 399 400 

Schenkl, H 190 191 

Schepens, P 74 75 213 312 602 

Schepss, G 161 163 164 594 675 

Schermann, T 197 200 374 

Schiel, H 407 

Schierman, M B 417 

Schildenberger, J 236 

Schille, G 304 

Schilling, O 434 435 647 

Schils, L 312 

Schiltz, E 703 

Schindler, A 406 433 442 

Schiro, G 305 

Schlachter, G 440 

Schmalz, J H 645 

Schmaus, M 439 441 512 

Schmid, J 445 471 

Schmid, R 153 

Schmid, W 305 322 337 362 365 366 

369 

Schmitt, A 450 476 
Schmitz, J 176 201 
Schmolz, F M 436 
Schneemelther, W 237 
Schneider, H 304 
Schneider, R 520 
Sehoenbauer, E 672 
Schondorf, K A 596 
Schoenemann, C T G 663 
Schopf, A 489 
Scholz, H 443 
Scholz, O 213 
Schopp, L 424 425 
Schreyer 596 
Schroder, A 432 
Schroeder, G 296 
Schubert, H von 580 590 696 
Se hube rt, U 719 
Schutz, A 433 
Schulte, F von 600 
Schumacher, M A 465 
Schumacher, W N 334 



Schuster, F X 334 
Schuster, I card 174 
Schuster, M 663 

Schwartz, E 243 291 298 328 588 599 
600 615 616 670 703 718 719 730 

Schwartz, J 289 

Schwarz, R 495 

Schwarz, W 424 

Schwarz-Kirchenbauer, 1 424 

Schwierholz, W 213 

Sciacca, M F 405 406 415 433 440 489 
491 495 513 

Scipioni, L I 718 

Scmto, F 339 390 635 663 

Seeck, O 36 170 706 

Seefelder 398 

Segalla, P 175 

Segur Vidal, G 596 678 684 
Segundo de Jesús 495 
Segura Ramos, B 682 
Seidel, B 434 
Seijas, E 427 
Seipel, 1 647 
Seioume, P 412 427 
Seldmayer, H S 218 
Semple, W H 287 325 
Semphcio, B 206 
Serra Zanetti, P 287 
Serratosa, S 72 
Sesim, U 305 
Sestili, 1 491 504 
Sgarlata, F 390 
Shafer, K Th 88 564 
Shaw, J F 440 448 
Sheed, F J 407 
Sheed, W G T 441 
Shepherd, M H 325 
Sherlock, R B 44 
S.chard, J 290 647 

Sieben, H J 121 409 448 537 629 669 

747 

Siegmund, A 229 231 23^ 241 245 

Sigerson, S 383 385 386 

Sigwalt 308 

Sihler, E G 433 

Silva Tarouca, C 630 730 731 

Silvagni, A 208 

Silvestre, H 111 146 191 297 313 336 
381 

Simón, M 312 
Simón, P 415 440 
Simone, U 496 
Simonis, W 537 

Simonetti, M 49 57 58 63 75 80 82 86 97 
103 104 106 108 111 113 121 122 167 
168 169 173 184 197 207 208 209 210 
225 227 292 294 295 296 299 300 305 
313 341 409 468 476 513 601 603 677 

Simpson, W J S 412 461 

Sinclair, T A 304 

Siniscalco, P 443 

Sirago, A V 313 395 

Sirmond, J 369 590 630 631 639 695 



//. Autores modernoí 



Sima, F G 355 363 364 
Sixto V, Papa 259 
Sizoo, A 440 448 451 477 
Skibbe, M 582 
Skutella, M 407 
Skutsch, F 690 
Smalley, B 437 
Smelik, K A D 682 
Smet, J de 353 361 
Smith, A J 221 564 582 
Srmth, H 23 
Sm.th, M 344 

Smolak, K 63 341 373 381 390 391 
Smulders, P 49 50 513 
Soden, H von 236 374 
Solan, A 36 
Solen, G 433 501 

Sohgnac, A 183 408 425 449 486 501 
530 

Sollazzo, L 208 

Solmsen, F 347 

Somers, H 504 

Sontag, F 496 

Soos, M B de 746 

Sordi, M 313 

Soria, F 496 

Soteaux 401 

Soto, J M 176 

Soto, M 436 

Sottoc ornóla, F 704 

Souter, A 88 155 211 212 213 215 216 

222 560 561 562 564 565 566 571 
Spaccapelo, N 440 
Spagnolo, A 117 
Spanedda, G 535 
Sparks, H F D 261 
Specht. T 472 
Spedahen, F 703 745 
Speenkenbrink, B 520 
Speigl, J 582 718 
Spmdeler, A 745 
Spitzmuller, H 304 
Squire, A 428 
Srawley, 1 H 199 
Staat, A 380 
Staehlin, E 535 
Staffner, H 530 
Stakemeier, E 433 
Stam, J 342 
Stangl, Th 153 
Stanislaus, A 322 332 
Slarburk, C C 425 
Starnes, C 409 
Starowieyski, M 681 
Steeger, Th 730 731 
Steenberghen, F van 405 
Stegemann, V 434 
Stegen, G 343 

Stegmuller, F 237 290 643 669 
Steidle, W 348 
Steier, A 207 208 
Stein, E 36 
Stemmann, J 255 265 



Sicpuinth, M 150 
Stirnhtrg, G 644 
Sitr/i, A G 649 
Sitttintr, R 336 
Siiglmayr, J 408 441 588 
Siotkintier, P 746 
Stokowska, M 441 
Sios/ko, I 483 
Niothtrr, R 453 454 
Sir.unondo, G 347 
Siraub, J 437 
Sirctkcr, K 374 
Strnthhan, F 713 
Strcitbcrg, W 131 
Strohtker, K F 36 395 
Strzclttki, L 318 337 
Stryckcr, E de 237 

Studer, B 287 293 469 516 531 578 659 

744 745 
Stuibcr, A 122 211 213 601 
Stummtr, F 235 
Stutztnberger, A 371 373 
Sullivan, P A 159 
Sulhvan, T 448 
Sureda Blanes, S 72 
Sunnger 321 
Suter, R 501 
Svcnnung, S 165 595 
Svoboda, K 427 
Swanson, D 681 
Swanson, R A 386 
Swete, H B 247 564 
Sweynheyn 258 
Swiderek, A 424 425 
Switalski, B W 485 677 
S-witek, G 629 
Szabo, F 175 
Szantyr, A 646 682 
Szelestei Nagy, L 209 
Szoverffy, J 305 

Szoldrski, W 178 182 183 201 681 
Szjmusiak, J M 441 

Tablino, P 473 
Taillez, M 312 
Takahashi, W 424 428 437 
Tahaferro, R C 427 
Talmont, L 164 
Tamietti, G 192 
Tamilia, D 677 
Taormina, L 347 
Tarchier, L 539 
Tardif, H 699 

Tarulh, V 444 445 472 474 476 

Tavard, G 437 

Taylor, J 325 707 

Taylor, J H 449 

Tea, E 304 

Teixidor, L 435 550 

Tengstrom, E 137 

Ter Haar, T G 430 

Terraneo, C 175 

Tescan O 256 407 



774 



Indices 



TeSelle, E 291 433 434 556 

Testare), M 193 256 413 486 744 

Testi-Rasponi, A 395 

Test.ni, P 327 

Tettamanzi, D 175 

Tezzo, G 49 

Tham.n, R 192 

Theiler, W 469 

Thelamon, F 299 

Thibaut, A 263 

Thibaut, J B 616 

Thiel, A 329 670 706 

Thiele, W 234 236 564 

Thierry, J J 256 284 

Thimme, W 407 412 415 429 432 

Thornell, G P 80 

Thoma, H 318 

Thomas, P 334 389 

Thomassin, L 35 

Thompson, E A 131 

Thompson, T 199 

Thomson, J J 335 339 341 342 344 347 
349 351 

Thonnard, F J 427 428 432 433 462 464 

495 496 504 532 539 550 589 
Thorsberg, B 289 
Thouvenot, R 433 644 
Thraede, K 305 313 335 337 350 
Tibiletti, C 287 387 540 617 
Tidner, E 243 
Tietze, W 56 80 

Tillemont, S Le Nain de 180 182 183 185 

187 581 609 615 630 
Tinnefeld, F H 215 564 
Tischendorf, C von 235 
Tischoll, J 589 
Tissot, A 550 
Tissot, G 190 191 
Tjader, J O 612 
Tobin, M D 389 
Todde, M M 80 
Tolley, W P 491 
Tolotti, F 327 
Tomaszewski, M 426 
Tonna-Barthet, A 333 440 472 550 
Tordeur, P 338 392 
Torres Rodríguez, C 165 597 
Torti, G 337 
Toscani, G 175 
Toscano, A P 377 378 
Toscano, B 377 378 
Tosatti, Q 435 
Tougard, A 671 
Tournier, F 437 

Tourscher, E F 424 426 435 446 
Trape, A 406 408 413 415 419 427 444 

446 465 486 489 495 513 531 532 536 

540 552 578 631 
Trehorel, E 407 
Tremblay, R 512 
Trettel, G 698 699 
Tria, L 610 
Trillitzsch, W 286 



Trisoglio, F 156 286 

Tnthemius, J 382 

Troeltsch, E 437 

Trombala, A 427 

Trompeo, P P 208 

Truyol y Serra, A 435 

Tuiher, A 322 747 

Turbessi, G 298 446 

Turcan, M 256 

Turcio, G 365 366 

Turkowska, D 426 427 

Turner, C H 72 75 117 164 213 216 226 

243 324 329 716 731 
Turner, H E W 520 
Turrado, A 459 530 551 

Uhlfeder, M L 306 
Ulbnch, H 471 564 
Ulbnch, U 719 
Ullmann, W 747 
UUrich, 306 

Urba, C F 192 461 462 463 464 
Ussam, V 182 218 239 

Vaca, C 501 

Vacandard, E 324 671 

Vatcan, A 82 180 263 278 290 291 326 

471 475 479 562 587 588 589 
Vagaggini, C 551 
Valderrama, G 746 
Valentín, L 401 402 568 635 636 638 
Valentín, M D 614 
Valentín, P 423 
Valentini, R 633 
Valeriano, E 730 
Vallarsi, D 258 588 609 610 669 
Valsecchi, A 222 
Vanderlmden, E 674 
Vandeven, A 647 
Vanneste, A 530 531 538 
Vasey, V R 186 
Vassall-Phillips, O R 146 
Vattioni, F 235 287 288 
Vaugham, H 607 
Vaz de Carvalho, J 597 
Vecchi, A 177 429 432 507 
Vecchi, G 305 646 
Veer, A C de 146 464 476 578 584 
Vega, A C 96 99 103 104 317 334 391 

407 409 432 446 550 677 
Vega, G E de 466 
Verbraken, P P 476 481 
Verde, F M 501 
Verdiere, R 348 
Verdu, P L 435 
Veremans, J 338 
Vergara, J 82 
Verges, S 537 
Verhees, J 513 537 
Verheiien, L 407 417 446 
Vermeer, G F M 681 
Vermeylen, J 538 
Vermuyten, F 443 449 



// Autores modernos 



775 



Vernet, F 373 
Vetter, J 539 
Viard, P 156 632 
Victonus, M 258 
Vidal, J L 322 
Vighetti, O 713 
Vignier, J 632 

Villain, M 292 298 300 353 710 
Villam, L 332 357 
Villar, J 159 

Ville de Mirmont, H de la 369 

Villegas, M 551 

Viller, M 36 628 

Villette, L 538 

Vincent, A I H 428 

Vineis, E 235 

Viñayo González, A 425 

Visconti, L 193 

Visentin, P 701 

Visintainer, S 289 

Vismara, S 437 

Vismara Chiappa, P 476 

Visser, A J 314 

Vitali, C 407 

Vitelh, C 284 

Vives, J 324 327 334 

Vivona, F 317 

Vizmanos, F de B 194 195 444 
Vizzmi, G 197 
Volker, W 706 
Volkl, L 222 327 
Vogel, C 632 713 

Vogels, H J 22 213 214 215 236 260 

261 147 564 
Vogt, J 313 691 
Vogue, A de 289 329 629 
Voigt, K 746 
Vokes, F E 150 
Vollmann, B 165 726 730 
Vollmer, F 365 394 395 
Vona, C 104 
Vorst, C van de 725 
Vooght, P de 501 502 
Voss, R B 423 
Vossius, G j 590 667 
Vrestka, K 681 
Vromen, F 199 200 7 30 
Vroom, H 456 

Wachtel, A H 433 436 
Wagner, M 408 
Waldram, J 746 
Walker, G S M 73 
Wallace-Hadrill, D S 267 
Wallach, L 214 

Walhs, E R 461 462 463 464 466 467 

Walpole, A S 63 208 257 304 339 385 

Walsh, G C 22 3 

Walsh, P G 354 357 362 

Walter, G 434 647 

Waltzing, J P 646 

Walz, A 725 

Ward, M C 344 



Warnach, V 504 

Waszink, J H 201 204 247 339 677 
Watkin, E I 552 
Weber, C F 478 
Weber, H 474 
Weber, H O 628 

Weber, R 234 235 237 259 260 261 
681 

Weerenbeck, B H J 417 

Wegenast, K 150 715 

Weigel, G 428 

Weihnch, F 451 452 

Wei]enborg, R 631 

Weijland, H B 536 

Weiler, 1 657 

Weis, A 354 

Weiss, J P 643 661 662 

Weissengruber, F 457 

Weiskotten, H T 409 

Welldon, J E C 431 

Weller, P T 476 

Welsersheimb, L 693 

Wenger, A 237 

Wenzlowsky, S 706 731 

Wermelinger, O 554 577 578 581 707 

715 716 
Wessel, K 229 231 
Weyden, P van der 396 
Weyman, C 185 189 304 306 322 327 

332 353 357 361 369 386 389 588 589 

600 668 
White, H I 260 261 
Whitt, P H E 393 
Wicki, N 541 
Widman, H 317 
Widand, W 362 
Wiesen, D S 286 
Wiesner, W T 182 
Wi|devtld, G 428 
Wikstrom, T 690 691 
Wilbrand, W 174 181 186 206 
Wikox, T 444 
Wilkinson, J 268 681 
Wilks, M J 437 
Wille, W 58 
Willems, R 472 
Willer, M V 291 
Williams, A L 612 
Wilhnger, E 408 
Wilhs, G C 140 
Willwoll, G E 746 

Wilmart, A 55 56 60 96 98 99 104 106 
131 146 174 242 247 290 296 297 361 
669 671 697 

Wilpert, G 324 

Wilson Kastner, P 531 

Wiman, G 362 

Winden, J C van 677 

Winkelmann, F 231 287 293 

Winstedt, E O 336 

Wirtz, R 174 

Wisen, D S 322 

Wischmeyer, W K 88 



776 



Indices 



Wistrand, E 681 
Wistrand, W 150 
W.t, J de 317 318 656 
Witke, C 305 337 
Witte, J 693 

Wm.g, J 153 155 213 217 324 
Wolfflin, E 645 
Wohlfahrt, K A 425 
Wolfskeel, C W 426 
Wolfson, H A 483 578 
Woodruff, H 336 
Wordsworth, I 260 261 
Wotke, K 606 607 608 609 614 618 642 
650 

Wnght, D F 472 

Wnght, F A 304 

Wnght, J C 354 

Wrobel, J 677 

Wríol, L 628 

Wunderle, G 408 

Wundt, M 408 

Wurm, F 706 

Wurm, H 578 

Wutz, F 239 268 

Wytzes, J 174 205 432 437 

Xiberta, B M 492 

Yarnold, E J 199 201 
Yonng, J J 638 

Zacagni, L A 704 
Zacher, A 449 

Zagenmeister, K 591 595 596 
Zahn, Th 213 216 217 329 
Zalba, M 539 
Zamora, G de 260 



Zannom, G "305 721 747 

Zappacorta, V 348 

Zappala, M 222 

Zaragueta, j 435 

Zarb, S 472 474 

Zavagbo, A 174 

Zedda, C 80 

Zeijden, A van der 551 

Zeiller, J 113 117 168 224 468 

Zeller 306 

Zelzer, K 193 

Zelzer, M 205 206 214 237 465 
Zelzner, M 368 
Zeoli, A 439 
Zeou, A 531 
Zepf, M 408 
Zeuschner, H 213 
Ziegenaus, A 82 
Ziegenfuss, W 433 
Ziegler, J 680 
Ziegler, K 633 689 690 691 
Ziehen, J 369 
Zimara, C 433 
Zimmer, H 213 563 565 
Zimmermann, H 236 
Zincone, S 185 
Zingerle, A 44 60 
Ziwsa, K 136 146 150 
Zmire, P 537 
Zucchetti, G 633 
Zucher, L M 186 
Zuidema, S U 425 
Zum Brunn, E 489 492 500 
Zumkeller, A 446 467 531 532 539 553 
578 

Zycha, J 192 429 430 438 439 440 442 
444 445 447 449 450 453 455 460 461 
462 463 464 



///. INDICE 



ANALITICO 



Abdias, profeta 272 274 275 
abecedarios, poemas 403 456 
Abel 179 343 
Abelardo, Pedro 22 
Abrahan, abad 619 

Abrahan, patriarca 60 102 148 179 180 

343 

Acab, rey de Israel 78 

Acacio de Cesárea 274 

Acaya 381 

acrósticos 308 3 1 1 

Acta Archelai 704 

Acia disputattoms Acacn 240 

Acia Pauh el Theclae 207 373 374 

Ad quendam senatortm 295 

Adamando 295 

Adán 60 610 V Pecado original 

Adeodato 412 413 428 

Adimanro, maniqueo 454 

Adrasto de Afrodisia 677 

Adriano, emperador 345 

adulterio 445 

Aecio, amano 1 10 

Aelius Donatus 249 

Africa 6 132-133 708 710 71 1 714 721 

Agen 9^ 637 

Ageo, profeta 275 

Agimundo 277 727 728 

Agnello de Ravena 701 

Agrecius de Sens 390 

Agrestio 685 590-39/ 

Agrestio de Tours 390 

Agnpino 107 

Agrycius de Sens 650 

Agustín de Aquileya 559 577 

Agustín Hibernicus 480 

Agustín de Hipona 4 5 6 8 9 10 11 12 16 
17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 
29 30 31 33 34 35 36 70 81 93 96 1 12 
114-115 123 134 135 136 138 141 150 
151 167 190 191 201 207 212 215 217 
230 233 236 242 245 246 249 254 262 
264 270 277 302 303 308 315 354 356 
365 367 368 380 383 401 403 40.5-533 
554-603 607 612 620 621 626 627 630 
631 634 635 636 637 638 639 641-642 
648 662 663 666 667 668 673 675 
677-678 682 684 685 689 694-695 696 
705 712 716 718 734 

Alanco 11 123 698 710 

Albina 463 557 

Albino 720 

Alceo 301 

Alamo 370 

Alcuino 94 382 628 

Aldelmo 382 

Patrología 3 



alegoría v Biblia, interpretación 
Alejandría 39 364 716 742 
Alejandro de Alejandría 47 
Alejo, San 312 
Alepo 250 

Ahpio de Tagaste 367 413 559 
alma humana 161 181 340 426 453, espi- 
ritualidad 487, inmortalidad 425 487 
493, ordenada al cuerpo 493, origen 

294 462 463 485 493 556 571 584 594 
V Hombre 

A/tercalio Heracltani 106-108 
Altmum 249 

Amando de Burdeos 352 355 

Ambrosia, virgen 195 

Ambcostaster 8 87 21 1 222 238 244 274 
480 555 564 567 570 

Ambrosio de Milán 6 8 9 10 11 13 15 18 
19 20 23 24 26 27 28 29 30 31 32 33 
34 35 41 57 61 75 94 100 101 105 112 
114 123 146 153 160 ¡66-211, 217 229 
230 236 238 244 245 246 270 271 281 

295 299 303 315 345 348 352 380 407 
411 413 438 607 610 653 654 670 685 
697 698 700 705 708 

Amiano Marcelino 16 19 
Amiens 658 

amor 506 507 512 V Caridad 

Amos, profeta 275 586 

Anastasio, Papa 254 282 294 457 710 

Anemio de Sirmio 168 

Amano de Celada 246 590-591 

Anisio de Tesalonica ?08 

Anonymm in Iob 119-120 121 

Anselmo de Canterbury 693 

Antioquia 712 716 742, cisma de — 76 172 

241 251 323 
Antonio, abad 241 242 278 622 660 
Antonio, padre de Dámaso 323 
Aper 650 

Apiano de Sicca 715 718 
Apocalipsis, Libro del 140 276-277 306 
480 

apocatastasis 541 

apócrifos 162 236-237 239 329 675 686 
Apolinar de Laodicea, apolinansmo 19 

105 128 129 149 156 210 251 273 664 

708 

Apolinar Sidonio 7 12 365 378 393 607 

632 642 

apologética 116 303 310 340 345-347 360 
363 369 397-398 429-437 452 593 
651 652 688-689 

Apomo 691-69} 

Apuleyo 484 

Aquila 263 



778 



Indices 



Aquiles de Spoleto 376 377-378 
Aqmleya 31 229 230 249 291 555 721 V 

Concilios y sínodos. 
Aquisgran 376 

Ara de la Victoria 168 169-170 205 345- 
347 

Arbogaste 172 

Arcadio, emperador 153 320 346 697 
Arcadio, mártir 147 149 
ArcaviLa 6 

Aristón de Pella 245 611 

Aristóteles 81 274 415 484 688 

Arles 7 28 74 306 604 612 613 661 721 

Arnobio de Sicca 693 

Arnobio el Joven 12 21 590 631 693-696 

Amamsmo 3 5 11 33 38-41 42-44 47 48 
52-56 60 62 64-71 73 76 81 148 152 
155 162 167 168-169 170 171 172 179 
183 187 196 204 205 206 210 230 231 
241 301 323 382 384 468 511 521 602 
604 610 656 658 664 670 673 696 697 
707-708 

arte cristiana 26 

artes liberales 426 478 479 

Asarbo, priscilianista 163 

Ascensto haiae 123 

Ascensión 116 728 

Asclepio de Gaza 39 

Asterio, Turcio Rufo 382 

astrologia 116 161 162 164 224 379 401 
675 688 

Atalo 391 

Atanasio de Alejandría 5 8 9 31 39 42 49 
52 56 63 67 69 71 72 73 75 76 77 79 
93 94 95 97 108 109 196 197 198 225 
229 231 241 244 250 301 604 631 657 
658 696 707 708 

Atanasio de Anazarba 123 

Atarbio 253 

Ataúlfo 123 

Aula 632 723 

atomismo 379 

Augusto, emperador 345 

Aulio Geho 484 

Aurelia, gens 166 

Aurelio, amigo de Sulpicio Severo 660 
Aurelio de Cartago 134 141 559 572 715 
Ausomo 7 15 17 32 168 319 330-333 352 

358 366 371 392 393 604 612 
Auspicióla, hija de Salviano 644 
autobiografía 390-391 406-409 
Autun 396 

Auxencio de Dorostorum 112 122 123 
170 

Auxencio de Milán 44 53 54 73 109 151 

167 204 280 
avaricia 186 343 646-647 652-654 
Avito 7 240 290 370 375 382 390 402 

591 673-674 683 
Avila 160 
Axio Paulo 319 
ayuno 338 477 728 



Baleares 678 
Baquiano 32 374 674-677 
Baruc, profeta 266 
Basilio de Ancira 40 83 84 
Basilio de Cesárea 9 10 13 18 20 41 105 
168 177 185 186 188 196 197 198 210 

231 241 245 246 293 295 297-298 323 
382 587 

Basula, suegra de Sulpicio Severo 655 657 

660 

bautismo 134 135 136 138 144 147 157 
158 199 200 210 394 456 459 460 464 
465 568 602 611 733 737 739, — de los 
herejes 144 280 664 7 1 1 , — de los niños 
522 533 537 556 571 576 580 582 583 
586 

Bazas 391 

Beato de Liebana 140 
Bebiano, Veno 364 

Beda el Venerable 140 190 290 562 643 

669 670 693 
Belén 249 253 291 615 
Belisario, Liberio 382 
Benévolo 153 
Benito de Nursia 620 627 
Bernabé 244 
Betica 394 674 

Biblia autoridad 447 508 587 664-667 
689 734, canon 162 329 509, libros 
deuterocanonicos 265-266, estudio y 
lectura de la — 18 22 543 623-624 711, 
inerrancia 508, interpretación 23 24 57 
59 60-61 78 86-88 95 101-102 116-117 
119 120 121 138-140 148 154 163 176 
190 214 246 251 275 288 447 508 563 
586 602 607 664-667 675 734, manus 
critos bilingües 233, paráfrasis poéticas 
19 350 351 358 371-373 374-375 
379-380 383-385 V Juvenco, Proba, 
Sedulio, Victono, Cipriano Poeta, De 
Sodoma, De Joña, Prudencio, quaestiones 
et responstones 215-216 238 274 607-608 
643, texto hebreo 265, texto griego 

232 264 267, Hexaplas 262-263 273 
287 677, traducciones latinas 21 59 79 
214 231-236 247-248 255 259-266 291 
317 324 371 474 508 563 587 608 680 
692, traducción gótica 7 131, Antiguo 
Testamento 22-23 27 28 101 163 147- 
148 152 154 469 475 

Bibliotecas Arezzo 60 679, Autun 617, 
Barcelona 403, Berna 646 650, 
Boulogne-sur-Mer 184, Bruselas 633, 
Gottingen 22 Leiden 331, Lyon 398, 
Londres, Bntish Museum 310, Lenin- 
grado 151, Montecasino 566 617 679, 
Milán, Ambrosiana 120 123 216 675, 
Orleans 177, Paderborn 606 618, París 
114 185 203 370 374 375 396 398 401 
619 629 632 639 647 650 668, Reiche- 
nau 641, Reims 685, Ripoll 663 675, 
Roma, Vallicelliana 376, Roma, Vati- 



77/ Indice analítico 



779 



cana 123 185 320 375 599 612 639 
675, Sankt Gall 260 395 566 641 671 
672 675, Tunn 140, Venecia, Marciana 
382, Verona, Capitolare 115 328, Viena 
618 643, Wurzburg 161 

bienaventuranzas 450 

binionitas 162 

biografía 241-242 278-279 360-361 409 

657 659 
Blesila 273 
Bolonia 31 172 
Bonificacio, comes 114 481 
Bonifacio, Papa 377 419 464 559 715- 

7/6 

Bonoso de Aqmleya 250 251 
Bonoso de Sardica 172 195 205 708 
Braga 591 
brahmanes 704 
Braulio 686 

Brescia 151 153 371 374 
Bretaña 557 
bucólico, genero 369 
Buculo 369 

Burdeos 330 351 391 392 604 654 671 

Caería Cypriant 371 373 574 

Caín y Abel 61 179 343 

Calahorra 333 

Caladlo 245 677 

Calas 250 

Caligono 183 

Cali meo 171 205 

Calventia, virgen 376 

Candido, amano 83-84 

canon de la misa 200 

Cañones apostolorum 243 

Cantar de los Cantares 100 102 181 193 

203 262 264 269 295 692 
canto eclesiástico 170 226 446 
caridad 440 473 510 543 544-545 547 
Carlomagno 228 376 
Carlos el Calvo 374 
Carmen contra paganos 397-398 
Carmen de prmndentta 380 387 400-402 

639 648 
Caro, diácono de Hipona 558 
Carpo, Pailo y Agatonice, mártires 240 
Cartago 25 30 230 232 391 410 446 474 

555 557 582 584 596 600, conferencia 

de — del 411 134 135 414 458 470 

V Concilios y sínodos. 
Carteno 280 
Casiano, mártir 349 

Casiano, Juan 7 8 31 236 242 248 388 
604 605 607 614 6/5-629 630 631 634 
637 644 666 705 720 

Casiciaco 367 413 423 

Casiodoro 46 190 225 591 615 620 

Castor de Apt 616 617 618 619 

Catalogas Libertanus 708 

catequesis 27 224 225 443 477 601 

Cattura 650 

Catulo 301 372 



i Cecihano de Cartago 132 133 1 36 142 
Celestino, Papa 9 25 419 559 634 635 
637 666 694 7/6-7/8 719 V lndnulus 
Caelesttni 

Ctlestio 9 460 462 463 469 554 555 556 
557 558 559 561 571 572 573 574 575 
579 582-584 586 598 599 712 714 716 
717 

Celso 611 

Celso, doxografo 484 

Celso, hijo de Paulino de Ñola 352 359 

centones 302 318-323 391 

Ceponius, obispo galo 686 

Cerasia, virgen 609 610 

Cerdena 6 73 415 

Ceretius de Grenoble 643 

Cesárea de Palestina 272 

Cesáreo de Arles 480 614 

Chelidonius de Besancon 613 

Cibeles, culto de 376 397 

Cicerón 18 21 22 81 86 177 192 229 249 

285 355 401 410 484 505 610 645 
Cillemus 630 
Cimiez 661 

Cipriano de Cartago 18 30 114 116 136 
144 15 7 201 232 243 280 306 307 370 
374 402 415 456 533 611 689 698 

Cipriano Galo, v Cipriano Poeta 

Cipriano Poeta 19 315 317 370-376 

Cipriano de Tolón 371 

circuncisión 64 609 

Cirilo de Alejandría 224 694 705 716 719 

720 722 735 
Cirilo de Jerusalen 244 
Ciro 596 

cisma 34 142 152 
Citerio 359 

Claudiano 364-367 368 371 385 395 
Claudiano Mamerto, v Mamerto, Cl 
Clemente de Alejandría 301 302 620 627 
Clemente Romano 244 299 
clero 16 18 19 283 653 658 670, celibato 

del — 282 711 
Clodio Adelfio 319 

colecciones canónicas 629 670 705 711 

727 729 

colegiahdad episcopal 717 718 740-741 
742 

Collatio Alexandrt et Dmdimi 704 
Collectto Avellana 16 170 727 
Collectio Arelatensts 721 727 
Collectto Novartensis 727 
Collectto Quesnelltana 727 
Collectto Romana 709 
Collectto Thessalontcensts 721 727 
Colonia 644 

combate espiritual 343-344 623 V Per- 
fección cristiana 

Comodiano 236 306-314 

concilios y sínodos 25 243 324 329 533 
664-667 711, Alejandría (362) 73 76 
79, Alejandría (392) 172, Angers (453) 
629, Antioquia (417) 255 283, Aquileya 



780 



Indices 



(381) 112 114 169 205 697, Arles (314) i 
133, Arlés (353) 39, Arles (455) 643 
661, Arles (473) 579 580, Beziers (356) 
42 53 55, Burdeos (384) 160 161 162, 
Calcedonia (451) 7 702 722 723 724 
733 734 735 739 742 743, Capua (392) 
172 709, Cartago (398) 17, Cartago 
(404) 134, Cartago (418) 558 559 570 
571 576-577 578 583, Cartago (419) 
714 715, Cesárea (393) 172, Constanti- 
nopla (360) 40 53 113, Constanunopla 
(381) 246 251, Donatista (c 380) 138, 
Efeso (431) 17 559 583 598 666 667 
702 717, Efeso (449) 722, Elvira (c 
310) 7, Hipona (393) 438, Jerusalen 
(415) 271 283, Milán (355) 39 42 52 74 
76 77, Milán (393) 172, Milevi (416) 
577, Nicea (325) 25 33 38 71 108 243 
317 704 709 734, Orange (441) 605 
643, Orange (525) 419 642, Orense 
(Aquae Caelenae) 683, Orleans (541) 
669, París (361) 43, Quiercy (853) 528, 
Riez (439) 661, Rimini (359) 5 40 43 
50 52 53 54 55 79 84 94 95 97 99 100 
103 108 109 110 236 243 Roma (313) 
142, Roma (377') 328, Roma (382) 169 
329, Roma (386) 708, Roma (449) 727, 
Sardica (343) 5 52 55 71 72 135 243 
709, Seleucia (359) 43 50 53 123 243, 
Singidunum (366) 109, Sirmio (357) 40 
71 84 94 95 97 98 103 108 110 696, 
Sirmio (358) 40 83, Sirmio (359) 40 84 
708, Sirmio (377/78) 169, Tiro (335) 
39, Toledo (c 400) 162 683, Toledo 
(447) 683, Toledo IV (633) 61, Tremo 
(1545-1563) 419 523 525, Tunn (398) 
714, Vaison (442) 643 661, Vaticano I 
(1868-1870) 419 665 668, Vaticano II 
(1962-1965) 419, Zaragoza (380) 32 
159 

concordia 249 291 

concupiscencia 464 465 522-523 538 

586-587 
confirmación 200 7 1 1 
conocimiento 487 502-504 
Consencio 677-678 

consolatorio, genero 202 359 660 694 

Constancio, emperador 3 5 30 33 38 39 
40 42 43 52 53 71 73 76 77 78 95 100 
108 110 167 168 230 319 323 689 696 

Constancio, patricio 593 

Constancio de Clotema 205 

Constante, emperador 38 39 108 133 143 
145 689 

Constantino, emperador 3 4 14 25 28 30 
38 39 71 72 119 133 314 346 396 

Constanunopla 583 616 679 712 715 723 
743 744 

Constanza (Rumania) 230 

Constttutwnes apostohcae 231 301 

contemplación 548 

continencia 445 V Virginidad 

Corintios, Cartas a los 86 



Conpo 315 
Cornelio, Papa 229 
corrección fraterna 466 
Consultationes Zacchaei et Apollomi 612 
689-690 

creación 177 219 379 396 449 468 484- 
485 488 497-502 576 585, — y rallo- 
nes seminales 498 

Cresconio 34 134 135 457 

Cromacio de Aquileya27 31 118 238 250 
292 697-699 

Crónicas, Libros de las 262 263 

cruz 203 402 

cuaresma 728 

cultura clasica y cristianismo 17-22 152 
284-285 331-332 356 365 366 383 
610 

Dámaso, Papa 8 9 20 24 41 79 162 166 
211 212 230 231 252 257 260 262 269 
272 275 280 323-330 365 708 

Daniel, abad 619 

Daniel, profeta 147 148 266 

David, rey de Israel 187 301 343 440 

De ealesia 321 

De Joña 374-375 

De lapsu vtrpnis 226 

De hgno cructs 402-403 

De miraculis s Siephani 684 

De stmilttudine carnts peccati 158 

De shu hterosolymtlanae urbis 607 

De sodoma 374-375 

De Veril tncarnattone 321 

De vocatwne omntum gentium 634 635 638 
640-641 730 

Decencio de Gubbio 711 

Decimio Hilanano 2 1 1 

Decio, emperador 53 240 

Decretum Gelasianum 236 239 307 315 
320 328-329 380 382 596 615 620 627 
673 

Decretum Cratiant 17 641 
Delfín, amigo de Paulino de Ñola 352 355 
356 

Demetriade 445 566 567 635 
demonio 140 155 210 219 220 430 520 
derecho canónico 243 705-706 708-709 
derecho romano 217 706 
Desiderio 657 660 
desierto 606 

Deuteronomio, Libro del 295 372 
Dextro o Diestro 156 211 
diálogos 399 422-428 619-620 660-661 
Dictinio, pnscilianista 678 

Didache 244 

Didascaha apostolorum 243 

Didimo de Alejandría 8 196 197 210 244 

245 253 270 273 275 291 
difuntos 440 
diluvio 60 180 379 

Diocleciano, emperador 3 4 71 132 136 

166 247 348 
Diodoro de Tarso 251 



/// Indice analítico 



Dionisio de Lidda 271 

Dionisio de Milán 109 167 

Dionisio el Cartujo 620 

Dionisio el Exiguo 669 

Dios posibilidad de conocer a — 491 
502-503, existencia de — 427 487 
490-491, inmutabilidad de — 489, pro- 
videncia 356 401 424 431 595-596 
648-640 651-652, — ser, verdad y bien 
sumo 487-488 491 V Trinidad 

Dioscuro 722 

Dioscuro, mártir 240 

docetismo 67 162 210 

Donato, donatismo 5 9 15 34 132-141, 
232 301 306 323 455-460 470 477 
479 508 532 556 664 710 

Donato, monje 6 

dogma, progreso del 664-667 

domingo 28 

Donaciano de Telepte 559 
dones del Espíritu Santo 450 
Draconcio 382 395 
Dulcicio 459 

Ecio, general romano 387 394 720 
Eclesiastes, Libro del 262 264 643 645 
Eclesiástico, Libro del 232 265 266 273 
educación 17 19 283 302-303 319 424 

428 506 
Eclana 555 

Efesios, Carta a los 86 88 2 73 
Efeso 583 V Concilios y sínodos. 
Efren Siró 242 
Egena 8 678-682 

Egipto 403 679 723 V Monacato. 
Egon 369 

Eladio, amigo de Casiano 619 
Elena, emperatriz 203 252 403 657 
Eleuteropolis 74 
Elias, profeta 78 606 622 
Elíseo, profeta 606 622 
elogios fúnebres 203 283 
Elpidio Rustico 7 395 
Elusum (Elsonne) 655 
Elvira, diócesis 99 V Concilios y síno- 
dos 

Emento, donatista 459 

Emeterio y Celedonio, mártires 349 

Emilio de Benevento 584 

encratismo 234 

Endelequio 369-370 

Enodio 382 

épico, genero 303 314-317 343-344 

Epifanía 116 145 385 728 

Epifanio de Salamina 150 151 152 245 

252 253 271 279 281 469 
Eptgramma Paulmi 379 398-400 
epistolar, literatura 204-206 283 328-330 

355-357 470-471 605-606 609-610 

635-636 650 659-660 661 675-676 

683-684 705-719 726-278 
Epístolas católicas 613 



Epístolas papales 705-71') /Jfi.7JI, \ 
Dámaso 

Epistula Clementis ad laiobum ¿W 
epitalamio 359 
Epilaphium Libern 708 
Eros, obispo 557 574 593 
Esau 139 

escatologia 211 311 342 540 541 
escepticismo 423 487 
Escete 615 619 
Escitopolis 7 3 
esclavitud 14 15 32 653 
Esdras 59 

Esdras, Libros canónicos de 264 
Esdras, Libros 111 y IV 182 260 
España, v Península Ibérica. 

esperanza 444 

Espes de Spoleto 376-377 378 

Espíritu Santo 46 69-70 91-92 129-H0 

154 197 224 439 441 511-512 523 534 

689 V Trinidad. 
Estacio 316 

Esteban, manir 116 240 331 673 683 68 I 
Esteban, Papa 280 
Ester, Libro de 264 265 266 
Estere! 614 

Estihcon, general romano 172 173 364 

estoicismo 20 662 

Estndon 249 

Eteria, v Egena. 

Eteno 378 379 

eternidad 49 7 

eternidad de las penas 54 1 

eucaristía 26 144 199 200 210 32 1 446 

537 739 
Eucrocia 160 
Eufonio, obispo galo 632 
Eugenio, emperador 172 205 
Eugenio de Cartago 689 
Eulalia, mártir 349 
Eulalio, antipapa 377 715 
Eulalio de Arles 614 
Eunomio 110 113 124 129 130 
Euplo de Catania, mártir 240 
Euqueno de Lyon 32 33 605-609 6-1 1 dll 

614 618 619 633 642 643 644 650 W.l 

663 

Eusebio, amigo de Sulpicio Severo 660 
Eusebio, padre de Jerónimo 259 
Eusebio de Bolonia 195 205 
Ensebio de Cesárea 38 73 190 231 246 

253 263 266 267 268 274 285 293 298 

638 657 680 
Eusebio de Cremona 276 
Eusebio de Donleo 722 
Eusebio de Emesa 244 273 
Eusebio de Nicomedia 38 83 111 
Eusebio de Vercelli 6 39 40 43 44 52 53 

55 73-75 76 79 109 708 
Eustacio de Antioquia 39 246 382 
Eustasio, obispo galo 632 
Eustoqmo 251 252 255 270 
Eustoquio de Tours 629 



782 



Indices 



Eutiques 701 702 722 723 727 736 
Eutiquio, Papa 229 
Futropio 158 560 561 573 609-611 
Evagno de Antioquia 172 211 241 248 

250 251 252 
Evagno Galo 611-612 
Evagno Potinco 231 241 242 254 296 297 

298 555 618 623 627 
Evangelios 116-117 260 314-317 451 
Evangeltum hebraeorum 276 
Evodio, prefecto 160 
Exodo, Libro del 154 203 295 372 
Exupeno de Tolosa 7 1 1 
Ezequiel, profeta 264 269 275 

Facundo de Hermiana 631 

Fastidio 560 561 566 567 

fatalismo 356 566 567 570 571 

Faustino, lucifenano 41 79 104-106 211 

Fausto de Milevi, maniqueo 34 410 454 

Fausto de Riez 7 580 627 

fe 481-483 510 664-667, exposiciones de 
la — católica 224 311 320-321 331 384 
390-391 429 438 439-440 442 480 675 
682-683 685, fe y obras 439, fe y razón 
346 429 430 481-484 587 

Febadio de Agen 41 64 70 72 94 95 97-98 
100 103 123 

Feliciano, amano 480 

felicidad 183 424 504-507 

Felicísimo 307 

Felipe, presbítero 7 290, 562 
Felipe de Heraclea, mártir 240 
Félix, antipapa 323 
Félix, maniqueo 454 
Félix, Papa 666 708 
Félix de Aptungi 132 133 143 
Félix de Ñola 30 352 360-361 
Filastrio de Brescia 6 1)0-153 155 374 
469 

Fileas de Thmuis, mártir 240 
Filemon, Carta a 273 
Vilioque 683 

Filipenses, Carta a los 86 

Filocalo, Furio Dionisio 326 

Filón de Ale|andria 167 176 177 178 179 

180 182 184 231 237 245 267 274 
filosofía 484-507 509 
Filostorgio 168 

Firmico Materno 5 22 675 688-691 

Firmiliano de Cesárea 243 

Flacila, esposa de Teodosio 104 

Flaviano 172 701 722 

Flaviano, V Nicomaco 397 398 

Flavinius Dynamius 612 

Flavio Josefo 120 183 217 237-238 

Florencia 172 196 

Florencio, magister offtciorum 11 

florilegios 231 636 638 641 663 672 

Floro de Lyon 641 

Focio de Constantinopla 10 617 618 641 
Fortunaciano de Aquileya 238 696-697 
Fortunato, mantqueo 453 



Fotino 90 93 108 149 179 218 664 
Fragmenta amana 123-124 124-131 
Frejus 661 
Frigia 43 

Fructuoso, Augurio y Eulogio, mártires 

349 

Fulgencio, donatista 136 
Fulgencio de Ruspe 480 
Fusala 718 

Gala, esposa de Euqueno 605 
Gala Placidia 601 

Galatas, Carta a los 86 87 139 273 
451 

Galeno, emperador 132 

Gahas 7 387 400 401 604-672 714 727 

Galicia 391 674 679 686 

Gaudencio, donatista 459 

Gaudencio, hijo de Ecio 394 

Gaudencio de Brescia 27 151 153-156 

238 244 292 299 670 
Gayo, Papa 8 229 
Gaza 308 

Gelasio de Cesárea 253 

Genadio de Marsella 27 104 134 138 224 
242 290 296 299 307 310 363 378 379 
380 382 387 566 592 596 605 609 615 
619 630 632 633 644 645 646 647 648 
654 655 656 662 663 664 669 674 675 
682 683 685 

Genesio, San 400 613 

Génesis, Libro del 27 47 177 178 264 274 
295 317 319-320 372 379 448-449 606 
645 

Genezareth 120 

Genova 637 

Gensenco 600 723 

Germán, amigo de Casiano 615 

Germán de Auxerre 25 632 701 

Germanicia de Siria 76 

Germinio de Sirmio 55 56 73 106-108 

109 110 223 
Geroncio 561 609 

Gervasio y Protasio, mártires 30 170 205 

Gestidio 358 

gnosticismo 92 159 162 

Godescalco 527 

gótica, literatura 13 1 

gracia 220 401 438 494 460-461 463 
524-527 546 556 572 573 574-575 
578-580 586 594 625-626 634 640 667 
702 739 

Graciano, emperador 160 168 169 170 
171 187 196 197 198 205 330 557 

Gregorio de Elvira 7 41 55 69 74 79 
99-104 105 106 164 238 244 299 611 

673 698 

Gregorio Nacianceno 18 20 41 100 231 
245 251 252 269 295 297 V Padres 
Capadocios 
Gregorio Niseno 41 246 
Gregorio Magno 643 693 719 726 



/// Indice analítico 



783 



Gregorio de Tours 33 396 613 615 659 
griega, lengua 8 9 228 229 230 231 

Habacuc, profeta 275 
Hadrumeto 460 466-467 579 
Haemona 249 

hagiografía 136 239-240 248 278-279 604 

657-661 694 
Hegemonio 245 704 
Hegesipo 217 237 
Hehodoro, amigo de Jerónimo 250 
Helvidio 260-281 675 
Henoc, patriarca 148 
Heptateuco, Libros del 373 450 
Herachano 106-108 109 
Herachdes de Oxirinco 106 
Heraclio, emperador 295 
herejías 34 142 150-152 301 324 340-342 

509-510 652 664-667 
heresiologica, literatura 150-152 328 469 
Hermas 244 627 
Hexaplas, v Biblia. 

Hidacio, cronógrafo 1 14 390 393 394 399 
683 685 

Hidacio de Menda 159 160 162 

Hilario, v Ambrosiaster 

Hilario, diácono luciferiano 211 

Hilario de Arles 7 19 25 32 402 605 606 
612-614 631 633 644 661 723 729 

Hilario de Marsella 34 467 558 569 620 
634 716 

Hilario Je Pavía 2 1 1 

Hilario de Poitiers 5 7 8 9 10 18 19 20 21 
22 23 34 35 36 40 41 42-71 72 73 74 75 
78 93 94 97 98 103 105 109 110 123 
147 162 190 196 217 229 238 243 248 
250 280 295 303 388 604 656 658 679 
698 

Hilario de Siracusa 573 

Hilario, Claudio Calixto 211 

Hilarión de Gaza 279 

Hllaro, Papa 669 

Himeno de Tarragona 32 708 

himnos 20 30 61-62 85 135 206-208 301 
338-339, 348-349 360-361 

Hincmaro de Reims 402 641 

Hipólito Romano 150 151 177 184 244 
299 349 639 692 

Hipona 19 114 413 414 446 453 584 

historia concepción cíclica de la — 485 
505 540, teología de la — 345-347 431 
506-507 524 595-596 641 651-652 

Historia augusta 251 

Historia monachorum tn Aegypto 297 555 

historiografía 266-267 298 595-596 638 
656-657 669 

hombre 219 449 485 610, alma y cuerpo 
485 492-493, concepción pelagiana 567 
575, imagen de Dios 148 489 493-494 
523 543 575 739, imagen de la Trinidad 
96 220 499 511 512, imagen de la 
unionhipostática514 V Alma humana 

Homero 22 274 315 318 364 



homiletica, literatura 27-28 95 99-100 1 1 6 
147-149 153-154 163 176 238 269-270 
277-278 472-473 474-478, 645 662 
698 699 702 726-729 

homihanos 27 244-245 277 632 727 728 

homeos 84 93 

homeousianos 42 43 49 64 69 83 84 93 
homotos 40 

homoiousios 40 42 50 51 52 69 
homoousios 40 50 51 52 69 84 90 91 92 93 

98 100 103 108 110 
Honorato, mamqueo 584 
Honorato de Arles 32 33 605 606 612 

613 614-615 619 631 644 
Honorato de Cartago 460 
Honorato de Marsella 613 
Honorio, emperador 5 134 153 172 173 

203 345 346 347 364 454 457 559 
Horacio Flaco, Quinto 301 302 339 349 

368 372 400 
Hormisdas, Papa 419 
humildad 545-546- 
Hypomnesticon 480 580 599 
hypostasis 61 105 

Idacio, obispo gallego 686 

Iglesia amor y servicio a la — 543 549, 
bienes de la — 16, credibilidad de la — 
482-483, cuerpo de Cristo 138-139 474 
534 738, difusión 3 6 25 32-33, figuras 
de la — 61 100 139, necesidad de la — 
459, notas de la — 135 138 143, rela- 
ciones entre Oriente y Occidente 8-10 
741-743, santidad de la — 138 139 145 
157 533-534 692 738, unidad de la — 
157 532-533 733, universalidad 457, 
Iglesia e Imperio romano 3-6 10-13 72 
133 143 205 345-347 507 649 651-652 
723-724, — y el emperador cristiano 
743-744, — y Mana Santísima 517, — y 
sinagoga 684, doctrina de Agustín 532- 
535, y León Magno 738-744 

Ignacio de Antioquia 244 

Ildefonso de Toledo 6 

Iliria 41 108 111 114 711-712 718 719 
742 

Imola 349 

impecabilidad, impecantia 283 462 557 

572 573 574-575 586 594 
impuestos 13 14 133 653 
Indiculus Caelestim 559 716 720 730 
Inés, mártir 193 349 
infieles 465 518 525 
infierno 54 1 V Eternidad de las penas. 
Inglaterra 25 

initium fidet 438 467 522 527 625-627 
innatismo de las ideas 502-503 
Inocencio, Papa 223 558 559 560 566 576 

577 583 584 592 598 616 670 674 

710-714 715 716 
inscripciones 166 207 208 229 248 325 

326 394 



784 



Indices 



Instancio, obispo pnsciliamsta 159 160 
161 

interioridad 486 487 

invasiones germánicas 10 15 33 34 112 
223 255 360 387 391 392 399 401 592 
604 630 644 648 698 700 720 

Irene, hermana de Dámaso 323 

Ireneo de Lyon 103 150 151 152 210 244 
301 315 604 627 666 

Ireneo de Sirmio 240 

Irlanda 25 382 

Isaac abad 619 

Isaac, mdaeus 211 217 238 323 
Isaac, patriarca 60 148 181 
Isaías, profeta 95 191 269 271 275 
Isidoro de Sevilla 72 99 302 320 382 383 

387 641 673 
Itacio de Ossonoba 159 160 
Italia 6 382 708 714 716 
Ittnerartum Burdigaknse 67 '1-672 

Jacob 60 139 147 148 

Jeremías, profeta 264 269 275 649 

Jerónimo 4 7 8 9 1 1 12 18 19 20 21 22 23 
24 31 33 35 42 44 46 53 55 58 59 60 
61 62 73 76 81 94 97 99 101 102 118 
134 135 141 142 146 151 156 161 163 
177 190 226 230 231 233 237 238 241 
242 245 247 248 249 289 290 291 292 
294 295 314 315 320 323 324 326 329 
354 355 356 371 373 382 390 462 555 
556 557 560 561 562 574 581 583 590 
591 592 595 608 609 657 658 660 674 
675 680 686 692 696 697 698 708 710 

Jerusalen 253 291 555 557 574 671 673 
679 680 683 

Jesucristo 218-219 365 395 396 anun 
ciado en el AT 60 61, natividad 736- 
737, misterios de su vida 315 317 321 
384 404 740 bautismo 142 tentaciones 
62, pasión y muerte 62 611 728, des- 
censo a los infiernos 689, resurrección 
737, ascensión 736 737, imagen del Pa- 
dre 64 divinidad 340 611, humanidad 
real y perfecta 67 101 105 128 129 161 
340 692, unión hipostatica 128 129 198 
210 513 514 621 630 631 692 735- 
736, communtcatto idiomatum 514, fi 
guras y títulos de — 120 138 225 389 
mediador 518-519 579 sacerdote y sa 
crificio 519-520, cabeza de la Iglesia 
138 139 692 738 739, presente en sus 
ministros 739, — y el alma 181 542 543 
692 V Trinidad 

Job, Libro de 63 117 119 148 187 239 
262 264 290 343 450 561 586 

Joel, profeta 275 586 

Joñas, profeta 147 148 275 375 

José, abad 619 

José, hijo de Jacob 102 139 147 148 184 
372 

Josué, Libro de 61 77 148 295 372 



Joviniano 172 205 281 444 521 544 555 

567 568 570 708 
Jovmiano de Lenns 619 
Jovio 352 356 359 363 
Juan, abad 619 
Juan de Antioquia 719 
Juan Bautista 194 358 606 622 
Juan Cnsostomo 13 28 29 34 118 153 

231 242 246 254 277 587 591 616 620 

621 626 627 654 666 697 705 712 
Juan de Fecamp 675 
Juan de Jerusalen 9 231 253 255 271 281 

291 557 558 574 592 594 673 710 
Juan II Papa 419 631 
Juan Cartas de San 473 
Juan, Evangelio de San 93 126 130 316 

330 472 473 549 643 694 
Juda, patriarca 148 

ludaismo 87 116 148 151 205 221 308 
310 311 340 363 469 610 611 612 
683 684 689 692 702 
Judit Libro de 265 266 657 
Jueces, Libro de los 295 372 
jueves santo 705 

juliana, madre de Demetnade 196 445 
Juliana, madre de Juliano de Eclana 584 
Juliano amano 168 

Juliano, emperador 3 19 40 43 73 76 134 

168 212 221 374 
Juliano de Eclana 6 9 34 346 359 414 460 

464 466 522 554 559 562 568 577 579 

583 584 590 591 598 599 696 716 719 

720 

Julio, Papa 8 38 39 72 666 707 
justificación 88 220 523-524 V Gracia 
Justina, emperatriz 170 187 
Justiniano, emperador 7 10 
Justino, maniqueo 93 158 
Justino, mártir 150 
Juvenal 610 

Juvenal de Jerusalen 720 

Juvenco 7 19 314 318 358 370 372 375 

379 384 396 673 

Kyd ones, Demetrios 641 

Lactancio 21 22 101 147 232 236 380 

388 555 645 653 
latina, lengua 8-9 248 V Traducciones 

al latín 
Latroniano, priscihanista 163 
Laudes Domim 317 396 397 
Laurentia, madre de Dámaso 323 
Lázaro 95 

Lázaro de Aix 557 574 593 
Lea y Raquel 549 
leccionarios 232 
lenguaje 494 

León de Bourges 629-630 

León I Magno, Papa 11 17 27 118 246 
585 613 616 621 630 631 634 635 638 
640 643 661 666 683 686 694 701 703 
705 711 719-747 



111 Indice analítico 



785 



Leoncio, hermano de Casiano 619 

Leoncio de Lenns 619 

Lepono 621 630-631 694 

Lenns 32 579 604 605 606 614 631 634 

642 643 644 661 662 667 
Levitico, Libro del 101 295 372 
Lex Del uve Mosaicarum et Romanarum le 

gum collatto 211 
ley eterna 505 mosaica 139 221 461 na 

tural 401 
Libellus fidei 590 
Líbelluí precum v Faustino 
hibellui scintillarum 641 
Líber pontifuahs 323 701 720 
Libeno Papa 27 41 55 56 76 83 166 323 

696 708 

libertad 139 378 380 427 464 494 524 
557 565 566 570 572, — y gracia 220 
466 525 527 574 575 577 578 580 V 
Imtmm fidei 

Licencio 367 368 

Lictorio 387 

Lietberto de Lille 669 

Liguge 658 

Limenius 650 

limosnas 646 647 

Lisboa 94 

liturgia 26-27 211 230 301 338 525 632 

645 679 695 702 729 
Livia, esposa de Augusto 345 
Livio, Tito 401 
Lorenzo, mártir 12 349 "28 
Lorenzo el Melifluo 7 
Lot 342 343 372 375 
Lucano 385 667 

Lucas, Evangelio de 120 189 190 238 270 

404 451 694 
Luciano, amigo de Avito 673 674 683 
Lucido 580 581 

Lucífero de Cagliaria, lucifenanos 6 16 40 
43 52 53 55 72 73 74 75 76-80 99 103 
104 105 106 168 280 323 

Lucila 132 

Lucino 283 

Lucrecio 326 372 380 401 635 
Lugo 390 683 

Lupo de Troyes 605 614 631-632 
Lutero, Martin 385 
Lyon 604 

Macabeos, Libros de los 154 183 265 
266 728 

Macario, legado de Constante 133 134 
145 

Macedonio 381 383 384 
Macón 631 
Macrobio 229 
Macrobio donatista 134 
Madaura 410 
magia 159 160 161 
Magníficat 226 
Magnus 17 18 
Mahon 683 



Majencio 319 

mal, origen y naturaleza del — 342 411 
424 427 453 455 498-499 522 651 
652 V Maniqueismo 

Malaquias, profeta 275 

Maleo, ermitaño 279 

Mamerto, Cl 27 201 365 605 606 633 

maniqueismo 101 139 154 160 162 178 
245 410 452 455 463 464 477 493 494 
497 498 499 508 521 532 570 571 584 
585 595 610 639 704 721 722 729 734 

Marcela 23 2 

Marcelina, hermana de Ambrosio 164 170 

171 183 193 205 708 
Marcelino, diácono de Cartago 558 
Marcelino, luciferiano 105 
Marcelo de Ancira 39 93 
Marciano 290 723 

Marcion, marcionitas 142 154 156 218 

323 342 469 
Marcos, Evangelio de 277 317 
Marcos, Papa 707 
Marculo, marrir donatista 136 
Mana Santísima 193 195 2 1 1 226 343 40 1 

516-517, concepción inmaculada 516 

517 maternidad divina 516 621 Til 

virginidad 154 195 516 610 611 70H 

— y la Iglesia 517 
Mario Victorino 22 33 41 63 67 68 <<■> 

81 94 96 101 158 229 230 236 238 1 15 

273 

Maroma 2 "7 9 

Marsella 3 2 392 460 466-467 604 61 ti 

630 634 644 
Marta y MCana 549 
Martin de Tours 30 31 33 160 242 

356 360 611 655 661 670 
Martín de Braga 225 
Martin, Papa 708 

mártires 12 29 116 136 143 149 .' I ' 
241 282 326 348 349 440 544 6111 
670 671 673 683 684 V Reliquia» 

Mateo, Evangelio de 27 57 58 117 II 1 ) 
238 244 276 277 316 317 384 404 45 I 
452 591 643 694 696 698 

matrimonio 154 161 194 205 444 441 
464 465 538 544 568 577 585 70M 

Mavorcio 3 21 322 

Maximiano de Constantmopla 7 1 7 

Maximiano e Isaac, mártires donmUM» 
136 

Maximino, amano 8 112 11 i 117 M J 

122 123 124 131 468 
Maximino, donatista 457 
Maximino, emperador 53 
Máximo, emperador 160 169 170 I ' I IH 

413 

Máximo de Tunn 6 27 1 15 238 < 0 ' i ' 

707 

Mayonno cié Cartago 132 1M 
Melania setz ior 291 
Melania tun- tor 231 253 254 2<)< ,, 
557 



786 



Indices 



Melecio de Antioquía 76 251 323 

Melibeo 320 

Melicio 152 

Melqmsedec 60 

Memor, padre de Juliano 584 

memoria 492 

Menorca 673 683 

Mensuno de Carrago 132 136 

mentua 442 620 

Mano Mercator 22 34 557 562 572 573 
581 584 585 588 597-600 668 

méritos 281 466 527 555 568 573-574 

Merobaudes, cónsul 394 

Merobaudes, poeta 365 366 393-396 

Mesina 295 

Mesopotamia 679 

metempsicosis 485 

milagros 360 396 483 501-502 658 

Milán 30 31 166 410 413 721 V Conci- 
lios y sínodos 

Miloades, Papa 133 142 

milenarismo 148 216 540 

Minervio de Lenns 619 

Miqueas, profeta 275 

mitología 302 315 368 373 397 

Moisés 77 78 148 606 

Moisés, abad 615 619 

monacato 30-33 282 283 555 567 610 
617-625 679-680 690, en Africa 409 
413 414 446-447 544, en Egipto 271- 
272 297 605 615 658 660, en las Ga- 
llas 604 614 616 658 660 670, en Pales- 
tina 297-298 615 660, en la Península 
Ibérica 674-675 

monástica, literatura 241-243 278-279 
446-447 606-607 616-620 661 

monarquianismo, v Sabelio, sabelia- 
nismo. 

Momea, madre de Agustín 30 410 413 
481 

monofisismo 694 734-735 

muerte 181 182 572-573 576 582 585 

mundo, renuncia al 15 182 411-412 607 

623 631 644 654-655 
Museo de Marsella 27 27 632-633 
música 427 

N abor, mártir 479 
Naboth 185 
Nahúm, profeta 275 
Ñapóles 6 28 600 
Narbona 718 

navidad 29 154 385 699 702 728 
Nazario y Celso, mártires 166 173 207 
Nectario de Constantinopla 290 
Neón de Ravena 702 
neoplatonismo 81 89-91 229 245-246 247 

411 483 484 497 505 509 540 546 688 

693 

Nepociano 283 

Nerón, emperador 53 657 

Néstor, abad 619 624 



Nestorio, nestorianismo 9 382 598 621- 

622 630-631 636 663 664 694 695 

716-718 723 735 
Nicecio de Trevens 223 226 
Nicetas de Aquileya 223 
Nicetas de Remesiana 7 27 32 34 211 

223-227 238 244 359 
Nisibis 18 279 
Nilo (pseudo-) 618 
Noe 60 100 148 169 179 
Ñola 30 352 358-360 555 
Novaciano, novacianos 48 49 64 67 68 

103 156 157 162 201 323 
Numenio 245 

Números, Libro de los 295 372 
Nundinario, diácono africano 142 

Obispos 16-17 25 173 680 692 V Cole- 

gialidad. 
Océano 593 

Octateuco, Libros del 264 
Odas de Salomón 302 
Olimpio 682 

onomástica bíblica 238 267-268 608 

ontologismo 502-503 

Optato de Milevi 134 135 138 141-146 

Optato de Thamugadi 146 

Opus tmperfectum in Matthaeum 117-119 

124 124-131 238 
oración 200 302 331 525 546-547 559 

571-575 623-625 
Oracula chaldaua 89 
Oráculo sibyllma 12 
oráculos 672 

Orattones Cyprtani 373-374 
Orencio 7 11 315 331 387-390 
Orígenes, ongenismo, controversia orige- 
niana 8 9 18 24 42 56 58 59 63 86 89 
99 100 102 117 119 130 176 177 181 
188 190 193 203 210 211 231 237 238 
242 245 246 252 253 254 261 262 263 
267 269-271 272 273 274 275 276 281 
282 284 287 290 291 292 293 294-295 
297 301 415 419 463 468 541 555 557 
570 592 594 615 620 624 627 660 664 
675 677 692 693 710 
Orleans 683 

Orosio, Paulo 7 11 12 34 307 365 390 
468 557 575 577 581 590 592-397 673 
683 

Oseas, profeta 275 586 

Osio de Córdoba 5 6 7 72-73 74 106 673 

677 (>) 
Ostia Tiberina 413 

Ovidio 302 316 367 372 380 385 401 635 

667 

Pablo, apóstol 12 21 30 93 116 155 163 
211 214 239 246 331 345 346 349 411 
529 555 561 570 587 591 664 665 702 
704 728 743 

Pablo, ermitaño 278 622 

Pablo, obispo español 573 



III Indice analítico 



787 



Pablo de Tecla 262 

Paciano de Barcelona 7 156 159 2 1 1 610 

673 

paciencia 445 569 
Pacomio 255 271-272 
padrenuestro 200 384 440 702 
Padres Capadocios 9 18 75 246 621 654 
Padres de la Iglesia 35-36 167 329 522 

587 621 664-667 734 
Pafnucio, abad 615 619 
paganismo 221 345-346 39 7 398 688-689 

699 700 702 
Paladia, esposa de Salviano 644 
Paladio de Ratiana 7 110 113 114 123 

151 

Paladio de Helenopohs 242 297 
Paladio de Irlanda 697 
Palencia 683 

Palestina 30 356 615 671 678-680 V 

Monacato 
Pamaquio 30 291 
Panefisis 619 
panegíricos 394 
Panfilo 264 282 294 
Panonia 41 

Papas, v Roma, sede apostólica, 
papiros 403 

Parmemano 134 2 5.5 137 138 141 142 

145 456 

participación (filosofía) 487-488 502 

Pascencio, amano 481 

pascua 28 29 116 145 147 148 154 163 

366 669 680 72 1 722 728 733 736-737 
pasiones 494-495 

Passio Acaunensmm martyrum 606 608 
609 

Pastor 390 391 682-683 685 
patnpasianismo 340 
Patroclo de Arles 614 714 
Patrofilo de Escitopohs 74 
Paula 252 255 257 264 270 272 279 
Pauliniano, hermano de Jerónimo 249 253 
281 

Paulino de Antioquía 251 253 280 328 

Paulino de Aquileya 577 

Paulino de Beziers 399 

Paulino de Milán 173 168 171 273 555 
572 573 582 598 599 

Paulino de Ñola 7 15 18 21 22 27 30 32 
33 172 173 205 223 227 293 303 315 
320 330-331 351-364 368 369 372 393 
398 399 400 401 440 558 584 604 605 
607 609 610 639 650 654 655 657 670 
710 

Paulino de Pella 7 315 331 358 391-393 

Paulino de Periqueaux 7 382 658 

Paulino de Tiro 83 

Paulo, legado de Constante 133 

Paulo Diácono 387 679 728 

Pavía 173 415 

pecado original 178 219 341 342 379 460 
462 463 465 493 499 519 521-523 556 



571 572 573 575 577 582 585 586 
594-595 626 671 712 

Pedro, apóstol 4 30 116 147 155 217 346 
349 377 483 549 701 709 712 719 728 
740-742 743 

Pedro de Antioquía 323 

Pedro Cnsologo 6 19 27 238 701-704 

Pelagio, pelagianismo 9 25 34 35 87 212 
217 239 246 254 255 261 277 282 284 
290 356 388 401 460-467 469 470 480 
499 508 520-529 544 354-582 621 
625-626 632 636 637 673 695 711-712 
714 716-718 719 

Pella 391 392 

Península Ibérica 7 672-687 727 
penitencia (sacramento) 156-158 201 210 

308 537 674-675 705 711 
Pentateuco 265 
Pentecostés 728 

peregrinaciones 30 353 356 360 678-682 

Peregrino, obispo 163 

Peregnnus, pseudónimo de Vicente de 

Lenns 664 
Peregnnus episcopus 675 
perfección cristiana 189 542-550 609-610 

646-647 617-625 690 
Perpetua y Felicidad, mártires 136 240 
Persecuciones 3 132 307 
perseverancia 467 
Persio 372 

Persona 67 69 70 92 98 103 105 210 

Petiliano 134 2 15-136 457 458 

Petovio 168 

Physiologus 246 

Piamon, abad 619 

Pindaro 301 

Piniano 463 557 

Pinieniola, esposa de Lupo 63 1 

Pinufio, abad 619 

Piorno, mártir 240 

pitagorismo 92 

Platón 245 274 415 484 645 677 V 

Neoplatonismo 
Plauto 316 
Pimío 301 

Plotino 81 167 231 245 484 570 V Neo- 
platonismo. 

Plutarco 274 
pobreza 15 569 

poesía 19-20 307-404 635-637 673 V los 

diversos géneros 
Poitiers 42 604 
Polemio Silvio 633 
Policarpo de Esmirna 240 
Pompeyano, G B 397 
Pomponio, poeta 320-321 
Poncio de Cartago 126 
Porfirio 81 89 221 245 274 285 430 484 
Posidio de Calama 114 406 409 413 420 

421 446 452 457 477 
Posidomo 677 

Postulattones de reconclhandts peccatoribus 
705 



788 



Indices 



Postumianus 660 

Potamio de Lisboa 7 41 94-97 í>8 164 246 
673 

Praedesttnatus 580 590 694 695 
Prailo de Jerusalén 558 
Praxeas 97 142 

predestinación 467 480 527 567 570-571 

579 640 667 695 
Pretextara, V Agorio 397 
Pnmasio 140 561 
Ptvrmario, dcmat\sta 457 
Pnmuliacum 655 

Pnsciliano, priscilianismo 7 9 27 34 101 
159-165 170 187 236 390 468 592 594 
655 656 673 674 675 676 678 682-683 
686 722 

Proba, Petronia 319-323 

Proclo de Constantinopla 719 

Proculo de Marsella 19 630 

Profetas 264 265 274-276 V bajo el 
nombre de cada uno 

prólogos marcionltas 88 

propémptico, genero 359 

Propercio 319 

prosa 303 706 

Prospero de Aquitatua 7 22 34 249 401 
402 467 568 577 580 583 584 601 621 
625 633-642 663 667 716 720 728 730 
743 

Protoevangeltum lacobt 404 

Protógenes de Sárdica 72 

protréptico, género 388 

Proverbios, Libro de los 262 264 643 

Prudencio Clemente, Aurelio 7 11 12 15 
32 33 170 303 313 333-351 365 370 
372 378 380 387 395 397 401 402 673 
686 

Psalmus responsonus 403-404 
pseudoclementina, literatura 116 153 292 

299 
Pulquería 722 
purgatorio 541 
purificación interior 546-547 

Queremón, abad 619 625 
Quintiliano 20 
Quirino, manir 349 

Quodvultdeus de Cartago 469 477 586 
600-603 639 645 

Rábano Mauro 628 
Rahab 61 

Ravena 394 702 721 
Ravennius, obispo 661 
Rebeca 181 

redención 128 129 158 210 219-220 460 

518-520 692 736-737 
refrigerium 29 
Reggio Calabria 252 295 
Regula magtstri 627 
reliquias 356 670 673 683-684 
Restituto de Numidia 559 
resurrección 294 540 593 610 



Reticio de Autun 396 

Reyes, Libros de los 77 263 438 606 

Reverentius 613 

riquezas 13 154 185 186 312 342 569 
646-647 652 654 

Rimini 230 V Concilios y sínodos 

Roboam 78 

Rodanio de Tolosa 42 

Rollo de Ravena 702 

Roma 30 164 230 248 333 345-347 410 
426 555 557 5% b\b 723, monumen 
tos 324 633 719, Roma aeterna 11 12 
345 347 593 700 713 743, ruma de — 
4 11 255 311 400-401 431 477 557 567 
592 593 595-596 648-649 710-711 

Roma, Sede apostólica cartas de los papas 
705-719, comunión con — 711 712 713 
743, primado 25 143 329 377 533 702 
705 707-708 711-713 715 716 717 
740-744, recurso a — 613 718, respon 
sable de la ortodoxia 710 712 742 

Román, mártir 349 

Romaniano 368 410 

Romanos, Carta a los 86 139 295 438 
451 

Romulo Augustulo 11 

Rouen 31 604 670 

Rufino, pseudónimo 669 

Rufino de Aquileya 6 8 100 102 116 153 
168 173 230 231 240 242 245 246 247 
248 250-25 1 253 254 264 269 270 281 
282 285 291-299 350 555 588 607 636 
675 697 710 

Rufino de Constantinopla 254 

Rufino el Siró 254 291 555 556 564 572 
573 

Rufo de Tesalonica 585 

Rustico 642 

Rut, Libro de 342 

Sábado 611 

Sabelio, sabelianismo 38 39 40 42 50 65 
68 91 93 97 100 103 105 130 142 161 
162 164 179 311 340 382 511 521 

sabiduría 483 505 

Sabiduría, Libro de la 232 265 266 
Sabino 178 

Sacramentartum Gelastanum 363 
Sacramentartum Veronense 729-730 
sacramentos 144 533 567 739 
Salmón, monje 399 

Salmos, Libro de los 23 27 58-60 73 77 
146 187 188 261-263 264 274 277 293 
295 301 403 474-475 508 586 624 634 
637 669 690 694 702 

Salomón 78 

Salona 230 

Salomo de Ginebra 7 605 607 642-643 

646 647 650 662 
Salustio 655 657 667 
salvación, universalidad 640-641 
Salviano, pnscilianista 159 160 



/// Indice analítico 



789 



Salviano de Marsella 7 12 13 14 33 307 
370 604 605 606 614 644-654 662 663 

Salvio de Octodorum 608-609 

Santiago, pelagiano 565 

Santiago, Carta de 452 

Sátiro hermano de Ambrosio 168 202 
207 

Saturnino de Arles 42 43 52 
Saturnino, Dativo y Félix, mártires 136 
Saúl 78 

Secundiano de Singidunum 112 114 151 
Secundino, amano 697 
Secundino, maniqueo 455 
sedes patriarcales 712 723 
Seduho 321 331 381-387 
semipelagiamsmo 380 527 578 580 627 

634 636 667 
Séneca 21 484 662 704 
Serapion, abad 619 
Sereno 301 
Sereno, abad 619 
Sergio, gramático 302 
Sermo arfianorum Í23 124-131 
Sermón de la montaña 450 
Servacio de Tongres 9 7 
Sevenno de Nonco 17 34 
Severo de Menorca 593 596 683-685 
Severo de Ñapóles 204 
Sexto pitagórico 292 296 297 
Siagno 390 391 683 685 
Sicilia 584 688 

Sidonio Apolinar, v Apolinar Sidonio 
SigebertO de Gembloux 382 
Sigisvulto 114 468 
Silvestre, Papa 5 707 
Silvia, v Egena. 

Simaco, Q Aurelio 11 166 169 170 205 

345-346 397 
Símaco traductor de la Biblia 263 
símbolo de la fe 198 299 477 509 533 601 

602 613 682 683 686 702 
Simón Mago 469 
Simonidís 301 

Simpliciano de Milán 18 81 167 205 438 
Simproniano 157 
Sincleticcs 382 
Siracusa 230 555 

Sincro Papa 32 142 252 254 281 324 328 
356 708-7/0 

Sirmio 106 166 168 V Concilios y síno- 
dos 

Sixto III, Papa 31 585 666 718-719 720 
bocrares 645 

Sócrates Escolástico 19 168 17 3 
Sodoma y Gomorra 375 378 
Sofonias, profeta 275 
Sofronio de Pompeyopolis 12 3 
Sortes Sangallenses 672 
Soter, mártir 166 
SozifaneS. macedoniano 123 
Sozomenos 168 173 
Spoleto 377 
substantt» 67 98 



Suetonio 268 358 

Sulpicio Severo 43 55 159 161 242 352 

356 360 568 604 611 654-66/ 670 
Susana 147 148 

Tácito 655 657 

Tagaste 367 410 413 427 429 448 

Talasio 330 392 

Talasio de Angers 632 

Tamar 148 

Te Deum 226-227 

Tebaida 73 

temor de Dios 545 

Teodocion 262 

Teodoreto de Ciro 6 170 173 199 701 

722 

Teodoro, abad 619 

Teodoro, judio 683 

Teodoro, sacerdote de Sirmio 107 

Teodoro de Lenns 619 

Teodoro Mopsuesteno 231 237 246 564 

586 588 591 599 
Teodosio 11, emperador 3 4 6 25 41 104 

105 112 114 119 156 169 171 172 182 

188 203 205 223 251 354 369 378 381 

393 592 715 717 722 
Teodosio de Constantinopla 118 
Teodulfo de Orleans 262 266 
teofanias del Antiguo Testamento 47 48 

65 511 

Teófilo de Alejandría 253 271 281 710 

712 

Teófilo de Antioquia 254 660 

Teófilo de Gothta 33 

Teognides de Nicea 123 

teología 507-508 733 

Teonas, abad 619 

Teotimo de Tomi 34 

Terasia, esposa de Paulino de Ñola 352 

353 358 
Terencio 229 302 

Tertuliano 10 12 42 49 64 67 68 70 97 98 
103 107 130 147 151 164 201 232 236 
240 244 280 301 302 309 318 319 370 
374 402 415 576 610 611 631 645 664 
666 698 

Tesalonica matanza de — 6 171 205, vica- 
riato de — 711 712 715 719 721 742 

Tesbon, monje 399 

Tiberiano, pnscilianista 163 

Ticia, esposa de Juliano de Eclana 359 
584 

Ticonio 22 135 137-141 211 236 277 
tiempo 66 497 499 500 
Timasio 565 

Timoteo, pseudónimo de Salviano 646 
Timoteo de Constantinopla 238 
Titiro 320 369 
Tito, Carta a 273 

Tobías, Libro de 186 264 265 266 
Tolosa 330, batalla de — del 440 648 
Tomas de Aquino 420 512 620 
Toribio de Astorga 686 



790 



Indices 



Tours 19 30 31 604 657 661 

trabajo manual 446-447 

tradición 508-509 587 664-667 733-734 

Traditio apostólica 243 

traditores 132 142 

traducciones al griego 618 

traducciones al latín 73 117 228-248 293 

295, v Biblia, traducciones latinas. 
Tres capítulos 729 

Trevens 160 166 170 229 230 250 330 
630 644 

Trinidad 62 168 196 210 218 294 340 
388 441 479 480 484 487 511 512 542 
543 566 685, 689, Hilario 64 71, Euse- 
bio de Vercelh 74-75, Lucífero 78-79, 
Mano Victorino 88 94, Potamio 95-96, 
Febadio 98 99, Gregorio de Elvira 103, 
arríanos 107 108-110 124-131, Donato 
135, Zenon 149, Pnsciliano 163-164, 
Agustín 511 513 

tmiitas 130 

Tnumphui Christi, v Laudes Dommi 
Troyes 632 , 

u ncion de enfermos 711 
Ursacio de Singidunum 7 55 108 109 1 10 
111 

Ursino, antipapa 323 
LTrsus de Troyes 632 
usura 14 186 
Uzala 673 

Valente, emperador 41 141 230 592 
Valente de Mursa, amano 7 55 108 109 
110 111 

Valentmiano I, emperador 15 54 76 109 
141 167 168 203 204 319 330 

Valentmiano II, emperador 153 167 168 
170 171 172 187 188 204 205 345 708 
723 

Valentmiano III, emperador 15 378 381 

393 394 559 723 743 
Valentino, valentimanos, gnósticos 142 

323 

Valeriano de Aquileya 250 697 
Valeriano de Calahorra 686-687 
Valeriano de Cimiez 661-662 
Valerio, prefecto en las Gallas 607 
Valerio de Ravena, comes 34 584 585 
Valerio Flaco 316 
Varron 367 426 484 

Venancio, hermano de Honorato de Arles 
614 

Venancio Fortunato 46 387 659 
Veneno 632 



Verano, hijo de Euquerio 605 642 643 

662 

Vercelli 19 73 173 205 
verdad 486-487 502-503 
Verdun 604 

Verana 31 146 147 230 371 374 
Versus ad gratiam Del v Pomponio. 
Verus 650 

Vicente, mártir 30 349 

Vicente de Constantinopla 269 270 

Vicente Galo 32 669 

Vicente de Lerins 7 599 605 640 644 

662-669 
Vicente Víctor 463 
vicios 343 344 

Victorino de Petovio 216 277 

Victono de Aquitania 378 669-670 

Victono de Le Mans 629 

Victono, Claudio Mano 7 3 15 371 372 
378-382 396 398 402 

Victncio de Rouen 35 670-671 711 

Vidal, mártir 376 

Vienne 230 718 

Vigilancio 282 

Vigilio de Tapso 480 

Vigiho de Tremo 205 

Virgilio, Pubho 21 22 86 17"» 184 186 
190 229 249 250 285 302 315 316 318 
319 320 322 325 326 343 364 368 369 
372 380 382 385 391 396 610 615 635 
645 

virginidad 195 281 283 326 376 544 555 
566 567 568 569 573 574 609 708, tra- 
tados sobre la — 72 193-194 196 226 
326 444 563 645 

virtudes 343-344 V Perfección cris- 
tiana 

visión de Dios 439 541 
Vital y Agrícola, mártires 172 
Vitelio, donatista 134 
viudez 194 283 444-445 
Voconio de Castellum 27 
Volusiano, R Antonio 363 367 

Walafrid o Strabon 637 
Wulfila, amano 7 1 1 33 41 111-113 1 14 
122 123-124 124-131 

Zacarías, profeta 255 
Zaragoza 30 349 

Zenon de Verana 6 27 101 146-150 232 
238 374 

Zosimo, Papa 459 464 558 559 571 576 
577 578 583 584 586 598 599 613 709 
714-715 716 718 



ACABOSE DE IMPRIMIR ESTE VOLUMEN TERCERO DE 
LA .PATROLOGIA» DE LA BIBLIOTECA DE AUTORES 
CRISTIANOS, EL DIA 30 DE ABRIL DE 1981, FESTI- 
VIDAD DE SAN PIO V PAPA, EN LA IMPRENTA 
FARESO, S A PASEO DE LA DIRECCION, 5 
MADRID 



LAVS DE0 V1RGIN1QUE MATR1